San Tirso
San Tirso
Facultad de humanidades
Licenciatura en psicología
Matrícula: 40221397
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Índice:
1. Resumen………………………………………………………………………………………………... 3
2. Introducción……………………………………………………………………………………………... 4
2.5 Antecedentes………………………………………………………………………….. 8
3. Capítulo I: Las diferentes tecnologías de poder que operan en la sexualidad y sus prácticas…. 18
7. Referencias bibliográficas……………………………………………………………………………..... 63
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Resumen:
Sin embargo, la pornografía digital es una herramienta de uso masivo, accesible a cualquier
público, lo cual hace representar una gran contradicción. Es por esto que, este trabajo se propone
analizar los efectos que genera el consumo de pornografía mainstream en jóvenes que no han
accedido previamente a una Educación Sexual Integral (ESI). Y, cómo esto conduce a crear
construcciones de conocimiento acerca de la sexualidad y sus prácticas
Los aportes de Michel Foucault, Paul Preciado, Gayle Rubín y Erika Lust, nos permitirán trazar
coordenadas de referencia para el abordaje y estudio de los efectos que la pornografía mainstream
genera en los jóvenes.
Por otro lado, este trabajo no persigue como objetivo desacreditar la pornografía mainstream, sino
su acceso sin antes contar con Educación Sexual Integral.
Palabras clave: ansiedad, depresión, educación sexual integral, pornografía, foucault, género,
jóvenes.
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Introducción
El uso de la pornografía, el sexo y la sexualidad, es algo que muchas veces, es allegado a gran
parte de las subjetividades. Es por esto que, no es raro pensar que los jóvenes, que se caracterizan
por encontrarse en la brecha etaria que se expande desde los 10 a los 19 años (OMS 2017, tal como
se cita en Daley 2019) presenten un gran interés por sumergirse a explorar el campo de la
sexualidad, ya que, si recurrimos a los aportes de la sexóloga Ce (2021, b), la misma refiere a que
los niños ya a los 8 años pueden comenzar a interesarse por el mundo pornográfico y con ello, por
su sexualidad de orden genital erótico. Ante esto, la OMS (2018, p.3) sostiene que la sexualidad
“abarca el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la
intimidad y la reproducción”, mientras que “(…) el término «sexo» se utiliza a menudo en el sentido
de «actividad sexual»” (OMS, 2018, p.3).
Por tanto, sabiendo que alrededor de los 8/10 años puede llegar a comenzar a desarrollarse el
deseo por querer conocer más acerca de la sexualidad y la pornografía, se vuelve relevante el
considerar qué efectos puede desencadenar esto sabiendo que:
(…) nuestra sociedad está mal educándose a través del consumo de pornografía. Estos
contenidos llegan antes que cualquier tipo de educación y, sin dudas, se consumen más que las
posibles cantidades de horas cátedras de educación sexual que puedan darse en una escuela
Entendiendo que la Educación Sexual Integral (ESI) la Ley N° 26.150 (2006) la concibe mediante
el acto de asumir valores responsables en relación con la sexualidad y el trato personal, hacia uno y
hacia un otro. Ante la ausencia de ESI y exposición a la pornografía, se los vulnera a desarrollar
problemas en su salud mental, como lo puede ser el experimentar síntomas de depresión y ansiedad,
y, también por otro lado, violencia de género.
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Según Vallejo Ruiloba (2011), quien ofrece una definición de depresión y ansiedad. Decimos
que, por depresión se entiende a la presencia de síntomas como lo son inhibición, culpa, tristeza y
pérdida del impulso vital. Mientras que, la ansiedad, es una señal de alerta ante un conflicto futuro,
que se manifiesta a nivel psíquico y somático. Es por esto que, la persona puede llegar a
experimentar nerviosismo, inquietud, malestar general, y/o sentimientos de incapacidad.
Y, por violencia de género la OMS (2013) entiende a la desigualdad de género, que se desprende
en actos que involucran un no consentimiento, y un no respeto hacia un otro.
Si nos preguntamos acerca de cuál es el problema que representa el porno en esta edad, se
puede decir que, los jóvenes han aprendido que el sexo es un tabú, por lo tanto, es algo de lo que
no se habla, y no se pregunta, ya que los padres en el menor de los casos hablan del tema, y las
escuelas escasamente presentan programas de Educación Sexual Integral en dicha población. Ante
esto, el único acercamiento factible, posible y silencioso que presentan los jóvenes, tanto hombres
y mujeres, es mediante el porno.
Si contamos con los aportes de la sexóloga Cecilia Ce (2020), la misma refiere que el porno trata
acerca de un mundo ficcional y no allegado a la realidad. Es inconcebible considerar que puede
llegar a ejercer una educación correcta en los jóvenes, ya que lo que se encuentran en estas
plataformas no es teoría, sino algo muy alejado de ello. Por lo tanto, es preocupante cómo la
pornografía hegemónica puede tergiversarse y llegar a ser algo contraproducente, porque si se
carece de programas de ESI previo a su consumo, se vulnera a los jóvenes en este caso, a
desarrollar diversos pensamientos, acciones y construcciones subjetivas normativas, pudiendo
desencadenar con ello, depresión, ansiedad, y/o una conducta de violencia de género.
Buscando respaldar científicamente el impacto en la salud mental que presenta el porno en los
jóvenes, se puede recurrir al trabajo de Astocondor (2016, p.25), quien se dedicó a estudiar dicha
problemática:
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(….) Dentro de la evaluación de la escala de autoestima se determinó que 1029 (40,70%)
determinó que 1033 (40,86%) personas presentaron mencionado trastorno. La variable ansiedad
con su categoría alta – muy alta ansiedad se vio reflejado en 956 personas equivalente al 37,82%
Mientras que, si buscamos analizar la variable violencia de género, podemos decir que “Hay
estudios que relacionan la pornografía con las violaciones de hombres a mujeres“ (Bergen y Bogle
(2000) tal como se cita en Barrio Álvarez (2014).
Ante esto, podemos decir que, una de las razones por la cual se puede concebir que la
pornografía mainstream encuentra una conexión directa con la violación, es porque en dichas
plataformas se visualizan contenidos violentos, es decir, el trato que se dirige de un hombre hacia
una mujer, hace posicionar a ésta última en un lugar de objeto sexualizante, y esto hace perpetuar
y mantener vigente el contrato patriarcal, hegemónico y heteronormativo en el cual estamos inmersos
como sociedad occidental. Es por esto que, a lo largo de este trabajo se profundizará sobre dicha
temática, como también, se representaran posibles soluciones/alternativas ante lo mencionado
líneas anteriores.
Por otro lado, estableciendo el foco de atención en cómo el porno se vuelve un posible
desencadenante de síntomas como lo son depresión y ansiedad, y junto con ello de la baja
autoestima, se puede entonces recurrir a los aportes de la sexóloga Cecilia Ce (2021, b), quien
expreso que hoy en día presenta un aumento de consultas en su consultorio sexológico.
Y señala que estas preguntas se orientan por ser por parte de los hombres, acerca de
preocupaciones por el tamaño y duración, y, por otro lado, las mujeres se encuentran direccionando
una gran demanda para lo que encontramos con el nombre de bioplastía de vulvas, que consiste en
una intervención quirúrgica que persigue como objetivo replicar las vulvas representadas dentro del
porno (tamaño pequeño - color rosado/blanco - sin vello).
Por lo tanto, esto hace posible representar cómo el visualizar pornografía mainstream, cuyo
contenido se rige por representar cuerpos y prácticas hegemónicas en la mayoría de sus categorías,
vuelve mayormente vulnerable a las personas a considerar que su cuerpo no se ajusta a lo
esperado/normativo, y desde aquí, la necesidad de intervenirlo quirúrgicamente o de generar
inquietudes/preocupaciones de que algo anda mal en el propio cuerpo.
Entonces, si ni en las familias, ni en las escuelas, se disponen de herramientas y/o programas
para capacitar en aprendizaje científico acerca de los cuidados, del uso y de la relación que se debe
presentar a la hora del encuentro sexual con un otro, ahora sí, nos dirigimos hacia la pregunta de
investigación, que se caracteriza por ser, ¿Desde dónde el porno genera una vulnerabilidad a
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desarrollar depresión, ansiedad y violencia de género? Una vez nombrado lo anterior ¿Cuáles son
las herramientas que se pueden encontrar para revertir el problema a la falta de acceso de Educación
Sexual Integral? Y, ¿Qué alternativas de plataformas pornográficas podrían verse representadas
para ejercer un cambio en los contenidos que se visualizan?
Objetivos
Objetivo general:
Objetivos específicos:
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o Indagar acerca de cómo repercute el acceso a pornografía mainstream en el
desencadenamiento de depresión, ansiedad y/o conductas de violencia de género.
o Acercar diversas alternativas para poder acceder a una capacitación de Educación Sexual
Integral, y de contenidos pornográficos con mirada de género.
Alcances y límites:
Antecedentes:
Si bien hoy, la sociedad se encuentra trabajando por una sexualidad más libre e igualitaria, años
atrás, el contexto era otro. Para ello, se tomará a Lust (2008), quien ofrece un recorrido histórico para
analizar la historia del porno.
Todo comienza en el paleolítico, en donde se encuentran las primeras imágenes eróticas, que
representan desnudos humanos con atributos sexuales exagerados, lo que en el caso de los
caracteres femeninos era símbolo de fertilidad. Un claro ejemplo de esto son las Venus de Willendorf
y Malta. Su finalidad no era la de estimulación erótica, sino su inclusión en rituales religiosos.
Luego, encontramos a Grecia en donde con el auge de la cultura griega, en sus obras se descubre
un concepto de la erótica mucho más cercano a la actual. En sus grabados en cerámica y esculturas
podemos encontrar las primeras imágenes homosexuales de la historia (por esta razón se llama
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griego al sexo anal) y también grabados con imágenes de adultos practicando sexo con jóvenes de
muy corta edad. Hoy lo llamaríamos pederastía y pornografía dura, pero nos encontramos situados
varios siglos antes de la invención del pecado.
Si nos dirigimos a Roma, encontramos una multitud de referencias eróticas en pintura y escultura,
entre ellas, la famosa Villa de los misterios en Pompeya. Por otro lado, si remontamos a la Edad
Media, una fecha de carácter importante en la historia de la pornografía es el año 1398, fecha en la
que presuntamente nació Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta y responsable de la
democratización de la literatura y, con ella, de la distribución masiva de pornografía en Occidente,
algo a lo que acabo por contribuir a la aparición del daguerrotipo cincos siglos después. De hecho,
cualquier avance en los recursos tecnológicos que facilite la transmisión de información es un paso
adelante en la distribución de pornografía, es por esto que el internet popularizó el porno a nivel
masivo, Gutenberg fue el que dio el primer paso en esto.
A pesar de que en el arte del Renacimiento los cuerpos desnudos fueron de visión habitual, su
finalidad no era en absoluto erótica, sino la fiel representación de la naturaleza que caracteriza ese
período. De hecho, el poder que todavía tenía la Iglesia en aquella época hizo que el papa Clemente
VII llevara a la cárcel, al primer editor de un libro con grabados eróticos, I Modi, también conocido
como Los dieciséis placeres o Las posiciones. Después de destruir a todos los originales en la
hoguera amenazaron con encarcelar a quien se atreviera a editarlo de nuevo, empezaron a aparecer
en el mercado una serie de copias que no revelaban el nombre del impresor ni del ilustrador,
creándose el primer caso de porno underground de la historia.
A partir del siglo XVII empezaron a imprimirse con regularidad en la vieja Europa una serie de
novelas que podríamos considerar precursoras de la literatura pornográfica, entre las que se
destacan, encontramos a la francesa L’ ecole des filles y la italiana La puttana errante. En ellas se
tratan los mismos temas que en una novela moderna, ya que muy pocas cosas han cambiado en el
sexo en los últimos siglos.
Por otro lado, Lust (2008), señala que la primera vez que una actriz se desnudó en una película fue
en el film francés de 1896 Le Bin. En él, la actriz Louis Willy se quitaba la ropa para meterse a la
bañadera en lo que para nosotros sería un ejercicio de máxima candidez, pero que marcó un antes
y un después en la historia de la erótica.
Poco después, el productor Oskar Masster estrenó una serie de películas de mujeres sin ropa
haciendo gimnasia, bañándose o bailando. Estas películas fueron las precursoras de las stag movies,
que podríamos definir como films para ser visionados solamente por hombre, y que se proyectaban
en burdeles, fiestan privadas o despedidas de solteros.
Poco después apareció otro invento que revolucionaría el porno, es decir, el reproductor de cine
de 8 mm, con el que aparecieron el porno amateur y las películas por encargo para visionado privado
de ricos y nobles. La mayoría de las películas eran protagonizadas por prostitutas y se rodaban en
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burdeles, así que tenían un coste de producción realmente bajo y eran bastante asequibles. Ya era
posible ver pornografía en la intimidad del hogar, algo que le dio un nuevo sentido al género. En los
cincuenta se popularizaron las nudie movies, con striptease y escenas de burlesque que poco tenían
que ver con el porno, se empezaron a añadir algunos elementos de softcorte o sexo simulado y Russ
Meyer estrena su primera película de éxito, The Inmoral Mr, Teas.
Si bien la sexualidad y el comienzo del porno comenzó a gestarse muchos años atrás,
encontramos que (Preciado, 2010, p.23) el primer número de la revista Playboy apareció en los
quioscos americanos en plena guerra fría en Noviembre de 1953. La primera entrega vendió más de
50.000 ejemplares. En 1959 Playboy era la revista más distribuida de Estados Unidos, superando el
millón de ejemplares, y hacia finales de los sesenta, la revista contaba con más de seis millones de
lectores. Si nos dirigimos a analizar los contenidos de estas revistas, podemos decir que se
implementaba un amor heterosexual y conyugal, en donde había una mujer encargada del hogar y
un hombre que enfrentaba los problemas del mundo exterior. Juntos formaban la unidad
reproductora (Preciado, 2010, p.62).
(Lust, 2008) Con el avance en el tiempo, encontramos la era dorada del cine porno, debido a que,
el VHS en los años ochenta invadió hogares y se popularizó el acceso al cine adulto. A mayor
demanda, mayor necesidad de producción y, por lo tanto, más prisas, menos creatividad y grandes
modificaciones del género, pasando de crear películas porno a simplemente hacer videos porno
cortos, con el descenso de calidad que ello implica. Lo mejor que le paso al porno en los ochenta fue
la aparición del concepto “X para parejas”, que podemos considerar el primer paso del cine feminista.
Con los noventa empezó a ver a los actores porno como estrellas, un estatus que no tenían desde
el boom de los setenta, y comenzó la época de las macro producciones y de la popularización de los
trabajadores del porno como íconos populares. Desde el 2000 en adelante, con la aparición del
internet primero y la popularización de las líneas ADSL después, apareció do it yourself, en donde
cualquiera puede ser el protagonista de sus propias fantasías eróticas hechas películas, y además
compartirlas, en pocos minutos (Lust, 2008).
Esta información representa y confirma cómo la sexualidad adquirió desde sus inicios índices de
prohibición y ocultamiento. Sin embargo, con el correr del tiempo, mediante reflexiones y puestas en
común, se fueron quitando censuras a la sexualidad, para que comience a ser vivida de una manera
mayormente normalizada. Esto permite visibilizar que los cambios llevan tiempo, y que hoy en día
se presentan otra clase de problemas, es decir, no es la existencia del porno en sí, como ocurría en
aquel entonces, debido a que, actualmente ya se ha conceptualizado mediante valores de
normalidad y aceptación su existencia, por lo tanto, el debate actual es, qué contenidos se vuelven
más enriquecedores a la hora de visualizar pornografía, y qué contenidos pueden llegar a atentar
contra la salud mental de las personas.
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Ante esto, decimos que una de las razones por las cuales se puede considerar que las escenas
pornográficas mainstream pueden llegar a desencadenar síntomas psicopatológicos en los jóvenes,
es porque dichas plataformas carecen de un cuidado ético de género. Lo cual, si se remonta a una
línea del tiempo, se sabe que el porno comenzó a gestarse desde el año 1300 aproximadamente.
Sin embargo, no se obtienen las mismas fechas si se indaga sobre ESI ¿Qué ocurre con la ESI?
¿Cuál es su pasado? La ESI se decretó en el año 2006 (Gangli, 2020, p.1), es extremadamente
reciente, su fundamento reside en los datos que propone Gangli (2020, p.4) refiriendo a que el
gobierno militar en los años 1976-1983 fue un gran promovedor de gestar inhibiciones en el terreno
de la sexualidad, generando con ello la ausencia y el silencio dentro del ámbito familiar y por
supuesto, educativo. Ante esta realidad, la falta de información conduce a desencadenar múltiples
problemas, como lo son la depresión, ansiedad y violencia de género (Astocondor, 2016).
Un último eje a analizar es ¿Cuándo fue la primera vez que se empezó a hablar de
ansiedad/depresión o violencia de género? Para ello, debemos de recurrir a los aportes
proporcionados por Sánchez (2017) quien refiere a acontecimientos como lo son la Primera y
Segunda Guerra Mundial, y la Guerra de Vietnam. Eventos que integraron muertes, estrés
postraumático, pérdidas de partes del cuerpo, etc. Hicieron que se vuelva posible el reconocimiento
del psicólogo para atender a problemáticas como lo son la ansiedad y depresión. Se comenzó
hablando de términos como “neurosis de guerra” (Sánchez, 2017, p.91), en donde dentro de este
núcleo se encontraban categorías como lo era el “Shell-shock” (Sánchez, 2017, p.91) hoy mejor
conocido como depresión. Tener depresión era motivo de retiro del combate, pero no el presentar
ansiedad. Por lo tanto, si bien hoy se data acerca de la complementariedad existente entre ansiedad
y depresión, en ese entonces, se las concebía de manera separada, sin embargo, los síntomas
característicos de la depresión y de la ansiedad, se conceptualizaban de igual manera que en la
actualidad.
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del tráfico en internet es de usuarios buscando y viendo porno (Lust 2019, tal como se cita en Milano
2019). Por su parte “Pornhub es una página que distribuye pornografía a nivel mundial desde
Holanda, 12,439 páginas están vinculadas con este portal” (Barrio Álvarez, 2014, p.113). Y se sabe
que “sus consumidores/as atienden al siguiente perfil El 80% son hombres y el 20% mujeres”
(Sebastián 2012, tal como se cita en Barrio Álvarez 2014). Siguiendo por la línea de analizar cómo
se refleja el consumo del porno actualmente, encontramos que desde el 2008, el consumo de
pornografía global aumento del 1% al 79% por la creación y acceso a smartphones y tablets (Mazo,
2019, p.39).
A lo largo del tiempo, las visitas a los portales han ido en aumento, y dicho dato lo podemos
encontrar respaldado científicamente en Mazo (2019, p.39) quien argumenta que “La media de
visitas de Pornhub en 2007 era de 1 millón de personas, mientras que en 2018 la media ha escalado
a los 92 millones”. Las categorías más visitadas dentro de las plataformas pornográficas son
amateur, milf, teen y lesbian (Mazo, 2019, p.42).
Por lo tanto, sabiendo que el consumo de la pornografía se posiciona cada año mediante un
número creciente de visitas en los diferentes portales, correlativamente, encontramos que sus
contenidos y propuestas también se encuentran sujetas a cambios. Es por esto que, a modo
alternativo, hoy en día en el mercado del sexo encontramos diversos productos, que presentan
contenidos con inclusión de ESI, que están disponibles para el consumo de quienes lo deseen.
Tomando a Barrio Álvarez (2014), podemos encontrar una serie de aportes acerca de Erika Lust,
quien es referente del porno con mirada de género ¿Qué propone Erika en sus rodajes que la
diferencia del resto de las empresas que se dedican a construir contenidos pornográficos? Como
primera medida, se podría argumentar que Lust sostiene que no hace porno, sino que lo que ella
realiza es cine erótico representado en películas. Es por esto que, Lust, no busca implementar lo
efímero y genital del porno mainstream, es decir, aquel video de pocos minutos, en donde la meta
es el coito, sino más bien, contar una historia a lo largo de toda una trama cinematográfica con
índices eróticos, en donde haya presencia de desnudos, pero que el erotismo también se encuentre
en otros aspectos que no involucren únicamente lo genital.
Por otro lado, como se nombró líneas anteriores, Lust propone como medida distintiva,
implementar una mirada de género ¿Qué implica esta mirada? Implica que concibe la inclusión del
placer tanto masculino como femenino, como también la representación de cuerpos heterogéneos,
alejándose con ello de los estándares de belleza hegemónicos del porno mainstream.
El respeto, el diálogo, la información y la comunicación son parte de las grabaciones, ¿Cómo se
ven representados estos conceptos? Antes del día de grabación, a quienes actúan se les ofrece la
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posibilidad de comentar disconformidades u cambios que quisieran realizar en las escenas que
deben de interpretar. Como también se encuentra la posibilidad de elegir el compañero sexual.
En relación a la escenas, Lust propone exponer una mirada del porno abierta a quitar
estereotipos, buscando el deseo femenino, el cual ha sido dejado de lado en otras plataformas, como
lo puede ser la pornografía mainstream. Busca involucrar tanto lo estético, como lo ético. Crear un
contenido distinto en todas sus formas, en donde las actrices no realicen actos mecanizados que
busquen erotizar únicamente al hombre.
A pesar de que Lust persiga el objetivo de no deshumanizar ni objetivar a la mujer sino hacerla
protagonista ya sea como personaje y/o consumidora. Se presentan ciertos puntos dilemáticos en
relación a sus contenidos, es por esto que, si seguimos analizando los aportes propuestos por Barrio
Álvarez (2014, p.117) se logran visibilizar ciertas disconformidades por ciertas personas hacia el cine
de Lust “(…) en su obra “porno para mujeres” niega la existencia de violencia dentro de la
pornografía. Pese a que no todos los casos puedan implicar violencia contra las mujeres, (…) negar
la posibilidad de violencia, supone negar la posibilidad de protección”.
Crear una pornografía para mujeres implica mantener una pornografía para hombres,
contribuyendo a mantener una cultura pop que nos deshumaniza a todos (Dines 2010, tal como se
cita en Barrio Álvarez 2014).
Más allá de que haya críticas hacia los contenidos de Lust, una mirada que podría enriquecernos
más, es el concebir que Lust no propone un porno para mujeres únicamente, sino que lo que propone
es una pornografía en la que las mujeres se sientan cómodas, representadas y tenidas en cuenta en
relación a su placer. Pero ello no implica que dichos contenidos no puedan erotizar al sexo
masculino, justamente se puede considerar que Lust propone la creación de contenidos para ambos
sexos.
Marco teórico:
Para emprender la lectura del siguiente trabajo, se vuelve relevante el hecho de remarcar diversos
ítems y conceptos para comprender con mayor facilidad la investigación llevada a cabo. A modo de
introducción, se puede decir que, en este trabajo se estudiará el impacto que sustenta la industria
pornográfica mainstream en la salud mental de los jóvenes, teniendo en consideración que los
jóvenes carecen de programas de capacitación acerca de Educación Sexual Integral (ESI).
Ante esta situación el único acercamiento de carácter cercano u explícito a la sexualidad y sus
prácticas es a través del porno (Ce, 2021, a). Una vez contextualizada la anterior idea, se da cuenta
que, en todo momento en que se nombre la palabra porno (mainstream) con sus respectivos análisis,
se estará haciendo alusión al porno de carácter heterosexual sin perspectiva feminista, el cual se
caracteriza por representar de manera conceptual y en sus escenas a un hombre con un rol activo y
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dominante, y a la mujer, como objeto sexualizante, quien toma un rol pasivo ante el hombre. A su
vez, encontramos también la presencia de violencia y discriminación (Ce, 2021, a).
Por otro lado, el porno se lo entiende como la “representación pública de la sexualidad” (Preciado,
2010, p.16), en donde se busca “codificar un conjunto de relaciones inéditas entre imagen, placer,
publicidad, privacidad y producción de subjetividad” (Preciado, 2010, p.23). Por lo tanto, es a partir
de esto que “la invención de la pornotopía es la producción de una domesticidad orquestada y
coreografiada con dispositivos técnicos de vigilancia y de reproducción audiovisual” (Preciado, 2010,
p.83).
Si se habla de porno, correlativamente se mencionarán conceptos como lo son el sexo y la
sexualidad. Por lo tanto, por sexo, en este caso, no se entiende a la diferenciación de hombres y
mujeres, sino que “(…) el término «sexo» se utiliza (…) en el sentido de «actividad sexual»” (OMS,
2018, p.3)
Mientras que la sexualidad se la conceptualizará mediante un encuadre direccionado por el orden
de lo global, debido a que:
La sexualidad es un aspecto central del ser humano que está presente a lo largo de su vida.
Abarca el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer,
2018, p.3).
La razón por la cual se buscará visibilizar las consecuencias que conlleva el consumo de esta
clase de plataformas en la temprana edad, entendiendo por temprana edad a la brecha de etaria que
se extiende entre los 10 a 19 años (OMS 2017, tal como se cita en Daley 2019), es porque el
problema no se encuentra en que los jóvenes consuman porno, sino en que lo consuman sin antes
presentar saberes de ESI. Por ESI, se entiende lo que la Ley N° 26.150 (2006) ha decretado, es
decir, alude a promover un espacio en donde se posibilite la enseñanza de aprendizajes que
promuevan saberes y habilidades para poder tomar decisiones de manera responsable en relación
a los derechos de los niños y adolescentes, los mismos confieren al cuidado del propio cuerpo, de
sus relaciones interpersonales, y de cómo puede u debe de ser vivida su sexualidad mediante el uso
de la información adecuada y actualizada. Correlativamente, también involucra el perseguir como
objetivo la igualdad del trato y oportunidades que se les ofrecen a los diferentes sexos.
¿Qué pasa si no hay ESI, pero sí hay acceso al porno en la temprana edad? De ser así, se estaría
vulnerando a predisponer a experimentar síntomas de depresión, ansiedad o experiencias de
violencia de género, tanto como posible víctima y/o posible agresor. Por lo tanto, tomando como eje
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de fundamentación a Vallejo Ruiloba (2011), quien realiza diversos aportes en relación a lo que
encontramos con el nombre de ansiedad y depresión.
El término depresión se utiliza en tres sentidos: síntoma, síndrome y enfermedad. Como síntoma
puede acompañar a otros trastornos psíquicos, como los trastornos de angustia; como síndrome
agrupa unos procesos caracterizados por tristeza, inhibición, culpa, minusvalía y pérdida del
impulso vital, y como enfermedad, se observa como un trastorno de origen biológico en el que
puede delimitarse una etiología, una clínica, un curso, un pronóstico y un tratamiento específico
Y, “la ansiedad es una señal de alerta ante el conflicto, y si no se canaliza correctamente, puede
desarrollar patología” (Vallejo Ruiloba, 2011, pp.763 y 266) También, se puede decir que la angustia
primaria se expresa a partir de dos planos el psíquico y el somático. En el plano psíquico el sujeto
se encuentra nervioso e inquieto, y progresivamente dicha sintomatología va afectando las distintas
áreas de su vida, lo que le hace experimentar un sentimiento de incapacidad. Se expresa un
agobiamiento por el futuro y poco a poco entra en una restricción de su relación social. El malestar
va a ser desencadenado por impotencia, y sobrecarga tensional. A diferencia de la persona
depresiva que su malestar se expresa por medio de la desesperanza y la tristeza.
A falta de ESI, los jóvenes se encuentran mal informados, ante ello, no presentan en su poder
aspectos indispensables sobre reglas de consentimiento, o qué sí efectivamente ocurre en la realidad
a la hora de tener sexo y qué no (Ce, 2020). Es por esta razón, que por falta de información los
jóvenes creen que lo que ven en el porno es lo que ocurre en la realidad, y esto representa un enorme
problema, ¿Por qué? Porque en el porno no se habla de consentimiento, ni de uso de preservativos,
aspectos que comprometen la salud global de una persona, tanto a nivel físico y mental (Ce, 2021,
a). Ya sea, por poder predisponer a desarrollar infecciones de transmisión sexual (ITS), embarazo
no deseado, como también, violencia de género (Ce, 2020).
Sin consentimiento, se abre la puerta a la violencia, los jóvenes creen que el trato que deben de
direccionar hacia una mujer en como ocurre en el mundo ficcional de porno, y las mujeres, muchas
veces consideran que ese es el papel que deben de cumplir a la hora de un encuentro sexual, porque
así lo representa el porno (Lust 2019, tal como se cita en Milano 2019).
Con esto, se vulneran los derechos de las personas, ya que el acceder a estos contenidos sin
manipular información clara y científica de qué es el porno y qué es la sexualidad en la cotidianeidad.
Hace que se conduzca a vulnerar el desencadenamiento de eventos traumáticos en los jóvenes,
pudiendo generar un rechazo o miedo al sexo, baja autoestima, o, como se nombró antes, depresión
u ansiedad (Astocondor, 2016).
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La OMS (2018) conceptualiza el término violencia de género mediante la expresión de
desigualdad de género, en donde se llevan a cabo actos que involucran el no consentimiento y
respeto de un otro.
La violencia de género es un gran vulnerabilizador para desarrollar baja autoestima, porque las
malas experiencias impactan tanto en el campo mental, corporal, como también en la forma de
percibir y afrontar próximas experiencias relacionadas a lo sexual. Ante esto, podemos decir que la
baja autoestima la vemos representada en síntomas como lo son un deterioro en la atención
selectiva, ausencia de pensamientos positivos orientados al futuro y una mayor sensibilidad a los
acontecimientos con significado negativo, mayor desesperanza, deterioro en la capacidad de tomar
decisiones y una menor capacidad para resolver problemas (Skegg (2005), Van Heeringen y Marusic
(2003) tal como se cita en Vallejo Ruiloba (2011, p.1377).
Desarrollo metodológico:
Procedimiento:
Los conceptos que se estudiarán se orientan por ser el lenguaje (cuando se analicen las distintas
categorías), las significaciones (en relación a síntomas y creencias) valores, imágenes (en la
distinción entre el cine erótico y la pornografía) y las representaciones cinematográficas (en el cine
erótico) y audiovisuales (en la pornografía mainstream).
Buscando con ello tanto la descripción del cine porno y la exploración de las características,
como a su vez, establecer un análisis sobre cómo esto puede ser un factor causal en la salud mental.
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Los aportes de Michel Foucault, Paul Preciado, Gayle Rubín y Erika Lust, nos permitirán trazar
coordenadas de referencia para el abordaje y estudio de esta tesis. En paralelo con estos aportes,
también se abordarán múltiples trabajos, tesis y estudios de diferentes autores para complementar
el estudio.
Índice comentado:
1. Capítulo uno: Las diferentes tecnologías de poder que operan en la sexualidad y sus prácticas
¿Cuáles son los efectos que genera en la cultura el discurso hegemónico sobre la sexualidad y sus
prácticas? En este capítulo se va a elaborar un análisis histórico-filosófico, persiguiendo como idea
preliminar, ilustrar cómo a lo largo de la historia, la sexualidad ha sido atravesada por los discursos
hegemónicos provenientes de la cultura y la época, y qué efectos desencadeno como resultado. En
paralelo, se irá estableciendo una analogía continúa con la pornografía mainstream.
2. Capítulo dos: Efectos de la pornografía mainstream en la salud mental. En este capítulo se buscará
responder a desde dónde se vulnera a los jóvenes a desencadenar depresión, ansiedad, y violencia
de género. Y, se trabajará sobre la relación existente entre sexualidad y autoestima, en cómo se
influyen de manera bidireccional.
3. Capítulo tres: Dispositivos alternativos de ESI, y de contenidos pornográficos. En este capítulo, se
buscará representar las diferencias existentes entre las múltiples plataformas pornográficas
presentes en la web. Como también, acercar y visualizar las diversas herramientas existentes para
llevar adelante una capacitación de ESI, siendo esta direccionada tanto hacia los padres, buscando
orientarlos en cómo abordar una conversación con su hijo/a. O, siendo direccionada directamente
hacia el joven.
4. Capítulo cuatro: Conclusiones finales. Se buscará representar cuáles son las ideas que priman en
este trabajo y que nos conducen ante la reflexión final.
17
Capítulo I: Las diferentes tecnologías de poder que operan en la
sexualidad y sus prácticas.
En este capítulo intentaremos dar alguna respuesta al interrogante que refiere a ¿Cuáles son los
efectos que genera el discurso hegemónico en la cultura en lo referido a la sexualidad y sus
prácticas?
Antes de dar inicio a este análisis, a modo de orientación hacia el lector, se dedicará este pequeño
párrafo para hacer mención a los diversos conceptos que guiarán este capítulo, a fin de volver con
un tinte mayormente organizativo y comprensivo este análisis. Ante esto, los conceptos que
trabajaremos son los siguientes; actitud crítica, gubernamentalización, ars erótica, scientia sexualis,
confesión, lenguaje, cine, porno mainstream, guion sexual y la biopolítica. Correlativamente, hacia
el final de este capítulo, se verá representado cómo dichos conceptos se relacionan y construyen
como resultado la heteronorma, concepto que también será abordado.
Para responder a éste interrogante se deberá recurrir a una diversidad de conceptos, ideas y
autores, quienes se sitúan en diferentes épocas. Así, el punto de inicio de este análisis se establecerá
desde el siglo XVII de acuerdo con la lectura genealógica y arqueológica que propone Michel
Foucault.
Para dar inicio a este análisis, uno de los elementos que tomamos de la obra de Foucault (2014)
es la diferenciación entre lo que encontramos con el nombre de gubernamentalización y actitud
crítica. Debido a que, a la primera la entendemos como una práctica social de sujeción de individuos
por medio de mecanismos de poder que reclaman para sí una verdad. Mientras que la actitud crítica
es, a diferencia, un movimiento de des sujeción en el juego de la política de la verdad.
Es decir que, el concepto de actitud crítica refiere al arte de no ser gobernado por aquellas
prácticas de sujeción de individuos como lo podrían ser las instituciones de poder, que se podrían
ver representadas por el gobierno, el arte pedagógico, el arte político, el arte económico, y/o por el
porno mainstream, quien se establece como institución de poder, en tanto productor de
pensamientos y conductas hegemónicas.
18
Correlativamente, el concepto de actitud crítica, encuentra relación con lo que Foucault (1977,
p.35) nombra como ars erótica, es decir, un arte erótico, una forma de transmisión de saberes, en
donde la verdad es extraída del placer mismo, ante esto, el placer no es tomado en cuenta en relación
a una ley absoluta de lo permitido y lo prohibido, sino que, el placer se establece en relación con uno
mismo, sin condicionamientos, sin una única verdad a la cual obedecer u encajar. Por esto, tanto la
actitud crítica, como la ars erótica, persiguen como objetivo la libertad del individuo.
La ars erótica se la puede ver representada en culturas como lo son China, Japón, India, Roma
y sociedades árabes musulmanas. A modo de recurrir a ejemplificar formas de practicar la ars
erótica, se podría hacer alusión al Tantra, que se caracteriza por ser una práctica sexual que persigue
como objetivo disfrutar del placer en toda su esencia, y quitando el foco atencional de lo genital
únicamente.
A diferencia, otras culturas, como la nuestra (Occidente), se establece una scientia sexualis,
debido a que, en nuestra sociedad sí se establece una verdad única sobre el sexo, hegemónica, y
todo lo que se aleje de ello, será categorizado como anormal, debido a que, lo normal es la
heteronorma, concepto con el cual trabajaremos en las próximas páginas de este capítulo.
En consecuencia con lo abordado líneas anteriores, encontramos que si bien nuestra sociedad
se guía por una scientia sexualis, en la actualidad, encontramos diversos representantes que buscan
visibilizar/representar la práctica de la ars erótica, y con ello, una actitud crítica. Esto es así ya que,
actualmente se está invitando a los seres humanos a incrementar los niveles de consciencia acerca
de aquellos dispositivos que limitan y sugestionan la sexualidad y con ello, el propio cuerpo.
Con ello, habiendo leído a Erika Lust (2008), se puede decir que, en primer lugar, fue una de las
fundadoras en ofrecer un material pornográfico con características distintivas a lo
19
tradicional/mainstream, debido a que, visibiliza cuerpos heterogéneos, alejándose con ello de los
estándares de belleza hegemónicos del porno, buscando el deseo masculino tanto como el
femenino, estableciendo una complementación de lo estético y lo ético. No se utiliza Photoshop, ni
se les inyecta sustancias a los actores para aumentar la duración o tamaño del pene. En cuanto al
contenido, encontramos que en sus películas eróticas hay una historia, en donde el foco de atención
no reside únicamente en cuerpos desnudos, sino que lo erótico se ve a lo largo de todo un guion
sexual, ya sea, en sus diálogos, accionares, vestimentas, o sus tratos.
A partir de lo trabajado, podemos decir que, si Erika Lust propone una complementación de lo
ético y estético, Cecilia Ce, por su lado, propone una complementación ética y técnica. Ambas
promoviendo lo ético como factor común, al igual que la plataforma virtual de Pornorama.mx, lo cual
promueve el despliegue de una ars erótica, debido a que buscan promover la libertad tanto en la
forma de pensar al cuerpo, como en su forma de concebir y vivir la sexualidad, es decir, dejando de
lado condicionamientos o patrones de conducta pre establecidos.
En relación con lo nombrado líneas anteriores, Erika Lust, no solo propone contenidos
pornográficos, sino que también ha escrito y diseñado plataformas virtuales cuyo objetivo es brindar
ESI, con el fin de poder derribar mitos y creencias acerca de cómo es y cómo debe vivirse la
sexualidad. Esta propuesta de Lust, se va a ver representada en el tercer capítulo de este trabajo.
20
Por otro lado, una vez analizada la anterior idea, se puede decir que estamos recuperando una ars
erótica junto con los mencionados representantes. Debido a que se establece una propuesta
orientada a la libertad y diversidad de cuerpos, prácticas, pensamientos, sexualidades, etc.
En pleno desarrollo del capitalismo, el orden puritano burgués reprime la sexualidad bajo un triple
decreto de prohibición, inexistencia y mutismo. La familia conyugal (parejas legítimas y procreadoras)
confisca a la sexualidad que quedará de aquí en más absorbida por la función reproductora. Aquello
que no persigue a la generación y no es utilitario, ya no tiene sitio y queda expulsado y condenado
a la desaparición, silenciado y negado afirmándose en la inexistencia. Los placeres quedan
reducidos a uno mínimo, la reproducción.
21
Implementando una prohibición, inexistencia y mutismo de la sexualidad, se condujo a establecer
a la confesión como mecanismo de control de la sociedad. Ya que, como sostiene Foucault (1977)
las sociedades occidentales colocaron a la confesión entre los rituales de los cuales se espera la
producción de la verdad. En donde el discurso de la confesión proviene de la palabra obligada,
representando posteriormente una scientia sexualis, y con ello, una gubernamentalización, ya que
gestiona y sugestiona a los cuerpos, estableciendo un mecanismo de poder que reclama para sí una
verdad. Esto produjo que la confesión se manifieste como el medio más respetado para elaborar el
discurso hegemónico sobre el sexo. Es decir, concibiendo la confesión como la práctica de la
penitencia confesar los pecados.
Sin embargo, confesar un pecado parece estar en la lógica de reprimir cuando en realidad está
en la lógica de incitar el discurso sobre el sexo, debido a que todo debe ser dicho, nada debe escapar
de la palabra, porque de esta manera se ejerce poder sobre los cuerpos disciplinándolos.
Tanto la confesión, como el porno, el cine, las revistas, la televisión, y el lenguaje son tecnologías
que se encuentran inmersas en nuestra sociedad y promueven la lógica de la scientia sexualis,
condenando y limitando los cuerpos bajo una verdad hegemónica que debe de ser respetada. Ya
que, como sostiene Herranz Velázques (2012, p.23) “La cultura nos crea como indivuduxs dándonos
las pautas de comportamiento”1.
Como plantea Foucault (1977, p.15), la sociedad occidental intenta convertir todo el deseo y el
placer en discurso, utilizando como mecanismo a la confesión. Nada debe de escapar de la
formulación, todo lo tocante al sexo debe ser absorbido al molino sin fin de la palabra. Por lo tanto,
1
A modo de aclaración, Hernán Velazques, utiliza el recurso gramatical “x” con el fin de incluir los distintos géneros en el
discurso.
22
la palabra como tecnología que se roba el hecho sexual en el Siglo XVII equivale a lo audiovisual
como tecnología del Silgo XXI que también se roba el hecho sexual.
Ante esto se puede dar cuenta cómo en torno al sexo se construyeron diversos dispositivos
destinados a ocultar la verdad, lo cual, ocultar la verdad implica reprimir, y por otro lado, la obligación
de ir hablar de ello a la capilla implica incitar la palabra, y este hecho, como resultado promueve abrir
la existencia de un agente de poder que en el caso de la Iglesia es el cura, el gobierno en el Estado,
el médico en la medicina y el psicoanalista/psicólogo clínico desde los saberes psicológicos.
Por lo tanto, esta forma de limitar, reprimir e incitar, vuelve visible una scientia sexualis en donde
solo bajaba ante los ojos de todos los ciudadanos una única verdad con índices de hegemonía que
debía de ser aprehendida y respetada. Esto es así, porque, como sostiene Stearling (2006, p.21) a
través del lenguaje y las prácticas culturales construimos nuestros cuerpos, incorporando la
experiencia, es a partir de aquí, que se vuelve importante señalar la diferencia entre cuerpo físico y
cuerpo social, ya que la autora entiende que la sexualidad es un hecho somático creado por un
efecto cultural.
23
atributos de virilidad, penes que superan los 17 cm, y un papel activo. Es decir, en ambos sexos, se
busca representar aquel cuerpo normativo propuesto por la sociedad patriarcal.
Por otro lado, si nos preguntamos qué relación comprende la confesión y el porno, se puede
decir que, como se nombró anteriormente, ambas son tecnologías, y responden a un constructo de
scientia sexualis, debido a que, ambas responden a saberes hegemónicos y ello impide que haya
una ars erótica. Esto es así, debido a que, se establece en ambos casos y como mencionamos
anteriormente una incitación discursiva, es decir, todo debe de ser dicho, nada debe escapar de la
palabra. En la confesión esto lo podemos ver representado en el deber de confesar los pecados
mediante la herramienta de la palabra, y, en el porno mainstream se establece una incitación
discursiva en el guion que se desprende de los contenidos que se visualizan reflejando cómo debe
de ser experimentada la sexualidad hegemónica.
Este aspecto es lo que conduce a inhibir y limitar los cuerpos, conduciendo a vulnerabilizar a las
personas a desencadenar depresión, ansiedad, y/o violencia de género, aspectos que serán
abordados en el siguiente capítulo. Sin embargo, continuando con el análisis de una sexualidad
guiada por la lógica de la scientia sexualis y el biopoder, se dice que “(…) la sexualidad es cultural
porque se realiza de acuerdo a unas normas culturales. (…) en todas las culturas la sexualidad más
controlada y normatizada es la de las mujeres, que además está más restringida” (Téllez, 2001, p.13)
En suma con lo trabajado hasta aquí, Gayle Rubin (1986), nos aporta que no solamente el
discurso hegemónico delimita y oprime, sino que a su vez, la opresión de las mujeres esta
intrínsecamente ligada al sistema capitalista. Esta organización social basada en la diferenciación
reproductiva plantea que una división del trabajo basada en los sexos, generando un sistema de
relaciones desigual y un sistema de clases sexuales.
Retomando con la premisa que sostiene que la confesión y el porno son tecnologías de poder
dentro de nuestra sociedad, se dice que esto es así ya que se establece cómo se deben de realizar
las cosas y qué no se debe hacer. Debido a que, como sostiene Foucault (1977, p.44) en nuestra
sociedad presentamos mecanismos positivos, productores de saber, multiplicadores de discursos,
24
inductores de placer y generadores de poder. Éste autor considera que el saber se articula en un
poder y es llevado a normalizar a la sociedad desde un saber hegemónico que opera de manera
constante y silenciosa. Es desde aquí que se conduce a una sociedad del orden disciplinario, en
donde los poseedores de la norma-normalidad van a interferir sobre los anormales, es decir, aquellos
que se alejen de lo heteronormativo.
Es por esto que, actualmente, encontramos a Erika Lust, Pornorama.mx o Ce, quienes
promueven una actitud crítica, es decir, una des sujeción de cuerpos, promoviendo con ello la libre
expresión, y buscando el deseo/placer en ambos sexos por igual. (Preciado, 2002) Es a partir de
toda esta realidad que se comienza a hablar acerca del concepto de contra-sexualidad que es una
resistencia a la producción disciplinaria de la sexualidad en nuestras sociedades liberales. Que
apunta a elaborar una teoría del cuerpo que se sitúa por fuera de los dualismos u oposiciones
hombre/mujer, masculino/femenino, heterosexualidad/homosexualidad.
En relación con lo abordado anteriormente, encontramos a Herrera Gómez (2014), quien habla
acerca de que lo romántico es político, y representa la idea de que hay que deconstruir y repensar
el amor para poder crear relaciones más igualitarias, más sanas, más abiertas, más libres. Y esto es
lo que vemos representado hoy, en los esfuerzos por volver a hacer existir una ars erótica que
promueva la libertad de los cuerpos y conviva con una scientia sexualis. El amor romántico que
heredamos de la burguesía del siglo XIX está basado en patrones de individualismo y limitación de
cuerpos. El romanticismo patriarcal se perpetúa a través de las diferentes tecnologías de
poder (cine, confesión, porno, televisión, revistas, discursos sobre el cuerpo y la salud etc.), que
disciplinan los cuerpos. Lo personal es político, el romanticismo es patriarcal, asumimos modelos
sentimentales, roles y estereotipos de género, y patrones de conducta patriarcales a través de la
cultura. Y estos patrones los tenemos incorporados a nuestro sistema emocional. Elaboramos
diversos discursos en torno a la libertad, la igualdad, los derechos, la autonomía pero en la cama,
en la casa, y en nuestra vida cotidiana no resulta tan fácil repartir igualitariamente las tareas
domésticas, asumir separaciones, gestionar los miedos y comunicarse con sinceridad.
El amor es una construcción social. El amor erótico se construye socioculturalmente a través del
lenguaje. La labor de crianza y educación, el desarrollo, la socialización, la internalización de las
normas es la primera etapa de integración a la sociedad. Los niños y las niñas aprenden pronto lo
que es “natural”, lo que es “normal”, y lo que se considera una aberración y un escándalo social.
Ellos extraen las estructuras aprendidas y las aplican a la hora de percibir y entender la realidad.
El amor romántico es patriarcal porque está construido bajo la lógica del pensamiento binario que
divide la realidad en dos grupos opuestos. El amor normal es heterosexual, monogámico, adultista,
25
coito céntrico, con un máximo de dos miembros, opuestos entre sí, pero complementarios. Todo
aquel que se desvía de la norma es considerado promiscuo, vicioso/a, raro/a, enfermo/a mental,
loco, extravagante, pecador/a. Esto es así porque Occidente, se encuentra debajo de una
heteronorma, representando una scientia sexualis, que impide la libertad de los cuerpos.
Una vez analizada la confesión, y el porno abordaremos la tecnología del lenguaje. Diego Herranz
Velázquez (2012), nos acerca cómo el lenguaje atraviesa el cuerpo e influye de manera directa e
indirecta sobre la forma de pensar y percibir que tienen las personas. Es a partir de aquí que dicho
autor trata de:
transexuales, con el fin de controlar y dominar la sociedad. (Herranz Velázquez, 2012, p.13)
Correspondiendo con la anterior cita, se puede dar cuenta cómo este autor busca exponer la
sexualidad y el lenguaje como un mecanismo de control social, y analizar el lenguaje por su
capacidad de generar sentimientos de colectivización. Entendiendo de esta manera al lenguaje,
como una tecnología en la que el sistema heteropatriarcal se sustenta para crear el contrato social
como heterosexualmente impuesto. De esta manera entendiendo que la sexualidad y el lenguaje
son mecanismos de control social, se logra entender que son herramientas de poder, elementos que
refuerzan el orden hegemónico, y lo preestablecido dentro de la sociedad.
Dentro del lenguaje, encontramos que se generan grandes imperativos. Ante eso, podemos
atender a Paul Preciado (2002, p.72) quien en su texto “Manifiesto contra-sexual” toma en
consideración a Butler y sus aportes en relación a las drag queens en donde sostiene lo siguiente:
(…) la heterosexualidad es una parodia de género sin original en la que las posiciones de género
regulaciones, repeticiones y sanciones constantes. (….). Así es como concluirá que los
enunciados de género, desde los pronunciados en el nacimiento como “es un niño” o “es una
niña”, hasta los insultos como ”maricón” o “marimacho” no son enunciados constatativos, no
describen nada. Son más bien enunciados performativos, es decir, invocaciones o citaciones
26
Género, como concepto, “es un instrumento que sirve para construir el discurso del contrato social
como heterosexual” (Wittig, 1992 p.104) y/o, como sostiene Preciado (2002, p.25) el género se lo
entiende como una tecnología sofisticada que disciplina cuerpos sexuales. Es decir, que es un
mecanismo que promueve estimular la concepción de la heterosexualidad como hecho natural y
esperable de todo cuerpo, estableciendo así una regla binómica en nuestra sociedad, hombre o
mujer y desplegando un tipo de tarea especifica a cada sexo, ya que, como nos ofrece Gayle Rubín
(1986) la opresión de las mujeres está en el corazón de la dinámica capitalista, debido a que, a las
mujeres se les ofrece lo doméstico y a los hombres la mano de obra. Esta idea no hace más que
representar los roles de género y con ello la heteronorma a la cual estamos sujetos como sociedad.
Por lo tanto, el lenguaje es una herramienta de poder, que disciplina cuerpos y promueve con
ello, una scientia sexualis y, en paralelo una gubernamentalización, debido a que sugestiona y
encasilla cuerpos bajo enunciados heterosexuales.
Luego de trabajar sobre el lenguaje como tecnología de poder en la que el sistema heteropatriarcal
se sustenta para crear el contrato social como heterosexualmente impuesto. Se puede introducir, al
siguiente concepto referente a lo heteronormativo. Dicho término subyace a modo de resultado por
medio de la de las mencionadas tecnologías. Para trabajar este concepto, se tomará en cuenta los
aportes de Gayle Rubin (1986), quien concibe a la heterosexualidad como un régimen político que
regula los asuntos humanos en la sociedad, oprimiendo a estos mediante los enunciados
provenientes del lenguaje, ya que los discursos de los sistemas modernos ejercen poder, como
vimos en el párrafo anterior cuando abordamos el lenguaje como tecnología. Correlativamente, dicha
autora considera que el pensamiento dominante se niega a analizarse a sí mismo para comprender
aquello que lo pone en cuestión y en cambio afirma que algo de este dominio lo precede. La
heterosexualidad es una institución que no tiene existencia jurídica.
27
La heterosexualidad es un sistema social estipulado como natural y biológico, fundamentado en
el sexo como acto reproductivo y que se basa en la sumisión de unxs individuxs, frente a otrxs,
los masculinos. Este sistema crea identidades normalizadas para la clasificación de los individuxs
El vivir en una sociedad orientada bajo una heteronorma, nos vuelve limitados en nuestra forma
de concebir la sexualidad, debido a que todo lo que no se rija mediante el binomio de hombre y
mujer, será concebido como anormal, ya que lo normal es la heteronorma. Ésta heteronorma opera
de manera implícita y silenciosa, desde el día en que nacemos ya nos condicionan en la forma en
que nos nombran, en cómo nos visten, en los juegos que nos proponen, en los roles que nos otorgan,
etc. La heteronorma forma parte del contrato social de nuestra sociedad, la cual es concebida como
normal y natural.
Sin embargo, hoy en día, encontramos propuestas diferentes, referentes que proponen
contenidos alternativos, como ya han sido mencionados Erika Lust, Pornorama o Cecilia Ce, entre
otros. Hoy en día nos encontramos con más espacios de reflexión, de opinión y de posibles cambios.
Estos espacios que proponen los referentes nombrados líneas anteriores, hacen que las personas
puedan ver que lo heteronormativo como algo impuesto, y no innato, como lo viene proponiendo la
sociedad hace siglos. Lo cual conduce a que las personas puedan sentir más libertad a la hora de
decidir sobre sus cuerpos. Como también, facilita el hecho de que las personas que no encajan en
dicha heteronorma, no se sientan anormales, sino que más bien sepan que tienen un espacio, que
existen otros mundos, otras prácticas, otros cuerpos, que no necesariamente son los que ofrece el
porno mainstream, el cine, la televisión o las revistas.
Retomando con el análisis de cómo la heteronorma nos limita y condiciona como sujetos, podemos
decir que, Preciado (2008, p.22), habla acerca de cómo la heteronorma y con ello, la hegemonía
como contrato social no solo ejercen poder sobre el pensamiento y accionar de los sujetos, sino que,
además en su cuerpo físico/estético, como se puede ver representado con la llegada del lifting facial
y diversas intervenciones quirúrgicas a nivel estético, que llegaron a convertirse en una técnica de
consumo de masas en Estados Unidos y Europa. Es desde aquí que se puede visibilizar cómo la
scientia sexualis por medio del capitalismo establece una sujeción en los cuerpos que advierte sobre
una necesidad de intervención quirúrgica para adaptar el cuerpo a lo hegemónico.
Promover la anterior concepción, genera como resultado que aquellos cuerpos con exceso de
peso y aquellas personas mayores de edad, se perciban por fuera de lo normativo, y es desde aquí,
que surge la necesidad de intervenir quirúrgicamente. Se comienzan a crear patologías para de esta
28
manera generar inseguridades en las personas y con ello, el consumo de fármacos/intervenciones.
Dicho dato puede ser respaldado mediante los aportes de Preciado (2008, p.24) quien visibilizó cómo
en 1988 se aprueba la utilización de fármacos como lo son el Sildenafil/Viagra para tratar la
disfunción eréctil.
Es importante aclarar que, se inventa la disfunción eréctil como patología para que las personas
consuman este producto, cuando en muchos casos, la persona no presentaba tal patología, pero el
condicionamiento de la sociedad conduce a la persona a creer que sí. Esto lo podemos ver con
suma claridad en el porno mainstream, en donde se visualizan penes completamente erectos y
activos, durante todo el acto sexual, aspecto que se aleja de un encuentro sexual en el plano de la
realidad, debido a que, se sabe que dentro de un encuentro sexual cotidiano la no erección del pene
es un hecho posible y que puede ser desencadenado por múltiples variables que no tienen por qué
significar una patología, es decir, disfunción eréctil.
Aquí nuevamente podemos ver el poder que ejerce sobre las personas el guion sexual propuesto
por el porno mainstream, en donde se crea la concepción de una única forma de vivir la sexualidad
y todo lo que se aleje de allí, se considera anormal/patológico. De esta manera, podemos ver cómo
en torno a la sexualidad hay un ocultamiento de la verdad, y se establece una scientia sexualis que
limita y condiciona los cuerpos, esto conduce a crear una sociedad que se cree enferma y en falta,
debido a que, al visualizar contenidos pornográficos, y comparar dicha sexualidad con la propia, dan
cuenta de las diferencias, y consideran que algo les falta, o consideran que sus deseos son
prohibidos o poco éticos.
Siguiendo con este análisis, y con los aportes proporcionados por Preciado (2008, p.26), se puede
decir que durante el siglo XX, la ciencia alcanzó un lugar hegemónico tanto a nivel de discurso, como
de práctica en nuestra cultura, por su autoridad material, es decir, su capacidad para inventar y
producir artefactos vivos. Por eso la ciencia es la nueva religión de la modernidad, porque tiene la
capacidad de crear y no simplemente de describir la realidad. El éxito de la tecnociencia
contemporánea es transformar nuestra depresión en Prozac, nuestra masculinidad en testosterona,
nuestra erección en Viagra, nuestra fertilidad/esterilidad en píldora, nuestro sida en triterapia. El
cuerpo artificial funciona como una extensión de las tecnologías globales de comunicación.
Esto encuentra relación con el concepto abordado por Foucault del biopoder, en donde hay un
poder y un control sobre un todo tecno vivo conectado. La fuerza orgásmica en tanto que fuerza de
trabajo se ha visto progresivamente regulada por un estricto control técnobiopolítico. La misma
relación de compra/venta y de dependencia que unía al capital y al obrero regía hasta hace poco la
relación entre los géneros como relación entre eyaculador y facilitador de la eyaculación. Esto es así
29
porque la industria farmacéutica y la industria audiovisual del sexo son los dos pilares sobre los que
se apoya el capitalismo contemporáneo, debido a que, el fármacopornograma de la segunda mitad
del siglo XX, hizo que el cuerpo posmoderno se vuelva colectivamente deseable y real gracias a su
gestión farmacológica y a su promoción audiovisual, mediante el porno mainstream, cine, televisión
o revistas. Vivimos es una era tóxico-porno. En la biotecnología se trata de inventar un sujeto y
producirlo a escala global, como sucede en lo mainstream.
Por otro lado, una vez analizada la heteronorma como tecnología, como ya ha sido mencionado,
el cine es una tecnología más, dentro de este gran grupo de tecnologías, lo cual implica que
promueve formas de socialización. Esto es así, porque toda producción cinematográfica está
inscripta en un contexto determinado, por lo tanto, va a comprender significados y características
propias de la época en que fue creada.
Para comprender con mayor profundidad cómo es que el cine es una tecnología, vamos a tomar
como punto de referencia a Téllez (2001, p.17) quien sostiene que en toda película se presentan
roles de género y sexualidad correspondientes a la época en que fue creada. Ante esto, la autora
busca proponer el detenernos en visualizar cómo interactúan entre sí los personajes en función de
su sexo, qué trabajos se les adscriben en la película. A quién se le asigna ámbito público y privado.
Estudiar estereotipos, como lo pueden ser, la puta, la madre abnegada, el macho, la mariquita, y los
elementos relacionados con los mismos (peinados, maquillajes, vestimentas, tacos, entre otros). A
su vez, constatar las relaciones de poder en torno a los géneros (status, autoridad, actitudes activas
y pasivas, violencia física y psicológica). Detenernos en el estudio de la construcción de la identidad
sexual (orientaciones sexuales, cómo se presenta en los personajes) y de la sexualidad (normas,
regulación, creencias, mitos, transgresiones y desviaciones de la norma).
30
Dentro de lo que es la esfera del cine, es importante mencionar diferencias, es decir, si bien el
cine es una tecnología y con ello, un agente socializador. Se vuelve importante trazar la diferencia
entre lo que encontramos con el nombre de cine porno y cine erótico. Debido a que, el guion sexual
difiere de un cine al otro.
Es decir, el primero, estaría haciendo referencia a aquel cine porno mainstream, tradicional, que
comprende las características que ya hemos trabajado a lo largo de este capítulo, es decir, aquel
cine orientado mediante un guion heteronormativo, hegemónico y sugestionador de cuerpos.
Mientras que, a diferencia, encontramos el cine erótico, en donde su guion sexual es aquel que
busca la diversidad, y alejarse de lo hegemónico, si bien no deja de ser una representación ficcional,
es importante mencionar que los roles de género se caracterizan por implementar una ars erótica,
es decir, una libre expresión, en donde no haya nada autoimpuesto, es decir, hombres y mujeres
tomando roles pasivos y activos a la vez, diversidad de cuerpos, diversidad de prácticas, políticas de
ESI, el foco de atención no reside en lo genital únicamente, sino en la trama, en su historia, en donde
ésta no se rige mediante índices de inmediatez como sí sucede en el mundo mainstream, sino que
más bien lo erótico se desprende poco a poco, incrementando los niveles de excitación del
espectador a lo largo de toda la trama visual y narrativa.
Representantes del cine erótico son Erika Lust y Pornorama, mientras que del porno mainstream
el gran representante es Pornhub, junto con RedTube, Youporn, entre otros, que se caracterizan por
ser páginas web, de fácil acceso, con diversidad de contenidos pero siempre orientados a responder
a un guion heteronormativo. Mientras que el cine porno se orienta por una scientia sexualis y una
gubernamentalización, el cine erótico persigue una implementación posmoderna de ars erótica y
actitud crítica.
Es por lo mencionado hasta aquí, que se puede decir que el cine es un gran agente socializador,
debido a que, a través de éste, se establece una medio para reproducir o cambiar representaciones
ideológicas sobre los géneros y la sexualidad. Es a partir de esta gran pantalla/vehículo socializador,
en donde se debe focalizar la atención para así, de esta manera poder analizar mediante una mirada
crítica cómo se construyen los comportamientos y sobre qué ideas se sustentan.
Llegando al final de este capítulo, recordaremos la pregunta principal con la cual iniciamos el
análisis, es decir, ¿Cuáles son los efectos que genera en la cultura el discurso hegemónico sobre la
sexualidad y sus prácticas? Como hemos trabajado, se puede decir que, el porno mainstream es
uno de los grandes efectos del discurso hegemónico sobre la sexualidad y sus prácticas, debido a
que, a lo largo de la historia y en la actualidad, encontramos presentes diversas tecnologías que
31
ejercen poder sobre la vida de las personas, ya sea en su forma de pensar, sentir, actuar, y vivir su
propio cuerpo, y con ello, su propia sexualidad. Estas tecnologías entendemos que son la
heteronorma, la confesión, el porno, la televisión, las revistas, el cine, el lenguaje, entre otros
mecanismos de poder dentro del contrato social en el cual estamos inmersos como sociedad. Es a
partir de todo lo trabajado, en donde podemos ver cómo Occidente, desde el siglo XVII ha
experimentado estar bajo la lógica de una scientia sexualis, y una sociedad capitalista de orden
burgués, la cual representa un condicionamiento y sujeción de cuerpos, estableciendo una única
verdad, impidiendo con ello el despliegue de una ars erótica y una actitud crítica. Sin embargo, como
ya hemos mencionado, actualmente nos encontramos recuperando una ars erótica mediante
diversos representantes que ya han sido mencionados. Lo cual implica el poder comenzar a cambiar
el guion que nos ofrece la sociedad sobre la sexualidad, sus prácticas y los cuerpos. Este hecho
será abordado a lo largo del próximo capítulo.
32
Capítulo II: Efectos de la pornografía mainstream en la salud mental.
En este capítulo se buscará responder a ¿Desde dónde se vulnera a los jóvenes a desencadenar
depresión, ansiedad y violencia de género a partir de la exposición de pornografía mainstream?
Antes de dar inicio a este análisis, a modo de orientación hacia el lector, se dedicará éste párrafo
para hacer mención a los diversos conceptos que guiarán este capítulo, a fin de volver con un tinte
mayormente organizativo y comprensivo el análisis. Ante esto, podemos decir que los conceptos que
trabajaremos son los siguientes ansiedad, depresión, violencia de género, porno mainstream y
terapia cognitiva.
En un segundo momento se abordará el concepto de autoestima, reflejando cómo ésta subyace
desde la ansiedad y la depresión. Es decir, si la ansiedad y la depresión son síntomas
transdiagnósticos. la autoestima es transintomática.
Por otro lado, es importante aclarar que, en todo momento en que se hable de ansiedad y
depresión, no será conceptualizada como trastorno sino más bien como síntoma transdiagnóstico.
Esto es así, debido a que la perspectiva transdiagnóstica ofrece conceptualizar al síntoma de forma
multicausal, es decir, proporciona una explicación de las altas tasas de comorbilidad observadas en
la práctica clínica y de esta manera nos aleja de una visión reduccionista del síntoma (Harvey,
Watkins, Mansell y Shafran, 2004). Es decir, se aleja de la premisa que sostiene que identificando y
tratando el trastorno primario, el trastorno secundario desaparecerá. Desde la perspectiva
transdiagnóstica esta conceptualización no aplica, debido a que entiende que el síntoma se
encuentra inmerso en una red, en donde hay distintas causas que lo ocasionan.
En complemento con lo mencionado, encontramos a Keegan (2018, p.216) quien genera aportes
acerca de que la psicología cognitiva no se basa en un modelo de síndrome (modelo médico) que
considera que los síntomas son emergentes de una entidad patológica subyacente. Sino que más
bien se centra en lo que Keegan nombra como red causal compleja, que hace referencia a que desde
la perspectiva cognitiva-conductual los síntomas son el trastorno. De esta manera nos alejamos de
considerar que los síntomas son emergentes de una entidad patológica subyacente.
De esta manera no se cree que los eventos negativos activan una entidad subyacente llamada
depresión que a su vez activa síntomas característicos. Desde la perspectiva de Keegan (2018),
encontramos una red de síntomas que interactúan entre sí de un modo tal en el que se mantienen,
ante esto, como hablamos de un conjunto de síntomas inmersos en una red/sistema, modificando
uno de los síntomas, por consiguiente, se modificaran el resto ya que están interconectados.
A modo de volver más comprensible este análisis para el lector, se conducirá a representar la
idea mediante un ejemplo referente al tema tratado en dicha tesina. Ante esto podemos decir que,
desde la perspectiva transdiagnóstica la causa no es orgánica, sino que corresponde a un vector
33
social, como podría ser el porno mainstream, que mediante su visualización, en ciertos casos, puede
generar un impacto en el autoestima, y con ello, correlativamente puede llegar a generar una
vulnerabilidad a experimentar ansiedad y/o depresión.
Una vez mencionados los anteriores conceptos, comenzaremos trabajando la sexualidad y su
relación directa con el autoestima. Con ello, nos encontramos haciendo referencia a que la
sexualidad es parte de la autoestima. Sin embargo, antes de introducirnos hacia dicho análisis,
definiremos una serie de conceptos que se vuelven relevantes para brindar una mayor compresión.
En primer lugar, abordaremos el concepto de autoestima, el cual representa la forma en que una
persona se piensa, siente y actúa, esto es así debido a que el autoconcepto, la autoestima y la
percepción de auto valía son tres conceptos fuertemente relacionados entre sí.
En donde el autoconcepto se define como un sistema de creencias que el individuo considera
verdaderas respecto a sí mismo, las cuales son el resultado de un proceso de análisis de la propia
experiencia y la retroalimentación de los otros significativos (González-Pienda, Núñez, Gonzalez-
Pumariega y García {1997} tal como se cita en Rodriguez (2012). Cuando se analiza el efecto de las
contingencias de reforzamiento en la autoestima, se encuentra que ésta fluctúa en respuesta a
aquellos acontecimientos que a lo largo del desarrollo del individuo han ido adquiriendo un valor de
contingencia para su percepción de autovalía (Crocker, Luhtanen, Cooper y Bouvrette (2003);
Crocker, Sommers y Luhtanen (2002); Crocker y Wolfe (2001), tal como se cita en Rodriguez, (2012).
Ante esto podemos ver cómo la autoestima comprende una relación directa con lo contextual y la
experiencia de la propia persona, por lo tanto, desde allí, podemos comenzar a comprender la
influencia que puede llegar a generar el consumir plataformas de porno mainstream.
Desde este punto de partida podemos visibilizar la relación existente entre autoestima y
ansiedad/depresión, debido a que, por ejemplo, visualizando porno mainstream, los jóvenes
terminan por compararse/ exigirse/ imponerse/ devaluar, con lo que visualizan en dichas plataformas,
desde allí, la percepción de auto valía y el autoconcepto comienzan a verse comprometidos, y ello,
influye correlativamente en volver mayormente vulnerable al joven a experimentar síntomas de
ansiedad y depresión.
Por otro lado, dirigiéndonos al segundo concepto a tratar, es decir, la respuesta sexual humana,
se puede decir que, según Masters y Johnson (1967) la misma se establece mediante cuatro fases
que representan los cambios que se van produciendo en el cuerpo.
Ante esto, las cuatro fases son, fase de excitación (refiere a la respuesta anatómica y fisiológica
que se produce como resultado de una estimulación sexual que puede ser física o psíquica mediante
pensamientos sexuales), fase de meseta (es en donde se alcanza el grado de excitación sexual
necesario para que se desencadene el orgasmo), fase orgásmica (se produce la contracción de los
34
genitales), y fase de resolución (los cambios fisiológicos y anatómicos que aparecieron en las tres
fases anteriores vuelven a su estado normal previo a la excitación y se experimenta una sensación
de relajación y bienestar). No obstante, para tener una visión completa de la sexualidad típica, es
necesario añadir una etapa más a las clásicas de Masters y Johnson, es decir, una anterior a la fase
de excitación que es la fase de deseo sexual, que refiere al interés que muestra una persona sobre
la sexualidad.
Desde el punto de conexión entre autoestima y respuesta sexual humana se introducirán los
aportes de Sierra (2018) quien elaboró, junto con su equipo, una investigación de carácter científico
experimental en donde persiguió como objetivo ilustrar la relación existente entre autoestima sexual
(AS) y la excitación sexual como rasgo, estado y componente de la respuesta sexual. La autoestima
sexual la entiende como aquello que refleja un carácter positivo en relación al sexo, acompañado de
una actitud que excluye sentimientos de culpa sexual, ansiedad sexual y depresión (Snell, Fisher y
Scuch, (1992) tal como se cita en Sierra (2018).
Ante esto, elaboraron un estudio, en donde la muestra estuvo compuesta por 65 jóvenes
heterosexuales, lo cual, este último dato, es decir, la cualidad heterosexual, se puede considerar
como un sesgo dentro de la investigación por la no diversidad presente en la muestra. A quienes se
les realizó una tarea experimental, que consistía en completar las escalas de valoración de excitación
sexual y valoración de sensaciones genitales tras visualizar un video neutro (sin sexualidad presente)
y otro contenido sexual explícito (con presencia de sexualidad, erotización y desnudos).
Los resultados mostraron asociaciones significativas entre la AS y la excitación sexual rasgo y la
excitación sexual como componente de la respuesta sexual. Sin embargo, la excitación sexual
estado no se asoció con la AS.
La AS refleja un carácter positivo en relación al sexo, acompañado de una actitud que excluye
sentimientos de culpa sexual, ansiedad sexual y depresión. La AS incluye aspectos del pasado y
experiencias actuales relativas al contexto familiar, relaciones con amigos y de la historia sexual, por
lo que los factores interpersonales tienen gran relevancia sobre ella. En consecuencia, esta
dimensión influye y guía el comportamiento sexual de las personas, repercutiendo de manera
importante sobre su salud sexual.
Se han encontrado asociaciones positivas de la AS con asertividad sexual, satisfacción sexual y
experiencia sexual. Niveles significativamente bajos de AS se han relacionado con el perfeccionismo
sexual de la pareja, así como con experiencias de abuso sexual y físico en mujeres. Con respecto al
funcionamiento sexual, encontraron que este se relaciona de manera positiva con la AS, tanto en
hombres como en mujeres.
Por otro lado, las mujeres que experimentan distracción cognitiva durante las interacciones
sexuales presentan menor AS, encontrándose una asociación positiva entre la AS y el
funcionamiento sexual. En los hombres, la AS se relaciona positivamente con la confianza en su
35
capacidad para lograr la erección y tener experiencias sexuales satisfactorias. Con lo mencionado
anteriormente, es decir, la premisa de “lograr una erección” que propone Sierra (2018), podríamos
introducir una pequeña reflexión acerca de que este punto de pensamiento reproduce y avala las
concepciones en las cuales se sostiene el mundo mainstream, es decir, el que la erección es la meta,
cuando la erección más bien se construye/ se comparte/ o se tiene dentro de un encuentro. De esta
manera sino se termina por considerar que junto con la erección se alcanza lo satisfactorio, cuando
quizás, en vez podríamos considerar que lo satisfactorio esta desde el inicio del encuentro, junto con
el deseo, como fue explicado anteriormente al introducir la teoría de Masters y Johnson (1967).
En definitiva, Sierra (2018) junto con su equipo, arribaron a la conclusión de que, son numerosos
los estudios que vinculan la AS con diferentes aspectos de la sexualidad humana. La excitación
sexual se ha estudiado como una etapa de la respuesta sexual, debido a que, las personas con
dificultades en la fase de excitación sexual pueden presentar problemas de AS o autoestima
(retroalimentación negativa o positiva – autoeficacia y valoración de otros significantes) en general,
es decir, la AS podría verse afectada dado que se trata de un índice específico de la autoestima
global.
La falta de autoestima se ha relacionado significativamente con la presencia o gravedad de la
“disfunción eréctil”, observándose que la mejora en los trastornos de la erección se acompaña de un
aumento de los niveles de autoestima. En mujeres con trastornos de excitación sexual, los niveles
de AS son significativamente más bajos que en mujeres funcionales.
A lo largo del análisis, se puede ver con gran facilidad cómo la sexualidad encuentra una íntima
relación con el autoestima. Sin embargo, a modo de volver más enriquecedor el análisis,
encontramos un segundo estudio de orden científico, al igual que el anterior, que sostiene lo
siguiente.
Otero (2004. P.358) junto con su equipo investigaron la relación existente entre autoestima y
sexualidad (tomando en consideración de éste último, el cuerpo y los encuentros sexuales). Ante
esto, se establecieron los siguiente resultados, evaluaron que la forma de percibir y evaluar el cuerpo
se relaciona íntimamente con las relaciones sexuales que se hayan experimentado, por lo tanto,
personas que hayan tenido encuentros positivos tendrán una autoestima más alta, que los que hayan
experimentado encuentros con valoración negativa. Y consecuentemente, se establece la premisa
de que una autopercepción positiva de los atributos físicos conduce en paralelo a disponer de una
vida sexual plena, debido a que, implica más oportunidades con diversas personas. A diferencia, si
hay un descontento en la imagen corporal, repercutirá negativamente en la posibilidad de generar
encuentros sexuales.
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Es a partir de estas investigaciones y lo mencionado en el capítulo anterior que se puede entender
con mayor profundidad cómo sexualidad y autoestima se encuentran relacionados. Y, cómo dicho
aspecto correlativamente encuentra un vínculo directo con la pornografía mainstream, debido a que,
visualizando contenidos violentos, con prácticas heteronormativas y sin ESI, se vulnera a
desencadenar efectos negativos en la autoestima de quienes visualizan dichos contenidos, y desde
allí, como resultado repercutir en la sexualidad de cada persona. El hecho de por qué se considera
que la pornografía mainstream es un gran agente que vulnera la autoestima, se puede encontrar
fundamentado en que las personas que visualizan estos contenidos absorben cuerpos y prácticas
sexuales hegemónicas, y es desde aquí, que si los jóvenes no presentan la facilitación del ingreso a
capacitaciones de ESI, consideran que lo que ven no es ficción sino realidad.
Es por esto que si recurrimos a los aportes proporcionados por Cecilia Ce, damos cuenta que en
nuestra sociedad los saberes de ESI y el placer no son prioridad, y “la falta de educación sexual es
uno de los factores predisponentes para desarrollar un desorden sexual” (Ce, 2020, p.27), debido a
que, cuanto menos información científica y adecuada tengamos, más frágil será nuestro esquema
sexual. Menos información, más chances de tener experiencias negativas, mayor impacto en nuestro
autoestima y salud. Es por esto que se necesita del ingreso a capacitaciones de ESI para tener el
conocimiento adecuado para poder tomar decisiones en libertad y con las herramientas necesarias.
Y, sumado a lo anterior, no solo se deberían de educar preventivamente, sino que también,
complementar con una educación acerca del placer y zonas erógenas.
Aquí podemos ver cómo se va elaborando un efecto en cadena, es decir, por falta de ESI se
pueden desencadenar ITS, embarazo no deseado, experiencias negativas y baja autoestima.
(Ce, 2020) La autoestima es un eje fundamental en el ser humano, a partir de cómo nos percibamos
deviene el modo en que nos pensamos, relacionamos, trabajamos y por sobre todas las cosas nos
tratamos.
Analizando los rasgos psicológicos que se ven comprometidos por la falta de educación sexual,
se sabe que dentro del porno mainstream se transmiten diversos contenidos violentos, ante esto, los
jóvenes aprenden y muchas veces lo llevan a la práctica obteniendo experiencias en absoluto
gratificantes y que presentan un costo muy alto por las secuelas que dejan. Las malas experiencias
marcan, e influyen directamente sobre el cuerpo y la mente de una persona, dejando huellas que
pueden ser irreparables. A su vez estas experiencias que impactan sobre la autoestima, también
llevan a construir creencias, como lo puede ser en el caso de las mujeres el aceptar la violencia
dentro del acto sexual porque así lo transmite el porno, o, desde el lado de los hombres, creer que
ese es el trato que deben direccionar hacia una mujer.
Para comenzar a estudiar qué influencia presenta el porno en la vida de los jóvenes, desde el plano
mental y sexual, se tomará a continuación la tesis de Astocondor (2016, p.13) quien expone las
principales consecuencias del consumo de pornografía en la temprana edad:
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(…) Anima a los adolescentes a tener sexo antes de que se sientan listos e influye en
comportamientos sexuales de riesgo (creer que el sexo sin protección es aceptable, los anima a
tener sexo anal, a tener múltiples parejas o a usar alcohol o drogas durante el sexo,
38
presente y destinado a resolver problemas actuales, y a modificar el pensamiento y las conductas
disfuncionales.
Su aporte se trata de un sistema de psicoterapia que cuenta con una teoría unificada de la
personalidad y psicopatología. En todas las terapias cognitivas que derivan del modelo de Beck, el
tratamiento se basa en la formulación cognitiva de un trastorno específico y su aplicación a la
conceptualización o comprensión de cada paciente. El terapeuta busca producir un cambio cognitivo,
en el pensamiento y sistema de creencias, para conseguir una transformación duradera de sus
emociones y comportamientos.
Este modelo propone que todas las perturbaciones psicológicas tienen en común una distorsión
del pensamiento, que influye en el estado de ánimo y en la conducta de los pacientes. Una evaluación
realista y la consiguiente modificación del pensamiento, producen una mejoría en esos estados de
ánimo y comportamientos. La modificación del pensamiento implica una modificación de las
creencias disfuncionales subyacentes.
El modelo cognitivo plantea la hipótesis de que las percepciones de los eventos influyen sobre las
emociones y los comportamientos de las personas. Los sentimientos no están determinados por las
situaciones mismas sino por el modo en cómo las personas interpretan esas situaciones.
Sin embargo, también se puede decir que, esta terapia y los diagnósticos presenta diversos
principios aplicables a todos los casos, teniendo en cuenta que, igualmente, cada individuo debe
recibir un ajuste personalizado en su terapia. Lo anteriormente nombrado, la psicología cognitiva lo
llama conceptualización del caso, que consiste en un registro abierto, en donde se describen
variables importantes para el análisis de un caso clínico. Es decir, sería la descripción de conductas
relevantes y la búsqueda continua de hipótesis a lo largo del proceso terapéutico (Ferro, Valero y
López, 2009, p.258).
Por lo tanto, personas que tengan ansiedad u hayan atravesado un episodio de violencia de
género, pueden sin mayor problema, realizar esta clase de terapia. Debido a que, con esta clase de
pacientes se procederá a trabajar con los siguientes abordajes, identificar el pensamiento presente
y sus comportamientos problemáticos. Estos comportamientos surgen del pensamiento disfuncional,
que es reforzado constantemente por la mente de la persona. El terapeuta discrimina los factores
desencadenantes que influyen sobre las percepciones del paciente. Luego formula hipótesis acerca
de situaciones clave en el desarrollo y los modelos persistentes de interpretación de esas situaciones
que pueden haber predispuesto al paciente a su trastorno.
Por otro lado, la alianza terapéutica se vuelve algo fundamental a tener en consideración en dicha
terapia, es por esto, el terapeuta debe tener ciertos ingredientes básicos como lo son la calidez,
empatía, interés, preocupación genuina y competencia. Ante esto se puede decir que, se despliega
un trabajo en equipo. El terapeuta guía y probablemente al comienzo tenga un rol más activo, pero
39
se trata de enseñar al paciente que debe decidir sobre qué hablar, reconocer sus propios
pensamientos y pensar nuevos modos de afrontamiento.
Se le pide al paciente que enumere sus problemas y fije objetivos específicos. El terapeuta
despliega un colaboracionismo empírico (Keegan, 2007) que ayuda a evaluar los pensamientos que
interfieren con los objetivos y a tomar medidas al respecto. El terapeuta presta atención a los
obstáculos que impiden alcanzar objetivos. Se ayuda al paciente a establecer objetivos, identificar y
evaluar sus pensamientos y creencias, y a planificar sus cambios de conducta. Además se le enseña
cómo debe hacerlo.
Existe una estructura establecida para cada sesión. Eso ayuda a centrar la atención en lo
importante y maximizar el uso del tiempo. Esto conduce a aumentar la posibilidad de que una vez
concluido el tratamiento, el paciente pueda practicar la auto-terapia.
Es por todo lo mencionado que podemos decir que la terapia cognitiva se vuelve una buena opción
para el abordaje de síntomas como lo son ansiedad y depresión en adolescentes (Vallejo Ruiloba,
2011).
Tanto la ansiedad y la depresión, tienen como común denominador el experimentar baja
autoestima. Por lo tanto, si establecemos un eje comparativo entre lo anteriormente mencionado y
la pornografía mainstream, podríamos decir que, la ansiedad y la baja autoestima, presentan un
correlato con las disfunciones sexuales. En donde estas disfunciones sexuales no tienen que ser
necesariamente patológicas, es decir, se pueden experimentar síntomas de baja autoestima y
ansiedad dentro de un encuentro sexual, lo cual puede conducir a desencadenar una no erección en
el caso del hombre por ejemplo.
Pero ello no implica que nos encontremos hablando acerca de algo patológico necesariamente,
como lo puede ser, una disfunción eréctil de causa biológica. Sino que el problema de la erección se
desencadena por una causa más bien psicológica, es decir, por la presencia de síntomas de
ansiedad.
A partir de esto, podemos decir que, una posible causa (Keegan, 2018) por la cual se
desencadenan estas ansiedades puede ser la pornografía mainstream, debido a que, si analizamos
con mayor profundidad al porno mainstream por medio de los aportes proporcionados por Cecilia Ce
(2021, b), se sabe que esta clase de pornografía impone cuerpos y prácticas hegemónicas, debido
a que, las mujeres están totalmente depiladas, nunca están menstruando, hacen squirt, acaban con
penetración. Por otro lado, en relación a las vulvas, muchas veces pueden llegar a estar editadas
para que parezcan más “chiquitas” o “blanquitas”, los penes de los hombres están diez centímetros
por encima de la media, se mantienen eréctiles durante todo el acto sexual y esto es debido a que
les inyectan un líquido. A la mujer no se la estimula manualmente en el mayor de los casos, mientras
que al hombre sí, y por supuesto, la mujer es un objeto totalmente sexualizante, a quien se penetra,
y una vez que el hombre acaba, se da por terminado el acto sexual.
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A partir de esto, es que establecemos un correlato entre los síntomas de ansiedad/depresión/baja
autoestima en relación a la pornografía mainstream, debido a que, los jóvenes se pueden llegar a
comparar en relación a con lo que ven en estos contenidos audiovisuales, y desde esta comparación
es que se pueden llegar a desencadenar los síntomas mencionados.
Por otro lado, también podemos encontrar síntomas de violencia de género. Debido a que, la
pornografía mainstream presenta contenidos violentos, en donde la mujer toma un lugar de objeto
sexualizado, y el hombre es quien se enmarca y representa en una posición de poder guiando el
acto sexual. Desde aquí, es que se puede pensar en que visualizar estos contenidos estimule y
desencadene que los jóvenes repliquen dichos actos en un encuentro cotidiano, ejerciendo con ello,
violencia de género.
En complemento con lo anterior, se puede decir que, la pornografía mainstream no solo presenta
contenidos violentos sino que además detrás de aquel ideal de sexualidad subyace un detrás de
escena del cual nadie habla, que también incluye violencia. Y, a su vez, es una de las múltiples
causas que conducen a generar un sesgo valorativo/ideológico a los jóvenes que recién inician su
sexualidad en el plano genital erótico.
Debido a que, lo que ocurre en el detrás de escena es que (Diaz Benitez 2013, tal como se cita
en Barrio Álvarez 2014, p.112) hay un maltrato al que las actrices y actores porno son vulnerables y
nadie lo ve. Y con ello, nos encontramos haciendo referencia al hábito de tener que usar drogas para
poder desempeñar su trabajo. En la búsqueda de una representación sexual “espectacular”, los
actores y actrices aprenden las técnicas corporales, haciendo uso del Viagra, de inyecciones que
aplicadas directamente sobre el pene causan una erección inmediata, o el Dorflex para relajar los
músculos y favorecer las penetraciones anales.
Es por todo lo mencionado que, decimos que los jóvenes que no presenten acceso a políticas de
ESI, consideran que lo que ven en el porno es lo que ocurre en un encuentro cotidiano. Y desde
aquí, es que se los vulnera a desencadenar síntomas de depresión, ansiedad y/o baja autoestima.
Ya que, en el caso de los hombres, los problemas de baja autoestima pueden devenir por el
hecho de considerar que su tamaño de pene no se asemeja con el de el de los actrices, como
tampoco su duración, ya que, comúnmente en un acto sexual de la realidad suceda muy a menudo
el descenso de la erección del pene en el medio del acto sexual, ya sea por nervios, preocupación,
miedo, distracción, cualquiera fuese la causa, lo importante es que es un hecho posible y normal que
sucede, solo que en el porno no.
La licenciada Cecilia Ce (2021, b), en uno de sus columnas expuestas en la radio Perros en la
calle, refirió acerca de que actualmente presenta un aumento de demandas en su consultorio por
parte de los hombres, y que las mismas se caracterizan por orientarse en relación a preocupaciones
o preguntas acerca del tamaño o duración, y que estas dudas surgen a raíz de visualizar pornografía
mainstream.
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Dentro de lo que es el mundo de la pornografía se sabe que existe una identificación entre pene
y poder, la erección simboliza la masculinidad, y en tanto que masculino, implica superioridad hacia
la mujer (Garda 1998, tal como se cita en Barrio Álvarez 2014). Mostrar un pene flácido, que puede
recuperar posteriormente la erección, o un pene que no vuelve a estar erecto de un hombre que
continúa practicando el acto sexual, y disfrutando de ver a la mujer tener placer, difuminaría el
esquema de lo que es masculinidad y de lo que es feminidad, por ello, lamentablemente, la
pornografía mainstream no se ha atrevido a afrontar el tabú del pene flácido.
Estos contenidos hacen que se vulnere a experimentar ansiedad sexual y con ello predisponer
una no erección en el encuentro sexual con un otro. A partir de estos eventos es que una persona
puede comenzar a percibir que no responde a lo normativo, y desde allí subyacen las ideas de que
algo mal anda en el propio ser, por lo tanto se conduce a pensar en que se está ante la presencia
de una disfunción eréctil desde lo patológico, cuando la no erección de un pene no tiene por qué
significar algo patológico necesariamente, sino que también puede ser algo natural y esperable
dentro de un encuentro sexual. Se mantiene así, la figura del macho que, gracias a su virilidad,
controla a todas las mujeres que desea (Serna (2010) tal como se cita en Barrio Álvarez (2014).
Este tipo de educación difundida en la pornografía provoca, por ejemplo, la frustración de muchos
hombres que no controlan sus erecciones, ya sea por eyaculación precoz, retardada o disfunción
eréctil. Frustración que dificulta aún más el autocontrol (Campanioni 2013 tal como se cita en Barrio
Álvarez (2014).
A partir de lo nombrado líneas anteriores, es que se vuelve pertinente volver a traer el concepto
definido al principio de este capítulo, es decir, el de Respuesta Sexual Humana desde el punto de
vista de Masters y Johnson (1967), en donde entendemos que la sexualidad comprende cuatro fases
que representan los cambios que se producen en el cuerpo, es decir, excitación, meseta, fase
orgásmica, y resolución.
Sin embargo, algo sumamente importante a complementar con dicha información es que para
crear un encuentro satisfactorio y poder adentrarnos en las mencionadas fases, previamente es
importante que el propio cuerpo esté preparado para adentrarse en estas fases.
(Navarro, 2002, p.556) Es decir, los seres humanos contamos con un sistema nervioso autónomo
quien cumple la función de mantener un estado de homeostasis dentro del organismo y efectuar las
respuestas de adaptación ante cambios del medioambiente externo e interno.
A su vez, este sistema cuenta con tres componentes eferentes que lo integran (simpático,
parasimpático y entérico) quienes regulan diferentes aspectos dentro del organismo. Particularmente
nos centraremos en solo dos componentes, es decir, simpático y para-simpático.
La estimulación simpática se despliega cuando el sujeto ante una situación de peligro real o
potencial se posiciona en una actitud defensiva, en donde lo que se busca es proteger la integridad
del organismo como un todo y garantizar la supervivencia. El hecho de que se active este sistema
42
hace que se produzca sudoración, aumento de la actividad cardíaca y presión arterial,
broncodilatación, inhibición de funciones digestivas, e inhibición de funciones urinarias y genitales.
Por el contrario, la actividad del parasimpático está relacionada con funciones protectoras y de
conservación, que favorecen el correcto funcionamiento particular de los diferentes órganos
viscerales. Por lo tanto, aquí encontraremos disminución de la frecuencia cardíaca,
broncoconstricción, aumento de motilidad y secreciones digestivas, actividad urinaria y micción, y
actividad genital, es decir, erección.
Por lo tanto, retomando el punto de partida del análisis, si el sistema simpático se activa, por
consiguiente se inhibirán las funciones genitales (entre otras, como ya fueron mencionadas), por lo
tanto, el individuo de ninguna manera podrá atravesar ninguna de las cuatro fases dentro del mundo
sexual, ya que, la primer fase es la excitación, y dicha función se encuentra inhibida fisiológicamente
ya que se activó el sistema simpático.
Esta breve explicación a nivel fisiológico persigue como objetivo representar cómo si una persona
se encuentra estresada/ansiosa/preocupada no podrá alcanzar un nivel de excitación.
A modo de citar un ejemplo, esto lo podemos ver representado en los casos como se nombró en
el párrafo anterior, es decir, jóvenes que ingresan a visualizar pornografía mainstream y conciben
que lo que ven en estas pantallas es lo que sucede en un evento cotidiano de un encuentro sexual
con un otro. Desde aquí es que surgen las comparaciones, en donde estos jóvenes dan cuenta que
no responden como lo hacen los actores/actrices porno, ya sea por su duración, intensidad, tamaños,
cuerpos, gritos, orgasmos y demás aspectos presentes dentro de estas escenas. Y desde aquí estos
contenidos hacen que se vulnere a experimentar ansiedad sexual y con ello predisponer una no
erección en el encuentro sexual con un otro, ya que se activó el sistema simpático por la presión que
siente el sujeto por responder a lo hegemónico y heteronormativo.
Correlativamente, en el caso de las mujeres también puede ocurrir que se comparen, ya sea
mediante rasgos corporales, o porque las mismas no alcanzan a acabar con solo penetración. Dicha
fundamentación la encontramos presente en los aportes de Lust (2019 tal como se cita en Milano
2019) quien expresa su preocupación sobre las jóvenes quienes actúan en su propia vida como la
actrices porno que visualizan. Ante esto, refiere a recibir e-mails de diversas mujeres preguntándole
si algo mal anda en ellas ya que no consiguen acabar de la forma en que lo hacen las actrices porno.
Pero sí consiguen acabar solas y por medio de la masturbación.
Esto no hace más que representar la falta de comunicación presente en el acto sexual. Aspecto
que puede ser fundamentado en el porno mainstream, debido a que en estos encuentros sexuales
en ningún momento se representa una escena en donde hay un diálogo entre los actores en donde
se cuenta sobre las zonas erógenas del otro. Se han fijado en las técnicas sexuales en el porno
que es penetración vaginal, pura y dura, sin dialogo de por medio.
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Correlativamente, siguiendo por la línea de cómo impacto el porno en el autoestima, encontramos
a la licenciada Ce (2021, b) quien expuso acerca de que el porno generó en las mujeres la demanda
de lo que se encuentra con el nombre de bioplastía de vulva, que consiste en hacer una intervención
quirúrgica, con el fin de replicar las vulvas que se ven dentro del porno, es decir, buscando con ello
alcanzar un color más claro en la piel de la vulva y quitarle tamaño a los labios superiores e inferiores.
También, en el peor de los casos, la baja autoestima puede desencadenarse a causa de una
experiencia no placentera en donde haya ocurrido un acto de violencia de género dentro de la escena
sexual. Porque, como señala Barrio Álvarez (2014, p.110) la pornografía es un espacio en donde
vale todo, hasta simular (en el mejor de los casos) las violaciones a mujeres, con actrices
perfectamente depiladas. Mostrar las similitudes entre hombres y mujeres parece ser otro tabú dentro
de la pornografía.
Adentrándonos en el mundo de la violencia de género, referimos a que el segundo tipo de daño
se refiere a la disputada conexión causal entre pornografía y violencia contra las mujeres.
A modo de aclaración, cuando nos referimos a violencia de género en relación a la pornografía
mainstream, estamos haciendo referencia a que dentro de estas plataformas se encuentran
contenidos audiovisuales que representan la exposición de conductas violentas de hombres hacia
mujeres, por lo tanto, de esta manera se considera que se puede llegar a promover que estos
comportamientos violentos se aprendan y reproduzcan luego, en la vida cotidiana dentro de un
encuentro sexual. A partir de eso, decimos que hay estudios que relacionan la pornografía con las
violaciones de hombres a mujeres (Bergen y Bogle 2000, tal como se cita en Barrio Álvarez 2014).
Ante esto, Pornhub es una de las plataformas pornográficas más grandes del mundo, a la cual es
sumamente fácil acceder. Correlativamente, se sabe que “En los últimos años se han detectado
cientos de casos confirmados dentro de Pornhub que contenían violaciones y trata de personas. Hoy
cuentan con un sistema de verificación de usuarios registrados para subir el contenido” (Ce, 2021,
a).
La violencia en los rodajes porno es moneda corriente: internet está lleno de relatos de actrices
que cuenta que sus compañeros de elenco les pagaban, que las mantenían borrachas, drogadas,
anestesiadas; que tuvieron que soportar dolores insoportables; que hay acuerdos por fuera del
set entre los hombres: adormecimiento, falta de profilaxis y cuidados; abortos, embarazos,
Esto visibiliza un aspecto aún más entristecedor, y el mismo se caracteriza por ser que, el porno
no solo promulga la violencia para quienes observan el contenido de estas páginas a causa del
material presente en las escenas, sino que también, la violencia se encuentra presente detrás de las
escenas actuadas.
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Por lo tanto, el porno es violento en todo su aspecto, tanto en sus escenas, detrás de ellas, y en
lo que estimula a sus consumidores, en específico, a los jóvenes, población vulnerable debido a que
son quienes acceden a estos contenidos, sin antes haber recibido la educación necesaria. De esta
manera consideran que lo que ven es lo que ocurre en la realidad.
Evidenciar con datos constatados científicamente otorga validez a un argumento, pero, si a dicha
variable la complementos con una evidencia empírica dirigiéndonos con ello a un caso clínico, que
ocurrió en el plano de lo real, y permite representar cómo impacta el porno en la vida de los jóvenes,
posibilita que se vuelva aún más respaldada la afirmación acerca de que el porno vulnera a
deseducalizar a los jóvenes acerca de cómo vivir su sexualidad y el trato hacia un otro. Con ello
encontramos el caso de Crystal.
Estudio de caso:
(Crystal, 2021) Crystal es una madre, que contó en la plataforma de Tiktok, la experiencia de su
hija quien fue abusada por su primo. La historia se basa en que su hija, de quien no revela el nombre
ni la edad, solo da a entender que era una niña entre 7 y 10 años, fue abusada por su primo quien
tenía 14 años cuando sucedió el hecho. Todo transcurrió en un día normal de fin de semana, en
donde la familia se encontraba reunida en la casa de Crystal, la niña en cuestión se encontraba en
su cuarto realizando un proyecto de ciencias junto con su primo. La puerta del cuarto se mantuvo en
todo momento abierta, todo parecía normal.
Sin embargo, alrededor de las siete de la tarde, termino el programa de fin de semana y toda la
familia se retiraba de la casa. Es en este momento en donde Crystal percibe a su hija de manera
rara, y en la ducha la escucha llorar.
Al cabo de un tiempo, Crystal seguía percibiendo a su hija mediante actitudes extrañas, ante lo
cual decide revisar su computadora. Es aquí en donde se revela el misterio, debido a que, encuentra
un video, en donde puede ver con claridad a su hija grabando frente a la cámara su proyecto de
ciencias, y, en un momento, de espaldas a la niña se encontraba su primo quien se acercaba con
los pantalones bajos y su pene descubierto, buscando acercarse a su prima. Una vez que llega a
ella, la agarra de la cabeza y la direcciona hacia su propio pene, con el fin de realizar lo que
encontramos con el nombre de sexo oral.
Ante esto, en el video que encuentra Crystal, ve muy claramente el pene dentro de la boca de la
niña y con ello, actitudes corporales por parte de esta de disentimiento y no agradabilidad. Una vez
que la madre ve este video, busca hablar con su hija, quien le cuenta lo sucedido, y expresa “él me
hizo meterme su pipi en mi boca, y a mí no me gusto” (Crystal, 2021).
Tiempo después se descubre que el primo había realizado este acto abusivo por el acceso a la
pornografía a la temprana edad, sin presentar en ningún momento ni por la familia, ni por la escuela
un programa de ESI. Entonces, a partir de ello, este adolescente “replicó lo que vio en el porno con
45
su prima” (Crystal, 2021), debido a que era mujer, y en la pornografía a la mujer se la trata de esta
manera.
Por lo tanto, esto es un claro ejemplo de cómo repercute el porno en los jóvenes, conduciendo a
desencadenar conductas totalmente violentas por la falta de educación recibida.
La violencia hoy en día la encontramos presente, basta con prender la televisión y escuchar el
noticiero por un momento, que ya se ha vuelto común escuchar sobre violaciones/abusos o la muerte
de una mujer a causa de violencia de género.
Por otro lado, es verdad que no podemos decir que todo ello ocurre por la pornografía únicamente,
sin embargo, si podemos decir que la pornografía avala y estimula esta clase de situaciones porque
tiñe la violencia mediante cualidades aceptables, estimulantes, y altamente sexualizantes. Es donde
si hay sexo de por medio la violencia se vuelve tolerable y en el plano de lo práctico, allegado a la
realidad, se estima que también.
Sin embargo, como se puede ver en el caso expuesto por Crystal, la mujer en la realidad no
responde de la misma manera que en el porno, por el simple hecho de que el porno trata acerca de
un mundo ficcional. Sin embargo, los jóvenes no cuentan con esta información, es por esto que,
buscan replicar lo visto en su propio encuentro sexual, y aquí es en donde se posiciona el eje
dilemático, en creer que el porno puede ser llevado a cabo de la misma manera en cómo sucede
dentro de las pantallas virtuales.
De este modo, ya que se aprende viendo, y se considera normal lo que se observa en la
pornografía, deberían visibilizarse relaciones sexuales igualitarias, en donde hombres y mujeres
tomen roles pasivos y activos por igual, en donde la estimulación sea equitativa, y el consenso y las
conversaciones formen parte del encuentro sexual. Visualizar cuerpos y practicas heterogéneas que
salgan del binomio mujer/hombre como única relación sexual posible.
El hecho de comenzar a señalar, nombrar y debatir aquellas prácticas e ideas que triunfan
actualmente en la pornografía mainstream tradicional, hace que nos encontremos cada vez más
próximos a derribar dichos aspectos, que hoy, se volvieron obsoletos. Cada vez son más los relatos
de disconformidad que se despliegan en relación a esta forma de vivir y representar la sexualidad y
pornografía.
Dirigiéndonos a una reflexión final de este capítulo, se puede decir que, la autoestima es unos de
los grandes pilares dentro de la sexualidad. Y, dicha autoestima se puede ver fácilmente perturbada
si se presentan malas experiencias en el encuentro con un otro, o mediante la visualización de
contenidos pornográficos mainstream. Ya que se presentan contenidos des-educalizadores que
estimulan a los jóvenes a cómo deben de vivir su sexualidad a partir de lo que observan.
A partir de esto, debería considerarse más qué y cómo se transmiten los contenidos de orden
pornográfico, como será trabajado en el próximo capítulo. Pudiendo con ello, rever cuál es el impacto
que desencadena en la mente y cuerpo de los jóvenes que transitan esta forma de vivir la sexualidad.
46
A los jóvenes no se les enseña sobre sus derechos en relación a cómo deben/pueden vivir su
sexualidad, y es aquí, en donde se desencadenan múltiples dilemas que repercuten en la psiquis de
estos mismos. Con educación una persona puede decidir, y desde ahí actuar conforme a su deseo,
de no ser así, se está privando de un derecho. Expresar disconformidad es un derecho, pero muy
poco se habla de esto. Debido a que, si bien presentamos saberes y programas de ESI, su acceso
se encuentra extremamente limitado en la actualidad.
Una última reflexión acerca de lo trabajado hasta aquí, se orienta por esclarecer la idea que refiere
acerca de que en este trabajo no se busca desacreditar el porno mainstream categorizándolo
mediante índices negativos/prohibidos/ o que deberían de dejar de existir. Sino más bien, acercarnos
hacia la cualidad de pensamiento que sostiene que visualizar pornografía mainstream, es visualizar
contenidos violentos, por lo tanto, si una persona quiere ingresar a ésta clase de contenidos no hay
nada malo en ello, sin embargo, lo que si calificamos mediante una valoración negativa en este
trabajo, es el hecho de acceder al mundo mainstream sin antes contar con saberes de ESI, debido
a que, de esta manera se estaría vulnerando a la persona a experimentar todos los síntomas
trabajados a lo largo de este capítulo, porque el joven que visualiza los contenidos considera que los
cuerpos, la duración, la estimulación, los tiempos, la sexualidad, y demás aspectos presentes, son
iguales a la sexualidad en un encuentro sexual cotidiano, cuando, como ya se ha trabajado, todo lo
que provenga de lo mainstream corresponde a actos ficcionales.
47
Capítulo III: Dispositivos alternativos de ESI, y de contenidos
pornográficos.
A lo largo de este trabajo, nos dedicamos a analizar la pornografía mainstream tanto desde el
punto de partida de cómo lo mainstream comprende uno de los grandes efectos del discurso
hegemónico sobre la sexualidad y sus prácticas. Y, en un segundo capítulo, analizamos el eje que
refiere a cuáles son los efectos que puede generar el visualizar esta clase de contenidos sin antes
contar con una educación sexual adecuada.
El presente capítulo tiene como objetivo, en primer lugar, analizar y distinguir la pornografía o cine
erótico que encontramos hoy en día en la web, más allá de lo mainstream. Y en segundo lugar,
visibilizar la importancia que la Educación Sexual Integral puede implicar como preparación tanto
psicoprofiláctica en tanto exposición al porno mainstream pero también como acercamiento a las
prácticas de transmisión y descubrimiento (ars erótica) del placer y el deseo en la búsqueda de
pornografía en la web.
Buscando encontrar respuestas posibles al interrogante sobre los contenidos pornográficos
alternativos que encontramos actualmente, podríamos decir que, a modo de introducción, comenzar
describiendo las características de porno mainstream, nos permitirá luego introducir y contrastar has
demás alternativas.
48
sobre una
persona)
La mayoría de estas páginas cuentan con categorías que representan cuerpos y prácticas
hegemónicas, sin embargo, encontramos categorías en donde se representan cuerpos no
heteronormativos como pueden ser las mujeres mayores, conocidas como Granny.
Una vez mencionadas las anteriores categorías, se vuelve interesante retomar el concepto de
scientia sexualis. Debido a que, el porno y la scientia sexualis presentan una forma similar de
entomologizar (clasificar) las prácticas. Es decir, en el porno encontramos una forma de categorizar
las prácticas sexuales que representa implícitamente un control desde el punto de vista normativo,
49
ya que en las plataformas se encuentran únicamente las practicas que son consideradas no
patológicas. Debido a que, en ninguna página porno mainstream encontramos por ejemplo prácticas
como lo son la necrofilia o la zoofilia.
Algo importante a destacar de ésta clase de porno es que en todo momento la mujer es objeto de
consumo y un ser sexualizado, esto lo podemos inferir a partir de que no se la suele estimular en la
gran mayoría de los encuentros mediante prácticas como lo son el sexo oral u otras áreas del cuerpo
que también sirven para erotizar zonas erógenas, sino que todo se reduce a una penetración intensa
por parte de un hombre.
Esta forma de concebir los roles y las distintas prácticas dentro de lo mainstream proviene del
discurso sobre sexualidad del siglo XVII, es decir, el porno se creó bajo la lógica del patriarcado,
desde aquí es que se puede entender mayormente sus prácticas y la intervención del hombre y la
mujer dentro de ellas. En cambio, en relación a los hombres, encontramos en cualquier video
buscado, la presencia de estimulación oral por parte de una mujer. Esto se puede inferir a partir de
que dichas prácticas son las que más reproducciones tienen (Ce, 2020, a).
Por ejemplo, la práctica oral por parte de una mujer hacia un hombre, o la penetración de un
hombre hacia una mujer, son dos escenarios, sumamente consumidos dentro del porno mainstream,
en donde se busca como objetivo último, que el hombre eyacule. En donde el hecho de que el
hombre eyacule implica que acabe la escena sexual. Debido a que, la noción de acabar dentro de la
pornografía mainstream, implica que la mujer siempre debe seguir hasta que el hombre eyacule, una
vez que dicho acto acontece, de da por terminada la escena sexual. Este tipo de escenas es el que
tiene mejor paga de todo el mundo mainstream2, dicha información la podemos encontrar respaldada
a partir de los aportes realizados por la sexóloga Cecilia Ce (2020, a) quien se ha dedicado a estudiar
dicha problemática.
Por otro lado, encontramos el porno streaming, quien cuenta con categorías como lo son Anal,
Asiáticas, Alemanas, Lesbianas, Bisexual Masculino, entre muchas otras. Esta clase de pornografía
encuentra la misma estructura y filosofía que lo mainstream, lo único que cambia es la plataforma
en donde se reproduce, y, correlativamente también, por su lado, se encuentra la Dark web. En la
Dark web podemos encontrar contenido con un tinte distintivo a las demás plataformas, debido a que
son videos que se encuentran en páginas específicas y su consumo es pago e ilegal, en relación a
su contenido, el mismo es de carácter ilegal por la violencia que implica, debido a que en esta clase
de páginas se encuentran videos orientados por la presencia de pornografía infantil, violaciones,
tráfico de personas, venta de pasaportes, armas y drogas.
2 En relación al pago, dichas páginas, se orientan por contar con publicidad, por esta razón es pornografía gratuita para los
espectadores. En relación a quienes generan el contenido, es decir, las actrices u actores porno, se les paga por la escena
que realizan, y luego, dicha escena queda subida en la web, lo cual posibilita el hecho de que las personas la puedan seguir
consumiendo, y con ello, la página sigue ganando dinero, sin embargo, quienes interpretaron las escenas no cobran, debido
a que el contrato incluye únicamente el pago de la escena.
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Si bien encontramos diversos dispositivos para consumir pornografía, los nombrados
anteriormente no son los únicos, pero sí los más consumidos.
A continuación se detallará una serie de páginas web para acceder a visualizar contenidos de
pornografía mainstream:
- https://es.pornhub.com/video/search?search=mainstream
- https://www.youporn.com/
- https://www.qporno.xxx/brazzers/
- https://www.xvideos.com/tags/xxx-videos
- https://es.redtube.com/
Los accesos web referidos a la plataforma streaming no serán nombrados por cuestiones de
cuidado ético y dado que su acceso es ilegal.
En contraposición, (Español, 2021) encontramos el porno ético, en donde se apunta a una mayor
búsqueda del placer y una mayor presentación de las diversidades de cuerpos, pieles, rasgos,
orientaciones sexuales y expresiones de género.
El post porno, refiere a una dimensión más bien política ya que persigue como objetivo denunciar
la sexualidad hegemónica, es decir, lo limitado y heteronormativo del porno mainstream. Siguiendo
con los aportes de Español (2020), el porno feminista, al igual que el posporno busca desafiar las
lógicas de la belleza, deseo y poder a través de representaciones más reales de la sexualidad,
aunque también podemos analizar que, las escenas no dejan de ser estereotipadas, cis y
heterosexuales. Los cuerpos si bien hay excepciones, suelen quedar bastante dentro de la
hegemonía.
El porno feminista suele ser vendido como “porno para mujeres”, reforzando la idea de que el
porno justo y diverso es para mujeres, y que los hombres deben de quedarse en las páginas
mainstream. (Español, 2021, p.245) Es por esto que una definición más ajustada sea porno ético.
Este porno tiene como componente principal el consenso, hay entendimiento entre los actores
actrices y miembros del equipo, se valoran las necesidades, límites y curiosidades de los mismos,
mostrando versiones más realistas del sexo con cuerpos más diversos y menos binarismo. Los
contratos éticos tienen pautas para controlar los contagios de ITS y riesgos de embarazo y, por sobre
todas las cosas, no se está forzando a nadie a hacer nada que no quiera.
Este tipo de porno, en el que se les paga bien a los miembros del equipo y donde no existe toda
una plataforma de venta de publicidad por detrás que lo sostenga económicamente, sino que vive
de nuestro consumo. Es decir, es pago. Sin embargo, es importante aclarar que más allá de sus
51
ventajas, sigue siendo una representación ficcional de la sexualidad, por lo tanto, hay que entenderla
como tal.
Como se nombró líneas anteriores, actualmente, se presentan ciertas alternativas de contenidos
pornográficos, entre ellos, el porno ético, que encuentra como referente/pionera a Erika Lust, quien
ofrece un porno diferente, un porno con mirada de género. Este porno ético es pago, debido a que,
mantiene una filosofía de poder disminuir el impacto del mundo capitalista y su publicidad.
A continuación se verán representados algunos accesos web de porno ético:
- https://pornorama.mx/ (es un link en donde podemos encontrar distintas páginas y
contenidos)
- https://mubi.com/es/films/the-intern-a-summer-of-lust
- https://mubi.com/es/films/ink-is-my-blood
- https://mubi.com/es/films/gender-bender
- https://mubi.com/es/films/tie-me-up-a-shibari-documentary
- https://mubi.com/es/films/cabaret-desire
- https://mubi.com/es/cast/erika-lust
- https://www.filmin.es/pelicula/cabaret-desire
También podemos agregar desde los aportes de Taormino et al. (2013) que, por ejemplo The
Queer x Show y el Pornfilmfestival Berlín son dos modelos representativos de la cultura
cinematográfica porno queer, feminista y lésbica, tal y como ha surgido en Europa durante la última
década. Otros ejemplos son el Post Porn Politics Symposium, el colectivo de performance Girls Who
Like Porno en Barcelona (2003-2007), y la colección sueca de porno feminista Dirty Diaries Twelve
Shorts of Feminist Porn (Engberg, 2009). El surgimiento de esta cultura cinematográfica en Europa,
se superpone con ejemplos norteamericanos como lo son Feminist Porn Awards deToronto (2006)
y el Good Vibrations Independent Erotic Film Festival en San Francisco (2005).
Retomando las direcciones web señalas anteriormente, se puede decir que, al ingresar a estos
portales, encontramos que en la página principal se encuentra una breve descripción acerca de en
qué consiste dicho porno, y las razones por las cuales es pago. Se lo podría entender como un porno
sustentable, ya que, promueve contenidos para diversos gustos, prácticas y cuerpos, siempre
manteniendo el respeto de las personas, el consenso, como también, medidas de prevención de ITS,
embarazo y de maltrato.
Esta cultura cinematográfica se basa en la tradición de la segunda ola del feminismo, es decir
crear grupos de autoconciencia y lugares seguros de empoderamiento, en donde se busca construir
espacios públicos para los discursos feministas acerca de la sexualidad (Taormino et al. 2013).
Debido a que, se representa la idea de que compartiendo y aprendiendo de las experiencias de
52
opresión vividas por otras mujeres y las exploraciones del cuerpo y la sexualidad, de este modo, las
mujeres podrían tener más confianza en sí mismas y ser más autónomas, es decir, empoderarse.
Dentro de sus escenas se encuentra toda variedad de cuerpos, poses y actos. A su vez, no se
utiliza Photoshop, la depilación no es requisito, cada actor puede elegir con quien quiere trabajar,
antes del día del rodaje se les ofrece la posibilidad de elaborar una retroalimentación de qué les
parece el guion y los actos a realizar, posibilitando con ello, el ejercer cambios por obra de
disconformidades. Por lo tanto, dentro y detrás de sus escenas se encuentra la comunicación,
respeto y consentimiento.
Esta clase de pornografía ofrece una mayor disponibilidad de roles, activo y pasivo encarnados
tanto por hombres y mujeres, como ofrece Lust. Buscando constituir la misma proporción de papeles
interpretados por parejas homosexuales, heterosexuales, transexuales, intersexuales, de distintas
razas y diversos cuerpos. Cambiar la concepción de que la mujer sea la única a quien se penetra y
visibilizar la estimulación de punto G del hombre, con ello se abre un campo de posibilidades y
abstracción donde poder llevar la sexualidad. Que el sexo oral no sea acto privilegiado del hombre,
sino de ambos sexos. El implementar medidas de seguridad básicas como lo son el uso de
preservativo.
Por otra parte, para evitar la discriminación es fundamental crear un organismo o sindicato
que denuncie las agresiones dentro de la industria del porno (coacciones, violaciones, acoso,
drogas), y que vigile e impida que se difundan roles de género discriminatorios por razón de sexo.
Se han de hacer esfuerzos para desterrar tabúes (menstruación, vello femenino, y pene flácido),
y por supuesto, no debe existir la pornografía sin una asignatura de Educación Sexual obligatoria
en los centros educativos, con reflexiones, debates y explicaciones sobre lo real e irreal de las
consentimiento mutuo para cualquier práctica sexual. En conclusión, la pornografía debe existir,
Argentina actualmente presenta una ley de Educación Sexual Integral (ESI), denominada Ley N°
26.150 (2006) quien entiende por Educación Sexual Integral a promover un espacio en donde se
posibilite la enseñanza de aprendizajes que promuevan saberes y habilidades para poder tomar
decisiones de manera responsable en relación a los derechos de los niños y adolescentes, los
53
mismos confieren al cuidado del propio cuerpo, de sus relaciones interpersonales, y de cómo puede
u debe de ser vivida su sexualidad mediante el uso de la información adecuada y actualizada.
Una vez introducido el concepto de ESI, nos direccionaremos a abordar el siguiente eje
dilemático, si bien contamos con una ley, su existencia no implica su cumplimiento, es decir, su
implementación dentro de las escuelas u otros campos de carácter educativo. Se puede inferir
entonces que esto es una limitación acerca de cómo se piensan los saberes de ESI con respecto a
los jóvenes, ya que ESI no comprende una materia dentro del plan académico en los colegios, sino
que su entidad dentro del área educativa confiere otro peso, es decir, el de ser una temática
transversal de todas las materias relacionadas a salud, y/o se la suele dictar mediante jornadas
anuales. Por otro lado, tampoco encontramos material didáctico como medio facilitador de la
enseñanza.
Un segundo eje a analizar es el que refiere a desde dónde es pensada la Educación Sexual
Integral, es decir, como ha sido señalado, contamos con una Ley N° 26.150 (2006), que entiende el
concepto de ESI como el cuidado del propio cuerpo, a tomar decisiones informadas sobre los propios
derechos sexuales y reproductivos.
Sin embargo, en ninguna definición de ESI encontramos mencionada la palabra referente a
“placer” o promoción del placer, es decir, todo lo que concierne a saberes de ESI confieren
información acerca de medios preventivos e información necesaria acerca de la sexualidad pero
siempre pensada desde el control y el cuidado. Por lo tanto, en ningún momento se habla acerca de
la sexualidad mediante valores placenteros, y/o de cómo estimular al propio cuerpo o un cuerpo
ajeno, cuáles son las zonas erógenas, las distintas formas de vivir la sexualidad sin un fin
reproductivo.
Es a partir de esta reflexión que podemos inferir que ESI comprende una relación directa con el
concepto de scientia sexualis, ya que, se establece una verdad única sobre la sexualidad,
representando una relación directa entre ESI y el énfasis sostenido en valores preventivos y de
protección únicamente. De esta manera, se puede inferir cómo a través de estos saberes podría
estar estableciéndose un saber sobre los cuerpos, a partir del énfasis en las políticas de cuidado y
la invisibilización de la promoción del placer.
Desde aquí es que podemos representar la pregunta que refiere a ¿Cuáles son los efectos que
genera este discurso en la sexualidad y sus prácticas? Es a partir de esta pregunta que podemos
visibilizar la relación existente entre poder/verdad/sujeto, lo cual permite vislumbrar las estructuras
de racionalidad que articulan el discurso de lo verdadero y los mecanismos de sujeción ligados a
dichos discursos. De esta manera los programas de ESI quedan desvinculados del placer y son
sometidos únicamente a representar un control desde lo preventivo.
Sin embargo, se puede decir que, actualmente nos encontramos en una realidad que coexiste
bajo dos formas de articulación del saber distintas, es decir, la scientia sexualis y la ars erótica. Ante
54
esto se podría decir que, las prácticas en torno a la ars erótica, no pretenden representar una única
verdad, como si lo hace el anterior concepto (scientia sexualis) sino que más bien persigue un fin
orientado por la libertad, en donde se habla/ se practica/ se transmite/ se enseña sobre el placer (de
esta manera se establece una psicoeducación), y este placer no es tomado mediante una ley
absoluta de lo permitido/promovido y lo prohibido, sino que se establece en relación con uno mismo.
A modo de citar un ejemplo para que se vuelva más entendible este concepto (ars erótica), se
podría decir que Erika Lust, sería una representante de la ars erótica por su forma de transmitir la
sexualidad a partir de prácticas sexuales alternativas en donde se enseña/visibiliza una sexualidad
que representa tanto la experiencia del placer femenino como masculino en igual medida,
interpretando ambos sexos roles activos y pasivos en simultáneo, como también medidas de
consentimiento y de protección de ITS/embarazo no deseado. Y Cecilia Ce, sería una representante
de la ars erótica por su capacidad de enseñar y transmitir saberes que representan la libertad en la
sexualidad y en el placer a través de sus redes y libros.
55
un libro llamado Sexo ATR (2020) quien se caracteriza por presentar los saberes de ESI, tanto
preventivos, de cuidado y respeto hacia uno y hacia otro, y, correlativamente, también involucra el
placer.
Es a partir de las mencionadas autoras que se puede decir que actualmente comenzamos a
encontrar vincularidad entre ESI y placer, como también, una facilitación promoción al ingreso de
dichos saberes.
Sabiendo que el acceso a ESI en los colegios es limitado, se volvería enriquecedor visibilizar
distintos dispositivos de fácil alcance que ayuden a introducir una búsqueda del placer desde una
perspectiva amplia y cuidada.
Las conversaciones podrían ser promovidas por profesionales especializados en estas áreas y/o
padres3, invitar y animar a los padres a quitarle el tabú y el pudor que puede reflejar el hablar con un
hijo sobre cómo habitar su sexualidad.
Se vuelve indispensable aclarar cuestiones como lo son que el porno trata de una ficción
exagerada del sexo, por lo tanto, poco tiene que ver con lo que ocurre en el plano de la realidad (Ce,
2020, a).
Por otro lado, para aquellos padres que no sepan como dirigir una charla con sus hijos, hay
soluciones, solo falta informar sobre la existencia de estas. Con ello, se refiere a la existencia de
plataformas virtuales que buscan brindar guías de información a padres, persiguiendo como objetivo
el brindar un camino claro y preciso de cómo entablar conversaciones incómodas, cómo guiar una
charla con un hijo que se encuentra próximo al consumo de la pornografía o que ya está habitando
dicha edad.
Erika Lust (2019 tal como se cita en Laura Milano 2019) creó un proyecto llamado
thepornconversation.org que habla sobre esto. Esta página también ofrece la posibilidad de que si
los padres no se creen capaces de habitar el rol de ser quienes comunican esto, pueden de acercarle
la guía informativa a sus hijos y que ellos mismos sean quienes se encarguen de leerla.
Dentro de thepornconversation.org, se habla acerca tanto de ESI, como también se enseña
acerca de lo que es el porno y sus diferencias con la sexualidad en el mundo real, para así poder
preparar u advertir a los jóvenes que lo que ven en estas plataformas es algo totalmente ficcional,
por lo tanto, esto correlativamente protege a los jóvenes de la vulnerabilidad a desarrollar depresión,
ansiedad, y/o violencia de género, ya que cuentan con la suficiente información, para poder
sumergirse en las plataformas digitales sin que esto confiera un peligro para su salud mental.
3
No queriendo representar agentes de poder de distintas instituciones que establezcan una única verdad hegemónica, tal
como nos acerca Foucault (1977) en relación al cura con la Iglesia, el gobierno en el Estado, el médico en la medicina, y/o el
psicólogo con sus saberes psicológicos.
56
También hay otras alternativas como lo son las herramientas de control parental, con el fin de
tener un registro sobre qué contenidos son visitados, persiguiendo como objetivo, proteger a los más
jóvenes de acceder a plataformas pornográficas con contenidos violentos.
Dichas plataformas se caracterizan por ser: (Bortnik, 2020, p.85)
- Control Familiar en Microsoft y Control Parental en móviles IOS y Android
- Family Link
- Family Time
- Screen Time
- Locategy
- Secure Kids
- Qustodio
- ESET Parental Control para Android
- Norton Family
Son todas fuentes que se encuentran en plataformas digitales con el fin de proteger a los jóvenes.
Como el nivel de entendimiento y procesamiento de la información va a depender de la edad, dichas
plataformas se caracterizan por presentar diferentes medidas de control y cuidado dependiendo de
la edad y la madurez que presente cada niño en particular.
Sucesivamente, se vuelve importante aclarar que, si se hace uso de estas plataformas, se vuelve
un eje fundamental el consensuar con los hijos en cuestión, debido a que estas plataformas se
adentran en la intimidad de ya sea una computadora o celular, notificando a los padres en caso de
que haya acceso a plataformas que presentan contenidos violentos o poco educativos.
Guiándonos hacia una conclusión final del capítulo, podemos decir que el porno mainstream es
aquel que se rige bajo una lógica heteronormativa patriarcal, con categorías que representan cuerpos
y prácticas hegemónicas, lo cual lo vuelve un correlato de la scientia sexualis.
A diferencia, encontramos el porno ético, quien cuenta con cuerpos, pieles, rasgos, orientaciones
sexuales y expresiones de género diversas. A su vez, se establece una política de consenso entre
los actores y las prácticas a realizar, y un control de ITS y de riesgos de embarazo. Por otro lado, el
porno ético persigue como objetivo representar el placer tanto femenino como masculino, y
establecer papeles activos y pasivos para ambos sexos. Esto permite representar la idea de que
dicho porno se orienta hacia la implementación de una ars erótica, debido a que persigue la libre
expresión de los cuerpos, las prácticas y el placer, de manera igualitaria. Por otro lado, atender
al concepto de ESI quien representa una entidad dentro del área educativa como temática
transversal de todas las materias referidas a la salud. Correspondiendo al término de ESI concluimos
que todos los contenidos referidos a dicho concepto, en ningún momento educan desde el placer o
la libertad, sino más bien desde medios preventivos ejerciendo control y cuidado sobre el cuerpo y
la sexualidad.
57
De este modo, se podría argumentar sobre el vínculo directo que representa el concepto de ESI
con el de scientia sexualis, ya que representa el control, el ocultamiento y la censura. Con los aportes
de Erika Lust y Cecilia Ce, logramos despegarnos de esta cultura del cuidado y protección, y
orientarnos mayormente a incluir dentro de estos saberes de cuidado y protección, el placer y la
libertad de todo cuerpo y sexualidad propia y ajena. Es decir, buscando como último objetivo
implementar una ars erótica posmoderna.
58
Capítulo IV: Conclusiones finales
En este capítulo se buscará representar cuáles son las ideas que priman en este trabajo y que nos
conducen ante una reflexión final.
Los efectos que genera el discurso hegemónico en la cultura (en lo referido a la sexualidad y sus
prácticas) visibilizan las relaciones entre poder/verdad//subjetividad/placer. Es por esto, que en este
trabajo, nos proponemos interrogar al discurso hegemónico y las tecnologías de poder como
disertación de lo verdadero, y desde aquí promover alejarnos de una gubernamentalización quien
propone una sujeción de individuos por medio de mecanismos de poder que reclaman para sí una
verdad, y encaminarnos más hacia la cualidad de pensamiento que sostiene la actitud crítica, en
donde se promueve un movimiento de des sujeción en el juego de la política de la verdad. Es decir,
permite poder reflexionar e interrogar aquello denominado como verdadero y hegemónico.
A partir de esto, se nos permite reflexionar acerca de la historia atravesada por el interrogante
que refiere a las relaciones entre las estructuras de racionalidad que articulan el discurso (de lo
verdadero), y los mecanismos de sujeción (ligados a dichos discursos).
Como señala Foucault (1977), desde el siglo XVII encontramos una represión/scientia
sexualis/incitación de la sexualidad en Occidente, que coincide con el desarrollo del capitalismo,
debido a que, éste último (capitalismo) enmarcó y redujo a la sexualidad mediante índices
reproductivos únicamente, por lo tanto, todo lo referido al placer quedo silenciado. Esto fue así,
porque el capitalismo perseguía como objetivo el aumento de la producción/mano de obra y con ello,
del consumo, por lo tanto, el sexo solo era aceptado con un fin reproductivo porque el nacimiento de
un bebé, representaba correlativamente, la creación de una mano de obra potencial/futura.
Desde aquí, queda representado cómo esta sociedad capitalista baja un saber hegemónico
(respetado) que establece qué sí y qué no se puede hacer (scientia sexualis/control/única verdad).
Actualmente, encontramos que el porno mainstream y su incitación está atravesada por la lógica del
capitalismo, y ello produjo una represión y el orden sobre los cuerpos y su sexualidad.
A lo largo de la historia, encontramos presentes diversas tecnologías que ejercen poder sobre la
vida de las personas, ya sea en su forma de pensar, sentir, actuar, y vivir su propio cuerpo, y con
ello, su propia sexualidad.
En la actualidad, el porno mainstream, es uno de los grandes representantes de los efectos del
discurso hegemónico sobre la sexualidad y sus prácticas. Estas tecnologías las entendemos desde
59
la confesión, la heteronorma, el porno, la televisión, las revistas, el cine, hasta el lenguaje, entre otros
mecanismos de poder dentro del contrato social en el cual estamos inmersos.
Es a partir de todo lo trabajado, en donde podemos ver cómo Occidente, entre la brecha que se
extiende desde el XVII hasta el siglo XIX ha experimentado estar bajo la lógica de una scientia
sexualis, y un orden burgués y capitalista, lo cual representa un condicionamiento y sujeción de
cuerpos, estableciendo una única verdad, desplazando con ello la puesta en práctica de una ars
erótica y una actitud crítica.
Sin embargo, como hemos trabajado también, en la modernidad estamos ante un resurgimiento y
transmisión de una ars erótica representada con distintos actores sociales (Cecilia Ce-Erika Lust).
Esto implica el poder comenzar a cambiar el guion que nos ofrece la sociedad acerca de los cuerpos,
la sexualidad y sus prácticas. Por lo tanto, actualmente nos encontramos en una co-existencia de
scientia sexualis y ars erótica pos moderna.
Ésta ars erótica pos moderna, está comenzando a darle voz e importancia a todo lo
correspondiente al concepto de ESI, que responde a una ley actualmente en Argentina, en donde
su cumplimiento es limitado. Por lo tanto, la ars erótica no solo busca la visibilización y cumplimiento,
sino además, el poder enmarcarla no solo mediante políticas de prevención y cuidado, sino también,
mediante una promoción del placer. Y a su vez, debatir sobre la idea de que ESI es considerada
mediante índices mayormente transversales y no se le otorga la entidad que debería tener, es decir,
por ejemplo, como materia o material didáctico dentro de los sistemas educativos.
Sobre la base de lo ya mencionado, sabemos que visualizar pornografía mainstream, sin antes
contar con Educación Sexual Integral (ESI) puede llegar a desencadenar síntomas en la salud mental
(depresión/ ansiedad /baja autoestima) y violencia de género.
A su vez, nombrar que lo que si calificamos mediante una valoración negativa, es el hecho de
acceder al mundo mainstream sin antes contar con una Educación Sexual Integral, en donde el
concepto “Integral” es entendido como prevención, conocimiento y promoción del placer. Por lo tanto,
de esta manera, si no se dispone de estos conocimientos, se está vulnerando a la persona a
experimentar todos los síntomas mencionados anteriormente, porque el joven que visualiza los
contenidos considera que los cuerpos, la duración, la estimulación, los tiempos, la sexualidad, y
demás aspectos presentes, son iguales a la sexualidad de un encuentro sexual cotidiano, cuando,
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como ya se ha trabajado, todo lo que provenga de la pornografía mainstream corresponde a actos
ficcionales.
El placer actualmente tiene una entidad creciente, y eso nos vuelve más libres, más conscientes
y más educados integralmente, para así tener la posibilidad de elegir desde el deseo, desde lo
subjetivo, y no desde el condicionamiento hegemónico.
Esta forma de entender la realidad se empareja con la cualidad de pensamiento propuesta por
Paul Preciado (2002), quien hablo del término de “contra-sexualidad” que hace referencia al hecho
de establecer un análisis crítico de las diferencias de género y sexo producto del contrato social
heterocentrado, cuyas performatividades han sido inscritas en los cuerpos como verdades
biológicas.
Por lo tanto, apunta a poder debatir y reflexionar sobre aquello que legitimaron como natural y
verdadero, para poder habilitar cuerpos que se reconocen a sí mismos y a los otros como cuerpos
parlantes y no en el binomio hombre/mujere. La contra-sexualidad por lo tanto, busca permanecer
por fuera de los dualismos u oposiciones hombre/mujer, masculino/femenino,
heterosexualidad/homosexualidad, ya que considera que estos dualismos son productos de una red
cultural, es decir, de una sociedad capitalista que se establece bajo la lógica de la scientia sexualis.
De esta manera se habilita la destrucción sistemática de la naturalización de las prácticas
sexuales y del sistema de género, para proclamar la equivalencia (no igualdad) de todos los
cuerpos/sujetos parlantes que se comprometen con los términos del contrato contra-sexual dedicado
específicamente a la búsqueda del placer-saber.
Y es aquí, en donde si establecemos una comparación con los jóvenes, estos se encuentran
vulnerados en esta búsqueda del placer-saber, ya que no hay dispositivos al alcance, debido a que,
ESI no comprende la entidad de materia o material didáctico dentro de las escuelas, los padres no
tienen charlas informativas con sus respectivos hijos, las páginas porno fácilmente accesibles y de
público conocimiento son las del porno mainstream, lo cual conduce a que el joven se encuentre
mayormente expuesto a sufrir una vulneración en experimentar síntomas en su salud mental
(depresión, ansiedad, baja autoestima) y violencia de género, debido a que, como se ha hecho
mención, acceder al mundo mainstream es acceder a un mundo violento y ficcional que puede traer
grandes consecuencias de no informar correctamente a quien visualiza el contenido, como sucede
en este caso, con los jóvenes.
Sin embargo, como también se ha mencionado, actualmente con la recuperación de la ars erótica,
si podemos comenzar a hablar de la existencia de una comunicación científica y cercana hacia la
población, en donde se visibiliza tanto el cuidado y la protección dentro de la sexualidad, como
también, el placer y la libertad de elección. A partir de esto, actualmente contamos con distintos
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representantes como lo son Cecilia Ce y Erika Lust, que transmiten conocimientos desde el placer-
saber, como también dispositivos alternativos para acceder a información científica acerca de ESI
(thepornconversation.com) tanto para padres e hijos.
Por lo tanto, es aquí es donde podemos ver la diferencia que se establece entre la scientia
sexualis y la ars erótica, debido a que, mientras permanecíamos bajo la lógica de la scientia sexualis
únicamente, había un silenciamiento, nadie hablaba de cómo pasarla bien, de la diversidad, de las
posibilidades, nadie hablaba del placer. Sino que más bien, encontrábamos a entidades como lo es
ESI, que es una ley que viene a enseñarte muchas cosas sobre la sexualidad, pero no del placer.
ESI está enmarcada bajo lineamientos de control y cuidado, por lo tanto, si hacemos una analogía
con lo que es la sociedad capitalista de orden burgués orientada bajo la práctica de la scientia
sexualis, podemos decir que su forma de concebir la sexualidad es igual. Es decir, se enmarca bajo
el pensamiento de que el sexo tiene un fin reproductivo, pero en caso de que lo practiques sin ese
objetivo se te enseña que debes cuidarte con profilácticos en caso de ser una persona portadora de
un pene, y medidas anticonceptivas hormonales si sos una persona portadora de una vulva.
Y si bien el hecho de ofrecer información científica acerca de qué medidas tomar para protegerse
de ITS y embarazo no deseado, son sumamente importantes, el punto de reflexión se centra en que
en lo mencionado anteriormente no hablamos de placer, de goce, de deseo, y esto es lo que
discutimos hoy con la recuperación de la ars erótica. Debido a que, la ars erótica nos permite
comenzar a preguntarnos sobre qué queremos, y no tanto, qué debemos hacer. Y cuando
habilitamos el propio deseo, correlativamente y a modo de consecuencia se involucra el placer.
Entonces, actualmente nos encontramos en una realidad que busca recuperar la práctica de la
ars erótica, en donde se promueva la transmisión de saberes desde el placer y la libertad. Y esto se
produjo por el acto de reflexionar, de detenernos, detener el automatismo en el cual pensamos u
actuamos, y comenzar a preguntarnos acerca de las consecuencias que puede llegar a
desencadenar lo heteronormativo, lo hegemónico y lo que se espera que hagamos como actores
sociales. De esta manera, frente a esta clase de pensamientos, habilitamos el deseo, lo subjetivo, y
no tanto el condicionamiento social de lo que se espera que hagamos, pensemos y deseemos.
Quitar el tabú al sexo, nos permite comenzar a tener conversaciones distintas, conversaciones
en donde podemos ver que diversidad y alternativas. Quitar el tabú del sexo, también nos permite
comenzar a tener conversaciones incomodas con nuestros hijos, entender que la sexualidad es
allegada a todo humano y desde ahí quitar censuras y aceptar el ingreso de ESI como materia dentro
de los colegios. Acercar información desde distintos medios de comunicación, como lo son las redes
sociales, para visibilizar porno alternativo y páginas de ESI alternativas. Desde la comunicación y
visibilización surge la libertad de elección, y desde aquí se habilita el placer.
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