Clase 1 Literatura Argentina I
Inicio:
Lectura de diversos fragmentos de las diferentes obras que serán abordadas en la asignatura
a lo largo del ciclo lectivo.
Interrogantes:
¿Han leído obras de nuestra literatura?
¿Imaginan que contenidos serán vistos en este espacio?
¿Recuerdan algún suceso histórico ocurrido en nuestro país a lo largo del siglo XIX?
¿Pueden identificar obras literarias de este periodo?
Vayamos a los fragmentos:
¿Leyeron alguna de estas obras? ¿Escucharon hablar sobre alguno de estos escritores?
¿Qué saben sobre ellos? ¿Pueden identificar a qué movimiento literario/estético
pertenecen sus obras? ¿Podrían ordenarlas cronológicamente? ¿Conocen
datos/información acerca del contexto de producción de las mismas?
En Literatura Argentina I se realizará un recorrido que comenzará con la llegada de los
españoles a nuestro territorio y culminará aproximadamente en los comienzos del siglo XX.
Desarrollo:
Primer tema del espacio curricular: Pre Literatura Argentina.
Se trata de literatura sobre América escrita por extranjeros en lenguas foráneas (alemán,
español, italiano). Está conformada por las representaciones literarias sobre América y sus
habitantes y los primeros registros de los conquistadores: diarios de navegación, crónicas de
Indias, relaciones.
Para ello, se hará lectura de las siguientes obras: Romance elegíaco (1546) de Luis de
Miranda de Villafaña, Viaje al río de la Plata (1567) de Ulrico Schmidl y Argentina y la
conquista del Río de la Plata (1602) de Martín del Barco Centenera.
Introducción
Los primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas, estableciendo su
centro de operaciones, primero en La Española y luego en Cuba. Desde allí partió Hernán
Cortés, un funcionario del gobierno español, en febrero de 1519 a realizar la conquista del
continente, impulsado por el deseo de hallar las riquezas de las que había tomado
conocimiento a través de los relatos de los indígenas de la zona. El avance hacia la capital
azteca, fue facilitado por numerosas tribus, que veían en los extranjeros la posibilidad de
liberarse de los fuertes tributos que imponían los aztecas a los pueblos sometidos, y
especialmente por una mujer, que le fuera entregada a Cortés, llamada La Malinche quien
aportó datos sobre la situación de las tribus y sirvió de guía e intérprete.
Los españoles llegaron a Tenochtitlán (capital del Imperio Azteca) en 1521. Este año se
correspondía con el “año 1- Caña” del calendario Azteca. Se repetía cada 52 años, y en ese
momento se esperaba la llegada del dios Quetzacoatl. Ese año no se produjo el retorno del
dios, sino la llegada de los españoles. Aprovechándose de esta coincidencia los españoles
lograron entrar sin problemas en la ciudad y apoderarse de su Emperador Moctezuma y
hacerlo prisionero con el objetivo de dominar a todo el pueblo.
La captura de Moctezuma provocó la ira de los aztecas, quienes sitiaron a los invasores.
Cortés, obligó a Moctezuma a presentarse ante su pueblo para calmar la situación y pedirles
que abandonen el ataque, pero el jefe azteca es asesinado. Para algunos fue muerto por una
pedrada de sus propios hombres, en la confusión del momento; mientras que, para otros, fue
asesinado por los españoles. Cortés y algunos de sus hombres huyeron a Veracruz, desde
donde reorganizaron sus fuerzas. De esta manera lograron regresar y vencer definitivamente
a los aztecas, quienes habían sufrido una epidemia de viruela, traída por los propios
conquistadores, que mató a muchos aztecas. Los españoles, tras una lucha feroz, se
convirtieron en dueños absolutos de un rico y próspero territorio. Luego de la conquista,
Tenochtitlán paso a ser llamada México y se transformó en el Virreinato de Nueva España.
Los españoles una vez instalados en América Central, emprendieron viajes y exploraciones
hacia el sur. Motivados por los relatos de otros españoles, sobre las riquezas que podrían
hallar y la conquista de México, se pusieron en movimiento hacia el Perú. En el año 1529
Francisco Pizarro, conquistador español, llegó al Perú. Supo utilizar, al igual que Cortés, los
enfrentamientos internos generados a raíz de la muerte del emperador Inca y la lucha por su
sucesión entre Huascar y Atahualpa para vencerlos.
Atahualpa estaba a punto de derrotar a su oponente, por lo que Pizarro intentó ganarse su
confianza y en 1532 acordó un encuentro en la ciudad de Cajamarca, al norte del Perú. Los
españoles se valieron de la entrevista para tomar prisionero a Atahualpa. El emperador
intentó salvar su vida a cambio de que su pueblo llenara una habitación con oro y plata. De
esta manera comenzaron a llegar de todas partes del Imperio metales preciosos, inclusive
hermosos adornos provenientes de templos. Sin embargo, Pizarro no perdonó la vida de
Atahualpa y lo ejecutó en 1533. Partió a Cuzco, capital del Imperio, a la que tomó sin
demasiada resistencia e inició la conquista del resto del territorio. No fue una tarea sencilla
y tuvo que enfrentar varios levantamientos de otros jefes incas que persistían en el objetivo
de restaurar el antiguo imperio.
A lo largo del siglo XVI, los conquistadores avanzaron paulatinamente hacia diferentes
regiones del continente americano. Fueron incorporando el sur del actual Estados Unidos,
América Central y por la cordillera de los Andes, en América del Sur llegaron hasta el centro
del actual territorio argentino y Chile (a la altura del río Bío Bío). La conquista del actual
territorio argentino se hizo básicamente desde el Alto Perú (actual Bolivia). Se buscaba una
salida al océano Atlántico y poner un freno al avance de los ataques indígenas en las zonas
fronterizas. Para esto se requería de la fundación de ciudades como medio de expansión,
asentamiento y dominio del territorio.
En 1536 llegó desde España al Río de la Plata una expedición española al mando de
Pedro de Mendoza. Fundó la ciudad de Santa María de los Buenos Aires (hoy Bs. As),
pero a causa de la falta de alimento y la hostilidad de los indígenas tuvieron que
abandonar la fortaleza. Un grupo de los expedicionarios partió hacia el norte y fundó
la ciudad de Asunción en 1538. Desde allí salió la expedición que fundaría Bs. As por
2ª. vez en 1580.
La Conquista abrió paso a la colonización, y esta trajo consigo la necesidad de implantar
instituciones, así como formas de vida diferentes. Estas alteraron, modificaron o se mezclaron
con las de nuestros antepasados americanos generando uno de los elementos más singulares
de nuestra historia: el mestizaje, fenómeno que resultó de la amalgama físico cultural
española e indígena.
Proyección de video y cuestionario.
[Link]
Guía de preguntas:
a) ¿Qué relación se estableció entre la conquista de América y las lenguas indígenas?
¿Cómo se representaba a los nativos en los textos de los conquistadores?
b) ¿Cuáles fueron los primeros textos sobre el Río de la Plata? ¿Cuáles eran sus temas? ¿En
qué lenguas fueron escritos? ¿Qué funciones desempeñaban sus autores en la empresa
conquistadora?
c) ¿Qué papel cumplió la escritura en el origen de la literatura argentina? ¿Es posible
pensar en dos orígenes, uno nativo y otro europeo?
d) ¿Por qué se afirma que la antropofagia expresa la escena inicial de la literatura
rioplatense?
e) ¿De qué manera persisten las imágenes del Río de la Plata, prefiguradas por los cronistas
europeos, en la literatura argentina del siglo XX?
f) ¿Qué hipótesis se plantean en el capítulo acerca del origen de la literatura argentina?
Puesta en común y debate.
Análisis primer obra: Romance Elegíaco.
Lectura grupal de la obra de Luis de Miranda de Villafaña.
Romance Elegíaco
por Luis de Miranda de Villafaña
Escritor español que nació en Plasencia, aproximadamente en 1500, y falleció hacia 1575.
Llegó a Sudamérica con Pedro de Mendoza y se vio envuelto en la política de Paraguay en
el bando de Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Tras el encarcelamiento de éste, Fray Luis
conspiró para conseguir su liberación, y por ello fue sentenciado a ocho meses de prisión.
Romance Elegíaco trata de la conquista del Río de la Plata y es uno de los primeros poemas
que habla del Paraguay
Año de mil y quinientos
que de veinte se decía,
cuando fue la gran porfía
de Castilla,
sin quedar ciudad ni villa,
que a todas inficionó,
por los malos, digo yo,
comuneros,
que los buenos caballeros
quedaron tan señalados
afirmados y acendrados
como el oro.
Semejante al mal que lloro
cual fue la comunidad
tuvimos otra en verdad
subsecuente:
en las partes del poniente,
en el Río de la plata.
Conquista la más ingrata,
a su señor
desleal y sin temor,
enemiga del marido,
que manceba siempre ha sido
que no alabo,
cual los principios al cabo
aquesto ha tenido cierto
que seis maridos ha muerto
la señora.
Y comenzó la traidora
tan a ciegas y siniestro,
que luego mata al maestro
que tenía,
Juan Osorio se decía
el valiente capitán
Juan de Ayolas y Luján
y Medrano.
Salazar por cuya mano
tanto mal nos sucedió;
Dios haya quien lo mandó
tan sin tiento
tan sin ley ni fundamento,
con tan sobrado temor,
con tanta envidia y rencor
y cobardía.
En punto desde aquel día,
todo fue de mal en mal,
la gente y el general
y capitanes.
Trabajos, hambres y afanes
nunca nos faltó en la tierra
y así nos hizo la guerra
la cruel.
Frontera de San Gabriel
a do se hizo el asiento,
allí fue el enterramiento
de la armada;
cosa jamás no pensada,
que cuando no nos catamos
de dos mil aun no quedamos
en doscientos.
Por los malos tratamientos
muchos buenos acabaron
y otros los indios mataron
en un punto.
Y lo que más que esto junto
nos causó ruina tamaña,
fue la hambre más extraña
que se vio.
La ración que allí se dio
de harina y bizcocho,
fueron seis onzas u ocho,
mal pesadas.
Las viandas más usadas
eran cardos que buscaban
y aun estos no los hallaban
todas veces.
El estiércol y las heces
que algunos no digerían,
muchos tristes los comían,
que era espanto.
Allegó la cosa a tanto
que como en Jerusalén,
la carne del hombre también
la comieron.
Las cosas que allí se vieron,
no se han visto en escritura.
¡Comer la propia asadura
de su hermano! ¡Oh, juicio soberano
que notó nuestra avaricia
y vio la recta justicia
que allí obraste!
A todos nos derribaste
la soberbia por tal modo
que era nuestra casa y lodo
todo uno.
Pocos fueron o ninguno
que no se viese citado,
sentenciado y emplazado
de la muerte.
Más tullido el que más fuerte,
el más sabio más perdido,
el más valiente caído
y hambriento.
Almas puestas en tormento
en vernos, cierto, a todos.
De mil maneras y modos
ya penando.
Unos contillo llorando
por las calles derribados,
otro lamentando echados
tras los fuegos,
del humo y ceniza ciegos,
y flacos, descoloridos,
otros de desfallecidos
tartamudos.
Otros del todo ya mudos
que huelgo echar no podían;
así los tristes morían
rabiando.
Los que quedaban, gritando,
decían: Nuestro General
ha causado aqueste mal,
que no ha sabido
gobernarse, y ha venido
aquesta necesidad.
Causa fue su enfermedad,
que, si tuviera
más fuerzas y más pudiera
no nos viéramos a punto
de vernos así tan juntos
a la muerte.
¡Múdenos tan triste suerte,
dando Dios un buen marido,
sabio, fuerte y atrevido
a la viuda!
Cierre:
Síntesis de lo visto/trabajado