DERECHO CONSTITUCIONAL - TRABAJO PRACTICO NUMERO 4
Diana Pagnucco
DNI 28.392.219
Matrícula: VAG151600
A. ¿Cómo se determina actualmente el número de integrantes de la Corte Suprema de Justicia de
la Nación? Haz referencia a las normas aplicables, tanto las de fuente constitucional como
legislativa.
Según el art. 99 inc 4 de la Constitución Nacional, es facultad del Presidente de la Nación
nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de a Nación con acuerdo del Senado
(dos tercios de los presentes en sesión convocada al efecto). Sin embargo, nada dice la CN respecto
al número de integrantes de la Corte.
Es la Ley 26183 la que determina el número de jueces que compondrá la Corte Suprema de
Justicia de la Nación. Dicha ley, de 2006, en primer lugar y en su art. 1, determina la derogación del
art. 1 de la Ley 23774 promulgada en 1990, que establecía el número de jueces de la Corte en
nueve. Esta ley (la 23774) a su vez, modificaba el art. 21 del decreto ley 1285 que imponía el
número de cinco jueces y un procurador general como miembros de la Corte.
Luego, en su art. 2, la misma ley de 2006 establece la cantidad de cinco jueces como
miembros integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y determina que el Procurador
actuará ante ella. Cabe destacar que en el art. 3, está regulado el mecanismo de reducción del
número de jueces con una disposición transitoria.
B. ¿En qué sentencia la Corte Suprema sostuvo por primera vez la doctrina de las cuestiones
políticas no justiciables? Indica qué actos fueron considerados parte de una cuestión política en
ese caso y cuál fue la argumentación ofrecida allí por el Alto Tribunal. ¿Sigue la Corte argentina el
criterio de otro tribunal? Fundamenta la respuesta.
El primer fallo que emitió la CSJN respecto de la materia justiciable y no justiciable fue en
el fallo Cullen contra Llerena. Este fallo se dio sobre una causa que se desarrolló en el marco de un
golpe de estado fructífero, que termina deponiendo las autoridades en tres provincias y
reemplazando a sus autoridades. El gobernador provisorio surgido del golpe, M. Candiotti, asume
el mando hasta que el congreso nacional decide intervenir la provincia y lo depone. Llerena era el
interventor y Cullen, el apoderado de Candiotti. Candiotti plantea la inconstitucionalidad de la
intervención argumentando lo siguiente: la ley de intervención primero fue rechazada y luego de
unos días, vuelta el proyecto a tratarse, aprobada. Cullen plantea la inconstitucionalidad aduciendo
el ex art. 71, actual 81 de la CN, que establece que ningún proyecto puede volver a tratarse en las
sesiones de aquel año.
En el texto del fallo, la CSJN cita varias sentencias de la corte de Estados Unidos que toma como
referencia: Leither v. Bruther, Texas v White y Georgia contra Stanton.
Dice la sentencia del caso Cullen que la corte suprema de los Estados Unidos, “en el caso de Leither
v. Bruther y otros, dejó establecido, confirmando otras decisiones, "que las Cortes de justicia,
sostienen uniformemente que corresponde al poder político declarar si el Gobierno de la Carta ha
sido depuesto o no, y cuando esta decisión haya tenido lugar, deben limitarse a tomar nota de ella
como la ley suprema del Estado, sin necesidad de informaciones verbales ni examen de testigos"”
La CSJN en este caso y referiéndose con estos tres fallos, planteó que la intervención federal es una
cuestión no justiciable.
C. Señala al menos 2 (dos) atribuciones del Poder Ejecutivo que, en la Constitución vigente,
configuran cuestiones políticas no justiciables
La doctrina está encontrada respecto de las cuestiones políticas no justiciables: por un lado
hay quienes exponen que todo acto político es justiciable y por el otro que no. En el caso de los
primeros, se corre el riesgo de que el Poder Judicial termine operando por sobre los otros poderes,
mientras que los segundos, respetan la división y autonomía de los poderes a rajatablas, cayendo
en la posibilidad real de, por ejemplo, los hiperpresidencialismos, si pensamos en cómo el actual
exceso de DNUs que acostumbra instrumentar el Poder Ejecutivo se utiliza para gobernar de una
manera más “expeditiva”.
Bidart Campos bien aclara en su Compendio de Derecho Constitucional que todo acto
político implica un acto jurídico. Es decir, si bien la política es la que debe cuestionar a la política,
bien puede el poder judicial evaluar los procedimientos jurídicos con el que se llevan a cabo. A su
vez, B.C. habla de “actos institucionales” y “actos de gobierno”, que personalmente incluiría entre
las cuestiones no justiciables.
En nuestra CN, se pueden nombrar varias atribuciones que recaerían en materia no
justiciable. Entre ellas: la intervención federal, el estado de sitio, la celebración de tratados
internacionales, las negociaciones con el organismos económicos extranjeros, la toma de deuda,
los vetos de leyes.
D. En el caso Bussi, ¿la Corte Suprema se declaró incompetente, invocando el argumento de las
cuestiones políticas no justiciables? Haz referencia a la concepción que tiene la Corte sobre su
función jurisdiccional, en el marco de la división e independencia de poderes y los límites que
establece la Constitución sobre ellos (considerando 5° del voto de la mayoría)
En el caso Bussi, la CSJN revierte su postura tomada en el fallo Cullen respecto a la materia
no justiciable y se declara competente.
Entre los argumentos que plantea, se refiere a la concurrencia de los poderes de la nación y
dice que es función prominente de esta Corte precisar los límites que la Constitución fija para el
ejercicio de las competencias del Congreso de la Nación. Tal como argumenté en la consigna
anterior, la corte interpretó que una falta de justiciabilidad contribuiría a desproteger a las
minorías, ya que quedarían sujetas a la voluntad política de una mayoría que siempre es
transitoria. Por otro lado, destaca que en el sentido contrario, el exceso de justiciabilidad pondría
en serio riesgo (...) el ejercicio de las funciones que la Constitución asigna a cada uno de ellos (los
poderes del estado).
Luego, en el mismo fallo, la CSJN dice que ningún poder debe ejercer funciones del otro, y
la explicación es la siguiente: al no existir un requisito de “habilitación moral” previo a las
elecciones (cuestión hoy discutida con el proyecto Ficha Limpia), el Congreso estaría legislando de
manera irregular con la exigencia de este nuevo requisito. La corte entonces dice que ningún
departamento del Gobierno puede ejercer lícitamente otras facultades que las que le han sido
acordadas. En síntesis, su postura se establece a partir del texto del art. 66 que determina que el
Congreso podrá remover a un legislador por inhabilidad moral sobreviniente a su incorporación, es
decir, posterior al inicio de sus funciones, pero de ninguna manera, de manera previa.
E. Según la Corte, y sin perjuicio de las prerrogativas conferidas a las cámaras del Congreso en los
artículos 64 y 66 de la Constitución, ¿quiénes tienen el poder para evaluar la idoneidad de los
legisladores?
Los art. 64 y 66 de la CN asignan una serie de atributos al Congreso: ser juez respecto a la
validez de los títulos de los legisladores miembro y remover a los legisladores en virtud de una
inhabilidad moral sobreviniente.
Estimo necesario hacer una diferencia entre dos momentos en que puede ser evaluado un
legislador: una es previa y otra es posterior al inicio del ejercicio.
Los artículos 48 y 55 fijan los requisitos para ser diputado y senador respectivamente. En la
etapa previa existen dos tipos de evaluaciones: una es la de la justicia electoral, que evaluará si
técnicamente el candidato cumplirá con lo que demanda la CN; y el otro es el propio pueblo, en
pleno ejercicio de su voluntad política, cuando decide en las urnas. Volviendo al fallo Bussi, la corte
se pronuncia en este sentido cuando habla de una inteligencia compatible con la soberanía porque
cuando el elector informado toma una decisión, ésta debe ser respetada, salvo la ocurrencia de
hechos posteriores. Evidentemente, la CSJN en este fallo también estima que el juez de los
legisladores en la etapa previa a la elección es el Poder Judicial y el pueblo.
Ahora bien, una vez asumidas las bancas, son los arts. 64 y 66 los que otorgan el poder al
propio Congreso de ser juez de la validez de los títulos y de corregir la conducta o remover a un
legislador, cuestiones tales que bien podrían esgrimirse so pretexto del beneficio político de la
mayoría.
Fuentes:
Corte Suprema de Justicia de la Nación – sitio web.
Constitución de la Nación Argentina.
Compendio de Derecho Constitucional – Bidart Campos.
Texto Ley 26183.
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