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Parasitosis

El documento aborda diversas enfermedades dermatológicas en animales, enfocándose en la sarna notoédrica y demodécica en gatos y perros, respectivamente. Se describen los síntomas, diagnóstico y tratamientos para estas afecciones, así como la importancia de identificar correctamente los parásitos involucrados. Además, se menciona la pediculosis y las garrapatas como otros problemas dermatológicos, destacando su diagnóstico y tratamiento.

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Parasitosis

El documento aborda diversas enfermedades dermatológicas en animales, enfocándose en la sarna notoédrica y demodécica en gatos y perros, respectivamente. Se describen los síntomas, diagnóstico y tratamientos para estas afecciones, así como la importancia de identificar correctamente los parásitos involucrados. Además, se menciona la pediculosis y las garrapatas como otros problemas dermatológicos, destacando su diagnóstico y tratamiento.

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Dermatología animal

Tema 4: Enfermedades Patológicas

La sarna notoédrica

El agente causante de esta enfermedad parasitaria en el gato es Notodres cati, es muy


frecuente en animales callejeros que viven en colonias.

Se trata de una enfermedad muy contagiosa para otros gatos, también puede transmitirse
a personas y aparecer pápulas pruriginosas en los propietarios.

El animal va a presentar prurito intenso, alopecias autoinducidas por el rascado, incluso


pueden llegar a dar lugar a excoriaciones y costras gruesas de color gris-amarillento, en
los bordes del pabellón auricular, hocico, cuello, extremidades y genitales.

El diagnóstico se realizará mediante la historia clínica previa del animal, las lesiones y el
prurito, raspados positivos en los cuales vemos el parásito y la evaluación de la respuesta
al tratamiento con selemectina o moxidectina/imidacloprid en spot on.

La sarna demodécica:

Esta enfermedad parasitaría muy frecuente en perro y más rara en gatos, debido a
Demodex spp. Lo encontramos en el folículo piloso y con menor frecuencia en la
superficie epidérmica.

La demodicosis la podemos diferenciar en: demodicosis localizada, demodicosis


generalizada juvenil y demodicosis generalizada en adultos.

Demodicosis localizada:

Es frecuente en perros de 3-6 meses, aparecen pequeñas alopecias eritematosas y con una
leve descamación que suelen aparecer en la cabeza (principalmente en la zona periocular
y las comisuras labiales) y en los miembros anteriores.

En el momento en que aparece en las dos extremidades o en muchas zonas localizadas,


pasa a ser una demodicosis generalizada.
El tratamiento dependerá del criterio veterinario si debe tratarse como demodicosis
generalizada o localizada.

Demodicosis generalizada juvenil:

Se consideran aquellos casos que han aparecido antes de los dos años.

La lesión consiste en numerosas lesiones en la cabeza, el tronco y las patas, son parches
alopécicos con descamación, eritema, pápulas y con el tiempo hiperpigmentación, al
principio suelen ser no pruriginosas que pueden complicarse con bacterias y volverse
pruriginosas.

Suele tratarse de animales inmunodeprimidos por lo que no deben usarse nunca


corticoides.

Demodicosis generalizada del adulto:

En este último caso debemos investigar un problema de inmunosupresión producido por:


hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo iatrogénico, leishmaniosis, neoplasias malignas,
tratamientos oncológicos o fármacos inmunosupresores.

Existen casos en los que es difícil encontrar la causa subyacente, por lo que pueden
alargarse los tratamientos a meses o años, por lo que en estos casos lo más importante es
controlar la enfermedad que ha provocado la inmunosupresión.

En todas las demodicosis debe ponerse un tratamiento sintomático, además de un


tratamiento antiparasitario, pero hay que tener cuidado debido a que si hay
inmunosupresión no podremos emplear glucocorticoides.

Esperamos que os haya gustado y que ahora sepáis un poquito más sobre los problemas
de piel en perros y gatos. Y recuerda, que, si vives en Madrid y tienes un problema similar,
estamos a tu entera disposición en nuestra clínica veterinaria.
La sarna demodécica:

Esta enfermedad parasitaría muy frecuente en perro y más rara en gatos, debido a
Demodex spp. Lo encontramos en el folículo piloso y con menor frecuencia en la
superficie epidérmica.

La demodicosis la podemos diferenciar en: demodicosis localizada, demodicosis


generalizada juvenil y demodicosis generalizada en adultos.

Demodicosis localizada:

Es frecuente en perros de 3-6 meses, aparecen pequeñas alopecias eritematosas y con una
leve descamación que suelen aparecer en la cabeza (principalmente en la zona periocular
y las comisuras labiales) y en los miembros anteriores.

En el momento en que aparece en las dos extremidades o en muchas zonas localizadas,


pasa a ser una demodicosis generalizada.

El tratamiento dependerá del criterio veterinario si debe tratarse como demodicosis


generalizada o localizada.

Demodicosis generalizada juvenil:

Se consideran aquellos casos que han aparecido antes de los dos años.

La lesión consiste en numerosas lesiones en la cabeza, el tronco y las patas, son parches
alopécicos con descamación, eritema, pápulas y con el tiempo hiperpigmentación, al
principio suelen ser no pruriginosas que pueden complicarse con bacterias y volverse
pruriginosas.

Suele tratarse de animales inmunodeprimidos por lo que no deben usarse nunca


corticoides.

Demodicosis generalizada del adulto:

En este último caso debemos investigar un problema de inmunosupresión producido por:


hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo iatrogénico, leishmaniosis, neoplasias malignas,
tratamientos oncológicos o fármacos inmunosupresores.
Existen casos en los que es difícil encontrar la causa subyacente, por lo que pueden
alargarse los tratamientos a meses o años, por lo que en estos casos lo más importante es
controlar la enfermedad que ha provocado la inmunosupresión.

En todas las demodicosis debe ponerse un tratamiento sintomático, además de un


tratamiento antiparasitario, pero hay que tener cuidado debido a que si hay
inmunosupresión no podremos emplear glucocorticoides.

Esperamos que os haya gustado y que ahora sepáis un poquito más sobre los problemas
de piel en perros y gatos. Y recuerda, que, si vives en Madrid y tienes un problema similar,
estamos a tu entera disposición en nuestra clínica veterinaria.

A pesar de la dificultad para encontrar los surcos acarinos, es muy importante localizarlos
para hacer un diagnóstico microbiológico. Consiste en curetear el surco con una hoja de
bisturí del número 15 paralelamente a la piel y extender la epidermis en un portaobjetos.
Se fija la pieza con xilol al 10% y se estudia al microscopio óptico. En el mejor de los
casos se puede encontrar Sarcoptes, pero lo más frecuente es hallar heces o huevos de
este, que son un signo indirecto de su presencia. Las heces son estructuras marrones
redondas de pequeño tamaño y agrupadas. Los huevos son ovalados, traslúcidos y
aparecen en número de 1 o 2. El diagnóstico microbiológico hace que el paciente acepte
su enfermedad, pues es muy común que ponga en duda el diagnóstico de sarna por el
componente peyorativo que conlleva. Por otra parte, hay dermatosis muy pruriginosas,
como la dermatitis atópica, la dermatitis herpetiforme o los eccemas de contacto, que
pueden ser confundidos con la escabiosis y que empeorarían considerablemente si el
paciente es tratado con los fármacos escabicidas, pues tienen, todos ellos, un alto poder
irritativo.

Pediculosis

La pediculosis, o infección por piojos, es causada en el ser humano por dos especies,
Pediculus humanus y Pthirus pubis (piojo del pubis). Dentro del Pediculus humanus hay
dos variedades, capitis (piojo del cuero cabelludo) (fig. 3) y corporis (piojo del cuerpo).
El contagio se produce por contacto directo entre seres humanos o a través de fomites
(peines, adornos para el pelo, ropa etc.). En la infección por Pthirus pubis hay que
considerar el contagio de otras enfermedades de transmisión sexual.
La pediculosis del cuero cabelludo se manifiesta por picor intenso y por la presencia del
adulto en el cuero cabelludo o, más frecuentemente, por la presencia de sus larvas
(liendres) adheridas a 1-2 cm del nacimiento del cabello. La diferencia entre liendres y
caspa es sencilla, pues la caspa se desprende fácilmente del cabello y la liendre está
íntimamente unida a él (fig. 4). La pediculosis del pubis se manifiesta de la misma
manera, pero el adulto se distingue del Pediculus humanus var capitis por tener el vientre
más redondeado y por tener unas pequeñas prolongaciones en el mismo que le sirven para
adherirse al pelo. El piojo del pubis también puede infectar el vello de las axilas, de la
barba y de las pestañas. El piojo del cuerpo no parasita al ser humano, sino que vive en
las costuras de la ropa y produce picaduras en el cuerpo al alimentarse. En estas picaduras
puede inocular tres enfermedades graves: Bartonella quintana (fiebre de las trincheras),
Rickettsia prowazekii (tifus epidémico) y Borrelia recurrentis (fiebre recurrente). Todas
las pediculosis tienen en común el ser propias de situaciones de hacinamiento o poca
higiene, el intenso picor que producen y el ser el origen de infecciones bacterianas
cutáneas a través de las excoriaciones producidas por el picor.

El diagnóstico microbiológico de la pediculosis está al alcance de cualquier médico que


disponga de un microscopio óptico sencillo. Consiste en «cazar» al piojo adulto (fig. 3) o
en colocar un pelo supuestamente parasitado en un portaobjetos, cubrirlo con un
cubreobjetos y examinarlo al microscopio (fig. 4). El tratamiento debe seguir los
principios expuestos en la tabla 2. En la tabla 3 figuran los fármacos usados para tratar la
pediculosis y en la tabla 4 los medicamentos comercializados en España.

Garrapatas

Las garrapatas son ectoparásitos de los vertebrados, y el hombre es un huésped ocasional


de ellas. La infec ción es propia de ganaderos, pastores y cazadores y, típicamente, suele
localizarse en la cabeza. Existen numerosas especies de garrapatas. El Ixodes ricinus es
la más común en España (fig. 5). La garrapata se fija a la dermis a través de su hipostoma
y, al tiempo que chupa sangre, puede inocular diversas enfermedades, de las cuales, en
nuestro país, la fiebre botonosa, la enfermedad de Lyme y la fiebre Q son las más
importantes. La picadura de garrapata puede ocasionar también una parálisis motora
progresiva por una toxina aún no identificada.
Garrapatas

Las garrapatas son ectoparásitos de los vertebrados, y el hombre es un huésped ocasional


de ellas. La infec ción es propia de ganaderos, pastores y cazadores y, típicamente, suele
localizarse en la cabeza. Existen numerosas especies de garrapatas. El Ixodes ricinus es
la más común en España (fig. 5). La garrapata se fija a la dermis a través de su hipostoma
y, al tiempo que chupa sangre, puede inocular diversas enfermedades, de las cuales, en
nuestro país, la fiebre botonosa, la enfermedad de Lyme y la fiebre Q son las más
importantes. La picadura de garrapata puede ocasionar también una parálisis motora
progresiva por una toxina aún no identificada.

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