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Proyecto Final Seminario 2

El documento aborda la violencia como una amenaza a los derechos humanos, proponiendo la prevención como una estrategia clave para construir una sociedad más justa y respetuosa. Se plantean objetivos generales y específicos para promover una cultura de paz, sensibilizar a la comunidad y fortalecer capacidades institucionales en la prevención de la violencia. A través de un enfoque de investigación/acción, se busca involucrar a actores sociales en la transformación de entornos seguros y en la defensa de los derechos humanos.
Derechos de autor
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Proyecto Final Seminario 2

El documento aborda la violencia como una amenaza a los derechos humanos, proponiendo la prevención como una estrategia clave para construir una sociedad más justa y respetuosa. Se plantean objetivos generales y específicos para promover una cultura de paz, sensibilizar a la comunidad y fortalecer capacidades institucionales en la prevención de la violencia. A través de un enfoque de investigación/acción, se busca involucrar a actores sociales en la transformación de entornos seguros y en la defensa de los derechos humanos.
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COLEGIO INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

BACHILLERATO EN CIENCIAS Y LETRAS CON


ORIENTACION EN DISEÑO GRAFICO.
LA PREVENCION DE LA VIOLENCIA COMO MEDIO PARA
LA PROTECCION DE LOS DERECHOS
Asesor de seminario: Lic. Esaú de León López

AUTORES:
Coordinador: Ester Paulina Alfaro Batres
Gerson Rafael Boror Subuyuj
Emely Janeth Chaicoj Elías
Jefferson Denilson Emmanuel Méndez Cux
Miguel Estuardo Pirir Cux
Yohni Aroldo Pirir Monzón
Carlos Manuel Ronquillo Espinoza
Byron Mauricio Sabán Iquité
Emily Beatriz Siney Mendoza

Guatemala,
Contenido
Agradecimientos.......................................................................................1
Dedicatorias..............................................................................................2
Introducción..............................................................................................3
Objetivos...................................................................................................4
Generales..............................................................................................4
Específicos.............................................................................................5
Planteamiento del problema.....................................................................6
Preguntas de investigación....................................................................7
descripción del problema.......................................................................7
Hipótesis de la acción...............................................................................8
Contextualización..................................................................................8
Razón de la investigación.........................................................................9
Marco teórico..........................................................................................11
Contexto general.................................................................................11
¿Qué es la violencia?...........................................................................11
situación actual....................................................................................19
Importancia de la prevención..............................................................23
Actores involucrados............................................................................27
acción y mecanismos existentes.........................................................31
vacíos y desafíos actuales...................................................................37
Participación como parte de los derechos...........................................41
Planteamiento del problema central: Los derechos humanos y la
violencia..............................................................................................44
Técnicas utilizadas para recolectar información......................................47
Cuestionario............................................................................................49
Hallazgos................................................................................................51
Descripción de acción.............................................................................54
Resultado de la acción............................................................................56
rendición de cuentas...............................................................................58
Impacto del proyecto..............................................................................58
Conclusiones...........................................................................................58
Recomendaciones...................................................................................59
Referencias.............................................................................................61
Agradecimientos
1. A Dios
En esta oportunidad le doy un agradecimiento fuerte a Dios nuestro creador por
habernos dado la vida y permitirnos llegar hasta este punto de la vida, y de igual
forma agradezco mucho a nuestros padres porque ellos hacen el esfuerzo para
que nada nos falte y que si no fuera por ellos no tendríamos estudios y no
estaríamos acá a un paso para poder graduarnos, y también le doy
agradecimiento a los profesores que de igual forma formaron parte de nuestra
historia orientándonos y brindándonos información relevante para nuestras vidas y
también guiándonos en los estudios y ejercicios,
2. A la institución educativa
Agradecemos al Colegio de Inteligencia Múltiples, por la oportunidad de
asignarnos este proyecto y lograr informarnos más a fondo sobre estos temas de
investigación. Agradecemos por los recursos que nos aportan.
3, A nuestros compañeros
Agradecemos a nuestros compañeros por su apoyo y colaboración, para la
recopilación de datos que cada uno aporto durante el desarrollo de este proyecto
ya que ellos aportan de su parte para la investigación y estructuración de este
tema.
4. A nuestro profesor
Agradecemos a nuestro profesor de seminario Lic. Esaú de León López, por
apoyarnos y guiarnos al brindarnos sus conocimientos para realizar este
documento con el que aprendemos y mejoramos día día para ser mejores que
antes, igual que al ser paciente para explicarnos nuestros errores.
5. Nuestros padres
Agradecemos a nuestros padres por ser nuestra fuente de inspiración y
motivación, ya que ellos nos motivan a seguir adelante sin importar las
adversidades ni los momentos difíciles que atravesamos día, y por brindarnos su
apoyo para nuestros estudios.

1
Dedicatorias
1. A nuestros padres
Con profundo amor y sincero agradecimiento dedicamos este trabajo a ustedes,
nuestros padres, quienes han sido nuestro primer pilar, nuestra fuerza silenciosa y
constante. Gracias por cada sacrificio, por cada palabra de aliento y por nunca
dejarnos rendir, incluso en los momentos más difíciles. Su amor, comprensión y
guía han sido la base sobre la cual hemos construido nuestro carácter y nuestro
deseo de superación. Este documento es el reflejo del esfuerzo que ustedes
también han puesto en nosotros, y por eso les pertenece tanto como a nosotros
2. A Dios
A ti, Dios, dedicamos este trabajo con humildad y gratitud. Gracias por darnos la
vida, por regalarnos la oportunidad de aprender, crecer y compartir este camino
con personas que nos han inspirado. Por cada día en que nos diste la fuerza para
continuar, por cada obstáculo que convertiste en enseñanza y por ser la luz que
nos guía cuando todo parece oscuro. Reconocemos que, sin tu presencia en
nuestras vidas, este logro no habría sido posible. Todo lo que hacemos, lo
hacemos con fe y con la esperanza de seguir cumpliendo tu propósito en nosotros.
3. Al profesor
Queremos dedicar este trabajo con especial respeto y gratitud a nuestro estimado
profesor, por su dedicación incansable, su paciencia infinita y su compromiso con
nuestra formación. Su forma de enseñarnos ha sido más que impartir
conocimientos: ha sido inspirarnos, motivarnos y hacernos creer en nuestras
capacidades. Gracias por ver en nosotros el potencial incluso cuando nosotros no
lo veíamos. Su orientación ha sido esencial para que este proyecto tomara forma y
llegara a buen término.
4. A nuestros compañeros
A ustedes, nuestros compañeros, con quienes hemos compartido horas de
esfuerzo, dudas, risas y aprendizaje, dedicamos este trabajo. Gracias por la
disposición, por la colaboración y por demostrar que el trabajo en equipo, cuando
se hace con respeto y unidad, puede lograr grandes cosas. Cada uno de ustedes
ha dejado su huella en este proyecto y en nosotros como personas. Esta
experiencia no solo nos deja un trabajo terminado, sino también una conexión que
trasciende las páginas de este documento.
5. Al establecimiento educativo
A nuestra querida institución educativa, le dedicamos este documento como un
símbolo del conocimiento y los valores que nos ha brindado. Este lugar no solo ha

2
sido un espacio de aprendizaje académico, sino también un entorno donde hemos
formado nuestra identidad, nuestros principios y nuestra visión del futuro.
Agradecemos a cada persona que forma parte de esta comunidad, desde el
personal docente hasta quienes día a día trabajan para que esta institución
funcione. Este trabajo es fruto de la educación integral que aquí hemos recibido, y
por eso, con orgullo, lo dedicamos a ustedes.

Introducción
La violencia, en sus múltiples manifestaciones, representa una de las principales
amenazas para el ejercicio pleno de los derechos humanos, especialmente dentro
de los contextos educativos y comunitarios. Ante esta realidad, la prevención de la
violencia no solo se presenta como una necesidad urgente, sino como una

3
estrategia fundamental para la construcción de una sociedad más justa, equitativa
y respetuosa de la dignidad humana.
Este documento de investigación/acción tiene como propósito analizar e intervenir
de manera participativa en la problemática de la violencia, abordándola desde una
perspectiva de derechos humanos. Se reconoce que la prevención no debe
limitarse a medidas reactivas, sino que debe partir de la educación, la
sensibilización y el fortalecimiento de valores como el respeto, la empatía, la
tolerancia y la resolución pacífica de conflictos.
El enfoque de investigación/acción permite no solo comprender las causas y
consecuencias de la violencia en un contexto determinado, sino también proponer
soluciones concretas, contextualizadas y sostenibles, involucrando activamente a
los actores sociales en el proceso de transformación. De este modo, el presente
trabajo se plantea como una contribución al fortalecimiento de una cultura de paz y
al empoderamiento de las comunidades para defender y promover los derechos
humanos desde la raíz misma del conflicto: la prevención.
Este documento presentara las distintas áreas en las que termina afectando y
como termina afectando indirectamente en nuestros estilos de vida en varios
aspectos negativos, por lo que es importante prevenirla y de ser posible erradicar
el problema lo mas posible.
Ya que la violencia cada día está afectando cada vez mas y no solamente a los
adultos, sino que también a las generaciones más jóvenes ya que cada día los
jóvenes terminan siendo victimas de la violencia y cada día desconocen mas sus
derechos como ciudadanos del país, lo que afecta mucho mas a como estas
mismas deterioran más a las futuras generaciones.
Este documento nos servirá como un plan de acción para la preparación de
estrategias parar la estructuración de un plan de acción para poder reaccionar
hacia la violencia y conocer nuestros derechos como ciudadanos.

4
Objetivos
Generales
1. Promover una cultura de paz, diálogo y respeto a través de acciones educativas
y comunitarias, con el fin de prevenir cualquier tipo de violencia y garantizar el
ejercicio pleno de los derechos humanos en todos los ámbitos sociales.
2. Fomentar procesos formativos integrales en derechos humanos desde la
infancia hasta la adultez, que incluyan la reflexión sobre la no violencia, la
empatía, la tolerancia y la resolución pacífica de conflictos, como pilares
fundamentales para la convivencia

5
3. Impulsar la participación y protagónica de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y
adultos en programas preventivos, promoviendo su voz en la construcción de
entornos seguros, inclusivos y libres de violencia.
4. Sensibilizar a la comunidad educativa, familiar y social acerca de los efectos de
la violencia en la vida de las personas y en el tejido social, destacando cómo su
prevención contribuye directamente a la protección y defensa de los derechos
humanos.
5. Fortalecer las capacidades institucionales de escuelas, centros comunitarios y
gobiernos locales para detectar, intervenir y prevenir situaciones de violencia,
mediante estrategias integradas y sostenidas que favorezcan el respeto a la
dignidad humana.
6. Crear y mantener espacios seguros de encuentro, diálogo, escucha activa y
expresión emocional en instituciones educativas y comunidades, que permitan a
las personas desarrollarse plenamente en un entorno de respeto a sus derechos
fundamentales.
7. Desarrollar políticas y programas específicos para prevenir todas las formas de
violencia estructural, simbólica, física y psicológica, incluyendo aquellas motivadas
por género, orientación sexual, etnia, religión o condición socioeconómica, a fin de
garantizar igualdad y justicia.
8. Promover desde el ámbito público y privado la implementación de políticas
educativas, sociales y culturales orientadas a erradicar la violencia como
mecanismo de control o poder, fortaleciendo la protección legal y moral de los
derechos humanos.
9. Capacitar permanentemente a docentes, líderes comunitarios, servidores
públicos y actores sociales en la prevención de la violencia y en la promoción
activa de los derechos humanos como herramientas para construir sociedades
más justas y equitativas.
10. Diseñar y consolidar redes de apoyo interdisciplinarias que brinden
acompañamiento psicológico, legal y social a víctimas de violencia, asegurando la
restitución de sus derechos y promoviendo procesos de sanación y reintegración
en entornos libres de violencia.

Específicos
1. Fomentar la resolución pacífica de conflictos
Promover el diálogo, la mediación y la empatía como herramientas para resolver
desacuerdos sin recurrir a la violencia

6
2. Fortalecer los valores de respeto y tolerancia
Desarrollar actitudes que valoren la diversidad cultural, social y de género,
evitando conductas discriminatorias o agresivas
3. Reducir factores de riesgo individuales y comunitarios
Identificar y minimizar elementos como el consumo de drogas, la desintegración
familiar o la falta de oportunidades educativas y laborales
4. Promover entornos seguros y protectores
Crear ambientes escolares, familiares y comunitarios donde se priorice el
bienestar físico y emocional de las personas.
5. Impulsar la participación de la comunidad
Involucrar a líderes locales, instituciones y ciudadanos en acciones preventivas y
en la promoción de una cultura de paz.
6. Asegurar que las leyes se apliquen de manera justa y equitativa, y que existan
mecanismos efectivos para investigar, juzgar y sancionar a los responsables de
actos de violencia.

Planteamiento del problema


Planteamiento del problema
La violencia, en sus múltiples formas física, psicológica, estructural, institucional y
simbólica representa una de las principales amenazas al ejercicio pleno de los
derechos humanos en diversas sociedades contemporáneas. Particularmente en
América Latina, los altos índices de violencia interpersonal, violencia de género,
delincuencia organizada, abuso institucional y exclusión social han generado un
entorno en el que la dignidad humana se ve comprometida de manera cotidiana.
En estos contextos, la violencia no solo se manifiesta como una problemática
criminal, sino también como un fenómeno social profundamente arraigado en
desigualdades estructurales, ausencia de oportunidades, debilidad institucional y
falta de una cultura de paz.

7
Ante esta realidad, las estrategias reactivas y punitivas que tradicionalmente se
han implementado para enfrentar la violencia como el aumento del control policial
o el endurecimiento de las penas han mostrado limitaciones considerables. En
muchos casos, estas respuestas no abordan las causas profundas del problema y,
peor aún, pueden contribuir a la violación de derechos humanos, especialmente
cuando se recurre al uso excesivo de la fuerza o se criminaliza a poblaciones
vulnerables. En contraste, la prevención de la violencia se presenta como una
alternativa sostenible y ética, capaz de generar entornos seguros, promover la
convivencia pacífica y garantizar el respeto a los derechos fundamentales desde la
raíz del problema.
Sin embargo, la implementación de políticas y programas preventivos orientados a
la protección de los derechos humanos enfrenta múltiples desafíos. Por un lado,
existe una falta de articulación entre las instituciones encargadas de diseñar e
implementar dichas estrategias, lo que impide una respuesta coordinada y eficaz.
Por otro lado, persisten vacíos en cuanto a la formación ciudadana en cultura de
paz y derechos humanos, lo que limita la participación de las comunidades en los
procesos de transformación social. Además, muchas de las intervenciones
preventivas existentes carecen de un enfoque basado en evidencia, lo que dificulta
su sostenibilidad y capacidad de adaptación a contextos específicos.
Esta situación plantea una problemática central: a pesar de que la prevención de
la violencia constituye un medio fundamental para salvaguardar los derechos
humanos, sigue siendo subestimada o mal aplicada en los marcos de acción
gubernamentales y comunitarios. Surge entonces la necesidad de preguntarse:
¿por qué los enfoques preventivos no han logrado consolidarse como estrategias
prioritarias en la protección de los derechos humanos? ¿Qué factores sociales,
políticos o institucionales obstaculizan su desarrollo y efectividad? ¿Cómo diseñar
e implementar políticas de prevención que no solo reduzcan la violencia, sino que
también fortalezcan una cultura de respeto, inclusión y justicia social?
Este problema, complejo y multidimensional, exige una revisión crítica de los
modelos actuales de intervención, así como la promoción de enfoques integrales
que reconozcan la prevención de la violencia no como un fin aislado, sino como un
medio esencial para la garantía y ejercicio pleno de los derechos humanos. Solo a
través de una acción conjunta, participativa y basada en principios de equidad y
justicia, será posible construir sociedades más seguras, solidarias y respetuosas
de la dignidad humana.

Preguntas de investigación
¿Qué actividad se puede realizar para proteger los derechos que se ven afectados
por la violencia?

8
¿Cómo se ven afectados los derechos humanos directa e indirectamente por la
violencia?

descripción del problema


La violencia, en sus diversas formas física, psicológica, sexual, estructural y
simbólica, representa una de las mayores amenazas para el pleno ejercicio y
garantía de los derechos humanos. Esta problemática afecta de manera
desproporcionada a poblaciones vulnerables como niños, mujeres, personas
mayores, comunidades indígenas, personas con discapacidad, y miembros de
diversas comunidades que quieren utilizar su derecho a la libre expresión.
A pesar de los avances legislativos y de los compromisos internacionales hacia los
derechos humanos, en muchos contextos sociales persiste una cultura de
violencia normalizada, que debilita el tejido social y socava la convivencia pacífica.
La violencia no solo produce daños inmediatos a la integridad física y emocional
de las víctimas, sino que también limita el acceso a derechos fundamentales como
la educación, la salud, la participación ciudadana, y la seguridad.
La ausencia de políticas públicas efectivas, la falta de educación en valores
democráticos y de derechos humanos, así como la débil articulación entre
instituciones de protección, contribuyen a la perpetuación del problema. Por esta
razón, la prevención de la violencia se presenta como un eje estratégico para
proteger y promover los derechos humanos, ya que atacar las causas
estructurales de la violencia permite construir entornos seguros, equitativos e
inclusivos.
La prevención no puede limitarse a medidas reactivas o punitivas, sino que debe
enfocarse en estrategias integrales que promuevan la educación en derechos, la
justicia social, la participación comunitaria y la equidad de género

Hipótesis de la acción

Contextualización
En todos los grupos sociales la violencia se ha normalizado como una forma de
castigo hacia las personas diferentes o de un pensamiento desigual a la mayoría y
esta misma persiste en varios ámbitos: el hogar, las escuelas, las calles, los
medios digitales e incluso en las instituciones públicas. Esta situación representa
un peligro hacia los derechos ya que se refleja profunda desigualdades sociales,
económicas, sociales, económicas y culturales.

9
La violencia estructural, alimentada por la pobreza, la exclusión, la corrupción, y la
debilidad institucional, se manifiesta especialmente en zonas marginadas, donde
el acceso a servicios básicos como educación, salud, justicia y seguridad es
limitado o deficiente. Por ejemplo, la violencia doméstica sigue siendo una de las
formas más comunes de vulneración de derechos, especialmente hacia mujeres y
niños, mientras que la violencia juvenil y escolar afecta gravemente el desarrollo
integral de adolescentes y estudiantes.
En este contexto, muchas comunidades han naturalizado ciertos comportamientos
violentos, lo que dificulta su identificación y prevención. Además, la respuesta del
Estado suele ser reactiva y centrada en el castigo, en lugar de abordar las causas
profundas del problema. Esta falta de enfoque preventivo ha debilitado la
capacidad de garantizar una vida digna y libre de violencia para todos los
ciudadanos.
Por lo tanto, la prevención de la violencia se vuelve crucial no solo como una
estrategia de seguridad, sino como un medio fundamental para proteger y
promover los derechos humanos. Esto implica implementar políticas educativas,
comunitarias e institucionales que fortalezcan la cultura de paz, el respeto a la
diversidad, la equidad y el diálogo.
Es imprescindible que tanto las instituciones gubernamentales como la sociedad
civil y el sistema educativo trabajen de manera coordinada para construir entornos
seguros y justos, donde cada persona pueda vivir sin miedo, con dignidad y con
pleno acceso a sus derechos.

Razón de la investigación
Como estudiantes este tema que nos correspondió nos pareció muy interesante ya
que somos ciudadanos comprometidos con la justicia y la igualdad, y hemos
decidido investigar sobre la prevención de la violencia como método para la
protección de los derechos. En este pequeño discurso de mi parte, voy a explicar
por qué creo que la prevención de la violencia es fundamental para proteger los
derechos humanos y cómo podemos trabajar juntos para lograrlo.
La violencia acá en Guatemala es un problema grave que afecta a muchas
personas en todo de todo el país y hasta de todo el mundo. Puede tomar muchas
formas, desde la violencia física y emocional hasta la violencia sexual y
económica. La violencia puede tener consecuencias devastadoras para las
víctimas, incluyendo lesiones físicas y emocionales, trauma y incluso la muerte.
Además, la violencia puede tener un impacto negativo en la sociedad en general,
creando un clima de miedo y desconfianza. Un claro ejemplo puede ser el bullyng

10
en diferentes escuelas tanto públicas como privadas también la violencia entre la
familia propia.
La violencia es una violación de los derechos humanos fundamentales. Todos
tenemos derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal, y la violencia puede
privarnos de estos derechos. La violencia también puede limitar nuestro derecho a
la igualdad, la dignidad y la libertad de expresión. Cuando permitimos que la
violencia se propague, estamos permitiendo que se violen los derechos humanos
de las personas.
Prevenir la violencia es fundamental para proteger los derechos humanos porque
puede ayudar a crear un entorno seguro y estable en el que las personas puedan
vivir sin temor a la violencia. Cuando prevenimos la violencia, estamos
protegiendo los derechos humanos de las personas y creando un entorno en el
que puedan prosperar. La prevención de la violencia también puede ayudar a
reducir la discriminación y la exclusión, y a promover la igualdad y la justicia.
¿Cómo podemos prevenir la violencia?
1- Hay muchas formas de prevenir la violencia, y cada una de ellas es importante.
Algunas de las formas en que podemos prevenir la violencia incluyen:
2- Educación y conciencia: la educación y la conciencia sobre la violencia y sus
consecuencias pueden ayudar a prevenirla. Cuando las personas entienden los
efectos de la violencia, pueden tomar medidas para prevenirla.
3- Programas de prevención: los programas de prevención de la violencia pueden
ser efectivos para reducir la violencia. Estos programas pueden incluir la
mediación de conflictos, la resolución de problemas y la promoción de la
comunicación efectiva.
4- Políticas y leyes: las políticas y leyes que promueven la prevención de la
violencia pueden ser efectivas para reducir la violencia. Las leyes que prohíben la
violencia y protegen a las víctimas pueden ser especialmente efectivas.
5- Comunidad y participación: la comunidad y la participación ciudadana son
fundamentales para prevenir la violencia. Cuando las personas se unen para
prevenir la violencia, pueden crear un entorno seguro y estable.
¿Qué podemos hacer nosotros los ciudadanos?
Hay muchas formas en que podemos apoyar la prevención de la violencia.
Algunas de las formas en que podemos apoyar incluyen:
1- Voluntariado: podemos voluntaria nos en organizaciones que trabajan para
prevenir la violencia.

11
2- Donaciones: podemos donar dinero o recursos a organizaciones que trabajan
para prevenir la violencia.
3- Conciencia y educación: podemos educarnos a nosotros mismos y a otros
sobre la violencia y sus consecuencias.
4- Apoyo a las víctimas: podemos apoyar a las víctimas de la violencia y ayudarlas
a recuperarse.
En conclusión, la prevención de la violencia es fundamental para proteger los
derechos humanos. La violencia es un problema grave que puede tener
consecuencias devastadoras para las víctimas y la sociedad en general. Prevenir
la violencia puede ayudar a crear un entorno seguro y estable en el que las
personas puedan vivir sin temor a la violencia. Podemos prevenir la violencia a
través de la educación y conciencia, programas de prevención, políticas y leyes, y
comunidad y participación. Es importante que trabajemos juntos para prevenir la
violencia y proteger los derechos humanos de todas las personas.
Es hora de que tomemos acción para prevenir la violencia y proteger los derechos
humanos. Podemos empezar por educarnos a nosotros mismos y a otros sobre la
violencia y sus consecuencias. Podemos apoyar a las organizaciones que trabajan
para prevenir la violencia y donar recursos para ayudar a las víctimas. Podemos
unirnos a la comunidad para crear un entorno seguro y estable. Juntos, podemos
hacer una diferencia y crear un mundo más justo y pacífico.
La prevención de la violencia es un tema importante que requiere nuestra atención
y acción. Es fundamental que trabajemos juntos para prevenir la violencia y
proteger los derechos humanos de todas las personas. Al hacerlo, podemos crear
un entorno seguro y estable en el que las personas puedan prosperar. Es hora de
que tomemos acción y hagamos una diferencia en nuestras comunidades.
Esta fue nuestra razón y justificación sobre el tema correspondido, esperamos
poner en práctica todo lo comprendido para poder tener una mejor sociedad.

Marco teórico
Contexto general
¿Qué es la violencia?
La violencia intrafamiliar puede ser de diferentes tipos, unos más visibles que
otros, a nivel físico, emocional y/o psicológico. También puede ser dirigida a
diversas personas: de hijos a padres, de padres a hijos, en la pareja o hacia
personas mayores. Todo tipo de violencia tiene un componente de control y poder.
La violencia intrafamiliar tiene un profundo impacto en todos los miembros que

12
componen el sistema familiar, tanto si la violencia va dirigida a ellos como si son
testigos de ésta.
Para ofrecer una intervención efectiva contra la violencia y los efectos
profundamente perniciosos de ésta en todo el que está cerca, necesariamente
hemos de realizar una evaluación exhaustiva al comienzo de la terapia y de forma
continuada durante toda la intervención. La violencia intrafamiliar se esconde
detrás de la vergüenza, el miedo, la proyección y los límites familiares: no
podemos trabajar lo que no nos muestran y comparten, lo que no vemos o no
conocemos.
Cuando -como profesionales- sospechamos que hay abuso debemos evaluar las
dinámicas de los conflictos familiares; en ocasiones aún preguntando directamente
es usual no obtener una visión global del problema. Por esto es muy importante
empezar la terapia desde el principio aunque no tengamos información o ésta sea
limitada. De esta manera ha de trabajarse en cada caso con una combinación de
evaluación y tratamiento simultáneos y continuados, para una efectividad más
sólida.
(Perez, 2023)

Una casa para ayudar a niños y adolescentes que sufrieron violencia sexual
441 niños quedaron marcadas en 2021 por haber sufrido violencia sexual. Sin
apoyo, sus vidas corren el riesgo de caer en el abismo.
La escuela rural de San Juan del Obispo celebraba su primera semana de regreso
a clases tras dos años de pandemia. Hay rostros alegres pero no falta, como en
todo primer día, alguna que otra lágrima por la separación de su hogar.
Entre todo el bullicio escolar, una maestra baja la voz y responde: “sí”, cuando se
le pregunta si ha conocido casos de niños que han sufrido violencia sexual.
El semblante en su rostro cambia cuando recuerda a un niño de cinco años que
conoció en su aula. Aunque fue hace muchos años, recuerda la violencia con la
que se comportaba. Se expresaba con insultos y amenazaba a los demás niños
con lastimarlos con un palo.
A la maestra su conducta le levantó sospechas. Decidió actuar con cautela, buscar
la confianza del niño, tratar de entenderlo. Un día, mientras el pequeño lloraba en
sus brazos, le contó cómo su tío lo maltrataba.
Él estaba siendo víctima de abuso sexual. Aunque las maestras quisieron
denunciar al agresor en el Ministerio Público, la familia optó por sacar al niño de la
escuela. Las maestras ya no volvieron a saber de él, pero no lo olvidan.

13
La mayoría de víctimas de delitos de abuso sexual son niñas y mujeres. Los casos
de niños y adolescentes que sufren el mismo delito son menos en cantidad y
reciben poca atención. Por tabú, por miedo, por rechazo, por el mismo machismo.
Pero también arrastran un trauma que no les permite continuar sus vidas. Y todos
los y las víctimas de violencia sexual tienen otra cosa en común; en practicamente
todos los casos los agresores son hombres.
¿Por qué debemos hablar sobre los niños víctimas de abuso sexual?
A pocas cuadras de la escuela de San Juan del Obispo hay una casa amarilla, el
portón de ingreso da la bienvenida a una finca con un edificio colonial al centro. Se
trata de una residencia para la atención de niños y adolescentes víctimas de
violencia sexual y trata de personas. Es la primera en su tipo en la región y ya hay
casos en espera de atención.
Del 100% de los casos por delitos sexuales que atendió el Instituto Nacional de
Ciencia Forense (Inacif) en el 2021, el 8% representa a niños y adolescentes
hombres. Se trata de 441 vidas marcadas por la violencia sexual.
En los últimos cinco años, el Inacif realizó 2 mil 594 exámenes médicos a niños
por delitos sexuales.
Carolina Escobar, directora de la organización La Alianza, explica que hasta ahora
los niños víctimas de violencia sexual no estaban recibiendo la atención necesaria.
También destaca que hablar de ellos no es minimizar la violencia que sufren las
niñas y adolescentes mujeres. Al contrario, se trata de reconocer que hay hombres
víctimas que tienen una historia enterrada en el silencio y en el estigma y que
deben ser trabajados de una manera diferenciada.
“Son cuerpos y territorios que han sido invadidos y abusados, que han sido
violentados y que se han visto como un objeto que se puede manipular”, explica
Miguel Domínguez, quien está a cargo de la residencia y tiene experiencia en
trabajar con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. (España, 2022)
Alicia P., es una ciudadana extranjera que vivió cuatro meses en la Casa de la
Mujer de Quito, tras sufrir violencia económica, psicológica y física por parte de su
expareja. “Aquí me ayudaron y ahora me siento fuerte. Voy a trabajar con mi
familia, y mi mayor motivación es mi hijo”, contó antes de regresar a su país de
origen1.
Ecuador es el país con más refugiados en América Latina y el Caribe. Hasta
febrero de 2021, se registraron 70.452 personas reconocidas como refugiadas.
Bajo este antecedente, las mujeres forzadas a salir de su lugar de origen
experimentan discriminación, xenofobia y explotación laboral.

14
La violencia basada en género se manifiesta antes, durante y después del proceso
migratorio, por lo que representa un continuo en sus vidas; 8 de cada 10 mujeres
migrantes la han sufrido a lo largo de su vida; y siete de cada 10 han sufrido
violencia sexual, 40% perpetrada por grupos irregulares armados; y 7% por
policías o militares.
Apoyo de ONU Mujeres
En el marco del proyecto Caminando, ONU Mujeres y CEDEAL trabajan con
profesionales que brindan servicios en seis casas de acogida, centros de atención,
albergues y redes locales de prevención, situadas en las fronteras norte y sur del
país y en Quito, dotándolas de herramientas que promueven el pleno ejercicio de
sus derechos, el empoderamiento y la eliminación de todo tipo de violencia de
género.
ONU Mujeres ha sido un socio estratégico en el apoyo a las mujeres migrantes y
ha asistido a los equipos en establecer estrategias que permitan llenar los vacíos
de las mujeres en mayor situación de vulnerabilidad. Sin estos apoyos se
debilitarían estas acciones en estos espacios de acogida.
A partir de determinadas acciones en áreas de coordinación, trabajo social,
facilitación, educativa, legal y psicología se restituyen sus derechos con el fin de
que las mujeres puedan continuar con una vida libre de violencia, que respete su
dignidad e integridad física, psíquica y sexual, así como el de su núcleo familiar. A
más de un año de su apertura, 50 mujeres han emprendido una vida nueva
gracias a la Casa de la Mujer, la mayoría de migrantes, quienes, en un gran
porcentaje han regresado a sus países de origen. Actualmente, hay nueve
personas en la etapa de seguimiento y cuentan con acompañamiento social y
psicológico. (ONU, ONU MUJERES , 2021)
Una investigación de Quinto Elemento Lab descubrió que al menos 20 menores de
edad fueron víctimas de violencia y abusos durante los últimos 30 años dentro de
casas hogar Ayudante al Niño en el Estado de México. Te presentamos aquí el
documental completo. Jardines amplios de un verde vibrante, con el pasto
recortado y los árboles tan perfectamente podados que parecen obra de un
jardinero meticuloso. Canchas de básquet que esperan el eco de un balón
rebotando y áreas de juego diseñadas para llenar el aire con risas. Las casas,
impecables: paredes recién pintadas, dormitorios ordenados y comedores listos
para servir comida caliente. Un contraste abrumador frente a La realidad de
muchas casas hogar en México, que suelen sobrevivir entre la carencia y el olvido.
En las instalaciones de Ayudante al Niño IAP, el dinero no es un problema. Gracias
al financiamiento de las iglesias cristianas en Estados Unidos, esta institución

15
fundada en 1967 mantiene ocho casas hogar en el Estado de México para brindar
alojamiento, cuidado y atención a niños y adolescentes.
Detrás de esta fachada que parece impecable, se esconden historias de abuso y
negligencia que han marcado a decenas de menores durante décadas. Entre 1992
y 2022, expresidentes y ex trabajadores fueron testigos y víctimas de violencia
física, abuso sexual e imposición religiosa.
Durante más de 30 años, las voces de los menores que denunciaron estos abusos
fueron ignoradas por el personal de la institución y por su director ejecutivo, Steve
Ross, un ciudadano estadounidense que ha dirigido la organización mientras se
acumularon las agresiones.
Y la negligencia de las autoridades mexicanas agrava la historia. Al menos desde
2017, tanto el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del
Estado de México como la Junta de Asistencia Privada (JAPEM) tenían
conocimiento de las denuncias de abuso sexual. Aunque documentaron los casos,
nunca presentaron denuncias penales.
El punto de quiebre llegó en 2021, cuando once niñas se organizaron para
denunciar los abusos cometidos por su cuidador, Javier C. Lejos de ofrecerles la
protección necesaria, el DIF del Estado de México decidió mantenerlas en la
misma casa hogar. En marzo de 2025, cuatro de ellas todavía vivían ahí.
Javier C. fue detenido en abril de 2022. La fiscalía estatal inició más de cinco
carpetas de investigación, pero sólo una llegó a juicio con sentencia. En 2024,
Javier fue sentenciado a once años de prisión por el delito de violación agravada.
Una investigación de Quinto Elemento Lab realizada durante 2024 documentó que
al menos 20 menores de edad fueron víctimas de abuso sexual en casas hogar de
Ayudante al Niño. Son siete los presuntos agresores implicados. Hasta ahora,
Javier es el único que ha sido llevado ante la justicia. (Actualidad, 2025)
El tema de la violencia ha tenido diferentes matices y diversas explicaciones sobre
sus causas. Muchos han sido los motivos que el ser humano ha utilizado para
explicar su comportamiento agresivo: por la libertad, por la igualdad o por la
equidad, teniendo una justificación de una conducta violenta que promueve la ley
del más fuerte, hasta llevarlo al punto de concebirlo como algo natural he innato
del ser humano.
Maturana (1997) afirma “hablamos de violencia en la vida cotidiana para referirnos
a aquellas situaciones en las que alguien se mueve en relación con otro en el
extremo de la exigencia de obediencia y sometimiento, cualquiera que sea la
forma como esto ocurre en términos de suavidad o brusquedad y el espacio
relacional en que tenga lugar. Es la negación del otro que lleva a su destrucción en

16
el esfuerzo por obtener su obediencia o sometimiento, lo que caracteriza a las
situaciones en las que nos quedamos de violencia en las relaciones humanas”.
Otro autor como, Fernández I. (1999) sostiene que la violencia es dada cuando
“no se usan procedimientos pacíficos, sino belicosos, aparecerán episodios
agresivos que pueden causar con violencia, sino uno de los contrincantes no juega
honestamente y con prudencia sus armas, sino que abusa de su poder, luchando,
no por resolver el asunto, sino por destruir o dañar, al contrario. Esto es violencia,
el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario, sin estar
legitimado por ello”.
Y según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja: “la violencia es el uso de la fuerza o el poder, ya sea en la forma de
acción u omisión en cualquier escenario, como amenaza, percibida o real contra
uno mismo, contra otra persona, grupo o comunidad, que ocasione o tenga una
probabilidad de ocasionar muerte, lesiones físicas o mentales, daño psicológico o
emocional subdesarrollo o privación”.
Con estos conceptos de violencia podemos decir que esta, está unida al poder, al
sometimiento y la obediencia de otro o de los otros, en el sentido de negar y
desconocer, de destruir o dañar. La violencia se encuentra matizada en nuestra
cultura, haciéndose ver en muchos escenarios como normal y hasta necesaria: se
oculta detrás de nuestras palabras acciones u omisiones; también cuando nos
acostumbramos a no utilizar mecanismos adecuados en la resolución,
trasformación y. Análisis de conflictos. Podemos decir también que la violencia es
el resultado de una construcción social que se aprende en diversos procesos
donde interactuamos con los demás, como es la familia, la escuela, el parque y el
barrio entre otros.
Ahora estas situaciones son vividas dentro de los hogares donde utilizan la
violencia para resolver sus indiferencias o para oprimir al más débil y tener el
control contra el débil.
Es por ello que deberíamos de construir una filosofía de la acción comunitaria en
donde cada una de las personas se hace parte del cambio. Cada uno es un
dinamizador de procesos que promueven la paz, la solidaridad, el amor, la amista,
la compresión y la tolerancia como alternativa de vida para así logra una
convivencia pacífica.
¿Qué cosas se deben hacer para prevenir la violencia?
• Fomentar una cultura de no violencia.
• Saber manejar los conflictos que se presenta.

17
• Organizarnos y saber exigir nuestros derechos.
Las personas actúan de acuerdo con lo que han aprendido desde pequeños en
nuestra sociedad, los hábitos y costumbres que tenemos como sociedad que
contribuyen a generar una cultura de violencia
Una cultura de la no violencia se basa en la solidaridad, el respeto, la justicia, el
amor, la persona, la tolerancia y en general en una disposición constante de
desarrollar y fortalecer virtudes que te llevan a la espiritualidad enfocada en
valores morales.
Entonces debemos de cambiar las formas en que muchas personas resuelven sus
diferencias. Utilizar el dialogo, la empatía, la ayuda mutua, la resolución o manera
de resolver un conflicto. Parte desde los cambios personales, familiares y sociales.
Por ejemplo, si las familias fueran democráticas más que autoritarias se podrían
hacer cambios significativos y no solo desde la familia, sino también desde una
sociedad más equitativa.
Este tipo de familias están caracterizadas por sentimientos de afecto y amor
incondicional, por el respeto a los derechos humanos y a las libertades
individuales, por un algo sentido de responsabilidad individual y una comunicación
abierta y empática.
Es la familia democrática se asigna el mismo valor a las personas
independientemente de sus diferencias de género, edad u otras, lo cual
fundamenta las relaciones de reconociendo, aceptación, afecto, respeto y
responsabilidad que los adultos establecen con los niños/as y adolescentes en los
procesos de crianza.
En la familia democrática las personas no son discriminadas, puesto que se
consideran iguales en valor, independientemente de sus diferencias.
En este tipo de familia no existen relaciones de mando y ordeno, sino basadas en
los afectos, la protección, la educación orientadora y el respeto.
La comunicación es libre, multidireccional y sus integrantes resuelven los
conflictos mediante las formas de comunicación asertiva.
En las familias democráticas se analizan los problemas con empatía, cada
persona toma en cuenta los sentimientos de las otras y no trata de imponer sus
propias ideas a los demás.
Las mujeres, los ancianos, las ancianas, las niñas y los niños no son excluidos en
la toma de decisiones familiares.

18
Las familias democráticas facilitan a cada miembro descubrir sus propias
cualidades, destrezas, capacidades y fomentan el desarrollo personal.
En este tipo de familias la educación no se basa en el miedo al castigo, sino en el
desarrollo del sentido de responsabilidad individual, del liderazgo positivo y de la
autoestima.
En las familias democráticas son poco frecuentes las manifestaciones de violencia
física o emocional y cuando estas se producen, se reconocen con facilidad los
errores y se reparan prontamente.
Los hijos adquieren valores por la vía del ejemplo adulto y se convierten en
reproductores de estos. Suelen ser personas organizadas, independientes, alegre
e integras.
En las familias democráticas se protege a los más débiles en vez de considerarlos
por debajo en la jerarquía de poder.
La comunicación en la familia democrática es horizontal, las decisiones se
consultan y se comunican a sus miembros por igual, la obediencia a las reglas de
debe a una claridad de objetivos, al sentido de responsabilidad individual y al
respeto al derecho ajeno.
En estas familias se respetan las libertades democráticas y los derechos humanos
establecidos en los sistemas legales internacionalmente aceptados.
Este tipo de familia no se basa en roles machistas establecidos en la cultura
patriarcal, sino en la aceptación de comportamiento sin condicionarlos a los roles
tradicionales, por ejemplo, se da espacio a la libre expresión de afecto por parte
de los niños, adolescentes y hombres adultos.
Los niños que toman como modelos la figura del padre respetuoso, suelen
reproducir en el futuro los mismos comportamientos.
Las niñas que tomen el ejemplo de la madre segura e independiente aprenden a
vencer a sí mismas como seres fuertes y completos.
Tanto en el caso de los hombres respetuosos como de las mujeres
independientes, eso se relaciona a un alto nivel de autoestima.
Es responsabilidad de cada ser humano darse cuenta del protagonismo que
tienen, para la construcción de una sociedad menos violenta. Si el ser humano no
sabe cómo resolver sus conflictos tanto personales como sociales, debe de
aprender a utilizar otras formas de resolver sus conflictos antes que ejercer
violencia contra sí y contra los demás. Como se menciona antes en cuanto a los
niños que toman como ejemplo y modelo a los padres o de las personas que están

19
a su cargo, teniendo una gran responsabilidad de dar un mejor ejemplo. Hay que
reconocer otras realidades que tienen las familias, como, por ejemplo:
necesidades básicas no cubiertas, falta de acceso a la educación, a la salud,
como también el goce de sus derechos como seres humanos, en fin, muchas
situaciones que violentan indudablemente sus derechos, sin embargo, los cambios
empiezan desde nuestro espacio y entorno, desde el reconocimiento de que es la
violencia y como evitarla y desde allí se puede prevenir, siendo responsabilidad de
todos.
“La PAZ es un concepto activo, que requiere de la compresión, el aporte y sobre
todo de la práctica constante de actitudes y valores afines, en todo el trascurso de
nuestra vida. No podemos demandar una familia, una comunidad o un país en
Paz, sin empezar a modificar nuestras propias actitudes”.
Por todo lo anterior es importante que se tome conciencia en la prevención de la
violencia, ya que las secuelas que esta conlleva, marca para toda la vida, dañando
de sobremanera al SER en todas sus áreas: personales, sociales, profesionales,
emocionales, dejando secuelas significativas inclusive hasta de perder la vida. Por
lo tanto es necesario conocer y evitar en todo momento actos violentos. (Roja,
2020)

situación actual
El tema de la violencia ha tenido diferentes matices y diversas explicaciones sobre
sus causas. Muchos han sido los motivos que el ser humano ha utilizado para
explicar su comportamiento agresivo: por la libertad, por la igualdad o por la
equidad, teniendo una justificación de una conducta violenta que promueve la ley
del más fuerte, hasta llevarlo al punto de concebirlo como algo natural he innato
del ser humano.
Maturana (1997) afirma “hablamos de violencia en la vida cotidiana para referirnos
a aquellas situaciones en las que alguien se mueve en relación con otro en el
extremo de la exigencia de obediencia y sometimiento, cualquiera que sea la
forma como esto ocurre en términos de suavidad o brusquedad y el espacio
relacional en que tenga lugar. Es la negación del otro que lleva a su destrucción en
el esfuerzo por obtener su obediencia o sometimiento, lo que caracteriza a las
situaciones en las que nos quedamos de violencia en las relaciones humanas”.
Otro autor como, Fernández I. (1999) sostiene que la violencia es dada cuando
“no se usan procedimientos pacíficos, sino belicosos, aparecerán episodios
agresivos que pueden causar con violencia, sino uno de los contrincantes no juega
honestamente y con prudencia sus armas, sino que abusa de su poder, luchando,
no por resolver el asunto, sino por destruir o dañar, al contrario. Esto es violencia,

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el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario, sin estar
legitimado por ello”.
Y según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja: “la violencia es el uso de la fuerza o el poder, ya sea en la forma de
acción u omisión en cualquier escenario, como amenaza, percibida o real contra
uno mismo, contra otra persona, grupo o comunidad, que ocasione o tenga una
probabilidad de ocasionar muerte, lesiones físicas o mentales, daño psicológico o
emocional subdesarrollo o privación”.
Con estos conceptos de violencia podemos decir que esta, está unida al poder, al
sometimiento y la obediencia de otro o de los otros, en el sentido de negar y
desconocer, de destruir o dañar. La violencia se encuentra matizada en nuestra
cultura, haciéndose ver en muchos escenarios como normal y hasta necesaria: se
oculta detrás de nuestras palabras acciones u omisiones; también cuando nos
acostumbramos a no utilizar mecanismos adecuados en la resolución,
trasformación y. Análisis de conflictos. Podemos decir también que la violencia es
el resultado de una construcción social que se aprende en diversos procesos
donde interactuamos con los demás, como es la familia, la escuela, el parque y el
barrio entre otros.
Ahora estas situaciones son vividas dentro de los hogares donde utilizan la
violencia para resolver sus indiferencias o para oprimir al más débil y tener el
control contra el débil.
Es por ello que deberíamos de construir una filosofía de la acción comunitaria en
donde cada una de las personas se hace parte del cambio. Cada uno es un
dinamizador de procesos que promueven la paz, la solidaridad, el amor, la amista,
la compresión y la tolerancia como alternativa de vida para así logra una
convivencia pacífica.
¿Qué cosas se deben hacer para prevenir la violencia?
• Fomentar una cultura de no violencia.
• Saber manejar los conflictos que se presenta.
• Organizarnos y saber exigir nuestros derechos.
Las personas actúan de acuerdo con lo que han aprendido desde pequeños en
nuestra sociedad, los hábitos y costumbres que tenemos como sociedad que
contribuyen a generar una cultura de violencia
Una cultura de la no violencia se basa en la solidaridad, el respeto, la justicia, el
amor, la persona, la tolerancia y en general en una disposición constante de

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desarrollar y fortalecer virtudes que te llevan a la espiritualidad enfocada en
valores morales.
Entonces debemos de cambiar las formas en que muchas personas resuelven sus
diferencias. Utilizar el dialogo, la empatía, la ayuda mutua, la resolución o manera
de resolver un conflicto. Parte desde los cambios personales, familiares y sociales.
Por ejemplo, si las familias fueran democráticas más que autoritarias se podrían
hacer cambios significativos y no solo desde la familia, sino también desde una
sociedad más equitativa.
Este tipo de familias están caracterizadas por sentimientos de afecto y amor
incondicional, por el respeto a los derechos humanos y a las libertades
individuales, por un algo sentido de responsabilidad individual y una comunicación
abierta y empática.
Es la familia democrática se asigna el mismo valor a las personas
independientemente de sus diferencias de género, edad u otras, lo cual
fundamenta las relaciones de reconociendo, aceptación, afecto, respeto y
responsabilidad que los adultos establecen con los niños/as y adolescentes en los
procesos de crianza.
En la familia democrática las personas no son discriminadas, puesto que se
consideran iguales en valor, independientemente de sus diferencias.
En este tipo de familia no existen relaciones de mando y ordeno, sino basadas en
los afectos, la protección, la educación orientadora y el respeto.
La comunicación es libre, multidireccional y sus integrantes resuelven los
conflictos mediante las formas de comunicación asertiva.
En las familias democráticas se analizan los problemas con empatía, cada
persona toma en cuenta los sentimientos de las otras y no trata de imponer sus
propias ideas a los demás.
Las mujeres, los ancianos, las ancianas, las niñas y los niños, no son excluidos en
la toma de decisiones familiares.
Las familias democráticas facilitan a cada miembro descubrir sus propias
cualidades, destrezas, capacidades y fomentan el desarrollo personal.
En este tipo de familias la educación no se basa en el miedo al castigo, sino en el
desarrollo del sentido de responsabilidad individual, del liderazgo positivo y de la
autoestima.

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En las familias democráticas son poco frecuentes las manifestaciones de violencia
física o emocional y cuando estas se producen, se reconocen con facilidad los
errores y se reparan prontamente.
Los hijos adquieren valores por la vía del ejemplo adulto y se convierten en
reproductores de estos. Suelen ser personas organizadas, independientes, alegre
e integras.
En las familias democráticas se protege a los más débiles en vez de considerarlos
por debajo en la jerarquía de poder.
La comunicación en la familia democrática es horizontal, las decisiones se
consultan y se comunican a sus miembros por igual, la obediencia a las reglas de
debe a una claridad de objetivos, al sentido de responsabilidad individual y al
respeto al derecho ajeno.
En estas familias se respetan las libertades democráticas y los derechos humanos
establecidos en los sistemas legales internacionalmente aceptados.
Este tipo de familia no se basa en roles machistas establecidos en la cultura
patriarcal, sino en la aceptación de comportamiento sin condicionarlos a los roles
tradicionales, por ejemplo, se da espacio a la libre expresión de afecto por parte
de los niños, adolescentes y hombres adultos.
Los niños que toman como modelos la figura del padre respetuoso, suelen
reproducir en el futuro los mismos comportamientos.
Las niñas que tomen el ejemplo de la madre segura e independiente, aprenden a
vencer a sí mismas como seres fuertes y completos.
Tanto en el caso de los hombres respetuosos como de las mujeres
independientes, eso se relaciona a un alto nivel de autoestima.
Es responsabilidad de cada ser humano darse cuenta del protagonismo que
tienen, para la construcción de una sociedad menos violenta. Si el ser humano no
sabe cómo resolver sus conflictos tanto personales como sociales, debe de
aprender a utilizar otras formas de resolver sus conflictos antes que ejercer
violencia contra sí y contra los demás. Como se menciona antes en cuanto a los
niños que toman como ejemplo y modelo a los padres o de las personas que están
a su cargo, teniendo una gran responsabilidad de dar un mejor ejemplo. Hay que
reconocer otras realidades que tienen las familias, como, por ejemplo:
necesidades básicas no cubiertas, falta de acceso a la educación, a la salud,
como también el goce de sus derechos como seres humanos, en fin, muchas
situaciones que violentan indudablemente sus derechos, sin embargo, los cambios
empiezan desde nuestro espacio y entorno, desde el reconocimiento de que es la

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violencia y como evitarla y desde allí se puede prevenir, siendo responsabilidad de
todos.
“La PAZ es un concepto activo, que requiere de la compresión, el aporte y sobre
todo de la practica constante de actitudes y valores afines, en todo el trascurso de
nuestra vida. No podemos demandar una familia, una comunidad o un país en
Paz, sin empezar a modificar nuestras propias actitudes”.
Por todo lo anterior es importante que se tome conciencia en la prevención de la
violencia, ya que las secuelas que esta conlleva, marca para toda la vida, dañando
de sobremanera al SER en todas sus áreas: personales, sociales, profesionales,
emocionales, dejando secuelas significativas inclusive hasta de perder la vida. Por
lo tanto es necesario conocer y evitar en todo momento actos violentos. (roja,
2020)

Importancia de la prevención
¿Cuál es la importancia de prevenir la violencia?
La prevención es la única manera de detener la violencia antes incluso de que
ocurra. Requiere un compromiso político, aplicar leyes que fomenten la igualdad
de género, invertir en organizaciones de mujeres y abordar las múltiples formas de
discriminación a las que se enfrentan las mujeres a diario
La importancia de visibilizar y combatir las problemáticas de género radica en que
dentro de ellas se cometen violaciones muy graves a los derechos humanos. A
escala estatal, nacional e internacional igualar las condiciones entre hombres y
mujeres es una prioridad La violencia intrafamiliar es un problema que generar
graves consecuencias. Las víctimas de cualquiera de los tipos de violencia
intrafamiliar sufren daños físicos, emocionales y psíquicos. Se hacen incapaces de
establecer o mantener relaciones afectivas. Sufren problemas de autoestima.
Estrategias para erradicar la violencia, según Unicef
1. Dar apoyo a los padres y madres, los cuidadores y a sus familias.
2. Ayudar a los niños y adolescentes a hacer frente a los riesgos y desafíos.
3. Modificar las actitudes y normas sociales que fomentan la violencia y la
discriminación.

¿Es más probable que un joven sea violento si ha estado expuesto a


comportamientos violentos en su familia durante su infancia? ¿Marca la violencia
intrafamiliar patrones que se repiten generación tras generación? Estudios en
países como Estados Unidos, Holanda, Reino Unido o Suecia sugieren que ése es
el caso, y que existe una transmisión intergeneracional de la violencia. De acuerdo
con esos análisis, esa transmisión es una de las posibles causas del crimen y la
violencia juvenil.
Ahora bien, ese patrón ¿se da también en América Latina y el Caribe (ALC)? Y, si
la respuesta es afirmativa, ¿qué políticas pueden ser adoptadas para tratar de
evitar la violencia intrafamiliar y, así, prever la aparición de comportamientos
violentos en las generaciones futuras?

24
La transmisión intergeneracional de la violencia intrafamiliar ha sido poco
estudiada en ALC. Como parte de su esfuerzo para comprender mejor este
problema, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha llevado a cabo el
estudio La violencia intrafamiliar y su transmisión intergeneracional: el caso de
México, para poder determinar y cuantificar si existe un componente importante
que influya en el desarrollo de comportamientos violentos a futuro, incluso una vez
controlados otros factores de riesgo.

Las conclusiones de ese análisis revelan que en México se da la misma situación


que en los países antes mencionados, lo cual podría reflejarse también en otros
países de la región de ALC. Es decir: la violencia observada o sufrida
anteriormente por los jóvenes en el contexto familiar está significativamente
asociada a la violencia actual que experimentan, y es un predictor mejor que otros
factores de riesgo individuales, familiares o de contexto comunitario (tales como
índices de criminalidad de la comunidad y de marginación urbana de los barrios
donde habitan las personas entrevistadas).

El estudio apunta una serie de soluciones que pueden tener un impacto


significativo en el futuro para reducir el problema. Para ello, las políticas públicas
enfocadas en prevenir y atender la violencia intrafamiliar deben considerar
servicios de prevención social de la violencia que atiendan a todos los integrantes
de la familia con antecedentes criminales y conductas de violencia intrafamiliar. A
fin de alcanzar ese objetivo, es clave que esos servicios puedan aplicar programas
específicos y adecuados según el perfil de riesgo de cada caso en concreto. El
análisis llevado a cabo por el BID en México, así pues, abre las puertas a la
búsqueda de soluciones a este problema en la región.

La violencia juvenil no puede ser abordada solo desde la reacción, sino que puede
prevenirse atendiendo a los factores a los que están expuestas las poblaciones de
riesgo de violencia y que las hacen más proclives a ser víctimas o victimarios. Por
ejemplo, factores de riesgo individuales (edad, género, uso y abuso de drogas y
alcohol); familiares (ambientes familiares deteriorados, transmisión de
determinados valores dentro de la familia, y la reproducción de la violencia de una
generación a otra); y factores comunitarios y sociales (debilidad del Estado,
disparidades en el nivel de ingreso, pobreza) (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2002).

Por ejemplo, los menores que han sufrido maltrato físico o desamparo tienen
mayor probabilidad de cometer delitos violentos y de ser arrestados en la juventud
y en la edad adulta por cometer actos similares. De manera similar, los hijos de
progenitores que han estado recluidos en instituciones penitenciarias son más
propensos a delinquir y a ser procesados legalmente por estas conductas (OMS,
2016).
Existen distintas teorías sobre los mecanismos de transmisión de las actitudes y
los comportamientos violentos de padres a hijos. La teoría del aprendizaje social
dice que los niños imitan comportamientos y actitudes de otras personas, mientras
que la teoría del apego sostiene que la relación inicial de los niños con su cuidador

25
moldea sus futuros apegos y relaciones. Hay también factores externos que
pueden aumentar la propensión a la criminalidad y la violencia, como pertenecer a
un hogar con bajos ingresos, el embarazo adolescente, o residir en barrios con
altos índices de violencia. En particular, la violencia de pareja observada por los
menores en el pasado es un factor significativo que predice esa misma violencia
en la actualidad. (Villa, 2021)

Del mismo modo, los menores que sufrieron algún tipo de maltrato infantil son más
propensos a replicar estas conductas en la edad [Link] importancia del entorno
familiar para prevenir la violencia y la delincuencia Seguridad Ciudadana.

La prevención de la violencia se refiere al conjunto de acciones y estrategias


diseñadas para evitar o reducir la frecuencia y gravedad de la violencia en
diferentes ámbitos, tales como la guerra, la delincuencia, el matrimonio violento o
la discriminación. La prevención de la violencia se centra en detectar y atacar las
causas profundas de la violencia, como la pobreza, la desigualdad y la falta de
oportunidades, y en fomentar un ambiente que apoye la paz y la cooperación.

La prevención de la violencia implica una comprensión profunda de la naturaleza


de la violencia y de sus causas. Se requiere un enfoque holístico que tenga en
cuenta las relaciones interpersonales, las políticas públicas y las condiciones
sociales y económicas que influyen en la violencia. La prevención de la violencia
también implica un compromiso con la justicia social, la equidad y la igualdad de
oportunidades para todos.

La prevención de la violencia se diferencia en Fundamentación del control de la


violencia, que se centra en la represión y el castigo de la violencia después de que
ha ocurrido. La prevención de la violencia, por otro lado, busca evitar que la
violencia suceda en primer lugar. La prevención de la violencia implica una visión
más amplia que involucra la reforma social y política para crear un entorno en el
que la violencia sea más improbable.

La prevención de la violencia se basa en un enfoque científico que combina la


investigación, la teoría y la práctica para abordar la violencia. Se requiere una
comprensión profunda de las causas de la violencia y de cómo funciona la
sociedad para desarrollar estrategias efectivas de prevención. La prevención de la
violencia también implica un compromiso con la justicia social, la equidad y la
igualdad de oportunidades para todos.

La prevención de la violencia en la educación implica la creación de un ambiente


que apoye la formación de lazos estrechos y afectuosos entre los estudiantes y los
profesores. La prevención de la violencia en la educación implica también la
promoción de la tolerancia, la comprensión y la resolución de conflictos en un
ambiente escolar pacífico.

Para qué sirve la Prevención de la Violencia

26
La prevención de la violencia sirve para reducir la frecuencia y gravedad de la
violencia en diferentes ámbitos. La prevención de la violencia implica un
compromiso con la justicia social, la equidad y la igualdad de oportunidades para
todos.
¿Por qué es importante la prevención de la violencia?
La prevención de la violencia es importante porque Reduce la frecuencia y
gravedad de la violencia en diferentes ámbitos. La prevención de la violencia
también implica un compromiso con la justicia social, la equidad y la igualdad de
oportunidades para todos.
La prevención de la violencia se puede implementar en la educación a través de la
creación de un ambiente que apoye la formación de lazos estrechos y afectuosos
entre los estudiantes y los profesores. La prevención de la violencia en la
educación implica también la promoción de la tolerancia, la comprensión y la
resolución de conflictos en un ambiente escolar pacífico.

La prevención de la violencia implica un conjunto de características, tales como:


• Comprensión de las causas profundas de la violencia.
• Enfoque holístico que tenga en cuenta las relaciones interpersonales, las
políticas públicas y las condiciones sociales y económicas que influyen en la
violencia.
• Compromiso con la justicia social, la equidad y la igualdad de oportunidades
para todos.
• Acción preventiva que se centre en detectar y atacar las causas profundas
de la violencia. (Westerday, 2025)

La violencia es un fenómeno global que afecta a personas de todas las edades,


géneros y culturas. Se manifiesta en distintos ámbitos: desde la violencia
doméstica y de género, hasta la violencia escolar y comunitaria. No solo perjudica
directamente a las víctimas, sino que también debilita el tejido social, impactando
la salud mental, la cohesión comunitaria y el desarrollo económico.
Para abordar este problema, es crucial implementar estrategias de prevención e
intervención que consideren los factores de riesgo, involucren a la comunidad y
promuevan la equidad y la justicia. La prevención se enfoca en evitar que ocurran
situaciones violentas, mientras que la intervención se dirige a detener y mitigar el
daño cuando ya han ocurrido actos de violencia.
La violencia no ocurre en un vacío, sino que es el resultado de una compleja
interacción de factores personales, familiares y comunitarios. Factores de riesgo
como la pobreza, la falta de acceso a la educación, el abuso de sustancias, y la
violencia experimentada en la infancia aumentan la probabilidad de
comportamientos violentos. En contraposición, existen factores protectores que
pueden reducir el riesgo de violencia, como el acceso a una educación de calidad,
el apoyo familiar, y la presencia de redes de apoyo comunitarias.
Es fundamental que cualquier estrategia de prevención de la violencia reconozca y
aborde estos factores de riesgo y protectores. Por ejemplo, la educación en la
resolución pacífica de conflictos y el fortalecimiento de las relaciones familiares
pueden tener un impacto directo en la reducción de la violencia tanto a nivel
individual como comunitario.

27
Estrategias de prevención de la violencia
Existen diversas estrategias diseñadas para prevenir la violencia antes de que
ocurra. A continuación, se abordan algunas de las más efectivas: (Ayala, 2024)
Actores involucrados
La víctima
La víctima del acoso, es decir, las persona agredida, puede ser cualquier persona,
independientemente del ámbito donde nos podamos encontrar, la edad, el género,
la orientación sexual, el estatus social y/o la cultura.
De hecho, el proceso de “victimización” es sutil, silencioso y progresivo. En la gran
mayoría de ocasiones, no existe una conciencia clara de la persona que está
sufriendo conductas de acoso, quedando indefensa de forma plena.
Cada víctima (y potencial víctima) de acoso tiene unos rasgos de personalidad
diferentes, sin embargo, hay algunas características comunes que favorecen el
proceso de victimización en situaciones de acoso:
Suelen ser personas muy positivas y con facilidad para relacionarse de manera
saludable. Se suelen definir como personas carismáticas y extravertidas. Este
éxito en su forma de relacionarse suele ser muy envidiada por el acosador.
También es muy común que activen los celos en personas inseguras en una
relación sentimental. Este tipo de características las suelen compartir las víctimas
de acoso laboral y en situaciones de violencia de género.
Su estilo de afrontamiento al conflicto puede estar basado en actitudes de
colaboración a través del diálogo y la asertividad. También, pueden presentar un
estilo de afrontamiento al conflicto con tendencia a la acomodación o a ceder por
la otra persona, lo que puede ser interpretado por el agresor como un estilo
permisivo e intentará aprovecharse de la situación. Como en el caso anterior este
tipo de rasgos de personalidad son comunes en las víctimas del acoso laboral.
Suelen expresar lo que sienten y lo que piensan discrepando de la opinión de la
mayoría, aspecto que el acosador considera una amenaza, por lo que usa la
manipulación para generar enfrentamientos y rechazo hacia la víctima. Es
frecuente que ocurra en el acoso laboral y también en el acoso comunitario.
En ocasiones, también pueden presentar una actitud de autoconfianza y seguridad
en sí mismas ya que poseen una autoestima saludable. Este tipo de actitudes
despertará, nuevamente, la envidia, que llevará a los acosadores a buscar puntos
débiles por los que empezar a debilitar a la víctima. Es muy común en casos de
acoso laboral y en la pareja.
El acosador o victimario

28
El victimario, es decir, el acosador o agresor, suele tener un comportamiento
provocador y de intimidación permanente. Posee un modelo agresivo en la
resolución de conflictos, presenta dificultad de ponerse en el lugar del otro, vive
una relación familiar poco afectiva y tiene muy poca empatía.
Los acosadores se identifican principalmente como personas:
Con baja tolerancia a la frustración, al rechazo y/o a opiniones contrarias a la
suya: Perciben las discrepancias como un ataque personal, por lo que adoptan
conductas desafiantes. Normalmente, suelen tener sentimientos de superioridad
hacia el resto de las personas.
Con escasas herramientas de autocontrol para gestionar el estrés y las emociones
como la ira en situaciones de conflicto: Si se sienten humillados, pueden
reaccionar con acciones violentas y defensivas. También es frecuente que usen la
culpabilización para hacer sentir mal a la otra persona.
Con tendencia al abuso de poder y con deseos de intimidar y dominar, apoyados
en una sensación de superioridad hacia la víctima, como una estrategia para
reducir sus sentimientos de inferioridad e inseguridad. De esta forma, se sienten
más fuertes y la conducta termina consolidándose.
Con personalidad narcisista: Son personas frías, calculadoras y carecen de
empatía, aunque tienen buenas habilidades para manipular y conseguir lo que
quieren.
Con una autoestima deteriorada, sintiendo envidia hacia las personas que tienen
aquello que ellos desean: Para aumentar su autoestima necesitan destruir y
conseguir que sus víctimas se rebajen. Por ello, es frecuente que la positividad y
sociabilidad saludable de las víctimas atraiga a agresores con estas
características y la relación de acoso se acentúe más.
Que sufren vejaciones o violencia en primera persona por parte de otras personas:
Usan estos mismos métodos hacia otros para sentirse superiores y poderosos en
al menos algún ámbito de su vida.
Los agresores ejercen su acción contra su víctima de diversas formas: golpeando,
molestando, provocando, acosando con empujones y golpes, insultando, poniendo
motes, generando rumores y mentiras, aislando y anulando a las víctimas.
Es importante resaltar la necesidad de que se dé un desequilibrio de poder, que,
en ocasiones, es real (constitución física o estatus del agresor, por ejemplo) y, en
otros casos, es simplemente una fachada que se consigue a través de la
manipulación y la culpabilización de la víctima, con lo que el acosador pretende
conseguir un control de la situación o una superioridad.

29
Los espectadores o testigos
Los espectadores o testigos del acoso son las personas que se encuentran
presentes en el contexto en el que se produce, muchas de las cuales normalizan
la situación y no intervienen ni dan la voz de alarma. En el cibera coso, este grupo
de personas puede ser extremadamente amplio y extenso, a causa de la
despersonalización, el anonimato y la dilución de responsabilidad que se da de
manera mucho más incrementada en este ámbito.
La actuación de estas personas suele ser, en la inmensa mayoría de los casos, de
inhibición a intervenir ante las situaciones de acoso y cibera coso, bien por miedo,
bien por pensar que es algo que no va con ellos porque no les afecta
directamente.
Este tercer perfil que forma parte de la tríada del acoso juega un papel
fundamental en la persistencia de éste y en el desequilibrio de poder entre la
víctima y el victimario. Los agresores necesitan del silencio y la complicidad de los
espectadores para continuar con su conducta. Y esta conducta que ejercen hacia
la víctima tiene, a su vez, un efecto disuasorio en el grupo de los espectadores, lo
que les impide denunciar la situación.
En algunas ocasiones, la conducta de acoso y cibera coso llega a extenderse
tanto que se produce un contagio social, que hace que los espectadores se
impliquen finalmente directa o indirectamente en la agresión.
Ser espectador de una situación de acoso conlleva una serie de efectos negativos
que se perpetúan en el tiempo. Las personas que tienen el rol de espectador
dentro de una situación de acoso suelen:
Mostrar posturas egoístas e individualistas.
Presentar una baja capacidad de empatía y una actitud indiferente ante las
injusticias.
Desarrollar un estilo de personalidad temerosa y sumisa.
Atribuir efectos positivos a las conductas violentas como fórmula para solucionar
problemas.
Convertirse en futuros agresores.
La familiar
¿Es más probable que un joven sea violento si ha estado expuesto a
comportamientos violentos en su familia durante su infancia? ¿Marca la violencia
intrafamiliar patrones que se repiten generación tras generación? Estudios en
países como Estados Unidos, Holanda, Reino Unido o Suecia sugieren que ése es

30
el caso, y que existe una transmisión intergeneracional de la violencia. De acuerdo
con esos análisis, esa transmisión es una de las posibles causas del crimen y la
violencia juvenil.
Ahora bien, ese patrón ¿se da también en América Latina y el Caribe (ALC)? Y, si
la respuesta es afirmativa, ¿qué políticas pueden ser adoptadas para tratar de
evitar la violencia intrafamiliar y, así, prever la aparición de comportamientos
violentos en las generaciones futuras?
El estudio apunta una serie de soluciones que pueden tener un impacto
significativo en el futuro para reducir el problema. Para ello, las políticas públicas
enfocadas en prevenir y atender la violencia intrafamiliar deben considerar
servicios de prevención social de la violencia que atiendan a todos los integrantes
de la familia con antecedentes criminales y conductas de violencia intrafamiliar. A
fin de alcanzar ese objetivo, es clave que esos servicios puedan aplicar programas
específicos y adecuados según el perfil de riesgo de cada caso en concreto. El
análisis llevado a cabo por el BID en México, así pues, abre las puertas a la
búsqueda de soluciones a este problema en la región.
La comunidad
Una muestra es la campaña internacional anual 16 Días de activismo contra la
violencia de género, que formalmente inició este sábado 25 de noviembre, fecha
en la que distintas naciones se unen al llamado para frenar las agresiones de
cualquier tipo (físicas, verbales, psicológicas, entre otras) en los ámbitos público y
privado.
¿Por qué los 16 días de activismo son ejemplo?
Se trata de una muestra de acción global desde la comunidad porque esta
campaña de activación a lo largo de 16 días inició en 1991, a iniciativa de
activistas y organizaciones feministas de la sociedad civil.
Posteriormente, en 2008, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), a
fin de respaldar esta iniciativa, lanzó a su vez la campaña Únete, proyectada hasta
el 2030.
Únete comparte el objetivo de prevenir y poner fin a las violencias contra las
mujeres y las niñas en el mundo y desde entonces se impulsa a la par de los 16
Días de activismo.
Únete insta a los gobiernos, organizaciones, sociedad civil y sector privado, así
como a medios de comunicación para unir esfuerzos en torno a esta causa.
Cada año se centra en un tema concreto, este 2023 el lema es “¡Únete! Invierte
para prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas”, y desde ahí promover

31
que no hay excusas para crear un mundo más seguro e igualitario. (Unknow, LISA
Institute, 2020)

acción y mecanismos existentes


1. Escucha y cree a las sobrevivientes

Cuando una mujer comparte su historia de violencia, está dando el primer paso para
romper el ciclo de maltrato. Debemos garantizarle el espacio seguro que necesita para
hablar y ser escuchada.

Conviene recordar que al tratar casos de violencia sexual, la sobriedad, la vestimenta y la


sexualidad de la víctima son irrelevantes. El autor es el único responsable de la agresión y
debe asumir la responsabilidad por sí solo. Protesta contra la culpabilización de la víctima
y haz frente a la idea de que las mujeres deben evitar situaciones que se perciban como
“peligrosas” según los estándares tradicionales.

Las sobrevivientes están alzando la voz más que nunca, y todas y todos podemos hacer
algo para asegurar que se les haga justicia.

No digas “¿por qué no te fuiste de allí?”.

Di: “Te escuchamos. Te creemos. Estamos contigo”.

2. Enseña a la próxima generación y aprende de ella

El ejemplo que damos a la generación más joven determina la manera en que esta piensa
sobre el género, el respeto y los derechos humanos. Inicia conversaciones sobre los roles
de género a una edad temprana y cuestiona los rasgos y las características tradicionales
asignadas a hombres y mujeres. Señala los estereotipos a los que niñas y niños se
enfrentan constantemente, ya sea en los medios de comunicación, en la calle o en la
escuela, y hazles saber que no hay nada malo en ser diferente. Fomenta una cultura de
aceptación.

Es importante hablar con niños sobre el consentimiento, la autonomía física y la


responsabilidad sobre nuestras acciones de una manera apropiada para su edad. Por
ejemplo, explica la importancia de un “sí” claro de todos los involucrados, el hecho de que
su cuerpo es suyo y que uno toma decisiones sobre lo que sucede con su cuerpo, y de
cómo siempre debemos asumir la responsabilidad de nuestras acciones. Es importante
escuchar también a lo que tienen que contar sobre sus experiencias en el mundo. Al dotar
a jóvenes activistas con información y educarlos sobre los derechos de las mujeres,
podemos construir un futuro mejor para todas y todos.

Cómo hablar de igualdad de género y estereotipos a las niñas y los niños

Explora este artículo con consejos, herramientas y ejemplos tomados de la vida real para
mantener conversaciones apropiadas a cada edad en el hogar, en las aulas y en las
comunidades.

3. Exige respuestas y servicios adecuados para su propósito

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Los servicios para las sobrevivientes son servicios esenciales. Esto significa que para las
sobrevivientes de la violencia de género debe haber refugios, líneas de atención
telefónica, asesoramiento y todo el apoyo que necesiten, incluso durante la pandemia del
coronavirus.

Cada año, la campaña de 16 Días de activismo pide una acción colectiva y global para
poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Este año, las
Naciones Unidas, junto con nuestras entidades asociadas, están exigiendo mas
inversiones en prevención para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas.

Únete para instar a los gobiernos a que: subsanen las brechas de financiación para
abordar la violencia contra las mujeres y las niñas, garanticen que los servicios esenciales
para las sobrevivientes de violencia se mantengan adecuadamente financiados, apliquen
medidas de prevención, e inviertan en la recopilación de los datos necesarios para
adaptar y mejorar los servicios que salvan vidas de mujeres y niñas.

4. Comprende qué es el consentimiento

El consentimiento convencido es imprescindible, en todo momento.

En lugar de oír un “no”, asegúrate de oír un “sí” activo que haya sido expresado por todas
las personas involucradas. Integra el consentimiento convencido en tu vida y habla de él.

Frases como “se lo estaba buscando” o “los hombres así son” intentan desdibujar los
límites del consentimiento sexual, culpabilizar a las víctimas y exculpar a los agresores del
delito que han cometido.

Puede que las personas que usan estas expresiones entiendan el consentimiento como
una idea vaga, pero la definición es muy clara. Cuando se trata de consentimiento, no hay
límites difusos.

Descubre más sobre el consentimiento.

5. Conoce los indicios del maltrato y aprende cómo puedes ayudar

Hay muchas formas de maltrato y todas ellas pueden dejar secuelas físicas y emocionales
graves. Si te preocupa una amiga que pueda estar sufriendo violencia o que se siente
insegura junto a alguien, revisa los siguientes indicios de maltrato y aprende las maneras
de ayudarla a encontrar seguridad y apoyo.

Si crees que alguien te está maltratando, hay ayuda disponible. No estás sola. Si quieres
hablar con alguien con conocimientos en el tema a través de una línea de ayuda, hemos
reunido esta lista de recursos disponibles en todo el mundo.

6. Inicia una conversación

La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una violación de los derechos
humanos que ha sido perpetuada durante décadas. Es omnipresente, pero no es
inevitable, a menos que permanezcamos en silencio.

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Demuestra tu solidaridad con las sobrevivientes y tu postura en la lucha por los derechos
de las mujeres coloreando de naranja tu perfil de las redes sociales para los 16 Días de
activismo. Aquí puedes descargar banderolas para Facebook y Twitter.

En Instagram, puedes usar el filtro facial de ONU Mujeres para mostrar qué estás
haciendo para erradicar la violencia de género y etiquetar a una amiga o amigo y animar a
tu comunidad a hacer lo mismo.

Utiliza las etiquetas #orangetheworld, #16Days y #GenerationEquality para iniciar tu


propia conversación sobre la violencia de género, o difunde parte del contenido de
nuestro paquete para redes sociales con los mensajes de muestra y gráficos en inglés,
francés, español, ruso, árabe y chino disponibles aquí.

7. Demuestra tu oposición a la cultura de la violación

La cultura de la violación se da en entornos sociales que permiten que se normalice y


justifique la violencia sexual, y en estos entornos se alimenta de las persistentes
desigualdades de género y las actitudes sobre el género y la sexualidad. Poner nombre a
la cultura de la violación es el primer paso para desterrarla.

Cada día tenemos la oportunidad de examinar nuestros comportamientos y creencias en


busca de los sesgos que permiten que siga existiendo la cultura de la violación. Piensa en
cómo defines la masculinidad y la feminidad, y cómo influyen tus propios prejuicios y
estereotipos.

Desde nuestra actitud acerca de las identidades de género hasta las políticas que
apoyamos en nuestras comunidades, todo el mundo puede tomar medidas para luchar
contra la cultura de la violación.

Conoce más maneras de oponerte a la cultura de la violación.

8. Haz donaciones a organizaciones de mujeres

Haz donaciones a organizaciones locales que ayudan a las mujeres, amplifica sus voces,
apoya a las sobrevivientes, y promueve la aceptación de todas las identidades de género
y sexualidades.

ONU Mujeres trabaja con organizaciones de mujeres en todas partes para poner fin a la
violencia contra las mujeres, ayudar a las sobrevivientes, y asegurar la igualdad de
derechos para las mujeres y las niñas de todo el mundo. Dona ahora

Donate to local organizations that empower women, amplify their voices, support
survivors, and promote acceptance of all gender identities and sexualities.

Descubre cómo las organizaciones de mujeres previenen la violencia de género.

9. Sé responsable y exige responsabilidades a los demás

La violencia puede adoptar muchas formas, incluido el acoso sexual en el lugar de trabajo
y en los espacios públicos. Pronúnciate contra ciertos comportamientos señalándolos: los

34
silbidos, los comentarios sexuales inapropiados y los chistes sexistas nunca son
aceptables.

Promueve un ambiente más seguro retando a tus compañeras y compañeros a reflexionar


sobre su propio comportamiento y manifestándote cuando alguien se pase de la raya, o
pidiendo ayuda a otras personas si sientes algún temor.

Como siempre, escucha a las sobrevivientes y asegúrate de que tengan el apoyo que
necesitan.

10. Conoce los datos y pide más información

Para combatir eficazmente la violencia de género, es necesario entender bien la cuestión.

La recopilación de datos pertinentes es fundamental para aplicar con éxito medidas de


prevención y proporcionar a las sobrevivientes el apoyo adecuado.

Debido a que la violencia de género ha aumentado durante la pandemia de COVID-19, las


brechas en la recopilación de datos sensibles al género son más evidentes que nunca.
Pide a tu gobierno que invierta en la recopilación de datos sobre la violencia de género.

Descubre en de qué forma trabaja ONU Mujeres para lograr un cambio radical en cómo
se usan, crean y promueven las estadísticas de género. (ONU, 2024)

Estrategias generales para prevenir los diferentes tipos de violencia

Pero antes de abordar la prevención de los distintos tipos de violencia, es importante


considerar algunas estrategias generales que pueden aplicarse en diversos contextos:

Educación y concienciación. Es esencial informar a la sociedad sobre los diferentes tipos


de violencia y sus consecuencias. En este sentido, los programas educativos en las
escuelas y comunidades pueden promover valores de respeto y empatía.

Fortalecimiento de políticas y leyes. Igualmente, es primordial implementar y hacer


cumplir normas que protejan a las víctimas de la violencia y castiguen a quienes las
infrinjan.

Apoyo a las víctimas. Asimismo, es crucial proveer servicios y redes de apoyo a las
víctimas de la violencia para protegerlas, asesorarlas y brindarlas asistencia legal.

Promoción de la igualdad. Por último, es fundamental abordar las raíces de la violencia,


como la desigualdad de género, la discriminación y la pobreza, mediante políticas
inclusivas y equitativas.

un psicólogo toma nota en la consulta con un cliente víctima de violencia

Los psicólogos juegan un rol muy importante en la prevención y el tratamiento de la


violencia. Getty Images.

Prevención de la violencia física

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Entre los diferentes tipos de violencia, la violencia física es especialmente preocupante
por el alarmante número de víctimas mortales y personas heridas que provoca a diario.
Para prevenirla es deseable promover:

Programas de intervención temprana. Identificar y ayudar a personas vulnerables que


puedan sufrir esta clase de violencia.

La resolución pacífica de conflictos. Enseñar técnicas de mediación y negociación ayuda


a resolver disputas sin recurrir a la violencia.

Prevención de la violencia psicológica

También conocida como violencia emocional, se practica mediante acciones y


expresiones que ocasionan un daño emocional o mental. En lo relativo a la prevención se
recomienda fomentar:

La educación emocional. Favorecer la inteligencia emocional y las habilidades de


comunicación en las escuelas y en el lugar de trabajo.

El apoyo psicológico. Facilitar el acceso a servicios de salud mental y brindar apoyo


emocional a personas en situaciones de estrés, ansiedad o colapso mental.

Prevención de la violencia sexual y de género

Desgraciadamente, la violencia sexual y de género es otro de los tipos de violencia más


habituales. Y abarca desde actos sexuales no consentidos hasta explotación sexual y
tráfico de personas con fines sexuales. Para prevenirla es primordial apostar por:

Una educación sexual integral. Debe informarse a niños y jóvenes sobre el


consentimiento, las relaciones saludables y el respeto mutuo.

Líneas de ayuda y refugios. Y establecer servicios de apoyo accesibles para las víctimas
de violencia sexual.

Prevención de la violencia económica

La violencia económica restringe el poder adquisitivo de las víctimas, que se ven


obligadas a depender de quienes abusan de ellas. Al respecto, como estrategias de
prevención, es aconsejable impulsar:

El empoderamiento económico. Propiciar la independencia económica de las personas,


sobre todo de las mujeres, a través de la educación, el empleo y el acceso a recursos
financieros.

La protección laboral. Aprobar y hacer cumplir leyes laborales que protejan contra la
explotación y el abuso económico.

una mujer preocupada sostiene una tarjeta de crédito en su mano

La violencia económica contra las mujeres es considerada un tipo de violencia machista.


Getty Images.

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Prevención de la violencia doméstica

En cuanto a la violencia doméstica, puede incluir los diferentes tipos de violencia ya


enumerados: física, psicológica, sexual y económica. En materia de prevención es
indispensable contemplar:

Campañas de sensibilización. Concienciar sobre la violencia doméstica y sus efectos e


informar sobre los recursos disponibles para las víctimas.

Acciones tempranas. Para apoyar a las víctimas y tratar a los agresores de cara a
combatir los casos de violencia en sus inicios.

Prevención de la violencia social

Las pandillas, los agitadores y el crimen organizado, entre otros actores, generan
violencia social, cuya evitación debe basarse en:

El desarrollo comunitario. Es imprescindible invertir en la creación de comunidades


seguras y cohesionadas con acceso a educación, empleo y servicios básicos.

La educación y la rehabilitación. A través de programas que prevengan la violencia social


y rehabiliten a quienes la practican.

Prevención de la violencia estructural

La violencia estructural es fruto de estructuras sociales injustas y desiguales que dan


lugar a la opresión y la desigualdad. En este caso, entre las medidas preventivas se
encuentran:

Las reformas políticas y sociales. Hay que promover políticas que reduzcan la
desigualdad y la injusticia; entre ellas, la mejora de los servicios de salud, la educación y
la vivienda.

El empoderamiento de grupos marginados. Y también apoyar a grupos desfavorecidos


para que tengan voz y participen en la toma de decisiones.

Prevención de la violencia digital

Para finalizar el repaso a los distintos tipos de violencia, la violencia digital o ciberviolencia
consiste en acciones que se llevan a cabo en medios digitales con el propósito de hacer
daño u ocasionar sufrimiento. Al respecto, conviene tener en cuenta las siguientes
medidas:

Educación sobre el uso seguro de Internet. En Segurilatam y Ciberilatam compartimos


unas recomendaciones para el buen uso del Internet. Entre otras consideraciones, es muy
importante prestar especial atención a la privacidad en Internet y el manejo de la
información personal.

Campañas contra el ciberacoso. Desarrollar y promover campañas de sensibilización


sobre el acoso cibernético, sus efectos y cómo denunciarlo. En nuestro caso, ofrecemos
unos consejos para protegerse del acoso escolar en Internet.

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Herramientas de seguridad en línea. Fomentar el uso de herramientas y configuraciones
de seguridad en redes sociales y dispositivos digitales, como la autenticación multifactor y
las configuraciones de privacidad.

Apoyo a las víctimas de violencia digital. Facilitar el asesoramiento psicológico y la


asistencia legal a las víctimas de ciberacoso y otras prácticas de violencia digital.

Monitoreo y regulación. Y en lo referente a los legisladores, crear y aplicar leyes y


políticas que regulen el comportamiento en línea y protejan a los usuarios de la violencia
digital. Además, ha de existir una colaboración con las plataformas digitales para mejorar
las políticas relativas a la publicación de contenidos. (OMS, 2024)

vacíos y desafíos actuales


El tema de la violencia ha tenido diferentes matices y diversas explicaciones sobre
sus causas. Muchos han sido los motivos que el ser humano ha utilizado para
explicar su comportamiento agresivo: por la libertad, por la igualdad o por la
equidad, teniendo una justificación de una conducta violenta que promueve la ley
del más fuerte, hasta llevarlo al punto de concebirlo como algo natural he innato
del ser humano.
Maturana (1997) afirma “hablamos de violencia en la vida cotidiana para referirnos
a aquellas situaciones en las que alguien se mueve en relación con otro en el
extremo de la exigencia de obediencia y sometimiento, cualquiera que sea la
forma como esto ocurre en términos de suavidad o brusquedad y el espacio
relacional en que tenga lugar. Es la negación del otro que lleva a su destrucción en
el esfuerzo por obtener su obediencia o sometimiento, lo que caracteriza a las
situaciones en las que nos quedamos de violencia en las relaciones humanas”.
Otro autor como, Fernández I. (1999) sostiene que la violencia es dada cuando
“no se usan procedimientos pacíficos, sino belicosos, aparecerán episodios
agresivos que pueden causar con violencia, sino uno de los contrincantes no juega
honestamente y con prudencia sus armas, sino que abusa de su poder, luchando,
no por resolver el asunto, sino por destruir o dañar, al contrario. Esto es violencia,
el uso deshonesto, prepotente y oportunista de poder sobre el contrario, sin estar
legitimado por ello”.
Y según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja: “la violencia es el uso de la fuerza o el poder, ya sea en la forma de
acción u omisión en cualquier escenario, como amenaza, percibida o real contra
uno mismo, contra otra persona, grupo o comunidad, que ocasione o tenga una
probabilidad de ocasionar muerte, lesiones físicas o mentales, daño psicológico o
emocional subdesarrollo o privación”.

38
Con estos conceptos de violencia podemos decir que esta, está unida al poder, al
sometimiento y la obediencia de otro o de los otros, en el sentido de negar y
desconocer, de destruir o dañar. La violencia se encuentra matizada en nuestra
cultura, haciéndose ver en muchos escenarios como normal y hasta necesaria: se
oculta detrás de nuestras palabras acciones u omisiones; también cuando nos
acostumbramos a no utilizar mecanismos adecuados en la resolución,
trasformación y. Análisis de conflictos. Podemos decir también que la violencia es
el resultado de una construcción social que se aprende en diversos procesos
donde interactuamos con los demás, como es la familia, la escuela, el parque y el
barrio entre otros.
Ahora estas situaciones son vividas dentro de los hogares donde utilizan la
violencia para resolver sus indiferencias o para oprimir al más débil y tener el
control contra el débil.
Es por ello que deberíamos de construir una filosofía de la acción comunitaria en
donde cada una de las personas se hace parte del cambio. Cada uno es un
dinamizador de procesos que promueven la paz, la solidaridad, el amor, la amista,
la compresión y la tolerancia como alternativa de vida para así logra una
convivencia pacífica.
¿Qué cosas se deben hacer para prevenir la violencia?
• Fomentar una cultura de no violencia.
• Saber manejar los conflictos que se presenta.
• Organizarnos y saber exigir nuestros derechos.
Las personas actúan de acuerdo con lo que han aprendido desde pequeños en
nuestra sociedad, los hábitos y costumbres que tenemos como sociedad que
contribuyen a generar una cultura de violencia
Una cultura de la no violencia se basa en la solidaridad, el respeto, la justicia, el
amor, la persona, la tolerancia y en general en una disposición constante de
desarrollar y fortalecer virtudes que te llevan a la espiritualidad enfocada en
valores morales.
Entonces debemos de cambiar las formas en que muchas personas resuelven sus
diferencias. Utilizar el dialogo, la empatía, la ayuda mutua, la resolución o manera
de resolver un conflicto. Parte desde los cambios personales, familiares y sociales.
Por ejemplo, si las familias fueran democráticas más que autoritarias se podrían
hacer cambios significativos y no solo desde la familia, sino también desde una
sociedad más equitativa.

39
Este tipo de familias están caracterizadas por sentimientos de afecto y amor
incondicional, por el respeto a los derechos humanos y a las libertades
individuales, por un algo sentido de responsabilidad individual y una comunicación
abierta y empática.
Es la familia democrática se asigna el mismo valor a las personas
independientemente de sus diferencias de género, edad u otras, lo cual
fundamenta las relaciones de reconociendo, aceptación, afecto, respeto y
responsabilidad que los adultos establecen con los niños/as y adolescentes en los
procesos de crianza.
En la familia democrática las personas no son discriminadas, puesto que se
consideran iguales en valor, independientemente de sus diferencias.
En este tipo de familia no existen relaciones de mando y ordeno, sino basadas en
los afectos, la protección, la educación orientadora y el respeto.
La comunicación es libre, multidireccional y sus integrantes resuelven los
conflictos mediante las formas de comunicación asertiva.
En las familias democráticas se analizan los problemas con empatía, cada
persona toma en cuenta los sentimientos de las otras y no trata de imponer sus
propias ideas a los demás.
Las mujeres, los ancianos, las ancianas, las niñas y los niños no son excluidos en
la toma de decisiones familiares.
Las familias democráticas facilitan a cada miembro descubrir sus propias
cualidades, destrezas, capacidades y fomentan el desarrollo personal.
En este tipo de familias la educación no se basa en el miedo al castigo, sino en el
desarrollo del sentido de responsabilidad individual, del liderazgo positivo y de la
autoestima.
En las familias democráticas son poco frecuentes las manifestaciones de violencia
física o emocional y cuando estas se producen, se reconocen con facilidad los
errores y se reparan prontamente.
Los hijos adquieren valores por la vía del ejemplo adulto y se convierten en
reproductores de estos. Suelen ser personas organizadas, independientes, alegre
e integras.
En las familias democráticas se protege a los más débiles en vez de considerarlos
por debajo en la jerarquía de poder.
La comunicación en la familia democrática es horizontal, las decisiones se
consultan y se comunican a sus miembros por igual, la obediencia a las reglas de

40
debe a una claridad de objetivos, al sentido de responsabilidad individual y al
respeto al derecho ajeno.
En estas familias se respetan las libertades democráticas y los derechos humanos
establecidos en los sistemas legales internacionalmente aceptados.
Este tipo de familia no se basa en roles machistas establecidos en la cultura
patriarcal, sino en la aceptación de comportamiento sin condicionarlos a los roles
tradicionales, por ejemplo, se da espacio a la libre expresión de afecto por parte
de los niños, adolescentes y hombres adultos.
Los niños que toman como modelos la figura del padre respetuoso, suelen
reproducir en el futuro los mismos comportamientos.
Las niñas que tomen el ejemplo de la madre segura e independiente aprenden a
vencer a sí mismas como seres fuertes y completos.
Tanto en el caso de los hombres respetuosos como de las mujeres
independientes, eso se relaciona a un alto nivel de autoestima.
Es responsabilidad de cada ser humano darse cuenta del protagonismo que
tienen, para la construcción de una sociedad menos violenta. Si el ser humano no
sabe cómo resolver sus conflictos tanto personales como sociales, debe de
aprender a utilizar otras formas de resolver sus conflictos antes que ejercer
violencia contra sí y contra los demás. Como se menciona antes en cuanto a los
niños que toman como ejemplo y modelo a los padres o de las personas que están
a su cargo, teniendo una gran responsabilidad de dar un mejor ejemplo. Hay que
reconocer otras realidades que tienen las familias, como, por ejemplo:
necesidades básicas no cubiertas, falta de acceso a la educación, a la salud,
como también el goce de sus derechos como seres humanos, en fin, muchas
situaciones que violentan indudablemente sus derechos, sin embargo, los cambios
empiezan desde nuestro espacio y entorno, desde el reconocimiento de que es la
violencia y como evitarla y desde allí se puede prevenir, siendo responsabilidad de
todos.
“La PAZ es un concepto activo, que requiere de la compresión, el aporte y sobre
todo de la practica constante de actitudes y valores afines, en todo el trascurso de
nuestra vida. No podemos demandar una familia, una comunidad o un país en
Paz, sin empezar a modificar nuestras propias actitudes”.
Por todo lo anterior es importante que se tome conciencia en la prevención de la
violencia, ya que las secuelas que esta conlleva, marca para toda la vida, dañando
de sobremanera al SER en todas sus áreas: personales, sociales, profesionales,
emocionales, dejando secuelas significativas inclusive hasta de perder la vida. Por

41
lo tanto, es necesario conocer y evitar en todo momento actos violentos. (Roja,
Cruz Roja , 2020)

Participación como parte de los derechos


La participación es el derecho a través del cual el poder político puede actuar de
forma democrática, garantizando que la libre expresión de la voluntad de los
ciudadanos sea el límite y origen de la legitimidad de su ejercicio, así como
asiento de las decisiones sobre los asuntos públicos, en virtud de sus funciones y
facultades para cumplirlas.
Es la participación el medio para que los ciudadanos y sus organizaciones puedan
expresar su libre voluntad sobre las cuestiones de bien público y aspiren a una
carrera de servicio en el desempeño de funciones en cualquiera de los organismos
del Estado, de acuerdo con el principio de igualdad de condiciones.
El ejercicio efectivo de la participación requiere del respeto a los siguientes
principios democráticos básicos:
Que la Constitución y las leyes subordinen el poder público a la soberanía popular.
Que la voluntad de la mayoría esté limitada por los derechos de las minorías.
Que los poderes públicos estén separados y gocen de independencia y equilibrio.
Que los representantes de los órganos ejecutivos y legislativos sean elegidos
libremente de forma periódica, por sufragio universal, directo y secreto.
Que las decisiones públicas sean descentralizadas y regidas por normas de
máxima publicidad y transparencia.
Para el ejercicio del derecho a la participación es necesario que la organización y
el funcionamiento del Estado sea democrático, lo cual significa lo siguiente
Existencia de espacios y mecanismos de participación a los cuales todos los
ciudadanos puedan concurrir libremente, sin restricciones burocráticas ni
discriminación.
Acceso a decisiones de manera informada y que éstas sean sometidas
regularmente al debate y al escrutinio de los ciudadanos.
Disponer de procedimientos de examen exhaustivo y oportuno de denuncias,
peticiones, reclamos y quejas de los ciudadanos.
Respeto a la participación autónoma e independiente, sin presiones ni injerencias
en los procesos donde los ciudadanos deben decidir por ellos mismos.
Participar en la dirección de los asuntos público

42
Todos los ciudadanos tienen derecho a participar en la dirección de los asuntos
públicos, de forma directa o por medio de representantes libremente elegidos en
órganos legislativos, ejecutivos y administrativos del Estado. Ello incluye, entre
otros derechos,
Decidir sobre cuestiones de interés público mediante referendos u otros procesos
electorales.
Opinar o ser consultados en los procesos de formulación, ejecución y evaluación
de las decisiones públicas.
Presentar nuevas leyes o su reforma por iniciativa popular.
Realizar y participar en asambleas de foro propio para adoptar decisiones sobre
cuestiones locales o de una determinada comunidad.
Participar en consultas o deliberaciones en instancias de gobierno.
Ejercer influencia en los asuntos públicos mediante el debate y el diálogo público
con los representantes de cualquiera de los organismos de gobierno.
Ejercer el control independiente de los actos de gobierno y solicitar sanciones
cuando haya violaciones de derechos o perjuicios al patrimonio público.
Al participar en los asuntos públicos, los ciudadanos, las comunidades y las
asociaciones deben tener el derecho a determinar libremente los procesos de
elección de sus voceros o representantes sin injerencias ni influencias indebidas
En los procesos de adopción de decisiones públicas, los ciudadanos deben tener
derecho a la consulta debidamente informada, realizada en tiempos razonables y
en forma democrática, que permita saber cómo las preocupaciones y propuestas
fueron valoradas.
La rendición de cuenta de los organismos públicos debe ser obligatoria para
generar una mayor responsabilidad de los funcionarios con el desempeño de sus
funciones, la transparencia en la gestión estatal y la eficacia de la lucha contra la
corrupción y la impunidad. Ejercer el voto y ser candidatos en elecciones
periódicas, justas y auténticas
Todos los ciudadanos tienen derecho a participar como electores y candidatos en
elecciones libres, periódicas y auténticas, realizadas por sufragio universal, igual y
por voto secreto, que garantice la libre expresión de la voluntad de quienes
ejercieron su voto. Estos también se denominan derechos electorales los cuales
son, entre otros
Libertad para formar o unirse a partidos o asociaciones con fines partidistas.

43
Participar como integrantes de partidos o asociaciones partidistas en procesos
electorales.
Tener acceso a información sobre los procesos.
Postularse o proponer candidaturas con respaldo de ciudadanos, partidos y
asociaciones partidistas.
Registrarse como elector.
Promover y defender el voto.
Votar en forma individual, universal, directa y secreta.
Participar en escrutinios independientes de los procesos de votación.
Los Estados deben tomar medidas efectivas para garantizar que todas las
personas con derecho a voto puedan ejercerlo. Cuando sea necesario un registro
de votantes, éste debe facilitarse y no deben imponerse obstáculos a dicho
registro.
Los requisitos de residencia deben ser razonables y no excluir a los que no tienen
casa. No deberán imponerse tasas, impuestos u otros costos que tengan que ver
con el registro de los ciudadanos para votar.
Los sistemas electorales deben garantizar en toda elección un voto por persona y
que el voto de un elector sea igual al voto de cualquier otro. Ninguna persona
debe estar registrada más de una vez ni en más de un sitio. Las demarcaciones
electorales y el método de asignación de votos no deben distorsionar la
distribución de votantes o discriminar a ningún grupo
Los votantes deben poder formarse opiniones independientes, libres de violencia o
de la amenaza de ella, coacción, inducción o manipulación de cualquier tipo. Estas
prácticas deben considerarse delitos en las leyes penales y ser efectivamente
sancionadas
Los Estados deben garantizar el acceso a información sobre el proceso electoral a
todos los ciudadanos, partidos y asociaciones con fines políticos, así como su libre
difusión a través de los medios de comunicación en cualquiera de sus formas
En toda elección debe haber observación independiente o no partidaria sobre los
procedimientos usados en las tecnologías electorales, mesas electorales, centros
de recuento y otros locales electorales, así como en el transporte de las papeletas
o comprobantes y otros materiales. Dicha observación debe realizarse sin
interferencias ni restricciones indebidas.

44
Igualmente, debe existir una autoridad electoral para supervisar los procesos
electorales que garantice una administración transparente, justa e imparcial
conforme a las leyes y un escrutinio independiente de los procesos de votación y
recuento para que los votantes tengan confianza en el proceso electoral.
Los electores deben tener derecho a solicitar el recuento de votos y acceso a una
revisión judicial de los procesos electorales en todas sus fases
Durante los procesos electorales, la libertad de reunión pacífica no debe
suspenderse ni ser restringida.
Ninguna persona puede ser detenida en el marco de su ejercicio del derecho al
sufragio, salvo por comisión de algún delito electoral. Ni los funcionarios
electorales ni los representantes de partidos políticos son autoridad competente
para practicar una detención.
No discriminación
Al referirse a “ciudadanos” y no a “personas”, los Estados deben promulgar
disposiciones jurídicas que definan la ciudadanía en el contexto del derecho a la
participación y no suspender o restringir ninguna de las formas de ejercerlo por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier
otra índole, origen nacional, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición social, a excepción de distinciones fundamentadas en criterios objetivos
y razonables previstos en la ley como por ejemplo entre las personas nacidas y
con nacionalidad y la edad para votar o ejercer cargos públicos. (Unknow, 2017)

Planteamiento del problema central: Los derechos humanos y la


violencia
Los derechos humanos son principios universales e inalienables que buscan
garantizar la dignidad, libertad e igualdad de todas las personas. Se fundamentan
en valores como la justicia, la equidad y el respeto por la vida, y han sido
reconocidos a través de múltiples instrumentos internacionales como la
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Sin embargo, a pesar de
los avances jurídicos y sociales que se han logrado, la realidad actual demuestra
que estos derechos continúan siendo vulnerados en muchos contextos a través de
diversas formas de violencia. Este fenómeno constituye un problema central a
nivel global y representa un obstáculo significativo para el desarrollo humano, la
paz y la justicia social.
Descripción del problema
La violencia es una de las formas más graves de transgresión a los derechos
humanos. Puede manifestarse de manera directa, como en casos de agresión

45
física, tortura, desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales, pero también
de forma estructural e institucional, a través de sistemas económicos, sociales y
políticos que perpetúan la desigualdad, la exclusión y la discriminación. La
violencia no solo afecta la integridad física de las personas, sino también su salud
mental, su libertad de expresión, su derecho a la educación, a la seguridad y a una
vida digna.
En muchos países, especialmente aquellos con altos índices de pobreza,
corrupción o conflictos armados, los derechos humanos son vulnerados de
manera constante. La falta de acceso a la justicia, la impunidad, la debilidad de las
instituciones democráticas y la violencia ejercida por actores estatales y no
estatales agravan este problema. Las víctimas de violencia, muchas veces, no
reciben protección ni reparación adecuada, lo que refuerza ciclos de violencia y
desconfianza social
Grupos vulnerables y principales formas de violencia
Los efectos de la violencia y la violación de los derechos humanos son más
notorios en ciertos grupos sociales considerados vulnerables. Entre ellos se
encuentran:
• Mujeres: La violencia de género es una de las formas más extendidas de
violación de derechos. Muchas mujeres sufren violencia doméstica, sexual,
económica o simbólica, tanto en el ámbito privado como en el público.
• Niños, niñas y adolescentes: Este grupo enfrenta situaciones de abuso,
explotación, abandono, trabajo infantil y violencia escolar o intrafamiliar, lo cual
afecta su desarrollo integral.
• Personas indígenas y afrodescendientes: A menudo excluidos del acceso a
derechos básicos como salud, educación y tierra, estos pueblos enfrentan
discriminación estructural y violencia cultural.
• Personas migrantes y refugiadas: Son objeto de xenofobia, trata de
personas, explotación laboral y detenciones arbitrarias.
• Personas con discapacidad y de la diversidad sexual: También son víctimas
de discriminación, marginación y violencia institucional.
• Cada una de estas realidades representa una grave amenaza a la vigencia
plena de los derechos humanos y requiere de respuestas integrales y específicas
por parte de los Estados y la sociedad.
• Factores que agravan la problemática

46
• La persistencia de este problema se ve alimentada por varios factores
interrelacionados:
• Impunidad: La falta de castigo a los responsables de violaciones de
derechos humanos permite que los abusos se repitan sin consecuencias.
• Corrupción institucional: Las instituciones encargadas de proteger los
derechos (policía, sistema judicial, gobiernos locales) a menudo están debilitadas
o corrompidas.
Desigualdad social: Las brechas económicas y sociales generan entornos donde
los derechos son inaccesibles para grandes sectores de la población.
Falta de educación en derechos humanos: La escasa formación ciudadana sobre
los derechos básicos limita la capacidad de las personas para exigirlos y
defenderlos.
Normalización de la violencia: En muchas culturas, la violencia ha sido aceptada
como parte de la vida cotidiana, dificultando su erradicación.
Consecuencias
• La violación sistemática de los derechos humanos y la propagación de la
violencia tienen consecuencias profundas y duraderas:
• Descomposición social: Se generan climas de miedo, desconfianza y
ruptura del tejido comunitario.
• Inestabilidad política: El debilitamiento del Estado de derecho y la falta de
legitimidad de las instituciones incrementan los conflictos sociales y políticos.
• Migración forzada: Muchas personas se ven obligadas a abandonar sus
territorios debido a amenazas, violencia o violaciones a sus derechos.
• Retroceso en el desarrollo humano: Sin condiciones de paz, justicia y
libertad, no es posible avanzar en aspectos clave como salud, educación o trabajo
digno.
Retos y desafíos
Abordar esta problemática requiere de un enfoque integral, que involucre la acción
coordinada del Estado, la sociedad civil, los organismos internacionales y la
ciudadanía en general. Entre los principales desafíos se encuentran:
• Fortalecer el sistema de justicia para garantizar el acceso, la reparación y la
no repetición de las violaciones.

47
• Promover la educación en derechos humanos desde las escuelas hasta los
espacios comunitarios y políticos.
• Diseñar políticas públicas inclusivas que atiendan las causas estructurales
de la violencia y protejan a los grupos más vulnerables.
• Fomentar una cultura de paz basada en el respeto, el diálogo, la empatía y
la resolución no violenta de los conflictos.
• Supervisar el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado, evitando
abusos y promoviendo la rendición de cuentas.
Propuestas para enfrentar el problema
Frente a este escenario complejo, es necesario adoptar un enfoque
multidimensional y sostenido. Algunas propuestas incluyen:
1. Educación en derechos humanos
Desde la primera infancia debe enseñarse el respeto a la dignidad humana, la
empatía, la igualdad y la resolución pacífica de conflictos. Las escuelas deben ser
espacios seguros donde se promuevan valores democráticos y de convivencia.
2. Reformas institucionales
Es urgente fortalecer las instituciones de justicia, asegurar la independencia
judicial, combatir la corrupción y garantizar la protección efectiva de víctimas y
testigos.
3. Políticas públicas con enfoque de derechos
El diseño de políticas debe considerar el principio de no discriminación, el enfoque
de género, la participación ciudadana y la rendición de cuentas.
4. Protección de defensores y periodistas
Quienes alzan la voz contra la injusticia suelen ser blanco de amenazas, violencia
o asesinato. Es vital que existan mecanismos de protección y leyes que los
respalden.
5. Uso de la tecnología con ética
Las plataformas digitales deben ser reguladas para evitar el discurso de odio y la
desinformación, pero también pueden ser usadas para denunciar abusos, educar y
organizar acciones colectivas.

48
Técnicas utilizadas para recolectar información
Técnicas de recolección de datos en la prevención contra la violencia
1. Encuestas y cuestionarios
Descripción ampliada: Instrumentos escritos que contienen preguntas cerradas o
abiertas para conocer opiniones, experiencias y datos demográficos de los
participantes.
Aplicación: Se aplican en escuelas, comunidades, instituciones públicas o
privadas. Son útiles para llegar a muchas personas en poco tiempo.
Ejemplo: Una encuesta aplicada a estudiantes para conocer si han presenciado o
vivido situaciones de acoso escolar o violencia doméstica.
Ventaja: Permite recopilar grandes volúmenes de datos estadísticos y comparar
resultados entre diferentes grupos.
2. Entrevistas
Descripción ampliada: Consisten en una conversación dirigida por un investigador
para obtener información profunda y personalizada.
Tipos: Pueden ser estructuradas (preguntas fijas), semiestructuradas (más
flexibles), o abiertas (conversación libre).
Ejemplo: Entrevistas a madres jefas de hogar sobre cómo afecta la violencia del
entorno en sus hijos.
Ventaja: Profundiza en vivencias personales y permite captar emociones, actitudes
y detalles no observables.
3. Grupos focales
Descripción ampliada: Reuniones guiadas por un moderador, con entre 6 y 12
personas, que conversan sobre temas específicos relacionados con la violencia.
Objetivo: Obtener información cualitativa sobre actitudes, percepciones y posibles
soluciones desde la experiencia de los participantes.
Ejemplo: Grupo focal con jóvenes para discutir causas de la violencia en su barrio
y posibles formas de prevenirla.
Ventaja: Fomenta el intercambio de ideas y puede generar propuestas
comunitarias de intervención.
4. Observación directa

49
Descripción ampliada: Técnica en la que se observan personas o situaciones en
su entorno natural sin intervenir.
Aplicación: Se usa en escuelas, calles, parques o centros comunitarios para
identificar comportamientos violentos o espacios inseguros.
Ejemplo: Observar la dinámica entre estudiantes durante el recreo para detectar
conductas agresivas.
Ventaja: Permite registrar información real y espontánea, útil cuando los datos no
pueden ser expresados verbalmente.
5. Revisión documental
Descripción ampliada: Consiste en analizar documentos existentes, como
estadísticas policiales, informes escolares, reportes de ONGs o investigaciones
académicas.
Aplicación: Útil para obtener antecedentes, identificar patrones y hacer
comparaciones históricas.
Ejemplo: Analizar reportes del Ministerio de Gobernación sobre tasas de violencia
en diferentes departamentos.
Ventaja: Ahorra tiempo, aporta datos oficiales y permite verificar información desde
distintas fuentes.
6. Mapeo comunitario
Descripción ampliada: Herramienta participativa donde los miembros de una
comunidad dibujan o identifican zonas de riesgo, recursos, rutas seguras, entre
otros.
Objetivo: Comprender la percepción local de la violencia y diseñar estrategias
según el contexto.
Ejemplo: Niños y adolescentes marcan en un mapa del barrio los lugares donde se
sienten inseguros o protegidos.
Ventaja: Promueve la participación ciudadana y facilita la planificación territorial de
la prevención.
7. Líneas de denuncia o buzones de sugerencias
Descripción ampliada: Canales seguros y confidenciales donde las personas
pueden reportar hechos de violencia o dar sugerencias sin exponerse.
Aplicación: Se colocan en escuelas, centros de salud, iglesias, instituciones
públicas.

50
Ejemplo: Un buzón en la escuela donde los estudiantes pueden reportar casos de
acoso sin temor a represalias.
Ventaja: Favorece la denuncia en contextos de miedo o desconfianza, y recoge
información que puede no aparecer en otras técnicas.

Cuestionario
¿Qué entiendes por prevención de la violencia y cómo se relaciona con
los derechos humanos?

¿Qué papel juega la educación en la prevención de la violencia?

Describe una situación en la que consideres que se logró prevenir la


violencia de manera efectiva.

¿Cómo pueden las comunidades contribuir a la protección de los


derechos mediante la prevención de la violencia?

¿Qué medidas podrían implementar las autoridades para evitar


situaciones de violencia en tu entorno?

¿Por qué es importante promover una cultura de paz en la sociedad?

¿Qué tipo de violencia crees que es más difícil de prevenir y por qué?

¿Crees que la violencia siempre implica una violación de los derechos


humanos?

a) Sí

b) No

c) Depende del contexto

¿La prevención de la violencia puede contribuir a una convivencia más


justa y equitativa?

a) Sí

b) No

¿Consideras que las leyes actuales son suficientes para proteger los
derechos humanos frente a la violencia?

a) Sí

51
b) No

c) No sé

¿Has recibido información o capacitación sobre la prevención de la


violencia en tu centro educativo o lugar de trabajo?

a) Sí

b) No

¿Cuál de los siguientes tipos de violencia crees que es más común en tu


comunidad?

a) Violencia física

b) Violencia psicológica

c) Violencia verbal

d) Violencia estructural

¿Piensas que las redes sociales pueden ser utilizadas como herramientas
para prevenir la violencia?

a) Sí

b) No

c) No estoy seguro/a

¿Qué grupo consideras más vulnerable frente a la violencia?

a) Niños/as

b) Mujeres

c) Personas mayores

d) Personas con discapacidad

¿Estás de acuerdo con que la prevención de la violencia debe ser


responsabilidad de toda la sociedad y no solo del gobierno?

a) Totalmente de acuerdo

b) Parcialmente de acuerdo

c) En desacuerdo

52
d) No tengo una opinión formada

Hallazgos
Hallazgo 1.
Es posible que los valores sean el mejor método para contrarrestar la violencia
escolar, si se considera que los niños actúan por imitación, además de que el
ambiente condiciona su conducta, entonces que vean a sus mayores actuando
con valores y el ambiente sea propicio para su sano desarrollo contribuirá a que
los adquiera con mayor facilidad.
Hallazgo 2.
Hay cada día mayor acceso a los avances tecnológicos, donde en la gran mayoría
de los casos se enseña la violencia, muerte, competencia, por lo que, si a
temprana edad no aprenden a discernir entre lo bueno y malo, difícilmente lo
harán cuando sean adolescentes o adultos. La importancia esta, en que educar a
en valores permite tomar decisiones acertadas durante toda la vida, a su vez hace
a las personas más seguras y felices
Hallazgo 3.
Los valores forman parte del proceso de enseñanza y aprendizaje dinamizando la
acción educativa escolar, por ello hay que procurar que los estudiantes desarrollen
proyectos que estén dirigidos a sus logros personales.
Hallazgo 4.
Su importancia es innegable, los valores son normas de conducta y actitudes por
las que todos nos regimos y según ellos nos comportamos; haciendo lo que
consideramos correcto. Hay valores más fundamentales de otros, sin embargo,

53
todas las personas debemos asumir para poder llevar una sana convivencia unos
con otros que se deben tener presentes y cumplir sin causar perjuicio a nadie.
Hallazgo 5.
La educación en valores no debe limitarse a sólo identificar o definir valores, sino
procurar que cada individuo este en la capacidad de construir su propia
apreciación de valores, socializándolos en su entorno, debo resaltar entonces, la
coherencia que debe hacer entre lo que se enseña y ellos aprenden en la
institución educativa y lo que viven en sus contextos familiares y sociales.
Hallazgo 6.
La violencia escolar tiene diversas manifestaciones, aspecto que debe tenerse en
cuenta, porque no se puede tratar todos los tipos de violencia por igual, en
ocasiones se manifiesta en un clima tenso, de poca participación de las normas y
pautas de convivencia; otras veces, por prohibiciones, arbitrariedad, castigos, o el
no reconocimiento de los derechos que tienen los estudiantes.
Hallazgo 7.
La educación en valores incluye una dimensión moral, la cual va a permitir que
sean aceptados por la mayoría de los ciudadanos, de esta manera es que se
conforman la sociedad; en síntesis, las instituciones educativas, deben velar por la
trasmisión de valores de manera que formen un ciudadano apto para relacionarse
con otros sin necesidad de recurrir a la violencia.
Hallazgo 8.
Son cada día, más actos peligrosos los que se suscitan dentro de las instituciones
educativas, esto es simplemente un desajuste de la personalidad del educando,
que no sabe hacer uso de su inteligencia emocional, por ello, si otra persona le
trata con violencia así responde, o con intolerancia ante alguna situación que se le
presente; la educación entonces tiene que convertirse en el principal instrumento
de paz que se proyecte de las escuelas hacia la sociedad.
Hallazgo 9.
La violencia escolar, no es un tema nuevo, las mismas autoridades educativas y
municipales, están en constante buscan para frenar esta situación a través de la
incesante orientación, principalmente, en el seno familiar, de la mano con
programas escolares y comunitarios, que también contribuyen al realce y rescate
de los valores.
Hallazgo 10.

54
Existe la necesidad de formar a los nuevos ciudadanos, consientes, de la
responsabilidad que es compartida entre la sociedad, la familia y la escuela;
entiéndase, no es tarea exclusiva de la institución educativa, sin embargo, hay que
reconocer la influencia que esta tiene respecto a este tema.
Hallazgo 11.
Los estudiantes que presentan conductas violentas suelen ser intolerantes a las
normas de la institución, por lo general, causan desorden y caos, tratan de llamar
la atención de otros compañeros o de sus profesores, por medio de estas
conductas, golpean, gritan, agreden, muchas veces son desertores del proceso de
escolaridad, tiene mucho que ver también con el ambiente familiar y social donde
se desenvuelven.
Hallazgo 12.
Dentro de la violencia escolar existen los maltratos verbales, insultos, rumores, el
robo es otra forma de violencia, las amenazas, el aislamiento social, las
agresiones; la forma de agresión más frecuente es la física y verbal, en las chicas
tiene una manifestación distinta, quizás más indirecta.
Al investigar sobre la prevención de la violencia, me di cuenta de que es un tema
que me llega mucho. He visto como la violencia puede afectar no solo a las
personas sino también a toda una comunidad, y entendí que prevenirla es super
importante para vivir en un mundo más seguro y tranquilo.
La importancia de la empatía:
Aprendí que la empatía es clave si queremos prevenir la violencia. Cuando uno se
toma el tiempo de entender al otro, de escuchar sus historias y por lo que ha
pasado, es más fácil conectar y ponerse en sus zapatos. La empatía nos ayuda a
ver a los demás como personas, con sus cosas buenas y malas, no como
enemigos ni nada así.
La fuerza de la comunidad:
También me di cuenta que la comunidad juega un papel muy importante. Cuando
las personas se apoyan unas a otras, comparten lo que tienen y se ayudan, se
crea un ambiente más seguro donde hay menos posibilidades de que haya
violencia. La comunidad puede ser un lugar seguro para quienes la están pasando
mal, un lugar donde se sientan acompañados.
Ver la raíz del problema:
Algo que también aprendí es que no se trata solo de atacar el problema por
encima, sino ir a la raíz. Cosas como la pobreza, no tener acceso a la educación o

55
al trabajo, o sentirse excluido, todo eso puede llevar a que haya violencia. Si
atacamos esas causas desde el fondo, se puede empezar a construir un lugar
más justo para todos.
Es un proceso largo:
La verdad es que prevenir la violencia no es algo que se logre de un día para otro.
Es un trabajo constante que necesita tiempo y compromiso. No hay soluciones
mágicas, pero si se trabaja bien, con esfuerzo y desde diferentes áreas como la
escuela, la salud, la justicia y la comunidad, se pueden lograr cambios reales.
Una reflexión final:
Para terminar, esta investigación me ayudó a entender mucho más sobre la
violencia y cómo prevenirla. Sé que no es fácil, pero si todos ponemos un granito
de arena, podemos lograr comunidades más pacíficas. Espero que esto que
aprendí le sirva también a otras personas que quieren hacer un cambio. Entre
todos, podemos construir un mundo mejor.

Descripción de acción
La prevención de la violencia es una estrategia fundamental para garantizar el
respeto, la promoción y la protección de los derechos humanos. En este sentido,
se propone la creación e implementación de un programa integral y comunitario
enfocado en la reducción de la violencia mediante acciones preventivas que
fortalezcan la cultura de paz, fomenten el diálogo, y promuevan entornos seguros
y respetuosos.
La primera etapa del programa consiste en realizar un diagnóstico participativo de
la situación actual en la comunidad o institución. Este diagnóstico incluye la
recolección de datos sobre los tipos de violencia presentes (como la violencia
doméstica, escolar, institucional o de género), así como entrevistas y talleres con
líderes comunitarios, representantes de la sociedad civil, jóvenes y víctimas de
violencia. A partir de esta información se identifican los factores de riesgo, los
actores clave y las poblaciones más vulnerables.
Con base en los resultados del diagnóstico, se diseña un plan de prevención
adaptado al contexto. Este plan contempla objetivos específicos, metas
alcanzables, y estrategias diferenciadas para cada grupo poblacional, como niños,
adolescentes, mujeres, personas con discapacidad, personas migrantes o
población LGBTIQ+. Se identifican los recursos disponibles, tanto humanos como
materiales, y se establece un cronograma de actividades.

56
Una fase esencial del programa es la formación de actores clave. Se desarrollan
talleres y capacitaciones en temas como derechos humanos, resolución pacífica
de conflictos, comunicación no violenta, liderazgo comunitario y equidad de
género. Estas formaciones se dirigen a docentes, líderes comunitarios,
funcionarios públicos, personal de salud y seguridad, así como a jóvenes
voluntarios que actuarán como promotores de la paz y los derechos humanos en
sus comunidades.
La implementación práctica del programa incluye actividades educativas y
culturales que promuevan una convivencia armónica. Se realizan campañas de
sensibilización a través de medios locales, redes sociales, teatro comunitario y
foros públicos. También se habilitan espacios seguros, como centros juveniles,
talleres recreativos, círculos de diálogo, y servicios de atención psicológica gratuita
para víctimas de violencia o personas en situación de riesgo.
Un aspecto clave del programa es la articulación interinstitucional. Se fomenta la
colaboración entre distintas entidades gubernamentales, educativas, sanitarias, de
seguridad y organizaciones de la sociedad civil, con el fin de establecer protocolos
de actuación conjunta, garantizar una atención integral a las víctimas y dar
seguimiento a los casos de violencia. Además, se conforman redes comunitarias
de apoyo y se capacita a la población en mecanismos de denuncia y protección.
El programa incluye un sistema de monitoreo y evaluación continua, mediante el
cual se analizan los avances, se miden los resultados y se ajustan las estrategias
en función de la experiencia en el terreno. Se promueve la participación de la
comunidad en este proceso, para asegurar que las acciones se mantengan
pertinentes y sostenibles.

Resultado de la acción
Como resultado de la implementación de este programa, se espera una
disminución progresiva de los actos de violencia en los espacios intervenidos,
especialmente entre los sectores más vulnerables. Se busca fortalecer el
conocimiento y el respeto de los derechos humanos entre la población, empoderar
a la ciudadanía para prevenir, detectar y denunciar situaciones de abuso, y
construir entornos más seguros, inclusivos y equitativos.
El programa también contribuye a consolidar una cultura de paz, tolerancia y
diálogo, en la cual la solución de conflictos se aborde desde el respeto mutuo y la
cooperación. Finalmente, se espera que las comunidades beneficiadas desarrollen
capacidades organizativas y una mayor participación en la defensa y promoción
activa de los derechos humanos, asegurando así que los logros del programa se
mantengan en el tiempo.

57
Cronograma
Actividad Semana Semana Semana Semana Semana
1 2 3 4 5
Portada X
Dedicatoria
X
Agradecimiento
s X
Índice
X
Introducción
X
Proyecto de
investigación X
Objetivos
X
Planteamiento
del problema X
Hipótesis de
acción X
Razón o
justificación X
Marco teórico
X
Técnicas
utilizadas para
X
la recolección
de datos
Hallazgos
X
Acción
X
Descripción de
acción X
Cronograma
X

58
Conclusión y
recomendación X

rendición de cuentas
Titulo de proyecto Proyecto investigación-acción
Grupo 3
Grado y Carrera 5to Diseño
Tesorero (a) Byron Mauricio Sabán Iquite

INGRESOS POR PARTE DE LOS ESTUDIANTES INTEGRANTES DEL


GRUPO
Clave Nombre completo Cantidad de Quetzales
1 Ester Paulina Alfaro
Batres
2 Gerson Rafael Boror
Subuyuj
3 Wmwly Janeth Chaicoj
Elias
4 Jefferson Denilson
Emanuel Mendez Cux
5 Migel Estuardo pirir cux
6 Jhonny Aroldo Pirir
Monzon
7 Carlos Manuel Ronquillo
Espinoza
8 Byron Mauricio Saban
Iquite
9 Emili Beatriz Siney
Mendoza
Total, de dinero recaudado por aportaciones Q.

Impacto del proyecto

59
Conclusiones
La violencia, en sus múltiples formas física, psicológica, estructural, simbólica, de
género, institucional representa una de las principales amenazas para el ejercicio
pleno de los derechos humanos en cualquier sociedad. Cuando una persona es
víctima de violencia, no solo se vulnera su integridad física o emocional, sino
también derechos fundamentales como la libertad, la igualdad, la seguridad, el
acceso a la educación, la salud, y la participación en la vida pública. Por tanto,
hablar de prevención de la violencia no es únicamente una medida de seguridad,
sino una acción directamente vinculada a la garantía y protección de los derechos
humanos.

La prevención de la violencia debe ser entendida como un enfoque integral, activo


y sostenido que busca atacar las causas profundas de los conflictos sociales y no
solo sus consecuencias. Para lograrlo, es fundamental trabajar desde la base: en
las comunidades, en las escuelas, en los hogares, en los espacios públicos.
Educar en valores como el respeto, la empatía, la equidad y la tolerancia desde
edades tempranas, formar a los ciudadanos en mecanismos pacíficos de
resolución de conflictos, y generar espacios de participación y diálogo, son pasos
esenciales para transformar estructuras sociales que han normalizado distintas
formas de violencia.

Asimismo, es indispensable que las políticas públicas de prevención estén


orientadas por un enfoque de derechos humanos y no por una visión meramente
punitiva. Esto implica que el Estado, en todos sus niveles, asuma la
responsabilidad no solo de sancionar la violencia, sino de crear condiciones
sociales, económicas y culturales que la hagan menos probable. La inversión en
educación, salud mental, empleabilidad juvenil, vivienda digna, cultura y
fortalecimiento del tejido social, son estrategias indirectas, pero profundamente
efectivas para disminuir la violencia de forma estructural.

La participación de la sociedad civil también juega un papel crucial. Las


organizaciones sociales, los líderes comunitarios, las familias, las juventudes y los
medios de comunicación tienen el poder de transformar entornos, denunciar
injusticias, generar conciencia colectiva y movilizar acciones concretas para la
construcción de una sociedad más justa. Sin una ciudadanía empoderada y
consciente de sus derechos, la prevención de la violencia se vuelve una tarea
limitada y fragmentada.

En última instancia, la prevención de la violencia es una apuesta por la vida, por la


dignidad y por la construcción de una convivencia basada en el respeto mutuo. Es
una herramienta no solo para evitar conflictos, sino para fortalecer los principios

60
democráticos, promover la equidad social y garantizar que cada ser humano, sin
distinción alguna, pueda vivir libre de miedo, opresión y discriminación.

Por todo ello, es indispensable seguir impulsando programas, políticas y acciones


que hagan de la prevención de la violencia una prioridad central en la agenda de
derechos humanos. Solo así podremos avanzar hacia sociedades más humanas,
solidarias y sostenibles, donde la paz no sea solo la ausencia de conflicto, sino la
presencia plena de justicia y dignidad para todos.

Recomendaciones
En función del análisis realizado y con base en la importancia de la prevención de
la violencia como eje fundamental para la protección de los derechos humanos, se
plantean las siguientes recomendaciones orientadas a diferentes actores sociales
e institucionales:
Fomentar la educación en derechos humanos desde edades tempranas,
integrándola de manera transversal en los planes de estudio de todos los niveles
educativos. Esto debe incluir contenidos sobre cultura de paz, equidad de género,
resolución no violenta de conflictos y empatía social, con metodologías
participativas que promuevan la reflexión crítica.
Implementar políticas públicas sostenibles y con enfoque preventivo, que aborden
las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, la desigualdad, la
exclusión social y la discriminación. Estas políticas deben ser intersectoriales y
coordinadas entre las áreas de educación, salud, seguridad, justicia, trabajo y
desarrollo social
Fortalecer los espacios comunitarios y redes de apoyo social, brindando recursos
para la creación y funcionamiento de centros culturales, casas de juventud,
espacios deportivos y programas de atención psicosocial. Estos lugares permiten
generar vínculos positivos, prevenir conductas de riesgo y promover la
participación ciudadana en la construcción de entornos seguros.
Capacitar de forma continua a funcionarios públicos, especialmente a aquellos que
trabajan en educación, seguridad, salud y justicia, en temas de prevención de la
violencia, atención a víctimas, derechos humanos y perspectiva de género. Es
fundamental que las personas encargadas de aplicar la ley y proteger a la
ciudadanía lo hagan desde un enfoque respetuoso y garantista.
Promover campañas de sensibilización masiva en medios de comunicación y
redes sociales, que cuestionen los estereotipos que perpetúan la violencia y

61
fomenten modelos positivos de convivencia, inclusión, corresponsabilidad y
resolución pacífica de conflictos
Incentivar la participación de las juventudes, reconociendo su rol como agentes de
cambio social. Es vital crear programas de liderazgo juvenil, voluntariado
comunitario, emprendimiento social y expresión artística, que canalicen su energía
hacia la transformación positiva de sus entornos.
Garantizar el acceso efectivo a la justicia y la protección para las víctimas de
violencia, mediante sistemas de denuncia accesibles, seguros y confiables. Esto
debe ir acompañado de una respuesta institucional rápida, sensible y profesional,
que evite la revictimización y asegure la reparación del daño.
Desarrollar sistemas de monitoreo, evaluación y mejora continua de los programas
de prevención, permitiendo medir su impacto real y hacer los ajustes necesarios.
La toma de decisiones debe basarse en evidencia, participación ciudadana y
respeto por la diversidad de contextos y realidades.
Fomentar la colaboración entre actores gubernamentales, sociedad civil,
organizaciones internacionales y sector privado, reconociendo que la prevención
de la violencia es una tarea colectiva que requiere la voluntad y el compromiso de
todos los sectores de la sociedad.

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