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Discurso

El discurso aborda la importancia de la educación ambiental y los valores en la protección del planeta, destacando problemas como la contaminación y la deforestación. Se proponen acciones concretas que los niños pueden realizar, como reciclar, cuidar el agua y plantar árboles, para contribuir al cambio. Se enfatiza que la educación y los valores son fundamentales para fomentar un compromiso real con el cuidado del medio ambiente.

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Discurso

El discurso aborda la importancia de la educación ambiental y los valores en la protección del planeta, destacando problemas como la contaminación y la deforestación. Se proponen acciones concretas que los niños pueden realizar, como reciclar, cuidar el agua y plantar árboles, para contribuir al cambio. Se enfatiza que la educación y los valores son fundamentales para fomentar un compromiso real con el cuidado del medio ambiente.

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Discurso: Cuidemos Nuestro Planeta con Educación Ambiental

Muy buenos días, estimados maestros, compañeros y padres de familia.

Mi nombre es [Nombre del Niño o Niña] y hoy quiero hablarles sobre un tema muy importante
para todos nosotros: la educación ambiental.

Nuestro planeta está en problemas. La tierra se está calentando, los bosques están
desapareciendo y muchos animales están en peligro de extinción. Todo esto está pasando por la
contaminación, la tala de árboles, el uso excesivo de plásticos y la falta de conciencia sobre
cómo cuidar la naturaleza.

Según la Organización de las Naciones Unidas, cada año se pierden 13 millones de


hectáreas de bosques en el mundo, lo que equivale a perder 35 campos de fútbol ¡cada
minuto! Además, más de 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos cada
año, dañando la vida marina. ¿Sabían que una sola botella plástica puede tardar hasta 500
años en descomponerse?

Estos datos nos muestran que necesitamos actuar ya. Y una forma de hacerlo es a través de la
educación ambiental. Esta educación nos enseña cómo cuidar nuestro entorno, proteger a los
animales, reducir la basura y usar los recursos naturales con responsabilidad.

Pero, ¿qué podemos hacer nosotros como niños?

Primero, aprender. En la escuela podemos estudiar sobre los ecosistemas, la importancia del
agua, el reciclaje y las energías limpias. Cuanto más sabemos, más podemos ayudar.

Segundo, poner en práctica lo que aprendemos. Por ejemplo:

 Apagar las luces cuando no las usamos.


 No desperdiciar el agua al lavarnos los dientes.
 Reutilizar las hojas de papel para hacer dibujos o escribir tareas.
 Separar la basura: orgánica, plásticos, papel y vidrio.
 No tirar basura en las calles, ríos o parques.
Tercero, compartir lo aprendido. Podemos hablar con nuestras familias, amigos y vecinos para
que también cuiden el medio ambiente. Una idea es organizar campañas de limpieza en la
comunidad o plantar árboles en nuestra escuela.

Las soluciones están en nuestras manos. Si todos ayudamos un poco, lograremos grandes
cambios. Por ejemplo, un solo árbol puede absorber hasta 22 kilos de dióxido de carbono
al año, y si plantamos muchos árboles, ayudamos a limpiar el aire que respiramos.

También podemos pedir a los adultos que nos apoyen. Ellos pueden ayudarnos a reciclar, a usar
bolsas reutilizables y a cuidar los espacios verdes. Juntos, niños y grandes, podemos salvar
nuestro planeta.

La educación ambiental no solo se aprende en los libros. También se vive con nuestras acciones
de cada día. Como dice un proverbio africano: "La tierra no es una herencia de nuestros
padres, sino un préstamo de nuestros hijos."

Así que cuidémosla con amor, con respeto y con mucha responsabilidad.

¡Gracias por su atención y vamos todos a ser guardianes del planeta


Discurso de oratoria: “Cuidemos el planeta con valores y educación”

Muy buenos días, honorable jurado, queridos compañeros, maestros y público presente.

Mi nombre es [nombre del niño o niña], tengo 10 años, y hoy quiero hablarles de un tema muy
importante para todos nosotros: la educación ambiental y los valores. Dos cosas que van de
la mano, como el sol y la luna, como el agua y la vida, como tú y yo.

¿Sabían ustedes que cada año se tiran al mar más de 11 millones de toneladas de
plástico? ¡Eso es como si cada minuto vaciáramos un camión lleno de basura al océano! Y lo
más triste es que muchos animales marinos, como las tortugas, los peces y las aves, mueren por
culpa de esa contaminación.

Pero, ¿por qué pasa esto? Porque nos falta algo muy importante: educación ambiental y
valores como la responsabilidad, el respeto y el amor por la naturaleza.

La educación ambiental no solo es aprender sobre los árboles, los animales o el cambio
climático. Es también entender que cada acción que hacemos tiene un efecto en el
mundo. Si tiro una bolsa de plástico en la calle, esa bolsa puede llegar al mar. Si dejo encendida
la luz cuando no la necesito, estoy gastando energía. Si desperdicio el agua, estoy quitándole a
alguien más la oportunidad de tenerla.

Pero no todo está perdido. También hay cosas buenas que están pasando. Por ejemplo, según
la UNESCO, en muchos países se están creando programas de educación ambiental en las
escuelas. ¡Y eso es genial! Porque así, los niños como nosotros aprendemos desde pequeños a
cuidar nuestro planeta.

Ahora bien, la educación sola no basta si no la acompañamos con valores. Porque podemos
saber muchas cosas sobre el medio ambiente, pero si no sentimos respeto, empatía y
compromiso, no haremos nada por cambiar.

Les pongo un ejemplo: si sé que no debo cortar un árbol, pero lo corto porque quiero hacer una
fogata, me falta el valor del respeto por la vida. Si sé que debo reciclar, pero no lo hago
porque me da pereza, me falta el valor de la responsabilidad.

Queridos amigos, les cuento otra cifra impactante: cada año se pierden 10 millones de
hectáreas de bosque en el mundo, según la FAO. Eso es como perder un campo de fútbol
cada 6 segundos. Y los árboles no solo son bonitos, ¡son los pulmones del planeta! Nos dan
oxígeno, sombra, alimento y protegen el suelo. ¿Cómo podemos permitir que desaparezcan?

Pero no vengo solo a dar malas noticias. También quiero proponer soluciones, porque yo creo
que los niños podemos ser agentes del cambio.

¿Qué podemos hacer?

Primero, ser más responsables con nuestros desechos. Podemos reducir el uso de bolsas
plásticas, botellas y pajillas. En lugar de tirarlas, ¡reutilicémoslas o reciclemos!

Segundo, cuidar el agua. Cerrar la llave mientras nos cepillamos los dientes puede ahorrar
hasta 12 litros de agua por minuto. ¡Eso es mucho! Imagina cuántos litros podemos ahorrar
en una semana si todos lo hacemos.
Tercero, plantar árboles. Con cada árbol que sembramos, estamos dando vida. Un solo árbol
puede absorber hasta 22 kilos de dióxido de carbono al año, ¡y eso ayuda a frenar el cambio
climático!

Cuarto, hablar con nuestras familias, nuestros vecinos, y compartir lo que aprendemos. A veces
los adultos no saben todo, ¡y nosotros los niños podemos enseñarles!

Quinto, exigir a los líderes que cuiden el planeta. No necesitamos ser presidentes para alzar la
voz. Podemos escribir cartas, hacer campañas en la escuela o participar en actividades
comunitarias.

Ahora, quiero contarles una pequeña historia:

Había una vez un niño llamado Tomás. A Tomás le encantaba ir al río cerca de su casa. Pero un
día, encontró el río lleno de basura. Se sintió triste, pero no se quedó con los brazos cruzados.
Empezó a limpiar con sus amigos, a hablar con sus maestros y a organizar jornadas de
reforestación. Al final, el río volvió a brillar. Y todo fue gracias a que Tomás tenía educación
ambiental, pero sobre todo, valores.

Así como Tomás, tú y yo también podemos hacer cosas grandes. No importa si somos pequeños.
Lo que importa es tener un gran corazón y el deseo de hacer el bien.

Para terminar...

Quiero invitarles a que seamos guardianes del planeta. Que seamos niños y niñas valientes,
honestos, y responsables. Que cuidemos la naturaleza como cuidamos a nuestras mascotas, a
nuestros amigos o a nuestra familia.

Porque la Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros


hijos. Y si queremos dejarles un mundo limpio, sano y lleno de vida, debemos actuar hoy, con
educación y con valores.

Recuerda: una acción pequeña, con un corazón grande, puede cambiar el mundo.

Muchas gracias.

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