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Discreción

El documento establece reglas sobre la discreción de espíritus, diferenciando entre las influencias del buen espíritu y del demonio en la vida espiritual de las personas. Se enfatiza la importancia de la consolación y desolación espiritual, así como la necesidad de mantener la fe y la paciencia en tiempos difíciles. Además, se advierte sobre la astucia del demonio al disfrazarse de ángel de luz y la necesidad de discernir correctamente las inspiraciones recibidas.

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El documento establece reglas sobre la discreción de espíritus, diferenciando entre las influencias del buen espíritu y del demonio en la vida espiritual de las personas. Se enfatiza la importancia de la consolación y desolación espiritual, así como la necesidad de mantener la fe y la paciencia en tiempos difíciles. Además, se advierte sobre la astucia del demonio al disfrazarse de ángel de luz y la necesidad de discernir correctamente las inspiraciones recibidas.

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Discreción

jueves, 22 de mayo de 2025


01:46 p. m.

DISCRECIÓN DE ESPÍRITUS
Reglas
1. A los que van de pecado mortal en pecado mortal, el demonio les propone
placeres aparentes; el buen espíritu les punza la conciencia por la sindéresis de la
razón
2. Para los que van purgando sus pecados y en servicio de Dios, es al revés de 1. El
demonio inquieta con falsas razones, muerde, entristece y pone impedimentos; el
buen espíritu les dan ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y
quietud
3. Consolación espiritual: moción interior de inflamación de amor de su Señor y
Creador. No puede amar ninguna cosa sino en el Creador de ella; lágrimas de
amor a su Señor por dolor de los pecados o por la pasión de Cristo. Aumento de
fe, esperanza y caridad y toda alegría interior que llama y atrae a las cosas
celestiales. Quietud y paz en el Señor.
4. Desolación espiritual: oscuridad, turbación, moción a las cosas bajas y terrenas,
inquietud y tenciones, moviendo a desconfianza, sin esperanza ni amor. Pereza,
tibieza y tristeza; como separada de Dios. Pensamientos contrarios a la
consolación.
5. En tiempos de desolación nunca hacer algún cambio por medio de la elección, sino
permanecer en la determinación anterior en tiempos de consolación o del día
anterior.
6. Contrariar la misma desolación: hacer más oración, meditación, examen y en
conveniente penitencia
7. En la desolación, el Señor nos deja en prueba de nuestras potencias naturales,
para resistir las agitaciones y tentaciones del enemigo; pero queda el auxilio
divino, aunque no se sienta, abstraído el fervor, el crecido amor y la gracia intensa,
pero permanece la gracia suficiente para la salvación
8. En la desolación, ser pacientes, pensando que seremos pronto consolados. Ir
diligentemente contra la tal desolación.
9. Tres causas principales de la desolación: 1) por ser tibios, perezosos o negligentes
en nuestros ejercicios espirituales, 2) para probarnos hasta cuánto lo servimos y
alabamos, sin pago de consolaciones y gracias crecidas, 3) para que conozcamos
que no está en nuestra mano tener devoción crecida, lágrimas y amor intenso,
sino que todo es don y gracia, evitando la soberbia o vanagloria de atribuirnos los
dones
10. El que está en consolación, tome fuerzas para la desolación que vendrá
11. El que está consolado, procure humillarse pensando cuán poco es sin la gracia o
consolación; el que esta desolado, piense que puede mucho con la gracia
suficiente para resistir a sus enemigos, tomando fuerzas del Señor
12. Oposición per diámetrum: poner mucho rostro contra las tentaciones del
enemigo, lo que lo enflaquece y le hace perder ánimo. Si la persona comienza a
tener temor y perder el ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera
como el demonio que, con dañada intención, le haga una malicia muy grande
13. Cuando el enemigo persuade al alma justa, quiere que sus ofertas sean recibidas y
tenidas en secreto; no puede proseguir con su malicia comenzada, cuando éstas
se descubren a su buen confesor o a otra persona espiritual
14. El demonio, considerando nuestras virtudes teologales, cardinales y morales, por
donde nos halla más débiles y necesitados, por allí nos combate y procura
tomarnos
Reglas para el mismo efecto
1. Es propio de Dios y sus ángeles movernos a verdadera alegría y gozo espiritual,
quitando toda tristeza y turbación, que el demonio induce. Satanás milita contra
nuestra alegría y consolación con razones aparentes, sutilezas y falacias
2. Sólo Dios da consolación al alma sin previo sentimiento o conocimiento. Él entre,
sale y hace moción en ella, atrayéndola al amor de su divina majestad
3. Tanto el buen ángel como el malo pueden dar consolación, pero con algún
sentimiento o conocimiento, para atraer al corazón al bien o al mal
4. El demonio puede disfrazarse de ángel de luz, entrando al corazón con buenos y
santos pensamientos, y después, poco a poco, procura salirse llevando al alma a
sus engaños y perversas intenciones
5. Si en el discurso de los pensamientos el principio, medio y fin están inclinados a
todo bien, es señal de buen ángel. Es de mal ángel si acaban en cosa mala o que
distrae, menos buena de lo que antes tenía determinado hacer, la debilita,
inquieta o conturba, quitándole la paz y la quietud
6. Si se conoce ser mal ángel, conviene analizar cómo fuimos llevamos, en el discurso
del pensamiento, a su intención depravada, para que se guarde de ello en el
futuro
7. Dependiendo de la disposición del alma, el espíritu, sea bueno o malo, puede
mover suavemente el alma (como gota de agua absorbida por la esponja) o la
puede contrariar con estrépito (como gota que cae en la roca)
8. Cuando la consolación es sin causa, la cual es dada únicamente por Dios, se debe
guardar mucha vigilancia, sobre todo en los propósitos o pareceres que se toman,
que no son dados inmediatamente por Dios y, por tanto, han de ser muy bien
examinados antes que se les dé entero crédito o se les ponga por efecto

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