Memoria Descriptiva - PUT1
Memoria Descriptiva - PUT1
1. Introducción
4. Delimitación de Ámbitos
1. Introducción
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propusimos reconocer tanto los elementos materiales como los sentidos simbólicos que dan
forma a los paisajes de la ciudad.
Entendimos que el paisaje no es solo un entorno visual ni una categoría estética-estática, sino
una trama de relaciones entre naturaleza, historia y sociedad. Esta noción fue clave para
detectar ámbitos significativos dentro del territorio roquense, no solo por sus funciones
urbanas o sus características físicas, sino por su potencial para alojar memorias colectivas,
prácticas sociales y procesos identitarios.
Este proceso inicial de comprensión territorial fue el punto de partida para todo lo que
vendría después: la delimitación de ámbitos, la profundización de sus características, la
elaboración de criterios de selección y, finalmente, la formulación de una propuesta sensible
y situada. En este recorrido, fuimos aprendiendo a mirar, a leer y a imaginar el territorio
como una oportunidad para construir vínculos, generar sentido y proyectar el futuro.
Partimos de un mapa general de General Roca, sobre el cual realizamos un mapeo detallado
de los elementos territoriales presentes, contemplando aspectos naturales, productivos,
urbanos y culturales. Este ejercicio inicial fue fundamental para visualizar la distribución
espacial de los sistemas y subsistemas que conforman el paisaje, detectar concentraciones,
vacíos, bordes y transiciones, y entender las interrelaciones entre ellos.
Para ello, utilizamos diversas herramientas y fuentes que enriquecieron nuestro diagnóstico:
- Plataformas digitales como Google Maps y Google Earth, que nos permitieron
obtener imágenes satelitales actualizadas y realizar análisis visuales del territorio.
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Este enfoque multidisciplinario y multifuente nos permitió construir una cartografía sintética
y analógica que integró variables físicas, biológicas, sociales y culturales, orientando la
identificación de unidades integrales de paisaje y sus problemáticas asociadas.
El recorte territorial realizado responde a una primera aproximación de lectura integral del
territorio, que busca delimitar un área representativa donde se manifiestan con fuerza las
interacciones entre el sistema natural y antrópico
.
Esta delimitación permite concentrar el análisis en un sector del territorio que presenta:
El recorte propone un área que incluye sectores urbanos consolidados, zonas de borde en
transformación, espacios productivos activos, sistemas naturales frágiles y elementos de valor
patrimonial, brindando un marco amplio y diverso para la posterior identificación y selección
de ámbitos con valor proyectual.
4. Selección de Ámbitos
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La metodología consistió en mapear y caracterizar los principales sistemas y subsistemas
(urbano, productivo, natural, histórico-cultural, de movilidad, etc.), lo que permitió reconocer
patrones de concentración, vacíos, interrelaciones y valores identitarios en distintas áreas de
la ciudad y su entorno.
Esta lectura integral derivó en la delimitación de los siguientes ámbitos, cada uno con
características, problemáticas y potencialidades propias:
Ámbito Urbano Central: El Ámbito Urbano Central de General Roca se define por su alta
concentración de población, infraestructuras y servicios. Aquí se localizan los principales
núcleos de actividad comercial, institucional, educativa, sanitaria y administrativa,
configurando el área de mayor densidad y dinamismo urbano del municipio. Es un espacio
funcionalmente estructurado para responder a las necesidades cotidianas de la ciudadanía,
con acceso inmediato a bienes y servicios esenciales.
En este ámbito se encuentran también las infraestructuras clave que hacen posible su
funcionamiento diario: redes de movilidad, sistemas de riego, obras de ingeniería civil, y
nodos de transporte que conectan a la ciudad con su entorno inmediato y regional.
Desde una perspectiva histórica, este sector cobra particular relevancia porque se consolidó
como centro urbano tras la gran inundación de 1899, que afectó al antiguo asentamiento
fundacional ubicado en el actual barrio Padre Stefenelli. Esta catástrofe motivó el traslado del
núcleo urbano hacia zonas más altas y seguras, donde actualmente se encuentra emplazado el
centro de General Roca. Así, el paisaje urbano de hoy es también el resultado de una
reconfiguración forzada por las condiciones naturales del territorio.
Si bien este ámbito alberga los mayores niveles de urbanización y equipamiento, también es
donde se concentran los principales impactos ambientales. El pavimento, el tránsito
vehicular, la densidad edilicia y el alumbrado público generan contaminación atmosférica,
sonora y lumínica. A esto se suma la acumulación de residuos urbanos en ciertos sectores
críticos, que deterioran tanto la calidad ambiental como el paisaje urbano, afectando la
percepción del entorno y la funcionalidad ecológica del espacio.
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que son procesados y almacenados en galpones de empaque y bodegas, algunas de las cuales
producen sidra y vino artesanal.
Además, el uso intensivo del suelo para la producción, combinado con el diseño del sistema
de riego artificial, ha modificado significativamente el paisaje, generando nuevas condiciones
ambientales que favorecieron la aparición de ecosistemas de flora y fauna que antes no eran
posibles en estas tierras naturalmente áridas. Así, el desarrollo productivo ha tenido un
impacto indirecto en la expansión de la vegetación implantada y en la conformación de
corredores ecológicos a lo largo de los canales.
Sin embargo, también deben considerarse los impactos negativos asociados a este modelo
productivo. Las actividades agrícolas e industriales generan residuos sólidos y efluentes,
algunos de los cuales han afectado en el pasado la calidad del suelo, del aire y del agua.
Existen antecedentes documentados de vertidos de desechos de bodegas y otras industrias al
Río Negro, lo que generó alteraciones en el ecosistema acuático, afectando la biodiversidad y
la calidad del recurso hídrico tanto para uso humano como para fauna silvestre.
El desafío para este ámbito consiste en conciliar el desarrollo económico con prácticas
sostenibles que preserven el entorno natural, aseguren la calidad del agua y promuevan un
manejo responsable de los residuos, sin perder el carácter identitario y productivo que lo
define.
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En el parque industrial y áreas aledañas también se desarrollan otras actividades productivas
asociadas a la elaboración, transformación y distribución de bienes como:
- Metalurgia y manufactura.
Sin embargo, este modelo productivo también implica impactos ambientales de alto grado.
Las industrias situadas en este ámbito suelen ser altamente demandantes de recursos naturales
(agua, suelo, energía) y generan residuos y emisiones que afectan de forma directa el entorno.
Entre los principales impactos se destacan:
- Contaminación del agua por vertidos industriales y alto consumo de agua potable.
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Este ámbito está conformado por un sistema de elementos naturales y artificiales que
articulan funciones ambientales, históricas y territoriales en la periferia norte de la ciudad de
General Roca. Se incluyen aquí los cañadones, la defensa aluvional y la barda norte, junto
con sectores de calles rurales de bajo tránsito y escasa intervención urbana. Se trata de un
paisaje árido, pero complejo y dinámico, donde se hace evidente la tensión entre lo natural y
lo construido.
La barda Norte, por su parte, constituye un hito geográfico y paisajístico. Con su relieve
quebrado, su vegetación autóctona de estepa patagónica y su fauna característica, este sector
posee un alto valor ambiental. Aunque su uso recreativo o turístico es acotado y no está
sistematizado, presenta un enorme potencial como espacio de contemplación, senderismo,
educación ambiental y preservación ecosistémica.
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posee un fuerte componente histórico-cultural. La investigación visibiliza cómo el avance del
modelo de conservación tradicional (áreas protegidas con fines turísticos) ha generado
desplazamientos simbólicos y funcionales de la comunidad mapuche, restringiendo sus
prácticas ancestrales de uso del territorio (como la cría de ganado menor, pesca artesanal y
recolección de leña), y generando tensiones por la falta de consulta y participación en la
gestión del área protegida. Esta situación afecta la continuidad cultural, debilita el tejido
comunitario y refuerza un modelo excluyente de planificación territorial
Ambas fuentes fueron clave para comprender este ámbito más allá de su dimensión física.
Permitieron leerlo como un espacio donde confluyen distintas formas de habitar, donde la
conservación ambiental no puede desligarse de los derechos culturales y donde los procesos
urbanos, incluso en zonas de borde, siguen condicionando fuertemente la ecología y la
memoria del territorio.
Por lo tanto, el ámbito Paso Córdoba fue incluido como uno de los sectores estratégicos
dentro de nuestro análisis territorial, no solo por su riqueza ambiental y paisajística, sino
también por ser un territorio atravesado por conflictos, tensiones y memorias que nos
invitaron a pensar la planificación desde enfoques más integrales, sensibles y participativos.
La Colonia Rusa, asentamiento tradicional de inmigrantes rusos que llegaron entre fines del
siglo XIX y principios del XX, aporta un fuerte componente étnico-cultural al paisaje. La
comunidad conserva su centro comunitario, arquitectura particular, capillas y costumbres que
aún hoy se expresan en celebraciones y formas de habitar.
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- Calles anchas, irregulares y sin pavimentar.
- Presencia de árboles añejos, acequias, frutales, bardas visibles al sur y lotes mixtos
con casas, baldíos y pequeñas huertas.
- Vestigios de infraestructura ferroviaria, escuelas históricas, cementerios y
edificaciones rurales.
- Espacios con fuerte carga simbólica y social, como el circuito histórico del Pueblo
Viejo, el cementerio fundacional, y antiguos caminos que conectaban chacras y
comunidades.
Aquí la ciudad se mezcla con el campo: es frecuente ver tractores, frutales, galpones de
empaque, perros sueltos y niños en bicicleta compartiendo el espacio con casas nuevas que
empiezan a llenar algunos baldíos. Todo ocurre sin apuro, con ritmos más lentos y una
atmósfera barrial profundamente arraigada.
A partir del análisis integral del territorio, y tras identificar los sistemas y subsistemas
presentes en el recorte, definimos dos ámbitos con alto potencial proyectual, en función de
sus valores paisajísticos, ecológicos, identitarios y de oportunidad:
la Barda Norte y la Zona Costera Ribereña.
Ambos territorios presentan cualidades diferenciales que motivaron su análisis como posibles
escenarios de intervención, a partir de los objetivos de conservación, valorización y
resignificación que guiaron nuestro trabajo.
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Fue escenario de numerosas investigaciones paleontológicas y geológicas que aportaron al
conocimiento de la historia natural del Alto Valle, lo que lo posiciona como un soporte
científico y cultural clave para la ciudad.
Objetivos principales:
Limitaciones:
Poca articulación con el tejido urbano existente: Al encontrarse en una situación periférica y
con escasos puntos de conexión con los barrios consolidados, el ámbito presenta baja
continuidad funcional con el resto de la ciudad, dificultando su integración dentro del sistema
urbano y social cotidiano.
Frente a este panorama, optamos por explorar una segunda alternativa, que si bien también
presenta problemáticas complejas, ofrece condiciones más propicias para una intervención
realista, situada y con mayor impacto urbano-social inmediato.
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su potencial de integración urbana y su fragilidad ante procesos de privatización y expansión
desordenada.
Esta área se extiende sobre la margen norte del río Negro a la altura de Isla 32 e incluye
barrios como Mosconi, Villa del Río, BarrioVilla Náutica, La Ribera, Apycar y Barrio de la
Costa, caracterizados por una ocupación semirrural, viviendas dispersas y una estrecha
relación con el paisaje ribereño.
Presenta un relieve llano característico del Alto Valle, enmarcado dentro de un clima árido y
frío, con escasas precipitaciones anuales, inviernos rigurosos y veranos secos. No obstante, la
proximidad al río Negro y la presencia de sistemas de riego transforman este sector en un
entorno fértil y húmedo,
El río Negro, con sus meandros, islas y brazos secundarios, estructura no solo el paisaje, sino
también las actividades económicas y recreativas de los residentes, quienes aprovechan el
entorno para la pesca, la agricultura a pequeña escala y el esparcimiento.
- Aves ribereñas: garza bruja, gallareta escudete rojo, biguá, martín pescador
- Aves de ambientes abiertos: lechuza vizcachera, carancho
- Mamíferos: coipos (Myocastor coypus) en cursos de agua lentos
Subsistema Urbano-Recreativo: Isla 32, Camping Apycar,La Caletas Villa Nautica, predios
de clubes privados
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Infraestructura y servicios existentes: Hay presencia de clubes, balnearios, áreas
deportivas, campings y espacios verdes ya equipados, lo que permite articular nuevas
intervenciones.
Partimos de una hipótesis general: el avance del sector privado sobre el ámbito costero-
ribereño está modificando profundamente el sistema natural y, al mismo tiempo, restringe el
acceso y uso público del río y su paisaje por parte de la población general.
Para validar esta hipótesis, realizamos un mapeo de los elementos ubicados en el ámbito
seleccionado. Durante este análisis, observamos que, a diferencia del sector oeste (Paso
Córdoba), la zona este presenta una menor cantidad de espacios públicos y naturales
accesibles. De hecho, identificamos sectores donde prácticamente no existían áreas abiertas o
de uso común, lo que llamó nuestra atención.
Al conectar estos vacíos con la presencia de barrios privados y empresas, comprendimos que
estas intervenciones constituyen la principal limitación para el uso y disfrute colectivo del
territorio ribereño. Esta constatación reafirmó la hipótesis inicial sobre la privatización
creciente del espacio natural y la consecuente exclusión social.
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Para profundizar en este diagnóstico, realizamos un relevamiento de campo accediendo por la
calle Pellegrini, zona asfaltada que miembros utilizan actualmente no solo para movilidad de
vehículos sino también como medio de recreación física (correr, andar en bicicleta)
Una vez atravesado las zonas asfaltadas, accedemos a una calle rural desde donde
observamos las chacras productivas de pera, manzana y viñedos, así como también presencia
de criaderos y alojamientos.
Residencias privadas utilizan el agua del río de manera directa. Notamos que muchas de estas
propiedades modifican el cauce natural para crear lagunas artificiales, alrededor de las cuales
organizan sus loteos y desarrollos inmobiliarios, puntualmente Las Caletas, Villa Nautica.
Estas intervenciones alteran el sistema hídrico y paisajístico, fragmentan el corredor ribereño
y dificultan aún más el acceso público.
Este relevamiento confirmó que el avance privado no solo impacta ambientalmente, sino que
también configura barreras físicas y simbólicas que impiden la apropiación social del río y su
paisaje, consolidando un modelo excluyente y poco sostenible.
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En consecuencia, esta constatación fundamenta la necesidad de proyectar intervenciones que
recuperen la accesibilidad, promuevan la conservación del sistema natural y fomenten la
democratización del espacio público ribereño, garantizando su disfrute para toda la
comunidad.
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- Implementar acciones de restauración ecológica, como la reforestación con especies
nativas y la recuperación de humedales, para fortalecer el hábitat y la conectividad
ecológica.
- Establecer señalética clara y normativa de uso responsable, que regule las actividades
dentro del parque y promueva el respeto por el entorno natural y social.
Una de las decisiones centrales del proyecto fue adoptar una lógica de intervención
respetuosa con el territorio, basada en el reconocimiento y la reutilización de áreas ya
transformadas o degradadas por el uso humano. Esta estrategia no solo responde a una ética
de cuidado ambiental, sino que también se alinea con la búsqueda proyectual de valorizar el
paisaje existente, minimizar el impacto sobre el suelo y reforzar las huellas históricas y
sociales del territorio.
Desde el acceso al parque, se observa esta lógica: el área destinada a estacionamiento fue
seleccionada en función de su condición previa de degradación y compactación, evitando así
intervenir sectores vegetados o de mayor fragilidad ecológica. Esta decisión no solo protege
el ecosistema, sino que también pone en valor la preexistencia del lugar como parte activa de
la configuración espacial.
Del mismo modo, los senderos y recorridos interiores fueron proyectados siguiendo las trazas
ya marcadas por el tránsito peatonal informal, caminos rurales o sectores erosionados por el
paso del agua o de vehículos. Esta elección evita abrir nuevas heridas en el suelo y, a su vez,
refuerza la lectura del territorio como palimpsesto, donde cada capa de uso deja su marca y
puede ser resignificada a través del proyecto sin imponer una presencia invasiva.
Este tipo de decisiones proyectuales refuerzan una visión del espacio público como paisaje
vivo, donde la intervención arquitectónica no borra las huellas del pasado ni impone una
nueva forma, sino que dialoga con las transformaciones ya dadas, potenciándolas hacia un
uso más sostenible y accesible.
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Accesibilidad y Llegada al Parque
El acceso principal se realiza desde la calle Pellegrini, vertical a la Ruta Nacional 22,
ingresando al Barrio La Costa. Desde allí, una calle perpendicular de tierra nos conduce hacia
el este, bordeando el río hasta llegar a la superficie de recepción del parque. Este espacio de
llegada es una explanada de tierra árida, sombreada por una arboleda de álamos y sauces a
orillas del río Negro, que funciona como umbral natural y punto de bienvenida para visitantes
y vecinos.
Al ingresar al parque, el visitante se encuentra con una superficie de tierra desgastada por el
uso, ya acondicionada naturalmente por el paso del tiempo. Aquí decidimos implantar el
punto de acceso al parque sin generar nuevas huellas de impacto. En esta llegada, rodeada de
vegetación nativa, una cartelería de madera da la bienvenida e introduce a la experiencia
proyectual: un parque que interpreta y protege el paisaje ribereño. Se explica brevemente la
normativa ambiental (como la prohibición de encender fuego o dejar residuos) y se marca el
inicio del recorrido. Las visuales abiertas hacia el río y la barda sur invitan a detenerse unos
minutos y tomar conciencia del lugar.
Muy cerca del área de llegada y junto a un piletón natural formado por las crecidas del río
Negro, se dispone una zona de descanso equipada con baños secos, bancos, sombra y espacio
para hidratarse o prepararse para el recorrido. Este lugar también funciona como punto de
bifurcación hacia los diferentes senderos del parque y estacionamiento.
Este dispositivo se ubica al inicio del sendero mixto (peatonal y bicisenda). Es el primer
punto de interpretación del paisaje y cumple un rol educativo clave: aquí se explican los
efectos de la antropización del territorio, se diferencia entre los piletones artificiales y
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naturales que aparecen a lo largo del parque, y sobre el ecosistema acuatico-terrestre. Se trata
de un espacio de información ambiental que prepara al visitante para observar críticamente el
entorno.
A medida que se abre un nuevo sendero (de uso exclusivo peatonal), aparece un dispositivo
que profundiza en el valor del agua como recurso vital. Aquí se exponen contenidos
relacionados con la contaminación, el equilibrio de los ecosistemas acuáticos y la
responsabilidad comunitaria en el cuidado del río Negro. Es un punto de reflexión intermedia,
donde el visitante es invitado a repensar su relación con el paisaje, en particular con el
recurso hídrico que estructura la vida en el Alto Valle.
Este espacio se emplaza en un tramo del sendero más cercano al cauce, desde donde pueden
observarse especies en el agua. En este punto se desarrolla un contenido específico sobre la
fauna ictícola local, haciendo énfasis en la problemática de la pesca indiscriminada y en la
necesidad de mantener el equilibrio de los ecosistemas ribereños. Es un dispositivo de
contemplación activa, donde el visitante no solo observa, sino que comprende las
consecuencias ambientales de ciertas prácticas.
Entre la arboleda y el borde del río, este espacio propone un descanso prolongado y
recreación pasiva. No hay juegos ni estructuras invasivas: solo algunos bancos de madera,
sombra natural, y una atmósfera que invita a compartir alimentos, tomar mate y conversar.
Aquí las personas se apropian del espacio desde la tranquilidad, se conectan con el entorno y
con quienes lo comparten, reconociendo la importancia del paisaje como punto de encuentro
y pertenencia.
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Este último punto marca el cierre simbólico del recorrido. Ubicado en el extremo del parque,
ofrece vistas abiertas hacia los meandros, las islas del río y sectores de pastizales. Es un
espacio más silencioso y calmo, ideal para reflexionar sobre la experiencia del recorrido y su
narrativa: el agua como hilo conductor, la biodiversidad como valor, y la necesidad de
conservar el paisaje como patrimonio colectivo.
Recorrido Estacional
Se propone este recorrido con el fin de vincular las características climáticas y ambientales de
cada estación con los usos del espacio, las actividades posibles, el paisaje visible y los riesgos
o restricciones temporales. A continuación presentamos un cuadro comparativo de ambos,
teniendo en cuenta datos meteorológicos, la variación del caudal del río Negro y los cambios
ecológicos del entorno ribereño:
Clima Cálido a muy caluroso (20–34 °C), días largos, alta Frío a muy frío (2–14 °C), días cortos, heladas frecuentes
radiación solar
Río Negro (Caudal) Aumento por apertura de compuertas de riego Disminución por cierre del sistema de riego
Paisaje Verde intenso, vegetación activa (sauces, álamos, Vegetación seca o sin hojas, colores ocres, visibilidad de
pastizales húmedos) suelos y estructuras
Flora/Fauna Máxima actividad de aves, coipos, insectos Fauna reducida y más escondida, suelos con poca
vegetación
Actividades para el recorrido Bicicleta, miradores de aves, senderismo, educación Caminatas cortas, miradores, fotografía, estaciones de
ambiental al aire interpretación educativa
Intervenciones clave Sombra, hidratación, señalización por posibles Refugios del viento, cartelería interpretativa, recorridos
anegamientos cortos y seguros
En el diseño del recorrido propuesto dentro del parque, se prevé la construcción de una
pasarela elevada en el tramo del sendero más cercano al borde del río Negro. Esta decisión
responde a un análisis hidrológico del comportamiento del río en General Roca, donde las
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crecidas no dependen del deshielo, sino de la apertura programada de las compuertas del
sistema de riego provenientes del Dique Ballester.
Durante las estaciones de primavera y verano, coincidiendo con el período de riego agrícola,
el nivel del agua se incrementa significativamente, llegando incluso a cubrir parte de las
zonas bajas de la ribera. Esto convierte al sendero costero en un espacio vulnerable a
anegamientos temporales.
La pasarela elevada actúa como una solución técnica que garantiza la accesibilidad y
continuidad del recorrido durante todo el año, sin interrumpir el contacto visual y sensorial
con el entorno natural. Además, su construcción en madera y con fundamentos mínimos
busca una intervención de bajo impacto ambiental, permitiendo el escurrimiento natural del
agua y preservando la vegetación ribereña.
El proceso de análisis e interpretación territorial nos permitió construir una visión integral
sobre la zona ribereña de General Roca, entendiendo que el territorio no es una superficie
neutra o pasiva, sino un entramado de relaciones sociales, culturales, ambientales e históricas.
En este contexto, el paisaje costero del río Negro emerge como un espacio cargado de
sentido: un recurso vital, un borde urbano en tensión, y una reserva de identidad colectiva.
Durante el trabajo, se hizo evidente que estos espacios han sido históricamente postergados
en la planificación urbana. Mientras la ciudad se expandía hacia otras direcciones, la ribera
permaneció fragmentada, con usos dispersos y sin una estructura clara que permitiera su
apropiación pública. Sin embargo, esa misma condición abre una ventana de oportunidad:
pensar y proyectar este borde como un nuevo lugar identitario, capaz de articular naturaleza,
memoria y comunidad.
El proyecto propuesto, un parque interpretativo vinculado al agua, busca dar respuesta a esta
necesidad. Se plantea como una intervención sensible y estratégica, que no se limita a diseñar
un espacio físico, sino que propone activar procesos sociales, pedagógicos y ambientales.
Aspira a democratizar el acceso al río y al paisaje, generar sentido de pertenencia y habilitar
nuevas formas de habitar el territorio.
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se entrelacen en una experiencia transformadora para los habitantes y visitantes de General
Roca.
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