Monición de Entrada
Hermanos, bienvenidos a esta celebración eucarística del
decimoséptimo Domingo del Tiempo Ordinario.
Hoy la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la importancia
de la oración insistente y confiada.
Como Abraham intercede con valentía por Sodoma, y como Jesús
enseña a sus discípulos a orar, también nosotros estamos llamados
a mantener una relación constante con Dios, desde la fe y la
confianza.
Dispongamos nuestro corazón para vivir esta celebración con gozo.
nos ponemos de pie para recibir a nuestros celebrantes cantando .
Monición a la Primera Lectura
En esta primera lectura del libro del Génesis, escucharemos cómo
Abraham intercede con humildad y perseverancia por las
ciudades pecadoras.
Este pasaje nos muestra que Dios escucha al justo que ora con fe y
compasión por los demás.
Prestemos atención a esta enseñanza sobre el poder de la
intercesión.
Monición a la Segunda Lectura
San Pablo nos recuerda que por el Bautismo hemos sido
sepultados y resucitados con Cristo.
En Él, nuestros pecados han sido perdonados y nuestra deuda ha
sido cancelada.
Escuchemos con atención cómo la fe en Jesús transforma
radicalmente nuestra vida.
Monición para el Aleluya
Antes de proclamar el Evangelio, nos ponemos de pie para cantar el
Aleluya, signo de alegría y preparación para recibir a Cristo, que
nos habla en su Palabra.
Hoy el Señor nos recuerda que el Padre celestial da el Espíritu
Santo a quienes se lo piden.