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Una Palida Sombra

El documento 'Una pálida sombra: La identidad del profesor mexicano' de Francisco Covarrubias Villa y Oyuky Brito Torres explora la evolución y el papel de la educación en México, destacando cómo la escuela ha sido un instrumento de reproducción del régimen capitalista y la formación de una identidad nacional. Se analiza la transformación de la educación y su impacto en la profesión docente, así como el proceso de desescolarización que enfrenta la educación contemporánea. Finalmente, se discute cómo la escuela básica ha contribuido a la creación de un individuo consumista en lugar de fomentar la reflexión crítica y la conciencia social.
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Una Palida Sombra

El documento 'Una pálida sombra: La identidad del profesor mexicano' de Francisco Covarrubias Villa y Oyuky Brito Torres explora la evolución y el papel de la educación en México, destacando cómo la escuela ha sido un instrumento de reproducción del régimen capitalista y la formación de una identidad nacional. Se analiza la transformación de la educación y su impacto en la profesión docente, así como el proceso de desescolarización que enfrenta la educación contemporánea. Finalmente, se discute cómo la escuela básica ha contribuido a la creación de un individuo consumista en lugar de fomentar la reflexión crítica y la conciencia social.
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Una pálida sombra

La identidad del profesor


mexicano

COLECCIÓN mástextos. NÚMERO 28

Una pálida sombra


La identidad del profesor mexicano

Francisco Covarrubias Villa


Oyuky Brito Torres
Una pálida sombra. La identidad del profesor mexicano
Francisco Covarrubias Villa y Oyuky Brito Torres
Colección mástextos. Número 28
DIRECTORIO UPN
Sylvia Ortega Salazar
Rectora
Aurora Elizondo Huerta
Secretaria Académica
Manuel Montoya Bencomo
Secretario Administrativo
Prócoro Millán Benítez
Director de Planeación
Juan Acuña Guzmán
Director de Servicios Jurídicos
Fernando Velázquez Merlo
Director de Biblioteca y Apoyo Académico
Adalberto Rangel Ruiz de la Peña
Director de Unidades UPN
Javier Olmedo Badía
Director de Difusión y Extensión Universitaria
Coordinadores de área académica:
Andrés Lozano Medina. Política Educativa, Procesos Institucionales y Gestión
Ernesto Díaz Couder Cabral. Diversidad e Interculturalidad
Cuauhtémoc Gerardo Pérez López. Aprendizaje y Enseñanza en Ciencias,
Humanidades y Artes Carlos Ramírez Sámano. Tecnologías de la
Información y Modelos Alternativos
Julio Rafael Ochoa Franco. Teoría Pedagógica y Formación Docente
Margarita Morales Sánchez
Subdirectora de Fomento Editorial
Diseño de colección: Margarita Morales Sánchez
Revisión: Ernesto Silva Aceves
Formación: Rayo de Lourdes Guillén Castrillo
Formación de portada: Mayela Crisóstomo Alcántara

1a. edición 2007


© Derechos reservados por los autores Francisco Covarrubias Villa y
Oyuky Brito Torres © Derechos reservados para esta edición por la
Universidad Pedagógica Nacional.
Esta edición es propiedad de la Universidad Pedagógica Nacional,
Carretera al Ajusco núm. 24, col. Héroes de Padierna, Tlalpan, c.p. 14200,
México, D.F. [Link] ISBN 978-970-702-234-8
LB1731
C6.8 Covarrubias Villa, Francisco
Una pálida sombra : la identidad del profesor mexicano / Francisco
Covarrubias Villa, Oyuky Brito Torres. – México : UPN, 2007.
344 p .-- (Colección mástextos ; 28)
ISBN 978-970-702-234-8

1. MAESTROS – ORIENTACIÓN VOCACIONAL – MÉXICO.


2. MAESTROS – FORMACIÓN PROFESIONAL – MÉXICO. 3.
MAESTROS – MÉXICO I. Brito Torres, Oyuky, coaut. II. t.: La identidad
del profesor mexicano. IV. Ser.
Queda prohibida la reproducción parcial o total de esta obra, por cualquier medio, sin la
autorización expresa de la Universidad Pedagógica Nacional.
Impreso y hecho en México.

Índic
e
7 Introducción

16 Extracción social y pertenencia de


clase 16 Familia y clase social
46 Status social de la profesión
77 Prácticas culturales

86 Las enseñanzas de la escuela del


profesor 86 El ambiente académico
103 Los contenidos de la
enseñanza 125 Las formas de
la enseñanza
139 La actualización

150 El trabajo docente


150 División y rutinización del
trabajo 171 El aislamiento laboral

191 El “rol” de profesor


191 Los “roles” profesionales
222 Los modelos de profesor
234 Las funciones de la escuela y del profesor
265 Aspiraciones sociales y participación
política y sindical
265 Las aspiraciones
278 Vida sindical y participación política
303 La educación productora de una nueva

hegemonía 323 Bibliografía

330 Índice analítico

338 Índice de autores


Introducción
n el régimen feudal no existían
los estados nacionales sino los
feudos, pequeños territorios
controlados totalmente por un
señor

E
feudal en los cuales vivían él, su familia y sus siervos. Los
anhelos de poder de los señores feudales causaron luchas
entre ellos, y los ven cedores, apoyados por la clase capitalista
emergente, implantaron un gobierno que abarcó la totalidad de
los territorios conquistados bajo un solo poder.
Los feudos poseían características semejantes entre las
cuales se con taban el sentimiento de lealtad de los siervos a su
señor. Cada feudo era gobernado de conformidad con el
arbitrio del señor y las leyes escritas eran inexistentes.
El nuevo régimen tenía un primer problema: la multiplicidad de
sentimientos de pertenencia territorial de los miembros del
Estado na cional. Era necesario crear sentimientos de
pertenencia a la nueva enti dad estatal, el país, más allá de las
identidades feudales de procedencia. Para ello, los
intelectuales de la clase capitalista crearon los “símbolos
patrios”: bandera, himno, héroes, etcétera y, posteriormente, las
leyes. El surgimiento de la escuela básica pública implicó la
pérdida de te
7
Una pálida sombra

rreno de la Iglesia y la familia. La escuela pública se convierte


así en el órgano principal para la generación del nuevo
individuo. Transformar la educación en función del Estado
genera su masifi cación y masificar la educación básica genera
la masificación del oficio magisterial. La demanda creciente del
servicio educativo fue siendo cu bierta con la contratación de
individuos que sólo sabían leer y escribir. Poco a poco se
fueron creando escuelas para formar a los profesores y el oficio
de profesor se fue convirtiendo en profesión.
Ahora ya poseía el capitalista un territorio más grande por el
que podía circular para comprar y vender mercancías. Contaba
con un gran territorio disponible para incrementar las
ganancias, pero no contaba con una fuerza de trabajo
constituida de acuerdo con las necesidades del capital.
También contaba con un gobierno que encarnaba sus ideas y a
éste le encomendó la educación del pueblo trabajador de
acuerdo con el modelo de formación por el capitalista
construido. En cada momento del desarrollo histórico del
régimen capitalista predomina uno de los órganos del aparato
generador de conciencia. En los inicios del dominio social de la
clase capitalista, la escuela fue el órgano de hegemonía prin
cipal y asumió como objetivo fundamental la formación de
ciudadanos; hoy día es la televisión la gran educadora y el
objetivo asumido por ella y por todo el aparato de hegemonía
es el de formar consumidores com
pulsivos, con todas las implicaciones que esto conlleva. De ser
la escuela el órgano del aparato de hegemonía que mayor can
tidad de referentes aportaba en el proceso de constitución de
los sujetos, hoy en día ha visto reducido su poder y se avisora
ya el inicio de un proceso de desescolarización que podría
desembocar en el desmante lamiento del aparato escolar como
hoy lo conocemos. La cibernética permite ya realizar estudios
superiores sin trasladarse físicamente al plantel escolar;
múltiples canales de televisión transmiten referentes que antes
sólo la escuela transmitía; se venden paquetes escolares en
video y discos compactos para aprender idiomas y temas
específicos de distinta índole; etcétera.
El mundo ha iniciado ya el proceso de desescolarización y
todo apunta al abatimiento del único de los órganos del aparato
generador de conciencia que en el régimen capitalista genera y
aporta referentes

8
Introducción

que ponen en tela de juicio la operación y las finalidades de


este sistema social: la escuela. Si bien, la escuela ha
representado predominantemen te el carácter de reproductora
del régimen capitalista, ha sido también uno de los sitios en
donde se ejerce la reflexión y la crítica del sistema social.
El reemplazo paulatino de la escuela históricamente recién
iniciado tendrá efectos impredecibles. Ya se observa en los
países ricos y en las regiones más avanzadas de los países
pobres cómo Internet compite con la televisión por la mayor
cantidad de opciones de manejo de informa
ción que implica. La oferta de programas académicos de
posgrado por Internet es creciente y no tiene fronteras
territoriales nacionales. Por órdenes de los organismos
financieros internacionales, el apara to escolar público se
debilita en casi todos los países pobres del mundo y en su
lugar florecen empresas educativas privadas en las que el
alumno es un cliente y en las que se aplican los criterios
económicos propios del mundo de los negocios.
Los nuevos sustitutos de la escuela están formando sujetos
de acuer do con un modelo ideal de hombre distinto al
establecido por la escuela pública de los inicios del régimen
capitalista. Originariamente la escuela enseñaba a leer y
escribir y generaba en los sujetos un sentimiento de
pertenencia a la colectividad y a la nación; los sustitutos de la
escuela educan para el consumo, la individualidad y el
pragmatismo sin histo ria, el criticismo y la reflexión están
ausentes y el mundo se presenta con una inmediatez
presentista despojada de visión histórica.
La escuela pública no está diseñada para satisfacer las
demandas crecientemente cambiantes de los grandes
capitales. Y no sólo eso. La escuela pública es de las
instituciones sociales que mayor resistencia oponen a la
privatización mercantil total de la existencia humana. Pero los
nuevos sustitutos de la escuela encuentran escasa resistencia
en su camino. La escuela pública está debilitada por las
embestidas de gobier
nos neoliberales lacayos del gran capital mundial, por el
crecimiento y potenciación de los medios electrónicos de
comunicación y por la mer cantilización globalizante de la vida
Hoy día, la escuela básica ha sufrido profundas
transformaciones. El territorio nacional le ha quedado chico a
las empresas capitalistas. Hoy

9
Una pálida sombra

día se percibe claramente lo planteado por Karl Marx en el Siglo


xix: el proletariado no tiene patria; el capital tampoco. Todo el
mundo está siendo convertido en un arsenal de materias a
disposición de las gran des empresas capitalistas; todo el
mundo está siendo convertido en un
inmenso mercado de las grandes empresas capitalistas. Ya no
importa siquiera la nacionalidad del capital de la empresa; lo
que importa hoy es la empresa capitalista. En los países pobres
los pequeños capitalistas están siendo convertidos en
empleados del gran capital y en los países ricos esto ya
sucedió desde hace mucho. Desde hace muchos años, en
Estados Unidos cualquiera puede comprar un Corvette, pero
sólo unos cuantos pueden ser dueños de la fábrica que los
produce o del establecimiento que los vende. Hoy día, desde
que se nace, se ve como si fuera algo natural el vivir rodeado
de mercancías. La política y los políticos son ya una mercancía
también. Las campa ñas propagandísticas son ya campañas
publicitarias en las que se vende imagen y no confrontaciones
de proyectos histórico-sociales diferentes. Los candidatos se
diferencian más por la calidad de la publicidad que por las
propuestas concretas. Es la toma captada por la cámara, la
imagen difundida, lo que determina el voto y no el proyecto
histórico de país sus tentado por el candidato. Es el dinero
disponible para contratar la empre sa líder de publicidad lo que
lleva al poder. Son las empresas publicitarias las que ganan o
pierden las campañas y no los partidos políticos. La escuela no
es más que expresión de la sociedad en la que existe. Hoy día
los países capitalistas viven la contradicción consistente en que,
fue precisamente el nacionalismo lo que originó la creación de
la escuela básica y que ese nacionalismo se contrapone con la
mal llamada globa lización del sistema capitalista. Lo que
necesita el sistema capitalista son trabajadores sin conciencia
de clase ni conciencia nacional. Individuos que trabajen y
produzcan para el patrón, independientemente de la na
cionalidad de ese patrón y de ese trabajador.
De este modo, enseñar himnos, inventar heroicidades y
grandes amores por la patria, honrar una bandera, etcétera, se
contrapone con las características que las empresas
capitalistas requieren que tenga su personal. Pero, como no se
ha homogenizado totalmente el mundo, sino que existen
grandes diferencias entre las condiciones de vida en cada

10
Introducción

país, es necesario seguir educando en el nacionalismo para


que los suje tos de los países ricos que disfrutan del despojo
de los países pobres, si gan beneficiándose y sigan
defendiendo la integridad de sus naciones.
Estados Unidos es la expresión más acabada de este
proceso. Es el laboratorio social más avanzado del mundo. El
pueblo norteamericano está tan embrutecido que el Presidente
que declara la guerra a algún país pobre aumenta de inmediato
su popularidad. Qué importan las vi
das y los sufrimientos de millones de individuos si ellos pueden
seguir comiendo hamburguesas y hot dogs, tomando coca cola
y viajando en coches último modelo.
La escuela básica participa directamente en el
embrutecimiento del sujeto fomentando el nacionalismo y
transmitiendo referentes legiti madores del orden social
capitalista. La escuela básica sigue rindiendo honores a la
bandera hecha con tela importada y con un asta de plástico
producida por una empresa transnacional; tocan el himno
nacional en un aparato electrónico de una marca que se vende
en todo el mundo. Por supuesto que el disco es compacto y
producido en el extranjero tam bién. Véase el nivel que ha
alcanzado la contradicción.
La escuela básica no se ocupa en incorporar referentes que
desa rrollen la capacidad reflexiva y crítica de los alumnos y
promueve la competencia no la solidaridad. Finalmente, entre
más embrutecido esté el sujeto, mayores son las posibilidades
de que sea un buen trabajador generador de utilidades y un
buen consumidor.
La escuela básica se ha convertido en amortiguador de la
presión laboral. El régimen capitalista se caracteriza por contar
con una enorme cantidad de trabajadores sin empleo y la
escuela básica ha dosificado los saberes que transmite de
modo que, lo que antes se enseñaba en prima
ria, hoy se ha distribuido en primaria, secundaria y parte del
bachille rato. Los viejos que sólo estudiaron primaria allá por los
años cuarenta, saben más de historia, geografía y matemáticas
que los recién egresados del bachillerato. Con esto, la escuela
básica contribuye a la reducción de la presión laboral y se
convierte en sala de espera de los estudiantes mientras
consiguen empleo.
Con la universalización de la producción y distribución de
mer cancías se ha universalizado también la cultura. Es decir,
se han uni-

11
Una pálida sombra

versalizado el vestido, la alimentación, los deseos, las


aspiraciones, las diversiones, la manera de amar y de odiar.
Todo.
El hombre ideal del capitalismo es el hombre unidimensional
del que hablaba Marcuse en los años sesenta. Es el hombre
que se dedica a una sola cosa; el hombre especializado
existencialmente. Obsérvese cómo hoy día sólo cantan los
profesionales del canto y los demás sólo los oyen; sólo juegan
los profesionales del deporte y los demás los ven mientras se
toman una cerveza; sólo los profesionales ejercen el poder
político; sólo los especialistas en la materia opinan y los demás
asumen esas opiniones.
Y ¿cuál es la situación en México? Para empezar, hay que
señalar que el Estado mexicano vive hoy día el problema de
que tradicionalmente la escuela básica fue utilizada para
legitimar la dominación política de los gobernantes, generando
en la conciencia de los niños una relación de identidad entre
los símbolos patrios y los gobernantes. Junto con la función de
generar un sentimiento de pertenencia a la patria mexicana, a
través de la inculcación de sentimientos de veneración a la
bandera, al himno y a los héroes, se transmitía la idea de que
los gobernantes en turno encarnaban esos símbolos. Cuando
de problemas internacionales se trataba, el Presidente de la
República había heredado directamente de Juárez el
sentimiento pacifista, mientras que dentro del país cotidiana
mente se violaban los derechos humanos. En los actos agrarios
los go
bernadores de los estados, el Presidente de la República y los
secretarios de estado eran reencarnaciones de Zapata o de
Cárdenas y la escuela básica mexicana participaba en la
difusión de estos mensajes.
Pero resulta que actualmente las ideas de Hidalgo, de
Juárez, de Za pata y de Cárdenas se contraponen directamente
con las ideas de los gobiernos neoliberales mexicanos. Hoy día
los gobernantes mexicanos se piensan como empleados del
gobierno norteamericano y lo son. En el fondo de sus
corazones anhelan que México sea una estrella más de la
bandera de Estados Unidos. Para ellos el mejor mundo posible
es aquel que tiene muchos hot dogs y hamburguesas, free
ways y coca colas. Un mundo sin memoria histórica, a menos
que un lugar o un objeto históri
co represente un atractivo turístico lo suficientemente fuerte
como para atraer a grandes masas de turistas y hacer negocio
con ellos.

12
Introducción

En la concepción neoliberal del gobierno mexicano, sólo


tiene de recho a sobrevivir lo que sea negocio o tienda a serlo.
Y resulta que la escuela básica pública mexicana fue diseñada
para impartir una educa ción nacionalista que, no sólo es
diferente de la educación neoliberal, sino que se contrapone a
ella. La conciencia nacionalista es un obstá culo para el
desarrollo de las empresas imperialistas y la escuela pública
mexicana sigue educando en el nacionalismo.
Pero, además de los anhelos gubernamentales de transición
de la es cuela nacionalista a la neoliberal, la educación básica
en México enfren ta muchos otros problemas. Uno de ellos, y
quizá el más importante, es el de los propios profesores.
En una investigación colectiva realizada por un grupo de
doctoran tes, por cierto, todos ellos profesores, se estudiaron
diferentes aspectos de la formación de los profesores y los
resultados fueron escandalosos. En todas las carreras
profesionales de universidades e institutos tecnoló gicos,
trátese de carreras profesionalizantes o de carreras
investigativas, el egresado posee una formación en lo que se
refiere a los conocimien tos disciplinarios científicos básicos de
la carrera. Por ejemplo, el mé dico sabe anatomía, fisiología y
sintomatología; el sociólogo conoce las principales corrientes
de pensamiento sociológico; el ingeniero civil sabe cálculo,
física, topografía, geología, etcétera; el psicólogo conoce las
principales corrientes de pensamiento psicológico pero, el
profesor de educación básica no posee ninguna base sólida de
conocimiento dis ciplinario profesional.
En el análisis que se hizo de los planes y programas de
estudio se encontró que, de hecho, la Pedagogía no es objeto
de preocupación for mativa. La justificación de la no enseñanza
de Teoría Pedagógica radica en la consideración de que, lo
importante para el profesor es saber cómo enseñar y no las
características de los discursos pedagógicos.
En los documentos oficiales se habla de la posesión o
adquisición en la práctica profesional de los conocimientos
básicos, como justificación de su no inclusión en los programas
formativos. Uno de los doctorantes aplicó exámenes a
profesores al azar y se encontró con que alrededor del 90% no
poseen los conocimientos básicos en ciencias sociales, natura
les, matemáticas y español que los documentos oficiales aseguran son

13
Una pálida sombra

poseídos. La pregunta que surge de inmediato es: ¿Cómo


alguien puede enseñar lo que no sabe?
En resumidas cuentas, el profesor no posee el conocimiento
disci plinario científico que explica los procesos de cognición, no
posee los conocimientos básicos y no posee una cultura
general sólida. A esto debemos agregar su desprestigio social,
la simulación académica, el au sentismo y la frecuente
suspensión de labores, sus bajos salarios, la po litización de su
desempeño, etcétera.
Otro aspecto del problema es el abandono de la escuela
básica por el gobierno federal, en lo que se refiere a
mantenimiento y conservación de las instalaciones y el
mobiliario. Ahora los padres de familia deben financiar los
materiales y hacerla de pintores, electricistas, carpinteros,
albañiles y jardineros en las reparaciones del edificio y del
mobiliario, además de darle clases a sus hijos porque ahora los
profesores de prima
ria dicen que requieren de su colaboración académica, pues el
tiempo requerido para atender la aberración pedagógica de las
dobles plazas, no les deja energías para atender a los
alumnos.
Pero en la escuela secundaria las cosas son diferentes. Acá
cada pro fesor imparte su materia al margen de lo que pasa en
las otras asigna turas. Él es un señor feudal al que no interesa
lo que pasa fuera de su clase. Tiene que soportar el
embrutecimiento que produce repetir las mismas cosas en
diferentes grupos o impartir diferentes materias y vivir el
problema de preparar materiales para atender diferentes temas
y en diferentes lugares. La enorme cantidad de alumnos
atendidos, la diver sidad de las asignaturas y la participación, a
veces en varias escuelas, ge neran condiciones tales que hacen
imposible que sea interesante el dar clases y que se desarrolle
un sentimiento de frustración y menosprecio personal.
La secundaria técnica es una de las más grandes aberraciones
pe dagógicas mexicanas. Creadas en el interior del Instituto
Politécnico Nacional, las escuelas secundarias técnicas
pretendieron preparar al adolescente para su incorporación
inmediata al mercado de trabajo. La secundaria técnica fue el
primer paso dado por el gobierno mexicano para subordinar la
educación a las necesidades empresariales. Por fortu na, el
desempleo ha sido tal que ni siquiera los jóvenes de 18 años o
más

14
Introducción

consiguen empleo, menos los muchachos recién egresados de


la escuela secundaria. Hoy día el país está plagado de
escuelas secundarias y pre paratorias técnicas dedicadas a
mantener entretenidos a los jóvenes.
Ha sido tanta la necesidad de mantener entretenida a la
juventud que hasta el Conalep que era originalmente terminal,
hoy día es un bachille rato propedéutico. Lo interesante del
asunto es que, independientemen te del tipo de escuela en el
que se haya estudiado, los egresados recientes de bachillerato
poseen más o menos los mismos conocimientos que los que
egresaron de primaria en los años sesenta. La escuela básica
mexi cana no enseña los considerados saberes básicos, mucho
menos enseña a pensar. Cómo va a enseñar los saberes
básicos que todo sujeto debe poseer si los profesores los
desconocen; cómo va a enseñar a pensar si los propios
profesores no saben hacerlo.
México está inserto en el proceso de globalización y nuestros
go bernantes quieren que compitamos laboralmente a nivel
mundial. Para empezar, nunca se nos preguntó si queríamos
globalizarnos. Ellos lo decidieron y dijeron después que la
globalización era irrefrenable e in evitable. Hoy día se globalizan
los precios de las mercancías menos el de la fuerza de trabajo;
se globaliza el consumo de mercancías pero no la capacidad
económica para adquirirlas; se globaliza la televisión y la in
formática pero no la escuela. Se globalizan las aspiraciones de
alumnos y profesores pero no su formación ni sus condiciones
de vida.
Este es el marco en el que se desarrolla la existencia del
profesor mexicano de educación primaria; este es el marco en
el que existe como una pálida sombra. Y esa pálida sombra es
el objeto de explicación de este trabajo.

15
Extracción social y pertenencia de clase
Familia y clase social

social de satisfacción de las

L necesidades sexuales bajo


determinadas condi
a natural necesidad de la
procreación, más la exigencia
ciones, motivan en los sujetos reacciones psicológicas de
diversa índole que los conduce a tomar decisiones a veces
razonadas o, simplemen te, basadas en lo emocional. Al formar
una familia, unos reproducen puntualmente las condiciones
existentes en su familia de procedencia, otros establecen
nuevas condiciones y otros más simplemente garanti zan tener
a quien se ocupe de ellos si se alcanza la vejez. A veces se
desea mantener un apellido al que se le atribuyen
determinadas vitudes, otras, salvar la imagen social de haber
formado una “buena familia” o contar con alguien a quien
querer o a quien dominar. En fin, cada sujeto, vo luntaria o
involuntariamente, consciente o no, toma una determinación
entre las existentes en el abanico social de posibilidades.

16
Extracción social y pertenencia de clase

Con la aparición de la genética como ciencia1 es posible apreciar


objeti vamente cómo se transmiten los caracteres físicos,
bioquímicos y compor tamentales de padres a hijos; cómo a
partir de la información que aporta cada uno se van definiendo
las características individuales de cada nuevo ser y, cómo las
estructuras anatómica y fisiológica se conjugan con el am biente
físico y social en la conformación de la personalidad individual.
El peso, la talla o el grado de pigmentación de la piel, suelen
depen der de una gran variedad de genes y, no sólo eso,
algunos problemas de salud son generados por la información
genética que aporta cada sujeto de la pareja, llegando al punto
de que hasta la condición de géne ro determina la
manifestación o latencia de enfermedades que ya están
presentes en el mapa genético. El sexo está determinado por la
acción de una pareja de cromosomas. Las anomalías del
sistema endocrino u otros trastornos pueden alterar la
expresión de los caracteres sexuales secun darios, aunque casi
nunca invierten totalmente el sexo. Por ejemplo, una mujer
tiene 23 pares de cromosomas y los componentes de cada par
son muy similares. Sin embargo, un varón tiene 22 pares
iguales de cromo somas y uno con dos cromosomas diferentes
en tamaño y estructura. Los 22 pares de cromosomas
semejantes en mujeres y en hombres se llaman autosomas. El
resto de los cromosomas se denomina, en ambos sexos,
cromosomas sexuales. En las mujeres los dos cromosomas
sexua les idénticos se llaman cromosomas X. En el hombre,
uno de los cromo somas sexuales es también un cromosoma X,
pero el otro más pequeño recibe el nombre de cromosoma Y.
Cuando se forman los gametos, cada

1
El concepto de genética nace en 1900 y se acuña el término en 1906 por el biólogo
británico William Bateson, y aunque se reconoce el trabajo brillante de Las leyes de
Gregorio Mendel desde 1844 como el origen de la genética, no es hasta 1900 que se le
adjudica el carácter de ciencia, ya que implica un conocimiento cierto de las cosas por
sus principios y sus causas; la herencia biológica y la variación serían las cosas,
mientras que sus principios y causas serían las leyes que gobiernan las semejanzas y
diferencias entre los individuos de la misma especie. “En su ensayo sobre la herencia
el conocido biólogo francés Jean Rostand (hijo del autor de ‘Cyrano’) cita un pasaje de
su famoso compatriota Miguel de Montaigne, quien en sus Ensayos, escribe lo
siguiente: ‘Qué monstruo es esta gota de semen, de la que provenimos y que lleva en
sí gravada no sólo la forma corporal sino también los pensamientos e inclinaciones de
nuestros padres? ¿Dónde guarda esta gota de agua número tan infinito de formas?
¿De qué manera lleva esos factores de semejanza que actúan de modo tan
desconcertante que el bisnieto se parece al bisabuelo y el sobrino al tío?’ Sabemos hoy
que el hombre en la biología, no es sólo gota de semen, sino la conjugación de dos
células general mente muy distintas que hace todavía más interesante el fenómeno de
la herencia.” http:// www. monografí[Link].

17
Una pálida sombra

óvulo producido por la mujer contiene un cromosoma X, pero el


cro mosoma generado por el hombre puede contener un
cromosoma X o uno Y. La unión de un óvulo, que siempre
contiene un cromosoma X, con un espermatozoide que
también tiene un cromosoma X, origina un cigoto con dos X: un
descendiente femenino. La unión del óvulo con un
espermatozoide con un cromosoma Y da lugar a un
descendiente mascu lino. La longitud aproximada del
cromosoma Y es un tercio de la del X y, aparte de su papel en la
determinación del sexo masculino, parece que es
genéticamente inactivo.
Pongamos por caso enfermedades ligadas al sexo del
hombre: la ce guera para los colores. Si se recuerda que el
padre transmite su cromo soma X a todas sus hijas y a ninguno
de sus hijos, mientras que la madre pasa uno de sus dos X a
cada uno de sus descendientes, todos los hijos de una madre
ciega para los colores son ciegos, independientemente del tipo
de visión que tenga su esposo; pero si el esposo tiene visión
normal, todas sus hijas tienen visión normal. Más estas hijas
son portadoras del gene de la ceguera para los colores, pues
tienen este gen recesivo encu bierto por su alelo dominante;
casadas con varones de visión normal de los colores tienen
todas las hijas normales pero, de los hijos, aproximada mente la
mitad son normales y la otra mitad ciegos para los colores. Sólo
puede nacer una hija ciega para los colores si un varón de
conkición igual se casa con una mujer portadora u homocigótica
y ciega para los colores. Puesto que las mujeres portadoras o
ciegas para los colores y los varones ciegos para los colores
son menos frecuentes que los portadores de genes para la
visión normal, estos matrimonios son bastantes raros.
Similarmente, una de las formas de la enfermedad llamada
hemofilia está limitada casi exclusivamente al varón y tales
varones enfermos son, invariablemente, hijos de madres
normales pero portadores del gene re cesivo de la hemofilia.
Los varones hemofílicos, si sobreviven y llegan a la edad
reproductora tienen hijas todas normales pero portadoras de
hemofilia que transmiten a la mitad de sus hijos (nietos del
varón he mofílico). La mitad de las hijas de una mujer portadora
son también conductoras heterocigóticas.2
2
La teoría cromosómica de la herencia individual entiende que cada cromosoma está
constituido por partículas o genes destinados a cumplir misiones específicas en la
transmisión de caracteres

18
Extracción social y pertenencia de clase

El código genético está conformado por cuatro bases


nitrogenadas (adenina, citosina, guanina y timina) que
representan las letras molecu lares del mensaje genético que
significan al adn y en los casi dos metros de éste, que se
guarda en el núcleo de cada una de las células del cuerpo,
están los 50 mil o 100 mil genes que dan las órdenes para
conformar nuestro cuerpo, lo cual quiere decir que
potencialmente existe el mismo número de trastornos
genéticos. Así, entonces, en el análisis del adn es posible
detectar las mutaciones presentes en el organismo, lo que ha
dado paso a tecnologías genéticas revolucionadas que
posibilitan el es
tudio minucioso del genoma humano, con el propósito de
mejorar la calidad de vida del ser en cuanto a sus elementos y
componentes orgá nicos, acontecimiento que en los ámbitos
político, económico y socio cultural ha provocado un importante
fenómeno social que tiende más a ocuparse en cuestiones de
bioética que de la importancia del propio avance científico.
Obviamente, esta información es desconocida por la
inmensa ma yoría de los sujetos y la reproducción es realizada
atendiendo a otras cuestiones pero no a estas. La importancia
del conocimiento de las ca racterísticas biológicas de cada uno
y su implicación en la herencia hu mana es de vital importancia
ya que no sólo se transfieren rasgos físicos, sino fisiológicos y
genéticos, es decir, la susceptibilidad a padecer cier tas
enfermedades como la esquizofrenia, la tuberculosis, varias
formas del cáncer, las cefaleas y la hipertensión arterial. Desde
el momento de la concepción hasta el del nacimiento, el
proceso ocurrido en el nuevo organismo está dirigido por
factores fisiológicos. Su desarrollo intraute rino depende, en
primer lugar, de cuán buena sea la interacción fisioló gica entre
la madre y el niño sin nacer, de cómo se dan las interacciones
biológicas dentro del embrión y del feto en sí y del crecimiento y
madu ración de las estructuras orgánicas antes de que sus
funciones sean útiles al organismo como un todo.

hereditarios. El conjunto de genes contenidos en los cromosomas o genomio es


necesario para el desarrollo normal del individuo. Según las leyes mendelianas, la
herencia está determinada por la acción de pares de elementos, en el que uno es
dominante y otro recesivo, de tal forma que la pareja de genes puede estar
representada por dos genes dominantes, uno dominante y otro recesivo o dos
recesivos, lo que resulta altamente significativo para la comprensión de rasgos tanto
normales como patológicos en las especies vivientes, incluyendo al hombre. http://
www..monografí[Link]

19
Una pálida sombra
Mientras el niño por nacer obtenga de la sangre materna
todo lo que necesita para crecer y desarrollarse todo estará
bien. “El parto expulsa al niño de la cálida y oscura monotonía
de las aguas uterinas y lo lanza a un mundo de cambios
incesantes y de espacios infinitos. En él se ve expuesto a
ruidos y luces, a sabores y olores, al calor y al frío. Respira
aire, yace sobre superficies sólidas, se lo levanta y acuesta, se
lo lleva en brazos, se lo maneja y mueve de un modo que le
resulta totalmente des conocido. Experimenta las molestias del
hambre y aprende a aliviarlas por medio de la acción propia,
obteniendo un placer nuevo cuando su estómago se llena.
Pero, a partir de ese momento, para obtener comi
da necesita asir un pezón con los labios y aprender el arte de
mamar y tragar sin dejar de respirar. Necesita digerir y asimilar
la comida que ha ingerido y, a través de sus propios esfuerzos
musculares, eliminar los productos de desperdicio. Todo esto
significa trabajo y, a menudo, inco
modidades, vacío y dolor.”3
Múltiples estudios muestran que la forma en que los padres
tratan a sus hijos aun antes del nacimiento tiene consecuencias
profundas y du raderas en la vida emocional, pues son estos
alumnos astutos en la per cepción de los intercambios
emocionales más sutiles que se producen en la familia. La
mujer, por ejemplo, en quien recae la responsabilidad de cuidar
y educar a sus hijos a menudo careciendo de compensaciones,
participación y apoyo de la pareja, vive un periodo de relativo
aisla miento en el que se gestan dudas, frustraciones,
desalientos y no pocos resentimientos.
Margaret Mead aporta algunas consideraciones al respecto. Dice:

“... es evidente que en cualquier sociedad simple y homogénea, los niños,


una vez adultos, tendrán los mismos rasgos generales de personalidad
que sus padres les enseñaron. Pero no se trata de una simple imitación.
Se consigue una relación más delicada y precisa entre la forma como el
niño es alimentado, puesto en la cama, dis
ciplinado, enseñado a auto-controlarse, mimado, castigado y alentado, y la
adecua ción final a las maneras de los adultos. Además, el modo como
hombres y mujeres tratan a sus hijos es una de las cosas más
significativas en la personalidad adulta de

3
Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la personalidad, p.
47.
20
Extracción social y pertenencia de clase

cualquier pueblo, y uno de los aspectos que ponen más crudamente en


evidencia los contrastes entre los sexos.”4

Las historias familiares de los sujetos se tornan recurrentes en


situacio nes de violencia, desintegración, descalificación,
manipulación, chan taje y hasta condicionamiento. Las
demostraciones de afecto entre los integrantes de la familia se
dificultan a medida que los hijos crecen, esto debido al
desajuste interpretativo de lo que son las normas proxémicas,5
tanto por creencias de origen como por influencia del ambiente;
así en tonces, los hijos van creciendo con carencias afectivas y
por supuesto, motivando la dificultad y hasta imposibilidad de
lograr demostrarlas en relaciones futuras.
Infantes, adolescentes y adultos requieren de la cercanía
física, de las caricias y de las frases que validan su inteligencia
emocional. Con éstos y otros referentes se conforman los
bloques de pensamiento que impli can la constitución de las
formas de apropiación de la realidad y, con ello, los niveles de
conciencia, es decir, se van creando las condiciones para
motivar potencialmente la estructura de la conciencia.

“Existen cuatro modos de apropiación de lo real: el


empírico, el mágico/religioso, el artístico y el teórico, cuatro maneras de
convertir en figuras de pensamiento los objetos reales;
cuatro maneras de conocer la realidad.”6

Los procesos cognitivos

“… son procesos de constitución de conciencia. La conciencia se


constituye con figuras de pensamiento que formalmente pueden ser
agrupadas en dos bloques: el

4
Mead, M. Sexo y temperamento en las sociedades primitivas, p.
69.
5
“La proxemia, junto con los aspectos supra-segmentales del habla, la kinesia y
cronémica, confor man las que se pueden llamar variables paralingüísticas de la
comunicación. El espacio que la per sona utiliza al interactuar, tanto con objetos como
con personas, informa sobre muchos aspectos inherentes a su estatus, intereses,
intenciones [...] La distancia entre dos personas, generalmente es un indicador del
deseo o intencionalidad por establecer una relación o interacción. Sin embargo,
factores culturales como las jerarquías, la autoridad o el liderazgo, son variables que
determinan el grado de proximidad espacial. Es evidente que la proxemia es un
componente de la cultura, de manera que la delimitación o empleo del espacio varía
significativamente de un sistema cultural a otro.”
[Link]
6
Covarrubias Villa, F. Las herramientas de la razón, p. 15.

21
Una pálida sombra

ontológico y el gnoseológico. Entre estos dos bloques se integra la


personalidad del sujeto y en esa personalidad está implicada una
teleología, i.e., una manera de que rer el futuro. De este modo, la
personalidad del sujeto se expresa como concepción ontológica y como
concepción gnoseológica.”7

Al respecto Cameron dice lo siguiente:

“... desarrollo de la personalidad es el nombre que se ha dado a la


transformación gradual del organismo biológico en persona bio-social.
Gracias a una interacción continua con otros seres humanos en un
ambiente humano, todo niño termina por sentir, pensar y actuar de modo
fundamentalmente igual a como los demás sienten, piensan y actúan. Se
erige un mundo externo estable compuesto de espacio y tiem
po, en el que hay personas, cosas y relaciones causales; un mundo que
corresponde rá al que experimentan los adultos pertenecientes a su
cultura. En pocas palabras, los cambios incontenibles que ocurren en la
apariencia y en la conducta del niño, que se mantiene a lo largo del
crecimiento y la madurez, tienen su paralelo en los cambios perceptivos y
cognoscitivos incontenibles que ocurren dentro de él.”8

En consecuencia, la riqueza de referentes que se construyen en


el núcleo familiar como primer espacio objetivo de
comunicación, se convierten en una excelente oportunidad
para potenciar la generación de sujetos individuales
interesados en establecer una relación dialéctico-crítica con sí
mismos y con su entorno.9
Existen otras formas de valorar la dinámica interna de la familia
y sus integrantes, sobre todo desde la perspectiva terapéutica.
Estas formas de percibirla invitan al análisis de situaciones de
la cotidiani dad que, precisamente por serlo, pasan
generalmente inadvertidas; los olores en la casa y en la ropa
que se usa adquieren un significado muy

7
Covarrubias Villa, F. La generación histórica del sujeto individual,
p. 12.
8
Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la personalidad, pp.
44-45.
9
“El proceso de la constitución de la conciencia se inicia desde la gestación del sujeto.
La actitud que el padre y la madre asumen ante el futuro naciente, incide en los
estados de ánimo de la madre, en su conducta alimenticia, laboral y sexual y esto es
transmitido indirectamente al feto en forma de alimentos y de condiciones uterinas. Las
actitudes ante el futuro nacimiento y la conducta ma
terna son resultado sintético de la conciencia social existente. Es la sociedad lo que
determina la actitud que se asume ante el individuo en gestación y no los ‘instintos
maternales o paternales’.” Covarrubias Villa, F. Las herramientas de
la razón, p. 27.

22
Extracción social y pertenencia de clase

especial, actúan como anclajes que orientan el sentido de


pertenen cia, los sabores propios de los alimentos que se
consumen, la manera de prepararlos y la preferencia por
algunos se convierten incluso en particularidades que dan
identificación al grupo social, motivando con ello, en algunos
casos, la satisfacción y el compromiso silencioso de mantener
las tradiciones. Comúnmente es la madre quien sutilmente
incorpora y mantiene las formas y costumbres aprendidas en el
grupo familiar del que proviene.10
En la genética se asegura que la mujer elige a su pareja
mediante percepción olfatoria, esto es con relación a la
información transmiti da. A esto se le llama histocompatibilidad.
Es un asunto muy complica do dado el amplio mosaico genético
del mexicano a partir del punto de vista del mestizaje. Se
asegura incluso que algunos problemas de fer tilidad en las
parejas tienen su origen precisamente en la falta de este
elemento en el adn. La deficiencia hereditaria es poco frecuente
y ha sido reportada principalmente en caucásicos.
El crisol familiar de todo individuo es un barómetro
sorprendente mente poderoso del estilo emocional que
dinamiza las relaciones inter personales en las que se ve
inmerso en todos los espacios de convivencia, y aunque la
psicología de las emociones está todavía en sus inicios, lo que
sí se sabe es que éstas actúan en el organismo como
imperativos psico-biológicos, ya que se convierten en
reacciones de urgencia adap tadas a la descarga de energía
excesiva, señalando peligros o satisfacien do deseos.

“Esta complejidad de la motivación en los seres humanos surge en parte


de la enor me complejidad del organismo humano, pero muy en especial
de la organización psicodinámica del hombre, única en toda la naturaleza.
La estructura psicodiná
10
“Pocos terapeutas familiares exploran el funcionamiento de la familia desde la
perspectiva del ‘cuerpo’. Muchas familias son estudiadas como fenómenos
psicológicos, sociológicos y ciberné ticos. El enfoque integrativo gestáltico aplicado a la
familia incluye también el cuerpo o cuerpos vivientes. Puede ser visto como una
entidad biológica y como una unidad de interacciones físicas. La familia es un mundo
total de sentimientos, sensaciones táctiles, formas, sonidos, olores, vistas,
temperaturas y más que nada movimientos. Hay un movimiento que fluye hacia la
cohesión y otro hacia la separación, contacto y retirada de contacto.” Salama, H. y R.
Villarreal. El enfoque gestalt, una psicoterapia
humanista, p. 108.

23
Una pálida sombra

mica interna de toda persona refleja la complejidad de la sociedad


humana, de sus demandas y oportunidades en continua variación para
expresarse y adaptarse. La sociedad humana, representada por la
estructura de la familia, a principios de la vida, exige que cada persona
adopte las normas prevalecientes y que las vuelva parte inte
gral de sí misma. Le exige aceptar un papel específico, de principio el de
niño entre otros niños, subordinado a los adultos, y, más tarde, el de
adulto, con cierta libertad respecto a la identidad o el estilo de vida que
desarrolla.”11

Pongamos por caso el ejemplo de las familias migrantes:

“… todas las migraciones, aun las más pequeñas, como la mudanza de


una casa a otra, de un barrio a otro, o las más deseadas y buscadas
como crecimiento econó mico, social o profesional, son procesos muy
complejos en los niveles conscientes e inconscientes de los individuos,
familias o grupos que las realizan. Los elementos comunes son: pérdidas
(duelos), conflictos de lealtades, construcción de nuevos proyectos,
encuentro con lo ‘desconocido’ que provoca curiosidad, ansiedad y mie
do, desconocimiento, aprendizaje-desaprendizaje, extrañamiento,
nostalgia, cam bios (y su consiguiente necesidad de adaptación) en el
contexto tempóreo-espacial, interaccional y simbólico.”12

Esta inestabilidad crea en los sujetos sentimientos y conductas


que se traducen en agresión, depresión y confusión;
emociones que siendo hasta cierto punto normales en su
continua práctica, provoca en los mayores dolor, impotencia,
culpabilidad y proyecta en los menores des
amor o falta de responsabilidad. Así, el aislamiento, retracción, negación
11
El sistema psicodinámico es una organización conceptual formada por funciones
mentales entre lazadas. Se le ha ido elaborando en los últimos setenta años como un
intento por hacer inteligible la experiencia y la conducta humanas sin descuidar sus
elementos irracionales. Aún sigue en pro ceso de evolución, pero sus rasgos principales
han quedado establecidos firmemente. Cameron, N. Desarrollo y
psicopatología de la personalidad, p. 161. “Hegel elaboró la
expresión más sistemática y profunda de la idea del hombre productivo, del individuo
que es él en tanto que no es pasivo-re ceptivo, sino que se relaciona activamente con el
mundo; que es individuo sólo en este proceso de captar al mundo productivamente
haciéndolo suyo. Expresó esta idea en forma poética afirmando que el sujeto quiere dar
un contenido a la realización, lo hace ‘traduciéndose de la noche de la posi bilidad al día
del acto’. Para Hegel, el desarrollo de todas las fuerzas, capacidades y potencialidades
individuales es posible sólo mediante la acción continua, nunca mediante la pura
contemplación o receptividad.” Fromm, E. Marx y su concepto del
hombre, p. 41.
12
Troya, E. De qué está hecho el amor, p. 66.

24
Extracción social y pertenencia de clase

y mistificación cobran presa en esa familia de constante


movilización. Los desórdenes de la personalidad, en estos
casos, están más inclina dos hacia las conductas antisociales a
las que Cameron describe como perturbación
sociópata de la personalidad
distinguiendo tres subgrupos: personalidades sociópatas
irresponsables y emocionalmente superficia les, personalidades
antisociales sociópatas y personalidades disociales
sociópatas.13
Lo típico de las primeras, en términos del mismo autor, es
que pa recen incapaces de aceptar responsabilidades de un
adulto, que tienen por meta satisfacciones inmediatas sin
considerar normas sociales o los derechos y sentimientos de
otras personas; en las segundas, se trata a menudo de una
rebelión emocional profunda contra la autoridad, tiene su
origen en la vida familiar, en las señales dejadas por las
traiciones sufridas, por la falta de modelos de identificación
estables, confiables y protectoras. Las últimas, son incapaces
de ser leales y establecer víncu
los emocionales profundos. Posteriormente, Cameron establece
lo que pudiera apreciarse como contrastación entre las tres:

“… la principal diferencia que debe de esperarse en la reacción disocial,


comparada con la personalidad antisocial y con la irresponsable y
emocionalmente superficial, es que la primera de las tres por lo general
respondería favorablemente a los cambios de ambiente, mientras que las
dos últimas por lo común requieren un cambio de la personalidad más
completo antes de que la persona pueda aprender a adaptarse a las
realidades de la vida social.”14

13
“Reacciones de la persona sociópata disocial. En este grupo se sitúa a aquellos
individuos en cier to sentido víctimas de un ambiente anormal, quienes son incapaces
de una lealtad firme y de nexos emocionales profundos en tal medio ambiente. Lo típico
es que entren en conflicto con los códigos sociales y normales prevalecientes, pues
éstos se diferencian de aquéllos con los que esas personas han aprendido a vivir. Por
tanto, un niño criado en cierta subcultura, y que se ha identificado con ella, tal vez se
vuelva sociópata respecto a otra subcultura, porque las demandas de esta última le son
desconocidas o se opone completamente a ellas. Éste es parte del dilema que plantean
a nuestro país las recientes migraciones en masa. Los adultos que vienen a nuestro
país crían a sus hijos de acuerdo con normas de conducta aceptables en las culturas
de las que proceden, pero que no caben en la nueva. Sin embargo, es más común el
padre emigrado incapaz de comprender los modos del nuevo ambiente y que no logra
ofrecer al hijo nada que se parezca a un modelo de identificación útil. Tanto el padre
como el hijo pueden reaccionar a la decepción ante los problemas y discrimi naciones
experimentadas en su nuevo hogar como si el ambiente nuevo fuera un padre sádico y
corrupto.” Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la
personalidad, p. 638.
14
Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la personalidad, p. 638.

25
Una pálida sombra

El supuesto de una familia idílica es el que mantiene la


estructura de pa dre, madre e hijos y una cierta estabilidad. En
esta concepción no tiene importancia qué sucede en el interior,
lo que importa es la imagen social que representan. Así, en
este primer espacio de socialización del indi viduo se incorporan
los primeros referentes que habrán de conformar la conciencia
individual y su respectiva relación social. Es importante
mencionar que las características de la familia moderna distan
mucho de conservar la estructura. Cada día la familia está
conformada con me nos integrantes y no precisamente como lo
demanda la tradición, sobre todo en lo que se refiere a las
figuras de padre y madre. Son mayoritarias las que están
encabezadas por madres solteras y, las que conservan el
paradigma, generalmente lo logran a partir del sacrificio de los
miem bros de la pareja, sumiéndose en el imperativo de la
apariencia social y
creando alianzas entre sí que no siempre son explícitas. Aquí,
en este despertar del ser, es cuando se aprenden las estrategias
de sobrevivencia individuales y grupales, subordinadas a las
características de la pareja y los motivos que los llevaron a
relacionarse. Al respecto, Fu llat opina que, “lo que distingue al
grupo familiar de otros grupos también comunitarios es su
capacidad integradora, es una fórmula de convivencia, de
cuatro funciones fundamentales: sexo, procreación,
socialización y cooperación económica.”15 Sin embargo, en esta
misión de conjunto, es prácticamente imposible obviar las
informaciones psico-biológicas de cada individuo que
conforman la pareja, ya que son aspectos que tar de o
temprano influirán en la consolidación o no de la nueva familia.
En este tenor, Aramoni sostiene que:

“... el individuo humano es el ser más desgraciado del universo por


algunas de las siguientes razones: nace dentro de una mujer y de una
familia a quienes no escogió, en un momento y en un sitio que no se le
consultaron, crece guiado y protegido por individuos que lo impregnan de
prohibiciones, de cuidados, de limitaciones; lo mismo si se trata de
16
movimientos, que de pensamientos.”

Fullat, O. Filosofías de la educación, p. 147.


15

Aramoni, A. La sexualidad, una forma de la existencia


16

humana, p. 106.

26
Extracción social y pertenencia de clase

Por lo que toca a la procreación, existen registros de la imagen


mater na como ejemplo de poder en otros tiempos, la pérdida
temporal y las formas de recuperación. En estos tiempos se
considera la procreación como un recurso de la mujer para
crear o mantener el vínculo con la pareja, mientras que, para el
hombre, es una forma de validarse como tal ante quien
necesite hacerlo: la propia familia, el trabajo, el partido político,
en fin, todos los grupos sociales en los que participa. Pareciera
ser que la motivación espiritual por la búsqueda de la
trascendencia se ha perdido o que nunca ha existido.
Puede afirmarse que en la tradición mexicana existen figuras
feme ninas de una gran fuerza que han mostrado ser muy
significativas y de indudable influencia en la propia evolución
histórica, sociológica, psico lógica y en el carácter social de sus
habitantes: Coatlicue, la Malinche, la virgen de Guadalupe, la
Adelita. Todas ellas aparecen como antecesoras tradicionales
de la madre actual y tienen qué ver, probablemente, con la
conformación de los mexicanos. Puede suponerse, como
corolario de lo antes dicho, que posiblemente las mujeres
usufructuaron el poder en los primeros tiempos de la
civilización hasta que los hombres, con un golpe de suerte o
con el empleo de la fuerza que su estructura esquelé
tico-muscular les proporcionó y utilizando esa ventaja de
manera cruel, obtuvieron el dominio y las destronaron por algún
tiempo, el necesario para que ellas encontraran la fórmula
indiscutible de recuperar su sitio o para luchar por él de modo
efectivo: el sexo y los hijos.17
La desventaja de la fuerza física por la propia constitución de la
mujer, es recuperada en el ejercicio de castración del hombre y
la utili zación de los hijos en el chantaje y manipulación,
costumbre muy arrai gada en la mujer mexicana como única
posibilidad para manifestar su disconformidad en las formas de
relación propias de la cultura. Consi

17
Aramoni, A. La sexualidad, una forma de la
existencia humana, p. 42. En la psicología, la figura de la madre
adquiere relación determinante en el desarrollo de los niños: “... sea o no la mejor de
las madres, los patrones de personalidad de una mujer son de primera importancia en el
desarrollo de la personalidad de su hijo. Es ella quien ayudará al niño a estructurar y
participar en una íntima relación simbiótica con ella. En su persona, la madre encarna
la sociedad y la cultura a la que ella y el bebé pertenecen, en la cual él se criará y
pasará su vida. Es esta encarnación de sociedad y cultura, que lleva el sello personal
de la madre, la que ésta trae a su hijo para que sea su compañera constante.”
Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la
personalidad, p. 51.

27
Una pálida sombra

derada como el principal elemento mediador, al caer en estas


prácticas la supuesta integración pierde significado. Un número
importante de corrientes de pensamiento psicológicas afirman
que la figura materna, por la relación simbiótica que establece
con el hijo desde la procreación, es determinante en los rasgos
de la personalidad de los individuos, sea el hombre o la mujer;
y que es el proceso de separación lo que dará el ca
rácter patológico o no a sus formas de relación. Incluso,
señalan que las formas de interacción con la figura paterna y el
proceso de independen cia con ella, son derivadas de las
dinámicas que promueva la madre.
Aramoni diferencia entre pareja concertada y pareja
romántica; la primera proporciona status social por lo que es
necesario mantenerla, aunque se viva en la frustración y en la
simulación; la segunda es y deja ser. En ella se tiene la libertad
de hablar, discutir, compartir y hasta fan
tasear. Es posible atreverse a pedir, dar y recibir; la entrega es
total. Lo que generalmente sucede es que las parejas
románticas casi nunca sue len ser las concertadas o éstas las
románticas. Estos cuestionamientos han sido generados

“inicialmente por los movimientos femeninos y feministas, como es lógico,


pero cuentan en la actualidad con un creciente número de hombres que,
tanto desde sus experiencias y saberes personales, como de sus
posturas en diferentes disciplinas, contribuyen a preguntarse acerca de la
‘naturalidad’, ‘espontaneidad’, ‘inmovilidad’ y desventajas de una
institución que, si bien les otorga poder y supremacía, los puede a la vez
condenar a la sobrecarga, a la ineficacia y a la soledad.”18

Troya explica que

“la pareja romántica cambió la visión de la familia tradicional, puso a la


sexualidad en un plano preponderante y lícito en la vida afectiva, no sólo
reproductiva, de los participantes. Para ello contó con los aportes de los
medios de control de la nata lidad ajenos a la abstinencia, que propiciaron
la diferencia entre sexualidad repro ductiva y sexualidad placentera dentro
de un mismo vínculo estable y reconocido. Legitimó el derecho de los
cónyuges, en particular de las mujeres, a tener vidas e

18
Troya, E. De qué está hecho el amor, p. 25.

28
Extracción social y pertenencia de clase

intereses propios fuera de los límites conyugales, domésticos y


económicos, tanto de la familia nuclear como de la familia extensa.
Propició la conjunción de las figuras esposo-a-amante.”19

Pese a las posibilidades de conjugar lo viejo con lo nuevo, los


hombres insisten en mantener su lugar tradicional aunque
resulte agobiador y esté constantemente cuestionado. Se
aprende a ignorar, disimular, somatizar y casi siempre se cae
en la búsqueda de relaciones fuera del matrimo
nio, que si bien responden a la necesidad del momento,
también pueden ocasionar conflictos de otra naturaleza. Lo
cierto es que la búsqueda de la pareja atraviesa por una etapa
de transición en la que están implícitas nuevas formas de
relación, de transformación de contextos, de espacios
simbólicos, de compromisos y autonomía, de reconocimiento y
apren
dizajes.
En el ejercicio de la socialización aparecen prácticas de
relación que van conformando la memoria emotiva del sujeto.
Las primeras figuras de autoridad son el padre y la madre, de
ahí que la calidad de la con vivencia que se derivan de ellas
será la que impere en el recuerdo del infante. El amor, respeto,
delicadeza, confianza e intimidad, son afectos que fortalecen la
conciencia psicológica de los descendientes. Fullat y Aramoni
convergen en esta apreciación.20
Es en el seno familiar donde se pone en juego el potencial
de la adap tabilidad, pues habrá que lidiar con roles asignados
o asumidos según sea el caso, ya que en ellos se negocian la
primogenitud y las heredades. Entre el primero y el último, el
de en medio lleva las de perder pues, en la práctica, este
último es a quien menos atención le prestan y por ende,
desarrolla más y mayores conflictos existenciales;

“los nacidos en segundo lugar y los hijos menores, pero también los hijos
mayores que han permanecido fuertes, es decir, que no han sucumbido al
sentimiento de

19
Troya, E. De qué está hecho el amor, p. 25.
20
Aprecian que la educación afectiva y la demostración del amor, cuidados,
conocimiento, respon sabilidad y respeto con que se atiende la primera edad humana, a
pesar de ser represiva, resulta indispensable, aunque reconocen que al caer en el
extremo, se propician las patologías. Fullat, O. Filosofías de la
educación, p. 147.

29
Una pálida sombra

ser destronados por los hermanos menores, están estrechamente


relacionados con el complejo de líder. [...] a esos niños no les gusta ser
perdedores en el juego, o ser el caballo más bien que el cochero. Todos
los genios tienen ese complejo, pero desgracia damente también otros sin
la suficiente capacidad para el liderato; debido a su adies tramiento y a
circunstancias favorables, pueden llegar a ser líderes y por su ineficacia
producir situaciones arriesgadas.”21

Los desequilibrios emocionales se viven incluso biológicamente,


pro vocando alteraciones anatómicas y fisiológicas que se
transforman en modelos de conducta que difícilmente se
abandonarán en la madurez. En las primeras, la pérdida o
aumento de peso, las posturas corporales, las expresiones
faciales y las conductas introvertidas son señales de un sujeto
que pareciera estar ausente de la realidad, completamente des
conectado o sencillamente no interesado en ella. Respecto a los
des órdenes fisiológicos, éstos se manifiestan en desarreglos
hormonales y orgánicos, representados comúnmente a través
del sistema nervioso como neurosis (depresiva-agresiva) o
patologías somáticas.

“En los desórdenes psicosomáticos el paciente reacciona al estrés, a la


tensión y a la ansiedad con un mal funcionamiento fisiológico directo, que
incluso llega a provocar daños irreversibles en órganos y tejidos. A
diferencia de las neurosis, esos desórdenes no representan una expresión
simbólica del conflicto o, si lo hacen, tal expresión es incidental. No hay
una distorsión importante de la realidad, como la existente en la psicosis.
La clasificación oficial aconseja emplear como denominación
desórdenes autónomos y viscerales
psicofisiológicos. Pero cuando se intenta extraer un adjetivo
de esta frase complicada o incluso se intenta utilizarla con frecuencia en
las discusiones, es fácil comprender que siga sobreviviendo el término
original: psicosomático.”22

21
Adler, A. Superioridad e interés social, p. 76.
22
Cameron, N. Desarrollo y psicopatología de la
personalidad, p. 657. “De estas consideraciones biológicas se deduce que
la actividad psíquica no depende solamente de la psique. Lo psíquico no es pues, el
resultado de la función cerebral sino que está integrado en todo el organismo. Alfredo
Adler fue el primero que señaló el hecho de que la gente no piensa solamente con su
cerebro, sino también con sus glándulas, su estómago, su corazón, sus pulmones y
otros órganos. A este fenóme
no lo llamó Adler ‘el dialéctico de los órganos’. A esta interrelación entre los fenómenos
psíquicos y los somáticos se le llama ahora psicosomática.” Wolff, W.
Introducción a la psicología, p. 32. Para Wilhelm Reich, fundador
de la psicología somática y la psicoterapia corporal, “debemos concebir a cada
paciente como un organismo cuyas dificultades emocionales sólo se explican si se
considera el ser en su totalidad.” Fadiman, J. y R. Frager. Teorías de la
personalidad, p. 232.

30
Extracción social y pertenencia de clase

Aplicado lo anterior al contexto educativo escolar, es posible


comprender el porqué de algunas conductas de los profesores
de educación primaria: ubicados en el nivel medio de la
educación básica y aunque conforman do el grueso de la familia
magisterial, son los menos atendidos y los mayormente
descalificados. Esto resulta hasta cierto punto lógico, pues las
educadoras asumen actitudes que son muy bien aceptadas por
los padres, sobre todo en lo referente al trato y atención tanto a
ellos como a los alumnos. Esta situación valida y afirma el
desempeño del docente, además de que en este periodo
escolar resulta relativamente fácil, ya que los padres de familia
se mantienen al pendiente de las necesidades tanto de los
niños como de las propias educadoras, hecho explicable por sí
mismo, tratándose de la primera acción de desprendimiento del
seno familiar. Hasta el nombre de la función del profesor es
especial.
Por su parte, los profesores de secundaria son temidos por
los pa dres de familia, dado que la edad en que atienden a sus
hijos y las ca racterísticas de éstos no les proporcionan mucho
margen para poder defenderlos o justificarlos. La imagen del
profesor con una especiali dad profesional obliga a reconocerle
su derecho académico, sobre todo cuando los padres poseen
escasos conocimientos. En esta situación, es posible
comprender por qué una buena cantidad de los profesores de
educación primaria proyectan ese abandono en su persona,
tanto físi ca como académica. Cómo caminan, cómo se visten,
cómo se expre san, cómo reaccionan ante la adversidad o la
amenaza de cambios, cómo se comportan en los diferentes
foros multitudinarios, cómo crean me canismos de defensa para
aguantar los ambientes laborales, cómo se entregan a una
zona de confort en la que solamente importa y se desea lograr
sobrevivir.
Los padres de familia de los alumnos que atienden los
profesores de la escuela primaria casi nunca atienden a los
llamados de los profesores, pero sí se convierten en los críticos
más demandantes, sobre todo porque aquí es más fácil
encontrar alguna falla académica que, aunque sea real
mente insignificante, se convierte en un pretexto para cuestionar
sistemá ticamente el desempeño del profesor. Ante tal
circunstancia, se esperaría que estuviesen más cerca de sus
hijos, pero sucede lo contrario; parecie ra que los seis años de
educación primaria son responsabilidad exclusiva-

31
Una pálida sombra

mente de los profesores. En este nivel la mayor preocupación de


los padres de familia es que el niño aprenda a leer en primer
año y que, saliendo de sexto grado sea capaz de aprobar un
examen de admisión para ingresar a la secundaria. Los grados
intermedios carecen de importancia.
En el plano de la cooperación económica se observa que la
descen dencia es asumida como forma de inversión para
construir o consolidar el patrimonio familiar. Es en las familias
pueblerinas en las que más cla ramente se puede observar este
proceder, pues de manera muy evidente se crean las
condiciones para mantener los patriarcados o matriarcados:
sólidas construcciones en amplios terrenos que tienden a
mantener las relaciones de dependencia en torno a la figura
principal de la familia; lo que piensen y sientan los integrantes
es lo que menos importa, pues la tarea primordial es la de
cumplir con los quehaceres asignados a cada uno de los
integrantes, se dé esto de manera consciente o no. Así se
consolidan las cadenas formales en la reproducción de formas
de vida y con ellas los cotos de poder familiar en ejercicios de
relación y sujeción económica. Bajo estas circunstancias, si
alguien tiene derecho a prepa rarse será el varón y si logra salir
de allí, de cualquier manera adquiere el compromiso de abrir
sendero para los que siguen.
Esto es común que suceda en las familias rurales, pero la
dinámica se torna diferente en la familia citadina y muy
particularmente en la fa milia magisterial. Entre los profesores
de educación básica la necesidad de acceder a otro nivel social
adquiere mayor exigencia, por lo que los padres procuran
motivar la incursión de los hijos en el mundo acadé mico
universitario, aunque para ello deba trabajar la pareja todo el
día, en un hogar en el que prácticamente sólo se acude a
dormir y resolver necesidades elementales de vida.

“La psicología y la psiquiatría nos muestran que la relación familiar no es


sólo el vínculo que lleva al desarrollo de las posibilidades humanas, sino
que en tanto sociali zante es también potencialmente un vínculo alienante;
así la enseñanza prolonga y sis tematiza estos aspectos polares de la
relación que comienza a formarse en el hogar.”23

23
Bohoslavsky, R. “Psico-patología del vínculo profesor-alumno: el profesor como
agente sociali zante”, en Glazman, R. (Coord.). La docencia; entre el
autoritarismo y la igualdad, p. 58.

32
Extracción social y pertenencia de clase
Y si el responsable de la enseñanza escolar es producto de esta
formación, entonces el proceso se reafirma aunque suceda de
manera inconsciente e involuntaria.24 En esas cadenas formales
se observa también cómo fami lias enteras se refugian en el
magisterio, creando un fenómeno laboral y político bastante
interesante en las relaciones de poder y en las ideas que
circulan en el gremio.
El elemento de origen biológico en la relación familiar es la
sexua lidad y todo lo que a ella subyace. Es entonces buen
pretexto tratar de explicar cómo este solo aspecto es capaz de
violentar el proceso natural en la constitución de conciencia del
sujeto y el establecimiento de sus relaciones personales e
intra-personales, sobre todo porque el concepto por cultura
está ligado al amor, al sentimiento, a la emoción y a la per
cepción como tal, al desequilibrio muscular, glandular, a la
actividad visceral y sus asociaciones. En esta perspectiva, en
la que la inteligencia, la volición y la libertad están ausentes,

“tener, ser pareja, estar en pareja es maravilloso, necesario, trascendente


y, a la vez, amenazante, temiblemente restrictivo. Un constante y precario
equilibrio inestable. También vemos cuán ligada a la vida y a la muerte se
la concibe. No sólo porque es la generadora de hijos (mezcla de uno
mismo y otro) sino también porque de ella dependen algunas de las
interacciones que hacen sentirse vivo o muerto en vida. Participa en la
posibilidad de crecer y proyectarse, y en la construcción de la identi
dad personal, sexual, profesional, social y cultural.”25

Algunas de las patologías, es decir, los profundos dolores e


insatisfaccio nes en la vida de pareja tienen qué ver con la
represión, la rigidización, la frustración y el desencuentro, la
mayor parte aprendidas en los primeros

24
“El sujeto es educado por medio de la represión y, aunque el generador social de la
represión desaparezca, el carácter reprimido del sujeto se mantiene a través de las
figuras de pensamiento constituidas en su conciencia, pues forman parte de su
personalidad, si bien el sujeto no es sólo eso.” Covarrubias Villa, F. La otredad
del yo, p. 135. Está claro que las heridas y cicatrices físicas y mentales vividas por
el sujeto en su tránsito por las diferentes etapas de desarrollo, difícilmente podrán ser
superadas, y no sólo eso, se constituirán en generadoras de estilos de vida, salvo que
se tenga la suerte de acceder a niveles de conocimiento que le permitan comprender y
apreciar de manera distinta la realidad, en esta forma será capaz incluso de hacer
conciencia de la profundidad e importancia de las características personales de cada
etapa de su vida.
25
Troya, E. De qué está hecho el amor, p. 36.
33
Una pálida sombra

años de vida; en esos juegos sexuales del doctor y la casita, en


la explora ción y descubrimiento, en la búsqueda de la identidad
como hombres o mujeres, en la descalificación, exhibición y
castigos al verse sorprendidos, aunque para los niños el
significado del placer erótico y de los elemen
tos subjetivos que manejan los adultos carezcan de significado.
Después vendrá otra experiencia, la de la cultura del silencio, la
sexualidad como tema prohibido que, aunque no lo fuera, los
recuerdos recientes frenan cualquier posibilidad de
comunicación e inician los su puestos, esos que cada vez
obligan a los sujetos a vivir su sexualidad casi de manera
solitaria.26

“Una de las respuestas a la pregunta inicial acerca del silencio de la


terapia familiar en relación con la sexualidad en su conjunto, y no sólo
acerca de sus complicaciones y desviaciones, en particular las que tienen
qué ver con la violencia intrafamiliar y el incesto, sin negar en absoluto la
importancia de ambas como conductas abusivas, intolerables,
enjuiciables, y punibles, tiene dos vertientes: La primera está relacio
nada con las características disruptivas de la sexualidad, con su
multiplicidad de componentes, su fuerza, que elude toda posibilidad de
reducirla [...], que permitan encauzarla y dar cuenta de ella. La segunda
tiene qué ver, aunque parezca risible, con que una exploración exhaustiva
y honesta del tema de la sexualidad, en todos sus aspectos e
implicaciones, podría eventualmente dejarnos sin objeto de estudio, es
decir, sin la familia tradicional heterosexual patriarcal como modelo central
acer
ca del cual referirnos, hablar, conceptualizar, en suma , normatizar.”27

Una buena cantidad de profesoras y profesores viven una


sexualidad negada, desorientada y hasta desequilibrada. El
criterio actual de des viación sexual según Cameron es el
siguiente:

“en nuestra actual cultura, el desviado sexual típico es una persona


emocionalmente inmadura, cuyo desarrollo sexual se ha visto detenido o
distorsionado en las prime

26
“... esto es vivido desde la subjetividad, como vivencias, ideas, miedos y anhelos
personales, indi viduales, y no como representaciones o construcciones ‘externas’ a lo
que llamamos yo, provenien tes de otras instancias familiares, sociales, comunitarias,
culturales. A partir de ahí, los conflictos centrales se relacionan con diferentes
‘instancias internas’ que desean y censuran a la vez, que
impelen y castigan, que admiten y niegan.” Troya, E. De qué está
hecho el amor, p. 14. 27 Troya, E. De qué está
hecho el amor, pp. 22-23.

34
Extracción social y pertenencia de clase

ras etapas de la vida. A menudo, y cuando niño, esta persona se vio


expuesta a una seducción consciente o inconsciente por parte de un niño
mayor o de un adulto y mucho antes de que su desarrollo sexual hubiera
llegado al nivel genital maduro. Con frecuencia el niño parece no haber
estado expuesto a seducción alguna, pero parece haber sufrido un
desarrollo sexual distorsionado a causa de una ansiedad infantil intensa.
Tanto en el desarrollo detenido como en el distorsionado ha ha
bido una fijación en la niñez que ha interferido con las posteriores
secuencias de maduración y ha permitido que el niño se convirtiera en un
desviado sexual. En la primera adolescencia, cuando normalmente se
presenta un brote de impulso sexual, las distorsiones iniciadas en la
primera niñez pudieran reactivarse y constituir un patrón fijo que persiste
como perversión hasta alcanzarse la edad adulta. De este modo, el
adolescente o el adulto que es un desviado sexual constituye, al igual que
la persona neurótica o psicópata, el producto de un mal desarrollo ocurrido
a partir de la niñez.”28

Sobre el mismo tema, el autor señala lo siguiente:

“Freud siempre reconoció la importancia de la seducción llevada a cabo


por una persona mayor –real o imaginada, consciente o inconsciente– en
la producción de las fijaciones que son base de las desviaciones
sexuales.”29

La explicación está en que son personas cuya patología tiene


su origen en las experiencias vividas quizá en las propias
escuelas donde realiza ron sus estudios o en la misma familia.
Una característica más, es la gran cantidad de profesoras
solteras constituidas en cabezas de familia, sosteniendo los
estudios de los her manos menores y dejando de lado sus
propias necesidades. Algunas, con un buen nivel de
preparación, participan incluso como trabajadoras en funciones
de jerarquía, pero interiormente desean haber consolidado la
propia familia, de tal suerte que sus afanes maternos se
vuelcan en los sobrinos, teniendo que conformarse con el
reconocimiento moral de sus hermanos y la autoridad formal
otorgada por los padres.

28
.
Cameron, N Desarrollo y psicopatología de la personalidad, p. 639.
29
Ibid., p. 640.

35
Una pálida sombra

Estos afectos frustrados se ven proyectados comúnmente en


las áreas laborales con actitudes de rechazo y descalificación,
sobre todo para quienes de alguna manera poseen esa parte
que no lograron conseguir. En una postura más radical y bajo la
interpretación e ingenio de Freud, quizás la mujer cabeza de
familia se niega como madre para alcanzar alguna vez la
posición que el hombre guarda en la sociedad y la cultura, esto
desde luego tiene que ver en la relación con la figura paterna,
incluso, con una falta de identidad sexual o el temor de
reconocer la masculina. De hecho, el propio Freud alguna vez
calificó a las desviaciones o perver siones como lo opuesto a las
neurosis, y aunque tuvo que reordenar su teoría
relacionándolas con el complejo de castración y tomándolas
como defensa contra impulsos sexuales y agresivos prohibidos,
no perdieron sentido en cuanto que se han puesto al lado de las
neurosis y psicosis comunes de las que son parte con
frecuencia.
La formación del concepto de valor y validación de sí inicia
tem prano en la niñez de una manera vaga, imprecisa, como
reflejo de la opinión de las personas cercanas y significativas
(padres, maestros, ma yores, amigos). De este modo, el
desarrollo de la línea vital y de la vo luntad de poderío
dependen de las primeras afirmaciones de las que se derivan
sujetos plenos o condenados a la eterna descalificación. En
este momento el pequeño ser humano ha fijado de una vez y
para siempre la forma y el tono afectivo de sus relaciones con
los individuos del sexo propio y del opuesto y, a partir de ahí
podrá desarrollarlos y orientarlos en distintos sentidos, pero ya
no logrará abandonarlos pues las primeras imágenes de
autoridad serán la pauta para sus posteriores relaciones. Así,

“... de todas las imágenes de la infancia, por lo general extinguidas ya en la


memoria, ninguna tiene para el adolescente y para el hombre mayor
importancia que la del pa dre. [...] El niño pequeño se ve obligado a amar y
admirar a su padre, pues éste le parece el más fuerte, bondadoso y sabio
de todos los seres: la propia figura de Dios no es sino una exaltación de
esta imago paterna, tal como se da en la más precoz vida psíquica
infantil. Pero muy pronto se manifiesta el cariz de tal relación afectiva. El
padre tam bién es identificado como el todopoderoso perturbador de la
propia vida instintiva; se convierte en el modelo que no sólo se quería
imitar, sino también destruir para

36
Extracción social y pertenencia de clase

ocupar su propia plaza. Las tendencias cariñosas y hostiles contra el padre


subsisten juntas, muchas veces durante toda la vida, sin que la una logre
superar la otra. En esta simultaneidad de las antítesis reside la esencia de
lo que denominamos ‘ambivalencia afectiva’. En la segunda mitad de la
infancia se prepara un cambio de esta relación con el padre, [...] el niño
[...] comprueba que el padre ya no es el más poderoso, el más sabio y el
más acaudalado de los seres; comienza a dejar de estar conforme con él;
aprende a criticarle y a situarle en la escala social, y suele hacerle pagar
muy cara la decepción que le produjera. Todas las esperanzas que ofrece
la nueva generación –pero también todo lo condenable que presenta– se
originan en este apartamiento del padre.”30

Romper los vínculos básicos con los progenitores implica un


ejercicio consciente de completa autonomía, una postura
inteligente y voluntaria no sólo para tomar decisiones en la
propia familia, sino para mantenerse al margen de la que ya no
le pertenece, sólo que sea invitado a participar. No es negar los
lazos sanguíneos y afectivos, es respetar la autonomía de los
otros.
Según la Escuela de Frankfurt, el padre es la encarnación
familiar de los poderes sociales (represivos-explotadores), por
lo que “la libertad del sujeto pasa por el asesinato simbólico del
padre.”31 En una cultura como la nuestra, atreverse a asegurar
que el individuo logra despojarse totalmente de la autoridad,
sobre todo paterna, sería aventurado; más bien se tiende a
reproducir modelos de conducta, como los expresados por
voces populares del dominio público como “hijo de tigre pintito y
“de tal palo tal astilla”, que se convierten en motivo de crisis
existencial para algunos vástagos que no alcanzan los éxitos
de sus padres. Si éstos en sus logros no asumen actitudes
responsables, aun silenciosamente descalifican a los hijos
posiblemente porque los propios logros han sido precisamente
producto de la misma descalificación. En este tenor, tan
discutible es la agresión verbal y corporal como la psicológica;
aunque en esto de las frases de vida se utiliza otra como
paliativo: “hasta que se es padre, se es hijo”, sólo que el
proceso de interpretación y apropiación de la realidad no es
sencillo para ninguno.

30
Freud, S. “Sobre la psicología del colegial”, en Glazman, R. (Coord.). La
docencia; entre el auto ritarismo y la igualdad, p.
41.
31
Fullat, O. Filosofías de la educación, p. 148.

37
Una pálida sombra

Lo cierto es que, el sujeto no sólo necesita estar relacionado


con otros sino que debe ser uno de ellos, del grupo, por tanto,
habrá de aprender a hacerlo: amará u odiará, competirá o
cooperará, será libre o dependien te y aunque con su capacidad
de razonamiento se den las condiciones para decidirlo, es
irremediable la influencia de los primeros aprendiza jes los que
aportarán la mayor cantidad de referentes, éstos desde luego
adquiridos en la familia. Los referentes se construyen sobre las
bases de las sensaciones y percepciones; el pensamiento y la
cognición no se pre sentan de ordinario sin ayuda del
sentimiento o de la emoción.
Desde luego, es posible llevar a cabo operaciones lógicas y
matemá ticas con poca participación preconsciente o consciente
de la emoción. Las sensaciones y percepciones se incorporan
a través de los órganos de los sentidos: boca, ojos, nariz, oído
y tacto32 pero, si bien la persona lidad no puede reducirse a un
sistema de información, resulta indiscu tible que opera con ella
y que sus contenidos expresan diversos niveles de
individualización de esa información mediante diversas
acciones psicológicas. Sin una teoría de la individualidad el
planteamiento de la aplicación del conocimiento científico del
sujeto en la vida social, desde la dimensión psicológica,
perdería sentido. La relación entre concien cia y actividad está
mediada y regulada por la personalidad, es decir, los
sentimientos, emociones y pasiones (temperamento) se ven
reguladas por la inteligencia, la voluntad y la capacidad de
decisión (carácter). “La vida –dice Eastman– está hecha de
pulsiones y el pensamiento no es más que una definición de las
pulsiones y los medios para satisfa cerlas. Sin embargo, en la
vida de las sociedades humanas, las pulsio nes más fuertes y
más universales desaparecen frente a cierta norma de
idealidad y de respetuosa virtud. Estas pulsiones sufren
represión, desaparecen del pensamiento humano, pero no por
ello mueren. Con tinúan actuando inconscientemente lo cual
trae como consecuencia una falsificación de los pensamientos
conscientes cada vez que éstos

32
“Actualmente, aunque no sabemos exactamente cuantos sentidos posee el hombre,
si sabemos que son más de cinco. Uno de ellos es el sentido muscular, mediante el
cual apreciamos un peso que sostenemos en la mano. Se han encontrado órganos
sensoriales en los músculos, tendones y articulaciones. Este sentido, llamado
kinestésico o del movimiento, indica la posición de las ex
tremidades y la progresión del movimiento cuando desarrollamos alguna actividad.”
Wolff, W. Introducción a la psicología, p. 48.

38
Extracción social y pertenencia de clase

se dirigen a los objetos por los cuales estas pulsiones


reprimidas están interesadas.”33
Aplicado a los profesores, en una encuesta realizada en el
estado de Guanajuato a 200 de ellos escogidos al azar, 136
manifestaron pertenecer a familias monoculares (mamá, papá
e hijos) y 64 tienen como cabeza de familia a la madre, al
hermano o a la hermana mayor. Los profesores de entre 37 y
49 años de edad forman parte de familias numerosas, lo que
indica la falta de oportunidades para estudiar con holgura econó
mica y de acuerdo a los intereses personales. Las exigencias
económicas a que aluden los encuestados están referidas no
sólo a la carencia, sino a la necesidad de contribuir con
aportaciones económicas a la economía familiar con la mayor
rapidez posible.
El 68% de estas familias están integradas por más de 6 y
menos de diez individuos y los padres son o fueron obreros
(albañiles, panaderos y zapateros, con salario semanal,
quincenal, por comisión o a destajo); comerciantes (con locales
propios, tianguistas o en ventas por catálogo), algunos
operadores de camiones foráneos y taxistas. El 31.5% son fami
lias con más de 10 integrantes y corresponden a los profesores
de mayor edad, en las que se refieren casos más agudos de
insolvencia económica, viviendo hacinados y con experiencias
familiares de violencia intrafa miliar, problemas agudos de
alcoholismo e incesto entre padres e hijos o entre hermanos.
La escolaridad que alcanzaron los padres de estos
profesores media entre primaria y secundaria, 13 son
analfabetos, 45 profesionistas (do centes en el nivel de primaria
la mayoría) y solamente uno tiene estudios de posgrado. Un
dato interesante es que las mujeres tienen más prepara ción, e
incluso, son las que más aportan al gasto familiar. La formación
académica de los profesores encuestados se logró en
instituciones pú blicas, solamente 10 de ellos acudieron a un
jardín de niños, 35 hicieron estudios de secundaria y
preparatoria en escuelas particulares por no haber alcanzado
lugar en las públicas, aunque su preparación la conclu yeron en
escuelas normales rurales u oficiales.

33
Naville, P. Psicología, marxismo y materialismo, p. 132.

39
Una pálida sombra

La práctica del futbol y ver los programas de televisión, son


activi dades que ocupan el tiempo libre del 70% de las familias,
el 22% busca oportunidades para viajar y solamente el 8% se
interesa por actividades culturales refinadas. De estas últimas,
son la música y la danza las que se practican con mayor
frecuencia. Mayoritariamente manifiestan su gusto por la
música popular y por la danza regional prehispánica o mestiza,
los bailes urbanos como el danzón, el cha-cha-cha y las
cumbias. No existen hábitos de estudio, el interés por la
investigación formal está au
sente y solamente 4 de ellos demuestran inclinaciones hacia la
lectura, aunque no de manera sistemática ni por temas
específicos. Se apropian de información a través de los
noticieros televisivos y de radio así co mo de revistas y
periódicos.
Abordados sobre sus expectativas personales, la totalidad de
ellos pugnan por conseguir elevar la calidad de vida de sus
hijos, algunos por seguir preparándose para lograr ascensos y
mejorar económica mente. Los mayores de veinte años de
servicio se plantean “aguantar” hasta la jubilación. 52 de estos
docentes optaron por la docencia como plataforma, 92 no
tuvieron otra alternativa, 41 lo decidieron por tradi ción familiar y
solamente 15 la consideran su vocación. Los primeros todavía
viven de la docencia con una eterna actitud de rechazo y apa tía
para responder a las propuestas innovadoras. Los segundos y
terce ros se quedaron en su zona de confort y no aspiran a más
y, los últimos, se esfuerzan por mantenerse actualizados y
aprovechan cualquier foro para fortalecer su forma de trabajo,
manifiestan un genuino interés por mejorar la calidad educativa
y muestran aprecio y preocupación por sus alumnos, sus
escuelas y la sociedad en general.
De los 200 profesores interrogados 108 eran varones y 92
mujeres; la mayoría tenía entre los 37 y 49 años de edad y se
pudo constatar que sus familias tienen como común
denominador la existencia de proble mas económicos, un
desarrollo personal en ambientes psicológicos y sociales muy
poco favorables y una enorme debilidad académica pro ducto
de la formación en instituciones públicas que comúnmente no
están acostumbradas a dar cuenta de sus resultados. Otra
recurrencia es la asunción de actitudes de simulación o
práctica de la lisonja, habilidad desarrollada en la lucha por la
autoconservación y que constituye un

40
Extracción social y pertenencia de clase

discurso que los alumnos van aprendiendo e incorporando


sutilmente en el manejo de sus relaciones interpersonales
hasta convertirlo en una forma de vida.
En Latinoamérica la inmensa mayoría de los profesores de
educación básica proviene de las clases subalternas.
Evidentemente, hoy día no se puede sostener un
planteamiento que suponga la heredabilidad genéti ca de una
ocupación, pero sí del temperamento que induce a ella y a la
comisión de determinados actos. Como sostiene Barnett:

“Las diferencias que existen entre los individuos humanos dependen, en


parte, de lo que heredan de sus padres, y en parte de las diferencias del
medio en que viven: la herencia y el medio influyen recíprocamente uno
sobre otro de manera compleja, para dar como producto acabado el
individuo adulto. No es posible afirmar que es la herencia o que es el
medio lo que ejerce una influencia mayor sobre las variaciones entre
individuos; pero mientras podemos modificar el medio (por ejemplo las con
diciones de nutrición o de trabajo), por lo general debemos aceptar la

herencia.”34 Más adelante señala:


“En toda sociedad todos los niños son moldeados sistemáticamente en
todo aspecto de su conducta, sus posturas y sus movimientos, sus
maneras de pensar y sus modos de sentir a consecuencia de las
impresiones que inconscientemente reciben durante cada momento de
vigilia, desde el instante de su nacimiento.”35

El origen de clase y las condiciones en las que se desarrolla su


práctica profesional hace de los profesores un grupo social
perteneciente a estas clases sociales. No sólo proviene de las
clases subalternas sino que su exis tencia se desarrolla en las
filas de las mismas. Como señala Mariategui:

“Ninguna categoría de trabajadores intelectuales aparece tan


naturalmente desti nada a dar su adhesión a las nuevas ideas como la de
los maestros de primera en señanza. En mis artículos precedentes, me he
referido, más de una vez, al espíritu

34
Barnet, A. La especie humana, p. 11.
35
Ibid., p. 152.

41
Una pálida sombra

de clase que distingue y separa la enseñanza primaria de la enseñanza


secundaria y superior. La escuela, a causa de ese espíritu, no sólo
diferencia a la clase burguesa de las clases pobres en la cultura y en la
vida. Diferencia, igualmente, a los maestros de una clase de los maestros
de la otra. El maestro primario se siente próximo al pueblo. El maestro del
Liceo o de la Universidad se siente dentro de la burguesía. Es, ade
más, en la enseñanza primaria, donde se produce, generalmente, el tipo
puro, el tipo profesional de educador. El maestro primario es sólo
maestro, es sólo enseñante, en tanto que el profesor de Liceo o de la
Universidad es, al mismo tiempo, literato o político. La docencia
secundaria y universitaria, tanto por su función como por su estructura,
tiende a crear una burocracia conservadora.”36

La afirmación de Mariategui es parcialmente verdadera.


Efectivamente, los profesores de educación primaria son la
categoría de trabajadores in telectuales “naturalmente
destinada” a adherirse a las nuevas ideas pero, el hecho de
que “naturalmente” estén destinados a ello no significa, de
ninguna manera, que realmente suceda así, como no
necesariamente sucede con los obreros. Debe existir,
seguramente, algún tipo de “nuevas ideas” a las que se
adhieran fácilmente los profesores pero, por lo que se refiere a
nuevas estrategias didácticas, a las nuevas concepciones de la
historia y de la realidad y a la realización de nuevas lecturas, el
profesor de educación primaria asume una actitud de
permanente rechazo. Las condiciones en las que vive y trabaja
el profesor de educación básica son completamente diferentes
a las del profesor de educación superior que, además es, al
mismo tiempo, profesional de alguna ocupación lo cual le
permite una mayor diversificación laboral profesional o
investigativa. El profesor de educación básica es formado para
realizar una función abnegada, sin ambiciones de bienestar
económico y para dar a los niños pobres la instrucción
elemental “gratuita y obligatoria” del Estado.37
En México se observa, inclusive, la existencia de familias
“magisteria les”. En todas las familias existe la posibilidad de
reproducción ocupacio nal, dependiendo de la fuerza que los
referentes ocupacionales poseen

36
Mariategui, J. C. “Los maestros y las nuevas corrientes”, en Mariategui, J. C. et al.
Problemas teóricos de la educación, p. 13.
37
Vid., Mariategui, J. C. “Los maestros y las nuevas corrientes”, en Mariategui, J. C.
et al. Problemas teóricos de la educación, p. 14.

42
Extracción social y pertenencia de clase

en el conjunto total. De este modo, es frecuente que el


agricultor cree hijos agricultores y que los hijos de los médicos
estudien medicina tam bién. La familia opera como trasmisora
de referentes constitutivos de personalidades con alto
contenido profesional, pero hay profesiones en las que se
observa una mayor capacidad reproductora. Es el caso parti
cular de la profesión médica y de la magisterial. No es frecuente
que los hijos de los ingenieros civiles estudien ingeniería civil ni
que los hijos de los filósofos estudien filosofía; en cambio, es
frecuente que los hijos de los médicos estudien medicina y muy
frecuente que los hijos de los profesores estudien también para
profesores. Es posible que los rasgos temperamen tales básicos
para el ejercicio profesional de la docencia sean dominantes
genéticamente y que la vida cotidiana de las familias
magisteriales sea potente también. El dato empíricamente
observado es la enorme can tidad de familias magisteriales
existentes. La ocupación magisterial en educación básica se
convierte en ocupación familiar, situación que no se da entre
los académicos de nivel superior en los que la diversificación
académica y ocupacional es predominante. Habrá que tomar en
cuenta que

“la psicología y la psiquiatría nos muestran que la relación familiar no es


sólo el vín culo que lleva al desarrollo de las posibilidades humanas, sino
que en tanto socia lizante es también potencialmente un vínculo alienante;
así la enseñanza prolonga y sistematiza estos aspectos polares de la
relación que comienza a formarse en el hogar.”38

En el caso del magisterio se da una especie de reproducción de


la fuer za de trabajo y de la personalidad requerida para ello.
Esto se debe a que “la reproducción de la fuerza de trabajo no
sólo exige una reproducción de su calificación sino, al mismo
tiempo, la reproducción de su sumisión a las reglas del orden
establecido.”39 La cantidad y el tipo de saberes que al profesor
se le transmiten e incorporan a la conciencia en su familia y en

38
Bohoslavsky, R. “Psicopatología del vínculo profesor-alumno: el profesor como
agente sociali zante”, en Glazman, R. (Coord.). La docencia; entre el
autoritarismo y la igualdad, p. 58. 39 Althusser, L.
Ideología y aparatos ideológicos del Estado, p. 14.

43
Una pálida sombra

las instituciones en las que se forma como tal, garantizan el


egreso con un bajo nivel académico e intelectual que genera en
el profesor el sentimiento de ignorancia e incapacidad y que, al
mismo tiempo, opera como inhibi dor de reclamos salariales y
profesionales calificados. El hecho de que los profesores
provengan de las clases subalternas implica necesariamente el
formarse en un medio restringido en cuanto a universo
referencial teórico y artístico y, por lo tanto, del desarrollo de
sensibilidades escasa mente refinadas. Por esto es por lo que,
en el caso del magisterio es su mamente importante recurrir al
análisis de su extracción social ya que

“el grado de escolaridad de los padres provoca que el capital cultural con
el que ingresa la gran mayoría de los estudiantes a las normales sea muy
limitado y tenga como referente fundamental los elementos
proporcionados por la cultura escolar, que en muchos casos es muy
deficiente.”40

Según Reyes Esparza:

“... los normalistas tienen, en gran proporción, su origen en familias de


obreros, campesinos y pequeños comerciantes, así como familias de
empleados y profesores. Por lo tanto, el carácter de clase de los
estudiantes de magisterio no se ha modificado sustancialmente, pues en
las generaciones anteriores se presentaba una composición similar.”41

La clase de origen limita las posibilidades; las carreras


profesionales no son accesibles para cualquiera. Algunos
proyectos personales, habilida des, capacidades y aptitudes de
los sujetos en formación se pierden en el anonimato y la
impotencia va formando parte de la frustración que provoca la
asunción de actitudes conformistas que, en tanto más cons
cientes, mayor agresión causan al individuo que las vive. En la
inmensa mayoría de los casos, los profesores poseen una
mejor situación económico-social que la que poseía su familia
de origen.42 Por

40
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 61. 41 Ibid., p. 62.
42
“... los indicadores de condiciones de vida utilizados en la encuesta nos ponen frente
a un grupo social que en su mayor parte presenta una conservación del nivel de vida
alcanzado por la genera-

44
Extracción social y pertenencia de clase

sus ingresos y por las condiciones en que realiza su práctica


profesio nal, el profesor es miembro de la denominada “clase
media” pero en el estrato más bajo de ésta. Los miembros de
la clase media tienen la característica de que perciben ingresos
superiores a los de la gran masa de proletarios y campesinos y
quieren alcanzar los niveles de consu mo de la clase
dominante. A la clase media pertenecen los sujetos más
refinados culturalmente y los intelectuales orgánicos y
comprometidos tanto de las clases dominantes como de las
subalternas. En sus filas están tanto los generadores de
movimientos libertarios como de movimientos fascistas;
comerciantes altamente enajenados como novelistas de alto
refinamiento; creadores de anuncios comerciales
embrutecedores y en
sayistas de discursos críticos devastadores de la sociedad. En
especial, el magisterio es un segmento de la clase media con
una potencia enorme en cuanto a la transmisión de referentes
ocupacionales entre sus miembros. Como dice Gramsci:

“En una serie de familias –especialmente de las capas medias– los niños
encuentran en la vida familiar una preparación, una prolongación y una
integración de la vida escolar, absorben, por así decirlo, ‘en el aire’ una
serie de nociones y de actitudes que facilitan la carrera escolar
propiamente dicha: conocen ya y desarrollan el co
nocimiento de la lengua literaria, es decir, el medio de expresión y de
conocimiento, técnicamente superior a los medios de que dispone, por
término medio, la población escolar entre los seis y los doce años. Los
alumnos de la ciudad, por el sólo hecho de vivir en ciudad, han absorbido
ya antes de los seis años una gran cantidad de nociones y de actitudes
que hacen más fácil, más fructífera y más rápida la carrera escolar.”43

ción anterior y aun mejorado. En este grupo de docentes aún subsiste un modo de vida
austero y conservador de bienes y costumbres (de la llamada ‘clase media argentina’).”
Vid., Martínez, D. El riesgo de enseñar, pp. 117-118.
43
Gramsci, A. “La organización de la escuela y la cultura” en Mariategui, J. C. et al.
Problemas teó ricos de la educación, pp. 29-30. 4.1.2. Dice
Martínez: “En América Latina se ha definido al ma gisterio como parte de la pequeña
burguesía a la que se le agrega el calificativo de ‘funcionaria’, se señala además que
tiende a la proletarización o pauperización y se emplea a menudo el concepto de
‘trabajadores de la educación’ para asimilarlo al conjunto de la clase trabajadora. Otros
insertan al profesorado en la llamada ‘clase media asalariada.’ Esta condición social o
pertenencia de clase del maestro, influye directamente en la transmisión de valores
culturales, modo de vida y visión del mundo. Además de incidir en la autovaloración y
percepción de sí mismo como trabajador intelec tual y de la cultura.”

45
Una pálida sombra

Evidentemente son las instituciones en las que se estudia la


carrera de profesor y la práctica profesional las que más
participan en su forma ción. Sin embargo, no sería ocioso
analizar las condiciones en las que se da la generación del
deseo o de la predisposición para ser profesor. Estas
condiciones se ubican en el ambiente familiar y social del sujeto
y en las experiencias escolares vividas durante la educación
básica y media. La imagen de profesor que predomine en una
familia y las características de los profesores que se tenga
antes de ingresar a los estudios profesio
nales, son elementos que inciden positiva o negativamente en
el deseo de estudiar la carrera. Por esto es por lo que, a pesar
de la caída del pres tigio y el salario del profesor

“las clases medias y medias bajas empobrecidas continuarán confiando


en la inver sión educativa, en la medida en que no disponen de otras
formas alternativas de capital para realizar sus aspiraciones sociales.”44

Status social de la profesión

Status es un rango otorgado por la sociedad a cada uno de los


individuos que forman parte de ella. Algunos factores que
influyen en la asignación del status son de orden biológico, de
parentesco, de grado y género de instrucción, de propiedades
materiales, de credo político y religioso y hasta de belleza
física. El sujeto social desempeña varios papeles y asu
me roles o funciones diferenciales, tantos como grupos en los
que inte ractúa, dependiendo de la clase social a la que
pertenece. La pertenencia de clase está de terminada por el
lugar que los sujetos ocupan en cuan to a la propiedad de los
medios de producción, lo cual aparece como capacidad
económica, acceso a la información, educación, posibilidad de
consumo, etcétera. En toda sociedad existen dos bloques de
clases sociales: la clase dominante que está formada por
quienes controlan los medios de producción, el capital y la
superestructura legal y política y la clase subalterna que sólo
posee su fuerza de trabajo. La faja inferior

Tenti Fanfani, E. La escuela vacía: Deberes del Estado y


44

responsabilidades de la sociedad, p. 83.

46
Extracción social y pertenencia de clase

de la clase dominante y la superior de la clase subalterna


constituyen la denominada clase media que opera como brazo
ejecutor de la clase dominante.
El profesor de educación básica surge y pertenece a la clase
proletaria y ha encontrado en la profesión una forma de
acceder a otros niveles de consumo. Los profesores de
educación primaria procuran que sus hijos se incorporen al
gremio en otros niveles. En estas tendencias se obser
van algunos criterios selectivos: la hija estudia para educadora
(prees colar) porque es más sencillo, seguramente se casará
pronto y porque se trata de una ocupación propia para las
mujeres; el varón se prepara para incursionar en la secundaria
o en educación especial porque, en tre el magisterio, esos
niveles dan una mejor imagen que la que posee el profesor de
educación primaria, se gana más y las posibilidades de
proyección son mayores. Esto sucede cuando no existe otra
opción, es decir, cuando en la pareja sólo trabaja el padre o
trabajan los dos pero
los sueldos no son suficientes como para pensar en
universidades. Otra forma de alcanzar un status superior es la
intervención de los padres en la selección de la pareja. Esto
implica buscar a alguien que, si bien no pertenece a un nivel
superior, por lo menos esté en el mismo. En la sociedad
mexicana se puede fácilmente observar el proceso de embe
llecimiento genético de las clases dominantes, por la
incorporación de las mujeres bellas de las clases subalternas a
las filas de las clases supe riores. La mujer cosificada
totalmente de manera casi siempre incons ciente, mediante un
complicado pero automático mecanismo, establece el status
social que puede alcanzar por medio del status de los varones
que la pretenden. La mujer busca entablar una relación de
pareja con el varón de más alto status social entre quienes la
pretenden, más allá de las características personales del
sujeto. De este modo, las clases sociales se van
homogenizando biológicamente: los poseedores de rasgos
físicos considerados socialmente bellos cada vez se
concentran más entre las clases dominantes, mientras que los
poseedores de rasgos considerados feos se ubican en las
clases subalternas.
Entre los profesores es fácil observar de cerca este
fenómeno. Los rasgos físicos predominantes entre los
profesores de educación primaria mexicanos son los propios
de los estratos inferiores de las clases subal-

47
Una pálida sombra

ternas. Esto se ve reforzado por la tendencia a establecer


relaciones de pareja entre ellos mismos, es decir, entre
profesores, situación que no se da con esa frecuencia entre los
miembros de otras ocupaciones o en tre los académicos de
educación superior.
La pretensión es asegurar no sólo la descendencia sino,
sobre todo, los bienes que se ha logrado acumular, ya que las
posesiones en las for mas actuales de vida son las que dan el
lugar que se ocupa en la jerarquía social.

“La presión social ejercida sobre el sujeto lo condena a un estado


permanente de angustia, en un devenir en el que siempre se ha de estar
alerta porque el competidor puede estar acechando en cualquier sitio. El
sujeto competidor anhelante de triunfos se torna desconfiado, inseguro,
hipócrita y farsante. Las actitudes severas y despre
ciativas, la envidia y la competencia, conducen al sujeto a adquirir un
complejo de inferioridad producto de la relación entre lo que es y lo que
se espera de él.”45

Es en la familia en donde se establecen los primeros afanes


competitivos que en un futuro causarán la fragmentación social,
misma que acusará los niveles de agresividad dados en la
familia.46
En la elección de la pareja la familia espera del individuo
siempre una “buena decisión”, por lo que los sujetos entran en
competencia para lograr el mejor partido, es decir, para
vincularse amorosamente con aquella per sona que cubra las
exigencias del grupo familiar. Y no sólo eso, la propia familia
adopta actitudes mercenarias en la promoción de los hijos,
sobre todo en el caso de las mujeres. Es así como el sujeto
desde muy pequeño tendrá que incorporarse al juego social de
la aceptación o rechazo en absolutamente todas sus acciones,
generándosele múltiples penalidades. Como hijo compite con
sus hermanos. La comparación y la descalifica
ción son el pan de cada día; el individuo rumia a solas sus
emociones porque ni eso es posible manifestar, no se tiene
derecho a decir lo que

45
Covarrubias Villa, F. La otredad del yo, p. 95.
46
“... la competitividad entre los miembros de la sociedad acentúa la fragmentación de
ésta, puesto que cada uno de ellos lucha por sus propias aspiraciones. El individuo
responde, entonces, a su necesidad de comunicación intercambiando mensajes que no
llegan a darle una posibilidad de comunicar lo que realmente siente, le preocupa,
piensa, ansía.” García Liñan, C. M. La necesidad de
comunicarse, p. 20.

48
Extracción social y pertenencia de clase

se siente y piensa, pues los patrones culturales de la sociedad


así lo exi gen.47 El hijo mayor lleva a cuestas la responsabilidad
de poner el ejem plo, de convertirse en el modelo a seguir.
A este respecto, De Acevedo plantea que

“las representaciones colectivas en que la sociedad se expresa, son


comunes a los miembros de un grupo social dado, se transmiten de
generación en generación, se imponen a los individuos, despertando en
ellos, según los casos, sentimientos de temor, respeto, adoración por sus
fines.”48

En la exigencia de la toma de decisiones ése será el tenor,


deberá po seerse un buen nivel de conciencia para superar la
dependencia, por que desde luego habrá que ser responsable,
sólo que ello no depende exclusivamente del sujeto.49
Experimentándose como vendedor-mercancía, la
auto-estimación del hombre depende de condiciones que están
fuera de su control, pues será considerado socialmente valioso
en cuanto alcance éxitos, lo cual implica que constantemente
esté luchando de manera inflexible para evitar que cualquier
fracaso se convierta en una grave amenaza para su
estimación. De este modo, se evitan los sentimientos de
inseguri
dad, desamparo e inferioridad, por lo que comúnmente el sujeto decide

47
“Según una teoría ambiental, las emociones están determinadas de acuerdo con los
requerimien tos sociales. Margaret Mead observó, por ejemplo, que, en Balí, a los niños
se les enseñaba, desde muy pequeños, a no mostrar sus emociones. En la sociedad
balinesa la emoción sólo se permite como fenómeno colectivo, como es el caso en las
danzas rituales.” Wolf, W. Introducción a la psi cología, p. 145.
48
De Acevedo, F. Sociología de la educación, p. 54.
49
“Si el hombre fuere tan solo una inteligencia despojada de carne y hueso, alcanzaría
su meta por medio de un extenso sistema intelectual. Pero como es un ente dotado
tanto de cuerpo como de mente, tiene que reaccionar ante la dicotomía de su
existencia no solamente pensando, sino tam bién con el proceso de vivir, con sus
sentimientos y acciones. Tiene que luchar por la experiencia de unidad en todas las
esferas de su existencia a fin de lograr un nuevo equilibrio. De aquí que todo sistema
de orientación satisfactorio no se integre únicamente con elementos intelectuales, sino
también con elementos sentimentales y sensoriales realizables en la acción en todos los
terrenos de la actividad humana.” Fromm, E. Ética y psicoanálisis, p.
60. “... Marx. hizo algunas declaraciones muy directas sobre los impulsos humanos.
Diferenció los impulsos constantes o ‘fijos’ ‘que existen en todas las circunstancias y
que pueden ser modificados por las condiciones sociales solo por lo que se refiere a la
forma y la dirección’, y los impulsos ‘relativos’ que ‘deben su origen sólo a determi nado
tipo de organización social’. Marx suponía que el sexo y el hambre caían en la categoría
de los impulsos ‘fijos’, pero nunca se le ocurrió considerar el impulso por obtener el
máximo de ganancias económicas como un impulso constante.” Fromm, E. Marx
y su concepto del hombre, p. 26.

49
Una pálida sombra
mantenerse en la zona de confort que ofrece la familia, en el
“soy como tú quieres que sea”, aunque para ello tenga que
simular o manipular. En el resto de sus relaciones sociales el
sujeto repite estas prácticas: para alcanzar status, se ve
obligado a vivir en la eterna simulación, primero en la familia y
luego en todos y cada uno de los grupos interactivos en los que
se involucra; simula en la escuela, en la iglesia, en el juego, en
el partido político, en el trabajo, con la pareja y hasta consigo
mismo.
Actualmente se hacen más notables estas características de
convi vencia. La demencia social es cada día más evidente
como evidente es el incremento de la cosificación del hombre.
Los referentes que conforman los bloques de pensamiento en
los niveles de conciencia alcanzados en la apropiación de la
realidad que ha prevalecido en la dinámica familiar, no se
parecen en nada al concepto que propone el pensamiento
dialéc tico-crítico.50
Berger y Luckmann aseguran que el orden social existe
solamente como producto de la actividad humana51 y que surge
de la realidad ob jetiva de la sociedad; el universo simbólico
adquiere sentido en cuanto las instituciones y los roles
particulares se legitiman al ubicárseles en un mundo
ampliamente significativo. En cambio, la corriente estruc
turalista argumenta que la conciencia y experiencia son sólo
elementos secundarios en el devenir histórico y las relaciones
de poder represen tadas en las estructuras políticas y
económicas.52 En la perspectiva cul turalista, el concepto de
clase es visto no como un conjunto abstracto de
determinaciones para lograr la membresía de clase de una
perso na en torno a las relaciones económicas, sino como la
forma en que ella o ellas son comprendidas y experimentadas
en los grupos sociales, entonces pues, es el hombre quien
construye la necesidad y la conve niencia de establecer las
jerarquías sociales a partir de las relaciones de

50
“La unidad sólo existe en lo diverso. La mismidad es lo uno diferenciado
contradictoriamente constituido. En estos términos, la familia se expresa como unidad y
sus integrantes como multipli cidad. La familia para serlo requiere de la diferenciación
de sus integrantes quienes, al desarrollarse en ella, la afirman como unidad y la niegan
en el proceso de afirmación del individuo como perso na, parte de la unidad y distinta
de ella en cuanto particularidad, pues cada individuo es distinto de
los demás.” Covarrubias Villa, F. La generación
histórica del sujeto individual, p. 50. 51 Berger, P.
y T. Luckmann. La construcción social de la
realidad, p. 73.
52
Giroux, H. Teoría y resistencia en educación, p. 167.

50
Extracción social y pertenencia de clase

producción,53 pues es ésta una característica inherente a las


formas de vida de la sociedad capitalista.

“El sujeto de la sociedad capitalista además de la dualidad de su propio yo


lleva una vida cotidiana desarrollada en un mundo de dualidades sociales:
patrón-trabajador, jefe-subalterno, hogar-oficina o fábrica, fuerza de
trabajo-trabajo, cónyuge-amante, amigos-compañeros de trabajo,
anhelos-realidad, salarios-precio, familia-indivi
duo, etcétera. Estas dualidades no son consubstanciales a la especie
puesto que se ha vivido de otros modos en el pasado, sino que
corresponden a una manera histórica específica de organización social
que es la capitalista, por lo que la realización inte gral del sujeto implica la
supresión de las relaciones sociales que la impiden.”54

Cada una de las dualidades sociales exigirían un tratado


especial, puesto que la dinámica operativa en cada una de ellas
implica, para el sujeto que las vive, la imperiosa necesidad de
trabajar al máximo su poder de enten dimiento, ya que del tipo
de relación que se establezca entre ellas depende el tipo de
hombre que participe en la sociedad. Suprimir estas dualidades
implica la existencia de una capacidad individual que la sociedad
actual no genera. Se trata de una tarea realmente titánica que
implica el replantea miento de la familia y la escuela como
primeros espacios de socialización.
Se ha dado en considerar al profesor como un pequeño
burgués, pero sus condiciones laborales, culturales y sociales lo
tienen colocado en un lugar muy inferior a éste. En este sentido,
los profesores como transforma dores sociales tendrían la tarea
de imprimirle fuerza al proceso de trans formación55 de las
clases sociales. Pero, ¿cómo pedir tal esfuerzo a quienes

53
“La producción en cualquiera de sus formas se basa en la organización social que,
desde el escla vismo hasta el capitalismo ha sido clasista. Si Hegel hubiese llevado
hasta sus últimas consecuencias su lógica, habría encontrado que la unidad
contradictoria denominada sociedad, está determinada por la contradicción antagónica
de clases, pues una clase existe por su contraria. La ignorancia y la enajenación
padecida por las clases subordinadas, la subsunción del trabajo al capital, son la condi
ción de existencia de la burguesía, que se presenta como negación del proletario y que,
con base en el privilegio, producto de la explotación del trabajo enajenado, erige su
cultura.” Covarrubias Villa, F. La generación histórica del
sujeto individual, p. 61.
54
Covarrubias Villa, F. La otredad del yo, p. 84.
55
“La mutabilidad permanente de los bloques de pensamiento implica un proceso de
constitución desconstitución-constitución tal, que nunca cesa la articulación y
rearticulación de los referentes viejos, de los recientemente incorporados y de los que
en ese momento se están incorporando. La mutabilidad de lo real hace inédita siempre
a la realidad y a la generación de referentes intermina ble.” Covarrubias Villa, F. Las
herramientas de la razón, p. 17.

51
Una pálida sombra

se les ha negado la posibilidad de consolidarse, por la propia


ignorancia y enajenación en su clase social de origen,
involucrados en una dinámica que los proyecta como una masa
amorfa, manipulable y exprimible, con siderada incluso como
suculento capital político para los grupos de poder, con un
pobre sentido de identidad y pertenencia que los hace sensibles
a cualquier intento de homogenización? Lo más preocupante es
que ni si
quiera se dan cuenta los profesores de la existencia de esta
situación. Hay quienes por derecho propio exigen el status. La
presencia de pro fesores y profesoras egresadas de los colegios
particulares que se incorpo ran a la familia magisterial por
alguna circunstancia, ciertamente asumen actitudes que los
identifica con la clase a la que pertenecen, de tal forma que sin
esfuerzo aparente llegan a ocupar lugares privilegiados en las
filas del gremio, desde funciones administrativas hasta de
ubicación en las es cuelas. Nadie dice nada pero el malestar y la
disconformidad están laten tes, lo que de alguna manera crea
formas de relación patológicas. La vida de los profesores es
como la de cualquier otro miembro de la sociedad: lucha por
poseer una casa mejor que la de sus colegas, un auto móvil
último modelo, vestir y calzar a la moda, realizar las mejores
fiestas y presumir con las amistades. Pero lo cierto es que el
grueso de ellos vive en casas de interés social, el mejor auto
que puede comprar es de los más baratos en el mercado, viste
y calza con programas de crédito, el aguinal do o los préstamos
le ayudan a realizar sus festejos y difícilmente puede darse el
lujo de llegar al término de la quincena sin pedir dinero prestado.
Lo más que puede lograr es diferenciar su casa de la de los
demás por lo menos en la fachada, comprar un automóvil a
crédito o por autofinancia miento. Si alguno se ve favorecido por
una herencia o un matrimonio con un miembro de la clase
burguesa y logra vivir en una zona residencial, poseer un auto
de mayor valor y vestir prendas de marcas con prestigio en el
mercado, se convierte en el héroe y la envidia de sus
compañeros. La conciencia del profesor es
pragmático-utilitarista y en ella no cabe la lógica y el
razonamiento, mucho menos la dignidad y el orgullo pro
fesional.56 Hay profesores que pretendiendo diferenciarse de sus
com

56
“El pensamiento utilitarista se sintetiza en la frase ‘lo bueno es útil’. El hombre
ordinario, inde pendientemente de la clase social a la que pertenezca, se relaciona con
la realidad de una manera totalmente operativa. No puede formularse interrogaciones
respecto al qué sino que su conciencia

52
Extracción social y pertenencia de clase

pañeros, venden su fuerza de trabajo en otras actividades


(comercio, agentes de venta, grupos musicales, “limpias”,
choferes de taxis, lectura de cartas), contratan las llamadas
dobles plazas o emigran a los Estados Unidos en los períodos
interanuales. En fin, cada día se descubren nue
vas estrategias empleadas por los profesores tratando de lograr
escalar posiciones sociales más altas.
Esta preocupación, como pueden constatar los estudiosos
de la natu raleza humana, es tan antigua que pareciera
consustancial a la especie. A principios del siglo pasado,

“los antropólogos se quedaron sorprendidos al descubrir que ciertas tribus


primi tivas practicaban un consumo y un despilfarro conspicuos que no
encontraban pa rangón ni siquiera en las más despilfarradoras economías
de consumo. Hombres ambiciosos, sedientos de status competían entre sí
por la aprobación social dando grandes festines. Los donantes rivales de
los festines se juzgaban unos a otros por la cantidad de comida que eran
capaces de suministrar, y un festín tenía éxito si los huéspedes podían
comer hasta quedarse estupefactos, salir tambaleándose de la casa,
meter sus dedos en la garganta, vomitar y volver en busca de más comida.
El caso más extremo de búsqueda de status se descubrió entre los
amerindios que en tiempos pasados habitaban las regiones costeras del
sur de Alaska, la Columbia Británica y el estado de Washington. Aquí los
buscadores de status practicaban lo que parece ser una forma maníaca
de consumo y despilfarro conspicuos conocida como potlatch. El
objeto del potlatch era donar o destruir más riqueza que el rival. Si el
donante del potlatch, era un jefe poderoso, podía intentar avergonzar a sus
rivales y alcanzar admiración eterna entre sus seguidores destruyendo
alimentos, ropa y dinero. A veces llegaba incluso a buscar prestigio
quemando su propia casa.”57

Estas posturas temerarias y hasta cierto punto estrafalarias no


son com pletamente ajenas a las prácticas actuales de los
miembros del gremio magisterial. Entre los profesores es
frecuente que la preparación de una celebración de boda o
quince años se inicie desde uno o dos años de

sólo procesa la dimensión instrumental del mundo. La dimensión instrumental-utilitaria


se convierte en orientación teleológica y condición existencial, pero no
de lo real
proporciona la compren
sión de las cosas del mundo.” Covarrubias Villa, F. La
otredad del yo, p. 101. 57 Harris, M. Vacas, cerdos,
guerras y brujas, p. 101.

53
Una pálida sombra

anticipación y que los enseres se compren en el extranjero. Es


notoria la presencia entre el magisterio de muchos rasgos de la
cultura estadouni dense, sin faltar la de búsqueda patológica de
status señalada por Vance Packard.58
El vértigo que produce el placer del poder limita la posibilidad
de pensar en la afirmación de la identidad y del sentido de
pertenencia, como vía para modificar la estructura económica y
social que oprime a la clase de procedencia.
Es interesante observar esa contradictoriedad en las
acciones de los profesores: por un lado, están deseosos de
participar en los grupos de poder y, por el otro, reconocen
interiormente la imposibilidad para ade cuarse a las exigencias.
En un círculo de conversadores es poco o nada lo que pueden
plantear porque el amorfismo conceptual no provee los ele
mentos necesarios; en un foro cultural, la falta de experiencias
vividas y de consulta bibliográfica limita las posibilidades de
expresión. Por esto es por lo que el profesor prefiere los
eventos populares en los que sus frustraciones puedan salir a
flote sin la preocupación de cubrir normas de convivencia con
un alto nivel de exigencia.
Dice González:

“... la especie humana podrá sobrevivir precisamente como especie


robotizada, pro gramada y uniformada, que ha perdido esa
sobre-naturaleza esencial (ethos) que es la cualidad propiamente de la
vida: el mundo del sentido, de los valores éticos, estéticos, religiosos,
científicos, metafísicos; ese mundo de lo libre, lo cualitativo, lo individual,
lo amoroso, lo ‘espiritual’. Se asegura la ‘subsistencia’ pero no la ‘existen
cia’ del hombre homo humanus, como homo ethicus.”59

58
“Vance Packard tocó una fibra sensible cuando describió a los Estados Unidos como
una na ción de buscadores competitivos de status. Parece ser que muchos americanos
pasan toda su vida intentando ascender cada vez más alto en la pirámide social
simplemente para impresionar a los demás. Se diría que estamos más interesados en
trabajar para conseguir que la gente nos admire por nuestra riqueza que en la misma
riqueza, que muy a menudo no consiste sino en baratijas de cromo y objetos onerosos
e inútiles. Es asombroso el esfuerzo que las gentes están dispuestas a rea lizar para
obtener lo que Thorstein Veblen describió como la emoción vicaria de ser confundidas
con miembros de una clase que no tiene que trabajar. Las mordaces expresiones de
Veblen ‘consu mo conspicuo’ y ‘despilfarro conspicuo’ recogen con exactitud un sentido
del deseo especialmente intenso de ‘no ser menos que los vecinos’ que se oculta tras
las incesantes alteraciones cosméticas en las industrias de la automoción, de los
electrodomésticos y de las prendas de vestir.” Harris, M. Vacas, cerdos,
guerras y brujas, pp. 102-103.
59
González, J. El ethos, destino del hombre, p. 33.

54
Extracción social y pertenencia de clase

Obviamente, esta gama de situaciones son comunes a la vida


colectiva, ya que como dice Vandel,

”... a pesar del aumento del volumen del cerebro y de su complejidad, y de


la po sesión de notables aptitudes intelectuales, el hombre no habría
podido alcanzar la condición humana si se hubiera encontrado aislado. El
hombre es verdadero hom bre porque vive en sociedad.”60

Entonces pues, si el hombre es quien provoca la inestabilidad,


es tam bién el responsable de lograr el equilibrio, por lo que
deberá ser capaz de adoptar una actitud crítica ante los
procesos de re-socialización, es de cir, en el abandono de
prácticas aprendidas y la sustitución por otras, en la búsqueda
de la movilidad social y la expectativa de unirse a estratos
superiores, para que evite caer en un racionalismo burgués, “un
racio nalismo de status quo, de permanencia y, en
consecuencia, también de la falsificación y del engaño...”61
Naville afirma que Freud considera incluso la posibilidad de
la des aparición total de lo que constituyen los rasgos
particulares de un in dividuo, porque para éste (el individuo), el
prójimo juega siempre el papel de modelo, de un objeto, de un
asociado o de un adversario, por lo que,

“cada individuo forma parte de varios aglomeramientos, presenta las


identificacio nes más variadas, es orientado por sus lazos en múltiples
direcciones y construye su ideal del yo siguiendo los más diversos
modelos. Cada individuo participa así en varias almas colectivas: aquella
de su raza, de su clase, de su comunidad profesional, de su Estado,
etcétera, puede, además, elevarse a cierto grado de independencia y
originalidad.”62

Lograr el status se convierte en una exigencia de afirmación


individual existencial.

60
Vandel, A. “El fenómeno humano”, en Vallois, H., A. Vandel, et al., Los
procesos de hominización, p. 32.
61
Naville, P. Psicología, marxismo y materialismo, p. 28.
62
Ibid., pp. 156-157.

55
Una pálida sombra

El profesor de educación básica en México siente que ha


perdido su identidad profesional63 y que la suya no es una
auténtica profesión.64 Su mundo es plano y gris. Sus ingresos
son semejantes a los de sus colegas, así como la casa, el
automóvil, la ropa, los viajes, las fiestas, el temario del curso
que imparte, la didáctica y hasta las aspiraciones. No hay
expecta
ción ni grandes desafíos. No se aproxima nada interesante. No
hay diver sidad en las interpretaciones de los discursos teóricos
o de la producción artística pues nadie se ocupa en ello. Las
divergencias políticas tienen la misma fuente que la filiación a
un equipo de futbol, pues la heterogenei dad ideológica es
escasa y despojada de conocimiento teórico. Las grandes
diferencias entre las opiniones de los profesores se ubican en
los conflictos por la obtención de prestaciones, la radicación de
plazas y la obtención de más altas categorías salariales.
Desde su origen hasta su vida profesional, el profesor vive
en un am biente autoritario y opresivo. Generalmente proviene
de familias proleta rias, campesinas o de clase media baja en
las que predominan las relaciones impositivas. En las escuelas
en las que estudió siempre se le reprimió. Él reprime a sus
alumnos y sus superiores lo reprimen a él. No está acostum
brado a la discusión académica pues nunca ha participado en la
deter minación de los contenidos curriculares de su propia
formación y de la de sus alumnos, ni siquiera en la de los
contenidos de los escritos que ha leído. Canaliza sus
frustraciones profesionales y existenciales hacia la re presión de
sus alumnos y de sus propios hijos. Es impermeable a la crítica,
se refugia en la protección sindical y centra la razón de su
existencia en la consecución de prestaciones y privilegios,
dejando totalmente de lado su desarrollo intelectual y cultural.
En fin, la vida profesional del profesor es la antitesis de la
academia, del desarrollo intelectual. Mariategui hace un
planteamiento brillante al respecto. Dice:

63
Fierro, M. C. “La gestión escolar por los maestros como apoyo a la recuperación de la
identidad profesional del magisterio”, en Ezpeleta, J. y A. Furlán (Comp.). La
gestión pedagógica en la escuela, p. 304.
64
Furter, P. “Los educadores, ¿culpables o víctimas de la crisis de la educación?”, en
Glazman, R. La docencia; entre el autoritarismo y la
igualdad, p. 103.

56
Extracción social y pertenencia de clase

“El Estado condena a sus maestros a una perenne estrechez pecuniaria.


Les niega casi completamente todo medio de elevación económica y
cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior.
De un lado, carecen los maestros de posibilidades de bienestar
económico; de otro lado, carecen de posibilidades de pro
greso científico. Sus estudios de la Escuela Normal no les franquean las
puertas de la Universidad. Su sino puede confinarlos en un pueblecito
primitivo donde vegetarán oscuramente, a merced de un cacique o de un
diputado, sin libros ni revistas, segre gados del movimiento cultural,
desprovistos de elementos de estudio”65

El profesor es formado como depositario de un paquete de


saberes de los cuales no importa cómo fueron generados ni
cuál es su contenido de objetividad. No se piensa a sí mismo
como generador de conoci miento, sino como poseedor y
transmisor. Aunque viva en la ciudad y tenga a su alcance
librerías, bibliotecas, teatros, cine de arte, danza, salas de
música culta, el profesor no está dotado de los referentes
necesarios para apropiarse de la alta cultura; está formado de
tal modo que no en tiende racionalmente lo que está presente
en su vida cotidiana; no está académicamente bien formado y
las condiciones en las que se realiza su práctica profesional
están muy lejos de ser las más apropiadas. Sus con diciones de
trabajo son pésimas, su salario es muy reducido comparado
con el de otras profesiones y es objeto de desprecio social.66 El
profesor sabe que su formación académica es endeble. Que el
es tudio de otras profesiones implica mucho más esfuerzo que
el necesario para ser profesor. Entre la “gente culta”, es decir,
entre la clase media culta, la ocupación de profesor de
educación básica es considerada de muy bajo nivel intelectual.
Incluso, entre los profesores de bachillerato y licenciatura en la
unam, también existe un desprecio intelectual de los segundos
ha cia los primeros. Pareciera que el nivel escolar expresa el
nivel intelectual del sujeto. El profesor universitario es
considerado por los investigadores como un “archivo
académico especializado”, que la única investigación que
realiza es la de estado del conocimiento. Y los máximos
reconocimientos

65
Mariategui, J.C. “Los maestros y las nuevas corrientes”, en Mariategui, J.C. et al.
Problemas teóri cos de la educación, p. 14.
66
Vid., Davini, M. La formación docente en cuestión:
política y pedagogía, p. 60 y Ornelas, C. El sistema
educativo mexicano, p. 333.

57
Una pálida sombra

a ese profesor en el ambiente universitario se expresan con la


frase: “sabe mucho de esto o de aquello”, mientras que del
investigador jamás se dice semejante cosa. El investigador es
prácticamente desconocido por la co munidad estudiantil y de
su existencia sólo saben los otros investigadores y los
profesores. En cambio, los “buenos profesores” son conocidos y
re conocidos por toda la comunidad estudiantil y profesional.
Difícilmente un abogado con muchos años de experiencia se
atrevería a desafiar cog noscitivamente a su profesor de
derecho penal o el contador a su profesor de régimen fiscal.
Generalmente, el profesor universitario es dado al desarrollo
de una enorme capacidad histriónica. Con la práctica aprende
a hacer llegar los saberes a sus alumnos de una manera
entendible para ellos, aunque también abunden profesores
aburridos e insulsos. Pero, cuan
do el investigador universitario imparte cursos en el nivel de
licen ciatura, casi siempre es calificado de pésimo por sus
alumnos, pues sus capacidades histriónicas son limitadas así
como sus esfuerzos por impactar a sus alumnos. Sólo cuando
imparte seminarios en posgrado es cuando logra una
valoración apropiada. El profesor de educación básica, en
cambio, es considerado socialmente como la encarnación de la
negación pedagógica y de la incapacidad intelectual. Aunque el
investigador considere inferior al profesor universitario, la
brecha en tre uno y otro es más pequeña que la existente entre
estos dos y el profesor de educación primaria. Incluso,
comparado con profesiones liberales con poca carga intelectual
e investigativa, el profesor de edu cación primaria sale muy mal
librado. Por ejemplo, es difícil creer que el profesor sabe más
de pedagogía que un médico de medicina, que un ingeniero de
resistencia de materiales o que un abogado de derecho.
Socialmente está establecido que el médico sabe de
enfermedades y que el arquitecto de construcciones pero, ¿de
qué sabe el profesor de educación primaria? Como dice
Ghilardi:

“En efecto, con respecto a otras actividades profesionales, la enseñanza


es la que se halla más alejada de la investigación de sector. En otras
palabras, si se la comparara con otras actividades (la del médico, el
abogado, el manager del mundo económico e industrial) la profesión
docente es la que presenta la división más neta entre el

58
Extracción social y pertenencia de clase

trabajo mismo y el ámbito de la investigación, particularmente en lo que se


refiere a la generación de nuevos conocimientos.”67

Revisando el plan de estudios del magisterio se lleva uno la


sorpresa de que no existen asignaturas dedicadas al
tratamiento sustantivo de la historia, la naturaleza, el lenguaje
matemático y el castellano. Es decir, el profesor no es formado
con conocimientos sustantivos en ninguna dis
ciplina científica, pues todas las asignaturas son tratadas
exclusivamente desde una perspectiva didáctica. Aquí surge la
pregunta ¿puede alguien enseñar lo que no sabe?
Asombrosamente el profesor no sabe que exis ten muchas
posturas en la interpretación de la historia y cree que ésta se
reduce a fechas de acontecimientos, nombres de los
participantes y de nominaciones de los lugares de lo
acontecido. Ignoran la historia como historicidad, la discusión
de los ciclos, la periodización y los modos de producción, las
perspectivas micro y macro; algunos han oído hablar de Marx y
lo refieren como “un viejo barbón y greñudo creador del co
munismo” y casi ninguno sabe de la existencia de Braudel,
Hegel o Táci to. No saben redactar, cometen frecuentemente
faltas de ortografía, no saben analizar textos, son incapaces de
construir críticas a planteamien tos teóricos o interpretativos.
Tampoco saben cuestiones elementales de genética,
antropología, filo sofía, física o matemáticas. No gustan de
expresiones artísticas refinadas, tienen mal gusto, son
desparpajados al caminar, reír o sentarse. Desde la escuela
normal misma o desde la Universidad Pedagógica se inicia este
proceso de formación sin que casi nadie se dé cuenta de lo que
está pasan do, ya que los propios formadores de los futuros
profesores no son más que la encarnación acabada de este
modelo de sujeto. Dice Reyes Esparza:

“Es preocupante que en las aulas de las normales formemos profesores


frustrados aun desde antes de egresar, que preparemos maestros sin
intereses académicos y culturales. El problema de formar profesores no
sólo tiene implicaciones numéricas; de manera central, afecta al tipo de
profesores que estamos formando.”68

67
Ghilardi, F. Crisis y perspectivas de la profesión docente, pp.
149-151.
68
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del subsistema de
formación inicial, p. 46.

59
Una pálida sombra

Para el profesor no tiene sentido la formación académica ni el


empeño laboral pues esto no cambia en lo fundamental sus
condiciones de tra bajo ni su jerarquía, pues lo que se valora
para el establecimiento de sus ingresos es diferente a lo que
hace cotidianamente en el salón de clase. Es exactamente lo
contrario de lo planteado por Kerschensteiner cuan do sostiene
que

“el hombre pobremente dotado en el aspecto intelectual no puede ser


nunca un buen maestro. Además, sucede que la inclinación a ser
educador y maestro, por lo menos en los varones, aparece difícilmente
antes de los 17 ó 18 años.”69

Y esta cuestión del bajo nivel intelectual del profesorado es


reconocido por la mayoría de quienes han investigado el tema.
Por ejemplo Ornelas, quien dice que los recursos intelectuales
“andan por la calle de la amar gura”,70 Reyes Esparza71 y Tenti
Fanafani.72
La pobreza académica e intelectual de la profesión de
profesor de educación primaria se traduce a inferioridad
profesional. El profesor de educación básica se siente
académica, profesional y socialmente inferior a la inmensa
mayoría de los profesionales. Y lo es.73 Como dice Adorno:

“... de acuerdo con la opinión corriente, no se considera al docente, por


más que se trate de un graduado universitario, como digno de
reconocimiento social.”74

Pero no se trata sólo de una imagen social ubicada en la


exterioridad de los miembros del gremio; el propio profesor se
siente inferior a otros

69
Kerschensteiner, G. El alma del educador y el
problema de la formación del maestro, p. 143. 70
Ornelas, C. El sistema educativo mexicano, p. 273.
71
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 68. 72 Tenti Fanfani, E. El
arte del buen maestro, p. 204. La conciencia del profesor puede estar
constituida con referentes potencialmente críticos y reflexivos o no, poseer una
concepción onto/teleológica he gemónica o subversiva y estar consciente o no de todo
ello pero, lo que predomina son los profesores inconscientes de la estructura de su
conciencia, acríticos, irreflexivos y totalmente ajustados a la lógica del régimen social.
Sólo en lo que se refiere a sus condiciones de trabajo, salario y prestaciones, el
profesor es crítico y exigente; en todo lo demás el profesor participa de las
concepciones y prácticas predominantes en la sociedad que lo constituyó como tal.
73
En mi pueblo natal frecuentemente se escucha decir a los padres de familia: “Yo le
dije a mi hijo que siguiera estudiando, que yo lo ayudaría. Le dije: estudia aunque sea
pa´ profesor.” 74 Adorno, T. “Tabúes relativos a la profesión de enseñar”, en Glazman, R.
(Coord.). La docencia; entre el autoritarismo y la
igualdad, p. 18.

60
Extracción social y pertenencia de clase

profesionales si bien él mismo posee una autoimagen positiva


pues, como dice Ballenilla,

“cualquier profesor con una adecuada salud mental se caracteriza, entre


otras co sas, por tener una autoimagen positiva de su papel, de otra
manera sufriría su au toestima y le faltaría la seguridad necesaria para
encarar un trabajo tan complejo y conflictivo.”75

Esa imagen positiva que el profesor tiene de sí mismo ha sido


creada en la escuela normal y entre sus propios compañeros
de oficio pero, al igual que los políticos, sólo ellos poseen una
imagen positiva de su actuar y, en el fondo, en el profesor
existe un profundo sentimiento de inferiori
dad profesional cuya gestación asumió primero la forma de
inferioridad académica.
Lo que sucede con el resto de la sociedad respecto a la
imagen que del profesor se tiene, en el caso de los
profesionales de otras áreas también sucede. El médico
respeta y trata como igual al ingeniero, el sociólogo, al
economista, al psicólogo y al antropólogo; pero ningún
profesional de éstos trata como igual al profesor. Y esto sucede
sencillamente porque, se cree que la ocupación de profesor no
es una profesión pues, mientras que cualquiera puede dar
clases, no cualquiera puede curar, hacer un edificio o escribir
un libro de filosofía. Mientras que en la sociedad ca pitalista “el
saber universitario está totalmente ligado al poder de clase” y
que esta clase dirigente “utiliza especialmente este saber
universitario, más aún el impartido en las grandes escuelas,
como poder de domina
ción social sobre los ‘que no saben’”,76 en el caso de los
profesores de edu cación primaria no sucede así. Aunque cada
día se reduzca más y más y se transfiera a grados académicos
más elevados, impera en el régimen capitalista la idea de que
el saber universitario confiere automáticamen te poder social
pero, extrañamente, esto se reduce a los universitarios y a los
egresados de instituciones privadas con “prestigio académico”,
en tanto que a los profesores se les trata con desprecio. Hace
apenas 30 años

75
Ballenilla, F. Enseñar investigando, p. 63.
76
Boons, M. “¿Qué es hoy un estudiante de ciencias?”, en Levy-Leblond, J-M. y A.
Jaubert. (Auto) crítica de la ciencia, p. 221.

61
Una pálida sombra

poseer título de licenciado, médico o ingeniero era garantía de


prospe ridad futura y de ocupación de un nivel alto en la
estructura social. Hoy día poseer un grado académico
profesional de licenciatura es equivalente a poseer grado de
bachiller hace 30 años y, poseer grado de maestría equiva le a la
licenciatura de hace 30 años, siempre y cuando la maestría se
haya obtenido en una institución de educación superior no
especializada en la formación de profesores.
La debilidad individual del profesor se quiere superar de
manera co lectiva. La escasa formación académica, la debilidad
intelectual de la ocupación y la falta de reconocimiento social
quieren ser superadas por medio de la fuerza que el
agrupamiento y la acción grupal se adquiere. Por esto es por lo
que el sindicato de profesores es tan fuerte, porque hacia él se
han canalizado las debilidades que individualmente los pro
fesores poseen y por representar éste la única posibilidad de
ascenso social. Sólo a través de los cargos sindicales un
profesor puede destacar de sus compañeros de oficio.
Contreras, reflexionando sobre la profesionalidad de la
ocupación magisterial dice que

“el resultado es que los enseñantes ocupan una posición subordinada en


la comuni dad discursiva de la educación. Su papel respecto al
conocimiento profesional repre sentado por las disciplinas académicas es
de consumidores no de creadores. Quien detenta el status de profesional
en la enseñanza es fundamentalmente el grupo de académicos
universitarios, así como el de los especialistas como funciones adminis
trativas de planificación y de control en el sistema educativo.”77

Sin embargo a Contreras se le escapa que la profesionalidad no


está dada por la generación de conocimiento disciplinario. Es
más, los propios in vestigadores no se sienten profesionales de
una especialidad sino de la investigación porque, si bien es
cierto que los objetos de investigación generalmente son
considerados como pertenecientes a disciplinas espe cializadas
del conocimiento, lo cierto es que, en el terreno de la investi
gación científica los objetos de investigación son problemas
cognitivos

77
Contreras, J. La autonomía del profesorado, p. 42.

62
Extracción social y pertenencia de clase

colocados más allá de la disciplinariedad. Al investigador se


acostumbra llamarle “doctor” y también él prefiere que lo
llamen así y no “biólogo”, “físico” o “sociólogo”; al profesor de
biología o filosofía, le llaman “maes tro” o “profesor” y no
“biólogo” o “filósofo”. En cambio, al médico se acostumbra en
México llamarle “doctor” y ellos mismos se denominan así,
confundiendo un grado académico con la profesión. El médico
es médico independientemente del grado académico que haya
alcanzado; lo mismo sucede con el arquitecto, el ingeniero, el
actor o el pintor. De este modo, independientemente de la
especialidad universitaria, tecno
lógica o magisterial y del grado académico que se haya
alcanzado, el profesor es profesor; es decir, ejerce la profesión
de profesor, si es que se dedica predominantemente a la
docencia.
Dice Davini que la desvalorización de la profesión magisterial
es un fenómeno mundial, aun en aquellos casos en los que los
estudios se rea lizan en universidades. Dice:

“Otros estudios realizados en países donde la formación de los docentes


transcurre exclusivamente en ámbitos universitarios evidencian que los
problemas formativos persisten. En España, Varela y Ortega muestran la
desvalorización de las carreras docentes en la universidad. En Estados
Unidos, Zeichner analiza la ruptura entre lo que se trató de formar en la
universidad y los resultados de la práctica del gradua
do, preguntándose si la experiencia escolar ‘borra’ los aprendizajes
universitarios. A su vez, Terhart analiza un gran número de
investigaciones en Europa, en el que se verifica la misma problemática en
la enseñanza universitaria. Liston y Zeichner muestran que la
preocupación de las universidades se ‘fuga’ hacia el doctorado, que
brinda mayor categoría a los investigadores que a los docentes y que
desvaloriza las profesiones clásicamente denominadas ‘femeninas’.”78

Sin embargo, habrá que considerar que una es la valoración


social de las profesiones y otra la valoración de los
profesionales. Si como plan tean los autores, la profesión
magisterial está devaluada socialmente en muchos países, lo
cierto es que en el caso de México, existe una total
correspondencia entre la desvalorización social y la valía de
esta pro

Davini, M. La formación docente en cuestión: política y


78

pedagogía, p. 91.

63
Una pálida sombra

fesión. Y no es fácil lograr que una profesión adquiera o


recupere pres tigio. La elevación del valor de una profesión
requiere de muchos años de superación de sesgos y prácticas
indebidas y de la voluntad de una gran cantidad de individuos.
Habría que rehacer los planes de estudio con los que los
profesores se forman; formar o contratar sujetos forma dos con
un perfil apropiado a las nuevas características para que funjan
como profesores de los futuros profesores; crear instituciones
nuevas completamente diferentes a las existentes actualmente
o incorporar a las universidades públicas las carreras
magisteriales; remover a la totalidad del personal directivo del
aparato educativo; reacondicionar los plante les escolares de
preescolar, primaria y secundaria; etcétera. Por supuesto que,
al menos en México, no existe voluntad política para realizar tal
empresa.
Existe una idea generalizada de que la magisterial es una
semiprofe sión y para ello se presentan argumentos de distinta
índole que pueden agruparse así: desprecio social a la
ocupación, falta de conocimientos disciplinarios profesionales,
feminización y deserción ocupacional. En tre el primer grupo
están los siguientes. Consigna Reyes Esparza que

“en la actualidad se torna cada vez más difícil atraer a los jóvenes a las
escuelas normales, debido principalmente al deterioro que presenta la
imagen del profesor ante la sociedad en su conjunto. Para todos es una
carrera que, pese a haber incre mentado sus exigencias de escolaridad,
no ofrece perspectivas promisorias para sus egresados, ni en lo salarial ni
en lo profesional; por el contrario, muchos profesores desertan por estas
mismas razones. [...] El papel del maestro dentro de las comuni dades ha
cambiado profundamente al paso de los años; su imagen social ha dismi
nuido para dar lugar a una imagen muy generalizada en la que se le ubica
dentro de la expresión que afirma: ‘la escuela cada vez está peor’. Las
condiciones actuales del maestro no permiten su profesionalización, es
decir, que el ejercicio de su profesión le permita vivir decorosamente.”79

79
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, pp. 44-45. Dice Peculic:
“Los profesores han sido considerados como empleados de tercera o cuarta cate goría,
tanto desde el punto de vista de las remuneraciones, como por lo que se refiere a la
‘comprensión social’ y a la ‘valorización’ de sus funciones y de su cometido.” Pecujlic,
M. “La universidad contra la muralla china”, en Mariategui, J. C. et al.
Problemas teóricos de la educación, p. 155.

64
Extracción social y pertenencia de clase

En lo que se refiere al desprecio social de la ocupación


magisterial dice Fernández Enguita que

“el profesorado quizá sea uno de los colectivos de nuestra sociedad que
menos satis fecho se encuentra con su suerte. Aparte de las consabidas, y
en mi opinión justifica das, quejas sobre sus condiciones de trabajo, su
retribución y otras compensaciones, la inmensa mayoría de sus
componentes sienten de un modo u otro que carecen de reconocimiento
social, que no se respeta su trabajo, que cualquiera se considera
capacitado para interferir en su labor, que sufre agravios diversos en
comparación con otros grupos profesionales, etcétera.”80

El síndrome completo de una semiprofesión que no ha podido


alcanzar los privilegios de las profesiones liberales.81 Imbernon
dice:

“El malestar docente: una disfunción personal y profesional. El poco


prestigio social ya que comúnmente se cataloga a la profesión como
‘semiprofesión’, ya que no re quiere de grandes conocimientos, no existe
una gran especialización, ni un lenguaje muy específico; en fin, son
conocidas las consecuencias que el malestar docente aca rrea: físicas,
profesionales y pedagógicas.”82

Desde la perspectiva de la adquisición de conocimientos en la


forma ción académica profesional, Gimeno Sacristán sostiene:

“Precisamente, en la actividad del diseño es donde se centran algunos


estudios que evidencian la desprofesionalización de los docentes, en el
sentido de ver ahí un ejemplo de cómo la práctica del profesor se limita a
aplicar planes realizados fuera, por los libros de texto, por los materiales
curriculares y por las regulaciones sobre el curriculum. El profesor no
trabaja en el vacío, sino dentro de organizaciones que regulan las
prácticas: condiciones de la escolarización, la regulación del curriculum
realizada fuera de las aulas y la flexibilidad para desarrollar el puesto de
trabajo de los docentes. La autonomía profesional posible para los
profesores de un centro re

80
Fernández Enguita, M. La profesión docente y la comunidad escolar,
p. 82.
81
Ibid., p. 82.
82
Imbernón, F. La formación del profesorado, pp. 32-33.

65
Una pálida sombra
side en el terreno fronterizo que genera la dialéctica entre las presiones
externas y la práctica que es posible elaborar en el marco organizativo de
cada centro.”83

Guilardi:

“El hecho de que se le niegue una connotación profesional a la actividad


docente se ha basado tradicionalmente en una doble argumentación: a)
los conocimientos propios de la profesión docente pueden no ser muy
diferentes –particularmente en los países más desarrollados– de los que
poseen otros sectores de la población adulta con instrucción superior; b)
La capacidad para trasmitir contenidos a veces es muy difícil de identificar
y de evaluar.”84

Reyes Esparza:

“... la situación de subprofesión asignada al ejercicio magisterial y la


concepción del profesor como un técnico, consumidor y reproductor de
conocimientos, desvincu lado de la investigación y la cultura, han
condicionado en gran medida la política educativa a seguir en la
formación de profesores.”85

Otro aspecto de la desprofesionalización de la ocupación


magisterial lo constituye la denominada “feminización” del
oficio, ya que socialmente se considera que las mujeres se
ocupen en las labores despreciadas por el hombre como lo son
las actividades domésticas, la enfermería, el se
cretariado, etcétera. Dice Reyes Esparza:

“La composición de los normalistas en relación al sexo mantiene y agudiza


la ten dencia a la feminización de la profesión observada desde los años
cuarenta. En la muestra de 345 alumnos encuestados, se expresa en un
total de 274 mujeres, 69 varones y dos respuestas no especificadas.”86

83
Gimeno Sacristán, J. y A. I. Pérez Gómez. Comprender y
transformar la enseñanza, p. 235. 84 Ghilardi, F.
Crisis y perspectivas de la profesión
docente, p. 25.
85
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 91. 86 Ibid., p. 58.

66
Extracción social y pertenencia de clase

Furter: “Las mujeres son orientadas hacia la enseñanza porque


ésta no es una auténtica profesión.”87
Pero uno de los aspectos más relevantes del proceso de
desprofesio nalización es el referente a la deserción en la
ocupación. Muchos autores hacen señalamientos al respecto.
Por ejemplo, dice Reyes Esparza que,

“mientras las anteriores generaciones asumían que realizaban una carrera


de nivel medio superior, con todas las implicaciones de reconocimiento
social y condiciones laborales que se desprenden, las actuales esperan
encontrar una formación superior y condiciones laborales y profesionales
acordes al nivel formal de los estudios que realizan, lo que en muchos
produce desencanto y frustración durante sus estudios y posteriormente
serias dificultades para su incorporación al trabajo; muchos de
sertan de la plaza que se les asigna cuando las condiciones en que se
ubica no les parecen satisfactorias.”88

Fierro:

“Maestros así que van siendo poco a poco más ‘maístros’ (mecánicos,
albañiles, car pinteros, taxistas) que maestros y que no quieren saber ya
nada de su segundo oficio: enseñar.”89

Reyes Esparza:

“La situación económica del magisterio ha llegado a situaciones límite. Ha


provo cado que un gran número de profesores en servicio abandonen su
actividad do cente para ubicarse en labores mejor remuneradas; muchos
de los que permanecen procuran actividades económicas
complementarias muy ajenas a la docencia.”90 “La reducción del poder
adquisitivo del salario docente es un fenómeno generalizado en América
Latina. Sus efectos son múltiples y bien conocidos: el abandono de la pro

87
Furter, P. “Los educadores, ¿culpables o víctimas de la crisis de la educación?”, en
Glazman, R. (Coord.). La docencia; entre el autoritarismo
y la igualdad, p. 103.
88
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 62. 89 Fierro, M. C. “La
gestión escolar por los maestros como apoyo a la recuperación de la identidad
profesional del magisterio” en Ezpeleta, J. y A. Furlán (Comp.). La gestión
pedagógica en la escuela, pp. 295-296.
90
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del subsistema de
formación inicial, p. 45.
67
Una pálida sombra

fesión por parte de los docentes más calificados, el ausentismo y la


desmoralización creciente del personal de la educación, huelgas
prolongadas, etc. Entre otras conse cuencias, estos fenómenos han
provocado una sensible disminución en el tiempo de exposición al
aprendizaje al cual tienen acceso los alumnos, que suele ser muy inferior
al formalmente establecido en los calendarios escolares.”91

Por si todo lo señalado fuera poco, el profesor de educación


básica es víctima de la descalificación social. Mientras que las
universidades y los institutos tecnológicos son objeto de la
mayor preocupación guberna mental y social, las instituciones
formadoras de profesores no figuran en el sistema de
preocupaciones.92
Extrañamente, a pesar de que la formación del profesor
repercute en toda la sociedad, ésta no demanda su
mejoramiento. Socialmente se considera que la profesión
magisterial no requiere de grandes conoci mientos. “En
realidad, el maestro es prisionero de la definición social que se
hace de su oficio. Y es al mismo tiempo cómplice cuando él mis
mo comparte esta creencia.”93 Pero son los grupos sociales de
cultura más refinada los que mayormente manifiestan su
desprecio al magis terio. Tenti lo atribuye al origen de clase de
los profesores94 pero no es así. El desprecio se debe a su
ignorancia, a su falta de refinamiento, a su vulgaridad pues, en
todas las profesiones hay individuos procedentes de las clases
bajas, si bien, entre el magisterio predomina aplastantemente
el origen proletario y campesino.

“En relación con el prestigio social, paradójicamente quienes más


preparación pe dagógica tienen, que son los maestros de educación
básica en términos reales e ins titucionales, ocupan un rango inferior en la
escala de prestigio social en relación con los profesores de nivel
medio-superior y superior, cuya preparación pedagógica

91
Tedesco, J. C. “Estrategias de desarrollo y educación”, en Ezpeleta, J. y A. Furlán
(Comp.). La gestión pedagógica en la escuela, p. 28.
92
Por ejemplo, en el año 2000 a la Unidad Zamora de la Universidad Pedagógica
Nacional en el estado de Michoacán, el Gobierno del Estado le asignaba un promedio
de $ 35,000.00 mensuales para gastos de operación. La Unidad Zamora atendió a más
de 2,000 alumnos con alrededor de 80 profesores en 7 sedes. Con esos $ 35,000.00
debía pagar el teléfono, comprar papelería y artículos de oficina, hacer reparaciones de
las instalaciones y del equipo, cubrir viáticos y pasajes, etcétera.
94
93
Tenti, E. El arte del buen maestro, p. 200. Ibid., p. 204.

68
Extracción social y pertenencia de clase

es menor o nula. Un aspecto que contribuye también al desprestigio social


es que la mayoría de quienes se dedican a la enseñanza de nivel superior
no se perciben como docentes, si se les pregunta ¿qué es usted?, la
respuesta es: filósofo, médico, físico, químico, biólogo, historiador, etc., y
si a continuación se le pregunta ¿y a qué se dedica?, bajará la voz y la
cabeza para responder: ‘a la enseñanza’’.’95

Otros de los motivos de la descalificación del profesor se debe


a su bajo salario y a la concepción predominante en las zonas
urbanas de que las escuelas de educación básica son
96
guarderías infantiles. Por esto es por lo que el padre de
familia se irrita más cuando el profesor no asiste que cuando
no reúne, a su parecer, las características necesarias para un
des
empeño pedagógico apropiado. “En la actualidad, la sociedad
establece el estatus social en base al [sic.] nivel de ingresos,
razón por la que los profesores presentan un estatus social
devaluado.”97
Los miembros de las clases subalternas menos cultas de
México, han identificado la realización de estudios superiores
como un medio de ascenso social y, en especial, de
acumulación de recursos econó micos.98 Siendo la escuela y la
ocupación magisterial una encarnación condensada de la
sociedad en la que existen, la falta de entendimiento del
fenómeno educativo y la baja escolaridad del pueblo mexicano
han conducido a enjuiciamientos irracionales y al
establecimiento de una culpabilidad total del desastre
educativo en la persona del profesor. Des
de la errática política educativa gubernamental, el cambio
frecuente de responsables de áreas, el abandono financiero de
la educación por parte del gobierno, el esquematismo cognitivo
y didáctico de los programas escolares hasta el mal carácter de
un profesor, todo es encarnado en su persona. En respuesta, el
profesor no soporta la crítica individual o

Benavides, M. E. y G. Velasco. La formación docente, p. 110.


95

Fernández Enguita, M. La profesión docente y


96

la comunidad escolar, p. 124. 97 Ortíz Oria, V. M.


Los riesgos de enseñar, pp. 40-42.
98
Cuando recién ingresé a la unam como profesor del bachillerato del Colegio de
Ciencias y Hu manidades, después de resultar vencedor en un concurso en el que
participamos 51 aspirantes, me sentía enormemente orgulloso tanto por haber
resultado vencedor, como por ser profesor de la máxima casa de estudios de este país.
Fuí de vacaciones a mi pueblo, Cumuatillo, Mich., y ahí alguien me preguntó en qué
trabajaba. Respondí con orgullo dónde y me dijo: “¿Y pa’ eso estudiates tanto, pa’ ser
profesor? Otro intervino para aclararle que no se trataba de un profesor de escuela
primaria sino de “mucho más arriba”, “no es de esas escuelillas como las de aquí”. Por
ese entonces la primaria era la única escuela existente en el pueblo.

69
Una pálida sombra

gremial atribuyéndola siempre a la incompresión social y a la


ignoran cia de los no profesores. Todo cuestionamiento de la
práctica docente proveniente de fuera de las filas del
magisterio, implica una reacción en cadena entre los
profesores que llega, a veces, a la intervención de la or
ganización sindical para la “defensa de los derechos de los
compañeros profesores”, incluyendo la crítica al evidente
deterioro académico de las escuelas normales que se expresa
claramente en la ignorancia padecida por los profesores. Como
dice Reyes Esparza:

“Esta valoración ha provocado que, pese al evidente deterioro material y


académico, cualquier crítica que se realice a su funcionamiento sea
considerada, por gran parte de este gremio, como una actitud contraria a
los intereses del magisterio, actitud que lejos de contribuir a mejorar la
situación, la agrava al imponerse la simulación y el ocultamiento. Estas
posturas parten de considerar a las normales como un fin en sí mismas,
dejando de lado que forman parte de un sistema educativo y que, como
instituciones formadoras de maestros, deben garantizar la atención a las
funciones que les dan origen.”99

Socialmente el profesor es considerado un golpeador y un


abusivo, aun que se trate de conductas abandonadas casi en
su totalidad actualmente. Dice Adorno:

“Detrás de la imagen negativa del maestro está la del golpeador [...]


Sostengo que este complejo, aun después de que se prohibió el castigo
corporal, es determinante con respecto a los tabúes que recaen sobre la
profesión de enseñar. Esta imagen pre senta al maestro como alguien
físicamente fuerte que golpea al débil.”100

Los padres de familia frecuentemente acusan al profesor de


robarse el dinero de la cooperativa escolar, al director de
apropiarse de la cosecha de la parcela escolar, a la maestra de
cuarto año de “hacer el amor en el salón desocupado con el
maestro Juan” y los vecinos acusan a la maestra

99
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, pp. 16-17.
100
Adorno, T. “Tabúes relativos a la profesión de enseñar”, en Glazman, R. (Coord.)
La docencia; entre el autoritarismo y la
igualdad, p. 23.

70
Extracción social y pertenencia de clase

Juanita de promiscua, por la frecuencia con la que se ve entrar


y salir profesores a diferentes horas del día y de la noche de su
casa. Dice Esteve que debido al abandono gubernamental de
las escuelas

“los profesores, sobre todo en nuestra escuela pública, han llegado a la


conclusión de que la única vía para mejorar el material del que disponen
es recurrir a la asociación de padres, o, directamente, pedir a los niños
que vayan aportando pequeñas canti dades con las qué adquirir lo más
imprescindible,”101

Y esto conduce, en la práctica, a que posteriormente el profesor


enfrente problemas con la comunidad quien reclama un mal
uso de los recursos aportados.
En las comunidades pequeñas, el liberalismo sexual de los
profesores es frecuentemente causal de problemas. El modelo
ideal de sujeto que las comunidades poseen y que quieren ver
encarnado realmente en el profesor, evidentemente no
corresponde con las características del pro
fesorado que fue formado en centros urbanos y que ha
constituido su conciencia con referentes más libertarios que los
poseídos en las áreas rurales. Así, sucede con demasiada
frecuencia que los profesores tengan problemas con la
comunidad en la que se ubica la escuela en la que trabajan.
Abuso sexual, robo de cuotas, agresión física, etcétera, son los
más frecuentes.
Entre más pequeña sea una comunidad mayores posibilidades
exis ten de gestación de problemas con los profesores. En las
grandes urbes las ocupaciones de los padres de familia, el
anonimato y la dispersión te rritorial impiden el trato entre ellos
fuera de la escuela; en cambio, en las pequeñas comunidades
la vida cotidiana se realiza en un permanente intercambio
social que permite una comunicación frecuente e intensa.

101
Esteve, J. M. El malestar docente, p. 49. “En otro orden de cosas, la
vida académica de la escuela se ve condicionada también por políticas de alcance
estructural como las relativas al financiamiento de la educación. El mantenimiento y
expansión de los locales y su equipamiento, convertidos en problema particular de
cada escuela, no sólo agrega para los docentes la función de gestión finan
ciera sino que la integra de diversos modos a la evaluación profesional. Las políticas de
financia miento diferencial que descansan en el aporte de los padres con menores
posibilidades económicas, genera entre éstos y los docentes relaciones aún más
perversas que las implícitas en la formación profesional.” Ezpeleta, J. “Problemas y
teoría a propósito de la gestión pedagógica”, en Ezpeleta, J. y A. Furlán (Comp.). La
gestión pedagógica en la escuela, p. 114.

71
Una pálida sombra

De este modo, cualquier acontecimiento que involucre a un


extraño a la comunidad, que casi siempre es el profesor por ser
el único, implica una rápida reacción que acaba en
enfrentamiento. Hechos reales consi derados indebidos por los
miembros de la comunidad o ficticios inven tados por alguien,
son asumidos acríticamente y convertidos en razón para “tomar
cartas en el asunto”. Así, las cuestiones más absurdas son
presentadas por la comunidad como motivo para que el
profesor sea substituido y colocado lejos de ese poblado.
“Ya ves cómo son los profesores” comentan los padres de
familia cuando se refieren a que su hijo fue castigado, cuando
se realiza una asamblea, cuando piden ciertos materiales o
cuando se refieren a la suspensión de clases por cualquier
motivo. A los padres de familia no les importa la lucha
magisterial por mejores salarios ni las prestaciones de las que
son objeto; sí les importa la frecuencia con la suspenden clases
y las condiciones en las que se da un total incumplimiento de
las obligaciones de los profesores. Los padres de familia no
conocen el mundo magisterial y la multiplicidad de
negociaciones que implica su vida cotidiana.

“Plazas, licencias, comisiones, descargas académicas, inasistencias o


retardos ‘acor dados’, manejo de fondos de cooperativa o parcela, cuotas
‘extraoficiales’ a los padres de familia son ejemplos de algunas de las
concesiones resultantes de estos procesos de negociación.”102

Aparte de las prestaciones y movimientos reivindicatorios


profesiona les, la sociedad percibe también que los profesores
se han especializado en la identificación de pretextos para no
trabajar. Cuando a los dirigen tes magisteriales les conviene
movilizar a los profesores en torno a una lucha social
determinada, por las posibilidades que brinda para la ob tención
de determinadas concesiones como apertura de nuevas plazas
en una zona determinada, el otorgamiento de direcciones
escolares y

102
Fierro, M. C. “La gestión escolar por los maestros como apoyo a la recuperación de
la identidad profesional del magisterio”, en Ezpeleta, J. y A. Furlán (Comp.). La
gestión pedagógica en la escuela, p. 302.

72
Extracción social y pertenencia de clase

cargos de mayor jerarquía en el aparato administrativo, hacen


participar en movimientos sociales populares no relacionados
directamente con la profesión.103
Por si lo anterior fuera poco, en un país pobre como México,
en don de la mayoría de la población vive en la pobreza,
muchos consideran que las prestaciones y condiciones de
trabajo de los profesores son in merecidamente privilegiadas.
Como señala Deodilia Martínez,

“las representaciones mutuas de padres y maestros, por ejemplo, son


determinantes de muchas situaciones de ajuste o desajuste de metas a
lograr en la escuela, tanto con los alumnos como con la comunidad. Aquí
se dan valoraciones a veces dolorosas y otras veces halagadoras para el
maestro. Muchos trabajadores de otras ramas piensan que la maestra que
atiende a sus hijos tiene una situación laboral más favorable: ho
rarios más cortos, más vacaciones, más días feriados, etcétera. ¿Es
verdad? ¿Qué es lo que se valora cuando se juzga de esta manera la
carga de trabajo del Docente?”104

En la ocupación magisterial, como en todas las ocupaciones


existentes, participan sujetos vocacionalmente identificados
con ella y otros que de manera accidental o por conveniencia
personal asumen la ocupa ción como propia. Pero en el caso
del magisterio la situación adquiere especificidades que la
diferencian de todas las demás ocupaciones pro fesionales. En
primer lugar, muchos de los profesores ingresaron a la escuela
normal porque fueron rechazados en otras instituciones de edu
cación superior o porque no participaron en sus concursos de
admisión por saberse con pocas posibilidades de triunfo.105
También ha sucedido con mucha frecuencia que, quienes no
han podido cubrir las exigencias académicas en otras
instituciones de educación superior, desertan de esos estudios
e ingresan en la escuela normal, en donde no tienen, por

103
”Por otro lado, en varios momentos de su historia han participado en apoyo de
diversas luchas populares, principalmente de carácter campesino. Esta situación
provoca que las autoridades vean con desconfianza a las normales rurales, pues
aparecen como focos de agitación, generándose una situación paradójica: en el
discurso se les considera pilares de la educación popular; en la práctica se genera una
desatención creciente.” Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez.
Diagnóstico del subsistema de formación inicial,
pp. 21-22.
104
Martínez, D. El riesgo de enseñar, pp. 109-110.
105
Cf. Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 62.

73
Una pálida sombra

lo general, problema alguno dadas las escasas exigencias


académicas.106 Como dice Reyes Esparza:

“Un aspecto muy controvertido en relación a los nuevos normalistas alude


a su mo tivación para ingresar a estudios de magisterio. Existe una actitud
generalizada de descalificar sus motivaciones personales, señalando que
se trata de alumnos deser tores de carreras universitarias, carentes de
vocación y de interés por la profesión, que ven el magisterio como una
salida fácil.”107

Pero no se trata simplemente de “una actitud” social generada


por una animadversión al magisterio; se trata de una situación
real conocida por casi todos. Parientes y amigos han procedido
de ese modo y no se sabe de casos en los que se estudie para
biólogo, matemático o filósofo por tratarse de “salidas fáciles”.
El poco esfuerzo académico-intelectual im
plicado en los estudios magisteriales hace de las instituciones
forma doras de profesores el refugio ideal para quienes no
tienen disposición para la disciplina y el esfuerzo académico
sostenido.

“Si tuviéramos que ordenar los elementos que constituyen la imagen


deseada del maestro, diríamos que primero están la vocación y las
cualidades morales, luego el dominio del método y por último la
‘sabiduría’, entendida como conocimiento de los contenidos de las
ciencias particulares. Esta dosificación hace del maestro un intelectual
con un perfil propio y diferenciado del resto de los profesores e intelec
tuales clásicos.”108

106
Beillerot, J. La formación de formadores, p. 19. Dice Reyes
Esparza: “Es necesario admitir que existen problemas con el tipo de alumno que
accede a las normales. En muchos de ellos está pre sente una actitud conformista que
resulta preocupante: ubican al magisterio como una carrera en la que habrá pocas
satisfacciones económicas y de desarrollo profesional, lo que se justificaría porque es
una carrera que no exige mucho. Además, expresan poco interés por su formación, la
que pare cen llevar con calma, sin preocupaciones culturales o académicas propias de
futuros trabajadores de la cultura. Esto se complementa a la perfección con lo que la
normal realmente les ofrece, es decir, las expectativas de la mayoría coinciden con lo
que la institución les ofrece y es por eso que no se ha provocado la exigencia que se
suponía iba a movilizar a las normales.” Reyes Esparza, R. y
R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del subsistema de
formación inicial, p. 63. 107 Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez.
Diagnóstico del subsistema de formación inicial,
p. 62. 108 Tenti Fanfani, E. El arte del buen maestro, p. 235.

74
Extracción social y pertenencia de clase

“Otra característica típica de la elección profesional de la


docencia es la de estar bastante influida por el contexto
familiar...”109 Como ya se plan teó (supra), existen familias
magisteriales en las que se genera el proyec to profesional,
pero también sucede que la pobreza induzca a aceptar como
única posibilidad económica la realización de estudios magiste
riales ante la imposibilidad de cubrir los costos de otro tipo de
estudios. La de profesor de educación básica es una de las
carreras más baratas; es la carrera profesional de los pobres,
de los fracasados escolares y de los renegados del esfuerzo
intelectual intenso. Pero no sólo se trata de una opción escolar
barata, la escuela normal ha representado también una muy
importante opción para lograr alguna movilidad social, lo cual se
demuestra observando el nivel económico de la familia de la
que provie nen los profesores que, casi siempre es inferior y
pocas veces semejante al nivel que adquieren como
profesor.110 Se trata además de una opción que garantiza el
empleo seguro. Ninguna otra carrera profesional impli ca la
garantía de contratación inmediata al egreso, como sucede con
el magisterio. El sindicato mantiene aún en muchas entidades
federativas la garantía de contratación inmediata al egreso, lo
cual lo convierte en un organismo con una monumental fuerza
política.
La vocación es quizás la menor causa de ingreso a los
estudios ma gisteriales. Pero también es cierto que es difícil el
conocimiento de las aptitudes y de la vocación, ya que no se
trata de una situación perma nente ni tampoco de rasgos
personales fácilmente perceptibles. Dice Tenti Fanfani:

“... existen dos tipos de vocaciones: una natural (la auténtica y deseable) y
otra ‘arti ficial’, resultado de un esfuerzo analítico y de una disciplina
particular. Esta segunda es una especie de sucedáneo de la primera [...]
De cualquier manera, siempre se pretende que el hacerse maestro no sea
el simple resultado de un cálculo racional o de una mera pretensión
utilitaria.”111

109
Esteve, J. M. El malestar docente, p. 129.
110
Guevara Niebla, G. La catástrofe silenciosa, p. 55.
111
Tenti Fanfani, E. El arte del buen maestro, p. 183.

75
Una pálida sombra

Los aspirantes a la profesión magisterial reconocen lo que la


sociedad les critica. En el proceso de selección, los aspirantes
a la carrera de Li cenciado en Educación Primaria de la Escuela
Normal Oficial de León, Gto. deben contestar una encuesta y
acudir a una entrevista en la que, entre otras cosas, se les
pregunta por los motivos que tuvieron para ele gir la
licenciatura; se les pide que den su punto de vista sobre la
situación política y social por la que atraviesa el magisterio, la
situación futura del país, la función social de la figura docente
como agente de cambio, así como las expectativas económicas
y sociales de carácter personal. La mayoría de las veces, los
aspirantes no expresan punto de vista alguno o su comentario
es escueto y carente de relevancia. El 15% de los encues
tados, de un total de 501 solicitudes atendidas, reconocen que
la pro fesión magisterial está muy deteriorada; que “es la única
oportunidad de hacer una carrera profesional dadas las
condiciones económicas en que se encuentra la familia”; un
25% dice que “se puede tomar como la posibilidad de acceder
a diferentes niveles de desempeño en la misma” o “tomarla
como apoyo económico para incursionar en otras especiali
dades”; un 19% manifiesta un interés genuino por la docencia y,
el resto, responden que lo que los anima es la percepción
salarial periódica segu ra, las prestaciones sociales, la
posibilidad de comprar un carro aunque no sea del año y gozar
de periodos vacacionales pagados, “trabajen o no trabajen”.
Cabe señalar que, al menos en la institución mencionada, el
60% de los estudiantes que conforman la matrícula tienen en la
familia al menos un maestro, maestra o figuras ligadas a la
docencia, de quienes aprecian algunos modelos de vida o
reciben referencias verbales de la dinámica profesional que se
da en el magisterio. Se puede apreciar que
en esta variedad de opiniones, la menos frecuente es la
vocacional.112 En este sentido, Reyes Esparza y Zúñiga
Rodríguez expresan que

“es necesario admitir que existen problemas con el tipo de alumno que
accede a las normales. En muchos de ellos está presente una actitud
conformista que resulta preocupante: ubican al magisterio como una
carrera en la que habrá pocas satisfac ciones económicas y de desarrollo
profesional, lo que se justificaría porque es una

112
Departamento de Servicios Escolares de la Escuela Normal Oficial de la ciudad de León, Gto.

76
Extracción social y pertenencia de clase

carrera que no exige mucho. Además, expresan poco interés por su


formación, la que parecen llevar con calma, sin preocupaciones culturales
o académicas propias de futuros trabajadores de la cultura. Esto se
complementa a la perfección con lo que la normal realmente les ofrece,
es decir, las expectativas de la mayoría coinciden con lo que la institución
les ofrece y es por eso que no se ha provocado la exigencia que se
suponía iba a movilizar a las normales.”113

Prácticas culturales

“La cultura es también llamada conciencia social o espíritu del pueblo. La


cultura es esa multiplicidad de referentes constitutivos de la conciencia
social que se encarna en los sujetos. Qué se piensa y cómo se piensa, es
decir, de que manera se consti tuyen las conciencias y que éstas revistan
la forma teórica, religiosa, artística o la práctico-utilitaria, es una
determinación ejercida por la cultura en las conciencias individuales o
bloques individuales del pensamiento.”114
La cultura apreciada desde la perspectiva antropológica,115
puede ser concebida a partir de tres dimensiones: la simbólica,
la social y la téc nica. En la primera se considera la inclusión de
la cosmología, religión, espiritualidad, moral, características
psicológicas, leyendas, mitos, pro verbios, arquetipos y
símbolos. En este momento adquiere su sentido individualista,
ya que es inmaterial e invisible pero influye en la per cepción de
las cosas y las formas de comportamiento, así como en los

113
Reyes Esparza, R. y R. M. Zúñiga Rodríguez. Diagnóstico del
subsistema de formación inicial, p. 63. 114 Covarrubias Villa,
F. Las herramientas de la razón, p. 22.
115
“Tanto el uso del concepto de cultura en las humanidades clásicas como en el
lenguaje común presupone que la cultura abarca los conocimientos intelectuales y
estéticos consagrados por las clases dominantes en las clases europeas. Pero la
parcialidad de esta delimitación no es tematizada, casi nunca se ve como problema
originario. Sólo aparece en un segundo momento: cómo pueden los sectores sociales
que no poseen la cultura o los países dependientes acceder a ella. Así se na
turaliza la división entre las clases sociales y entre las sociedades, se oculta el origen
histórico de esas divisiones y que un sector haya otorgado universalidad a su particular
producción cultural; al mismo tiempo, se descalifica y excluye –como ajena a la cultura–
la producción simbólica de los países no occidentales y de las clases subalternas de
occidente. Esta concepción idealista y etno
céntrica ha servido para justificar la imposición de modelos capitalistas de organización
social, el sostenimiento de las clases trabajadoras y de las comunidades indígenas.”
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Módulo
Histórico-Social del Paquete de Actividades
Culturales de Apoyo a la Educación Primaria, p. 13.

77
Una pálida sombra

niveles de resistencia a los cambios originados en el contexto


exterior. La social cobija la vida en grupo a partir de la familia y
sus característi cas: desde el número de integrantes hasta sus
formas de organización y la dinámica de interacción así como
el papel de la iglesia, las formas de organización política y
administrativa (Estado), la convivencia en valo res, en fin, los
modos de relación. En la dimensión técnica se encuentra lo
correspondiente al cómo hacer en las diferentes áreas de
desempeño del ser humano: agricultura, medicina, arquitectura,
artesanía, es decir, el desarrollo científico-tecnológico y el
papel del sujeto como el respon sable de su uso y aplicación.116
Si se considera, en el caso del magisterio, el criterio de Bonfil
Batalla consistente en que,

“los estratos medios no han creado un estilo de vida propio, no poseen


una cultura desarrollada por ellos mismos: consumen, como norma
general, los productos cul turales ajenos que les ofrece un mercado
hábilmente controlado: desde las opiniones y las aspiraciones hasta la
comida y la recreación, desde los giros idiomáticos hasta el gusto por los
best seller”117

e integrando la apreciación de que

“la cultura pensada como conciencia social, como el conjunto de figuras


de pensa miento existentes en una sociedad en un momento determinado
que se expresan en las prácticas realizadas por todos los sujetos que la
constituyen, y no como ámbito social específico, implica el proceso de
incorporación de referentes y las prácticas en las que los referentes
incorporados a la conciencia se traducen. La cultura radica en los sujetos
individuales en los que la conciencia social se encarna de modos deter
minados, que difieren por los predominios diferenciales de los referentes
del modo de apropiación cuya lógica rige en esa conciencia específica.”118

116
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Módulo
histórico-social del Plan de Actividades
Culturales de Apoyo a la Educación Primaria, pp.
17-23.
117
Bonfil Batalla, G. México profundo, pp. 95-96.
118
Covarrubias Villa, F. La generación histórica del sujeto
individual, p. 154.

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