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Crisis Rural 2012

El documento analiza la crisis rural en México, destacando la interrelación entre el cambio climático, la pobreza y la producción agrícola de pequeña escala. Se identifican problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a los pequeños productores, así como la ineficacia de las políticas públicas actuales. Se proponen alternativas y recomendaciones para mejorar la situación del sector rural y fomentar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.

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Crisis Rural 2012

El documento analiza la crisis rural en México, destacando la interrelación entre el cambio climático, la pobreza y la producción agrícola de pequeña escala. Se identifican problemas económicos, sociales y ambientales que afectan a los pequeños productores, así como la ineficacia de las políticas públicas actuales. Se proponen alternativas y recomendaciones para mejorar la situación del sector rural y fomentar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.

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Crisis rural, Cambio Climático y

Pobreza: Hacia la búsqueda de


Alternativas para la definición
de Políticas Públicas en México
Primera edición / 2011
Oxfam México
Investigación de Carla Zamora
Formación editorial: Gabriela Sánchez

Oxfam México, A.C. Alabama 105


Colonia Nápoles
México, D.F. 03810

+52 (55) 5687 3002


+52 (55) 5687 3203
[email protected]
www.oxfammexico.org
Crisis rural, Cambio
Climático y Pobreza:
Hacia la búsqueda de
Alternativas para la
definición de Políticas
Públicas en México
Contenido

Introducción 7

1. Contexto del sector rural en México 9


a) Las erosiones en el campo mexicano 9
b) Condiciones socioeconómicas del campo en México 12
c) Seguridad y soberanía alimentaria 15
d) Cambio climático e impacto sobre el sector rural 17

2. Situación de la producción agrícola de pequeña escala 19


a) Los desafíos de la actividad agropecuaria en pequeña 19
escala
b) La seguridad alimentaria amenazada por el hambre y la 24
pobreza
c) Migración y abandono del campo 26
d) La población indígena: los excluidos de los excluidos 27
e) El impacto del cambio climático 30

3. Viabilidad de la producción agrícola de pequeña escala 33


a) Viabilidad económica y productiva 33
b) Viabilidad social. En busca de alternativas para la 36
reducción de la pobreza y la seguridad alimentaria
c) Sustentabilidad y sostenibilidad 38
d) Alternativas de adaptación frente al cambio climático. 39

4. Un acercamiento al funcionamiento de las políticas 42


públicas para la pequeña producción rural, la reducción de
la pobreza y el cambio climático
a) Diagnóstico de las políticas públicas para el sector rural, 43
el ámbito social y el cambio climático
- La política rural 43
- La política social 48
- La política ambiental respecto al cambio climático 51

b) Análisis de distribución y asignación de presupuesto para 53


la producción rural de pequeña escala con perspectiva de
género
c) Compatibilidad entre los programas rurales, los 55
programas de adaptación y mitigación al cambio climático
y los programas de reducción de pobreza
5. Recomendaciones y propuestas de política pública 58
a) Propuestas de reorientación y reformulación de políticas 58
públicas para enfrentar problemática rural, social y
de cambio climático, para fortalecer la producción en
pequeña escala
b) Reorientación de presupuestos y compatibilidad e 60
integralidad de las políticas sociales, rurales y de cambio
climático

Conclusiones 63

Anexos 65

Referencias bibliográficas y hemerográficas 72


Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Introducción

Lo que enfrentamos en México es la erosión generalizada del


mundo rural. Un curso prolongado y multidimensional de deterioro,
degradación y desarticulación con momentos agudos delimitados
en el tiempo y el espacio (…) Erosión en curso, que de no
rectificarse a tiempo, avanza hacia una crisis general provocada
por la combinación de múltiples conflagraciones puntuales,
estallando de manera simultánea y retroalimentándose.

Armando Bartra (2010).


Al alba: México y sus campesinosen el gozne de los tiempos.

U na crisis recorre México. Una crisis cuyas proporciones cobran múlti-


ples dimensiones, y arrastra como consecuencias el agravamiento de
las desigualdades sociales, la pobreza extrema y el hambre, el abandono
del campo y el deterioro del medio ambiente, además, a esta crisis se
suma el aumento de la desconfianza ciudadana en el trabajo de las insti-
tuciones gubernamentales en una brecha entre gobierno y sociedad que
tiende a engrandecerse.

Al observar el paso de la crisis por el campo mexicano, los desastres natu-


rales y sociales se estiman con un impacto lacerante. La pobreza extrema
se acentúa entre 25% de la población nacional que habita en zonas con
menos de 2,500 habitantes, zonas rurales donde los procesos sociales se
conciben desde el trabajo diario con la tierra, desde las fiestas y tradicio-
nes que se marcan con los calendarios, desde las lenguas indígenas de
quienes habitan los territorios rurales.

Este trabajo se propone observar los efectos de la crisis multidimensional


en el sector rural mexicano. Particularmente, se atiende lo relativo a los
productores agrícolas de pequeña escala, para evaluar su incidencia en
la seguridad y soberanía alimentarias. Además, se estima el impacto del
cambio climático en este medio, para considerar la viabilidad de la pro-
ducción agrícola y las alternativas y propuestas de adaptación frente al
cambio climático.

Finalmente, se presenta un sucinto diagnóstico sobre la situación que


guardan las políticas públicas destinadas al sector rural, para proponer

7
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

estrategias que correspondan al interés y necesidades de los pequeños


productores agrícolas potenciando las capacidades locales y regionales,
e incidan en la reactivación de la productividad del campo, siempre que se
potencie a los campesinos como sujetos activos de los procesos económi-
cos y sociales sin ahondar en las desigualdades.

Este último punto, cobra importancia debido a que desde la década de los
ochenta, las reformas económicas y políticas emprendidas por el gobierno
mexicano han provocado un campo en donde las desigualdades entre
empresarios agrícolas y pequeños productores rurales, así como entre
regiones, se profundizan.

La reducción de las intervenciones del Estado se acentúa en la década


de los noventa, cuando tiene lugar la reforma al artículo 27 Constitucional
relativa a los derechos de propiedad de la tierra ejidal y la disminución del
crédito público, con el desmantelamiento de las instituciones paraestata-
les que procuraban el crédito rural y regulaban los precios de garantía de
los cultivos básicos. Hacia mediados de la década de los noventa, las polí-
ticas de apertura comercial impactaron al sector rural, en especial a través
de los tratados de libre comercio que incluyeron la liberalización comercial
de los alimentos procesados y no procesados, con lo cual, se generaron
condiciones de competencia inequitativas para el mercado agrícola, don-
de los pequeños productores rurales han sido los más desfavorecidos.

En consecuencia, para el sector rural se han generado políticas que atien-


den a la asistencia social para el combate a la pobreza más que al im-
pulso económico productivo de los pequeños productores, con lo cual se
observa una tendencia hacia el abandono de las actividades agrícolas en
pequeña escala, el aumento de la migración, la pobreza extrema, el des-
gajamiento del tejido social en las comunidades rurales y el agotamiento
de la tierra y los recursos naturales en los espacios aledaños a las comu-
nidades.

En suma, el panorama que se observa en el campo mexicano se enmar-


ca en problemáticas económicas, políticas, sociales y ambientales que
generan una amplia marginación hacia el sector rural. Empero, en distin-
tas latitudes de la República, existen organizaciones rurales e individuos
que desarrollan estrategias de sobrevivencia como alternativas para hacer
frente a la crisis, partiendo desde lo local hacia lo global. Estas alternativas
se manifiestan como acciones colectivas en donde se definen principios
políticos y sociales basados en la justicia social, el respeto a la natura-

8
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

leza y la solidaridad, a partir de los cuales se desarrollan estrategias de


desarrollo rural y alternativas de mercado donde los productores rurales
puedan ser sujetos activos de su propio desarrollo. De ello se dará cuenta
en los diversos cuadros expuestos a lo largo del texto.

Parafraseando al investigador Armando Bartra, campesina es la pobre-


za extrema y campesina es la cultura oral que recorre la periferia de las
grandes ciudades, como campesino es el rostro productivo de casi todos
los indios. Veamos a continuación el rostro campesino del México con-
temporáneo.

9
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

1. Contexto del sector rural en México.

a) Las erosiones en el campo mexicano

E n las últimas décadas, el campo mexicano ha enfrentado una situa-


ción de crisis económica, productiva, ambiental y social que ha acen-
tuado la pobreza rural, lo cual plantea un escenario de abandono y atraso
en el medio rural, dentro del cual los campesinos tienen un papel marginal
en términos de la economía global y el libre mercado.

Todo lo anterior se enmarca también en la ruptura del pacto corporati-


vo postrevolucionario entre el Estado y los campesinos, y se refleja en
la conducción de políticas públicas que han tenido escaso impacto en la
reactivación del campo mexicano, donde se da prioridad a la aplicación
de las políticas públicas de corte social que pretenden atender los efectos
de la pobreza, por encima de las políticas que impulsen la producción de
los pequeños productores agrícolas.

El territorio nacional se conforma por 194.8 millones de hectáreas, de las


cuales 22% son destinadas para la agricultura1. En estos suelos dedica-
dos a las actividades agrícolas, se encuentra una gran heterogeneidad de
sujetos, regiones, historias y procesos económicos y sociales que susten-
tan la estructura agraria y productiva del campo mexicano. Estos territo-
rios se distinguen por una amplia diversidad de condiciones geográficas,
donde han ocurrido procesos históricos de organización social, económica
y política que, en conjunto, a lo largo del tiempo han configurado un pano-
rama desigual en las distintas regiones del México rural2.

Estructuralmente, la crisis del campo ha impactado en los estratos margi-


nados de la sociedad, y concretamente en el campo, han sido los peque-
ños productores campesinos minifundistas, los jornaleros agrícolas con y
sin tierra, y los asalariados rurales quienes han vivido las consecuencias
de un modelo económico orientado hacia el mercado. Una muestra de

1
Procuraduría Agraria. DVD Estadísticas agrarias 2010. Dirección de investigación agraria. Noviem-
bre de 2010. México.
2
La complejidad de dicha heterogeneidad ha sido abordada desde distintos estudios regionales, tales
como: Appendini y Torres, 2008; Grammont, 1996; Prud’homme, 1995; y Rubio, 2009, entre otros.

10
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

los saldos de la crisis a nivel macro ha sido el paulatino incremento de la


dependencia agroalimentaria: la brecha entre importaciones de granos y
el total de la producción interna se ha agrandado3, mientras el flujo migra-
torio de los campesinos hacia las ciudades centrales y transfronterizas ha
ido en aumento.

De manera general, los principales problemas que erosionan el campo


mexicano pueden clasificarse en los siguientes rubros:

n Económicos y productivos: entre éstos se encuentra la mala calidad


y el bajo rendimiento de la tierra (en otros términos, erosión y degra-
dación de los suelos); la elevación de los precios de los alimentos y la
falta de garantías en los precios básicos; la carencia de infraestructura
y tecnología para la producción rural; la falta de créditos para la pro-
ducción; así como la falta de insumos para ingresar en la competencia
de los mercados internacionales.

n Sociales y demográficos: en estos se encuentran la migración y la caí-


da de las remesas enviadas a México; la incidencia del narcotráfico en
los patrones de cultivo y posesión de las propiedades agropecuarias,
así como la escalada de violencia e inseguridad en el contexto de la
estrategia gubernamental de combate al narcotráfico; la pobreza extre-
ma; los bajos niveles educativos; la carencia de servicios públicos en
las comunidades rurales; la mala nutrición; la falta de oportunidades
escolares y laborales para los jóvenes; y el trato discriminatorio hacia
las mujeres a través de prácticas violentas que atentan contra su inte-
gridad física y psicológica de las mujeres a nivel familiar y comunitario.

3
En 2010, la balanza comercial agropecuaria y agroindustrial tuvo un déficit de -286,103 miles de
dólares. Del lado de las importaciones destacan el maíz con 122,159 dólares, haba de soya con
104,194, trigo y morcajo (mezcla de trigo y centeno) con 64,192, entre otras.
En las exportaciones se registran fuertes caídas en alimentos para el periodo de enero de 2009 a
enero de 2010, estos rangos van del -42.2% en el caso del azúcar, al -56.5% en el caso del aceite de
soya. Únicamente se reportan incrementos en lo que respecta a carnes y despojos de aves de corral
(76.2%) y productos de cereal tostado inflado (72.6%). Evidentemente, los pequeños productores
rurales se encuentran fuera de la competencia comercial para la exportación. Fuente: SAGARPA,
Servicio de información agroalimentaria y pesquera, Balanza agropecuaria y agroindustrial, base
Banco de México. Enero de 2010. Información disponible a abril de 2011 en la dirección electrónica
http://www.siap.gob.mx Asimismo, mientras que en 1980 la dependencia del país en alimentos era
del 15%, en 2009 fue de 42%: 33% del maíz, 50% del trigo, 70% del arroz, 97% de la soya, 20% de la
carne de res, 33% de la carne de cerdo, 14% de la carne de pollo, 13% de la leche (Bartra, 2010: 53).

11
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

n Políticos: entre éstos se encuentra la desconfianza ciudadana; los ca-


cicazgos locales; la falta de información política para el ejercicio del
voto libre y secreto; y en algunas localidades, la ingobernabilidad aso-
ciada a la presencia de grupos armados que actúan fuera de la legali-
dad (paramilitares).

n Ambientales: estos se cuentan como efectos del cambio climático, y


pueden presentarse como grandes periodos de sequía y desertifica-
ción; inundaciones; aumento de la temperatura; contaminación de ríos,
lagunas y mares; pérdida de la biodiversidad; y agotamiento de la cali-
dad de los suelos.

b) Condiciones socioeconómicas del campo en México

En México habitan 112, 322, 757 personas. De ellas, una de cada cuatro
habita en localidades menores a 2,499 habitantes, es decir, localidades
rurales, mientras que 12.3% de la población económicamente activa se
dedica a las actividades agropecuarias como principal fuente de ingresos4,
por lo tanto, la importancia de la población rural y su contribución a la eco-
nomía nacional no son menores.

Evidentemente, este 25% de la población no constituye un grupo hetero-


géneo, a lo largo del territorio nacional se presentan múltiples realidades
que varían de acuerdo con los procesos históricos locales, las condiciones
geográficas, la vocación productiva de la tierra y los patrones culturales.
Sin embargo, a pesar de esta diversidad, es posible encontrar condiciones
similares con respecto a la propiedad de la tierra, así como significados
culturales a su alrededor, los cuales son un eje de la cohesión identitaria,
particularmente en las comunidades indígenas.

Esta cultura alrededor de la tierra genera vínculos que fomentan el arraigo


territorial, valoran el cuidado del medio ambiente y estrechan relaciones
sociales a partir de la organización para el trabajo agrícola, aunque no
puede obviarse que el ritmo de la modernización y los crecientes procesos
urbanizadores han mellado en la identidad campesina, en especial en las
generaciones más jóvenes que optan por la migración y el trabajo asala-
riado ante las desventajas de los pequeños productores, como la falta de

4
INEGI. Censo de población y vivienda 2010. México.

12
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

impulso a la producción, la ausencia de precios de garantía y la apertura


comercial global, entre otras.

Por otra parte, continuando con los motivos de la diferenciación regio-


nal en el sector rural, ésta se deriva de los procesos de reforma agraria
(1917-1992) que trazaron a grandes rasgos la diferenciación productiva
del territorio nacional con base en la redistribución de la tierra, y estable-
cieron una distinción que todavía está presente en las tierras de propie-
dad privada –caracterizada por la agricultura comercial, empresarial, con
inversión en tecnología y riego, conformada por unidades económicas de
tamaño viable- y las tierras sujetas al régimen ejidal y comunal asocia-
dos a la economía campesina.5 Además, las diferencias regionales están
marcadas también por graves desigualdades regionales que inciden en
sus habitantes, como puede observarse en la región suroeste de México6,
donde se concentran los índices más altos de marginación y los más bajos
de desarrollo humano, pero también donde habita la mayor proporción
de pequeños productores rurales y grupos indígenas, y se encuentra una
amplia riqueza de recursos naturales.

Así, las diferencias entre los productores agrícolas distinguen entre


aquellos que destinan la tierra para la producción comercial y cuentan
con infraestructura e insumos tecnológicos (generalmente poseedores de
propiedad privada o arrendatarios), y aquellos que carecen de recursos
para incentivar la producción, cultivan productos básicos en tierras de
temporal y tienen propiedad de tipo social, ubicadas principalmente en el
centro y sur del país. Hasta el año 2007, 62% del régimen de tenencia de
la tierra era privada y 38% social, como se aprecia en el siguiente cuadro:

5
Appendini, Kirsten y Torres,Gabriela (eds.) (2008). ¿Ruralidad sin agricultura? Perspectivas multi-
disciplinarias de una realidad fragmentada. El Colegio de México, Centro de Estudios Económicos,
México. Pp. 14.
6
Integrada por los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca.

13
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 1. Superficie total de las unidades de producción según régimen


de tenencia de la tierra por entiadad en méxico, 2007
(HECTÁREAS)
ENTIDAD Y MUNICIPIO SUPERFICIE RÉGIMEN DE TENENCIA DE LA TIERRA
TOTAL
TOTALa EJIDAL COMUNAL PRIVADA DE COLONIA PÚBLICA
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS 112 349 109.77 37 009 820.26 3 783 888.84 69 672 268.75 1 390 552 35 492 579.58
AGUASCALIENTES 356 191.99 123 994.32 835.27 229 429.13 0.00 1 933.27
BAJA CALIFORNIA 3 289 430.81 2 731 272.31 64 950.65 382 065.72 80 965.11 30 177.02
BAJA CALIFORNIA SUR 1 860 658.15 303 957.61 42.00 1 467 770.30 76 075.94 12 812.29
CAMPECHE 2 146 428.82 1 213 039.46 271.04 902 654.12 5 579 67 24 884.53
COAHUILA DE ZARAGOZA 10 264 745.27 2 593 165.00 4 816.75 7 574 187.42 49 154.02 43 422.08
COLIMA 426 800.66 245 394.06 1 416.62 179 163.01 0.00 826.97
CHIAPAS 3 972 673.13 2 182 891.74 184 183.51 1 559 826.22 16 760.81 29 010.83
CHIHUAHUA 18 360 955.51 2 973 377.27 162 003.46 14 504 204.94 683 961.99 37 407.85
DISTRITO FEDERAL 26 571.24 6 686.51 9 928.20 9 955.91 0.00 0.61
DURANGO 4 107 953.08 1 176 051.76 305 004.02 2 587 624.31 31 002.03 8 270.95
GUANAJUATO 2 147 855.03 823 979.28 2 632.43 1 316 660.51 43.07 4 539.73
GUERRERO 3 395 497.19 1 514 458.87 417 445.50 1 457 894.40 3 623.21 2 075.21
HIDALGO 1 147 601.24 470 936.55 64 783.89 608 846.72 1 702.47 1 331.61
JALISCO 5 320 657.36 1 681 779.87 183 732.34 3 393 813.71 787.61 60 543.82
MÉXICO 1 273 553.57 650 441.61 133 540.31 485 074.26 279.36 4 248.03
MICHOACÁN DE OCAMPO 3 556 426.73 1 254 083.53 136 460.85 2 154 913.70 148.03 10 820.62
MORELOS 250 630.68 199 675.35 12 602.36 36 587.83 34.89 1 730.25
NAYARIT 1 276 490.53 765 486.92 95 256.81 381 622.85 19.46 34 104.48
NUEVO LEÓN 4 298 338.04 529 420.89 24 096.45 3 704 461.94 36 253.64 4 105.11
OAXACA 2 461 050.01 820 138.34 1 006 007.70 626 288.26 706.85 7 908.87
PUEBLA 2 520 413.50 1 048 920.72 122 000.41 1 333 404.98 320.54 14 767.85
QUERÉTARO 672 202.67 216 036.37 5 791.97 443 715.33 2 074.16 4 584.83
QUINTANA ROO 977 662.00 560 255.12 28.04 414 463.74 1.06 2 914.03
SAN LUIS POTOSÍ 2 754 442.90 1 162 315.70 71 737.77 1 495 675.87 20 931.07 3 782.49
SINALOA 2 644 859.48 1 637 551.23 263 385.95 708 540.53 2 498.63 32 883.13
SONORA 11 810 930.64 3 017 507.99 360 895.43 8 330 511.26 54 626.67 47 389.29
TABASCO 1 734 545.15 688 448.40 829.37 1 005 330.67 29 091.00 10 845.70
TAMAULIPAS 5 729 461.10 1 252 935.43 4 027.75 4 412 173.42 43 446.50 16 878.01
TLAXCALA 265 769.47 153 826.47 623.21 111 144.98 2.78 172.02
VERACRUZ LLAVE 6 213 302.98 2 673 034.33 104 204.58 3 172 281.38 244 671.40 19 111.28
YUCATÁN 2 180 746.43 978 290.27 1 411.66 1 189 844.99 524.22 10 675.29
ZACATECAS 4 904 264.43 1 360 496.95 37 943.54 3 492 136.32 5 266.12 8 421.50

NOTA: la información presentada corresponde a los datos captados en el cuestionario de Unidades de Producción por medio de las preguntas:
4, 5.1, 5.2, 5.3, 5.4, 5.5, 26 y 29.
a
Incluye la superficie de las unidades de producción que reportaron exclusivamente vivero o invernadero.
FUENTE INEGI. Estados Unidos Mexicanos. Censo Agropecuario 2007. VIII Censo Agrícola, Ganadero y Forestal Aguascalientes, Ags. 2009.

14
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

De lo anterior, se desprende que el indicador que determina el tamaño de


la producción agrícola es la extensión de las parcelas o de las superficies
que se utilizan para esta actividad. Así, de acuerdo con el Censo Agrope-
cuario y Ejidal más reciente, en 2007 en México existían 6.4 millones de
unidades de producción agrícola (UPA), de las cuales 2.14 millones tenían
una superficie de 3 hectáreas o menos, en tanto que el promedio de ex-
tensión de la superficie de las UPA es de 8 hectáreas. En estas unidades
de producción, las destinadas a actividades agropecuarias y forestales
ocupan 112.7 millones de hectáreas, que representan 57.5% de la su-
perficie total del país. Entre éstas, la superficie agrícola asciende a 30.2
millones de hectáreas, de las cuales 13.9 millones estuvieron ocupadas
por cultivos anuales, y 3.7 millones declararon tener actividad agrícola. De
éstas, 10.8% dispone de sistemas de riego; 83.0% es de temporal y 6.2%
combina áreas de riego y de temporal.7

En otros términos, existe un sector mayoritario de pequeños propietarios


que se dedican a la actividad agrícola de temporal y que carecen de infra-
estructura para la producción comercial a gran escala. De esta manera,
se puede considerar que todos los productores que estén dentro de estas
UPA con 3 o menos hectáreas desarrollan una producción de pequeña
escala, se denominan “pequeños productores” o “minifundistas”. Debido
a que estos productores constituyen 57.9% de las UPA, a que carecen
de infraestructura para la producción como los sistemas de riego y pro-
ducen cultivos que escapan a los estándares de exportación, resulta la
importancia, pertinencia y relevancia de potencializar este segmento de la
producción agrícola nacional.

7
INEGI. Censo Agropecuario 2007. Comunicado número 088/09, 23 de marzo de 2009. Aguasca-
lientes, Ags. Pp.3 - 4.

15
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 2. Tierra y sobrevivencia en Los Altos de Chiapas.

La lentitud del reparto de tierras en la zona de Los Altos de Chiapas causó un


rezago agrario que ha generado tensiones sociales en torno a la tenencia de la
tierra entre las comunidades indígenas. Además, la presión demográfica sobre
la tierra ha provocado que ésta sea un recurso insuficiente para garantizar la
reproducción de las familias campesinas (la tenencia se ha pulverizado hasta
llegar a media hectárea por familia), por lo tanto, existe una amplia tendencia
hacia la migración a Estados Unidos, Cancún y Ciudad Juárez, y desde la dé-
cada de los 70, se han desarrollado procesos de colonización en la zona de la
Selva Lacandona a fin de desahogar la presión demográfica en Los Altos. No
obstante, la lucha por la tierra ha sido un elemento que ha motivado la organiza-
ción social de importantes grupos indígenas y campesinos que promueven des-
de distintos frentes la defensa de la tierra y el impulso a la actividad campesina.

Fuente: Investigación de Oxfam.

c) Seguridad y soberanía alimentaria

La soberanía alimentaria sostiene que la alimentación de un pueblo es


un tema de seguridad nacional, de soberanía nacional, por lo tanto, es un
proyecto político. La seguridad alimentaria significa que cada niño, cada
mujer y cada hombre deben tener la certeza de contar con el alimento
suficiente cada día. La importancia de que exista seguridad y soberanía
alimentarias en el país, radica en contar con una producción nacional que
satisfaga las necesidades alimentarias locales.

Empero, el hambre y la pobreza aumentan tanto como aumenta la impor-


tación masiva de alimentos subsidiados8, lo que socava a los pequeños
productores rurales, obligándolos a abandonar sus tierras y confinándolos
a vivir en situación de pobreza alimentaria9, lo cual se ha reflejado en
que, según datos del último censo de población, durante 2010 al menos
uno de cada diez hogares vivió una situación de carencia en el acceso a
la alimentación por falta de recursos económicos, de tal manera que la

8
En México se importa 45% de los alimentos. Una muestra de ello puede encontrarse en las impor-
taciones de maíz grano, que pasaron de 5,683.8 toneladas en 2005, a 7178 en 2009. Véase anexos
1 y 2.
9
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación (CONEVAL), la pobreza alimentaria se refiere
a los hogares cuyo ingreso es insuficiente para cubrir las necesidades de alimentación equivalentes
a 15.4 y 20.9 pesos diarios.

16
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

quinta parte de la población carece de recursos para comprar la canasta


básica.10

Los incrementos en los precios de los alimentos son otro factor que contri-
buye a la pobreza alimentaria y por ende, genera erosiones en la seguri-
dad alimentaria, pues según datos del Banco de México, de 2008 a 2010,
el incremento en el precio de los alimentos ha sido de 21.2%, cuando las
personas que habitan en el medio rural tienen un ingreso mínimo mensual
de $773 pesos (64.5 USD) para comprar la canasta básica11.

Aunado a estas condiciones, a nivel estructural, el saldo en el campo


mexicano a consecuencia de las reformas económicas neoliberales se ha
traducido en los últimos 20 años en el descenso drástico de la inversión
pública en el agro, la reducción del crédito, el desmantelamiento y abando-
no de las obras de infraestructura rural, en el bajo apoyo a la investigación
agropecuaria y en la limitada asesoría técnica para los pequeños produc-
tores, con lo cual el sustento gubernamental para impulsar la producción
de pequeña escala se encuentra mermado, en cambio, las políticas de
gobierno se concentran en programas de combate a la pobreza cuyo im-
pacto escapa a las proyecciones para hacer frente a la crisis alimentaria.

Para lograr una seguridad alimentaria genuina, los pueblos de las áreas
rurales deben tener acceso a tierra productiva y a precios justos por sus
cosechas, de manera que les permita gozar de una vida digna; esto debe
acompañarse también de políticas públicas que eviten la especulación en
los precios de los alimentos, hagan frente a la volatilidad de los mercados
mundiales y atiendan, principalmente, la competencia inequitativa de los
monopolios empresariales que dominan el mercado alimentario. Además,
debe trabajarse de manera estratégica el impacto del cambio climático,
como se muestra a continuación.

10
El Coneval establece que en agosto de 2007, el crecimiento del valor de la canasta alimentaria
rural fue de 5.2%, y en agosto de 2008 fue de 12.2% , lo que significa un aumento sustantivo en
la pobreza por ingresos. Asimismo, el Índice de la tendencia laboral de la pobreza, desarrollado
también por el Coneval, indica que entre el primer trimestre de 2005 y el primer trimestre de 2011
aumentó 16% la población que no podía comprar la canasta alimenticia con sus ingresos. Véase al
respecto: http://www.coneval.gob.mx/
11
Fuente: Banco de México. Estadísticas. Información disponible a abril de 2011, en la dirección
electrónica: http://www.banxico.org.mx

17
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

d) Cambio climático e impacto sobre el sector rural

Las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero han


aumentado desde tiempos preindustriales debido a las actividades huma-
nas, sobretodo, por la utilización combustibles fósiles y por los cambios en
el uso de suelo. Estos factores, junto a las fuerzas naturales, han contri-
buido a los cambios en el clima de la Tierra a lo largo de todo el siglo XX:
ha subido la temperatura de la superficie terrestre y marina, han cambiado
los patrones espaciales y temporales de las precipitaciones; se ha elevado
el nivel del mar y ha aumentado la frecuencia e intensidad de los fenóme-
nos hidrometeorológicos llevándolos a niveles extremos. Dichos cambios,
sobre todo la subida de las temperaturas en algunas zonas, han afectado
a la estación de la reproducción de animales y plantas provocando cam-
bios en la distribución de las especies y el tamaño de sus poblaciones,
así como la aparición cada vez más frecuente de las plagas y brotes de
enfermedades.12

Los costos de la modernidad se desprenden del dominio de los seres


humanos sobre la tierra. Las actividades humanas han causado y van
a seguir causando una pérdida en la biodiversidad debido, entre otras
cosas, a cambios en el uso y la cubierta de los suelos; la contaminación
y degradación de los suelos y de las aguas; la contaminación del aire;
el desvío de las aguas hacia ecosistemas intensamente gestionados y
sistemas urbanos; la fragmentación del hábitat; la explotación selectiva de
especies; la introducción de especies no autóctonas, y el agotamiento del
ozono estratosférico13, de tal manera que el impacto de estas consecuen-
cias será irreversible.

Aunado a lo anterior, la desertificación, la deforestación, la sobrexplota-


ción de suelos y aguas y la contaminación del aire han creado condiciones
políticas explosivas en el medio rural debido a la lucha por el territorio, que
se vincula con otros factores de tensión social y política en las comunida-
des campesinas. Asimismo, la falta de inversión en infraestructura de rie-
go y conservación de suelos ha agravado el deterioro ambiental. Aunque
México utiliza alrededor de 78% del agua en la agricultura, la eficiencia en
riego se ubica en menos de 40%. Si a ello se suma la sobrefertilización de

12
Gitay, Habiba, Suárez, Avelino, y Watson, Robert (coords.) (2002). Cambio Climático y Biodi-
versidad. Documento Técnico V Del Ipcc. Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático.
13
Ibid.

18
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

los suelos y el uso indiscriminado de los pesticidas que han contaminado


los acuíferos, el aire y los suelos, y durante la última década una mayor
variabilidad y reducción global de las precipitaciones, se tienen afectacio-
nes severas para los productores de temporal, en su mayoría campesinos
de subsistencia, pues se estima que en 2050 se podría perder por el cam-
bio climático entre 13 y 27% de la superficie de maíz sembrada14, lo cual,
considerando que el maíz es el cultivo con mayor volumen de producción,
tanto en tierras de riego como de temporal15, aumentarían aun más la de-
pendencia alimentaria, la pobreza rural y el deterioro en la calidad de vida
de las familias campesinas.

El cambio climático en el campo está provocando también transformacio-


nes en la vocación de las tierras, donde los cultivos tradicionales han dis-
minuido rendimiento o se enfrentan a nuevas plagas y enfermedades, con
lo cual se afectan las bases de producción alimentaria de los pequeños
productores rurales, que dejan de producir para el autoconsumo, lo que
provoca que además de la falta de acceso a los ingresos para solventar la
canasta básica, tengan que emigrar a las zonas marginales de las ciuda-
des e incluso cruzar la frontera de manera ilegal hacia Estados Unidos en
condiciones de grave vulnerabilidad.

Por todo lo anterior, es precisa una estrategia que haga frente a los fe-
nómenos naturales, sociales, políticos y económicos provocados por el
cambio climático, a través de la prevención, la adaptación y la conserva-
ción desde el nivel familiar, hasta los niveles comunitario, gubernamental
y transnacional.

14
Oswald, Oswald, Úrsula (2010). “Cambio climático, conflictos sobre recursos y vulnerabilidad
social”. En: México frente al cambio climático. Retos y oportunidades. Delgado, Gian Carlo, Gay,
Carlos, et.al.. UNAM. Colección el mundo actual. Pp. 51-54
15
Véase anexo 3.

19
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

2. Situación de la producción agrícola de


pequeña escala

a) Los desafíos de la actividad agropecuaria en pequeña escala

La dinámica productiva y económica del agro mexicano sufrió un cambio


sustancial desde finales de la década de los años sesenta, ya que el ritmo
de crecimiento del valor de la producción agropecuaria cayó a menos de
la mitad en el periodo de 1966 a 1979, lo cual, aunado al crecimiento po-
blacional, significó que hacia mediados de los años setenta, la agricultura
dejara de ser uno de los principales proveedores de divisas a la economía
mexicana.16

En la década de los ochenta inició la puesta en marcha de reformas eco-


nómicas orientadas hacia la liberalización del mercado, en las cuales el
Estado comenzó a limitar su intervención. Hacia la década de los años
noventa, el gobierno mexicano realizó la modificación al artículo 27 cons-
titucional en 1992, la cual ha sido uno de los detonantes más importantes
de las transformaciones a nivel macro en el campo, toda vez que con
dicha reforma se concluye la redistribución de la tierra, se establece la
libertad de decisión y de gestión de los ejidos y de sus integrantes, se
concede definitividad a los derechos individuales de los ejidatarios y se
establece la opción de cambio en el sistema de propiedad ejidal, impul-
sando el mercado de tierras y su uso como garantía para el crédito. Para
entonces, también “los productores [quedaron] fuertemente mermados en
sus posibilidades de capitalización tras sufrir los efectos de una década de
disminución de los recursos destinados al campo. Los campesinos queda-
ron excluidos cuando se aplicó el modelo que exigía competitividad en el
mercado interno y externo”. 17

Posteriormente, con la firma del Tratado de Libre Comercio con América


del Norte (TLCAN) en 1994, se terminaron de abrir las fronteras para la li-
bre competencia comercial internacional, en donde el campo mexicano se
ha encontrado en desventaja de condiciones e infraestructura para com-
petir con otros países.

16
Yúnez Naude, Antonio (2010) (coord.). “Economía rural”, en: Ordorica, Manuel y Prud’homme,
Jean-François, Los grandes problemas de México, vol. X, El Colegio de México, México, pp. 24.
17
Op. Cit. Appendini y Luca, 2009, pp. 12 y 13.

20
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Con todo, se puede observar que la participación de la agricultura en la


economía nacional ha ido disminuyendo18, aunque a pesar de ello, la po-
blación económicamente activa del sector rural constituye cerca de 13%,
esto es, que la importancia del campo en el empleo es mayor que su peso
en el valor de la producción.

Cuadro 3. Estructura porcentual de la población ocupada según


su sector de actividad, 2009- 2010.

100% Primario

80% Secundario

60%

40%
Terciario

20%

0%
2009-IV 2010-IV

Fuente: INEGI, Distribución porcentual de la población de 14 años y más según condición de actividad y ocupa-
ción, nacional. México, 2010.

El impacto de las reformas estructurales en el campo recae especialmente


sobre quienes poseen 52% del territorio nacional en propiedad social. En
estas propiedades, se encuentran 31 mil 623 núcleos agrarios, de los cuales
29 mil 240 son ejidos y 2 mil 383 comunidades, y se ubican principalmente
en las regiones centro y sur del país. Estos mismos territorios son los princi-
pales excluidos del proyecto de desarrollo económico nacional, pues es aquí
donde prevalece la marginación y la pobreza extrema.

Así, en estos territorios de propiedad social, el principal producto que se culti-


va en las tierras de riego y de temporal es el maíz, cultivo originario de México
que ha logrado adaptarse a plagas, temperaturas y suelos muy diversos; que
además de ser el principal cultivo para autoconsumo y comercial, genera
también una identidad campesina. El maíz es un cultivo que no sólo se ha

18
Entre 1945 y 1976, el sector rural se expandía a una tasa promedio anual de 3.8%, entre 1982 y
2008 bajó su tasa de crecimiento a 2% y en los años del TLCAN, de 1994 a la fecha, la expansión
anual fue de sólo 1.8%. En particular las cosechas de granos y oleaginosas se estancaron desde
1980 en alrededor de 30 millones de toneladas y paralelamente en los últimos 15 años se perdieron
2.5 millones de empleos rurales (Bartra, 2010; 53). Véase también anexo 4.

21
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

conservado, sino que ha sido mejorado con métodos tradicionales que van
pasando de generación en generación a partir de los conocimientos ances-
trales de los agricultores, de ahí su importancia en la tradición cultural de los
pueblos campesinos y en la producción nacional. Sin embargo, el maíz como
cultivo originario se encuentra amenazado debido a la introducción de culti-
vos de maíz transgénico en terrenos experimentales.19

El deterioro del medio ambiente se expresa en el agotamiento de recur-


sos locales y regionales a los que acceden las familias campesinas. La
tierra también se cuenta como recurso en deterioro, pues la producción
comienza a disminuir a causa del empleo de agroquímicos que provo-
can la erosión a mediano plazo; aunado a esto, los productos encuentran
un mercado interno prácticamente inoperante en el cual los precios de
los productos ofrecidos a cambio son insuficientes para garantizar la re-
producción de la célula campesina, y frente al mercado internacional, la
situación es de completa incompetencia. Cada año, según estimaciones
de la FAO, se pierden aproximadamente 25 mil millones de toneladas de
capa cultivable; mientras que alrededor de 2 mil millones de hectáreas
de suelo, equivalentes a 15% de la superficie continental (una superficie
mayor que la de México y Estados Unidos juntos), han sido degradadas
por actividades humanas.20

Todo lo anterior, redunda en el cambio paulatino de los mercados de tra-


bajo rurales. La migración, el cultivo de enervantes21, la venta de la tierra22
y la terciarización de la economía rural son parte de estas transformacio-
nes, que se acompañan por la dinámica demográfica en una población
rural que se encuentra en proceso de envejecimiento23.

19
Si bien las evidencias científicas sobre las consecuencias del consumo de productos transgéni-
cos no han generado consenso, los transgénicos son semillas hechas en laboratorio en donde se
cruza una semilla con otra especie, fabricadas por empresas trasnacionales, a las que se les debe
pagar patente. Por lo tanto, su introducción en los cultivos de los pequeños productores rurales
generará mayor dependencia y los procesos naturales de polinización son un riesgo para la conta-
minación entre cultivos originarios y transgénicos, lo que puede generar problemas legales para los
campesinos que no pueden comprobar los efectos de un intercambio natural de plantas, cuando las
empresas requieren contratos para el uso de sus semillas. Al respecto puede verse: Robin Marie
Monique. El mundo según Monsanto: de la dioxina a los OGM, una multinacional que les desea lo
mejor. Ediciones Península, España, 2008.
20
SEMARNAT, 2002, Inventario Nacional de Suelos. Base de datos estadísticos. Disponible a junio de
2010 en la dirección electrónica URL: <http://dgeiawf.semarnat.gob.mx:8080/ibi_apps/WFServlet?IBIF_
ex=D3_R_SUELO03_10&IBIC_user=dgeia_mce&IBIC_pass=dgeia_mce>
21
Las estadísticas a este respecto son de difícil acceso debido al carácter ilícito de la producción de
enervantes. Sin embargo, de acuerdo con datos del Informe de la Junta Internacional de Fiscaliza-

22
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Estas dinámicas de transformación en los patrones tradicionalmente cam-


pesinos, que se dedicaban exclusivamente a la producción agrícola y pe-
cuaria, han generado también cambios en las comunidades campesinas
a partir de que “para sobrevivir, el campesino, recurre a una serie de es-
trategias que a veces aparentan estar en contra de su propia historia,
como son el arrendamiento, venta o traspaso de sus parcelas ejidales, la
subordinación productiva a los capitales agroindustriales y en el mejor de
los casos, su asociación con empresarios agrícolas.”24

Lo anterior, genera procesos de emigración temporal a tierras de agricultu-


ra comercial, de tal manera que se encuentran patrones de migración re-
gional de campesinos empleados como jornaleros agrícolas que van desde
el sur y sureste del país hacia el noroeste, siguiendo los ciclos de cultivos
comerciales como el jitomate. También han engrosado la migración del
campo a la ciudad desde mediados del siglo pasado; se han insertado en
empleos eventuales como la construcción y el servicio doméstico.25

Las respuestas frente a la crisis también han implicado la reconversión de


la vocación productiva de las tierras a cultivos comerciales, la organización
de los productores en asociaciones locales y regionales que generalmente
se posicionan políticamente para demandar al Estado las garantías que
les permitan mantener su condición campesina en mejores condiciones,
hasta la potencial radicalización de los movimientos sociales que recurren
al uso de las armas apareciendo en un contexto estructural cuya ideología
emite el discurso de la posición política contraria al modelo económico que
sustenta el Estado.

ción de Estupefacientes, 30% de las áreas de tierras sembradas en México son de cultivos de algún
producto lícito mezclado con marihuana o amapola, mientras que la superficie total de cultivo ilícito
de plantas de cannabis erradicado en México durante 2009, fue de 16.547 hectáreas, y la superficie
total de cultivo ilícito de opiáceas erradicado en México aumentó de 13.095 hectáreas en 2008 a
14.753 hectáreas en 2009. Es decir, que existe una tendencia hacia la producción de opio, más
que de marihuana. También pueden verse los documentales periodísticos de: Gómez, Francisco.
El Universal. Sábado 24 de febrero de 2007; y Los niños y la amapola. El Universal, sábado 5 de
octubre de 2005.
22
66% de los 31 mil 514 ejidos registrados en México durante el Censo Ejidal 2007 (INEGI) ha sido
vendido, de estas ventas, 82% se han realizado entre ejidatarios; el restante 17% se ha vendido a
personas ajenas al ejido, avecindados y posesionarios.
23
50% de los 4millones 210 mil 830 ejidatarios tiene más de 55 años, según cifras del Censo Ejidal
2007, INEGI.
24
Bustamante Álvarez Tomás. “Estrategias de sobrevivencia campesina en los procesos de moder-
nización agrícola. El caso de Tierra Caliente, Guerrero”. En: Revista. Economía teoría y práctica.
Universidad Autónoma Metropolitana, No. 2 Nueva Época. 1994. México, Pp. 2.
25
Op. Cit. Appendini, 2009, pp. 14.

23
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 4. Una estrategia de sobrevivencia: los jornaleros agrícolas


del jitomate.
Por diversas razones, los pequeños productores agrícolas y en mayor medida,
las generaciones más jóvenes optan por la migración como estrategia para la
sobrevivencia. Sin embargo, las condiciones laborales de los jornaleros agríco-
las implican múltiples dificultades.
Así, en Atlatahucan, Morelos, la jornada laboral de los trabajadores agrícolas
que trabajan en el cultivo del jitomate, comienza desde las cinco de la maña-
na, cuando se concentran en el mercado en espera de ser contratados. Estos
contratos son un arreglo oral donde se negocia el precio de la jornada y se
encomiendan las tareas a realizar. Ante la falta de condiciones mínimas para el
trabajo, un jornalero comenta: “no acepto cuando hay que ir a fumigar, porque
me da miedo que me pase algo y luego me dejen así nomás”.
El salario que reciben por un día de trabajo, varía según los ciclos del cultivo, y
los gastos de estancia de los jornaleros migrantes, se reparten básicamente en
comida y hospedaje, compartiendo en condiciones de hacinamiento, pequeños
cuartos sin ventilación ni camas.
Los jornaleros agrícolas comentan “la tierra ya no da más, por eso uno tiene
que salir a buscar donde haya trabajo, para poder mandar un poco a la familia
allá en Guerrero”.

Fuente: Investigación de Oxfam.

b) La seguridad alimentaria amenazada por el hambre y la pobreza

Desde que comenzó el proceso de liberación económica en el campo


mexicano, el país ha erogado por compra de alimentos cerca de 78 mil
millones de dólares, cifra superior a toda la deuda pública. Nuestro país
“enfrenta un 42 por ciento de dependencia alimentaria; ha realizado impor-
taciones de alimentos, provenientes de Estados Unidos de 1994 a 2008,
por 125 mil millones de dólares; y la pérdida de dos millones de empleos
agropecuarios en México entre 1994 y 2008.” 26

Aunado al proceso de desmantelamiento del Estado y la emergencia de


las políticas neoliberales, la soberanía alimentaria ha sido una estrategia
cada vez más marginal para el proceso de desarrollo nacional. Así, cada
vez son mayores las importaciones de alimentos, actualmente, según da-
tos del Banco de México, “la importación de alimentos se elevó a 42 mil
918.7 millones de dólares, hasta marzo de 2011, e implicó un incremento

26
Perea, Ernesto. “Más dinero para agro; más déficit en balanza comercial”, en: La imagen agrope-
cuaria, Núm. 1. Lunes 19 de enero de 2009, revista digital, disponible a junio de 2011 en la dirección
URL: http://www.imagenagropecuaria.com/articulos.php?id_sec=11&id_art=633

24
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

de 77.2 por ciento en los pagos hechos por la compra en el exterior de


productos agropecuarios en un periodo similar de 52 meses del gobierno
anterior.”27 Los datos expuestos, no solamente impactan a nivel estruc-
tural en las finanzas gubernamentales, sino que repercuten gravemente
en la economía familiar, generando una amplia brecha de desigualdades
económicas y sociales.

La importación de alimentos, impacta además en el cambio de dieta de los


consumidores, en México 30% de las personas adultas padece obesidad
y 69.5% tiene sobrepeso28, mientras que cerca de 1 millón 600 mil niños,
en su mayoría indígenas, padece desnutrición, y uno de cada cinco sufre
anemia crónica que afecta su desarrollo.29 Asimismo, ha habido un incre-
mento acelerado en el precio de los alimentos, producto de distintos facto-
res como la competencia inequitativa y las prácticas monopólicas, la pro-
ducción de biocombustibles, y los efectos del cambio climático, entre otros.
Con todo, la seguridad alimentaria más que brindar garantías al derecho

Cuadro 5. Incremento de precios de los alimentos

(precio real en dólares de EU constantes, 2005=100)


Índice de precios de los alimentos
Cereales básicos
Aceites comestibles
Carnes
300%

250%

200%

150%

100%

50%

0%
2001 2003 2005 2007 2009 enero 2011

Fuente: González Amador, Roberto, “El mundo deberá acostumbrarse a alimentos caros, afirma el FMI” en:
Diario La Jornada, 24 de mazo de 2011. P. 24. con base en FMI, Base de datos del Sistema de Precios de los
Productos Básicos.

27
Zúñiga, Juan Antonio. “Se dispara salida de recursos por importación de alimentos”, en: Periódico
La Jornada, sábado 4 de junio de 2011, p. 25
28
OCDE (2010), Obesity and the Economics of Prevention. Fit not Fat. Disponible a junio de 2011 en
la dirección URL: http://www.oecd.org
29
Valadez, Blanca. “Desnutridos, 1.6 millones de niños”, en Milenio Diario. 1 de marzo de 2010.

25
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

constitucional a la alimentación a través de la producción para el consumo


interno, se encuentra en tal situación de vulnerabilidad que afecta con ma-
yor intensidad a los campesinos e indígenas, según la Secretaría de De-
sarrollo Social, dos de cada tres personas que viven en el campo padecen
una situación de indigencia. Esta situación se concentra principalmente
en los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, donde se encuentran los
índices más altos de desnutrición, pobreza y marginación.

c) Migración y abandono del campo

La migración actual del campo está debilitando el tejido social comunita-


rio y generando transformaciones en los procesos identitarios y cultura-
les, donde se encuentran pérdidas de tradiciones y costumbres conforme
avanzan las generaciones. En otros términos, “la emigración y el aban-
dono del campo son los efectos más dramáticos de la erosión espiritual
y material que el capital ejerce sobre el tejido socioeconómico del mundo
agrario, devastación tan irreversible y peligrosa como la que practica so-
bre los ecosistemas y recursos naturales”.30

Hasta fines de los años ochenta, la migración internacional tenía como


origen ciertas áreas del territorio mexicano. Los estados con mayor tra-
dición migratoria estaban concentrados en la región centro occidente del
país, que comprende Zacatecas, Michoacán, Jalisco y Guanajua-
to, principalmente. Sin embargo, a partir de la década de los noventa, la
emigración internacional se da prácticamente en todo el país. Estados
Unidos es, con mucho, el principal destino de los migrantes mexicanos.
Sus flujos han crecido sustancialmente durante las últimas décadas, ge-
nerando efectos en diversos aspectos económicos, políticos y sociales, en
ambos lados de la frontera.31

Así, los fenómenos migratorios se han intensificado. Según datos del Ban-
co de México, en 1990 las remesas internacionales captadas por nuestro
país oscilaban alrededor de los 2 mil 490 millones de dólares, para

30
Bartra Vergés, Armando (2010). “Al alba: México y sus campesinos en el gozne de los tiempos”,
en Concheiro Bórquez, Luciano y León López, Arturo (coords.). Espacios públicos y estrategias cam-
pesinas ante la crisis en México. Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco, México.
Pp. 59.
31
Unger , K., 2005. Regional economic development and Mexican out-migration. The National Bu-
reau of Economic Research Working Paper W11432, en <http:// ssrn.com/abstract=752010>. Citado
por: Ibid, pp. 147

26
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

2007 esta cifra se elevó hasta 23 mil 979 millones de dólares y en 2005, el
estado de Michoacán fue el mayor receptor de remesas.32

Cabe mencionar que esta migración ha recaído principalmente en los


jóvenes, muchos de ellos habitantes de comunidades rurales, pues de
acuerdo con el Censo Ejidal 2007, 41% de los ejidos y comunidades en
México reportaronn la no permanencia de la mayoría de los jóvenes cuyo
destino es la migración a Estados Unidos y las zonas urbanas en el interior
del país, por lo tanto, hay una tendencia hacia el abandono del campo,
que se acompaña del envejecimiento de la población rural.

A ese panorama, se suman las condiciones cada vez más riesgosas en


el proceso migratorio, producto de fenómenos de corrupción y descom-
posición social en donde se encuentran involucrados distintos actores,
tanto funcionarios gubernamentales como traficantes de personas y nar-
cotraficantes, todos articulados en una compleja red que convierte a los
migrantes en víctimas de extorsiones, secuestros e incluso asesinatos.33
Además, producto de la crisis económica mundial, las remesas que los
migrantes envían desde Estados Unidos hacia México cayeron 15.74%
durante 2009, y aunque aparentemente han ido aumentando desde el se-
gundo semestre de 2010, el poder adquisitivo en México disminuye año
con año, por lo tanto, el dinero es insuficiente para adquirir todos los pro-
ductos de la canasta básica, tanto el enviado por los migrantes como el
obtenido en el país.

d) La población indígena: los excluidos de los excluidos

De acuerdo con datos del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario In-
ternacional (FMI), en México, ocho de cada 10 indígenas son pobres34,
según estos organismos, en todo el mundo en desarrollo los indígenas
son más pobres; tienen menos acceso a la educación y peores condicio-
nes de salud que el resto de la población. En otros términos, los indígenas

32
Mora Rivera, José Jorge. “Desarrollo y migración rural”, en: Yúnez Naude, Antonio (2010) (coord.).
“Economía rural”, colección Los grandes problemas de México, vol. X, El Colegio de México, México,
pp. 145.
33
Al respecto pueden verse los reportajes periodísticos: Martínez Óscar. “Migración centroamerica-
na, dominio zeta”, en: Revista Proceso, No. 1714, 6 de septiembre de 2009.
34
Banco Mundial, 2010. Informe sobre seguimiento mundial 2011: Mejorar las posibilidades de al-
canzar los Objetivos del Milenio. Disponible a junio de 2011, en la dirección electrónica: http://web.
worldbank.org/

27
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

son los más marginados de los marginados, toda vez que la brecha de
desigualdades sociales los ubica dentro de la población más vulnerable
del país.

El último censo de población y vivienda reveló que en México habitan 6


millones 695 mil 228 personas de 5 años y más que hablan alguna de
las 89 lenguas indígenas; de las cuales las que tienen mayor cantidad de
hablantes son la lengua náhuatl, maya y lenguas mixtecas,35 por lo tanto,
siguiendo las estadísticas del informe del Comité de Desarrollo integrado
por el BM y el FMI, 80% de ellos son pobres, es decir, 5 millones 356 mil
182 personas.

Las estadísticas nacionales también reflejan que 29% del total de las fami-
lias que laboran en las 4 millones 67 mil 618 unidades de producción son
indígenas36 y 16% de los presidentes del comisariado ejidal también se
identifican como parte de algún grupo étnico, por lo tanto, a pesar del aban-
dono del campo producto de la migración y otros factores, aún hay nume-
rosas familias indígenas que dependen del trabajo agrícola para subsistir,
aunque las condiciones económicas, políticas y sociales no les favorecen.

Lo anterior, en palabras del ex relator especial sobre la situación de los


derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, Ro-
dolfo Stavenhagen, en el informe de su misión a México fue expresado de
la siguiente manera: “una de las causas principales de los conflictos radica
en la cuestión de la tierra (…) Un número cada vez mayor de campesinos
pobres carece de acceso a la tierra, teniendo que buscarse la vida como
jornaleros agrícolas, trabajadores migratorios en el país y en Estados Uni-
dos y emigrantes a los centros urbanos. Ello se debe también a la falta de
una política efectiva de apoyo a la economía campesina durante muchas
décadas (…) En algunas partes las comunidades indígenas no poseen
seguridad jurídica en cuanto a la tenencia de la tierra, por la lentitud y
corrupción que ha caracterizado a los trámites agrarios, así como los inte-
reses de diversos particulares”.37

Los grupos indígenas encuentran también condiciones adversas para en-


35
Ver anexo 8.
36
Op. Cit. INEGI, Censo Agrícola y Ejidal 2007.
37
Naciones Unidas. Comisión de Derechos Humanos. Cuestiones indígenas. Derechos humanos y
cuestiones indígenas. Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos y las
libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen. Misión a México. 60º periodo
de sesiones, tema 15 del programa provisional. 23 de diciembre de 2003. Oficina en México del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos- Comisión Europea. Pp. 11- 13.

28
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

frentarse al sistema de justicia mexicano, pues existe una situación de


constante discriminación que no solamente mantiene a los grupos indíge-
nas en situaciones de amplia marginación y pobreza extrema, sino que el
acceso a la justicia para estos grupos se enfrenta con obstáculos en un
sistema que carece de intérpretes certificados que dominen la lengua de
los indígenas que enfrentan un juicio de cualquier tipo. En otras palabras,
la burocracia mexicana es prácticamente inaccesible para los indígenas
que no dominan el español, y ello se refleja también en la manipulación
de que pueden ser objeto en las organizaciones que gestionan subsidios
frente al gobierno federal o estatal.

Esto se resume en la siguiente idea: “el Estado mexicano jamás ha plan-


teado certeramente la cuestión india. Sus soluciones han sido siempre
parciales y los efectos de su indigenismo fueron con frecuencia desastro-
sos. El marco global de este problema es el de la dominación de los mes-
tizos sobre los indios. Además de la opresión sufrida como campesino, el
indio es victima de una opresión de origen étnico, aunque se disfrace de
muchas formas.”38

Las comunidades indígenas se enfrentan también a conflictos políticos


relativos al ejercicio de los poderes locales controlados por caciques,39
y conflictos ambientales producto de “la deforestación masiva, la deser-
tificación progresiva, la erosión de los suelos, la contaminación de las
aguas, la destrucción de los ambientes costeros por la desenfrenada es-
peculación inmobiliaria en centros turísticos y la atracción de investigado-
res y empresas en zonas indígenas donde se ha advertido la existencia
de recursos biogenéticos, donde la bioprospección y su aprovechamiento
comercial pueden vulnerar los derechos de los pueblos indios (…) [Pero
también] varios conflictos y violaciones de derechos humanos tienen que
ver con delitos como el narcotráfico. Por su pobreza y aislamiento, algu-
nos campesinos indígenas se ven involucrados en actos delictivos, que
pueden conducir a la descomposición social y la violencia en las comu-
nidades”.40

38
Gómez, Pablo, “Indios y soberanía”, artículo electrónico de libre acceso, disponible a mayo de
2011 en la dirección electrónica URL: < www.nodo50.org>
39
El cacique es una autoridad formal o fáctica que detenta el poder de manera arbitraria en las
comunidades indígenas y generalmente proviene de alianzas corruptas con las instituciones guber-
namentales. El cacique puede ser indígena o mestizo.
40
Op. Cit. Informe del relator…

29
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 6. Los pueblos indígenas y campesinos frente al narcotráfico


en Guerrero.

En una entrevista periodística realizada al Director del Centro de Derechos Hu-


manos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera, se expuso la situación que
viven los indígenas en la zona de la montaña de Guerrero:
“Dentro de las alternativas de sobrevivencia, la siembra de amapola se ha
transformado en una opción para la gente ante las dificultades que existen para
migrar a Estados Unidos, porque no tienen dinero y necesitan mínimo 2 mil dó-
lares para pagar el coyote. Esta falta de recursos ha convertido en una opción la
siembra de enervantes (…) [Lo anterior] está colocando a los pueblos en una si-
tuación de narcopobreza, un círculo perverso donde a la gente la involucran en
cultivos ilícitos y detrás van las armas, la compra de mujeres, la corrupción de
las mismas instituciones del Estado. Esto ha hundido más a los pueblos, los ha
dividido, ha aumentado la violencia comunitaria y la justicia por mano propia se
está transformando en una opción, en la alternativa más eficaz, trágica, porque
no funciona el sistema de justicia del Estado (…) [Por lo tanto], el narcotráfico
representa una doble amenaza para los indígenas: por un lado, genera someti-
miento económico, corrupción y violencia en sus comunidades, y por otro sirve
de pretexto para la ocupación de sus territorios por parte del Ejército.”

Fuente: Daniela Rea. “Alerta el director de Centro Tlachinollan sobre violencia y sujeción
económica”, en: Periódico Reforma, 26 de junio de 2011.

Sin embargo, ante las condiciones de adversidad, han surgido organi-


zaciones indígenas que asumen el rol de nuevos sujetos sociales en el
escenario político nacional, desarrollando un empoderamiento en varios
niveles a través de la construcción de alternativas para solucionar la di-
versa problemática a nivel local y regional. Una de estas alternativas de-
vino en el planteamiento de la autonomía indígena, que se conformó en
proyectos de distintas naturalezas, de tal manera que el sistema de auto-
nomía se refiere a un régimen especial que configura un gobierno propio
(autogobierno) para ciertas comunidades integrantes, las cuales escogen
así autoridades que son parte de la colectividad, ejercen competencias
legalmente atribuidas y tiene facultades mínimas para legislar acerca de
su vida interna y para la administración de sus asuntos41. Por lo tanto, la
autonomía y la autodeterminación indígena sigue siendo uno de los temas
principales en la agenda de los pueblos indígenas.

41
Díaz- Polanco, Héctor. Autonomía regional. La autodeterminación de los pueblos indios. Siglo XXI
editores. México 1991 p. 151.

30
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

e) El impacto del cambio climático

Temperaturas extremas, pérdida de la biodiversidad, desertificación, in-


cremento de la temporada de huracanes y aumento en su intensidad son
algunos de los efectos del cambio climático producto de la emisión mun-
dial de dióxido de carbono (co2) que provoca un efecto invernadero y au-
menta la temperatura en la tierra. A nivel mundial, México se encuentra
dentro de la zona con mayor presencia de huracanes y temblores y el
aumento en la temperatura del país ha oscilado entre 1 y 2 grados en los
últimos veinte años42.

El modelo de producción y consumo prevaleciente en el planeta ha deri-


vado en múltiples efectos sobre el medio ambiente. La contaminación de
ríos, mares y lagunas, aunada a la escasez de agua para consumo huma-
no, ha provocado pérdidas innumerables en la biodiversidad y ha alterado
los ciclos tradicionales de producción agrícola, considerando que la ma-
yoría de la producción en México es de temporal, es decir, que depende
de la temporada de lluvias que cada vez se demora más y se transforma
en granizadas e inundaciones que arrasan con las cosechas. 70% de los
productores que participaron en el Censo Agropecuario de 2007 declaró
que el principal problema para la producción eran las cuestiones climáti-
cas, como se observa en este cuadro:

Cuadro 7. Unidades de producción con problemas para desarrollar la


actividad agropecuaria o forestal. México, 2007.

Díficil acceso al crédito

Pérdidas de fertilidad del suelo

Pérdidas por cuestiones climáticas

Problemas para la comercialización

Poco apropiada para la producción

Infraestructura insuficiente para la producción

Alto costo de insumos y servicios

Falta de capacitación y asistencia técnica

Litigios por la tierra

Dificultad para acreditar la posesión de la tierra

Otro

Tipo de problemática 0 500 000 1 000 000 1 500 000 2 000 000 2 500 000
Unidades de producción

Fuente: Elaboración Oxfam con base en: Inegi, Censo Agropecuario y ejidal 2007.
42
Véase anexo 5.

31
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

El impacto del cambio climático se intensifica en el comportamiento de


los huracanes. Tan solo “los huracanes de grado 4 a 5 se presentan con
mayor frecuencia e intensidad. El Wilma, en Cancún, el Stan en Chiapas
y las lluvias extremas en Tabasco, en el año 2007, han sido ejemplos de
ello. Pero también un aspecto crítico lo constituye la falta de agua, sobre
todo en Baja California y Sonora, que tendrán situaciones críticas. Mien-
tras la región de Sinaloa y la región hidrológica del Lerma presentan hoy
una fuerte presión, que será mayor con el pasar de los años”.43

Los pequeños productores del campo mexicano son los más vulnerables,
tanto por la relación de dependencia con el medio ambiente y los ciclos
productivos, como por el impacto en las localidades donde habitan, ge-
neralmente serranías o regiones vulnerables a deslaves e inundaciones.
Además, existe un proceso de degradación de los suelos que dificulta la
producción agrícola. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Fo-
restal (Conafor), 64% de los suelos presentan problemas de degradación
en diferentes niveles, y 1 millón 195 mil 863 hectáreas presentan degra-
dación extrema, es decir, son suelos irrecuperables, muchos fueron some-
tidos a prácticas de producción inadecuadas como la quema de residuos
de cosecha, el exceso de labranza y la falta de prácticas de conservación
de suelo y agua.44

También es producto de la sobrefertilización de los suelos y empleo inten-


sivo de pesticidas y plaguicidas para la producción agrícola, que se filtran
a los mantos acuíferos y provocan su contaminación. La revolución verde
que en la década de los sesenta promovió el gobierno federal mexicano
para acercar la tecnología al campo mexicano, derivó en la dependencia
de los productores respecto a los agroquímicos; ello demanda, al mismo
tiempo, que los productores cuenten con dinero suficiente para la compra
de los agroquímicos, lo que implica, en no pocas ocasiones, el endeuda-
miento del pequeño productor para la compra de los agroquímicos cada
ciclo, sin que necesariamente le reditúe en una mayor y mejor cosecha.

En términos generales, de acuerdo con los resultados de la Cuarta Co-


municación de México ante el Cambio Climático, entregada a la Conven-

43
s/f “El cambio climático y la crisis alimentaria”, artículo de libre acceso disponible a junio de 2011 en
la dirección electrónica URL: http://reposital.cuaed.unam.mx:8080/jspui/bitstream/123456789/819/1/
cambio_climatico_y_alimentacion.pdf
44
SEMARNAT. La degradación de suelos y la desertificación: Un problema global. Artículo de libre
acceso disponible a junio de 2011 en la dirección electrónica: http://dgeiawf.semarnat.gob.mx:8080/
ibi_apps/WFServlet?IBIF_ex=D3_R_SUELO03_10&IBIC_user=dgeia_mce&IBIC_pass=dgeia_mce

32
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

ción Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, “mostraron una


reducción neta de la superficie apta para el cultivo de maíz de temporal
y reducción de rendimientos en algunas regiones del país. También se
verían seriamente afectados los recursos hídricos –de por sí escasos–, la
ganadería, las pesquerías, los recursos naturales y la biodiversidad en el
país. Asimismo, aumentaría la probabilidad de que se presenten tempera-
turas extremas en las grandes ciudades del país.”45

Por último, el impacto del cambio climático en la población campesina


se traduce en la menor disponibilidad de alimentos, a consecuencia de
la disminución de la producción agrícola y la insuficiencia de condiciones
para mantener a la producción pecuaria en la ganadería extensiva, que
requiere amplias cantidades de pastizales para mantener al ganado, lo
que en suma, deriva en una dieta pobre en nutrientes para las poblaciones
más vulnerables.

Empero, aun puede haber áreas de oportunidad para hacer frente a las
consecuencias del cambio climático y para recuperar la producción en
pequeña escala, tanto para las propias comunidades como para el resto
de la sociedad. A continuación se verán cuáles pueden ser esas opciones.

45
Conde Álvarez, Ana Cecilia (2010). “El cambio climático. De lo inequívoco a lo incierto”, en: Delga-
do, Gian Carlo, Gay, Carlos, et.al., México frente al cambio climático. Retos y oportunidades, UNAM.
Colección el mundo actual, México. Pp. 30.

33
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

3. Viabilidad de la producción agrícola


de pequeña escala.

L a mecanización a ultranza, como los paquetes tecnológicos duros, in-


dujeron un absurdo consumismo campesino de insumos agrícolas que
propició la degradación de los suelos y la ingobernabilidad de la economía
familiar. Pero también hay cambios tecnológicos virtuosos e incluso mu-
danzas inspiradas expresamente en la producción doméstica, tales como
los policultivos, la agroforestería y la agricultura orgánica, que haciendo
virtud de la carencia, sustituyen agroquímicos y maquinaria por recursos
naturales disponibles, por trabajo doméstico y, sobretodo, por iniciativa
campesina, creatividad e inteligencia rural46. Esto último, es la síntesis
para la viabilidad de la producción agrícola de pequeña escala, que se
estima con mayor detalle en los apartados siguientes.

a) Viabilidad económica y productiva

La viabilidad económica y productiva, en el contexto del proceso produc-


tivo, implica estimar en primer lugar la cantidad de dinero que se invierte
en el cultivo, incluyendo insumos y mano de obra, a fin de proyectar las
ganancias obtenidas con la venta o, en su caso, estimar el valor del au-
toconsumo, puesto que también tiene un valor. Sin embargo, la realidad
para los pequeños productores es bastante más compleja, pues mientras
anteriormente los productores producían en sus parcelas el cultivo que se
les daba, es decir vendían lo que producían y producían lo que su tradi-
ción, su cultura, o sus costumbres le indicaban; el Estado mexicano se ha-
cía cargo de su comercialización a través del subsidio vía precios (fijados
a partir de la suma de sus costos más un pequeño margen de ganancia),
lo cual por lo menos les aseguraba un ingreso.

Empero, a partir del proceso que inició con el desmantelamiento del cam-
po mexicano en la década de los setenta, el pequeño productor rural debe
adecuar sus patrones de cultivo para producir lo que se vende, es decir, lo
que el mercado compre en función de la demanda; para eso debe tomar
en cuenta factores como las ventas más altas en el mercado, su tempora-

Bartra, 2006. El capital en su laberinto: de la renta de la tierra a la renta de la vida. UACM, CE-
46

DRSSA, ITACA. México.

34
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

lidad, la calidad requerida, el precio de venta y los costos de traslado de la


producción al punto de venta. Posteriormente, el pequeño productor tiene
que probar si el cultivo comercial es adaptable a las condiciones climáti-
cas y a la calidad de su tierra, pero también debe pensar cómo obtener la
tecnología que le permita tener costos inferiores al precio que rige en el
mercado, de lo contrario, el productor se encuentra con graves problemas
como la falta de créditos accesibles o la pérdida de las cosechas nuevas
debido a la falta de capacitación para su cultivo.

Estas condiciones implican desafíos para el pequeño productor rural, pero


también pueden representar oportunidades para recuperar la viabilidad de
su producción. Las figuras asociativas para la producción, como las coo-
perativas o las sociedades de producción, son algunos de los mecanismos
organizativos por los que han optado los pequeños productores agrícolas
a fin de enfrentarse a un mercado más amplio y evitar a los intermediarios
locales que generalmente compran la producción a menor precio de su
valor real; es posible también acceder a la asistencia técnica y la capacita-
ción para la producción, pero también a través de distintas redes se puede
acceder a mercados alternativos en donde los consumidores estén dis-
puestos a pagar el costo real de la producción. Esta viabilidad se traduce
en mejores condiciones para los productores organizados que, además,
podrán desarrollar proyectos sustentables y sostenibles, aunque evidente-
mente como cualquier proceso social, no se encuentra libre de dificultades
y contradicciones internas.

35
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

CUADRO 8. El acceso a los nichos de mercado en el caso de


los pequeños productores de café y miel en Chiapas.

En algunas regiones como el sureste y el centro de México, los pequeños pro-


ductores han desarrollado exitosamente al menos cinco condiciones básicas
para constituir un modelo alternativo para la producción: accesibilidad a los
mercados, alta calidad en los productos, agregación de valor, producción de
autoconsumo y establecimiento y desarrollo de prácticas alternativas de pro-
ducción.
La tendencia observada en el caso de los cafetaleros y pequeños productores
de miel indica que los nichos de mercado justo han contribuido a un aumento al
ingreso neto de los pequeños productores que participan de manera organiza-
da. Este tipo de mercado ha sido una verdadera alternativa cuando los precios
internacionales del café han estado a la baja, lo que entre otras cosas demues-
tra su capacidad organizativa, pero también empresarial para sostenerse con
los volúmenes y calidad exigidos en el mercado.
El acceso a estos nichos de mercado implica contar con certificados de pro-
ducción orgánica y con normas de inocuidad alimentaria para la exportación.
Otro aspecto importante se refiere a la transformación de materia prima, con el
fin de darle un valor agregado a los productos. Las organizaciones han hecho
esfuerzos importantes en la perspectiva de consolidar sus mercados de produc-
tos procesados, como ejemplos están los productores de café que venden su
producto empaquetado y procesado.
Además, los pequeños productores de miel y café cultivan en muy pequeñas
superficies de terreno el maíz y el frijol para el autoconsumo, por lo que en los
hechos han establecido una alternativa funcional y una enseñanza para otros
productores: si bien el café y la miel los ingresa en la dinámica del mercado,
eso no les ha impedido cultivar lo que ancestralmente conocen y, por supuesto,
complementa su alimentación.
De esta manera, se promueve la producción agrícola y pecuaria y la organiza-
ción apoya en diferentes aspectos, tales como la asesoría técnica proponiendo
sistemas de producción más ecológicos e intensivos. Por otra parte, se esta-
blecen líneas productivas para el autoconsumo que constituyen esquemas de
cadenas solidarias de producción animal que contribuyan, entre otras cosas, a
elevar la nutrición, es decir a contribuir con la seguridad alimentaria y generar
ingresos complementarios a los cultivos estratégicos o comerciales.

Fuente: Investigación de Oxfam.

b) Viabilidad social. En busca de alternativas para la reducción


de la pobreza y la seguridad alimentaria

El trabajo de los pequeños productores rurales, organizados en un modelo


de producción orgánica vinculado a nichos de mercado justo, paulatina-
mente puede aportar mejoras en la calidad de vida de las familias cam-

36
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

pesinas, impulsando también alternativas de producción en las unidades


familiares, como los huertos o la cría de animales de traspatio para el
autoconsumo.

Aunque como se observó en el apartado relativo a la migración y el aban-


dono del campo, los jóvenes que habitan en zonas rurales cada vez optan
más por el trabajo asalariado en las zonas rurales o por otro tipo de pro-
ducción, se ha encontrado una tendencia hacia la conservación del co-
nocimiento tradicional de los pueblos indígenas y campesinos, dentro del
cual el cuidado del medio ambiente y la articulación del tejido comunitario
son principios importantes que se transmiten generacionalmente a través
de la tradición oral.

También estos saberes se conjugan con distintas formas de organización


social basadas en el trabajo colectivo, como los tequios en Oaxaca, o las
faenas y fajinas en comunidades campesinas del centro y sur del país.
Incluso muchas de estas formas tradicionales de cooperación se reprodu-
cen en los lugares de destino de los migrantes, principalmente las relati-
vas a fiestas y tradiciones que son elementos importantes para el fortale-
cimiento del tejido comunitario.

Así, “la agricultura de pequeña escala debe tomar ventaja de las oportu-
nidades emergentes y dirigirse hacia el desarrollo local mediante la inver-
sión en comunidades rurales por medio del crédito, la asistencia técnica
y el desarrollo de infraestructura y servicios”47, pero también recuperando
la base de la identidad comunitaria, campesina e indígena a través del
impulso a la cultura local y la reproducción de los saberes tradicionales.
En términos generales, se trata de que el pequeño productor se asuma
como agente activo en su propio proceso de desarrollo, contando con una
red de trabajo basada en principios solidarios y cooperativos que repro-
duzcan las experiencias positivas y las transmitan a los integrantes de una
comunidad, difundiendo los beneficios de trabajar de manera organizada,
sustentable y sostenible.

Evidentemente, los procesos organizativos enfrentarán diversos obstácu-


los derivados de la propia naturaleza de las relaciones sociales, pero una
identidad campesina sólida, que transmita el valor simbólico y cultural del
trabajo con la tierra, que logre traducirse en mejores oportunidades eco-

Burstein, John (2007). US-Mexico agricultural trade and rural poverty in Mexico. Task Force Report
47

Convened by the Woodrow Wilson Center´s Mexico Institute and Fundación IDEA.

37
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

nómicas a través de los mercados alternativos o los mercados de servicios


ambientales podrá incidir en el arraigo comunitario y la recuperación de
los lazos comunitarios, incluso frente a las amenazas que se presentan
como producto de la inseguridad y la descomposición social.

No obstante, el reto de superar las desigualdades sociales e incremen-


tar el nivel de vida de los pequeños productores rurales implica combinar
distintas estrategias y actores, de ahí la importancia de que la pequeña
producción sea potenciada como un factor de crecimiento local y regional,
como eje prioritario de políticas públicas, y de que el trabajo campesino
sea redignificado y revalorado por el conjunto de la sociedad.

Cuadro 9. La experiencia de los Promotores Conservacionistas de


la Región de Calakmul.

“En el municipio de Calakmul, Campeche, la población de la selva vive con


niveles altos de pobreza a pesar de que hay una importante riqueza de re-
cursos naturales. Ante la crisis ambiental, social y económica, la agricultura
sostenible mostró ser una alternativa tanto en lo técnico como en lo social. La
agricultura sostenible implicó el manejo forestal sostenible (…), la agroforeste-
ría, la agricultura orgánica con productos de la agrobiodiversidad indígena, con
parcelas y traspatios diversificados (…) para asegurar la alimentación de las
familias campesinas se promovió la diversificación de cultivos, con especies de
autoconsumo y comerciales. La estrategia consistió en buscar la asociación de
cultivos diversos para garantizar la disponibilidad de productos en la parcela,
independientemente del comportamiento de los mercados o del clima. En este
sentido, se puso mucho énfasis en rescatar y difundir el cultivo de especies
domesticadas indígenas, que forman parte de la cultura agrícola indígena y
campesina, principalmente maya yucateca.”

Fuente: Eckart Boege y Tzinnia Carranza. “Agricultura sostenible campesino- indígena,


soberanía alimentaria y equidad de género. Seis experiencias de organizaciones indíge-
nas y campesinas en México.” PIDAASSA, México, 2009. Pp. 52, 64 y 65.

c) Sustentabilidad y sostenibilidad

En términos conceptuales, el desarrollo sustentable “implica 1) una escala


de la economía que se relacione con sus sistema ecológico de vida, 2) una
distribución equitativa de recursos y oportunidades entre las generaciones
presente y futuras, y 3) una eficiente asignación de recursos que refuerce
el capital natural, es decir, recursos naturales no renovables y renovables,

38
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

así como servicios ambientales”48, en términos prácticos, la sustentabili-


dad implica el cuidado y conservación del medio ambiente, así como el
aprovechamiento racional y eficiente de los recursos naturales a fin de
garantizar su disponibilidad para las futuras generaciones.

Las prácticas agrícolas y la producción orgánica orientadas a la produc-


ción de servicios ambientales, así como a la conservación del suelo, del
agua, de la vegetación, la fauna silvestre y, en algunos casos, la reha-
bilitación de los suelos y el manejo de aguas residuales para evitar la
contaminación de fuentes de agua, son parte de los servicios que miles
de pequeños productores ofrecen desde hace tiempo al conjunto de la
sociedad mexicana.

En este proceso de establecer y revalorar las mejores prácticas agroecoló-


gicas están los esfuerzos de muchos pequeños productores para minimi-
zar el uso de pesticidas en su proceso productivo y maximizar la eficiencia
en el uso del agua. También destacan los esfuerzos por realizar diferentes
esquemas para establecer patrones de producción y consumo que permi-
tan reducir al máximo el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, para
sustituirlos por prácticas alternativas de tipo ecológico, garantizando un
mercado que reporte beneficios económicos e incremente la calidad de
vida de las familias productoras, con lo cual se estará garantizando las
sostenibilidad económica y social de este tipo de modelos.

Las bondades de este tipo de prácticas agrícolas sustentables, incluido


el sistema orgánico de producción, han sido puntualmente investigadas y
documentadas49, se afirma que el uso de los fertilizantes orgánicos en la
agricultura puede aumentar la cantidad de carbono que se almacena en
los suelos agrícolas y contribuir de manera significativa a la reducción de
los gases de efecto invernadero. De ahí la importancia de la transmisión
de conocimiento entre los pequeños productores y del impulso al desarro-
llo tecnológico sustentable.

48
Constanza, R. y Patten, B. (1995). “Defining and predicting sustainability”, Ecological Economics,
núm. 15, pp. 193-196, en: Torres Lima, Pablo, Rodríguez Sánchez, Luis, y Ramírez González, Ca-
rolina (2009). “Sustentabilidad y cambio climático. Lineamientos de políticas de adaptación para la
agricultura y el desarrollo rural”, en: Revista Veredas, No. 18, Universidad Autónoma Metropolitana
unidad Xochimilco, pp.43.
49
Véase por ejemplo: Sarmiento Galán, Antonio. “Consecuencias catastróficas: calentamiento glo-
bal”, en: Hypatia, revista de divulgación científico tecnológica. Año 6, No. 22, México.

39
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

d) Alternativas de adaptación frente al cambio climático

El impacto del cambio climático afecta gravemente a toda la vida sobre la


tierra. En el contexto de los pequeños productores rurales, las condiciones
se tornan más graves, toda vez que la dependencia de los productores
con respecto a los ciclos naturales de la producción e, incluso, la ubica-
ción geográfica de las tierras donde habitan los coloca en una situación de
franca vulnerabilidad.

Es importante “concebir la adaptación como la reducción de los riesgos


impuestos por el cambio climático en los modos de vida de la gente, los
recursos naturales, los servicios ambientales y las actividades productivas
y económicas, a través de la reducción de la vulnerabilidad.”50

De ahí la importancia de consolidar y replicar el conjunto de prácticas


organizativas, comerciales y agroecológicas que muchos pequeños pro-
ductores han desarrollado en varias latitudes del planeta; en México se
tiene conocimiento de experiencias exitosas de modelos agroecológicos
y sustentables en estados como Chiapas, Oaxaca, Tlaxcala, Campeche
y Michoacán.51

Las alternativas de adaptación frente al cambio climático requieren que


los pequeños productores planeen, a mediano y largo plazo, un progra-
ma que posibilite de manera sistemática prácticas sustentables entre sus
agremiados e impulse proyectos de desarrollo integral con esa misma
perspectiva. En otros términos, se trata de escalar los sistemas produc-
tivos agroecológicos perfeccionándolos para su funcionamiento local. De
esta manera, arribar a las mejores prácticas ecológicas debe ser un per-
manente objetivo para las organizaciones y comunidades de pequeños
productores rurales.

50
México Cuarta Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el
Cambio Climático, resumen ejecutivo. Texto de libre acceso disponible a junio de 2011 en la direc-
ción electrónica: http://www2.ine.gob.mx/publicaciones/libros/615/resumen.pdf
51
Al respecto pueden verse: Boege, Eckart y Carranza, Tzinnia (2009). Agricultura sostenible cam-
pesino- indígena, soberanía alimentaria y equidad de género. Seis experiencias de organizaciones
indígenas y campesinas en México. PIDAASSA, México; Yúnez-Naude, Antonio (2000), Los pe-
queños productores rurales en México: las reformas y las opciones, El Colegio de México, México;
y Appendini, Kirsten y De Luca, Marco (2006) Estrategias rurales en el nuevo contexto agrícola
mexicano, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Roma, Italia,
entre otros.

40
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Acorde con este modelo, las experiencias exitosas han reportado la crea-
ción de centros demostrativos de capacitación agroecológica, que tratan
de enfrentar estos retos a través de la transmisión de conocimiento y la
socialización de saberes tradicionales entre campesinos. No obstante, un
aspecto fundamental en la puesta en marcha de una alternativa de adap-
tación al cambio climático tiene que ver con fomentar y fortalecer, en las
organizaciones de pequeños productores, una perspectiva de trabajo que
asuma la producción para el autoconsumo, con prácticas agrícolas alter-
nativas, como uno de sus ejes prioritarios de la planeación organizativa y
de las actividades propias de la organización.

Para apoyar la consolidación de este proceso, se sugiere que las organiza-


ciones institucionalicen el proceso de toma de decisiones, aspecto todavía
débil, particularmente en lo que corresponde al aspecto empresarial. Lo
cual, derivado de la lógica de producción y consumo en cualquier cadena
productiva, se convierte en un asunto importante en la medida en que las
contrapartes o los otros actores también se institucionalizan y aumentan la
exigencia de calidad en los productos, que en un nicho de mercado justo
demanda la producción orgánica. Por lo tanto, se recomienda cumplir con
los estándares mínimos reglamentarios que exige el Código Alimentario y
el Servicio de Inocuidad Alimentaria.

De esta manera, la alternativa de adaptación al cambio climático gene-


ralmente conlleva una práctica conservacionista y comprometida con el
cuidado del medio ambiente, así se encuentra el pago por servicios am-
bientales, dirigido básicamente para productores forestales y que incluye
el pago por proporcionar servicios ambientales hidrológicos. También se
han considerado los servicios por biodiversidad, por sistemas agroforesta-
les y por captura de carbono, aunque en menor proporción. Estos pagos
se realizan a través de programas públicos del gobierno federal, en parti-
cular por el Fondo Forestal dependiente de la Comisión Nacional Forestal
(CONAFOR)52.

52
Según lo reportado por la Cuarta Comunicación de México ante la Convención Marco de las Nacio-
nes Unidas sobre el Cambio Climático, durante el periodo 2007-2009 se destinó un presupuesto de
más de 1,300 millones de dólares para el Programa Pro-Árbol, que se ha utilizado para apoyar es-
quemas de pago por servicios ambientales para la conservación y el desarrollo forestal comunitario;
el establecimiento de plantaciones forestales comerciales; la protección contra incendios, plagas y
enfermedades forestales; la restauración de ecosistemas y el incremento en la competitividad de las
actividades silvícolas. Sin embargo, durante 2008 se dio a conocer públicamente que el programa no
había funcionado, pues más de la mitad de lo plantado no fueron árboles, sino cactáceas, y 90% de
lo sembrado en 2007 había muerto. Ver al respecto: Veledíaz, Juan, Rocha, Carolina y Lara Klahr,
Marco, “Fracasa ProÁrbol; acusan corrupción”, en: Periódico El Universal, 14 de enero de 2009.

41
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Otra estrategia para la adaptación al cambio climático es el manejo de los


residuos sólidos, toda vez que es un servicio público es una obligación
de los municipios atenderlo; sin embargo, es necesario que los pequeños
productores y sus organizaciones, así como otras organizaciones de la so-
ciedad civil también se involucren en su solución. Una práctica alternativa
la constituye la producción intensiva de hortalizas trabajada por mujeres.
Este modelo se establece en superficies de hasta cien metros cuadrados,
en donde la producción principal es la cría de caprinos para venta de le-
che y queso y se utiliza el estiércol como abono para la producción de
hortalizas de autoconsumo; la flor de cempoatlxochitl (flor de muertos) de
cultivo trampa como práctica de control de plagas y el agua recolectada en
ollas de barro enterradas bajo el suelo, para el riego de la hortaliza; esta
ha sido una práctica ancestral en los Valles Centrales de Oaxaca y puede
ser fácilmente replicable como un sistema de producción altamente inten-
sivo, pero sustentable ambiental y económicamente para la mayoría de
las tierras de temporal errático que el país tiene o que el cambio climático
ha originado.

Por último, en el contexto de la adaptación al cambio climático es preciso


establecer alternativas para la conservación de suelos como la labran-
za de conservación, cuyo principio básico es no realizar ninguna práctica
de preparación de suelo, como el barbecho, el rastreo, o el surcado que
propician erosión eólica. Esta práctica también trata de evitar la evapora-
ción del agua; trata además de no quemar el material que cubre el suelo,
porque permite que el suelo conserve la humedad y que cuando llueva no
se erosione, con lo que se incorpora al suelo toda esta materia orgánica,
mejorando su estructura y su fertilidad.

En todo, “se requieren cambios profundos en los procesos, prácticas y es-


tructuras sociales”53 a fin de articular las estrategias con transformaciones
en la forma de concebir la relación entre el ser humano y la naturaleza.
Con base en lo expuesto, se puede concluir que la producción agrícola en
pequeña escala es viable dependiendo de los aspectos sociales, organi-
zacionales, agroecológicos, ambientales, económicos y comerciales que
prevalecen en donde se sitúa.

53
Op. Cit. Conde, P. 30

42
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

4. Un acercamiento al funcionamiento de
las políticas públicas para la pequeña
producción rural, la reducción de la pobreza
y el cambio climático.

L as políticas de gobierno que desde la década de los noventa han gi-


rado en torno al libre mercado internacional y al adelgazamiento de
la acción estatal en su papel con la sociedad, han tenido efectos poco
eficientes para la población que habita en zonas rurales y depende de
la pequeña producción rural. Como se ha mencionado, es una población
que en su gran mayoría sobrevive en condiciones de pobreza extrema
y marginación social y que se encuentra también, en situación de grave
vulnerabilidad frente al impacto del cambio climático.

Sexenio tras sexenio, las políticas destinadas a atender a este amplio sec-
tor de la población se van modificando, aparentemente, en busca de un
diseño que mejore las condiciones de vida de las comunidades rurales y
cumpla con el papel histórico del Estado y la protección de la población.
Sin embargo, lejos de impulsar a la pequeña producción como estrategia
para la redignificación de los campesinos, se dan pasos atropellados en
los programas gubernamentales que cada vez se orientan más a la asis-
tencia social y se distancian del incentivo a la producción de los pequeños
productores rurales.

Cuadro 10. El Procampo y el maíz.

Hace 15 años no nos daban ningún apoyo. Después nos dieron el Procampo
pero con lo que bajaron el precio del maíz... ¿Qué vas a hacer con un kilo de
maíz si te dan un peso o cincuenta centavos? En lugar de que te apoyaran...
Antes si uno llevaba unos kilitos a la tienda ya te daban para la comida, pero
simplemente ahorita te dan Oportunidades y Procampo y ya no lo pagan el
maíz. Mucha gente que trabaja [las parcelas] pues hoy que nada más que para
comer, ya no lo pagan.

Fuente: Appendini, Kisten y De Luca, Marco (2006) Estrategias rurales en el nuevo con-
texto agrícola mexicano, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación, Roma, Italia. Entrevista EPG, febrero 2004, pp. 62.

43
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

a) Diagnóstico de las políticas públicas para el sector rural,


el ámbito social y el cambio climático

Las transformaciones en la sociedad rural producto del abandono del


campo y la intensificación de la migración, entre otros factores, derivan de
la aplicación de un modelo de desarrollo estatal que desde la década de
los noventa ha implicado un distanciamiento de la acción del Estado y un
vacío institucional en cuanto a la producción, la distribución y el consumo
de los productos agropecuarios, particularmente en lo que respecta a los
derivados de los pequeños productores.

En cambio, la apuesta gubernamental se torna hacia el ámbito social re-


curriendo a los subsidios a través de becas y otros incentivos, como es-
trategias de combate a la pobreza, pero sin desencadenar procesos de
desarrollo regional que representen cambios significativos en la estructura
de las desigualdades sociales, por lo que predomina la marginación, la
discriminación y la exclusión social.

Finalmente, las consecuencias del cambio climático a nivel mundial han


sido motivo para que los líderes mundiales se reúnan a fin de acordar es-
trategias para la adaptación al cambio climático y sus opciones para la con-
servación del medio ambiente. Sin embargo, las reuniones no han derivado
en compromisos sólidos que atiendan a los principales motivos del cambio
climático, aunque existen acuerdos para la reducción de las emisiones de
GEI, no todos los países se han comprometido con ello. En ese contexto,
aunque México no es de los principales países emisores, el gobierno fede-
ral ha comenzado a desarrollar políticas frente al cambio climático, aunque
su puesta en marcha es reciente y sus alcances son todavía limitados.

En ese contexto, aunque México no es de los principales países emisores


de dióxido de carbono, el gobierno federal ha comenzado a desarrollar
políticas frente al cambio climático, no obstante que su puesta en marcha
es reciente y sus alcances aun son limitados.

En los siguientes puntos, se resumen algunos de los principales aspectos


de estas políticas sectoriales.

• La política rural.

Los cambios de las últimas décadas en la estrategia gubernamental hacia


el sector rural, pasaron de una “política de control de precios basada en

44
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

el monopolio estatal de la importación, los precios de garantía, los bienes


públicos y las empresas paraestatales que apoyaban con fertilizantes, se-
millas, seguro agrícola, entre otros, a otra, muy desregulada y dominada
por las fuerzas del mercado internacional que reducía al mínimo los apo-
yos para bienes públicos”54, de tal manera que paulatinamente el Estado
ha ido disminuyendo su intervención en el campo, concentrándose en la
apertura a la competencia internacional y ofreciendo paliativos para los
cubrir los costos sociales del abandono al campo.

Así, la reestructuración de la política agropecuaria se encuentra estanca-


da, lo que se traduce en palabras de algunos economistas, como una
disminución en términos reales del gasto público para el sector, lo que
ha repercutido en el agravamiento de las condiciones de los pequeños
productores rurales, pues “de 1982 a 1989, el gasto público en agricultura
disminuyó en un 67 % en términos reales, y representó solamente un 5,4
% del total del gasto público” 55, aunque cabe destacar que desde el año

Cuadro 11. Gasto público en el sector agropecuario.

90 Desarrollo
agropecuario
80
Procampo
Miles de millones de pesos 2002

70

60 Alianza

50 Alianza
desarrollo
40 social

30

20

10

0
1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

Fuente: Appendini, Kirsten y De Luca, Marco (2006) “Estrategias rurales en el nuevo contexto agrícola mexica-
no”, FAO, Italia, con base en: Presidencia de la República, 2004.

54
Zarazúa Escobar, José Alberto, Almaguer Vargas, Gustavo y Ocampo Ledesma, Jorge Gustavo
(2011). “El Programa de Apoyos Directos al Campo (PROCAMPO) y su impacto sobre la gestión del
conocimiento productivo y comercial de la agricultura del Estado de México”, en: Revista Agricultura,
sociedad y desarrollo, Colegio de Postgraduados, México, Enero-Abril, pp. 89.
55
Op. Cit. Appendini y De Luca. P. 8.
56
El Financiero, 5 de junio 2010 y 6 de agosto 2010, citado por Op. Cit. Zarazúa et. Al.

45
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

2000, también “se han reportado aumentos en el presupuesto destinado al


campo, pasando de 24 mil 713 millones de pesos, a 73 mil 368 millones,
aunque ello no refleja necesariamente un aumento significativo en la pro-
ducción de alimentos.”56

Otro factor que ha marcado la tendencia de la política rural es la suspen-


sión de los precios de garantía de final de los años noventa, así como
la venta o liquidación de las instituciones paraestatales de apoyo a la
agricultura y la apertura a la importación de cultivos básicos, todo lo cual
repercutió en la caída de los precios como el del maíz, que disminuyó
52.7% entre 1994 y el año 2000.57

Frente a esa tendencia, en 1991 se creó la institución de Apoyos y Ser-


vicios a la Comercialización Agropecuaria (ASERCA). De esta manera,
el sector público indujo la concertación de precios entre grandes com-
pradores y productores usando apoyos a la comercialización, aunque so-
lamente se concentró en algunos productos y en regiones con grandes
excedentes. Por ese motivo, no representó la compensación que se ne-
cesitaba para los precios de garantía, por lo que se creó el Programa de
Apoyos Directos al Campo (PROCAMPO) que ha sido el instrumento más
importante de política sectorial para la agricultura.58

De esta manera, desde su creación, el PROCAMPO ha sido uno de los


programas más populares del gobierno federal para el campo, el cual
ejerce más de la tercera parte de los recursos orientados al desarrollo
agropecuario, administrados por la Secretaría de Agricultura, Ganade-
ría, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). Este progra-
ma tiene como objetivo la transferencia vía subsidios para compensar la
pérdida de ingresos de los productores agropecuarios frente a las des-
ventajas de la apertura comercial y la falta de precios de garantías, pro-
moviendo al mismo tiempo la reconversión productiva hacia actividades
de mayor rentabilidad; el estímulo para la organización de productores;
la competitividad de las cadenas productivas y el apoyo a proyectos eco-
lógicos.59

No obstante, a lo largo de sus 17 años, el alcance de los objetivos del


PROCAMPO ha sido lento, en tanto no se ha incidido en un aumento

57
Ibid. P. 6.
58
Op. Cit. Zarazúa, p. 90 y 91.
59
Ibid, p. 90.

46
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

significativo de los ingresos para los pequeños productores, ni en el au-


mento de los rendimientos por cosecha. La vulnerabilidad que prevalece
entre los pequeños productores rurales reportó, a través de los indica-
dores de pobreza vigentes hasta 2008, que 60.8% de la población rural
vivía en situación de pobreza patrimonial. Aunado a lo anterior, a lo largo
del ejercicio del PROCAMPO se han encontrado múltiples indicadores de
corrupción,60 factor que contribuye a disminuir el impacto del programa en
términos reales.

Otro programa no menos importante para el sector rural es Alianza Conti-


go, el cual comenzó a operar desde 1996 bajo el nombre Alianza para el
campo y consiste en el apoyo a proyectos específicos de productores que
se asocian y aportan la tercera parte de la inversión; y se centra en impul-
sar el desarrollo tecnológico, el pequeño riego y la reconversión producti-
va, sobre todo por lo que se refiere a la adaptación de tierras marginales
de labor a pastizales. Alianza Contigo tiene un componente social en el
marco de la política de erradicación de la pobreza, que consiste en otorgar
créditos a pequeños proyectos productivos61, sin embargo, distintas eva-
luaciones externas al programa han reportado desfases en los periodos
de ejecución del programa y bajo impacto en el desarrollo de cadenas
productivas y generación de valor agregado, fortalecimiento organizativo,
mejoramiento de capacidades y asistencia técnica, e incremento de la pro-
ducción como resultado de una estrategia articulada.62

En términos generales, en 2011 existen varios programas que atienden al


sector rural63, no menos importante es advertir que la Ley de Desarrollo
Rural Sustentable, promulgada en 2001, estableció el Programa Espe-

60
Durante 2002, se dio a conocer que “tres mil productores de Chiapas recibieron entre 43 y mil pe-
sos de ayuda, mientras que en los estados de Tamaulipas, Zacatecas, Sinaloa, Sonora, Chihuahua,
Durango y Guanajuato, hubo personas que, por sus extensiones de tierra, obtuvieron cantidades que
superan por mucho los 100 mil pesos estipulados”, con lo cual se transgredían las reglas de opera-
ción que establecían como tope mínimo de ayuda mil 300 pesos y máximo 100 mil; por otra parte,
en 2010 se encontró que algunos de los beneficiarios del programa eran “ex funcionarios, poderosos
agroindustriales y personajes relacionados con el crimen organizado”, mientras que funcionarios de
SAGARPA declaraban que “los niveles de corrupción en programas de apoyo a los agricultores han
propiciado que una persona haya cobrado 84 veces el apoyo que una sola vez debió recibir”. Al res-
pecto puede verse: Ramos Pérez, Jorge “Hallan en Procampo corrupción”, en: Diario El Universal,
16 de octubre de 2002 y Hernández, Evangelina, “Cosechan beneficios desiguales en el campo”, en:
Diario El Universal, 15 de febrero de 2010.
61
Op. Cit. Appendini, p. 8
62
Al respecto pueden verse las evaluaciones realizadas por el proyecto FAO-Sagarpa, de acceso
libre a junio de 2011 en la dirección electrónica: http://www.fao-evaluacion.org.mx/pagina/
63
Véase anexo 7.

47
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

cial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable (PECDRS) que fue


planteado como “el instrumento integrador de la política pública nacio-
nal para el desarrollo integral y sustentable del campo mexicano”64, y que
como se verá más adelante, cada vez se concentra más en priorizar los
programas de corte social destinados al campo, que los que pueden rep-
resentar oportunidades para la producción interna.

Finalmente, los programas que derivan de las políticas públicas destinadas


al sector rural, en muchos casos, tienen reglas de operación poco claras
que escapan a las posibilidades de muchos campesinos, en diseños que
generalmente se terminan o modifican con cada cambio de administración
gubernamental; en la distribución y acceso a los recursos, se encuentra en
otros casos el privilegio a las organizaciones aliadas del gobierno federal
o local, es decir, tienen un uso corporativista y clientelar.

• La política social

En la misma lógica de compensar los efectos de la puesta en marcha


del modelo económico neoliberal y el consiguiente adelgazamiento de la
acción estatal, las políticas sociales han ido cobrado importancia para el
ejercicio de gobierno, lo que se demuestra en términos del incremento
fiscal a los programas de subsidios para el combate a la pobreza, princi-
palmente aquellos dirigidos al medio rural.

De esta manera, la política de lucha contra la pobreza se fue institucio-


nalizando desde la década de los noventa. Una muestra de ello fue el
Programa Solidaridad, dirigido a la dotación de infraestructura para co-
munidades, que tuvo un pequeño componente de crédito para los cam-
pesinos marginales. “A partir de entonces la política de asistencia social,
consistente en programas de lucha contra la pobreza, fue reemplazando
gradualmente a las políticas de desarrollo y se pasó así de otorgar fondos

64
El artículo 15 establece que el PECDRS fomentará acciones en las siguientes materias: Activida-
des económicas; Educación para el desarrollo rural sustentable; Salud y la alimentación; Planeación
familiar; Vivienda; Infraestructura y el equipamiento comunitario y urbano para el desarrollo rural
sustentable; Combate a la pobreza y la marginación en el medio rural; Política de población para
el desarrollo rural sustentable; Cuidado al medio ambiente rural; Sustentabilidad de actividades so-
cioeconómicas y producción de servicios ambientales; Equidad de género; Impulso a la educación
cívica; Seguridad en la tenencia y disposición de la tierra; Promoción del empleo productivo, segu-
ridad social y a la capacitación para el trabajo en las áreas agropecuaria, comercial, industrial y de
servicios; Protección a los trabajadores rurales en general y a los jornaleros agrícolas y migratorios;
Impulso a los programas de protección civil ;y de Impulso a programas orientados a la paz social.

48
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

para subvencionar la producción a la concesión de fondos destinados a


subvencionar el consumo.”65

Desde 1997, la política social ha impulsado de manera especial el progra-


ma Oportunidades (anteriormente llamado Progresa), el cual consiste en
otorgar subsidios a los hogares catalogados como de pobreza extrema y
tiene componentes de apoyo alimentario, salud y educación, que son re-
gulados a través de la coordinación interinstitucional de varias secretarías
del gobierno federal y gobiernos locales, a fin de impulsar el desarrollo de
capacidades de los beneficiarios para acceder a mejores oportunidades
de desarrollo económico y social. En este programa, las mujeres madres
de familia son actores importantes, pues la focalización de Oportunidades
otorga los pagos mensuales y ayudas en especie a través de ellas. Esta
condición ha generado algunos cambios en los patrones tradicionales de
varias comunidades rurales, pues necesariamente las mujeres que reci-
ben este subsidio se reúnen en espacios públicos, tanto para recibir plá-
ticas que forman parte del programa, como para acudir a las clínicas de
salud en donde tienen que asistir regularmente como requisito para ser
beneficiarias. Además, las madres de familia asumen el papel de vigilar el
cumplimiento de las tareas escolares de sus hijos, también bajo la condi-
ción de que los niños acudan a la escuela y mantengan cierta estabilidad
escolar.

En 2010, el número de beneficiarios Oportunidades fue de 5.8 millones de


familias, de las cuales el 3, 385,443 (más de la mitad de los beneficiarios
del programa) viven en comunidades rurales66, lo que a su vez representa
54% de la población que habita en localidades menores a 2,499 poblado-
res, que en correspondencia con los datos anteriores, demuestra que la
asistencia social gubernamental se concentra en la población rural que
complementa los ingresos familiares con los subsidios a la producción
como los del programa Alianza Contigo.

La siguiente gráfica, elaborada por el Programa Estratégico para la Segu-


ridad Alimentaria (PESA) de la FAO- SAGARPA con base en su padrón
de beneficiarios, demuestra que buena parte de los ingresos rurales pro-
vienen de los subsidios gubernamentales, es decir, que existe un margen
significativo de dependencia respecto a estos incentivos:

65
Op. Cit. Appendini, p. 9
66
Secretaría de Desarrollo Social, Gobierno Federal (2010), 2010 Oportunidades, un programa de
resultados, Programa de Desarrollo Humano Oportunidades, SEDESOL, México.

49
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 12. Fuentes de ingreso de beneficiarios PESA, 2008.

12%

49%

5%

11%

5%

1%

47%

10%

48%

2%

Fuente: SAGARPA- FAO, Programa Estratégico para la Seguridad Alimentaria, información


de libre acceso disponible a mayo de 2011 en la dirección electrónica: http://www.fao.org/
la_estrategia_pesa_mxico_por_francisco_aguirre.ppt

De esta manera, los subsidios gubernamentales a la población repre-


sentan una parte importante para las familias, lo que además de implicar
un alto costo financiero, no logra subsanar los problemas de origen que
generan desigualdad social y pobreza. Si bien las evaluaciones externas
que corresponden al programa Oportunidades67 han reportado avances
paulatinos en materia de salud, nutrición y educación, los apoyos no han
mejorado sustantivamente la calidad de vida de las familias más pobres,
es decir, que los efectos de la crisis económica y social son superiores
a las estrategias de combate a la pobreza, por lo cual ha aumentado el
número de pobres, 68 y, por consiguiente, la brecha de desigualdades so-
ciales continúa ampliándose.

67
Disponibles para acceso libre a junio de 2011 en la dirección electrónica: http://evaluacion.oportu-
nidades.gob.mx:8010/es/publicaciones.php
68
El coordinador nacional del Programa Oportunidades, Salvador Escobedo, declaró en marzo de
2011, que “entre 1996 y 2006 la tendencia de la pobreza alimentaria en el país se había reducido de
21.4 a 13.8 por ciento, pero a partir de 2008 se observó un incremento, para ubicarse en 18.2. En
cuanto a la pobreza de patrimonio, pasó de 53 por ciento en 1996 a 42.6 en 2006, y se elevó a 47.4
en 2008. En tanto, la pobreza de capacidades pasó de 29.7 a 20.7, y luego subió a 25.1 por ciento
en los mismos años, [por lo que] se espera que la tendencia siga a la alza”. Fuente: Cruz Martínez,
Ángeles, “Aumentará aún más la pobreza alimentaria, acepta el gobierno”, en Periódico La Jornada,
2 de marzo de 2011, p. 42.

50
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

• La política ambiental respecto al cambio climático

La política ambiental en México es una materia relativamente nueva en


la administración pública, que al igual que las tendencias de las políticas
para el sector rural y social, tienen su origen en la década de los noventa.
Concretamente, el tema ambiental se incorporó después de la Cumbre de
la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, aunque al principio de la
década aún era considerado un asunto secundario para la política pública
y atendía a “la ecología de la conservación, el manejo de los recursos con
visión mercantil y en algunos casos la descontaminación.”69

Posteriormente, el país fue realizando reformas institucionales para la


regulación y definición de la política ambiental y, entre 1992 y 1994, se
crearon la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca
(hoy Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, SEMARNAT),
el Instituto Nacional de Ecología (INE), la Procuraduría Federal de Protec-
ción del Medio Ambiente (PROFEPA) y la Comisión para el Conocimiento
y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), con lo cual la cuestión ambiental se
fue definiendo hacia objetivos más amplios. Posteriormente, los rumbos
de la política ambiental incluyeron el tema del cambio climático a partir de
la entrada en vigor, en 2005, del Protocolo de Kyoto firmado por México.70

Para entonces, la política ambiental consideraba también lo relativo al de-


sarrollo sustentable y se incluyeron cuestiones de ordenamiento ecológi-
co, impacto ambiental y cambio climático. Respecto a este último tema, en
abril del 2005,, se establece la “Comisión Intersecretarial de Cambio
Climático (CICC), con el objeto de coordinar las acciones de las depen-
dencias y entidades de la Administración Pública Federal, relativas a la for-
mulación e instrumentación de las políticas nacionales para la prevención
y mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, la adaptación a
los efectos del cambio climático, y en general para promover el desarrollo

69
Rendón, Cándido,” La relación entre la ciencia y las políticas ambientales en México: la primera
década de transición hacia el Desarrollo Sustentable”, artículo de acceso libre disponible a junio de
2011 en la dirección electrónica URL: http://www.ilustrados.com/tema/9502/relacion-entre-ciencia-
politicas-ambientales-Mexico.html
70
“La principal característica del Protocolo es que tiene objetivos obligatorios relativos a las emisio-
nes de gases de efecto invernadero para las principales economías mundiales que lo hayan acepta-
do. Estos objetivos van desde -8% hasta +10% del nivel de emisión de los diferentes países en 1999
con miras a reducir el total de sus emisiones de esos gases a un nivel inferior en no menos de 5% al
de 1990 en el período de compromiso comprendido entre el año 2008 y el 2012” Fuente: Martínez,
Julia; Fernández, Adrián y Osnaya, Patricia, (2004). Cambio Climático, una visión desde México.
Instituto Nacional de Ecología, México.

51
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

de programas y estrategias de acción climática relativos al cumplimiento


de los compromisos suscritos por México en la Convención Marco de las
Naciones sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en la materia y demás
instrumentos derivados de la misma”. 71

De esta manera, en 2007 se elabora la Estrategia Nacional de Cambio


Climático y se formula el Programa Especial de Cambio Climático al 2050,
que a su vez, contempla tres etapas: evaluación de la vulnerabilidad del
país y valoración económica de las medidas prioritarias (2008-2012); for-
talecimiento de capacidades estratégicas de adaptación (2013 a 2030); y
consolidación de las capacidades construidas (2030-2050)72. Debido a la
naturaleza del programa, con relación al impacto de los efectos del cambio
climático y su efecto global, aún no es posible percibir el alcance de esta
política; sin embargo, se puede encontrar un ligero avance en lo relativo
a las metas de mitigación 2008-2012, que atienden al sector rural, como
el manejo forestal sustentable; el empleo de estufas eficientes de leña; el
pago por servicios ambientales; el manejo para la conservación de la vida
silvestre; la ampliación de áreas naturales protegidas; el pastoreo susten-
table y las plantaciones forestales comerciales, que si bien constituyen ac-
ciones de adaptación al cambio climático, son insuficientes para involucrar
a un sector más amplio de la población.

Cabe destacar que, en correspondencia con la implementación de distintos


programas ambientales, los recursos presupuestales también han aumen-
tado, empero, buena parte de ellos se destinan a la atención de contin-
gencias climatológicas más que a la adaptación y mitigación del cambio
climático.73

A nivel internacional, la reciente Conferencia de las Partes número 16 del


CMNUCC, si bien conjuntó una serie de iniciativas frente a los efectos
del cambio climático, aún ha quedado pendiente el compromiso de los
países para trabajar por mantener el aumento de temperatura por debajo
de los dos grados, estabilizando las concentraciones de gases de efecto
invernadero en la atmósfera a un nivel que no represente un peligro para
el sistema climático.

71
Instituto Nacional de Ecología, “Cambio Climático y gobierno en México”, información de acceso
libre disponible a junio de 2011, en la dirección electrónica URL: http://cambio_climatico.ine.gob.mx/
72
Programa Especial de Cambio Climático 2009-2012, Resumen ejecutivo.
73
Véase anexo 12, donde se destaca que de 2010 a 2011, el presupuesto para el Programa de
Atención a contingencias Climatológicas, administrado por SAGARPA, aumentó 150% entre un año
y el otro.

52
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Todo lo anterior requiere que la política para cambio climático combine


acciones a corto, mediano y largo plazos, con el impulso de un patrón
de desarrollo basado en el uso de las fuentes renovables, la agricultura
agroecológica y la conservación y uso sustentable de selvas y bosques,
impulsando también el desarrollo tecnológico que evite que las emisiones
de gases de efecto invernadero continúen aumentando74, aunque con re-
specto al desarrollo tecnológico, conviene reparar en que el número de
patentes en México es escaso.75

b) Análisis de distribución y asignación de presupuesto para la


producción rural de pequeña escala con perspectiva de género

Las transformaciones en el campo mexicano, producto entre otros facto-


res de la migración, han colocado a un buen número de mujeres rurales
al frente de los procesos productivos en las pequeñas propiedades de
tierra. Algunos datos recabados por la Procuraduría Agraria señalan que
en 2008, las mujeres con certificados de propiedad sobre la tierra llegaban
a 1 millón 138 mil 969 y que en conjunto, eran titulares de los derechos
ejidales de más 11 millones 600 mil hectáreas76, aunque los espacios de
toma de decisiones en las comunidades rurales mantienen una fuerte pre-
sencia masculina, toda vez que solamente 2.5% de quienes presiden el
comisariado ejidal son mujeres.

El primer antecedente de las políticas de este tipo se tiene en 1972, con


el Programa de Unidades Agroindustriales para la Mujer Campesina aus-
piciado por la Secretaría de la Reforma Agraria, que buscaba atender a
las mujeres sin acceso a la tierra, a través del impulso a proyectos pro-
ductivos orientados al combate a la pobreza.77 Posteriormente, se han

74
Masera, Raúl Omar, Salazar, Alberto y Martínez René. “Mitigación del cambio climático y desa-
rrollo sustentable en México: resolviendo necesidades locales con beneficios globales” en: Delgado,
Gian Carlo, Gay, Carlos, et.al., México frente al cambio climático. Retos y oportunidades, UNAM.
Colección el mundo actual, México. P. 211.
75
Por cada millón de habitantes en México se presentan 0.5 patentes, mientras que en Taiwán
ascienden a 287.1, lo que coloca al país en el lugar número 60 y a la isla asiática en el número uno
a nivel mundial, informó el director del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), José
Rodrigo Roque Díaz.
76
Procuraduría Agraria. Censo Nacional de Órganos de Representación y de Vigilancia, con corte
julio de 2009.
77
Cámara de Diputados, LX Legislatura (2009). Centro de estudios para el adelanto de las mujeres y
la equidad de género. Políticas públicas, programas federales y presupuesto dirigidos a mujeres del
año 2006 al 2009. Publicación de acceso libre disponible a junio de 2011 en la dirección electrónica:
www3.diputados.gob.mx/camara/CEAMEG

53
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

desarrollado distintos programas como parte de las políticas públicas, que


en los años recientes han incorporado la perspectiva de género78 dentro
de las consideraciones presupuestales, de las cuales a la fecha se tienen
las siguientes:

Cuadro 13. Programas y presupuesto para la pequeña producción con


perspectiva de género vigentes a 2011.

PROGRAMA E INSTANCIA RESPONSABLE PRESUPUESTO ANUAL

Secretaría de Economía 2010 2011


Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales
$197,250,108 $258,700,000
(FOMMUR)
Secretaria de la Reforma Agraria
Programa de la Mujer en el Sector Agrario
$772,961,122 $872,500,000
(PROMUSAG)
Comisión Nacional para el desarrollo de los
Pueblos Indígenas
Programa Organización Productiva para
255,000,000 463,820,000
Mujeres Indígenas (POPMI)
Acciones de Igualdad de Género con
51,800,000 83,330,000
Población Indígena

Fuente: Investigación de Oxfam con base en: Presupuesto de Egresos de la Federación,


2010 y 2011.

Como se puede observar, en términos generales el presupuesto destina-


do a estos programas aumentó entre 10 y 40%. Estos programas apoyan
financieramente los proyectos de mujeres rurales organizadas, a fin de ge-
nerar economías locales que les permitan subsanar su condición de pobre-
za. Así, el Fideicomiso del Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales
(FOMMUR) constituye un mecanismo de microfinanciamiento a través de
créditos para el autoempleo, aunque realmente no se focaliza directamente
para el impulso de la producción agropecuaria de pequeña escala.

Por su parte, el Programa de la Mujer en el Sector Agrario se dirige par-


ticularmente a las mujeres que habitan en los núcleos agrarios del medio
rural; tales como ejidatarias, comuneras y posesionarias en situación de
pobreza patrimonial y subsidian proyectos de ecoturismo, engorda de ga-

78
La perspectiva de género implica reconocer el papel de las mujeres en situación de desigualdad
desde sus relaciones con los hombres.

54
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

nado, tiendas rurales, producción de alimentos o servicios varios.79 Des-


afortunadamente, las evaluaciones del programa reportan que las mujeres
organizadas muchas veces son ajenas a la elaboración de los proyectos,
pues éstos son elaborados por técnicos que no siempre recogen las in-
quietudes de los grupos de mujeres, sino que se orientan según las ofer-
tas de la institución o los compromisos adquiridos por organizaciones más
amplias con los gobiernos locales o federales.

Finalmente, los programas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de


los Pueblos Indígenas brindan apoyos económicos para realizar activida-
des pecuarias, agrícolas, acuícolas, forestales, artesanales y de servicios
como panaderías, tiendas de abarrotes, papelerías, entre otras, a grupos
de mujeres indígenas. Con todo, cabe preguntarse si estos programas no
refuerzan los estereotipos de género existentes, reproduciendo la división
del trabajo en función del género y si realmente se percibe a las mujeres
adultas como agentes económicos sin que estos proyectos impliquen una
carga extra de trabajo para ellas.

Asimismo, si bien se observa una tendencia hacia el incremento presu-


puestal para los programas, también se encuentra una elevada burocrati-
zación en los procedimientos para acceder como beneficiarias y el condi-
cionamiento a la organización de las mujeres, que muchas veces lejos de
desarrollar procesos organizativos con un objetivo común, se limitan a la
entrega de la documentación para el proyecto, sin participar activamente
en éste.

Por último, las evaluaciones80 también reflejan que los proyectos que más
se presentaron corresponden a actividades pecuarias y de servicios, más
que a la producción agrícola, que continúa siendo una actividad predomi-
nantemente masculina, al menos en términos de titularidad de la tierra.

79
Secretaría de la Reforma Agraria. Programa de la Mujer en el Sector Agrario (PROMUSAG) Re-
glas de Operación, publicadas en el Diario Oficial de la Federación, 31 de diciembre de 2009.
80
Al respecto pueden verse: Evaluación Complementaria de fin y propósito 2009 ; Evaluación Com-
plementaria (Determinación de Línea Base) 2008; Evaluación de Consistencia y Resultados 2007 ;
e Informe de Evaluación Diagnostica Equidad de Género 2008, de acceso libre a junio de 2011 en la
dirección electrónica: http://www.sra.gob.mx/sraweb/programas/promusag/

55
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

c) Compatibilidad entre los programas rurales, los programas de


adaptación y mitigación al cambio climático y los programas
de reducción de pobreza

Como se ha mencionado, existe una amplia cartera de proyectos que


atienden al sector rural, al cambio climático y al combate a la pobreza81,
sin embargo, para fines comparativos, se han considerado los principales
programas de las estrategias gubernamentales para atender estos facto-
res, de donde se extrae lo siguiente:

Cuadro 14. Comparativo presupuestal entre los principales


programas sectoriales.

20% Pequeña producción rural


32%
Combate a la pobreza

Adaptación y mitigación
48% del cambio climático

Fuente: Investigación de Oxfam con base en: Presupuestos de Egresos de la Federación. 2011.

Se encuentra que las acciones gubernamentales de combate a la pobreza


tienen mayor atención que las áreas destinadas a los incentivos para la pe-
queña producción rural o la adaptación y mitigación del cambio climático,
aunque conviene mencionar que a este último respecto existe una oferta
gubernamental más amplia que atiende estrategias que van desde el pago
de servicios ambientales hasta los programas de uso de la energía.

Siguiendo también a la comparación del Programa Especial Concurrente


para el Desarrollo Rural Sustentable (PECDRS), que combina un diseño
interinstitucional para procurar el desarrollo rural, se obtiene una notoria
orientación hacia el gasto asistencial en detrimento del fomento producti-
vo y se encuentra una reducción nominal neta de 8 mil 554.2 millones de
pesos (3.2%)82.

81
Véase anexos 8 y 9
82
Cámara de Diputados, LX Legislatura, Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable
y la Soberanía Alimentaria. Análisis comparativo de montos presupuestarios entre el PECDRS del
PEF 2010 y el PPEF 2011. Información de acceso libre a junio de 2011, en la dirección electrónica:
http://www.cedrssa.gob.mx/

56
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 15. Estructura de los programas presupuestales PECDRS, 2011.


Dif PPEF PPEF 2011 2011 PPEF-
PROGRAMA PEC 2010 PEC 2010 PPEF 2011 DOF 2011 2011/PEF PEC 2010 $ DOF 2011- DOF 2011- 201 PEF
PRESUPUESTARIO 2011 $ 2011 2010 2011 PPEF 2011 PEC 2010 $2011

A B-A/dipib1 C D E=C-A F=C-B G=D-C H=D-A I=D-B

01. Programa de financiamiento 2,968.1 3,086.8 1,441.9 3,496.6 -1,526.2 -1,644.9 2,054.7 528.5 409.8
y aseguramiento al medio rural

02. Programa de Apoyo a la 20,589.6 21,413.2 13,455.4 18,089.1 -7,134.2 -7,957.8 4,633.7 -2,500.5 -3,324.1
Inversión en Equipamiento e
Infraestructura

03. Programa de Apoyo al 15,478.4 16,097.6 13,930.6 17,680.6 -1,547.8 -2,167.0 3,750.0 2,202.2 1,583.0
Ingreso Agropecuario
PROCAMPO para Vivir Mejor

04.Programa de Prevención 19,640.1 20,425.7 13,387.0 17,165.3 -6,253.1 -7,038.7 3,778.3 -2,474.8 -3,200.4
y Manejo de Riesgos

05. Programa de Desarrollo 3,412.6 3,549.1 3,940.3 5,952.3 527.7 391.2 2,012.0 2,539.7 2,403.2
de Capacidades Innovación
Tecnológica y Extensionismo

06. Programa de Educación 544.2 566.0 740.0 790.0 195.8 174.0 50.0 245.8 224.0
e Investigación

07. Programa de 15,075.4 15,678.4 16,778.1 17,420.1 1,702.7 1,099.7 642.0 2,344.7 1,741.7
Sustentabilidad de los
Recursos Naturales

08. Programas de Educación 31,308.2 32,560.6 32,466.9 33,634.8 1,158.7 -93.7 1,167.9 2,326.6 1,074.2
e Investigación

09.Programas de Mejoramiento 2,485.5 2,548.9 2,542.8 3,442.8 57.3 -42.1 900.0 957.3 857.9
de Condiciones Laborales
en el medio rural

10. Programa de Atención a 55,914.8 58,151.5 71,392.1 73,392.1 15,477.3 13,240.6 2,000.0 17,477.3 15,240.6
la Probeza en el Medio Rural

11. Programa de 62,026.4 64,507.5 49,739.4 62,613.6 -12,287.0 -14.768.1 12,874.2 587.1 -1,894.0
Infraestructura en
el Medio Rural

12. Programa de Atención a 27,387.3 28,482.8 29,689.0 30,039,0 2,301.7 1,206.2 350.0 2,651.7 1,556.2
las Condiciones de Salud en
el Medio Rural

13. Programa para la atención 1,341.3 1,395.0 1,714.6 1,794.7 373.3 319.6 80.1 453.4 399.8
de aspectos agrarios

14. Gasto administrativo 10,235,0 10,644.4 8,634,0 9,015.3 -1,601.0 -2,010.4 381.3 -1,219.7 -1,629.1

TOTAL GENERAL 268,406.9 279,143.5 259,852.1 294,526.3 -8,554.8 -19,291.4 34,674.2 26,119.4 15,382.9

Fuente: Elaboración CEDRSSA con base en PEF 2010 modificado y PEF 2011 publicado el 7 de diciembre del
2010. Los subtotales de 2010 varían con respecto al PEF 2010 por que el agrupamiento de datos es con base en
la nueva estructura de 14 programas presupuestarios del 2011.

57
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

De lo anterior, se desprende que aunque existe compatibilidad en los obje-


tivos de los programas de tal forma que resultan complementarios, dentro
de la estrategia del PECDRS el diseño presupuestal se encuentra des-
equilibrado debido a la tendencia gubernamental a impulsar los apoyos
subsidiarios para la pobreza, más que el desarrollo de acciones integrales
que impulsen el incremento de la rentabilidad y los rendimientos por cose-
cha de la pequeña producción rural, hasta el eslabonamiento de las cade-
nas productivas que garanticen un mercado con precios que contribuyan
a mejorar las condiciones de vida de los pequeños productores. De igual
manera, aunque existe una tendencia al aumento presupuestal para aten-
der la problemática ambiental, se encuentran áreas de oportunidad para
que el impacto de la política ambiental integre a distintos actores sociales
y logre arraigar compromisos duraderos para la adaptación y mitigación
del cambio climático.

Por último, a nivel de la administración pública, si bien en términos de


diseño de políticas públicas se encuentra una política transversal para el
trabajo conjunto intersectorial e interinstitucional, no se ha logrado una
efectiva coordinación entre todas las dependencias y niveles de gobier-
no, pues en algunas regiones las condiciones políticas pueden favorecer
dicha coordinación, mientras que en otras éstas son un obstáculo para el
ejercicio de gobierno; y hacer la puesta en marcha de los programas fácil-
mente vulnerable a la corrupción, con tendencias que pueden favorecer a
sectores menos vulnerables de la población.

En suma, la compatibilidad en el diseño de las políticas públicas requiere


múltiples esfuerzos que vayan más allá de los términos expuestos en cada
regla de operación y que se encuentre un balance entre la atención a la
producción de los pequeños productores agropecuarios, las acciones de
adaptación y mitigación del cambio climático y el combate a la pobreza. En
su lugar, se han orientado exclusivamente hacia el combate a la pobreza,
desfasado de los otros dos aspectos, no menos importantes para lograr un
desarrollo sustentable con equidad y justicia social.

58
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

5. Recomendaciones y propuestas de
política pública.

a) Propuestas de reorientación y reformulación de políticas públicas


para enfrentar problemática rural, social y de cambio climático,
para fortalecer la producción en pequeña escala

Cuadro 16. Palabras finales.

“Los programas no pueden basarse en la caridad, sino en el derecho de las


personas”.

Oliver De Shutter. Relator de las Naciones Unidas para la Alimentación. Reunión con
organizaciones en México, 15 de junio de 2011

Es necesario que las políticas públicas destinadas a la producción en pe-


queña escala mantengan un diseño que además de empatar sus objetivos,
accedan a un mayor porcentaje de la población que depende de la pequeña
producción agropecuaria, de tal manera que no solamente se canalicen
subsidios para la asistencia social, sino que detonen el papel de los produc-
tores como agentes para el desarrollo local y regional.

En este sentido, es preciso atender a la generación del conocimiento y el


desarrollo tecnológico al cual puedan acceder los pequeños productores
rurales, orientando el gasto público hacia los más vulnerables para que ac-
cedan a créditos efectivos para la producción y a un mercado en mejores
condiciones de competencia y distribución de los ingresos, pero también
un mercado donde los consumidores locales participen en la cadena pro-
ductiva desde la demanda de los productos de los pequeños productores.

A nivel político, los gobiernos federal y locales deben velar porque el acce-
so sea en igualdad de condiciones, más allá de las dinámicas clientelares
con las grandes organizaciones de productores que en muchas ocasiones
utilizan a sus bases sociales para la demanda de recursos, pero no para
el desarrollo autónomo de sus procesos productivos.

A este respecto, lo que ha resultado ser de mayor utilidad para los pe-
queños productores, actores principales en procesos alternativos, es que
dichos programas fortalezcan estos procesos; también se ha visto que es

59
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

necesaria la voluntad política de los funcionarios para que estos programas


lleguen a la población objetivo, pues desafortunadamente la percepción
generalizada de los pequeños productores y sus organizaciones es que
hay programas públicos que favorecen a las grandes empresas privadas.

Se sugiere que los tomadores de decisiones establezcan un esquema


de focalización donde estén plenamente identificados y registrados, en
primer lugar, el universo de los pequeños productores (poseedores de
tres hectáreas o menos). Posteriormente, se establezcan estratos de es-
tos productores con base en una tipología que determine los que más
necesitan de los apoyos para iniciar estos procesos, es decir los menos
avanzados; un segundo estrato que involucre a los productores que llevan
varios años en este proceso, los medianamente avanzados, y por último,
un estrato donde se encuentren los más avanzados. Si bien esta pro-
puesta podría parecer ambigua en términos de su puesta en práctica, da
una idea clara de la urgente necesidad de que los recursos públicos para
el apoyo de los pequeños productores se distribuyan con transparencia y
equidad, y se destinen al servicio de sus procesos productivos. Por ello es
necesario definir criterios con esa perspectiva.

A nivel productivo, el Estado debe establecer un compromiso firme con la


seguridad y la soberanía alimentarias, de tal manera que se produzcan
alimentos inocuos que beneficien una dieta balanceada en términos nu-
tricionales para la población y limiten la importación masiva de alimentos
básicos; al mismo tiempo, a nivel ambiental, se debe dar prioridad a la
problemática del cambio climático, como un tema de incidencia nacional
e internacional, para la generación de alertas tempranas, de información
oportuna y fortalecimiento de la toma de conciencia y compromiso indi-
vidual y colectivo con las acciones de adaptación y mitigación al cambio
climático.

b) Reorientación de presupuestos y compatibilidad e integralidad de


las políticas sociales, rurales y de cambio climático

Para hacer frente a la crisis económica, ambiental y social, la tendencia


presupuestal que se orienta hacia el aumento de la política social y la dismi-
nución del relativo a las políticas rurales, debe reconsiderar una estrategia
integral, de lo contrario se generará en las familias una mayor dependencia
hacia los subsidios, no se garantiza continuidad con los cambios de gobier-
no, ni incidencia real que revierta la desigualdad social prevaleciente.

60
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Así, el presupuesto debería reorientarse hacia la inversión pública en ser-


vicios, infraestructura e incentivos que, en conjunto, fortalezcan las capa-
cidades de los pequeños productores. De igual modo, no solamente se
debe promover la contribución de la agricultura al crecimiento económico,
sino se deben acoplar con programas y estrategias de desarrollo rural so-
cioterritorial, bajo el marco de la gestión ambiental integral, que cuide los
recursos forestales, el ciclo hidrológico y el suelo en una determinada re-
gión, fortaleciendo los vínculos intersectoriales urbano-rurales sin que por
ello se pasen los costos de este crecimiento a las futuras generaciones en
la forma de ecosistemas y recursos naturales agotados o deteriorados.83

No menos importante es el tema de la calendarización en la asignación


de los recursos, debido a que generalmente la dotación de recursos para
la producción no coincide con los ciclos productivos, ya que se realiza
acorde con el ciclo fiscal; ello deriva en la entrega tardía y la comprobación
a corto plazo para estimar el impacto de la distribución de recursos, por
lo que en muchos casos dichos recursos se utilizan para satisfacer otras
necesidades de las familias de los productores, y no necesariamente se
aplican para la producción, por lo tanto, una redistribución de los recursos
para la pequeña producción debe empatar con el tiempo de los ciclos
agrícolas.

Otra consideración de igual importancia, es la dotación de recursos efec-


tivos dirigidos hacia las mujeres y los jóvenes, a fin de generar procesos
de arraigo y revalorización del trabajo agropecuario, procurando que el
trabajo de las mujeres también empate con una efectiva procuración de la
equidad de género que considere los patrones culturales, sociales y eco-
nómicos para revertir la tendencia inequitativa que margina el papel de la
mujer rural. Al mismo tiempo, los recursos presupuestales deben conside-
rar el apoyo a la generación de conocimiento científico y tecnológico que
incida en los procesos de sustentabilidad de las comunidades rurales, que
a su vez, sean accesibles para los pequeños productores.

Existen distintas iniciativas de organizaciones que escapan a los progra-


mas gubernamentales y son apoyadas por la cooperación internacional
para el desarrollo, las cuales han comprobado que el trabajo local de
agroforestería y agroecología, las reservas de semillas y la captación de
agua de lluvia, entre otras iniciativas, generan procesos de desarrollo local
y mercados alternativos que paulatinamente inciden en la mejora de las

83
Op. Cit. Torres et.al. p.

61
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

condiciones de vida de las familias de pequeños productores rurales. Por


ello, los presupuestos gubernamentales deben reconsiderar su estrategia
a fin de impulsar iniciativas exitosas, procurando que no existan condicio-
namientos políticos en la entrega de recursos y garantizando la competen-
cia económica de la pequeña producción.

Finalmente, por las desigualdades sociales se observa que la pobreza va


en aumento y que existe un amplio sector de la población que carece del
acceso a servicios básicos. Si bien las políticas sociales que tienen un
diseño interinstitucional procuran equilibrar esta situación, aun hace falta
un esfuerzo más amplio de tal manera que la totalidad de la población
acceda a los servicios que el Estado debe garantizar. La distribución del
actual presupuesto destina grandes cantidades a la seguridad pública, a
las instituciones electorales y a los salarios de los trabajadores del Estado,
empero, si bien todos estos asuntos son importantes, no menos importan-
te es reactivar la economía local y revertir la marginación y pobreza que
padecen los pequeños productores rurales.

62
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Conclusiones

U na crisis recorre el mundo… en México golpea fuertemente a los pe-


queños productores rurales desde los impactos del cambio climático
hasta los impactos en las carencias a la mesa de cada hogar.

El papel del gobierno federal y los gobiernos locales se estima cada vez
más distante de las necesidades de los grupos más vulnerables. En medio
de todo, la relación entre gobierno y sociedad se encuentra en una crisis
de confianza en las instituciones del Estado y se observa la puesta en
marcha de políticas públicas que se orientan hacia el libre mercado, la
privatización de los servicios del Estado y la desregulación de las acciones
de gobierno.

El campo mexicano es cada vez más pobre y más desigual. En este cam-
po, las mujeres, los jóvenes y los grupos indígenas se encuentran en el
punto más delicado de la desigualdad de oportunidades para el desarrollo
individual y colectivo. Este campo está envejeciendo y cada vez sufre más
los efectos de la erosión ambiental, pero también social.

Los retos para hacer frente a la crisis implican el conjunto de esfuerzos de


diversos actores de la sociedad, pero también requiere del esfuerzo ma-
yoritario de un gobierno que asuma la seguridad y soberanía alimentaria
como política de Estado.

La viabilidad de la pequeña producción agropecuaria encuentra alternati-


vas en nichos de productores que luchan contra la marginación de la que
son objeto. Son ellos la evidencia de que otro campo es posible, de que
el trabajo en pequeña escala hace aportaciones firmes en la adaptación y
mitigación del cambio climático y de que es posible que en la mesa –suya
y de los otros– haya productos más sanos, de que la tierra vale porque la
tierra sigue dando y puede recuperarse para ofrecer un futuro mejor para
las siguientes generaciones.

Aun es tiempo.

63
Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Anexos
Anexo 1. Comercio exterior de productos sensibles
(Miles de toneladas)
MAÍZ GRANO FRIJOL
MESES 2005 2006 2007 1/ 2008 1/ 2009 1/ 2010 1/ 2005 2006 2007 1/ 2008 1/ 2009 1/ 2010 1/
IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP. IMP. EXP.
ENERO 44.0 0.4 2.3 0.1 56.9 0.3 857.8 0.2 587.6 0.5 618.0 0.6 0.0 1.7 10.6 1.1 8.5 1.4 7.4 1.9 10.2 1.4 12.9 1.3
FEBRERO 146.0 0.2 177.1 58.4 541.3 0.1 878.3 0.1 606.5 0.6 679.4 42.9 0.0 1.9 8.8 0.8 5.6 1.3 5.5 1.3 14.3 2.5 9.3 2.4
SUBTOTAL 190.0 0.6 179.3 58.5 598.2 0.4 1 736.1 0.3 1 194.1 1.1 1 297.4 43.4 0.0 3.6 19.4 1.9 14.1 2.6 12.9 3.2 24.4 3.9 22.3 3.7
MARZO 478.0 0.1 683.7 0.1 1 045.8 0.1 791.8 0.1 533.8 57.0 5.5 1.5 13.5 1.1 4.3 1.0 7.9 2.2 12.5 3.2
ABRIL 624.8 0.1 714.6 0.1 842.6 0.0 886.8 0.1 615.7 7.3 10.7 1.7 14.5 1.5 11.4 1.2 9.4 1.9 16.7 2.3
MAYO 474.7 0.1 415.1 35.8 847.4 0.1 780.9 0.1 557.7 28.8 7.5 1.8 12.9 1.1 15.4 1.3 7.5 1.4 18.4 1.8
JUNIO 406.6 0.1 446.5 0.1 282.3 64.8 702.1 0.1 610.7 0.5 0.2 1.1 4.7 1.0 1.4 0.9 9.8 1.6 26.5 1.8
JULIO 281.2 0.1 287.5 79.1 303.3 60.8 523.7 0.2 695.2 0.5 9.4 1.1 15.2 0.8 9.6 1.4 9.9 2.8 17.6 2.0
AGOSTO 384.3 0.1 600.5 0.1 381.3 57.4 804.4 52.2 679.6 7.7 9.2 2.2 10.2 0.8 10.0 0.9 10.4 2.3 10.7 1.2
SEPTIEMBRE 509.1 17.7 900.1 0.1 894.2 23.5 749.6 0.1 633.2 50.8 28.4 1.0 27.7 0.6 21.7 1.1 11.3 1.8 10.5 0.7
OCTUBRE 633.2 0.2 941.1 0.2 945.3 47.8 839.4 0.2 478.9 25.4 1.0 1.0 4.3 1.3 0.8 2.9 6.3 1.7 15.8 0.8
NOVIEMBRE 706.2 0.3 1 039.7 0.2 916.2 0.5 725.0 0.5 638.6 69.4 2.6 1.1 5.1 0.9 0.4 2.2 3.1 2.7 9.3 1.2
DICIEMBRE 995.8 29.3 1 358.9 0.1 803.4 0.1 594.4 0.6 540.6 1.0 1.6 0.7 1.4 1.2 0.4 1.9 3.8 1.2 9.9 1.1
TOTAL 5 683.8 48.4 7 567.1 174.4 7 860.0 255.4 9 134.2 54.6 7 178.1 249.6 1 297.4 43.4 76.1 16.8 129.1 12.2 89.5 17.4 92.3 22.7 172.3 20.0 22.3 3.7

Fuente: SAGARPA. Sistema de Información Agropecuaria y Pesquera. Información disponible a abril de 2011 en
la dirección electrónica: http://www.siap.gob.mx

Anexo 2. Volumen de las importaciones de cultivos no competitivos


(Miles de toneladas)
ARROZ CON ALGODÓN AZÚCAR Y
PERIODO CÁSCARA TRIGO MAÍZ FRIJOL SEMILLA SOYA CEBADA SORGO DULCIFICANTES*

1961-1970 8 15 145 4 5 15 24 41 3
1971-1982 41 601 1 445 115 35 419 70 993 197
1983-1993 177 704 2 585 108 70 1 419 77 2 562 442
1994-2000 499 2 148 4 352 98 141 3 247 182 3 264 438
2001-2007 747 3 538 6 267 98 293 3 900 227 3 512 361

* El promedio incluye datos hasta 2003.


Fuentes: 1961-2003, FAO; 2004-2007, Primer Informe de Gobierno de Felipe Calderón.

Fuente: Yúnez Naude, 2010, con base en: 1961-2003, FAO; 2004-2007, Primer Informe de Gobierno de Felipe
Calderón.

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
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Anexo 3. Volumen de la prodección de cultivos básicos: 1980-2006


(Miles de toneladas)
PERIODO CULTIVO 1970-1979 1980-1982 1983-1993 1994-2000 2001-2006
RIEGO Y TEMPORAL

Granos Arroz palay 476.9 556.9 478.0 391.5 272.3


básicos Frijol 881.7 1 082.1 1 033.2 1 165.3 1 233.8
Maíz (grano) 9 506.7 12 160.7 13 553.1 17 998.4 20 508.5
Trigo (grano) 2 493.7 3 456.5 4 145.6 3 485.7 2 990.3
Cebada 506.2 501.4 528.3 489.7 856.9
Sorgo (grano) 4 292.6 5 164.8 5 161.0 5 489.9 6 096.5
Ajonjolí 147.5 80.3 51.2 29.0 28.1
Algodón (hueso) 429.3 1 285.8 419.2 531.8 307.3
Oleaginosas Cártamo 948.2 347.7 160.8 150.4 127.3
Soya 1 049.3 559.5 677.1 191.2 122.6

RIEGO

Granos Arroz palay 378.5* 386.9 304.4 223.8 152.6


básicos Frijol 373.9* 353.6 298.7 413.2 371.0
Maíz (grano) 4 242.1* 2 989.2 3 712.2 6 342.5 7 758.5
Trigo (grano) 1 651.8* 3 288.6 3 861.9 3 132.3 2 739.3
Cebada 174.1* 184.3 193.1 149.3 359.9
Sorgo (grano) 2 417.8* 2 375.4 2 346.0 2 148.4 2 381.0
Ajonjolí 46.4* 25.8 25.2 1.2 2.1
Algodón (hueso) n.d. 1 217.7 396.0 478.3 305.3
Oleaginosas Cártamo 420.2* 252.6 92.7 121.3 92.5
Soya 331.3* 516.0 586.0 113.6 22.5

TEMPORAL

Granos Arroz palay 31.8* 170.0 173.6 167.7 119.7


básicos Frijol 122.0* 728.4 734.4 752.1 862.8
Maíz (grano) 2 020.6* 9 171.5 9 840.9 11 655.9 12 750.0
Trigo (grano) 28.8* 167.9 283.7 353.4 251.0
Cebada 64.1* 317.1 335.2 340.4 496.9
Sorgo (grano) 545.0* 2 789.4 2 815.0 3 341.6 3 715.4
Ajonjolí 23.1* 54.4 26.0 27.8 26.0
Algodón (hueso) n.d. 102.2 28.4 53.6 2.4
Oleaginosas Cártamo 47.9* 95.0 68.2 29.0 34.8
Soya 22.8* 43.5 91.1 77.5 100.1

* Los promedios solamente corresponden al periodo 1977-1979.


n.d. = Dato no disponible.

Fuente: Yúnez Naude, 2010, con base en: INEGI, Censos agropecuarios, 1977-1979; 1980 a 2005, SIACON;
2006, SIAP.

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Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Anexo 4. La aportación del medio rural en la economía contempla


la producción primaria y las actividades agroindustriales.
En el periodo 2000-2006, el sector primario aportó 5.7% del PIB, la industria de
alimentos y bebidas el 5.1% y el sector agroalimentario (que se conforma de los
rubros anteriores) el 10% del PIB Nacional.

Participación del PIB agroalimentario en el PIB total.


(Porcentaje)

SECTOR 1990-1994 1995-2000 2000-2006


Primario 6.3 6.2 5.7
Alimentos y Bebidas 5.1 5.3 5.1
Agroalimentario 11.4 11.4 10.0
Fuente: Revista Claridades Agropecuarias No. 157, ASERCA, con datos del Servicio de Información Agroalimen-
taria y Pesquera, SAGARPA.

Anexo 5. Vulnerabilidad de México ante el Cambio Climático.


(Mapa 1)

Fuente: Oswald, Úrsula, Cambio climático, conflictos sobre recursos y vulnerabilidad social. Con base en Munich
Re Group, 2008. En: Delgado, Gian Carlo, Gay, Carlos, et.al. “México frente al cambio climático. Retos y oportu-
nidades”. UNAM. Colección el mundo actual. 2010.

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Cuadro 6. Lenguas indígenas en México y hablantes


(de 5 años y más) al 2010.
LENGUA INDÍGENA TOTAL HOMBRES MUJERES
Aguacateco (Awakateko) 1,920 893 1,027
Amuzgo 1,990 985 1,005
Amuzgo de Guerrero 43,644 21,076 22,568
Amuzgo de Oaxaca 5,001 2,298 2,703
Ayapaneco 4 4 0
Cakchiquel (Kaqchikel) 143 86 57
Chatino 45,019 20,892 24,127
Chichimeca jonaz 2,190 1,154 1,036
Chinanteco 131,382 62,173 69,209
Chinanteco de Lalana 1 1 0
Chinanteco de Ojitlán 1,938 868 1,070
Chinanteco de Petlapa 9 5 4
Chinanteco de Sochiapan 2 1 1
Chinanteco de Usila 77 41 36
Chinanteco de Valle Nacional 29 15 14
Chocho (Chocholteco) 814 362 452
Chol (Ch´ol) 212,117 105,826 106,291
Chontal 1,102 654 448
Chontal de Oaxaca 4,394 2,176 2,218
Chontal de Tabasco 36,810 19,230 17,580
Chuj 2,503 1,233 1,270
Cochimí 88 50 38
Cora 20,078 10,110 9,968
Cucapá 145 81 64
Cuicateco 12,785 6,221 6,564
Guarijío 2,136 1,094 1,042
Huasteco 161,120 80,985 80,135
Huave 17,554 8,781 8,773
Huichol 44,788 22,129 22,659
Ixcateco 190 89 101
Ixil 83 42 41
Jacalteco (Jakalteko) 590 302 288
Kanjobal (Q´anjob´al) 9,324 4,616 4,708
Kekchi (Q´eqchi´) 1,248 634 614
Kikapú (Kickapoo) 423 226 197
Kiliwa 46 29 17
Kumiai 289 157 132
Lacandón 20 19 1
Mame (Mam) 10,374 5,611 4,763
Matlatzinca 1,096 526 570
Maya 786,113 405,504 380,609
Mayo 39,616 21,750 17,866
Mazahua 135,897 62,813 73,084
Mazateco 223,073 107,284 115,789
Mixe 132,759 63,092 69,667

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
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Mixteco 471,710 221,655 250,055


Mixteco de la costa 27 16 11
Mixteco de la mixteca alta 2,493 1,197 1,296
Mixteco de la mixteca baja 2,197 1,049 1,148
Mixteco de la zona mazateca 6 2 4
Mixteco de Puebla 39 15 24
Motocintleco (Qato´k) 106 73 33
Náhuatl 1,544,968 754,321 790,647
Ocuilteco (Tlahuica) 737 372 365
Otomí 284,992 137,779 147,213
Paipai 199 103 96
Pame 11,019 5,487 5,532
Papabuco 2 1 1
Pápago 161 108 53
Pima 851 436 415
Popoloca 17,964 8,624 9,340
Popoluca 41,068 20,308 20,760
Popoluca de la sierra 21 18 3
Popoluca de Oluta 1 0 1
Popoluca de Texistepec 1 1 0
Purépecha (Tarasco) 124,494 59,486 65,008
Quiché (K´iche´) 389 208 181
Seri 764 375 389
Solteco 10 2 8
Tacuate 1,523 664 859
Tarahumara 85,018 42,684 42,334
Tepehua 8,868 4,351 4,517
Tepehuano 2,929 1,496 1,433
Tepehuano de Chihuahua (Tepehuano del norte) 7,906 3,889 4,017
Tepehuano de Durango (Tepehuano del sur) 25,038 12,413 12,625
Tlapaneco 120,072 57,634 62,438
Tojolabal 51,733 25,695 26,038
Totonaca (Totonaco) 244,033 118,953 125,080
Triqui 25,883 12,108 13,775
Tzeltal (Tseltal) 445,856 221,464 224,392
Tzotzil (Tsotsil) 404,704 198,507 206,197
Yaqui 17,116 9,340 7,776
Zapoteco 425,123 203,126 221,997
Zapoteco de Ixtlán 377 169 208
Zapoteco del Istmo 613 339 274
Zapoteco del rincón 1 0 1
Zapoteco sureño 22,911 11,103 11,808
Zapoteco vallista 1,394 637 757
Zoque 63,022 31,674 31,348
Otras lenguas indígenas de México 145 85 60
Otras lenguas indígenas de América 833 472 361
Lengua indígena no especificada 144,987 77,282 67,705

FUENTE: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010.

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Anexo 7. Principales programas para la producción en el sector rural, 2011.


Presupuesto anual
SAGARPA
2010 2011
PROCAMPO para Vivir Mejor $ 15,601,838,576 $ 16,365,600,000
Programa de Atención a Contingencias
Climatológicas (antes Atención a $ 900,000,000 $ 14,122,300,002
Contingencias Climatológicas)
Programa de Uso Sustentable de
Recursos Naturales para $ 6,932,100,000 $ 7,838,991,400
la Producción Primaria
TOTAL $ 23,433,938,576 $ 38,326,891,402

Fuente: Presupuesto de Egresos de la Federación, 2010 y 2011.

Anexo 8. Principales programas sociales, Secretaría de


Desarrollo Social, 2011.
PROGRAMA 2010 2011
Programa de Abasto Rural a cargo de Diconsa,
$ 1,996,004,700 $ 1,996,004,700
S.A. de C.V.
Programa de Opciones Productivas $ 488,817,157 $ 483,241,265
Programas del Fondo Nacional de
$ 85,995,430 $ 86,922,446
Fomento a las Artesanías
Programa 3 x 1 para Migrantes $ 557,474,819 $ 557,750,806
Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas $ 294,253,476 $ 290,689,915
Programa de Coinversión Social $ 350,832,463 $ 347,798,724
Programa de Desarrollo Humano Oportunidades $ 34,273,855,107 $ 35,355,077,096
Programa de Vivienda Rural $ 377,256,635 $ 677,256,635
Programa de Apoyo Alimentario $ 5,109,634,007 $ 4,099,779,988
Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias $ 7,084,531,209 $ 6,194,294,027
Programa de impulso al desarrollo regional $ 7,442,231 $ 7,342,231

Fuente: Presupuesto de Egresos de la Federación, 2010 y 2011.

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Anexo 9. Principales programas para medio ambiente, 2011.


ProÁrbol. - Programa de Desarrollo Forestal $ 231,380,000
ProÁrbol. - Programa de Plantaciones Forestales Comerciales $ 356,054,866
Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible $ 158,505,968
Programa de Agua Limpia $ 37,352,900
Programa de Desarrollo Institucional Ambiental $ 5,000,000
Programa de Empleo Temporal $ 380,000,000
Programa para la Construcción y Rehabilitación de Sistemas de
$ 2,051,964,735
Agua Potable y Saneamiento en Zonas Rurales
Programa de Rehabilitación y Modernización de Distritos de Riego $ 1,070,284,323
Programa de Desarrollo Parcelario $ 115,701,186
Proárbol - Programa de Pago por Servicios Ambientales $ 668,300,980
Proárbol - Programa de Conservación y Restauración de Ecosistemas Forestales $ 823,450,000
Proárbol - Programa de servicios ambientales por captura de carbono,
$ 168,000,000
biodiversidad y sistemas agroforestales
Programa de Modernización y Tecnificación de Unidades de Riego $ 549,529,282
Fondo Concursable para el Tratamiento de Aguas Residuales $ 2,450,361,398
ProÁrbol.- Apoyo para las Acciones Preventivas de Incendios Forestales $ 39,750,000
ProÁrbol - Proyectos de Conservación y Restauración $ 729,875,269
Proárbol - Promoción de la producción y la productividad de los
$ 523,247,515
Ecosistemas Forestales de manera sustentable
Proárbol - Programa de asistencia técnica para el acceso a los programas forestales $ 80,000,000
Programa de Cultura del Agua $ 33,740,596
Prevención y gestión integral de residuos $ 710,833,568
Recuperación de mantos acuíferos sobrexplotados. $ 50,000,000
ProÁrbol.-Programa de Desarrollo y Producción Forestal $ 597,000,000
Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible $ 210,000,000
Programa de Agua Limpia $ 61,543,057
Programa para la Construcción y Rehabilitación de Sistemas de
$ 1,999,263,270
Agua Potable y Saneamiento en Zonas Rurales
Mejora de Eficiencia Hídrica en Áreas Agrícolas $ 67,150,918
Fomento para la Conservación y Aprovechamiento Sustentable de la Vida
$ 79,596,250
Silvestre
Programa de Desarrollo Institucional y Ordenamientos Ecológicos Ambientales $ 33,395,142
Programa de Mitigación y Adaptación del Cambio Climáticos $ 553,180,304
Programa Nacional de Remediación de Sitios Contaminados $ 781,449,960
Programa de Vigilancia Comunitaria en Áreas Naturales Protegidas y Zonas de
$ 20,000,000
Influencia
Programa de Recuperación y Repoblación de Especies en Peligro de Extinción. $ 9,200,000
Programa de Investigación Científica y Tecnológica Ambiental. $ 14,605,417
Programa de Adecuación de Derechos de Uso de Agua $ 50,000,000
Programa de Conservación del Maíz Criollo $ 35,000,000

Fuente: Presupuesto de Egresos de la Federación, 2010 y 2011.

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Crisis rural, Cambio Climático y Pobreza: Hacia la búsqueda de
Alternativas para la definición de Políticas Públicas en México.

Referencias bibliográficas y hemerográficas

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cultura? Perspectivas multidisciplinarias de una realidad fragmentada.
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—— y De Luca, Marco (2006) Estrategias rurales en el nuevo contexto
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