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Creencia Copia 1

El documento explora la diferencia entre creencia y fe, destacando que la creencia es susceptible de cambio y está influenciada por la percepción, mientras que la fe es personal y constante. Se argumenta que las creencias son fundamentales para la vida y la conducta humana, pero pueden ser limitantes si no se cuestionan. La conclusión enfatiza la importancia de mantener creencias y fe, pero sin identificarse completamente con ellas, dado que el cambio es una constante en la vida.
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Creencia Copia 1

El documento explora la diferencia entre creencia y fe, destacando que la creencia es susceptible de cambio y está influenciada por la percepción, mientras que la fe es personal y constante. Se argumenta que las creencias son fundamentales para la vida y la conducta humana, pero pueden ser limitantes si no se cuestionan. La conclusión enfatiza la importancia de mantener creencias y fe, pero sin identificarse completamente con ellas, dado que el cambio es una constante en la vida.
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Resp:. Log:.

Straits of Maguellan N°68

Punta Arenas.

Chile.

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

CREENCIA- FE. LO COGNITIVO.

V:.M:.
QQ:.HH:.

Manuel Silva Fernández.

M:.M:.
2

INTRODUCCIÓN.

Creencia es lo que mi razón es capaz de discriminar y determinar


luego de un análisis de lo que mis sentidos son capaces de percibir, es el
sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación
personal o colectiva que consideramos verdadera; tomemos como ejemplo
lo que la humanidad creía y afirmaba hasta hace poco, “la tierra es plana”.
De acuerdo a lo anterior podemos colegir que una creencia
puede variar constantemente en la medida de que mi capacidad de
percepción varíe. Existen múltiples maneras en que la percepción varía,
puedo ampliar o agudizar la capacidad de mis sentidos con elementos
mecánicos como el microscopio o el telescopio, pueden llegarme
antecedentes o información relevante con respecto a lo que creo, pueden
hacerse descubrimientos relevantes, pueden cambiar la conformación de las
sociedades, en fin un sinnúmero de eventos. Lo importante es el
permanente cambio, debido tanto a factores externos como internos y la
permanente desconfianza ya que es por definición algo que evoluciona o
varía de acuerdo a los elementos ya mencionados.

La fe en cambio, es algo absolutamente personal, determinada


por lo que soy capaz de percibir o intuir como algo que no varia, es
permanente a través del tiempo, superior a la influencia humana y que
es capaz de responder a cosas que van mas allá de lo terreno o
mundano. Esta fe pertenece al campo de nuestras ideas, naciendo de lo
más profundo de nuestra mente, nuestro ser y nuestra conciencia.
Por lo anterior seria correcto decir “creo en la ciencia” y no “tengo
fe en la ciencia”, ya que los postulados científicos varían todos los días.
Cada día hay un avance o un nuevo descubrimiento que complementa los
anteriores, es algo nuevo, o sencillamente echa por tierra todo lo anterior.

Las creencias, la mayoría de las veces, son inconscientes, no


sabríamos ni siquiera formularlas claramente. En general podríamos decir
que las creencias nos tienen a nosotros, mientras que las ideas las tenemos
nosotros a ellas. La ciencia es convertida en creencia por la comunidad
científica: por eso el estatuto de creencia de la ciencia es aparentemente
diferente.
Sin embargo, fuera de la comunidad científica, la ciencia es una
creencia como muchas otras.
3

DESARROLLO.

Decía Ortega que las ideas se tienen, pero en las creencias se está.
Las creencias son creencias por dos motivos: por que estamos seguros de
su verdad, por más que no podamos tener claras y precisas las razones que
las hacen verdaderas y porque son el suelo sobre el que apoyamos nuestra
vida, nuestras relaciones, nuestros pensamientos y nuestras acciones. Las
creencias, en muchos casos, son inconscientes, no sabríamos siquiera
formularlas claramente. Porque son como el suelo que pisamos, que no nos
damos cuenta de que vamos sobre él a no ser que nos encontremos una
dificultad o un tropiezo.
Sobre este suelo que puede ser rico o pobre, bello o feo, gozoso o
doloroso, surgen, de modo distinto las ideas. Las ideas nos ocurren, nos
advienen; algunos las crean, otros las copian, otros la derivan de las
creencias adquiridas por la costumbre o por la autoridad de otros, incluso
algunas veces se aprenden.
Con las ideas reflexionamos, criticamos nuestras creencias y
elaboramos diversos modos de conocimiento y nuevas formas de acción.

Las creencias cumplen su función, siendo el fundamento de un modo


de vida y de las acciones que determinan a una persona. Su vinculación con
la verdad no es ni mucho menos necesario, incluso puede ser contradictoria
consigo misma en algunos aspectos.

Muchas personas tienden a pensar que sus creencias son


universalmente ciertas y esperan que los demás las compartan. No se dan
cuenta que el sistema de creencias y valores es algo exclusivamente
personal y en muchos casos muy diferente del de los demás.

Nosotros no vivimos la realidad en si, sino una elaboración mental de


la misma.

Lo que hace que la vida sea un constante manantial de esperanza y


ricas alternativas o una inevitable fuente de sufrimiento.
Lo que vivimos tal como lo vivimos, depende más de la
representación y elaboración de nuestro mapa mental, que del territorio
“real” en sí. Por lo tanto el mapa no es el territorio.
A través de nuestro sistema de creencias y valores damos significado
y coherencia a nuestro modelo del mundo, al que estamos profundamente
vinculados.
4

Cuestionar una de nuestras creencias puede desestabilizar todo el


sistema al afectar a aquellas otras que se derivan o están relacionadas con
ella. Esta es la razón por la que somos muy reacios, en muchas ocasiones, a
modificar alguna de nuestras creencias.
Las creencias se forman a partir de ideas que confirmamos o creemos
confirmar a través de nuestras experiencias personales.
Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente,
nuestra mente elimina o no tiene en cuenta las experiencias que no casan
con ella.
Las creencias son una fuerza muy poderosa dentro de nuestra
conducta.
Si yo tengo dentro de mí la creencia de que “La vida es dura”, de
alguna forma yo estoy materializando o buscando en la vida dureza. Yo
voy a convertir mi vida en algo difícil, porque debajo hay una creencia.
Es bien sabido que si alguien realmente cree que puede hacer algo,
lo hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo por grande que
este sea logrará convencerlo de que se puede realizar. Todos tenemos
creencias que nos sirven como recursos y también creencias que nos
limitan. Nuestras creencias pueden moldear, influir e incluso determinar
nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera
en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito.
Son ideas que en un momento determinado llegaron a nosotros y
porque si creímos, como el que cree que mañana sale el sol.

Las creencias se han ido formando, ocupando un espacio, una


energía, se han ido materializando dentro de nuestros conceptos más
arraigados. Vienen a partir de lo que nos han dicho, de lo que hemos
vivido, son maneras que nosotros creemos tener y ser, y que vienen más de
otras personas, educadores, padres, experiencias de nuestros padres, por los
medios de comunicación o en el momento que algo nos ha sucedido muy
fuerte y se ha producido una impregnación en nuestro consciente o en
nuestro inconsciente.

Dialogo ciencia-fe.

Este dialogo debería ser tema de meditación íntima de todos los


hombres, puesto que la fe y el saber a todos conciernen y de todos
requieren una respuesta madura. La ignorancia y la ausencia de credo
personal no son estados recomendables para nadie. Cada uno tiene que
hacer un pequeño balance personal de lo que sabe y de lo que necesitaría
saber y de lo que cree.
5

Saberes y creencias no son instancias ajenas; son factores


complementarios. Aunque exploremos los casos extremos del espectro
comprobaremos que, desde el hombre más racionalista hasta el más
fideísta, todos conjugan certezas e incertidumbres, evidencias y
obscuridades. Por eso se ha llegado a decir con fundamento que: “Nunca
hubo conflicto entre razón y fe, sino entre dos fes”.

Convendría, en consecuencia, que todos los hombres diéramos


vueltas al asunto según la capacidad de cada uno. El modelo a seguir, no es
el de personas que han profundizado mucho en la fe y poco en la ciencia o
viceversa, porque entonces se corre el peligro de aumentar las diferencias
entre una y otra, en lugar de buscar lo que tienen en común. No se trata de
buscar abogados litigiosos, sino jueces ecuánimes.
Lo importante no es cuál de las dos instancias gana o cuál pierde, ni
tampoco quién se lleva el trozo más grande del pastel. Este no es un juego
de suma cero, sino una coyuntura en la que a la larga todos salimos
ganando o perdiendo.

La fe.

La definición más frecuente y conocida es “la creencia en algo que


no se ve”. Esta definición es tan pobre como inexacta ya que creencia y fe
no son lo mismo de acuerdo a lo ya comentado; además no podemos ser tan
pobres de ver solo con los cinco sentidos. Es decir nuestra realidad también
la formamos con lo que sentimos, intuimos y razonamos entre otros. La
realidad es tan numerosa como personas hay, ya que no existen dos
iguales.

De acuerdo a lo anterior, la fe es algo personal, esta la conformamos


de acuerdo a todo lo que yo soy capaz de percibir para formar mi realidad y
mi entorno físico y psicológico.

La fe obedece a una búsqueda absolutamente personal de respuestas


a los hechos más trascendentales de nuestra existencia; hechos como: la
muerte, la vida, nuestro lugar en el universo, etc..., es decir no existe un
hombre sin fe ya que todos buscamos respuestas, por supuesto de acuerdo a
la capacidad intelectual de cada uno.
6

Nuestra fe individual, es afectada no solo por nuestra capacidad


intelectual, sino que también por todo el entorno que me rodea, pueden
existir entornos favorables para buscar respuestas a lo trascendente, como
la paz de un monasterio, o desfavorables como encontrarse en medio de
una guerra, donde todos mis sentidos y esfuerzo psíquico y físico estarán
orientados solo a sobrevivir. También tenemos a nuestros padres y
educadores, los cuales, por supuesto, trataran de llevarnos a su mundo
intelectual, lo cual nos hace un magro favor ya que inhibe el desarrollo de
mi propio mundo psíquico.
Podemos deducir que cada hombre tiene su fe individual aunque
profese una misma religión con otros.
Religión y fe en realidad se contraponen ya que mientras la fe es
apertura total de la mente y la conciencia en busca de lo trascendente,
la religión es dogma y marcos que anulan a la razón.

Un breve alcance al ateismo, solo para indicar que encontrar alguien


así raya en lo imposible, puesto que si existe búsqueda ya hay fe, aunque
sea algo que no concibo o desconozco, pero el solo hecho de buscar hace
que un hombre no sea ateo. En el ateo verdadero no hay búsqueda ya que
para el es una perdida de tiempo pues tiene la certeza de que no existe
nada, y no habiendo nada, tampoco hay nada que buscar.

Entre la razón y la fe no existe conflicto más que aquel que quien


no comprenda la naturaleza de ambos cree. La razón es una herramienta
indispensable para analizar y entender todo lo que nos rodea así como
también nuestro interior por medio de la filosofía y la psicología. Esta
razón también puede ayudarnos en asuntos de fe de muchas maneras que se
escapan al ámbito de este trabajo; es importante procurar que no se vuelva
nuestra enemiga, ya que a veces nos traiciona; toma con frecuencia el tinte
de nuestras flaquezas, o trata de justificar aquello que nos atrae
emocionalmente, o tuerce su ruta para defender nuestros prejuicios
personales.

Le resulta difícil al hombre librarse de sus prejuicios, derivados del


ambiente que le rodea o cultivados por la educación recibida; es muy
posible, pues, que su fe reciba fuertes sacudidas por parte de la razón.
La razón no alcanza más allá del límite de los asuntos humanos.
Pero todo buscador de la Verdad ambiciona trascender las humanas
limitaciones. Y por eso pierde su autoridad la razón al llegar a la línea
fronteriza de aquella región donde comienza la percepción directa, donde
empieza la realización del verdadero conocimiento.
7

CONCLUSIONES.

Entre los conceptos de creencia y fe, de los cuales ya


fundamentamos su diferencia y alcances, no debe existir mas pugna de
ninguna naturaleza. Cada una tiene su ámbito de acción dentro de la
existencia humana, no son contrapuestos estos conceptos en ningún
sentido, sino que mas bien complementarios.
Creencia y fe conforman una parte importante de nuestra psique, ya
que entre ambas nos otorgan la base de nuestra vida, desde lo más
cotidiano hasta lo más profundo.

Los actos, que son lo que define a un hombre, están condicionados


por esta plataforma psíquica, estando sobre ella actuamos y emitimos
nuestros juicios, nos relacionamos en todos los ámbitos de nuestra vida, nos
comportamos, votamos, amamos e incluso define nuestros gestos y manera
de hablar. Nos expresamos verbalmente y corporalmente según creemos
correcto y de la manera que muestre con que nos identificamos y queremos
que los demás nos vean.

En esto, sin embargo, hay riesgos muy grandes, los que en una
persona psíquicamente débil, pueden conducir desde la depresión hasta la
locura e incluso el suicidio. Si por cualquier motivo aquello con lo que nos
identificamos, creemos, o en lo que tenemos fe, se nos derrumba, la
catástrofe más grande se presenta a nivel psicológico, es decir en lo más
profundo de nuestra psique.
Es difícil imaginar a alguien que ha perdido todos los fundamentos
de su existencia, alguien que se dio cuenta que todo lo que creía era falso,
que los cimientos se perdieron y quedo en el aire, creo que un ejemplo de la
historia reciente puede ser, por ejemplo la caída del muro de Berlín.

La identificación con alguna creencia o fe es algo grave, ya que


estoy endosando mi propio yo, se pierde la oportunidad de ser yo mismo
y hacerme a mi mismo según mis gustos, capacidades y tendencias. Esto lo
podemos ver en los distintos grupos como los Punk y pandillas de toda
índole. Estos jóvenes se someten al grupo y sacrifican lo que son,
vistiéndose y disfrazándose de tal manera de ser reconocidos como parte
de…., en vez de ser ellos mismos.

Para concluir quiero destacar que es importante buscar y tener


nuestras creencias y nuestra fe, tenemos que tener algo donde afirmarnos y
guiar nuestra vida.
8

Lo importante es no identificarse con ellas, no endosar nuestro


yo, entender que lo único permanente en el universo es el continuo cambio.
Debemos estar abiertos a revisar de vez en cuando aquello que
creemos y nuestra fe, de tal manera de no afectarnos tanto si lo que
creíamos cambia o nuestra fe varía.

Manuel Silva Fernández.


M:.M:.

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