REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES INTERIORES,
JUSTICIA Y PAZ
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
CORO, ESTADO FALCÓN
“CONCEPCION Y ENFOQUES DE POLITICAS PUBLICAS DE LA
SEGURIDAD CIUDADANA”
INTEGRANTES:
ZAVALA FRANCISCO
AMAYA EMILIO
ROQUE JOSE
DOCENTE:
MARIA BRAVO
SANTA ANA DE CORO, FEBRERO DE 2025
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“CONCEPCION Y ENFOQUES DE POLITICAS PUBLICAS DE LA
SEGURIDAD CIUDADANA”
Introducción
La seguridad ciudadana es concebida como aquella situación donde las personas
pueden vivir libres de las amenazas generadas por la violencia y el delito, a la vez que
el Estado tiene las capacidades necesarias para garantizar y proteger los derechos
humanos directamente comprometidos frente a las mismas. En la práctica, la
seguridad ciudadana, desde un enfoque de los derechos humanos, es una condición
donde las personas viven libres de la violencia practicada por actores estatales o no
estatales.
Contrariamente a lo que se entendió durante mucho tiempo, la seguridad
ciudadana no sólo depende de la policía. La seguridad ciudadana está relacionada a la
presencia interrelacionada de múltiples actores, condiciones y factores. Entre ellos: la
historia y la estructura del Estado y la sociedad; las políticas y programas de los
gobiernos; la vigencia de los derechos económicos, sociales, culturales; y el escenario
regional e internacional. Sin embargo, la policía es un engranaje insustituible para las
garantías de los derechos humanos comprometidos ante la violencia y el delito. En los
regímenes democráticos, las fuerzas policiales tienen un papel central en esas
garantías, contrariamente a lo que ocurre en los regímenes autoritarios. Además, la
policía tiene un papel relevante en el adecuado funcionamiento de la administración
de justicia: tiene responsabilidad en la investigación criminal, la identificación de los
agresores, las víctimas, los testigos, la recolección y el análisis de las pruebas
materiales, y la elaboración de informes para fiscales y jueces.
Problemática actual
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Los actuales índices de violencia y criminalidad en América Latina han
posicionado a la seguridad ciudadana como una de las principales demandas de la
sociedad hacia las autoridades estatales. Esta situación es el resultado de un proceso
que lleva ya varias décadas, en el que han coincidido diversos factores de tipo social,
económico, cultural e institucional que operaron como posibilitadores para la
generación o reproducción de diferentes formas de comportamientos violentos, en
relación directa con la agudización de las consecuencias de modalidades delictivas
que ponen en riesgo el efectivo ejercicio de algunos derechos humanos.
Las sociedades enfrentan cotidianamente renovados desafíos para la convivencia
democrática, caracterizada por la tolerancia, la solidaridad y el respeto por los
derechos de todas las personas que la integran. En este escenario interactúan las
diferentes formas de violencia, que se presentan en forma de variadas
manifestaciones, entre las que se destacan: el crimen organizado; la presencia de un
alto número de armas de fuego en manos de particulares; el abuso de sustancias
estupefacientes; la violencia contra las mujeres; la violencia contra niños, niñas y
adolescentes; la violencia contra la población indígena y población afrodescendiente;
los conflictos que involucran a movimientos sociales y comunitarios; y el fenómeno,
pocas veces tratado en la profundidad de sus distintas causalidades, de la violencia
relacionadas con la delincuencia juvenil.
Frente a esta situación, en varios países de la región se ha apelado a políticas que
han resultado históricamente ineficaces para solucionar las demandas sociales sobre
seguridad ciudadana, basadas en planteos de incrementar la presión punitiva; reducir
las garantías procesales; o bajar la edad de imputabilidad para aplicar el derecho
penal de adultos a los niños y niñas. Por otra parte, la falta de una adecuada respuesta
del Estado ante la violencia y el delito, en ocasiones ha conducido a reproducir
lógicas de relacionamiento social fundadas en la intolerancia y la estigmatización de
personas o grupos de personas, favoreciendo la aparición de casos de violencia.
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Políticas públicas
Las políticas públicas, son acciones que el Estado toma para resolver una
problemática, necesidad e interés demandada por la sociedad. Para que esto se dé, es
necesaria una relación entre el Estado y la Sociedad Civil, ya que es a los ciudadanos
a quienes afectan las políticas públicas implementadas, y estas son realizadas
buscando el bienestar de los mismos. Para Lahera (2004), las políticas públicas
corresponden a:
Cursos de acción y flujos de información relacionados con un
objetivo público definido en forma democrática; que son
desarrollados por el sector público y, frecuentemente, con la
participación de la comunidad y el sector privado. Una política
pública de calidad incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o
mecanismos, definiciones o modificaciones institucionales, y la
previsión de sus resultados (p.4).
Esta cita, nos indica que este término corresponde no solo a las políticas de
Estado, sino también a las del gobierno, siendo consideradas también como
políticas de Estado aquellas que implican al conjunto de los poderes estatales en su
diseño o ejecución. Para el cumplimiento de las políticas públicas actúan
diversos agentes y recursos, por lo que en su diseño, gestión y evaluación se va a
incluir la participación del Estado como la de las organizaciones sociales y del
sector privado. La aparición de la definición de Política pública, es muy joven en la
ciencia política y en la gestión pública latinoamericana. La misma comienza
con académicos Franceses, Españoles y Norteamericanos, principalmente como
consecuencia de la influencia del lenguaje que empiezan a usar organismos como el
Banco Interamericano de Desarrollo, la CEPAL o el Banco Mundial. Siendo este, un
motivo para que su asimilación sea muy lento como un atributo de coherencia,
sostenibilidad e integralidad en la decisión y en la acción de los gobiernos.
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Entonces, las Políticas Públicas son una serie o conjunto de actividades de las
instituciones gubernamentales, que actúan directamente o a través de agentes, y que
van dirigidas a tener una influencia determinada sobre la vida de los ciudadanos. Es
así que, las políticas públicas de seguridad ciudadana son un conjunto de decisiones
y acciones estratégicas donde el Estado, en sus diferentes niveles de gobierno, va
a realizar en conjunto con diversos actores sociales, de forma legítima para
reducir la reducción de riesgos, conflictos y delitos que afectan el pleno disfrute
de los derechos y la libertad de los ciudadanos, que muchas veces es realizad a través
de la prevención, el control y/o la represión, con el único fin de elevar la calidad de
vida y la seguridad humana del pueblo. Por consiguiente, son las formas decisorias de
conducción de los destinos de los hombres, orientadas hacia una finalidad
colectiva.
Las políticas públicas sobre seguridad ciudadana se relacionan con la creación o
consolidación de una institucionalidad estatal que proporcione respuestas eficaces y
eficientes a las demandas de una sociedad democrática en esta materia. Esto se
refleja, principalmente, en la respuesta que esta estructura institucional brinde a los
siguientes temas que se consideran prioritarios: la atención a las víctimas de la
violencia y el delito; el funcionamiento de las empresas privadas de seguridad; la
gobernabilidad democrática de la seguridad ciudadana; la profesionalización y
modernización de las fuerzas policiales; y la participación de las fuerzas armadas en
tareas de seguridad ciudadana.
Como se ha sostenido reiteradamente en este informe, las obligaciones de los
Estados en su vinculación con la seguridad ciudadana, surgen de un plexo normativo
integrado por sus deberes de protección y garantía asumidos conforme al Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, especialmente en relación con el derecho a
la vida; el derecho a la integridad física; el derecho a la libertad y la seguridad
personales; y el derecho al disfrute pacífico de los bienes. Sin perjuicio de ello, las
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obligaciones positivas y negativas del Estado respecto a la seguridad ciudadana
también comprometen el derecho a las garantías procesales y a la protección judicial;
el derecho a la privacidad y a la protección de la honra y la dignidad; el derecho a la
libertad de expresión; el derecho a la libertad de reunión y asociación; y el derecho a
la participación en los asuntos de interés público.
Políticas públicas en la función policial en Venezuela
La legitimidad y la eficacia de la policía son fundamentales para promover la
seguridad ciudadana, la justicia y los derechos humanos en las sociedades
democráticas. Sin embargo, no son suficientes. La policía desempeña un papel
importante en la prevención, la disuasión y el control de la delincuencia, la violencia
y violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, para hacerlo, la policía necesita
el apoyo y la cooperación de los actores en el sistema de justicia penal,
organizaciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y de la empresa
privada. Sin embargo, las relaciones entre la policía y el sistema de justicia penal, el
gobierno y la misma sociedad se caracterizan, a menudo, por los conflictos en lugar
de la cooperación.
Es importante mencionar, que los planes que han sido implementados en materia
de seguridad a lo largo y ancho del país, se han diseñado desde el poder central y
soportado en las directrices emanadas de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela. Es a partir de la reforma que se crea la Policía Nacional
Bolivariana, sustentada en el artículo 332 de la CRBV. La función policial ocupa
un lugar primordial en materia de seguridad ciudadana. Por ello, la legitimidad
y eficacia de las actuaciones de estos agentes estatales son fundamentales para
promover la seguridad, la justica y los derechos humanos en las sociedades
democráticas.
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La cuestión policial justifica su trascendencia actual, pues, además de ejercer
una función indispensable de la administración del Estado, es un instrumento
de intervención social que tiene un efecto en las principales formas de relación entre
el Estado y la sociedad.
La función pública atribuida a los policías tiene como principales objetivos
mantener la seguridad y el orden en lugares públicos; hacer respetar las leyes y
proteger a los ciudadanos y sus bienes de peligros y actos delictivos. La función
policial es un término cuya significación está impulsada por toda una serie de
variables que incluyen políticas públicas, factores culturales y económicos, así
como la infraestructura social y gubernamental de los Estados
En materia de políticas públicas en el sistema de policía, se concentran cuatro
aspectos claves:
Creación del Cuerpo de Policía Nacional: En la LOSPCPNB se concibe
la creación de un Cuerpo de Policía Nacional, que permitiría la integración en
un mismo órgano, de diferentes competencias relacionadas con la alta
criminalidad y con una mayor especialización en la ejecución de sus
funciones.
Organización de la Policía Comunal: Concebida como una estrategia
para fortalecer el trabajo entre la policía y la comunidad, dando paso
así a un servicio policial esencialmente preventivo, proactivo,
permanente, de proximidad, comprometido con el respeto de los valores,
la identidad y la cultura propia de cada comunidad, que trabaja en conjunto
con ella y las instituciones locales en la solución de los problemas en materia
de seguridad.
Designación de un Órgano Rector del Servicio de Policía: la
LOSPCPNB concibe a un Órgano Rector del servicio de policía, que está en
el Ejecutivo Nacional y lo ejerce a través del Ministerio con
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competencia en seguridad ciudadana, en un intento de proporcionar una
mayor gobernabilidad, orden, control y proyección de la función policial
en los diferentes ámbitos político-territoriales. Las funciones de este Órgano
Rector están establecidas en el artículo 18 de la ley, entre las cuales
destaca el diseño de políticas públicas en materia de policía, así como la
regulación, coordinación, supervisión, control, evaluación, intervención,
suspensión y habilitación de los cuerpos que prestan este servicio.
Homogenización de los diversos Cuerpos de Policía: finalmente, la
LOSPCPNB establece como su cuarto aspecto clave la homogenización
de los diversos cuerpos de policía en áreas fundamentales para su
funcionamiento, como son principios de:
1) Trabajo;
2) Capacitación;
3) Respeto a los DDHH;
4) Rendición de cuentas;
5) Indicadores de desempeño;
6) Uso de la fuerza.
La finalidad es elevarla efectividad y eficiencia de los cuerpos de policía en el
cumplimiento de sus misiones Ley del Estatuto de la Función Policial (LEFP) El 7
de diciembre del año 2009, fue publicada en la Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela Extraordinario N°5.940, la Ley del Estatuto de la
Función Policial, siendo reformada mediante el Decreto N°2.175 con Rango,
Valor y Fuerza de Ley del Estatuto de la Función Policial, en el marco de la
Ley Habilitante concedida al Presidente de la República, y que desarrolla el
marco normativo que regirá, tal y como lo señala su artículo 1, las “relaciones
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de empleo público entre los funcionarios y funcionarias policiales y los
cuerpos de policía de la Administración Pública nacional, estadal y
municipal”, con lo cual se evidencia la constitución en Venezuela de un
régimen funcionarial especial en contraste al régimen general consagrado
en la Ley del Estatuto de la Función Pública.
Esta ley que tiene como función regular las relaciones de empleo público entre
los funcionarios policiales y los cuerpos de policía tanto a nivel nacional,
estadal y municipal. Con esta ley se busca la articulación de la carrera policial,
la homologación de los criterios administrativos entre los cuales se encuentran
las condiciones de ingreso, de formación, de ascenso, las diversas jerárquicas que
hacen a la construcción de un nuevo modelo organizativo, etc. Entre las
cuestiones que emergen con mayor reiteración en esta legislación, y que
constituyen una ruptura con otras miradas están la idea de la participación
protagónica en materia de gestión policial, el desarrollo integral del funcionario
ligado a la idea de formación continua y la profesionalización, las instancias de
control interno y externo de la función.
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Análisis crítico y conclusiones
Zavala francisco
Las políticas públicas son fundamentales para abordar las necesidades y
problemáticas de la sociedad, especialmente en el ámbito de la seguridad ciudadana,
donde su correcta implementación y gestión son esenciales para garantizar los
derechos y la calidad de vida de los ciudadanos. La colaboración entre el Estado, la
sociedad civil y el sector privado es crucial para el desarrollo de políticas efectivas
que respondan a las demandas de una sociedad democrática. Ya que la creciente
violencia y criminalidad en América Latina ha llevado a la sociedad a exigir más
seguridad a las autoridades, pero las políticas implementadas hasta ahora han sido
ineficaces y a menudo han exacerbado la situación. Es crucial encontrar soluciones
que promuevan la convivencia pacífica y el respeto por los derechos humanos en
lugar de aumentar la represión.
Cabe resaltar que la seguridad ciudadana abarca la protección de los derechos
humanos y la convivencia pacífica, siendo fundamental la colaboración de diversos
actores, con la policía desempeñando un papel crucial en la garantía de estos derechos
y en la administración de justicia. Así, se destaca la importancia de un enfoque
multidimensional que trasciende la mera función policial, considerando factores
históricos, sociales y políticos.
Este enfoque viene dado por la legitimidad y eficacia de la policía, los cuales son
esenciales para garantizar la seguridad y los derechos humanos en las sociedades
democráticas, pero su éxito depende de la colaboración con otros actores del sistema
de justicia y la comunidad. La implementación de políticas públicas adecuadas y la
creación de un cuerpo policial integrado son pasos cruciales para mejorar la relación
entre la policía y la sociedad, promoviendo así un entorno más seguro y justo.
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Amaya Emilio
Las sociedades enfrentan múltiples desafíos para mantener la convivencia
democrática, donde la violencia en diversas formas socava la tolerancia y el respeto
por los derechos humanos. Las políticas implementadas hasta ahora han demostrado
ser ineficaces, lo que resalta la necesidad de un enfoque más integral y humano para
abordar estos problemas.
Por esta razón es necesario la implementación de políticas públicas que aborden
las necesidades y problemáticas de la sociedad, especialmente en el ámbito de la
seguridad ciudadana, donde su correcta implementación busca garantizar derechos y
mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. La colaboración entre el Estado, la
sociedad civil y el sector privado es clave para el éxito de estas políticas. Siendo la
seguridad ciudadana es una noción general que va más allá de la labor policial,
implicando la colaboración de diversos actores y factores que garantizan la protección
de los derechos humanos.
En este sentido las Policías son cruciales para asegurar la paz y la justicia en la
sociedad venezolana, pero dependen de un marco de colaboración efectiva con el
sistema de justicia penal, el gobierno y la comunidad. Las políticas públicas
implementadas, como la creación de un cuerpo unificado de policía como la policía
nacional Bolivariana y la promoción de la policía comunal, buscan transformar la
función policial hacia un enfoque más preventivo y cercano al ciudadano. Sin
embargo, la efectiva aplicación de estos principios requerirá un compromiso real de
todas las partes involucradas para superar las tensiones actuales y fomentar una
cultura de respeto a los derechos humanos. Para avanzar hacia un modelo de
seguridad más justo y equitativo, es fundamental fortalecer estos lazos, promoviendo
no solo la formación profesional de los funcionarios policiales, sino también la
participación activa de la ciudadanía en el diseño e implementación de políticas de
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seguridad. Solo a través de este esfuerzo conjunto se podrá construir un futuro más
seguro y comprometido con los derechos de todos los venezolanos.
Roque José
En conclusión, la seguridad ciudadana, concebida desde un enfoque de derechos
humanos, exige un compromiso integral que trascienda el papel tradicional de las
fuerzas policiales y reconozca la interrelación de múltiples actores y factores. Las
políticas públicas deben enfocarse en la creación de una institucionalidad robusta que
responda eficazmente a las demandas de seguridad, priorizando la prevención, la
atención a las víctimas y la participación de la comunidad.
En un contexto de creciente violencia en América Latina, es imperativo que los
Estados adopten enfoques más inclusivos y respetuosos de los derechos
fundamentales, evitando soluciones punitivas que perpetúan la violencia y la
estigmatización. La transformación de la función policial con un enfoque en la
profesionalización y la gobernabilidad democrática no solo es esencial para la
seguridad, sino también para el resguardo de la justicia y los derechos humanos.
Se requiere una acción colectiva, donde la colaboración entre el Estado, la
sociedad civil y los sectores privados sea la clave para construir entornos más seguros
y justos, asegurando así el pleno disfrute de los derechos y libertades de todas las
personas. La responsabilidad es de todos: construir una seguridad ciudadana efectiva
y humanitaria depende de nuestro compromiso compartido.
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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Venezuela (2008) Decreto con Rango, valor y fuerza de Ley Orgánica del
Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía
Nacional. G.O. n. 5880, extraordinario, 9-4-2008.
Venezuela (2009) Ley del Estatuto de la Función Policial, G.O. n. 5.490
extraordinario, 7-12-2009
Romero D. (2003). Políticas públicas y seguridad ciudadana: la violencia como
problema público. . Recuperado en 18 de febrero de
2025, de [Link]
script=sci_arttext&pid=S0187-
69612003000200001&lng=es&tlng=es.
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, Diciembre 1999,
[Link]
68 [accedida 19 February 2025
Lahera, E. (2004). Política y políticas públicas (Vol. 95). United Nations
Publications
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