Módulo 2
Acerca de este módulo
Leer es dialogar a través de un proceso de transformación del texto, en
simultaneidad con el sujeto lector que experimenta su propia lectura a partir
de sus experiencias y vivencias. Según Rosenblatt (1978), este efecto es
transaccional, ya que el texto o el hecho leído funcionan como estímulo o
provocación, que ponen en movimiento lo que el lector comprende o habita a
partir de su contexto cultural, sus recuerdos, pensamientos y sentires.
Leer es adquirir la experiencia de lo leído, al tiempo que el texto adquiere
sentido para el lector. Leer es poner en juego el lugar de dónde se viene, con lo
que se siente y piensa; con los recuerdos y sueños. Pero también es la
posibilidad de abrir puertas y ventanas a nuevos mundos; es la posibilidad de
dialogar con la otredad y poner en movimiento la cultura.
Decía Bajtín:
Vivo en un mundo poblado de palabras ajenas. Y toda mi vida,
entonces, no es sino la orientación en el mundo de las palabras ajenas, desde
asimilarlas, en el proceso de adquisición del habla, y hasta apropiarse de todos
los tesoros de la cultura. (Bajtín, 1989)
En este caso, se comprende el término “cultura” como el cúmulo de
expresiones humanas que a lo largo de la historia han dado cuenta de cómo el
ser humano ha percibido su realidad, recreándola a través de múltiples
manifestaciones tangibles e intangibles, que han perdurado en el tiempo. La
cultura es un constructo que no es inherente a la naturaleza humana, y es
creada a través de procesos sociales e históricos. La cultura es un proceso
constante de construcción.
El lector no es un ente pasivo que únicamente recibe información y la acumula.
La lectura es una relación dinámica que implica un intercambio de ambas
partes: el libro (o el objeto de lectura) propone y el lector. En ese sentido,
existe un diálogo, una negociación de sentido que se lleva a cabo con toda
libertad
Acerca de este módulo
Leer es dialogar a través de un proceso de transformación del texto, en
simultaneidad con el sujeto lector que experimenta su propia lectura a partir
de sus experiencias y vivencias. Según Rosenblatt (1978), este efecto es
transaccional, ya que el texto o el hecho leído funcionan como estímulo o
provocación, que ponen en movimiento lo que el lector comprende o habita a
partir de su contexto cultural, sus recuerdos, pensamientos y sentires.
Leer es adquirir la experiencia de lo leído, al tiempo que el texto adquiere
sentido para el lector. Leer es poner en juego el lugar de dónde se viene, con lo
que se siente y piensa; con los recuerdos y sueños. Pero también es la
posibilidad de abrir puertas y ventanas a nuevos mundos; es la posibilidad de
dialogar con la otredad y poner en movimiento la cultura.
Decía Bajtín:
Vivo en un mundo poblado de palabras ajenas. Y toda mi vida, entonces, no
es sino la orientación en el mundo de las palabras ajenas, desde asimilarlas, en
el proceso de adquisición del habla, y hasta apropiarse de todos los tesoros de
la cultura. (Bajtín, 1989)
En este caso, se comprende el término “cultura” como el cúmulo de
expresiones humanas que a lo largo de la historia han dado cuenta de cómo el
ser humano ha percibido su realidad, recreándola a través de múltiples
manifestaciones tangibles e intangibles, que han perdurado en el tiempo. La
cultura es un constructo que no es inherente a la naturaleza humana, y es
creada a través de procesos sociales e históricos. La cultura es un proceso
constante de construcción.
El lector no es un ente pasivo que únicamente recibe información y la acumula.
La lectura es una relación dinámica que implica un intercambio de ambas
partes: el libro (o el objeto de lectura) propone y el lector. En ese sentido,
existe un diálogo, una negociación de sentido que se lleva a cabo con toda
libertad
1. La condición humana en la literatura
Presentación
Históricamente el ser humano ha desarrollado estrategias narrativas que le
permitieran comunicarse con su comunidad y crear antecedentes para su
comunidad venidera narrarse, siempre ha sido así. Narrar es un ejercicio
cultural. Contar lo que hemos vivido o cómo nos percibimos en términos
metafóricos o simbólicos, pone en perspectiva nuestra condición humana. Es
decir, nos permite mirarnos a la distancia y comprender lo que somos. La voz
poética, y no sólo la anecdótica, añade la posibilidad de acercarse, aún más, a
la complejidad que implica todo lo concerniente a lo humano.
En todas las culturas del mundo se han desarrollado diversas manifestaciones
literarias: mitos, cuentos, poesía, teatro. Las personas necesitamos articular en
palabras nuestro paso en el mundo. Estas narraciones se entrelazan formando
un tejido. Ese tejido es una especie de vestido hecho a nuestra medida.
Desde que la literatura era únicamente oral hasta nuestros días, se ha
desarrollado una potente cultura escrita, ya sea a través de dispositivos
electrónicos, plataformas digitales, o los tradicionales, como papel, papiro,
pergamino. No importa por cual medio sea, lo cierto es que la literatura sigue y
seguirá expresando el devenir de los seres humanos a través de historias,
canciones, poemas, gráficos y todo lo que sea susceptible de ser leído.
Objetivo
Identificar a la literatura como reflejo de las pasiones humanas, que nos
permiten reconocer nuestros contextos, tanto individuales como colectivos.
Desarrollo
La condición humana es un tema recurrente y fascinante en la literatura. Su
exploración es esencial en el fomento de la lectura por placer. Los libros nos
permiten sumergirnos en las complejidades de la experiencia humana y
comprender las diversas facetas de nuestras vidas. Desde la alegría hasta la
tristeza, el amor, la lucha, la pérdida y la esperanza, la literatura aborda una
amplia gama de emociones y experiencias que resuenan en la práctica lectora.
La literatura brinda la oportunidad de empatizar con personajes de diferentes
culturas y contextos. A través de las historias, podemos vivir las vidas de
personas que son muy diferentes a nosotros en términos de lugar, nacimiento,
época o circunstancias sociales. Ésto amplía nuestra comprensión del mundo y
nos ayuda a desarrollar una mayor empatía y tolerancia hacia los demás.
La lectura de la condición humana en la literatura, también nos permite
reflexionar sobre cuestiones existenciales y éticas. A menudo, los autores
plantean preguntas profundas sobre la vida, la muerte, el bien y el mal, la
identidad y la libertad. Estas cuestiones despiertan nuestra curiosidad y nos
llevan a cuestionar nuestras propias creencias y valores, lo que nos permite
enriquecer nuestro pensamiento crítico.
Además, la literatura nos muestra que la vida humana está llena de paradojas
y contradicciones. Los personajes literarios a menudo enfrentan dilemas y
decisiones difíciles, que reflejan las complejidades de nuestras propias vidas. Al
leer sobre estas contradicciones, los lectores pueden sentirse acompañados en
sus propias luchas y desafíos.
La literatura también es un medio para explorar la diversidad de experiencias y
perspectivas. A través de las voces de diferentes autores y personajes, los
lectores pueden conocer realidades que les son desconocidas o diferentes de
las suyas. Esto amplía su horizonte y les permite apreciar la riqueza de la
diversidad humana.
Los libros también pueden actuar como un refugio para la introspección y la
autorreflexión. La lectura proporciona un espacio tranquilo y reflexivo donde los
lectores pueden conectarse con sus propios pensamientos y emociones, lo que
promueve el autoconocimiento y el bienestar emocional. La literatura nos
enseña que la vida está llena de historias y personajes inolvidables, momentos
significativos y grandes verdades. Los relatos y personajes literarios a menudo
se quedan con los lectores a lo largo de sus vidas, recordándoles la capacidad
de la literatura para tocar el corazón y la mente de las personas.
Conclusión
La condición humana en la literatura ofrece a los lectores una experiencia
enriquecedora y significativa. Invita a explorar las complejidades de la
existencia, a empatizar con los demás, a reflexionar sobre las propias vidas y
apreciar la diversidad de experiencias humanas. Fomentar la lectura por placer
desde esta perspectiva permite a los lectores descubrir la profundidad y la
belleza de la literatura como una fuente inagotable de enriquecimiento
intelectual y emocional.
1.1 Leer, cómo y para qué
Presentación
La lectura literaria es una actividad valiosa, que invita al lector a sumergirse en
historias, mundos ficticios y reflexiones profundas a través de la imaginación y
la palabra escrita. Desde la perspectiva del fomento a la lectura por placer, la
lectura literaria se presenta como una experiencia enriquecedora, que va más
allá de la mera adquisición de información o conocimiento. Se trata de
empaparse en la belleza de las palabras, explorar la complejidad de los
personajes y conectarse con las emociones y pensamientos que la literatura
puede evocar.
Objetivo
Repensar la labor que se adquiere como voluntario de lectura y concebir los
procesos lectores, como posibilidades de fortalecimiento individual, colectivo,
comunal y como una práctica de libertad
Desarrollo
La lectura literaria brinda la oportunidad de viajar a lugares lejanos y tiempos
pasados, sin movernos esencialmente de nuestro entorno. A través de las
páginas de un libro, podemos explorar culturas, tradiciones y realidades
distintas a las nuestras, lo que amplía nuestra perspectiva y nos permite
apreciar la diversidad del mundo.
Además, la literatura tiene el poder de desarrollar la empatía al permitirnos
ponernos en el lugar de los personajes y así entender sus motivos y emociones.
Esta capacidad de identificarnos con los otros, contribuye a una mayor
comprensión y tolerancia hacia las diferencias culturales y personales.
La lectura literaria también fomenta la imaginación y la creatividad. Los
lectores pueden visualizar los escenarios descritos en un libro y dar vida a los
personajes en su mente, lo que estimula la creatividad y el pensamiento visual.
Además de enriquecer nuestras vidas, la lectura literaria mejora nuestras
habilidades de comunicación y comprensión. Al entrar en contacto con una
amplia variedad de estilos de escritura y narración, los lectores desarrollan su
capacidad para expresarse de manera efectiva y entender las diferentes voces
y perspectivas presentes en la literatura.
La literatura también tiene la capacidad de ofrecer consuelo y escape. En
momentos de estrés o dificultad los libros pueden servir como refugio y ofrecer
un respiro del mundo exterior. Las historias pueden transportarnos a lugares
imaginarios, donde podemos encontrar alivio.
Además, la lectura literaria nos permite explorar temas profundos y complejos.
Los autores a menudo abordan cuestiones existenciales, éticas y morales que
nos invitan a reflexionar sobre nuestras propias creencias y valores. Se lee el
mundo porque somos parte de él, pero, ¿para qué leemos libros? ¿Cómo
leemos libros? La lectura es una actividad que a veces es experiencia y a veces
no, como dice Jorge Larrosa (2003): “(…) sólo cuando confluye el texto
adecuado, en el momento adecuado y la sensibilidad adecuada, la lectura es
experiencia”.
Porque leer no es sólo llenar la cabeza de información, leer es construir lo que
se está viviendo. Leer es una experiencia vital y no, únicamente, un ejercicio
mental. Tampoco es un ejercicio escolar.
No se trata de cuestionar si somos lectores de libros o no. Si bien es cierto que
la labor voluntaria en la promoción de la lectura se potencia a partir de
favorecer el encuentro entre libros y personas lectoras, el punto medular es
preguntarnos por el “yo” y el “nosotros”, para poder construir una comunidad
lectora no sólo de libros, sino del mundo. Porque acudir a textos es un ejercicio
que alimenta nuestra conciencia.
1.2 La Otredad y la mismidad
Presentación
La otredad y la mismidad son conceptos esenciales en la literatura y
desempeñan un papel crucial en el fomento de la lectura por placer. La otredad
se refiere a la noción de lo diferente, lo ajeno, lo desconocido, mientras que la
mismidad se relaciona con la identidad, la familiaridad y la similitud. Ambos
conceptos se entrelazan en la literatura para explorar la riqueza de la
diversidad humana y crear conexiones significativas entre lectores y
personajes.
Objetivo
Identificar la importancia de los conceptos otredad y mismidad en su relación
con la literatura.
Desarrollo
La literatura a menudo nos presenta personajes que encarnan la otredad. Estos
personajes pueden ser de diferentes culturas, razas, géneros, orientaciones
sexuales o creencias religiosas. Al leer sobre sus experiencias y perspectivas,
los lectores pueden sentir rechazo o desaprobación por los actos que sugieren
los personajes.. Sin embargo, son justo éstos quienes desafían nuestros propios
prejuicios y estereotipos ante la comprensión de la situación y contexto, hasta
que, finalmente, nos sentimos identificados con el otro Este proceso de
identificación con personajes ajenos a la propia mismidad enriquece la
comprensión y la apreciación de la diversidad humana.
La literatura también puede explorar la otredad a través de la representación
de mundos y realidades desconocidas. A través de las páginas de un libro, los
lectores pueden viajar a lugares lejanos o adentrarse en épocas pasadas o
futuras, lo que les permite explorar lo desconocido y lo inexplorado. Este
encuentro con la otredad puede despertar la curiosidad y el sentido de la
aventura en los lectores.
La otredad y la mismidad también se manifiestan en la relación entre el lector
y el texto. Cada vez que un lector se sumerge en una obra literaria, se enfrenta
a una experiencia de otredad, ya que explora un mundo construido por el autor
con su propia perspectiva, estilo y voz única. Sin embargo, esta experiencia de
otredad puede llevar a una mayor comprensión de la mismidad, ya que los
lectores a menudo encuentran resonancia en las emociones, pensamientos y
experiencias de los personajes.
El fomento de la lectura por placer aprovecha estos conceptos al promover la
diversidad literaria y la representación de la otredad. Al brindar acceso a libros
que presentan personajes y contextos diversos, se fomenta la apertura a
nuevas perspectivas y la comprensión de la complejidad de la experiencia
humana. Las bibliotecas y librerías pueden desempeñar un papel fundamental
al ofrecer una amplia selección de libros que reflejan la diversidad de la
sociedad.
Además, el diálogo y la discusión en grupos de lectura pueden enriquecer la
comprensión de la otredad y la mismidad. Las comunidades de lectura, por
ejemplo, proporcionan un espacio para que los lectores compartan sus
experiencias y reflexiones sobre las obras que han leído, lo que puede llevar a
un intercambio enriquecedor de perspectivas y la creación de conexiones a
través de la literatura.
La lectura puede ser análoga al acto de comer. Se tiene la costumbre de probar
ciertos alimentos, incluso se tienen platillos favoritos. Sin embargo, cuando
alguien hace la invitación a degustar algo diferente, se puede reaccionar de
dos maneras: negarse a esa posibilidad porque se tiene claro qué es lo que nos
gusta, o atreverse a probar algo nuevo y dejarse sorprender.
En el caso de los libros, si bien se pueden tener acercamientos afortunados, en
otros casos, el atrevimiento de ir a los textos sin acompañamiento alguno,
podría resultar poco afortunado. Esto se debe, en gran medida, a las prácticas
que se han desarrollado alrededor del extenuante deseo, que las niñas, niños y
jóvenes lean literatura.
Por el contrario, el encuentro afortunado con la lectura puede incitar al
conocimiento de nuestra mismidad y a la comprensión de la otredad.
1.3 Lectura e identidades propias
Presentación
La lectura es un viaje único y personal que nos lleva a explorar no sólo las
palabras impresas en las páginas de un libro, sino también las profundidades
de nuestras propias identidades. Desde la perspectiva del fomento a la lectura
por placer, la relación entre la lectura y nuestras identidades se vuelve
fundamental. Cada libro que elegimos, cada personaje con el que nos
identificamos y cada historia que nos conmueve, contribuyen a moldear y
enriquecer nuestra comprensión de quiénes somos.
La lectura se convierte en un espejo que refleja nuestras propias experiencias,
valores y aspiraciones, al mismo tiempo que nos permite explorar y abrazar la
diversidad del mundo que nos rodea. En esta intersección entre la lectura y
nuestras identidades, encontramos un espacio de placer, crecimiento personal
y autodescubrimiento que transforma la forma en que percibimos a la literatura
y a nosotros mismos.
Objetivo
Reflexionar acerca de cómo la lectura, en general, y la lectura de literatura, en
particular, permite la construcción y el cuestionamiento crítico de la identidad
personal, así como de las identidades colectivas.
Desarrollo
La lectura es una puerta que invita a soñar, imaginar, y a conectar con otras
personas mediante eslabones diversos, dando un sentido de colectividad.
Entonces, ¿para qué leer? Habrá muchas respuestas. Sin embargo, como dice
Michéle Petit (2015) en Leer el mundo:
Leer sirve quizá ante todo para elaborar sentido, dar forma propia
a la experiencia, o a su parte de sombra, o a su verdad interior, secreta; para
crear un margen de maniobra, ser un poco más sujetos de su historia; a veces
para reparar algo que fue roto en la relación con esa historia o en la relación
con otro; para abrir un camino hacia los territorios de la fantasía sin los cuales
no hay pensamiento, no hay creatividad.
Y es que la otredad sólo puede reconocerse a partir de uno mismo. Al leer, se
puede encontrar, a modo de espejo, el personaje o la situación que plantea el
texto y que refleja al lector ya sea que se trate de una novela, un cuento, un
ensayo o un poema. Aparece ante nosotros una especie de información
personal, otras veces pueden ser las respuestas a preguntas que se vienen
formulando hace tiempo.
Es decir, la lectura literaria aclara la experiencia íntima y la entreteje con la
otredad. La manera cómo el lector se acerca a los textos puede abrir la
ventana para sentir y suscitar el diálogo. Es decir, cuando leémos nos
reconocemos como seres culturales, para encontrar otros sueños, otros relatos,
otras líricas que inviten a transformar el mundo.
Andruetto en La lectura, otra revolución (2014), nos invita a mirar los libros
como entes capaces de interrogar, perturbar y acercar a rincones del interior
que aún no se comprenden. No se habla aquí de fortalecer la individualidad
egoísta y simplista, capitalista; sino como un engranaje que pretenda vincular
nuestras similitudes y diferencias con los demás, para cuestionar esos
entramados culturales tan cimentados debajo de la piel, que antes no se
habían explorado.
Leer es construir sentido a partir de quienes somos. El sentido no se encuentra,
se construye, está en constante movimiento.
Todo lector lleva consigo una mochila cultural que contiene saberes,
conocimientos, tradiciones, creencias, historia ancestral, etcétera; todo lo que
permite dar forma a lo que se mira, se huele, se escucha, se gusta y se toca.
Todo lector cuenta con referentes para elaborar, derribar y construir sentido y
significado.
2. Leer es dialogar
Presentación
Leer es dialogar. Esta afirmación resuena profundamente desde la perspectiva
del fomento a la lectura por placer, ya que encapsula la esencia de la relación
entre el lector y el texto. La lectura no es un acto pasivo de absorción de
palabras, sino un diálogo activo y enriquecedor entre el lector y la obra
literaria.
Objetivo
Reconocer al acto de leer como un proceso que fortalece la comunicación tanto
a nivel personal como colectivo.
Desarrollo
La lectura no es una actividad pasiva sino un diálogo activo, donde el lector
interactúa con el texto construyendo significados desde sus propias
experiencias y conocimientos. Es en esta medida como se construye un
diálogo, es decir, un puente de comunicación entre texto y lector. Éste último
crea significados propios y personales, que dan comprensión y sentido a lo
leído.
Además, el diálogo entre el lector y el texto se extiende a la interpretación y la
reflexión personal. Cada lector aporta su propia perspectiva, experiencias de
vida y emociones a la lectura. Esto significa que dos personas pueden leer la
misma obra y extraer significados y conexiones distintas. Esta diversidad de
interpretaciones es una fuente de riqueza literaria y demuestra que la lectura
es un proceso altamente subjetivo.
El diálogo también se manifiesta en la emoción y la empatía que los lectores
experimentan al conectarse con los personajes y las situaciones de la historia.
Sentir alegría, tristeza, enojo o compasión mientras se lee, es una evidencia del
poder de la literatura para despertar emociones profundas y crear un vínculo
entre la ficción y la realidad.
La lectura también puede ser un medio para explorar temas y cuestiones
universales que resuenan en la vida de cada lector. A través de los dilemas
morales, las reflexiones filosóficas y las preguntas existenciales, presentes en
la literatura, los lectores tienen la oportunidad de reflexionar sobre sus propias
creencias y valores.
El diálogo entre el lector y el texto se intensifica cuando los lectores comparten
sus experiencias de lectura con otros. Las comunidades lectoras y grupos de
discusión, proporcionan un espacio para conversaciones significativas sobre
libros. Estas discusiones amplían la comprensión de la obra y enriquecen la
experiencia de lectura al ofrecer múltiples perspectivas.
Además, el diálogo con la literatura puede influir en las acciones y decisiones
de los lectores. Las historias y los personajes que impactan profundamente,
pueden inspirar cambios en la vida real, motivar la empatía y el activismo, o
simplemente ofrecer un refugio emocional en momentos difíciles.
Conclusión
La lectura es un diálogo dinámico y multifacético entre el lector y el texto. Va
más allá de la simple decodificación de palabras y se convierte en una
conversación enriquecedora que abarca interpretación, emoción, reflexión y
acción. Desde la perspectiva del fomento a la lectura por placer, se promueve
este diálogo activo como una fuente de enriquecimiento personal, crecimiento
intelectual y conexión con otros amantes de la lectura. Leer es dialogar, y a
través de este diálogo, los lectores exploran la profundidad y la diversidad del
mundo literario y, en última instancia, de sí mismos.
2.1 El arte de preguntar
Presentación
El arte de preguntar desempeña un papel esencial en el fomento a la lectura
por placer, ya que las preguntas bien planteadas pueden abrir puertas a la
reflexión, exploración y enriquecimiento de la experiencia de lectura.
Objetivo
Reconocer la importancia de la pregunta creativa y detonadora en los procesos
lectores de la comunidad.
Desarrollo
A continuación se presentan ocho formas en las que el arte de preguntar
contribuye a este proceso:
Generar curiosidad: Las preguntas ingeniosas pueden despertar la
curiosidad de los lectores y motivarlos a sumergirse en una historia. Preguntar
sobre el conflicto central de un libro o el destino de un personaje principal
puede hacer que los lectores quieran descubrir más.
Fomentar la reflexión: Las preguntas abiertas y profundas invitan a los
lectores a reflexionar sobre los temas, los dilemas morales o las lecciones que
se presentan en la obra. Estas preguntas promueven un nivel más profundo de
compromiso con la lectura.
Explorar las emociones: Las preguntas pueden ayudar a los lectores a
expresar y comprender las emociones que experimentan al leer. Preguntar
cómo se sintieron en un momento particular de la historia o si se relacionaron
con un personaje, les permite conectarse emocionalmente con el texto.
Promover la discusión: Las preguntas abren la puerta a conversaciones
significativas sobre el libro. Las comunidades lectoras a menudo se basan en
preguntas que estimulan el intercambio de ideas y perspectivas entre los
participantes.
Personalizar la experiencia de lectura: Preguntar sobre las preferencias y
los intereses de un lector puede ayudar a las y los voluntarios promotores de
lectura, a recomendar libros que se adapten a sus gustos personales, lo que
aumenta la probabilidad de que encuentren placer en la lectura.
Estimular la anticipación: Preguntar sobre lo que los lectores esperan que
suceda a continuación en la historia puede generar anticipación y emoción.
Esto puede llevar a una lectura más comprometida y motivar a los lectores a
seguir adelante.
Desarrollar habilidades críticas: Las preguntas desafiantes pueden
fomentar el pensamiento crítico al invitar a los lectores a cuestionar las
decisiones de los personajes, las implicaciones de la trama o las motivaciones
de los autores. Esto contribuye al enriquecimiento de la experiencia de lectura.
Crear conexiones entre lectores: Las preguntas pueden ayudar a los
lectores a encontrar similitudes y diferencias en sus experiencias de lectura. Al
compartir respuestas, los lectores pueden construir conexiones significativas
con otros amantes de la lectura o integrantes de la comunidad.
Conclusión
El arte de preguntar se erige como una poderosa herramienta en el fomento a
la lectura por placer, ya que despierta la curiosidad, fomenta la reflexión,
promueve el diálogo y enriquece la experiencia de lectura. Las preguntas bien
formuladas no sólo guían a los lectores a través de las páginas de un libro, sino
que también los invitan a explorar sus propios pensamientos, emociones y
conexiones con la obra.
Esta habilidad de preguntar de manera efectiva no solo es esencial para las y
los voluntarios, sino que también empodera a los propios lectores para
adentrarse en un mundo literario con una mente abierta y una curiosidad
insaciable. En última instancia, el arte de preguntar potencia la magia de la
lectura, convirtiéndola en un viaje de descubrimiento, enriquecimiento y placer
2.2 Diálogo y escucha
Presentación
El diálogo y la escucha son dos componentes fundamentales en la promoción
de la lectura, ya que fomentan la interacción de lectores y mediadores de
lectura con la literatura y entre ellos.
Objetivo
Reconocer la importancia del diálogo y la escucha en los procesos de lectura y
en los vínculos dentro de las comunidades lectoras.
Desarrollo
Desde la perspectiva del fomento a la lectura, el diálogo entre lectores
desempeña un papel crucial puesto que abre un espacio para compartir
experiencias, opiniones y emociones relacionadas con los libros. Estas
conversaciones brindan una oportunidad para explorar de manera más
profunda el significado de una obra y enriquecer la asimilación del contenido
individual.
La escucha activa es esencial en estas conversaciones literarias, ya que
permite comprender y valorar las perspectivas de otros lectores. Escuchar a los
demás no sólo enriquece la experiencia de lectura, fomenta también la
empatía. Esta habilidad de escucha se convierte en una herramienta valiosa en
la vida cotidiana, mejorando las relaciones interpersonales, pues permite
ponerse en el lugar de los demás y comprender sus motivaciones y
experiencias.
Además, el diálogo literario estimula el pensamiento crítico al fomentar
preguntas y debates sobre las acciones de los personajes, las decisiones de los
autores y las implicaciones de la trama. Los lectores practican el análisis y la
evaluación, lo que contribuye al desarrollo de habilidades críticas que
trascienden la lectura. Estas conversaciones literarias también cultivan la
autonomía lectora al empoderar a los lectores para expresar sus opiniones y
preferencias.
Los lectores aprenden a tomar decisiones informadas sobre sus elecciones de
lectura, lo que conduce a una mayor satisfacción y compromiso con la
literatura. Las comunidades lectoras son espacios donde el diálogo y la
escucha desempeñan un papel central. Estos espacios se convierten en lugares
donde los amantes de la lectura se sienten valorados y comprendidos, creando
un sentido de pertenencia y fortaleciendo los lazos entre los integrantes de la
comunidad.
Además de promover el pensamiento crítico, las conversaciones literarias
mejoran las habilidades de comunicación oral y escrita de los lectores, ya que
aprenden a articular sus ideas y argumentos de manera clara y persuasiva.
Estas habilidades tienen un valor significativo tanto en el ámbito académico
como en la vida profesional.
A través del diálogo y la escucha, los lectores también exploran la diversidad
literaria al exponerse a géneros, autores y temas que pueden no haber
explorado por sí mismos. El intercambio de recomendaciones enriquece sus
horizontes literarios y los alienta a aventurarse en nuevas lecturas.
Por último, estas conversaciones literarias enriquecen la experiencia de lectura
al proporcionar un espacio para compartir, aprender y disfrutar juntos de la
literatura. Esta interacción fortalece la conexión entre los lectores y la
literatura, promoviendo así el placer de la lectura y la creación de comunidades
lectoras sólidas y enriquecedoras.
Conclusión
El diálogo y la escucha en la promoción de la lectura son herramientas
fundamentales que contribuyen a una experiencia de lectura más rica y
significativa. Fomentan la comprensión, la empatía, el pensamiento crítico, la
autonomía lectora y el enriquecimiento personal, al tiempo que fortalecen la
conexión entre las y los lectores con la literatura. Estas prácticas no sólo
mejoran la experiencia de lectura, sino que también desarrollan habilidades y
actitudes que enriquecen la vida de los lectores en general.
2.3 Creaciones derivadas del diálogo
Presentación
El diálogo promueve el encuentro creativo y crítico que suscita imágenes,
mueve emociones y revive recuerdos, abre horizontes y presenta palabras
nuevas para poder nombrar el mundo. En el acto de la lectura hay un
encuentro activo y propositivo, entre el lector, el texto y la comunidad donde
se nutre.
Durante la lectura y al final de ella se pueden suscitar experiencias referentes
o provocadas por el poema, el cuento, el ensayo literario, la obra de teatro, el
aforismo, la biografía, la novela, el tuit, la leyenda, el libro-álbum, el cómic,
etcétera; donde el lector construye ideas, reflexiones, comparaciones,
imágenes y significados propios. El encuentro que se tiene con el libro o con el
texto produce en el lector la posibilidad de resignificar. Lo que surge de la
lectura y de la relectura de un libro o de cualquier otra propuesta artística o
aspecto de la realidad, y se expresa en términos de escritura, dibujo, expresión
corporal, pieza musical, obra plástica, se le conoce como: creación derivada ya
que es una producción que nace en respuesta a una lectura y por lo tanto, la
resignifica.
Objetivo
Identificar la creación derivada como herramienta para expresar las
resignificaciones que el lector hace a partir de la lectura, el diálogo y la
escucha.
Desarrollo
La lectura hace que aquellos que leen elaboren imágenes, reflexiones,
recuerdos y pensamientos antes, durante o después de la lectura del texto.
Cada vez que se da sentido a un libro, fragmento de libro, a un hecho de la
realidad, a cualquier otra expresión cultural o artística y se resignifica
expresándose mediante algún tipo de creación (no nada más escrita), se está
hablando de creación derivada. Las resignificaciones que son producto del
ejercicio dialógico son infinitas, porque dependen del lector y del universo;
cultural y personal; individual y colectiva.
Cuando una persona vuelve a leer por segunda, tercera o cuarta vez un mismo
texto literario, produce creaciones distintas a las anteriores, debido a que la
cotidianidad influye en la forma de percibir el mundo y por tanto, los
pensamientos y estados de ánimo cambian con el tiempo. La escritura, o
cualquier otro tipo de expresión, permite extender este ejercicio como una
práctica personal y social de apropiación. Por ejemplo, podríamos inventar
finales distintos o escribir diarios de lectura.
La creación derivada permite al lector hurgar en su historia personal, en las
creencias, las tradiciones, los estereotipos, e incorporar palabras y expresiones
nuevas a su experiencia, para crear algo personal, apropiándose así de la
literatura. Cuando el lector es tocado por el texto se provoca la reflexión, la
emoción, el pensamiento, produciéndose una reelaboración de significados, y
una apropiación del texto en su interior.
La escritura y expresión que se provoca en las comunidades lectoras no tiene
la intención primaria de formar escritores sino la de tejer la oralidad con la
escritura o con cualquier tipo de posibilidad expresiva, como herramienta
asequible a las personas de cualquier tipo de comunidad. La escritura y toda
expresión humana es una práctica social del lenguaje.
Conclusión
La lectura puede ser una práctica liberadora, para eso el promotor parte de la
idea de que todas las personas son lectoras del mundo y no solamente de
textos literarios escritos o de libros. Esto potencia la horizontalidad en nuestra
comunidad lectora. La lectura, la exploración y selección constante y
consciente de acervo diverso posibilita, en mayor medida, que las personas
que asisten al espacio los encuentre un libro que sientan que fue escrito o
elaborado especialmente para ellas y ellos.