Resumen
Byung-Chul Han
¿Por qué hoy no es posible la revolución?
Para entender la estabilidad alta del sistema de dominación liberal hay que entender cómo
funcionan los actuales mecanismos de poder. El comunismo como mercancía es el fin de la
revolución.
El autor dice que las revoluciones hoy ya no son posibles y se pregunta ¿Por qué el
régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay poca resistencia? ¿Por qué
toda resistencia se desvanece rápido? ¿Porque ya no es posible pensar en la revolución a
pesar del creciente abismo entre ricos y pobres? Y para explicar todo esto se necesita una
comprensión adecuada de cómo funciona hoy El poder y la dominación.
Quién pretenda establecer un sistema de dominación debe eliminar resistencias, la
instauración de un nuevo sistema requiere un poder que se impone con frecuencia a través
de la violencia.
El poder estabilizador de la sociedad industrial y disciplinaria era represivo, los propietarios
de las fábricas explotaban brutalmente a los trabajadores, lo que generaba resistencias y
protestas. Había un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la
resistencia.
El carácter estabilizador del sistema ya no es represor, si no seductor, es decir,
cautivador.
En el sistema de dominación neoliberal ya no hay un oponente o un enemigo que oprime la
libertad, el neoliberalismo ha convertido al trabajador oprimido en empresario, en un
empleador de sí mismo. Hoy cada trabajador se explota a sí mismo en su propia empresa,
cada uno es amo y esclavo en una persona. La lucha de clases se convierte en una lucha
interna consigo mismo, el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza, y se cuestiona
así mismo y no a la sociedad.
Su eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición sino a través de la
realización y el deleite. En vez de generar hombres obedientes, los hace dependientes.
En los años 80, se protestaba en contra del censo demográfico porque se creía tener a un
estado que dominaba arrebatando información de los ciudadanos en contra de su voluntad,
hoy por hoy nos desnudamos de forma voluntaria y entregamos todos nuestros datos,
precisamente a través de un sentimiento libertad que hace imposible cualquier protesta.
¿Contra qué se protestaría? ¿Contra uno mismo?.
El autor dice que hay distinguir entre el poder que impone y el poder que estabiliza.
El poder estabilizador adquiere una forma amable y se hace invisible y hasta inatacable. El
sujeto sometido no es consciente de su sometimiento y se cree libre. Esta técnica de
dominación neutraliza la resistencia de forma efectiva.
Una dominación que somete y ataca la libertad no es estable, por eso es que el régimen
neoliberal es estable, ya que se inmuniza contra toda resistencia porque hace uso de la
Libertad en lugar de someterla.
La opresión de la libertad genera resistencia inmediata, en cambio, no sucede lo mismo con
la explotación de la Libertad.
Cada uno es amo y esclavo: la lucha de clases se convierte en una lucha interna
consigo mismo
Hoy por hoy no hay ninguna multitud capaz de convertirse en una masa protestante y
revolucionaria global.
La sociedad del autoempleado aislado constituye el modo de producción presente. Antes,
los empresarios competían entre sí; hoy, compiten todos con todos. La competencia total
conlleva un enorme aumento de la productividad y destruye la solidaridad y el sentido de
comunidad. No se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos y
aislados.
El autor dice que no es posible explicar el neoliberalismo de modo marxista ya que en el
neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la enajenación respecto del trabajo.
Con respecto al comunismo dice que constantemente se evoca el sharing y la comunidad.
(El sharing es compartir intercambiar bienes y servicios en línea y plataformas
electronicas). La economía del sharin sucederá a la economía de la propiedad y la
posesión.
La ideología de la comunidad realizada en colaboración lleva a la capitalización total de la
comunidad. Ya no es posible una amabilidad desinteresada, la amabilidad también se
comercializa, uno se hace amable para recibir mejores valoraciones. También en la
economía basada en la colaboración predomina la dura lógica del capitalismo. En este
compartir nadie da nada voluntariamente, el capitalismo llega a su plenitud en el momento
en el que el comunismo se vende como mercancía, y el comunismo como mercancía es el
fin de la revolución.