DERECHO NATURAL
Control de lectura
Amanda Guerra
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exclusivamente a mis conocimientos y no ha sido realizada con la ayuda de terceros o el
apoyo de apuntes, manuales, recursos electrónicos u otros medios, en cumplimiento del
Código de Honor de la Pontificia Universidad Católica”.
Si
1. ¿Cómo se adquieren las virtudes? Responda brevemente y luego compare la adquisición de la
virtud (moral) con la de los hábitos de la inteligencia.
Las virtudes se adquieren a través de los actos, es decir, para adquirir una virtud se requiere la
repetición de un acto, en relación con lo cual, se afirma, además, que se necesita a la fuerza de las
costumbres. Mientras que, adquisición de los hábitos de la inteligencia, se realiza a través de un
solo acto. De esta manera, es posible afirmar, que las virtudes requieren un esfuerzo para ser
adquiridas, mientras que no se requiere ningún trabajo para adquirir un hábito intelectual. Así, al
referirse a una pluralidad de hábitos se refiere a una pluralidad de operaciones. Mientras que, no es
así con la virtud debido a que esta necesita una pluralidad de acciones para su sola adquisición.
2. Explique por qué la noción de naturaleza libre es “contradictoria” desarrollando la relación que
existe entre libertad, hábitos y naturaleza.
El autor afirma que la noción de naturaleza libre es contradictoria, debido a que, la naturaleza como
principio de operaciones, se desencadena a partir de su causalidad, es decir, la naturaleza de por si
no es libre. De esta manera, para poder ser libre la persona debe adquirir hábitos, que actualicen sus
facultades y le permitan ejercer de su libertad. De esta manera, mientras la persona no haya
adquirido hábitos, sus facultades estarán cerradas a la libertad (no tendrán acceso). En suma, es
contradictorio afirmar la noción de naturaleza libre, porque la naturaleza de por si no otorga a la
persona la posibilidad de ejercer sus facultades cognoscitivas y volitivas con libertad, son más bien,
los hábitos los cuales, a modo de puente, conectan la naturaleza con la libertad humana, permitiendo
que se disponga de ella.
3. ¿Cuál es la importancia de que un filósofo viva según piensa? En esta misma línea, ¿por qué al
escribir sobre las virtudes es importante ser virtuoso?
El autor afirma que los verdaderos filósofos, tales como los clásicos eran aquellos que eran
vitalmente filósofos, es decir, que aquello que predicaban dirigía sus vidas. Se considera que el
saber no es algo que se alcance simplemente a través de actividades prácticas o libros, sino
viviéndolo. El filósofo para contemplar la verdad debe estar en una postura de completa abertura
hacia ella, para lo cual es necesaria la unión entre la vida y el pensamiento, en otras palabras, sus
actos deben estar ordenados hacia el saber. De otra manera, el filósofo estaría cayendo de en una
falta de coherencia vital. Por otro lado, en lo que consta a las virtudes, la misma adquisición de
estas explica la necesidad de ser virtuoso para conocerlas y estudiarlas. Tanto los hábitos como las
virtudes las conocemos a medida las adquirimos, y en especial las virtudes requieren un esfuerzo
extra, debido a que es necesaria la repetición de un acto. De esta manera, aquella persona que no
haya pasado por este proceso de adquisición de la virtud, que necesita esfuerzo y dedicación, muy
difícilmente va a saber que es lo que es la virtud. Esto se reflejó en el desarrollo de una ética de
virtudes por los antiguos filósofos griegos, quienes ponían en el centro de su desarrollo a esta.
4. ¿Cuáles son los actos de la razón práctica? ¿En qué consisten?
Los actos de la razón práctica son: conocer las cosas como bienes, relacionado al habito de
darse cuenta de que se están percibiendo los bienes. En segundo lugar, sopesar los distintos
actos conocidos, lo cual se vincula con el consejo o la deliberación. En tercer lugar, el
juicio práctico, es decir, el acto de conocer un bien en cuanto superior a los demás. Y, por
último, el acto del precepto o del imperio, esto es el mandato de la razón que indica el
movimiento adecuado hacia el bien (propio de la prudencia).
5. ¿Qué es lo que hace crecer a la virtud de la voluntad? ¿Cuál es la influencia de Dios en este
crecimiento de la virtud?
La virtud de la voluntad crece queriendo algo más perfecto que ella, es decir, en tanto más
perfectos son los bienes apetecidos, mayor es el crecimiento de la virtud de la voluntad, y
en consecuencia la rectitud de esta.
La influencia de Dios se refleja en este crecimiento de la virtud de dos maneras. Por un
lado, su posicionamiento como el fin último y bien perfectísimo hace que la voluntad que lo
quiera crezca en virtud. Por otro lado, la influencia de Dios se manifiesta como un
complemento, o más bien un perfeccionamiento del querer hacia una persona en cuanto
persona. Se afirma que para querer a una persona en cuanto persona es necesario conocerla
(porque todos somos distintos e irrepetibles). Lo cual, se perfecciona con el conocimiento
divino, ya que es Dios el único que puede saber completamente quien es esa otra persona, o
como es aquella otra persona. De tal manera, para lograr un querer completo del otro, que
signifique un crecimiento en la virtud de la voluntad, es necesario conocerla, aceptar la
existencia de Dios y comprender que las otras personas coexisten con Dios.
6. Señale qué entiende el autor por prudencia y explique por qué afirma que el mayor error
práctico es el que se comete por omisión. Señale, además, qué relación guarda ello con el
concepto de cobardía.
El autor define la prudencia como el hábito que perfecciona la razón práctica en el orden
del precepto, siendo esta destinada a mandar la acción u obra deliberada. Así establece que
lo propio del hombre prudente es mandar o gobernar. En relación con esto, el autor afirma
que no habría virtud de la prudencia sin los actos de mandar, es por ello, que el mayor error
en el orden práctico se cometo por omisión. Destaca, además, que este acto imprudente,
provocado por la omisión, puede conllevar como consecuencia un acto injusto.
Asimismo, el autor establece que la prudencia no implica cobardía. Afirma que el que
titubea exageradamente respecto de un asunto bueno sin ponerlo a la obra, esta siendo
llevado por la cobardía, lo cual no implica prudencia, en tanto las acciones morales son
para llevarlas a cabo y no solo predicarlas.
7. Explique por qué Santo Tomás afirma que “el vicio es corruptivo de la virtud” y cuál es la
relación de esto con la prudencia. También mencione las partes integrales (o requisitos) de la
prudencia con el respectivo vicio contrario a cada una.
La virtud se define como aquellos hábitos que perfeccionan el entendimiento para conocer
la verdad y el vicio se define como la ausencia indebida de virtud. En este sentido, el vicio
es corruptivo de la virtud, de manera que sus existencias son inversamente proporcionales.
En otras palabras, teniendo en cuenta que a cada virtud se lo contrapone un vicio, mayor
sea la presencia de ese vicio en la persona, menor va a ser la presencia de la virtud
adyacente. En relación con esto, Santo Tomás también destaca que los vicios de la voluntad
se oponen a la prudencia.
Las partes integrales de la prudencia y sus respectivos vicios contrarios son:
La memoria y el olvido
La inteligencia e ignorancia
Razón e irracionalidad
Solercia y negligencia
Docilidad e indolencia
Providencia y la imprevisión
Circunspección y la incircunspección
Precaución y falta de cautela.
8. ¿Cuáles son los motivos por los cuales se pueden dar los defectos en la prudencia y cómo se
relacionan con las distintas prudencias aparentes? ¿En qué consiste cada una de éstas?
El autor afirma que los defectos de la prudencia se pueden deber a que el fin no es bueno, los
medios no son buenos o que los actos racionales no son rectos. De esta manera, cualquiera de estos
motivos puede dar como efecto una prudencia aparente, es decir, un vicio que no es completamente
opuesto a la prudencia, y que incluso guarda cierta similitud con ella, pero que se presentan como
“defectuosos”.
En relación con ello las distintas prudencias aparentes son, el fin torcido y los medios no aptos, la
prudencia de la carne consiste en aquella que se contrapone a la prudencia espiritual, posicionando
como fin ultimo al deleite sensible. La astucia, consiste en “salirse siempre con la suya” a partir de
alguna estrategia, llevado a cabo a la mano del engaño en las palabras y el fraude en los hechos
(agrega el autor que esta prudencia aparente es una manifestación de soberbia). Por último, en
cuanto a la ilícita solicitud por las cosas temporales y la excesiva preocupación por el futuro, esta
consiste en querer las cosas temporales como fines, o en el estudio superfluo que supone procurar
en lo temporal y en el superfluo temor.