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Zorobabel Esdras y Nehemias

El documento detalla el regreso de los judíos a Jerusalén bajo el liderazgo de Zorobabel tras el cautiverio babilónico, destacando la importancia de la reconstrucción del Templo y la restauración de la vida religiosa. Se menciona el papel crucial de Esdras y Nehemías en la revitalización espiritual de la comunidad judía, así como los desafíos enfrentados durante este proceso. La narrativa subraya que, aunque el regreso fue un momento de alegría, la transformación espiritual del pueblo era esencial para cumplir las promesas de Dios.

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Zorobabel Esdras y Nehemias

El documento detalla el regreso de los judíos a Jerusalén bajo el liderazgo de Zorobabel tras el cautiverio babilónico, destacando la importancia de la reconstrucción del Templo y la restauración de la vida religiosa. Se menciona el papel crucial de Esdras y Nehemías en la revitalización espiritual de la comunidad judía, así como los desafíos enfrentados durante este proceso. La narrativa subraya que, aunque el regreso fue un momento de alegría, la transformación espiritual del pueblo era esencial para cumplir las promesas de Dios.

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MINISTERIO DE EDUCACIÓN CRISTIANA

ASAMBLEAS DE DIOS DE VENEZUELA

VALENCIA EDO. CARABOBO

Zorobabel
El Primer Regreso

Estudiante: Wilmary Salas


C.I.25.110.280
Nivel 5B Sabatino
INTRODUCCION
Los años del cautiverio babilónico fueron penosos pero provechosos para Juda. El dolor de
estar en cautividad bajo una nación pagana, de ver a Jerusalén quemada y saqueada, de
testimoniar el fin de la monarquía, y de no tener lugar alguno para sacrificar y adorar fue
terrible. Pero estos años también trajeron grandes beneficios para el pueblo. Aprendieron
que servir a los ídolos era una insensatez y fueron mayormente sanados de su idolatría.
Adquirieron también un renovado amor y lealtad por las Escrituras. No tenían templo ni
sacerdocio funcional, pero tenían la Palabra de Dios. Se cree comúnmente que la sinagoga,
un lugar local de reunión para la lectura y enseñanza de las Escrituras, se originó durante el
cautiverio babilónico.

El primer regreso de Zorobabel después del cautiverio babilónico se refiere a su liderazgo


del primer grupo de judíos que volvieron a Jerusalén para reconstruir el Templo. Este grupo,
compuesto por 42,360 personas, regresó bajo el reinado de Ciro el Grande, rey del Imperio
Aqueménida, en el año 538-520 a.C. Zorobabel, descendiente del rey David y gobernador
de Judea, fue la figura central en este evento significativo para la historia judía.
El cautiverio babilónico había terminado, y Ciro, el rey persa, emitió un decreto permitiendo
el regreso de los judíos a su tierra. Zorobabel, junto con Josué el sumo sacerdote, encabezó
el grupo que retornó para reconstruir el Templo en Jerusalén.
La reconstrucción del Templo era un proyecto fundamental para la restauración de la vida
religiosa y nacional judía.
El proceso de reconstrucción enfrentó oposición y dificultades, pero finalmente se completó
con éxito.
Los libros de Esdras y Nehemías narran este evento, destacando el papel de Zorobabel y
otros líderes en la restauración de Jerusalén y la comunidad judía.
Esdras-Nehemías retoma la historia unos cincuenta años después y narra el regreso de
algunos israelitas a Jerusalén y lo que sucedió cuando reconstruyeron sus vidas y la ciudad.
Más específicamente, el libro se centra en tres líderes clave que lideraron la reconstrucción:
Zorobabel, Esdras y Nehemías. Zorobabel primero dirigió a un gran grupo de regreso a
Jerusalén para reconstruir el templo ( Esdras 1-6 ). Unos sesenta años después, Esdras llegó
a Jerusalén para enseñar la Torá y reconstruir la comunidad ( Esdras 7-10 ). Pronto le siguió
Nehemías, quien dirigió la reconstrucción de las murallas de Jerusalén ( Nehemías 1-7 ).
Las tres historias están diseñadas para ser paralelas. Cada una comienza con un rey de
Persia, inspirado por Dios, que envía un líder a Jerusalén, ofreciéndole recursos y apoyo.
El templo fue reconstruido entre los años 537 y 516. Luego existe una laguna histórica que
abarca la época de Ester. Hay eruditos que suponen que la repatriación de Nehemías
precedió a la de Esdras, y que el libro de aquel debería insertarse entre los capítulos seis y
siete de éste. Sin embargo, los datos históricos y los argumentos referentes a las fechas
son complicados, y ninguna teoría puede pretender una exactitud absoluta. Es
conveniente aceptar la cronología natural de los dos libros.
Regresar a su tierra no garantiza un cambio en el estado espiritual del pueblo. Dios
cumplirá las promesas de su pacto, pero el pueblo necesita una transformación integral
de su corazón si quiere amar y obedecer a su Dios.
Esdras era un escriba encargado de los asuntos judíos en la corte de Persia. Se destaca en la
restauración porque "más que cualquier otro, él contribuyó a la formación del carácter judío
entre el período del Antiguo Testamento y el tiempo de Cristo. La gran misión de Esdras fue
explicar la Ley a su pueblo y enseñar cómo vivir conforme a ella; es decir, cómo poder aplicar
sus preceptos a todos los aspectos de la vida. La Ley debía ser la norma de conducta de
todos los judíos.
El decreto de Ciro (Esdras 1). El escritor sagrado señala claramente que Jehová movió el
espíritu de Ciro para que permitiera el regreso de los judíos a su patria.
El personaje máximo de la restauración de Jerusalén no fue Ciro, Zorobabel, ni Esdras, sino
Dios. Acomodándose a la religión de los judíos, el monarca persa afirmó que él estaba
comisionado por "Jehová, el Dios de los cielos" para construir un templo en Jerusalén.
Demostraba así verdadera generosidad, al conceder no sólo permiso para volver, sino
también ayuda material además de instar a los vecinos a prestar su cooperación.
DESARROLLO

La historia comienza con un decreto de Ciro ( Esdras 1:1-4 ), el rey de Persia que es movido
por Dios a permitir que los exiliados regresen a Jerusalén y reconstruyan el templo. El autor
dice que esto cumple una promesa hecha por el profeta Jeremías ( Jer. 25 ) de que los
exiliados algún día regresarían. Ahora bien, este cumplimiento debería despertar nuestras
esperanzas en muchas otras promesas proféticas de que el exilio de Israel no fue el final de
su historia.
Debemos recordar las esperanzas proféticas de un rey mesiánico del linaje de David ( Isaías
11 ; Oseas 3 ), de un templo reconstruido donde morará la santa presencia de Dios ( Ezequiel
40-48 ; Zacarías 2 ), y de que el Reino de Dios venga sobre todas las naciones y traiga su
bendición sobre todos ( Isaías 2 ; Zacarías 8 ) tal como le prometió a Abraham ( Génesis
12:1-3 ).
La Historia de Zorobabel: Su nombre significa "plantado en Babilonia". Representa a la
generación nacida en el cautiverio babilónico y lidera una oleada de personas de regreso a
Jerusalén ( Esdras 1-2 ). él príncipe Zorobabel fue el dirigente popular sin ser oficialmente
nombrado.
Zorobabel era el jefe de la tribu de Judá al regresar del cautiverio babilónico, durante el
primer año del reinado de Ciro. Según la historia de Zorobabel en las Escrituras, en el primer
año del reinado de Ciro, vivía en Babilonia y era reconocido como el príncipe de Judá durante
el cautiverio, lo que posteriormente se conocería como «el príncipe del cautiverio» o «el
príncipe». Al emitirse el decreto de Ciro, lo aprovechó de inmediato y se puso al frente de
aquellos de sus compatriotas «cuyo espíritu Dios había despertado para ir a edificar la casa
del Señor que está en Jerusalén». Es probable que estuviera al servicio del rey de Babilonia,
tanto por haber recibido el nombre caldeo de Sesbasar, como Daniel y los tres hijos, como
por haber sido nombrado gobernador de Judea por el rey persa.
¿Qué fue lo que impulsó a los desterrados a volver con Zorobabel?
fueron en gran parte el fervor patriótico y la fe santa de sus dirigentes, que conmovieron al
pueblo. El gran entusiasmo de ellos era contagioso. Solamente 42.360 judíos volvieron, y
con los esclavos y músicos, sumaban unas 50.000 personas.
Se considera que este regreso fue un segundo éxodo de Israel. El gozo y los cánticos
caracterizaron los preparativos y la partida. Un salmista desconocido expresa los
sentimientos de los repatriados: "Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua
de alabanza" (Salmo 126:1, 2). El camino era largo, unos 1.500 kilómetros, y a través del
desierto. Fue un viaje de cuatro meses. Pero por el gozo que sentían, no les pareció tan largo
ni fastidioso. Los músicos tocaban y el pueblo cantaba. Era como un avivamiento o un nuevo
nacimiento.
Tras establecerse en Jerusalén, reconstruyeron el altar para ofrecer sacrificios y,
posteriormente, el templo mismo. La ceremonia de colocación de los cimientos ( Esdras 3 )
y la dedicación final del templo ( Esdras 6 ) son momentos clave. Cabe recordar las historias
pasadas de la dedicación del tabernáculo y el templo, cuando descendió la nube ardiente
de la presencia de Dios ( Levítico 9 ; 1 Reyes 8 ). Eso no es lo que sucede en este caso, y
mientras algunos se alegraban con el nuevo templo, los ancianos que habían visto el templo
anterior de Salomón clamaban de dolor. Este edificio no se parece en nada a su glorioso
pasado ni a las esperanzas que albergaban para el futuro.

Aquí es donde encontramos la primera historia de oposición, y es curiosa. Los descendientes


de los israelitas que no fueron llevados al exilio y que llevaban tiempo viviendo en los
alrededores de Jerusalén acuden a ofrecer ayuda para la reconstrucción del templo ( Esdras
4 ). Zorobabel se niega y dice: "¡No tienes parte en nuestro templo!". Es comprensible que
esto genere conflicto, que Zorobabel finalmente supera, pero deberíamos sentirnos
decepcionados. Los profetas habían imaginado que las tribus de Israel se unirían con todas
las naciones para participar en la adoración del Dios de Israel cuando finalmente llegara su
Reino ( Isaías 2 ; Zacarías 8 ). Este giro de los acontecimientos es, como mínimo, un inicio
decepcionante.
No se había avanzado mucho en la construcción cuando surgieron los disturbios. Los
samaritanos al norte, Amón al oriente, Gesem y sus árabes al sur, y al oeste la ciudad de
Asdod, eran más bien enemigos que amigos.
Los dirigentes de los samaritanos, al saber que los judíos habían comenzado a reedificar el
templo, ofrecieron ayudarles, alegando que adoraban al mismo Dios. ¿Por qué no aceptaron
los judíos su ayuda? Los samaritanos no practicaban la religión pura de Jehová.
Los samaritanos se volvieron hostiles hacia los repatriados e hicieron todo lo posible para
estorbar la construcción. Mediante maniobras políticas, el pueblo de Samaría pudo
convencer al rey de Persia que le era conveniente interrumpir los trabajos.
A pesar de la inactividad del pueblo, Dios no abandonó sus planes. En el año 520 a.C., Jehová
levantó a dos profetas, Hageo y Zacarías, para alentar al pueblo a continuar en la obra.
Hageo les manifestó a los judíos que no era extraño que se quejaran de la difícil situación y
de la carestía de la vida, pues Dios estaba en su contra.
En respuesta a la fogosa predicación de los dos profetas, los líderes Zorobabel y Jesúa y el
pueblo judío se levantaron y volvieron a edificar. La moral del pueblo se mantenía a un nivel
elevado, a raíz de la continua predicación alentadora de Hageo y Zacarías.
La construcción del templo duró cinco años. Los materiales que se emplearon en la
edificación fueron de inferior calidad a los que se usaron en el templo de Salomón, y faltaba
el arca, pues ésta había sido destruida por los babilonios en la toma de Jerusalén. Sin
embargo, Dios le inspiró a Hageo esta afirmación: "La gloria postrera de esta casa será mayor
que la primera" (Hageo 2:9). De más valor es un rústico salón donde habita la gloria de Dios,
que una suntuosa catedral sin su presencia.
La dedicación del templo fue una ceremonia impresionante y motivo de gran gozo. Entre los
muchos sacrificios ofrecidos, estuvo el de doce machos cabríos en expiación por las doce
tribus (6:17). Al parecer, los judíos consideraron que se había restaurado la nación entera.
La celebración de la Pascua fue muy interesante. Esta había sido instituida para que los
hebreos recordaran siempre su liberación de la esclavitud de Egipto. Ahora se gozaban
también de la liberación de Babilonia.
Esdras
Segundo Regreso
El Segundo Regreso, liderado por Esdras, se refiere al retorno de un grupo de judíos desde
Babilonia a Jerusalén, bajo el permiso del rey persa Artajerjes. Unos 58 años después,
Esdras, un escriba y sacerdote, encabezó un segundo grupo de repatriados con el propósito
de restaurar la vida religiosa y espiritual de la comunidad.
DESARROLLO
Entre el año 516 a.C. y 458 a.C Jerjes (Asuero) ascendió al trono de Persia, cabe destacar
que los acontecimientos del libro de Ester ocurrieron en este período. Hacia fines de este
intervalo, la espiritualidad decayó en Jerusalén.
La nueva generación nada sabía del fervor de sus padres y abuelos. La desidia y la debilidad
caracterizaban las prácticas de fe; es decir, los judíos no cumplían estrictamente la Ley de
Moisés, por lo que Jerusalén marchaba nuevamente hacia la decadencia. Pero Dios levantó
a un hombre, Esdras, para hacer volver a su pueblo.
Los capítulos siete y ocho giran en torno al regreso del cautiverio bajo el mando de Esdras.
El regreso del cautiverio bajo el mando de Esdras se inició por una petición que éste hizo
ante el rey (7:1-10). Esdras debe de haber acudido al rey pidiéndole que concediera a
muchos judíos de su imperio la libertad de regresar a la tierra de sus padres. Como veremos,
el rey no sólo concedió a Esdras lo que pidió, sino también todo lo que necesitaba.
La genealogía de Esdras presentada en Esd. 7:1-5 indica que él era descendiente de Aarón,
el sumo sacerdote.
Esdras, junto con algunos de los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas, los cantores, los
porteros y los servidores del templo salieron de Babilonia el primer día del primer mes, en
el séptimo año del rey Artajerjes, y llegaron a salvo a Jerusalén el primer día del quinto mes,
gracias a la buena mano de Dios.
Esdras dispuso su corazón para inquirir y cumplir la ley de Jehová y enseñar Sus estatutos y
ordenanzas (7:10). Debemos ver la diferencia que existe entre los estatutos y las
ordenanzas. Los Diez Mandamientos constituyen los elementos principales de la ley, pero
estos mandamientos tienen ciertos estatutos, que dan todos los detalles. Por ejemplo, el
cuarto mandamiento tiene que ver con la observancia del día de reposo. Pero los detalles
de este mandamiento se hallan en los estatutos. Las ordenanzas son estatutos a los que se
han agregado juicios. Cuando se agrega un juicio a un estatuto, éste se convierte en
ordenanza. En cuanto al mandamiento de guardar el día de reposo, no sólo hay estatutos
que proporcionan los detalles con respecto al mandamiento, sino también ordenanzas que
enuncian el juicio que les acontecerá a los que lo quebranten.
Esdras no sólo había dispuesto su corazón para inquirir y cumplir la ley de Jehová, sino
también para enseñar Sus estatutos, con los detalles, y Sus ordenanzas, con los veredictos y
juicios.
La influencia de Esdras fue el factor determinante que hizo de los judíos el "pueblo del
Libro". Esdras se distinguió por poner una atención especial a la Ley de Moisés, dando
mucho énfasis a su estudio. Desde ese entonces, la nación se caracterizó por su respeto a la
Ley.
El decreto de Artajerjes rey de Persia
✓ Permite que los hijos de Israel, los sacerdotes y los levitas vuelvan a Jerusalén.
✓ Permite que se tome lo necesario para la casa de Dios.
✓ Ordena a todos los tesoreros que concedieran prontamente todo lo que les pidiera
el sacerdote Esdras para la casa de Dios.
✓ Ordena a los tesoreros que no impongan tributo, contribución ni renta.
✓ Autoriza a Esdras para que designe a magistrados y jueces.
✓ Esdras bendice a Dios: El bendijo a Dios por haber puesto el designio en el corazón
del rey para honrar la casa de Jehová en Jerusalén, declarando que Dios había
inclinado hacia él su misericordia delante del rey, y de sus consejeros, y de todos los
príncipes poderosos del rey.

Esdras proclamó ayuno antes de salir de Babilonia, a fin de humillarse delante de Dios para
pedir un camino recto, y así no solicitar de parte del rey ni tropas ni jinetes que les
defendieran del enemigo en el camino (vs. 21-23). En lugar de pedir tropas, que el rey habría
proporcionado, Esdras puso su confianza en la buena mano de Dios.
Esdras apartó a doce principales de los sacerdotes para que se encargaran de las ofrendas
de plata, oro y utensilios de la casa de Dios y para que trajeran todo esto a la casa de Dios
en Jerusalén (vs. 24-30). Era una responsabilidad importante, porque suponía riesgo y
peligro durante el viaje de Babilonia a Jerusalén.
Ellos llegaron a Jerusalén y entregaron toda la plata, el oro y los utensilios a la casa de Dios
después de pesarlos (vs. 32-34). Esto indica que entregaron estas riquezas con mucho
cuidado.
Los hijos de la cautividad, los que regresaron, entregaron los decretos del rey a sus sátrapas
y a los gobernadores del otro lado del río, los cuales sostuvieron al pueblo y la construcción
de la casa de Dios (v. 36).
Los capítulos nueve y diez relatan cómo los cautivos que regresaron se purificaron de la
contaminación engendrada por las esposas extranjeras. Dios había exhortado a los hijos de
Israel, cuando entraron en la buena tierra, a que no contrajeran matrimonio con los pueblos
de aquel país. Pero en el tiempo de Esdras, no sólo la gente común sino también los
sacerdotes y los levitas tenían esposas extranjeras.
Esdras rasgó sus vestidos y arrancó pelo de su cabeza y su barba, y se sentó angustiado,
rodeado de los que temblaban a las palabras del Dios de Israel (vs. 3-4). Los que temían las
palabras de Dios eran los fieles. Así que Esdras Hace una confesión completa de las
iniquidades de los hijos de Israel, Agradece a Dios por haber dejado un remanente libre,
Confiesa que se han contaminado.
No hay que echar la culpa a Esdras por romper los hogares, sino a los hombres que
contrajeron estos matrimonios, desafiando la Ley El total de culpables que se casaron con
mujeres extranjeras fueron 114 hombres, incluyendo una proporción de sacerdotes
relativamente alta. Los sacerdotes habían formado un diez por ciento de los repatriados,
pero el quince por ciento de los culpables eran sacerdotes. Kidner comenta que ni los
antepasados ni el oficio pueden garantizar la rectitud.

CONCLUSION SEGUNDO REGRESO.


Hemos visto que Esdras da mucho énfasis al asunto de la mano de Dios. Por Su mano, Dios
entregó a los hijos de Israel a la cautividad; y también por Su mano, los sacó de su cautiverio
y los volvió a la tierra de sus antepasados. Así vemos que el mismo Dios hizo dos cosas
diferentes: entregó Su pueblo en manos de sus enemigos como cautivos, y luego los liberó
del cautiverio y los devolvió a su patria. Esdras, un hombre sabio, entendía esto
perfectamente.
Esdras se dio cuenta de que el primer regreso no fue perfecto, ni completo, y que se
necesitaba alguien versado en la ley de Dios para que ayudara al pueblo a conocer a Dios no
sólo de manera general, sino conforme a lo que Dios había hablado. Esdras tenía tal
capacidad, y se ofreció para presentarse ante el rey y solicitar de él un decreto que les
permitiera a los judíos hacer todo con libertad.
Esdras se presentó ante el rey para que le concediera su solicitud (Esd. 7:6). Así vemos que,
a veces Dios despierta personalmente nuestro espíritu para que hagamos algo por El. No
obstante, a menudo Dios permanece en secreto, pues se da cuenta de que es mejor que
hagamos algo porque tenemos la capacidad, como la tenía Esdras.
Fechas notables en Esdras
538: el edicto de Ciro, que permitió a los judíos volver a su patria.
537: el regreso de unos 50.000 judíos dirigidos por Zorobabel.
536: reconstrucción del altar para los sacrificios.
535: comienzo y detención del trabajo para el templo.
535-520: no se hacen más trabajos en el templo.
520: el decreto de Ciro confirmado por Darío 1; éste ayuda en la construcción del templo; el
profeta Hageo comienza su ministerio.
516: la finalización y dedicación del templo.
458: segundo regreso a Judá, conducido por Esdras.
Nehemías
Tercer Regreso
El libro de Nehemías relata la conclusión del período de reconstrucción y restauración que
duró los cien años que siguieron al cautiverio babilónico. Nehemías llegó a Jerusalén en el
año 444 a.C. Habían transcurrido 94 años desde el día en que se promulgara el decreto de
Ciro, que permitió el primer retorno, y trece años desde el segundo regreso dirigido por
Esdras. Al parecer, el gran maestro dé la Ley y reformador había abandonado la dirección
de los repatriados para dedicarse a sus funciones sacerdotales y al estudio de la Ley.
DESARROLLO

Nehemías ocupaba providencialmente el cargo de copero en el palacio de Susa, capital del


imperio persa. Su tarea consistía en verter vino en la copa real y ofrecérsela al rey, probando
el vino él primero, por si acaso estaba envenenado.
Las tristes noticias traídas por su hermano, conmovieron su corazón. Los repatriados habían
comenzado la obra de reconstruir las murallas de Jerusalén, pero los samaritanos le habían
escrito al rey Artajerjes Longimano (464-423), advirtiéndole que le sería perjudicial permitir
la continuación del proyecto. Cuando los samaritanos recibieron la orden real de que
detuvieran la reconstrucción, destruyeron violentamente las murallas ya parcialmente
construidas y quemaron las puertas con fuego (Esdras 4:7-23).
Cuando se entera del estado ruinoso de los muros de Jerusalén, ora y recibe permiso del rey
persa Artajerjes para ir a reconstruirlos. El rey incluso le da una escolta armada y recursos
adicionales.
Después de llegar y comenzar el proyecto de construcción, él también enfrenta la oposición
de las personas que ya vivían alrededor de Jerusalén.
El profeta contemporáneo Zacarías dijo que la nueva Jerusalén del Reino de Dios sería una
ciudad sin muros, rodeada por la presencia de Dios y unida por personas de todas las
naciones ( Zac. 2:3-11 ).
Al llegar a Jerusalén, Nehemías descansó por espacio de tres días, posiblemente para
aprovechar la oportunidad de conocer la situación desde adentro, y poder conocer desde
más cerca el punto de vista de los judíos. Entonces podría tomar el problema como algo
"nuestro" y no algo "de ustedes". Luego actuó

La primera tarea de Nehemías al llegar a Jerusalén era una


inspección de la condición del muro. El texto no nos dice
por qué Nehemías hizo esta inspección de noche. pero es
probable que quería guardar sus propósitos en secreto
para que no hubiera una filtración al enemigo. A lo mejor
Nehemías entendía también la sabiduría de formar un
buen plan antes de darlo a conocer a la gente. De todos
modos, Nehemías no reunió a los lideres de Jerusalén para
informales, hasta después de haber enjuiciado la
situación. En seguida los obreros fueron contratado.
Nehemías reparte el trabajo (Nehemías 3). Para facilitar la obra, Nehemías la repartió entre
44 grupos de obreros, adjudicando los trabajos de cada sección a hombres que vivían en el
mismo sector de la muralla. Así aprovechó su interés personal de beneficiarse con la
protección de un muro bien construido.
Sanbalat desató una guerra psicológica contra Nehemías y los edificadores del muro. Se
burló de los judíos, empleando una ironía cortante.
Los grandes hombres de Dios no permiten jamás que la burla los detenga. ¿Cómo reaccionó
Nehemías? No cedió ante el enemigo ni le contestó. Continuó trabajando y le presentó su
caso a Dios en oración.
Se terminó la muralla en cincuenta y dos días (véase vers. 15), y se establecieron guardias
para proteger a quienes vivían en la ciudad. La muralla era una protección, pero también
era un símbolo físico importante del establecimiento de los judíos como nación. La ciudad
santa se transformó en una fuerza unificadora a medida que algunas familias fueron elegidas
al azar para vivir en ella (Nehemías 11:1-2). Sanbalat y los otros enemigos de Judá
comprendieron cabalmente el significado de las murallas y de los esfuerzos que Nehemías,
como caudillo, hacía para unificar a su pueblo. Por eso es que la oposición que demostraron
era tan persistente.
Esdras y Nehemías unen fuerzas para lograr la renovación espiritual entre el pueblo. Reúnen
a los antiguos exiliados para un gran festival donde leen y enseñan la Torá a todo el pueblo
durante siete días. A continuación, celebran la Fiesta de los Tabernáculos para recordar la
fidelidad de Dios desde el éxodo y los viajes por el desierto. Después de esto, el pueblo
ofrece una confesión de sus pecados, así como de los pecados de sus antepasados,
prometiendo renovar su pacto con Dios y seguir todos los mandamientos de la Torá.
Terminan con una gran celebración sobre los muros terminados de Jerusalén que hace eco
de la celebración del templo anteriormente en el libro.
Una vez más la bondad de Nehemías quedó demostrada. No se limitó a invitar a la gente a
participar en una festividad religiosa sino también a recordar a los pobres, a compartir su
gozo por la bondad de Dios mediante el servicio caritativo.
CONCLUCSION

Al examinar el Antiguo Testamento, encontraremos evidencia, una y otra vez, de que las
condiciones pudieron haber sido mejores si el pueblo hubiera cumplido su parte de los
pactos (convenios). Pero también puede ver que el Señor nunca pierde el control de las
distintas situaciones.
Bajo lo que parecían ser las peores circunstancias, los mandatarios, sacerdotes y profetas
del Señor recibieron instrucciones de hacer ciertas cosas que tenían como propósito
hacerlos merecedores de todas las bendiciones que el pueblo del Señor quería recibir. No
parecía posible hacer lo que el Señor pidió del pueblo mediante Zorobabel, Esdras y
Nehemías. Sin embargo, con un poquito de esfuerzo de parte de los profetas, la confianza
del pueblo aumentó y todos se esforzaron.
Los judíos en la época de Nehemías hicieron votos de renovar los convenios que ellos y sus
padres habían hecho. Hoy día algunas personas hacen convenios y lo toman ligeramente,
actitud que el presidente Joseph Fielding Smith comentó así:
“Deberíamos comprender sincera y plenamente que ningún requisito, solicitud o
mandamiento hecho al hombre por el Padre o el Hijo, se da sino con el propósito de
adelantar al hombre en la senda de la perfección eterna. Nunca, en momento alguno, el
Señor ha dado un mandamiento que no haya sido para glorificar al hombre y acercarlo a la
asociación eterna con el Padre y el Hijo. Somos demasiados los que recibimos los
mandamientos del Señor con un espíritu de indiferencia o con la actitud mental de que se
han dado con el solo propósito de privarnos de alguna comodidad o placer sin provecho real
derivado de la obediencia a ellos.

BIOGRAFIAS

Panorama del Antiguo Testamento, Paul N. Benware


Libro: los libros históricos PABLO HOFF
[Link]

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