Desarrollo D
Desarrollo D
DEL TRABAJO
I. LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
3. Reserva de ley para la regulación de derechos y del Estatuto de los Trabajadores
La CE establece una reserva de ley para la regulación de los derechos fundamentales y libertades
públicas, así como para el desarrollo del Estatuto de los Trabajadores. Esto significa que solo mediante
una ley formal, aprobada por las Cortes Generales, pueden regularse estas materias, garantizando así
su estabilidad y protección frente a posibles cambios legislativos arbitrarios.
1. Razones de la aparición del derecho social internacional y el artículo 10.2 CE
El Derecho social internacional surge como respuesta a la necesidad de establecer normas que
protejan los derechos laborales a nivel global. El artículo 10.2 de la CE reconoce la validez de los
tratados internacionales ratificados por España, siempre que no contravengan la CE. Esto implica que
las normas internacionales en materia laboral tienen un rango superior a la legislación nacional, pero
inferior a la CE.
3. Naciones Unidas: Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y Pactos de 1966
La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 establece los derechos fundamentales que
deben ser protegidos a nivel mundial. Los Pactos de 1966, el Pacto Internacional sobre Derechos
Civiles y Políticos y el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, amplían
y detallan estos derechos, incluyendo derechos laborales como el derecho al trabajo, a condiciones
laborales justas y a la seguridad social.
4. Derecho social europeo del Consejo de Europa: Convenio de Roma y Carta Social Europea
El Consejo de Europa ha adoptado instrumentos clave en materia de derechos sociales, como el
Convenio Europeo de Derechos Humanos y la Carta Social Europea. Estos documentos establecen
derechos laborales fundamentales, como el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda y a la
protección social. El control de su cumplimiento se realiza a través del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos.
1. Ley
La ley es la norma jurídica aprobada por las Cortes Generales que regula las materias de su
competencia. En el ámbito laboral, la ley establece los derechos y obligaciones de los trabajadores y
empleadores, así como las condiciones de trabajo.
2. Decreto-Ley
El Decreto-Ley es una norma con rango de ley dictada por el Gobierno en casos de urgente necesidad.
Tiene fuerza de ley, pero debe ser convalidado por las Cortes Generales en un plazo determinado.
V. REGLAMENTO
El reglamento es una norma jurídica dictada por el poder ejecutivo que desarrolla y concreta las leyes. En el
ámbito laboral, los reglamentos establecen las condiciones específicas para la aplicación de las leyes laborales,
como las normas de seguridad e higiene en el trabajo o los procedimientos para la resolución de conflictos
laborales.
VI. CONVENIO COLECTIVO
El convenio colectivo es el acuerdo celebrado entre los representantes de los trabajadores y los empleadores
que regula las condiciones laborales en una empresa o sector. Tiene fuerza vinculante para las partes que lo
suscriben y puede establecer condiciones más favorables para los trabajadores que las previstas en la ley.
El contrato de trabajo es el acuerdo entre el trabajador y el empleador por el cual el primero se compromete a
prestar sus servicios bajo la dirección del segundo, a cambio de una remuneración. Puede ser verbal o escrito y
debe cumplir con los requisitos establecidos por la legislación laboral.
Los usos y costumbres profesionales son prácticas reiteradas y aceptadas en un determinado sector o empresa
que, aunque no estén recogidas en la legislación o en el convenio colectivo, se consideran parte del contrato de
trabajo. Tienen valor normativo en la medida en que no contravengan la ley o los derechos fundamentales de los
trabajadores.
2. La jurisprudencia
La jurisprudencia es el conjunto de sentencias dictadas por los tribunales que interpretan y aplican las
normas jurídicas.
2. Las cuatro notas de la definición legal de trabajador: voluntariedad, retribución, dependencia y
ajenidad
La relación laboral se caracteriza por la concurrencia de cuatro elementos esenciales. La voluntariedad
implica que el trabajo se presta libremente, sin coacción. La retribución señala que existe una
contraprestación económica acordada. La dependencia hace referencia a que el trabajador está sujeto
a las órdenes e instrucciones del empleador, inserto en su ámbito organizativo. Por último, la ajenidad
implica que el fruto del trabajo y el riesgo económico corresponden al empleador. Estas notas se
analizan de forma conjunta para determinar la existencia o no de una relación laboral.
3. Las exclusiones del ámbito de aplicación del Estatuto de los Trabajadores
No todas las relaciones de prestación de servicios están incluidas dentro del ámbito laboral. El artículo
1.3 del ET establece exclusiones, como los funcionarios públicos, las prestaciones personales
obligatorias, los trabajos familiares cuando no exista verdadera relación laboral, o los trabajos
benévolos o amistosos. También se excluyen figuras como los socios de cooperativas o los
transportistas con vehículo propio cuando actúan con autonomía. Estas exclusiones se justifican por la
falta de alguna de las notas esenciales del contrato de trabajo, especialmente la ajenidad o la
dependencia.
El trabajador no puede realizar actividades que impliquen competencia con su empresa mientras dure
la relación laboral, salvo autorización expresa. Este deber protege los intereses del empleador y deriva
de la buena fe contractual. Además, puede pactarse la no competencia tras el cese del contrato,
siempre que esté justificada, no supere los dos años (uno para personal no cualificado) y sea
compensada económicamente. El incumplimiento permite al empleador reclamar daños o aplicar
cláusulas penales.
4. El poder de control del empresario y el límite de los derechos fundamentales del trabajador
El empresario tiene la facultad de supervisar el cumplimiento de las tareas laborales, incluyendo el
control del rendimiento y la conducta del trabajador. No obstante, este poder está limitado por los
derechos fundamentales del trabajador, como la intimidad y la dignidad, y debe ejercerse de manera
proporcional y respetuosa.
V. CESIÓN ILEGAL
La libertad de selección y contratación permite al empresario elegir a los trabajadores más adecuados para la
empresa. Sin embargo, esta libertad está limitada por el principio constitucional y legal de no discriminación, que
prohíbe cualquier trato desigual por razones de sexo, raza, religión, orientación sexual, discapacidad o cualquier
otra condición personal o social. Esta restricción garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo
y evita prácticas discriminatorias que puedan perjudicar a colectivos vulnerables. La jurisprudencia protege
activamente estos derechos y sanciona cualquier forma de discriminación en el proceso de selección.
Antes de la firma formal del contrato, se producen los estadios previos, que incluyen las negociaciones y
acuerdos iniciales entre las partes. Los tratos preliminares consisten en una fase de negociaciones que pueden
generar obligaciones de buena fe y confianza recíproca, aunque no sean jurídicamente vinculantes. El
precontrato es un acuerdo en el que las partes se comprometen a formalizar el contrato de trabajo, pudiendo
tener efectos vinculantes y generar responsabilidades en caso de incumplimiento. Estas etapas son clave para
establecer los términos y condiciones que regirán la relación laboral.
El contrato de trabajo se caracteriza por la prestación de servicios retribuidos bajo dependencia y ajenidad. Se
distingue de otros contratos por esta relación de subordinación y la remuneración pactada. Existe una
presunción de contrato de trabajo cuando concurren estos elementos, que puede ser desvirtuada mediante
prueba en contrario. Los requisitos esenciales incluyen el consentimiento, objeto lícito y causa. Aunque la forma
puede ser verbal, ciertas modalidades requieren formalización escrita. El período de prueba permite a ambas
partes evaluar la relación. La empresa debe comunicar el contrato a servicios públicos y entregar copia a
representantes sindicales, garantizando transparencia y control.
La contratación indefinida se considera la forma más favorable y estable de relación laboral. Incluye el contrato
indefinido ordinario, el indefinido “no fijo” en el sector público y el indefinido adscrito a obra en la construcción. El
contrato fijo discontinuo regula la prestación de servicios en periodos alternos. La legislación y la jurisprudencia
favorecen la conversión de contratos temporales en indefinidos para promover la estabilidad laboral,
estableciendo incentivos para los empleadores y limitaciones para el abuso de la temporalidad.
Regidos por el Real Decreto-ley 32/2021, los contratos temporales se justifican por circunstancias productivas o
la sustitución de trabajadores. Además, existen otros contratos temporales con regulación específica. Estas
modalidades deben cumplir requisitos estrictos para evitar fraudes y abuso, y están sujetas a limitaciones en
cuanto a duración y renovación. Las disposiciones comunes garantizan derechos mínimos y prohíben la
encadenación abusiva para evitar la precariedad.
El contrato a tiempo parcial se caracteriza por la prestación laboral con jornada inferior a la ordinaria, regulada
legalmente para evitar discriminaciones. Su duración debe constar por escrito, especificando horas y
distribución. La conversión voluntaria entre tiempo parcial y completo debe ser respetada, con obligación
empresarial de informar sobre vacantes. Se regulan las horas complementarias y extraordinarias con límites
específicos. La protección social y la igualdad son principios esenciales para este tipo de contratos, garantizando
proporcionalidad en derechos y cotizaciones.
Existen dos modalidades principales: el contrato de formación en alternancia y el contrato para obtención de
práctica profesional adecuada al nivel de estudios. Su finalidad es la integración de jóvenes en el mercado
laboral mediante formación y experiencia. Estos contratos tienen regulación especial en duración, contenido
formativo y retribución, buscando compatibilizar empleo y aprendizaje, y fomentando la inserción laboral con
medidas adaptadas a las necesidades educativas y formativas.
VIII. OTROS CONTRATOS Y MODALIDADES CONTRACTUALES
Además de las modalidades tradicionales, el derecho laboral regula contratos específicos como el trabajo a
distancia, que ha ganado relevancia reciente. El Acuerdo Marco Europeo sobre teletrabajo establece principios
para garantizar derechos y condiciones justas en esta modalidad. Asimismo, existen figuras como el trabajo en
común, el contrato de grupo y el auxiliar asociado, que responden a necesidades particulares de organización y
colaboración entre trabajadores y empresas, adaptando la relación laboral a realidades complejas y cambiantes.
Capítulo 5: EL SALARIO
El salario es la contraprestación esencial que recibe el trabajador por su prestación laboral. Su importancia
radica en garantizar la subsistencia y dignidad del trabajador y está regulado por el Estatuto de los Trabajadores
y convenios colectivos. Legalmente, el salario incluye todas las percepciones económicas en dinero o en
especie, que forman parte del pago habitual, excluyendo las percepciones no salariales, como indemnizaciones
o dietas. Es fundamental diferenciar entre “salario” —retribución por el trabajo— y “remuneración”, que puede
incluir conceptos extrasalariales o eventuales.
La estructura salarial se compone de un salario base, que remunera la prestación básica, y complementos
salariales que se añaden por distintas circunstancias como la antigüedad, el desempeño o condiciones
especiales de trabajo. El salario base constituye la parte fija y principal del salario, mientras que los
complementos pueden ser variables y depender de factores objetivos o subjetivos. La modificación unilateral del
sistema de remuneración por parte del empresario puede considerarse una modificación sustancial de
condiciones de trabajo, sujeta a procedimiento legal específico.
El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es la cuantía mínima legalmente establecida que debe percibir un
trabajador, garantizando un nivel básico de ingresos. Tiene fundamento en la necesidad de proteger la dignidad
y evitar la explotación laboral. Su regulación está contenida en la Ley de Presupuestos Generales del Estado y
se revisa periódicamente. El SMI delimita el mínimo salarial y sirve de referencia para contratos temporales y de
formación, aunque no excluye la posibilidad de pactar salarios superiores.
La cuantía salarial puede estar sujeta a mecanismos de compensación y absorción, permitiendo ajustar
complementos a favor del trabajador o del empresario según convenios. El principio de igualdad salarial prohíbe
diferencias por razón de sexo, respaldado por obligaciones de registro y transparencia salarial. Además, el
salario se ve afectado por cargas fiscales y cotizaciones a la Seguridad Social, que el trabajador debe soportar,
influyendo en su remuneración neta. Estas cargas buscan financiar el sistema de protección social y el Estado.
El salario debe pagarse en tiempo y lugar convenidos, generalmente mensualmente y en el centro de trabajo o
cuenta bancaria, siendo obligatorio el pago puntual para evitar intereses por mora. El empresario puede anticipar
cantidades a cuenta en situaciones excepcionales. La forma de pago puede ser en metálico, cheque o
transferencia bancaria. La documentación debe garantizar transparencia y constancia, mediante recibos o
nóminas, que permitan al trabajador controlar y reclamar en caso de irregularidades.
El salario goza de especial protección frente a los acreedores del trabajador, estableciendo límites a su embargo
para preservar la subsistencia. En situaciones de insolvencia o concurso del empresario, el salario también
recibe protección, priorizándose frente a otros créditos, aunque con diferencias en función de la declaración o no
de concurso. Estas garantías buscan evitar la pérdida total de ingresos del trabajador, asegurando un mínimo
vital y el cumplimiento efectivo de sus derechos económicos.
El FOGASA es un organismo público que garantiza el pago de salarios e indemnizaciones pendientes cuando el
empresario es insolvente o está en concurso. Actúa como una especie de aseguradora pública para el
trabajador, subrogándose en sus derechos frente al empresario. Su tramitación es administrativa y su acción
está sujeta a plazos de prescripción. El FOGASA tiene posición procesal específica para reclamar judicialmente
las cantidades adeudadas, siendo un mecanismo esencial para la protección del salario en situaciones críticas.
En estas entidades, la política de remuneración debe estar alineada con la gestión prudente del riesgo, dado su
impacto potencial en la estabilidad financiera. La normativa establece límites y controles específicos sobre
retribuciones variables, bonificaciones y contratos, buscando evitar prácticas que incentiven riesgos excesivos o
irresponsables. Esta regulación contribuye a garantizar la sostenibilidad y responsabilidad en la gestión
empresarial del sector financiero.
Se regulan con especial atención las indemnizaciones por extinción contractual, la extinción y suspensión de
contratos de administradores o directivos, sujetas a sanciones administrativas específicas. Estas normas buscan
controlar la legalidad y transparencia en la gestión de personal directivo y proteger la estabilidad institucional de
las entidades financieras, adaptando la regulación laboral a la realidad y riesgos propios del sector.
Este apartado regula contratos mercantiles y de alta dirección en el ámbito público, estableciendo límites en
indemnizaciones y control de legalidad de las retribuciones. También incluye su vigencia, habilitación normativa y
aplicación a comunidades autónomas y entidades locales. Su objetivo es garantizar una gestión eficiente,
transparente y ajustada a derecho en la contratación del personal directivo público, evitando abusos y
asegurando la responsabilidad administrativa.
La regulación del tiempo de trabajo tiene como finalidad principal garantizar la protección de la salud y seguridad
del trabajador, así como permitir la conciliación de la vida laboral y personal. Se busca evitar la explotación
mediante límites máximos y descansos obligatorios. El contenido incluye la jornada laboral, descansos, horarios,
vacaciones y permisos. Las fuentes reguladoras comprenden la Constitución, el Estatuto de los Trabajadores,
convenios colectivos, normas europeas y acuerdos empresariales, formando un marco jurídico amplio y
jerarquizado que protege los derechos del trabajador.
La jornada de trabajo se define como el tiempo durante el cual el trabajador está a disposición del empresario.
Su duración máxima legal está limitada a 40 horas semanales de promedio anual, con una jornada diaria
máxima ordinaria de 9 horas, salvo pacto o convenio. Se permite la distribución irregular de la jornada para
adaptarse a necesidades productivas. La ley regula también jornadas especiales y establece la obligación del
registro diario de la jornada para controlar el cumplimiento, así como medidas para adaptar o reducir la jornada
por motivos familiares o económicos.
El calendario laboral fija los días laborables y festivos, facilitando la organización anual del trabajo. El horario es
el reparto concreto de las horas diarias de trabajo. El trabajo nocturno, realizado generalmente entre las 10 de la
noche y las 6 de la mañana, cuenta con especial protección y límites, dada su incidencia en la salud. El trabajo a
turnos implica rotaciones periódicas para cubrir el servicio y requiere medidas específicas para proteger al
trabajador frente a la fatiga, adaptando el ritmo de trabajo a las exigencias y riesgos particulares.
Las horas extraordinarias son las que exceden la jornada ordinaria pactada y están sujetas a límites y
regulaciones específicas. Su realización debe ser voluntaria salvo excepciones justificadas. Se retribuyen con un
recargo o se compensan con tiempo libre. La ley establece también el régimen de su registro, control y
justificación, evitando abusos y garantizando la protección del derecho al descanso. Además, están reguladas
para prevenir la prolongación abusiva de la jornada laboral.
Los descansos diarios y semanales son obligatorios para preservar la salud física y mental del trabajador. Las
vacaciones anuales retribuidas garantizan un período de descanso efectivo, con duración mínima establecida
por ley. Las fiestas laborales son días no laborables que varían según comunidades autónomas y convenios. Los
permisos retribuidos contemplan situaciones personales o familiares justificadas para ausentarse sin pérdida
salarial. Existen otras interrupciones reguladas, como licencias o ausencias justificadas, que permiten
compatibilizar obligaciones personales y laborales
La modificación sustancial de las condiciones de trabajo es una facultad del empresario para adaptar las
condiciones laborales a nuevas circunstancias económicas, técnicas, organizativas o productivas, dentro de
límites legales que protegen al trabajador. Estas modificaciones deben afectar aspectos esenciales como
jornada, horario, salario o funciones. La empresa debe justificar la necesidad y respetar los procedimientos
legales, diferenciando entre modificaciones individuales y colectivas. En el caso colectivo, se activa un período
de consultas con los representantes de los trabajadores para negociar y minimizar el impacto.
La movilidad geográfica implica el traslado del trabajador a un centro de trabajo distinto que conlleva cambio de
residencia, por lo que afecta no solo al contrato sino a la vida personal del empleado. La ley establece
prioridades para la permanencia en el centro original, especialmente para representantes sindicales, familias
numerosas o cónyuges. Las causas que justifican estos traslados suelen ser organizativas, técnicas o
productivas. Se regulan modalidades individuales y colectivas, incluyendo desplazamientos temporales y
derechos preferentes para víctimas de violencia de género o terrorismo, así como trabajadores con
discapacidad, buscando compatibilizar necesidades empresariales y protección social.
En situaciones de concurso de acreedores, las medidas de modificación sustancial y movilidad geográfica tienen
un régimen especial. La legislación concursal contempla la suspensión temporal de ciertos derechos de los
trabajadores para facilitar la viabilidad empresarial. No obstante, se mantiene un marco común que protege las
condiciones pactadas en convenios colectivos y limita la duración de la suspensión del derecho de rescisión
indemnizada a un año. Esta regulación busca equilibrar la necesidad de reestructuración empresarial con la
protección de los derechos laborales en momentos de crisis
La suspensión del contrato de trabajo implica la interrupción temporal de las obligaciones laborales sin extinguir
la relación contractual. Durante este período, las prestaciones laborales cesan, aunque el vínculo jurídico
permanece vigente. Las causas pueden ser muy variadas, desde acuerdos entre partes, incapacidad temporal,
situaciones familiares (como nacimiento o adopción), riesgos específicos para la salud de la trabajadora, hasta
situaciones disciplinarias o económicas. Además, existen suspensiones especiales derivadas de situaciones
legales como el ejercicio del derecho de huelga, violencia de género o cierre legal de la empresa. También se
regula la suspensión en concursos y el mecanismo RED para flexibilizar el empleo en crisis.
II. LAS EXCEDENCIAS: FORZOSA, POR CUIDADO DE FAMILIARES, POR PUESTOS PÚBLICOS
INCOMPATIBLES Y OTROS SUPUESTOS DE EXCEDENCIA Y LA EXCEDENCIA VOLUNTARIA
Las excedencias son periodos durante los cuales el trabajador suspende voluntariamente su actividad laboral
con derecho a la reserva del puesto, aunque varían según el tipo. La excedencia forzosa se concede por causas
legales como el desempeño de cargos públicos o sindicales. La excedencia por cuidado de familiares permite
atender a hijos o familiares dependientes, garantizando la reincorporación. La excedencia por puestos públicos
incompatibles y otros supuestos están reguladas para facilitar la participación en la vida pública o situaciones
específicas. La excedencia voluntaria es más flexible, pero con menor protección, permitiendo al trabajador
ausentarse temporalmente sin perder totalmente su relación laboral.
La transmisión de empresa ocurre cuando la titularidad de la misma cambia, ya sea por venta, fusión o cesión,
garantizando la continuidad de las relaciones laborales existentes. En estos casos, el nuevo empresario asume
las obligaciones y derechos derivados de los contratos vigentes, incluyendo las responsabilidades laborales y de
Seguridad Social. La ley impone obligaciones de información y consulta a los representantes de los trabajadores
para asegurar transparencia y protección. Además, se establecen límites y responsabilidades en caso de
incumplimiento, protegiendo así los derechos de los empleados frente a cambios empresariales.
La extinción del contrato de trabajo implica la finalización definitiva de la relación laboral entre empresario y
trabajador. Las causas legales se clasifican en varias categorías, desde las extinciones voluntarias como la
dimisión, hasta las involuntarias como el despido disciplinario o por causas objetivas. También existen
extinciones especiales vinculadas a situaciones personales, como la muerte o incapacidad del trabajador, y
aquellas derivadas de circunstancias empresariales como despidos colectivos o fuerza mayor. Esta tipología es
esencial para entender las consecuencias jurídicas y económicas para ambas partes.
El despido disciplinario es una decisión unilateral del empresario basada en incumplimientos graves y culpables
del trabajador. Las causas pueden incluir faltas graves como la desobediencia, absentismo injustificado o
violación de normas internas. Para su validez, debe respetarse un procedimiento formal estricto que incluye la
notificación escrita (“carta de despido”) y plazos de prescripción para las faltas. La impugnación judicial permite
revisar la legalidad del despido, pudiendo ser calificado como procedente, improcedente o nulo, con efectos
diferentes en cada caso. Además, la ley regula aspectos como la exención fiscal de la indemnización y la
imposibilidad de retractación empresarial.
El despido por causas objetivas responde a razones ajenas al comportamiento del trabajador, como ineptitud,
falta de adaptación o causas económicas, técnicas, organizativas o productivas. Aunque el empresario debe
probar la existencia de estas causas, el procedimiento es menos riguroso que el disciplinario, aunque también
requiere notificación formal y derecho a indemnización. En el sector público existen regulaciones específicas. La
impugnación judicial puede derivar en calificaciones similares a las del despido disciplinario. Su importancia
radica en proteger la viabilidad empresarial manteniendo ciertos derechos laborales.
El despido colectivo afecta a un número significativo de trabajadores y está regulado con especial atención para
proteger derechos y garantizar procedimientos transparentes. Se establecen umbrales mínimos que determinan
cuándo un despido es colectivo, y las causas suelen ser económicas, técnicas u organizativas. La autoridad
laboral juega un papel clave supervisando el proceso, que incluye un período de consultas con representantes
de los trabajadores. En caso de acuerdo o desacuerdo, se establecen indemnizaciones, planes de recolocación
y otros mecanismos sociales para minimizar el impacto. Su complejidad y consecuencias son mayores que en
otros despidos.
V. EL DESPIDO POR FUERZA MAYOR
El despido por fuerza mayor se produce cuando circunstancias imprevisibles e inevitables afectan la continuidad
de la empresa, haciendo imposible la prestación del trabajo. Esta causa debe estar debidamente justificada y
probada, pues implica la extinción del contrato sin obligación de indemnización, salvo excepciones legales.
Ejemplos pueden ser catástrofes naturales o cierres obligatorios por razones externas. Dada su naturaleza
excepcional, la fuerza mayor debe acreditarse rigurosamente para evitar abusos y proteger los derechos
laborales.
La dimisión es la forma voluntaria de extinción del contrato por parte del trabajador, quien debe comunicarlo con
el preaviso legalmente establecido. Aunque es una decisión unilateral, implica el cumplimiento de ciertos
requisitos formales para evitar conflictos posteriores. La dimisión supone la pérdida de derechos a
indemnización, salvo excepciones. Es un mecanismo habitual que refleja la autonomía del trabajador dentro del
marco contractual.
Esta modalidad se da cuando, a pesar de ser una decisión del trabajador, existe un acuerdo con el empresario
para que la extinción conlleve una indemnización. Es frecuente en situaciones de mutuo acuerdo para evitar
litigios. Requiere una negociación previa y suele formalizarse por escrito, garantizando derechos a ambas partes
y facilitando una salida pactada.
Esta causa específica protege a las víctimas de violencia de género, permitiendo la extinción del contrato sin
penalización tras el abandono justificado del puesto de trabajo. Se reconoce la situación personal excepcional y
se establecen mecanismos para proteger a la trabajadora, incluyendo indemnizaciones y facilidades para
reincorporarse o buscar empleo en condiciones adecuadas.
La extinción por mutuo acuerdo implica que ambas partes deciden finalizar la relación laboral
consensuadamente, negociando condiciones, indemnizaciones y plazos. Es una forma flexible y menos
conflictiva de terminar el contrato, muy utilizada para evitar procesos judiciales. Para su validez, debe quedar
reflejada por escrito, detallando los términos acordados.
Algunos contratos incluyen cláusulas específicas que permiten su extinción anticipada bajo ciertas condiciones
pactadas. Estas causas deben ser claras y aceptadas por ambas partes al firmar el contrato. Su validez está
sujeta a interpretación restrictiva para evitar abusos y proteger derechos mínimos.
La jubilación es una causa legítima de extinción contractual, ligada al cumplimiento de la edad legal para
retirarse del trabajo. Puede ser voluntaria o forzosa, y suele incluir derechos a pensiones y, en ocasiones,
indemnizaciones. El contrato termina respetando los derechos adquiridos y la legislación vigente.
XV. EXTINCIÓN POR MUERTE, INCAPACIDAD Y JUBILACIÓN DEL EMPRESARIO PERSONA FÍSICA
Cuando el empresario persona física fallece, se jubila o incapacita, también puede producirse la extinción de los
contratos vinculados. Esta situación implica el fin de la actividad empresarial y, por ende, la relación laboral,
salvo que se produzca una transmisión de empresa. Las características jurídicas de estas causas garantizan la
seguridad jurídica para ambas partes.
Al extinguirse el contrato, el empresario debe liquidar las cantidades pendientes, entregar documentación legal
como el certificado de empresa y la carta de despido o fin de contrato, y comunicar la baja del trabajador a la
Seguridad Social. Estos trámites son esenciales para que el trabajador pueda acceder a prestaciones como el
desempleo y garantizar sus derechos post-extinción.
I. CONTENIDO
Este capítulo aborda el papel y regulación de los sindicatos y las asociaciones empresariales en el marco del
Derecho del Trabajo. Se analizan sus funciones constitucionales, la normativa aplicable, la titularidad y
contenido de la libertad sindical, así como la tutela frente a conductas antisindicales. Además, se examinan
aspectos específicos sobre la representación, personalidad jurídica y recursos económicos de estas
organizaciones.
VI. SINDICATOS
4. Responsabilidad:
Los sindicatos responden por sus actos y deben actuar conforme a la legalidad.
Los trabajadores pueden participar en la empresa a través de representaciones sindicales o electivas. Las
representaciones sindicales son los sindicatos que actúan colectivamente para defender intereses laborales. Las
representaciones electivas o unitarias surgen de elecciones entre los empleados para designar representantes
específicos en la empresa. También pueden participar en órganos de administración, especialmente en grandes
empresas, como forma de involucramiento directo. Esta participación está regulada por el derecho comunitario,
la Constitución y el Estatuto de los Trabajadores, que garantizan información, consulta y participación activa
para equilibrar las relaciones laborales.
II. Los Delegados de Personal, el Comité de Empresa y el Comité Intercentros: Composición, Funciones
y Forma de Elección
En empresas pequeñas, los delegados de personal representan a los trabajadores. En empresas más grandes,
el comité de empresa cumple una función colegiada con mayores competencias. Cuando existen varios centros
de trabajo, el comité intercentros coordina a los representantes de cada centro. Los representantes se eligen
mediante votación directa de los trabajadores, otorgándoles legitimidad democrática. Sus funciones incluyen
negociar, supervisar condiciones laborales y defender derechos colectivos e individuales dentro de la empresa.
Los representantes tienen protección legal para evitar represalias. El Convenio 135 de la OIT y el Estatuto de los
Trabajadores garantizan su inviolabilidad en el ejercicio del cargo. Antes de despedir o sancionar a un
representante, la empresa debe abrir un expediente contradictorio. Tienen prioridad en permanencia frente a
despidos colectivos y están protegidos contra discriminación. También gozan de crédito horario para ejercer sus
funciones y libertad de expresión en el desempeño de su representación.
Las secciones sindicales agrupan a afiliados dentro de la empresa y disfrutan de derechos básicos para la
defensa colectiva. Algunas secciones más representativas tienen derechos adicionales para influir en la
negociación y organización interna. Los delegados sindicales, designados por los sindicatos, actúan en la
empresa como interlocutores y defensores de los trabajadores afiliados. Además, los sindicatos pueden utilizar
locales y tablones de anuncios para comunicar y organizar actividades.
La empresa debe facilitar espacios físicos para que los sindicatos y representantes puedan reunirse y desarrollar
su actividad. Los locales deben ser adecuados y accesibles. Los tablones de anuncios son medios oficiales
donde se publican informaciones sindicales, convocatorias y acuerdos. Estos recursos son esenciales para la
comunicación interna y para garantizar la difusión de información relevante a todos los trabajadores.
La negociación colectiva es un derecho fundamental reconocido por la Constitución que permite a trabajadores y
empresarios acordar condiciones laborales. Garantiza la autonomía de las partes para pactar mejoras y
establecer normas específicas que regulen las relaciones laborales. Este derecho fortalece la democracia social
y la participación de los trabajadores en la vida económica y social.
Los convenios estatutarios se rigen por el Estatuto de los Trabajadores y tienen fuerza normativa, mientras que
los extraestatutarios pueden regular aspectos no cubiertos por el Estatuto. Los acuerdos de empresa se
negocian directamente en el ámbito empresarial para adaptar condiciones específicas. Además, existen otros
acuerdos colectivos para materias concretas, que complementan la regulación laboral general.
La legitimación para negociar es tripartita: inicial, plena y decisoria. La legitimación inicial reconoce a quienes
abren la negociación. La plena se adquiere con la constitución válida de la comisión negociadora, que
representa legalmente a las partes. Finalmente, la decisoria implica la capacidad para adoptar acuerdos válidos
que obligan a los negociadores.
La negociación puede iniciarse por iniciativa empresarial o sindical. Existe obligación legal de negociar,
especialmente para promover la igualdad entre mujeres y hombres. La comisión negociadora debe constituirse
formalmente y actuar con buena fe para alcanzar acuerdos. El convenio debe formalizarse por escrito,
registrarse, depositarse y publicarse para su validez y eficacia.
Los convenios deben respetar límites legales y de competencia. La representatividad real de las partes es clave
para delimitar su ámbito. Los convenios establecen condiciones mínimas y medidas para la igualdad de género.
Contienen cláusulas normativas (derechos) y obligacionales (deberes). La inaplicación permite a empresas no
aplicar ciertas condiciones en casos justificados, respetando un procedimiento legal.
Las partes acuerdan la duración y entrada en vigor del convenio, pudiendo aplicar efectos retroactivos. Durante
su vigencia, puede revisarse o modificarse parcialmente. Existen vías legales para inaplicar condiciones, aparte
del “descuelle” regulado. La denuncia permite finalizar el convenio, que sigue vigente (ultraactividad) hasta que
se acuerde uno nuevo o se extinga expresamente.
VIII. La sucesión de convenios colectivos
La sucesión regula el paso ordenado de un convenio a otro, evitando vacíos normativos. Se garantizan derechos
adquiridos y continuidad en las condiciones laborales. La sucesión también implica que los convenios anteriores
sigan aplicándose hasta que el nuevo entre en vigor, asegurando estabilidad para trabajadores y empresas.
La negociación se organiza jerárquicamente según ámbito territorial y funcional. Las organizaciones sindicales y
empresariales más representativas gestionan esta estructura para evitar conflictos y solapamientos. La
concurrencia de convenios puede darse cuando aplican varios a un mismo colectivo, siendo necesario coordinar
sus disposiciones para evitar contradicciones.
La comisión paritaria es el órgano encargado de administrar, aplicar e interpretar el convenio. Está integrada por
representantes de ambas partes y su función es resolver conflictos derivados de la aplicación práctica. Su
actuación garantiza la adecuada implementación y adaptación a situaciones concretas.
La adhesión permite que otros sujetos se unan a convenios existentes. La extensión amplía la vigencia de
convenios a sectores o territorios no inicialmente incluidos, mediante resolución administrativa. La regulación
residual cubre aspectos no pactados por convenio, garantizando un mínimo normativo en condiciones de
trabajo.
Los convenios pueden ser impugnados para controlar su legalidad. La impugnación puede ser de oficio por la
administración o directa por parte de legitimados privados (sindicatos o empresas). El proceso judicial determina
si un convenio es válido o nulo, con sentencias que pueden anular cláusulas ilegales o todo el convenio,
protegiendo así el ordenamiento jurídico y los derechos de los trabajadores.
El artículo 28.2 de la Constitución Española reconoce el derecho de huelga como un derecho fundamental, pero
carece de una ley orgánica posterior que lo desarrolle plenamente. Por ello, sigue vigente el Real Decreto-Ley
17/1977, que regula el derecho de huelga y el cierre patronal en ausencia de legislación específica. Esta norma
establece los límites, procedimientos y garantías para el ejercicio de la huelga.
El derecho de huelga corresponde principalmente a los trabajadores por cuenta ajena, no a los autónomos. Los
trabajadores extranjeros tienen igualdad en este derecho salvo excepciones legales, y los funcionarios públicos
disfrutan de limitaciones en su ejercicio debido a la garantía de servicios esenciales y seguridad pública.
La huelga es una suspensión colectiva y temporal del trabajo para defender intereses laborales. Su función es
equilibrar el poder en la negociación entre trabajadores y empleadores. Sin embargo, huelgas ilegales (sin
respeto a procedimiento) o abusivas (con objetivos ilícitos) no están protegidas y pueden acarrear sanciones.
El derecho de huelga se limita para garantizar servicios esenciales, seguridad y derechos empresariales. Las
huelgas abusivas y el mantenimiento de servicios mínimos son regulados para evitar daños graves. Además, no
se puede sustituir a huelguistas ni aplicar sanciones por afiliación sindical durante la huelga, protegiendo así la
legitimidad de la protesta.
El derecho de huelga puede ejercerse individual y colectivamente, aunque su sentido esencial es colectivo. Los
trabajadores tienen facultades para organizar, convocar y participar en huelgas, así como para negociar y pactar
condiciones tras la protesta.
VI. La dinámica del ejercicio del derecho: preaviso, comité de huelga, piquetes y publicidad de la huelga,
servicios de seguridad y mantenimiento, pactos de fin de huelga y huelga y desempleo
Para ejercer la huelga se requiere preaviso y constitución de comité de huelga. Los piquetes informativos
regulan el desarrollo. La empresa debe garantizar servicios mínimos y seguridad. Los pactos de fin de huelga
formalizan acuerdos. Durante la huelga, el trabajador no cobra salario y puede acceder a prestaciones por
desempleo bajo condiciones.
La huelga implica suspensión del contrato sin salario, pero mantiene la relación laboral. No puede ser motivo de
despido o sanción. Se protege la cotización a la Seguridad Social durante el periodo. El ejercicio legítimo de
huelga no perjudica derechos ni estabilidad laboral.
La tutela judicial protege el derecho de huelga frente a abusos y conflictos, permitiendo la impugnación de
huelgas ilegales o abusivas. La tutela administrativa y penal sanciona conductas antisindicales, violencia o
coacciones vinculadas a huelgas, asegurando el respeto del marco legal.
El cierre patronal es la suspensión temporal de la actividad empresarial para contrarrestar una huelga. Está
regulado constitucionalmente y por normativa ordinaria, y debe respetar límites legales. Su finalidad es proteger
intereses empresariales, pero conlleva efectos en las relaciones laborales y se debe gestionar según
procedimiento para evitar abusos.
El conflicto colectivo se plantea ante discrepancias laborales que afectan a grupos de trabajadores. Las partes
tienen legitimación para intervenir, iniciándose procedimientos de conciliación y mediación. En caso de
desacuerdo, se puede acudir a la vía judicial con preferencia y urgencia, garantizando resolución rápida y
efectiva, así como ejecución de sentencias en caso de condena.
I. Introducción
La solución extrajudicial de conflictos laborales es un mecanismo alternativo a la vía judicial que busca resolver
discrepancias laborales de forma más rápida, flexible y menos costosa. Incluye la mediación, conciliación y el
arbitraje, promoviendo el diálogo y la cooperación entre las partes involucradas para alcanzar acuerdos
satisfactorios sin necesidad de litigio.
1. Aproximación
El arbitraje obligatorio es un procedimiento vinculante utilizado para resolver conflictos surgidos en procesos
electorales sindicales, garantizando la rapidez y la imparcialidad en la toma de decisiones.
2. El sujeto árbitro
El árbitro es una figura imparcial, normalmente designada por el Ministerio de Trabajo o un organismo
competente, que actúa para dirimir la controversia sin necesidad de acudir a los tribunales.
Este arbitraje se aplica exclusivamente a disputas relacionadas con elecciones sindicales, incluyendo
impugnaciones sobre votaciones, candidaturas y resultados electorales.
4. Procedimiento arbitral
El procedimiento es breve y formalizado, con plazos estrictos para la presentación de demandas y la resolución,
garantizando que la decisión arbitral sea definitiva y de obligado cumplimiento.
1. Introducción
La negociación colectiva es un espacio clave para la solución extrajudicial de conflictos laborales, donde las
partes pueden pactar mecanismos específicos para resolver sus diferencias, incluyendo la creación de
comisiones y protocolos de mediación.
2. Comisión paritaria
La comisión paritaria es un órgano mixto formado por representantes de trabajadores y empresarios encargado
de interpretar, aplicar y solucionar controversias sobre convenios colectivos, facilitando acuerdos sin necesidad
de acudir a la vía judicial.
Existen acuerdos a nivel estatal y autonómico que regulan y promueven la mediación, conciliación y arbitraje en
conflictos laborales, adaptando los procedimientos a las peculiaridades territoriales y sectoriales para garantizar
una solución eficaz y accesible a todos.
I. Inspección de Trabajo
La inspección de trabajo tiene sus orígenes en los movimientos sociales y normativos que buscaban garantizar
condiciones laborales mínimas y proteger derechos básicos del trabajador. A nivel internacional, la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) establece recomendaciones y convenios que influyen en la creación y regulación
de los sistemas de inspección laboral, fomentando un control efectivo sobre el cumplimiento de la legislación
laboral y de seguridad social.
El sistema está compuesto por un cuerpo de funcionarios especializados con competencias para vigilar y
controlar el cumplimiento de la normativa laboral y de la Seguridad Social. Estos inspectores tienen carácter
público, gozan de independencia funcional y están distribuidos territorialmente para cubrir todo el ámbito
nacional.
Entre sus funciones destacan la vigilancia del cumplimiento de normas laborales y de seguridad social, la
prevención de riesgos, la promoción de la igualdad y la lucha contra el fraude laboral. La inspección puede
adoptar medidas correctivas, imponer sanciones y asesorar a empresas y trabajadores, actuando en todo tipo de
centros y actividades laborales.
Las actas son documentos oficiales que recogen los hechos observados durante las inspecciones y gozan de
presunción de veracidad en los procesos sancionadores. Se entregan a los interesados para que puedan
realizar alegaciones y constituirán la base para posibles sanciones o resoluciones administrativas.
6. Procedimiento sancionador
Cuando se detectan infracciones, la inspección inicia un procedimiento sancionador que garantiza el derecho de
audiencia, el trámite de pruebas y la resolución motivada. Las sanciones pueden variar desde multas hasta
clausura temporal o definitiva, dependiendo de la gravedad y reiteración de la infracción.
El orden social es una jurisdicción especializada dentro del sistema judicial español, encargada de resolver
conflictos laborales y de seguridad social. Su existencia responde a la necesidad de tratar con celeridad y
especialización las disputas en el ámbito del trabajo.
Este orden conoce de conflictos individuales y colectivos relacionados con contratos laborales, despidos,
salarios, seguridad social y derechos sindicales, excluyendo otras materias civiles o penales.
Son órganos de primera instancia que conocen la mayoría de los asuntos laborales y de Seguridad Social,
garantizando una resolución rápida y especializada. Están distribuidos por todo el territorio y son la puerta de
entrada al proceso judicial laboral.
Estas salas actúan como tribunales de apelación frente a las sentencias dictadas por los juzgados de lo social,
revisando aspectos de hecho y derecho, y también tienen competencia en materias específicas de su
comunidad autónoma.
Con competencia para asuntos laborales que afectan a empresas de ámbito estatal o con especial relevancia, la
Audiencia Nacional es un órgano especializado para resolver recursos y conflictos que superan el ámbito
autonómico.
Es el máximo órgano judicial en materia laboral, encargado de unificar doctrina y resolver recursos
extraordinarios, contribuyendo a la coherencia y seguridad jurídica en el derecho del trabajo.
El proceso laboral garantiza el derecho fundamental de acceso a la justicia, con principios de celeridad,
simplicidad y economía procesal, buscando una resolución justa y rápida de los conflictos laborales.
Las partes principales son el trabajador y el empresario, pudiendo intervenir sindicatos o la Seguridad Social.
Existen reglas para acumular demandas relacionadas, y los actos procesales están regulados para asegurar la
validez y orden del procedimiento.
Antes de iniciar el proceso judicial, se requiere un intento obligatorio de conciliación o mediación. El laudo
arbitral puede ser vinculante, y en algunas materias es necesario agotar la vía administrativa para buscar
soluciones extrajudiciales.
4. Proceso ordinario
Es el procedimiento general para resolver conflictos laborales complejos, que incluye fases de demanda,
contestación, prueba y sentencia, garantizando el derecho de defensa y el debido proceso.
Existen modalidades especiales para determinados casos, como el proceso monitorio, destinado a
reclamaciones de cantidad dineraria líquida, facilitando la ejecución rápida de créditos laborales.
6. Los recursos de suplicación y casación (ordinaria y para la unificación de doctrina) y otros remedios y
recursos
Los recursos permiten revisar decisiones judiciales. La suplicación es recurso de apelación, y la casación busca
unificar doctrina, garantizando la coherencia en la interpretación del derecho laboral.
Una vez firme la sentencia, se procede a su ejecución, que puede incluir el embargo de bienes o medidas para
cumplir la obligación reconocida, asegurando la efectividad del derecho ganado.