0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas48 páginas

Apuntes Penal Especial U 2 y 4 Definitivos

La Unidad 2 aborda los delitos contra el honor, el estado civil y los derechos de familia, destacando el concepto de honor y su protección legal a través de la injuria y la calumnia. Se explican las características y requisitos de ambos delitos, así como las excepciones y sanciones aplicables. También se aborda el estado civil de las personas y los matrimonios ilegales, enfatizando la importancia de la identidad personal y los actos jurídicos que afectan el estado civil.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas48 páginas

Apuntes Penal Especial U 2 y 4 Definitivos

La Unidad 2 aborda los delitos contra el honor, el estado civil y los derechos de familia, destacando el concepto de honor y su protección legal a través de la injuria y la calumnia. Se explican las características y requisitos de ambos delitos, así como las excepciones y sanciones aplicables. También se aborda el estado civil de las personas y los matrimonios ilegales, enfatizando la importancia de la identidad personal y los actos jurídicos que afectan el estado civil.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD 2

DELITOS CONTRA EL HONOR, EL ESTADO CIVIL Y LOS DERECHOS DE FAMILIA


1. DELITOS CONTRA EL HONOR:
Concepto de Honor: El honor es el valor que tiene una persona de sí misma y también en
relación con la sociedad en donde vive. Analizar el honor como bien jurídico penal, ha
implicado concebirlo desde dos perspectivas diferentes, fáctica y normativa. Las
concepciones fácticas (que parten, fundamentalmente, de la distinción entre honor objetivo y
subjetivo) han predominado por mucho tiempo en la doctrina, siguiendo, en lo fundamental,
la opinión de De Cupis, para quién el honor es la dignidad personal reflejada en la
consideración de los demás y en el sentimiento de la propia persona. Para las concepciones
normativas, en cambio, el honor forma parte de la dignidad de la persona humana, lo cual
implica que no se puede carecer de él (no existe seres humanos sin honor) pero sí se puede
disminuir.
El Código penal se ha decantado por un modelo de protección del honor en su sentido
tradicional (concepción fáctica), vale decir, lo que conocemos comúnmente por reputación
social (honor objetivo) o autoestima o sentimiento personal de la propia valía (honor
subjetivo), de lo cual surgiría la protección de un “honor formal o aparente” que permite la
protección penal con independencia de que se corresponda o no con los méritos personales
de quien lo ostenta o, lo que es igual, sin atender a su grado de merecimiento por parte del
titular del honor así entendido. Desde esta perspectiva, podemos definir al honor como el
conjunto de predicados de la persona que le dan reputación social y estima propia.
El Código Penal cuenta con dos tipos: INJURIA y CALUMNIA.
CALUMNIA:
ARTICULO 109. - La calumnia o falsa imputación a una persona física determinada de la
comisión de un delito concreto y circunstanciado que dé lugar a la acción pública, será
reprimida con multa de pesos tres mil ($ 3.000.-) a pesos treinta mil ($ 30.000.-). En ningún
caso configurarán delito de calumnia las expresiones referidas a asuntos de interés público o
las que no sean asertivas.
CALUMNIA: Atribuir falsamente a otro la comisión de un delito doloso. Requiere:
1. Una conducta imputativa: Imputar es atribuir, poner a cargo, asignar algo a alguien. La
imputación debe ser expresa, determinada, concreta y circunstanciada.
2. Que lo imputado sea un delito: Es decir, un hecho tipificado en el Código Penal o en
leyes complementarias. No se incluyen las faltas, contravenciones ni los actos
preparatorios impunes. Tiene que ser un delito determinado o determinable.
3. Que se trate de un delito de acción pública: Es aquel cuya acción penal puede
promoverse de oficio.
4. Que la imputación sea falsa: La imputación es falsa cuando el hecho es inexistente o
cuando el autor sabe que el hecho atribuido no existe. A diferencia de la injuria —en la
que no importa si lo imputado es verdadero o falso—, en la calumnia la imputación
verdadera no configura delito.
5. El tipo no tiene medios específicos. Es suficiente cualquiera que permita inferir que el
autor atribuye a la víctima un delito.
INJURIA:
ARTICULO 110. - El que intencionalmente deshonrare o desacreditare a una persona física
determinada será reprimido con multa de pesos mil quinientos ($ 1.500.-) a pesos veinte mil
($ 20.000). En ningún caso configurarán delito de injurias las expresiones referidas a asuntos
de interés público o las que no sean asertivas. Tampoco configurarán delito de injurias los
calificativos lesivos del honor cuando guardasen relación con un asunto de interés público.
INJURIA: Toda ofensa al honor que no llegue a constituir calumnia, con indiferencia de que se
halle presente o ausente el ofendido. Se entiende a la injuria como el género y la calumnia en
la especie.
Comprende:
 LA CONTUMELIA: (ofensa al honor subjetivo que requiere la presencia del agraviado o la
comunicación dirigida a él, sin importar la trascendencia a terceros).
 LA DIFAMACIÓN (afectación del honor objetivo —reputación— comunicando la ofensa a
terceros).
 LOS MEDIOS: cualquier medio que le sea útil para atribuir una ofensa. A través de
expresiones verbales, escritas, impresos, cartas, una comunicación telefónica, obras de
arte, vías de hecho —tales como gestos, señas, bofetadas, escupir a una persona,
cortar el cabello o barba, embadurnar de estiércol al sujeto pasivo—.
 DELITO DOLOSO: el autor debe conocer el significado injurioso de su conducta y tener
voluntad de actuar en base a dicho conocimiento.
La conducta del autor debe ser objetivamente injuriosa. Supone la exteriorización de un
pensamiento lesivo del honor ajeno.
Es la manifestación de un juicio de valor que implica una desaprobación de la posición
que la persona ofendida tiene en la sociedad, según su propia estimación o la de terceros,
pero en consideración a las ideas imperantes en el cuerpo social.
La injuria es imputativa: implica un desmedro de las cualidades estructurantes de la
personalidad. Requiere imputaciones de cualidades, costumbres o conductas que
puedan ser apreciadas como peyorativas.
La reforma introducida por la Ley 26.551 incorporó la expresión “intencionalmente “que
ratifica la naturaleza dolosa del delito de injuria, destacando la concurrencia del dolo directo
como única forma de realizar el tipo subjetivo.
Entretanto, con relación al delito de calumnia, se sostiene que éste admite todas las formas
de dolo (directo y eventual).
EXCEPTIO VERATIS:
ARTICULO 111. - El acusado de injuria, en los casos en los que las expresiones de ningún
modo estén vinculadas con asuntos de interés público, no podrá probar la verdad de la
imputación salvo en los casos siguientes:
1) Si el hecho atribuido a la persona ofendida hubiere dado lugar a un proceso penal.
2) Si el querellante pidiera la prueba de la imputación dirigida contra él.
En estos casos, si se probare la verdad de las imputaciones, el acusado quedará exento de
pena.
Esta disposición establece en qué casos una persona acusada del delito de injuria puede
defenderse demostrando que lo que dijo es cierto.
En principio, si alguien profiere expresiones injuriantes y esas expresiones no están
relacionadas con asuntos de interés público, el acusado no tiene permitido probar
que lo dicho es verdadero. La ley parte del entendimiento de que, cuando el interés
público no está en juego, lo que se busca proteger es el derecho al honor de las personas, sin
permitir que se utilice el proceso penal como un escenario para exponer hechos privados o
degradar a otro, incluso cuando esos hechos sean ciertos.
Sin embargo, el artículo prevé dos excepciones a esta regla. La primera es cuando los
hechos atribuidos por el acusado a la persona ofendida ya han dado lugar a un proceso
penal. En tal caso, se entiende que la cuestión ha trascendido lo privado y tiene relevancia
judicial, por lo que se habilita la posibilidad de probar la verdad de lo dicho. La segunda
excepción se presenta cuando es el propio querellante, es decir, la persona que se siente
ofendida y promueve la acción penal, quien solicita que se demuestre la veracidad de la
imputación. En estos dos supuestos, la ley permite al acusado presentar pruebas para
acreditar que sus expresiones eran ciertas y si se prueba que lo que dijo era cierto, no podrá
ser condenado por injurias.
PUBLICACION O REPRODUCCION DE LA CALUMNIA:
ARTICULO 113. - El que publicare o reprodujere, por cualquier medio, injurias o calumnias
inferidas por otro, será reprimido como autor de las injurias o calumnias de que se trate,
siempre que su contenido no fuera atribuido en forma sustancialmente fiel a la fuente
pertinente. En ningún caso configurarán delito de calumnia las expresiones referidas a
asuntos de interés público o las que no sean asertivas.
El artículo en primer lugar, aclara que quien publique o reproduzca por cualquier medio (ya
sea oral, escrito, digital, en medios de comunicación, redes sociales, etc.) injurias o calumnias
realizadas por otra persona, será considerado autor de esas injurias o calumnias. Es decir,
aunque no haya sido quien las dijo originalmente, puede recibir la misma pena que el autor si
decide difundirlas.
Sin embargo, esta responsabilidad tiene una condición importante: para que se considere
delito, la reproducción o publicación debe desvirtuar sustancialmente el contenido original, es
decir, no debe respetar de manera fiel y sustancial lo que efectivamente dijo la fuente. Si
quien reproduce la expresión lo hace de manera sustancialmente fiel (por ejemplo, citando
correctamente lo dicho y atribuyéndolo claramente a quien lo dijo), entonces no se lo puede
responsabilizar penalmente. La idea es proteger la función de quienes difunden información,
siempre que lo hagan con fidelidad a la fuente y sin deformar su contenido.
En la segunda parte de este artículo se establecen las situaciones de atipicidad:
 ASUNTO DE INTERÉS PÚBLICO: Cuando se encuentra comprometido el interés general o
institucional, o funcionarios o figuras públicas cuya actividad reviste un interés general
que a la sociedad le importa preservar. En el caso de Wanda Nara contra Alexander
Caniggia, la jueza desestimo la demanda de Wanda sobre calumnias e injurias
sosteniendo que: que figura pública no solo son funcionarios del Estado y que los temas
de interés público no se limitan a cuestiones institucionales o actos de gobierno. “En el
caso traído a estudio, la querellante es una personalidad pública, reconocida en todos
los medios de comunicación masiva nacionales e internacionales por aspectos
vinculados a su vida privada y demás ámbitos de su intimidad”, sostuvo la jueza sobre
Nara. Y agregó: “Si bien el avance sobre la intimidad de figuras públicas o populares no
autoriza a dañar la imagen pública o el honor de las personas y menos, sostener que
no tienen un ámbito de vida privada protegida de toda intromisión, también es cierto
que su actuación pública o privada puede divulgarse en lo que se relacione con la
actividad que les confiere prestigio y notoriedad”

 EXPRESIÓN NO ASERTIVA: las expresiones son asertivas cuando da por cierta alguna
cosa. LAS EXPRESIONES SON “NO ASERTIVAS” CUANDO LOS MEDIOS DE PRENSA
OBSERVAN LAS PAUTAS ESTABLECIDAS POR L A CSJN EN “CAMPILLAY”: 1) ATRIBUCIÓN
DE LA FUENTE – 2) RESERVA DE LA IDENTIDAD DEL SUJETO INVOLUCRADO– 3) USO DEL
POTENCIAL.
PUBLICACION DE LA CONDENA:
ARTICULO 114. - Cuando la injuria o calumnia se hubiere propagado por medio de la prensa,
en la capital y territorios nacionales, sus autores quedarán sometidos a las sanciones del
presente código y el juez o tribunal ordenará, si lo pidiere el ofendido, que los editores
inserten en los respectivos impresos o periódicos, a costa del culpable, la sentencia o
satisfacción.
INJURIAS EN JUICIO:
ARTICULO 115. - Las injurias proferidas por los litigantes, apoderados o defensores, en los
escritos, discursos o informes producidos ante los tribunales y no dados a publicidad,
quedarán sujetas únicamente a las correcciones disciplinarias correspondientes.
Se trata de injurias vertidas en juicio por cualquiera de las partes, sus apoderados o
defensores, en el ejercicio de tales roles, que no hayan sido dadas a publicidad por obra de
aquellos.
Las injurias deben haberse proferido por los medios típicos previstos en el precepto: escritos
(interposición de demanda, contestación, planteo de excepciones, etc.); discursos
(exposiciones, alegatos orales, etc.) e informes (conclusiones, explicaciones, etc.).
La ley penal, en este caso, exime de pena y deja librado el reproche a las correcciones
disciplinarias correspondientes (leyes orgánicas de Administración de Justicia). La eximente
solo alcanza al delito de injuria.
INJURIAS RECIPROCAS:
ARTICULO 116. - Cuando las injurias fueren recíprocas, el tribunal podrá, según las
circunstancias, declarar exentas de pena a las dos partes o a alguna de ellas.
Debe mediar una relación de causalidad entre la injuria proferida por el ofensor y la
expresada por la víctima (Una injuria debe ser la causa determinante de la otra).
En función de ello, el juez tiene facultades para eximir de pena a las partes.
RETRACTACION DE LA INJURIA O LA CALUMNIA:
ARTICULO 117. - El acusado de injuria o calumnia quedará exento de pena si se retractare
públicamente, antes de contestar la querella o en el acto de hacerlo. La retractación no
importará para el acusado la aceptación de su culpabilidad.
ARTICULO 117 bis:
REVELACION DE DATOS FALSOS EN ARCHIVOS PERSONALES: 2°. La pena será de seis
meses a tres años, al que proporcionara a un tercero a sabiendas información falsa contenida
en un archivo de datos personales.
AGRAVANTE CON PERJUICIO A TERCERO: 3°. La escala penal se aumentará en la mitad
del mínimo y del máximo, cuando del hecho se derive perjuicio a alguna persona.
INTERVENCION DE FUNCIONARIO PUBLICO: 4°. Cuando el autor o responsable del ilícito
sea funcionario público en ejercicio de sus funciones, se le aplicará la accesoria de
inhabilitación para el desempeño de cargos públicos por el doble del tiempo que el de la
condena.
2. DELITOS CONTRA EL ESTADO CIVIL:
El Título IV ha sido reformulado por la Ley N° 24410 de 1995, pero manteniendo su estructura
original de división en dos Capítulos: uno, referido a los matrimonios ilegales (arts. 134 a 137)
y el otro a la supresión y suposición del estado civil y de la identidad (arts. 138 a 139 bis). En
el Capítulo II, la reforma incorporó la identidad personal como nuevo valor a tutelar, como
inherente a la persona humana reconocido en instrumentos internacionales (art. 75 inc. 22,
CN).
Bien Jurídico: Estado Civil de las Personas
Según Fontán Balestra, el estado civil es la situación jurídica que poseen las personas por su
propia condición y por sus vínculos familiares. Esta situación está determinada por hechos
naturales, como el nacimiento, y por actos jurídicos, como la legitimación, el reconocimiento,
la adopción y el matrimonio. Es decir, el estado civil puede originarse tanto en hechos
naturales como en actos jurídicos.
Algunos de datos que constituyen el estado de la persona en la sociedad son inalterables ya
que se adquieren desde el nacimiento y continúan con ella durante toda la vida: Lugar y fecha
de nacimiento, la filiación natural, el nombre y apellido (ver Ley 26.743 de identidad de
género). Otras pueden ser modificadas por actos posteriores: El matrimonio, la adopción, una
nueva nacionalidad.
MATRIMONIOS ILEGALES:
Concepto de Matrimonio: el matrimonio es una institución civil regulada por el Código Civil
y Comercial de la Nación (CCCN), específicamente en los artículos 401 a 445. Se concibe
como un acto jurídico bilateral mediante el cual dos personas se unen con el propósito de
establecer una comunidad de vida, basada en la cooperación, el respeto mutuo y la asistencia
recíproca.
UNILATERALES Y BILATERALES:
ARTICULO 134. Serán reprimidos con prisión de uno a cuatro años, los que contrajeren
matrimonio sabiendo ambos que existe impedimento que cause su nulidad absoluta.
Los tipos penales de matrimonios ilegales, bilateral (art. 134) o unilateral (art. 135) tienen en
común:
a) La celebración de un matrimonio formalmente válido
b) La existencia de un impedimento que causa la nulidad absoluta del matrimonio.
Bien jurídico: La legalidad del matrimonio civil.
El delito consiste en contraer matrimonio cumpliendo con todas las formalidades legales para
su celebración, sabiendo los contrayentes de la existencia de un impedimento que cause la
nulidad absoluta de este (artículos 403 y siguientes del Código Civil y Comercial de la Nación
y Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario).
La figura es dolosa, de dolo directo: exige el conocimiento asertivo por parte de ambos
contrayentes de la existencia del impedimento que causa la nulidad absoluta del matrimonio.
SIMULACION DEL MATRIMONIO:
ARTICULO 135. - Serán reprimidos con prisión de dos a seis años:
1º. El que contrajere matrimonio cuando, sabiendo que existe impedimento que cause su
nulidad absoluta, ocultare esta circunstancia al otro contrayente;
La acción típica consiste en contraer un matrimonio de acuerdo a las formalidades previstas
en la ley, pero respecto del cual uno de los contrayentes oculta al otro la existencia de un
impedimento que causa la nulidad absoluta de éste.
Lo que interesa al tipo penal es que el otro sujeto ignore la existencia del impedimento por la
actitud activa u omisiva del agente.
El impedimento debe ser ocultado al otro contrayente, no a terceros ajenos al acto.
2º. El que, engañando a una persona, simulare matrimonio con ella.
Implica la apariencia de un matrimonio válido, que se celebra supuestamente cumpliendo los
requisitos legales, pero en realidad no se celebra ningún matrimonio válido, nulo o anulable.
Es un caso de apariencia de matrimonio pues no existe un matrimonio legal ni ilegal. Se trata
de un acto inexistente, una suerte de estafa al decir de la doctrina.
PUNIBILIDAD DEL OFICIAL PUBLICO:
ARTICULO 136. - El oficial público que a sabiendas autorizare un matrimonio de los
comprendidos en los artículos anteriores, sufrirá, en su caso, la pena que en ellos se
determina.
Si lo autorizare sin saberlo, cuando su ignorancia provenga de no haber llenado los requisitos
que la ley prescribe para la celebración del matrimonio, la pena será de multa de setecientos
cincuenta a pesos doce mil quinientos e inhabilitación especial por seis meses a dos años.
Sufrirá multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos el oficial público
que, fuera de los demás casos de este artículo, procediere a la celebración de un matrimonio
sin haber observado todas las formalidades exigidas por la ley.
El artículo 136 regula tres formas:
1) Autorización dolosa de matrimonio (párr. 1º);
2) Autorización culposa del matrimonio ilegal ignorando el impedimento (párr. 2º); En este
caso es autorizar (celebrar) un matrimonio, pero ignorando la existencia del impedimento que
causa su nulidad absoluta. En este supuesto, el Oficial Público no adopta los recaudos para
comprobar la legalidad del acto que está celebrando.
3) Celebración dolosa del matrimonio por inobservancia de las formalidades prescriptas por la
ley (párr. 3º); En el caso, es la no observación dolosa de las formalidades. Debe tratarse de un
matrimonio legal.
El común denominador en estos supuestos: El autor sólo puede ser un oficial público con
competencia para celebrar matrimonios (delitos especiales propios).
CONSENTIMIENTO ILEGAL:
ARTICULO 137. - En la misma pena incurrirá el representante legítimo de un menor impúber
que diere el consentimiento para el matrimonio del mismo.
Se trata de un tipo especial propio, de autor cualificado.:
• Sujeto activo solo puede serlo el representante legítimo del menor (padres, padres
adoptivos, tutor, curador)
• Sujeto pasivo: El menor en los términos del art. 403 inc. f), “tener menos de dieciocho
años”.
MATRIMONIO SERVIL:
ARTICULO 140. - Serán reprimidos con reclusión o prisión de cuatro (4) a quince (15) años el
que redujere a una persona a esclavitud o servidumbre, bajo cualquier modalidad, y el que la
recibiere en tal condición para mantenerla en ella. En la misma pena incurrirá el que obligare
a una persona a realizar trabajos o servicios forzados o a contraer matrimonio servil.
SUPRESION Y SUPOSICION DEL ESTADO CIVIL Y LA IDENTIDAD:
SUPRESION:
ARTICULO 138.- Se aplicará prisión de 1 a 4 años al que, por un acto cualquiera, hiciere
incierto, alterare o suprimiere el estado civil de otro.
• Hacer incierto: Crear inseguridad, duda, incertidumbre respecto del estado civil de una
persona, de modo que resulte difícil su determinación o comprobación.
• Alterar: Se atribuye a un sujeto un estado distinto al que posee realmente. Se origina en
un estado civil falso (cambiando algunos datos o condiciones que presentan a la víctima con
otra filiación, otro estado matrimonial, otra nacionalidad).
• Suprimir: Es hacer desaparecer. Se quita o despoja a la persona su verdadero estado, al
que familia pertenece (Ej: destruyendo el acta o partida de nacimiento).
SUPOSICION:
ARTICULO 139.- Se impondrá prisión de 2 a 6 años:
1. A la mujer que fingiere preñez o parto para dar a su supuesto hijo derechos que no le
correspondan.
La conducta consiste en simular preñez o parto como medio para hacer aparecer como
hecho real el nacimiento de un niño, cuyo estado civil se altera. El delito se consuma con
la presentación del presunto fruto de ello.
Fingir preñez o parto: Es simular todo el proceso biológico del embarazo o del
alumbramiento (nacimiento del niño).
La preñez o el parto deben ser aparentes, simulados, inexistentes.
Lo que importa es que la preñez o parto no sean reales y que el niño sea presentado como
nacido del parto fingido: Debe tratarse de un niño vivo, que es “el otro” cuyo estado civil
se altera.
2. Al que, por un acto cualquiera, hiciere incierto, alterare o suprimiere la identidad de un
menor de 10 años, y el que lo retuviere u ocultare.
No tipifica la mera modificación del estado del menor pues la norma implica la alteración
del ser mismo de la persona, de lo que ella es en sí misma. La identidad constituye un
derecho inherente a la persona humana. El derecho a la identidad se manifiesta como el
interés que cada sujeto tiene de ser representado en la vida en relación con su verdadera
identidad.
La conducta consiste en retener u ocultar a un menor de diez años, mantener al menor
dentro de un espacio físico determinado o sustraerlo del conocimiento de terceras
personas.
Se trata de un supuesto de retención del menor, no de una alteración de su identidad.
La retención implica la tenencia del menor dentro de la esfera de poder del autor y a su
vez el hecho de no entregarlo a quien debe hacerlo. Ocultar implica esconder al menor.
BUOMPADRE: Estas conductas no tienen explicación razonable en el texto porque se trata
de comportamientos que ya están tipificados como delitos contra la libertad individual
(arts. 141 y 146, entre otros).
ARTICULO 139 bis - Será reprimido con reclusión o prisión de 3 a 10 años, el que facilitare,
promoviere o de cualquier modo intermediare en la perpetración de los delitos comprendidos
en este Capítulo, haya mediado o no precio o promesa remuneratoria o ejercido amenaza o
abuso de autoridad.
Incurrirán en las penas establecidas en el párrafo anterior y sufrirán, además, inhabilitación
especial por doble tiempo que el de la condena, el funcionario público o profesional de la
salud que cometa alguna de las conductas previstas en este Capítulo.
 Abarca uno de los tramos del tráfico de personas tenido en cuenta en la reforma operada
con la ley 24.410.
 La intermediación debe ser ilícita: Esto es, al margen de lo que las leyes establecen en
materia de adopción o guarda de menores.
 La materialidad del delito consiste en intermediar, intervenir entre quien entrega, vende o
cede al menor para que la operación se realice y el autor de la alteración del estado civil o
identidad o el profesional de la salud que extiende el certificado de parto o de nacimiento
falso.
Intermedia quien pone en contacto a los sujetos activos de estos delitos.
3. DELITOS CONTRA LOS DERECHOS DE LA FAMILIA:

 OMISION DE DEBERES DE ASISTENCIA FAMILIAR:

Tipo Penal:

El artículo 1° de la Ley 13.944 establece que se impondrá prisión de un mes a dos años o
multa de setecientos cincuenta pesos a veinticinco mil pesos a los padres que, aun sin mediar
sentencia civil, se sustraigan a prestar los medios indispensables para la subsistencia a su
hijo menor de dieciocho años, o de más si estuviere impedido. Revista Pensamiento
Penal+5Gobierno de Santa Fe+5vLex+5

Bien Jurídico Protegido:

La norma tutela el derecho de los integrantes del grupo familiar a recibir asistencia
económica para su subsistencia, resguardando así la integridad y el bienestar familiar. SAIJ

Sujeto Activo:

El delito puede ser cometido por los padres, hijos respecto de padres impedidos, adoptantes
respecto de adoptados menores de dieciocho años o impedidos, adoptados respecto de
adoptantes impedidos, tutores, guardadores o curadores respecto de menores de dieciocho
años o incapaces bajo su tutela, guarda o curatela, y cónyuges respecto del otro no separado
legalmente por su culpa.

Elemento Subjetivo:

Se requiere dolo, es decir, conocimiento y voluntad de sustraerse a prestar los medios


indispensables para la subsistencia del familiar obligado.

 INSOLVENCIA ALIMENTARIA FRAUDULENTA:

Tipo Penal:

El artículo 2° bis, incorporado por la Ley 24.029, establece que será reprimido con la pena de
uno a seis años de prisión quien, con la finalidad de eludir el cumplimiento de sus
obligaciones alimentarias, maliciosamente destruya, inutilice, dañe, oculte, haga desaparecer
bienes de su patrimonio o fraudulentamente disminuya su valor, y de esta manera frustre, en
todo o en parte, el cumplimiento de dichas obligaciones.

Bien Jurídico Protegido:

Se protege el derecho de los beneficiarios de alimentos a recibir la prestación alimentaria,


evitando conductas fraudulentas que impidan su cumplimiento.

Sujeto Activo:

Cualquier obligado a prestar alimentos que, mediante actos fraudulentos, busque eludir dicha
obligación.

Elemento Subjetivo:

Se requiere dolo directo, es decir, la intención específica de eludir el cumplimiento de la


obligación alimentaria mediante actos fraudulentos sobre el propio patrimonio.
Diferencias con la Insolvencia Fraudulenta del Código Penal:

A diferencia de la insolvencia fraudulenta prevista en el artículo 179 del Código Penal, que
requiere la existencia de un proceso judicial en curso o una sentencia condenatoria, la
insolvencia alimentaria fraudulenta puede configurarse sin la necesidad de un proceso previo,
bastando con la realización de actos fraudulentos que frustren el cumplimiento de las
obligaciones alimentarias.

 PROTECCION CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR:

ARTICULO 1º — Toda persona que sufriese lesiones o maltrato físico o psíquico


por parte de alguno de los integrantes del grupo familiar podrá denunciar estos
hechos en forma verbal o escrita ante el juez con competencia en asuntos de
familia y solicitar medidas cautelares conexas. A los efectos de esta ley se
entiende por grupo familiar el originado en el matrimonio o en las uniones de
hecho.

ARTICULO 2º — Cuando los damnifica dos fuesen menores o incapaces, ancianos


o discapacitados, los hechos deberán ser denunciados por sus representantes
legales y/o el ministerio público. También estarán obligados a efectuar la denuncia
los servicios asistenciales sociales o educativos, públicos o privados, los
profesionales de la salud y todo funcionario público en razón de su labor. El menor
o incapaz puede directamente poner en conocimiento de los hechos al ministerio
público.

ARTICULO 3º — El juez requerirá un diagnóstico de interacción familiar efectuado


por peritos de diversas disciplinas para determinar los daños físicos y psíquicos
sufridos por la víctima, la situación de peligro y el medio social y ambiental de la
familia. Las partes podrán solicitar otros informes técnicos.

ARTICULO 4º — El juez podrá adoptar, al tomar conocimiento de los hechos


motivo de la denuncia, las siguientes medidas cautelares:

a) Ordenar la exclusión del autor, de la vivienda donde habita el grupo familiar;

b) Prohibir el acceso del autor, al domicilio del damnificado como a los lugares de
trabajo o estudio;

c) Ordenar el reintegro al domicilio a petición de quien ha debido salir del mismo


por razones de seguridad personal, excluyendo al autor;

d) Decretar provisoriamente alimentos, tenencia y derecho de comunicación con


los hijos.

El juez establecerá la duración de las medidas dispuestas de acuerdo a los


antecedentes de la causa.

ARTICULO 5º — El juez, dentro de las 48 horas de adoptadas las medidas


precautorias, convocará a las partes y al ministerio público a una audiencia de
mediación instando a las mismas y su grupo familiar a asistir a programas
educativos o terapéuticos, teniendo en cuenta el informe del artículo 3.

ARTICULO 6º — La reglamentación de esta ley preverá las medidas conducentes


a fin de brindar al imputado y su grupo familiar asistencia médica psicológica
gratuita.
ARTICULO 7º — De las denuncias que se presente se dará participación al
Consejo Nacional del Menor y la Familia a fin de atender la coordinación de los
servicios públicos y privados que eviten y, en su caso, superen las causas del
maltrato, abusos y todo tipo de violencia dentro de la familia.

Para el mismo efecto podrán ser convocados por el juez los organismos públicos y
entidades no gubernamentales dedicadas a la prevención de la violencia y
asistencia de las víctimas.

ARTICULO 8º — Incorpórase como segundo párrafo al artículo 310 del Código


Procesal Penal de la Nación (Ley 23.984) el siguiente:

En los procesos por alguno de los delitos previstos en el libro segundo, títulos I, II,
III, V y VI, y título V capítulo I del Código Penal cometidos dentro de un grupo
familiar conviviente, aunque estuviese constituido por uniones de hecho, y las
circunstancias del caso hicieren presumir fundadamente que puede repetirse, el
juez podrá disponer como medida cautelar la exclusión del hogar del procesado. Si
el procesado tuviese deberes de asistencia familiar y la exclusión hiciere peligrar la
subsistencia de los alimentados, se dará intervención al asesor de menores para
que se promuevan las acciones que correspondan.

 IMPEDIMIENTO DE CONTACTO FILIAL:

ARTICULO 1º-Será reprimido con prisión de un mes a un año el padre o tercero


que, ilegalmente, impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus
padres no convivientes.

Si se tratare de un menor de diez años o de un discapacitado, la pena será de seis


meses a tres años de prisión.

ARTICULO 2º-En las mismas penas incurrirá el padre o tercero que para impedir
el contacto del menor con el padre no conviviente, lo mudare de domicilio sin
autorización judicial.

Si con la misma finalidad lo mudare al extranjero, sin autorización judicial o


excediendo los límites de esta autorización, las penas de prisión se elevarán al
doble del mínimo y a la mitad del máximo.

ARTICULO 3º- El tribunal deberá:

1. Disponer en un plazo no mayor de diez días, los medios necesarios para


restablecer el contacto del menor con sus padres.

2. Determinará, de ser procedente, un régimen de visitas provisorio por un término


no superior a tres meses o, de existir, hará cumplir el establecido.

En todos los casos el tribunal deberá remitir los antecedentes a la justicia civil.

ARTICULO 4º-Incorpórase como inciso 3º del artículo 72 del Código Penal el


siguiente:

Inciso 3º: Impedimento de contacto de los hijos menores con sus padres no
convivientes.

ARTICULO 5º-Esta ley se tendrá como complementaria del Código Penal.


UNIDAD 4

DELITOS CONTRA LA LIBERTAD

Noción de libertad:

La libertad es un bien personal e intransferible del individuo. Libertad y persona


presuponen una conexión inseparable. La negación de la libertad implicaría, lisa y
llanamente, la negación del hombre y de su existencia misma. El ser humano no es
libre porque así lo reconozca el ordenamiento jurídico, sino porque nace libre. Su
reconocimiento como derecho humano fundamental proviene no sólo del texto
expreso del art. 19 de la Const. Nacional, sino de los propios tratados internacionales
que han sido incorporados a su plexo normativo, entre los que puede destacarse la
Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo art. 3o prescribe: “Todo individuo
tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”, reconocimiento
que ha sido consagrado por la generalidad de los instrumentos internacionales
enumerados en el texto constitucional.

Resumiendo, entonces, podemos concebir la libertad personal -en el amplio sentido


en que debe ser entendida como bien jurídico penal- como la facultad de todo
individuo de poder conducirse de un modo o de otro, o de abstenerse de hacerlo,
conforme con sus propias determinaciones, así como el derecho a que nadie
(persona o Estado) interfiera arbitraria o ilegítimamente en la esfera de reserva o de
intimidad personal, con la sola limitación que imponen el ejercicio de la libertad del
otro y el imperio de la ley.

1. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD INDIVIDUAL:

 ARTICULO 140. - Serán reprimidos con reclusión o prisión de cuatro (4) a quince
(15) años el que redujere a una persona a esclavitud o servidumbre, bajo
cualquier modalidad, y el que la recibiere en tal condición para mantenerla
en ella. En la misma pena incurrirá el que obligare a una persona a realizar
trabajos o servicios forzados o a contraer matrimonio servil.

 REDUCCION A SERVIDUMBRE, ESCLAVITUD O CONDICION ANALOGA:


En la actualidad, luego de la reforma constitucional de 1994, la reducción a
esclavitud o servidumbre, en todas sus formas, está expresamente
prohibida en varios de los documentos internacionales introducidos por el
art. 75, inc. 22, de la Constitución Nacional, pudiendo citarse la Declaración
Universal de Derechos Humanos (art. 4o), la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (art. 6o) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (art. 8o). entre otros. A partir del desarrollo del concepto de
esclavitud en el derecho internacional y de la prohibición establecida en el
artículo 6 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Corte
observa que este concepto ha evolucionado y ya no se limita a la propiedad
sobre la persona. Al respecto, la Corte considera que los dos elementos
fundamentales para definir una situación como esclavitud son: i) el estado
o condición de un individuo y ii) el ejercicio de alguno de los atributos del
derecho de propiedad, es decir, que el esclavizador ejerza poder o control
sobre la persona esclavizada al punto de anular la personalidad de la
víctima. Agregando que, para determinar una situación como esclavitud en
los días actuales, se deberá evaluar, con base en los siguientes elementos.
la manifestación de los llamados “atributos del derecho de propiedad”:

a) restricción o control de la autonomía individual;

b) pérdida o restricción de la libertad de movimiento de una persona;

c) la obtención de un provecho por parte del perpetrador;

d) la ausencia de consentimiento o de libre albedrío de la víctima, o su


imposibilidad o irrelevancia debido a la amenaza de uso de la violencia u
otras formas de coerción, el miedo de violencia, el engaño o las falsas
promesas; ej el uso de violencia física o psicológica;

f) la posición de vulnerabilidad de la víctima;

g) la detención o cautiverio;

i) la explotación.
En nuestro caso, el art. 15 de la CN que dice que “En la Argentina no hay
esclavos”, debe ser interpretado de conformidad con los Tratados
Internacionales a ella misma incorporados (art. 75.22), en particular, a lo
establecido en el art. 6o de la CADH, cuya interpretación se aparta de la
noción tradicional de esclavitud recogido por nuestra Carta Magna, cuyo
texto dice: Prohibición de la Esclavitud y Servidumbre:

1. Nadie puede ser sometido a esclavitud o servidumbre, y tanto éstas,


como la trata de esclavos y la trata de mujeres están prohibidas en todas
sus formas.

2. Nadie debe ser constreñido a ejecutar un trabajo forzoso u obligatorio.


En los países donde ciertos delitos tengan señalada pena privativa de la
libertad acompañada de trabajos forzosos, esta disposición no podrá ser
interpretada en el sentido de que prohíbe el cumplimiento de dicha pena
impuesta por juez o tribunal competente. El trabajo forzoso no debe afectar
a la dignidad ni a la capacidad física e intelectual del recluido.

3. No constituyan trabajo forzoso u obligatorio, para los efectos de este


artículo:

a. los trabajos o servicios que se exijan normalmente de una persona


recluida en cumplimiento de una sentencia o resolución formal dictada por
la autoridad judicial competente. Tales trabajos o servicios deberán
realizarse bajo la vigilancia y control de las autoridades públicas, y los
individuos que los efectúen no serán puestos a disposición de particulares,
compañías o personas jurídicas de carácter privado;

b. el servicio militar y, en los países donde se admite exención por razones


de conciencia, el servicio nacional que la ley establezca en lugar de aquél;

c. el servicio impuesto en casos de peligro o calamidad que amenace la


existencia o el bienestar de la comunidad, y d. el trabajo o servicio que
forme parte de las obligaciones cívicas normales. En conclusión, debemos
interpretar la noción de esclavitud - en el sentido amplio y abarcativo de
otras formas análogas que surge de la jurisprudencia de los tribunales
internacionales sobre Derechos Humanos.

 RECEPCION DE SUJETO SOMETIDO: Esta modalidad consiste en recibir a


una persona que ya se encuentra en una de las situaciones mencionadas
anteriormente, con la finalidad de mantenerla en tal condición.

La figura requiere, entonces, la intención del autor de mantener al sujeto


en la misma condición en que lo recibió (elemento subjetivo). De modo que
cualquier otra finalidad (p. ej., liberar a la víctima) toma atípica la conducta,
por ausencia del elemento subjetivo.

El delito, a diferencia del tipo anterior, es de carácter instantáneo y se


consuma en el momento en que el agente recepta a la víctima. La tentativa
es admisible. La infracción es dolosa, siendo compatible únicamente con el
dolo directo

Se debe entender que estas prácticas admiten cualquier medio de


comisión, no sólo las que presuponen el uso de violencia o amenaza
(engaño, persuación, abuso de autoridad o de poder, etc.). Precisamente,
bajo esta expresión se agrupan, entre otras prácticas análogas a la
esclavitud, la servidumbre por deudas, el matrimonio forzoso o servil, la
servidumbre de la gleba y la explotación de niños y adolescentes, por lo
cual los agregados del segundo párrafo del artículo podrían haberse
omitido pues, igualmente, hubieran quedado comprendidos en los
conceptos de servidumbre y/o esclavitud, como formas de explotación del
ser humano.

 SOMETIMIENTO A TRABAJOS FORZADOS Y MATRIMONIO SERVIL:


Según el Convenio sobre Trabajo Forzoso N 29 de la OIT (Ginebra, 1930) se
define al trabajo forzoso u obligatorio como “todo trabajo o servicio exigido
a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho
individuo no se ofrece voluntariamente”.

El matrimonio servil, por su parte, implica un matrimonio precoz y forzado,


sin que se permita ningún tipo de elección de la pareja, situación que
supone -según la Organización Internacional para las Migraciones, OIM-,
una forma de explotación laboral y/o sexual de un miembro de la pareja,
implicando situaciones de esclavitud, asilamiento, control, violencia física,
sexual y reproductiva. Pero lo que importa para la interpretación del
precepto legal es que, cualquiera sea la expresión que utilicemos para
caracterizar la explotación de un ser humano por otro, siempre habrá de
suponer una situación de dominio o sometimiento que afecta gravemente
su voluntad de elección y decisión.

 PRIVACION ILEGAL DE LA LIBERTAD:

ARTICULO 141. - Será reprimido con prisión o reclusión de seis meses a tres
años; el que ilegalmente privare a otro de su libertad personal.

En este tipo de infracciones se tiene en cuenta la libertad en un sentido físico o


corporal, como libertad de movimientos, que abarca no sólo la facultad de
moverse o disponer del propio cuerpo según la propia voluntad, sino también el
derecho de trasladarse de un lugar a otro sin ningún tipo de interferencias o
impedimentos.

El delito consiste en privar ilegítimamente a otro de su libertad personal. Esta


conducta puede llevarse a cabo con o sin el traslado de la víctima de un sitio a
otro (abducción), encerrándola en algún lugar, constriñendo su facultad de
locomoción o imponiéndole un determinado comportamiento.

Aun cuando procedimientos como los descriptos pueden concretar una privación
de libertad, es suficiente con que se restrinja cualquier dimensión de la libertad
de movimiento, aunque quede a disposición de la víctima cierto grado de libertad
ambulatoria (p. ej., impedirle el movimiento de los brazos, pero no el de las
piernas).

La anulación de cualquier manifestación de la libertad corporal queda, pues,


comprendida en el tipo. El delito, que generalmente requiere una actividad, puede
cometerse por omisión (impropia), cuando el agente está obligado a hacer cesar
una situación de privación de libertad preexistente y no lo hace, por ej. el caso del
usuario del transporte público que no puede abandonar el medio de transporte
por negarse el conductor a parar y abrir la puerta; el guía que, habiendo
introducido a un grupo de turistas en una gruta subterránea laberíntica, omite ir a
sacar a uno que no puede encontrar la salida; cuando el patrón le pide a su criado
que lo encierre durante la noche, pues padece de sonambulismo, y éste - a la
mañana siguiente- no le abre la puerta; el conserje de un museo que, habiendo
dejado encerrada fortuitamente a una persona dentro, no abre la puerta cuando
ésta le hace notar tal circunstancia; negarse a liberar a quien se le ha entregado
en cautiverio, etc.
La ley no limita los medios de comisión, de manera que, salvo aquellos que
impliquen un agravamiento, cualquiera es admisible (por ej., coerción, engaño,
sujeción, mantenimiento en estado de error). El consentimiento, libremente
prestado, excluye el delito. Sujeto activo puede ser cualquier persona. Sujeto
pasivo puede ser cualquier persona, siempre que en el momento del hecho pueda
expresar su voluntad.

Debe tratarse de una persona con capacidad para determinarse con libertad, es
decir, con posibilidades de formar y expresar su voluntad. En consecuencia, no
revisten esta condición el niño de pocos días, el enfermo mental en estado
catatónico, retrasados mentales profundos o esquizofrénicos -especialmente en
fase residual-, la persona inconsciente ni la persona dormida, entre otros.

Algunos autores, sin embargo, entienden que no es preciso que el sujeto pasivo
tenga posibilidad de movimientos, si es trasladado contra su voluntad, o -en su
caso la de sus representantes, como ocurre con personas inconscientes,
paralíticos, etc. También pueden ser sujetos pasivos aquellas personas, las que
estando ya privadas de su libertad legítimamente, como sucede con los reclusos,
se les incrementa el estado de su detención al margen de las normas establecidas
en el régimen penitenciario, produciéndose, de tal manera, una nueva afectación
del bien jurídico, que convierte la conducta en delictiva.

La privación de la libertad debe ser ilegítima. Esto supone, objetivamente, que la


conducta sea contraria a la ley (antijurídica) y, subjetivamente, que el autor obre
con la conciencia de que su accionar es formal o sustancialmente arbitrario.
Subjetivamente el delito es doloso, siendo suficiente el dolo común. Es de
carácter material e instantáneo y se consuma en el momento mismo en que se
produce la privación de libertad de la víctima, por muy breve que ésta haya sido
(p. ej., cuando se la encierra en algún lugar, se le impide todo tipo de
desplazamiento o se le impone un obrar determinado). En estas hipótesis, el
delito queda perfeccionado. Como esta situación puede prolongarse en el tiempo,
el delito adquiere la particularidad de ser, en ciertos momentos, un delito de
carácter permanente. Son admisibles las formas imperfectas de ejecución.

AGRAVANTES:

ARTICULO 142. - Se aplicará prisión o reclusión de dos a seis años, al que privare a
otro de su libertad personal, cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

1. Si el hecho se cometiere con violencias o amenazas o con fines religiosos o de


venganza;

2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente, de un hermano, del


cónyuge o de otro individuo a quien se deba respeto particular;

3. Si resultare grave daño a la persona, a la salud o a los negocios del ofendido,


siempre que el hecho no importare otro delito por el cual la ley imponga pena mayor;

4. Si el hecho se cometiere simulando autoridad pública u orden de autoridad pública;

5. Si la privación de la libertad durare más de un mes.

ARTICULO 142 bis. - Se impondrá prisión o reclusión de cinco (5) a quince (15) años,
al que sustrajere, retuviere u ocultare a una persona con el fin de obligar a la víctima o
a un tercero, a hacer, no hacer, o tolerar algo contra su voluntad. Si el autor lograre su
propósito, el mínimo de la pena se elevará a ocho (8) años.

La pena será de diez (10) a veinticinco (25) años de prisión o reclusión:


1. Si la víctima fuese una mujer embarazada; un menor de dieciocho (18) años de
edad; o un mayor de setenta (70) años de edad.

2. Si el hecho se cometiere en la persona de un ascendiente; de un hermano; del


cónyuge o conviviente; o de otro individuo a quien se deba respeto particular.

3. Si se causare a la víctima lesiones graves o gravísimas.

4. Cuando la víctima sea una persona discapacitada, enferma o que no pueda valerse
por sí misma.

5. Cuando el agente sea funcionario o empleado público o pertenezca o haya


pertenecido al momento de comisión del hecho a una fuerza armada, de seguridad u
organismo de inteligencia del Estado.

6. Cuando participaran en el hecho tres (3) o más personas.

La pena será de quince (15) a veinticinco (25) años de prisión a reclusión si del hecho
resultara la muerte de la persona ofendida, como consecuencia no querida por el autor.

La pena será de prisión o reclusión perpetua si se causare intencionalmente la muerte


de la persona ofendida.

La pena del partícipe que, desvinculándose de los otros, se esforzare de modo que la
víctima recupere la libertad, sin que tal resultado fuese la consecuencia del logro del
propósito del autor, se reducirá de un tercio a la mitad.

2. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD COMETIDOS POR FUNCIONARIOS PUBLICOS:

 DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS:

ARTICULO 142 ter. - Se impondrá prisión de DIEZ (10) a VEINTICINCO (25) años e
inhabilitación absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para
tareas de seguridad privada, al funcionario público o a la persona o miembro de un
grupo de personas que, actuando con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del
Estado, de cualquier forma, privare de la libertad a una o más personas, cuando este
accionar fuera seguido de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha
privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona. La pena será de
prisión perpetua si resultare la muerte o si la víctima fuere una mujer embarazada, una
persona menor de DIECIOCHO (18) años, una persona mayor de SETENTA (70) años o
una persona con discapacidad. La misma pena se impondrá cuando la víctima sea una
persona nacida durante la desaparición forzada de su madre. La escala penal prevista
en el presente artículo podrá reducirse en un tercio del máximo y en la mitad del
mínimo respecto de los autores o partícipes que liberen con vida a la víctima o
proporcionen información que permita su efectiva aparición con vida.

El delito implica la realización de una conducta activa (privación de la libertad)


integrada por otros varios actos que se acumulan a la acción originaria (falta de
información, negativa de reconocer la privación de la libertad o negativa a brindar
información sobre el paradero de la persona detenida). Se trata de un delito complejo
de acciones acumulativas, cuya conducta central está dada por la privación de la
libertad de la víctima. El delito presupone una situación de secuestro o sustracción
(clandestina o manifiesta) de la víctima, haciéndola “desaparecer” del ámbito social y
familiar. La fórmula legal castiga “cualquier forma” de la detención, vale decir,
cualquiera sea la modalidad de su comisión (mediante violencia, engaño, intimidación,
bajo la forma de arresto, aprehensión, etc.), vale decir, que la privación de la libertad
no necesariamente debe ser ilegítima ab-initio. Lo que caracteriza a esta figura es la
falta de información acerca del paradero de la víctima, omisión o negativa que implica
sustraer a la persona de la posibilidad de controlar su detención a través de los
mecanismos previstos en la ley.

Sujeto activo puede ser un funcionario público o agente estatal o una persona que
actúe en complicidad con el Estado, es decir, con su apoyo, autorización o
aquiescencia, para cometer el delito. Por lo tanto, se trata de un delito especial.

Tratándose de un delito complejo y de carácter permanente, la consumación se


produce cuando se omite brindar información respecto del paradero de la víctima o
sobre el reconocimiento de su detención. Si, por el contrario, el o los autores
suministran esta información o reconocen la detención de la víctima, la figura aplicable
es, en principio, la del art. 141 del Código Penal. La tentativa no se muestra como
posible.

Agravantes:

1) por la muerte de la víctima, que debe ser la consecuencia de la privación de libertad


(resultado preterintencional) o producirse en cualquier momento del cautiverio, por lo
que está comprendida la muerte producida dolosamente, y

2) por la especial situación de la víctima (mujer embarazada, menor de 18 años,


mayor de 70 años y víctima con discapacidad). situación que debe concurrir en el
momento en que se ejecuta la privación de libertad. Con respecto al concepto de
“persona discapacitada”, en cambio, hay que remitirse a la definición que nos brinda la
Ley N 22431, cuyo art. 2o establece que “se considera discapacitada a toda persona
que padezca una alteración funcional permanente o prolongada, física o mental, que en
relación a su edad y medio social implique desventajas considerables para su
integración familiar, social, educacional o laboral”.

Atenuantes: El último párr. del art. 142 ter establece una escala reductora de la pena
(un tercio del máximo y la mitad del mínimo) para “los autores o partícipes que liberen
con vida a la víctima o proporcionen información que permita su efectiva aparición con
vida”. Se trata de un beneficio en la reducción de la pena, específicamente para los
“autores o partícipes” (en cualquier grado), que liberen por sí mismos a la víctima o
suministren información conducente a obtener su libertad. Con arreglo al texto legal, es
necesario para que concurra la atenuante, que la víctima “aparezca” con vida, no que
se demuestre por medio de informes u otros elementos (por ej. fotografías) que está
con vida, que se la liberará con vida o que se la muestre en tal situación. Debe ser
liberada “viva”, en cuyo caso la escala penal será de 5 a 8 años y 3 meses de prisión.

 ARTICULO 143. - Será reprimido con reclusión o prisión de uno a tres años e
inhabilitación especial por doble tiempo:

1º. El funcionario que retuviera a un detenido o preso, cuya soltura haya debido
decretar o ejecutar;

2º. El funcionario que prolongare indebidamente la detención de una persona, sin


ponerla a disposición del juez competente;

3º. El funcionario que incomunicare indebidamente a un detenido;

4º. El jefe de prisión u otro establecimiento penal, o el que lo reemplace, que recibiera
algún reo sin testimonio de la sentencia firme en que se le hubiere impuesto la pena o
lo colocare en lugares del establecimiento que no sean los señalados al efecto;

5º. El alcaide o empleado de las cárceles de detenidos y seguridad que recibiere un


preso sin orden de autoridad competente, salvo el caso de flagrante delito;
6º. El funcionario competente que teniendo noticias de una detención ilegal omitiere,
retardare o rehusare hacerla cesar o dar cuenta a la autoridad que deba resolver.

 RETENCION ILEGAL: El delito presupone una persona legalmente privada de su


libertad, sea bajo la calidad de “detenido” (arrestado, detenido, aprehendido,
demorado, etc.) o “preso” (condenado).

Se trata de un caso de detención legítima por su origen, pero que se toma


ilegítima por la posterior retención que realiza el autor. La materialidad del delito
consiste en retener (mantener bajo la esfera de poder o guarda) al sujeto en un
estado de detención, no obstante concurrir la obligación legal de disponer su
libertad, sea por propia decisión o por incumplimiento de una orden recibida de
otro funcionario. Decreta o decide la libertad de una persona sólo el juez. Ejecuta
la soltura el funcionario (generalmente, la autoridad policial) encargado de dar
cumplimiento a la orden de libertad emanada del juez. El delito es doloso, siendo
suficiente el dolo eventual. El error, aun imputable, excluye la culpabilidad, pues
no están comprendidas las formas culposas. Se trata de un delito de omisión
impropia que se consuma con la retención del detenido o preso, y es de carácter
permanente, por cuanto la consumación perdura mientras se prolonga en el
tiempo la privación de libertad. La tentativa no parece admisible, dado el
carácter del delito.

 PROLONGACION INDEBIDA DE LA DETENCION: Se trata, como en el


supuesto anterior, de un delito que requiere como presupuesto una persona
legalmente detenida, detención que se vuelve ilegítima por su continuación al
margen de una disposición legal que obliga a ponerla a disposición del juez
competente. También aquí estamos en presencia de un delito de comisión por
omisión, dado que, si la acción se describe como la prolongación indebida de la
detención, la ilegalidad de ella surge de no haber puesto al detenido a
disposición del juez competente. Las leyes procesales son las que establecen los
límites temporales para poner a una persona privada de su libertad a disposición
del juez competente. El delito consiste, precisamente, en prolongar (mantener,
continuar, etc.) el estado de detención de un sujeto sin ponerlo a disposición
(bajo la guarda, conocimiento o autoridad) del juez competente (juez de
instrucción). El delito es doloso y participa de las mismas características que el
que analizamos en el apartado anterior. Se consuma cuando, vencido el plazo
para poner al detenido a disposición del juez competente, el funcionario no ha
cumplido con esa obligación. No admite tentativa.
 INCOMUNICACION INDEBIDA: es una medida de coerción personal por la que
se le impide al imputado encarcelado mantener todo contacto (verbal o escrito)
con terceros, para evitar que estorbe la investigación. Generalmente, en todo
proceso penal, la regla es que la persona detenida tiene derecho a comunicarse
con terceros las veces que estime necesario y en cualquier momento del
proceso. Sin embargo, este derecho es sólo relativo, pues su incomunicación
puede ser decretada de manera legítima cuando concurran ciertas causas que
expresa y taxativamente se encuentran establecidas en la ley, a saber: cuando
haya motivos para temer que el detenido se pondrá de acuerdo con sus
cómplices o cuando pueda obstaculizar de otro modo la investigación. El límite
temporal de la incomunicación es una cuestión también regulada por las leyes
procesales locales. En Misiones el termino es de cuarenta y ocho horas,
prorrogable por otras cuarenta y ocho horas por decreto fundado del juez; si la
policía hace uso de esa atribución, el juez podrá prolongar la incomunicación
hasta un máximo de setenta y dos horas (art. 197). La autoridad competente
para decretar una incomunicación es el juez de instrucción. Cuando la autoridad
policial ejerce esta facultad -según nos parece-, sólo lo puede hacer con
conocimiento del juez de la causa, que es quien, en definitiva, debe adoptar las
medidas que el caso requiere. En el orden nacional, cuando concurren los
requisitos establecidos en el art. 205 del Cód. Proc. Penal de la Nación (peligro
de que el reo se ponga de acuerdo con sus cómplices o terceros o de que
obstaculice la investigación), la policía está facultada para disponer la
incomunicación por un término máximo de diez horas, que no puede prolongarse
sin orden judicial. Si existiera orden judicial en tal sentido, la incomunicación
puede prolongarse hasta completar las setenta y dos horas. El delito consiste en
incomunicar indebidamente a un detenido, vale decir, privarlo de comunicación
en forma ilegítima, al margen de lo que establecen las leyes procesales sobre el
particular. El sujeto puede encontrarse legal o ilegalmente privado de su
libertad. La incomunicación es indebida cuando se la decreta sin motivos o causa
bastante (no existen motivos suficientes que la justifiquen), o por quien carece
de competencia para ordenarla (p. ej., un funcionario policial sin conocimiento
del juez), o por quien, teniendo competencia para ordenarla, se excede en los
plazos máximos de duración establecidos por la ley, o bien, cuando no resulta
procedente en el caso concreto (p. ej., por delitos que no admiten la prisión
preventiva). Pero no comete este delito, sino abuso de autoridad (art. 248, Cód.
Penal), el funcionario que dispone de manera indebida la incomunicación, no
teniendo la guarda del detenido (p. ej., el secretario del juzgado que dispone
ilegalmente la incomunicación de un detenido que se encuentra en la alcaidía de
jefatura o en otro centro de detención). Sujeto activo, en principio, sólo puede
ser un juez. El delito es doloso, compatible con el dolo eventual y se consuma
cuando se incomunica indebidamente al detenido, vale decir, cuando se
materializa (no cuando se decreta) el estado de incomunicación decretado por la
autoridad pública. Se trata, por ende, de un delito de resultado, que admite la
tentativa.
 RECEPCION INDEBIDA: El delito consiste en recibir a un reo (condenado,
privado de su libertad), sin el testimonio (copia autenticada) de la sentencia
condenatoria. Subjetivamente, la infracción es dolosa y se consuma en el
momento en que se recibe al reo sin el testimonio de la sentencia firme, sin que
sea necesario típicamente su alojamiento en el establecimiento.
 COLOCACION INDEBIDA: El delito consiste en colocar (alojar, poner, internar,
etc.) al reo en un lugar del establecimiento (cárcel, alcaidía) que no sea el que
corresponde en razón de la naturaleza de la pena impuesta o la infracción
administrativa cometida durante el cumplimiento de la condena, en la medida en
que ello suponga un empeoramiento de su situación carcelaria. La medida no
consiste en una mera desobediencia a una regla administrativa, sino que debe
haberse afectado la libertad individual del reo produciendo una mayor ofensa al
bien jurídico. La infracción es dolosa e instantánea, y se consuma en el momento
en que se coloca (aloja) al reo en el sitio no señalado al efecto. El tipo, a
diferencia del supuesto anterior, requiere la internación o alojamiento del reo.
 OMISION, NEGATIVA O RETARDO PARA HACER CESAR UNA DETENCION
ILEGAL: El precepto contempla una hipótesis delictiva que se caracteriza por
conductas alternativas. Se trata de un tipo mixto alternativo. En todos los casos,
el funcionario debe ser competente para hacer cesar la detención ilegal y, en el
marco de esta competencia, llevar a cabo los comportamientos previstos como
típicos. Si no fuera competente o no estuviera obligado legalmente a comunicar
a otro funcionario para que resuelva sobre la privación ilegal de la persona, su
conducta encuadraría en el encubrimiento del art. 277 del Cód. Penal. La
infracción es dolosa de dolo directo. Se consuma cuando se llevan a cabo las
acciones descriptas en la ley.

Agravantes: El art. 144 establece: Cuando en los casos del artículo anterior
concurriere alguna de las circunstancias enumeradas en los inc. I, 2, 3 y 5o del
art. 142, el máximo de la pena privativa de libertad se elevará a cinco años. La
mayor penalidad del tipo calificado no alcanza al supuesto del art. 142, inc. 4,
porque, en esta hipótesis, el autor no es funcionario público, calidad exigida en
todas las figuras del art. 143.

 ARTICULO 144 bis. - Será reprimido con prisión o reclusión de uno a cinco años e
inhabilitación especial por doble tiempo:
1. El funcionario público que, con abuso de sus funciones o sin las formalidades
prescriptas por la ley, privase a alguno de su libertad personal;
2. El funcionario que desempeñando un acto de servicio cometiera cualquier vejación
contra las personas o les aplicare apremios ilegales;
3. El funcionario público que impusiere a los presos que guarde, severidades,
vejaciones, o apremios ilegales.
Si concurriere alguna de las circunstancias enumeradas en los incisos 1, 2, 3 y 5 del
artículo 142, la pena privativa de la libertad será de reclusión o prisión de dos a seis
años.

 PRIVACION ILEGITIMA DE LA LIBERTAD: (Inc. 1) La disposición penal


comprende distintos tipos de delitos, los cuales tienen en común que el autor
sólo puede ser un funcionario público con competencia funcional (delito especial)
y que la privación de libertad tiene que realizarse en ejercicio del acto funcional.
Uno de estos delitos consiste en privar a alguien de su libertad personal con
abuso de la función pública. El otro, en privar a alguien de su libertad personal
sin abuso de la función pública, pero al margen de las formalidades prescriptas
por la ley. Por tratarse de hipótesis de detención ilegal, caben las explicaciones
vertidas respecto del art. 141 del Cód. Penal, por lo que allí remitimos.
a) Privación abusiva de la libertad. La privación de la libertad personal con abuso
funcional se tipifica cuando el funcionario público carece de la facultad para
detener a una persona o cuando, teniéndola, hace un uso excesivo o arbitrario
de ella (p. ej., arresta por averiguación de antecedentes a una persona
perfectamente conocida por él y que sabe que no es reclamada por autoridad
alguna).
b) Privación formalmente ilegal. Actúa al margen de las formalidades legales, en
cambio, el funcionario que procede a la detención de una persona sin contar con
la orden escrita emitida por autoridad competente, o bien cuando, teniendo
dicha orden, no la exhibe al sujeto pasivo, cuando tiene defectos formales o
cuando está referida a un caso distinto. Vale decir que también se trata de una
hipótesis de abuso funcional, pero que no proviene de la falta de competencia
para privar de la libertad, sino de la inobservancia de las formalidades
prescriptas por la ley para proceder a la detención. Hay competencia, pero se
omiten las formalidades legales (p. ej., disponer la detención en forma verbal
cuando debería serlo por escrito; arrestar a una persona sin que la orden
contenga claramente su individualización). Las formalidades que deben
observarse en los casos de detención de personas se encuentran previstas en las
leyes locales de procedimiento. Se trata de conductas dolosas, de dolo directo,
que se consuman cuando se produce la privación ilegal de la libertad personal.

 VEJACIONES Y APREMIOS ILEGALES: (144 BIS INCS 2 Y 3) El art. 144 bis, inc.
2o, establece que será reprimido “el funcionario que desempeñando un acto de
servicio cometiera cualquier vejación contra las personas o les aplicare apremios
ilegales”. El delito consiste en cometer (aplicar, imponer) cualquier vejación o
apremios ilegales a una persona. Autor de este delito sólo puede ser un
funcionario público (delito especial), de cualquier rango en el escalafón
administrativo: la ley sólo exige que el funcionario cometa el hecho en un “acto
de servicio” (contenido funcional del acto), vale decir que debe obrar en el marco
de ejercicio de su actividad funcional administrativa. Sujeto pasivo puede ser
cualquier persona, se encuentre o no detenida en el momento en que se produce
el hecho. Las vejaciones son los tratamientos humillantes para la dignidad del
ser humano y que afectan su decoro como persona (por ej., malos tratos de
contenido físico o psíquico, quehaceres humillantes e indecorosos, ctc.). Los
apremios ilegales son también procedimientos mortificantes para el ser humano,
de cuyas características nos ocuparemos más adelante, cuando abordemos el
problema de la tortura.
El art. 144 bis, inc. 3o, establece que será reprimido “el funcionario público que
impusiere a los presos que guarde, severidades, vejaciones, o apremios
ilegales”. La diferencia con la disposición anterior reside en que aquí los malos
tratos son aplicados a un preso, vale decir, a una persona que se encuentra
privada de su libertad personal, cualquiera sea su situación en el proceso (v. gr.,
arrestado, detenido, preso, condenado). Sujeto activo es el funcionario público
que, directa o indirectamente, tiene “bajo su guarda” o custodia al detenido.
Sujeto pasivo es quien se encuentra privado de su libertad personal. Las
severidades son los tratamientos rigurosos y ásperos que se aplican al preso.
Estos actos implican un exceso, una desviación o una extralimitación de lo que
permiten los reglamentos penitenciarios en materia de tratamiento de presos (p.
ej., castigos corporales, el cepo, aislamiento indebido, privación de alimentos).

 TORMENTOS, CONCEPTO DE TORTURAS, AGRAVANTE:


ARTICULO 144 ter.- 1. Será reprimido con reclusión o prisión de ocho a
veinticinco años e inhabilitación absoluta y perpetua el funcionario público que
impusiere a personas, legítima o ilegítimamente privadas de su libertad, cualquier
clase de tortura.

Es indiferente que la víctima se encuentre jurídicamente a cargo del funcionario,


bastando que éste tenga sobre aquélla poder de hecho.

Igual pena se impondrá a particulares que ejecutaren los hechos descritos.

2. Si con motivo u ocasión de la tortura resultare la muerte de la víctima , la pena


privativa de libertad será de reclusión o prisión perpetua. Si se causare alguna de
las lesiones previstas en el artículo 91, la pena privativa de libertad será de
reclusión o prisión de diez a veinticinco años.

3. Por tortura se entenderá no solamente los tormentos físicos, sino también la


imposición de sufrimientos psíquicos, cuando éstos tengan gravedad suficiente.

Con la reforma de la Ley N° 23097, de 1984, se introduce el concepto de tortura en


el inciso 3) del art. 144 tercero, por lo que su distinción con el apremio ilegal se
tomó mucho más precisa y segura que durante la legislación anterior. Esta nueva
legislación definió la tortura en el inc. 3o del art. 144 tercero, con el siguiente
texto: “Por tortura se entenderá no solamente los tormentos físicos, sino también
la imposición de sufrimientos psíquicos, cuando éstos tengan gravedad suficiente”.
El concepto de tortura era un concepto jurídico del cual el intérprete no podía
apartarse ni modificarlo a voluntad, si es que no se quería desnaturalizar el sentido
y alcance de la reforma. La significación histórica del concepto, entonces, quedó
reservada para los apremios ilegales. Por lo tanto, la tortura se caracterizó por la
gravedad de sus efectos, mientras que el apremio ilegal quedó conectado
exclusivamente a la finalidad del autor, vale decir, al fin de obtener la confesión
del delito. La reforma constitucional de 1994. sin embargo, obligó a una nueva
interpretación, debido a la incorporación en el art. 75.22 de la Convención contra la
Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes, cuyo art. I
define a la tortura con el siguiente texto: Todo acto por el cual se inflija
intencionalmente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o
mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una
confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha
cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier
razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o
sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el
ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o
aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean
consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o
incidentales a éstas. De modo que, en la actualidad, el concepto de tortura se
encuentra definido en la Constitución Nacional, concepto que debe prevalecer por
sobre cualquier otro del ordenamiento jurídico, inclusive por sobre el concepto
establecido en el inc. 3) del art. 144 tercero del Código Penal. Con arreglo al texto
de esta Convención internacional, entonces, la tortura tiene las siguientes notas
que la caracterizan: a) Se trata de un acto intencional (doloso). b) La víctima puede
ser cualquier persona, esté o no privada de su libertad personal. c) Debe consistir
en la causación de dolores o sufrimientos graves, físicos o psíquicos, de grandes
padecimientos para la víctima. d) La finalidad de su aplicación debe ser la de
obtener una confesión o una información (p. ej., suministro de datos sobre
personas, cosas, actividades, delictivas o no), castigar a la persona por actos
realizados o que se sospeche que los cometió, intimidarla o coaccionarla (por
medio de amenazas o actos de violencia) para compeler u obligar a la víctima a
que haga o deje de hacer alguna cosa, o por cualquier otra razón basada en algún
tipo de discriminación (racial, religiosa, ideológica, política o gremial, sexual,
económica, social o física). e) Autor de la tortura puede ser un funcionario público o
un particular. La Convención hace referencia a “otra persona” en el ejercicio de
funciones públicas, “a instigación suya [del funcionario público] o con su
consentimiento o aquiescencia”. Se trata de una hipótesis en la que el particular
actúa bajo la supervisión del funcionario, por orden de él, con su permiso,
tolerancia o en beneficio de él. Los particulares, entonces, pueden ser autores del
delito de tortura cuando actúan por instigación de un funcionario público, o con su
consentimiento o aquiescencia, careciendo de relevancia que. en el momento de la
aplicación del tormento, el funcionario público o el particular tengan o no poder de
hecho sobre la víctima. Los particulares, por lo tanto, están comprendidos tanto en
el texto del Código Penal como en el de la Convención internacional. Con arreglo a
lo expuesto, entonces, el concepto introducido por la Ley N° 23097 al art. 144
tercero, inc. 3o, ha quedado implícitamente derogado por una doble vía: por ser la
Convención contra la Tortura una ley posterior y por tener rango superior a la ley
(jerarquía constitucional).

Dentro de este contexto, entonces, el apremio ilegal ha pasado a configurar un


concepto residual, que es al que se hace referencia en el art. 16, inc. 1, de la
misma Convención, cuando se refiere a “todo acto cruel, inhumano o degradante,
que no llegue a ser la tortura definida en el art. I”. Con esta interpretación, las
notas características del apremio ilegal son las siguientes: a) Se trata de un acto
intencional (doloso). b) Consiste en un maltrato o castigo de menor gravedad o
intensidad que la tortura, revelador de un cuadro de menor dolor o sufrimiento en
la víctima. c) La finalidad de su aplicación puede ser cualquiera, con excepción de
aquella que la Convención ha dejado prevista expresamente para la tortura (por
ej., la aplicación de castigos físicos a la persona con cualquier propósito malsano,
por odio, venganza, diversión, apuesta o juego, etc.). d) Autor del apremio ilegal, al
igual que en el supuesto de torturas, puede ser tanto un funcionario público como
un particular (más claramente se percibe en el art. 16, inc. 1, la cuestión atinente a
la autoría cuando hace referencia a “otra persona que actúe en el ejercicio de
funciones oficiales, o por instigación o con el consentimiento o la aquiescencia de
tal funcionario o persona”). Esta interpretación no supone, como parecería
entenderse literalmente, una ampliación, en el ámbito de la autoría, del art. 144
bis, inc. 2°, del Cód. Penal, puesto que, si bien para este delito sólo puede ser
sujeto activo un funcionario público en acto de servicio. vale decir, en el
desempeño de la función pública que le es propia, de acuerdo con el texto de la
Convención la autoría se extiende al funcionario público u otra persona que está
ejerciendo funciones oficiales. Por lo tanto, el funcionario debe actuar como tal en
el momento de la aplicación del tormento, aunque no pertenezca a una repartición
que tenga asignada competencia para privar de la libertad a las personas. Los
particulares podrían cometer este delito del art. 144 bis sólo en calidad de
cómplices o instigadores, pero no de autores, por cuanto carecen de la calidad
exigida por el tipo. e) La víctima del apremio puede ser cualquier persona, esté o
no privada de su libertad personal.

 PUNIBILIDAD DEL FUNCIONARIO PUBLICO, DEL MEDICO, DEL JUEZ:


ARTICULO 144 quater. - 1º. Se impondrá prisión de tres a diez años al
funcionario que omitiese evitar la comisión de alguno de los hechos del artículo
anterior, cuando tuviese competencia para ello.

2º. La pena será de uno a cinco años de prisión para el funcionario que en razón de
sus funciones tomase conocimiento de la comisión de alguno de los hechos del
artículo anterior y, careciendo de la competencia a que alude el inciso precedente,
omitiese denunciar dentro de las veinticuatro horas el hecho ante el funcionario,
ministerio público o juez competente. Si el funcionario fuera médico se le
impondrá, además, inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por
doble tiempo de la pena de prisión.

3º. Sufrirá la pena prevista en el inciso 1º de este artículo el juez que, tomando
conocimiento en razón de su función de alguno de los hechos a que se refiere el
artículo anterior, no instruyere sumario o no denunciare el hecho al juez
competente dentro de las veinticuatro horas.

4º. En los casos previstos en este artículo, se impondrá, además, inhabilitación


especial perpetua para desempeñarse en cargos públicos. La inhabilitación
comprenderá la de tener o portar armas de todo tipo.

Omisión de evitar el delito: El tipo previsto en el inc. I reprime al funcionario


que, teniendo competencia para evitar una práctica de tortura, no lo hace, ya sea
impidiendo su aplicación o haciendo cesar una ejecución en marcha. Sujeto activo
sólo puede ser el funcionario que tiene “competencia” para hacer cesar la
aplicación del tormento. El funcionario tiene competencia cuando posee una
jerarquía funcional con respecto a los autores del hecho, que le otorga atribuciones
para disponer el cese de la actividad delictiva de éstos, ya sea para evitar el hecho
aun no cometido o hacerlo cesar cuando se está cometiendo consumado. La
omisión comprende, entonces, la tentativa, la consumación o la prosecución de la
actividad delictiva. Se trata de un delito especial propio, de omisión impropia
(importa la violación del deber jurídico de actuar conforme a la norma), doloso y de
peligro concreto, que se consuma con la actitud pasiva del agente (debiendo
actuar, no impide la ejecución del hecho). La tentativa no parece admisible.

Omisión de denunciar el delito: La infracción está prevista en el inc. 2, y


consiste en no denunciar la comisión de un hecho de tortura del que se tuvo
conocimiento (ya sea mientras se está cometiendo o cuando ha sido cometido),
dentro del término de veinticuatro horas de conocido aquél y ante alguno de los
funcionarios mencionados en la ley (funcionario competente, Ministerio Público o
juez competente). El autor debe ser un funcionario público que, contrariamente al
caso anterior, carece de competencia para evitar la aplicación del tormento (como
no puede evitar el hecho, debe denunciarlo). No cualquier funcionario público
queda comprendido en el tipo, sino sólo aquel que ha tomado conocimiento del
hecho en razón de sus funciones, vale decir, en el marco de su propia actividad
funcional. Por lo tanto, quedan fuera de la tipicidad aquellas omisiones cuando aún
el hecho no ha tenido principio de ejecución, cuando el conocimiento se adquiere
en forma particular, extraoficialmente, fuera de la propia función o en ocasión de
ella y por razones del secreto profesional. Comete el delito tanto quien omite
denunciar el hecho de acuerdo con las exigencias de la ley como quien no lo hace
fundado en que otra persona ya lo hizo, cuando frente a varios hechos sólo
denuncia uno solo de ellos (la omisión aquí se da con respecto a los otros) o se
formula denuncia ante una autoridad incompetente. Autoridad competente es el
funcionario público que está facultado por la ley para recibir denuncias. Se trata,
como en la hipótesis anterior, de un delito especial propio, de pura omisión, de
peligro, que se consuma al producirse el vencimiento del plazo de veinticuatro
horas que establece la norma para denunciar el hecho ante la autoridad
competente. De manera que la denuncia formulada con posterioridad al
vencimiento de este plazo legal no excluye la tipicidad de la conducta. La tentativa
no parece admisible.

Agravante: El delito se agrava si el autor de la omisión fuera médico, para quien,


además de la pena de prisión, la disposición prevé una pena accesoria de
inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión por doble tiempo del que
corresponde a aquella especie de pena. Debe tratarse de “médico funcionario
público”.

Omisión de denuncia por autor calificado: El delito está previsto en el inc. 3)


y consiste en no instruir sumario o en no denunciar el hecho dentro del término de
veinticuatro horas de conocido éste. Autor sólo puede ser un juez. El tipo, como
puede apreciarse, comprende dos hipótesis bien diferenciadas: el juez que,
teniendo competencia para instruir el sumario criminal, no lo hace, y el juez que,
careciendo de dicha competencia, no denuncia el hecho al juez competente para
que éste instruya el sumario respectivo. El precepto exige como requisito típico
que el juez haya tomado conocimiento de alguno de los hechos previstos en el
artículo anterior, vale decir, del art. 144 tercero, en razón de sus funciones como
juez. Si el juez incompetente formula la denuncia del hecho ante el Ministerio
Público Fiscal y no ante el juez, incurrirá en el delito, pues la ley le impone la
obligación de hacerlo ante el “juez competente”; sin embargo, no será punible,
pues habrá obrado “en cumplimiento de un deber” (art. 34, inc. 4, Cód. Penal). Se
trata de un delito especial propio, de omisión impropia, doloso y de peligro, que se
consuma con el vencimiento del término legal de veinticuatro horas de haber
tomado conocimiento de la aplicación de torturas. Pena de inhabilitación. El inc. 4o
del art. 144 cuarto prevé una agravante común para todos los supuestos
contemplados en el artículo, consistente en una pena accesoria de inhabilitación
especial perpetua para desempeñar cargos públicos y para tener o portar armas de
todo tipo.

 PUNIBILIDAD DEL RESPONSABLE DEL ÀREA:

ARTICULO 144 quinto. Si se ejecutase el hecho previsto en el artículo 144


tercero, se impondrá prisión de seis meses a dos años e inhabilitación especial de
tres a seis años al funcionario a cargo de la repartición, establecimiento,
departamento, dependencia o cualquier otro organismo, si las circunstancias del
caso permiten establecer que el hecho no se hubiese cometido de haber mediado
la debida vigilancia o adoptado los recaudos necesarios por dicho funcionario.

La conducta punible consiste en no desplegar una debida vigilancia o en no


adoptar los recaudos o cuidados necesarios para evitar un hecho de tortura, cuya
ejecución se lleva a cabo, precisamente, por no mediar el control debido por parte
del funcionario. Sujeto activo es el funcionario encargado de la repartición en
cuyo ámbito se ha cometido el delito (el jefe de la comisaría, de la unidad
regional, alcaidía policial, etc.), ya sea que se trate de la persona directamente
titular del cargo como de quien hace las veces de reemplazante por delegación de
la función, aunque fuese temporalmente. Lo que importa es que, en el momento
del hecho, se encuentre a cargo de la repartición. Es un tipo culposo, de omisión
impropia, que se funda en la posición de garante que asume el funcionario frente
a sus subordinados, sobre quienes tiene la responsabilidad de ejercer el debido
control para que no se cometan estos hechos. Se consuma con la ejecución de la
tortura por parte del otro funcionario, pues, en esta especie de delitos (impropios
de omisión), siempre debe concurrir un resultado externo que habría sido evitado
si el autor hubiese realizado la acción debida. La tentativa no resulta admisible.

3. CONDUCCION FUERA DE LAS FRONTERAS:


ARTICULO 145. - Será reprimido con prisión de dos a seis años, el que condujere
a una persona fuera de las fronteras de la República, con el propósito de
someterla ilegalmente al poder de otro o de alistarla en un ejército extranjero.

La acción material del delito consiste en conducir (llevar, dirigir su


desplazamiento) a una persona hacia fuera de las fronteras de la República, vale
decir, fuera de los límites territoriales de la Nación o hacia otro lugar no sometido
a la jurisdicción del país. El medio de que se vale el autor para trasladar a la
persona carece de relevancia; puede hacerlo mediante intimidación, engaño,
violencia, etcétera.

Sujetos activo y pasivo pueden ser cualquiera, nativo o extranjero; la víctima


incluso puede tratarse de un menor o de un inimputable. El tipo subjetivo no se
satisface con el dolo propio de la privación de libertad, sino que requiere algo
más: un elemento subjetivo del injusto típico que se traduce en el propósito
perseguido por el autor, esto es, someter ilegalmente a la víctima al poder de otro
o alistarla en un ejército extranjero.

El poder a que hace referencia la norma es el dominio material de otra persona o


institución y la sujeción o sometimiento a ese poder debe ser ilegal, vale decir,
contrario a las formalidades exigidas por la ley para imponer ese poder (p. ej.,
conducir a un detenido hacia la frontera sin observar el procedimiento de
extradición), o bien por la prohibición del acto en sí mismo.

La ilegalidad no versa sobre la conducción, sino sobre el sometimiento procurado,


la conducción, en sí, puede ser legal o ilegal (p. ej., cumpliendo estrictamente las
reglamentaciones); lo que resultará ilegal (y ello fundamenta la punibilidad) será
pretender un sometimiento cuando el agente carece de potestad para imponerlo
o cuando lo hace sin observar las formalidades que para ese acto exigen las leyes
nacionales (p. ej., el policía de un país vecino que persigue a un evadido y lo
aprehende en territorio argentino, conduciéndolo a la frontera sin observar el
procedimiento de la extradición). Cuando el sometimiento procurado no es ilegal,
se excluye la tipicidad misma (p. ej., conducir al desertor de un ejército extranjero
entregado por la República a sus autoridades, cumpliendo pactos
internacionales).

La otra modalidad subjetiva consiste en alistar a la víctima en un ejército


extranjero, vale decir, en entregarla (“sentar plaza”, dice Núñez) a una
agrupación militar de cualquier arma, regular o no, ajenos a la soberanía de la
República. El delito es de pura actividad y se consuma con la mera conducción de
la persona hacia los límites del país, con la finalidad de lograr alguno de los
objetivos descriptos en la norma. Carece de relevancia que estos fines se logren.
La infracción puede concurrir con la privación ilegal de la libertad.

4. ATENTADO CONTRA LA TENENCIA DE MENORES:

 SUSTRACCION Y RETENCION:

ARTICULO 146.- Será reprimido con prisión o reclusión de 5 a 15 años, el que


sustrajere a un menor de 10 años del poder de sus padres, tutor o persona
encargada de él, y el que lo retuviere u ocultare.

El delito consiste en sustraer, retener u ocultar al menor. Son acciones diferentes,


pero, las dos últimas (retención u ocultación), carecen de autonomía propia, pues
significan un menor que ya ha sido sustraído por un tercero. La sustracción
presupone un despojo intencionalmente dirigido a la apropiación del menor, sea
en forma temporaria, momentánea o definitiva.
El autor debe perseguir con la apropiación el ejercicio de actos de poder sobre la
persona del menor, sea para tenerlo para sí, entregárselo a un tercero, etcétera.
Cualquier otra finalidad desplaza el delito hacia otras figuras (por ej., rapto,
secuestro extorsivo). La retención implica tener, mantener o guardar al menor
dentro de un espacio físico determinado. El ocultamiento consiste en esconderlo
de la vista de quien tiene la titularidad de su tenencia. Estas conductas suponen,
como tenemos dicho, la previa sustracción del menor por la acción de otra
persona. Carece de relevancia que la sustracción del menor haya sido de la casa
de sus padres, del colegio o de cualquier otro sitio, incluso de la vía pública, ni el
medio del que se ha valido el autor para consumar la infracción: cualquiera es
admisible (p. ej., violencia, engaños, artificios).

El consentimiento del menor carece de eficacia para excluir el delito, salvo el que
pudiesen haber prestado los padres o los representantes de aquél, en cuyo caso
la conducta es atípica. Dada la irrelevancia del consentimiento del menor, la
doctrina es uniforme en señalar que la inducción a la fuga de un menor de diez
años queda abarcada por el tipo de sustracción de menores.

Sujeto activo puede ser, en principio, cualquier persona. Se discute, sin embargo,
si los padres pueden serlo cuando han sido privados de la patria potestad o de su
ejercicio. Algunos autores entienden que ni el padre ni la madre pueden ser
autores de este delito ni del que está previsto en el art. 148 del Cód. Penal, por
cuanto, ni en un caso ni en el otro, pueden sacar del “poder” sino que lo
conservan dentro de él y esto no es sino un derecho natural reconocido por el
derecho civil. Los padres legítimos, aun cuando hayan sido privados de los
derechos que derivan de la patria potestad, siguen siendo “los padres” del menor,
condición natural exigida por la norma penal y que no puede ser eliminada por
una decisión judicial.

El bien jurídico tutelado en esta hipótesis no se relaciona con los derechos de los
progenitores sobre sus hijos, sino esencialmente con la propia libertad individual
del menor, aun cuando ella deba ser objeto de control por parte de éstos. El delito
no atenta contra las relaciones familiares o los derechos de familia, sino contra la
libertad individual del menor. De manera que ninguna importancia tiene distinguir
las diversas situaciones que podrían darse entre quienes viven en pareja en una
condición irregular o entre cónyuges que se encuentran frente a una situación de
separación personal, divorcio o nulidad matrimonial, entre otros supuestos. En
estas hipótesis, la sustracción del propio hijo no configura el delito. Distinta habrá
de ser la situación, claro está, en ciertos casos específicos; por ejemplo, si se
tratara del hijo de uno solo de los miembros de la pareja, estando la madre viuda
o divorciada cuyo hijo, fruto de su anterior matrimonio, es sustraído por su nuevo
conviviente. En tal caso, éste resulta ser autor del delito de sustracción de
menores porque no es el padre, aun cuando pueda ejercer alguna ascendencia o
poder sobre éste.

Sin perjuicio de ello, creemos que ciertas hipótesis específicas deberán ser
analizadas a la luz de las conductas previstas en la Ley N° 24270, que sanciona el
impedimento de contacto de los padres no convivientes con sus hijos menores, en
las que el bien jurídico tutelado, en general, es la familia y, en particular, el
ejercicio de la patria potestad. Desde luego que, dadas las características
comunes de autoría que presenta este delito, con la salvedad de las excepciones
antes explicadas, los abuelos pueden ser sujetos activos del delito, en la medida
en que no se encuentren legitimados por la ley o por una decisión judicial (p. ej.,
guarda provisional del niño) para la tenencia material del menor. Ofendidos por el
delito sólo pueden ser los padres, tutores o personas encargadas del menor, sea
que la tenencia se posea por imperio de la ley, por resolución judicial o por una
situación de hecho. Sujeto pasivo es el menor de diez años. La infracción es
dolosa, aun cuando no es suficiente para su perfección el dolo común; se requiere
que el autor dirija su acción hacia un propósito determinado: la apropiación o el
despojo del menor. Cualquier otra finalidad, como tenemos dicho, excluye el
delito. Por ende, el dolo es directo, sin que quepa posibilidad para el dolo
eventual.

 NO PRESENTACION:

ARTICULO 147. - En la misma pena incurrirá el que, hallándose encargado de la


persona de un menor de diez años, no lo presentara a los padres o guardadores
que lo solicitaren o no diere razón satisfactoria de su desaparición.

La disposición contiene dos modalidades típicas: no presentar al menor y no dar


razón satisfactoria de su desaparición. En ambas hipótesis, el sujeto activo del
delito sólo puede ser el encargado de la persona del menor, cualquiera sea el
título por el cual lo tiene (niñera, profesor, maestro de un oficio). Sujeto pasivo es
el menor de diez años de edad.

La conducta típica consiste en no presentar al menor a los padres o guardadores,


vale decir, en no mostrarlo o exhibirlo, o en no brindar el informe del lugar en
donde se encuentra. También es punible la conducta de quien no da razón
satisfactoria de su desaparición, una vez requerido para brindar tales
explicaciones. Da razón satisfactoria quien demuestra que la desaparición no se
debió a su obra voluntaria, sino a la conducta del mismo menor o de un tercero,
aunque hubiese mediado culpa de su parte.

La decisión sobre si las explicaciones son o no satisfactorias es facultad exclusiva


del juez, no de las partes. El tipo exige, a diferencia del supuesto anterior, la
entrega voluntaria del niño a otra persona para que ejerza su tenencia o custodia,
y su consiguiente desaparición; en la sustracción, en cambio, se daría una forma
de apoderamiento. Para que nazca el deber de presentar al menor o de dar
explicaciones razonables o coherentes sobre su desaparición, quien lo tiene a
cargo debe haber sido requerido o intimado por los padres o guardadores a
presentarlo o a brindar la información respectiva. Sin este previo reclamo, que
puede ser realizado por diversos medios (p. ej., acta notarial, exposición policial,
carta documento, telegrama colacionado), el delito no se configura. Se trata de un
elemento de tipo objetivo previo a la conducta típica. La infracción es dolosa, de
dolo directo, de carácter permanente, de omisión propia y se consuma cuando no
se entrega o no se presenta al niño o no se dan las razones sobre su desaparición,
una vez vencido el término acordado en el requerimiento.

 INDUCCION A LA FUGA:

ARTICULO 148. - Será reprimido con prisión de un mes a un año, el que indujere
a un mayor de diez años y menor de quince, a fugar de casa de sus padres,
guardadores o encargados de su persona.

El delito consiste en inducir (aconsejar, instigar, incitar, ejercer influencias, etc.) a


una persona mayor de diez años y menor de quince, a fugarse (huir, abandonar,
sustraerse a un determinado poder o custodia, etc.) de la casa de sus
progenitores, guardadores o encargados.

Algunos autores piensan que la fuga debe ser con carácter permanente, para no
volver. Nosotros (el libro de Buompadre) creemos que, si se trata de un delito de
pura actividad, es suficiente con la fuga del menor, aunque fuese
transitoriamente o por poco tiempo. La voluntad del menor -o la del autor-
orientada a la idea de volver a no, en nada cambia las características del delito. El
tipo no requiere de algún elemento subjetivo específico que haga variar esta
interpretación. Tampoco, según creemos, la idea de fuga debe ser entendida
como “fuga permanente”, sin la intención de retomar al lugar de pertenencia. La
fuga temporaria también es fuga y, por ende, constitutiva de delito.

Sujeto activo puede ser cualquier persona. Sujeto pasivo, en cambio, sólo puede
ser una persona mayor de diez años y menor de quince, sin ninguna otra
condición. El delito es de pura actividad y se consuma con la acción de inducir al
menor a que se fugue de la casa de sus padres, guardadores o encargados, sin
que sea necesario resultado material alguno o que realmente se produzca la fuga.
Con otros términos, el delito consiste en inducir a la fuga, no en fugarse. Lo que
se pune es, en realidad, el peligro que constituye la inducción con respecto a la
concreción de la fuga. Se trata de un delito de comisión, doloso y de peligro
concreto. La tentativa no resulta admisible.

 APROVECHAMIENTO ECONOMICO, ACTIVIDAD EXCEPTUADA Y EXCEPCION


DE PUNIBILIDAD:

ARTICULO 148: bis: Será reprimido con prisión de 1 (uno) a (cuatro) años el que
aprovechare económicamente el trabajo de un niño o niña en violación de las
normas nacionales que prohíben el trabajo infantil, siempre que el hecho no
importare un delito más grave. Quedan exceptuadas las tareas que tuvieren fines
pedagógicos o de capacitación exclusivamente. No será punible el padre, madre,
tutor o guardador del niño o niña que incurriere en la conducta descripta.

La explotación de la infancia no sólo se realiza en la modalidad de tráfico de


personas, de prostitución o de pornografía infantil. También el abuso y la
manipulación de la niñez en el ámbito laboral implican una de las tantas formas
de explotación del ser humano. La legislación que regula toda la problemática del
trabajo infantil en Argentina, se encuentra diversificada en las siguientes normas:
la Convención sobre los Derechos del Niño; el Convenio N° 182/99 sobre la
Prohibición de las Peores Formas de Trabajo infantil y la Acción Inmediata para su
Eliminación, adoptado en la 87a Reunión de la Conferencia Internacional del
Trabajo (OIT): la Ley de Contrato de Trabajo N° 20744/76, reformada por la Ley N°
26390/08; y, si se dirige la mirada hacía una perspectiva de género, se toma
necesario recurrir a la Ley N° 26485 de Protección Integral para Prevenir,
Sancionar y Erradicar las Violencia contra las Mujeres en los Ambitos en que
Desarrollen sus Relaciones Interpersonales y Ley N° 24632 que ratifica la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer(Convención de Belén do Para).

En cuanto al bien jurídico que se protege, creemos que -por tratarse de un delito
pluriofensivo-, se vulnera varios bienes jurídicos, que son prevalentes o
principales respecto de la libertad individual del sujeto pasivo: la formación y
desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social del niño, el derecho a su
educación integral y el derecho a que se respete su dignidad personal.

La fórmula constituye un caso de infracción a una ley administrativa (principio de


accesoriedad administrativa) que permite calificar al tipo como una ley penal en
blanco (tipo abierto) que requiere de complementación, de una remisión a una
norma extrapenal (elemento normativo del tipo), en este caso la ley laboral, para
la configuración de la materia de prohibición.

El delito consiste en aprovecharse económicamente del trabajo de un niño,


siempre que la conducta sea violatoria de las normas nacionales que prohíben el
trabajo infantil. La conducta de aprovechamiento implica el disfrute o goce de los
resultados económicos que provienen de la actividad laboral del menor, en
beneficio propio, pero no necesariamente requiere que, al mismo tiempo, se
persiga o logre su explotación. Vale decir, que si bien la conducta de
aprovecharse representa una de las tantas formas de explotación del ser humano
(cuando se trata de un menor o un incapaz), ello no quiere decir que se trate de
conductas equivalentes. La “explotación” siempre implica la instrumentalización
del menor para el ejercicio de una actividad determinada, en este caso, una
actividad laboral, y tal instrumentalización sólo puede conseguirse a través de
ciertos medios o mecanismos violentos, fraudulentos o coercitivos. El
aprovechamiento sólo significa a los fines típicos, una modalidad de “sacar
ventajas o beneficios” de la actividad laboral de un tercero, en este caso, de un
menor de 16 años. El legislador ha tomado en cuenta para la incriminación de
esta clase de conductas, sólo la finalidad lucrativa, en sentido económico, del
trabajo del menor, no así aquellas que persiguen una finalidad pedagógica o de
capacitación, que están expresamente excluidas del precepto penal.

La explotación del trabajo infantil involucra a personas que se encuentran en


franca posición de vulnerabilidad, integrando un grupo de alto riesgo laboral con
respecto a los adultos en iguales circunstancias, afectando sensiblemente el
desarrollo y posibilidades futuras de la personalidad del menor como sujeto de
derechos implicando, por lo tanto, una situación de violencia de género. Con
arreglo al texto legal -como antes se dijo- la acción típica no requiere de medios
específicos de comisión (violentos, fraudulentos o coercitivos), de manera que, si
el aprovechamiento o ventajas económicas provenientes del trabajo infantil fuera
la consecuencia del empleo de tales medios, podrían producirse relaciones
concúrsales con otras figuras delictivas, por ej. lesiones, amenazas, coacciones,
etc. Con ello se deja ver otra falencia de la ley. El empleo de esta clase de medios
implica un nuevo desvalor a la conducta, que no ha sido prevista por el legislador.
El aprovechamiento violento no redundará en una agravación específica de la
penalidad del tipo básico, salvo en lo que respecta a las pautas generales de
mensuración de la pena (arts. 40 y 41, Cód. Penal), ya que el tipo penal no
establece formas agravadas de imputación. Tampoco se ha previsto una mayor
penalidad para supuestos específicos de criminalidad organizada. El tipo objetivo
demanda la concurrencia de un elemento normativo que necesariamente hay que
buscarlo fuera de la ley penal: trabajo infantil, el cual según la Comisión Nacional
para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI), trabajo infantil es
“toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no,
realizada por niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o
trabajo, independientemente de su categoría ocupacional”.

Tratándose de una infracción de titularidad indiferenciada, en principio cualquier


persona puede ser sujeto activo del delito, con la excepción de los padres, tutores
y guardadores, que han sido excluidos expresamente del círculo de sujetos
posibles. Sujeto pasivo sólo puede ser una “persona menor de 16 años de edad”.

El delito es doloso, de dolo directo. El error vencible acerca de la edad del niño,
excluye la tipicidad y, por tratarse de un delito de resultado, de naturaleza
subsidiaria, se consuma con el efectivo “aprovechamiento” económico del trabajo
infantil; no es suficiente con el propósito del agente de lograrlo. Los beneficios
económicos deben haber ingresado al patrimonio del sujeto activo del delito. Por
lo tanto, la tentativa resulta admisible.

La figura delictiva establece una inexplicable excusa absolutoria en favor de los


padres, tutores y guardadores que incurrieran en la conducta descripta en el tipo
penal. La regla no es satisfactoria. Precisamente, estos casos de involucramiento
de familiares, parientes o sujetos obligados por la existencia de responsabilidades
especiales son los que deberían estar contemplados como formas agravadas de la
conducta típica, como se ha hecho con otros injustos penales, por ej. ciertos
abusos sexuales, de tráfico de personas, etc., por cuanto se trata de sujetos sobre
los que recae una mayor responsabilidad respecto de la custodia y protección de
la víctima. ¿Qué sucedería si el padre obligara a su hijo menor a realizar trabajos
prohibidos por la ley, sin aprovecharse de las ganancias, o inclusive,
aprovechándose de ellas?, pues nada, quedaría al margen de la penalidad, al
menos por este delito, circunstancia que nos parece desde todo punto de vista
rechazable. Esta curiosa situación que se presenta con los padres, tutores y
guardadores, tal vez obre como disparador para que, precisamente, sean estas
personas quienes obliguen a sus hijos o niños bajo guarda o tutela a realizar
trabajos prohibidos por la ley, sabiendo que no serán objeto de castigo alguno.
Repárese en los niños campesinos, los cartoneros, o los carreros en las provincias
del interior. No debe olvidarse que, el tiempo que insume a un niño realizar tareas
laborales de distinto signo, es un tiempo robado a su niñez, y el daño es
irreversible.

 OCULTAMIENTO:

ARTICULO 149. - Será reprimido con prisión de un mes a un año, el que ocultare
a las investigaciones de la justicia o de la policía, a un menor de quince años que
se hubiere substraído a la potestad o guarda a que estaba legalmente sometido.
La pena será de seis meses a dos años, si el menor no tuviera diez años.

El delito, en su figura básica, consiste en ocultar (esconder, tapar, cubrir a la vista


de terceros) a un menor de quince años (pero mayor de diez) que se ha sustraído
(fugado por propia decisión) de la esfera de poder o custodia a la que estaba
legalmente sometido (v. gr., patria potestad, tutoría, adopción, internación). Es
preciso, además, que dicha acción se lleve a cabo con un propósito determinado:
para frustrar las investigaciones de la justicia o de la policía, vale decir, las
diligencias que estos organismos están realizando para lograr el paradero del
menor. El mero ocultamiento sin esta finalidad no configura el delito. Es un delito
doloso, compatible con el dolo eventual, y se agrava si el menor no tiene los diez
años cumplidos.

5. AMENAZAS Y COACCIONES:

ARTICULO 149 bis. - Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que
hiciere uso de amenazas para alarmar o amedrentar a una o más personas. En
este caso la pena será de uno a tres años de prisión si se emplearen armas o si
las amenazas fueren anónimas. Será reprimido con prisión o reclusión de dos a
cuatro años el que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a
hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad.

ARTICULO 149 ter. - En el caso del último apartado del artículo anterior, la pena
será:

1) De tres a seis años de prisión o reclusión si se emplearen armas o si las


amenazas fueren anónimas; 2) De cinco a diez años de prisión o reclusión en los
siguientes casos:

a) Si las amenazas tuvieren como propósito la obtención de alguna medida o


concesión por parte de cualquier miembro de los poderes públicos;

b) Si las amenazas tuvieren como propósito el de compeler a una persona a hacer


abandono del país, de una provincia o de los lugares de su residencia habitual o
de trabajo.

En estos delitos el bien jurídico tutelado es la libertad individual en su esfera


psíquica, es decir, en el ámbito de la facultad que toda persona tiene de obrar
conforme a su propia voluntad, o bien de optar, libre de injerencias externas, por
aquello que sus deseos más íntimos le aconsejan hacer o no hacer.
El art. 149 bis tipifica, en la primera parte del primer párrafo, el delito de
amenazas, mientras que en la segunda contiene los tipos agravados. El segundo
párrafo de la norma contempla el delito de coacciones, mientras que el art. 149
ter prevé las circunstancias agravantes de estas últimas.

Amenazas: El delito no consiste en anunciarle que algún daño, mal o desgracia


le va a suceder en el futuro, sino en hacer uso de esa amenaza para infundirle
miedo o temor.

La conducta no es la de proferir amenazas, sino la de usarlas, esto es, emplear la


amenaza con el fin de producir en el sujeto pasivo un estado de temor,
intranquilidad o desazón espiritual. Sin esta dirección final de la acción, el hecho
no resulta punible a este título, sin perjuicio de que la conducta pudiera dar lugar
a otro delito (p. ej., intimidación pública).

La simple expresión de deseos de que a alguien le ocurra un mal (p. ej., “ojalá te
maten”) queda fuera de la tipicidad. La amenaza debe ser empleada para alarmar
o amedrentar a otro, es decir, para infundirle miedo o temor relacionado con un
daño que le sucederá en el futuro, pero para concretar su tipicidad, debe reunir
ciertas características:

 debe ser grave, vale decir, tener entidad para infundir alarma o temor en la
víctima.
 Debe ser futura, es decir, que debe hacer referencia a un hecho o circunstancia
de ocurrencia futura, ya que sólo de ese modo puede constituir un peligro
potencial para la víctima, capaz de perturbar su normalidad vital. Quedan al
margen de la tipicidad, entonces el anuncio de males pasados o presentes (p. ej.,
“te hubiera matado”, “ahora mismo te mataré”); sin embargo, es típica la
renovación de un mal que se ha sufrido o se está sufriendo;
 debe ser determinada (o determinable), o sea que es suficiente con señalar el
daño que se va a causar, aun cuando no se trate de un anuncio específico ni
particularizado;
 debe ser injusta o ilegítima: la persona amenazada no está obligada a sufrirla,
vale decir, cuando el autor carece del derecho a proferirla o de inferir el daño que
anuncia. La amenaza justa (p. ej., la advertencia de denunciar o querellar si no se
paga la deuda contraída), aun cuando haya sido realizada para atemorizar al
sujeto pasivo, queda al margen del tipo penal; se estaría frente al ejercicio de un
derecho, el cumplimiento de un deber u otros supuestos;
 debe ser posible, es decir, que el daño que se anuncia pueda ocurrir en la realidad
(los daños anunciados de imposible realización son atípicos);
 debe depender de la voluntad del que la profiere o de un tercero (gobernabilidad
del daño), vale decir que el agente o un tercero tengan el dominio o poder sobre
la producción del mal. También es punible el anuncio de un daño que lo va a
realizar una tercera persona, siempre que el amenazador aparezca con poder
suficiente para desencadenar su producción o impedirla. Quedan, por tanto, fuera
de la tipicidad aquellas hipótesis que no dependen de la voluntad del autor (p. ej.,
“te partirá un rayo”, “te asaltarán los ladrones”);
 deben ser serias, es decir, atendibles, por lo que quedarían al margen de la
punición aquellas proferidas en estado de ebriedad, en el transcurso de una
discusión o como consecuencia de un exabrupto.
 Por último, la idoneidad de la amenaza (exigida por algunos autores) es una
cuestión esencialmente relativa que debe considerarse acudiendo a criterios de
razonabilidad y merituando el caso concreto. No olvidemos que la existencia de la
amenaza no puede hacerse depender del mayor o menor temor o
amedrentamiento del sujeto pasivo, sino de su potencialidad para vulnerar el bien
jurídico protegido; la amenaza no es punible por el daño que la víctima pueda o
no creer que ocurrirá en su persona o sus intereses, sino por el peligro de que ello
realmente ocurra.
El daño contenido en la amenaza puede ser de cualquier naturaleza (v. gr. físico,
económico, moral, espiritual); puede recaer sobre cosas o bienes de pertenencia
del sujeto amenazado o de un tercero. La ley no selecciona medios de comisión:
puede cometerse a través del lenguaje oral, escrito o mímico, en forma manifiesta
o encubierta, así como también en forma explícita o implícita.

Sujeto activo puede ser cualquier persona, incluso aquella sobre la que recaerá el
propio daño amenazado, como el condómino que amenaza con prender fuego a la
propiedad común, o el hijo que amenaza al padre con suicidarse (Creus). Sujeto
pasivo también puede ser cualquiera, siempre que pueda comprender el
significado y alcance de la amenaza que se le profiere. No reúnen esta calidad,
por lo tanto, los dementes, el recién nacido, la persona dormida o inconsciente,
alcoholizada o bajo los efectos de estupefacientes y, en general, todas aquellas
personas que, en el momento del hecho, carecen de la capacidad para entender
el sentido o significado del acto.

La incapacidad de intelección debe ser absoluta, totalmente imposible, ya que, si


se pudiera sustituir la incapacidad por otros medios que permitan al sujeto pasivo
captar la amenaza (el ciego que puede hacerse leer la carta amenazadora)
entonces estaríamos frente a su supuesto de amenaza típica.

En ciertos supuestos, sin embargo, deberá estarse a las circunstancias o


características particulares de cada caso, pues puede ocurrir que la persona
dormida o alcoholizada, una vez readquirida su condición normal de lucidez, capte
la entidad de la amenaza, por ejemplo, leyendo la amenaza escrita. Son
admisibles las formas activas y omisivas (p. ej., la enfermera que amenaza con no
cuidar o alimentar al enfermo; no abrir la puerta del domicilio conyugal a la
esposa, durante una noche muy fría, para que consienta el divorcio; negarse a
alimentar al paciente hasta que lo nombre heredero).

Subjetivamente, la infracción es dolosa, de dolo directo, con la concurrencia de un


elemento subjetivo específico, consistente en usar la amenaza con la finalidad de
infundir temor en la víctima (para alarmar o amedrentar, dice la ley). Sin esta
dirección final de la acción, queda excluida la culpabilidad típica. No resultan
admisibles, por tanto, ni el dolo eventual ni las formas imprudentes.

La perfección típica no requiere el logro del fin propuesto por el autor o que la
víctima se haya realmente atemorizado. La tentativa resulta admisible. El delito
es de carácter subsidiario, vale decir que sólo resulta aplicable cuando la
amenaza no constituya un elemento típico o una circunstancia agravante de otro
delito (p. ej., en la violación, robo con intimidación, la extorsión), siendo
admisibles todas las formas de participación criminal. El ejercicio de la acción
penal es público.

Agravantes: la amenaza se agrava sólo en dos supuestos: cuando se emplearan


armas o si fueran anónimas:

- Armas: Quedan comprendidas en el concepto de arma tanto las llamadas


“armas propias” (cuyo destino es el ataque o la defensa de la persona) como
las “impropias” (que pueden ser usadas como tales). Por consiguiente, están
abarcadas por la mayor penalidad las armas de fuego, las armas de disparo,
los objetos punzantes o con filo, romos y duros, corrosivos, etcétera. La
agravante exige el empleo del arma. Por lo tanto, no basta con llevarla
encima; debe ser utilizada como tal, real y efectivamente o, al menos,
exhibida de una manera ostensible, de tal modo que demuestre un acto
intimidatorio en sí mismo. Quedan comprendidas en la mayor penalidad el
arma descargada o con desperfectos, aun cuando el agente conozca tales
circunstancias. Si la víctima, por el contrario, tiene conocimiento de estas
deficiencias, no se configura la agravante, al igual que en aquellos casos en
que se utilicen armas simuladas o de juguete.
- Amenazas anónimas: El fundamento de la mayor penalidad obedece al
mayor temor que esta clase de amenazas produce en la víctima, por cuanto se
desconoce no sólo su origen, sino la identidad de sus autores, circunstancias
que implican una disminución de los medios de defensa que podrían oponerse
si se conociera a aquéllos. Pueden realizarse de diversas maneras: en forma
oral o escrita, por cualquier medio de comunicación (voz, imagen,
telefónicamente, etc.), a través de identidades distintas, seudónimos o
símbolos (p. ej., colocando una cruz o una calavera en el mensaje), o también
a través de una red informática.

Coacciones: La coacción es un delito que atenta contra el libre desenvolvimiento


de la voluntad a través de la libre elección de una conducta entre varias posibles.
La acción material del delito consiste en hacer uso de amenazas para obligar al
sujeto pasivo a hacer, no hacer o tolerar algo en contra de su voluntad. Aun
cuando el sujeto esté obligado a realizar la conducta exigida por el autor, es
suficiente para perfeccionar el tipo que la amenaza coarte su libre voluntad de
decisión. Por ejemplo, la amenaza a un juez para que dicte una resolución
configura el tipo de coacciones, no obstante que el juez está obligado
jurídicamente a hacerlo.

Queda abarcada en el tipo la vis compulsiva, vale decir, la violencia ejercida a


través de la psiquis del individuo sea que haya recaído sobre la propia víctima,
sobre un tercero o sobre cosas. No así la violencia física y los medios
fraudulentos, aun cuando a través de ellos se logre el fin propuesto.

Con respecto a lo demás, vale decir, las exigencias requeridas para la tipicidad de
la amenaza caben aquí las explicaciones vertidas en el apartado anterior, por lo
que allí remitimos. En el plano de la culpabilidad, el tipo exige un elemento
subjetivo especial: que el autor obre con el propósito de obligar al sujeto pasivo a
hacer, no hacer o tolerar algo. Por lo tanto, la conducta sólo es compatible con el
dolo directo. La ausencia de este particular elemento subjetivo desplaza la figura
al delito de amenazas. Tratándose de un delito de pura actividad, se consuma
cuando la amenaza llega a conocimiento de la víctima, independientemente de
que ésta realice o no un determinado obrar. Aun cuando se trata de un delito de
mera acción, la tentativa es posible. –

Agravantes: la coacción se agrava por el empleo de armas o cuando las


amenazas fueran anónimas, de manera que, al ser las mismas agravantes que
para el delito de amenazas, hacemos la remisión al capítulo correspondiente.
También se agrava la coacción por la específica finalidad del autor: obtener
alguna medida (disposición, resolución, etc.) o concesión (otorgamiento de algo)
por parte de cualquier miembro de los poderes públicos (nacional, provincial o
municipal). Por último, el precepto prevé una agravante que se caracteriza
subjetivamente: el autor debe haberse propuesto, a través de la amenaza,
compeler (obligar) a la víctima a hacer abandono (alejamiento definitivo) del país
(de la República), de una provincia o de los lugares de su residencia habitual o de
trabajo. La ausencia de este propósito específico mantiene el hecho en el terreno
de la figura simple.

6. VIOLACION DEL DOMICILIO:

 VOLUNTAD DEL SUJETO PASIVO:

ARTICULO 150. - Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, si no
resultare otro delito más severamente penado, el que entrare en morada o casa
de negocio ajena, en sus dependencias o en el recinto habitado por otro, contra la
voluntad expresa o presunta de quien tenga derecho de excluirlo.

El bien jurídico protegido en el delito de violación de domicilio es el ámbito


material de intimidad personal.

El Código Penal no emplea la voz “domicilio” en el art. 150. ni tampoco nos brinda
una definición al respecto, circunstancia que permite inferir que el concepto ha
quedado librado al arbitrio de la doctrina y de la jurisprudencia. No obstante, se
puede afirmar que el concepto penal, por un lado, es más amplio que el concepto
civil, procesal o electoral, por cuanto comprende lugares que no constituyen el
asiento principal de la residencia o negocios, pero por otro lado es más
restringido, ya que exige la ocupación real y actual del lugar por el titular del
domicilio. Por lo tanto, para que el lugar sea susceptible de protección penal,
debe poner de manifiesto la existencia de una ocupación efectiva y real del
titular, aunque este no se encuentre presente en el momento del hecho.

El concepto abarca no sólo los lugares de asiento permanente de la persona, sino


también la residencia accidental o temporaria (v. gr.. el cuarto de un hotel o el
camarote de un barco o de un tren). Las oficinas públicas, los automóviles y los
templos, por el contrario, no constituyen domicilio. Los objetos del delito son la
morada, la casa de negocio ajena, sus dependencias y el recinto habitado por
otro.

a) Morada: Es el hogar o residencia en donde el hombre desenrolla su vida


privada o familiar. Lo que caracteriza un lugar como morada es su efectiva
ocupación, aunque no esté habitada en el momento de la infracción, y que esa
habitación revele una situación de continuidad o relativa permanencia. Domicilio
habitado no quiere decir “con personas dentro”, sino con un dueño, un titular, una
familia, etc., que vive allí, aunque se encuentre temporalmente deshabitado. Si
así no se entendiera, una casa de fin de semana quedaría sin protección,
precisamente porque durante ciertos días no está habitada. Idéntica situación
podría presentarse con un barco, una casa rodante, etc., que sirven de morada,
cuando no son objeto de ocupación.

b) Casa de negocio: Es todo lugar en el que la persona realiza, temporaria o


definitivamente, una actividad comercial, científica, artística, profesional, etc.,
lucrativa o no, al que tiene acceso el público en forma indeterminada, por ej.
locales de acceso público como un teatro, el bufete del abogado, el consultorio
del médico, el atelier del artista, la casa de comercio, el salón de un negocio, un
taller, etc.

c) Dependencias: Son aquellos ámbitos o espacios que, sin constituir morada o


casa de negocio, se encuentran materialmente unidos con aquéllos y responden a
las necesidades de la actividad allí desplegada en el local principal, o bien se
emplean para servicio o complemento de la habitación, o del lugar de
permanencia privada, por ej. los establos, depósitos, corrales, cocheras,
lavaderos, sótanos, patios abiertos, terrazas accesibles, porche o galería de la
casa, jardines, azoteas, el balcón de un departamento, etc.

d) Recinto habitado: La expresión hace referencia a todo espacio o lugar


habitado u ocupado que no puede ser considerado morada o casa de negocio. La
doctrina entiende que la diferencia con la morada estaría dada por la
accidentalidad o relativa permanencia de la vivienda (p. ej., el cuarto de un hotel,
el camarote de un barco, una carpa en la que se pasa la noche).

El delito consiste en entrar, contra la voluntad expresa o presunta del morador, en


alguno de los sitios protegidos por la ley. La acción presupone la introducción o
penetración total, de cuerpo entero, en alguno de esos recintos. Ir de afuera hacia
adentro, no a la inversa. Por ello, no es suficiente a los fines típicos la introducción
de una parte del cuerpo (p. ej., un brazo o un pie), o de un elemento que
prolongue el alcance natural del brazo, como alambres, cuerdas, caños, o
asomarse a alguno de los espacios abiertos de las paredes, o ejecutar actos como
espiar, arrojar objetos o servirse de cosas.

La denominada violación de “interior a interior”, esto es, la que realiza aquel que,
habiendo sido autorizado a ingresar a un determinado lugar (p. ej. el living de la
casa), se introduce a otros ambientes prohibidos o, al menos, no autorizados (v.
gr., los dormitorios privados), no configura el delito, ni tampoco la “permanencia”
en el domicilio en contra de la voluntad de quien tiene el derecho de exclusión. La
conducta típica consiste en entrar al domicilio, no en permanecer en él contra la
voluntad de su titular.

La entrada, para que resulte punible, debe ser a un domicilio ajeno, vale decir, a
un lugar sobre el cual el autor no tiene ningún derecho, principal, accesorio o por
convención, a morar, negociar o habitar. Por tanto, no comete el delito quien
entra en la propia morada, aun separado de hecho o en trámite de divorcio,
porque el esposo no entra a una “morada ajena”, sino propia, salvo que el
inmueble sea de propiedad del otro cónyuge.

La entrada al domicilio ajeno sólo es típica cuando se lleva a cabo contra la


voluntad expresa o presunta de quien tenga derecho de excluirlo. Este derecho lo
tiene, en forma principal, el titular del domicilio, calidad que, en la generalidad de
los casos, coincide con quien mora, habita o realiza actividades en el lugar. Sin
embargo, no siempre es así. La titularidad del derecho a excluir puede recaer en
quien mora en la casa en el momento en que se produce el hecho (p. ej., la
esposa o los hijos, en ausencia del padre; el empleado a cargo del negocio) o en
otra persona en forma accesoria (por ej. personal de servicio). Para quienes
conviven bajo un “régimen compartido jerarquizado” (monasterios, conventos,
equipos deportivos, etc.), la voluntad de exclusión la tiene el jefe o cabeza de
grupo.

La decisión del principal, salvo manifiesto abuso de derecho, prevalece sobre


quienes son dependientes o subordinados. Los límites de este derecho están
dados por los derechos reconocidos a los demás miembros subordinados del
grupo. Para los que conviven, en cambio, bajo un sistema de “relaciones
igualitarias”, esto es, sin que exista razón alguna para que la voluntad de unos
prevalezca sobre la de los otros (estudiantes que conviven en un pensionado
universitario, varias personas que habitan una casa en época de vacaciones, etc.),
el derecho de admisión y de exclusión lo tienen en forma indistinta cada uno de
ellos.

En estos supuestos, que plantean serias dificultades en orden a la relevancia del


consentimiento cuando hay discrepancias entre los miembros del grupo, la
doctrina española ha echado mano al principio del derecho romano, introducido
por Rodríguez Devesa de que “el que prohíbe es de mejor derecho”, es decir que,
en caso de que uno consienta y otro niegue la entrada, prevalecerá el derecho del
que niega.

La voluntad de exclusión es expresa cuando así ha sido manifestada o hecha


conocer al agente, ya sea a viva voz, por escrito o por gestos. En cambio, es
presunta cuando, no habiendo sido manifestada, puede deducirse de las
circunstancias que la evidencian (p. ej., las relaciones personales, la hora, el
destino del lugar). Sujeto activo puede ser cualquier persona. Sujeto pasivo sólo
puede ser quien tiene el derecho de exclusión. El delito es de carácter subsidiario,
esto es, que sólo resulta aplicable en tanto y en cuanto no resultare otro delito
más severamente penado, vale decir que el desplazamiento se produce cuando la
violación del domicilio es un elemento que ha integrado la tipicidad de la acción
del otro delito (p. ej., penetración con escalamiento para hurtar) o cuando en sí
mismo el hecho constituye el corpus del delito más grave (p. ej., cuando la
penetración v permanencia en el domicilio ajeno sea el hecho que el agente hace
tolerar a la víctima por medio de coacciones). Se trata de un delito doloso,
compatible sólo con el dolo directo y se consuma con la entrada al domicilio ajeno
(la persona de cuerpo entero), resultando admisible la tentativa. El ejercicio de la
acción penal es público.

 ALLANAMIENTO ILEGAL:

ARTICULO 151. - Se impondrá la misma pena e inhabilitación especial de seis


meses a dos años, al funcionario público o agente de la autoridad que allanare un
domicilio sin las formalidades prescriptas por la ley o fuera de los casos que ella
determina.

El delito consiste en allanar (entrar, ingresar, penetrar) un domicilio sin observar


las formalidades legales o fuera de los casos expresamente establecidos por la
ley. El allanamiento implica la penetración a un recinto determinado, contra o sin
la voluntad del titular, por lo que sólo es legítimo cuando lo practica la autoridad
en los casos determinados por la ley y con las formalidades requeridas por ella.

Son los códigos de procedimiento penal de las provincias y las constituciones


locales las normas que prescriben las formalidades que deben observarse. La
orden de allanamiento de un domicilio sólo puede ser emitida, salvo situaciones
excepcionales, por un juez.

La excepción concurre cuando media autorización expresa y escrita del titular del
domicilio (consentimiento) o se trate de algunos de los supuestos de necesidad
previstos en las leyes procesales.

En los casos en que es el propio juez quien presencia el acto de allanamiento, la


orden se toma innecesaria. La orden de allanamiento debe reunir los siguientes
requisitos:

 debe ser escrita, resuelta por auto o decreto judicial fundados


 se debe mencionar el lugar, día y hora en que se cumplirá, el nombre de la
persona comisionada y la determinación específica del domicilio a allanar.
 Salvo casos excepcionales (p. ej., consentimiento del interesado, situaciones de
gravedad y urgencia, cuando peligre el orden público o cuando se trate de
oficinas administrativas, establecimientos de reunión o de recreo, local de
asociaciones, o cualquier otro lugar cerrado no destinado a habitación particular),
el allanamiento debe practicarse de día, etc.
 Además, debe notificarse al titular del domicilio o a quien lo reemplace. La
prevención policial sólo podrá practicar un allanamiento por propia autoridad y sin
orden judicial cuando concurran algunas de las situaciones de excepción que en
forma taxativa prescriben las leyes locales.

Autores de este delito sólo pueden ser un funcionario público o un agente de la


autoridad (que actúa en nombre o por mandato de la autoridad), en ejercicio de sus
funciones. Sujeto pasivo es quien, en el momento del allanamiento, ejerce el derecho
de exclusión. Se trata de un delito doloso, de dolo directo y se consuma con el
ingreso del funcionario al interior del domicilio. La tentativa resulta admisible.

 CASOS DE JUSTIFICACION:

ARTICULO 152. - Las disposiciones de los artículos anteriores no se aplicarán al que entrare
en los sitios expresados,
 para evitar un mal grave a sí mismo,
 a los moradores o a un tercero,
 ni al que lo hiciere para cumplir un deber de humanidad o prestar auxilio a la
justicia.

7. VIOLACION DE SECRETOS Y DE LA PRIVACIDAD:


ARTICULO 153. - Será reprimido con prisión de quince (15) días a seis (6) meses
el que abriere o accediere indebidamente a una comunicación electrónica, una
carta, un pliego cerrado, un despacho telegráfico, telefónico o de otra naturaleza,
que no le esté dirigido; o se apoderare indebidamente de una comunicación
electrónica, una carta, un pliego, un despacho u otro papel privado, aunque no
esté cerrado; o indebidamente suprimiere o desviare de su destino una
correspondencia o una comunicación electrónica que no le esté dirigida.

En la misma pena incurrirá el que indebidamente interceptare o captare


comunicaciones electrónicas o telecomunicaciones provenientes de cualquier
sistema de carácter privado o de acceso restringido.

La pena será de prisión de un (1) mes a un (1) año, si el autor además comunicare
a otro o publicare el contenido de la carta, escrito, despacho o comunicación
electrónica.

Si el hecho lo cometiere un funcionario público que abusare de sus funciones,


sufrirá, además, inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena.

a) Apertura indebida de correspondencia y acceso indebido a una


comunicación electrónica: El delito, que se encuentra previsto en la primera
parte del art. 153,consiste en abrir indebidamente (romper, cortar, despegar la
correspondencia) una carta (papel escrito introducido en un sobre destinado a la
comunicación con otra persona), un pliego cerrado (papel escrito doblado sobre sí
mismo y cerrado), un despacho telegráfico (telegrama), un despacho telefónico
(pieza escrita en la que se asienta una comunicación telefónica), o de otra
naturaleza (p. ej., grabación fonográfica), que no ha sido dirigida al autor, acceder
indebidamente a una comunicación electrónica, esto es, ingresar, introducirse,
penetrar, etc., a una correspondencia digital, sin que importe la motivación que
haya tenido el autor para el ingreso (por ej. imponerse del contenido).

No es suficiente la lectura del texto (por ej. leer la carta al trasluz), sino la
apertura o el accedo indebido. Todos los objetos mencionados en la norma son
objetos materiales, a excepción de la correspondencia digital o electrónica, que se
compone de datos intangibles, pero todos pueden quedar abarcados por la
expresión correspondencia, debiéndose entender por tal toda comunicación
escrita entre dos interlocutores, que uno de ellos envía, hace enviar, deja o hace
dejar en poder de otro y que contiene la expresión de su pensamiento, cualquiera
sea el procedimiento de escritura de que se valga. Por su parte, la comunicación
electrónica abarca diversos medios tecnológicos, e-mail, chat, mensajes de texto
en teléfonos móviles, así como cualquier otro sistema o programa electrónico o
informático, actual o que pueda inventarse en el futuro, que implique
interlocución, diálogo o comunicación entre personas. Presupuesto del delito es
que la correspondencia esté “cerrada”, por cuanto sólo puede abrirse lo que está
cerrado. Consecuencia de ello es que resulta típicamente indiferente que estos
objetos contengan o no un secreto. El delito se comete, entonces, aunque la
comunicación resulte ininteligible para terceros; por ejemplo, por estar redactada
en lenguaje cifrado. La apertura de la correspondencia, sin embargo, para que sea
típica, debe haber sido realizada indebidamente, esto es, sin derecho a hacerlo.

La inviolabilidad de la correspondencia epistolar y de los papeles privados es un


derecho garantizado por la Constitución Nacional (art. 18), que sólo puede abrirse
y conocerse su contenido cuando la ley autoriza, por ejemplo, cuando la
interceptación y apertura de la correspondencia o de comunicaciones telefónicas
ha sido ordenada judicialmente para la comprobación de un delito, o cuando se
trata de potestades de gobierno sobre menores e incapaces (patria potestad,
tutela, guarda, cúratela, adopción), entre otros.

Sujeto activo del delito puede ser cualquier persona, siempre que no sea el
destinatario de la comunicación (que no le esté dirigido, dice la ley). El delito es
doloso, de dolo directo. Sin embargo, el error sobre el destinatario puede excluir
la culpabilidad. Se consuma al abrir la correspondencia o acceder indebidamente
a la comunicación electrónica. La tentativa parece admisible en ambas hipótesis.

b) Apoderamiento indebido de correspondencia o de comunicación


electrónica: La figura está prevista en la segunda parte del art. 153, que
incrimina a quien se apodere indebidamente de una carta, pliego, despacho o de
otro papel privado, aunque no esté cerrado. La Ley N° 26388 agregó la
“comunicación electrónica” como nuevo objeto del delito. Aquí, el concepto de
apoderamiento implica una expresión de amplio contenido que abarca tanto el
apoderamiento furtivo, cuanto el que se realiza mediante engaño, retención o
apropiación de la correspondencia.

La noción de apoderamiento exige que el autor tome la cosa, no siendo suficiente


la mera imposición del contenido de la correspondencia. En relación con la
comunicación electrónica, teniendo en cuenta la imposibilidad de apropiación o
aprehensión material que implica una cosa de tales características, el autor debe
haberse impuesto del contenido de la comunicación, que vendría a constituir un
modo de apoderamiento de ésta.

Sólo puede ser autor del delito cualquiera que no sea destinatario de la
correspondencia o de la comunicación electrónica, o quien no haya expuesto el
pensamiento o la referencia particular en el papel privado o en la correspondencia
digital. El delito es doloso, compatible sólo con el dolo directo.

c) Supresión y desvío de correspondencia o de comunicación electrónica: La


figura está descripta en la última parte del art. 153 y consiste en suprimir (afectar
la existencia material, destruir, sacar del curso definitivamente, ocultar, etc.) o
desviar de su destino (cambiar el curso, dándole un destino distinto) una
correspondencia o una comunicación electrónica que no esté dirigida al autor.

Ambas modalidades presuponen una correspondencia en curso, esto es, una


pieza en camino a su destinatario. Esto sucede desde el momento en que el
remitente se desprende de ella, hasta el momento en que de ella se desprende el
correo. Respecto de la “comunicación electrónica”, también es posible su desvío o
supresión, pero si alguna de estas conductas se concreta mediante la
introducción de virus o programas que impliquen la desaparición o inutilización de
la información, la figura se desplazaría al delito de daño informático previsto en el
art. 183, párr. 2o, del Cód. Penal. Ahora bien. la desviación o supresión de un
correo electrónico porque contiene un virus o un spam (información no requerida
por el usuario), con el propósito de “desinfectar” o “limpiar” el ordenador, no
configuraría este delito ni ningún otro, por cuanto el autor no estaría obrando
“indebidamente”.

El delito es doloso y se admite el dolo eventual. Se consuma en el momento en


que se suprime o desvía la correspondencia, independientemente de que. por
cuestiones ajenas al autor, la pieza retome su curso, por ejemplo, por la acción de
un tercero.
d) Interceptación o captación de comunicaciones electrónica: La figura está
prevista en el segundo párrafo del art. 153, por el que pune con prisión de 15 días
a 6 meses a “quien, indebidamente, interceptare o captare comunicaciones
electrónicas o telecomunicaciones provenientes de cualquier sistema de carácter
privado o de acceso restringido”. La penalización de estas conductas ha tenido
como fundamento el castigo de las “escuchas telefónicas ilegales” (pinchaduras)
que se venían sucediendo en la Argentina de los últimos tiempos y que tuvieron
amplia difusión por los distintos medios de prensa.

El delito consiste en interceptar (tomar conocimiento, acceder, descubrir,


interrumpir, obstruir, perturbar, etc.) o captar (atraer, escuchar, aprehender
intelectualmente, etc.), comunicaciones electrónicas o telecomunicaciones
privadas o de acceso restringido. No quedan alcanzadas por la disposición las
comunicaciones electrónicas o telecomunicaciones de carácter público, esto es,
aquellas a la que tiene acceso un número indeterminado de personas.

Se trata de un delito doloso, de dolo directo, de pura actividad, que se consuma


con la realización de las conductas típicas.

- Agravantes: La apertura, el apoderamiento, la supresión o el desvío de una


correspondencia se agravan si el agente comunicare a otro (hacer saber a un
tercero o a un número determinado de personas), o publicare el contenido (hacer
saber al público en general) de la carta, el escrito, el despacho o la comunicación
electrónica.

La doctrina es uniforme en aceptar que estamos frente a un delito de doble


actividad: la agravante exige que el autor haya cometido alguno de los tipos
previstos en el primer párrafo de la norma para, posteriormente, comunicar o
publicar el contenido de la carta, escrito o despacho. La ausencia de este lazo
comunicante hace desaparecer la mayor penalidad. La agravante es dolosa,
siendo suficiente el dolo eventual. Si el autor fuere un funcionario público y
realizare el hecho con abuso de sus funciones, entonces a la pena de prisión se le
agrega una pena de inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena.

 ACCESO A SISTEMA INFORMATICO RESTRINGIDO PRIVADO, DE


ORGANISMO ESTATAL Y FINANCIERO:

ARTICULO 153 BIS. - Será reprimido con prisión de quince (15) días a seis (6)
meses, si no resultare un delito más severamente penado, el que a sabiendas
accediere por cualquier medio, sin la debida autorización o excediendo la que
posea, a un sistema o dato informático de acceso restringido.

La pena será de un (1) mes a un (1) año de prisión cuando el acceso fuese en
perjuicio de un sistema o dato informático de un organismo público estatal o de
un proveedor de servicios públicos o de servicios financieros.

Se trata de la figura conocida en doctrina como hacking. La frecuencia con que en la


actualidad se cometen este tipo de intromisiones a la privacidad de los individuos, explica
su introducción en algunos ordenamientos como figura autónoma (por ej. Italia, España,
etc.). El delito consiste en acceder (ingresar, penetrar, entrar) en forma indebida o no
autorizada, o excediendo una autorización concedida, a un sistema de tratamiento
automatizado de la información de acceso restringido.
Debe tratarse de un sistema o dato informático de acceso restringido, vale decir, privado,
no abierto al público en general como lo son algunas redes o sitios de Internet.
Si el acceso se produce con el consentimiento o permiso del titular de la red. sitio, correo
electrónico, etc., la conducta es atípica. Se trata de una figura subsidiaria, es decir, una
figura que se encuentra condicionada a que no resulte un delito más severamente penado.
El delito admite cualquier medio de comisión y, por lo general, el autor (el hacker) es una
persona con conocimientos en materia informática, experto en computación, cuya
capacidad le permite vencer los obstáculos que presenta el sistema (p. ej., contraseñas,
claves de acceso o passwords). Sin embargo, la ley no hace ninguna distinción al respecto;
por lo tanto, sujeto activo puede ser cualquier persona, sin importar el sexo ni la edad, ni
el nivel de conocimiento informático que posea. Sujeto pasivo es el titular del sistema o
dato informático violado.
Generalmente, el acceso indebido a un sistema informático suele ser la antesala de la
comisión de otro delito (p. ej., un sabotaje informático, un espionaje de datos, una estafa,
el descubrimiento de algún secreto, incluso por móviles terroristas), en cuyo caso serán de
aplicación las normas comunes relativas a tales ilícitos.
El delito es doloso, de dolo directo. La motivación que pueda tener el autor del delito para
ingresar indebidamente a un sistema informático es indiferente. Es un delito de pura
actividad, de peligro abstracto, que se consuma con el mero acceso indebido al sistema
informático. La tentativa no parece posible.
Agravante: Si el acceso no autorizado se realiza a un sistema o dato informático de un
organismo público estatal o de un proveedor de servicios públicos o de servicios
financieros. El fundamento de la mayor penalidad reside en la naturaleza de los
organismos protegidos, que deben ser públicos (organismos del Estado, nacional,
provincial o municipal, y sus entes descentralizados o autárquicos), o en el servicio público
que prestan.

 PUNIBILIDAD DEL EMPLEADO DE CORREO:


ARTICULO 154. - Será reprimido con prisión de uno a cuatro años, el empleado de
correos o telégrafos que, abusando de su empleo, se apoderare de una carta, de un
pliego, de un telegrama o de otra pieza de correspondencia, se impusiere de su
contenido, la entregare o comunicare a otro que no sea el destinatario, la suprimiere, la
ocultare o cambiare su texto.

Se trata de un delito especial propio, por cuanto sólo puede ser cometido por una
limitada clase de autores: empicados de correos o telégrafos. La norma alcanza a los
particulares que trabajan en el servicio postal de una empresa privada que ha sido
concesionada por el Estado, por cuanto el servicio sigue siendo público.

La perfección típica requiere que el sujeto activo obre abusando de su empleo. vale
decir, aprovechándose del cargo que ocupa o de las facilidades que le brinda la función
que desempeña.

Las acciones típicas de apoderarse y suprimir la correspondencia son las mismas que
las que hemos analizado en el art. 153, motivo por el cual hacemos allí la remisión. El
autor se impone del contenido cuando lee y se entera del texto de la correspondencia.
No basta con abrir la carta o el pliego; debe leer su contenido. Incluso, la conducta
abarca el leer a través del sobre, aunque esté cerrado.

La entrega se produce cuando la correspondencia se pone en manos de una persona


distinta de aquella a quien estaba dirigida. Se comunica el contenido cuando se hace
saber o conocer la correspondencia a una persona distinta del destinatario. Se oculta
cuando se esconde o se impide que la correspondencia sea vista por terceros. Se
cambia el texto cuando se modifica, total o parcialmente, la escritura contenida en la
correspondencia.

Subjetivamente, el delito es doloso compatible sólo con el dolo directo.

 PUBLICACION INDEBIDA DE CORRESPONDENCIA, EXCEPCION DE PUNIBILIDAD:

ARTICULO 155: Será reprimido con multa de pesos un mil quinientos ($ 1.500) a
pesos cien mil ($ 100.000), el que, hallándose en posesión de una correspondencia,
una comunicación electrónica, un pliego cerrado, un despacho telegráfico, telefónico o
de otra naturaleza, no destinados a la publicidad, los hiciere publicar indebidamente, si
el hecho causare o pudiere causar perjuicios a terceros.
Está exento de responsabilidad penal el que hubiere obrado con el propósito
inequívoco de proteger un interés público.

La materialidad del delito consiste en hacer publicar alguno de los objetos protegidos
por la norma, no estando destinados a la publicidad. “Hacer publicar” quiere decir dar a
conocer, difundir, etc., el contenido de la correspondencia, de la comunicación
electrónica, del pliego cerrado, etc., a un número indeterminado de personas, de modo
que éstas puedan llegar a tomar conocimiento real de ellos. La publicación debe ser
indebida, vale decir, sin derecho a que el contenido de los objetos protegidos sea
divulgado, ya sea porque el remitente no lo ha autorizado, por no concurrir alguna
causa de justificación en particular o por cualquier otra causa que legitime la difusión
pública.

El consentimiento del remitente elimina la tipicidad del hecho. Con respecto al


contenido de la correspondencia, no es necesario que tenga carácter secreto o
confidencial. El precepto abarca toda clase de piezas particulares cuya publicidad se
lleva a cabo en forma indebida.

Autor del delito puede ser cualquier persona, sea el destinatario o quien tenga en su
poder alguno de estos objetos. Sin embargo, la condición de autoría exige un
presupuesto: tener bajo el propio poder la correspondencia o los otros objetos; vale
decir que la conducta sólo es típica en la medida en que el autor se halle en posesión
de éstos, que no están destinados a la publicidad. Sobre el sujeto pasivo se discute.
Para algunos autores, el ofendido por el delito es el remitente; para otros, puede ser
tanto el remitente como el destinatario o un tercero.

La publicidad indebida, para que sea punible, debe haber causado un perjuicio a un
tercero o haber concurrido la posibilidad de su producción. Es suficiente con el perjuicio
potencial, que puede ser de cualquier naturaleza (material, moral, patrimonial, público,
privado, etc.). El delito es doloso y se consuma en el momento de producirse la
publicación de los objetos protegidos.

El precepto establece una excusa absolutoria a favor del agente, mediante la cual se lo
exime de responsabilidad penal si hubiere obrado con el propósito inequívoco de
proteger un interés público, común, vale decir, un interés que tenga relevancia para
toda la comunidad en general.

 VIOLACION DE SECRETO PROFESIONAL:

ARTICULO 156: Será reprimido con multa de pesos mil quinientos a pesos noventa mil
e inhabilitación especial, en su caso, por seis meses a tres años, el que, teniendo
noticia, por razón de su estado, oficio, empleo, profesión o arte, de un secreto cuya
divulgación pueda causar daño, lo revelare sin justa causa.

El bien jurídico es la libertad del individuo en su manifestación relativa a su esfera de


reserva o intimidad.

La acción consiste en revelar un secreto, vale decir, descubrirlo, ponerlo de manifiesto,


darlo a conocer a una o a varias personas, quedando comprendida la divulgación de lo
reservado.

Lo que importa es que la comunicación del secreto se haga a otra persona que no se
encuentre dentro de un círculo de personas que están obligadas a mantener su
reserva. El delito admite cualquier medio de comisión.

El objeto del delito es un secreto, esto es, lo que está oculto y reservado y limitado a
un número determinado de personas. El concepto abarca tanto el acontecimiento
todavía desconocido por el interesado cuanto aquel que es conocido y mantenido en
reserva, sea lícito o ilícito, moral o inmoral, etcétera. Por el contrario, no es secreto el
hecho notorio o manifiesto y el que ha sido divulgado o puesto en conocimiento del
público en general. La revelación del secreto sólo es punible si su divulgación puede
causar daño, o sea, que de la conducta derive la posibilidad de un perjuicio para un
tercero. El detrimento puede ser de cualquier naturaleza, físico, moral, patrimonial,
social, etcétera.

Además, el tipo se completa cuando la revelación ha sido hecha sin justa causa, vale
decir, en forma ilegítima. La ausencia de justa causa de revelación debe quedar
abarcada por el dolo, de manera que si está justificada, la conducta es atípica, al igual
que el consentimiento del interesado para que el secreto sea revelado.

El acceso al secreto debe realizarse por razón del estado, oficio, empleo, profesión o
arte. Estado es la especial condición social, de hecho o de derecho, en que se halla un
individuo, aunque no ejerza una profesión en sentido estricto, para poder ser elegido
como depositario del secreto (por ej. el sacerdote que conoce con motivo de la
confesión; la hermana enfermera que recoge las confidencias de los enfermos y de los
moribundos; estudiantes o practicantes de medicina; la esposa del abogado o el hijo
del médico, etcétera).
Oficio es la ocupación habitual de quien no es empleado, ni profesional ni practica un
arte (p. ej., el cerrajero, la institutriz, el masajista, el gráfico), y, en general, actividades
de carácter manual. En la actualidad, sin embargo, algunas de estas actividades son
practicadas por profesionales con título universitario (p. ej., enfermero, kinesiólogo,
diseñador gráfico). El periodista es un profesional que ejerce una actividad cuyo título
lo otorga una Universidad nacional, que es la de técnico universitario en periodismo.
Empleo es la actividad, remunerada o no, que se ejerce en relación de dependencia. La
profesión es la actividad para cuyo ejercicio se requiere título habilitante o autorización
del Estado y matrícula oficial. La doctrina alude en esta categoría a las llamadas
“profesiones liberales” (abogados, médicos, ingenieros, escribanos, etcétera). El arte,
por último, es aquella actividad que supone la posesión de conocimientos o técnicas
especiales y superiores (p. ej., las bellas artes, las técnicas industriales).

Sujeto activo del delito sólo puede ser quien reúne una determinada condición o ejerce
una específica actividad o función. Se trata de un delito especial propio, de autor
calificado. Sujeto pasivo es el titular del secreto.

Subjetivamente, el delito es doloso, siendo suficiente el dolo eventual. Por tratarse de


un delito de mera actividad y de peligro concreto, la consumación coincide con la
acción de revelar el secreto a un tercero, sin que sea necesario que lo reservado
alcance divulgación ni que haya producido efectivamente un daño. La tentativa resulta
admisible. La acción penal por el delito es de naturaleza privada (art. 73, inc. 2o, Cód.
Penal).

 VIOLACION DE SECRETO OFICIAL:


ARTICULO 157: Será reprimido con prisión de un (1) mes a dos (2) años e
inhabilitación especial de un (1) a cuatro (4) años, el funcionario público que revelare
hechos, actuaciones, documentos o datos, que por ley deben ser secretos.

El delito consiste en revelar (descubrir, poner de manifiesto, etc.) hechos


(acontecimientos de cualquier naturaleza, humanos o naturales), actuaciones
(trámites, expedientes, resoluciones, diligencias, procedimientos, etc., emitidos por una
autoridad y correspondientes a cualquier fuero, judicial o administrativo), documentos
(informes escritos, despachos, comunicaciones, esquemas o planes de organización,
aunque no lleven fecha ni firma), o datos (información contenida en un sistema
informático).

La acción típica se satisface con que el secreto sea comunicado a cualquier persona
que no sea una de las que, como el agente, están obligadas a guardarlo. Los datos,
hechos, actuaciones o documentos deben contener secretos cuya revelación ha sido
prohibida por una ley. Se trata de secretos de la Administración, que no abarcan los
políticos ni los militares.

Sujeto activo sólo puede ser un funcionario público (delito especial propio), sea que
haya conocido el secreto con motivo de sus funciones o fuera de ellas (p. ej., acceder al
secreto leyéndolo en el despacho del colega que lo redactó).
Subjetivamente, el delito es doloso, de pura actividad y se consuma con la sola
revelación del secreto, sin que se requiera la producción de daño alguno. La acción
penal para su persecución es pública.

 VIOLACION DE BANCO DE DATOS PERSONALES:


ARTICULO 157 bis. -Será reprimido con la pena de prisión de un (1) mes a dos (2)
años el que:

1. A sabiendas e ilegítimamente, o violando sistemas de confidencialidad y seguridad


de datos, accediere, de cualquier forma, a un banco de datos personales.

2. Ilegítimamente proporcionare o revelare a otra información registrada en un archivo


o en un banco de datos personales cuyo secreto estuviere obligado a preservar por
disposición de la ley.

3. Ilegítimamente insertare o hiciere insertar datos en un archivo de datos personales.

Cuando el autor sea funcionario público sufrirá, además, pena de inhabilitación especial
de un (1) a cuatro (4) años.

Cuando las conductas reprimidas se hicieran para acceder, revelar, insertar o suprimir
datos que afectaren a un banco de datos genéticos, registros, exámenes o muestras de
ADN, la pena será de prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años, con más inhabilitación
especial para ejercer la profesión de dos (2) a cinco (5) años.

1) Acceso ilegítimo a banco de datos personales: La acción típica consiste en


acceder, ingresar o introducirse, en forma ilegítima, o violando un sistema de
confidencialidad y seguridad, a un banco de datos que contiene información referida a
una persona física.

La conducta típica sólo puede tener cabida a partir del almacenamiento de los datos en
el sistema informático, no antes (p. ej., en la etapa de recogida de datos).

El acceso implica la toma de conocimiento de los datos, pues sólo así podría afectarse
la intimidad personal del titular del dato, y puede cometerse por cualquier medio (“de
cualquier forma”, dice la ley). Los elementos típicos “datos personales”, “archivos”,
“registros”, “banco de datos”, etc., son elementos normativos que se encuentran
definidos en la Ley N° 25326 de protección de datos personales y todos ellas
constituyen un “sistema de información”, que engloba una colección de información
consistente ensayos, números, diagramas y similares, organizada sistemáticamente de
modo que pueda ser analizada por un computador electrónico.

Sujeto activo puede ser cualquier persona; Sujeto pasivo es la persona física o jurídica
titular del dato contenido en el banco de datos personales.

Subjetivamente, el delito exige dolo directo. La expresión a sabiendas e ilegítimamente


descarta el dolo eventual. Por tratarse de un delito de peligro concreto, se consuma
con la realización de la acción típica y la puesta en peligro efectivo del bien jurídico
tutelado. De aquí que la toma de conocimiento del dato personal resulte imprescindible
a los fines consumativos.

La tentativa puede resultar admisible en ciertos supuestos (p. ej., sorprender al autor
en el ordenador al ingresar al sistema). La cuestión, sin embargo, aun posible, puede
ser de difícil constatación probatoria.
2) Revelación de información registrada en un archivo o en un Banco de datos
personales: La figura está prevista en el inc. 2o del art. 157 bis, y consiste en
proporcionar o revelar. que equivale tanto a descubrir, poner en conocimiento de un
tercero, informar, comunicar, transmitir, suministrar, poner a disposición, etc., por
cualquier medio (sea informático o no, oral o escrito, etc.), una información (conjunto
asociado de datos) referente a una persona, que se halla almacenada en un archivo o
en un banco de datos personales y cuyo secreto el autor está obligado a preservar por
disposición de la ley.

El suministro de la información o la revelación deben ser ilegítimos (en contra de lo


dispuesto por una norma legal).

Sujeto activo puede ser sólo quien tiene la obligación de guardar el secreto profesional
de los datos personales. Sujeto pasivo es la persona titular de la información que no
desea sea conocida por terceros.

Subjetivamente, el tipo penal es doloso, de dolo directo. Por tratarse de un delito de


peligro concreto, la consumación típica coincide con la revelación del dato personal a
un tercero ajeno al ámbito situacional de reserva. La tentativa puede resultar
admisible.

3) Introducción ilegítima de datos en un archivo de datos personales: El art. 157


bis, inc. 3o, reprime a quien, ilegítimamente, insertare o hiciere insertar datos en un
archivo de datos personales. Inserta quien incluye los datos en el archivo de datos
personales. Hace insertar quien logra que otra persona introduzca los datos en un
archivo de datos personales. El dato introducido al sistema debe ser de carácter
“personal”, es decir, que debe hacer referencia a ciertos aspectos de la vida de la
persona, no a otros (p. ej., datos de carácter económico, científico); quedan
comprendidos en el tipo los datos sensibles y los referidos a las personas colectivas.

Con arreglo al precepto legal, carece de relevancia que la inserción se refiera a un dato
falso o a un dato verdadero. Tampoco importa que se trate de un dato perteneciente a
un tercero o a su propio titular. Lo que importa es que se trate de una introducción
ilegítima, esto es, sin permiso, no autorizada o contraria a lo dispuesto en una
normativa legal.

El consentimiento del titular del dato en la introducción de aquél elimina la tipicidad de


la conducta. No quedan alcanzadas por el tipo penal aquellas conductas que consisten
en introducir datos inexactos o incorrectos, que se realizan más por ligereza o
imprudencia del agente que por acciones ilegales.

La figura no requiere, para su concreción, la concurrencia de perjuicio alguno al sujeto


pasivo o a terceros que pueden tener acceso al archivo de datos personales. Tampoco
requiere que los beneficie, pero, en cualquier caso, la conducta debe haber puesto en
peligro de daño al bien jurídico protegido. En caso contrario, la conducta es atípica.

Sujeto activo del delito puede ser cualquiera, el que inserta o hace insertar el dato en
un archivo de datos personales. Sujeto pasivo es la persona física o jurídica titular del
dato personal.

Subjetivamente, la figura requiere un actuar doloso compatible sólo con el dolo directo.
El obrar “ilegítimamente” conduce a esta conclusión. Por tratarse de un delito de pura
actividad y de peligro concreto, se consuma con la introducción del dato en el archivo
de datos personales, pues es en ese momento en que se coloca en peligro de lesión al
bien jurídico protegido. La tentativa no parece admisible.

4) Agravante por la condición del autor: El último párrafo del artículo establece
una pena accesoria de inhabilitación especial de uno a cuatro años para el autor que
revista la calidad de funcionario público, sin que se requiera, además, que se encuentre
en el ejercicio de su actividad funcional. La agravante se extiende a todas las formas
típicas previstas en la disposición penal.

8. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD DE TRABAJO Y ASOCIACION:

 COMPULSION A HUELGA, BOICOT O LOCK OUT, COMPULSION ASOCIATIVA:


ARTICULO 158. - Será reprimido con prisión de un mes a un año; el obrero que
ejerciere violencia sobre otro para compelerlo a tomar parte en una huelga o boicot. La
misma pena sufrirá el patrón, empresario o empleado que, por sí o por cuenta de
alguien, ejerciere coacción para obligar a otro a tomar parte en un lock-out y a
abandonar o ingresar a una sociedad obrera o patronal determinada.

1) Compulsión a la huelga o boicot: El delito está previsto en la primera parte del


art. 158, cuyo texto reprime al obrero que ejerza violencia sobre otro para compelerlo a
tomar parte en una huelga o boicot.

Sujetos activo y pasivo, sólo pueden ser un obrero, que es aquella persona que realiza
una actividad en relación de dependencia con otra persona, física o jurídica. La
materialidad del delito consiste en ejercer violencia sobre otro obrero para compelerlo
(obligarlo, constreñirlo) a tomar parte en una huelga o boicot.

La violencia debe ser física, quedando excluido todo otro medio de coacción que no
represente el ejercicio de vis física (p. ej., la fuerza en las cosas, la amenaza, los
insultos). Están comprendidos en el concepto de violencia el empleo de medios
hipnóticos y narcóticos.
La huelga es un movimiento colectivo de fuerza dispuesto por un gremio obrero a raíz
de un conflicto laboral, consistente en la suspensión de las tareas. El boicot es la
abstención voluntaria de los obreros, en razón de un conflicto laboral, de trabajar para
determinado o determinados empleadores, o bien de no utilizar los servicios que éstos
prestan, o de no adquirir ciertos productos que éstos fabrican o venden.

El delito es doloso, de dolo directo. Requiere, además, la concurrencia de un elemento


subjetivo añadido al dolo: compeler a un obrero a tomar parte en una huelga o boicot.
La preposición “para” indica esta dirección subjetiva de la conducta. El tipo se consuma
en el momento en que se ejerce la violencia sobre el sujeto pasivo,
independientemente de que se logre o no el fin propuesto.

2) Compulsión al “Lock-Out”: La segunda parte del art. 158 reprime al patrón,


empresario o empleado que, por sí o por cuenta de alguien, ejerciere coacción para
obligar a otro a tomar parte en un lock-out (huelga patronal). El concepto abarca tanto
el ejercicio de violencia física como de intimidación.

Sujetos activo y pasivo del delito pueden ser el patrón (empleador, según el art. 28 de
la Ley N° 20744), el empresario (que es quien tiene a su cargo la dirección de la
empresa o es el propietario del establecimiento) o el empleado de éstos. Como la
finalidad del autor debe ser la de obligar a otro a tomar parte en un lock-out, parece
evidente que el sujeto pasivo debe tener facultades para cerrar un establecimiento,
pues en esto consiste, precisamente, el lock-out, es
decir, en el cierre concertado de establecimientos industriales o comerciales como
medio de lucha laboral frente a los obreros.

En el plano de la culpabilidad, el tipo exige un elemento subjetivo específico (para


obligar a otro) que excluye el dolo eventual. Se consuma en el momento de ejercerse la
coacción contra el sujeto pasivo.

 Delitos contra la libertad de asociación:


La figura está prevista en la segunda parte del art. 158, que reprime al “patrón,
empresario o empleado que, por sí o por cuenta de alguien, ejerza coacción para
obligar a otro a abandonar o ingresar a una sociedad obrera o patronal”.
El tipo penal persigue la tutela de la libre asociación gremial. La acción material del
delito consiste en ejercer coacción (violencia física o moral) para lograr un fin
determinado: la afiliación o desafiliación de la víctima de una sociedad obrera o
patronal. El delito es doloso, compatible sólo con el dolo directo.

El tipo exige, no obstante, la concurrencia de un elemento subjetivo especial: para


obligar a otro, que excluye el dolo eventual. La infracción se consuma cuando se ejerce
la violencia típica, con la finalidad señalada en la norma, independientemente de que
se logre o no dicho objetivo.

 COMPETENCIA DESLEAL:
ARTICULO 159. - Será reprimido con multa de pesos dos mil quinientos a pesos
treinta mil, el que, por maquinaciones fraudulentas, sospechas malévolas o cualquier
medio de propaganda desleal, tratare de desviar, en su provecho, la clientela de un
establecimiento comercial o industrial.

La conducta típica consiste en tratar de desviar, por los medios que la propia ley
establece, la clientela de un establecimiento comercial o industrial, en provecho propio.

Sujeto activo puede ser cualquier persona, aunque no posea un comercio. Sujeto
pasivo, en cambio, debe ser necesariamente un comerciante o un industrial en
actividad, puesto que sólo así puede tener clientela. Los medios de comisión son, las
maquinaciones fraudulentas, es decir, ardides, artificios, engaños o cualquier tipo de
fraude para lograr los fines propuestos (p. ej., el uso de envases o envoltorios de una
marca ajena o del nombre comercial ajeno); las sospechas malévolas están
constituidas por afirmaciones, sugerencias o inexactitudes, deslizadas por el autor y
tendientes a desacreditar al establecimiento ajeno;

La propaganda desleal es aquella que se realiza al margen de las reglas de la buena fe


y rectitud que deben imperar en el mundo del comercio o la industria en general.
Propaganda desleal no es igual a propaganda excesiva. Esta última, por más exagerada
que sea, no constituye delito.

El tipo subjetivo sólo es compatible con el dolo directo, al que se añade la concurrencia
de un elemento subjetivo específico: la finalidad del autor de tratar de desviar la
clientela en su propio provecho. El delito se consuma con la realización de la conducta
típica, sin que importe el logro del fin propuesto.

La tentativa resulta admisible. El ejercicio de la acción penal es privado.

9. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD DE REUNION:

ARTICULO 160: Será reprimido con prisión de quince días a tres meses, el que
impidiere materialmente o turbare una reunión lícita, con insultos o amenazas al orador
o a la institución organizadora del acto.

El tipo penal protege el derecho a reunirse, en forma pacífica y con fines lícitos. El
precepto describe dos formas de conductas: impedir materialmente (imposibilitar
físicamente) o turbar
(alterar el curso normal) una reunión lícita, mediante insultos o amenazas al orador o a
la institución organizadora del acto.

Cualquier otro medio o modalidad empleada por el autor, p. ej., una silbatina, gritos,
manifestaciones generales al público, etc., quedan fuera de la tipicidad.

Las dos modalidades típicas del art. 160 son dolosas (el dolo eventual sólo resulta
admisible en la hipótesis de turbación de la reunión, de resultado material, y se
consuman cuando efectivamente se ha impedido o turbado el acto).

10. DELITOS CONTRA LA LIBERTAD DE PRENSA:


ARTICULO 161. - Sufrirá prisión de uno a seis meses, el que impidiere o estorbare la libre
circulación de un libro o periódico.
El bien jurídico protegido es la libre circulación de la prensa.
El delito consiste en impedir (hacer imposible la circulación o distribución) o estorbar
(dificultar, hacer difícil, poner obstáculos) la libre circulación de un libro o periódico. Puede
tratarse de uno o varios ejemplares o de toda una edición. Un '‘libro” es una publicación
impresa, de varias páginas. El “periódico” es también una obra impresa, pero que se publica
regularmente, en períodos de tiempo predeterminados (p. ej., diariamente, semanalmente,
quincenalmente).
Es un delito de resultado material, doloso, que admite el dolo eventual, y se consuma cuando
se ha afectado realmente (sea impidiendo o estorbando) la circulación del libro o del
periódico.

También podría gustarte