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La Guerra Espiritual - La Batal - Gonzalo Sanabria

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Gonzalo Sanabria A.

La guerra espiritual.

La batalla espiritual desde tiempos antiguos, los


ángeles, demonios, arcángeles, estrategias, armas y
conflictos espirituales en la Biblia.
Te invitamos a conocer todos nuestros libros aquí en:
Escritor Pastor Gonzalo Sanabria.

Todos los derechos reservados. Ninguna porción de


éste libro podrá ser reproducida, almacenada en algún
sistema de recuperación, o transmitida en cualquier
forma o por cualquier medio, mecánico, fotocopias,
grabación u otro, sin autorización expresa del autor.

Excepto para citas breves en revistas o libros con la


correspondiente mención. A menos que se indique lo
contrario, las citas bíblicas han sido tomadas de la
Biblia Versión Reina-Valera de 1960, de las sociedades
Bíblicas. Todos los derechos reservados.
Dedicatoria

Dedico este libro a mi buen Dios, por Su amor y


paciencia conmigo. A Jesucristo mi salvador y maestro,
y al Espíritu Santo bendito Consolador. A mi esposa
Andrea regalo de Dios, y a mi hijo Daniel.

Agradecimientos

Agradezco a mi familia, a la iglesia que Dios me permite


pastorear (por su apoyo y oraciones), a todos los que
leen nuestras publicaciones, y por supuesto a Dios,
quien me da la fuerza y la capacidad para escribir y
desarrollar el llamado que me ha hecho por su gracia y
misericordia.
Contenido

Introducción
Capítulo 1: La batalla espiritual desde el Edén.
Capítulo 2: Etimología bíblica de la guerra espiritual.
Capítulo 3: Origen, naturaleza, actividades y objetivos de los
demonios.
Capítulo 4: La batalla de la mente.
Capítulo 5: Los ángeles. Su creación, características,
categorías, funciones, nombres y significados.
Capítulo 6: La rebelión del querubín ungido.
Capítulo 7: La guerra espiritual entre ángeles. Las regiones
celestes.
Capítulo 8: La guerra espiritual de Jesús en su ministerio
terrenal.
Capítulo 9: La armadura de Dios.
Capítulo 10: El ocultismo en la iglesia de hoy.
Capítulo 11: Rompiendo la cadenas espirituales.
Capítulo 12: La batalla contra la naturaleza pecaminosa.
Capítulo 13: Origen y pecado de los ángeles caídos.
Capítulo 14: Ángeles caídos, nombres, funciones,
características
Capítulo 15: El inframundo y los ángeles caídos
Capítulo 16: ¿Ocurrió un diluvio luciferino antes de la
existencia del ser humano?
Introducción

Este libro “La guerra espiritual”, expone desde la Biblia


y desde la fe cristiana a los ángeles, demonios,
arcángeles, estrategias y armas para la guerra
espiritual.

La Sagrada Escritura misma nos enseña que no


debemos ignorar las maquinaciones del enemigo. La
negligencia o ignorancia al respecto, afecta a la iglesia
cristiana.

La guerra espiritual es una realidad bíblica y una


comisión escritural para la iglesia del Señor. No somos
sólo hijos de Dios, somos soldados del ejército del
Señor.

Vemos esta verdad descrita y evidente en los


evangelios, la iglesia del Señor Jesucristo, no puede
menos que prepararse y avanzar fortalecida y dirigida
por su Señor y Salvador.

Este texto enseña y expone los principios, verdades,


estrategias y las armas espirituales con las que el
Señor ha equipado a Su iglesia para perseverar,
avanzar y establecer el reino de Dios en la tierra.

A lo largo de este libro y desde la palabra de Dios, este


trabajo se convierte en una herramienta que nos
enseña desde tiempos antiguos:
El conflicto espiritual que se ha desarrollado.
La lucha del hombre no sólo con espíritus inmundos
sino con su propia naturaleza pecaminosa.
Los diferentes niveles de batalla espiritual.
La guerra en las regiones celestes y territoriales.
La influencia de la guerra espiritual en la vida natural
del ser humano.
El equipo o dotación de Dios para su iglesia.

Por todas estas cosas, es muy importante conocer e


investigar las verdades espirituales, y conocer a través
de la Biblia las herramientas que el Señor nos ha
entregado para caminar en libertad y en victoria.

Como podemos ver en la Biblia, desde el comienzo y


desde antes de nacer el enemigo del pueblo de Dios
trata de destruir al creyente y desde el vientre procura
poner en él sus sellos de maldad, las cadenas de
aflicción y muchas otras cosas. Todo esto puede ser
destruido por el poder de Dios.

La palabra del Señor nos muestra que el reino de las


tinieblas ataca y aflige al pueblo de Dios; pero, también
vemos cómo el Señor nos equipa y nos capacita para
destruir las obras del diablo y avanzar hacia las
bendiciones y victorias que Dios ha establecido.

Por todas estas razones, te invito a leer y estudiar éste


libro con un corazón abierto, manso y dispuesto a
aprender aquellos grandes tesoros que Dios nos revela
en su palabra.
En este Libro “La guerra espiritual” encontrarás temas
como:

La batalla espiritual desde el huerto del Edén.


Etimología bíblica de la guerra espiritual.
Origen, naturaleza, actividades y objetivos de los
demonios.
La batalla de la mente.
Los ángeles, naturaleza, funciones, jerarquías, etc.
La rebelión del querubín ungido.
La guerra espiritual entre ángeles.
Jesús y la batalla espiritual.
La armadura de Dios.
Ocultismo y cadenas espirituales.
La batalla contra la naturaleza pecaminosa.
Origen y pecado de los ángeles caídos.
Los ángeles caídos.
El inframundo.
¿Existió un diluvio luciferino antes de la creación del
hombre?

Atte. Pastor Gonzalo Sanabria.


Capítulo 1: La batalla espiritual desde el Edén.

Es muy importante, considerar el origen o comienzo de


la guerra entre el diablo y el hombre que nos describe el
Libro de Génesis, pues desde el comienzo nos damos
cuenta de que la serpiente aborrece la simiente de la
mujer.

La serpiente antigua o diablo, procuró dañar ésta


simiente desde la generación antediluviana, también
intentó matar a los varoncitos hebreos que nacían en el
imperio egipcio, además promovió el asesinato de los
niños de Belén y sus alrededores en tiempos del rey
Herodes.

La Escritura misma nos enseña, que Cristo es la


simiente de Dios en nosotros, por él podemos vencer,
como él venció.

El texto bíblico nos dice en Génesis 3:15 “Y pondré


enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la
simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás
en el calcañar”. Debemos observar al detalle la
información que este pasaje bíblico nos brinda, pues
son cosas muy importantes:

La palabra “enemistad” se traduce aquí del término


hebreo “Eibá”, que además quiere decir: hostilidad; su
raíz implica: odio, enemigo. El término denota una lucha
mortal (esta lucha entre la serpiente y la iglesia, es
lucha que nos enseña el Nuevo Testamento en la
Epístola a los Efesios capítulo seis).

Es interesante tener en cuenta que, las amigas o


compañeras de conversación (Eva y la serpiente)
vinieron a ser enemigas. Asunto que nos recuerda, que
la amistad que te lleva al pecado, sin duda alguna, es tu
enemiga, sólo es cuestión de tiempo la revelación de su
maldad.

El pasaje también nos habla de “la simiente de la


mujer”, expresión que hace referencia a Cristo, y a los
hijos de Dios (la palabra “simiente” significa:
descendientes, posteridad, generaciones). Estas dos
simientes entraron en conflicto, y el Señor Dios ha
equipado a sus hijos para caminar en victoria sobre la
serpiente.

En cuanto a la simiente de la serpiente o del diablo.

Sus ángeles. La Escritura nos enseña que los ángeles


del diablo serán lanzados “al fuego eterno preparado
para el diablo y sus ángeles”. Estos seres tienen la
misma genética de su líder, son ángeles de maldad,
rebelión y extrema violencia.

El anticristo, personaje que surgirá con fuerza en los


tiempos postreros, tiempos de la tribulación. Así como
Cristo es la simiente del Padre, el anticristo es la
simiente de la serpiente (diablo).
Aquella semilla de maldad (o simiente del maligno)
puede hacerse evidente en los seres humanos,
recordemos que el Señor Jesús dijo a los escribas y
fariseos:

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos


de vuestro padre queréis hacer… Cuando habla
mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de
mentira”, según el evangelio de Juan 8:44.

Y el mismo escritor, Juan apóstol, escribió: “En esto se


manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo
aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano,
no es de Dios”, según 1ª Juan 3:10.

¿Qué indican la herida en la cabeza y la herida en el


talón?

Desde el punto de vista humano y natural, la herida en


la cabeza es mortal, y hace referencia, en el sentido
espiritual, al golpe que el Señor Jesús le propinó al
diablo en la cruz del Calvario.

Mientras tanto, la herida en el calcañar (o en el talón)


hace referencia al dolor causado al Señor Jesús en su
padecimiento hasta su muerte en la cruz.

Aquella victoria de la simiente de la mujer (Cristo) sobre


la simiente de la serpiente es un asunto fundamental en
el plan de redención; con esta victoria Jesús equipó a
su iglesia para avanzar sobre los poderes de las
tinieblas.
Como hijos de Dios, debemos establecer la autoridad
de Cristo sobre la serpiente, y negarnos a vivir para
nosotros mismos; y más bien, hacer la voluntad de Dios.
Este es el núcleo de la batalla; el diablo desea llevarnos
a la desobediencia o rebelión, Cristo vino a enseñarnos
una perfecta vida de obediencia.

Cuando Adán y Eva hicieron su propia voluntad en el


huerto del Edén, le entregaron la autoridad y poder a la
serpiente; pero, cuando Cristo el postrer Adán, se
sometió totalmente a la voluntad del Padre Celestial
obtuvo la verdadera y eterna victoria.

“El dolor de dar a luz los hijos”, Génesis 3:16.

La palabra de Dios nos enseña que María concibió por


el poder del Espíritu Santo (literalmente: “Estando
desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu
Santo” Mateo 1:18), y de ella nació el Hijo de Dios:
Jesús de Nazaret.

Mientras que respecto a Adán, la Biblia nos dice que él


engendró hijos e hijas, según Génesis 5:1-4. Nos dice “Y
vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su
semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre
Set”, Génesis 5:3.

Podemos preguntarnos aquí: ¿Cuál es la diferencia


entre engendrar y concebir? La palabra “engendrar”
viene de in + generare, que significa: introducir un
elemento en, generar; en cierto modo: “sembrar”
“implantar”.

La palabra “concebir” (Mateo 1:18) viene de cum +


capio, que significa: captar, capturar, coger. Entonces
el hombre aporta, siembra, y la mujer toma, recibe.

El hombre engendra, y la mujer concibe y da a luz; por


eso: “María había concebido del Espíritu Santo”,
entonces ella recibió del Señor, ella tomó la semilla que
Dios trajo a su vida.

Evidencia de sometimiento a Dios para que se haga su


voluntad. Ya que la semilla de Dios es su palabra, fue
esa palabra del Señor la que recibió María de parte del
ángel. Cuando aceptamos la palabra de Dios en
nosotros, es cuando se genera su vida en la nuestra.

El Señor Jesucristo es, según nos enseña la Escritura


en 1 Corintios 15:45-47, el postrer Adán, y Eva viene a
ser figura de la iglesia. Al creer en Cristo, el postrer
Adán viene a vivir en nosotros.

Es interesante tener en cuenta que, la multiplicación


que es la voluntad de Dios desde el comienzo, se da en
la intimidad, y en el marco de la enemistad con la
serpiente. La iglesia debe amar más a Cristo, y hablar
menos con la serpiente.

Dios le dio instrucciones a Adán y le dijo: “Fructificad y


multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla”; y es
interesante ver que, a nosotros hoy el Señor nos dice:
“y haced discípulos a todas las naciones”, entonces, su
plan no ha cambiado, él uso la matriz de Eva, hoy quiere
usar su cuerpo, es decir, la Iglesia para dar a luz
muchos hijos para Dios.

Debemos también considerar algo muy importante, y es


que Eva salió de una costilla de Adán; el Señor
Jesucristo fue también herido en su costado (Juan
19:34 “Pero uno de los soldados le abrió el costado con
una lanza, y al instante salió sangre y agua”).

Entonces, ambos, el primer y el postrer Adán,


experimentaron la misma vivencia en pro de su novia:
una herida en su costado, Adán por su esposa Eva, y
Cristo por su esposa la Iglesia. Eva viene a ser figura de
la Iglesia, así como la unión de Adán y Eva, es figura de
las bodas del Cordero.

Adán y Eva fallaron por buscar sus propios intereses.


Dios anhela nuestra disposición para lograr sus planes,
él quiere que con corazón sincero le digamos: “heme
aquí, dispuesto estoy”.
Capítulo 2: Etimología bíblica de la guerra espiritual.

Definición de la guerra espiritual.

Tenemos que reconocer que la guerra espiritual se hizo


mucho más evidente con el ministerio de liberación que
el Señor Jesús desarrolló mientras estuvo en esta
tierra, pues continuamente se enfrentó con demonios y
espíritus inmundos, los cuales expulsaba de las
personas.

Por eso, consideremos inicialmente, lo que nos enseña


al respecto el Nuevo Testamento. La palabra “lucha” en
relación con los poderes demoniacos, la vemos en la
Epístola a los Efesios 6:12, es traducida de la palabra
griega “Pále”, que además quiere decir: Pelea,
contienda, forcejeo, lucha cuerpo a cuerpo.

Según Efesios capítulo seis, el apóstol Pablo nos habla


de una confrontación con los poderes satánicos de
diferentes jerarquías, y por lo cual de diversos niveles
de influencia y poder.

Esta es una guerra externa y espiritual, y precisamente


por eso, el apóstol Pablo por el Espíritu Santo nos habla
de una armadura espiritual. Tema que trataremos al
detalle más adelante.

En segundo lugar, la palabra “guerra” en las Sagradas


Escrituras es traducida del término griego “Stratos”,
palabra que además quiere decir: servicio militar,
combate, ejército, batalla, soldado.

Desde el punto de vista de sus significados, vemos que


mientras que la palabra “batalla” nos habla de un
forcejeo o contienda; la palabra “guerra” nos muestra
un enfrentamiento de otro tipo, pareciera más militar, o
que requiere preparación, vigilancia, discernimiento.

Lo más interesante de este asunto es que, el término


griego “stratos” aparece cinco veces en todo el Nuevo
Testamento, y en ningún caso es utilizado en relación
con un conflicto directo con el diablo, ni con demonios,
sino que en su contexto está relacionado con la mente,
las pasiones y los motivos del corazón.

¿Por qué esto es tan importante? Porque la victoria se


define en la guerra de la mente y del corazón, allí fue
donde la serpiente atacó primero a Eva. El arma más
poderosa es un corazón rendido a Cristo, es a esto que
los demonios temen con pavor. Por supuesto, sin olvidar
la batalla espiritual contra los espíritus inmundos como
tal.

Estudiemos ahora estos textos y su contexto, para una


correcta aplicación y comprender mejor la guerra
espiritual interna y sus fundamentos.

La guerra espiritual desde las Sagradas Escrituras:


1) 2 Corintios 10:3-5 “Pues aunque andamos en
la carne, no militamos según la carne; porque las armas
de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo”

En este texto bíblico, el apóstol Pablo por el Espíritu


Santo nos enseña que él mismo anda en la carne; es
decir, con un cuerpo mortal, pero nos dice que su
milicia (el término griego usado en el pasaje bíblico es
“stratos”) la hace con las armas espirituales, estas son
realmente poderosas en Dios, recordándonos que la
naturaleza primera de ésta guerra es espiritual.

Debemos observar que, en esta porción bíblica el


término “milicia” y la expresión “armas espirituales”
citadas aquí, no están conectadas con el diablo no con
sus demonios. El contexto nos enseña a que se hace
referencia.

El texto nos habla de “fortalezas”, este es un término


que se traduce desde la palabra griega “ojúroma” que
además quiere decir: castillo, prisión. Una palabra
utilizada inicialmente para referirse a aquellas ciudades
o fortalezas construidas en lo alto de las colinas,
rodeadas de muros y obstáculos, que las hacia
prácticamente impenetrables.

Ahora, debemos tener en cuenta que los términos:


“argumentos” y “altivez que se levanta”, hacen
referencia a las ideas, razonamientos, ataduras
mentales y estructuras de la razón humana que se
levantan en oposición y hacen resistencia al
conocimiento de Dios.

El conjunto de estas columnas, estructuras,


paradigmas y tradiciones culturales y religiosas, que se
oponen al conocimiento de Dios, deben ser derribadas
con las armas espirituales, como son: La Palabra de
Dios, la autoridad en Cristo, la sangre del Cordero, la fe,
la obediencia al Señor, entre otras cosas. Hablamos
entonces, de una renovación de la mente.

2) En 1 Timoteo 1:18, nos dice el apóstol Pablo por el


Espíritu: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo,
para que conforme a las profecías que se hicieron antes
en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia”.

Como podemos observar, en este texto bíblico Pablo


utiliza las palabras: “militar” y “milicia” (palabras
utilizadas para la guerra y para quienes están en la
batalla). Le recuerda a Timoteo que el ministerio tiene
carácter militar, y que es dado por nuestro comandante
en jefe, el mismo Señor Jesucristo. Aquí el apóstol
Pablo califica el ministerio como la “buena milicia”.

En este caso en particular, vemos la guerra en relación


con la actitud perseverante y fiel del ministro (Timoteo),
ante la oposición, ante la persecución, las falsas
enseñanzas y los conflictos personales como ser
humano.
Se nos invita a perseverar en el ministerio o servicio al
Señor, aunque en el camino aparezcan obstáculos;
como el soldado que avanza a pesar de la lluvia, del sol,
de los temores, de la ansiedad y de la incertidumbre,
confiado en que adelante va el General, el Príncipe del
ejército de Jehová, Aquel que pelea por nosotros y nos
defiende.

3) En la 2ª Timoteo 2:4 “Nos dice el apóstol Pablo


“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la
vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”.

En este versículo el término “milicia” se traduce de la


palabra griega “stratos”, y como vemos no está
relacionada directamente el diablo en su contexto.

El apóstol Pablo exhorta a Timoteo a mantener su vida


libre de enredos que le estorben o sean obstáculos
para el ministerio al que el Señor Jesucristo lo ha
llamado. El término “enredarse” o “involucrarse” es
traducido de la palabra griega “empléco” que traduce
literalmente: tejer dentro.

Entonces, nos habla de hacer un tejido en el interior,


con el cual el siervo del Señor se enreda, se estanca, y
por lo tanto no puede avanzar. La expresión: “Los
negocios de la vida” hace referencia a las cosas que
nos estancan, nos detienen o nos apartan del llamado
de Dios.
De manera que, así como un soldado no debe
distraerse, ni enredarse, tampoco debe hacerlo el
siervo del Señor (teniendo en cuenta además, que
somos soldados del ejército de Dios). Entonces la
guerra aquí, tiene que ver con la concentración en los
objetivos de Dios, y evitar los agentes distractores y las
cosas que nos apartan del llamado divino.

4) En cuarto lugar, nos dice Santiago 4:1 “¿De dónde


vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es
de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros
miembros?”

En este caso, el término “combaten” es una traducción


de la palabra griega “stratos”, y la pregunta del
versículo es acerca del origen de las guerras y las
peleas entre los hermanos, y aquí mismo se nos da la
respuesta: “de vuestras pasiones”. En este caso, la
palabra “guerra” se nos presenta en relación con las
obras de la carne, llamadas aquí: “pasiones”.

Específicamente, se nos muestra la guerra espiritual


contra las pasiones carnales que surgen con el
propósito de destruir nuestro crecimiento y desarrollo
espiritual. Hace referencia a aquella batalla contra
nuestra naturaleza pecaminosa (heredada de Adán).

Esta guerra debemos enfrentarla con las armas del


espíritu:
La oración (tengamos en cuenta que el Señor Jesús
dijo: “la carne es débil, pero el espíritu está dispuesto.
Velad y orad para que no entréis en tentación”, Mateo
26:41).

El ayuno, tiempo durante el cual nuestro espíritu se


fortalece para derrotar las fuerzas del mal.

El estudio y lectura de la Palabra de Dios, recordemos


que el mismo Señor Jesús dijo: “no sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios”, según Mateo 4:4.

La victoria en la cruz del Calvario y la poderosa sangre


del Cordero de Dios.
Entre otras cosas que el Señor nos ha entregado, como
el poder en el nombre de Jesús, la armadura de Dios,
etc.

5) Y en quinto lugar nos dice la Biblia en 1 Pedro 2:11


“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos,
que os abstengáis de los deseos carnales que batallan
contra el alma”

Esta batalla está relacionada con las pasiones del ser


humano. Nos habla el versículo de los deseos carnales
del hombre (naturaleza pecaminosa) que hacen guerra
contra el alma.

Estamos hablando entonces, de un alma que empieza a


ser transformada por la vida de Cristo en la persona,
pero en donde el intento de la carne (o de la naturaleza
pecaminosa) es conquistarla y someter la mente y la
voluntad.

El Espíritu Santo nos enseña que para ganar ésta


guerra debemos “abstenernos” de los deseos carnales;
entonces, surge la pregunta: ¿qué es abstenerse?

La palabra “abstenerse” aquí es traducida del término


griego “apéjomai” que además quiere decir: Apartarse,
mantenerse alejado, ponerse límites uno mismo. En este
campo de guerra, la batalla se pelea y se gana con
sabiduría y decisiones firmes; y sin lugar a dudas, el
arrepentimiento es un paso esencial.

A la luz de estos textos y significados bíblicos, nos


damos cuenta de que hacemos frente a una guerra que
abarca varios escenarios: uno interno contra nuestra
naturaleza pecaminosa (carne); y otro externo contra
espíritus inmundos que afligen personas, y principados
y potestades que afligen regiones y países.

La palabra de Dios nos enseña, de modo claro y


contundente, que Cristo nos ha dado la victoria, y que
debemos equiparnos y prepararnos por el Señor para
pelear sus batallas, plenamente convencidos de la
victoria alcanzada por nuestro General en la cruz del
Calvario.
Capítulo 3: Origen, naturaleza, actividades y objetivos
de los demonios.

¿Cuándo surgieron los demonios?

En primer lugar, los demonios, también llamados en los


evangelios “espíritus inmundos”, llegaron a ser así,
pues Dios creó a sus seres espirituales buenos y
santos. La Biblia nos enseña que Dios creó a todos los
ángeles con diversas características, jerarquías y
funciones. Por esta razón vemos en las Escrituras
ángeles, arcángeles, serafines, querubines, y otros
seres angelicales.

El querubín ungido, el lucero de la mañana, llegó a


convertirse en diablo y satanás. Este querubín se
rebeló en el cielo contra el trono de Dios, y en aquella
rebelión fue seguido por la tercera parte de los ángeles
celestiales, los cuales se convirtieron en espíritus
inmundos o demonios al servicio de satanás.

Uno de los resultados en el castigo por su pecado, fue


perder su cuerpo de gloria, y su sabiduría se
corrompió, se convirtieron en seres de odio y de
maldad, cuyo objetivo es destruir la obra de Dios y todo
lo que tenga su imagen o sello.

De esta manera, los demonios son espíritus del mal (en


los evangelios llamados también “espíritus inmundos”),
sin cuerpos con los que puedan expresarse a sí mismos
en este mundo natural. Realizan acciones
sobrenaturales para manifestarse y realizar sus actos
destructivos.

Debido a que no poseen cuerpos propios, tienen que


vagar por toda la tierra procurando hallar cuerpos en
los cuales puedan entrar, y así expresar su malvada
naturaleza y cumplir sus planes perversos.

Para los demonios, el cuerpo de un ser humano viene a


ser como una casa: "Cuando el espíritu inmundo sale
del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo,
y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde
salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y
adornada" Mateo 12:43-44.

Ya que los demonios son seres con personalidad e


intelecto, manifiestan su naturaleza a través de las
personas que poseen o donde han venido a habitar.
Debemos tener en cuenta que, existen muchos tipos o
clases de espíritus inmundos, así como existen
diferentes tipos de personas en todo el mundo.

Podemos entonces concluir con seguridad, que estos


espíritus inmundos no nacieron así, ellos se
convirtieron en demonios cuando decidieron, dirigidos
por Satanás, rebelarse contra la autoridad y gobierno
de Dios, rechazando el orden divino y aquel diseño
celestial con el que fueron creados. Ellos
menospreciaron la vida y la luz de Dios, para
convertirse en seres de muerte y tinieblas.
En algún momento de la historia, antes de la creación
del ser humano, ocurrió la rebelión de satanás y de sus
ángeles, y antes de la tentación en el huerto del Edén,
ellos ya se habían convertido en demonios.

Etimología de la palabra “demonio”.

El origen etimológico del término "demonio", desde la


perspectiva bíblica, lo hallamos tanto en el idioma
hebreo como en el idioma griego. La primera vez que
aparece el término demonio en la Biblia es en Levítico
17:7 "Y nunca más sacrificarán sus sacrificios a los
demonios".

Y en este versículo la palabra "demonios" se traduce


del término hebreo "saír", que además traduce: cabra,
ídolos sátiros. Algunas veces se traduce solamente:
ídolos. Probablemente, en cultos antiguos y paganos,
eran figuras con forma de machos cabríos que
adoraban.

En el nuevo Testamento, la palabra "demonio" se


traduce del término griego: “daimonion” que significa
además: espíritu maligno.

La demonología es la ciencia que estudia el origen, la


naturaleza, personalidad, características de los
demonios, así como sus estrategias y su futura
condenación eterna.

Personalidad y naturaleza de los demonios.


a) Los espíritus inmundos tienen intelecto:

1 Timoteo 4:1 “El Espíritu dice claramente que en los


postreros tiempos algunos apostatarán de la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios”.

Lo más probable, es que estos espíritus antes de caer


de su estado de gloria, tenían los mismos atributos que
los demás ángeles de Dios; pero, al caer en la rebelión,
toda aquella naturaleza se perdió, y ellos se
pervirtieron.

Como hemos visto en el pasaje bíblico anterior, los


demonios piensan, planean, organizan sus argumentos,
son diestros y astutos para promover el mal y la muerte,
incluso pueden llegar a manifestarse como seres de luz
con el propósito de engañar:

"Y no es maravilla, porque el mismo satanás se disfraza


como ángel de luz". 2 Corintios 11:14.

Teniendo en cuenta las palabras del apóstol Pablo,


podemos ver que hay “doctrinas de demonios”,
entonces, son argumentos organizados y
estructurados, de tal manera, que se consideran
"doctrina".

Desde el huerto del Edén, podemos ver su gran


capacidad para engañar a través de las palabras y de
enseñanzas falsas, o con verdades a medias. Ideas,
razones, argumentos que lanzan a las mentes de los
hombres, diseminando así sus semillas de duda,
incredulidad y rebelión contra el Creador. Llamadas por
el apóstol Pablo: "Los dardos de fuego del maligno"
(Efesios 6:16).

b) Los demonios hablan, y se comunican entre ellos


también.

Los demonios, son espíritus de maldad que están bajo


el gobierno de satanás; y éste al no ser omnipresente
necesita de estos para hacer su obra, y la
comunicación es parte fundamental para ellos. Fue a
través de sus palabras engañosas, que satanás incitó a
la rebelión de los ángeles en el cielo.

Los demonios hablan entre sí, los vemos claramente en


Mateo 12:45 “Entonces va, y toma consigo otros siete
espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el
postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el
primero”.

Fijémonos en la palabra “toma”, la cual es traducida del


término griego “paralambano” que además quiere
decir: asociarse con, recibir, llevar aparte, recibir la
instrucción. Indicando esto, una acción de
convencimiento y acuerdo.

Y por supuesto, como nos enseñan los evangelios, los


demonios también pueden hablar a través del aparato
fonador de la persona que poseen, Marcos 3:11 “Y los
espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él,
y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios”.
Estos, son algunos de los pasajes de la Biblia que nos
enseñan cómo los demonios hablan, e incluso
responden a quienes los echan fuera en el nombre del
Señor Jesús.

c) Los demonios tienen emociones, y saben muchas


cosas que el ser humano desconoce.

Por ejemplo, ellos rogaron al Señor porque estaban


siendo atormentados por la gloria de Jesús, y por la
inminente pérdida de un cuerpo o morada: “¿Qué tienes
conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por
Dios que no me atormentes”.

El texto de Lucas 8:31 nos enseña que los demonios


conocen la realidad del abismo: “Y le rogaban que no
los mandase ir al abismo”. El Hades, según la Biblia,
tiene diversas secciones, y al parecer, los demonios
conocen esta verdad.

d) Los demonios saben acerca de su futuro castigo.

Nos dice el evangelio de Mateo 8:29 “Y clamaron


diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de
Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de
tiempo?”.

Al leer estas palabras, debemos preguntarnos: ¿Qué


querían decir los demonios al expresar: “Has venido
acá para atormentarnos antes de tiempo”? ¿De qué
tiempo estaban ellos hablando y de qué tormento?
Sin duda, los demonios saben muy bien acerca de la
existencia del infierno, y saben además que irán al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles,
como lo dijo el Señor Jesús (Mateo 25:41).

Ellos saben también, que viene un día en el que el diablo


será “lanzado en el lago de fuego y azufre, donde
estaban la bestia y el falso profeta; y serán
atormentados día y noche por los siglos de los siglos”,
según Apocalipsis 20:10.

Todos los espíritus inmundos saben también que irán a


ese lugar por la eternidad. Ellos estarán en prisiones de
tormento de donde nunca podrán salir, y es por esa
razón que le dicen al Señor Jesús: “¿Has venido acá
para atormentarnos antes de tiempo?”.

e) Los espíritus inmundos procuran no perder los


cuerpos y territorios dominados.

La Biblia nos enseña, en los evangelios de Mateo


capítulo ocho y Marcos capítulo cinco, cómo el Señor
Jesús echó fuera la legión de demonios que poseían al
endemoniado de Gadara. Es muy importante, destacar
varias cosas que la Biblia nos revela en ésta liberación:

Los demonios procuran confundir, imitando las


acciones de los hijos de Dios: “se arrodilló ante Jesús”
(Marcos 5:6).
Los demonios ruegan al Señor Jesús que no los
atormente, Lucas 8:28. Ellos son atormentados por la
gloria y luz del Señor.

Jesús les preguntó por su nombre: Lucas 8:30 y Marcos


5:9. Evento que vemos sólo ocurre en ésta ocasión,
pues no era frecuente que Jesús lo hiciera. Creo que a
través de esa acción, el Maestro nos enseña varias
cosas, como por ejemplo: Que los demonios se sujetan
a él; que en una persona pueden coexistir muchos
demonios, que tiene nombres específicos, etc.

Al leer este pasaje bíblico, vemos que ante la orden de


salir dada por el Señor Jesús hay una resistencia,
después viene un ruego; dejando en evidencia que,
ellos no quieren perder ni el cuerpo que poseen, ni el
territorio donde están (o región que les ha sido
asignada por el diablo). Por eso leemos:

“Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella


región”, Macos 5:10.

Es muy interesante observar, que aquella legión de


demonios busca una salida, ellos tenían que salir de
aquel cuerpo, y procuran, por lo menos, entrar en un
hato de cerdos que estaban cerca, lo que nos enseña
que también pueden poseer animales:

“Y le rogaron todos los demonios diciendo: Envíanos a


los cerdos para que entremos en ellos”. Marcos 5:12.
Como podemos ver, este evento nos enseña la
resistencia de los demonios para no dejar ni el lugar ni
el cuerpo en donde viven; pero, ante la autoridad y
poder de Cristo deben salir.

Es sin duda, maravilloso y sobrenatural, que el Señor


Jesucristo haya delegado poder y autoridad en su
iglesia cuando dijo: “En mi nombre echarán fuera
demonios”, según Marcos 16:17.

f) Las Sagradas Escrituras nos enseñan que los


demonios pueden unirse, planear y fortalecer sus
ataques contra el cristiano o contra la iglesia:

“Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus


peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado
de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así
también acontecerá a esta mala generación”, Mateo
12:45.

La Biblia misma, nos enseña y advierte que la


negligencia en la vida espiritual favorece las acciones
demoniacas. Literalmente el pasaje bíblico, nos dice
que un demonio llama a otros espíritus “peores” que él
(expresión que nos permite ver diferentes grados de
maldad y poder en los demonios), y finalmente: “el
postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el
primero”.

Aquí, cobra mucho valor las palabras del Señor Jesús al


paralítico que fue sanado: “Mira, has sido sanado; no
peques más, para que no te venga alguna cosa peor”,
evangelio según San Juan 5:14. Podemos decir
entonces, que la sanidad y la liberación deben ser
cuidadas con una vida recta y agradable al Señor.

Este pasaje nos habla de “espíritus peores”, la palabra


“peores” viene de la palabra griega “poneros”, que
además significa: perverso, crimen enorme,
enfermedad. Hablamos, de demonios con mayor
capacidad de maldad y destrucción.
Capítulo 4: La batalla de la mente.

La palabra de Dios nos enseña de manera contundente


el valor e importancia que tiene nuestra mente. De
hecho, es reconocida por los hombres de ciencia como
una maravilla del universo.

La mente es un componente fundamental de nuestro


ser, y nos dice la Biblia que debemos someterla a Dios.
La Escritura nos enseña aspectos muy importantes de
nuestra mente, y es tan valiosa que Dios mismo, dice la
Biblia, nos ha dado la mente de Cristo, según 1
Corintios 2:16 “Más nosotros tenemos la mente de
Cristo”.

Pero en este sentido, no podemos ser pasivos, debemos


recordar que en el tiempo en el que Dios envió a Josué
a conquistar la tierra prometida, aunque ya él había
dicho: “la tierra que yo les doy”, era necesario batallar,
Israel tenía que someter a todos sus enemigos y
conquistar la tierra prometida.

Definición de la palabra “mente”.

La palabra “mente” se traduce del término griego


“nous” que además quiere decir: facultad de
conocimiento, entendimiento, pensamiento. Por
ejemplo, nos dice 1 Corintios 1:10
“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro
Señor Jesucristo, que todos habléis una misma cosa, y
que no haya entre vosotros divisiones, sino que seáis
perfectamente unidos en una misma mente y en un
mismo parecer”

La mente es el asiento de la reflexión, es la facultad de


percibir, conocer y comprender. La Escritura no nos
habla del cerebro haciendo esta función, más bien es el
cerebro el que organiza las funciones vitales, y recibe
las órdenes para organizar y dirigir las acciones del
cuerpo.

También encontramos, que la palabra de Dios nos habla


de una “mente reprobada”, en la Epístola a los
Romanos, capítulo uno, donde Pablo hace referencia a
aquellos que no aprobaron tener en cuenta a Dios para
hacer cosas que no convienen.

La misma Biblia nos enseña acerca de una mente


natural (es aquella sin Cristo y que sólo camina por las
cosas físicas), y una mente espiritual (es la mente de
Cristo en el cristiano).

En el marco de la guerra espiritual, la mente viene a ser


un espacio o ámbito estratégico y fundamental para la
victoria. Podemos comparar la mente con las inmensas
y fuertes puertas de las antiguas fortalezas, las cuales
al quedar cerradas aseguraban la seguridad de la
ciudad.
Debemos recordar las palabras del Señor Jesús cuando
expresó: “porque del corazón salen los malos
pensamientos...”, podemos decir entonces, según las
palabras del Maestro que los pensamientos no vienen
del cerebro, sino del corazón.

La mente es un elemento profundo del ser humano.

Debemos, tener en cuenta que el término “mente” en el


Antiguo Testamento se traduce de la palabra hebrea
“Kiliá”, la cual además quiere decir: riñón, corazón,
entrañas. La mente es un componente íntimo del ser
humano.

Podemos considerar también, por ejemplo, el libro del


profeta Jeremías 17:10 donde se nos dice: “Yo Jehová,
que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para
dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus
obras”.

Aquí se nos enseña que Dios escudriña la mente


(aquella parte más profundo del ser humano), también
Dios prueba el corazón; en este caso habla de nuestra
voluntad. Y según aquella condición, así es el camino
del hombre y recibirá el fruto de sus acciones.

Como nos enseña Marcos 7:18-23, del corazón salen los


malos pensamientos, no del cerebro; y es esto lo que
contamina al ser humano. A la luz de estos pasajes,
concluimos que la mente está en el centro del ser
humano, y no arriba del cuerpo. Entonces, el problema
no es la tentación externa ni el diablo, sino el estado del
corazón humano.

En otro pasaje de la Escritura donde podemos ver esto,


es en el Libro de Génesis 6:5 donde se nos dice: “Y vio
Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra, y que todo designio de los pensamientos del
corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.

Es la mente un espacio estratégico y fundamental.

La palabra del Señor nos enseña el gran valor e


importancia que tiene la mente en la vida de los seres
humanos, y nos muestra las diversas maneras a través
de las cuales el enemigo de nuestras almas busca
cegarla o afectar sus capacidades.

Veamos algunos de esos pasajes bíblicos:

Según la Segunda Epístola a los Corintios 4:4, satanás


procura impedir que el hombre conozca a Dios: “en los
cuales el dios de este mundo cegó la mente de los
incrédulos, para que no les resplandezca la luz del
glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de
Dios”, 2 Corintios 4:4.

En este versículo, el término “cegar” también quiere


decir: oscurecer, enceguecer el entendimiento. De
modo, que a través de diferentes elementos el diablo
trae oscuridad o tinieblas sobre la mente para que el
ser humano no pueda ver la salvación y beneficios de la
vida en Cristo Jesús.
Es interesante observar que para el apóstol Pablo eran
muy importantes los ojos del entendimiento abiertos:
Efesios 1:16-23.

“Para que el Padre de gloria, os de espíritu de sabiduría


y de revelación, alumbrando los ojos de vuestro
entendimiento…”, Efesios 1:17-18.

Como nos muestra el contexto del versículo, el apóstol


oraba por esto sin cesar, porque él sabía cuán
importante era. Dios quiere que sus hijos conozcan:

La esperanza a la que nos ha llamado,


Las riquezas de la herencia de su gloria,
La supereminente grandeza de su poder (la que
resucitó a Cristo y ahora opera en nosotros)
Y la verdad de como cuerpo de Cristo estamos
sentados con él sobre toda potestad y principado.

Por el contrario, el trabajo del diablo es esconder estas


revelaciones para que la iglesia, los hijos de Dios vivan
en depresión, en complejos, en fracaso y ruina, en
cautiverio y aflicción; pero, Cristo rompió las cadenas,
él rasgó el velo y él mismo es nuestra luz.

Como hemos mencionado ya, la mente de Cristo nos ha


sido dada para que avancemos como él lo hizo.
Rechaza toda mentira y engaño que el diablo ha traído a
tu mente y a tu corazón. El milagro es posible, una vida
transformada y en victoria es posible, Jesucristo ha
venido para deshacer las obras del diablo, por el
podemos avanzar en victoria.

El engaño es el arma preferida y más antigua del


diablo.

A través de nuestros sentidos es que obtenemos la


información del exterior, y con esa información se da
comienzo al proceso de comprensión y reflexión. La
Escritura nos enseña que Eva fue engañada por la
astuta serpiente que ingresó la información a través de
los sentidos de la mujer en el Huerto del Edén.

Debemos tener en cuenta algo muy importante, y es


que la duda es la etapa inicial del engaño, según vemos
en Génesis 3:1 “Pero la serpiente era astuta, más que
todos los animales del campo que Jehová Dios había
hecho; la cual le dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha
dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”.

Como podemos ver, la expresión de la serpiente con la


que inicia su frase nos revela la semilla de la duda que
sembró en el corazón de Eva: “¿Conque Dios os ha
dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”. Entonces,
la estrategia inicial es hacer al cristiano de la bondad y
fidelidad de Dios.

Luego presenta con engaño una imagen diferente y con


mejores resultados que aquellos que se lograrían
obedeciendo a Dios. Génesis 3:4-5 la serpiente dijo: “No
moriréis, sino que sabe Dios que el día que comáis de
él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios,
sabiendo el bien y el mal”.

Debemos tener en cuenta, que Adán y Eva eran


inocentes; pero, esto no fue suficiente, más que
inocencia se requiere discernimiento, facultad del
espíritu, la cual no debe ser alterada ni afectada por los
sentimientos o emociones; como le ocurrió al profeta
Samuel cuando vio y creyó que Eliab, hijo mayor de Elí,
era el ungido de Jehová.

El apóstol Pablo también nos enseña que sigue siendo


el engaño la estrategia preferida del diablo, y por eso
expresa: “Pero temo que como la serpiente con su
astucia engaño a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”, 2
Corintios 11:3.

Las armas que Dios nos ha dado para vencer.

En primer lugar, debemos tomar la decisión firme de


seguir la palabra de Dios, derribando los argumentos y
razonamientos contrarios a esta. 1 Corintios 10:4-5

“las armas de nuestra milicia no son carnales, sino


poderosas en Dios para destruir fortaleza, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Esta es una guerra personal e interna, en la que


tomamos los pensamientos o razones contrarias a Dios
y las sometemos a su palabra.

En segundo lugar, debemos mantener una vida


devocional. El mismo Señor Jesús nos enseña el poder
y valor de la oración: “Velad y orad, para que no entréis
en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero
la carne es débil”, Mateo 26:41.

La Escritura nos enseña que el Señor Jesús instruye a


sus discípulos acerca de la importancia de una vida
devocional ante las circunstancias que estaban
viviendo. El mismo apóstol Pedro había sido advertido,
el Maestro le había dicho: “Pedro, Satanás te ha pedido
para zarandearte”, y aprendemos que la presunción es
un engaño demoniaco. No debemos confiar en nosotros
mismo, sino en Dios.

Cuando hablamos de tiempo devocional, hablamos del


tiempo diario con Dios, en el cual leemos y
reflexionamos la Biblia, hablamos con Dios, adoramos,
entre otras cosas similares.

El poder de la fe en Dios.

Otro aspecto de la batalla en nuestra mente, es el de la


fe. Es fundamental creer y confiar en Dios, en su
bondad y fidelidad, él siempre quiere lo mejor para sus
hijos, esto fue lo que olvidaron Adán y Eva, Dios no
miente, él es bueno y justo. Cuando la fe es sólida, no
hay lugar para los dardos del maligno.

Ejerce la autoridad espiritual que Dios te ha dado.


La autoridad que el Señor Jesucristo ha delegado a su
iglesia debe ser utilizada; y por eso, debe el cristiano
declarar por encima de la mente (argumentos y
pensamientos) la Palabra de Dios, rechazar en el
poderoso nombre de Jesús los dardos de fuego del
maligno, y como está escrito “reprender las obras de
las tinieblas”.

La Biblia nos enseña que Dios nos ha entregado un


conjunto de armas espirituales, como: El poder del
nombre de Jesús, el poder de la sangre del Cordero, el
poder de su palabra, la armadura de Dios, entre muchas
cosas más.

Debemos siempre tener presente que Cristo venció en


la cruz del Clavario, resucitó al tercer día, y nos dio la
autoridad sobre todo espíritu inmundo, sobre todo
poder de las tinieblas para echarlo fuera y avanzar
hacía los propósitos de Dios.

El poder y la importancia de la mente son revelados


desde el Antiguo Testamento.

Debemos destacar inicialmente, las palabras del


apóstol Pablo, quien por el Espíritu Santo dijo a los
Efesios: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente”
(Efesios 4:23), en relación con despojarnos de la vida
pasada y caminar en la vida nueva en Cristo.
Y en este sentido, vemos pues que la mente desempeña
un papel muy importante en los planes de Dios para
cada una de nuestras vidas.
En el Antiguo Testamento, el Señor ordenó la
elaboración de una mitra para el vestido del sumo
sacerdote, según el Libro de Éxodo 39:27-28a

“Igualmente hicieron túnicas de lino fino de obra de


tejedor, para Aarón y para sus hijos. Asimismo la mitra
de lino fino”.

Según el contexto de este pasaje bíblico, Dios instruyó


a Moisés para construir el tabernáculo en el desierto,
las vestiduras de los sacerdotes y le dio las
instrucciones respecto al servicio de ellos en aquel
tabernáculo.

De acuerdo al texto mencionado, el Señor ordena


elaborar una mitra que llevaría el sumo sacerdote sobre
su cabeza. La Mitra era básicamente un gorro que
cubría la cabeza. Nada de lo que Dios hace es en vano,
todas sus obras tienen un gran significado, este no era
un simple accesorio más de la vestidura sacerdotal.

Aunque nosotros no debemos usar hoy día estos


vestidos o túnicas usadas por el sumo sacerdote, ya
que estamos bajo el nuevo pacto; podemos ver en el
Antiguo Testamento grandes y abundantes revelaciones
y enseñanzas para nosotros en la actualidad.

Consideremos ahora por ejemplo, los diversos


significados y aplicaciones para nuestra vida que esta
mitra nos enseña:
Materiales y ubicación de la mitra.

Levítico 8:9 “Después puso la mitra sobre su cabeza, y


sobre la mitra, en frente, puso la lámina de oro, la
diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés”.

Respecto a los materiales, leemos que la mitra estaba


hecha de lino fino. Era una tela de excelente calidad, de
color blanco. Condiciones que nos enseñan y
recuerdan la importancia de la pureza y limpieza mental
en el sacerdote.

Debemos tener presente que en la actualidad somos


“real sacerdocio”, pues el Señor Jesucristo nos lavó de
nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y
sacerdotes para Dios, su Padre.

Nos dice además la Escritura que la mitra tenía una


lámina de oro. En la Biblia el oro nos habla de la
divinidad. Entonces, el servicio a Dios un privilegio para
sus hijos, es un honor que el Señor entrega a su pueblo.

Este material, símbolo de lo divino, también nos enseña


y recuerda que el servicio podemos ejercerlo porque
Dios mismo nos da los dones, las capacidades, la gracia
y la fuerza para ejercerlo.

Respecto a la ubicación, la mitra iba sobre la cabeza del


sacerdote. Esto nos recuerda la importancia de la
sujeción. El Señor Jesucristo es la cabeza, y la iglesia
es su cuerpo. Y como bien sabemos, el cuerpo no le
dice a la cabeza que hacer o a donde ir, es más bien,
todo lo contrario.

La vida misma del Señor Jesús que experimentó en esta


tierra, nos enseña y muestra la importancia y poder de
estar sujetos a Dios. El Hijo nunca hizo cosas que su
Padre no le encargara.

La mitra está ubicada en la cabeza, donde reside la


capacidad intelectual, enseñándonos que nuestra
mente debe servir a Dios y a sus planes.

Podemos recordar aquí, la narración del Libro del


profeta Zacarías 3:3-5, en donde el sumo sacerdote
Josué llevaba sus vestiduras y su mitra sucias (“viles”),
y Dios lo perdonó y lo restauró:

“He quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de


ropas de gala. Después dijo: Pongan mitra limpia sobre
su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza,
y le vistieron las ropas”.

Como nos enseña la Biblia, somos real sacerdocio, y la


desobediencia ensucia nuestros vestidos espirituales y
también nuestra mitra (la cual representa aquí la
mente). En aquellos tiempos, debemos acudir a Cristo
con corazón sincero y humilde, él es quien nos limpia y
restaura con el poder de su sangre..

Veamos ahora el significado de la escritura en la lámina


de oro: “Santidad a Jehová”. Éxodo 28:36-38 “En la
lámina de oro grabarás un sello: Santidad a Jehová.
Estará sobre la mitra, sobre la frente de Aarón”.

Este texto de la Biblia, nos permite ver varios detalles


muy importantes al respecto:

La palabra “santidad” se traduce del término hebreo


“codesh” que además quiere decir: consagrado,
dedicado. Haciendo referencia al que ha sido escogido
y apartado por y para Dios. Somos “santos” en la
medida en que el Señor nos ha llamado y apartado para
ser su pueblo. Recordemos que la Biblia nos dice que
somos “Nación santa, pueblo adquirido por Dios”.

El versículo treinta y ocho nos muestra la maravillosa


relación entre el pecador que se acerca con fe a Dios y
la gracia divina (perdón) que encuentra en él:

“Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las


faltas cometidas en todas las cosas, que los hijos de
Israel hubieren consagrado en sus ofrendas; y sobre su
frente estará continuamente, para que obtengan gracia
delante de Jehová”.

Este principio actúa también en el Nuevo testamento, ya


que es por la fe que alcanzamos la gracia y el perdón
divino en Cristo Jesús. En este texto, el sumo sacerdote
es símbolo del Señor Jesucristo en su obra como
mediador de los hombres ante Dios.

Veamos ahora lo que la palabra “mitra” significa:


Nos dice la Escritura en Levítico 16:4 “Se vestirá la
túnica santa de lino, calzoncillos de lino, se ceñirá el
cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá”.

Segú hemos venido estudiando y leyendo, debemos


destacar aquí la expresión: “y con la mitra de lino se
cubrirá”. Desde el idioma hebreo, la raíz de la palabra
“mitra” quiere decir: envolver, vestir, cubrir; y teniendo
en cuenta que la “mitra” tiene el concepto de sujeción a
Dios, aquí se destaca el término “cubrir”.

Es sinónimo de cobertura y protección. La mitra al estar


ubicada sobre la mente, nos recuerda la importancia de
cuidar nuestra mente, por ejemplo, de los dardos de
fuego del maligno, y de aquellas cosas que no edifican,
cosas que más bien hacen daño.

Recordemos que el apóstol Pablo consciente de esta


situación nos advierte en la Segunda Epístola a los
Corintios 11:3 “Temo que como la serpiente con su
astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”.

En este pasaje, el término “sentidos” se traduce de la


palabra griega “noema” que también traduce:
pensamiento, entendimiento, mente. Entonces, la
serpiente (diablo o satanás) lanza sus dardos o
pensamientos de duda, incredulidad, tentaciones para
que el hijo de Dios abandone su fidelidad a Cristo.

Por eso debemos ser conscientes de que Dios nos dio


la mente de Cristo, de tal modo que como el Señor
Jesús venció y rechazó los dardos del maligno,
nosotros también podamos vencer.

Debemos recordar que en la lámina de oro que estaba


sobre la mitra del sumo sacerdote decía: “santidad a
Jehová”, expresión que quiere decir también: Dedicado
a Dios, consagrado al Señor, apartado para Dios. En
contraste, los dardos de fuego del maligno son lanzados
con el propósito de hacer que el cristiano abandone su
llamado o propósito.

El enemigo de nuestras almas provoca caos, envía


tentaciones y diversas dudas, procura sembrar en
nuestro corazón semillas de amargura, etc; con el
objetivo de que el hijo de Dios abandone su fe, renuncie
a su esperanza, preste más atención a las palabras de
desánimo, y deje de creer que en el poderoso plan de
Dios para su vida.

Sin embargo, nuestro poderoso Dios tiene cuidado de


sus hijos, él es nuestra protección y victoria, y siempre
debemos tener presente que “Ninguna arma forjada
contra ti prosperará, y toda lengua mentirosa contra ti
fracasará”.

Tenemos poder en el nombre de Jesucristo para


destruir todo razonamiento y argumento de las
tinieblas, y avanzar en la poderosa palabra de Dios,
como un día dijo el apóstol Pedro dijo: “más en tu
palabra echaré la red” y vio la acción sobrenatural y
poderosa de Jesús. Así mismo, veremos el poder de
Dios a favor de nuestra vida.
Capítulo 5: Los ángeles. Su creación, características,
categorías, funciones, nombres y significados.

Etimología bíblica del término “ángel”.

Del hebreo “malak” que además traduce: mensajero,


ángel, enviado (este término es utilizado doscientas
trece (213) veces en el Antiguo Testamento.

Del griego “ángelos” que además significa: mensajero,


ángel, ser enviado.

Los ángeles surgen en las Escrituras como mensajeros


de Dios, portadores de buenas nuevas, así como
quienes ejecutan juicios de Dios. Vemos su activa
participación a lo largo de la Sagradas Escrituras.

Es muy interesante, tener en cuenta que el libro de la


Biblia donde más se mencionan a los ángeles es en
Apocalipsis, en donde se citan veintisiete (27) veces.
Esto nos permite considerar el importante papel que
ellos van a desempeñar en los tiempos postreros.

Respecto a la existencia de los ángeles.

Específicamente, de los sesenta y seis libros de la


Biblia, treinta y cuatro los mencionan. La verdad de los
ángeles tiene su fundamento en la revelación de aquello
que las Sagradas Escrituras nos enseñan. A lo largo de
la Biblia, se nos presentan como agentes activos en la
historia de la humanidad.

El origen de los ángeles.

Como enseña la Biblia, los ángeles fueron creados por


Dios, nos dice por ejemplo el Libro de Génesis 2:1
“Fueron, acabados los cielos y la tierra, y todo el
ejército de ellos”.

En el Libro de Nehemías 9:6, su creación por la mano de


Dios se muestra de modo más preciso: “Tú solo eres
Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos,
con todo su ejército, la tierra y todo lo que en ella está,
los mares y todo lo que hay en ellos; y los ejércitos de
los cielos te adoran”.

Los ángeles fueron creados en Cristo y por virtud de él:


“En él fueron creadas todas las cosas, las que hay en
los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles;
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por medio de él y para él”,
Colosenses 1:16.

Los ángeles fueron creados por Dios en un momento


anterior a la creación de nuestra planeta, según el Libro
de Job 38:1, 4-7

“Entonces respondió Jehová a Job desde in torbellino, y


dijo: ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó
sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella
cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O
quién puso su piedra angular, cuando alababan todas
las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de
Dios?”.

Dios convence a Job de su ignorancia e incapacidad


para responder estas preguntas sobre cosas que
sucedieron mucho antes de que él naciera, y nos dice
que en el tiempo en el que apenas estaba creando la
tierra “se regocijaban los hijos de Dios”, alusión a los
ángeles pues obviamente los seres humanos no existían
todavía.

El número de los ángeles fue establecido por Dios, ellos


no se casan ni se dan en casamiento ni engendran más
ángeles. Su número fue fijado por el Señor, por eso nos
dice el evangelio de Lucas 20:35-36

“Más los que fueron tenidos por dignos de alcanzar


aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se
casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya
más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de
Dios”.

Así pues, el Dios creador dio origen a todas las cosas.


Los ángeles fueron creados y diseñados por él para
funciones específicas, y no tienen la virtud de tener
hijos.

Propósitos de Dios al crear los ángeles.


Al considerar diversas citas de la Biblia, podemos
concluir que el Señor los creó para:

La adoración de Dios: Hebreos 1:6, Apocalipsis 5:11-12.


Llevar a cabo sus propósitos celestiales: Colosenses
1:16.
Formar su ejército celestial: Apocalipsis 12:7-8.
Protección de su creación y redención: Salmo 103:20 y
Hebreos 1:14.

Sin lugar a dudas, todas las cosas que Dios hace se


corresponde con Sus planes y diseños, todo lo hace por
amor y en pureza; sin embargo, muchas veces su
creación administra mal los privilegios y vienen los
tristes resultados. Por ejemplo, Dios creó al Lucero de
la mañana, pero él mismo se convirtió en diablo.

La naturaleza de los ángeles.

Los ángeles son seres espirituales, aunque de acuerdo


al plan y soberanía de Dios, pueden presentarse de
manera física. “El que hace a sus ángeles espíritus, y a
sus ministros llama de fuego”, Hebreos 1:7.

Los ángeles pueden hacerse visibles a la vista humana,


por ejemplo: “El rey Nabucodonosor se espantó y dijo:
¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego?
Ellos dijeron: Es verdad, rey. Y él dijo: Yo veo cuatro
varones sueltos, y el aspecto del cuarto es semejante a
hijo de los dioses”. Daniel 3:24-25.
Su poder y su manifestación es resplandeciente, de su
cuerpo espiritual emana una luz muy fuerte: “Un ángel
del Señor descendió del cielo, su aspecto era como un
relámpago, y su vestido blanco como la nieve”, Mateo
28:2-3.

Otros ángeles tienen características y virtudes


diferentes, como el que aparece en el Libro de
Apocalipsis 10:1 “Vi descender a otro ángel fuerte,
envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza;
y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas
de fuego”.

Este ángel de Apocalipsis 10:1 en particular, cuyo


pasaje en la Biblia Reina Valera se denomina: El ángel
con el librito; el texto mismo nos dice que es otro ángel,
y presenta en su imagen muchas virtudes similares a
Cristo; por eso, algunos se confunden pensando que es
Cristo, pero en realidad es un ángel, y sus virtudes
confirman que es un enviado de Cristo.

Respecto a la cantidad de ángeles.

La Biblia enseña que su número es millones de millones:


“Oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de
los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era
millones de millones”, Apocalipsis 5:11.

Ya que el versículo siguiente (Apocalipsis 5:12), nos


dice que están allí para adorar al Cordero, debemos
concluir que este número es el que quedó después de la
rebelión de Satanás, por tanto, podemos decir que
inicialmente eran muchos más.

En cuanto a su personalidad, la Biblia nos muestra:

Su gran intelecto. Comprenden las cosas del reino de


Dios y del ámbito espiritual: “Gabriel, volando con
presteza vino a mí, y me hizo entender, y hablo conmigo,
diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y
entendimiento”. Intelecto: Dan. 9:21-22.

Tienen la capacidad de tomar decisiones por voluntad


propia; esto lo vemos por ejemplo, cuando ellos
decidieron desobedecer el mandamiento de Dios según
Judas 6:

“Los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que


abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo
oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio de gran
día”.

Los ángeles también poseen emociones. En el Libro de


Job 38:7, en el contexto se habla de los comienzos de la
creación cuando aún no existía Adán y Eva, y se nos
dice:

“Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se


regocijaban todos los hijos de Dios”. La palabra
“regocijar” se traduce del término hebreo “rua” que
traduce además: alegría, grito, júbilo, regocijo. Los
ángeles se regocijaban al ver cómo Dios creaba la
tierra.
Los ángeles son seres más fuertes y poderosos que los
hombres, esto lo vemos por ejemplo, en el Salmo 103:20
“Bendecid a Jehová, vosotros su ángeles, poderosos en
fortaleza, que ejecutáis su palabra”.

También la Biblia nos muestra, por ejemplo, que un solo


ángel ata a Satanás y lo lanza al abismo por mil años:
“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave de
abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al
dragón, que es el diablo y satanás, y lo ató por mil años,
y lo arrojó al abismo y allí lo encerró” Apoc. 20:1-3.

Los ángeles no reciben adoración, y la Biblia enseña


que no deben ser adorados: “Me postré para adorar a
los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él
me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo
tuyo, adora a Dios”, Apocalipsis 22:8-9.

LA ORGANIZACIÓN ANGELICAL:

El reino de Dios, como podemos ver en los reinos de la


tierra, tiene una estructura, y en el caso de los ángeles
hay una jerarquía en relación con sus diversas
funciones y diseño.

Arcángel: La palabra “arcángel” conlleva el prefijo “arc”


que indica: primero, mayor, principal, jefe. Nos muestra
a un ángel primero en rango u orden, han sido
diseñados para ejercer aquel liderazgo, son como
generales del ejército, en este caso, de las huestes
celestiales.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de


arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo;
y los muertos en Cristo resucitarán primero”, 1
Tesalonicenses 4:16.

La palabra de Dios hace mención a un único arcángel


con nombre propio, este es Miguel, Judas 1:9 “pero
cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo por
el cuerpo de Moisés, le dijo el Señor te reprenda”.

Sin embargo, la misma Escritura nos permite ver la


existencia de otros arcángeles. Por ejemplo, cuando
Daniel recibe una visitación divina para comprender los
tiempos sobre Israel, la Biblia nos dice:

“Daniel, no temas, he venido para hacerte saber lo que


ha de venir sobre tu pueblo, más el príncipe de Persia
se me opuso, pero he aquí Miguel, uno de los
principales príncipes vino para ayudarme”. Daniel
10:12-14.

La expresión: “Miguel, uno de los principales


príncipes”, nos permite ver varios iguales o de la misma
condición, arcángeles al servicio del Señor.

Debemos además tener en cuenta algo muy importante,


y es que en el ámbito angelical se respetan los niveles
de autoridad. Esto podemos verlo, a la luz de lo
acontecido entre el arcángel Miguel y satanás
disputando el cuerpo de Moisés, veamos:

Según nos enseña el Libro de Deuteronomio 34:5-6,


ninguna persona conoce el lugar de la sepultura de
Moisés, “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, como
Dios había dicho. Y lo enterró en el valle de Moab,
enfrente de Bet-peor; y nadie conoce el lugar de su
sepultura hasta hoy”.

Sin embargo, nos dice la Epístola de Judas que


“Cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo,
disputando por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a
proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El
Señor te reprenda” Judas 9.

Vemos que el arcángel Miguel tuvo prudencia en las


palabras que declaró contra el diablo. Además surge la
pregunta: ¿Por qué el diablo quería el cuerpo de
Moisés? ¿Por qué Dios mismo se ocupó de enterrar el
cuerpo de Moisés y que nadie conociese el lugar?

Lo más probable, es que satanás usaría el cuerpo de


Moisés para levantar un culto en Israel adorando al
fallecido de Moisés, y Dios mismo se ocupó de que su
sepulcro no se convirtiera en un lugar de peregrinación
idolátrica.

No podemos olvidar que Israel terminó adorando la


serpiente de bronce que Dios ordenó a Moisés erigir en
el desierto, la cual el rey Ezequías destruyó (2 Reyes
18:4).
Debemos también observar que, según la Biblia, el
arcángel Miguel parece identificarse con Israel, es
como si hubiese sido asignado a esta nación, para un
cuidado especial. Veamos:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe


que está de parte de los hijos de tu pueblo”, Daniel
12:1. El nombre “Miguel” significa: ¿Quién como Dios?

Gabriel el mensajero de Dios.

La verdad es que Gabriel, no se menciona en la Biblia


como arcángel (sin embargo, en la tradición judía se le
presenta como un arcángel). La palabra de Dios lo
presenta como un ángel; pero sin lugar a dudas, con
misiones especiales y de gran valor en los planes de
Dios.

Gabriel, aparece en ciertos momentos fundamentales


de la historia humana, y lo hace siempre en relación con
la entrega de un mensaje:

Según Daniel 8:15-19, viene a la vida de Daniel para


enseñarle y explicarle sobre la visión que para el tiempo
final Dios le ha dado al profeta.

Más adelante, en Daniel 9:21-22, cuando Daniel ora y


ayuna preguntando al Señor sobre el futuro de la nación
de Israel y el cumplimiento de las setenta semanas,
Gabriel viene para hacerle comprender aquellos
tiempos, y le da sabiduría y entendimiento al respecto.
En la Biblia, aparece de nuevo en el Evangelio de Lucas
1:11-13, 18-20, en donde Gabriel se le aparece al
sacerdote Zacarías para hablarle respecto al hijo que
había de tener: Juan el bautista.

Y finalmente, este mismo evangelio nos lo presenta en


Lucas 1:26-27, en donde visita a María para decirle que
iba a quedar embarazada por la obra de Dios y en su
vientre llevaría a Jesús.

El nombre “Gabriel” significa: Dios es mi fortaleza.


Fuerza de Dios. Se muestra en la palabra de Dios como
un ángel inteligente, sabio, hábil en su vuelo, y con un
acceso especial a la presencia de Dios en virtud de sus
comisiones y mensajes.

Los serafines.

Este tipo de ángeles es muy especial, y en la Biblia sólo


aparecen en el Libro del profeta Isaías 6:1-7.

“Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis


alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus
pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces,
diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;
toda la tierra está llena de su gloria” Isaías 6:2-3.

El término “serafin” se traduce de la palabra hebrea


“saraf” que además quiere decir: ardiente (haciendo
referencia a algo que se consume en el fuego).
La Sagradas Escrituras nos enseña que son ángeles
adoradores y obedientes a los mandamientos de Aquel
que está sentado en el trono.

Considerando lo que nos enseña el pasaje bíblico


(Isaías 6:1-7), los serafines son seres dedicados a la
adoración, cada uno con seis alas, con ellas se cubren
y vuelan, figura de reverencia, modestia y diligencia en
los adoradores y servidores de Dios.

Lo serafines vuelan sobre el trono de Dios, adorando y


destacando la santidad del Señor, su voz es muy
potente (pues, dice el pasaje bíblico que las puertas del
templo se estremecieron), y ellos participaron en la
purificación de Isaías.

Los querubines:

Al considerar los textos bíblicos en donde aparecen,


podemos ver que los querubines, por lo general, se
presentan como seres que anteceden la gloria de Dios.

Los querubines aparecen por primera vez en la Biblia


en el Libro de Génesis 3:24, protegiendo el camino al
árbol de la vida: “Echó fuera al hombre, y puso al
oriente del huerto de Edén querubines, y una espada
encendida que se revolvía por todos lados, para
guardar el camino del árbol de la vida”.

También nos enseña la Biblia, que habían dos


querubines de oro cubriendo con sus alas el
propiciatorio (o tapa) del arca del testimonio, en el Libro
de Éxodo 25:18-22 (en la Epístola a los Hebreos 9:5, se
les denomina “querubines de gloria”).

Otros textos de la Escritura, como 2 Reyes 19:15 y


Salmo 80:1, los muestran rodeando el trono de Dios y en
medio del resplandor de su gloria:

“Y oró Ezequías diciendo: Jehová Dios de Israel, que


moras entre los querubines” 2 Reyes 19:15. “Tú que
pastoreas como ovejas a José, que está entre
querubines, resplandece” Salmo 80:1.

En el libro del profeta Ezequiel se nos brinda mucha


información acerca de los querubines. Por ejemplo,
Ezequiel 10: 20-22 nos da algunas descripciones de los
querubines, y de igual modo, nos confirma que los seres
vivientes que ve el profeta en el capítulo uno, son
querubines:

“Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo


del Dios de Israel junto al río Quebar; y conocí que eran
querubines. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
La semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi
junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser; cada
uno caminaba derecho hacia adelante”. Ezequiel 10:20-
22.

Considerando entonces, Ezequiel 1:1-14, podemos


concluir entonces que los querubines son ángeles que
tienen semejanza de hombre, son alados (cuatro alas),
Están “Llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas”.
Cada uno tiene cuatro caras (becerro o buey, león,
hombre, águila). Estos cuatro rostros son una
referencia a los cuatro evangelios y a las cuatro facetas
del Cristo que había de venir:

Becerro: Evangelio de Marcos. Cristo el siervo de Dios.


Sacrificio.
León: Evangelio de Mateo. Cristo el Rey de reyes.
Enfatiza su linaje real.
Hombre: Evangelio de Lucas. Cristo el Hijo del Hombre.
Muestra su humanidad.
Águila: Evangelio de Juan. El Hijo de Dios. Confirma que
él vino del cielo. Enfatiza su divinidad.

Un grupo especial: Los seres vivientes.

Según el Libro de Apocalipsis 4:6-8 “Delante del trono,


junto al trono y alrededor de él, cuatro seres vivientes
llenos de ojos delante y detrás. El primero semejante a
un león, el segundo semejante a un becerro; el tercero a
un hombre y el cuarto a un águila volando. Cada uno
tenía seis alas, llenos de ojos, y no cesaban de decir:
Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso”.

Como vemos, la Biblia nos habla de cuatro seres


vivientes.
Están llenos de ojos.
Cada uno tiene una cara diferente (versículo siete).
Cada uno tiene seis alas.
Estos seres vivientes anunciarán los primeros cuatro
sellos de la gran tribulación: Apocalipsis 6:1, 3, 5, 7 (es
decir, cada uno anunciará a cada uno de los cuatro
jinetes del Apocalipsis).

Algunos intérpretes de la Escritura enseñan que estos


cuatro seres vivientes son querubines (debido a varias
similitudes con la descripción del profeta Ezequiel).
Podemos también observar algunas diferencias: los
querubines cada uno tiene cuatro caras y cuatro alas, y
los seres vivientes cada uno tiene seis alas y una sola
cara.

Los ángeles:

La Escritura misma nos enseña que los ángeles existen


por millones (Apocalipsis 5:11), y cumplen una labor
maravillosa de protección al pueblo de Dios, “Pues a
sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en
todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu
pie no tropiece en piedra”, Salmo 91:11-12.

Específicamente, nos dice la Escritura acerca de los


ángeles que son espíritus ministradores, enviados para
servicio a favor de los que serán herederos de la
salvación, Hebreos 1:14. Un ángel fue enviado para
liberar a Pedro de la cárcel: Hechos 12:7-9.

Es muy interesante, la verdad que enseñó el Señor


Jesús respecto al papel de los ángeles en el momento
de la muerte de sus santos: “Aconteció que murió el
mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de
Abraham”, Lucas 16:22. Entonces, los ángeles
conducen a los santos después de su muerte a la
presencia del Señor.

Los evangelios nos enseñan que los ángeles


acompañaron al Señor Jesús a lo largo de su vida
terrenal (los vemos en su nacimiento, en la tentación en
el desierto, en su oración en Getsemaní, en su
resurrección), y también estarán presentes en su
segunda venida:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su


Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno
conforme a sus obras”. Mateo 16:27.

La palabra de Dios nos describe a los ángeles con un


aspecto resplandeciente y poderoso, precisamente por
eso varios siervos del Señor se postraron para
adorarlos, y los mismos ángeles no permitieron eso.

Por ejemplo, nos dice la Biblia que el ángel que removió


la piedra del sepulcro del Señor “su aspecto era como
un relámpago, y su vestido blanco como la nieve”,
Mateo 28:3. También se nos dice en Apocalipsis que
“descendió otro ángel del cielo, con gran poder, y la
tierra fue alumbrada con su gloria”, Apoc. 18:1.

El ángel del Señor o ángel de Jehová:

En primer lugar, veamos la definición de la palabra


“Teofanía”.
Teofanía: Término que se deriva de la palabra griega
“theopháneia”, palabra que se compone de “theós” que
significa Dios, y “phain”: aparecer. Una teofanía es
entonces, una aparición o manifestación visible de la
presencia de Dios. Lo vemos por ejemplo, en Éxodo 3:2-
6; Josué 5:13-15.

David, rey de Israel, en tiempos de dificultad expresó:


“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le
temen, y los defiende”, Salmo 37:4.

Identificando al ángel de Jehová.

En la narración del Antiguo Testamento encontramos


con cierta frecuencia un personaje llamado: “el ángel
de Jehová” o “ángel de Dios”, quien habló, ministró o se
manifestó con su poder a favor de diversos personajes
bíblicos, tales como: Agar, Abraham, Jacob, Moisés,
Josué y otros más.

Es muy interesante, ver que el ángel de Jehová cambió


la vida de estas personas, y la historia misma del pueblo
de Israel. Entonces surge la pregunta: ¿Quién es este
misterioso personaje?

La Sagrada Escritura nos presenta a los ángeles en


diversas tareas y momentos específicos; como por
ejemplo, el arcángel Miguel quien luchó a favor de Israel
en tiempos de Daniel, o el ángel Gabriel quien fue
enviado para anunciarle a María que quedaría
embarazada, y su hijo se llamaría Jesús.
Todos los ángeles fueron creados por el Señor; sin
embargo, el ángel de Jehová es un caso particular y
diferente a todos los demás.

Iniciemos considerando lo que nos dice la Biblia en el


libro de Génesis: “Entonces el ángel de Jehová le dio
voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él
respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano
sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya
conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste
tu hijo, tu único.” Génesis 22:11-12.

En este pasaje de la Escritura podemos ver al ángel de


Jehová en acción; específicamente, detiene a Abraham
para que no sacrifique a su hijo Isaac, pues la
obediencia del patriarca había sido confirmada.

Literalmente, el ángel de Jehová habla por sí mismo en


esta porción bíblica, pues dice: “conozco que temes a
Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único… Por
mí mismo he jurado dice Jehová, que por cuanto hiciste
esto, te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como
las estrellas del cielo…”. Génesis 22:12, 16-17.

Entonces, vemos a este ángel hablar en primera


persona como Dios, porque él es Dios. Concluimos
entonces, que “el ángel de Jehová” es un título más de
Dios; es una teofanía.

Debemos además, tener en cuenta algo muy


importante, existen pasajes en la Biblia en los que se
refiere al ángel de Jehová como a alguien diferente de
Dios y que es enviado por Dios; veamos estos casos por
ejemplo:

a) “He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te


guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo
he preparado”, según Éxodo 23:20.

b) “Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová


de los ejércitos ¿Hasta cuándo no tendrás piedad de
Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales
has estado airado durante setenta años? Y Jehová
respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al
ángel que hablaba conmigo”, según Zacarías 1:12-13.

Al considerar estos textos al detalle, podemos concluir


que el ángel de Jehová es Dios, pero no el Padre, sino
que es el Hijo, Jesucristo el Señor, manifestándose
antes de Belén a favor de los suyos.

Con razón, nos dice la Biblia en Juan 1:18 “a Dios nadie


le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del
Padre, él le ha dado a conocer”, y también Jesús dijo en
Juan 8:58 “De cierto, de cierto os digo: Antes que
Abraham fuese, yo soy”.

Estas manifestaciones visibles y físicas de Dios se


denominan: Teofanías, son manifestaciones reales de
Jesús antes de su encarnación en la tierra. Una vez
ocurre su encarnación, el Señor nunca más se
manifestó como el ángel de Jehová; así nos lo enseña la
Biblia.
El ángel de Jehová se le aparece a Moisés.

Éxodo 3:1-2 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro


su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a
través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.
Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de
fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la
zarza no se consumía”.

En aquel momento, como nos muestra la Biblia, Moisés


trabajaba para su suegro Jetro, como pastor de ovejas.
Los pastores debían conducir su rebaño a tierras con
buenos pastos, y después de cierto tiempo en el que las
ovejas eran muy bien alimentadas, los pastores volvían
a su lugar de origen.

En esta ocasión, nos dice la Escritura, Moisés iba por el


desierto dirigiendo las ovejas, y no fue un accidente
que llegará a Horeb, monte de Dios.

Es muy importante, tener en cuenta que nada sucede


por casualidad en nuestra vida. La mano del Señor
actuó a través de las circunstancias de Moisés hasta
hacerlo llegar a aquel escenario, el monte de Dios.

Con nuestra vida ocurre igual, la mano del Señor se


mueve para conducirnos a los destinos que él nos ha
preparado, y lo hace en el tiempo perfecto.

La Escritura nos dice que en aquel lugar, en el monte


Horeb, a Moisés se le aparece el Ángel de Jehová en
una llama de fuego, en medio de una zarza (la zarza
hace referencia a un arbusto espinoso del desierto, sin
valor real, pues sólo servía para quemarlo).

Debemos destacar, que en aquella soledad del desierto


y en un arbusto sin valor, Dios se manifestó. Asunto que
nos enseña y recuerda, que no debemos menospreciar
las cosas pequeñas, ni los momentos difíciles de
nuestra vida, ya que en estos “arbustos de nuestro
caminar”, Dios esconde grandes tesoros, múltiples
bendiciones y poderosas revelaciones para nuestra
vida.

A través de este inexplicable suceso, el Señor llamó la


atención de Moisés, quien se acercó y Dios le habló,
llamándolo para que se convirtiera en su poderoso
instrumento de liberación para la nación hebrea, la cual
estaba bajo esclavitud.

En este caso en particular, el ángel de Jehová viene a


restaurar el propósito de la vida de Moisés, aquel plan
por el cual había nacido y por el que Dios lo había
protegido de modo especial desde el vientre de su
madre.

Seguramente, Moisés pensaba que su vida terminaría


en aquel desierto cuidando las ovejas de su suegro;
pero, el Señor tenía otros planes, y allí fue el comienzo
de la poderosa restauración de Moisés.

De modo que, el ángel de Jehová, Cristo mismo antes


de Belén, desde el Antiguo Testamento se mostró como
el que viene a restaurar y reparar lo que ha sido
dañado; él viene a resucitar los sueños y anhelos que
han desfallecido en los corazones. Es Aquel que da vida
y sentido a nuestra existencia.

El ángel de Jehová se le aparece a Gedeón.

Nos dice la Biblia en Jueces 6:11-14 “Y vino el ángel de


Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en
Ofra… y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el
lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de
Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo,
varón esforzado y valiente…”.

Como podemos leer textualmente, quien viene a la vida


de Gedeón es el ángel de Jehová. Gedeón sacudía el
trigo en el lagar y lo hacía con temor y a escondidas,
pues no debía dejarse ver de los madianitas, quienes
estaban devorando los ganados y plantaciones de los
hebreos.

Era tal la situación en aquel tiempo, que la Biblia nos


dice que el pueblo de Israel habitaba en los montes, en
las cuevas y cavernas, pues Madián los afligía y
oprimía.

Cuando eran los tiempos de la cosecha para Israel, los


madianitas y amalecitas subían, atacaban y robaban los
frutos de la tierra, sus cosechas, sus ganados, hasta
sus pastos; de manera que la tierra era devastada e
Israel empobrecía en gran manera; y por esa situación
los hebreos buscaron a Dios.
Entonces, como resultado del clamor, el ángel de
Jehová se le apareció a Gedeón, y le habló declarando
el poder y la presencia de Dios con él. También lo llamó:
“varón esforzado y valiente”. Palabras que Gedeón
inicialmente no creyó, debido a su difícil condición.

Como podemos leer en el versículo catorce, el ángel de


Jehová, el Señor mismo, quien estaba hablándole, le
hace ver que es Dios mismo quien lo va a respaldar, que
es Dios mismo quien lo está enviando:

“Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y


salvarás a Israel de la mano de los madianitas ¿No te
envío yo?”.

En esta manifestación divina, vemos al ángel de Jehová,


no sólo fortaleciendo a Gedeón, sino convenciéndolo de
aquellos dones o capacidades que Dios había puesto en
él. Debemos tener en cuenta que el nombre “Gedeón”
quiere decir: Guerrero, talador, uno que corta y
derriba.

Este significado, nos recuerda que su primera misión


fue destruir el altar de Baal y la imagen de Asera que
había allí. Ese era su diseño de vida, y el Señor vino a
restaurar esa misión en él.

El ángel de Jehová restaura al desanimado profeta


Elías.

Nos dice la Biblia en 1 Reyes 19:4-7 “Y él se fue por el


desierto un día de camino… deseando morirse dijo:
Basta ya Jehová, quítame la vida… y echándose se
quedó dormido, y luego un ángel le tocó, y le dijo:
Levántate, y come… comió y bebió y volvió a quedarse
dormido. Por segunda vez el ángel volvió y lo tocó y le
dijo: Levántate y come, porque largo camino te resta”.

Debemos tener en cuenta, según el contexto de este


pasaje, que el profeta Elías estaba huyendo de la reina
Jezabel quien lo había amenazado de muerte, y al llegar
debajo de un enebro, se acostó deseando morir.

En aquel lugar, el profeta se quedó dormido, y vino un


ángel que lo despertó de su sueño, y le hizo tomar
alimento. Luego, el profeta vuelve a dormirse por
segunda vez.

Literalmente, la Biblia nos dice en el versículo siete:


“volviendo el ángel de Jehová la segunda vez”, frase
que nos enseña que el ángel que lo despertó la primera
vez era el mismo que lo despertó la segunda vez, y que
era el ángel de Jehová. Es decir, el Señor
personalmente fue a ministrar y restaurar a su siervo.

Era el mismo Señor Jesús atendiendo y cuidando a su


siervo Elías. Aunque el profeta creía estar sólo y
desamparado; en realidad, Cristo nunca quitó sus ojos
de él. Por segunda vez, el Señor le hace tomar alimento,
y le revela algo muy importante, pues el Señor le dijo:
“largo camino te resta”.

Elías quería morir, pero para Dios no era el tiempo.


Cuando nosotros hemos cometido errores, cuando
hemos fracaso, cuando estamos agotados, etc,
podemos caer en el error de pensar que ya todo se
acabó, y que no hay más posibilidades; pero, debemos
tener presente que el Señor Jesucristo siempre estará
allí para enseñarnos, corregirnos, restaurarnos y
conducirnos hacia su propósito.

El poder del ángel de Jehová derrotando al poderoso


ejército de Asiria.

Nos dice la Escritura en 2 Reyes 19:35 “Y aconteció que


aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató
en el campamento de los asirios a ciento ochenta y
cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he
aquí que todo era cuerpo de muertos”.

En aquel tiempo, el rey de Asiria decreta que su


poderoso y gran ejército se levante y venga contra
Israel y contra la ciudad de Jerusalén.

Ante el avance de este poderoso ejército, el rey hebreo


Ezequías, entra en pánico y busca la intercesión del
profeta Isaías, quien ora y escucha la voz de Dios
diciendo que él enviaría rumores de guerra contra el rey
asirio, y entonces, aquel ejército se devolvería de nuevo
a su tierra sin hacer daño a la ciudad de Jerusalén.

Ante los rumores, el general del ejército asirio se ve en


la necesidad de abandonar su campaña y dejar a
Jerusalén sin conquistar, pero se retira con amenazas y
blasfema el nombre de Dios, y promete volver y
conquistar la ciudad, capital de Israel.
El rey Ezequías, al escuchar aquellas amenazas y
blasfemias contra el Señor, subió a la casa de Dios y
levantó su oración al respecto, citando las palabras de
menosprecio que levantaba el general asirio contra su
nombre y contra la ciudad.

Después de aquel ruego y oración, mediante el profeta


Isaías, el Señor responde diciendo que derribaría el
poder asirio y avergonzaría la voz que ha blasfemado su
nombre.

La respuesta de Dios se hizo evidente, pues aquella


misma noche, según el versículo treinta y cinco, el ángel
de Jehová destruyó el campamento asirio, y en la
mañana ciento ochenta mil soldados estaban muertos.

La escritura concluye al respecto diciéndonos, que


Senaquerib rey de los asirios volvió a su tierra, y
mientras adoraba en el tempo de su dios Nisroc, murió
a espada.

En este caso en particular, vemos al ángel de Jehová


peleando por su pueblo; no existe ejército, no hay rey,
no hay poder, más grande que el de nuestro Dios. Él es
Jehová de los ejércitos, Dios Todopoderoso.
Capítulo 6: La rebelión del querubín ungido.

Origen y caída de Lucifer.

Podemos encontrar y leer a lo largo y ancho de la


historia de la humanidad, y en la diversidad de pueblos,
culturas y creencias religiosas, diversos y múltiples
conceptos de un ser malvado (diablo) o varios de ellos.

En el judaísmo, por ejemplo, el diablo es conocido como


un ángel caído o demonio, y en otras culturas es
considerado el dios del mal, que fue expulsado de los
cielos.

Precisamente, por esta diversidad, y desde el punto de


vista histórico, en diversos contextos y culturas, se le
identifica con distintos nombres: Satanás, Lucifer,
Belcebú, Belial, y muchos otros nombres.

Por otro lado, encontramos a quienes enseñan que el


nombre “diablo” viene de un término utilizado por
lenguas antiguas que fueron el comienzo de las lenguas
indoeuropeas, el término es: “deiwos”; palabra que
quiere decir: Resplandeciente o lleno de luz. En el
hinduismo, el diablo es llamado: Lama, se le conoce
como el dios de la muerte, y además el guardián del
inframundo.

Origen de Lucifer según la Biblia:


En primer lugar, tengamos en cuenta que el nombre
“Lucifer”, viene del versículo doce del Libro de Isaías
capítulo catorce, donde literalmente dice: “¡Cómo
caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!”.

En este versículo, el nombre “Lucero”, es una


traducción de la palabra hebrea “jeilel”, que además
quiere decir: estrella de la mañana. La raíz hebrea de
este término, significa: brillo, resplandor. Lo que nos
muestra la fuerte luz inicial que portaba, y con la cual el
Señor Dios lo creó. De este modo, “Lucifer” significa:
Uno que lleva luz o es portador de esta.

Entonces, la Biblia nos enseña que Lucifer, es aquel


ángel caído, creado con gran belleza, inteligencia y un
gran resplandor, y que impulsado por su soberbia y
altivez, se rebeló contra Dios; y por eso, perdió sus
privilegios, su posición en los cielos, su sabiduría
celestial, y se convirtió en diablo y Satanás.

Ante esta rebelión y por haber incitado a otros ángeles


a hacer lo mismo, fue expulsado junto con el ejército de
ángeles rebeldes que engañó, y todos se convirtieron
en ángeles caídos, seres de maldad, perversión y
muerte.

Este nombre, Lucero o Lucifer, es utilizado por primera


vez en el texto del profeta Isaías, Isaías 14:12-14.

Significado y comienzo de Satanás y diablo según las


Sagradas Escrituras:
El nombre “Satanás” es básicamente, otro título para
hacer referencia al mismo ángel caído. Desde el
término original bíblico hebreo, así como el término
griego, este nombre quiere decir: Oponente, enemigo,
adversario, acusador. Es importante tener en cuenta,
que la raíz de la palabra hebrea significa: atacar,
acusar, calumniar.

En el idioma griego del Nuevo Testamento, el término


“diablo” se traduce desde la palabra “diabolos” que
además significa: calumniador, amante de los chismes
maliciosos, falso acusador. La raíz del término hace
referencia a uno que ataca arrojando calumnias,
haciendo que otro sea acusado o condenado.

Toda la Biblia nos muestra diversos nombres del diablo,


y cada uno de ellos con sus respectivos significados;
como por ejemplo: “Y prendió al dragón, al serpiente
antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil
años”, Apocalipsis 20:2.

En lo que se refiere al origen del diablo o Satanás,


podemos decir que este ángel caído fue en su comienzo
una hermosa creación de Dios. Fue creado como un
querubín ungido, resplandeciente, y con maravillosos
privilegios en el cielo.

Este querubín, en algún momento no identificado (por lo


menos en la Biblia), se llenó de soberbia y se rebeló
contra Dios, asunto que sucedió antes de la creación de
la tierra.
Nuestra fuente, que es la palabra de Dios, nos revela
mucha información acerca de la caída de este querubín
ungido. Por ejemplo, el profeta Ezequiel declara una
profecía en un comienzo para el rey de Tiro, pero pronto
el profeta nos lleva por el Espíritu a ver la caída de
aquel querubín que se rebeló contra el poder y la
autoridad de Dios en cierto momento, y así vino a ser
diablo y satanás.

Literalmente, nos dice la Biblia en el Libro del profeta


Ezequiel 28:11-13

“Vino a mí palabra de Jehová diciendo: Hijo de hombre,


levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha
dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección,
lleno de sabiduría, y acabado en hermosura. En Edén,
en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa
era tu vestidura… esmeralda y oro; los primores de tus
tamboriles y flautas estuvieron dispuestos para el día
de tu creación”.

Este pasaje bíblico debe ser estudiado y leído al detalle,


pues nos enseña varios aspectos muy importantes:

1) Desde el principio de la iglesia cristiana, éste


pasaje de la Biblia se ha interpretado como una alusión
a la caída de Satanás.

2) Como nos enseña la Biblia, este querubín ungido,


fue creado en un estado de perfección, el versículo
número doce de Ezequiel 28, dice: “sello de la
perfección”, es una expresión que también quiere decir:
sello ejemplar, modelo a seguir, plano.

3) Esta porción bíblica también nos dice que él


estuvo en el Edén, según el versículo trece. Su vestido
estaba elaborado en oro, y con nueve piedras
preciosas. Debe tenerse en cuenta que estas son nueve
de las doce piedras que también estaban en el vestido
del sumo sacerdote levítico, de igual modo que el oro.

En algunas versiones de la Biblia, la traducción


presenta otros accesorios que estaban preparados
para el día de su creación (como son aretes,
pendientes, engastes, joyas, adornos labrados, y no
traducen éstos términos como instrumentos musicales;
es decir, no como “flautas y tamboriles”). Pero, sin
duda, hacen referencia a elementos muy especiales y
valiosos.

4) Como nos enseña el texto bíblico, Lucero era un


querubín, con un alto nivel de autoridad y privilegio,
leemos en el pasaje de Ezequiel 28:14

“Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo


monte de Dios, allí estuviste; y te paseabas en medio de
las piedras de fuego”.

Por todas estas cosas, podemos concluir que fue un


querubín recto e íntegro desde el día de su creación
hasta que se halló en él maldad, iniquidad o injusticia
(no podemos decir con certeza el tiempo que esto se
llevó).
De hecho, la Sagrada Escritura declara en el Libro de
Ezequiel 28:15 “Perfecto eras en todos tus caminos
desde el día que fuiste creado, hasta que se encontró
en ti maldad”.

5) Al seguir observando y leyendo, encontramos


otras razones o factores respecto a la caída de Satanás,
en el versículo dieciséis, se nos dice: “A causa de la
multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad,
y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios”.

Expresiones muy interesantes; además debemos tener


en cuenta que la versión Biblia de las Américas traduce:
“multitud de contrataciones” por la expresión:
“abundancia de tu comercio”.

6) Como podemos ver, en el Libro de Ezequiel


veintiocho versículo diecisiete se nos enseña que el
corazón de este querubín ungido se enalteció; es decir,
se llenó de soberbia, altivez y tuvo planes ambiciosos,
él tuvo deseo por el mismo trono de su Creador, él
deseaba el primer y más importante lugar:

“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,


corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te
arrojaré por tierra, delante de los reyes te pondré para
que miren en ti”, según leemos en el Libro de Ezequiel
28:16.

Consideremos ahora, la caída de Satanás desde el


escrito del profeta Isaías:
Nos dice la Biblia en el Libro del profeta Isaías 14:12-15

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!


Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las
naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo;
en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi
trono, y me sentaré, a los lados del norte; sobre las
alturas de las nubes subiré, y seré semejante al
Altísimo. Más tú derribado eres hasta el Seol, a los
lados del abismo”.

Es muy importante tener en cuenta el contexto de este


pasaje de la Biblia, y por eso debemos decir que el
profeta Isaías inicialmente declara esta palabra para el
rey de Babilonia; pero luego, nos revela verdades
mucho más allá de aquel personaje y momento
histórico.

Es por eso, que la iglesia cristiana ve aquí, y ha


interpretado siempre en este pasaje bíblico, una
revelación del Espíritu Santo sobre la caída de
Satanás.

Como podemos leer, inicialmente el pasaje nos


describe el nombre inicial de Satanás: “Lucero”, y le
agrega: “hijo de la mañana” o “hijo de la aurora”.

Como ya lo mencionamos antes, desde el término


hebreo “Lucero” quiere decir: brillante, resplandeciente
(la Versión de la Biblia de Las Américas tiene al margen
la expresión: “el reluciente”). Se destaca su brillo y
fuerte luz.

La inmensa ambición de su corazón y su gran ego, los


podemos ver en los versículos trece y catorce del
capítulo catorce de Isaías, donde literalmente dice:

“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto,


junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el
monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante
al Altísimo”.

Debemos observar con atención la última expresión es


muy importante y reveladora: “seré semejante al
Altísimo”.

Pues, precisamente el Espíritu Santo nos quiere


enseñar lo que se escondía en el corazón de Satanás,
pues la palabra “Altísimo” es una traducción de la
palabra hebrea “Elión”, palabra que además quiere
decir: Supremo, alto, superior, el más alto.

Es por eso, que podemos decir que a este querubín no


le interesaba la labor pastoral del Señor, ni su amor por
su pueblo, ni el cuidado hacia sus hijos, ni nada
parecido, él sólo deseaba ser el más alto, el superior, él
quería ser el supremo, el más importante en poder y
rango, él deseaba el ostentar el poder.

Es muy interesante tener presente, que es


precisamente esto lo que usa para llegar a gobernar el
corazón humano; pues por lo general, el corazón
humano desea los primeros lugares, los más
importantes, cada uno busca lo suyo propio; por lo
general, el ego y el deseo de poder gobierna al ser
humano.

Ante esto, debemos tener presentes las palabras de


nuestro Señor Jesucristo:

“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el


príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”, según el
evangelios de Juan 14:30.

Es decir, satanás no tenía ningún derecho sobre Jesús,


no existía ninguna semilla de maldad en el corazón del
Maestro, el diablo no podía encontrar en Cristo vestigio
alguno de orgullo, ego o soberbia.

Como nos enseña la Biblia, el Señor Jesús estaba


completamente rendido a la perfecta voluntad del
Padre celestial. Por eso, podemos decir, que la
humildad de corazón es una fortaleza contra el diablo.
El aroma de la humildad sincera y genuina, es el mejor
repelente contra el diablo y sus ángeles.

Por último, vemos que el diablo fue lanzado o expulsado


del cielo, y con él los demás ángeles que le siguieron en
su rebelión. Aquellos seres creados por Dios, se
hicieron a sí mismos seres de maldad y corrupción,
ángeles de pecado.
La palabra del Señor nos enseña que estos seres fueron
juzgados y condenados con el castigo eterno, sentencia
que se llevará a cabo en los tiempos finales.

Su lugar de castigo por los siglos de los siglos es el lago


de fuego eterno; por eso, el Señor Jesús dijo en el
Evangelio de Mateo 25:41 “Apartaos de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.
Capítulo 7: La guerra espiritual entre ángeles. Las
regiones celestes.

La batalla que estudiaremos a continuación está escrita


en el Libro de Apocalipsis capítulo doce. Texto que
contiene importantísimas revelaciones de los poderes
espirituales que han estado en escena hace miles de
años: La mujer, el hijo y el dragón; que en este caso
representan: La nación de Israel, el Mesías, y el diablo,
respectivamente.

Sin lugar a dudas, para comprender bien este texto,


debemos identificar el significado de los símbolos. Los
ángeles del Señor dirigidos por Miguel, entran en
batalla contra Satanás y sus ángeles.

Veamos en primer lugar, al dragón rojo, según el Libro


de Apocalipsis 12:3-4.

“Y fue vista otra señal en el cielo; y he aquí un gran


dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez
cuernos, y en sus cabezas siete diademas. Y su cola
arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo, y las
arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró delante de la
mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su
hijo tan pronto como naciese”.

Y la primera pregunta que surge es: ¿quién es el gran


dragón escarlata? Teniendo en cuenta que la Biblia es
su propio intérprete (regla de hermenéutica bíblica),
podemos ver en este mismo capítulo en el versículo
nueve, donde se nos da la respuesta, el gran dragón
escarlata es “la serpiente antigua, que se llama diablo y
Satanás”.

Considerando los demás detalles, vemos que su color


rojo o escarlata hace referencia a su violencia
destructora y por tanto, el derramamiento de sangre;
las siete cabezas con siete diademas indican su reinado
sobre siete imperios pasados, y los diez cuernos nos
hablan de su futuro reinado, el cual será sobre diez
naciones.

En esta porción bíblica se nos enseña la tribulación de


Israel en los tiempos finales, y destaca la fuerza con
que Satanás aborrece a Dios y a su pueblo, e impulsado
por ese odio perseguirá a la nación hebrea en los
tiempos finales.

De igual modo, tengamos en cuenta que el número siete


hace referencia a algo completo; mientras que el
cuerno representa el poder y la autoridad, por lo tanto,
estamos hablando de un ser en quien hay una completa
concentración y fuerza del mal.

También nos dice el pasaje respecto al dragón, que “su


cola arrastraba la tercera parte de las estrellas y luego
las arrojó sobre la tierra”. Por supuesto, estas no
pueden ser estrellas como las que vemos en lo alto del
cielo, ya que éstas son mucho más grandes que el
mismo planeta tierra.
Entonces, es una referencia a los ángeles y poderes
angelicales que engañó en el cielo, ellos lo siguieron en
su rebelión contra Dios, y también cayeron con él.

Debemos destacar que el término “arrastraba”, se


traduce de la palabra griega “súro” que además
significa: Llevar por la fuerza, halar con violencia. Lo
que nos muestra el modo con el cual el diablo trata a los
ángeles que le siguen; a diferencia del Señor Jesús a
quien debemos seguir por amor.

El texto bíblico nos dice que el dragón escarlata se para


frente a la mujer (nación de Israel) esperando que dé a
luz a su hijo para devorarlo. Expresión que nos recuerda
que Herodes (inspirado por satanás, el dragón) ordenó
la masacre de todos los niños menores de dos años en
Belén y en todos sus alrededores, lo hizo procurando
matar al niño Jesús.

El hijo varón y la expulsión de Satanás del cielo.

Nos narra el Libro de Apocalipsis 12:5-9 “Y ella dio a luz


un hijo varón, el cual había de regir todas las naciones
con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y
para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene
lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten mil
doscientos sesenta días.

Y hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles


luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus
ángeles, pero no prevalecieron, ni fue hallado ya el
lugar de ellos en el cielo.
Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente
antigua, llamada Diablo y Satanás, el cual engaña a
todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles
fueron arrojados con él”.

Sin embargo, sobre todos los obstáculos y oposición de


Satanás, y aunque procuró destruir al pueblo de Israel
de quien vendría el Cristo, el Hijo de Dios nació. Y en
este pasaje de Apocalipsis, este hijo varón, es sin duda
alguna, Jesús de Nazaret, de quien estaba profetizado:
“Regirá las naciones con vara de hierro”, como nos
enseña el Libro de Isaías 66:7 y el Libro de los Salmos
2:7-9.

La expresión: “su hijo fue arrebatado para Dios y para


su trono”, está indicándonos el momento en el cual
sucede la ascensión del Señor Jesucristo al cielo.

Debemos destacar también que el versículo seis nos


dice que la mujer (la nación de Israel) huye al desierto a
un lugar preparado por Dios y allí será sustentada por
tres años y medio (este espacio de tiempo indica el
periodo intenso de la Gran Tribulación en los tiempos
finales).

Es interesante ver una vez más el cuidado de Dios, pues


así como él cuidó de su pueblo en el desierto en el
Antiguo Testamento, volverá a hacerlo en el futuro, y lo
sigue haciendo en el presente.
Como podemos leer, en la sección correspondiente a
los versículos siete al nueve, el apóstol Juan describe
una gran batalla en el cielo, el dragón y sus ángeles
contra Miguel y sus ángeles.

Como nos dice el texto, el dragón y sus huestes


angelicales no logran prevalecer y son arrojados del
cielo a la tierra. Debemos entonces hacernos la
pregunta ¿no habían sido expulsados ya?

La palabra del Señor nos enseña que los ángeles y el


diablo ya habían perdido todos sus privilegios, también
su condición angelical en un estado de gloria había
desaparecido, ahora estaban en una condición
demoniaca; sin embargo, el diablo tenía acceso al cielo,
pues la Sagrada Escritura nos enseña en varios pasajes
que el diablo aparecía ante la presencia de Dios.
Algunos ejemplos son:

Libro de Job 1:6 y 2:1, en donde se nos dice que


Satanás vino entre los hijos de Dios para presentarse
delante de Jehová.

Libro del profeta Zacarías 3:1-7, en donde delante de


Dios estaba Satanás para acusar al sumo sacerdote
Josué.

Evangelio según San Lucas 22:31, en donde el Señor


Jesús le dijo a Pedro que Satanás lo había pedido para
zarandarlo como trigo.
Según leemos entonces, después de ésta batalla nunca
más el diablo tendrá acceso a la presencia de Dios.

Es muy importante mantener una conciencia vigilante.

Una verdad fundamental es que la guerra espiritual


afecta o impacta directamente el mundo natural. Nos
dice Apocalipsis 12:7-8 “Después hubo una gran batalla
en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el
dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no
prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el
cielo”.

Debemos tener presente la realidad del conflicto


espiritual y su incidencia en nuestra vida natural. El
Espíritu Santo nos enseña esto a través del apóstol
Pablo cuando dice: “no tenemos lucha contra carne ni
sangre” y “no podemos ignorar sus maquinaciones”.

Debemos procurar que el reino de Dios se establezca


en la tierra, esto implica el desplazamiento del reino
satánico; esto sucede cuando el Reino de la Luz
desplaza o expulsa el reino de las tinieblas.

Y como está escrito, la paz de Dios se establece y la


justicia gobierna. El término “batalla” aquí, quiere decir
además: guerra, conflicto, lucha, contienda, actividad
militar. Hablamos de una realidad espiritual bélica, de la
cual debemos ser conscientes.
Debemos considerar que el texto bíblico leído es
escatológico y hace alusión al periodo de la tribulación
de Israel (y de la tierra) al final de los tiempos. En este
pasaje vemos que hay una batalla en el cielo y ésta
afecta la tierra directamente.

La Escritura nos dice que aparece Miguel liderando el


ejército de Dios y el dragón con sus ángeles, pero
finalmente Miguel logra la victoria sobre el dragón y sus
ángeles. El nombre Miguel quiere decir: “Quien es como
Dios”. Ese significado es una poderosa verdad, no hay
otros Dios como el nuestro, y Su poder está sobre todos
los poderes del universo visible e invisible. Su grandeza
y soberanía está sobre todos.

Está establecido por Dios que el diablo no puede


prevalecer.

La palabra de Dios nos dice que “las puertas del hades


no prevalecerán contra mi iglesia”, la palabra
“prevalecer” quiere decir: ser capaz de, poder, ser
fuerte, tener recursos, prevalecer contra, hacerse
fuerte.

Pero no podemos negar que algunas veces el cristiano


por ignorancia o negligencia, permite o facilita la
victoria del enemigo, pues le da lugar, autoridad u
oportunidad. Debemos recordar que el diablo no puede
dañar o tocar al cristiano sin tener una base legal para
poder hacerlo.
Debemos apropiarnos de la victoria que Cristo ha
conquistado. Nos dice el Libro de Apocalipsis 12:9-10
“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente
antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al
mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles
fueron arrojados con él.
Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora
ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro
Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido
lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que
los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.

Desde el principio el ser humano fue diseñado para


ejercer autoridad. Desde el Edén, Dios diseñó al
hombre para gobernar. El Señor Jesucristo delegó a
sus discípulos para ir y ejercer el ministerio con Su
poder, y luego delegó su autoridad a la iglesia. Dios
confía al hombre su poder y autoridad, esto no ha
cambiado, lo vemos a lo largo de la palabra de Dios.

No podemos ser indiferentes a los engaños, a los


mensajeros, ni a las acusaciones de satanás. Como
podemos ver, en éste texto bíblico es donde más
apelativos o adjetivos calificativos se usan para
describir al diablo:

a) El gran dragón: monstruo, personificación de un


ente espiritual satánico, con una gran agudeza visual.
b) La serpiente antigua (título que nos recuerda su
tentación en el Edén).
c) El diablo: quiere decir calumniador, amante de los
chismes maliciosos, su raíz literalmente significa:
arrojar a través (el término “dia” significa: a través, y
la palabra “ballo” significa: arrojar), y por eso sugiere
un ataque verbal.
d) Satanás: significa oponente, adversario, enemigo.
e) El engañador: es el que hace extraviar o
descarriar, el que seduce, impostor.
f) El acusador: es un quejoso ante la ley, es uno que ante
la asamblea está en contra de (recordemos aquí por
ejemplo, que el Señor Jesús le dijo a Pedro: “Satanás,
te ha pedido para zarandearte, y yo he rogado por ti,
para que tu fe no falte”).

A lo largo de la palabra de Dios, podemos ver que desde


antes de la fundación del mundo, el diablo, es un
profesional de la mentira, es padre de ella, es un
engañador consumado y adiestrado en ella.

La Escritura nos enseña que sus mensajeros son los


ángeles caídos, demonios o espíritus inmundos. El
enemigo utiliza poderosamente la acusación o
calumnia. El diablo diseña sus planes y mensajes, los
envía y a través de sus ángeles y les delega y
encomienda sus planes destructivos.

El diablo también utiliza a personas (por ejemplo: el


anticristo, sus falsos ministros, satanistas, brujos, entre
otros), y utiliza la lengua del hombre para acusar,
maldecir, engañar (incluso a creyentes).

Debemos enfatizar un aspecto muy importante, y es que


la victoria es total, Apocalipsis 12:10 “Entonces oí una
gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la
salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la
autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el
acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba
delante de nuestro Dios día y noche”.

Observemos con detalle ciertos aspectos muy


importantes aquí: Nota:

En primer lugar, notemos el orden de las siguientes


palabras: La salvación – el poder – el reino – la
autoridad.

Estos términos aparecen en ese mismo orden y son


conceptos diferentes, como nos lo enseña el idioma
griego bíblico: Soteria, Dúnamis, Basileía, Exousía
(respectivamente).

Cuando observamos el Libro de los Hechos, también


podemos ver éste mismo orden: Salvación por la fe en
Jesús, poder por el Espíritu Santo, el Reino de Dios se
manifiesta con poder, y la autoridad del Señor Jesús se
establece en las naciones conocidas a través de Su
iglesia.

El establecimiento de estas cosas requirió lanzar, echar


fuera el acusador de los hermanos (el diablo es quien
se fortalece cuando hay acusación, murmuración y
calumnias en el pueblo de Dios, el genuino perdón
derriba las obras del diablo).

Consideremos ahora el uso de las armas espirituales


que Dios nos da. Nos dice el Libro de Apocalipsis 12:11
“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del
Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y
menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

En primer lugar, se destaca la sangre del Cordero. Esto


nos habla de la obra redentora del Señor Jesús. Nos
habla de la necesidad del arrepentimiento (el diablo
acusa con bases legales, pero allí es donde opera la
sangre del Cordero ante el arrepentimiento.

La sangre del Cordero también nos habla de sellar la


puerta. Recordemos que ellos aplicaron la sangre del
cordero en las puertas antes de salir de Egipto, es
decir, debemos sellar o cerrar esos pequeños agujeros
por donde el enemigo quiere volver a entrar, esto indica
un cambio de vida y de pensamiento.

En segundo lugar, se nos presenta la palabra del


testimonio. La Palabra de Dios no puede quedarse
escrita. El testimonio es expresión de palabras
pronunciadas de acuerdo a las palabras del Señor.

Teniendo en cuenta que nosotros aprendimos a hablar


escuchando a nuestros padres, debemos tener en
cuenta que estamos diseñados por Dios para oír
primero, y luego hablar. De modo, que debemos oír a
nuestro Padre celestial, y luego hablar. Somos
embajadores del reino de Dios y debemos hablar el
lenguaje de nuestra patria celestial en esta tierra.

En tercer lugar, se nos habla de negarnos al yo.


Pensemos en el apóstol Juan, quien desterrado por el
evangelio estaba en la isla de Patmos, lo más seguro es
que era el último de los apóstoles con vida, todos ellos
habían sido sacrificados por proclamar el evangelio.
Vemos aquí una firme determinación por la extensión
del Reino de Dios en el mundo conocido.

Nos dice la Biblia que ellos menospreciaron sus vidas


hasta la muerte. Su amor por Dios es firme y fuerte,
sincero y genuino, es el primer amor en toda su fuerza y
esplendor. Ellos le han entregado al Señor Jesucristo el
verdadero primer lugar en sus vidas, pues están
dispuestos a dar la suya para no negar al que ofrece
vida eterna.

Como podemos observar, hay un marcado contraste en


el versículo doce: “Por lo cual alegraos, cielos, y los que
moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del
mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con
gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”.

Pues en el cielo hay regocijo y alegría, ya que el dragón


ha sido lanzado fuera, pero aparece un “ay”, expresión
que indica juicio, dolor y muerte en la tierra, porque el
diablo desciende con gran ira sabiendo que le queda
poco tiempo (es decir, cuarenta y dos meses, o tres
años y medio).
Es muy importante tener en cuenta el poder de la
sangre del Señor Jesús. En Apocalipsis 12:10, se nos
dice que “el acusador de nuestros hermanos” (el diablo)
ha sido lanzado fuera, y se presentan en el versículo
once las armas con las cuales se alcanzó tal victoria:

La sangre del Cordero y la palabra del testimonio. “La


palabra” como arma, nos recuerda lo que nos dice la
palabra del Señor en la Carta a los Efesios 6:17 “y
tomad la espada del Espíritu, que es la palabra de
Dios”.

La poderosa sangre del Cordero, es una poderosa arma


de guerra, pues cada vez que menciona se le recuerda
al enemigo de nuestras almas que fue derrotado en la
cruz del calvario; por eso, nos dice la Escritura que el
Señor Jesucristo “destruyó por medio de la muerte al
que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo”.

Ante la maldad, la sangre de Jesús destruye la


autoridad del diablo que es el pecado, ya que es su
sangre la que nos limpia de pecado. Por eso, ante el
arrepentimiento es anulada la autoridad de las tinieblas
sobre una persona.

Debemos siempre recordar que cuando el pueblo de


Israel aplicó la sangre del cordero en el marco de las
puertas de sus casas, el ángel de la muerte no pudo
entrar a sus hogares, él no pudo tocar a sus familias.
Esto nos permite concluir que la sangre de Jesucristo
es cobertura, es protección, es un arma poderosa para
resistir y derrotar los planes de satanás.

La escritura misma nos enseña que la sangre de Jesús


es sumamente valiosa (mucho más que el oro y que la
plata), él la derramó en la cruz del Calvario para
librarnos de la condenación eterna.

Además, debemos tener en cuenta que la composición


de la sangre del Señor Jesús (el Cordero de Dios) es
única, es pura, sin pecado, perfecta, sin contaminación
humana, es sin igual.

Debemos destacar aquí, que la palabra de Dios nos


enseña que el Señor Jesús es el unigénito Hijo de Dios,
y en la Sagrada Escritura, la palabra “unigénito” se
traduce del término griego “monogenes”, palabra
compuesta que quiere decir: único engendrado; por
implicación “único en su genética”; y su sangre
perfecta, pura y única fue derramada en la cruz para
darnos vida a nosotros. Gracias Señor Jesús por tu
inmenso amor y sacrificio.

El capítulo doce del Libro de Apocalipsis nos dice que


el dragón persigue a Israel y a su descendencia,
Apocalipsis 12:13-17.

“Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la


tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo
varón. Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande
águila, para que de la presencia de la serpiente volase
al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un
tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”.

Como leemos, Satanás es expulsado del cielo y lanzado


a la tierra, y encendido en ira perseguirá a la nación de
Israel en todas las formas que le sean posibles. Esta es
quizá, la persecución antisemita más fuerte que ha
acontecido sobre la faz de la tierra.

Según leemos en el versículo catorce, el apóstol Juan


dice que a la mujer (la nación de Israel) se le dieron las
dos alas de la gran águila para huir; podemos recordar
aquí, que cuando el Señor sacó a Israel de Egipto hizo
algo similar, pues nos dice la Escritura en el Libro de
Éxodo 19:4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios,
y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a
mí”.

De modo, que la mano del Señor se moverá de manera


poderosa para salvar a su pueblo de la ira del dragón,
Dios le ha preparado un lugar en el desierto (algunos
enseñan que Israel se refugiará en la antigua ciudad de
Petra en Jordania, recordemos que en este país su
territorio es setenta por ciento desierto), y allí será
sustentada por tres años y medio, tiempo que durará la
Gran Tribulación y aquella intensa persecución contra
el pueblo hebreo.

Una pregunta interesante que surge aquí es: ¿Cómo


será sustentada la nación Israel en medio de una
intensa persecución y en un difícil desierto? No
podemos olvidar que Dios no cambia, él es el mismo
ayer, hoy y por los siglos, y así cómo protegió y
preservó a Israel por el desierto cuarenta años, es
poderoso para cuidarlo otra vez por tres años y medio.

Según nos dice la Biblia en los versículos quince y


dieciséis, la serpiente o dragón arroja de su boca, tras
la mujer, agua como un río, es un símbolo de las
ordenes que dará el diablo (mediante la persona del
Anticristo) a los ejércitos del mundo (que fluirán como
un río) que están en contra de la nación de Israel para
perseguir y destruir al pueblo de Israel.

La palabra de Dios nos enseña que la tierra ayuda a la


mujer y se traga el río que el dragón había lanzado; esto
quizá sea una referencia al uso que Dios hará de sus
recursos terrestres para destruir y detener aquellos
ejércitos (quizá estamos hablando de pestes,
catástrofes naturales, intensas tormentas, entre otras
cosas).

Otra posibilidad, es que esto haga referencia a los


países amigos de Israel que le ayudarán en estos
difíciles tiempos, lo cual será complicado, a no ser por
un respaldo sobrenatural de Dios, pues los ejércitos del
anticristo serán los más poderosos y grandes que se
han visto sobre la tierra.

Finalmente, el versículo diecisiete nos dice “El dragón


se llenó de ira y se fue a hacer guerra contra el resto de
la descendencia de ella, los que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el testimonio de
Jesucristo”.
Por lo tanto, podemos ver que ante la frustración de no
poder destruir al pueblo de Israel, el dragón se llena de
ira y dirige ahora su ataque contra el resto de la
descendencia de ella, es decir, aquellos que durante la
Gran Tribulación guardarán los mandamientos de Dios
y el testimonio de fe en el Señor Jesucristo.

Conscientes de la batalla espiritual y de la victoria en


Cristo, es necesario adiestrarnos en el uso de las armas
espirituales con que Dios nos ha equipado, y caminar
en la fuerza y victoria que el Señor Jesucristo alcanzó
en la cruz.

La batalla en las regiones celestes


El pueblo de Dios debe mantener un sano equilibro en la
vida de fe. Pues, por ausencia de éste se cometen
muchos y grandes errores. Por eso, también debemos
ser conscientes de que tenemos un frente de batalla
que es nuestra propia naturaleza carnal (la cual
debemos diariamente someter a Cristo).

El otro frente de batalla es el espiritual. Al respecto


vamos a desarrollar este tema: La batalla en las
regiones celestes.

Definición de “regiones celestes”.


Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”.

Regiones celestes: “Ámbito espiritual, morada o


espacio de los espíritus, dónde se desarrolla la batalla y
se determina la vida natural, pues su relación es
directa”.

Es muy interesante observar, que es la Epístola a los


Efesios el escrito que más nos hace conscientes de los
lugares celestiales, y nos enseña que en ese ámbito
estamos sentados juntamente con Cristo. Es posición
de autoridad. Por ejemplo, los reyes y jueces se sientan
para juzgar.

También en esas regiones celestes es donde se libra la


batalla espiritual. Los versículos en donde aparece la
expresión “regiones celestes” son Efesios 1:3, 20; 2:6;
3:10, 6:12.

La palabra de Dios nos enseña que la actitud de


satanás es de continua rebelión (en el pasado, en el
cielo de Dios, hoy en las regiones celestes y mañana
como anticristo en la tierra).

La armadura de Dios.

Efesios 6:13 “Por tanto, tomad toda la armadura de


Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo
acabado todo, estar firmes”.

Composición de la armadura de Dios y explicación


histórica.

En términos generales, la mayoría de interpretaciones


de ésta porción bíblica, nos hacen pensar en la
armadura del soldado romano, completamente
equipado para la batalla. Pablo utiliza esta figura para
revelarnos la verdad de la armadura espiritual del
cristiano; veamos de modo breve las partes que la
componen.

Efesios 6:14-17 “Ceñidos vuestros lomos con la verdad,


y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies
con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo,
tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos
los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la
salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de
Dios”.

En primer lugar, vemos el cinto de la verdad, este era un


cinturón que sostenía la túnica en su lugar, y de donde
colgaba la vaina o envoltura donde se llevaba la espada.
Ésta verdad debe tenerse en cuenta en dos
perspectivas: Cristo como verdad salvadora, y la
verdad como integridad o rectitud del soldado.

En segundo lugar, se nos menciona la coraza de


justicia. La coraza en la armadura del soldado romano
era la que protegía los órganos vitales de la región
torácica. De acuerdo a la Escritura, la justicia es la
coraza del cristiano; es la justicia de Dios asignada al
hombre por su fe en la obra del Señor Jesucristo, y la
justicia como rectitud moral y honestidad del creyente.

En tercer lugar, se nos presentan las sandalias del


evangelio. En el caso del soldado romano eran aquellas
que protegían los pies, y proporcionaban agilidad y
seguridad. La palabra “apresto” hace referencia a la
disposición; las sandalias nos hablan de caminar,
avanzar llevando el evangelio de la paz por todo el
mundo.

En cuarto lugar, se nos presenta el escudo de la fe.


Aquí, el escudo del soldado era un escudo grande y
largo que protegía todo el cuerpo de la persona. Y se
mencionan los dardos de fuego, estos son flechas
untadas con brea que eran lanzadas encendidas contra
el ejército enemigo.

Para el cristiano el escudo de la fe se refiere a una fe


segura y firme en Dios y su poder, la cual sostendrá al
cristiano ante los ataques de las tinieblas, y lo librará de
los mensajes y pensamientos de maldad.

En quinto lugar, se nos menciona al yelmo de la


salvación. Para el soldado era aquel casco que protegía
la cabeza en el tiempo de ataque y confrontación. Es la
conciencia de la salvación y la protección que la misma
brinda por la fe en la completa obra de Cristo.

En sexto lugar, se nos presenta la espada del Espíritu.


La espada era el arma que cargaba el soldado para la
lucha cuerpo a cuerpo. El pasaje bíblico nos dice que
es la Palabra de Dios; en el idioma griego se utiliza aquí
el término “rhema” (revelación de Dios), la cual debe
ser usada con destreza por el cristiano, así como lo hizo
el Señor Jesús cuando fue tentado en el desierto por el
diablo.

Debemos ser conscientes de la realidad e importancia


espiritual de este equipamiento. Es interesante que la
Biblia la llama: “la armadura de Dios”, es la armadura
que Dios provee a los suyos. No es algo natural, es
espiritual. El Señor ha revestido a sus hijos para
avanzar y vencer.

Debemos observar que el versículo dieciocho está


unido a todo lo anterior, por eso dice: “orando en todo
tiempo”. Entonces, además de mantener vestido de su
armadura, el soldado de Dios debe permanecer
vigilante y fortalecido, esto se logra a través de la
oración. El cristiano no debe descuidar su comunión
permanente con el Señor.

La batalla contra los poderes de las tinieblas.

La Escritura nos revela la estructura espiritual del reino


de las tinieblas.

Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre ni


carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”.
Este pasaje bíblico nos describe en detalle una
estructura espiritual demoníaca, un orden en el reino de
satanás. Recordemos que el mismo Señor Jesús dijo:
“Si el reino de la tinieblas está dividido ¿cómo
permanecerá?”. De modo que cuando Satanás cae,
diseña un reino de muerte, de tinieblas y procura imitar
la estructura de Reino de Dios que él conoció cuando
estaba en el cielo al servicio del Señor.

Veamos ahora lo que significa y cuál es la función de


cada una de las partes de aquella estructura
demoniaca.

En primer lugar se nos menciona a los “Principados”,


término traducido de la palabra griega “Arque”, que
además quiere decir: primero, príncipe, magistrado,
dominio, punto de comienzo (se habla entonces de los
seres de más alto rango y orden en el reino demoniaco).

En el Libro del profeta Daniel 10:12-13 se nos muestra el


gobierno satánico a través del principado (espiritual) de
Persia, que gobernaba, cubría o ejercía su dominio
sobre una gran extensión de tierra en aquel tiempo.
Aquel capítulo también hace mención del príncipe de
Grecia.

En segundo lugar, se nos muestra a las “potestades”,


palabra traducida del término griego “Exousía”, que
además traduce: autoridad, facultad, poder
gubernamental, implica autoridad delegada, hace
referencia a aquellos que reciben poder o hacen la
voluntad de los jefes de mayor rango).

En tercer lugar, vemos a los “gobernadores de las


tinieblas”, expresión traducida de la palabra griega
“kosmokrátor”, que además quiere decir: gobernador
de éste mundo, en la literatura griega: “señor del
mundo”. Indicándonos que desde su ámbito de maldad
y pecado, gobiernan e influencian la vida de la
humanidad en la tierra.

En cuarto lugar, se nos presentan a las “huestes de


maldad”, haciendo referencia a las huestes angelicales,
no físicas, poderes sobrenaturales, inferiores a Dios,
cuya naturaleza y propósito es fomentar la maldad. Se
traduce de la palabra griega “poneros”, que significa:
depravación, perversión, pecado y maldad.

Como podemos ver, el Señor Jesús nos revela la


estructura y orden del reino satánico, y también nos
enseña acerca de la armadura espiritual y de las
estrategias para caminar en victoria, conquista que él
ya alcanzó en la cruz del calvario.

La batalla espiritual es una realidad, y su incidencia en


nuestra vida natural y diaria es evidente. El Señor
Jesucristo venció, y al resucitar nos dio la autoridad
para reprender las obras de las tinieblas. Como iglesia,
tenemos la responsabilidad de ejercer esa autoridad, y
con el poder y guianza de Dios podemos avanzar sobre
todo poder del enemigo.
Un aspecto importante de la batalla espiritual, es la que
se circunscribe a un territorio. Estudiemos ahora la
batalla territorial.

La batalla territorial.
El ministerio territorial del Señor Jesús: “Y recorrió
Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de
ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando
toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se
difundió su fama por toda Siria; y le trajeron a todos los
que tenían dolencias, los afligidos por diversas
enfermedades y tormentos, los endemoniados,
lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha
gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea
y del otro lado del Jordán”, Mateo 4:23-25.

Este pasaje bíblico nos muestra varios aspectos acerca


del poderoso ministerio del Señor Jesús en Galilea,
veamos:

Es el ministerio que expresa el deseo de Dios: libertad,


sanidad, restauración, para Israel y para las demás
naciones.
Aquel territorio estaba afligido atormentado (lo vemos a
través de las enfermedades, las dolencias, los
lunáticos; en fin, había una gran actividad demoniaca).
Sus habitantes no sólo recibieron un milagro de Jesús,
sino que conocieron al Salvador, al Dador de la vida
eterna, la luz de Cristo resplandeció en aquel territorio.
Es interesante, que cuando el Señor Jesús estaba
liberando al endemoniado gadareno, los demonios que
habían en aquel hombre le rogaban que los enviase a
los cerdos, su líder demoniaco llamado Legión “le
rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella
región”, Marcos 5:10.

Vale la pena preguntarnos ¿por qué su insistencia para


que no fueran expulsados de aquel territorio?
Considero personalmente, que se debía a que aquel
territorio les había sido asignado.

La batalla espiritual y la conquista de Galilea.

La Sagrada Escritura nos enseña que el Señor Jesús,


guiado por el Espíritu Santo se establece en la región
de Galilea: “Cuando Jesús escuchó que Juan estaba
preso, volvió a Galilea”, Mateo 4:12.

Respecto a Galilea, podemos decir que estaba ubicada


al norte de Israel, muy distante de la ciudad de
Jerusalén.

En cuanto a su ascendencia y cultura, Galilea era


llamada también “Galilea de los gentiles”, esto debido a
la mezcla de los israelitas con los cananeos.

Galilea fue un lugar de continuas rebeliones, por lo cual


los gobernantes romanos ejecutaban reprensiones
sangrientas. Por ser “mezclados” era un territorio
menospreciado por los judíos de Jerusalén. Aquella
región tenía poca escolaridad.

Debemos tener en cuenta que aquella confrontación


espiritual estaba profetizada.

“y dejando Nazaret, vino y habitó en Capernaum, en la


región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo
dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de
Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado
del Jordán, Galilea de los gentiles: el pueblo asentado
en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región de
sombra de muerte, luz les resplandeció”, Mateo 4:13-
16.

Este mensaje profético fue dado por Dios a través del


profeta Isaías, aproximadamente en el año 700 a.C.
(aquí se enseña que los habitantes de Galilea se
mezclarían con otros pueblos), y que de modo especial
sus habitantes estarían oprimidos por el reino de
tinieblas y de la muerte.

Debemos preguntarnos ¿Qué había sucedido con


Galilea? Pues, aquí es llamado “Pueblo que moraba en
región de sombra de muerte y de tinieblas” ¿cómo llegó
a ése estado espiritual? Probablemente fue la idolatría,
la ausencia de un verdadero culto a Dios, la influencia
de otras naciones, entre otras cosas.

¿De qué manera el Señor Jesús asumió ésta batalla?


La Biblia nos dice que él lleno del Espíritu Santo:
“Jesús, después que fue bautizado, subió del agua; y he
aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de
Dios que descendía como paloma, y venía sobre él”,
Mateo 3:16.

El Señor Jesús oró y ayunó. “Entonces Jesús fue


llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por
el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y
cuarenta noches”, Mateo 4:1-2.

Sin lugar a dudas, además de ser tentado por el diablo,


fue aquel periodo un tiempo de confrontación espiritual;
pues, es significativo que allí en Galilea empezará su
ministerio (teniendo conocimiento de aquel territorio
era gobernado por las tinieblas y la muerte).

También nos dice la Biblia que al terminar éste ayuno,


según Lucas 4:14 “Jesús volvió en el poder del Espíritu
a Galilea”.

El Señor Jesús siguió la dirección del Espíritu Santo.

Recordemos que la Sagrada Escritura nos dice en


varios pasajes que: “Jesús, lleno del Espíritu Santo”,
“Jesús volvió en el poder del Espíritu Santo”, él dijo: “El
Espíritu el Señor está sobre mí” y “por el Espíritu de
Dios yo echo fuera los demonios”; indicándonos que la
batalla espiritual requiere la unción, capacitación e
instrucción del Espíritu Santo de Dios.
Nuestro Señor Jesucristo enfrentó estas batallas y
venció, él nos enseña cómo hacerlo, y hoy día nos ha
dado la autoridad contra las tinieblas para liberar
regiones y conquistarlas para el Señor, esto es parte de
la extensión de su reino en la tierra.
Capítulo 8: La guerra espiritual de Jesús en su
ministerio terrenal.

1) Jesús expulsa los demonios del gadareno.

Según el Evangelio de San Marcos, los discípulos del


Señor Jesús acaban de atravesar una fuerte tormenta
en el mar de Galilea, fue una tormenta que ninguno de
ellos esperaba, tampoco lograron verla antes de
embarcarse (debemos tener en cuenta que ellos eran
pescadores de éste mar).

Aquella fuerte tormenta fue un obstáculo a superar en


el camino a Gadara, lugar de uno de los más grandes
milagros en el ministerio del Señor Jesús; pero, el
enemigo les estorbó e intentó su muerte en aquel mar,
procuraba por lo menos hacerlos volver a tierra.

Es muy importante que siempre tengamos en cuenta


que detrás de grandes obstáculos, hay grandes
victorias y conquistas.

Nos dice la palabra de Dios: “Cuando vio, pues, a Jesús


de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran
voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios
Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo”,
según el evangelio de Marcos 5:6-8.
La Sagrada Escritura nos enseña la realidad de la
guerra en el mundo espiritual, y Dios requiere un
ejército con actitud y capacidad de batalla. El término
“Gadarenos” viene de “Gad”, la cual es una de las doce
tribus de Israel; es decir, los gadarenos ancestralmente
hablando, eran pueblo de Dios, ellos habitaban en esta
tierra que les fue entregada como herencia, allí
crecieron y se desarrollaron.

Es muy interesante destacar que el significado de Gad


es “tropa, ejército, soldados”, es decir: un ejército de
Dios. Éste era el diseño y oficio de los gadarenos, ser
soldados o guerreros; sin embargo, ellos se dedicaron a
apacentar cerdos, o por lo menos era lo que hacían en
el tiempo de Jesús.

En la palabra de Dios, los cerdos representan lo impuro


e inmundo), seguramente dieron lugar al pecado,
idolatría, etc; y vino a ser un territorio dominado por los
espíritus inmundos.

Por lo tanto, podemos concluir que los de la tribu de


Gad, aunque tenían el diseño de soldados no estaban
del lado de Dios para cumplir su comisión y diseño, más
bien estaban engañados e influenciados por el
enemigo, en contra de la voluntad del Señor, y
desempeñaban un propósito contrario para el cual
fueron diseñados por el Creador.

Debemos tener presente que la guerra espiritual es real


y se desarrolla en un marco de legalidad. Veamos al
detalle cuando el Señor dijo:

“Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y le respondió


diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le
rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella
región… Y le rogaron todos los demonios, diciendo:
Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos”,
según el Evangelio de San Marcos 5: 9-12.

En este pasaje de la Biblia, podemos observar varias


cosas muy importantes:

Los demonios o espíritus inmundos que estaban en


aquel hombre reconocieron al Señor Jesús, se sujetan a
su poder y a su autoridad (la guerra espiritual no es
producto de la imaginación, es real, y sus efectos se
ven en el mundo natural).

En una sola persona pueden habitar muchísimos


espíritus inmundos (la palabra “legión”, era un término
para designar una tropa de tres mil a seis mil soldados
romanos).

Estos demonios solicitan al Señor no ser expulsados de


aquella región; aspecto que nos muestra su preferencia
por aquel territorio. Lo más probable, pienso yo, es que
habían sido designados o delegados por el diablo para
gobernar y traer destrucción sobre aquella tierra
específicamente.

Otra pregunta que podemos hacernos es: “¿Por qué


escogen los cerdos?”. Criar cerdos, era la principal
actividad económica de aquella región. Esto nos deja
ver que era de mayoría gentil (o no hebrea), pues los
judíos no criaban ni cuidaban cerdos. Para la
mentalidad hebrea, el cerdo representaba inmundicia,
impureza, pecado y perversión.

Los espíritus inmundos procuran un ambiente de


acuerdo a su naturaleza, por eso son llamados también
“espíritu inmundos” (son seres espirituales que moran
en donde la inmundicia, la maldad, el pecado, la
inmoralidad, abundan.

De igual modo, el pasaje bíblico, nos enseña que la


victoria en Cristo requiere decisiones firmes en Dios. La
Biblia nos narra que después de que aquellos demonios
entraron en los cerdos, éstos se lanzaron por un
precipicio, de tal modo que los habitantes de Gadara y
sus entornos, decidieron que Jesús se fuera, para
asegurar el bienestar de sus cerdos.

“Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus


contornos”, Marcos 5:17.

Es decir, sí el Señor Jesús se quedaba allí, quizá su


negocio estaba en riesgo, y prefirieron que el Maestro
se fuera.

En la actualidad ocurre lo mismo; muchos prefieren que


el Señor Jesús siga su camino o se devuelva, para no
ver afectados sus “intereses materiales y carnales”.
Sin lugar a dudas, seguir al Señor Jesús y vivir para él
requiere decisiones firmes; pero, cuando lo hacemos
vemos los mejores y más grandes resultados; pues
aquel hombre “endemoniado” de Gadara, fue liberado y
restaurado, para la gloria de Dios y testimonio en
aquella región.

La Sagrada Escritura nos enseña que el Señor


Jesucristo vino a deshacer las obras del diablo, él vino
a traer libertad para los cautivos. El Señor delegó
autoridad en su Iglesia, y por eso debemos caminar en
su poder, y por la unción del Espíritu Santo sanar
enfermos y echar fuera demonios. Nada ni nadie puede
resistir el poder de Jesucristo el Señor.

2) Jesús libera a un hombre que tenía


espíritu inmundo.
Recordemos que nuestro Señor Jesucristo dijo en
cierta ocasión: “No puede el Hijo hacer nada por sí
mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo
que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”,
según el Evangelio de Juan 5:19).

Estas palabras nos indican que al mirar el ministerio de


Jesús en los evangelios, podemos ver la voluntad del
Padre hacia la humanidad expresada. El Padre celestial
desea la sanidad, la salvación, la liberación y la
bendición para sus hijos.
Como podemos leer en los evangelios, el Señor Jesús
andaba sanando, restaurando y liberando a los cautivos
y afligidos por el reino de las tinieblas. Los evangelios
nos enseñan que alrededor de él, casi siempre, había
una multitud que procuraba tocarlo o que esperaba el
toque suyo, porque poder salía de él para sanar y para
liberar a las personas de sus cadenas de opresión y de
toda esclavitud espiritual.

Nos enseña la Escritura, según el Evangelio de San


Marcos: “Y entraron en Capernaúm; y los días de
reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se
admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como
quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Marcos
1:21-22.

Se destaca en primer lugar, su trabajo de enseñanza. El


Señor Jesús es maestro por excelencia, Dios siempre
nos está enseñando. Y mientras estuvo en esta tierra, la
enseñanza fue un aspecto marcado en su ministerio en
Israel.

Nos dice la Biblia que en esta ocasión estaba Jesús


enseñando en una sinagoga; y considerando que los
participantes de un culto en una sinagoga eran
hebreos, además de los gentiles convertidos a la fe
hebrea, podemos decir entonces que todos en ese
lugar tenían conocimiento de la ley de Dios, oraban y
cantaban al Señor.

El pasaje bíblico nos dice que los oyentes se admiraban


de su doctrina, Jesús no enseñaba como los escribas y
los fariseos. Las enseñanzas de ellos eran
decepcionantes y generaban frustración.

Porque escribas y fariseos enseñaban rutinas religiosas


pesadas y en exceso, y con todo eso, más bien alejaban
a los hombres de Dios en vez de acercarlos. Además,
ellos imponían pesadas cargas que no querían llevar, ni
siquiera mover; eran enseñanzas que afligían a las
personas y provocaban mayor opresión.

Por el contrario, las enseñanzas del Señor Jesús


generaban vida en sus oyentes, su palabra actuaba
como una poderosa espada que daba libertad, sanidad,
restauración y reconciliación con el Creador. Cuando
exponemos nuestro corazón a la palabra de Dios,
somos liberados, sanados, restaurados y
transformados.

Sólo Cristo con su poder y con su palabra genera


verdadera libertad. Nos dcie la Biblia en el Evangelio de
San Marcos: “Pero había en la sinagoga de ellos un
hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo:
Ah, ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has
venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de
Dios”. Marcos 1:23-24.

Específicamente, nos narra la Biblia que en aquella


sinagoga había un hombre, era un hebreo o un prosélito
(prosélito es aquel gentil [o no hebreo] convertido a la
fe de Israel); él asistía a la reunión que se celebraba allí
cada semana, también era conocedor de la ley de Dios,
cantaba y oraba al Señor.
No nos dice el pasaje, cómo ni por qué, él llegó a ser
una persona cautiva y afligida espiritualmente.

Nos relata el pasaje bíblico que él tenía un espíritu


inmundo, no sabemos de qué manera exactamente lo
atormentaba; pero aun en aquella condición, podía ir al
culto en la sinagoga, y alabar a Dios. Tampoco nos
enseña la Escritura cuánto tiempo tenía en aquella
condición.

Aquel día fue a la sinagoga para realizar su culto a Dios.


Aquel día fue diferente, pues allí estaba el mismo Señor
Jesucristo predicando el mensaje del Señor. Su
gloriosa presencia y su poderosa palabra, estaban
tocando las vidas, transformando las mentes, y
rompiendo cadenas de las tinieblas que estaban
afligiendo y atormentado a muchos de los asistentes.

Ante el poder y la gloria del Señor Jesucristo, el espíritu


inmundo que estaba en aquel hombre no soportó más
aquella gloria de Dios, y se puso en evidencia
levantando su voz con fuerza diciendo:

“¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has


venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de
Dios”, según el Evangelio de Marcos 1:24.

Estas palabras son expresiones que debemos observar


al detalle. En primer lugar, en aquel hombre había
varios espíritus inmundos, pues la pregunta fue en
plural: ¿Qué tienes con nosotros?
En segundo lugar, podemos ver que aquellos espíritus
inmundos conocían al Señor por su nombre, Jesús
nazareno (entonces, estos demonios conocen a las
personas incluso por su nombre).

Y en tercer lugar, vemos que le preguntan al Señor que


si ha venido para destruirlos. Ellos saben que un día
serán destruidos (es decir, juzgados y condenados para
siempre).

Podemos concluir entonces que, en una sola persona


pueden haber varios espíritus inmundos (podemos
traer a memoria, el hecho de que de María Magdalena
habían salido siete demonios, según Lucas 8:2); y
también que los espíritus inmundos tienen intelecto.

Destacamos la expresión a través de la cual ellos


preguntan: ¿Has venido para destruirnos? Aquí el
término “destruirnos” no significa literalmente extinguir
o desaparecer por completo. En este versículo, la
palabra se traduce del término griego “apolumi”, que
además significa: perder, arruinar; es decir, el Señor los
despojaría de su poder o autoridad sobre esa persona,
y con la cual causan el tormento.

La palabra de Dios nos dice además que el Señor


Jesucristo ha venido para a salvarnos de la
condenación eterna, también ha venido para deshacer
las obras del diablo, como bien lo leemos en 1ª de Juan
3:8 “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer
las obras del diablo”.
En este versículo, el término “deshacer” se traduce de
la palabra griega “luo”, que además significa: soltar de
las cadenas, derribar, quitar, desatar, poner fin a.
Entonces, el Señor Jesús ha venido para quitar las
cadenas, para derribar el cautiverio, para romper las
ataduras y soltar de las cadenas a todo cautivo por el
diablo.

El texto destaca también el inmenso poder y autoridad


que existe en la palabra de Dios. Nos dice el Evangelio
según San Marcos: “Pero Jesús le reprendió, diciendo:
Cállate, y sal de él. Y el espíritu inmundo, sacudiéndole
con violencia, y clamando a gran voz, salió de él”.
Marcos 1:25-26.

Con su poder y mediante la expresión de su palabra, el


Señor Jesús reprendió el espíritu inmundo y le ordenó
salir de aquel hombre. Como observamos, la palabra de
Dios es poderosa para liberar, restaurar, sanar y
muchas otras cosas.

Vale la pena traer a colación, lo que nos dice el


Evangelio según San Mateo: “Y con la palabra echó
fuera los demonios, y sanó a todos los enfermos”
(Mateo 8:16), y también en el Libro de los Salmos se nos
dice: “Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su
ruina”.

Al leer los evangelios podemos ver que el Señor Jesús


ejerció con poder la autoridad que el Padre celestial
había depositado en él. Debemos tener en cuenta, que
cuando Cristo resucitó también le delegó a su iglesia
poder y autoridad, pues él dijo: “En mi nombre echarán
fuera demonios”. Por tanto, la iglesia debe caminar
como él anduvo.

Nos narra la Biblia que ante la presencia, poder y


autoridad del Señor Jesús aquel espíritu inmundo
sacudió a aquel hombre fuertemente, y levantando su
voz salió de aquella persona. El demonio fue derrotado
y expulsado.

No se puede perder de vista su objetivo, Cristo ha


venido para dar perdón, salvación, vida eterna por la fe
en él, y también ha venido para romper las ataduras
espirituales o las cadenas que afligen a las personas,
situaciones que les impiden vivir para Dios, y que
estorban su caminar hacia la victoria y propósito en
Cristo Jesús.

Es importante tener en cuenta que una liberación no


tiene que ser necesariamente seguida o acompañada
de una manifestación física o de una evidencia física
externa; lo más importante, es disponer el corazón para
que el poder de Dios rompa toda influencia del maligno
en una persona, y así avanzar hacia la libertad que
Jesucristo ha venido a dar.

Ante la libertad dada por el poder de Dios, debemos


disponer el corazón para lo nuevo que Dios traerá.

Nos dice la Biblia en el Evangelio según San Marcos: “Y


todos se asombraron, de tal manera que discutían entre
sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es
esta, que con autoridad manda aun a los espíritus
inmundos, y le obedecen? Y muy pronto se difundió su
fama por toda la provincia alrededor de Galilea”.
Marcos 1:27-28.

A la luz de las Sagradas Escrituras, sin duda alguna,


entregar la vida al Señor Jesús se convierte en el
suceso más importante de nuestra existencia en esta
tierra. Sin embargo, debemos tener en cuenta que es el
primer paso, en el mejor camino que podemos
transitar.

Conocer a Jesucristo y nacer de nuevo, es el primer


paso; después y guiados por él nos enseñará grandes
cosas. También ha sido enviado el Espíritu Santo,
nuestro Consolador, para enseñarnos e instruirnos en
todas las cosas que Dios nos ha concedido.

Las personas que estaban presentes en aquella


sinagoga, llevaban años asistiendo, tenían
conocimiento de la Biblia (Antiguo Testamento hasta
aquel momento), cantaban al Señor, levantaban sus
oraciones a Dios; sin embargo, ellos no tenían
conocimiento de estas cosas espirituales.

Debemos observar algo muy importante, y es que el


hecho de que ellos no conocieran el asunto, no los hizo
exentos de padecer sus resultados y efectos.

Como podemos leer, ellos no tenían conocimiento de los


espíritus inmundos o de cómo ser libres, pero en aquel
hombre habitaba un demonio, y probablemente por
muchos años.

Con toda razón expresa el profeta Isaías por el Espíritu


de Dios: “Mi pueblo es llevado cautivo por falta de
conocimiento”, además dice el apóstol Pablo: “No
podemos ignorar las maquinaciones del enemigo”.

Como nos enseña la escritura, el nombre del Jesucristo


el Señor fue divulgado y conocido en toda aquella
región, y ese sigue siendo su deseo hoy, pues sólo la fe
en él da salvación y vida eterna a todo ser humano.

El Señor Jesús se hizo hombre para dar su vida en


rescate por muchos. Entregó su vida y derramó su
sangre en la cruz del Calvario para limpiarnos de todo
pecado, murió para darnos vida y resucitó de los
muertos al tercer día.

El mismo Señor Jesucristo volverá por segunda vez, y


estaremos para siempre con él. Él desea la salvación de
toda persona y la libertad de todo cautivo.

3) Jesús rompe las ligaduras espirituales.

El Señor Jesús es por excelencia restaurador.


Recordemos que “En el principio la tierra estaba
desordenada y vacía”, pero Dios restauró todas las
cosas, y al final dice la Escritura: “y vio todo lo que
había hecho y he aquí era bueno en gran manera”. Todo
lo que Dios hace es bueno, y ante lo dañado evidencia
su amor y poder, restaurando.

Consideremos ahora, el caso de un hombre con una


ligadura o atadura en su lengua. Nos dice el Evangelio
según San Marcos 7:31-32 “Volviendo a salir de la
región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea,
pasando por la región de Decápolis. Y le trajeron un
sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano
encima”.

Este hombre era sordo, tartamudo, cautivo espiritual y


rechazado social. Al considerar su vida, podemos
compararla con nuestra vida antes de conocer al Señor
Jesucristo.

Hablamos de corazones heridos, enfermos por el


pecado, cautivos del rencor, de la amargura, de los
vicios, entre muchas otras cosas. Sin duda, su
autoestima estaba muy baja, y la visión de su futuro era
completamente nefasta.

Debemos destacar que todo esto le afectaba tanto, que


él no es quien viene a Jesús, a él lo trajeron (entonces,
fue la fe de otros la que lo llevó ante Jesús). Lo más
probable, es que debido a su condición lo consideraban
bajo el juicio del Señor o bajo maldición, y por lo tanto,
era rechazado y aislado, además de estas cosas, la
barrera lógica de no poder oír, ni hablar.

Consideremos ahora, la obra del Señor Jesús.


Nos dice la Escritura en el Evangelio de Marcos 733a:
“Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las
orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua”.

Debemos destacar ésta acción de Jesús, él Señor lo


separa de la multitud. En muchos pasajes de la Biblia,
Dios habló a sus hijos, a sus siervos en un momento de
separación; por ejemplo, a Moisés, a Elías, a Jacob.

Esta acción, nos recuerda que en medio del ruido de la


multitud y velocidad de nuestra era, apartarnos para
escuchar al Señor es muy importante.

Seguidamente, el Señor Jesús ministró sus oídos y su


lengua, como nos dice Marcos 7:33b “metió los dedos
en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua”.

Es muy interesante observar que el Señor Jesús


ministró los sentidos en los cuales el hombre estaba
afectado.

Creo que todos necesitamos ser ministrados en


nuestros oídos, esto nos ayudará a escuchar a Dios,
debemos ser ministrados también en nuestras lenguas
para hablar lo correcto y edificante, pues algunos oídos
no oyen a Dios y algunas lenguas hablan lo incorrecto.

Debemos también tener en cuenta el orden en que el


Señor Jesús ministró a éste hombre: primero sus oídos,
y luego su lengua. Esto nos enseña que debemos
primero oír, y luego hablar. Por eso, el Señor le repitió
en el mensaje a las siete iglesias de Apocalipsis: “el que
tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

El pasaje bíblico nos sigue diciendo que: “y escupiendo,


tocó su lengua”. Seguramente, esta acción nos
sorprende, pero así actúa nuestro Dios, él se mueve de
diversas maneras, como él quiere y cuando quiere, él es
Dios soberano.

Vemos al Señor Jesús intercediendo y declarando con


poder su palabra (armas espirituales fundamentales).
Nos dice el Evangelio de Marcos 7:34-35 “y levantando
los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé
abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se
desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien”.

La Escritura nos dice que el Señor Jesús “gimió”,


término que se traduce de la palabra griega “stenazo”,
la cual es una expresión de un sentimiento interno de
dolor, hablamos de una intercesión en lo profundo del
ser.

Nos dice además el texto: “Alzó sus ojos al cielo”, señal


de dependencia de Dios Padre. Reflexionemos: Sí Jesús
dependió del Padre, mientras estuvo en la tierra ¿será
posible nosotros hacerlo de otra manera? Recuerda:
Separados de Dios nada podemos hacer.

Seguidamente, el Señor Jesús declara la palabra: “Sé


abierto”, y lo que estaba cerrado se abrió y lo que
estaba atado se soltó. Consideremos entonces el
proceso: separación, oír a Dios, intercesión, declarar la
palabra, y luego veremos la activación del milagro.

El Señor Jesús todo lo hace bien todo lo hace por amor.


Nos dice el Evangelio según San Marcos 7:36-37 “Y les
mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les
mandaba, tanto más y más lo divulgaban. Y en gran
manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho
todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar”.

El Señor Jesús se cuidó de la manifestación como el


Mesías. Era el tiempo de ser siervo que iba a la cruz. El
otras ocasiones intentaron tomarlo y hacerlo rey, pero
él desaparecía. Él no vino a ser coronado en aquel
omento, vino a dar su vida en rescate por nosotros.

Finalmente, nos dice la Biblia: “Se maravillaban,


diciendo: Bien lo ha hecho todo”, Cristo todo lo hace
bien, aunque hay momentos en los que no
comprendemos su obra, otras veces podemos dudar,
quizá en otros momentos decimos “no es posible”, y tal
vez digamos ¿Por qué estoy pasando por esto? Pero,
Dios es amor, soberano y todopoderoso, al final,
veremos que él todo lo hace bien.

4) Jesús nos revela las obras y estrategias de los


demonios.

La palabra de Dios nos enseña muchos ejemplos de


victoria, Moisés venció a Amalec en el desierto, Josué
venció a los ejércitos de Canaán, David derrotó al
gigante Goliat, nuestro Señor Jesucristo derrotó al
diablo en la cruz; por todo esto, podemos decir que la
voluntad de Dios es nuestra victoria.

Lamentablemente, podemos también ver que en ciertas


ocasiones el pueblo de Israel fracasó. Por ejemplo, ellos
conquistaron la ciudad de Jericó, pero perdieron la
batalla contra la ciudad de Hai, una ciudad mucho más
pequeña (esto sucedió por haber desobedecido al
Señor en cuanto al anatema).

La Escritura misma nos enseña que no podemos


ignorar las maquinaciones del maligno y sus demonios;
por el contrario, en Cristo somos vencedores.

Estudiemos ahora las verdades y las maneras en que


los demonios actúan contra las personas.

El ser humano viene a ser como una casa o morada;


esto se nos dice desde el Antiguo Testamento, en
donde encontramos muchas figuras y sombras que
apuntan a las verdades y revelaciones que se nos
enseñan en el Nuevo Testamento; pues Dios no sólo ha
querido vivir con el hombre, sino en el hombre.

Consideremos por ejemplo, los que nos enseña el Libro


de Éxodo 25:1-2, 8 “Jehová habló a Moisés diciendo: Di
a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo
varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis
mi ofrenda… Y harán un santuario para mí, y habitaré
en medio de ellos”.
En este caso, podemos ver el tabernáculo como figura
de lo que venimos diciendo, por su ubicación (en medio
de las doce tribus), por su estructura (compuesto por
tres partes como el ser humano), y por su objetivo
(habitación para Dios en la tierra), el Señor nos enseña
que su anhelo ha sido y es morar en el hombre.

Considerando ahora el Nuevo Testamento, se presenta


al cristiano como templo del Espíritu Santo, según 1
Corintios 6:19-20

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu


Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y
que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados
por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y
en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

La misma naturaleza y la Biblia, nos enseña que los


templos (al igual que nuestras casas) tienen puertas de
acceso y salidas. De igual modo, el ser humano como
casa tiene puertas, por las que entran y salen muchas
cosas.

El Evangelio de Mateo nos enseña que los espíritus


inmundos requieren cuerpos (moradas), Mateo 12:43-45

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por


lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces
dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la
halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y
toma consigo otros siete espíritus peores que él, y
entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel
hombre viene a ser peor que el primero”.

En primer lugar, destacamos la expresión: “anda por


lugares secos buscando reposo”, pues desde el idioma
griego bíblico puede traducirse: “anda por lugares
secos procurando hallar descanso y alivio” y al no
hallar lo que desea, piensa y decide: “volveré a mi
casa” (el espíritu inmundo considera al hombre como
su casa).

En segundo lugar, debemos destacar las condiciones


en las cuales el espíritu inmundo al volver encuentra la
casa (o sea la persona en quien habitaba antes); nos
dice la Biblia que estaba la casa “desocupada, barrida y
adornada” (en orden y limpia).

Con toda razón nos dice el Señor a través del apóstol


Pablo: “No os embriaguéis con vino en lo cual hay
disolución, antes bien sed llenos del Espíritu Santo”, la
casa (persona) no debe estar desocupada, sino llena
del Espíritu Santo.

Y en tercer lugar, debemos tener presente que así como


Dios nos anhela celosamente, y nos exhorta a
presentarle nuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo y
agradable a Dios; también los espíritus inmundos o
demonios requieren cuerpos para habitar allí, y
desarrollar sus perversas obras y llevar al ser humano a
la destrucción.

¿Cuáles son las puertas de ingreso de los demonios?


El pecado. Las leyes o normas establecidas por Dios
gobiernan todo el universo, y en el mundo espiritual
estas leyes son observadas con total precisión, y la
ignorancia del ser humano al respecto no impide su
acción o efecto.

Todos los ángeles, así como los espíritus inmundos, se


mueven siempre en un marco de legalidad. Por eso, el
quebrantar la ley de Dios sin arrepentimiento real
(sincero y práctico), permite la acción de éstos
espíritus de maldad o demonios.

Algunas de estas puertas o accesos que los demonios


pueden utilizar son:

La falta de perdón.

Nos enseña la Biblia según el Evangelio de Mateo 18:32-


34 “Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo
malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me
rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu
consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces
su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que
pagase todo lo que le debía”.

En este caso, la palabra “verdugos” es traducida de la


palabra griega “basanistés”, término que además
quiere decir: torturador, carcelero, uno que atormenta,
guardia de prisión.
Éste término en la Biblia hace referencia, implica o está
relacionada con las enfermedades, demonios, juicios y
condenación. Es por eso, que el apóstol Pablo en la
Epístola a los Efesios 4:26 nos dice: “Airaos, pero no
pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.

Otras puertas de ingreso para los demonios son:

El ocultismo (es decir, prácticas de brujería, hechicería,


satanismo, y cosas similares).

La inmoralidad sexual.

El desarrollo de prácticas mentales como hipnotismo,


telepatía, adquisición de poderes mentales, síquicos y
otros similares.
Los traumas o heridas emocionales de la vida.
Haciendo referencia a cosas como: el rechazo (físico y
verbal), el abuso sexual, los miedos causados por un
gran impacto emocional, entre otros.

Cuando una persona hace una autoevaluación de su


vida, podemos encontrarnos con que el dolor genera
lloro, enojo, tristeza, y otros sentimientos, dejando en
evidencia las profundas heridas que no han sido
sanadas, las cuales también vienen a ser generadores
de pecados diversos.

Otro aspecto que no podemos dejar de lado, es la


herencia o genética espiritual.
Con esto se hace referencia a aquellas situaciones
tristes que afligen, arruinan, enferman, destruyen a las
familias de generación en generación. También
llamados por algunos: espíritus familiares.

Estamos hablando de maldiciones ancestrales o


acciones de maldad de los antepasados que generan
consecuencias en el presente y a futuro. Por ejemplo,
un muchacho era afectado por un demonio y cuando
Jesús preguntó a su padre: “¿desde cuándo le ocurre
eso?”, el padre le contestó: “desde niño”. Marcos 9:21.

Entonces, desde niño, sin cometer un pecado del cual


culparlo, ya un espíritu inmundo lo afligía y
atormentaba.

La poderosa arma del arrepentimiento y la libertad en


Cristo.

Ante los ataques del enemigo de nuestras almas


debemos actuar con sabiduría, y lo primero que
debemos hacer es quitarle la autoridad al reino de las
tinieblas. Lo primero es el arrepentimiento.

La palabra de Dios nos enseña al respecto: “si


confesamos nuestro pecados, él es fiel y justo para
perdonarnos y limpiarnos de toda maldad”, 1 Juan 1:9.

Estamos hablando entonces de reconocer, confesar,


apartarse y creer en el perdón de Dios. Pensemos: Sí
una puerta se abre, y lo que entra es malo ¿cuál es la
solución? Cerrarla, mediante el arrepentimiento, es
cuando la sangre de Cristo viene a ser aplicada; y
después arrojar o expulsar lo malo que vino.

Este principio lo vemos de manera clara aplicado en el


Antiguo Testamento, según el Libro de Éxodo 12:21-
23, en donde nos dice la Biblia que en la noche de la
salida de Israel de Egipto, Dios dio instrucciones a su
pueblo para que aplicará la sangre del cordero en el
marco de las puertas, y con ésta señal el heridor no
podía ingresar a las casas, no habría entonces juicio ni
muerte.

En segundo lugar, debemos ejercer la autoridad que el


Señor Jesucristo ha delegado a su iglesia.

Como bien sabemos y hemos leído, la solución para el


pecado es un sincero arrepentimiento, y luego debemos
expulsar a los espíritus inmundos en una oración de
autoridad y fe, recordando que en la Escritura el Señor
Jesús nos dice: “en mi Nombre echarán fuera
demonios”.

Sin duda alguna, nuestro buen Dios ha diseñado lo


mejor para sus hijos y ha dado toda la provisión en
Cristo, éste es el tiempo para apropiarnos de su
misericordia y bendición.

5) Superando la obra del destructor.

Es muy importante tener presente las palabras del


Señor Jesús: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar
y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para
que la tengan en abundancia”.

Por lo tanto, la voluntad de Dios para nosotros es vida


abundante, mientras que el propósito del diablo es todo
lo contrario. No podemos ignorar las estructuras
demoniacas, sus planes, ni sus agentes: demonios,
principados y potestades.

La Biblia misma nos enseña que Dios ha dado a su


Iglesia el equipamiento y las estrategias para vencer
estos poderes de las tinieblas y sus emisarios.

En primer lugar, definamos ¿quién es el destructor?

El destructor es un ángel equipado para ejecutar el


juicio divino. Esto nos lo enseña el Libro de Éxodo
12:21-23 que nos dice:

“Y Moisés… les dijo: Sacad y tomaos corderos por


vuestras familias, y sacrificad la pascua... y el dintel y
los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y
ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa
hasta la mañana.
Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando
vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará
Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en
vuestras casas para herir”.

En esta porción de la Biblia podemos observar varias


cosas muy importantes:
El pueblo de Israel sería librado por la fe en la sangre
del cordero (figura de Cristo). Principio que no ha
cambiado.

El juicio iba a venir la nación egipcia (esto se debía a su


idolatría, al ocultismo, la opresión sobre Israel, y por la
rebelión al mandato de Dios, el cual era: “deja ir a mi
pueblo”).

Tener en cuenta siempre, que quien juzga es Dios, pero


para la ejecución del juicio usa al destructor en este
caso.

El nombre “destructor” se traduce del término hebreo


“shajat”, que además quiere decir: heridor, el que
corrompe la moral, el que arruina, el que deja muerte y
destrucción.

Es importante aquí, tener en cuenta que Dios tiene


dominio sobre todos los espíritus, como nos enseña 1
Reyes 22:21-23

“Salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo:


Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Él
dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de
todos sus profetas.
Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y
hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de
mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha
decretado el mal acerca de ti”.
Por lo tanto, debemos considerar que en el cielo hay
una corte o tribunal, donde el Señor Dios está sentado
en su trono y juzga conforme a su palabra y
misericordia. Para aquel tiempo, en la tierra en Israel
existía mentira, engaño, falsa profecía, deseo por el
poder terrenal, pacto con las tinieblas y permisividad
con el espíritu jezabelico (el rey Acab tenía por esposa
a Jezabel, quien promovía el culto a Baal).

Todas estas cosas dieron lugar a las tinieblas, pues “se


había decretado mal contra Acab” y contra aquella
batalla que tenían al frente.

¿Por qué puede este ángel ejercer destrucción?

Recordemos una vez más, los hijos de Dios deben


caminar en el marco de la legalidad divina. En los
ejemplos anteriores hemos visto que Egipto e Israel
habían dado lugar a la acción de las tinieblas (las leyes
divinas actúan sobre el cristiano y el no cristiano; los
principios divinos actúan sobre el pueblo de Dios y
sobre aquellos que nos son pueblo de Dios).

¿Qué es legalidad? Básicamente es vivir a la luz de los


principios de Dios, caminar en ellos y obedecerlos. El
enemigo de nuestras almas se mueve en la ilegalidad, y
cuando ésta aparece, las tinieblas tienen derecho legal
a actuar en contra del ser humano, aunque sea
cristiano; por eso, conocer y moverse en los principios
de la guerra espiritual es fundamental.
Debemos tener presente que la fe en la sangre del
cordero, protegió a los hebreos. Las familias israelitas
no fueron tocadas por el destructor, sus hijos no
perecieron, fueron librados de la angustia que los
egipcios vivieron, salieron de la esclavitud y con
muchos dones y riquezas. Vemos entonces, el poder de
la sangre del cordero.

Podemos concluir, sí la sangre del cordero (aquel


animal y terrenal) tuvo tal efecto, cuánto más la sangre
del Cordero perfecto y celestial?

Con toda razón nos dice la Biblia: “no por sangre de


machos cabríos, ni de becerros, sino por su propia
sangre… Cristo es mediador de un mejor pacto, hecho
sobre mejores promesas”, según Hebreos 9:12 y 8:6.

Debemos evitar darle autoridad al destructor contra


nuestras vidas. La murmuración de los hebreos en el
desierto, permitió al destructor su acción en medio de
Israel. Así nos lo enseña 1 Cor. 10:10

“Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y


perecieron por el destructor”.

Este texto de la Biblia nos enseña varias cosas


importantes:

La palabra “destructor” se traduce de la palabra griega


“olothreutes”, cuya raíz significa: arruinar, matar,
exterminar.
Fue la murmuración del pueblo de Israel la que dio lugar
a la acción destructora (como nos enseña el libro de
Números 16:41-50).

La Palabra del Señor nos enseña que desde antes,


Israel venía caminando en murmuración contra Dios y
contra su voluntad, y fue allí donde se activó el ángel
destructor. Pero ¿qué es la murmuración?

Murmurar es literalmente “decir algo en tono bajo”,


“gruñir”, “queja”, “criticar”, “renegar”, en este caso, fue
contra Dios y su voluntad (con razón la Biblia dice: “la
vida y la muerte están en poder de la lengua”. Nuestras
palabras ordenan y activan).

Si la murmuración dio autoridad y lugar al destructor,


bendecir da lugar a Dios y a su obra. Por eso, bendice
tu familia, tu trabajo, tu servicio a Dios, los dones y
talentos que el Señor te ha entregado, etc.

¿Cómo superar la obra del destructor?

En primer lugar, la fe en la obra redentora del Cordero


de Dios. Nos dice la Epístola a los Hebreos 11:28 “Por la
fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para
que el que destruía a los primogénitos no los tocase a
ellos”.

El Señor Jesucristo nos ha librado de la condenación


eterna (el precio de tal redención fue su propia sangre),
y “hemos sido trasladados del reino de las tinieblas al
reino de su amado Hijo” (Cristo nos ha liberado del
reino de las tinieblas y su opresión), entonces la sangre
nos limpia de pecado, y la victoria en la cruz del
Calvario nos ha revestido de poder y autoridad. Esta
gran conquista ha sido sellada con la resurrección del
Señor Jesús.

En segundo lugar, es fundamental la alabanza y la


verdad en nuestros labios.

El consejo de la palabra de Dios es “No murmuréis”


como ellos, que perecieron por el destructor.

Debemos recordar que el Señor Jesús viene de la tribu


de Judá y era la tribu que marchaba adelante por el
desierto (y el nombre Judá quiere decir: alabanza),
enseñándonos esto que ellos no debían quejarse, ni
murmurar, sino alabar a Dios, dar gracias y avanzar en
las palabras del Señor, porque éstas son las actitudes
que nos permiten conquistar la tierra de la bendición.

Como nos enseña la Biblia, no demos lugar al juicio de


Dios. No demos lugar al destructor con nuestras quejas
o murmuración, acudamos a la sangre del Cordero que
nos limpia de pecado, y bendigamos nuestra familia,
trabajo, dones, iglesia, etc; y con fe en Dios y con
alabanza en nuestra boca avancemos hacia lo que Dios
ha planeado para nuestra vida.

6) La libertad es una provisión de Dios


para sus hijos.
El poder de Satanás está en la mentira, y cuando su
mentira se expone a la luz de la verdad de Dios, sus
planes se deshacen, sus maquinaciones se esfuman
como la niebla de la mañana ante la luz del sol.

Debemos tener en cuenta, en primer lugar, que el Señor


Jesús en principio es enviado al pueblo de Israel, Mt.
15:24 “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la
casa de Israel”.

En el contexto de este versículo, es decir en Mateo


15:21-28, se nos dice que ante la solicitud de la mujer,
el Señor Jesús le responde: “no soy enviado sino a las
ovejas pérdidas de la casa de Israel”, enseñándonos
con esto que aunque venía a salvar a toda la
humanidad, su oficio ministerial estaba en principio
dirigido al pueblo de Israel.

Es muy interesante, observar que el Señor Jesús llama


a la liberación, el pan de los hijos de Israel: “No está
bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”,
versículo 26.

Al considerar en detalle, esta segunda respuesta del


Maestro a la petición de la mujer (quien rogaba por la
sanidad de su hija), nos permite concluir que la
liberación fue un “pan” o provisión del cielo,
inicialmente para los hijos de Israel.
Posteriormente, observamos que la liberación es una
provisión de Dios para su pueblo, confirmada en la cruz
del Calvario y delegada a su iglesia en la gran
comisión.

Debemos destacar ahora, el cómo la perseverancia y la


fe de una mujer gentil, arrebataron una bendición o
provisión de la iglesia que habría de nacer en Hechos
capítulos dos.

Está claro en la Biblia, que la salvación es un regalo de


Dios para los seres humanos, el cual es recibido por la
fe en el Señor Jesucristo. En el Nuevo Testamento el
término “salvación” se traduce de una palabra griega:
“soteria”, término que además quiere decir: liberación,
preservación, salvación.

De manera que aquella mujer sirofenicia, no hebrea,


alcanzó la liberación de su hija (la cual “era gravemente
atormentada por un demonio”), por la perseverancia y
la fe en el poder del Señor Jesús. La libertad en Cristo
requiere fe en él y en su poderosa obra.

El Señor Jesús expulsó muchos demonios.

La verdad es que liberación de espíritus inmundos se


inicia con el ministerio del Señor Jesús en el Nuevo
Testamento. Algunos ejemplos están registrados en:

Mateo 8:16 (en donde muchos endemoniados eran


libres).
Mateo 9:32-33 (donde se nos dice que los judíos se
asombraban, esto era algo nuevo).
Mateo 12:28 (donde Jesús enseña que la liberación es
una evidencia de la llegada del Reino de Dios).

Debemos destacar que en el Antiguo Testamento no


encontramos ésta faceta ministerial en ninguno de los
patriarcas, de los profetas o de los sacerdotes.

Esto venimos a verlo en los evangelios, la liberación era


una característica en el ministerio del Señor Jesús. Él
predicó un mensaje nuevo: el evangelio del Reino (y la
liberación es una señal propia de aquel mensaje), y esto
estaba profetizado en la Biblia:

Isaías 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre


mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar
buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los
quebrantados de corazón, a publicar libertad a los
cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”.

Consideremos ahora conceptos básicos de la


liberación:

Es importante tener cuidado con los extremos (por


ejemplo, ver “demonios” en todas partes y momentos).

Tener presente que la liberación es básicamente la


expulsión de espíritus inmundos.

La liberación fue una faceta destacada en el ministerio


del Señor Jesús, y él delegó autoridad en su iglesia,
pues está escrito: “En mi Nombre echaran fuera
demonios”.

Un cristiano (un creyente nacido de nuevo en Cristo) no


puede ser poseído por un demonio, pero sí puede ser
altamente influenciado, acosado y atormentado.

La liberación fue practicada por el Señor Jesús,


también por el apóstol Pablo, la iglesia primitiva
también la ejerció, es una señal de los creyentes, es un
testimonio de la llegada del Reino de Dios; por lo tanto,
no podemos olvidar o desechar la liberación, pues una
parte fundamental del ministerio de la iglesia.

Claridad respecto a las obras de la carne y las acciones


demoniacas.

Es muy importante, hacer esta claridad y diferencia, ya


que muchas veces hay gran confusión al respecto. Las
obras de la carne están descritas en Gálatas 5:19-21

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son:


adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras,
contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;
acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he
dicho antes, que los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios”.

Es responsabilidad de cada persona, son decisiones de


cada uno. La persona misma decide hacer este tipo de
cosas (las cuales, por supuesto, están en contra de la
voluntad de Dios).

Mientras que las acciones demoníacas son las obras de


los demonios en contra de los seres humanos. Ellos
incitan mediante las tentaciones y los dardos de fuego,
también promueven las contiendas, los homicidios, en
fin procuran destruir a la humanidad.

Como nos enseña la Escritura, la solución para las


obras de la carne es la cruz, es morir a sí mismo, es
someterse a la voluntad de Dios sin cuestionarla; y la
solución para los demonios es reprenderlos en el
nombre del Señor Jesucristo.

Las áreas donde los demonios atacan.

En primer lugar, consideremos el alma (la cual a su vez


está compuesta por la mente, la voluntad y las
emociones).

Cuando nuestro espíritu recibe a Cristo, es sellado con


el Espíritu Santo, y no puede ser poseído por espíritus
inmundos o demonios. Sin embargo, nuestra alma debe
ser renovada (mente), transformada (una voluntad
sometida a Dios) y las emociones (deben ser sanadas).

La Biblia misma nos enseña que los demonios pueden


afectar o influir fuertemente desde estas áreas al
cristiano. Por ejemplo, debido a las heridas y traumas
en la niñez, como el rechazo, el abuso físico o
emocional, el adulto puede ser temeroso, tímido en
extremo, solitario, depresivo, etc.

Sin lugar a dudas, una de las fortalezas de los demonios


se llama “falta de perdón”, aquel resentimiento que se
alberga en las emociones, y puede llevar al cristiano a
severas crisis emocionales, crisis de fe, depresiones, y
aun al suicidio mismo.

En segundo lugar, vemos que el diablo puede poner


ataduras en el cuerpo de las personas. Específicamente
el Evangelio de Lucas 13: 11-16 se nos dice que había
una mujer que andaba encorvada, tenía un espíritu de
enfermedad hacia dieciocho años.

En esta porción bíblica, debemos resaltar varias cosas:

Ésta mujer tenía un espíritu de enfermedad, situación


que había durado dieciocho años.

Ella era “hija de Abraham”, es decir, ella era judía,


estaba bajo el pacto.

Específicamente, Jesús dijo que Satanás la había atado


por aquellos 18 años (la ató el día que puso sobre ella
ese espíritu inmundo de enfermedad). El Señor Jesús la
liberó, él desató aquella ligadura.

De manera que, así como las enfermedades se albergan


en el cuerpo, un demonio puede refugiarse en el
cuerpo, y así como Cristo es sanador de su pueblo, es
libertador también.
Debemos tener presente que el ser humano es un ser
tripartito: espíritu, alma y cuerpo, y para cada una de
ésas tres áreas el Señor Jesucristo es su proveedor:

Para el espíritu del hombre, Cristo trae regeneración.


Para el alma, Cristo trae restauración.
Para el cuerpo, Cristo trae liberación y sanidad.

¿Qué debemos hacer?

En primer lugar, debemos pedir perdón a Dios por los


pecados que nos muestra el Espíritu Santo, aquellos
que específicamente permitieron la entrada, influencia
o acción de los demonios.

En segundo lugar, en el poderoso nombre del Señor


Jesucristo, debemos echar fuera los espíritus inmundos
que han entrado o han atacado a la persona.

Es importante, identificar las áreas lastimadas o


heridas, y ministrar la unción del Espíritu Santo para la
sanidad y restauración del quebrantado de corazón.

Y por supuesto, debemos fortalecer la vida espiritual,


mediante una constante comunión con Dios y lectura de
la palabra del Señor.
Capítulo 9: La armadura de Dios.

Es muy importante en lo que se refiere a la batalla


espiritual, mantener un sano y correcto equilibrio; es
decir, evitemos el extremo de pensar que el diablo nada
intentará contra nosotros los cristianos, o por el otro
extremo decir que él está detrás de todo lo que ocurre,
eludiendo así la responsabilidad de nuestras decisiones
y acciones.

Sin lugar a duda alguna, nuestro Dios es soberano y


todopoderoso, él ha delegado Su autoridad a la Iglesia,
para que avance en victoria sobre toda tentación, sobre
las adversidades y sobre todo poder de las tinieblas.
Nos dice la palabra de Dios en la Epístola a los Efesios:
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis
estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque
no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra
principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que


podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,
estar firmes”, según Efesios 6:11-13.

En primer lugar, debemos hacer énfasis sobre la


realidad de la batalla espiritual y ser conscientes de su
incidencia en la vida natural. Es interesante que el
mismo apóstol Pablo nos dice que “no podemos ignorar
las maquinaciones del enemigo”.

La palabra “lucha” se traduce del término griego “pale”


que además quiere decir: combate cuerpo a cuerpo; es
un término relacionado con mecer, vibrar.

El pasaje bíblico nos habla de un conflicto espiritual,


absolutamente real, aunque por lo general, invisible.
Pero, la Biblia misma nos enseña que somos soldados
del ejército de Dios contra el ejército de las tinieblas, y
la naturaleza y los efectos o resultados de ésta lucha se
hacen evidentes en lo natural.

Como podemos leer en la porción bíblica en mención,


se nos muestran nuestros adversarios: el diablo y sus
ángeles. Como hemos mencionado en este libro y nos
enseña la Biblia, el diablo era un querubín ungido en el
cielo, pero un día se rebeló contra Dios y muchos
ángeles le siguieron.

Estos seres angelicales, junto con el diablo, fueron


expulsados del cielo, se corrompieron, y se convirtieron
en agentes de maldad y destrucción, seres que odian el
modelo de Dios y todo aquello que tenga su imagen,
ellos procuran destruir a la humanidad y llevarlos a
todos a la condenación eterna.

Por el Espíritu Santo, el apóstol Pablo nos enseña las


actitudes correctas que debemos mantener ante ésta
batalla.
En primer lugar, debemos “fortalecernos en el poder
del Señor”, el término “fortaleceos” quiere decir
también: recibir poder, derramar poder dentro de, y
añade el texto bíblico: “en el Señor”, diciéndonos con
esto que recibimos de Dios su fuerza (para perseverar
sobre el enemigo y su oposición), y recibimos su poder
(para servir con autoridad y de manera eficaz al Señor
Jesús).

El pasaje nos sigue diciendo que debemos además


apropiarnos de la armadura de Dios. Es la armadura de
Dios por cuanto es la provisión del Señor para sus hijos,
y debemos mantenerla puesta; es decir, debemos velar,
sin descuidar ninguna área de nuestras vidas, pues el
enemigo anda como león rugiente, y acecha para atacar
la parte vulnerable o frágil.

Es muy importante, tener presente que cada una de las


partes de la armadura de Dios hace referencia a una
verdad del Evangelio, y están diseñadas para cubrir al
cristiano en ésta guerra espiritual.

El mismo texto bíblico nos alienta a perseverar con


firmeza. “Estad, pues, firmes” dice aquí la Escritura, y
concluyendo el versículo trece se nos dice: “y habiendo
acabado todo, estar firmes”. Los soldados que han
recibido formación saben esto, ellos van a la batalla con
el propósito de alcanzar la victoria y perseverar hasta el
fin.

Es interesante observar aquí, que el término “firmes”


indica posición de dominio y seguridad después de la
victoria. El soldado se dirige a la batalla con firmeza
para vencer, y luego no yace postrado y derrotado en
tierra, más bien él se mantiene firme sobre el terreno
vencido y ahora conquistado.

Y por supuesto, destaca el apóstol Pablo por el Espíritu


la importancia y valor de la comunión genuina con Dios.
La Epístola a los Efesios 6:18 destaca la oración “en el
Espíritu Santo”.

Esto hace referencia a la oración guiada por el Espíritu,


fortalecidos por él, orar en él y con él, inmersos en su
presencia y con su dirección y consejo, pues es nuestro
bendito y poderoso Consolador. Esto nos habla de una
comunión consciente, apasionada, ferviente, a la
expectativa de los nuevos milagros y victorias que el
Señor nos entregará.

La palabra del Señor nos enseña que la guerra


espiritual es real, así como real y completa es la victoria
de Cristo sobre las tinieblas en la cruz del Calvario.

Como hijos de Dios, debemos avanzar equipados con lo


que Cristo conquistó para su Iglesia. Lo que Dios le dijo
a Josué antes de conquistar Canaán, te lo dice hoy:
“como estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni
te desampararé. Esfuérzate y se valiente... Jehová, tu
Dios, estará contigo”.

La armadura espiritual en su contexto, según Efesios 6.


Responsabilidades de padres e hijos (Efesios 6:1-4).

Pablo trata ahora la relación entre padres e hijos, y


algunas responsabilidades que corresponden a cada
uno. El apóstol viene hablando de sometimiento, en ésta
caso habla de la obediencia de los hijos hacia los
padres, y la palabra obediencia es más fuerte que
sumisión. Añade “en el Señor… porque esto es justo” lo
que nos deja ver un mayor compromiso en ésta
obediencia.

Honrar a los padres no sólo es un mandamiento, esto


contiene promesa de bendición. Nos dice que le irá bien
a quien honre a sus padres y su vida será larga en ésta
tierra.

A los padres según el versículo cuatro se les


encomienda no hacer arder en ira a los hijos
(“exasperar”), más bien deben ser “criados”, esto es
instruidos, entrenados, corregidos y enseñados en el
Señor.

Podemos decir, que la primera etapa de formación para


la batalla espiritual, inicia con la instrucción en amor
correcto, que se da desde la niñez.

Responsabilidades laborales (Efesios 6:5-9).

En este pasaje podemos observar que Dios demanda de


cada uno diferentes responsabilidades, y cuando
obedecemos al Señor todas las cosas saldrán bien.
El Espíritu Santo nos dice que al trabajador se le
solicita respeto hacia sus autoridades, así como
sinceridad, rectitud y honestidad “como a Cristo”.

Debe el trabajador evitar actitudes mal sanas como la


hipocresía buscando el favor de los hombres, sino que
debe hacer las cosas bien para Dios; pues al final,
cuando hacemos bien las cosas, agradamos a Cristo.

El bien que se hace, también se cosechará. La


honestidad y la rectitud que sembramos hoy la
cosecharemos mañana. Una de las fortalezas de un
buen guerrero, es su honestidad.

También el pasaje bíblico enseña que los jefes o


autoridades deben conducirse recta y justamente
delante del Señor. No practicando las amenazas, pues
al fin y al cabo, todos rendimos cuentas a Dios, creador
y dueño de todas las cosas.

De modo, que jefes o trabajadores, administradores o


empleados, obreros o propietarios, todos somos iguales
delante de Dios, y en él no hay acepción de personas.
Todos debemos conducirnos conscientes de que
daremos cuentas al Señor.

La lucha espiritual. Efesios 6:10-17.

Debemos considerar de manera importante la realidad


de la batalla espiritual. Y ante esta verdad, el hijo de
Dios debe estar preparado, el Señor mismo le ha
equipado para caminar en victoria sobre toda oposición
espiritual.

Esa provisión (entre otras cosas), a la luz de Efesios


capítulos seis, es la armadura de Dios. Así como un
soldado no es enviado a la guerra sin armas, tampoco el
cristiano debe ir sin ellas. La armadura de Dios es sin
duda, una poderosa provisión para el cristiano.

La expresión: “Fortaleceos en el Señor y en el poder de


su fuerza” nos enseña y nos recuerda que separados de
Dios nada podemos hacer, somos fuertes y capaces en
Cristo; cuando la fuerza viene de él, nunca seremos
derrotados.

Debemos vestirnos la armadura de Dios, esto quiere


decir, apropiarnos por medio de la fe de lo que el Señor
Jesucristo ya conquistó en la cruz del calvario.

Conocer, aprender y recibir esa revelación (lo que


Cristo logró) permite al cristiano estar firme contra los
ataques de satanás y sus demonios.

Estamos hablando del conflicto espiritual, el cual es


intangible la mayoría de las veces, pero todo el tiempo
es real.

En esta porción bíblica (Efesios 6:12) se nos exponen


las diferentes categorías demoniacas, y por todas estas
cosas Pablo recomienda: “por tanto, tomad toda la
armadura de Dios”; es decir, conscientes de esta
realidad debemos apropiarnos de lo que el Señor Jesús
nos ha entregado, y ejercitarnos en su uso correcto.

Efesios 6:13-17, nos describe en términos básicos, la


vestimenta del soldado romano, y cada uno de sus
componentes recibe una aplicación y revelación
espiritual.

Debemos también observar, que la mayoría de las


partes descritas o componentes de la armadura son de
naturaleza defensiva (pues en Cristo ya tenemos la
victoria sobre todo poder del maligno), y la única arma
defensiva y que a la vez es ofensiva y que se presenta
como una espada es la palabra del Señor.

Orar los unos por los otros es una poderosa arma.


Efesios 6:18-20.

Debemos considerar varios aspectos muy importantes


aquí:

a) En primer lugar, podemos observar la fuerte


relación que existe entre la armadura de Dios y la
oración.

Teniendo esto en cuenta, podemos decir que la


armadura sin oración, es como llevar un delgado papel
como protección. La oración viene a ser el soporte o
estructura que no sólo sostiene, sino que hace mucho
más fuerte la armadura. La palabra de Dios nos enseña
de manera abundante que la oración precede o
promueve la manifestación del poder del Señor sobre
sus hijos.

b) En segundo lugar, nos enseña el pasaje bíblico


que la oración debe ser “en el Espíritu y con
perseverancia”. Esto nos enseña que nuestra oración
debe ser dirigida por el Espíritu de Dios, es como si él
fuera el capitán y nosotros sus soldados dispuestos a
seguir sus órdenes y su dirección.

Podemos recordar aquí las palabras del Señor según


Hechos 1:8 “recibiréis poder cuando haya venido sobre
vosotros el Espíritu Santo”, es el Espíritu de Dios quien
nos fortalece para orar con perseverancia; es decir, él
nos ayuda a superar los obstáculos y enemigos de
nuestra vida de oración.

c) En tercer lugar, nos enseña la Biblia aquí, que


debemos orar por todos los santos; es decir, por toda la
iglesia del Señor Jesucristo, somos un mismo ejército al
servicio del reino de Dios, no debe haber contienda de
unos contra otros, más bien debemos orar los unos por
los otros.

Es interesante observar según el versículo diecinueve,


a Pablo quien solicita oración por él y por el ministerio
que el Señor Jesucristo le ha delegado. Esta solicitud
del apóstol, nos recuerda el deber que tenemos de orar
por todos aquellos que sirven a Dios, no sólo para que
cumplan con el ministerio de manera eficaz, sino
también para que Dios guarde sus familias.
Estudio bosquejado de Efesios 6:10-18.
Introducción: Recordemos que aunque David era pastor
de ovejas, en su labor aprendió a enfrentar y vencer a
los leones y osos. En estas batallas se ejercitó, y
aprendió a pelear y a defenderse. Posteriormente pudo
enfrentar a Goliat, y vencerlo.

David llegó ser rey, pero a la vez no dejo de ser soldado.


David era un adorador, pero a la vez un guerrero; él era
un hombre con un corazón conforme al corazón de
Dios, y debemos tener presente que Dios es Jehová de
los ejércitos, poderoso en batalla.

1) La realidad de esta lucha. Efesios 6:12.

a) La palabra “Lucha” se traduce del término griego


“pale”, que traduce: combate cuerpo a cuerpo,
relacionado con mecer, vibrar.

Este pasaje nos habla de un conflicto espiritual,


absolutamente real, aunque generalmente invisible,
somos soldados del ejército de Dios contra el ejército
de las tinieblas; y la condición y efectos de ésta lucha
se vive en lo natural.

b) Los adversarios: el diablo y sus ángeles. Efesios


6:11-12.
Recordemos que el diablo era un querubín ungido en el
cielo, pero un día se rebeló contra Dios y muchos
ángeles le siguieron, cayeron del cielo (por eso Jesús
dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”).

La naturaleza de aquel querubín y de sus seguidores se


pervirtió, su sabiduría se corrompió, se convirtieron en
agentes de maldad y destrucción, que aborrecen el
modelo de Dios. Ellos procuran destruir a los hombres y
a la iglesia del Señor; pero, la Escritura dice: “las
puertas del Hades no prevalecerán contra mi iglesia”.

2) Dios ha equipado a su iglesia para vencer.

a) El Señor Jesucristo venció al diablo en la cruz y


delegó Su autoridad a la Iglesia. Colosenses 2:13-15.

Este pasaje destaca “el acta de los decretos”, y esta


era la que indicaba la razón por la cual el criminal era
crucificado en aquellos tiempos. El Señor Jesucristo
tomó nuestro lugar, pagó el precio de nuestros
pecados, y añade el pasaje bíblico:

“Despojando a principados y potestades… triunfando


sobre ellos en la cruz”, es decir, el reino de las tinieblas
fue derrotado, nuestro Señor Jesucristo triunfó sobre
ellos y retomó la autoridad, la delegó en su iglesia, y por
eso le habló diciendo:

“En mi nombre echarán fuera demonios”, y también


dijo: “He aquí os doy autoridad para pisotear serpientes
y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada
os dañará”.

b) Dios le entregó a su Iglesia las armas para


avanzar en victoria, Efesios 6:14-17

Esta porción bíblica nos describe la armadura de Dios,


entregada a todos sus hijos para caminar en victoria. La
palabra de Dios nos muestra otras armas además de
estas:

La sangre de Cristo (es la base legal para ejercer Su


autoridad), la Palabra de Dios (la Biblia dice del Señor
Jesús: “y con la palabra echó fuera los demonios”
Mateo 8:16), la unción del Espíritu Santo (Jesús dijo: “yo
por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios”), entre
otras más.

3) Actitudes correctas ante la batalla espiritual:

a) Fortalecerse en el poder del Señor, Efesios 6:10.

El término “fortaleceos” quiere decir: recibir poder,


derramar poder dentro de mí, y añade: “en el Señor”,
quiere decir que recibimos de Dios su fuerza (para
perseverar) y su poder (para servir eficazmente a Dios).

b) Debemos apropiarnos por la fe de la armadura de


Dios, Efesios 6:11, 13a.
Este equipamiento es “la armadura de Dios” por cuanto
es la provisión de Dios para sus hijos, quienes deben
mantenerla puesta, es decir velar, no descuidando
ningún área de sus vidas.

c) Debemos perseverar con firmeza, Efesios 6:14a.

La expresión: “Estad, pues, firmes”, y el final del


versículo trece se nos dice: “y habiendo acabado todo,
estar firmes”, de manera que los verdaderos soldados
que van a la batalla deben ir dispuestos a perseverar
hasta el fin.

d) Debemos fortalecer la comunión con Dios, Efesios


6:18.

Este pasaje de la Biblia destaca la oración “en el


Espíritu Santo”, nos hace referencia a la oración
dirigida por el Espíritu de Dios y fortalecidos por él.
Tengamos siempre presente que Dios nos dice: “Clama
a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y
ocultas que tu no conoces”.
Capítulo 10: El ocultismo en la iglesia de hoy.

Cuando observamos el panorama mundial, podemos


ver la multiplicación de sectas y herejías hoy día,
viniendo esto a ser una señal de los últimos tiempos.
Recordemos que por el Espíritu Pablo habló de los
tiempos finales, tiempos peligrosos, en donde
abundarían las enseñanzas de error.

Son muchas y diversas las estrategias que el reino de


las tinieblas utiliza para engañar a los cristianos, y aún
para infiltrarse en la iglesia del Señor Jesucristo y
causar daño.

Como nos enseña la Biblia en el Libro de Génesis, la


inocencia no fue suficiente para Adán y Eva, pues ellos
cayeron ante las mentiras de la serpiente; entonces, la
iglesia del Señor debe desarrollar el discernimiento; es
decir, la capacidad para distinguir y hacer diferencia
entre lo que es de Dios y lo que no es de él.

Definiendo la palabra “ocultismo”.

El término ocultismo hace referencia al “Conjunto de


prácticas y conocimientos relacionados con la magia, la
alquimia, la astrología, adivinación, y materias
similares”.
De modo que, el ocultismo es el ejercicio de las
ciencias ocultas, estas son:

La alquimia.
La magia.
La cábala.
La clarividencia.
Los viajes astrales.
Las constelaciones.
El psiquismo.
La meditación trascendental.
La necromancia.
El yoga.
La percepción extrasensorial.
La parasicología.
La lectura de manos y otros similares.
Las prácticas de la nueva era y paranormales.
La consulta a los médiums, las limpias y otras.

En el marco de las palabras al imperio asirio, Dios le


dice, según Nahúm 3:4 “A causa de la multitud de las
fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra
en hechizos, que seduce a las naciones con sus
fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos”.

En este pasaje la palabra “hechizos” también traduce


“magia”, por eso otras versiones de la Biblia traducen
“brujería”, y debemos notar la estrecha relación que
aquí se revela entre la inmoralidad sexual y la
hechicería o brujería.

El ocultismo en el Antiguo Testamento.


La Escritura nos enseña que los pueblos cananeos
practicaban toda clase de ocultismo, según nos
registra, por ejemplo: Deuteronomio 18:9-12

“Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no


aprenderás a hacer según las abominaciones de
aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga
pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien
practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni
hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien
consulte a los muertos. Porque es abominación para
con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por
estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas
naciones de delante de ti”.

A lo largo del Antiguo Testamento, y tristemente, el


ocultismo está presente y difundido. Podemos ver
brujería, hechicería, invocación de espíritus, agüeros,
astrología, adivinación, entre otras cosas.

De la historia y por la Biblia obtenemos información


acerca de los cultos en Canaán, los cuales se
caracterizaban por sus prácticas desordenadas
(hablamos de cosas como danzas obscenas, alto
consumo de bebidas alcohólicas o fermentadas), y
actos inmorales como la prostitución ritual.

También vemos prácticas sanguinarias cultuales, de


modo que los sacerdotes de Baal se cortaban la piel
invocando a sus dioses; y la expresión: “pasar a su hijo
o hija por el fuego” muchas veces lo que indica es que
el hijo bebe era sacrificado a los dioses.

Nos dice la Biblia en 1 Reyes 11:6-8 “E hizo Salomón lo


malo ante los ojos de Jehová, y no siguió
cumplidamente a Jehová como David su padre.
Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo
abominable de Moab, en el monte que está enfrente de
Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de
Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las
cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus
dioses”.

Destacamos en este pasaje al ídolo Moloc, el cual era el


principal dios de los amonitas. Este era representado
con una figura humana con cabeza de carnero o
becerro, el cual estaba sentado en un trono, y sobre su
cabeza llevaba una corona.

Los niños eran los sacrificios predilectos por Moloc,


especialmente los bebés. En cada uno de los templos
de Moloc había una enorme estatua de bronce, hueca,
la cual tenía su boca abierta y sus brazos estaban
extendidos. En la parte interna de aquella estatua
encendían un gran fuego.

Con cierta frecuencia podía hallarse que sus brazos


estaban articulados, de modo que los niños eran
depositados en sus manos, y a través de ciertas
cadenas el niño era levantado hasta la boca de la
estatua, para que luego la victima fuera introducida
dentro del vientre lleno de fuego.
En cuanto a Quemos, este era el principal dios de los
moabitas, Quemos era un hermano gemelo de Moloc,
igualmente cruel, depravado, y vulgar en sus
demandas, en su culto también se ofrecían sacrificios
humanos.

Estas prácticas ocultistas son prohibidas para el pueblo


de Dios. Levítico 18:21 “Y no des hijo tuyo para
ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el
nombre de tu Dios Yo Jehová”.

Sin lugar a dudas, detrás de estas prácticas opera el


reino satánico, y por eso Dios procura que su pueblo no
caiga en estas cosas.

Los poderes demoniacos y las potestades satánicas


son alimentadas o fortalecidas con éstas acciones (así
como, nuestras oraciones y obediencia al Señor hacen
fuerte su reino en esta tierra).

Es muy interesante recordar aquí, que el Señor enseñó


a sus discípulos a orar diciendo: “venga tu reino,
hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo”.
Los discípulos y siervos de satanás procuran que venga
el reino demoniaco y haga su voluntad en la tierra.

El ocultismo en el Nuevo Testamento.

La Escritura nos enseña que el ocultismo fue un


obstáculo a superar en la labor misionera de la iglesia
primera, Hechos 19:18-19 “Y muchos de los que creían,
venían confesando y daño cuenta de sus hechos.
Asimismo muchos de los que habían practicado la
magia trajeron los libros y los quemaron delante de
todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era
cincuenta mil piezas de plata”.

La palabra “magia” es traducida del término griego


“periergos” que además quiere decir: artes de aquellos
que se entremeten en cosas prohibidas, con la ayuda
de espíritus malvados; brujería, hechicería, magia
negra.

De manera que en la ciudad de Efeso había una escuela


de brujería muy fuerte y de carácter ancestral, con
libros cuyo contenido demoniaco era abundante y
profundo, con una brujería elaborada y de mucho
tiempo atrás.

En la actualidad el ocultismo está muy difundido, y en


muchos casos disfrazado.

En el tiempo de hoy, no solo abundan los brujos y


hechiceros, sino también los cuenteros de la calle que
van engañando al inocente, y promueven la utilización
de éstas prácticas ocultas.

Ante estas realidades, la iglesia del Señor Jesucristo


debe fortalecer y desarrollar su discernimiento para
hacer lo que a Dios agrada; de hecho, la Carta a los
Efesios 5:11 “Y no participéis en las obras infructuosas
de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”.
Actualmente, muchas de las artes ocultas las
encontramos en cosas y movimientos como:

[Link] Nueva era (este movimiento promueve la


astrología, o consulta de los astros y horóscopos. Es
una mezcla de gnosticismo, ocultismo, budismo,
hinduismo, clarividencia, cristales y espejos, yoga,
entre otras cosas similares).

[Link] consulta y se practican las sanaciones mediante la


“magia blanca”.

[Link] es extraño ver como los dibujos animados


promueven el ocultismo y los contactos con seres
siniestros y diabólicos.

[Link]ículas cuyos protagonistas tienen grandes poderes


mágicos, hechicería, terror, etc.

[Link] fiestas y celebraciones como el Halloween. Esta


fiesta es una celebración de carácter místico, en
muchos lugares de tipo religioso, con sus orígenes en
los pueblos celtas (comunidades del norte de Europa)
de hace miles de años.

Los usos y costumbres de esta fiesta fueron


controlados por una sociedad de sacerdotes paganos
llamada “los druidas”. Estos grupos adoraban y servían
a Samhain, el dios de la muerte.

De manera anual, cada 31 de octubre, los druidas


celebraban la víspera del año nuevo céltico en honor de
su dios Samhain. En esta fiesta, los druidas, a manera
de médiums, se comunicaban con los muertos
esperando ser guiados en esta vida hacia la
inmortalidad, y recibían de ellos muchos poderes y
enseñanzas.

Pero, como hijos de Dios y a la luz de la Biblia, debemos


considerar la naturaleza de ésta celebración. Se
observan máscaras, murciélagos, vampiros, monstruos,
oscuridad, espantos, calaveras, entre otras cosas.
Realmente no es una atmosfera que glorifique a Dios.

A esta fiesta también se le llama la Noche de las brujas.


Según el calendario satánico, la fecha del treinta y uno
de octubre es el día más importante del año para sus
consagraciones, rituales, sacrificios humanos, pactos,
e invocación de nuevos poderes satánicos, bodas
satánicas, entre otras cosas semejantes.

La palabra de Dios nos enseña que el Señor desea que


sus hijos sean luz en medio de las tinieblas, que
glorifiquemos al Señor con su poder transformando
nuestra vida. Somos llamados a no participar de las
obras de las tinieblas.

Lamentablemente el diablo utiliza las armas de la


mentira y del engaño a lo largo de la historia de la
humanidad fomentando en el hombre el deseo de usar
“cualquier poder” para superar a los demás o
someterlos.
Esto último ha llevado a la humanidad a entrar en
contacto con el mundo demoniaco y realizar acciones
que Dios aborrece, recurriendo al uso de los poderes
del ocultismo.

Maldiciones y ocultismo.

La palabra de Dios nos enseña en el Libro de


Deuteronomio: “No sea hallado en ti quien haga pasar a
su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique
adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni
encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los
muertos.
Porque es abominación para con Jehová Dios
cualquiera que hace estas cosas, y por estas
abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de
delante de ti”, según Deuteronomio 18:10-12.

Recordemos que el ocultismo hace referencia a


aquellas prácticas misteriosas, cuya fuente de poder
viene del mundo oscuro, del reino de las tinieblas.

En el pasaje bíblico anterior, vemos términos como:


adivino, agorero, sortílego, hechicero, ni quien consulte
a los muertos. Todas estas prácticas requieren el uso
de poderes demoniacos.

Sin embargo, el diablo procura y desea que la gente no


se entere de esta verdad, y por eso presenta un lado
“bueno”, y por ende escuchamos expresiones como:
“magia blanca”, “santería”, “astrología”, “hipnotismo”,
“la sanidad por los gregorianos”, “trabajos para la
buena suerte”, entre otras palabras similares
procurando presentarse como cosas buenas.

En lo que respecta a una maldición, esta es la expresión


del deseo de mal para otro, o es la expresión de un
juicio por un pecado realizado.

Por lo general una maldición reduce al que la recibe a


un estado de impotencia, es como si la persona
estuviera amarrada, siendo incapaz de impedir los
efectos de dicha maldición. Esta condición puede venir
a través de la hechicería, también por quebrantar la ley
de Dios, o a través de una herencia ancestral.

El mundo espiritual y el ser humano.

En primer lugar, debemos tener en cuenta cuatro clases


de espíritus, estos son:

Los ángeles al servicio de Dios.


Los espíritus humanos.
Dios mismo.
Los espíritus demoniacos

La Escritura nos enseña que los espíritus inmundos


buscan ingresar en las personas, y luego las quieren
llevar a la destrucción. Nos dice Marcos 9:20-27

“Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús,


sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en
tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús
preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede
esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en
el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes
hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

El Señor Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo


le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho
clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Y cuando
Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al
espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo
te mando, sal de él, y no entres más en él.

Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con


violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que
muchos decían: Está muerto. Pero el Señor Jesús,
tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó”.

En este pasaje bíblico podemos observar varias cosas


importantes:

El espíritu inmundo derribó al suelo al muchacho y lo


revolcaba.
El niño llevaba varios años en esa situación (“desde
niño”).
El objetivo de este espíritu inmundo era destruir al joven
(“para matarle”).
El espíritu inmundo salió del niño de modo evidente
(“clamó y lo sacudió”).

Las puertas de entrada en las personas.


Con esta expresión, se designan las acciones u
omisiones que le permiten a los espíritus inmundos
entrar o afligir a los seres humanos.

Mediante la herencia. Éxodo 20:5 (hace referencia a los


pecados de nuestros antepasados. Como por ejemplo:
pactos o rezos de consagración, ritos de consagración
generacionales, y similares).

A través de los pecados sexuales. Levítico 20:10-17.


Toda práctica de pecado sexual les concede autoridad
a los demonios.

También a través de cualquier participación en el


ocultismo. Hablamos de cosas como adivinación,
astrología, magia y hechicería (estas son formas de
brujería), consultas a los muertos, la nueva era (yoga,
juegos, objetos ocultistas), santería, entre otras cosas
más.

Las maldiciones cuando no se cancelan también


producen funestos resultados. Hablamos de cosas
como:

El juicio de Dios (por maldiciones por el pecado)


Ruina, enfermedad, opresión demoniaca, suicidio.
Mayores grados de perversión.
Tortura emocional, espiritual etc.

¿Qué debemos hacer ante estas cosas?


En primer lugar debemos limpiar nuestra vida mediante
el arrepentimiento. La palabra de Dios nos dice: “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda
maldad”, según la 1ª Juan 1:9.

Debemos ejercer los pasos para la liberación:

a) Identificar las puertas de entrada (es decir, los


pecados que posiblemente dieron lugar para que
espíritus inmundos ingresarán o vinieran a afligir).

b) Debemos arrepentirnos y en oración confesar el


pecado, pidiendo a Dios su perdón.

c) Ejerciendo con fe la autoridad de Cristo, debemos


echar fuera todo espíritu inmundo que haya entrado por
esos pecados. Recuerda, Jesús dijo: “En mi nombre
echarán fuera demonios”.

d) Es fundamental apartarnos del pecado, procurar


la llenura del Espíritu Santo, y saturar nuestra vida con
la Palabra de Dios.

El Señor Jesús vino a salvarnos, y también vino para


deshacer las obras del diablo, él dedicó buen tiempo de
su ministerio a la liberación de los cautivos, él desea
manifestar su poder a nuestro favor.
Capítulo 11: Rompiendo la cadenas espirituales.

No podemos ignorar las obras, planes y armas del


enemigo. Dentro del ámbito de sus armas, están las
cadenas espirituales. De hecho, el Señor Jesús vino a
dar libertad a los cautivos; es decir, el Señor también
vino a romper las ataduras y cadenas de aflicción.

Algunas veces, enfrentamos pruebas de fe en nuestra


vida cristiana, otras veces tenemos que enfrentar los
resultados de escoger nuestro propio camino, y en
otras ocasiones toca recoger los pedazos que han
quedado; sin embargo, en todas estas situaciones Dios
es el camino y en él está la solución.

Nuestro buen Dios tiene el poder para restaurar lo que


ha sido dañado. Él es quien trae sanidad, libertad y
restauración a todos los seres humanos. Aunque
hayamos desobedecido, en él podemos arrepentirnos y
ser restaurados. Veamos el caso del rey Manasés.

La palabra de Dios nos dice en el Segundo Libro de las


Crónicas 33:10-11. “Y habló Jehová a Manasés y a su
pueblo, pero ellos no escucharon; por lo cual Jehová
trajo contra ellos los generales del ejército del rey de
los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a
Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia”.
Definitivamente, no seguir el consejo de Dios lleva a la
persona al cautiverio.

Como podemos leer en el versículo diez del pasaje


anterior, el Señor habló al rey Manasés y al pueblo de
Israel procurando que se apartaran de su idolatría y de
su maldad, pues sabía muy bien el Señor que aquel
camino los llevaría al dolor y al fracaso. Pero, nos dice
la Biblia: “ellos no escucharon”.

Nos dice el versículo once que el resultado de cerrar el


oído a Dios, fue el cautiverio y la aflicción. Asiria vino y
sometió al pueblo de Israel y a su rey Manasés.

El pasaje bíblico nos muestra con detalles la condición


del rey Manasés: “aprisionado con grillos” y “atado con
cadenas”. Definitivamente, este cuadro nos describe
también la condición espiritual del rey en aquel
momento; es decir, debido a su idolatría y a las
prácticas ocultistas, Manasés estaba atado y
encadenado espiritualmente, no sólo físicamente.

La palabra “grillos” se traduce del término hebreo


“kjoakj”, que además quiere decir: “anillo para la nariz”
“gancho”. La raíz hebrea de esta palabra quiere decir:
Perforar.

La historia registra la crueldad y violencia del ejército


asirio; por tanto, no es difícil pensar y creer que atado
con cadenas y con un anillo de metal en su nariz fue
capturado y llevado el rey Manasés a Babilonia.
Es importante tener presente que la rebelión contra
Dios y contra los padres, trae como resultado la
aflicción y las cárceles.

Nos dice la palabra de Dios en 2 Crónicas 33:1-4 “Doce


años tenía Manasés cuando comenzó a reinar, y
cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén. Pero hizo lo
malo ante los ojos de Jehová, conforme a las
abominaciones de las naciones que había echado
Jehová delante de los hijos de Israel.

Manasés reedificó los lugares altos que Ezequías su


padre había derribado, y levantó altares a los Baales, e
hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército del
cielo, y les sirvió. Edificó también altares en la casa de
Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén
será mi nombre perpetuamente”.

Como podemos ver, estos primeros versículos del


capítulo treinta y tres nos dejan ver el comportamiento
del rey antes de ser capturado y llevado cautivo. El rey
Manasés hizo lo malo ante los ojos de Dios conforme a
las prácticas de los cananeos que vivían en aquella
tierra. Y yendo más allá, levantó imágenes y altares en
la casa de Jehová Dios.

También nos dice la Escritura que el rey Manasés


reedificó los altares, imágenes y cultos de los dioses
cananeos que su padre el rey Ezequías (rey piadoso y
fiel a Dios) había derribado.
El rey Manasés no reconoció ni siguió el ejemplo de sus
padres, y echó por tierra todo lo que ellos habían
realizado. Ante estas acciones, el pueblo de Israel dejó
de adorar a Dios, y se dedicó a adorar a los baales.

Practicar el ocultismo introduce a sus participantes en


un mundo de tinieblas, aflicción y cautiverio.

Nos dice la Sagrada Escritura en 2 Crónicas 33:6 “Y


pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y
observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a
adivinaciones, y consultaba adivinos y encantadores;
hizo mucho mal ante los ojos de Jehová, provocándole a
ira”.

De esto modo, podemos ver que el rey Manasés se


entregó no sólo al culto de los ídolos cananeos, sino
que incursionó en el mundo del ocultismo de aquellos
tiempos. Todas estas cosas que realizó, provocaron el
rechazo y disgusto del Señor, por eso dice que él “hizo
encender la ira de Jehová”.

Debemos destacar la expresión: “pasó sus hijos por el


fuego en el valle de Hinom”. El rey Manasés era la
cabeza de su casa (y de reino, por supuesto) y sus
decisiones afectaban no sólo su familia, era el rey de la
nación, y aquellas decisiones traerían un efecto a toda
la nación hebrea.

Sin lugar a dudas, la mejor manera de administrar es


hacerlo siguiendo el consejo y palabra de Dios. EL rey
Manasés tenía varios hijos y a ellos los pasó por el
fuego, es decir, él los consagró a los dioses cananeos y
a los poderes de las tinieblas.

La Sagrada Escritura nos dice que él ofreció a sus hijos


“En el valle de Hinom”, y esto es significativo, pues
aquel sitio había sido un lugar de desecho y donde se
quemaba la basura. También en aquel lugar se habían
ofrecido sacrificios humanos a Moloc (el dios cananeo a
quien se le ofrecían sacrificios humanos
preferiblemente niños).

Posteriormente, aquel lugar se llamó “El valle de la


matanza”; vemos pues que el ocultismo no busca otra
cosa sino destrucción y muerte, no sólo de la persona,
sino de toda su descendencia.

Tristemente, el rey Manasés vivió el cautiverio como


resultado de su desobediencia, finalmente nos dice la
Biblia que estando en la cárcel y en angustias, pidió
perdón y el Señor lo sacó de aquella cárcel y restauró
nuevamente su vida.

Dios es bueno, y él desea instruir a sus hijos respecto al


camino que deben seguir, su deseo es llevarlos al
destino que les ha preparado desde antes de la
fundación del mundo.

Esta guianza divina requiere un corazón manso,


humilde y obediente, que le crea y confíe en su bondad
y amor, allí Dios cumplirá su poderoso plan.
Es triste, pero con frecuencia vemos en el pueblo de
Dios muchas ataduras y cadenas espirituales que
afligen y arruinan al cristiano.

Estas cosas las vemos por ejemplo en los evangelios,


allí el Señor Jesús anduvo liberando y sanando a todo
los oprimidos por el diablo, y las tinieblas continúan
haciendo esa labor en la actualidad; pero, para esto
apareció el Señor Jesucristo para deshacer las obras
del diablo.

Literalmente, nos dice la palabra del Señor en el 2


Crónicas 33:12-13 “Más luego que fue puesto en
angustias, oró a Jehová su Dios, humillado
grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y
habiendo orado a Él, fue atendido, pues Dios oyó su
oración, y lo volvió a Jerusalén, a su reino. Entonces
conoció Manasés que Jehová era Dios”.

Como podemos recordar, las cosas que hizo el rey


Manasés fueron terribles, pero, él buscó a Dios de
corazón y el Señor atendió su ruego.

Podemos ver en este pasaje algunos principios que


traen libertad y rompen las cadenas de la opresión:

Debemos reconocer la condición.

Nos dice la Sagrada Escritura: “Más cuando fue puesto


en angustias”. Lamentablemente, el corazón del ser
humano, por lo general, no reconoce ni acepta su
condición de rebelión delante del Señor. Entonces, son
las crisis las que permiten al hombre ver su real
condición y su necesidad de buscar la presencia de
Dios.

Sin duda, nos cuesta entender la obra de Dios y sus


métodos, pero todo lo hace el Señor por amor. Su amor
es tan grande y alto que la mente humana por lo general
no comprende su obra. Por eso, leemos en el versículo
once que “por lo cual Jehová trajo contra ellos los
generales del ejército asirio”.

Como podemos ver, no fue satanás quien tomó aquella


decisión, fue Dios el que trajo aquello, ante la dureza de
corazón y sus oídos cerrados, el Señor tuvo que usar un
instrumento más fuerte y severo, y fue precisamente
esto lo que llevo a Manasés a un sincero
arrepentimiento.

En este caso, las angustias del rey Manasés tienen que


ver con la caída de su reino, la pérdida de su familia, la
soledad de aquella celda, la pérdida de su patrimonio y
privilegios, la vergüenza de un calabozo, la pérdida de
todos sus beneficios como rey, y en esa condición él
decidió buscar a Dios.

Es fundamental buscar a Dios.

La Escritura nos dice que el rey Manasés oró, se humilló


en la presencia de Dios. Nos dice la Biblia que él “oró a
Jehová su Dios”, es decir, la cárcel fue el lugar de su
conversión, pues sólo hasta ahora es que el busca a
Jehová como su Dios.
El rey Manasés se humilló grandemente en la presencia
de Dios, expresión que nos deja ver cuán profundo y
sincero fue su arrepentimiento.

La frase: “en la presencia del Dios de sus padres”, nos


recuerda que él no siguió el ejemplo de sus padres, no
imitó su fe, no siguió al Dios de sus padres, hasta que
cayó en angustias y fue prisionero de los asirios. Allí en
aquella angustia se acordó del Dios de sus padres, y de
las enseñanzas que ellos le dieron.

Debemos confiar en la misericordia de Dios.

La palabra del Señor nos dice que “habiendo orado a


Dios, fue atendido”. Manasés había hecho encender la
ira de Dios; sin embargo, por su humillación y su clamor
Dios tuvo misericordia, Manasés confió en esa
compasión divina y Dios escuchó su ruego.

A pesar de las adversidades, no abandones tu clamor a


Dios, no renuncies a tu oración, pues a su tiempo el
Señor responderá (la Biblia no nos dice cuanto tiempo
estuvo allí Manasés, pero fue lo suficiente para que él
decidiera buscar a Dios, y en su tiempo el Señor lo
libero y lo restauró).

Es muy importante, creer en el poder restaurador de


Dios.

La palabra del Señor nos dice que “Dios oyó su oración,


y lo restauró a Jerusalén, a su reino”. De manera, que
Dios no sólo lo perdonó, también lo sacó de la cárcel, le
quitó las cadenas, lo llevó de nuevo a Jerusalén y le
restauró su reino. Dios es bueno y misericordioso.

Seguramente nosotros no pondríamos como rey


nuevamente a alguien con todos los errores que él
cometió. Sin embargo, la misericordia de Dios y su
poder va mucho más, él transforma el corazón
dispuesto y restaura lo que se ha perdido.

La verdad, es que ninguna persona daba un centavo por


el rey abandonado en una celda, nadie creía que aquel
rey se levantaría de nuevo, quizá él mismo se acusaba
en su celda.

Sin embargo, Dios es bueno y poderoso. Cuando un


corazón va al Señor arrepentido y reconoce que él es
Dios y que sólo él puede restaurar su vida, él lo hace
con su poder y amor. Todo es posible para el Señor.

Oración en fe ejerciendo la autoridad para liberación:

“En el poderoso nombre de Jesucristo declaro victoria,


sanidad y liberación en mi vida. Toda obra de las
tinieblas que aflija mi corazón es destruida en el
nombre de Jesucristo.

Todo yugo de Satanás que haya sido colocado en mi


vida es cancelado ahora en el nombre de Jesús. Todo
poder del ocultismo que pueda influenciar mi vida es
cancelado y anulado ahora mismo.
Creo que por tu poder se rompe toda cadena
demoniaca y hay libertad para mi alma, mi espíritu y mi
cuerpo. Toda aflicción y opresión del diablo sobre mi
vida pierde su poder e influencia hora en el poderoso
nombre de Jesucristo el Señor.

Creo y confió en las bendiciones de Dios sobre mi vida,


por eso avanzo y en Cristo alcanzo las bendiciones que
Dios ha planeado para mi vida. Gracias Señor Jesús.
Amén”.
Capítulo 12: La batalla contra la naturaleza pecaminosa.

La batalla contra nuestras propias pasiones.

En ciertos momentos de nuestra vida, quisiéramos ya


estar con el Señor en el cielo, son aquellos momentos
en los que luchamos deseando obedecer a Dios, pero a
veces hacemos lo malo, y es una batalla continua.
¿Cómo lidiar con esta situación? Esta es otra faceta de
la guerra espiritual.

Definamos la expresión: Naturaleza pecaminosa.

En primer lugar, observemos algunas citas bíblicas que


nos enseñan respecto a esa batalla:

Efesios 2:3 “todos nosotros vivimos en otro tiempo en


los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la
carne y de los pensamientos”.

Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la


carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia,
lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos,
celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias,
homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a
esta; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo
he dicho antes, que los que practican tales cosas no
heredarán el reino de Dios”.

Romanos 8:5-6 “Porque los que son de la carne piensan


en las cosas de la carne; pero lo que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la
carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y
paz”.

Los pasajes de la Biblia que hemos citado nos dejan ver


una batalla: un espíritu renacido que procura agradar a
Dios y hacer su voluntad, y una naturaleza caída,
pecaminosa, llamada también: “viejo hombre” o
“carne”, que se rebela contra la voluntad de Dios y
quiere llevar al hombre a la desobediencia contra la ley
de Dios.

Definición de naturaleza pecaminosa:

“Es aquella naturaleza heredada desde Adán, cuya


tendencia es desobedecer a Dios, y comprende el
conjunto de pasiones o concupiscencias que conducen
a la transgresión de la ley establecida por el Señor”.

La palabra de Dios nos dice que “por un hombre entró


el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, así la
muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos
pecaron”, Romanos 5:12.

Influencia de la naturaleza pecaminosa en nuestro ser.

Nuestro ser está compuesto por cuerpo, alma y


espíritu.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y


todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado
irreprensible para la venida de nuestro Señor
Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

El pasaje bíblico nos muestra claramente no sólo la


voluntad de Dios y su obra, sino que nos revela la
composición del ser humano por tres elementos:
cuerpo, alma y espíritu.

En la 2ª Corintios 7:1 el apóstol Pablo, aunque ya es


siervo de Dios y nacido de nuevo en Cristo, nos dice
“limpiémonos de toda contaminación de carne y de
espíritu”, haciendo referencia a la voluntad de Dios,
pero con nuestra activa disposición.

El término “contaminación” se traduce de la palabra


griega “molusmos”, que además significa: mancha,
profanación.

El Señor Jesús ha venido a redimirnos de manera


integral: espíritu, alma y cuerpo, él ha enviado su Santo
Espíritu para santificarnos y prepararnos para el
encuentro con nuestro Señor Jesucristo en las nubes.

Por eso, la 1ª Tesalonicenses 5:23 nos dice que esta


obra es en función de la venida del Señor. No podemos
ignorar que Satanás procura hacer una labor contraria.

Tenemos una responsabilidad personal.

Nos dice la Biblia en Lucas 9:23-25 “Y decía a todos: Si


alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que
quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su
vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué
aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se
destruye o se pierde a sí mismo?”.

Como nos dice la Biblia, el Señor Jesús fue a la cruz en


obediencia a Dios Padre, y ahora nos dice que cada uno
debe tomar su cruz (esto nos habla de negarse a la
voluntad humana egoísta para obedecer a Dios), y
añade el pasaje bíblico: “cada día”, esto nos hace
referencia a una actitud continua y vigilante,
procurando agradar a Dios y no a los hombres ni al
mundo pecaminoso.

Las instrucciones de Dios para avanzar en victoria.

En primer lugar, el Señor Jesús es nuestro modelo a


seguir, y él venció la tentación.

Lucas 4:13 “Y cuando el diablo hubo acabado toda


tentación, se apartó de él por un tiempo”.

La Biblia nos describe la tentación del Señor Jesús en


el Evangelio de Mateo 4:1-11, y es interesante observar
que son tres tentaciones, veamos:

El número tres en la Sagrada Escritura indica o


simboliza lo pleno, lo completo.

El ser humano es tripartito, es decir, está compuesto


por espíritu, alma y cuerpo. Podemos ver que cada una
de las tentaciones va dirigida a cada parte del ser.
El diablo procura gobernar completamente al ser
humano. Es por eso, que al cuerpo le ofrece pan;
fomenta la autosuficiencia del alma; y la adoración,
actividad propia del espíritu, la presenta sin santidad.

Es importante tener en cuenta que este modelo no ha


cambiado, básicamente lo usó contra Eva en el Huerto
del Edén, contra el Señor Jesús en el desierto y lo sigue
usando hoy día.

Debemos destacar que las tres áreas de tentación


expuestas aquí, e identificadas por la mayoría de
intérpretes de la Biblia son:

En primer lugar, satisfacer el deseo de placer terrenal,


por eso, el tentador le dijo: “di que estas piedras se
conviertan en pan”.

En segundo lugar, satisfacer el deseo de independencia


y popularidad en el ser humano, por eso le dijo: “Si eres
Hijo de Dios, échate abajo”.

En tercer lugar, satisfacer el deseo de poder: “todos los


reinos del mundo te daré, si me adoras”.

Por esa razón, algunos las llaman las tres efes: faldas,
fama y fortuna. Es interesante, también observar aquí al
diablo imitando a Dios en su papel de proveedor, pues
ofrece a los hijos de Dios la provisión para satisfacer
sus necesidades terrenales.
La palabra de Dios nos enseña que la provisión que
viene de Dios es santa, edifica, dirigida al espíritu, alma
y cuerpo produce vida y bendición; mientras que la
provisión que viene de satanás esta revestida de
engaño, es corrupta, destruye, es dirigida a satisfacer
el ego del hombre, genera destrucción y muerte.

En segundo lugar, es muy importante identificar y


cerrar las puertas de acceso.

a) Cuidado con la puerta de la sensualidad y los deleites


terrenales.

La palabra del Señor nos enseña esto, por ejemplo, en


el caso de Sodoma y Gomorra, según la Epístola de
Judas versículo siete: “Como Sodoma y Gomorra y las
ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que
aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios
contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo,
sufriendo el castigo eterno”.

Nuestros sentidos son vulnerables, y a través de ellos,


el diablo, trata de seducirnos para pecar contra Dios.

No podemos negar que la inmoralidad sexual ha estado


siempre presente en la historia de la humanidad; pero,
también es cierto que los niveles alcanzados hoy día
son sorprendentes y ascendentes.

Hablamos de cosas como el matrimonio homosexual, la


alta difusión a través de los medios de comunicación, el
despertar inapropiado a la sexualidad desde temprana
edad, la proliferación del divorcio y uniones al margen
del matrimonio, la inmoralidad sexual como estilo de
vida, entre muchas otras cosas más.
b) La puerta del amor al dinero.

La palabra de Dios nos enseña en 1 Timoteo 6:7-10 “Así


que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con
esto; porque los que quieren enriquecerse caen en
tentación y lazo, y en muchas codicias necias y
dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y
perdición; porque raíz de todos los males es el amor al
dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la
fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

La Escritura nos advierte acerca del amor al dinero,


aquel deseo o pasión de enriquecerse sin medida. El
Señor Jesús respecto a esto dijo en Mateo 6:24
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o
aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y
menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y las
riquezas”.

Sin duda alguna, nuestro buen Dios nos quiere


prosperar integralmente; pero, nuestro corazón no debe
reposar en lo material sino en el Dios vivo, que hizo los
cielos y la tierra, él es la fuente de toda nuestra
existencia.

c) cuidado con la puerta de la soberbia y de la


autosuficiencia.
Recordemos según el Libro de Génesis capítulo tres,
que impulsados por desear lo que Dios había prohibido
nuestros padres cayeron en la rebelión. Ellos pensaron
que podían hacer las cosas mejor, sin seguir el camino
de Dios.

Debemos también traer a colación, el hecho de que


nuestro Señor Jesús también luchó en el huerto de
Getsemaní al respecto, y allí el Señor dijo: “pase de mí
esta copa si es posible, pero que no se haga mi
voluntad, sino la tuya”.

Enfrentaremos esta tentación, cuando conociendo lo


que Dios dice, pensamos en hacer lo que deseamos,
confiando en que la misericordia del Señor nos
perdona, y se olvidará el asunto; siendo engañados por
nuestro propio corazón.

Reflexionemos en varios consejos que la Escritura nos


enseña:

Velad.
No luches solo(a).
Apártate de aquello que estorbe tu relación con Dios.
Persevera y crece en tu comunión con Cristo Jesús.
Crece en la revelación del amor de Dios.

Nuestro buen Dios ha diseñado que sus hijos caminen


en victoria, él nos enseña y equipa para avanzar y
vencer. Requiere de nosotros también nuestra parte; es
decir, nuestra entrega y disposición. Cristo Jesús está
con nosotros y podemos confiar en su poder y ayuda.
Capítulo 13: Origen y pecado de los ángeles caídos.

1) Los ángeles fueron creados por Dios.

Este es el primer aspecto que debemos tener en


cuenta. Dios es creador de todos los seres y de todas
las cosas, él es el creador de todo lo visible e invisible:
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que
hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e
invisibles”, Colosenses 1:16.

La palabra “ángel” el Antiguo Testamento se traduce de


término hebreo “malak”, que además quiere decir:
mensajero, enviado.

Mientras que en el Nuevo Testamento, la palabra


“ángel” se traduce del término griego “angelos”, que
básicamente, tiene los mismos significados que la
palabra hebrea “malak”, es decir, “angelos” quiere
decir: mensajero y enviado.

Es muy interesante observar, que a lo largo de las


Sagradas Escrituras, de modo abundante, en más de
treinta y cuatro libros de los sesenta y seis que la
componen, se expone la realidad de los ángeles, su
naturaleza, su personalidad, sus diversas funciones, su
autoridad, su poder entre otras cosas; y por supuesto,
es muy interesante su activa participación en la historia
del ser humano.
Algunos de los libros y epístolas que nos enseñan la
creación de los ángeles, son por ejemplo:

Carta a los Colosenses 1:16 “Porque en él (Cristo)


fueron creadas todas las cosas, las que hay en los
cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles;
sean tronos, sean dominios, sean principados, sean
potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

En el Libro de Job, se nos enseña que los ángeles


fueron creados antes de que existiera nuestro planeta:

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?


Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó
sus medidas, si lo sabes? ¿O quien extendió sobre ella
cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O
quién puso su piedra angular, cuando alababan todas
las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de
Dios?”, según el Libro de Job 38:4-7.

Y como es lógico, en aquel tiempo de la creación no


existía el ser humano; entonces, aquellos “hijos de
Dios” hacen referencia, sin duda, a los ángeles, así son
llamados en el capítulo 1:6 de este libro de Job, donde
se nos dice:

“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los


hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”.

Debemos enfatizar que, sólo Dios es eterno y


Todopoderoso, y en un momento antes de la creación
de la tierra, él creó a los ángeles, en su diversidad de
funciones y formas, hablamos de los serafines,
querubines, arcángeles, ángeles y demás seres
espirituales (que seguramente no aparecen registrados
en la Biblia, pues la Escritura es un mensaje d
salvación, primeramente).

2) La rebelión luciferina.

La palabra del Señor nos enseña que en la eternidad


pasada sólo existía Dios, y en un momento específico
decidió crear a los ángeles. En un principio todos estos
ángeles estaban en perfecta armonía con Dios y con su
diseño perfecto. Sólo había una voluntad, la de Dios.

Un tiempo después, un tiempo no determinado ni


conocido, uno de los ángeles, un querubín, con mucha
influencia y autoridad sobre los demás, se levantó
contra la autoridad de Dios, y aquella rebelión generó
una voluntad independiente de la de Dios, voluntad
contraria a él y pecaminosa, por consecuencia.

En la Biblia, los libros de los profetas Isaías y Ezequiel,


en los capítulos catorce y veintiocho respectivamente.
Se nos enseña la caída de este querubín ungido. En
esencia, él deseó más poder, autoridad e importancia
sobre todos, él anhelaba tomar la gloria de Dios, y ser
adorado por los otros ángeles. Él deseaba el trono del
Señor.

Sin embargo, como nos enseña la Biblia, Lucero fue


expulsado del cielo y muchos ángeles fueron arrojados
con él. Este querubín rebelde perdió todos los
privilegios que había recibido, y fue condenado por
todos los tiempos.

Todos los ángeles que fueron arrojados con satanás en


aquella expulsión, vinieron a ser sus siervos. Esto
puede verse, por ejemplo, en el Libro de Apocalipsis
12:9

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente


antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al
mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles
fueron arrojados con él”.

Los
ánge
les
caíd
os y
su
peca
do al
toma
r
muje
res
de la
tierr
a.
No podemos pasar por alto, un evento adicional, y que
fue el que seguramente provocó que un grupo de
ángeles en especial, fuera encarcelado en las
mazmorras del Hades o en los calabozos del abismo.

Este evento es el que hace referencia, según varias


líneas de interpretación bíblica, a que un grupo de
ángeles tomaron por esposas a mujeres de la tierra,
hijas de los hombres, según Génesis 6:1-4.

Varios comentaristas e intérpretes de la Biblia, exponen


y enseñan que Génesis 6:1-4, y sus textos relacionados
(2 Pedro 2:4-6 y Judas 1:6-7) hacen alusión al pecado
que realizaron ciertos ángeles al tomar mujeres de la
tierra como suyas.

Nos dice el Libro de Génesis 6:1-4 “Aconteció que


cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre
la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los
hijos de Dios que las hijas de los hombres eran
hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre
todas ellas.

Y dijo el Señor: No contenderá mi espíritu con el


hombre para siempre, porque ciertamente él es carne;
mas serán sus días ciento veinte años.

En aquellos tiempos había gigantes en la tierra, y


también después que se llegaron los hijos de Dios a las
hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos
fueron los valientes que desde la antigüedad fueron
varones de renombre”.
Al observar al detalle el pasaje bíblico, podemos
considerar la naturaleza del pecado cometido por los
ángeles en aquel momento, está expuesto en Génesis
6:2 “Viendo los hijos de Dios que las hijas de los
hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres,
escogiendo entre todas”.

Por supuesto, la otra línea de interpretación bíblica, nos


dice que aquí se hace referencia a dos linajes, el impío y
el temeroso de Dios, correspondientes a la
descendencia de Caín y a la descendencia de Set.

Al considerar otras fuentes, como El Libro de Enoc, el


cual es un libro religioso judío, texto que no figura en la
Biblia occidental, pero considerado por algunas
iglesias orientales como inspirado por Dios, narra lo
siguiente respecto a ese evento, en su primera sección
cuyo nombres es: “Los Vigilantes”, y en el capítulo seis
dice:

“Aconteció que avanzando el tiempo, que los hijos de


los hombres se multiplicaron sobre la faz de la tierra, y
entonces les nacieron hermosas hijas. En aquel tiempo
los Vigilantes, ángeles hijos del cielo, las contemplaron
y las desearon, y ante esto, entre ellos hablaron
diciendo: Vamos a ver las hermosas hijas de los
hombres, escojamos mujeres y engendremos de ellas
hijos”.

Como podemos observar, es un pasaje similar al que


encontramos en el libro de Génesis 6:1-4. Lo cierto es
que la Biblia nos muestra que como resultado de
aquella unión, nacieron gigantes en la tierra de aquel
tiempo.

Como lo mencione anteriormente, hay quienes


consideran que “los hijos de Dios” son los hijos de la
línea piadosa de Set; pero, otros consideran que se
trata de seres celestiales, ángeles, y hay pasajes
bíblicos que permiten considerar esto último, estos
textos son Judas 6-7 y 2 Pedro 2:4.

Nos dice la epístola de Judas 6-7 “Y a los ángeles que


no guardaron su dignidad… los ha guardado bajo
oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran
día; como Sodoma y Gomorra, las cuales de la misma
manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos
de vicios contra naturaleza, fueron puestas por
ejemplo, sufriendo el castigo eterno”.

Y nos dice la Segunda Epístola de Pedro: “Porque si


Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que
arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de
oscuridad, para ser reservados al juicio”, según 2 Pedro
2:4.

Es de tener en cuenta, que para muchos pueblos


antiguos, la raza de gigantes habría nacido de la unión
antinatural de seres sobrenaturales con mujeres de la
tierra, hijas de los hombres.

También debemos reconocer, que en este caso en


particular, habló de Génesis 6:1-4, tenemos un texto
con aspectos de difícil interpretación, el objetivo es
afirmar una vez más, la incontenible expansión del
pecado y la maldad en el mundo, así como su
corrupción, por lo cual el juicio era inminente, hablamos
del diluvio que posteriormente vino sobre la tierra.

Teniendo en cuenta:

Los eventos narrados en el capítulo seis de Génesis.


Las consecuencias de los mismos (quiero decir,
nacieron gigantes y valientes).
Lo que nos enseña y permite ver la Biblia en la 2ª de
Pedro 2:4 y Judas 14-16.
Así como la correcta traducción de las palabras
originales hebreas del texto en cuestión.

Es inevitable, llegar a la conclusión de que algunos


seres del grupo celestial (ángeles) realmente tomaron
para sí como esposas, mujeres de la tierra, utilizando su
poder y fuerza para seducirlas; y que de aquella unión,
nacieron seres especiales (estos son los que la Biblia
llama: gigantes y varones de renombre). Debido a que
esto fue en contra del diseño y voluntad de Dios, vino el
juicio del diluvio en los días de Noé.

¿Qué
fue
aque
llo
que
los
ánge
les
ense
ñaro
n a
los
sere
s
hum
anos
?

Siempre debemos tener presente, que los ángeles


fueron creados por Dios y estaban a su servicio.
Posteriormente, se rebelaron contra el Señor y sus
leyes, por lo que fueron expulsados del cielo. Un grupo
de ellos según la Biblia, están encerrados en el abismo
o prisiones eternas, para el gran día del juicio.

Teniendo en cuenta lo que dice El Libro de Enoc y


algunas conclusiones teológicas, estos ángeles
vinieron y tomaron mujeres de las hijas de los hombres.
Pero, esto no fue lo único que hicieron.

Estos ángeles además, instruyeron a los seres humanos


sobre los secretos de las plantas, de los astros, de la
magia, entre otras muchas cosas. Con estas
enseñanzas, llevaron a la humanidad a la práctica de
cosas que Dios aborrece.
Y por este pecado, Dios se vio en la necesidad de enviar
un juicio en los días de Noé, y esto sucedió a través del
diluvio.

La palabra de Dios nos enseña que el líder o general de


estos ángeles caídos que se rebelaron en el cielo contra
el diseño del Señor, fue Lucifer, ellos se levantaron
contra la autoridad de Dios y fueron expulsados,
arrojados del cielo a la tierra.

El Libro de Enoc, presenta a un grupo de doscientos


ángeles, de los cuales “Shemihaza” era el líder
principal, a loa cuales se les llama “Los Vigilantes”.

Y como resultado de aquella unión con las mujeres de la


tierra, hijas de los hombres, les nacieron unos hijos,
estos fueron llamados: “Los Nephilim” (palabra tomada
del término hebreo usado para “gigantes” de Génesis
6:4).

Los
ánge
les
rebel
des
son
casti
gado
s por
Dios.

La Sagrada Escritura nos habla de “ángeles que no


guardaron su dignidad”, ellos abandonaron su propia
habitación, y están reservados en cadenas eternas,
bajo oscuridad, para el juicio del gran y final día, según
no enseña la Carta de Judas versículo seis.

De igual modo, la palabra del Señor, también nos


enseña al respecto diciendo que Dios no perdonó a los
ángeles que pecaron (2 Pedro 2:4), y por lo tanto, ellos
no pueden beneficiarse de la obra salvadora y
redentora de nuestro Señor Jesucristo. La salvación en
Jesús por la fe, es sólo para la humanidad, los
descendientes de Adán y Eva.

Entonces, como podemos leer y concluir, estos ángeles


conscientemente se rebelaron contra Dios y pecaron, y
son plenamente responsables de sus acciones. Ellos se
fueron en contra de la ley de Dios de un modo soberbio,
orgulloso y autosuficiente.

En contraste, la raza de los seres humanos se identifica


con Adán de modo real, pero indirecto; y por eso, la
oportunidad de perdón y salvación por la perfecta obra
del Señor Jesús para todo aquel que en él cree.

En cuanto, a la unión entre ángeles y mujeres de la


tierra, es muy interesante observar que en culturas
antiguas (como la mitología griega y la romana, y
también de otros pueblos), se encuentra registro de
narraciones acerca de uniones entre dioses y mujeres,
y como resultado de aquella unión nacieron varones
famosos y otros fueron semidioses.

En cuanto a los pasajes de 2 Pedro y Judas, debemos


tener en cuenta que en la Biblia cuando se habla del
juicio a los falsos maestros, es el castigo a Sodoma y
Gomorra, y el castigo sobre aquellos que tomaron
mujeres de las hijas de los hombres, el que se pone
como ejemplo.

El juicio que se dio por la indulgencia a la carne y por el


menosprecio a la autoridad, como podemos leer
literalmente:

2 Pedro 2:4-10 “Dios no perdonó a los ángeles que


pecaron… no perdonó al mundo antiguo, sino que salvó
a Noé… condenó a la destrucción a Sodoma y
Gomorra… aquellos que siguiendo la carne, andan en
concupiscencia e inmundicia y desprecian el señorío, y
no temen hablar mal contra las potestades superiores”.

Judas 6-7 “Y a los ángeles que no guardaron su


dignidad… los ha guardado bajo oscuridad, en
prisiones eternas… como Sodoma y Gomorra, las
cuales de la misma manera que aquellos, habiendo
fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza…
sufrieron el castigo eterno”.

Acerca del juicio, el mismo profeta Enoc dijo, según la


Epístola de Judas 14-15
“De estos también profetizo Enoc, séptimo desde Adán,
diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas
decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y
dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras
impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas
duras que los pecadores impíos han hablado contra él”.

Debemos tener en cuenta que, la Biblia nos presenta


además de los ángeles que están encarcelados y
encadenados en prisiones para el juicio final; a otros
ángeles de maldad que aparecen relacionados con
Satanás; como por ejemplo, cuando el Libro de
Apocalipsis 12:9 nos dice: “El gran dragón y sus
ángeles” los cuales luchan contra Miguel y sus ángeles.

De modo que podemos decir, que en el tiempo actual,


hay dos grupos de ángeles caídos, uno que está
encarcelados para el día del juicio final, y otro que está
activo en la tierra, y sirve a las órdenes de Satanás.

En la palabra del Señor, se nos muestran varios de


estos ángeles caídos, sus nombres, sus actividades, su
naturaleza, entre otras cosas; también otras fuentes de
textos religiosos judíos, como el Libro de Enoc,
presentan y describen varios de estos ángeles caídos;
te invito a leer esta información en el capítulo: “Ángeles
caídos, nombres, funciones, características” en este
mismo libro.
Capítulo 14: Ángeles caídos, nombres, funciones,
características

La Sagrada Escritura nos revela varios de estos ángeles


caídos, sus nombres, sus actividades, su naturaleza,
características propias, entre otros distintivos.

También podemos considerar, otras fuentes de textos


religiosos judíos, como el Libro de Enoc, escritos que
presentan y describen varios de estos ángeles caídos.

A continuación presento un listado de estos ángeles


caídos. Primero, los revelados en las Sagradas
Escrituras; y en la segunda parte los expuestos en el
Libro de Enoc (uno de los manuscritos hallados en las
Cuevas de Cumrán):

Primera parte:

Entidades demoniacas expuestas en la Biblia, y otros de


tradición histórica cristiana:

1) Beelzebú.

Acerca de este nombre, debemos decir que es derivado


de Baal Zebub, es un calificativo del dios cananeo Baal.
La Biblia nos enseña en el Evangelio según San Mateo
12:24 “Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa
fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los
demonios”.
Beelzebú, es un nombre que hallamos en varios pasajes
del Nuevo Testamento, como “Príncipe de los
demonios”. Este nombre tiene varios significados,
como: dios de las moscas, señor del estiércol o de la
suciedad, señor de las tinieblas o del abismo.

Beelzebú, era el dios de los ecronitas, gentilicio para los


habitantes de la región de Ecrón: ciudad filistea. Este
dios es el encargado de promover el ocultismo, la
idolatría, el satanismo, y otras líneas similares.

Como nos enseña la Biblia, para los fariseos, este


nombre indicaba al príncipe de los demonios. Debe
también tenerse en cuenta que, en el estudio de la
demonología cristiana, Beelzebú, es considerado uno
de los siete príncipes del infierno, principal
lugarteniente de Lucifer.

Desde sus inicios en tiempos antiguos, se escribía o se


presentaba como: Baal-zebub. El culto a este ídolo,
estaba relacionado con la sanidad de las
enfermedades, y esto explicaría la consulta del rey
Ocozías (según la Biblia en 2 Reyes 1:3-6).

Tiempos más tarde, aparece el término Beelzebú.


Algunos rabinos para mostrar su desprecio lo llamaban
“Baal-zebel” que significa: Señor del estiércol o señor
de la suciedad.

2) Mamón:
La Sagrada Escritura nos dice en el Evangelio según
San Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará
a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y
a las riquezas”.

En este texto, la palabra “riquezas” se traduce del


término arameo: “mamonas”. “Mammon” es un término
que quiere decir: riqueza; implica “confiar”. La palabra
hebrea “matmon”, también significa: “tesoro” “dinero”.

Esto es interesante, ya que “Mamón” vino a ser la


personificación y símbolo de las riquezas, la avaricia y
la injusticia. Con engaño, este ser presenta las riquezas
como la fuente y cimiento de la felicidad de toda
persona. Por deducción, “las riquezas” aparece como
un señor en los evangelios de Mateo 6:24 y Lucas
16:13.

Debe también tenerse en cuenta, que Mamón, en los


territorios de Roma y Grecia tenía su equivalente, y era
el dios “Plutón”, este título es derivado de Pluto,
palabra que significa literalmente: fortuna, riqueza;
quien también recibía el nombre de “Hades”, a este
personaje se le consideraba como el custodio de las
abundancias o riquezas de la tierra (también es
considerado el señor del inframundo).

Como podemos observar, por lo que la Biblia misma nos


enseña, la estrategia y herramienta de Mamón es la
avaricia del ser humano.
Ganar dinero y acumularlo se convierte en el objetivo
principal, esto se convierte en la meta y pasión de la
persona. Como consecuencia de esto, la persona
termina siendo “esclavo de Mamón” (esclavo de la
avaricia, vive subyugado a una deseo que nunca
termina de satisfacer).

Para el tiempo de la edad media, Mamón fue


personificado como el demonio de la avaricia, de las
riquezas y de la injusticia.

3) Leviatán.

Respecto a este ser, la palabra de Dios nos enseña en el


Libro de Job 3:8 “Maldíganla los que maldicen el día, los
que se aprestan para despertar a Leviatán”.

El término “Leviatán” como tal, es una palabra utilizada


en la Sagrada Escritura sobre todo en los Libros
Poéticos. Este término se utiliza para referirse a un gran
monstruo de las aguas. Según varios textos de la Biblia,
Leviatán es un monstruo serpentesco, de gran tamaño y
con mucha fuerza.

La palabra “Leviatán” es un nombre que además


significa: serpiente, monstruo marino grande, dragón,
enrollado en espiral.

Por estos significados y detalles que nos brinda la


Biblia, este monstruo se representa como una criatura
marina gigante, con un cuerpo serpentesco; es una
representación del caos y de la maldad. En varios
pasajes bíblicos encontramos la mención a este ser:
Salmo 104:25-26. Salmo 74:14. Isaías 27:1.

En el caso particular del Libro de los Salmos, nos dice


el capítulo 104:25-25 “He allí el grande y anchuroso mar,
en donde se mueven seres innumerables, seres
pequeños y grandes. Allí andan las naves; allí este
leviatán que hiciste para que jugase en él”.

Dentro del marco de la demonología de la edad media,


Leviatán es un demonio acuático. Es un espíritu maligno
que promueve el orgullo y la soberbia. Es un demonio
con un gran poder venenoso en su boca (por eso
fomenta las calumnias, los chismes, la murmuración,
entre otras cosas similares).

Por eso también, podemos decir que el significado de


su nombre “serpiente que se retuerce”, nos hace
recordar a la serpiente que en el huerto del Edén logró
seducir a Adán y a Eva para desobedecer al Señor.

El pasaje bíblico del profeta Isaías 27:1 “En aquel día


Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte
al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente
tortuosa; y matará al dragón que está en el mar”.

Como podemos observar, este pasaje nos enseña que


este ser, bestia temible con una ferocidad monumental
y con una fuerza descomunal, será finalmente
castigado y destruido. En este texto se muestra como el
dragón del mar.
Considerando, la narración de algunos escritos
rabínicos, Leviatán fue creado en el quinto día del
Génesis, y luego fue sometido por el arcángel Gabriel
con la ayuda de Jehová Dios. También encontramos
registros escritos que enseñan que Leviatán tiene
varias cabezas, como un dragón pluricéfalo.

En el libro judío (que no forma parte del canon bíblico


nuestro), el Libro de Enoc, Leviatán aparece junto a
Behemot, de la siguiente manera:

“En aquel día se harán salir separados dos monstruos,


uno femenino y otro masculino. El monstruo femenino
tiene por nombre Leviatán, y habita en el fondo del mar
sobre la fuente de las aguas.

El otro monstruo, el masculino, su nombre es Behemot,


el cual se posa sobre su pecho en un inmenso desierto
llamado Duindaín, al oriente del jardín que habitan los
elegidos y los justos, donde mi abuelo fue tomado, el
séptimo desde Adán el primer hombre a quien el Señor
de los espíritus creó”. Libro de Enoc 60:7-8.

4) El devorador.

La palabra de Dios nos lo presenta en el Libro del


profeta Malaquías 3:11 donde dice:

“Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os


destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo
será estéril, dice Jehová de los ejércitos”.
La palabra “devorador” quiere decir: uno que devora,
que destruye. En este texto bíblico, el término
“devorador” se traduce del término hebreo “akal” que
además significa: destruidor, consumidor.

Podemos decir entonces, que así como hay demonios


que específicamente provocan diversas enfermedades,
éste demonio se especializa en consumir o arruinar las
finanzas o los bienes materiales.

Considerando, que no es un demonio de bajo rango o


poder, el devorador es una entidad o ser espiritual
demoniaca con autoridad sobre multitud de demonios
que traen ruina y fracaso (se hace más fuerte en su
papel destructor, cuando hay cosas como la
deshonestidad, el hurto, el fraude, la estafa y otras
cosas similares).

La Biblia también nos enseña que el devorador no ataca


regiones estériles, sino donde está la cosecha y donde
no hay protección de Dios. Podemos recordar por
ejemplo, que el diablo no podía tocar a Job, ni a su
familia, ni sus bienes, porque Dios protegía su vida y
patrimonio (puedes ver esto en el Libro de Job 1:8-10).

5) ¿Qué es Abadón?

La palabra del Señor nos dice respecto al Abadón que


este es un ser espiritual, y al mismo tiempo es también
el nombre de una región o lugar infernal: Salmo 88:11 y
Job 28:20-22
“¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu
verdad en el Abadón?”.

“El Abadón y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con


nuestros oídos”.

La Sagrada Escritura nos dice que Abadón, es el


nombre del rey que dirige las langostas (o seres
espirituales que atormentarán a los hombres en los
postreros tiempos), según nos dice el Libro de
Apocalipsis 9:11 “Y tienen por rey sobre ellos al ángel
del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en
griego, Apolión”.

El término “Abadón” en hebreo, y “Apolión” en el idioma


griego, son términos que quieren decir: ángel
destructor. Este ángel es el líder máximo del abismo; es
también denominado “ángel de la muerte”.

Sin embargo, en el Antiguo Testamento se nos presenta


a Abadón como un lugar o región específica,
refiriéndose a un abismo muy profundo, es un abismo
insondable; lugar vinculado, por supuesto, al mundo de
los muertos.

Tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo


Testamento, Abadón es presentado como un ser
espiritual, es el nombre de un ángel como es
mencionado en el Libro de Apocalipsis 9:11.

En otras traducciones de la Biblia, este nombre se


traduce: “Destructor” y “Exterminador”. Para algunos,
este ángel es uno de los más importantes generales del
reino de las tinieblas.

También se enseña que este ángel espiritual, Abadón,


es un generador de guerras y batallas entre los seres
humanos. Así como, se dice que Abadón, fue el ángel
que acompañó a Lucifer y promovió el desorden, caos y
rebelión entre los ángeles del Señor.

Este ángel caído, tiene como propósito continuo


destruir toda expresión humana, y con soberbia se
jacta de sus perseveras hazañas. Este ángel dirigirá el
ejército de langostas (espíritus malignos) que traerá
devastación y tormento a los seres humanos en los
tiempos finales (como enseña el Libro de Apocalipsis).

Algunos registros escritos de ciertas culturas y


religiones, enseñan que Abadón fue creado como un
arcángel al servicio del Señor; pero, en su rebelión se
convirtió en un ángel caído, un ser de maldad, violencia
y perversión. Su nombre “Abadón”, está relacionado
con Seol, Hades y Gehenna, de allí su naturaleza de
muerte y destrucción.

6) Asmodeo:

Acerca de este espíritu encontramos información extra


bíblica. De Asmodeo se hace mención en el Talmud
judío como un espíritu malvado (el Talmud es un
compendio de comentarios de la tradición escrita del
pueblo judío).
Asmodeo, es el demonio de los placeres impuros. Es el
demonio de la ebriedad, espíritu que promueve la
infidelidad matrimonial, la lujuria y los desórdenes
sexuales en el ser humano.

Aunque, debemos reconocer que de este demonio no


se hace mención en la Sagrada Escritura, si se
menciona en otros libros judíos, como el talmud y el
libro de Tobías (Libro apócrifo).

A lo largo de estas narraciones, permanece la creencia


de que este espíritu formó parte de aquellos ángeles
que se unieron a Satanás y se rebelaron contra Dios.

Se nos dice en el Libro Tobías (este es un libro apócrifo,


es decir, no se considera de inspiración divina, y por
eso no forma parte de los sesenta y seis libros de la
Biblia), que Asmodeo se enamora de Sarah, hija de
Raquel, y cada vez que ella se casa, mata al marido
durante la noche de bodas (según el Libro de Tobías
3:8). De este modo, llega a matar a siete hombres,
impidiendo la consumación de dicho matrimonio.

Por su naturaleza y acciones, podemos decir entonces,


que Asmodeo es un espíritu inmundo que atenta contra
la unidad matrimonial y la fidelidad entre los esposos.
Este ángel o espíritu procura sembrar discordia y
contienda familiar procurando y fomentando el divorcio
y la infidelidad conyugal.

Llama la atención que, para muchos es simplemente un


personaje de la cultura humana, por eso, Asmodeo
aparece como un personaje en libros de grandes
escritores, como Shakespeare, y ha sido personificado
en varias series de televisión y películas.

7) Acerca de Hades.

Debemos inicialmente tener en cuenta que el nombre


“Hades” hace referencia tanto a una región espiritual,
como a un ángel caído.

La región de los muertos en el Antiguo Testamento, es


denominada “Seol”. Mientras que “Hades” es el término
griego en el nuevo Testamento para el lugar de los
muertos, esta palabra aparece citada, por ejemplo, en
el evangelio según San Mateo 11:23

“Y tú, Capernaúm, que eres levantada hasta el cielo,


hasta el Hades serás abatida”.

También debemos tener en cuenta, que el Señor Jesús


mismo al resucitar dijo que tenía las llaves del Hades y
de la muerte: “Más he aquí que vivo por los siglos de los
siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del
Hades”, Apocalipsis 1:18.

Debemos tener muy presente además, que Hades


también es el nombre de un ángel caído de gran poder y
jerarquía. El término “Hades”, tiene su equivalente en
griego igual: “Hades”. Es personificado en el Libro de
Apocalipsis 6:8
“Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba
tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue
dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para
matar con espada, con hambre, con mortandad, y con
las fieras de la tierra”

Como nos enseña la Sagrada Escritura, Hades tendrá


que entregar a todos aquellos que están en él:

“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la


muerte y el Hades entregaron los muertos que había en
ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras”,
según leemos en Apocalipsis 20:13.

En el marco conceptual de la mitología griega, “Hades”


hace referencia tanto al inframundo, como al dios que
gobierna este lugar. El reino del Hades es la sombría
morada de los muertos, es aquella región a donde iban
todos los mortales.

El Hades es una región irrigada por cinco ríos, el río de


la congoja, el río de las lamentaciones, el río de del
fuego, el río del olvido y el río del odio. Este último río,
es la frontera entre los dos mundos, el inferior y el
superior.

El ángel caído, Hades, reinaba sobre los muertos, con


la ayuda de otros seres quienes estaban bajo su
autoridad. Estaba completamente prohibido abandonar
sus dominios, y por esa razón, Hades enfurecía en gran
manera.
Segunda parte:

Ángeles caídos según El Libro Apócrifo de Enoc:

El Libro de Enoc, narra diversos asuntos y aspectos de


los ángeles y de los cielos. Describe en su capítulo seis
el descenso de ángeles a la tierra para tomar mujeres
de entre las hijas de los hombres porque las vieron
hermosas, y el líder de aquel grupo de ángeles fue
Shemihaza. A continuación el texto literal del Libro de
Enoc correspondiente:

Enoc. Capítulo 6: Aconteció transcurriendo el tiempo,


que los hijos de los hombres se multiplicaron sobre la
faz de la tierra, y entonces les nacieron hermosas
hijas. En aquel tiempo los Vigilantes, ángeles hijos del
cielo, las contemplaron y las desearon.

Ante esto, entre ellos hablaron diciendo: “Vamos y de


entra las hermosas hijas de los hombres, escojamos
mujeres y engendremos de ellas hijos”. En aquel
momento, Shemihaza, quien era su jefe, habló
diciendo:

“Tengo temor de ser el único que se haga responsable


de este gran pecado, y que vosotros no deseéis
cumplir con esta acción”.

En aquel momento, los otros ángeles le respondieron a


Shemihaza: “Debemos realizar un juramento todos
nosotros, con el compromiso de someternos bajo un
anatema sino no cumplimos con este plan realmente”.

Doscientos ángeles eran aquellos que decidieron


descender a la tierra, descendieron sobre la cumbre
del monte que ellos mismos denominaron “Hermon”,
pues allí hicieron el juramento y todos se
comprometieron bajo anatema a cumplir lo dicho.

Como podemos observar, el líder o jefe de estos


ángeles caídos llamados “Vigilantes” fue Shemihaza.
Veamos lo que de estos ángeles se nos dice:

1) Shemihaza: Este término o nombre significa: “Él ve


el hombre”. Fue el más importante de aquel grupo de
doscientos ángeles que descendieron a la tierra.
Todos ellos acordaron jurarle lealtad.

Shemihaza convenció o sedujo a este grupo de


compañeros, y además los indujo para que enseñarán
sobre los secretos del cielo a los seres humanos,
asunto que estaba prohibido por Dios.

2) Yekun: Según estos escritos, este es uno de los


ángeles caídos más importantes, pues fue el primer
seguidor de Satanás en su rebelión contra el Señor
Dios.

Yekun, fue el encargado de enseñar a los seres


humanos la escritura y el significado de los signos.
Tiene la habilidad, por su inteligencia, para generar
confusión entre los demás ángeles.

3) Kesabel: Se nos dice que fue el ángel Kesabel, uno


de los principales promotores para que los otros
ángeles tomaran mujeres de la tierra y pecaran con
ellas. Fue el segundo seguidor de Satanás en su
rebelión.

4) Azazel: Este nombre, según el Libro de Enoc,


quiere decir: imprudente, arrogante para Dios. Fue
Azazel, el ángel que enseñó a los seres humanos el
arte de la guerra.

Azazel enseñó a los seres humanos cómo fabricar


espadas, cuchillos, escudos, entre otros instrumentos
similares. También fue quien enseñó a las mujeres a
adornar su cuerpo con pinturas y tintes para engañar y
seducir a los hombres.

Fue Azazel quien también instruyó a los seres humanos,


el oscuro arte de la brujería, corrompiendo sus buenas
costumbres y llevándolos a la impureza, a la
inmoralidad y a la maldad en diversas formas.

5) Shamsiel: Este nombre quiere decir: Sol de Dios.


En el Libro de Enoc, este ángel es presentado como el
que enseñó a los seres humanos los signos del sol, y
su significado (los llamados: Misterios solares).

Shamsiel, en algún tiempo fue llamado “El príncipe del


paraíso”, porque era uno de los ángeles guardianes que
custodiaban las puertas del Huerto del Edén.

6) Gadreel: El nombre de este ángel quiere decir:


Muro de Dios. También fue uno de los promotores,
incitando a los ángeles, del pecado de tomar mujeres
de la tierra. Según los escritos, este es un ángel caído
de gran importancia e influencia entre los demás
ángeles.

Describe El Libro de Enoc, en las secciones tituladas:


“El libro de las Parábolas” y “Libro de Enoc” que fue
este ángel el responsable de engañar a Eva en el huerto
del Edén.

El Libro de Enoc, específicamente en el capítulo 69:6-7,


se nos dice de Gadreel que: “El nombre del tercero es
Gadreel, este mostró a las hijas de los hombres todas
las formas de dar muerte, fue él quien sedujo a Eva”.

7) Kasyadael. El nombre de este ángel caído quiere


decir: Poder oculto. Es el quinto vigilante de los
ángeles caídos. Fue este ángel quien enseñó a los
seres humanos acerca de los espíritus de los
demonios, acerca del aborto, y también acerca de las
mordeduras de las víboras.

Acerca de este ángel, literalmente, el Libro de Enoc


menciona:

“El nombre del quinto es kasyadael, este mostró a los


hombres todas las plagas de los espíritus y los
demonios, la plaga del embrión en el vientre para que
aborte, la mordedura de la serpiente, la plaga que viene
con el calor del mediodía, y acerca del hijo de la
serpiente cuyo nombre es Tabaet”.

8) Rameiel. El nombre de este ángel quiere decir:


Trueno de Dios, y en el Libro de Enoc se le menciona
como aquel encargado de los resucitados; es decir,
es (o fue) el responsable de dirigir a los muertos
cuando llegan a Dios, durante su ascenso al cielo.

Acerca de esto, literalmente, el Libro de Enoc en el


capítulo veinte, nos dice: “8. Remeiel, otro de los santos
ángeles, al que Dios ha encargado de los
resucitados”.

9) Agniel: Se nos dice que este fue el ángel caído que


instruyó a los seres humanos acerca de los secretos y
usos de las raíces y de las hierbas.

10) Baraqiel: Este es el noveno de los ángeles caídos


del grupo de los ángeles Vigilantes. Baraqiel, es un
nombre que significa: Relámpago de Dios. Este ángel
fue el responsable de enseñar a los seres humanos la
astrología.

11) Kokabiel: Fue este ángel caído quien instruyó a los


seres humanos respecto a la astronomía, y los
respectivos nombres de las constelaciones y
estrellas. No es casualidad que su nombre signifique:
Estrella de Dios.
12) Sariel: Fue este ángel quien instruyó a los seres
humanos acerca de los cursos de la luna, y el
calendario lunar. Su nombre, Sariel, significa:
Príncipe de Dios.
Capítulo 15: El inframundo y los ángeles caídos

En esta sección desarrollaremos los siguientes temas:

1) Definición de Inframundo, y la descripción de su


geografía.
2) ¿Qué es el Hades? Su significado, las secciones
que lo componen y sus habitantes.
3) Los ángeles caídos que están prisioneros en las
cárceles de la oscuridad (en idioma griego: El
Tártaro).
4) El descenso del Señor Jesús al Hades (o corazón
de la tierra).
5) Los espíritus encarcelados.

Definición de la palabra “Inframundo”:

Desde los tiempos más remotos de la humanidad, así


como en las diversas religiones, ha existido el concepto
o idea de un lugar o región de tormento espiritual y
eterno, el cual se halla bajo nuestros pies.

Se describe como un escenario de sufrimiento,


tormento, monstruos, ángeles perversos, violentos
demonios, atormentadores o verdugos, entre otras
cosas similares. Uno de los nombres más comunes para
aquel lugar es “Inframundo”.

En pocas palabras y de manera básica, podemos decir


que el Inframundo es la morada o habitación del diablo
y de las almas consideradas impías. Inframundo es una
palabra sinónima de infierno, el cual es un lugar
descrito en diversas culturas como una región llena de
fuego, tinieblas, olores horribles y gritos de los
atormentados.

Dentro del pensamiento mitológico griego, el


inframundo o Hades indica el reino del dios Hades, uno
de los dioses del panteón griego, reino que se
consideraba estaba ubicado debajo de la tierra. Para
ellos, aquel lugar era gobernado por Hades.

Veamos ahora, la geografía del Inframundo desde la


perspectiva griega.

Según la mitología histórica griega, se enseña que


existen por lo menos cinco reinos o gobiernos en el
inframundo. Entre estos, está el pozo del abismo o
abismo del Tártaro.

Se muestra como una prisión muy fortificada, rodeada


además por un río de fuego llamado Flegetonte. Un
lugar del cual nadie puede salir, sin la autorización de
Hades.

En su comienzo, el Tártaro fue destinado para los seres


grandes y poderosos, gigantes y otros similares. Un
tiempo después, el Tártaro fue también utilizado como
calabozo para todas las almas condenadas o
destinadas al juicio eterno.

Los otros lugares o reinos.


El segundo reino es el mundo de los muertos. Este lugar
o reino es gobernado por Hades, rey y dios del
Inframundo.

El tercer reino, es el reino de la Isla Elísea, isla de los


bienaventurados, gobernada por Crono, aquí moran los
héroes de la mitología que ya han fallecido.

El cuarto lugar es el reino de los campos Elíseos, indica


el lugar de los muertos bendecidos, quienes podían ir
al mundo de los vivos, aunque no todos tenían ese
privilegio.

Y el quinto lugar es el reino de Estigia, río sagrado en el


que bañaron a Aquiles, quien quedo inmune a las
armas, excepto en su talón. Este río marca el límite o
frontera entre el mundo inferior y el mundo superior.

¿Qué es el Hades? Veamos su significado, sus


secciones y sus habitantes.

Al respecto, es la palabra de Dios la que nos brinda


información. Debemos tener presente que la morada de
los muertos, en el hebreo del Antiguo Testamento se
denomina “Seol”; y en el griego del Nuevo Testamento
se denomina “Hades”, pero, ambos términos hacen
referencia al mismo lugar.

En el Libro de los Salmos, podemos leer por ejemplo,


Salmo 16:10 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni
permitirás que tu santo vea corrupción”. Texto del
Antiguo Testamento.
Y vemos el uso del término “Hades”, por el apóstol
Pedro en el Libro de los Hechos 2:31 cuando dijo:
“Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que
su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio
corrupción”.

Y sin duda, es muy conocida la enseñanza del Señor


Jesús a través de la historia del rico y el mendigo,
según aparece en el Evangelio de Lucas 16

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los


ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y
fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en
tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su
seno… y dijo:

Padre Abraham, ten misericordia de mí… Abraham le


dijo: Lázaro es consolado aquí, y tú atormentado; una
gran sima está puesta entre nosotros y ninguno puede
pasar de un lado a otro”, según Lucas 16:22-26.

Vemos pues, que los términos Seol y Hades hacen


referencia al mismo lugar. El evangelio de Lucas 16 nos
describe varios aspectos de manera detallada, que son
muy importantes y que debemos tener en cuenta:

Lo primero que podemos ver, es que nos enseña el


pasaje bíblico que el Seol-Hades estaba compuesto por
dos secciones o partes: la primera sección, es el seno
de Abraham (lugar destinado para los justos que
morían), y la segunda sección es el lugar de tormento
(esta era el destino de los impíos que morían, aquellos
que vivieron sin temor de Dios en la tierra).

Como podemos leer en este pasaje bíblico, la persona


sigue consciente, lo que ha quedado sin vida es su
cuerpo, pero su alma y su espíritu siguen vivos. La
persona conserva la conciencia, la memoria y la
capacidad intelectual de razonar.

De igual modo, nos enseña que según haya sido su


destino, la persona (en espíritu y alma) va a recibir
consuelo o tormento.

El pasaje de la Biblia también nos enseña que existía en


aquel tiempo una gran sima que separaba las dos
secciones (“sima” hace referencia a un abismo, grieta
profunda que no puede ser superada). La palabra
“cima” (con “c”) hace referencia a un lugar alto.

Como hemos venido estudiando, el término “infierno” es


prácticamente un sinónimo de la palabra “Hades”. El
término “Gehena” es una palabra griega, que se utiliza
también en el Nuevo Testamento para hacer referencia
ese mismo lugar.

La palabra de Dios habla con distintos términos para


hacer referencia a diferentes regiones o secciones del
Hades.

Por ejemplo, la Sagrada Escritura nos habla de las


prisiones de oscuridad (2 Pedro 2:4 “Tártaro”), del
abismo, entre otras palabras. La Biblia también enseña
acerca del lago de fuego y azufre, destino final del
Hades con todos sus habitantes.

Para los días actuales, los habitantes del Hades son:

Los ángeles que están cautivos en las prisiones de


oscuridad,
Los que habitaban la tierra en tiempos de Noé, los
antediluvianos, y quienes vivieron el castigo mediante el
juicio del diluvio.
Todas aquellas personas que han muerto y han
rechazado a Dios y a su Hijo Jesucristo.
Todos los demonios y/o ángeles caídos que en tiempos
postreros serán liberados para tormento de las
personas sobre la tierra.

Veamos a continuación y en detalle cada una de estas


regiones:

1) Las prisiones de oscuridad (El Tártaro):

La Sagrada Escritura nos enseña que este es el lugar


en el que los ángeles caídos están prisioneros para el
juicio final. Si el diablo está activo hoy día, también
tiene ángeles a su servicio; y podemos decir entonces,
que algunos están en cautiverio, y otros están libres al
servicio del reino de las tinieblas.
Algunos enseñan que sí estos ángeles presos
estuviesen libres en la actualidad, continuarían
tomando mujeres de la tierra, contaminando y alterando
la simiente de Dios, fomentando a gran escala la
perversión humana, y llevando a la destrucción al ser
humano, como lo hicieron en los tiempos antes del
diluvio.

La Sagrada Escritura nos dice en la Segunda Epístola


de 2 Pedro 2:4 “Porque sí Dios no perdonó a los ángeles
que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los
entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados
al juicio”.

Este versículo de la Biblia nos dice textualmente:


“arrojándolos al infierno”, el término “infierno” aquí se
traduce de la palabra griega: “tartaroo”, indicando el
abismo más profundo del Hades. Es la sección más
oscura y profunda.

El término “tartaroo” quiere decir: consignar en un


lugar. Allí ciertos ángeles caídos están en cadenas
debido al pecado que cometieron, y estarán allí hasta el
tiempo del juicio final. Este lugar se describe como:
Prisiones de oscuridad, o abismos de tinieblas. Algunas
versiones bíblicas traducen: mazmorras.

Debemos también tener en cuenta que ese lugar es una


cárcel transitoria, pues de allí saldrán para ir al juicio
final donde serán condenados y lanzados al algo de
fuego por la eternidad.
En el Libro de Enoc se indica que el Tártaro es el lugar
de confinamiento o prisión de los doscientos ángeles
caídos, conocidos como Vigilantes, los que tomaron por
esposas mujeres de la tierra.

2) El abismo:

La palabra “Abismo” se traduce del término griego


“abusso”, el cual hace referencia a una profundidad
insondable, indica el mundo inferior, las regiones
infernales, el abismo del Seol (o pozo profundo).

La Biblia nos enseña en el Libro de Apocalipsis 20:1-3,


que es una cárcel espiritual donde el diablo es
encerrado por un tiempo de mil años:

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del


abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al
dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás,
y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró,
y puso su sello sobre él, para que no engañase más a
las naciones…”.

Como podemos leer, el abismo es otra región o sección


del Seol o Hades, así como también lo es el tártaro.
Según la Sagrada Escritura, los demonios tienen temor
de ir a aquel lugar, lo podemos leer según el evangelio
de Lucas 8:30-31 “muchos demonios habían entrado en
él. Y le rogaban que nos los mandase ir a al abismo”.
En el Libro de Apocalipsis, se nos dice también que el
abismo es la morada o habitación de las langostas o
espíritus inmundos que atormentarán a los hombres en
la gran tribulación: Apocalipsis 9:1-6, 11 y su rey es el
ángel del abismo, que tiene por nombre “Abadón” y en
griego es “Apolión” (nombres que básicamente quieren
decir: destructor).

Por eso, nos dice la Escritura en Apocalipsis 6:2-3 “Y


abrió el pozo del abismo, y subió humo como de un gran
horno… y del humo salieron langostas con poder para
atormentar a los hombres”. 11. “Y tienen por rey sobre
ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es
Abadón, y en griego Apolión”.

3) El Lago de fuego.

El lago de fuego es una región diferente al Hades; pues,


en el lago de fuego caerá el Hades mismo en los
tiempos finales; podemos decir entonces, que el lago de
fuego es el destino final del Hades y de todos sus
habitantes.

En la Biblia, el lago de Fuego, es un título para el lugar


del castigo final y eterno para el diablo, sus ángeles y
todos los impíos (todos los que han rechazado la gracia
de Dios), como enseña el Libro de Apocalipsis 20:11-
15.

“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de


fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló
inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de
fuego”, Apocalipsis 20:14-15.

En el Nuevo Testamento hallamos diversas expresiones


que nos revelan o nos permiten ver las condiciones y
características, tanto del infierno o hades, como del
lago de fuego, por ejemplo, veamos algunas:

En cuanto al infierno o Hades, la palabra del Señor nos


dice que está en las profundidades de la tierra, que en
este lugar el fuego nunca se apaga, y el gusano nunca
muere. En esta región están bajo tormento todos los
que mueren sin Cristo, allí están esperando el juicio del
gran día, en el cual serán arrojados al lago de fuego,
morada para ellos por la eternidad.

La Biblia, en relación con el lago de fuego, describe


este lugar como un inmenso lago de fuego y azufre.
Lugar que fue preparado por Dios para el juicio y
castigo eterno de Satanás y los ángeles que le han
seguido.

A este terrible lugar, también irán por todos los tiempos


todas aquellas personas cuyos nombres no están
escritos en el Libro de la vida; es decir, aquellos que no
rindieron su vida a Dios, ni creyeron en el Señor
Jesucristo para salvación.

El interesante descenso del Señor Jesús al Hades (o


corazón de la tierra):
La palabra de Dios nos enseña que después de morir, el
Señor Jesús descendió al Hades (o en sus propias
palabras: “El corazón de la tierra”). Muchas cosas se
dicen respecto a lo que sucedió con el Señor Jesús
después de morir; pero es muy importante, considerar
este asunto a la luz de la Sagrada Escritura, tema que
ya había sido profetizado desde el Antiguo Testamento:

El Señor Jesús estuvo tres días y tres noches en el


centro de la tierra. En vida, el mismo Señor enseñó
sobre aquel descenso y el tiempo que allí estaría.
Respecto a su paso por el centro de la tierra, el Señor
Jesús dijo:

“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez


tres días y tres noches; así estará el Hijo del Hombre en
el corazón de la tierra tres días y tres noches”, según el
evangelio de Mateo 12:40.

Es evidente que la expresión “corazón de la tierra” hace


referencia al núcleo o centro de la misma. El
planteamiento de la ciencia actual es que éste corazón
de la tierra es su esfera central y más interna.

El núcleo de nuestro planeta, está compuesto


especialmente por hierro, con un 5-10% de níquel, y
otras cantidades menores de otros elementos, como
oxígeno y azufre.

El núcleo de la tierra es de gran tamaño, pues tiene un


radio cercano a los tres mil quinientos kilómetros, el
cual es más grande que el planeta Marte de nuestro
sistema solar.

Es muy importante tener en cuenta aquí, que la


temperatura del núcleo de nuestra Tierra puede
sobrepasar los seis mil setecientos grados centígrados
(6.700°C); por lo tanto, es más caliente que la misma
superficie de nuestro sol. Fue allí a donde descendió el
Señor Jesús, pero entonces ¿qué hay en ese lugar?
¿Por qué Jesús fue allí?

La palabra del Señor nos enseña que el Señor Jesús,


cuando resucitó subió por encima de los cielos, cosa
que hizo después de haber estado en las partes más
profundas de la tierra, como nos lo enseña la Epístola a
los Efesios 4:8-10

“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la


cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que
subió, ¿qué es, sino que también había descendido
primero a las partes más bajas de la tierra? El que
descendió, es el mismo que también subió por encima
de todos los cielos para llenarlo todo”.

Como podemos leer en este versículo, el Señor Jesús


descendió a las partes más bajas de la tierra (esta
expresión, desde el término griego bíblico usado aquí,
quiere decir: “región inferior”; esto es el “corazón de la
tierra”).

La misma Epístola a los Efesios, también nos dice aquí


(Efesios 4:10) que el Señor ascendió “Por encima de
todos los cielos”, debemos tener en cuenta que la Biblia
nos revela tres cielos.

Esto lo vemos por ejemplo, en el caso particular del


apóstol Pablo, cuando nos dice que “fue arrebatado al
tercer cielo”, y luego dice que fue “arrebatado al
paraíso” según leemos en la 2ª Corintios 12:2-4. Jesús
le dijo al ladrón en la cruz: “Hoy estarás conmigo en el
paraíso”, según leemos en el evangelio de Lucas 23:43.

Podemos deducir entonces, que el paraíso (o seno de


Abraham) que estaba en el corazón de la tierra, fue
llevado al tercer cielo cuando el Señor Jesús resucitó,
él lo llevó consigo, esto lo podemos ver cuando Efesios
4, nos dice: que “Subiendo a lo alto, llevó cautiva la
cautividad”.

Entendiendo “cautividad” por los habitantes del paraíso


en el corazón de la tierra que habían muerto esperando
el cumplimiento de la profecía del Mesías redentor.

La Nueva Versión Internacional nos dice: "Cuando


subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos”, en otras
palabras, el Señor Jesús tomó a aquellos que
esperaban al Mesías del Antiguo Testamento, e ingresa
al tercer cielo con ellos, cuando Cristo ejerce como
sacerdote y se abre un camino nuevo y vivo, y fue por
eso que el Señor Jesús dijo: “yo soy el camino, la
verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí”.

Vemos pues, que para el tiempo del Antiguo


Testamento, el Seol o Hades estaba compuesto por dos
partes principales: El Seno de Abraham (conocido
también como: paraíso), y el lugar de tormento. Es por
eso, que el Señor le prometió al ladrón que se
arrepintió: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Cuando el Señor Jesucristo resucita, se lleva al cielo el


seno de Abraham, quedando en el corazón de la tierra
solamente el lugar de tormento, el cual sigue
llamándose “Hades”.

En el tiempo actual, los moradores del Hades son:

Los ángeles que están encarcelados en las prisiones de


oscuridad.

La perversa generación en los tiempos del diluvio,


quienes experimentaron el juicio, del cual sólo Noé y su
familia se salvaron.

Todas aquellas personas que han rechazado a Dios y a


su Hijo Jesucristo.

Los espíritus inmundos, demonios, y/o ángeles caídos


que en tiempos finales serán liberados para atormentar
a los seres humanos, en tiempos de la gran tribulación.

La Biblia nos enseña que el Señor Jesús en el Hades


proclamó la profecía mesiánica cumplida en él.

Con suma atención debemos leer lo que nos enseña la


1ª Epístola de Pedro 3:18-20, fijando la atención en los
detalles:
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los
pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios,
siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado
por el Espíritu;

en el cual también fue y predicó a los espíritus


encarcelados; los cuales en tiempo pasado fueron
desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia
de Dios en los días de Noé, mientras se aparejaba el
arca; en la cual pocas, es decir, ocho almas fueron
salvadas por agua.”

En primera instancia, se nos enseña respecto al pan


redentor en Cristo Jesús. Luego y literalmente el pasaje
bíblico, nos dice que el Señor descendió en espíritu y
alma al Hades (teniendo en cuenta que su cuerpo
estaba en el sepulcro).

En segundo lugar, nos dice el pasaje bíblico que al


Hades, fue el Señor Jesús y “predicó”, esta palabra se
traduce del término griego “kerusso”, que además
significa: Proclamar, anunciar, pregonar, predicar, dar a
conocer.

De manera que, el Señor Jesús no estaba predicando


para salvación allí (lo que sería una errónea
interpretación), sino que estaba proclamando una
profecía cumplida en él, estaba presentándose como el
Mesías esperado por los que estaban en el seno de
Abraham.
Este pasaje de la Biblia nos añade que él proclamó esta
verdad “a los espíritus encarcelados”, haciendo
referencia a la generación impía que vivió en tiempos
de Noé, cuando ocurrió el diluvio, y a los ángeles que se
rebelaron contra el gobierno y diseño de Dios.

Recordemos, que los contemporáneos de Noé habían


llenado la tierra de maldad y violencia; además los
ángeles y/o los gigantes según Génesis capítulo seis,
habían promovido también graves pecados contra Dios
entre los seres humanos que moraban sobre la faz de la
tierra, y esto había llegado a tal grado, que Dios tuvo
que juzgar la tierra y su maldad, asunto que hizo a
través del diluvio.

Se nos dice en esta porción bíblica que aquellas


personas rebeldes, quienes experimentaron la
paciencia de Dios (quien estuvo a la espera de su
arrepentimiento), finalmente murieron, y son los
“espíritus encarcelados”; de modo que, en el Hades hay
ángeles en prisiones de oscuridad y espíritus humanos
en cárceles. Todos ellos en una condición de tormento,
a la espera del juicio final.

De igual modo, cuando observamos detenidamente


otros pasajes de la Escritura, como Judas 1:6 y
Apocalipsis 20, podemos ver diversas zonas en el
infierno o Hades.

Teniendo en consideración todos estos pasajes


bíblicos, vemos secciones o regiones en el Hades
como: prisiones, fosos de tinieblas, cárceles de
oscuridad, cadenas, zonas de densas tinieblas, entre
otras partes que se encuentran dentro del Hades, el
cual está ubicado en el núcleo o corazón de la tierra.

Es de considerar también, que la Biblia nos enseña que


hay puertas y llaves para estas secciones, pues el
Señor Jesucristo cuando resucitó tomó esas llaves, y
por eso él dijo:

“Tengo las llaves de la muerte y del Hades” (según


Apocalipsis 1:18), y según hemos estudiado, aquellas
secciones contienen diversas clases de seres: espíritus
humanos, ángeles caídos, demonios con forma de
langostas, y en cierto tiempo, según la Biblia, todos
ellos irán al juicio final para ser arrojados al lago de
fuego por la eternidad.

Es también importante tener presente que el Hades, es


un lugar previo o que precede al lago de fuego, el Hades
es un lugar de tránsito, pues el juicio final y eterno de
condenación será en el lago de fuego, por eso enseña
Apocalipsis 20:14

“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de


fuego. Esta es la muerte segunda”.

Ante todas estas verdades, debemos resaltar que el


principal mensaje de la Biblia es que Cristo nos rescató
de aquel horrible destino. Él entregó su vida en
sacrificio por muchos, para que todo aquel que en él
crea, no se pierda sino que tenga vida eterna.
El Señor Jesús dio su vida por nosotros, él sabía el
horrible y eterno destino para hombre, y por eso vino a
darse en sacrificio. Fue al Hades para que nosotros no
vayamos a ese lugar, él es nuestro bendito Salvador
eterno.
Capítulo 16: ¿Ocurrió un diluvio luciferino antes de la
existencia del ser humano?

Para algunos intérpretes de la Palabra de Dios, entre los


dos primeros versículos de la Biblia, es decir, entre
Génesis 1:1 y 2, existió un espacio de tiempo
significativo en el que sucedió un evento muy
importante.

Nos dice la Biblia en Génesis 1:1-2 “En el principio creó


Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba
desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz
del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz
de las aguas”.

A esta línea de interpretación se le llamó: “La Teoría de


la Brecha”. Enseñanza que se origina en el siglo XV,
teniendo como principal representante al teólogo
holandés Simon Episcopus.

Un tiempo después, en el año de 1814, fue propuesta y


enseñada por Thomas Chalmers de la Universidad de
Edinburgh en Escocia.

Es muy importante, tener en cuenta que esta no fue una


enseñanza de la iglesia primitiva, ni el Señor Jesús
mencionó tal cosa, y tampoco fue doctrina o enseñanza
de los primeros apóstoles.
La denominada “Teoría de la brecha” enseña que en el
versículo uno de Génesis 1, se presenta a Dios como
Creador en su labor poderosa y perfecta; sin embargo,
en el versículo dos, se presenta un caos y un gran
desorden en la tierra creada, así como las aguas
cubriendo la totalidad de la tierra.

Podemos decir, que el fundamento esencial de esta


enseñanza, se encuentra en los términos con los cuales
se describe el estado de la tierra según el libro de
Génesis 1:2, donde se nos dice que estaba:
“desordenada y vacía”.

Los términos hebreos usados en este pasaje bíblico


son: “tohu y bohu”, respectivamente.

Los exponentes de esta Teoría, enseñanza que el


querubín ungido, llamado Lucero, era quien gobernaba
la tierra. Él gobernaba sobre una generación de seres
que la habitaban. Pero, al rebelarse contra la autoridad
y modelo de Dios fue expulsado del Edén;
convirtiéndose así, en el diablo y satanás, y sus
seguidores, quienes también fueron expulsados, se
convirtieron en demonios.

Ante esta situación, Dios envió su juicio sobre la tierra a


través de un primer diluvio (de esta manera, entonces,
el de Noé vendría a ser un segundo diluvio), y por eso,
dice el pasaje bíblico que la tierra estaba cubierta de
agua. Posteriormente, en días de Noé, Dios prometió no
destruir nunca más la tierra con otro diluvio.
La palabra de Dios nos dice en el Libro del profeta
Isaías 45:18 “Porque así dijo Jehová: que creó los
cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y
la compuso; no la creó en vano; para que fuese
habitada la creó: Yo soy Jehová y no hay otro”.

Los exponentes de la teoría de la brecha, ensenan que


aquel espacio de tiempo pudo haber durado millones de
años. En este lapso de tiempo, fue durante el cual
Lucero (el diablo o Satanás), planeó y llevó a cabo su
rebelión, para luego ser expulsado del cielo, lanzado a
la tierra. Por lo que, entonces, muchas cosas habrían
ocurrido en la tierra.

Según este planteamiento, la tierra estuvo habitada


antes de Adán, seres o habitantes pre-adánicos, sería
también aquel periodo de tiempo en el que existieron
los dinosaurios y sus diversas clases, así como otros
grandes monstruos en el mar y en la tierra.

La rebelión luciferina, la perversión de sus ángeles y de


aquel mundo, fue lo que generó un juicio de Dios, que
en la tierra significó un diluvio, muchos años antes de la
existencia de Noé. Es por esta razón, que algunos
interpretes usan la expresión: “diluvio luciferino”.

De esta manera, aquel primer diluvio, sería entonces, el


que debió haber destruido la tierra primera; y por eso,
la condición de la tierra en el versículo dos de Genesis
capítulo uno, fue: “Y la tierra estaba desordenada y
vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”.
Los defensores y exponentes de esta teoría, sostienen
que la estructura de eventos y tiempos de los dos
primeros versículos de Genesis 1, sería de la siguiente
manera:

La tierra original pasada, Génesis 1:1


La caída de Lucero o Satanás.
El juicio mediante un diluvio.
La desolación de la tierra (asunto que duró millones de
años).
La tierra en ruinas, según Génesis 1:2
El resultado del juicio divino.
La restauración de la tierra. (Siete días de la creación,
según Génesis 1:3-2:3).

Es muy importante, mirar desde la perspectiva bíblica


en general.

Debemos tener en cuenta, que aunque el Libro de


Génesis, no es un libro científico, no podemos rechazar
el hecho de que revela temas que son estudiados por la
ciencia humana, asuntos muy importantes como: El
origen del universo, de la tierra y de la humanidad.

Por eso precisamente, debemos ser muy cuidadosos al


leer, estudiar e investigar estos pasajes para no tomar
posiciones extremas, ni equivocadas; sin olvidar, por
supuesto, que ninguna enseñanza puede estar por
encima de lo que Dios ha revelado en su palabra
escrita.
Esta “Teoría de la brecha”, puede conducirnos a una
segunda interpretación, y pensar sobre una pre-
creación, lo cual, no enseña la Biblia en ninguna parte.

Consideremos ahora, las posiciones bíblicas correctas


respecto a este tema:

No contamos con un conjunto de versículos que


claramente sustenten esta interpretación (la Teoría de
la brecha). Más bien, observamos que son suposiciones
y conjeturas.

Recordemos que, una doctrina bíblica, como es lógico,


debe tener un sustento bíblico abundante, coherente y
sustancial; de otro modo, estaríamos caminando sobre
arena movediza. Nuestro sustento es la palabra de Dios,
la Biblia.

La Escritura nos enseña de modo claro, que el pecado


entró en el mundo por un hombre, y de esta manera, la
muerte. Concluimos entonces, que el pecado y la
muerte no vinieron por otras especies terrenales antes
de la creación humana. Surgió en el corazón de
Satanás, y luego el hombre permitió que su semilla
germinará en su corazón.

De manera clara nos lo enseña la Epístola a los


Romanos 5:12 “como el pecado entró en el mundo por
un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
La Sagrada Escritura, y en este caso en particular, el
Libro de Génesis, nos enseñan y muestra cómo el único
y Todopoderoso Dios creó, no re-creó, la tierra y todas
las cosas que existen para sus buenos propósitos, allí
habría de poner al hombre, creado a su imagen y
semejanza.

Debemos tener cuidado, pues dar por sentado que esta


enseñanza es verdadera, produce muchas preguntas
que atentan contra el papel de nuestro Salvador, y de su
obra única en la cruz del Calvario.

Finalmente, debemos tener muy presente que una


doctrina debe tener sustento bíblico serio, correcto,
coherente y abundante. Más bien, debemos darle la
razón a la Palabra de Dios, cuando de manera clara
enseña:

“En seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y


todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo
día”, según éxodo 20:11.
Esperamos que este libro haya sido de tu agrado.

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