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Maxin

El documento presenta la respiración holotrópica como un enfoque innovador para la autoexploración y la terapia, desarrollado por Stanislav y Christina Grof, que combina elementos de diversas tradiciones psicológicas y espirituales. Se exploran los fundamentos teóricos y prácticos de esta técnica, así como su potencial terapéutico para abordar trastornos emocionales y psicosomáticos. Además, se discuten los mecanismos fisiológicos y psicológicos involucrados, así como la importancia de la integración de experiencias en la vida cotidiana de los participantes.

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El documento presenta la respiración holotrópica como un enfoque innovador para la autoexploración y la terapia, desarrollado por Stanislav y Christina Grof, que combina elementos de diversas tradiciones psicológicas y espirituales. Se exploran los fundamentos teóricos y prácticos de esta técnica, así como su potencial terapéutico para abordar trastornos emocionales y psicosomáticos. Además, se discuten los mecanismos fisiológicos y psicológicos involucrados, así como la importancia de la integración de experiencias en la vida cotidiana de los participantes.

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LA RESPIRACION HOLOTRÓPICA

Un nuevo enfoque a la autoexploración y la terapia

STANISLAV GROF Y CHRISTINA GROF

Prefacio de Jack Kornfield

Contenido
 PREFACIO

 PRÓLOGO

 AGRADECIMIENTOS

 1. Sigmund Freud y el inicio de la psicología profunda

 2. La psicología humanista y las terapias experienciales

 3. La llegada de la terapia psiquedélica

 4. Abraham Maslow, Anthony Sutich y el nacimiento de la psicología


transpersonal

 Los fundamentos teóricos de la respiración holotrópica

 1. Estados holotrópicos de consciencia

 2. Dimensiones de la psique humana

 3. La naturaleza, función y arquitectura de los trastornos emocionales y


psicosomáticos

 4. Mecanismos terapéuticos eficaces

 5. Estrategia de psicoterapia y autoexploración

 6. El papel de la espiritualidad en la vida humana

 7. La naturaleza de la realidad: psique, cosmos y consciencia

 Componentes básicos de la respiración holotrópica

 1. El poder curativo de la respiración


 2. El potencial terapéutico de la música

 3. La utilización del trabajo corporal liberador

 4. Contacto físico sustentador y de apoyo

 5. El dibujo de mandadas: el poder expresivo del arte

 1. La utilización de la respiración holotrópica en sesiones individuales y grupos

 2. Entorno y sistema de apoyo interpersonal

 3. Preparación teórica de los participantes

 4. Seleccionando las contraindicaciones físicas y emocionales

 5. Instrucciones prácticas para las sesiones de respiración

 6. Preparación para la sesión y el ejercicio de relajación

 7. Dirigir sesiones de respiración holotrópica

 8. La gama de experiencias holotrópicas

 9. El papel de los facilitadores

 10. El dibujo del ni and al a y los grupos de procesamiento

 Integración de la experiencia de respiración y el trabajo posterior

 1. Crear condiciones para una integración óptima

 2. Facilitar la transición a la vida cotidiana

 3. Dirigir entrevistas de seguimiento

 4. Utilizar varios métodos complementarios a la respiración holotrópica

 Pruebas y tribulaciones de los facilitadores de respiración holotrópica

 1. Encuentro con la Junta Militar en Buenos Aires

 2. Competir con la exhibición de doberman pinscher

 3. Desafíos a los límites culturales para los facilitadores de respiración


holotrópica

 4. Ordalías tecnológicas en las sesiones de respiración holotrópica


 5. El orinal, los gruñidos de los cerditos y los kleenex es incandescentes

 6. Suprema ordalía: respiración holotrópica en un centro de Australia

 7. Llevando a cabo la respiración holotrópica en escenarios de confrontación

 Potencial terapéutico de la respiración holotrópica

 1. Curación de trastornos emocionales y psicosomáticos

 2. Efectos favorables en. las enfermedades físicas

 3. Efecto sobre la personalidad, visión del mundo, estrategia vital y jerarquía de


valores

 4. Potencial para la curación de heridas culturales y resolución de conflictos


históricos

 Mecanismos terapéuticos que operan en la respiración holotrópica

 1. Intensificación de los mecanismos terapéuticos convencionales

 2. Cambios dinámicos en los sistemas gobernadores de la psique

 3. El potencial terapéutico del proceso de muerte-renacimiento

 4. Los mecanismos terapéuticos del nivel transpersonal

 5. La sanación como movimiento hacia la totalidad

 Mecanismos fisiológicos que intervienen en la respiración holotrópica

 1. Cambios bioquímicos y fisiológicos

 2. La. respiración holotrópica y el «síndrome de hiperventilación»

 3. Psicodinámica de los trastornos psicosomáticos

 Pasado, presente y futuro de la respiración holotrópica

 1. La formación de facilitadores de respiración holotrópica

 2. La respiración holotrópica y la comunidad académica

 3. Beneficios de la perspectiva holotrópica

 4. Los estados holotrópicos de consciencia y la actual crisis global


 Situaciones especiales e intervenciones en las sesiones de respiración
holotrópica

 1. La experiencia de atragantarse y la presión en el pecho

 2. La experiencia de tensiones musculares y espasmos

 3. Problemas relacionados con bloqueos del área genital, el sexo y la desnudez

 4. Comportamiento hiperactivo, imprevisible y agresivo

 5. Trabajar con la energía demoniaca

 6. El excesivo autocontrol y la incapacidad de soltar

 7. Trabajar con la náusea y la tendencia a vomitar

 9. Revivir el recuerdo del nacimiento biológico.

 La respiración holotrópica y otras técnicas de respiración

 SOBRE LA FORMACIÓN TRANSPERSONAL DE GROF

 Más sobre los módulos

 Sobre el término marca registrada: Holotropíc Breaíhwork

 La Asociación Internacional de Respiración Holotrópica


PREFACIO
Tienes en tus manos un libro visionario que ofrece una nueva comprensión de la saltación,
la salud mental y el potencial humano, junto a poderosas técnicas para conseguir estas
transformaciones. El desarrollo de esta comprensión integrada, que combina ciencia,
experiencia y espíritu, es algo crítico para el siglo XXJ.

La actual cultura materialista ha credo un mundo dividido en el que lo sagrado se ha


relegado a las iglesias y los templos, el cuerpo al gimnasio y la salud mental a las pastillas
de la farmacia. El crecimiento económico se persigue como si no tuviera nada que ver con
el medio ambiente, y la ignorancia, el racismo y la guerra siguen separando a la gente y a
las naciones, listas divisiones y el gran sufrimiento que producen son el resultado de una
consciencia humana limitada.

A lo largo de décadas de trabajo, Christina y Stan han desarrollado una psicología que
reintegra la consciencia fracturada del mundo. Ofrecen una psicología del futuro, que
amplia nuestra posibilidad humana y nos reconecta con los demás y el cosmos. Al forjar
este nuevo paradigma, ejemplifican el valiente y profético espíritu de los pioneros y se
unen a un grupo de notables figuras que han ayudado a que el campo de la psicología
crezca mediante nuevas y revolucionarias formas.

Este libro es una notable y detallada guía a la práctica y experiencia de la respiración


holotrópica, pero es también mucho más. Esboza la visión radical de esta nueva psicología.
De entrada, incluye uno de los mapas más amplios de la psique humana que se haya visto
nunca. En su seno se valora e Íntegra la totalidad de la experiencia humana. El simple
conocimiento de este mapa, que presentan al principio de sus talleres Stan y Christina,
posee un efecto beneficioso en todos los que están presentes. Incluye, valora e integra una
gama tan amplia de experiencias que la sanación tiene lugar en el corazón de
quien simplemente oye este mapa.

El mapa holotrópico de la experiencia humana no es solamente teórico, nace de una amplia


experiencia clínica y vivencial. El observar a un gran grupo practicando respiración
holotrópica, es contemplar la notable gama de experiencias, con los practicantes reviviendo
cualquier fase de su propia historia o entrando en los ámbitos de los arquetipos, el mundo
animal, el nacimiento y la muerte. Estar presente en una sesión de grupo de respiración
holotrópica es como entrar en la Divina Comedia de Dante, en la que se despliegan los
ámbitos del Paraíso, Purgatorio e Infierno a medida que los respiradores pasan por el
profundo proceso de la respiración, la sanación y el despertar.

En la respiración holotrópica se amplía el campo de la terapia y la salud mental. La mayoría


de los modelos médicos de la psicología occidental se han limitado al estudio de la
patología. A medida que se descubren nuevas comprensiones de la psicopatología en este
trabajo, los Grof ofrecen una visión amplia de la salud mental y del crecimiento humano
que amplía la gama de la psicología a dimensiones de lo perinatal, lo transpersonal, lo
transcultural y lo místico. Su trabajo incorpora orgánicamente la visión indígena del
chamanismo y el mundo natural, la base histórica y cultural de la consciencia y la amplia y
vanguardista visión, de la física moderna y la teoría de sistemas. En ésta, se valoran en
igual medida lo personal y lo universal, y se incluyen las dimensiones físicas, biográficas,
culturales, evolutivas y espirituales de la humanidad.

La visión que hay tras la respiración holotrópica también redefine radicalmente el papel
del sanador, pasando del «sanador como experto», el doctor que sabe cómo tratar mejor al
ignorante paciente, al «sanador como comadrona». En este papel, el sanador salvaguarda,
facilita y apoya el profundo proceso sanador natural del propio paciente. En esta revisión
no es el terapeuta, el psiquiatra o el sanador quien es más sabio, sino la psique del
individuo cuya sabiduría es alentada y a la que se hace florecer.

Los beneficios terapéuticos de la respiración holotrópica son notables, como confirman los
casos presentados. La sanación de la enfermedad, la ansiedad, la depresión y el conflicto, la
liberación, y sanación del trauma y el abuso, la reintegración con la familia y la comunidad,
la apertura de la compasión, el perdón, el valor y el amor, el. reclamar los propósitos, el
encontrar nuestra perdida alma y las visiones superiores de la comprensión espiritual,
aparecen espontáneamente a partir del despliegue de este poderoso proceso.

Aunque visionario, es también una guía para las personas que experimentan y practican la
respiración holotrópica. De un modo práctico, Stan y Christina explican cómo preparar a
los participantes, cómo protegerlos, cómo manejar los problemas inesperados y cómo
integrar dichas experiencias en la vida cotidiana. Articulan la importancia de soltar y sanar
mediante el trabajo corporal complementario y ofrecen detalles sobre el papel de la
música, el arte creativo y las narraciones que son fundamentales para la respiración
holotrópica.

A lo largo de treinta y cinco años be tenido el privilegio de aprender de, y colaborar con,
Stan y Christina. Mi propia formación como monje budista en Birmania, Tailandia e India
me introdujeron por primera vez a prácticas de respiración muy poderosas y ámbitos
visionarios de la consciencia. Me siento agradecido por haber encontrado en su trabajo una
equivalencia para dichas prácticas en el mundo occidental, lie sabido valorar el haber
participado en el crecimiento de la respiración holotrópica, desde sus inicios hasta su
forma actual, y be llegado a respetar profundamente a la comunidad internacional de
practicantes que ha crecido con ella.

Con la respiración holotrópica, Stan y Christina han unido ¡a comprensión científica con la
intelectual, lo masculino y lo femenino, así como la sabiduría antigua y postmoderna, y han
puesto su trabajo y formación al alcance de personas de todos los continentes. Tengo la
creencia de que con el tiempo su contribución será considerada un gran regalo para el
campo de la psicología y para la sanación del mundo.

Jack Kornfield

Spirit Rock Meditation Center Woodacre, CA 2010


PRÓLOGO
Este libro describe la teoría y práctica de la respiración holotrópica, un nuevo enfoque a la
autoexploración y a la psicoterapia desarrollado por nosotros dos desde mediados basta
finales de los años setenta. La respiración bol o trópica une e integra elementos de varias
áreas de la psicología profunda —la teoría y práctica de las escuelas freudiana, reichiana,
rankiana y junguiana— añadiendo visiones profundas de la investigación moderna de la
consciencia, la antropología, las prácticas espirituales orientales y las tradiciones místicas
de todo el mundo (para una explicación de la palabra holotrópica véase pág. 7 ss.). Aunque
hemos estado practicando la respiración holotrópica durante más de treinta años en el
contexto de nuestros talleres, conferencias internacionales y la formación de facilitadores a
lo largo de todo el mundo, este volumen es nuestro primer texto completo y amplio
sobre la teoría y práctica de esta nueva estrategia de psicoterapia y autoexploración.

El libro se inicia con un breve repaso de las raíces históricas de la respiración holotrópica.
En el capítulo, reconocemos la influencia del trabajo seminal de Sigmund Freud, el
fundador de la psicología profunda, y de sus seguidores, que llevaron posteriormente más
lejos la comprensión de la psique humana. La respiración holotrópica también comparte
algunos elementos con las terapias experienciales o vivenciales que aparecieron en escena
en la década de los años sesenta en el contexto de la psicología humanista. El
descubrimiento de los potentes efectos psicoactivos de la LSD-25 y nuestra experiencia con
la terapia psiquedélica nos permitió hacer un mapa de los profundos rincones de la psique
y apreciar el notable potencial terapéutico de los estados no-ordinarios de consciencia.
Este capítulo se cierra con la descripción de los orígenes de la psicología transpersonal, la
disciplina que proporciona las bases teóricas de la respiración holotrópica.

El capítulo 2 analiza los cambios que el trabajo con estados no-ordinarios de consciencia
introduce en nuestra comprensión de la naturaleza de la consciencia y de la psique
humana, tanto en la salud como en la enfermedad. Esta «psicología del futuro» (Grof 2000),
necesaria para la práctica de la respiración holotrópica, muestra un mapa mucho más
amplio de la psique que no se limita a la biografía postnatal y al inconsciente freudiano
individual como en el modelo de la psicología académica. Incluye otros dos importantes
ámbitos —el perinatal (relacionado con el recuerdo del nacimiento biológico), y el
transpersonal (el histórico y arque típico inconsciente colectivo). Según la nueva
comprensión de la «arquitectura de la psicopatología», las raíces de los trastornos
emocionales y psicosomáticos no están únicamente en la infancia, sino que se hunden en
estos dos dominios del inconsciente anteriormente no reconocidos. Este descubrimiento,
que de entrada puede parecemos descorazonador, se ve superado por el descubrimiento de
nuevos y poderosos mecanismos terapéuticos que están a nuestra disposición en los
niveles perinatal y transpersonal de la psique en los estados no-ordinarios de consciencia.

Las nuevas intuiciones relacionadas con la estrategia de la autoexploración y la terapia


representan, con toda probabilidad, la innovación más radical de la nueva psicología. La
rica gama de escuelas psicoterapéuticas y la sorprendente falta de acuerdo entre ellas, en
relación a los aspectos más básicos de la teoría y la práctica, reflejan la errónea estrategia
que todas ellas comparten (exceptuando el análisis junguiano). Intentan conseguir una
comprensión intelectual del modo en que funciona la psique y desarrollar a partir de ella
una técnica que permite corregir dicho funcionamiento. El trabajo con estados no-
ordinarios de consciencia ofrece una alternativa radical que simplifica en gran medida el
proceso terapéutico. Dichos estados movilizan un «radar interno» que encuentra
automáticamente el material con fuerte carga emocional y lo lleva a la consciencia para ser
procesado. El terapeuta no es un agente activo en este proceso, sino un «coaventurero» que
apoya inteligentemente lo que está sucediendo.

Una parte importante del capítulo 2 considera el problema de la espiritualidad y la religión.


Mientras que los psiquiatras y psicólogos tradicionales adscritos a una cosmovisión
monística y materialista no tienen un espacio para la espiritualidad o la religión de ningún
tipo, los facilitadores de respiración holotrópica utilizan en su trabajo la psicología
transpersonal, una disciplina que considera la espiritualidad basada en la experiencia
personal como una dimensión legítima e importante de la psique y vida humanas. Muchas
observaciones hechas a partir de la respiración holotrópica y otros enfoques que utilizan
los estados no-ordinarios de consciencia son tan radicales que socavan no sólo el
marco conceptual de la psicología y psiquiatría tradicional, sino también los supuestos
fundamentos metafísicos de la ciencia occidental en lo que concierne a la naturaleza del
universo y la relación entre consciencia y materia.

El capítulo 3 analiza los elementos básicos de la respiración holotrópica y sigue sus trazas
hasta sus raíces en la vida ritual de las culturas indígenas y en las prácticas espirituales de
las grandes religiones mundiales y las distintas tradiciones místicas. Ahí exploramos el
papel básico que la respiración y la música han tenido a lo largo de la historia de la
humanidad como elementos importantes en las diversas «tecnologías de lo sagrado» y las
ceremonias de sanación. De modo semejante, el trabajo corporal y el contacto físico
confortante que se emplea en la respiración holotrópica tienen antecedentes en
distintos rituales nativos. El acto de pintar marídalas que utilizamos para ayudar al proceso
de integración de las experiencias holotrópicas tiene también una larga historia en la vida
ritual de las enduras nativas, la vida espiritual de las civilizaciones antiguas y las
tradiciones religiosas de Oriente.

El capítulo 4 relata con detalle la práctica de la respiración holotrópica, como crear un


entorno físico seguro y un sistema interpersonal de apoyo para los participantes, cómo
prepararlos teóricamente y prácticamente para la sesión, y cómo detectar las
contraindicaciones emocionales y físicas. Discute los principios básicos de la dirección de
las sesiones de respiración, el papel de acompañantes y facilitadores, y la naturaleza de las
experiencias de la respiración holotrópica. Otro tema importante de esta sección es el
trabajo con el dibujo de mandalas y la estrategia de dirigir el proceso grupal.

El resultado de las sesiones de respiración holotrópica depende mucho de la buena


integración de la experiencia. El capítulo 5 describe aspectos importantes de este proceso;
cómo crear las mejores condiciones posibles para una exitosa integración, qué hacer para
facilitar la transición a la vida cotidiana, cómo manejar con éxito la relación con la cultura
en su sentido amplio y cómo dirigir las subsiguientes entrevistas. Prestamos una atención
especial a los distintos enfoques terapéuticos que representan un buen complemento a la
respiración y pueden facilitar la integración de la experiencia holotrópica, como la práctica
gestalt, el buen trabajo corporal, la danza y la pintura expresiva, el. psicodrama de Jacob
Moreno, el juego ele arena de Dora Kalff, el EMDR (desensibilización y retroproceso por el
movimiento de los ojos) de Francine Shapiro y las constelaciones familiares de Bert
Hellinger entre otros.

La respiración holotrópica constituye una innovación radical de psicoterapia que difiere de


muchas maneras de los enfoques convencionales. Posee ciertos rasgos ™la inducción de
estados no-ordinarios de consciencia, el uso de música poco común a gran volumen, la
expresión de fuertes emociones, manifestaciones físicas intensas y el contacto físico
íntimo™ que tienen la tendencia a producir fuertes reacciones en las personas que no están
familiarizadas con ello. El capítulo 6, titulado «Las pruebas y tribulaciones de los
facilitadores de respiración holotrópica», recoge una colección de historias que describen
distintas aventuras que hemos vivido y los desafíos que nos hemos encontrado
mientras dirigíamos talleres de respiración holotrópica en distintas partes del mundo y en
varios contextos culturales.

El capítulo 7 está dedicado al potencial terapéutico de la respiración holotrópica y a los


mecanismos de sanación y transformación que tenemos a nuestra disposición en los
estados no-ordinarios de consciencia. Analizamos los efectos positivos que este enfoque
puede tener en una gran variedad de trastornos emocionales y psicosomáticos, e incluso en
algunas enfermedades que la teoría médica actual considera orgánicas. Otro aspecto
importante de la acción de la respiración holotrópica es su efecto en la personalidad,
estrategia vital y jerarquía de valores. Utilizando como ejemplos las experiencias
de individuos con herencias nativo-americanas y aborígenes australianas, mostramos el
potencial que puede tener la respiración holotrópica para sanar heridas culturales y la
resolución de conflictos históricos.

El capítulo 8 explora los mecanismos terapéuticos que operan en la respiración


holotrópica. Este enfoque intensifica en gran medida todos los mecanismos conocidos de
las terapias verbales tradicionales: el suavizar los mecanismos psicológicos de defensa, el
recuerdo de acontecimientos traumáticos olvidados o reprimidos, la reconstrucción del
pasado a partir de los sueños o los síntomas neuróticos, el logro de intuiciones emocionales
e intelectuales, y el análisis de la transferencia. Además, pone a nuestra disposición un gran
número de procesos de un extraordinario poder sanador y transformador todavía no
reconocido por los círculos académicos: el revivir real en plena regresión de recuerdos
traumáticos, revivir el nacimiento biológico y los traumas prenatales, la experiencia de
la muerte y el renacimiento psicoespiritual, el re cuerdo de vidas pasadas, el encuentro con
figuras arquetípicas, la sensación de unidad cósmica, etc.

Según los manuales médicos de fisiología respiratoria, la respiración rápida tiende a


desembocar en él. «síndrome de la hiperventilación» que se caracteriza por la tetania de las
manos y de los pies («espasmos carpopedales»), ansiedad y varias formas de incomodidad
física. Dichos síntomas por regla general se consideran reacciones fisiológicas obligatorias
a los cambios químicos inducidos por la hiperventilación. En el capítulo 9, que describe los
cambios fisiológicos que se producen durante la respiración holotrópica, demostramos que
se trata de un mito que ha sido eliminado por las observaciones en las sesiones de
respiración. Dichas observaciones muestran que la reacción a la respiración rápida refleja
la historia psicosomática del respirador y cubre una amplia gama de manifestaciones —
incluyendo la aislada ausencia de síntomas físicos— en lugar de ser un estereotipo rígido.
Además, el síntoma inducido por el ritmo de respiración acelerada representa una
oportunidad terapéutica en lugar de una patología. Son también de especial interés las
nuevas intuiciones que el trabajo con estados holotrópicos aporta a la comprensión de los
trastornos psicosomáticos, actualmente plagada de múltiples desacuerdos entre teorías
contradictorias.

La sección con la que finaliza el libro (capítulo 10) se centra en el pasado, presente y futuro
de la respiración holotrópica. Remonta su historia hasta sus orígenes en el Instituto Esalen
de Big Sur, California, y a los tempranos días cuando ambos la ofrecíamos en talleres en
distintos lugares del mundo. Luego pasamos a describir el desarrollo de la formación para
los facilitadores de respiración holotrópica desde su formulación inicial a la situación
actual en la que el número de practicantes formados en todo el mundo suma más de mil,
con el añadido de cientos de personas que actualmente están en formación. Puesto que el
creciente interés en la respiración holotrópica en los círculos para profesionales y
el público en general no casa con una recepción igual de cálida en las instituciones
académicas y los practicantes de formación clínica, discutimos con alguna amplitud los
motivos de dicha resistencia.

Pasamos luego a esbozar las ventajas y beneficios que esperan a aquellos practicantes que
sean capaces de aceptar la transformación radical en el pensamiento y en la práctica
terapéutica que aporta la perspectiva holotrópica. Entre ellos, una mayor comprensión de
los trastornos emocionales y psicosomáticos, mejores y más rápidos resultados
terapéuticos, la capacidad de llegar a muchos pacientes que no responden a formas de
terapia tradicionales e intuiciones esclarecedoras sobre la religión, la política y las artes.
Los efectos beneficiosos de la respiración holotrópica y del trabajo responsable con los
estados de consciencia holotrópica aporta, por regla general, más que un alivio o resolución
de los síntomas. Se ven acompañados por la apertura espiritual, el desarrollo de la
compasión, la tolerancia, la sensibilidad ecológica y cambios radicales en la jerarquía de
valores. Dichos cambios no sólo son beneficiosos para los individuos implicados, sino
también para la sociedad humana en su conjunto. Si pudieran producirse a una escala lo
suficientemente grande, podrían aumentar las posibilidades de que la humanidad
sobreviviera a la rápida escalada de la crisis global.

Este libro tiene dos apéndices. El primero de ellos: «Situaciones especiales e intervenciones
en las sesiones de respiración holotrópica», describe con cierto detalle los desafíos que los
facilitadores pueden encontrarse al asistir a los respiradores y los métodos más eficaces de
manejarlos. El segundo apéndice se centra en las semejanzas y diferencias entre la
respiración holotrópica y otras formas de terapia experiencial que utilizan técnicas de
respiración, como los distintos enfoques neo-reichianos, el rebirthing de Leonard Orry la
Radian ce Breathwork de Gay y Kathleen Hendrick.

Como hemos comprobado, este libro ofrece una amplia y detallada descripción de la teoría
y práctica de la respiración holotrópica. Lo que trae consigo un grao peligro potencial:
puede ser confundido fácilmente con un manual de instrucciones que proporciona, por sí
mismo, información adecuada para que los lectores se embarquen en su propia auto
exploración o —algo incluso peor— empiecen a dirigir sesiones de respiración holotrópica
con otras personas. Es muy fácil inducir un estado no-ordinario de consciencia; sin
embargo, manejar todas las situaciones que pueden surgir y llevar la sesión a un cierre
adecuado exige una gran experiencia con los, estados no-ordinarios de consciencia, los
propios y los de los demás.

Por consiguiente, exhortamos a quienes deseen experimentar la respiración holotrópica a


que lo hagan en el contexto de los talleres ofrecidos por facilitadores formados. Aquellos
que planeen dirigir sesiones con otros deben pasar primero por una formación adecuada,
que les proporcionará una amplia oportunidad de alternar en el papel de respirador,
«cuidador» (asistente personal de los respiradores), y «flotante o suplente» (facilitadores
disponibles para todo el grupo) bajo una supervisión experta. Las personas que se están
formando en respiración holotrópica o han finalizado dicha formación, pueden ganar
experiencia práctica asistiendo (siendo aprendices) en los talleres de facilitadores
veteranos experimentados. La información necesaria puede encontrarse en nuestras
páginas web: [Link] o [Link].

A lo largo de los años, GTT ha recibido la inestimable colaboración de Glenn Wilson, que
ayudó a organizar muchos eventos GTT en todo el mundo y tenía su propia librería
transpersonal, y también de los asistentes administrativos de Cary, Stacia Butterfield y
Holly Harman. Las formaciones y otros eventos GTT en distintos países del mundo no
hubieran sido posibles sin la colaboración de muchos practicantes certificados de
respiración holotrópica que han ayudado a organizar o han participado en ellos
como facilitadores. Gracias a ellos, la formación en respiración holotrópica está ahora
disponible en Australia, Inglaterra, Rusia, Brasil, Argentina, Chile, Ucrania, Croacia,
Eslovenia y otros países. La formación en respiración bol trópica española (Respiración
Holotrópica España) dirigida desde el año 2004 por Sitara Blasco y Juanjo Segura, dos de
los practicantes certificados en respiración holotrópica más expertos, que tienen una gran
reputación local e internacional. Debido a su gran popularidad atraen a gran cantidad de
participantes de otros países. Apreciamos profundamente las importantes contribuciones
de todos estos amigos y antiguos estudiantes.
AGRADECIMIENTOS
¿Por dónele empezar? A lo largo de muchos años, mientras desarrollábamos,
practicábamos y enseñábamos la respiración holotrópica, llevando nuestro trabajo a varios
países del mundo, hemos recibido inestimable apoyo emocional, físico y financiero de
nuestros muchos amigos, colegas y participantes en nuestros programas.

Sin embargo, hay algunas personas cuyas contribuciones a nuestro trabajo han sido tan
fundamentales y vitales que merecen una mención especial. Kathy Altman y Lori Saltzman
aportaron la muy necesaria dirección organizativa y discreta orientación mientras
modelábamos y empezábamos nuestro programa de formación. Nos ofrecieron ánimo y
estructura práctica cuando nos adentrábamos en nuevos territorios y, por ello, les
estaremos eternamente agradecidos.

Estamos profundamente agradecidos con Tav Sparks y Cary Sparks, nuestros íntimos
amigos y colaboradores, que han, a lo largo de los años, jugado un papel crucial en
ayudarnos a organizar y llevar a cabo muchas de nuestras conferencias, talleres y
formaciones. Ambos, Cary y Tav, se convirtieron en facilitadores de respiración
acreditados, se volvieron muy activos en Grof Holotropic Training (GTT), Tav como como
líder en muchos de los talleres y módulos de formación por todo el mundo, Cary
como directora y administradora de muchos de esos eventos.

En 1998, pasamos GTT a las capaces manos de Sparks, y desde entonces han sido dueños y
directores de esa organización, con Tav como maestro principal. También les traspasamos
la marca registrada que, desde 1990, limita la práctica de la respiración holotrópica a
aquellos practicantes que completan con éxito la formación GTT y se convierten en
acreditados. El propósito de esa marca registrada es proveer de protección legal a la
respiración holotrópica en caso de uso no autorizado del nombre y la práctica por parte de
individuos sin formación ni certificación.

Diane Haug y Diana Medina, socias antiguas del personal de GTT, han jugado papeles
cruciales en numerosos talleres de formación; durante años, han conducido algunos
talleres por su cuenta. Especialmente Diane Haug merece agradecimientos por la cantidad
de tiempo y energía que prestó desinteresadamente a la formación de respiración
holotrópica en Sudamérica, en un período en el que la crisis económica en esa parte del
mundo no habría permitido de otra manera que la formación continuara allí. Nos gustaría
expresar nuestra profunda gratitud y agradecimiento a Tav, Cary, Diane y Diana por la
dedicación e integridad con la que han mantenido el espíritu original de nuestro trabajo.

A lo largo de los años, GTT ha recibido mucho apoyo de Glenn Wilson, el vual ha ayudado a
organizar muchos eventos GTT y ha dirigido su librería, y, más recientemente, de la
auxiliar administrativa de Cary, Stacia Butterfield. Las formaciones y otros eventos GTT en
varios países del mundo no habrían sido posibles sin muchos practicantes certificados de
respiración holotrópica que han ayudado a organizados y administrarlos, o los han
apoyado como facilitadores. Algunos de ellos han podido desarrollar formaciones en sus
propios países y enseñar la mayoría de módulos. Vladimir Maykov, presidente de la
Asociación Transpersonal Rusa, ha creado una rama del programa GTT para Rusia (abierto
también a participantes de otros países de Europa del Este), y Álvaro Jardim inició
y encabeza un programa de formación filial en Brasil. Durante varios años, Ingo Jahrsetz y
Brigitte Ashauer ofrecieron un currículum similar en Alemania. Apreciamos mucho las
importantes contribuciones de todos estos antiguos estudiantes.

Kylea Talyor merece un agradecimiento especial por su papel en la formación y por sus
publicaciones, que han ayudado a difundir información sobre la respiración holotrópica.
Durante muchos años, fue editora de InnerDoor, el boletín de respiración holotrópica
fundado por Cary Sparks en 1988. Con su compañero Jim Schofield, Kylea creó Handford
Mead Publishers, Inc., que, entre otros, escribió varios libros sobre este tema. También
estamos muy agradecidos a los fundadores de la Association for Holotropic Breathwork
International (AHBI) - Kary Sparks, Kylea Taylor y Laurie Weaver— y sus anteriores
presidentes, miembros de la junta y al actual presidente Ken Sloan por todo lo que
han hecho para apoyar y ampliar la red global de la respiración holotrópica.

Extendemos nuestra gratitud a pioneros en las áreas de la psicología transpersonal,


investigación de la consciencia y varios campos de ciencias de nuevo paradigma, muchos de
los cuales son nuestros amigos y colegas. Nos han proporcionado una ayuda inestimable en
nuestro trabajo sentando las bases para una nueva visión del mundo en la cual la teoría y
práctica de la respiración holotrópica pierde su, de otra manera, naturaleza polémica y se
vuelve aceptable para los miembros sin prejuicios de la comunidad académica. Valoramos
enormemente sus innovadoras contribuciones.

State University of New York Press merece honores por el interés de sus editores en
publicar, como parte de sus series en psicología transpersonal y humanista, muchos libros
con temas que están al filo del punto de vista tradicional sobre la ciencia. En especial
estamos agradecidos a Jane Bunker, directora asociada y editora jefa de SUN Y Press, por su
profundo conocimiento del campo transpersonal, en general, y de nuestro trabajo, en
particular. Nos sentimos profundamente agradecidos por el apoyo que ha concedido a
nuestro trabajo a lo largo de los años y especialmente por su entusiasta interés en el actual
libro. Apreciamos mucho el aliento y la paciencia que ha mostrado mientras nos guiaba
por diversas etapas del proceso de publicación, ha jugado un papel esencial en el
nacimiento de este libro en su forma actual. Elizabeth Gibson merece un agradecimiento
especial por las muchas maneras en las que ha contribuido para la publicación de este libro.

A lo largo de los años, hemos recibido la ayuda financiera que necesitábamos con urgencia
para varios de nuestros proyectos de amigos que han sabido apreciar la potencial
relevancia del trabajo que hemos estado haciendo. Estamos profundamente agradecidos a
John Buchanan, Betsy Gordon, Boleara Legendre, Michael Marcus y Janet Zand, Robert
Schwartz, Ken y Petra Sloan, Alexey Kupcov y Eduard Sagalaev.
Desafortunadamente, las personas cuyas contribuciones son más imprescindibles han de
mantenerse en el anonimato, a excepción de unos pocos que estuvieron explícitamente de
acuerdo en que sus nombres fueran utilizados en este libro. Estamos hablando de muchos
miles de participantes en nuestros talleres y módulos de formación que han explorado con
admirable valentía los reinos ordinariamente ocultos de sus psiques y de la realidad
misma. Sus informes verbales sobre lo que experimentaron y el arte con el que ilustraron
sus aventuras en el mundo interior, han sido fuentes de información fundamentales para
nosotros. Nuestra deuda y gratitud para con esos individuos de muchas culturas no puede
ser suficientemente expresada con palabras. Sin ellos este libro no podría haber
sido escrito.

CAPÍTULO 1
Raíces históricas de la respiración
holotrópica
1. Sigmund Freud y el inicio de la psicología
profunda
La respiración holotrópica es una de las contribuciones más recientes a la psicología
profunda, una disciplina que se inició a principios del siglo XX a través del neurólogo
austríaco Sigmund Freud. Desde que Freud puso por sí solo las bases de este nuevo campo,
la psicología profunda ha tenido una historia compleja y controvertida. Las contribuciones
de Freud a la psicología y la psiquiatría fueron realmente revolucionarias. Demostró la
existencia del inconsciente y describió su dinámica, desarrolló la técnica de interpretación
de los sueños, identificó los mecanismos psicológicos implicados en la génesis de
las psiconeurosis y los trastornos psicosomáticos, descubrió la sexualidad infantil,
reconoció el fenómeno de la transferencia, inventó el método de libre asociación y esbozó
los principios básicos de la psicoterapia (Freud y Breuer 1936, Freud 1953,1962).

Aunque el interés inicial de Freud era básicamente clínico —explicar la etiología de las
psiconeurosis y encontrar un modo de tratarlas — en el curso de sus exploraciones su
horizonte se expandió enormemente. La gama de fenómenos que estudió incluía, además
del contenido de los sueños y la psicodinámica de los síntomas neuróticos, temas como los
chistes o los lapsus linguae y gran cantidad de fenómenos culturales y sociopolíticos;
problemas de la civilización humana, la historia, las guerras y la revolución, la religión y el
arte (Freud 1955 ab, 1957 ab, 1960 ab, 1964 ab).

Freud se rodeó de un grupo de pensadores inusualmente talentosos e imaginativos (el


«círculo vienés»), algunos de los cuales tenían sus propias perspectivas particulares y
desarrollaron escuelas apóstatas de psicoterapia.

Mientras que el psicoanálisis freudiano se convirtió en una parte importante del


pensamiento de la psicología y la psiquiatría convencionales, las conocidas como «escuelas
apóstatas» —alderiana, rankiana, reichiana y junguiana— nunca han sido aceptadas por los
círculos académicos oficiales. Sin embargo, como veremos más delante, en las últimas
décadas algunas de ellas se han vuelto muy populares e influyentes como enfoques
alternativos a la psicoterapia y muchas ideas de sus fundadores se han integrado en la
teoría y práctica de la respiración holotrópica.
2. La psicología humanista y las terapias
experienciales
A mediados del siglo XX, la psicología americana está dominada por dos escuelas
principales: el conductismo y el psicoanálisis freudiano. El aumento de la insatisfacción con
estas dos orientaciones como enfoques adecuados a la comprensión de la psique humana
condujeron al desarrollo de la psicología humanista. El principal portavoz y el
representante más elocuente de este nuevo campo fue el conocido psicólogo americano
Abraham Maslow. Planteó una crítica penetrante a las limitaciones del conductismo y del
psicoanálisis, o la Primera y Segunda Fuerza de la psicología, tal como las denominó, y
formuló los principios de una nueva perspectiva en psicología (Maslow 1962, 1964, y
1969).

La principal objeción de Maslow contra el conductismo fue que el estudio de los animales,
como ratas y palomas, sólo podía clarificar aquellos aspectos del funcionamiento humano
que compartimos con dichos animales. Por lo tanto, no tenía importancia para la
comprensión de cualidades humanas superiores específicas, que son propias de la vida
humana, como el amor, la autoconsciencia, la autodeterminación, la libertad personal, la
moral, el arte, la filosofía, la religión y la ciencia. Tampoco tiene prácticamente ninguna
utilidad en relación a algunas características negativas específicamente humanas, como la
codicia, las ansias de poder, la crueldad y la tendencia a la «agresividad maligna». También
criticó su desprecio de la consciencia y la introspección y su atención puesta en exclusiva
en el estudio del comportamiento.

Por el contrario, el interés básico de la psicología humanista, la Tercera Fuerza de Maslow,


estaba en los sujetos humanos, y dicha disciplina satisfacía el interés por la consciencia y la
introspección como complementos importantes al enfoque objetivo a la investigación. El
acento exclusivo de los conductistas en la determinación forzada por el entorno, el
estímulo/respuesta y el castigo/recompensa se sustituyó por el énfasis en la capacidad de
los seres humanos de ser dirigidos y motivados internamente para alcanzar la
autorrealización y satisfacer su potencial humano.

En su crítica del psicoanálisis, Maslow señaló que Freud y sus seguidores dedujeron
conclusiones sobre la psique humana principalmente a partir del estudio de la
psicopatología y no estaba de acuerdo con su reduccionismo biológico y su tendencia a
explicar todos los procesos psicológicos en términos de instintos básicos. En comparación,
la psicología humanista se centraba en poblaciones sanas, o incluso en individuos que
mostraban un funcionamiento supranormal en distintas áreas («la punta de población en
crecimiento» de Maslow), en el crecimiento y el potencial humano, y en las
funciones superiores de la psique. También acentuaba que era importante para los
psicólogos ser sensibles a las necesidades humanas prácticas y servir a intereses
importantes y objetivos de la sociedad humana.
Pocos años después de que Abraham Maslow y Anthony Sutich pusieran en marcha la
Association for Humanistic Psychology (AHP) (Asociación para la Psicología Humanista) y
su revista, el nuevo movimiento se hizo muy popular entre los profesionales americanos de
la salud mental e incluso entre el público en general. La perspectiva multidimensional de la
psicología humanista y su acento en la persona completa proporcionó un amplio paraguas
para el desarrollo de un vasto espectro de nuevos y eficaces enfoques terapéuticos que
ampliaron en gran medida la gama de posibilidades a la hora de afrontar los problemas
emocionales, psicosomáticos, interpersonales y psicosociales.

Entre las características más importantes de estos nuevos enfoques estaba el cambio
decisivo desde las estrategias exclusivamente verbales de la psicoterapia tradicional
(«terapias habladas») a la expresión directa de las emociones. La estrategia terapéutica
también se trasladó desde la exploración de la historia individual y de la motivación
inconsciente a los sentimientos y procesos de pensamiento de los pacientes en el aquí y
ahora. Otro aspecto importante de esta revolución terapéutica fue el acento en
la interconexión entre la psique y el cuerpo y en la superación del tabú sobre el acto de
tocar, que antes había dominado el campo de la psicoterapia. Diversas formas de trabajo
corporal pasaron a formar una parte integral de las nuevas estrategias de tratamiento; la
terapia Gestalt de Fritz Perls, la bioenergética de Alexander Lowen y otros enfoques
neoreichianos, los grupos de encuentro y las sesiones de maratón pueden mencionarse
como ejemplos destacados de las terapias humanistas.
3. La llegada de la terapia psiquedélica
Un descubrimiento al azar de Albert Hofmann, un químico suizo que realizaba
investigaciones sobre los alcaloides del ergot en los laboratorios Sandez de Basilea,
introdujo en el mundo de la psiquiatría, la psicología y la psicoterapia un elemento
radicalmente nuevo: el potencial heurístico y sanador de los estados no-ordinarios de
consciencia. En abril de 1942, Hofmann descubrió los efectos psiquedélicos de la LSD-25, o
dietilamida del ácido lisérgico, cuando de forma accidental se intoxicó a sí mismo
mientras sintetizaba dicha sustancia. Tras la publicación del primer artículo clínico sobre la
LSD a cargo del psiquiatra de Zürich Walter A. Stoll a finales de los años cuarenta (Stoll
1947), este nuevo alcaloide del ergot semisintético, activo en cantidades increíblemente
ínfimas de microgramos o gammas (millonésimas de gramo), se convirtió de la noche a la
mañana en una sensación en el mundo científico.

Mediante la investigación clínica y la auto experimentación con la LSD, muchos


profesionales descubrieron que el modelo actual de la psique, limitado a la biografía
postnatal y al inconsciente individual freudiano, era superficial e inadecuado. El nuevo
mapa de la psique que surgió de estas investigaciones (Grof 1975) añadía al modelo
corriente de la psique dos amplios dominios transbiográficos: el nivel perinatal,
estrechamente relacionado a los recuerdos del nacimiento biológico, y el nivel,
transpersonal, que contiene entre otros los ámbitos históricos y arquetípicos del
inconsciente colectivo tal como lo imaginó C. G. Jung (Jung 1959). Los primeros
experimentos con la LSD mostraban también que las fuentes de los trastornos emocionales
y psicosomáticos no se limitaban a los recuerdos traumáticos de la infancia, como suponían
tradicional mente los psiquiatras, sino que sus raíces llegaban mucho más lejos en el seno
de la psique, en las regiones perinatales y transpersonales (Grof 2000). Esta sorprendente
revelación se veía acompañada por el descubrimiento de nuevos y poderosos
mecanismos terapéuticos que operaban en estos profundos niveles de la psique.

Utilizando la LSD como catálisis, se hizo posible ampliar el rango de aplicación de la


psicoterapia a categorías de pacientes que anteriormente había, sido difícil alcanzar, como
los alcohólicos y los adictos a los narcóticos, e incluso tener una influencia positiva sobre el
comportamiento de los pervertidos sexuales y los criminales reincidentes (Grof 2006c).
Particularmente valiosos y prometedores fueron los tempranos esfuerzos por usar la
psicoterapia con LSD en el trabajo con los pacientes terminales de cáncer. La investigación
con esta población mostró que la LSD era capaz de aliviar el dolor agudo, a veces incluso en
pacientes que no habían respondido a la medicación con narcóticos—. En un
gran porcentaje de dichos pacientes, fue también posible hacer más llevadero o incluso
eliminar difíciles síntomas emocionales y psicosomáticos, como la depresión, la tensión
general y el insomnio, aliviar el miedo a la muerte, aumentar la calidad de vida en sus
últimos días y transformar de forma positiva la experiencia de la muerte (Cohén 1965, Kast
y Collins 1966, Grof 2006b).
4. Abraham Maslow, Anthony Sutich y el
nacimiento de la psicología transpersonal
En la década de los sesenta, las observaciones a partir de las investigaciones de los estados
no-ordinarios de consciencia —dos análisis de las experiencias de las sesiones
psiquedélicas y el estudio a cargo de Maslow de las experiencias místicas espontáneas
(«experiencias cumbre»)— revolucionaron la imagen de la psique humana e inspiraron
una nueva y radical orientación psicológica. A pesar de la popularidad de la psicología
humanista, sus fundadores, Abraham Maslow y Anthony Sutich, se sentían cada vez más
insatisfechos con la disciplina que ellos mismos habían apadrinado. Se volvieron cada
vez más conscientes de que se habían dejado fuera un elemento de la mayor importancia: la
dimensión espiritual de la psique humana (Sutich 1976).

La propia investigación de Maslow de las «experiencias cumbre», el uso terapéutico de los


psiquedélicos, la amplia experimentación psiquedélica por parte de los jóvenes en los
tormentosos años sesenta y el renacimiento del interés por las filosofías espirituales de
corte oriental, así como de las distintas tradiciones místicas, la meditación y la sabiduría
antigua y aborigen, hicieron que el marco tradicional de la psicología fuera insostenible. Se
hizo evidente que una psicología amplia e intercultural válida necesitaba incluir
observaciones de áreas como los estados místicos, la consciencia cósmica, las experiencias
psiquedélicas, el fenómeno del trance, la creatividad y la inspiración religiosa, artística
y científica.

En el año 1967, un pequeño grupo de trabajo, que incluía a Abraham Maslow, Anthony
Sutich, Stanislav Grof, James Fadiman, Miles Vich y Sonya Margulies, se encontró repetidas
veces en Menlo Parle, California, con el propósito de crear una nueva psicología que
honrara toda la gama de la experiencia humana, incluyendo los diversos estados no-
ordinarios de consciencia. A lo largo de estos debates, Maslow y Sutich aceptaron la
sugerencia de Grof y denominaron a la nueva disciplina «psicología transpersonal». Dicho
término sustituyó su nombre original de «transhumanística», o «ir más allá de las
preocupaciones humanas». Poco después, empezaron, la Association of
Transpersonal Psychology (ATP) (Asociación de Psicología Transpersonal), y pusieron en
marcha la revista Journal of Transpersonal Psychology. Algunos años más tarde, en 1975,
Roger Frager fundó el (California) Institute of Transpersonal Psychology en Palo Alto, que
ha sido la vanguardia de la educación, investigación y terapia transpersonal a lo largo de
más de tres décadas.

CAPÍTULO 2
Los fundamentos teóricos de la
respiración holotrópica
La respiración holotrópica constituye un poderoso método de autoexploración y terapia
que utiliza una combinación de medios aparentemente simples: respiración acelerada,
música evoca ti va y un tipo de trabajo corporal que ayuda a la liberación de bloqueos
bioenergéticos y emocionales residuales. Las sesiones por regla general, se llevan a cabo en
grupo; los participantes trabajan en parejas y se alternan en los papeles de respirador y
«cuidador». El proceso está supervisado por facilitadores certificados, que ayudan a los
participantes cuando se necesita una intervención concreta. Tras las sesiones de
respiración, los participantes expresan sus experiencias pintando mandalas y comparten
en pequeños grupos los relatos de sus viajes interiores. Se utilizan entrevistas de
seguimiento y diversos métodos complementarios, si ello es preciso, para facilitar la
integración de la experiencia de respiración.

En su teoría y práctica, la respiración holotrópica combina e integra distintos elementos de


la psicología profunda, la investigación moderna de la consciencia, la psicología
transpersonal, las filosofías espirituales orientales y las prácticas nativas de sanación.
Difiere en gran medida de las formas tradicionales de psicoterapia, que principalmente
utilizan métodos verbales, como el psicoanálisis y otras distintas escuelas de psicología
profunda derivadas de éste. Comparte ciertas características con las terapias
[Link] de la psicología humanista, como la práctica Gestalt y los
enfoques neoreichianos, acentuando la expresión emocional directa y el trabajo corporal.
Sin embargo, el rasgo característico de la respiración holotrópica es el de utilizar el
potencial curativo intrínseco de los estados no-ordinarios de consciencia.
1. Estados holotrópicos de consciencia
El notable poder curativo de los estados no-ordinarios de consciencia, que era conocido y
utilizado en antiguas civilizaciones y culturas indígenas desde tiempos inmemoriales, fue
confirmado por la moderna investigación de la consciencia y la experimentación
terapéutica llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XX. Dicha investigación también ha
demostrado que los fenómenos que se producen en los estados no-ordinarios de
consciencia y que se asocian con ellos no pueden ser tenidos en cuenta por el marco
conceptual actualmente utilizado por la psiquiatría y la psicología académica. Puesto
que este tema es básico para comprender la respiración holotrópica, iniciaremos el análisis
de su método con un repaso de los desafíos teóricos que los estados de consciencia no-
ordinarios plantean no sólo a la psiquiatría, la psicología y la psicoterapia, sino también a
los supuestos metafísicos básicos de la ciencia occidental.

Empecemos con unos pocos comentarios semánticos. Nuestro interés principal en este
libro es explorar el potencial sanador, transformador y evolutivo de los estados no-
ordinarios de consciencia y su inmenso valor como fuente de nuevos datos revolucionarios
sobre la consciencia, la psique humana y la naturaleza de la realidad. Desde esta
perspectiva, el término «estados alterados de consciencia» frecuentemente utilizado por
los clínicos y teóricos convencionales no resulta apropiado, puesto que pone un énfasis
parcial sobre la distorsión o el deterioro del «modo correcto» de experimentarse a
uno mismo y al mundo. (En el inglés coloquial y en el argot veterinario, el término «alter»
se utiliza para describir la castración de los perros y gatos caseros). Incluso el término más
adecuado «estados no-ordinarios de consciencia» es excesivamente general, puesto que
incluye una amplia gama de condiciones que no son importantes desde el punto de vista de
nuestro análisis.

La consciencia se puede ver profundamente alterada por una gran variedad de procesos
patológicos: traumas cerebrales, intoxicación por sustancias químicas nocivas, infecciones
o procesos degenerativos y circulatorios del cerebro. Por supuesto dichas condiciones
pueden tener como resultado profundos cambios psicológicos que podrían incluirse en la
categoría de «estados no ordinarios de consciencia». Sin embargo, producen lo que
podríamos denominar «delirios triviales» o «psicosis orgánicas». La gente que sufre de
estados de delirio suele estar desorientada; no sabe quién es o dónde está, ni qué día es.

Además, su funcionamiento mental se ve gravemente deteriorado. Suele mostrar un


trastorno de las funciones intelectuales y posterior amnesia de dichas experiencias. Para
dichas condiciones, el término «estados alterados de consciencia» ciertamente es
adecuado. Dichos ¿estados son clínicamente muy importantes, pero carecen de interés
desde el punto de vista terapéutico y heurístico.

En este libro, estrecharemos nuestro foco a un amplio e importante subgrupo de estados


no-ordinarios de consciencia que son radicalmente distintos de los descritos con
anterioridad. Se trata de estados que los aspirantes a chamanes experimentan durante sus
crisis de iniciación y posteriormente provocan a sus pacientes. Las culturas antiguas y
nativas han utilizado dichos estados en ritos de paso y en sus ceremonias de sanación.
Fueron descritos por los místicos de todas las épocas y los iniciados en los antiguos
misterios de muerte y renacimiento. Los procedimientos que provocan dichos
estados también se desarrollaron y utilizaron en el contexto de las grandes religiones
mundiales: el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el islamismo, el judaísmo y el cristianismo.

La importancia de los estados no-ordinarios de consciencia para las culturas antiguas y


aborígenes se refleja en la cantidad de tiempo y energía que los miembros de estos grupos
humanos dedicaban al desarrollo de las «tecnologías de lo sagrado», diversos
procedimientos capaces de provocarlos con propósitos rituales y espirituales. Dichos
métodos combinan de forma diversa la percusión, la música, los cantos, la danza rítmica,
los cambios de respiración y el. cultivo de formas específicas de consciencia. El aislamiento
social y sensorial absoluto, como permanecer en una cueva, en el desierto, en los
hielos árticos o en altas cimas, también tenía un papel importante como medio de provocar
esta categoría de estados no-ordinarios de consciencia. Intervenciones fisiológicas
extremas utilizadas para este propósito incluyen ayuno, privación del sueño,
deshidratación, el uso de fuertes laxantes y purgas, incluso en infligir daños considerables,
como la mutilación corporal y la sangría masiva. Con mucho, la herramienta más eficaz
para inducir estados no-ordinarios curativos y transformadores ha sido el uso ritual de
las plantas psiquedélicas.

Los psiquiatras convencionales desechan, e incluso ridiculizan, los acontecimientos rituales


como productos de la superstición primitiva basada en la ignorancia y el pensamiento
mágico. Relegan los estados no-ordinarios de consciencia de cualquier clase al ámbito de la
psicopatología. Esta situación fue cambiando paulatinamente en el curso del siglo XX,
particularmente en su segunda mitad, cuando los científicos occidentales realmente
hicieron grandes contribuciones al acervo de las «tecnologías de lo sagrado». Los
psiquiatras y psicólogos clínicos y experimentales tuvieron la oportunidad de tener
experiencias de primera mano con sustancias psiquedélicas químicamente puras y con una
gran variedad de procedimientos de laboratorio modificadores de la mente como puedan
ser la privación sensorial y el biofeedback. Fueron también testigos del efecto de los
estados no-ordinarios de consciencia en distintas formas de técnicas terapéuticas
experienciales utilizando la respiración y el trabajo corporal, como los enfoques
neoreichianos, el rebirthingy la respiración holotrópica. Los que tenían una mentalidad lo
suficientemente amplia como para aceptar el desafío de estas
revolucionarias herramientas, tuvieron la oportunidad de descubrir el poder de dichos
instrumentos y su gran potencial terapéutico.

Cuando reconocemos la singular naturaleza de esta categoría de estados no-ordinarios de


consciencia, nos cuesta creer que la psiquiatría contemporánea no disponga de una
categoría específica y un término concreto para estas experiencias teórica y prácticamente
tan importantes. Puesto que tenemos la fuerte convicción de que merecen distinguirse de
los «estados alterados de consciencia» y de que no deben considerarse como
manifestaciones de enfermedades mentales graves, empezamos a referirnos a ellas como
holotrópicas (Grof, 1992). Esta palabra compuesta significa literalmente «orientado hacia
la totalidad» o «dirigirse hacia la totalidad» (del griego holos todo y trepein) dirigirse hacia
o en dirección a algo). La palabra holotrópica es un neologismo, pero se relaciona con el
término de uso común heliotropismo: la propiedad de las plantas de girarse siempre en
dirección al sol.

El nombre holotrópico sugiere algo que sorprenderá al occidental medio, que en nuestro
estado de consciencia cotidiana nos identificamos sólo con una pequeña fracción de
quienes realmente somos y no experimentamos toda la gama de nuestro ser. Los estados
holotrópicos de consciencia poseen el potencial de ayudarnos a reconocer que no somos
«egos en capsula dos en la piel» —como decía el filósofo y escritor Alan Watts— y que, en
última instancia, estamos relacionados con el mismo principio cósmico creativo. O que —
utilizando la afirmación del paleontólogo y filósofo francés Pierre Teilhard de Chardin—
«no somos seres humanos con experiencias espirituales, sino seres espirituales que
tenemos experiencias humanas» Teilhard de Chardin, 1975).

Esta sorprendente idea no es nueva. En el antiguo Upanishad indio, la respuesta a la


pregunta: «¿Quién soy?» es «Tat tvam asi». Esta sucinta sentencia sánscrita significa
literalmente: «Tú eres esto», o «eres la divinidad». Lo que sugiere que no somos narnarupa.
—nombre y forma (cuerpo/ego), sino que nuestra identidad más profunda contiene una
chispa divina en nuestro ser más interno (Atman) que en última instancia es idéntica al
principio universal supremo (Brahmán}. El hinduismo no es la única religión que ha hecho
este descubrimiento. La revelación relacionada con la identidad del individuo con lo
divino es el secreto definitivo que subyace al núcleo místico de todas las grandes
tradiciones espirituales. El nombre de dicho principio puede ser por lo tanto el Tao, Boda,
el Cristo Cósmico, Alá, el Gran Espíritu, Sila y otros muchos. Las experiencias holotrópicas
poseen el potencial de ayudarnos a descubrir nuestra verdadera identidad y nuestro
estatus cósmico (Grof, 1998).

La investigación psiquedélica y el desarrollo de técnicas experienciales intensivas de


psicoterapia hicieron que los estados holotrópicos pasaran del mundo de los sanadores de
las culturas preliterarias a la psiquiatría y psicoterapia modernas. Los terapeutas que
estaban abiertos a dichos enfoques y los utilizaban en sus prácticas fueron capaces de
confirmar el extraordinario potencial curativo de los estados holotrópicos y descubrieron
su valor como una mina de oro de nueva información revolucionaria sobre la consciencia,
la psique humana y la naturaleza de la realidad. Sin embargo, ya desde el principio, la
comunidad académica convencional mostró una fuerte resistencia ante estas innovaciones
radicales y no las aceptó ni como modalidad de tratamiento ni como fuente de
desafíos conceptuales críticos.

En cierto sentido, esta resistencia es comprensible, considerando el alcance y la naturaleza


radical de las revisiones conceptuales que serían necesarias para dar cuenta de la rica gama
de fenómenos anómalos encontrados en el estudio de los estados holotrópicos. Estas
observaciones extraordinarias no pueden manejarse con ajustes mínimos de las teorías
existentes (técnicamente conocidas como hipótesis ad hoc) sino que requerirían una
revisión radical de los conceptos más fundamentales y de las suposiciones metafísicas
básicas. La resultante catálisis conceptual sería comparable a la revolución que la física
tuvo que afrontar en las tres primeras décadas del siglo XX, cuando tuvo que pasar de la
física newtoniana a la cuántica-relativista. En cierto sentido, representaría la culminación
lógica del cambio radical a la hora de comprender la realidad que se ha producido en la
física.

Describiremos brevemente los desafíos conceptuales que plantean las experiencias y


observaciones de los estados holotrópicos y bosquejaremos las revisiones del pensamiento
sobre la consciencia y la psique humana que nos obligan a adoptar. Michael Harner, un
antropólogo con una alta acreditación académica que también se sometió a una iniciación
chamánica en su trabajo de campo en la jungla amazónica y que practica el chamanismo,
sugiere que la psiquiatría y psicología occidental son gravemente parciales por lo menos de
dos formas significativas: manifiestan lo que él denomina sesgos etnocéntricos y
cognicéntricos (Harner, 1980).

Los académicos y clínicos convencionales consideran la comprensión de la psique humana


y de la realidad desarrollada por la ciencia materialista occidental como la única correcta y
superior al resto. Atribuyen la vida espiritual y ritual de las culturas preindustriales a la
superstición primitiva, al pensamiento mágico o a la psicopatología (sesgos etnocéntricos).
En sus especulaciones teóricas, toman también en consideración sólo experiencias y
observaciones llevadas a cabo en el estado ordinario de consciencia e ignoran o mal
interpretan los datos de la investigación de los estados holotrópicos (sesgos cognicéntricos
o pragmacéntricos).

Las críticas de Michael Harner plantean algunas cuestiones interesantes: qué aspecto
tendrían la psiquiatría y la psicología si pudieran superar sus sesgos etnocéntricos, dejaran
de patologizar todas las experiencias y comportamientos que no pudieran ser
comprendidos en el estrecho marco del paradigma monístico-holístico y trataran
respetuosamente la vida espiritual y ritual de otras culturas. Es también interesante
considerar qué cambios deberían introducirse en la teoría y práctica psiquiátricas si
los descubrimientos de los estados holotrópicos se sometieran a un serio escrutinio
científico y se reconocieran por lo que son: una rica gama de fenómenos anómalos que las
teorías actuales no pueden explicar y que representan desafíos conceptuales
extraordinarios.

Cuando practicamos la respiración holotrópica, llevamos a cabo terapia psiquedélica o


apoyamos a algún individuo que pasa por una emergencia espiritual, el utilizar el marco
conceptual de la psiquiatría y la psicología tradicional sería algo inapropiado, ineficaz y
contraproducente. Hemos de utilizar la comprensión de la consciencia, de la psique
humana, y de la naturaleza y función de trastornos emocionales y psicosomáticos que ha
surgido de la investigación moderna de la consciencia, o, más concretamente, del estudio
de los estados holotrópicos de consciencia.
Los cambios introducidos en nuestro pensamiento por la investigación de los estados
holotrópicos son radicales y caen en distintas categorías. Para tener en cuenta las
observaciones de la investigación moderna de la consciencia, el modelo de la psique
normalmente utilizado por los psicólogos y los psiquiatras necesita ampliarse en gran
medida e incluye nuevas áreas anteriormente no reconocidas, o malinterpretadas, por los
círculos académicos. Lo que se asocia con una nueva comprensión de la naturaleza de los
trastornos psicosomáticos y emocionales y con el reconocimiento de la profundidad de sus
raíces. Este descubrimiento aleccionador se ve equilibrado por el hallazgo de nuevos
mecanismos de sanación y transformaciones positivas de la personalidad que operan en
niveles profundos del inconsciente.

Probablemente la innovación más emocionante que ha surgido del estudio de los estados
holotrópicos es el cambio desde los enfoques de autoexploración y psicoterapia verbales a
los experienciales y del papel de guía del terapeuta o facilitador a la utilización de la
inteligencia sanadora innata de la psique del propio cliente. El reconocimiento del papel
crítico de la consciencia cósmica (el anima mundi de C. G. Jung) en el esquema universal de
las cosas y la aceptación de la existencia del inconsciente colectivo condujo lógicamente a la
conclusión de que la búsqueda espiritual basada en la experiencia directa es un aspecto
importante, legítimo y vital de la vida humana.
2. Dimensiones de la psique humana
La psiquiatría y la psicología académica tradicional utilizan un modelo de la psique humana
que está limitado a la biografía postnatal y al inconsciente individual tal como lo describió
Freud. Según Freud, nuestra historia psicológica, se inicia tras el nacimiento; el recién
nacido es una tabula rasa, un estado limpio. Nuestro funcionamiento psicológico está
determinado por la interrelación entre los instintos biológicos y las influencias que han
conformado nuestras vidas desde que llegamos al mundo: la calidad de la crianza, la
naturaleza del entrenamiento en el uso del baño, distintos traumas psicosexuales, el
desarrollo del superego, nuestra reacción al triángulo edípico y los conflictos
y acontecimientos traumáticos que se dan posteriormente en la vida. En quienes nos
convertimos y el modo en qué funcionamos psicológicamente está determinado por
nuestra historia postnatal, personal e interpersonal.

El inconsciente freudiano individual es también básicamente un derivado de nuestra


historia postnatal; es el almacén de lo que hemos olvidado, rechazado como inaceptable y
reprimido. Este submundo de la psique, o el id como lo llamaba Freud, constituye un
ámbito dominado por fuerzas instintivas primitivas. Freud describió la relación entre la
psique consciente y el inconsciente utilizando la imagen de un iceberg sumergido. Lo que
creíamos era la totalidad de la psique, es sólo una pequeña parte, como la punta de un
iceberg que aparece en la superficie. El psicoanálisis descubrió que una parte mucho mayor
de la psique comparable a la parte sumergida del iceberg, es inconsciente y, sin
nosotros saberlo, gobierna nuestro pensamiento y comportamiento. Este modelo,
modificado y refinado, ha sido adaptado por la psiquiatría y la psicología convencional.

En el trabajo con estados holotrópicos de consciencia inducidos por los psiquedélicos y


otros medios que no utilizan sustancias, así como los que se dan de un modo espontáneo,
este modelo demuestra ser dolorosamente inadecuado. Para dar cuenta de todos los
fenómenos que se producen en dichos estados, debemos revisar drásticamente nuestra
comprensión de las dimensiones de la psique humana. Además del nivel biográfico
postnatal que comparte con el modelo tradicional, la nueva cartografía ampliada incluye
dos grandes ámbitos más.

El primero de estos dominios puede denominarse perinatal, puesto que está estrechamente
relacionado con el trauma del nacimiento biológico. Esta región del inconsciente contiene
los recuerdos de lo que el feto experimentó en las fases sucesivas del proceso del
nacimiento, incluyendo todas las emociones y sensaciones físicas. Dichos recuerdos forman
cuatro grupos experienciales distintos, cada uno de ellos relacionado con una de las fases
del proceso del nacimiento. Podemos referirnos a ellos como Matrices Perinatales Básicas
(MPB I-IV).

La MPB I incluye recuerdos del estado prenatal avanzado justo antes del alumbramiento.
La MPB II se relaciona con la primera fase del parto cuando el útero se contrae, pero, si el
cuello del útero todavía no está abierto. La MPB III refleja la lucha por nacer tras dilatarse
el cuello del útero. Finalmente, la MPB IV contiene el recuerdo de emerger en el mundo, el
nacimiento mismo. El. contenido de dichas matrices no se limita a las memorias fetales;
cada una de ellas representa también una apertura selectiva a zonas del inconsciente
colectivo arquetípico e histórico, que contiene motivos de cualidad experiencial similares.
Insistiremos más sobre el concepto de MPB posteriormente a lo largo del libro; los
lectores interesados pueden encontrar un detallado análisis de las matrices [Link] en
algunas publicaciones anteriores (Grof, 1975, 1987, y 2000).

El segundo ámbito transbiográfico de la nueva cartografía puede llamarse con mayor


propiedad transpersonal, puesto que contiene matrices de una rica gama de experiencias
en las que la consciencia trasciende los límites del cuerpo/ego y las típicas limitaciones del
tiempo lineal y el espacio tridimensional. Lo que resulta en la identificación experiencial
con otras personas, grupos de personas, otras formas de vida e incluso elementos del
mundo inorgánico. Trascender el tiempo proporciona acceso experiencial a recuerdos
ancestrales, raciales, colectivos, filogenéticos y kármicos.

Otra categoría de experiencias transpersonales puede conducirnos al ámbito del


inconsciente colectivo que el psiquiatra suizo C. G. Jung denominaba arquetípico. Dicha
región alberga figuras mitológicas, ternas y ámbitos de toda época y cultura, incluso
aquellas de las que no poseemos un conocimiento intelectual (Jung, 1959a). En sus últimos
límites, la consciencia individual puede identificarse con la Mente Universal o la
Consciencia Cósmica, el principio creativo del universo. Probablemente la experiencia más
profunda que se puede alcanzar mediante los estados holotrópicos sea la identificación con.
el vacío Supracósmico y Metacósmico (en sánscrito sunyatá), el Vacío primordial y la Nada
que es consciente de sí misma. El vacío posee una naturaleza paradójica; es un vacuum,
porque carece de ninguna forma concreta, pero a su vez unplenum, puesto que parece
contener toda la creación en forma potencial.

Teniendo en cuenta este modelo tan ampliado de la psique, podemos ahora parafrasear el
símil de Freud de la psique como un iceberg. Podemos decir que, todo lo que ha
descubierto el análisis freudiano sobre la psique representa solamente la superficie del
iceberg que aparece por encima del agua. La investigación de los estados holotrópicos ha
hecho factible explorar el resto colosal del iceberg oculto bajo el agua, que ha escapado a la
atención de Freud y sus seguidores, con la excepción de los notables apostatas Otto Rank y
C. G Jung. El mitólogo Joseph Campbell, conocido por su incisivo humor irlandés, utilizaba
una metáfora distinta: «Freud pescaba sentado sobre una ballena». Un análisis detallado
del ámbito transpersonal, incluyendo ejemplos de distintas clases de experiencias
transpersonales, puede hallarse en otras publicaciones (Grof, 1975, 1987 y 2000).
3. La naturaleza, función y arquitectura de los
trastornos emocionales y psicosomáticos
Para explicarlos distintos trastornos emocionales y psicosomáticos que carecen de base
orgánica («psicopatología psicogénica»), los psiquiatras tradicionales utilizan el modelo
superficial de la psique descrito anteriormente. Consideran que dichas condiciones se
originaron en la infancia y la adolescencia a resultas de traumas psicosexuales y dinámicas
interpersonales en el seno familiar. Parece existir un acuerdo general en la psicoterapia
dinámica de que la profundidad y la gravedad de dichos trastornos depende de la época del
trauma original.

Por consiguiente, según el psicoanálisis clásico, el origen del alcoholismo, la adicción a las
drogas narcóticas y los trastornos maniaco-depresivos pueden hallarse en el período oral
del desarrollo libidinal; la neurosis obsesivo-compulsiva tendría sus raíces en la fase anal;
las fobias y la histeria de conversión serían el resultado de traumas producidos en la «fase
fálica» y en la época de los complejos de Edipo y Electra, etc. (Fenichel, 1945). Posteriores
desarrollos del psicoanálisis vincularon trastornos muy profundos —psicosis infantiles
simbióticas y autísticas, la personalidad narcisista y la personalidad bordeóme o trastorno
límite de la personalidad— a trastornos de las primeras fases del. desarrollo de las
relaciones de objeto (Blanck y Blanck, 1974 y 1979).

Las conclusiones citadas se han tomado de observaciones de terapeutas que utilizan


básicamente medios verbales. La comprensión de los trastornos psicogénicos cambia
radicalmente si empleamos métodos que implican estados holotrópicos de consciencia.
Dichos enfoques comprometen niveles del. inconsciente que están fuera del alcance de la
mayoría de las formas de terapia verbal. Las fases iniciales este trabajo descubren
generalmente un material traumático importante de la temprana infancia y la niñez que
está significativamente relacionado con problemas emocionales y psicosomáticos y
que parece ser su origen. Sin embargo, cuando el proceso de descubrimiento prosigue, se
despliegan nuevas capas del inconsciente y encontramos nuevas raíces del mismo
problema en el nivel perinatal. e incluso en el transpersonal de la psique.

Distintas formas de trabajo con los estados holotrópicos, como la terapia psiquedélica, la
respiración holotrópica o la psicoterapia con personas que experimentan crisis
psicoespirituales espontáneas, han demostrado que los problemas emocionales y
psicosomáticos no pueden explicarse adecuadamente como el resultado exclusivo de
acontecimientos psicotraumáticos postnatales. El material inconsciente asociado con ellos
por regla general forma constelaciones dinámicas de varios niveles —sistemas
de experiencia condensaba o COEX (del inglés systems of condensed experience) (Grof,
1975, 2000).

Un COEX típico está compuesto de muchas capas de material inconsciente que comparten
emociones o sensaciones físicas semejantes; las contribuciones a un sistema COEX
provienen de distintos niveles de la psique. Niveles más superficiales y fácilmente
alcanzables contienen recuerdos de traumas emocionales o físicos de la infancia y la vida
posterior. A un nivel más profundo, cada sistema COEX está generalmente conectado a
cierto aspecto del recuerdo del nacimiento, una MPB específica; la elección de la matriz
depende de la naturaleza de los sentimientos emocionales y sensaciones físicas implicadas.
Si el tema del sistema COEX es la victimización, se trataría de la MPBII, si se trata de la
lucha con un enemigo poderoso, la conexión sería con MPB III etc.

Las raíces más profundas de los sistemas COEX. que subyacen a trastornos psicosomáticos
y emocionales alcanzan el ámbito transpersonal de la psique. Poseen la forma de recuerdos
ancestrales, raciales, colectivos y filogenéticos, experiencias que parecen proceder de otras
vidas {recuerdos de vidas pasadas) y distintos motivos arquetípicos. Por lo tanto, el trabajo
terapéutico con la ira y la inclinación a la violencia puede, en cierto momento, adoptar la
forma de identificación experiencial con un tigre o una pantera negra, la raíz más profunda
de comportamiento antisocial grave puede ser un arquetipo demoníaco, la resolución final
de una fobia puede venir en forma de revivir e integrar una experiencia de una vida pasada,
etc.

La arquitectura general de los sistemas COEX puede entenderse mejor utilizando un


ejemplo clínico. Una persona que sufre de asma psicogénica puede descubrir en una serie
de respiraciones holotrópicas un poderoso sistema COEX que subyace a dicho trastorno. La
parte biográfica de esta constelación puede consistir en el recuerdo de haberse casi
ahogado a la edad de siete años, recuerdos de haber sido estrangulado repetidas veces por
un hermano mayor entre los tres y cuatro años y el. recuerdo de un grave ataque de tos o
difteria a la edad de dos años. La contribución perinatal de este COEX sería, por ejemplo, el
sofoco experimentado en el nacimiento a causa del estrangulamiento mediante el cordón
umbilical enrollado alrededor del cuello. Una raíz transpersonal típica de este
trastorno respiratorio sería una experiencia de verse ahorcado y estrangulado en lo que
parece ser una vida pasada. Un análisis detallado de los sistemas COEX, incluyendo más
ejemplos, aparece en distintas publicaciones anteriores (Grof, 1975, 1987 y 2000).
4. Mecanismos terapéuticos eficaces
La psicoterapia tradicional sólo conoce mecanismos terapéuticos que operan a nivel del
material biográfico, como la debilitación de los mecanismos psicológicos de defensa, el
recuerdo de acontecimientos traumáticos olvidados reprimidos, la reconstrucción del
pasado a partir de los sueños o los síntomas neuróticos, el alcanzar intuiciones
intelectuales o emocionales, y el análisis de la transferencia. Tal como analizaremos con
detalle en una sección posterior de este libro (pág. 177 ss.), la psicoterapia que utiliza los
estados holotrópicos de consciencia ofrece muchos mecanismos adicionales muy eficaces
para la sanación y la transformación de la personalidad que están disponibles cuando
la regresión experiencial alcanza los niveles perinatal y transpersonal. Entre ellos, el revivir
realmente recuerdos traumáticos de la infancia, la niñez, el nacimiento biológico y la vida
prenatal, recuerdos de vidas pasadas, la emergencia de material arquetípico, experiencias
de unidad cósmica, etc.
5. Estrategia de psicoterapia y autoexploración
El aspecto más sorprendente de la psicoterapia moderna es el número de escuelas que
compiten y la falta de acuerdo entre ellas. Tienen grandes diferencias de opinión en
relación a los temas más básicos, como: cuáles son las dimensiones de la psique humana y
cuáles son sus fuerzas motivadoras más importantes; porque se desarrollan los síntomas y
qué sentido tienen; cuáles de los temas que el cliente trae a la terapia son importantes y
cuáles lo son menos; y, finalmente, qué técnica y estrategia debe utilizarse para corregir o
mejorar el funcionamiento emocional, psicosomático e interpersonal de los clientes.

La meta de la psicoterapia tradicional es alcanzar una comprensión intelectual de la psique


humana en general y la de un cliente concreto en particular, y luego utilizar dicho
conocimiento a la hora de desarrollar una técnica y una estrategia terapéutica eficaz. Una
herramienta importante en la mayoría de las psicoterapias modernas es la
«interpretación»; es un modo en que el terapeuta revela al cliente el significado
«verdadero» o «real» de sus pensamientos, emociones y comportamiento. Este método se
utiliza mucho a la hora de interpretar los sueños, los síntomas neuróticos, el
comportamiento e incluso actos cotidianos banales, como lapsus linguae otros pequeños
errores, el «Fehlleis-tungen» de Freud (Freud, 1960a). Otra área en la que las
interpretaciones se aplican con frecuencia es el de las dinámicas interpersonales,
incluyendo la transferencia de distintas sensaciones inconscientes y actitudes en
el terapeuta.

Los terapeutas se esfuerzan mucho intentando determinar cuál es la interpretación más


correcta en una situación dada y cuál es el momento adecuado para dicha interpretación.
Incluso una interpretación que es «correcta» en términos de su contenido, puede ser inútil
o dañina para el paciente si se ofrece prematuramente, antes de que el cliente esté
preparado. Un fallo importante en este enfoque terapéutico es el de que los terapeutas
individuales, en especial aquellos que pertenecen a escuelas distintas atribuirán valores
diferentes a la misma manifestación o situación psicológica y le adjudicarán
interpretaciones distintas e incluso contradictorias.

Lo que puede ilustrarse con un ejemplo gracioso de la formación psicoanalítica de uno de


nosotros. Como psiquiatra primerizo, Stan estaba en formación analítica con el más
destacado psicoanalista checoslovaco y presidente de la Asociación Psicoanalítica
checoslovaca, el Dr. Theodor Dosuzkov. El Dr. Dosuzkov tenía casi setenta años y era
conocido entre sus analizandos —todos ellos jóvenes psiquiatras— por su tendencia a
dormirse ocasionalmente en las ñoras analíticas. El hábito del Dr. Dosuzkov era blanco
favorito de las bromas de sus discípulos. A parte de las sesiones individuales de formación
psicoanalítica, el Dr. Dosuzkov también dirigía seminarios, en los que sus
discípulos compartían reseñas de libros y artículos, analizaban casos y planteaban
preguntas sobre la teoría y práctica del psicoanálisis. En uno de estos seminarios, un
participante hizo una pregunta «totalmente teórica»: «¿Que sucedía si durante el análisis el
psicoanalista se dormía? ¿Si el cliente sigue asociando libremente, prosigue la terapia? ¿Se
interrumpe el proceso? ¿Se le debe devolver dinero al cliente por este tiempo, teniendo en
cuenta que el dinero es un vehículo muy importante en el análisis freudiano?»

El Dr. Dosuzkov no podía negar que dicha situación podía producirse en las sesiones
psicoanalíticas. Sabía que los analizados conocían su punto débil y se veía obligado a dar
una respuesta. «Puede pasar», dijo. «A veces, estás cansado y medio dormido; no has
dormido bien la noche anterior, te estás recuperando de una gripe, o estás físicamente
agotado. Pero si eres experto desarrollas un cierto “sexto sentido”; te duermes sólo cuando
el material que aparece no tiene importancia. Cuando el cliente dice algo realmente
importante, despiertas y ¡ahí estás!».

El Dr. Dosuzkov era también un gran admirador de P. Pavlov, el ruso ganador del premio
Nobel que derivó su conocimiento del cerebro de sus experimentos con perros. Pavlov
escribió mucho acerca de la inhibición de la corteza cerebral que se produce durante el
sueño o la hipnosis; describió que en ocasiones puede existir un «punto de despertar» en la
corteza inhibida. Su ejemplo favorito era una madre que puede dormir a pesar de fuertes
ruidos, pero que se despierta de inmediato cuando su hijo se queja. «Es como el caso de la
madre sobre la que escribió Pavlov», explicó el Dr. Dosuzkov, «con la suficiente experiencia
seréis capaces de mantener la conexión con vuestro cliente incluso si os dormís».

Existe claramente un problema con la explicación del Dr. Dosuzkov. Lo que un terapeuta
considera importante en el relato de un cliente refleja su propia formación y sus
parcialidades. Si Stan hubiera tenido un terapeuta adleriano, rankiano o junguiano en lugar
de un freudiano, y todos ellos se hubieran despertado en ocasiones distintas durante la
sesión, cada uno en el momento en que el relato de Stan aportara algo que, según su juicio,
fuera «importante». Debido a las grandes diferencias conceptuales entre las escuelas de
psicología profunda, se plantea naturalmente la pregunta de cuál de ellas posee una
comprensión más correcta de la psique humana en la salud y en la enfermedad.

Si fuera cierto que las interpretaciones correctas y a tiempo fueran un factor importante en
psicoterapia, existirían grandes diferencias en el éxito terapéutico logrado por distintas
escuelas. Sus resultados terapéuticos podrían expresarse mediante una curva gaussiana;
los terapeutas de la escuela con la comprensión de la psique más adecuada, y por lo tanto
las interpretaciones más logradas, tendrían los mejores resultados, y los pertenecientes a
orientaciones con marcos conceptuales menos afinados estarían distribuidos en la parte
descendente de la curva.

Por lo que sabemos, no existen estudios científicos que muestren una clara superioridad de
algunas escuelas de psicoterapia sobre otras. Si acaso, las diferencias se encuentran en el
seno de las escuelas más que entre ellas. En cada escuela hay mejores y peores terapeutas.
Y, con mucha probabilidad, los resultados terapéuticos tienen poco que ver con lo que los
terapeutas creen que hacen: la precisión y momento adecuado de las interpretaciones, el
análisis correcto de las transferencias y otras intervenciones concretas. La terapia que
tiene éxito probablemente depende de factores que no tienen mucho que ver con la
brillantez intelectual y son difíciles de describir con un lenguaje científico, como puedan ser
la «cualidad del encuentro humano» entre terapeutas y clientes o la sensación de los
clientes de que son aceptados de forma incondicional por otro ser humano, frecuentemente
por primera vez en su vida.

La falta de una teoría de psicoterapia generalmente aceptada y de acuerdos básicos en


relación a la práctica terapéutica son muy desconcertantes. Bajo dichas circunstancias, un
cliente que tiene un trastorno emocional o psicosomático puede escoger una escuela
lanzando una moneda al aire. Con cada escuela aparece una explicación distinta del
problema traído a la terapia y se ofrece una técnica diferente como método de elección
para superarlo. De forma semejante, cuando un terapeuta primerizo en busca de formación
escoge una escuela terapéutica particular, ello dice más sobre su personalidad que sobre el
valor de la escuela.

Es interesante comprobar cómo la terapia que utiliza los estados holotrópicos de


consciencia puede ayudarnos a eludir los dilemas inherentes a la situación que acabamos
de describir. La alternativa que aporta este trabajo realmente confirma algunas ideas sobre
el proceso terapéutico que esbozó por primera vez C. G. Jung. Según Jung, es imposible
lograr una comprensión intelectual de la psique y derivar de ella una técnica que podamos
utilizar en psicoterapia. Tal como lo consideró en sus últimos años, la psique no es un
producto del cerebro y no está contenida dentro del cráneo; es el principio creativo y
generativo del cosmos {anima mundi). Impregna toda la existencia y la psique individual
de cada uno de nosotros forma parte de esta matriz cósmica indescriptible. El intelecto
constituye una función parcial de la psique que puede ayudar a que nos orientemos en las
situaciones cotidianas. Sin embargo, no está en situación de comprender y manipular la
psique.

Existe un pasaje maravilloso en Les 'Miserables de Víctor Hugo: «Hay un espectáculo mayor
que el océano, el cielo; hay un espectáculo mayor que el cielo; el interior del alma». Jung era
consciente del hecho de que la psique es un profundo misterio y se acercaba a ella con
mucho respeto. Tenía claro que la psique es infinitamente creativa y que no podía
describirse mediante un conjunto de fórmulas que luego pueden utilizarse para corregir los
procesos psicológicos de los clientes. Sugirió una estrategia alternativa para la terapia que
era significativamente distinta del uso de constructos intelectuales e intervenciones
exteriores.

Lo que puede hacer un psicoterapeuta, según Jung, es crear un entorno de apoyo en el que
pueda producirse la transformación psicoespiritual; dicho contenedor puede ser
comparado a la vasija hermética que hace posible el proceso alquímico. El siguiente paso
es, por consiguiente, ofrecer un método que medie el contacto entre el ego consciente y un
aspecto superior del cliente, el Sí Mismo. Una de las herramientas de Jung para dicho
propósito era la imaginación activa, la continuación de un sueño en la oficina del analista
(Jung, 1961, Franz, 1997). La comunicación entre el ego y el Sí Mismo se produce
básicamente mediante el lenguaje simbólico. En este tipo de trabajo, la sanación no es
el resultado de brillantes visiones e interpretaciones profundas por parte del terapeuta; el
proceso terapéutico es guiado desde dentro por el Sí Mismo.
Según lo veía Jung, el Sí Mismo constituye el arquetipo principal en el inconsciente
colectivo y su función es concluir al individuo hacia el orden, la organización y la unidad.
Jung se refería a este movimiento hacia una unidad superior como el proceso de
individuación. El uso de los estados holotrópicos para la terapia y la autoexploración
confirma básicamente la perspectiva de Jung y sigue la misma estrategia. Los facilitadores
crean un entorno protector y de apoyo, y ayudan a los clientes a entrar en un estado
holotrópico. Cuando esto sucede, el proceso de sanación se ve guiado desde el interior por
la propia inteligencia sanadora interna del cliente y la tarea de los facilitadores es
apoyar aquello que está sucediendo.

Este proceso activa automáticamente material inconsciente, que posee una fuerte carga
emocional y está a disposición para ser procesado en el día de la sesión. Lo que ahorra a los
facilitadores la tarea desesperada de seleccionar lo que es «importante» y lo que no,
empresa que contamina todas las terapias verbales. Simplemente apoyan todo aquello que
surge de un modo espontáneo y que se manifiesta de instante en instante, confiando en que
el proceso es guiado por una inteligencia que supera la comprensión intelectual que puede
obtenerse mediante un entrenamiento profesional en cualquiera de las escuelas de
psicoterapia.
6. El papel de la espiritualidad en la vida humana
La filosofía directriz de la ciencia occidental ha sido el monismo materialista. Distintas
disciplinas científicas han descrito la historia del universo como la historia del desarrollo
de la materia y sólo han aceptado como real lo que podía ser medido y pesado. La vida, la
consciencia y la inteligencia se consideran más o menos productos secundarios
accidentales de los procesos materiales. Los físicos, biólogos y químicos reconocen la
existencia de las dimensiones de la realidad que no son accesibles a nuestros sentidos, pero
sólo las que son de naturaleza física y pueden mostrarse y explorarse con el uso de
distintas extensiones de nuestros sentidos, como puedan ser los microscopios, los
telescopios y los aparatos de grabación especialmente diseñados para tales fines.

En un universo considerado de este modo, no hay lugar para la espiritualidad de ningún


tipo. La existencia de Dios, la idea de que existen dimensiones invisibles de la realidad
habitadas por seres inmateriales, la posibilidad de la supervivencia de la consciencia tras la
muerte y el concepto de reencarnación y karma se han visto relegados al ámbito de los
cuentos de hadas y los manuales de psiquiatría. Desde una perspectiva psiquiátrica,
tomarse estas cosas en serio significa ser ignorante, desconocer los descubrimientos de la
ciencia, ser supersticioso y estar sometido al pensamiento mágico primitivo. Si una persona
inteligente cree en dioses o diosas, se considera una indicación de que no han resuelto las
imágenes infantiles de sus padres como seres omnipotentes creadas en su infancia y
niñez. Mientras que las experiencias directas de las realidades espirituales se consideran
manifestaciones de enfermedades mentales graves, psicosis.

El estudio de los estados holotrópicos arroja nueva luz sobre el problema de la


espiritualidad y la religión. La clave a esta nueva comprensión es el descubrimiento de que
en dichos estados es posible encontrarse con una amplia gama de experiencias muy
parecidas a las que inspiraron las grandes religiones del mundo: visiones de Dios y
distintos seres divinos y demoníacos, encuentros con entidades descarnadas, episodios de
muerte y renacimiento psicoespiritual, visitas al Cielo y al Infierno, experiencias de vidas
pasadas y muchas otras. La investigación moderna ha mostrado más allá de toda duda que
dichas experiencias no son producto de procesos patológicos que afectan al cerebro,
sino manifestaciones de material arquetípico del inconsciente colectivo y, por lo tanto,
componentes normales y básicos de la psique humana. Aunque dichos elementos míticos
son accesibles intrapsíquicamente, en un proceso de autoexploración e introspección
experiencial, son ontológicamente reales, poseen una existencia objetiva. Con el fin de
distinguir las experiencias transpersonales de los productos imaginarios de la fantasía
individual o la psicopatología, los junguianos denominan a este ámbito imaginal.

El erudito, filósofo y místico Henri Corbin, que utilizó por primera vez el término mundus
imaginalis, tuvo esta idea a partir del estudio de la literatura mística (Corbin, 2000). Los
teósofos islámicos lo llaman el mundo imaginal, en el que todo lo que existe en el mundo
sensorial tiene su análogo alam a mithal, o el «octavo clima», para distinguirlo de los «siete
climas» que constituyen regiones de la geografía islámica tradicional. El mundo imaginal
posee extensión y dimensiones, formas y colores, pero no son perceptibles a nuestros
sentidos tal como lo serían si fueran propiedades de los objetos físicos. Sin embargo, dicho
ámbito es en todos los aspectos tan plenamente real en el sentido ontológico y susceptible
de validación consensual por otras personas tal como el mundo material percibido por
los órganos de nuestros sentidos.

Teniendo en cuenta estas observaciones, la fiera batalla que han librado la ciencia y la
religión en los últimos siglos se torna ridícula y totalmente innecesaria. La ciencia genuina
y la religión auténtica no competen por un mismo territorio; representan dos enfoques a la
existencia que son complementarios y no competitivos. La ciencia estudia los fenómenos
del mundo material, el ámbito de lo que puede medirse y lo que puede pesarse; la
espiritualidad y la verdadera religión tienen su inspiración en el conocimiento experiencial
del mundo imaginal tal como se manifiesta en los estados bol o trópicos de consciencia. El
conflicto que parece existir entre ciencia y religión refleja un malentendido
fundamental entre ambas. Como ha señalado Ken Wilber, no puede haber un conflicto entre
ciencia y religión, si ambos campos se entienden y practican adecuadamente. Si parece
existir un conflicto, probablemente estemos tratando con una «ciencia falsa» y una
«religión falsa». La aparente incompatibilidad se debe al hecho de que cada lado
malinterpreta gravemente la postura del otro y normalmente representa también una
versión falsa de su propia disciplina (Wilber, 1982).

El único esfuerzo científico que puede emitir algún juicio válido e importante sobre temas
de corte espiritual es la investigación de la consciencia que estudia los estados
holotrópicos, puesto que exige un conocimiento profundo e íntimo del mundo imaginal. En
su innovador ensayo, Heaven and Hell, Aldous Huxley sugería que conceptos como Cielo e
Infierno representaban realidades subjetivas experimentadas de forma muy convincente
en los estados no-ordinarios de consciencia producidos por sustancias psiquedélicas como
la LSD y la mescalina, o distintas y poderosas técnicas que no requerían tener que utilizar
drogas (Huxley, 1959). El aparente conflicto entre ciencia y religión se basa en la creencia
errónea que los reinos del Más Allá se localizan en el universo físico: el Cielo en el
espacio interestelar, el Paraíso en algún lugar oculto en la superficie del planeta y el
Infierno en el interior de la tierra.

Los astrónomos han utilizado instrumentos muy sofisticados como el telescopio Hubble
para explorar y cartografiar detalladamente toda la bóveda celeste. El resultado de dichos
esfuerzos, que, por supuesto han fracasado a la hora de encontrar a Dios y un cielo lleno de
ángeles y santos tocando el arpa, se consideran una prueba de que dichas realidades
espirituales no existen. De forma semejante, al catalogar y cartografiar cada hectárea de la
superficie terrestre, los exploradores y geógrafos han descubierto muchas zonas de
extraordinaria belleza natural, pero ninguna de ellas casa con las descripciones del Paraíso
que se encuentran en las escrituras espirituales de distintas religiones. Los geólogos han
descubierto que el núcleo de nuestro planeta está constituido por capas de níquel y
hierro sólido y fundido, y que su temperatura supera la de la superficie del sol. Lo que
ciertamente no constituye un lugar probable para las cuevas de Satán.
Los estudios modernos de los estados holotrópicos han aportado evidencias serias que
apoyan las intuiciones de Huxley. Han demostrado que el Cielo, el Paraíso y el Infierno son
ontológicamente reales; representan distintos e importantes estados de consciencia que
todo ser humano puede experimentar en su vida bajo ciertas circunstancias. Las visiones
celestiales, paradisíacas e infernales son una parte habitual de la gama experiencial de los
viajes interiores psiquedélicos, estados cercanos a la muerte, experiencias místicas, así
como crisis iniciáticas chamánicas y otro tipo de «emergencias espirituales». Los
psiquiatras a menudo oyen que sus pacientes les hablan de experiencias de Dios, el Cielo, el
Infierno y seres arquetípicos divinos y demoníacos, así como del renacimiento y muerte
psicoespiritual. Sin embargo, a causa de tener un modelo superficial de la psique, las
consideran erróneamente como manifestaciones de enfermedad mental producida por
procesos patológicos de etiología desconocida. No se dan cuenta de que existen matrices
para dichas experiencias en profundos huecos de la psique inconsciente de todo ser
humano.

Un aspecto sorprendente de las experiencias transpersonales que se dan en estados


holotrópicos de distinta clase es el de que su contenido puede provenir de mitologías de
cualquier cultura del mundo, incluyendo aquellas sobre las que el individuo no posee
conocimiento intelectual. C. G. Jung demostró este hecho extraordinario para las
experiencias mitológicas que sucedían en los sueños y en las experiencias psicóticas de sus
pacientes. Teniendo en cuenta estas observaciones, se dio cuenta de que la psique humana
tenía acceso no sólo al inconsciente freudiano individual, sino también al
inconsciente colectivo, que es un depósito de la totalidad de la herencia cultural de la
humanidad. El conocimiento de la mitología comparada es, por consiguiente, más que un
asunto de interés personal o un ejercicio académico. Es una guía muy útil e importante para
los individuos inmersos en la terapia experiencial y la autoexploración, así como una
herramienta indispensable para aquellos que les apoyan y acompañan en sus vi síes (Grof.
2006b)

Las experiencias que se originan en niveles profundos de la psique, en el inconsciente


colectivo, poseen una cierta cualidad que Jung denominaba numinosidad. La palabra
numinoso es relativamente neutral y por lo tanto preferible a otras expresiones
semejantes, como religioso, místico, mágico, santo o sagrado, que a menudo se han
utilizado en contextos problemáticos y llevan fácilmente a la confusión. El término
numinosidad utilizado en relación a las experiencias transpersonales describe la
percepción directa de su extraordinaria naturaleza. Transmiten un sentido muy
convincente de que pertenecen a un orden superior de realidad, un ámbito sagrado y
radicalmente distinto del mundo material.

Teniendo en cuenta la realidad ontológica del ámbito imaginal, la espiritualidad constituye


una dimensión natural e importante de la psique humana, y la búsqueda espiritual un
esfuerzo humano legítimo y totalmente justificado. Sin embargo, es necesario subrayar que
esto se aplica a la espiritualidad auténtica basada en la experiencia personal y que no
proporciona apoyo para las ideologías y dogmas de las religiones organizadas. Con el fin de
impedir los malos entendidos y la confusión que en el pasado comprometió muchos
análisis semejantes, es importante hacer una clara distinción entre espiritualidad y
religión.

La espiritualidad se basa en experiencias directas de dimensiones numinosas de la realidad


normalmente invisibles, que se alcanzan en los estados holotrópicos de consciencia. No
precisan de un lugar específico o una persona oficialmente señalada para mediar en el
contacto con lo divino. Los místicos no necesitan iglesias o templos. El contexto en el que
experimentan las dimensiones sagradas de la realidad, incluyendo su propia divinidad, se
lo proporcionan sus cuerpos y la naturaleza. En lugar de un sacerdote oficiando, necesitan
un grupo de apoyo de compañeros buscadores o la guía de un maestro más avanzado que
ellos mismos en su viaje interior.

Las experiencias espirituales directas aparecen de dos formas distintas. La primera de ellas,
la experiencia de lo inmanente divino, implica una sutil, pero profundamente trasformada,
percepción del mundo de la realidad cotidiana. Una persona que posea esta clase de
experiencia espiritual ve a las personas, animales y objetos inanimados del entorno como
manifestaciones radiantes de un campo unificado de energía cósmica creativa y se da
cuenta de que los límites entre ellos son ilusorios e irreales. Se trata de una experiencia
directa de Dios en la naturaleza o de Dios como naturaleza. Utilizando la analogía con la
televisión, dicha experiencia puede vincularse a una situación en la que una imagen
en blanco y negro se convierta de repente en una vivida imagen en color. Como en el caso
de la experiencia de lo divino inmanente, muchos de los rasgos de la imagen de la TV son
los mismos, pero se ven radicalmente mejorados por el añadido de una nueva dimensión.

La segunda clase de experiencia espiritual, la experiencia de lo trascendental divino,


implica la manifestación de seres y ámbitos arquetípicos que no están al alcance de la
percepción en los estados de consciencia cotidianos. En esta clase de experiencia espiritual,
elementos totalmente nuevos parecen «desplegarse» o «explicarse» —por utilizar los
términos de David Bohm— desde otro nivel de la realidad. Si volvemos a la analogía de la
televisión mencionada anteriormente, sería como descubrir que existen otros canales
distintos de los que habíamos visto antes.

La espiritualidad implica una clase especial de relaciones entre el individuo y el cosmos y


es, en esencia, un asunto privado y personal. Sin embargo, la religión organizada es una
actividad de grupo institucionalizada que tiene lugar en un lugar concreto, un templo o una
iglesia, e incluye un sistema de oficiantes que pueden o no haber tenido experiencias
personales de realidades espirituales. Una vez una religión se vuelve organizada, a menudo
pierde totalmente la conexión con su origen y fuente espiritual y se convierte en una
institución secular que explota las necesidades espirituales humanas sin satisfacerlas.

Las religiones organizadas tienden a crear sistemas jerárquicos centrados en la búsqueda


del poder, el control, la política, el dinero, las posesiones y otras preocupaciones mundanas.
Bajo dichas circunstancias, la jerarquía religiosa como norma tiene aversión y desalienta
las experiencias espirituales directas de sus miembros, puesto que fomentan la
independencia y no pueden controlarse de forma eficaz. Cuando éste es el caso, la vida
espiritual auténtica prosigue únicamente en las ramas místicas, las ordenes monásticas y
las sectas extáticas de las religiones en cuestión. Las personas que tienen experiencias de lo
divino inmanente o trascendente se abren a la espiritualidad que se encuentra en las ramas
místicas de las grandes religiones mundiales o en sus órdenes monásticas, no
necesariamente en sus organizaciones tradicionales. Una profunda experiencia mística
tiene la tendencia a disolver las fronteras entre las religiones y revela profundas
conexiones entre ellas, mientras que el dogmatismo de las religiones organizadas tiende a
acentuar las diferencias entre los distintos credos y engendra antagonismo y hostilidad.

No hay duda de que los dogmas de las religiones organizadas están por regla general en
conflicto con la ciencia, ya sea que dicha ciencia utilice el modelo mecanicista-materialista o
esté anclada en el paradigma emergente. Sin embargo la situación es muy distinta en
relación al misticismo auténtico basado en experiencias espirituales. Las grandes
tradiciones místicas han acumulado un amplio conocimiento sobre la consciencia humana y
sobre los ámbitos espirituales de un modo que se parece al método que los científicos
utilizan a la hora de adquirir conocimiento sobre el mundo material. Implica metodología
para inducir experiencias transpersonales, una recolección sistemática de datos y
una validación intersubjetiva.

Las experiencias espirituales, como cualquier aspecto de la realidad, pueden someterse a


una investigación detallada y abierta, y ser estudiadas científicamente. No hay nada a
científico en un estudio imparcial y riguroso de los fenómenos transpersonales y de los
desafíos que presentan para la comprensión materialista del mundo. Sólo un enfoque de
esta naturaleza puede responder a la pregunta crítica sobre el estatus ontológico de las
experiencias místicas: ¿revelan una verdad profunda sobre algunos aspectos básicos de la
existencia, tal como mantienen distintos sistemas de filosofía perenne, o son producto de la
superstición, la fantasía o la enfermedad mental, tal como lo considera la
ciencia materialista occidental?

Los psiquiatras occidentales no distinguen entre una experiencia mística y una experiencia
psicótica y consideran ambas como una manifestación de enfermedad mental. En su
rechazo de la religión, no diferencian entre las creencias populares primitivas o las
interpretaciones fundamentalistas literales de las escrituras religiosas y las sofisticadas
tradiciones místicas de las grandes filosofías espirituales de Oriente, que se basan en siglos
de sistemática exploración introspectiva de la psique. La investigación moderna de la
consciencia ha aportado pruebas convincentes sobre la existencia objetiva del
ámbito Imaginal y ha validado por lo tanto los supuestos metafísicos principales de la
visión mística del mundo, de las filosofías espirituales orientales e incluso de ciertas
creencias de las culturas nativas.
7. La naturaleza de la realidad: psique, cosmos y
consciencia
Algunas observaciones del estudio de los estados holotrópicos son tan radicales que no
sólo desafían la teoría y práctica de la psiquiatría, la psicología y la psicoterapia, sino que
también socavan algunos de los supuestos metafísicos más básicos de la ciencia occidental.
Ninguno de estos desafíos conceptuales es más drástico y de largo alcance que las nuevas
intuiciones sobre la naturaleza de la consciencia y su relación con la materia. Según la
neurociencia occidental, la consciencia constituye un epifenómeno de la materia, un
producto secundario de complejos procesos neurofisiológicos del cerebro y, por lo tanto,
una parte intrínseca e inseparable del cuerpo. La investigación moderna de la consciencia
llevada a cabo en las últimas cinco décadas ha hecho que dicha hipótesis sea
muy cuestionable.

Muy poca gente, incluyendo la mayoría de los científicos, se da cuenta de que no tenemos
ninguna prueba de que la consciencia se produzca realmente en el cerebro y por el cerebro.
No hay duda de que existe una amplia evidencia clínica y experimental que demuestra unas
interconexiones y correlaciones significativas entre la anatomía, la fisiología y la
bioquímica del cerebro, por un lado, y los estados de consciencia, por el otro. Sin embargo,
representa un gran salto lógico inferir a partir de los datos disponibles que dichas
correlaciones representen una prueba de que el cerebro sea realmente el origen de la
consciencia. Dicha deducción sería similar a la conclusión de que los programas de
televisión se generan en el aparato, porque existe una estrecha relación entre el
funcionamiento o malfuncionamiento de sus componentes y la calidad del sonido y la
imagen. A partir de este ejemplo es obvio que la estrecha conexión entre la actividad
cerebral y la consciencia no excluye la posibilidad de que el cerebro medie en el caso de la
consciencia, pero que realmente no la genere. La investigación de los estados holotrópicos
ha recopilado una amplia evidencia para dicha alternativa.

No existen teorías científicas que expliquen cómo la consciencia se genera por procesos
materiales, ni nadie tiene la más remota idea de cómo algo así pueda suceder. El abismo
entre la consciencia y la materia es tan formidable que es imposible imaginar cómo pueda
ser salvado. A pesar de la falta de pruebas convincentes de que la consciencia sea un
epifenómeno de la materia, este supuesto metafísico fundamental sigue siendo uno de los
mitos importantes de la ciencia materialista occidental. Aunque no exista prueba científica
del hecho de que el cerebro genera la consciencia, existen numerosas observaciones que
indican que la consciencia puede, bajo ciertas circunstancias, funcionar
independientemente del cerebro y del mundo material.

En los estados holotrópicos, nuestra consciencia puede ir más allá de los límites del
cuerpo/ego y obtener una información precisa sobre distintos aspectos del mundo material
que no hemos obtenido en esta vida por mediación de nuestros órganos de los sentidos. Ya
hemos mencionado el hecho de revivir el nacimiento, los recuerdos prenatales y la
concepción. En las experiencias transpersonales nuestra consciencia puede identificarse
con otras personas, con miembros de distintas especies del reino animal, desde los
primates a los organismos unicelulares, con la vida vegetal e incluso con materiales
y procesos inorgánicos. También podemos trascender el tiempo lineal y experimentar
vividas secuencias ancestrales, raciales, kármicas y filogenéticas, así como episodios del
inconsciente colectivo.

Las experiencias transpersonales pueden proporcionarnos no sólo nuevas y precisas


informaciones sobre distintos aspectos del mundo material, incluyendo aquellos con los
que no estamos familiarizados, sino también con distintos personajes y ámbitos del espacio
arquetípico del inconsciente colectivo. Podemos ser testigos o incluso participar en
secuencias mitológicas de cualquier cultura del mundo y de cualquier período histórico
plasmadas con todo detalle. Es absurdo atribuir esta amplia gama de experiencias, que
describen de forma tan detallada varios aspectos presentes y pasados del mundo material,
así como personajes, ámbitos y temas del mundo mitológico, a alguna patología
todavía desconocida que aflija al cerebro.

La evidencia más convincente de que la consciencia no es un producto del cerebro y puede


funcionar de modo independiente proviene de la joven disciplina científica de la
tanatología, el estudio de la muerte y los moribundos. Hoy es un hecho confirmado por
muchas observaciones independientes que la consciencia descarnada de la gente en
situaciones próximas a la muerte es capaz de observar con detalle el entorno de varias
localizaciones cercanas o remotas, así como acontecimientos. Los individuos clínicamente
muertos (en estado Je muerte cardíaca e incluso de muerte cerebral), son capaces de
observar sus cuerpos y los procedimientos de rescate desde arriba y «viajar» libremente a
otros lugares del mismo edificio o distintos lugares lejanos. La investigación independiente
ha confirmado repetidamente la precisión de esas observaciones hechas por la consciencia
descarnada (Ring y Valarino 1998, Sabom 1982 y 1988).

Dichas experiencias recuerdan mucho las descripciones del cuerpo bardo que se
encuentran en el Libro Tibetano de los Muertos {Bardo Thodol). Este famoso texto
espiritual afirma que, tras desmayarse de miedo en el Chbnyid Bardo, el moribundo
despierta en el Siripa Bardo en una forma nueva: el cuerpo bardo. Este cuerpo difiere del
cuerpo tosco de la vida cotidiana. No está compuesto de materia y tiene muchas cualidades
notables, como el poder del movimiento sin impedimentos, la capacidad de penetrar a
través de objetos sólidos y la capacidad de percibir el mundo sin mediación de los sentidos.
Aquellos que existen en forma de cuerpo bardo pueden viajar instantáneamente a
cualquier lugar de la tierra e incluso a la montaña cósmica, el monte Meru. Sólo dos lugares
no son accesibles en dicha forma: el seno materno y Bodh Gaya, referencias claras a
abandonar el estado del bardo en el momento de la concepción o la iluminación. (Evans-
Wentz, 1957).

Un amplio estudio dirigido por Ken Ring y sus colegas ha añadido una dimensión fascinante
a dichas observaciones: gente ciega congénitamente por causas orgánicas y que no han sido
capaces de ver nunca en sus vidas pueden percibir el entorno cuando su consciencia se
libera de sus cuerpos en distintas situaciones amenazantes para la vida. La veracidad de
muchas de estas visiones se ha visto confirmada por una valoración consensuada; Ring se
refiere a dichas visiones como EFC verídicas (Experiencias Fuera del Cuerpo) (Ring y
Valarino 1998, Ring y Cooper 1999). Distintos aspectos del entorno percibidos
detalladamente por la consciencia desencarnada de los sujetos ciegos van desde detalles de
aparatos eléctricos en el techo del quirófano a los alrededores del hospital observados
a vista de pájaro. La investigación tanatológica moderna, por lo tanto, ha confirmado un
aspecto importante de la descripción clásica de los EFC, que puede encontrarse en la
literatura espiritual y en los textos filosóficos.

Las EFC verídicas no se limitan a las situaciones cercanas a la muerte. Las hemos visto
repetidas veces en personas que pasan por crisis espirituales (emergencias espirituales) y
en los participantes en los talleres de respiración holotrópica. Algunos de dichos individuos
son capaces de observar al grupo desde arriba y describen comportamientos poco
habituales de algunos de sus miembros, a pesar del hecho de que ellos mismos respiren con
los ojos cerrados. La consciencia de otros deja el edificio y observa el entorno desde arriba
o viaja a algún lugar remoto y observa los acontecimientos que suceden en dicho lugar. A
veces, esta visión a vista de pájaro aparece en los mandabas.

Las observaciones citadas demuestran sin ninguna duda que la consciencia no es un


producto del cerebro y, por consiguiente, un epifenómeno de la materia. Lo más probable
es que sea como mínimo equivalente a la materia, o posiblemente esta última esté
supeditada a la consciencia. Las matrices de muchas de las experiencias citadas
evidentemente no están contenidas en el cerebro, sino que están almacenadas en algún tipo
de campo inmaterial o en el mismo campo de la consciencia. Los desarrollos más
prometedores de las ciencias duras que ofrecen modelos para la experiencia transpersonal,
son la idea de David Bohm del orden implicado (Bohm, 1980), el concepto de Rupert
Sheldrake del campo morfogenético (Sheldrake, 1981, 1988) y la hipótesis de Erwin Lazslo
del campo psi o campo Akásico (Laszlo, 1993, 2004).
CAPÍTULO 3
Componentes básicos de la respiración
holotrópica
La teoría y práctica de la respiración holotrópica se basa en la observación de la
investigación moderna de la consciencia que hemos analizado en la sección anterior y en
las intuiciones revolucionarias sobre la psique humana en la salud y la enfermedad que han
generado. Este método de terapia y de autoexploración combina medios sencillos de
inducir estados de consciencia holotrópicos —respiración rápida, música evocativa y
trabajo corporal liberador y utiliza el poder sanador y transformador de dichos estados.

La respiración holotrópica proporciona acceso a los ámbitos biográficos, perinatales y


transpersonales del inconsciente y por consiguiente a raíces psicoespirituales profundas de
trastornos emocionales y psicosomáticos. También hace posible utilizar los poderosos
mecanismos de sanación y transformación de la personalidad que operan en dichos niveles
de la psique. El proceso de autoexploración y terapia en la respiración holotrópica es
espontáneo y autónomo; está gobernado por la inteligencia curativa interior del respirador
en lugar de guiada por un terapeuta que sigue los principios de una escuela concreta de
psicoterapia.

Sin embargo, la mayoría de los recientes descubrimientos revolucionarios relacionados con


la consciencia y la psique humana sólo son nuevos para la psiquiatría y psicología
modernas. Poseen una larga historia como partes integrales de la vida ritual y espiritual de
muchas culturas antiguas y nativas, y de sus prácticas de sanación. Representan por lo
tanto el redescubrimiento, la validación y una reformulación moderna de la sabiduría y los
procedimientos antiguos, algunos de los cuales pueden remontarse al alba de la historia de
la humanidad. Como veremos, lo mismo reza para los constituyentes principales utilizados
en la práctica de la respiración holotrópica. respiración, música instrumental, cantos,
trabajo corporal y el dibujo de mandabas u otras formas de expresión artística. Se han
utilizado desde tiempo inmemorial en las prácticas sagradas de las culturas antiguas y
nativas.
1. El poder curativo de la respiración
En las sociedades antiguas y preindustriales, el aliento y la respiración han tenido un papel
muy importante en la cosmología, la mitología y la filosofía, y también han sido una
herramienta importante en la práctica ritual, espiritual y sanadora. Distintas técnicas de
respiración han sido utilizadas en muchos períodos históricos y por muy distintas culturas
del mundo para inducir estados holotrópicos de consciencia con propósitos curativos y
religiosos. Desde la temprana historia, virtual mente todo sistema psicoespiritual de
importancia que intenta comprender la naturaleza humana ha considerado la respiración
como un vínculo crucial entre el mundo material, el. cuerpo humano, la psique y el
espíritu. Lo que claramente se refleja en las palabras que la mayoría de los lenguajes
utilizan para la respiración.

En la antigua literatura india, el término prana significa no sólo la respiración física y el


aire, sino también la esencia sagrada de la vida. De modo semejante, en la medicina
tradicional, china, la palabra chi se refiere a la esencia cósmica y a la energía de la vida, así
como al aire natural que respiramos con los pulmones. En Japón, la palabra
correspondiente es ki. El ki tiene un papel de la mayor importancia en las prácticas
espirituales japonesas y en las artes marciales. En la antigua Grecia, la palabra
pneuma significa tanto aire o aliento, como espíritu o esencia vital. Los griegos también
consideran la respiración como algo muy relacionado con la psique. El término phren se
utilizaba tanto para el diafragma, el mayor músculo implicado en la respiración, como para
la mente (como en el término esquizofrenia'. literalmente mente partida).

En la tradición hebrea, la misma palabra, ruach denota tanto el aliento como el espíritu
creativo, que se consideran idénticos. La siguiente cita del Génesis muestra la estrecha
relación entre Dios, el aliento y la vida: «Entonces el Señor formó al hombre (hebreo,
Adam) a partir del polvo del suelo e insufló en su nariz el aliento de la vida; y el. hombre se
convirtió en un ser vivo.» En latín, el mismo nombre se utilizaba para el aliento y el
espíritu: spiritus. De forma parecida, en las lenguas eslavas, el espíritu y el aliento tienen la
misma raíz lingüística.

En la tradición nativa y en la medicina hawaiiana (kanaka maoli lapaau), la palabra ha


significa el espíritu divino, el viento, el aire y el aliento. Está presente en el popular aloha
Hawaiano, expresión que se utiliza en contextos muy distintos y en ocasiones muy
diferentes. Se suele traducir como presencia (alo) del Aliento Divino (ha). Su contrario,
ha'ole y que literalmente significa sin aliento o sin vida, es un término que los nativos
hawaianos aplicaban a los extranjeros rostropálidos desde la llegada del infame capitán
británico James Cooken 1778. Los kahunas, «Conservadores del Conocimiento Secreto»,
utilizaban ejercicios respiratorios para generar energía espiritual (mana).

Desde hace siglos se sabe que es posible influir en la consciencia mediante técnicas que
incluyen la respiración. Los procedimientos que se han utilizado con este propósito por
distintas culturas antiguas no-occidentales cubren una amplia gama, desde la drástica
interferencia con la respiración a sutiles y sofisticados ejercicios de distintas tradiciones
espirituales. De ahí que la forma de bautismo original practicada por los esenios implicara
la sumersión forzada del iniciado bajo el agua por un largo período de tiempo. Lo que
desembocaba en una poderosa experiencia de muerte y renacimiento. En otro tipo de
grupos, los neófitos eran semi-ahogados con humo, mediante la estrangulación o por la
compresión de las arterias carótidas.

Pueden producirse profundos cambios en la consciencia utilizando ambos extremos del


ritmo de la respiración, la hiperventilación y la ausencia prolongada de aire, así como
usándolas alternativamente. Métodos muy avanzados y sofisticados de esta clase pueden
encontrarse en la antigua ciencia india de la respiración, o pranayana. William Walker
Atkinson, un escritor americano que fue muy influyente en el movimiento
espiritual/filosófico del cambio de siglo (1890-1900), escribió bajo el seudónimo de
Yogi Ramacharaka un extenso tratado de la ciencia hindú de la respiración (Ramacharaka,
1903). Técnicas específicas que incluyen la respiración intensa o aguantar la respiración
también forman parte de distintos ejercicios en el yoga Kundalini, el Siddha Yoga, el
Vajrayana tibetano, la práctica sufí, la meditación budista birmana y la taoísta, así como
muchas otras. Indirectamente, la profundidad y el ritmo de la respiración se ve muy
influenciado por actuaciones artísticas como el canto de los monos de Rali o Ketjak, la
música de garganta de los esquimales inuit y los cantos de kirtans, bhajans o los
dhikrs sufíes.

Técnicas más sutiles, que acentúan una consciencia especial en relación a la respiración en
lugar de cambios en la dinámica de la respiración, tienen un lugar destacado en el budismo.
Anápánasati constituye una forma básica de meditación enseñada por Buda; literalmente
significa «respiración atenta» (del pali anápána\ inhalación y exhalación y satr atención
plena). La enseñanza de Buda del anápána se basaba en su experiencia al utilizarla como
medio de alcanzar su propia iluminación. Acentuaba la importancia de no sólo estar atento
a la respiración, sino de utilizar ésta para ser consciente de todo el cuerpo y toda la
experiencia. Según el Anápánasati Sutta (sutra), el practicar esta forma de meditación
conduce a eliminar todos los obstáculos (kilesa). El Buda enseñó que la práctica
sistemática de anápánasati conduciría a la liberación final (nirvana o nibbána).

En la ciencia materialista, la respiración perdió su significado sagrado y se despojó de su


conexión con la psique y el espíritu. La medicina occidental la redujo a una función
fisiológica importante. Las manifestaciones físicas y fisiológicas que acompañan distintas
maniobras respiratorias, han sido todas patologizadas. La respuesta psicosomática a la
respiración acelerada, el llamado síndrome de la hiperventilación, se considera una
condición patológica, en lugar de lo que realmente es, un proceso que tiene un gran
potencial curativo. Cuando la hiperventilación se produce espontáneamente, se reprime
rutinariamente mediante la administración de tranquilizantes, inyecciones intravenosas
de calcio y la aplicación de una bolsa de papel sobre el rostro para aumentar la
concentración de dióxido carbónico y combatir la alcalosis producida por la respiración
rápida.
En las últimas décadas, los terapeutas occidentales han redescubierto el potencial curativo
de la respiración y han desarrollado técnicas que la utilizan. Nosotros mismos hemos
experimentado en el contexto de nuestros seminarios de un mes en el Instituto Esalen de
Big Sur, en California, con varios enfoques que incluyen la respiración. Incluían tanto
ejercicios de respiración de antiguas tradiciones espirituales bajo la guía de maestros
indios y tibetanos, así como técnicas desarrolladas por terapeutas occidentales. Cada uno
de estos enfoques tiene un acento específico y utiliza la respiración de un modo distinto. En
nuestra propia investigación en busca de un método eficaz para utilizar el potencial
curativo de la respiración, hemos intentado simplificar este proceso lo máximo posible.

Llegamos a la conclusión que es suficiente con respirar más rápidamente y de un modo más
eficaz que el habitual con una concentración plena en el proceso interno. En lugar de
subrayar una técnica específica de respiración, seguimos incluso en esta área la estrategia
general de la respiración holotrópica: confiar en la sabiduría intrínseca del cuerpo y seguir
las pistas internas. En la respiración holotrópica, alentamos a la gente a que inicie la sesión
con una respiración más rápida y más profunda, ligando la inhalación y la exhalación en un
ciclo de respiración continuo. Una vez en marcha, descubre su propio ritmo y modo de
respirar.

Hemos confirmado repetidamente la observación de Wilhelm Reich de que las resistencias


y defensas psicológicas están asociadas con una respiración restringida (Reich, 1949,
1961). La respiración es una función autónoma, pero también puede verse influenciada por
la voluntad. El aumento deliberado del ritmo de la respiración afloja las defensas
psicológicas y conduce a la liberación y emergencia del material inconsciente (y
supraconsciente). Si alguien no ha sido testigo de este proceso o no lo ha experimentado
personalmente, es difícil creer sólo teóricamente en el poder y la eficacia de este enfoque.
2. El potencial terapéutico de la música
En la respiración holotrópica, el efecto ampliador de la consciencia producido por la
respiración se ve mejorado mediante el uso de música evocativa. Al igual que la
respiración, la música instrumental y otras formas de tecnología sonora —la percusión
monótona, las vibraciones y el canto— se han utilizado a lo largo de los siglos, o incluso
milenios, como herramientas primordiales en la práctica chamánica, los rituales de
sanación y los ritos de paso de muchos lugares del mundo. De forma
independiente, muchas culturas pre-industriales han desarrollado ritmos de percusión que
en los experimentos llevados a cabo en laboratorios occidentales tienen efectos
demostrables sobre la actividad eléctrica del cerebro (Jilek, 1974; Neher, 1961, 1962,
Kamiya, 1969, Maxfield 1990, 1994). Los archivos de los antropólogos culturales contienen
numerosos ejemplos de métodos inductores del trance, de un poder extraordinario, que
combinan la música, la percusión, las voces humanas y el movimiento corporal.

En la mayoría de las culturas, la música se ha utilizado específicamente con propósitos


curativos en el contexto de complejas ceremonias. Los rituales de sanación navajos
llevados a cabo por cantantes adiestrados poseen una complejidad extraordinaria que se ha
comparado a los guiones de las óperas wagnerianas. Las danzas trance de los Kung
Bushmen del desierto africano del Kalahari poseen un poder curativo sorprendente, tal
como se ha documentado en muchos estudios antropológicos y películas (Lee y DeVbre,
1976; Katz, 1976). El potencial curativo de los rituales sincréticos religiosos del Caribe
y Sudamérica, como la santería cubana o la timbando, brasileña, es reconocido por muchos
profesionales de dichos países que poseen una educación médica occidental. Ejemplos
notables de curación psicosomática y emocional, se han descrito también en encuentros de
grupos cristianos que utilizan música, cantos y danza, como los llamados Snake Umdlers
(Gente del Espíritu Santo) y los miembros revivalistas de la Iglesia Pentecostal.

Algunas tradiciones espirituales han desarrollado tecnologías de sonido que no sólo


inducen un estado general de trance, sino que tienen efectos específicos sobre la
consciencia, la psique humana y el cuerpo. Así las enseñanzas indias, que describen
conexiones específicas entre ciertas frecuencias acústicas y los chakras individuales.
Mediante el uso sistemático de este conocimiento, es posible influir en el estado de la
consciencia de un modo predecible y deseable. La antigua tradición india conocida como
nada yoga, o el camino de la unión con el sonido, posee la reputación de mantener, mejorar
y restaurar el equilibrio emocional y psicosomático, y la salud física y el bienestar. Según el
antiguo texto indio Svoara Sastra, cantar ciertos cantos con una devoción plena y una
pronunciación adecuada puede afectar los canales de energía en el cuerpo sutil (nadis y
chakras) y tener un efecto positivo en el fluir de la energía vital y en el riego sanguíneo.
Representantes de la tradición conocida como Raga Qhikitsa (sanación a. través de las
ragas) sostienen que ciertas ragas pueden utilizarse para curar enfermedades concretas:
Pahadi Raga tiene una influencia positiva sobre los problemas respiratorios,
Raga Chandrakauns sobre las enfermedades de corazón; Raga Rhupali y Raga. Todi puede
bajar la tensión arterial y, a la inversa, Raga Asavoari puede elevar la tensión baja.
Ejemplos de actuaciones vocales extraordinarias utilizadas con propósitos rituales,
espirituales y curativos son los cantos polifónicos de los monjes tibetanos de Gyotso y de
los chamanes mongoles y Tuva, los bhajans y kirtans, hindúes, los cantos de Santo Daime
(IAaros) utilizados en las ceremonias de ayahuasca, la música de garganta de los
esquimales inuit o los cantos sagrados de las distintas ordenes sufíes. Los citados son sólo
unos pocos ejemplos del amplio uso de la música instrumental y de los cantos con
propósitos rituales, espirituales y curativos.

La música cuidadosamente seleccionada sirve para funciones importantes en los estados


holotrópicos de consciencia. Moviliza las emociones asociadas con los recuerdos
reprimidos, los lleva a la superficie y facilita su expresión. Ayuda a abrir la puerta al
inconsciente, intensifica y hace más hondo el proceso de sanación y proporciona un
contexto significativo para la experiencia. El fluir continuo de la música crea una ola
conductora que ayuda al individuo a pasar por las experiencias e impases difíciles, a
superar las defensas psicológicas, a entregarse y a soltar. En las sesiones de respiración
holotrópica, que normalmente se llevan a cabo en grupo, la música posee una función
adicional importante: encubre el ruido producido por los participantes y se mezcla con
ellos de forma complejamente estética.

Para utilizar la música como catálisis para la autoexploración profunda y el trabajo


experiencial, es necesario aprender un nuevo modo de escuchar música y relacionarse con
ella, que suele ser algo ajeno a nuestra cultura. A menudo empleamos la música como un
trasfondo acústico que tiene poca importancia emocional. Los ejemplos típicos son el uso
de la música popular en las fiestas o la música que emiten en los grandes almacenes y
lugares de trabajo. Un enfoque distinto utilizado por audiencias sofisticadas es la escucha
atenta y disciplinada de música en teatros y salas de conciertos. El modo elemental y
dinámico de utilizar la música característico de los conciertos de rock se acerca al uso de
la música en la respiración holotrópica. Sin embargo, la atención de los participantes en
dichos acontecimientos es normalmente extrovertida y carece de un elemento que es
esencial en la autoexploración holotrópica o la terapia: una concentrada introspección
sostenida.

En el trabajo con estados holotrópicos de consciencia, es básico rendirse completamente al


fluir de la música, dejar que resuene por todo el cuerpo y responder a ella de un modo
espontáneo y elemental. Lo que incluye manifestaciones que serían impensables en una
sala de conciertos, donde incluso llorara o toser se consideran una molestia y causan
embarazo. En la respiración holotrópica, debemos expresar totalmente lo que la música nos
traiga, ya sean fuertes gritos, reír, balbucear, ruidos de animal, cantos chamánicos o hablar
en lenguas diversas. Es también importante no controlar ningún impulso físico, como hacer
muecas extrañas, movimientos sensuales de la pelvis, estremecimientos violentos
o contorsiones fuertes de todo el cuerpo. Naturalmente, esta regla tiene excepciones; el
comportamiento destructivo dirigido hacia uno mismo u otros, y hacia entorno físico no
están permitidos.
También animamos a los participantes a suspender cualquier actividad intelectual, como
intentar adivinar el compositor de la música o la cultura de la que proviene ésta. Otros
modos de eludir el impacto emocional de la música incluyen utilizar la experiencia
profesional: juzgar la actuación de la orquesta, adivinar que instrumentos intervienen y
criticar la calidad de la grabación o el equipo musical de la sala. Cuando podemos eludir
estos fallos, la música puede convertirse en una herramienta muy poderosa para inducir y
sostener los estados holotrópicos de consciencia. Con este propósito, la música debe ser de
una calidad técnica superior y con un volumen suficiente para dirigir la experiencia.
La combinación de música con respiración acelerada posee un notable efecto en la psique y
un poder de ampliar la consciencia.

Los principios básicos del uso de la música en respiración holotrópica y el criterio para la
selección de piezas específicas para varias fases de las sesiones fueron formulados por
Christina. Su padre era músico y la música había sido una parte importante de su vida
desde la infancia; heredó el oído de su padre y su profundo interés por este lenguaje
universal. Si la respiración holotrópica se utiliza sin música, la experiencia sigue una
trayectoria natural que se parece a la curva de un orgasmo; la intensidad de los embriones
y las sensaciones físicas alcanza un punto culminante y luego remiten, incluso si la
persona sigue respirando rápido. Esto proporciona los principios que guían la selección de
la música de las sesiones.

La regla general para elegir la música es responder sensiblemente a la fase, intensidad y


contenido de las experiencias de los participantes, en lugar de intentar programarla de
algún modo. Lo que es congruente con la filosofía general de la respiración holotrópica, en
particular el profundo respeto por la sabiduría del sanador interior, por el inconsciente
colectivo y por la autonomía y espontaneidad del proceso curativo. Si llevamos a cabo
sesiones de respiración privadas, no cuesta aplicar este principio. Las experiencias de los
participantes en el grupo siguen distintos patrones en términos de su naturaleza y
momento de las fases. En este caso, la elección de música no puede individualizarse; lo
mejor que podemos hacer es seleccionar piezas que reflejen y apoyen el conjunto de la
atmósfera emocional de la sala.

A lo largo de los años, Christina ha recopilado una gran cantidad de grabaciones de


distintas partes del mundo. Cubren una amplia gama de géneros que van de poco conocidas
piezas clásicas, música religiosa, bandas sonoras y buenas piezas electrónicas, hasta
selecciones de piezas étnicas e inductoras del trance. A lo largo de las sesiones, le gusta
estar en contacto con el grupo y responder de forma sensible a la energía de la sala, incluso
si ello significa poner una sola pieza de una cinta o de un CD en un momento dado. La
mayoría de los facilitadores que han completado nuestra formación han variado esta
práctica y utilizan grupos de música grabados de antemano. Esta práctica no es ideal,
puesto que la dinámica varía de sesión a sesión. El haber grabado la música de antemano
nos impide escoger piezas que reflejan los cambios transitorios de la atmósfera emocional
de la sala. Sin embargo, dicha práctica se ha vuelto muy popular, puesto que ahorra al
facilitador la energía y el dinero necesario para crear su propia y amplia colección y le
libera para trabajar con los participantes durante la sesión.
En lo que respecta a la elección de música, sólo esbozaremos los principios generales y
ofreceremos unas pocas sugerencias basadas en nuestra experiencia. Preferimos utilizar
música estereofónica que sea evocativa, tenga un ritmo constante e intensidad estable, y
que no haya lapsos entre las piezas. Intentamos evitar selecciones chirriantes, disonantes y
que puedan provocar ansiedad. Tampoco recomendamos que suenen canciones u otras
piezas vocales en lenguajes que los participantes puedan entender y que mediante su
contenido verbal puedan transmitir un mensaje específico o sugerir un tema concreto.
Cuando ponemos composiciones vocales, preferimos aquellas cantadas en
idiomas extranjeros, de modo que la voz humana se perciba como otro instrumento
musical. Por la misma razón, intentamos evitar piezas muy conocidas, que evoquen
asociaciones intelectuales concretas o programen el contenido de la sesión, como las
marchas nupciales de Wagner o Félix Mendelssohn-Bartholdy y aperturas a la Carmen de
Bizet o la Aida de Giuseppe Verdi.

La sesión se inicia generalmente con música activadora que es dinámica, que fluye y que es
emocional mente alentadora y tranquilizadora. A medida que la sesión prosigue,
aumenta paulatinamente en intensidad y cambia a piezas muy rítmicas: creaciones de
músicos contemporáneos, composiciones clásicas poco conocidas, o grabaciones de música
étnica, ritual y espiritual de distintas culturas del mundo. Cuando ha transcurrido
aproximadamente una hora y media de la sesión de respiración holotrópica, momento en
que la experiencia normalmente llega a su punto culminante, introducimos lo que
llamamos música «cumbre» o «rompedora». La selección utilizada en este punto va desde
música sacra —misas, oratorios, réquiems o dhikrs sufíes— y piezas orquestales poderosas
a fragmentos de bandas sonoras de películas dramáticas. En la segunda mitad de la sesión,
la intensidad de la música va amainando paulatinamente e introducimos piezas
emocionalmente conmovedoras y que elevan el ánimo («música del corazón»). Por último,
en el período de cierre de la sesión, la música posee una cualidad huida, eterna, serena y
meditativa.

Al seleccionar la música para la sesión, intentamos proporcionar una amplia gama de


estilos, instrumentos y géneros, y encontrar un buen equilibrio entre selecciones
masculinas y femeninas. La música suave y dulce con voces femeninas es particularmente
importante en las fases finales de la sesión; es útil para la integración y el cierre positivo de
la experiencia. En los estados holotrópicos de consciencia, normalmente la gente está muy
sensible a la música y tiende a preferir los sonidos naturales, como las voces humanas o los
instrumentos tocados por seres humanos. La música electrónica puede sonar fría y
artificial, excepto en el caso de que posea ricas armonías que la hagan sonar menos
técnica. De particular interés para la respiración holotrópica son las composiciones que
combinan un ritmo rápido con sonidos melódicos. Lo que hace posible que el respirador
individual se centre en el aspecto de la música que mejor refleje la naturaleza de su
experiencia: gran actividad y lucha o movimiento hacia la relajación y la apertura.

De la misma importancia que la selección musical es la calidad del equipo de música.


Cuando planeamos un taller de respiración holotrópica, hemos aprendido a asegurarnos de
que contamos con un amplificador de gran calidad y un conjunto de altavoces de alta gama,
dos reproductores de CD o de cintas y un mezclador. Lo que permite hacer sonar nuestras
selecciones con el suficiente volumen y una calidad acústica elevada, para lograr una
transición suave de una pieza musical a otra. Lo ideal es tener un equipo de reserva que
pueda utilizarse en el caso de que se produzca algún fallo técnico. La música constituye un
componente esencial de la experiencia de la respiración holotrópica.

La capacidad del líder del taller es elegir la música adecuada de termina a menudo si la
sesión es profundamente significativa o incluso una experiencia vitalmente transformadora
o una frustrante pérdida de tiempo.
3. La utilización del trabajo corporal liberador
La respuesta física a la respiración holotrópica varía considerablemente de una persona a
otra. La mayoría de las veces, la respiración rápida produce, en un principio,
manifestaciones psicosomáticas más o menos intensas. Los libros de texto sobre fisiología
respiratoria se refieren a esta respuesta a la respiración acelerada como el síndrome de
hiperventilación. Lo describen como un patrón estereotipado de respuestas fisiológicas que
básicamente consisten en tensiones en las manos y los pies {espasmos carpopedales).
Hasta la fecha hemos dirigido más de treinta y cinco mil sesiones de respiración holotró-
pica y hemos descubierto que la comprensión médica actual sobre los efectos de la
respiración rápida es incorrecta (para un análisis más detallado sobre la controversia que
rodea el problema del síndrome de la hiperventilación en la literatura médica véase págs
198 ss.).

Existe mucha gente a la que la respiración rápida por un período de tres o cuatro horas no
conduce al clásico síndrome de hiperventilación, sino a una progresiva relajación, a
sensaciones sexuales intensas o incluso a experiencias místicas. Otras personas desarrollan
tensiones en distintas zonas del cuerpo, pero no muestran signos de espasmos
carpopedales. Además, en aquellos que desarrollan tensiones, seguir respirando
aceleradamente no conduce a un aumento progresivo de las tensiones, sino que tiende a
autolimitarse. Normalmente alcanza una culminación climática seguida de una
profunda relajación. El patrón de dicha secuencia se asemeja mucho al orgasmo sexual.

En sesiones holotrópicas repetidas, este proceso de intensificación de las tensiones y la


consiguiente relajación tiende a trasladarse de una parte del cuerpo a otra de un modo que
varía de persona a persona. La cantidad general de tensiones musculares y de emociones
intensas asociadas con ellas decrece con el número de sesiones. Lo que sucede en este
proceso es que la respiración rápida prolongada durante un dilatado período de tiempo
cambia la química del organismo de tal modo que las energías físicas y emocionales
bloqueadas asociadas con distintos recuerdos traumáticos se liberan y se ponen a nuestra
disposición para ser procesadas y descargadas periféricamente. Lo que hace posible que el
contenido anteriormente reprimido de dichos recuerdos aflore a la consciencia y pueda ser
integrado. Se trata pues de un proceso de sanación que queremos alentar y apoyar, y no de
un proceso patológico que debe ser reprimido, como normalmente se hace en la medicina
convencional.

Las manifestaciones físicas que se desarrollan a lo largo de la respiración en distintas zonas


del cuerpo no son simples reacciones fisiológicas a la hiperventilación. Poseen una
estructura psicosomática compleja y, generalmente, un significado psicológico concreto
para el individuo implicado. En ocasiones, representan una versión intensificada de
tensiones y dolores, que la persona conoce de la vida diaria, ya sea como un problema
crónico o como un síntoma que aparece en momentos de estrés emocional o físico, fatiga,
falta de sueño, debilidad a causa de una enfermedad o al uso de alcohol o marihuana.
En otras ocasiones, pueden reconocerse como la reactivación de antiguos síntomas latentes
que el individuo sufre desde la infancia, la pubertad o alguna otra época de su vida.

Las tensiones con las que cargamos en nuestros cuerpos pueden liberarse de dos modos
distintos. El. primero de ellos implica la catarsis y la abreacción\ la descarga de las energías
físicas mediante temblores, contracciones, distintos movimientos, toses, muecas y vómitos.
Tanto la catarsis como la abreacción incluyen normalmente la liberación de las emociones
bloqueadas mediante lloros, gritos y otras clases de expresión vocal. El filósofo griego
Aristóteles acuñó el término katharsis, como término que significaba literalmente
purificación o limpieza y para describir la liberación emocional experimentada por la
audiencia de las tragedias griegas y por los iniciados que participaban en los antiguos
misterios (Aristóteles, 2006). En la psiquiatría moderna, se utiliza para las situaciones en
las que la liberación física y emocional no se asocia con la emergencia de ningún material
inconsciente específico. El término abreacción se reserva para las situaciones en las que
esta conexión específica puede llevarse a cabo.

La abreacción es un mecanismo bien conocido en la psiquiatría tradicional desde la época


en que Sigmund Freud y Joseph Breuer publicaron sus estudios sobre la histeria (Freud y
Breuer, 1936). Distintas técnicas abreactivas han sido utilizadas con éxito en el tratamiento
de neurosis emocionalmente traumáticas, y la abreacción representa también una parte
integral de las nuevas psicoterapias experienciales, como el trabajo neo-reichiano, la
práctica de la gestalt y la terapia primal. Más adelante en este libro analizaremos en
profundidad la controversia que rodea el valor terapéutico de la abreacción en la
psiquiatría y psicoterapia convencionales (paga 1.78 ss.).

El segundo mecanismo que puede liberar tensiones físicas y emocionales tiene un papel
importante en la respiración holotrópica y otras formas de terapia que utilizan técnicas de
respiración. Representa un nuevo desarrollo en psiquiatría y en psicoterapia e iguala, o
incluso supera, la eficacia de la abreacción. En este caso, las tensiones profundas emergen
en forma de constantes contracciones musculares de distinta duración (letanía).
Aguantando estas tensiones musculares por largos períodos de tiempo, los respiradores
consumen gran cantidad de energía anteriormente almacenada y simplifican el
funcionamiento de sus cuerpos al deshacerse de ella. La profunda relajación que
normalmente sigue a la pasajera intensificación de viejas tensiones o la plena
manifestación de las previamente latentes, es testigo de la naturaleza curativa de este
proceso.

Los dos mecanismos tienen sus equivalencias en la psicología del deporte; es bien sabido
que es posible entrenar y aumentar la musculatura de dos formas distintas: mediante
ejercicios isotónicos e isométricos. Como sugiere el nombre, durante los ejercicios
isotónicos la tensión de los músculos permanece constante mientras su longitud oscila.
Durante los ejercicios isométricos, la tensión de los músculos varía, pero su longitud sigue
siendo la misma todo el rato. Buenos ejemplos de actividad isotónica son el boxeo y los
ejercicios aeróbicos, mientras que el levantamiento de pesas y las flexiones son actividades
claramente isométricas. Ambos mecanismos son muy eficaces para liberar y
resolver tensiones musculares crónicas muy enraizadas. A pesar de sus diferencias
superficiales, sirven a un mismo propósito y en la respiración holotrópica se
complementan muy eficazmente.

En muchos casos, las emociones complejas y las manifestaciones físicas que afloran del
inconsciente durante las sesiones de respiración holotrópica se resuelven
automáticamente y los respiradores acaban en un profundo estado relajado y meditativo.
En este caso, no es necesaria ninguna intervención exterior y los respiradores permanecen
en dicho estado hasta regresar a un estado ordinario de consciencia. Tras un breve examen
de los facilitadores, pasan a la sala de arte para dibujar un mandala. Si la respiración, por sí
misma, no conduce a un buen final y existen tensiones residuales o emociones no resueltas,
los facilitadores ofrecen a los participantes una forma específica de trabajo corporal, que
les ayuda a alcanzar un mejor cierre de la sesión.

La estrategia general de este trabajo es pedir al respirador que centre su atención en la


zona donde exista un problema y haga todo lo necesario para intensificar las sensaciones
existentes. El facilitador ayuda entonces a intensificar dichas sensaciones aún más
mediante una intervención física apropiada desde el exterior. Mientras la atención del
respirador se centra en el área problemática energéticamente cargada, le alentamos a
encontrar reacciones motoras y vocales espontáneas a dicha situación. Dicha respuesta no
debe reflejar una elección consciente por parte del respirador, sino estar
totalmente determinada por el proceso inconsciente. A menudo adopta una forma
sorprendente y totalmente inesperada: hablar en otras lenguas, balbuceos, galimatías,
voces de un animal concreto, un canto chamánico u otra forma de actuación de corte vocal
de una cultura concreta no conocida por el respirador.

Son también frecuentes las reacciones físicas totalmente inesperadas, como fuertes
temblores, sacudidas, muecas y vómitos, así como diversos movimientos animales
característicos: trepar, volar, excavar, gatear y otros. Es básico que los facilitadores alienten
y apoyen lo que aflora de modo espontáneo, en lugar de aplicar alguna técnica de una
escuela de terapia concreta. Este trabajo prosigue hasta que el facilitador y el respirador
alcanzan el acuerdo de que la sesión se ha cerrado adecuadamente.

Incluso si el respirador nos da permiso para hacer trabajo corporal con él, o incluso lo pide,
permanece totalmente al control del proceso durante todo el tiempo utilizando la señal
acordada de «stop». Cuando oímos esta palabra, interrumpimos todo lo que estamos
haciendo y tratamos de descubrir por qué están utilizando la palabra. En ocasiones la razón
es que no consideran que la intervención está siendo correcta o eficaz. Con mayor
frecuencia, el trabajo corporal se está aplicando correctamente, pero está haciendo aflorar
más material inconsciente del que el respirador está dispuesto a experimentar. En ambos
casos, el trabajo debe detenerse y debemos recibir el feedback del respirador. Tras
descubrir por qué se utiliza la señal, decidiremos cómo proceder.

Bajo ninguna circunstancia debemos seguir con el trabajo corporal cuando el respirador
nos ha pedido que paremos, incluso si estamos convencidos de que nuestra intervención es
adecuada y será útil. Puede llevar a una ruptura seria de la confianza en un nivel muy
profundo y crítico y socavar permanentemente nuestra relación con la persona implicada.
Sin embargo, por adelantado informarnos a los participantes que no interrumpiremos el
trabajo si no utilizan específicamente la palabra «stop». Ordenes como «déjame solo, vete,
me estás matando, quítate de mi espalda bastardo o jódete» se considerarán parte del
diálogo del respirador con el protagonista de un drama interno y no señales válidas para el
facilitador.
4. Contacto físico sustentador y de apoyo
En la respiración holotrópica, también utilizamos una forma distinta de intervención física,
que está diseñada para proporcionar apoyo en un profundo nivel preverbal. Se basa en la
observación de que existen dos formas fundamentalmente distintas de traumas que
requieren enfoques diametralmente opuestos. El primero puede considerarse trauma por
comisión. Es el resultado de influencias externas que han tenido un impacto dañino en el
futuro desarrollo del individuo. A este caso pertenecen los ataques como el abuso físico,
emocional o sexual, las situaciones de terror, la crítica destructiva o el ridículo. Dichos
traumas representan elementos foráneos del inconsciente que pueden ser llevados a
la consciencia, pueden ser descargados energéticamente y ser de este modo resueltos.

Aunque esta distinción no es reconocida por la psicoterapia convencional, la segunda forma


de trauma, el trauma por omisión, es totalmente distinta. Realmente implica el mecanismo
contrario: la ausencia de experiencias positivas que son básicas para un desarrollo
emocional sano. El niño, así como el muchacho, tienen necesidades primitivas muy fuertes
de satisfacer sus instintos y conseguir la seguridad, necesidades que los pediatras y los
psiquiatras infantiles denominan anaclíticas (del griego anaklineirr apoyarse). Incluyen la
necesidad de ser cogido y experimentar el contacto con la piel, ser acariciados, confortados,
que jueguen con nosotros y ser el centro de la atención humana. Cuando dichas
necesidades no son satisfechas, ello tiene graves consecuencias para el futuro el individuo.

La mayoría de las personas tiene una historia de deprivación emocional, abandono y


descuido que desemboca en una frustración grave de las necesidades anaclíticas. El único
modo de sanar este tipo de trauma es ofrecer una experiencia correctiva en forma de
contacto físico de apoyo en un estado de consciencia holotrópico. Para que este enfoque sea
eficaz, el individuo ha de haber regresado profundamente a una fase infantil de desarrollo,
de lo contrario la medida correctora no alcanzará el nivel de desarrollo en el que el trauma
sucedió. Según sean las circunstancias y los acuerdos previos, este apoyo físico puede ir del
simple coger una mano o acariciar la frente a un contacto corporal pleno.

El utilizar el contacto físico de apoyo es un modo muy eficaz de sanar traumas emocionales
tempranos. Sin embargo, exige seguir unas estrictas reglas éticas. Hemos de explicar a los
participantes antes de la sesión el significado de esta técnica y conseguir su aprobación
para utilizarla. Bajo ninguna circunstancia puede practicarse este enfoque sin un
consentimiento previo y no pueden utilizarse presiones para obtener dicha autorización.
Para muchas personas con un historial, de abusos sexuales, el contacto físico es un tema
muy sensible y cargado. A. menudo los que más lo necesitan ponen la mayor resistencia. A
veces puede llevar mucho tiempo antes de que una persona desarrolle la
suficiente confianza hacia el facilitador y el grupo para ser capaz de aceptar esta forma de
ayuda y beneficiarse de ella.

El contacto físico de apoyo debe utilizarse exclusivamente para satisfacer las necesidades
de los respiradores y no las de los acompañantes y facilitadores. Lo que no se refiere
únicamente a la necesidad sexual o de intimidad que, evidentemente, constituyen los temas
más obvios. Tan problemática puede ser la fuerte urgencia del acompañante de ser
necesitado, amado y apreciado, satisfacer sus necesidades maternas no cumplidas y otras
formas menos extremas de necesidades y deseos emocionales. Un incidente en uno de los
talleres en el Instituto Esalen en Big Sur, California, puede servir de buen ejemplo.

En el inicio de nuestro taller de cinco días, uno de los participantes, una mujer
postmenopáusica, compartió con el grupo cuánto había deseado siempre tener un hijo y
cuánto había sufrido por que ello no había sido posible. Er medio de la sesión de
respiración holotrópica, en la que estaba sentada junte a un hombre joven, de repente puso
la parte superior del cuerpo de ése en su regazo y empezó a mecerlos y calmarlo. El
momento no podía ser peor, come descubrimos posteriormente a la hora de compartir
experiencias; en ese momento él estaba pasa rulo por una experiencia de su vida anterior
en la que aparecía como poderoso guerrero vikingo en una expedición militan Describió
con gran sentido del humor como intentó, al principio, experimentar el hecho de ser
mecido por el movimiento del barco en el océano; sin embargo, cuando ella añadió unos
balbuceos infantiles para calmarlo, ello le devolvió a la realidad.

Normalmente es muy fácil reconocer cuando un respirador ha regresado a la temprana


infancia. En una verdadera y profunda regresión las arrugas de la cara tienden a
desaparecer y el individuo puede realmente parecer un niño y actuar como tal. Lo que
puede incluir distintas posturas y gestos infantiles, así como abundante salivación y el
chuparse el dedo. En otras ocasiones, lo apropiado de ofrecer contacto físico es evidente
por el contexto, por ejemplo, cuando el respirador acaba de revivir el nacimiento biológico
y parece perdido y desamparado. Las necesidades maternales de la mujer del taller de
Esalen eran tan agudas que la sobrepasaron y fue incapaz de valorar la situación y
actuar apropiadamente.

El uso de contacto físico de apoyo en los estados holotrópicos de consciencia para sanar
traumas producidos por el abandono, el rechazo y la deprivación emocional fue
desarrollado por dos psicoanalistas londinenses: Pauline McCririck y Joyce Martin;
utilizaban este método con sus pacientes sometidos a la terapia con la LSD bajo el nombre
de terapia de fusión (Martin, 1965, McCririck, 1966). A lo largo de sus sesiones, sus clientes
pasaban varias horas en profunda regresión estirados en un sofá cubiertos con una manta,
mientras que Joyce o Pauline permanecían a su lado, abrazándolos, como una buena madre
hubiera hecho para calmar a su hijo.

Su revolucionario método dividió y polarizó a la comunidad de terapeutas que utilizaban la


LSD. Algunos de los practicantes se dieron cuenta de que era un modo muy poderoso y
lógico para sanar «traumas por omisión», problemas emocionales causados por una
deprivación emocional y un deficiente cuidado materno. Otros estaban escandalizados por
esta terapia anaclítica radical y advertían que el contacto físico tan íntimo entre terapeutas
y clientes en estados no-ordinarios de consciencia produciría daños irreversibles a la
relación de transferencia/contratransferencia.
En 1964 uno de nosotros (Stan) tuvo la oportunidad de asistir a una charla de Joyce y
Pauline sobre la terapia de fusión en el Primer Congreso de Psiquiatría Social en Londres y
fue de los que quedó fascinado. Era evidente que el «trauma por omisión» no podía curarse
con terapia mediante la palabra. Hizo muchas preguntas a Joyce y Pauline sobre su enfoque
tan heterodoxo y cuando ellos comprobaron que su interés era auténtico, le invitaron a
pasar un tiempo en su clínica de Welbeck Street en Londres para que conociera sus
pacientes y tuviera una experiencia personal de su enfoque. Stan quedó impresionado
cuando comprobó lo mucho que se beneficiaban sus pacientes con el contacto físico
de apoyo que recibían en sus sesiones psiquedélicas. Hablando con los pacientes, se le hizo
evidente que Joyce y Pauline se encontraban con menos problemas de transferencia que el
analista freudiano medio con su desapegado enfoque de terapia de «cara de palo».

Tras oír relatos entusiastas de los pacientes de terapia con LSD de Joyce y Paulino, Stan se
interesó mucho por tener una experiencia de primera mano de la terapia de fusión. Veamos
el relato de su sesión:

Mi propia sesión con Pauline fue verdaderamente extraordinaria. Aunque estábamos


totalmente vestidos y separados por una manta experimenté una profunda regresión a mi
tierna infancia y me identifiqué con un bebé que se alimentaba del pecho de una buena
madre y sentía el contacto con su cuerpo desnudo. Luego la experiencia se hizo más
profunda y me convertí en un feto en un bu en útero flotando gozosamente en el fluido
amniótico.

Durante más de tres horas de reloj, un período que subjetivamente parecía una eternidad,
seguí experimentando ambas situaciones: el «pecho bueno» y el «buen útero», de forma
simultánea o alterna. Me sentí conectado con mi madre por el flujo de dos líquidos
nutrientes —leche y sangre ambos en este momento experimentados como sagrados. La
experiencia culminó en una unión numinosa con la Diosa Gran Madre, en lugar de con una
madre humana. No hay que decir que encontré la sesión profundamente sanadora.

En la Conferencia Internacional de terapia con LSD, (pie se llevó a cabo en mayo de 1965 en
Amityville, Long Island, Joyce y Pauline mostraron su fascinante película sobre el uso de la
técnica de fusión en terapia psiquedélica (Martin, 1965). En una acalorada discusión que
siguió a la proyección, la mayoría de las cuestiones giraba sobre los temas de
transferencia/contratransferencia. Pauline proporcionó una explicación muy interesante y
convincente de porqué dicho enfoque presentaba menos problemas en relación a esta
temática que el enfoque freudiano ortodoxo. Señaló que la mayoría de los pacientes que
acudían a terapia habían experimentado en su infancia y niñez una falta de afecto por parte
de sus padres. La fría actitud del analista freudiano tiende a reactivar las heridas
emocionales fruto de esta falta de afecto y desencadena desesperados intentos por parte de
los pacientes de conseguir la atención y la satisfacción que se les ha negado.

Por el contrario, según Pauline, la terapia de fusión proporciona una experiencia correctiva
al satisfacer antiguas necesidades anaclíticas. Tras sanar sus heridas emocionales, los
pacientes reconocían que el terapeuta no era un objeto sexual adecuado y eran capaces de
encontrar parejas convenientes fuera de Ja relación terapéutica. Pauline explicó que ello
era similar a la situación en el temprano desarrollo de la relación de objeto. Los individuos
que recibían un adecuado trato materno en la infancia y la niñez, eran capaces de
desapegarse emocionalmente de sus madres y encontrar relaciones maduras. Por el
contrario, aquellos que experimentaban la deprivación emocional quedaban
patológicamente anclados e iban por la vida anhelando y buscando la satisfacción de las
necesidades infantiles primitivas.

A resultas de su experiencia en Londres, Stan utilizó en ocasiones la terapia de fusión en el


programa de investigación psiquedélica en el Centro de Investigaciones de Maryland,
concretamente en el trabajo con pacientes terminales de cáncer. En mitad de la década de
los años setenta, cuando desarrolló la respiración holotrópica, el apoyo anaclítico se
convirtió en parte integral de nuestros talleres y formación.
5. El dibujo de mandadas: el poder expresivo del
arte
Mandala es una palabra sánscrita que literalmente significa «círculo» o «consumación». En
su sentido más general, este término puede utilizarse para cualquier dibujo que muestre
una geometría simétrica compleja, como la tela de una araña, el arreglo de pétalos en una
flor, las conchas marinas, la imagen en un calidoscopio, un vitral en una catedral gótica o el
diseño de un laberinto sobre el suelo. El mandala es una construcción visual que puede ser
apreciada con facilidad por el ojo, puesto que corresponde a la estructura del órgano de
percepción visual. El iris del ojo es en sí mismo una simple forma de marídala.

En la práctica espiritual y ritual, los marídalas son imágenes que pueden ser dibujadas,
pintadas, modeladas o bailadas. En las ramas tántricas del hinduismo, el budismo y el
jainismo esta palabra se refiere a elaborados cosmogramas compuestos de formas
geométricas elementales (puntos, líneas, cuadrados y círculos), flores de loto y complejas
figuras y escenarios arquetípicos. Se usan como ayudas importantes para la meditación, ya
que sirven a los practicantes para centrar su atención y les conducen a estados específicos
de consciencia.

Aunque el uso de mandalas en las ramas tántricas del hinduismo, el budismo y el jainismo
ha sido particularmente sofisticado y refinado, el arte de dibujar mandalas como parte de
una práctica espiritual puede encontrarse en muchas otras culturas. Ejemplos de bellos
mandalas son las pinturas nierikas sobre tela de los indios huicholes de México Central, que
describen visiones inducidas por la ingestión ritual del peyote. Elaboradas pinturas sobre
arena utilizadas en la curación y otros rituales del pueblo navajo, y las pinturas sobre
corteza de los aborígenes australianos presentan también muchos intrincados patrones de
mandalas.

El uso de mandalas en las prácticas espirituales y religiosas de distintas culturas y en la


alquimia llamó la atención del psiquiatra suizo C. G. Jung, quien se dio cuenta de que
patrones similares aparecían en las pinturas de sus pacientes en ciertas fases de su
desarrollo psicoespiritual. Según él, el mandala es una «expresión psicológica de la
totalidad del sí mismo.» Según sus propias palabras «El riguroso patrón impuesto por una
imagen circular de esta clase compensa el desorden y la confusión del estado psíquico:
concretamente, mediante la construcción de un punto central al que todo está
vinculado.» (Jung, 1959b).

Nuestro propio uso del dibujo de mandalas fue inspirado por el trabajo de Joan Kellog, que
fue miembro de nuestro equipo de investigación con psiquedélicos en el Centro de
Investigación Psiquiátrica de Maryland, en Baltimore, MD. Cuando trabajaba como
terapeuta artística en hospitales psiquiátricos en Wycoff y Paterson, New Jersey, Joan había
dado a cientos de pacientes una hoja de papel con un círculo y utensilios para pintar y les
pedía que pintaran todo aquello que les viniera a la mente, fue capaz de encontrar
correlaciones significativas entre sus problemas psicológicos y el diagnóstico clínico, con
aspectos específicos de sus pinturas, como la elección de colores, la preferencia por formas
redondas o puntiagudas, el uso de círculos concéntricos, dividir el mandala en porciones
y el hecho de respetar o no los límites del círculo.

En el Centro de Investigaciones Psiquiátricas de Marvland, Joan comparó los mandalas de


los participantes en el programa pintados antes y después de sus sesiones psiquedélicas,
buscando correlaciones significativas entre los rasgos básicos de los marídalas, el
contenido de la experiencia psiquedélica y el resultado de la terapia. Hemos encontrado su
método muy útil en nuestro trabajo con la respiración holotrópica. La misma Joan
consideraba el dibujo de mandalas como un test psicológico y describió en diversos
artículos el criterio para la interpretación de sus distintos aspectos (Kellog, 1977,1978). En
nuestro trabajo, no interpretamos los mandalas y no extraemos conclusiones diagnósticas a
partir de ellos. Los utilizamos en el proceso de los grupos simplemente como fuente
de información sobre las experiencias de los respiradores. Describiremos el trabajo con los
mandalas en una posterior sección de este libro (págs 109 ss.)

CAPÍTULO 4
La práctica de la respiración holotrópica
1. La utilización de la respiración holotrópica en
sesiones individuales y grupos
La respiración holotrópica puede llevarse a cabo en forma de sesiones individuales y en
grupos pequeños o grandes. Muchos profesionales certificados de respiración holotrópica
ofrecen sesiones individuales en su práctica privada, tanto para personas interesadas en
experimentar la respiración para el crecimiento personal, como para clientes con
problemas psicosomáticos y emocionales de poca entidad, que, si no fuera por eso, podrían
ser capaces de hacer su trabajo interior en un contexto de grupo. No es el mejor uso del
potencial de la respiración holotrópica, puesto que llevar a cabo sesiones en grupo tiene
ventajas claras. Las más evidentes son de naturaleza práctica, económica y
financiera. Mientras que una sesión individual exige una presencia constante de una o dos
personas, una de las cuales, como mínimo, debe ser un terapeuta experimentado, en grupo
la medida es de sólo un facilitador plenamente formado para ocho o diez participantes.

En los grupos de respiración holotrópica, los participantes llevan a cabo el grueso de su


trabajo interior sin necesitar ninguna ayuda externa y la mayoría de las situaciones que
requieren asistencia pueden ser manejadas por los cuidadores, incluidos aquellos que no
tienen ninguna experiencia previa con la respiración holotrópica. Con algo de ayuda y guía
de los facilitadores entrenados, los cuidadores son capaces de crear un entorno emocional
y físico seguro para los respiradores e impedirles interferir unos con otros. Si es necesario,
también recuerdan a sus parejas que mantengan un ritmo respiratorio rápido, los
acompañan al lavabo, les proporcionan contacto físico de apoyo, les traen un vaso de
agua, les proporcionan kleenexs, los tapan con una manta y les proporcionan otros
cuidados básicos.

En grupo, no constituye ningún problema que la experiencia de algún participante en un


taller de respiración holotrópica sea más larga de lo habitual, lo que puede ser un desafío
para los terapeutas que tienen agendas muy apretadas. No hay modo de predecir lo que
pueda durar una sesión individual; la duración de las sesiones varía y es obligatorio que el
facilitador se quede con el respirador hasta que el proceso se ha completado para ese día.
La práctica habitual es, por lo tanto, programar las sesiones individuales de respiración
holotrópica al final del día de terapia; lo que limita de forma natural el número de sesiones
que un profesional puede ofrecer en cualquier momento dado.

Existen también ventajas psicológicas para las sesiones de respiración holotrópica en


grupo que hacen que el trabajo sea más profundo y eficaz que en el caso de las sesiones
individuales. Compartir un estado holotrópico de consciencia con algunas otras personas
en una sala grande, escuchando música poderosa combinada con los sonidos de otros
participantes, genera un campo experiencial muy intenso. La atmósfera que se establece
hace más fácil a los respiradores soltar sus defensas psicológicas habituales y les permite
que el material de su inconsciente aflore y encuentre una expresión física y emocional.
La oportunidad de compartir una experiencia privada o embarazosa con otros representa
otra ventaja importante de trabajar en grupo. En los estados holotrópicos de consciencia, la
gente a menudo encuentra material sensible que considera ética o estéticamente
censurable, como imaginería violenta, sexual o blasfema, recuerdos incestuosos o
tendencias antisociales. Los respiradores pueden tener dificultades a la hora de confiar
dichas experiencias a otro ser humano y, normalmente, esperan una reacción negativa:
juicios morales, disgusto o rechazo.

Cuando se revelan estas cosas en sesiones privadas y el terapeuta no responde con juicios
críticos, los clientes pueden atribuir la tolerancia del terapeuta a su formación específica
que le impide reaccionar tal como quisiera, o a años de experiencia clínica con individuos
anormales que le han inmunizado de las perversiones de la naturaleza humana. Bajo dichas
circunstancias, el comportamiento abierto, de aceptación sin juicios, del terapeuta se
percibe fácilmente como una postura profesional rígida y no aporta la experiencia
correctiva que proporcionaría sí proviniera de un miembro ordinario de la comunidad
humana.

Por dicha razón, la participación en un grujió que comparte y que constituye una muestra
de la población general puede ser muy redentor. Al escuchar historias de otros,
descubrimos que tienen emociones, fantasías y tendencias que nosotros mismos
consideramos reprochables, y que manifiestan comportamientos que según nuestros
propios juicios nos harían singularmente inmorales y despreciables. Ello aporta un gran
alivio, al hacernos reconocer que se trata de aspectos de la naturaleza humana, que la
«carne es débil» y que todos estamos «en el mismo barco.»

En realidad, la reacción del grupo a la revelación honesta de los materiales del fondo del
inconsciente tiene a representar lo opuesto de lo que espera el individuo. Como norma, el
resto ofrece su comprensión, compasión y un caluroso apoyo emocional. La sincera
confesión de un miembro del grupo a menudo le alienta a ser más confiado y abierto sobre
aspectos oscuros de su propia vida interior. El trabajo en grupo utilizando los estados
holotrópicos de consciencia conduce normalmente a un vínculo significativo entre los
participantes y genera rápidamente en un sentido de pertenencia. El antropólogo cultural
escocés-americano Víctor Turner se pasó su carrera profesional estudiando los ritos de
paso de las culturas nativas. Según él, el compartir estados no-ordinarios de consciencia en
el contexto de un ritual desarrolla un sentido de comunidad (Communitas) (Turner, 1969,
1974).

Bajo las circunstancias apropiadas, la respiración holotrópica puede utilizarse con


pacientes psiquiátricos que tienen graves problemas emocionales y psicosomáticos. Sin
embargo, para la mayoría de ellos sería difícil o imposible participar en un contexto de
grupo, que exige la capacidad de alternar en los papeles de respirador y cuidador y de
participar de forma constructiva en el procesamiento de las experiencias de los demás.
Dichos pacientes precisan de la atención continua de un terapeuta experimentado o, de
manera ideal, de un equipo hombre/mujer a lo largo de toda la duración de la sesión y en
un contexto especial donde sea posible una supervisión de veinticuatro horas.
En las secciones que vienen a continuación, nos centraremos en los pasos y las condiciones
necesarias para la práctica segura y eficaz de la respiración holotrópica en el contexto de
pequeños y grandes grupos introductorios. Describiremos cómo crear el entorno físico y el
sistema de apoyo interpersonal para llevar a cabo este trabajo y el modo de preparar a los
participantes teórica y prácticamente para la sesión. Una sección especial de este capítulo
estará dedicada a las contraindicaciones físicas y emocionales y esbozará los criterios
básicos para seleccionar a los participantes. Luego analizaremos cómo empezar y llevar a
cabo una sesión de respiración holotrópica, describiremos la gama de experiencias
holotrópicas y explicaremos los papeles del facilitador y el cuidador. La última sección de
este capítulo analizará el trabajo con los mandalas y proporcionará los principios básicos
para llevar a cabo la elaboración de las sesiones.
2. Entorno y sistema de apoyo interpersonal
Encontrar un lugar adecuado para los talleres de respiración holotrópica y la formación
puedes ser un desafío. Para ser eficaz y evocativa, la música utilizada en las sesiones de
respiración holotrópica necesita del suficiente volumen, particularmente en la primera
parte y durante el período de culminación de las sesiones. Además, la mayoría de los
facilitadores incluye en su repertorio música chamánica, étnica y espiritual: grabaciones
africanas, indias, tibetanas, birmanas y aborígenes australianas, que pueden sonar
extrañas, sorprendentes o aterradoras a grupos de personas no familiarizados con ellas.

Por ejemplo, durante nuestra formación de tres años en Europa, recibimos quejas de un
grupo de granjeros suizos, que estaban convencidos de que nuestro trabajo era «cosa del
diablo». Posteriormente descubrimos que escuchaban por las ventanas abiertas de nuestra
sala de meditación piezas como el ketjak (el canto de los monos balines) y el polifónico
canto de los monjes tibetanos de Gyoto y de los chamanes Tuva. El Congreso Internacional
de la Asociación Transpersonal (PIA) en Praga en 1992 recibió la visita de los piquetes de
fundamentalistas cristianos porque en el programa se incluía la danza del venado de los
indios huicholes de México Central. En otra ocasión, las grabaciones de los dhikrs su
fíes, los cantos tuaregs y la música de trance marroquí, la música de garganta esquimal de
los inuit o las percusiones de los burundi africanos recibieron una reacción semejante.

Los participantes en las sesiones de respiración holotrópica necesitan gozar de la libertad


de expresar plenamente cualquier cosa que aflore en la sesión. Por regla general podemos
escuchar fuertes sollozos y gritos, así como balbuceos, galimatías, el hecho de hablar
lenguas extranjeras y una amplia gama de sonidos de animales, insultos y cantos. Lo que
puede crear una atmósfera acústica poco habitual en la que la música armónica coincide
con una amplia gama de cacofonías. A veces, no es fácil distinguir lo que sale de los
altavoces y lo que tiene su origen en la sala. Para las audiencias poco iniciadas, puede
constituir una fuente adicional de fantasías salvajes y reacciones negativas fuertes.

Paradójicamente, la mayoría de los que participan en la respiración holotrópica como


respiradores se acomodan fácilmente a una amplia gama de sonidos que forman parte de la
sesión, pero tienden a tener una reacción adversa a las intrusiones del mundo externo. A lo
largo de los años, hemos experimentado muchos ejemplos de dichas interferencias: música
de otro acontecimiento que se cuela en la sala, personal del hotel entrando en la sala,
petición de que paremos la música al ser más alta de lo esperado, sonidos de sirena de un
cuartel de bomberos cercano, etc. En una ocasión, un rayo cayó en el edificio en el que
trabajábamos y un inspector del cuerpo de bomberos insistió en que evacuáramos la sala
llena de personas vulnerables en medio de su experiencia, o «en proceso» como lo
llamamos nosotros. Incluso conversaciones ordinarias pueden ser muy molestas, en
concreto en el período final de la sesión cuando no hay música y el. estado de ánimo es
mayormente meditativo.
Cuando buscamos un lugar adecuado para llevar a cabo la respiración holotrópica
intentamos encontrar un centro de retiros o un hotel con una gran sala, que esté lo
suficientemente aislada y alejada de otras actividades. Es fundamental que podamos hacer
que la música suene a todo volumen y generar una gran cantidad de ruido y, al mismo
tiempo, que no estemos expuestos a ninguna interferencia. El tamaño adecuado de la sala
dependerá del número de participantes; podríamos hablar de unos dos metros cuadrados
por participante.

A ser posible, se debería tapar las ventanas y reducir significativamente la cantidad de luz
de la sala; lo que es particularmente importante si los participantes no llevan antifaces.
Debe haber suficiente luz para que facilitadores y cuidadores vean lo que están haciendo
los respiradores. Sin embargo, la luz fuerte tiende a interferir con las experiencias de los
respiradores, excepto si viene de dentro. Las experiencias holotrópicas intensas,
concretamente las extáticas, pueden generar visiones de luz radiante con independencia de
la iluminación de la sala, incluso en completa oscuridad.

Una exigencia crítica adicional para un marco adecuado en la respiración holotrópica es la


cercanía de los lavabos. SÍ éstos están demasiado lejos, o alcanzarlos implica utilizar
escaleras o ascensores, los respiradores tienen la tendencia a abandonar el estado
holotrópico. Bajo circunstancias ideales —la situación conveniente de los lavabos y parejas
expertas— los respiradores no necesitan abrir los ojos camino al lavabo; siguen respirando
rápido y permanecen en el proceso. Los respiradores pueden caminar tras los cuidadores
con sus manos en los hombros de estos últimos, o los cuidadores pueden guiar a los
respiradores mientras caminan a su lado.

Durante su experiencia, por comodidad y seguridad, el respirador está estirado sobre una
superficie blanda. Si la sala tiene una gruesa alfombra, específicamente una con un
acolchado elástico, los sacos de dormir que la gente trae de su casa pueden ser muy
adecuados. Si el suelo es duro, proporcionamos colchones o colchonetas de la medida
adecuada, lo que da a los respiradores la suficiente libertad para moverse. Los colchones
pueden aumentarse con artículos cálidos y blandos, como almohadas, cojines, mantas,
zabulones o zafus. Si el lugar en el que se celebra el seminario no puede
proporcionarlos, pedimos a los participantes que los traigan o los conseguimos de otros
lugares.

A ser posible, la respiración holotrópica se lleva a cabo en un lugar con alojamiento para los
asistentes. Lo que crea un entorno seguro y familiar, particularmente para aquellos
participantes cuyas sesiones de respiración se llevan a cabo a última hora de la tarde.
Dichas personas necesitan el tiempo suficiente para integrar la experiencia hasta el punto
de ser capaces de funcionar con seguridad fuera del entorno del taller. Viajar hasta su lugar
de residencia puede ser complicado, especialmente si han de conducir un coche,
enfrentarse al tráfico de la ciudad o a las inclemencias del tiempo. Además, algunos de ellos
pueden tener que enfrentarse en casa a complejas situaciones interpersonales para las que
tal vez no estén preparados tras una profunda experiencia emocional.
A veces, tenemos la buena suerte de encontrar instalaciones muy hermosas, donde estamos
totalmente solos en un área lo suficientemente aislada, de modo que los participantes no
tienen que mezclarse con gente que no sabe lo que están haciendo. Con mayor frecuencia,
nuestro grupo comparte el edificio con otros grupos o huéspedes individuales, lista
situación tiende a presentar problemas de dos clases. El aspecto y el comportamiento de las
personas en estados de consciencia holotrópicos es a menudo poco habitual y tiende a
desconcertar o incluso incomodar a los forasteros que puedan contemplarlo. Por
consiguiente, los participantes de nuestros grupos, que están sensibilizados por
sus profundas experiencias, necesitan un entorno meditativo y sereno tras la sesión. Puede
resultarles difícil e incómodo enfrentarse al entorno ajetreado y ruidoso del hotel.

Ya sea que el lugar de nuestro seminario nos proporcione una privacidad completa o que
tengamos que compartirlo con otros clientes, antes del taller nos enfrentamos a la tarea de
explicar a la dirección y al personal lo que estamos haciendo y lo que pueden esperar. La
música sonará alta y los respiradores harán sonidos extraños. La dirección debe también
tener la seguridad de que los estados no-ordinarios de consciencia con los que trabajamos
se producen por métodos naturales y no mediante sustancias psicoactivas. Un asunto
adicional que debe explicarse y clarificarse es el uso del contacto físico estrecho.

La mayoría de los problemas relacionados con el uso de la respiración holotrópica en


hoteles o centros de convenciones pueden eludirse si los miembros del personal tienen la
oportunidad de participar personalmente en la sesión y experimentar el proceso. En los
lugares a los que solemos acudir con frecuencia en nuestros talleres o en las formaciones,
siempre invitamos a las personas que dirigen las instalaciones a que se unan al grupo en las
sesiones de respiración. La necesidad de familiarizar completamente a los forasteros que
son testigos de nuestro trabajo se basa en nuestras experiencias pasadas. Ejemplos de los
problemas que pueden surgir en la interrelación con el mundo exterior pueden hallarse en
el capítulo 6, titulado: «dificultades y tribulaciones» (pág. 131 ss.).

Algunos de los mejores lugares en los que hemos trabajado en el pasado poseen
características que los hacen ideales para un trabajo interior intenso. Están situados en
entornos bellos y naturales: cerca de un océano, un lago o un río, las montañas, prados o
bosques. El Instituto Esalen en Big Sur, California, con sus famosas aguas termales y cerca
del océano Pacífico y la cordillera de Santa Lucia, así como la Granja Hollyhock situada en
una espectacular orilla de la bahía de Vancouver en las Islas Cortes, en la Columbia
Británica, merecen especial mención en este sentido.

Después de poderosas sesiones de respiración holotrópica, los canales sensoriales de los


participantes están totalmente abiertos; para utilizar, la expresión de William Blake, sus
«puertas de la percepción se han limpiado». Su experiencia de los colores, los sonidos, los
sabores y los olores se ve muy aumentada y enriquecida, y se sienten cerca de la
naturaleza. Un baño agradable en el océano, un río o un lago puede traer ecos de recuerdos
del inicio de nuestra existencia en el fluido amniótico del útero o incluso del inicio de la
vida en el océano primordial. Lo que puede facilitar mucho una integración exitosa de la
experiencia. En circunstancias mucho más modestas, una bañera de hidromasaje o un baño
caliente pueden tener un efecto semejante.

La proximidad a la naturaleza y la sensibilidad sensorial aguda se ven también reflejadas en


la actitud hacia la comida. Tras las sesiones de respiración holotrópica, las personas se ven
atraídas hacia, y aprecian, la comida natural, cuidadosamente preparada, con gustos,
colores y texturas interesantes. Rechazan en cambio la comida rápida, artificial y mal
servida, o aquella pesada, o demasiado aceitosa, a la que tal vez no pondrían objeciones en
su vida ordinaria. liemos de tenerlo en cuenta cuando negociemos con la instalación que
vaya a hospedar el taller.
3. Preparación teórica de los participantes
Una buena preparación teórica constituye un requisito esencial para un trabajo eficaz con
la respiración holotrópica. Existe una razón importante para ello: utilizar este enfoque a la
autoexploración y a la terapia implica trabajar con estados holotrópicos de consciencia.
Desde la Revolución Industrial y Científica, la civilización occidental ha abrazado y
glorificado la razón y ha rechazado las experiencias holotrópicas y todo aquello relacionado
con ellas como algo irracional. La ciencia materialista ha relegado la perspectiva de la vida
y la cosmovisión que revela la práctica espiritual y las actividades rituales al ámbito de los
cuentos de hadas y la psicopatología. A resultas de ello, las personas que viven en las
sociedades industriales no están familiarizadas con los estados holotrópicos y
tienen concepciones muy erróneas sobre ellos que deben despejarse y rectificarse.

Normalmente empezamos la preparación preguntando a los participantes: «¿Cuántos de


vosotros habéis experimentado en vuestra vida cotidiana estados no-ordinarios de
consciencia, como experiencias intensas en la práctica espiritual, en la
autoexperimentación psiquedélica, en rituales chamánicos, en sesiones de psicoterapia
experiencial, en situaciones cercanas a la muerte o a lo largo de crisis psicoespirituales
espontáneas ("emergencias espirituales")?» Luego llevamos su atención al hecho de que los
psiquiatras tradicionales consideran los estados no-ordinarios de consciencia de cualquier
tipo «estados alterados» y los ven como manifestaciones de enfermedad mental. Lo
que implica que la información transmitida por (dios carece de autenticidad y representa
una distorsión o discapacidad del modo correcto de experimentarnos a nosotros mismos y
al mundo.

Explicamos que esto puede ser apropiado en relación a algunas condiciones patológicas,
como el delirio asociado con la encefalitis, la meningitis, la fiebre tifoidea y otras
enfermedades infecciosas, uremia y trastornos cardiovasculares y degenerativos del
cerebro. Sin embargo, el estado de consciencia inducido por la respiración holotrópica
pertenece a un amplio e importante subgrupo de estados no-ordinarios de consciencia
(«estados holotrópicos»), para los que dicha clasificación es errónea y está equivocada. En
este caso la consciencia se transforma cualitativamente, pero no se ve dañada
o comprometida; bajo las circunstancias adecuadas, las experiencias de este tipo tienen un
potencial sanador, transformador y evolutivo, y pueden transmitir una información nueva
y útil.

A este ámbito pertenecen las experiencias que los chamanes encuentran en sus crisis
iniciáticas y utilizan en su trabajo con sus clientes, estados de trance que las personas de
las culturas indígenas inducen en los ritos de paso, así como las aventuras experienciales
que los iniciados sufren en los antiguos misterios de muerte y renacimiento. Otros
ejemplos son las experiencias producidas por diversas «tecnologías de lo sagrado»,
procedimientos para producir estados holotrópicos desarrollados por varios grupos
religiosos; distintas escuelas de yoga, theravada, mahayana, zen y budismo ti be
taño, taoísmo, sufismo y la mística cristiana. La civilización occidental se encontró con
estados holotrópicos a escala masiva durante la revolución psiquedélica de la década de los
años sesenta. Por desgracia, la naturaleza caótica e irresponsable de este movimiento
empañó el enorme valor positivo de dichos estados.

Correctamente entendidos y adecuadamente apoyados, los estados holotrópicos no son


patológico o anormales; tienen un potencial curativo, transformador e incluso evolutivo.
Poseen también un valioso potencial heurístico; trabajar con ellos proporciona nuevas y
revolucionarias intuiciones en relación a la naturaleza de la consciencia, la psique humana
en la salud y la enfermedad, y sobre algunas de las preguntas metafísicas y filosóficas más
profundas (Grof, 1998, 2000), La investigación moderna de la consciencia llevada a cabo en
la segunda mitad del siglo XX mostró los errores cometidos en el curso de la Revolución
Industrial y Científica en relación a los estados bol o trópicos.

En su entusiasmo sobre el poder de la razón y su enorme potencial, los inexpertos


científicos materialistas rechazaron todo lo que no era racional como restos embarazosos
de la infancia de la humanidad y de la Edad Media. En su hubris juvenil, no se dieron cuenta
de que no todo lo que es no-racional es irracional. El ámbito de los estados holotrópicos y
de las experiencias místicas no es irracional y anormal, es transracional y en cierto modo
supranormal; incluye y trasciende lo racional. En las últimas décadas, los investigadores de
distintas disciplinas transpersonal mente orientados se han dado cuenta de la importancia
crítica del bebé al que se tiró junto al agua de la bañera en la época de la Ilustración y de la
Revolución Científica.

Tras aclarar los malentendidos que existen en nuestra cultura con relación a los estados
no-ordinarios de consciencia, compartimos con los participantes algunas de las cosas que
antes hemos analizado con algún detalle en este libro. Explicamos el significado del nombre
holotrópico («dirigido hacia la totalidad») que hemos dado a nuestra forma de respiración,
describimos las características básicas de las experiencias holotrópicas y esbozamos los
cambios radicales que hemos de realizar en nuestra comprensión de la consciencia y de la
pisque humana para trabajar de un modo eficaz y exitoso con la respiración holotrópica y
otros enfoques que utilizan los estados holotrópicos.

Describimos brevemente la amplia cartografía de la psique, incluyendo los ámbitos


perinatales y transpersonales, y explicamos la naturaleza de múltiples niveles de los
síntomas emocionales y psicosomáticos y los mecanismos sanadores que operan en
distintos niveles de la psique. Pasamos algún tiempo analizando la espiritualidad como
dimensión importante y legítima de la psique y del esquema universal de las cosas. Lo que
incluye hacer una nítida distinción entre la espiritualidad auténtica basada en la
experiencia personal, que es universal y sin denominación y que lo abarca todo, y las
religiones organizadas con sus dogmas, a menudo invadidos de chauvinismo sectario,
extremismo y fundamentalismo.

Probablemente la tarea más importante de la preparación es el análisis de la inteligencia


sanadora interior y la confianza en el proceso, algo que distingue el trabajo con los estados
holotrópicos de las terapias verbales que utilizan técnicas basadas en teorías psicológicas
específicas. Muy relacionado con este principio básico está el acento en abandonar todo
programa para la sesión: lo que nos gustaría experimentar, en qué temas debemos trabajar
y qué zonas queremos eludir. Subrayamos la importancia de estar en el momento presente,
centrados en las emociones y las sensaciones físicas, y eludimos el análisis intelectual. Es
útil recordar a los participantes que en el trabajo experiencial que utiliza
estados holotrópicos la «mente es el peor enemigo». Si nos entregamos al proceso, el
estado holotrópico automáticamente lleva a la superficie contenidos inconscientes
asociados con una carga emocional fuerte que están dispuestos a ser elaborados, y
determinará el orden en el que afloran.
4. Seleccionando las contraindicaciones físicas y
emocionales
Una parte esencial de la preparación para las sesiones de respiración holotrópica es el
análisis de las contraindicaciones físicas y emocionales para trabajar con los estados
holotrópicos. Lo ideal es que la selección de los participantes, teniendo en cuenta las
contraindicaciones, se haga por correspondencia antes de venir al taller. Hemos
descubierto que es muy difícil enviar a casa a personas cuando algunos problemas graves
de salud se descubren inmediatamente antes de la sesión. En ese momento, han tomado su
decisión y se han comprometido e invertido tiempo y dinero para venir al
taller. Probablemente tendremos que oír muchas explicaciones y justificaciones de por qué
es correcto que se queden y comentarios del tipo: «No se preocupe, me responsabilizo
totalmente de lo que pase», y «firmaré una autorización en la que me hago responsable». Lo
que, evidentemente, no libera a los organizadores y facilitadores de la responsabilidad
moral y legal.

Tras algunas dificultades con las que nos hemos encontrado al seleccionar en el lugar
mismo, decidimos enviar a todos los postulantes un cuestionario médico y pedirles que lo
llenaran y devolvieran antes de arreglar su viaje. El cuestionario contiene preguntas sobre
la condición y las situaciones que necesitamos analizar antes de que el postulante sea
aceptado en el taller. Informamos a éstos que no podrán participar hasta que algunos
asuntos problemáticos de su cuestionario médico se puedan aclarar.

Nuestra principal preocupación está relacionada con graves trastornos cardiovasculares:


tensión alta, aneurismas, un historial de ataques de corazón, infartos cerebrales,
miocarditis, fibrilación atrial u otros problemas semejantes. La razón para ello es que las
sesiones de respiración pueden hacer aflorar recuerdos traumáticos asociados con fuertes
emociones, lo que puede ser peligroso para participantes en estas condiciones. Estos
recuerdos normalmente se reprimen y están sometidos a amnesia, por lo que no es posible
anticipar su emergencia por adelantado. Algunos de estos recuerdos pueden
también incluir considerables tensiones y presiones físicas. El revivir el propio nacimiento
se asocia normalmente con estrés físico, así como con emociones muy fuertes y puede
presentar riesgos para la gente con problemas cardiacos importantes.

Cuando el problema es la tensión alta, exigimos que se controle médicamente. Otro factor
en el que podemos basar nuestra decisión de si una persona puede participar es el nivel
más alto de tensión arterial alcanzado antes de ser controlado. SÍ no somos capaces
nosotros mismos de valorar la situación, podemos pedir a los médicos o cardiólogos de los
postulantes que valoren las condiciones físicas de los individuos. Puesto que no es habitual
que dichos médicos estén familiarizados con la respiración holotrópica, podemos conseguir
indirectamente la información necesaria, preguntando si sus pacientes pueden hacer algún
deporte que implique actividades que los sometan a un grado de estrés comparable a la
respiración holotrópica, como las flexiones o el levantamiento de pesas.
La situación en relación a los problemas cardiovasculares es paradójica. Por un lado, los
factores psicológicos, como los recuerdos traumáticos del período perinatal, la infancia, la
niñez y la vida posterior, tienen un papel importante en la génesis de las enfermedades
cardiovasculares. La respiración holotrópica es una herramienta muy valiosa para despejar
estas huellas traumáticas. Por lo tanto, puede utilizarse en la prevención de problemas
cardiovasculares o incluso en su tratamiento cuando todavía están en una fase temprana.
Sin embargo, una vez la enfermedad progresa, los anteriores cambios funcionales
(energéticos) se convierten en orgánicos (estructurales) y constituyen una
contraindicación para el trabajo emocional profundo.

Otra consideración importante es el embarazo. No representa una contraindicación


absoluta; la decisión de si una mujer embarazada puede participar y de qué modo debe ser
tornada individualmente. Otro factor importante es la fase del embarazo. Las mujeres que
reviven su nacimiento en un estado holotrópico de consciencia tienen la tendencia a
experimentarse dando a luz, ya sea simultáneamente o de forma alterna. No se trata
únicamente de un asunto psicológico; tiene unos aspectos claramente fisiológicos. A
menudo implica intensas contracciones del útero que pueden desencadenar un
parto prematuro en fases de embarazo avanzadas. A veces, hemos visto a mujeres no
embarazadas que empiezan a menstruar en medio de su ciclo tras una fuerte experiencia
de nacimiento. Lo que refleja claramente el grado en el que el útero puede verse
fisiológicamente comprometido en el proceso.

Puesto que la experiencia combinada de revivir el parto y el dar a luz es la única situación
en que las sesiones de respiración bol o trópica presentan un peligro para el embarazo, las
mujeres en estado pueden tener sin problemas una amplia gama de experiencias distintas a
ésta. Por dicha razón, hemos aceptado a menudo a mujeres embarazadas en nuestros
talleres tras llegar a un acuerdo específico con ellas. Han de prometernos que no seguirán
con la respiración acelerada si empieza a llevarlos a una experiencia de nacimiento/parto.
Aunque hemos hecho este acuerdo con un gran número de mujeres embarazadas a lo largo
de los años (la mayoría en las primeras fases de embarazo), no hemos visto nunca ninguna
señal de que la respiración significara ningún peligro para el feto y la continuación
del embarazo. Naturalmente, el trabajo con mujeres embarazadas debe ser cuidadoso y
considerado; los cuidadores y facilitadores deben ser conscientes de su condición
vulnerable y protegerla de accidentes externos que pudieran poner involuntariamente en
peligro su embarazo. Se trata de una atención que también se aplica a la vida diaria de las
mujeres y no es únicamente específica de la respiración holotrópica.

Otra condición que exige atención es el historial de trastornos convulsivos, en particular la


epilepsia grand mal. Se sabe que la hiperventilación tiene la tendencia a acentuar las ondas
cerebrales epilépticas (espigas, ondas agudas y descargas espiga y onda). Este fenómeno es
en realidad utilizado por los neurólogos como prueba diagnóstica para la epilepsia. Por lo
que estábamos justificadamente preocupados que en los participantes con un historial de
epilepsia la respiración rápida pudiera producir un ataque epiléptico. Sin embargo, nunca
hemos rechazado la participación en un taller a individuos con este historial. Hemos
preparado a facilitadores y cuidadores para lo que pudiera suceder y les hemos dado
instrucciones sobre cómo actuar. Los ataques epilépticos son muy espectaculares y pueden
asustar mucho a la persona lega. Sin embargo, nuestras preocupaciones resultaron
exageradas; a lo largo de los más de 35.000 sesiones que hemos dirigido durante estos
años, sólo hemos visto un ataque epiléptico. Le sucedió a un participante con un historial
de esta naturaleza. Tras el episodio, estaba confuso y se durmió. Tras unas dos horas de
sueño, estaba absolutamente bien y se sentía mejor que antes de la sesión.

Las contraindicaciones relacionadas con las heridas físicas y operaciones se pueden tratar
fácilmente utilizando el sentido común. Los participantes que tienen traumas físicos u
operaciones recientes no deben participar en un taller de respiración holotrópica o no
deben recibir trabajo corporal en las áreas afectadas. En individuos que están
prácticamente recuperados, el trabajo físico que se haga con ellos tiene que ser muy
cuidadoso y reflejar la gravedad y el momento de la herida o de la operación. Esto reza
también para las fracturas óseas, hernias discales, hombros y rodillas dislocados, heridas
quirúrgicas no curadas totalmente y aflicciones de esta naturaleza. Las personas con
enfermedades debilitantes tal vez no tengan la suficiente energía para llevar adelante la
respiración por un período de tiempo lo suficientemente largo. Las personas que han
sufrido desprendimientos de retina o han padecido un tipo de glaucoma asociado con una
presión intraocular elevada no deben embarcarse en una forma de trabajo corporal que
pueda aumentar la presión ocular. La respiración rápida en sí misma no tiene efectos
adversos en dicha condición.

SÍ el postulante al taller sufre de una enfermedad contagiosa, debe utilizarse el buen juicio
para determinar si es seguro para el resto permitir su participación en el grupo. Si se trata
de una enfermedad de las vías respiratorias asociada con la tos y los estornudos, aplicamos
el mismo criterio que en las situaciones cotidianas; dicho individuo no es bueno y no tenga
un contacto estrecho con las personas y debe quedarse en casa. Un criterio distinto se
aplica a personas con el H1V positivo o con SIDA. En estos casos las investigaciones han
demostrado que el peligro de contagio es mínimo, si exceptuamos la transmisión directa de
fluidos corporales, en particular la sangre. A lo largo de los años, hemos observado sólo una
pocas situaciones en los que el taller ha desencadenado hemorragias nasales. Aunque se
trate de casos muy infrecuentes, teniendo en cuenta la naturaleza peligrosa de
la enfermedad, decidirnos que hubiera guantes de goma disponibles en nuestros talleres
para el caso de que los facilitadores y cuidadores tuvieran que tratar con sangre.

El SIDA es una enfermedad que desencadena un gran miedo a muchas personas. Por
irracional que sea, debe ser respetado. Si hay personas que padecen del SIDA en el grupo
(afortunadamente lo sabemos gracias al cuestionario médico), creemos sin ninguna duda
que los cuidadores deben ser advertidos. Luego pueden decidir si se sienten cómodos con
su papel de cuidador bajo dichas circunstancias. La respiración holotrópica puede incluir
mucho contacto íntimo y es importante que éste se ofrezca sin ambigüedades, para
conseguir que el respirador se sienta aceptado. Para una persona que regresa a la infancia
esto puede significar la diferencia entre una profunda experiencia correctiva y un doloroso
refuerzo de una sensación de rechazo. Nuestra experiencia ha sido que siempre
hay personas del grupo que no tienen inconvenientes en sentarse junto a individuos que
padecen dicha enfermedad. Si hay dos individuos con SIDA o HIV positivos en el grupo,
pueden decidir sentarse el uno con el otro.

El asma psicogénica es un trastorno que suele responder favorablemente a la respiración


holotrópica combinada con el trabajo corporal. En los participantes en nuestra formación y
talleres hemos visto muchos ejemplos de un alivio significativo o incluso la desaparición
completa de los ataques de asma. La estrategia general para trabajar con el asma es liberar
emociones enterradas y bloqueos físicos responsables de la hinchazón, inflamación y la
constricción de los bronquios y su liberación mediante sonidos, temblores corporales,
muecas, arcadas y otros canales disponibles. Sin embargo, los individuos que han padecido
asma crónica durante muchos años a menudo desarrollan graves problemas
cardiovasculares. Una vez se producen, es arriesgado exponerlos a la cantidad y grado
de estrés emocional y físico necesario para despejar las vías respiratorias. La decisión de
aceptar o no a individuos que padecen de asma en un taller de respiración holotrópica
exige una valoración cuidadosa de su condición física. Siempre que trabajamos con
personas asmáticas, les pedimos que traigan sus inhaladores a la sesión. Si en algún
momento la respiración se hace difícil, pueden utilizar dichos instrumentos para conseguir
un alivio sintomático.

La respiración holotrópica tiene también importantes contraindicaciones emocionales que


deben ser tenidas en cuenta. Mientras que las contraindicaciones físicas son
independientes de las circunstancias y se aplican siempre y donde se utiliza este método, lo
que consideramos contraindicaciones emocionales depende del entorno y de las
expectativas. Si estamos llevando a cabo un taller breve, el criterio de selección es mucho
más estricto que el que utilizaríamos para el trabajo de tipo residencial que está preparado
para poder pasar la noche y tiene un equipo experimentado en el trabajo con los estados
holotrópicos. Si no se cumplen dichas condiciones, no sería prudente conducir sesiones de
respiración holotrópica con individuos con un historial de graves problemas
emocionales que en el pasado requirieron la hospitalización psiquiátrica.

Como hemos analizado antes, la sanación en cualquier trabajo con los estados holotrópicos
normalmente implica la activación temporal de los síntomas. En las personas con un ajuste
emocional y social razonablemente bueno, este proceso conduce a la resolución con éxito
del material que aflora del inconsciente a lo largo de varias horas. Algunos individuos han
tenido en el pasado episodios espontáneos de trastornos emocionales de larga duración,
que fueron incapaces de contener y que exigieron la hospitalización. Para ellos, la
respiración holotrópica puede hacer aflorar una gran cantidad de profundo material
inconsciente que puede exigir días de elaboración. Lo que puede producir
graves problemas técnicos si se produce en el contexto de unas instalaciones que han sido
alquiladas para un período de tiempo concreto (por ejemplo, de viernes por la tarde al
mediodía del domingo).

Desde la perspectiva de la psiquiatría tradicional, si una sesión de respiración libera una


gran cantidad de material inconsciente que no puede llevarse a una resolución exitosa en el
contexto del taller, se ha producido un «brote psicótico». Lo que crearía para la respiración
holotrópica la reputación de ser un procedimiento un tanto peligroso y arriesgado. En el
marco filosófico de la terapia holotrópica, dicha situación presenta problemas logísticos a
causa de las circunstancias, pero, por sí misma, constituye una gran oportunidad
terapéutica. Significa que material traumático muy importante del fondo del inconsciente
se ha vuelto disponible para la elaboración consciente. Con la comprensión correcta, la guía
y el manejo adecuado, puede ser algo muy beneficioso y desemboca en una sanación radical
y en transformaciones positivas de la personalidad. Los mismos principios se aplicarían si
la apertura del. inconsciente fuera espontánea, desencadenada por un psiquedélico, se
iniciará durante una práctica de meditación rigurosa o en el contexto de algún otro método
de psicoterapia experiencial poderoso.

La diferencia de interpretación de la misma situación refleja el choque de paradigmas que


estamos experimentando actualmente en el campo de la psiquiatría y de la psicología en
relación a la comprensión de la naturaleza y función de los síntomas. Como hemos
analizado anteriormente, los clínicos convencionales tienden a verlos como problemas y
utilizan su intensidad como medida de la gravedad del trastorno. A resultas de ello, centran
gran parte de su esfuerzo en encontrar formas de reprimir los síntomas y consideran su
alivio una mejora clínica. Para los facilitadores de la respiración holotrópica, los síntomas
son la expresión del impulso sanador del organismo y representan su intento de liberarse
de su pasado traumático. Su intensidad indica por lo tanto la profundidad, el alcance y
la velocidad del proceso de sanación.

Sin embargo, para ser terapéutico y transformador, este proceso debe ser reconocido como
tal y exige condiciones especiales para su resolución completa. Puede requerir un lugar de
residencia de 24 horas y un equipo preparado para trabajar con los estados bol o trópicos.
La falta de centros de esta naturaleza es el problema principal a la hora de trabajar con
estados holotrópicos de larga duración, ya sean espontáneos («emergencias espirituales»)
o desencadenados por los psiquedélicos, las sesiones de psicoterapia experiencial, la
práctica espiritual o las experiencias cercanas a la muerte, han existido centros en el
pasado, como el Diabasis de John Perry, en San Francisco, y Chrysalís, cerca de San Diego, o
el Pocket Ranch de Barbara Findeisen en Geyserville, CA, que inevitablemente se han
encontrado con problemas financieros y, más tarde o más temprano, se han visto obligados
a cerrar.

El tratamiento en dichos centros era substancialmente más barato que el tratamiento de la


psiquiatría convencional en los hospitales y sus costes astronómicos. Sin embargo, los
clientes eran incapaces de recibir una compensación para su tratamiento a cargo de las
compañías de seguros, puesto que la terapia ofrecida en dichos centros alternativos no
estaba reconocida como legítima por las autoridades médicas y legales. Aunque ocasionales
subsidios y donaciones a dichos centros de algún modo paliaban la situación, los clientes
tenían que cubrir una parte importante de los gastos de su propio bolsillo y estos lugares
alternativos generalmente no eran capaces de subsistir por largos períodos de tiempo.

El problema principal al tratar con reacciones prolongadas a la respiración holotrópica (o


cualquier otra terapia experiencial) es por lo tanto la ausencia de centros residenciales en
el que se pueda estar las 24 horas, en los que el proceso pueda llegar a un término con éxito
a cargo de facilitadores competentes y específicamente formados. Cuando no se dan dichas
condiciones, la gente que necesita un cuidado de veinticuatro horas para completar su
proceso emocional debe buscar ayuda en una residencia psiquiátrica convencional. En las
circunstancias actuales, probablemente signifique un diagnóstico de «reacción psicótica
aguda» y la administración rutinaria de medicación psicofarmacológica represiva, que
interferirá con la resolución positiva y el cierre con éxito del episodio.

La respiración holotrópica puede realmente utilizase en terapia de una amplia gama de


trastornos psicosomáticos y emocionales, incluyendo las emergencias espirituales, si
tenemos la residencia apropiada y un sistema de apoyo. Sin embargo, hasta que la teoría y
la práctica de la psiquiatría pase por una revolución y centros basados en el nuevo
paradigma estén realmente disponibles, el historial de tratamiento psiquiátrico
representará una contraindicación para los participantes en talleres breves de respiración
holotrópica. Ocasionalmente, hemos hecho excepciones a esta regla, si la naturaleza
del episodio por el que los postulantes fueron hospitalizados coincide con nuestros
criterios de emergencia espiritual más que con una condición grave, como la esquizofrenia
paranoide o el trastorno bipolar grave.
5. Instrucciones prácticas para las sesiones de
respiración
Excepto en el caso en que la respiración holotrópica se lleve a cabo como una sesión
privada con un facilitador o bajo la guía de un terapeuta, implica el trabajo en parejas. En
cada sesión, la mitad de los participantes respira y la otra mitad hace la función de
«cuidador». Escoger pareja es una parte importante de la preparación. Nosotros mismos no
tenemos ninguna regla fija para este proceso, pero sí algunas sugerencias. Advertimos a los
participantes, en particular a aquellos que no han experimentado todavía con la respiración
holotrópica, que elegir automáticamente a una persona conocida tal vez no sea la mejor
elección. Trabajar con una persona con la que tenemos una relación emocional tiene
desventajas y ventajas. Puede ser más difícil abrirse y mostrar ciertos aspectos de nosotros
mismos a una persona con la que tenemos una fuerte inversión en la relación. También
puede ser difícil observar a una persona cercana pasar por experiencias emocional mente
difíciles y dolorosas. Otro problema potencial es que la sesión puede resultar en temas de
transferencia/contratransferencia que pueden trasladarse a la vida cotidiana y crear
dificultades.

Veamos un ejemplo de uno de nuestros talleres en Canadá. Tras explicar los fallos que
puede conllevar elegir a una persona conocida como compañera, una pareja sin experiencia
previa en respiración holotrópica decidió trabajar como diada, no teniendo en cuenta la
advertencia. «Tenemos una gran relación» afirmaron «no habrá problemas». En la primera
sesión, la mujer era la respiradora y el marido su cuidador. Cuando llevábamos una hora de
sesión, el marido empezó a experimentar una fuerte reacción a la situación evocativa de la
sala: la música intensa, las explosiones emocionales de su esposa y los fuertes gritos del
resto de respiradores. En poco tiempo, no fue capaz de funcionar como cuidador y «entró
en proceso». Se estiró y, en lugar de ser un cuidador, se convirtió en un experimentador y
tuvimos que encargarnos de él y de su esposa. Se trataba de un taller residencial y teníamos
una habitación junto a ellos. Nosotros dos tuvimos dificultades para dormir dicha noche;
la pareja estaba peleando y podíamos oír sus gritos. Entre otros, oímos los agrios reproches
de la mujer: «Nunca estás cuando te necesito, ¡éste ha sido otro ejemplo!»

A lo largo de los años, hemos visto muchos ejemplos en las que las combinaciones
mujer/marido, novio/novia, padre/hijo, jefe/empleado e incluso terapeuta/cliente han
funcionado bien cuando implican a respiradores veteranos. Sin embargo, por la razón
mencionada anteriormente, este tipo de diadas no son generalmente recomendables para
los novatos. Si durante la sesión surgen problemas entre respiradores y cuidadores, puede
hacerse mucho en el grupo de elaboración para disolverlos y los participantes pueden
aprender de dichas situaciones lecciones importantes. Incluso en ese caso, es mejor cuando
ello sucede con personas que no forman parte de la vida del otro, para que no
llevemos tensiones residuales interpersonales a la vida cotidiana de la pareja.
Por regla general, recomendamos a los participantes que no pasen mucho tiempo
intentando encontrar la «pareja correcta». Hemos visto repetidas veces extraordinarias
sincronicidades; cuando la gente elige alguien al azar o incluso cuando acaba de pareja con
alguien sin haberlo escogido, descubren que son perfectos el uno para el otro porque
comparten problemas importantes, representan opuestos exactos el uno del otro o
descubren que sus temas son complementarios. Lo que hace de su elección de pareja una
experiencia extremamente sanadora y una excelente ocasión para aprender. El proceso de
elegir pareja puede llevar a dificultades inesperadas cuando trabajamos en países
con normas culturales con las que no estarnos familiarizados. La sección sobre desafíos
relacionados con la cultura para los facilitadores de respiración holotrópica en el capítulo 6
de este libro proporciona algunos ejemplos específicos de nuestros talleres en India, Japón
e Irlanda.

Cuando el grupo está constituido por un número impar de participantes, creamos una
situación en la que una persona se sienta con dos respiradores, o, incluso mejor, ponemos
dos cuidadores para tres respiradores. En esta última situación, los cuidadores se sientan
entre los respiradores poniendo al. respirador extra en medio; es difícil que ambos
cuidadores estén ocupados en el momento que el respirador extra necesita ayuda. En la
medida de lo posible, escogemos para estos arreglos especiales a personas con experiencia
previa en la respiración holotrópica. Los facilitadores han de prestar especial atención a los
respiradores que no estén plenamente cubiertos y han de estar preparados a intervenir tan
pronto la situación lo demande.

Una vez todos los participantes han encontrado pareja, les damos las instrucciones
necesarias para la sesión. Describimos con cierto detalle el aspecto que tendrá la sesión y lo
que harán en sus respectivos papeles de respirador y cuidador. Discutiremos su función
respectiva en la sección de Dirigir sesiones de respiración holotrópica (págs.81 ss.). En
grupos grandes, damos un paso más. Dividimos a los participantes en grupos pequeños. El
número de participantes en dichos grupos dependerá de las circunstancias. Si tanto la
sesión de respiración como el espacio para compartir la experiencia de todo el grupo se
llevan a cabo el mismo día, los grupos serán menores (aproximadamente 12
participantes). Si las sesiones de respiración y el consiguiente espacio para compartir se
hacen con la mitad del grupo en días distintos, como es el caso en un taller de cinco días y
en nuestra formación de facilitadores, el número de participantes en los grupos pequeños
puede doblarse.

Una vez los participantes se dividen en dos grupos pequeños, introducimos a los
facilitadores certificados y a los aprendices, que les ayudarán en la respiración y
conducirán las sesiones de elaboración o procesado. Luego los pequeños grupos pasarán
aproximadamente una hora con sus facilitadores para conocerse unos a otros y ofrecer a
los participantes la oportunidad de formular cualquier pregunta que deseen hacer antes de
que se inicie la sesión.
6. Preparación para la sesión y el ejercicio de
relajación
Antes de que se inicie la sesión, los facilitadores tienen la importante tarea de asegurarse
que las colchonetas estén adecuadamente distribuidas por la sala y que el espacio en el
suelo se utilice de la mejor manera posible. Sin una guía, a menudo los participantes se
agolpan en ciertas zonas de la sala dejando otras vacías. Otro problema frecuente es que las
colchonetas se sitúen en muchas direcciones distintas; lo que representa un mal uso del
espacio, en particular si el número de participantes es grande y las dimensiones de la sala
no son lo suficientemente adecuadas.

La mejor solución para los problemas de espacio es situar las colchonetas en paralelo en
largas líneas, dejando espacio suficiente entre ellas para que los participantes puedan
entrar y salir de la sala si lo necesitan y los facilitadores puedan hacer su trabajo en
condiciones. Cuando la gente, concretamente los respiradores que están en un estado no-
ordinario de consciencia, tienen que pasar por encima de otros cuerpos, almohadas y
mantas para ir al lavabo, tienden a alterar el proceso de los demás. La gente de nuestra
formación bromea sobre esta situación denominándola «carrera de obstáculos
holotrópica.»

Antes de que los respiradores elijan el lugar en el que quieren trabajar, es importante
advertirles que la música en las sesiones de respiración holotrópica puede alcanzar un
volumen muy alto, en concreto durante el período culminante. La gente sensible al sonido
puede por lo tanto elegir lugares alejados de los altavoces. A veces, los participantes muy
sensibles a la estimulación acústica utilizan tapones o algodones para proteger sus
delicados oídos. Si la sala es lo suficientemente grande, el problema de la distribución del
volumen puede mitigarse colocando los altavoces cerca de las paredes, alejados del
respirador más cercano. También sirve si los altavoces pueden colocarse en
lugares elevados.

Lo último que hay que hacer antes de empezar la sesión es comprobar que todos los
respiradores y cuidadores estén en la sala. Si algunas personas están temporalmente fuera
de la sala, esperamos a que todos hayan regresado. Cuando algunos de los respiradores o
cuidadores que deberían estar en la sesión no han regresado, hemos de buscarles un
sustituto. Como hemos mencionado antes, una persona con experiencia previa en la
respiración holotrópica puede sentarse para dos respiradores o dos de estas personas
pueden sentarse para tres respiradores. Estas constelaciones exigen una atención especial
de los facilitadores, puesto pueden llevar a reforzar el abandono de ciertos asuntos en
respiradores que no están bien atendidos o a problemas con respiradores que de repente
se activen.

Cuando el entorno físico se ha preparado de forma adecuada y todo el mundo está en la


sala, puede iniciarse la sesión. El ejercicio de relajación que inicia la sesión fue desarrollado
por Christina en los primeros años de nuestro trabajo en el Instituto Esalen, teniendo en
cuenta sus muchos años de práctica de Hatha Yoga y distintas formas de meditación. La
función principal de esta introducción es ayudar a los participantes a que se relajen y se
abran lo máximo posible y apunten a un estado que el budismo zen denomina «mente dé
principiante.» Lo que significa soltar cualquier plan que se tenga sobre la sesión, poner en
suspenso todo lo leído y oído sobre la respiración holotrópica y centrarse plenamente en el
momento presente. La calidad de la atención ideal para la respiración holotrópica es la
misma que la actitud hacia las experiencias internas practicada en la meditación budista
vipassana: el principio básico es prestar una atención plena y sostenida, o lo que se conoce
como mindfullness (sati), a nuestro cuerpo, sensaciones, contenidos de la consciencia y
actos, y soltar la experiencia, de modo que estemos siempre dispuestos para el siguiente
momento.

Una vez los respiradores asumen una posición reclinada sobre sus colchonetas con los ojos
cerrados o cubiertos con antifaces y los cuidadores encuentran su lugar junto a ellos,
empezamos a hablar al grupo lentamente y con una voz suave, dejando suficiente espacio
entre las distintas sugerencias:

Estirados de espaldas... sentios cómodos.. las manos detrás.. las palma hacia arríba..Se trata,
de una postura muy abierta, muy receptiva... Ahora, sintiendo el contacto de vuestro cuerpo
con la colchoneta... ajustando todo lo que deba ser ajustado, y hundiéndoos en el suelo... y
en la medida de lo posible, soltando cualquier programación que hayáis traído a la sesión,
cualquier expectativa, cualquier idea de conseguir algo, o sobre, eludir algo que es
inaceptable, que os asusta demasiado o demasiado desafiante... Abriendo la mente,
permitiendo cualquier experiencia que se presente, confiando en lo que os traiga aquella
parte de vosotros que constituye la fuerza de sanación... el sanador interior...

Pasaremos paulatinamente a través del cuerpo desde la punta de los pies a la coronilla...
relajándonos... Por lo tanto ahora relajad los pies... las plantas... y la parte superior del pie...
los tobillos... Relajando las pantorrillas, la parte posterior baja de las piernas... las
espinillas... relajándonos... relajando nuestras rodillas, la parte posterior de las rodillas...
ahora pasando a los muslos... relajando los muslos., y la parte posterior de los muslos...
Relajando las nalgas... hundiéndonos más en la colchoneta... relajando la zona de los
genitales y las caderas... relajando las caderas...ahora— toda la pelvis está relajada y puedes
conseguirlo...

Lleva, tu atención al estómago... relaja los músculos abdominales, el vientre que en la vida
cotidiana tensas... y todos los órganos internos de esta zona... Relajándonos... levantando el
cuerpo, la columna... viajando desde la base de la columna... hasta la parte central de la
columna, lentamente hasta la base del cuello... relajando vuestro pecho, taparte superior de
la espalda... relajando ..relajando vuestros hombros... la parte superior de los brazos,
bíceps... codos... relajando la parte baja de los brazos, manos... relajando las manos y los
dedos... hasta la punta de los dedos...
Yendo a la parte posterior del cuello, relajando el cuello, hasta la base del cráneo, abriendo
y relajando la garganta... vuestra boca... vuestra lengua...Trasladando la atención a vuestras
mandíbulas, una— zona en la. que la mayoría tenemos mucha tensión... soltando la tensión
de nuestra, mandíbula...permitiendo que la boca se abra ligeramente... relajando vuestro
mentón y mejillas... relajando vuestros ojos, párpados, relajando vuestras cejas y vuestra
nariz... relajando vuestro rostro, vuestra frente... quizás haciendo alguna mueca, tensando
los músculos faciales, manteniendo la, tensión durante uno o dos segundos y soltando...
suspendiendo cualquier expresión del rostro ninguna imagen pública— de modo que el
rostro

esté totalmente en blanco... relajando los oídos, la parte posterior de vuestra cabeza,
vuestro cuero cabelludo y finalmente todo el recorrido hasta la coronilla... Ahora todo tu
cuerpo está relajado...Suelto... abierto... si repasas tu cuerpo, desde— la punta de los pies a
la coronilla, tu cuerpo está lo más relajado posible., y cuando sientes que estás relajado,
relájate todavía más profundamente.

Ahora que tu cuerpo está más relajado, abierto, lleva tu atención a la respiración... sintiendo
el ritmo normal y habitual de tu respiración... y mientras continúas siendo consciente de tu
respiración, empieza a aumentar el ritmo de ésta... de modo que tu respiración se hace más
rápida de lo normal.... permite

que la respiración viaje hasta la punta de los dedos, hasta la 'punta de los pies, a medida
que la. respiración llena todo el cuerpo... la respiración es mucho más profunda y rápida de
lo normal... Ahora aumenta el ritmo de la respiración incluso más... de modo que sea— más
rápido de lo normal, y más profundo... más profundo y más rápido...

En este punto, si tienes alguna fuente de inspiración en tu vida, puedes intentar que te
guíe...

Ahora, por lo tanto, la respiración es mucho más profunda y rápida que habitualmente...
Cuando empieza la música, permite que ésta sostenga tu respiración... encuentra, tu propio
ritmo... ábrete a la respiración, a la. música y a cualquier experiencia que se presente.

La introducción de Christina sigue utilizándose con algunas variantes y modificaciones por


la mayoría de los practicantes de respiración holotrópica. Hace unos treinta años, iniciamos
la tradición de retiros que combinaban la respiración holotrópica y la meditación vipassana
en colaboración con nuestro querido amigo, psicólogo y maestro budista Jack Kornfield.
Jack añadió a la introducción de Christina la respiración apareada, utilizada en algunas
prácticas budistas. Este ejercicio ayuda a establecer una profunda conexión entre la gente
que la práctica el uno con el otro. Una vez los respiradores han acabado la relajación y
empiezan a concentrarse en su respiración, invitamos a los cuidadores a que se unan:

...y ahora, cuidadores: sincronizad vuestra respiración con la de la persona con la que estáis
trabajando y señalad cada exhalación con el sonido aaaah... lo suficientemente fuerte como
para que los demás lo oigan.... aaaah... respiradores sintonizad con los sonidos de vuestros
cuidadores, conectando con ellos por medio de la respiración... aaaah... y si lo deseáis,
podéis sincronizar vuestra, respiración con otras parejas de la sala, de modo que todo el
grupo respire como un solo organismo... aaaah (proseguir con la respiración pareada
durante unos pocos minutos)... y ahora proseguid respirando en silencio.... cuidadores:
mantened esta cualidad de atención a lo largo de las sesiones, de modo que estéis
presentes, realmente presentes para vuestra pareja... y respiradores: empezará a aumentar
el ritmo de vuestra respiración....

En ese momento, resumimos la introducción, tal como la hemos descrito anteriormente,


pidiendo a los respiradores que aceleren su respiración y se entreguen a la música.
7. Dirigir sesiones de respiración holotrópica
Una vez se ha iniciado la sesión, la tarea de los respiradores es permanecer estirados, con
los ojos cerrados y manteniendo una respiración más rápida utilizando un ritmo con el que
se sientan cómodos. La calidad de la atención y la actitud hacia la experiencia parecen ser
más importantes que la velocidad e intensidad de la respiración. En realidad, acercarse a la
sesión con exceso de ambición y determinación y ejerciendo demasiado esfuerzo puede
convertirse en un obstáculo importante, puesto que el propósito es en última instancia
ceder el control y soltar. Y esforzarse en soltar es una contradicción en términos.

La actitud ideal del respirador ante la experiencia es centrar toda su atención en el proceso
a medida que se despliega de instante en instante, más que en cualquier meta o resultado
específico. Idealmente, los respiradores mantienen el ritmo de respiración rápida
independientemente de la forma que adopta la experiencia: tensiones físicas, el aflorar de
intensas emociones, la emergencia de recuerdos concretos o la relajación progresiva. En la
medida de lo posible, los respiradores suspenderán los juicios intelectuales y darán plena
expresión a las reacciones emocionales y físicas que se produzcan espontáneamente.

Mientras los respiradores hagan su trabajo interior de forma independiente, los cuidadores
los observan y ocasionalmente les envían la señal convenida si la respiración parece
aflojarse. Pueden pasar a sus parejas un kleenex si lloran o si moquean, pueden
proporcionarles un vaso de agua si tienen sed, acercarles una manta si tienen frío y
llevarles o traerles del lavabo. Los facilitadores van deambulando por la sala, controlando
la situación, atentos a los casos en las que pueda necesitarse alguna ayuda específica. Se les
puede pedir que acompañen a un respirador mientras el cuidador va al lavabo. A
veces, pueden también ofrecer apoyo emocional al cuidador que responde a la situación
con emociones intensas.

Cuando algunos respiradores se activan y amenazan con ocupar el espacio de otros


respiradores o se comportan de modo que parece peligroso para ellos, los cuidadores y los
facilitadores cooperan para hacer que la situación sea segura para todos los implicados.
Otras razones para intervenir son las situaciones en que algunos respiradores se niegan a
continuar puesto que experimentan demasiado miedo o síntomas físicos desagradables. En
este caso, los facilitadores intentan ofrecer confianza o trabajo corporal aliviador para que
se sientan más cómodos. Una vez estos respiradores reacios están «en proceso», es básico
mantenerlos en la sala y apoyarlos hasta que alcanzan una resolución emocional exitosa de
sus sesiones.

Gran parte del. trabajo activo con los facilitadores formados se hace en el período de
terminación de las sesiones con respiradores cuya experiencia no haya alcanzado un cierre
adecuado y que estén experimentando algunos síntomas residuales. Es el momento del
trabajo corporal liberador y el consiguiente masaje relajante o contacto físico sustentador.
Si la experiencia es significativamente más larga de lo habitual y se necesita la sala para la
siguiente sesión, utilizamos una habitación de trabajo en la que pueda proseguir el trabajo
corporal y proporcionamos asientos dobles para el respirador que ahora está acompañado
de un cuidador.

La mayoría de los respiradores elaboran y procesan el material que aflora por sí mismos y
no necesitan ninguna ayuda de los cuidadores o facilitadores. Son capaces de llevar la
experiencia a una resolución espontánea y acaban en un profundo estado relajado y
meditativo. Una vez regresan a la realidad cotidiana y hablan breve y tranquilamente con
uno de los facilitadores, pasan a una sala especial para trabajar con su mandala. Según sean
las circunstancias y sus inclinaciones, los cuidadores deciden permanecer junto a los
respiradores o los dejan solos.
8. La gama de experiencias holotrópicas
Las experiencias en las sesiones de la respiración holotrópica son muy individuales y
cubren una amplia gama. No representan una reacción estereotipada a la respiración
rápida {el síndrome de hiperventilación) tal como uno lee en los manuales de fisiología
respiratoria, sino que reflejan la historia psicosomática del respirador. En un grupo de
personas que tienen la misma preparación teórica, reciben las mismas instrucciones y
escuchan la misma música, cada persona tendrá su propia experiencia muy específica y
personalmente importante. Y, si la misma persona tiene varias series de sesiones,
el. contenido de las experiencias varia de sesión a sesión y éstas constituyen un continuo
viaje de autodescubrimiento y autosanación.

En ocasiones las experiencias no tienen ningún contenido específico y se limitan a las


manifestaciones físicas y la expresión de las emociones. Toda la sesión puede, por ejemplo,
consistir en la intensificación de la tensión o bloqueo que el respirador lleva en su cuerpo
(la armadura del carácter de Wilhelm Reich) y la consiguiente liberación profunda. Si en
ese momento la ira es el asunto principal del respirador, la intensificación de la ira y la
consiguiente gran catarsis puede ser el contenido predominante de la sesión. La fuente de
estas sensaciones físicas y emociones tal vez no se identifique de inmediato y el respirador
tenga que esperar las intuiciones y visiones profundas significativas al respecto hasta una
de las sesiones futuras.

A veces, la sesión de respiración holotrópica no tiene un contenido específico, pero adopta


una forma que está en agudo contraste con la descrita anteriormente. En este caso, la
respiración acelerada conduce a una progresiva relajación, a la disolución de los límites y a
experiencias de Unidad con otras personas, con el universo y con Dios. El respirador
progresivamente penetra en un estado místico sin tener que afrontar ningún material física
o emocionalmente problemático. Lo que puede asociarse con visiones de luz blanca o
dorada. Es importante informar a los respiradores de antemano que esto puede suceder. Es
común desestimar una experiencia de esta clase y considerar la sesión como un
fracaso porque «no ha pasado nada».

Si la experiencia tiene un contenido específico, puede provenir de los diferentes niveles del
inconsciente plasmados en la amplia cartografía de la psique analizada antes (pág. 13 ss.).
Los respiradores pueden revivir diversos acontecimientos emocionalmente muy cargados
de su infancia, niñez o de la vida posterior que incluyan un trauma psicológico o físico o,
por el contrario, momentos de gran felicidad y satisfacción. A veces la regresión no conduce
directamente a dichos recuerdos, sino que lleva a los respiradores a una zona intermedia
de consecuencias simbólicas o fantasías que representan variantes del mismo tema.

Recuerdos de distintas fases del trauma del nacimiento —matrices perinatales básicas o
MPBs— son unas de las experiencias más comunes en las sesiones de respiración
holotrópica. Reflejan con precisión distintos aspectos del proceso de nacimiento, en
ocasiones con detalle fotográfico, incluso en individuos que no tienen un conocimiento
intelectual de las circunstancias de su nacimiento (Grof, 2006a). Lo que puede verse
acompañado de distintas manifestaciones físicas que indican que el recuerdo del
nacimiento alcanza el nivel celular. Hemos visto a individuos que reviven el
nacimiento desarrollar moratones en lugares en que se aplicaron los fórceps, sin saber que
esto formaba parte de su historia temprana; la precisión de este hecho fue posteriormente
confirmado por los padres o los documentos del nacimiento. liemos sido testigos también
de cambios del color de la piel y pechiae (pequeñas marcas púrpura causadas por
filtraciones de pequeñas cantidades de sangre de los capilares en la piel) que aparecen en
gente que ha nacido con el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello.

La regresión de la edad a veces prosigue aún más y conduce a los respiradores a recuerdos
fetales de distintas fases de la existencia prenatal. A menudo implica situaciones muy
concretas que el respirador puede identificar: gozosos episodios de vida intrauterina sin
problemas o, por el contrario, experiencias de diversas influencias tóxicas, trastornos
producidos por golpes o fuertes ruidos, enfermedades o estrés materno, e intentos
químicos o mecánicos de abortar. Y para hacer las cosas incluso más destacadles, los
respiradores pueden experimentar su propia concepción a un nivel celular de consciencia.

El repertorio de fenómenos transpersonales que se producen en las sesiones de respiración


holotrópica es muy rico y diverso. Incluye experiencias de identificación con otras
personas, grupos enteros de gente y otras formas de vida diversas. El trascender el tiempo
lineal conduce a experiencias de recuerdos ancestrales, colectivos, de origen éticos y
kármicos. El encuentro y la identificación con figuras arque típicas de distintos países del
mundo, las visitas a diversos ámbitos mitológicos y estados de unidad cósmica figuran de
un modo destacado en las narraciones de las sesiones de respiración holotrópica. Todas
estas experiencias pueden aportar nueva información importante antes desconocida al
respirador, que posteriormente puede ser verificada consultando las fuentes adecuadas.

Las manifestaciones de comportamientos externos a lo largo de las sesiones de respiración


holotrópica también varían ampliamente. Algunas personas permanecen totalmente
quietas y en paz y parecen estar durmiendo, aunque puede que estén pasando por
experiencias muy fuertes. Otros muestran una gran excitación psicomotora: se agitan y van
de un lado a otro, se ponen de rodillas, tiemblan violentamente o mueven su pelvis arriba y
abajo de forma forzada. A menudo observamos comportamientos característicos de
distintas especies animales, como arrastrase, nadar, cavar o movimientos asociados al
vuelo. Hay respiradores que no hacen ningún sonido a lo largo de toda la sesión, mientras
que otros lloran fuerte, hacen sonidos animales, hablan en lenguas extranjeras que
no conocen o sueltan galimatías incomprensibles.

Por extraño que pueda parecer el comportamiento externo y los sonidos producidos, se
trata de expresiones significativas de la experiencia interior del respirador y en última
instancia son curativas, puesto que ayudan a descargar emociones reprimidas y energías
físicas bloqueadas. La razón por la cual las personas que viven en civilizaciones industriales
tienen dificultades a la hora de comprender cómo las experiencias holotrópicas descritas
en esta sección pueden ser curativas es la de que creen que la terapia debe ser racional.
Contrariamente a nuestras expectativas culturales, el método utilizado por los chamanes y
otros sanadores nativos y, de hecho, por la terapia psiquedélica y la respiración
holotrópica, puede lograr éxitos terapéuticos mediante mecanismos que trascienden y
superan a la razón.

Veamos a continuación distintos ejemplos de experiencias en respiración holotrópica que


se centran en distintos niveles de la psique, empezando por dos relatos que señalan a
acontecimientos de la biografía postnatal. Demuestran que traumas físicos graves poseen
también un fuerte efecto psicotraumático y pueden influir profundamente la vida futura de
un individuo. El primero de estos informes lo constituye la descripción de una primera
sesión de respiración de Elizabeth, una escritora y editora freelance de 37 años, que
posteriormente participó en nuestra formación y se convirtió en una facilitadora
certificada. En su sesión, revivió y elaboró un accidente olvidado de la infancia.

Con 37 años me sentí preparada para probar la respiración holotrópica. El nacimiento de


nuestro primer hijo cinco años antes había precipitado un inesperado y prolongado
período de depresión postparto. Los siguientes problemas asociados con la crianza habían
hecho aflorar más asuntos psicológicos no resueltos y había iniciado una psicoterapia. Pero
todavía me sentía muy confusa, indefensa frente a la rabia que surgía de mi interior en
respuesta a cualquier acontecimiento trivial y asustada por herir a mi esposo y a mi
pequeño. Pensé que la respiración holotrópica, una forma de psicoterapia vivencial, podría
ayudarme.

Me apunté a un taller de fin de semana y conduje ocho horas desde mi hogar en las
montañas de Vermont a las dunas de Cape Cod. La arena atravesaba la carretera como si se
tratara de nieve. El océano aparecía por doquier. Provincetown en octubre parecía una
ciudad fantasma, lúgubre y abandonada. El antiguo y decrepito hotel estaba frente a la
bahía donde por primera vez desembarcaron los Peregrinos. En el vacío de este lugar
imperaba una presencia fantasmal de viento, mar y el folklore de Cape Cod. Era el fin de
semana de Halloween. Por la tarde estábamos apuntados a una charla a cargo del
psiquiatra Stanislav Grof; oímos hablar de estados no-ordinarios de consciencia, el proceso
del nacimiento y el ámbito transpersonal. Vimos diapositivas que mostraban bellos y
fantásticos dibujos hechos por personas que habían experimentado lo que íbamos a
experimentar al día siguiente. Durante la pausa, elegimos a nuestras parejas para la sesión
de respiración holotrópica.

A la mañana siguiente, estaba estirada en el suelo junto a otras cien personas o más. Mi
pareja estaba a mi lado a medida que me embarcaba en un viaje que iba a transformar mi
vida. Respirando más rápidamente, escuchando música evocativa, me entregué a una
sensación inesperada que empezó afluir a través de mí. Mi cuerpo empezó a vivir por sí
mismo. Mis brazos se movían en grandes círculos tan fuertes que me sentía como poseída
por alguna fuerza sobrenatural. Esta danza prosiguió durante cierto tiempo. Luego la
energía se concentró mucho en mi muñeca izquierda, hasta que empecé a experimentar
precisamente el dolor que sentí con once años, cuando me rompí la muñeca. En
ese instante, me oí diciéndome: «Mi padre me rompió la muñeca cuando tenía once años».
Imágenes y sensaciones de este accidente totalmente olvidado volvían a mi mente.

Más que simplemente recordar este acontecimiento, me sentí como un niño de nuevo en el
patio delantero de la casa en que crecí. El primer día de otoño era caluroso. Estábamos
todos en casa, incluso mi padre, cuya profesión de médico lo hacía estar fuera casi siempre.
Debía ser, por lo tanto, el fin de semana. Su coche, un Saab blanco, estaba aparcado en la
acera frente a la puerta de casa. Mi padre estaba entrando en el coche. Estaba a punto de
bajar por la colina y llevarlo al garaje. Salí corriendo tras él. «¿Puedo sentarme sobre el
coche?» pregunté. Estuvo inmediatamente de acuerdo y me situé sobre la capota,
anticipando la emoción de ir de este modo tan poco ortodoxo. Empezamos a bajar por
la calle. Al principio el viaje era muy emocionante, como navegar tal como hacíamos a veces
juntos en la costa de Maine. El pavimento se movía justo debajo de mí, bandadas de piedras
pasaban como si se tratara del mar.

Pero cuando llegamos al final de la colina y mi padre empezó a mover el coche hacia
adelante, la sensación cambió totalmente. Mi cuerpo había perdido el equilibrio, intenté
frenéticamente cogerme a algún trozo de metal mientras sentía como me caía hacia el
suelo. Por mucho que me cogiera, me di cuenta de que caería en el suelo delante del coche
en marcha. Estaba segura de que el coche me atropellaría si no hacía lago para salirme de
debajo.

Tan pronto como golpeé el suelo, me hice un ovillo que me llevó al lado de la calle. No muy
segura de cómo había llegado ahí, me encontré sentada sobre un parterre de suave hierba,
temblando y con sacudidas. MÍ padre estaba detrás mío preguntándome como me sentía.
Toda mi atención estaba puesta en mi muñeca izquierda. Sabía que me la había roto, del
mismo modo que sabía que me caería y que debía rodar para apartarme de la dirección del
coche. Levanté mi muñeca para que la viera. Colgaba en un extraño ángulo, recordándome
una flor con el tallo roto. «Mi muñeca», dije, «algo le pasa a mi muñeca. Creo que está rota.»
Mi padre la examinó brevemente. «No», dijo con aire de autoridad médica, «Está bien. No
hay nada malo.»

Le creí, o por lo menos lo intenté. Pero la confianza básica en mi padre y las señales que me
enviaba mi cuerpo eran imposibles de casar. Me retiré a mi habitación, no sabiendo a
dónde ir, y me estiré en la cama, suspendida entre la ¿olorosa certeza de un hueso roto y la
negativa definitiva de mi padre. Mi brazo izquierdo, ahora inútil, estaba estirado sobre una
almohada a mi lado. Me sentía extrañamente desapegada de este brazo, excepto cuando
sentía el agudo dolor de algún pequeño movimiento. La habitación estaba muy oscura.
Algunas franjas de la luz del sol enmarcaban los bordes de las oscuras cortinas.

Cuando la certeza de mi condición prevaleció, mi madre me llevó al hospital. Me vieron por


rayos X y luego me pusieron una escayola que llevé durante seis semanas. Mis amigos la
firmaron con sus nombres. Mi padre no dijo nada. No había pensado mucho sobre este
accidente en los años anteriores. Había sido oscurecido por otros acontecimientos que me
habían parecido más importantes. Pero la sesión de respiración me había devuelto al lugar
de mí misma que necesitaba atención. Aunque había sido curado físicamente muchos años
antes, algo en mi interior seguía roto.

Ahora el movimiento de mi cuerpo —en particular mis brazos— había progresado y sentí
un increíble poder de sanación que emanaba de mi mano derecha y que se dirigía a mi
muñeca izquierda. De nuevo me oí hablándome, esta vez diciendo en un tono de sorpresa:
«Mi brazo izquierdo quiere curar mi muñeca rota.» En ese instante fui llevada a una
posición de pie por alguna fuerza invisible y me sentí rodeada, en la sala, por gente que me
apoyaba y me alentaba a continuar hasta que esta increíble danza se resolvió de un modo
misterioso y bello.

Tras la sesión, estaba inundada de gratitud por haber descubierto dentro de mí la


capacidad de autosanación. En los años siguientes, fui capaz de procesar este
acontecimiento con mi familia, incluidos mis padres, y establecer una relación más honesta
con ellos. Pronto me di cuenta de que los temas de este accidente se extendían a otros
acontecimientos de mi infancia y finalmente reconocí patrones familiares que se
remontaban a generaciones. Ayudada por más respiraciones y una pareja que me apoyaba,
empecé a enfrentarme a parte del dolor de mi vida y a reclamar trozos mayores de mi
pasado.

La segunda descripción narra una de las sesiones de Katia, una enfermera psiquiátrica de
49 años que participaba en nuestra formación. Básicamente gira sobre una experiencia
traumática de la temprana infancia, aunque la resolución de este trauma tiene rasgos
transpersonales muy acusados. En esta sesión, la disolución de la armadura bioenergética
producida por una larga inmovilización en la infancia se experimentó como el huir del
caparazón de una tortuga y disfrutar de la libertad de movimientos en un bello entorno
natural.

La respiración intensiva en el inicio de la sesión me hizo sentir que mi cuerpo estaba


helado y bloqueado en una posición supina, Intenté desesperadamente girarme sobre el
estómago, pero era incapaz de hacerlo. Me sentí como una tortuga desesperada a la que
habían dado la vuelta incapaz de escapar a su peligrosa situación. Empecé a llorar por no
ser capaz de cambiar de posición, puesto que mi vida parecía depender de ello. Me di
cuenta de que dicha tortuga tenía en su vientre la imagen de un niño que necesitaba
cuidados (figura 10b) y sentí que había cierta conexión entre dicha experiencia y mi propio
niño interior. Lloré sin consuelo durante mucho tiempo.

Entonces algo cambió y sentí que el caparazón de esta tortuga tenía sobre él la imagen de
un bello paisaje (figura 10c). Luego mi experiencia volvió a cambiar y me convertí en una
niña pequeña, que no podía cambiar de posición y necesitaba la ayuda de alguien con el fin
de poder hacerlo. (Posteriormente pregunté a mi madre y me explicó que cuando tenía un
año, mi pediatra decidió que debían enyesarme con las piernas separadas, a causa de una
estructura imperfecta de las caderas. Tuve que estar inmovilizada durante cuarenta días).

Tras un tiempo y mucho esfuerzo, finalmente conseguí girar sobre mi estómago y verme en
un bello paisaje —corriendo por la playa y buceando y nadando en aguas cristalinas. Me di
cuenta de que el paisaje en el que me encontraba era el mismo que estaba dibujado en la
concha de la tortuga. Me sentí libre para disfrutar del aroma de los pinos. Me sentía tan
vieja como la tierra y joven como la Cría Eterna (una juguetona referencia al arquetipo
junguiano de la Fuella Eterna). Vi un pequeño estanque y me acerqué a beber. A medida
que lo hacía, la sensación de salud y gran bienestar llenó mi cuerpo y mi mente.

La noche que siguió a la respiración, soñé que estaba en Roma frente a una iglesia y que me
encontraba con una monja budista. Me explicó la historia de su viaje iniciático y le hablé del
mío, que incluía un peregrinaje desde el Everest (que, en mi sueño, situaba al norte de
Europa) al desierto del Sahara, con una parada en Assis. El paisaje, que describí a la monja
budista en el sueño, era el mismo paisaje que había contemplado antes en mi sesión de
respiración en el caparazón de la tortuga (Figura 10d).

El siguiente relato describe la sesión de respiración holotrópica de Roy, un psiquiatra de


cincuenta y tres años, un apasionado escalador, que le llevó a su nacimiento y a
experiencias traumáticas y la deprivación emocional en los inicios del período postnatal de
su vida. Tras revivir los recuerdos de dichos acontecimientos, se dio cuenta de lo mucho
que habían influido en su vida posterior. Consiguió también algunas intuiciones
extraordinarias sobre la conexión entre su deporte favorito y su nacimiento biológico.
Aunque el foco principal de la sesión de Roy fue biográfico y perinatal, gran parte de su
poder curativo provino de la dimensión transpersonal.

El tiempo el martes 15 de julio es brillante —cálido sol, suave brisa y un profundo cielo azul
— parecido al valle Yosemite en verano. Noto otras sensaciones que me recuerdan las de
antes de una gran escalada en Yosemite: la misma sensación de aprensión, la misma
determinación vacilante frente al desafío, incluso la misma diueresis nerviosa (una
producción de orina anormalmente copiosa), ¿Estaré a la altura del desafío o me echaré
atrás? No lo sé.

Empecé a respirar profunda y rápidamente, todavía más hondo. Mis manos empezaron a
temblar, así como mis pies. La música está pulsando y de repente estoy subiendo arriba en
la cara de El Capitán en Yosemite. Escalo por una desafiante pared vertical con gracia y
soltura. Siento el calor del sol en mi espalda y la suave y fresca brisa; la visión del valle es
espectacular. Estoy totalmente vivo, disfrutando con los movimientos, el sol, la sensación
de la roca. Voy adelante, con tanto ímpetu que no necesito detenerme en busca de
protección. Tengo un gran anhelo de liberarme de la cuerda, desatarla y... ¡volar!

Con este deseo aparece la sensación de que algo me retiene, me estira hacia abajo, pero
¿qué? Mi voz interior —la voz de mi padre— es temerosa: la libertad puede ser peligrosa.
No distingo a mi pareja de escalada, pero tengo la sensación de que es mi padre el que me
retiene. Me siento atrapado en antiguas creencias, antiguas formas de pensar. Necesito su
aprobación de mi identidad. Continúo creyendo y actuando como si mi identidad, mi valor,
provenga de fuera de mí. La urgencia de liberarme, planear, se hace mayor. Empiezo a
llorar y a enfadarme.
¿Cuánto tiempo voy a seguir dejándome retener por las inseguridades de mi padre (o las
mías), sus miedos, sus nociones de bueno y malo, su culpa, su falta de ánimo? ¿Cuándo voy
a ser capaz de liberarme, desatar la cuerda y planear? Me enfado con todo lo que me
retiene, y parece tener un rostro masculino. En medio de mis lágrimas y de mi ira, empiezo
a desatar la cuerda. Siento resistencia y una fuerte objeción; ya sea de mi pareja de escalada
o de mi voz interior. No lo sé. Esta resistencia parece estar enraizada en miedos y juicios
morales. No acabo de desatar el nudo, la imagen se difumina y vuelvo a hundirme en la
colchoneta.

Pero mi enfado se hace mayor y mis lágrimas más amargas. No sé por qué estoy tan furioso,
pero siento que no he recibido la guía necesaria; no se me ha enseñado lo que es un hombre
de mediana edad, o a cómo envejecer con elegancia. Papá es ahora frágil, un anciano hacia
el que la ira ya no es permisible, y para el que la emoción apropiada es la compasión. No la
ira. Por lo tanto, me ha robado mi derecho a la ira. Estoy enfadado por una gran omisión,
alguna gran necesidad insatisfecha. Tal vez la necesidad de esta comprensión y aprobación,
tal vez el deseo de un padre más comprometido con la vida, que podía haberme ayudado a
convertirme en un hombre completo. Mi ira está por tanto alimentada por una vaga
sensación de necesidades no satisfechas.

A medida que la intensidad de la música crece, me acerco a otra gran omisión en mi vida: el
haber sido separado de mi madre durante los primeros días de mi vida. Nací con volvulus
intestinal, un intestino delgado torcido que no permitía que pasara el alimento. Al quinto
día de vida, fui operado. No se esperaba que sobreviviera. Permanecí en una incubadora
hasta que fui devuelto a mi madre dos semanas después. Me convertí de nuevo en ese niño
y me hundí en olas de pena, sensaciones de aislamiento. Tras el difícil viaje del nacimiento,
cuando debía haber recibido consuelo, sufro gran dolor, estoy totalmente abierto. Me dejan
solo. Mi madre es incapaz de cogerme. Todo lo que quiero es que me cojan, lloro
amargamente, sintiendo todo el peso de ser abandonado, sin cuidados, sin ser cogido.

Siento: «que el coste de estar vivo es demasiado elevado, demasiado alto». Me enfado con
Dios. ¿Por qué tengo que sufrir de este modo? ¿Por qué Dios no lo hizo mejor? Lloro
amargamente. Estoy enfadado con los médicos, el sistema sanitario que me mantiene solo y
aislado.

Ahora soy capaz de ir atrás y verme a mí mismo, el recién nacido, tirado ahí. Siento una
gran compasión por este bebé, este ser que sufre solo. ¿No puedo tratar a este chico con
más compasión a medida que crece? Lo levanto y lo sostengo cerca de mí, ofreciéndole
consuelo. Entonces entro en la consciencia de mi madre y me siento superado por su
sensación de desolación, pérdida, ira hacia Dios. ¡Cuánto sufre! Qué joven y asustada y, a su
manera, igualmente sola. ¡Qué gran pérdida está experimentando!

Su primer hijo le es arrebatado y es incapaz de sostenerlo. Lloro incluso con mayor


amargura, viendo que no es consolada, que se siente tan sola como yo. Vierto muchas
lágrimas de compasión por ella.
Creo que es en este momento que Ashley y Linda, los facilitadores, se estiran a ambos lados
y me sostienen mientras lloro. Cojo sus manos. Mi ira empieza a disolverse a medida que
me doy cuenta de que no estoy totalmente solo. Nana reza por mí, y toda la iglesia con ella.
Papá hace lo que puede, así como médicos y enfermeras. Han llamado a un sacerdote para
darme los últimos sacramentos. Me doy cuenta de que nadie tiene la culpa. Esta realización
despeja mi ira, pero aumenta la sensación de tragedia humana. ¡Qué terriblemente trágico!
¿Sufría el mismo Dios? ¿Era Dios también una víctima?

Tras mucho tiempo, soy capaz de ser cogido por mi madre. Siento mi piel contra la de ella,
finalmente me siento consolado, agotado, pero aliviado. Por fin seguro. Tengo destellos de
un recuerdo débil, de estar de nuevo dentro del útero, flotando. En un momento dado, me
pregunto o siento que es sólo Dios el que puede satisfacer mi anhelo de plenitud, de
totalidad. Sólo Dios puede sostenerme seguro, llevarme al Ser superior. Siento que, de
algún modo, aunque no pueda verlo o sentirlo, Dios me ha sostenido todo el rato. ¡Cómo
anhelo descansar siempre en brazos de Dios, como estoy haciendo ahora!

En este momento, música africana vivaz, con percusiones y cantos corales, irrumpe gozosa.
Yo, un recién nacido, soy transportado a una polvorienta aldea de Mali. Me colocan en una
mesita, envuelto, en medio de una reunión. Los residentes de la aldea danzan en círculo a
mi alrededor, cantando y tocando tambores, celebrando mi nacimiento y dándome la
bienvenida a la aldea. Soy feliz. Siento que sonrío: me doy cuenta de que mi cabeza va de un
lado a otro en la almohada siguiendo el ritmo de la música. Me acuerdo del unbuntu (una
palabra bantu que describe la autoseguridad que proviene de saber que uno pertenece a un
todo mayor). El ser sostenido en la cálida bienvenida de esta comunidad me hace humano y
pleno.

De nuevo cambia la música y regreso a la sensación de estar luchando por mi libertad. De


repente, soy transportado de nuevo a la escena de una comida oficial, donde me había
enfrentado a los que poseen la autoridad con una desagradable verdad, Me convierto en el
pararrayos de su ira por haber hablado con valor cuando no era educado hacerlo, puesto
que están ciegos a este asunto y por no apoyarlos. El acontecimiento me ha dejado
totalmente alterado, sintiendo durante semanas que el precio emocional de ponerme en
este papel ha sido demasiado alto. Para mí, la experiencia ha puesto en marcha recuerdos
de ponerme entre papá y mamá durante una pelea, cuando mamá temía por su seguridad
física. De nuevo, he experimentado el hecho de enfrentarme o desafiar a un padre
poderoso y enfadado, cuya aprobación deseo. La energía de esta tarde ha sido muy intensa.

A medida que regreso a esta escena, lucho por mi vida. Un hombre muy poderoso, que
conozco, me ataca desde la derecha; entro en combate, parando sus golpes y
devolviéndoselos con golpes de kárate. Parece como si mi libertad, mi auténtica esencia,
esté amenazada. Este hombre simboliza la autoridad masculina, el padre que desaprueba.
Intenta destruirme y estoy luchando por mi libertad y mi supervivencia. Lo cojo por el
cuello y empiezo a ahogarlo. MÍ presión se vuelve más fuerte. Su cara empieza a
enrojecerse, luego se torna azul; sus ojos se salen de las órbitas. Le grito: «¡Dime lo que
tengo que saber! ¡Dime el secreto! ¡Dime por qué!» Permanece en silencio, sacudiendo su
cabeza para decir «no», mientras le aprieto más. Lo estoy estrangulando con todas mis
fuerzas, pidiendo, gritando, «¡Tengo que saber! ¿Por qué? ¿Cómo he de vivir? ¿Cuál es el
propósito?» No responde o no puede hacerlo.

De repente me doy cuenta de que no quiero matarlo. No lo estoy estrangulando para


matarlo o destruirlo, o para ejercer mi superioridad o para superarlo. Por el contrario,
busco sus bendiciones; o una respuesta. Me acuerdo de la historia de Jacob luchando con el
ángel. Grito: «¿Por qué las cosas están tan jodidas? ¿Porque tú, anciano —y Papá y Dios no
habéis hecho mejor las cosas? ¿Ancianos incompetentes, cuál es la respuesta? ¿Por qué me
impedís desatar la cuerda y ser realmente libre?» Aprieto aún más el cuello. «¿Por qué tuve
que estar tan solo después de nacer?

Me di cuenta, a medida que esta lucha alcanzaba su clímax, que no tenían ninguna
respuesta. No me contestaban, porque no podían. Eran simplemente ancianos frágiles, sin
respuestas, sin un poder real, más merecedores de compasión y piedad que de miedo y
obediencia. Nunca habían tenido las respuestas y tampoco podían darme una ahora. Ya no
podía fiarme de ellos para definir mi valor, mi identidad, mi salvación. Grite aún más fuerte.
Finalmente, agotado, solté mis manos y estas cayeron hacia atrás, temblando, mientras yo
volvía a caer sobre la colchoneta. Por unos momentos parecí dormirme.

La música cambia de nuevo y vuelvo a ser un recién nacido, sostenido (Linda y Ashley
seguían flanqueándome) y también tengo la sensación de regresar al útero. Experimentó la
unidad con Dios — el Dios femenino. Mi madre está diciendo: «Ahora todo está bien, todo
irá bien». Empiezo a llorar con amargura. ¿Es realmente posible? ¿Es demasiado bueno
para creerlo? ¿Puedo tener alguna fe en esto? Fie pasado por tanta desesperación y
depresión, oscuridad y tragedia ¿Voy a creer que todo irá bien?

Veo una luz azul, repetidamente, que se desplaza a través de mi campo de visión. De
trasfondo hay un patrón de tejido tosco, con el color y la textura de la superficie interior de
unos téjanos. Me siento cómodo y feliz. Ahora soy sostenido, como un recién nacido, y me
doy cuenta que los aproximadamente veinte años de matrimonio, en los que nunca me he
sentido totalmente apoyado, recapitulan mis primeros veinte años de vida. Mientras ahora
soy sostenido, veo los desafíos que tengo por delante, como Jesús en el huerto de
Getsemaní.

No quiero morir. No quiero que muera este viejo sí mismo ahora consolado. No quiero
pasar por la tribulación. Recuerdo las palabras de Stan de que la sumisión a la aniquilación
del ego es necesaria para el paso final a un nuevo nacimiento. Le digo a Dios: «Voy a seguir
luchando hacia la luz —escalar hacia adelante™ para luchar por mi vida, incluso la vida de
este viejo sí mismo. Pero si quieres mi vida, si quieres que este antiguo sí mismo muera,
bien, está en tus Manos, te entrego mi espíritu. Mientras tanto, no esperes que abandone.
Voy a seguir buscando y luchando camino a la luz.»

La música se suaviza y oigo cantar a los pájaros y una cascada relajante. Emerjo a la luz del
sol y me siento agradecido. Si. el precio de estar vivo es tener que batallar y a veces estar
solo, acepto el precio. Todavía no sé «por qué», no tengo las respuestas, pero la bendición
de la vida, el amor incondicional que estoy experimentando de estas dos mujeres —que
hacen de mi madre y del Dios femenino™ es suficiente sostén.

Vagamente, tengo la sensación de que he regresado a Yosemite. He llegado a la cima de El


Capitán. Me siento fuerte. Abro mis ojos para ver a Stan mirándome con su típica
compasión, interés, atención y curiosidad. Empiezo a despertarme, lentamente, para
emerger de este viaje sorprendente. Stan menciona el concepto de «tronco clave», el único
tronco del grupo que si se quita permite liberar al resto de los troncos y flotar hacia el río.
Sugiere que esta experiencia puede haber sido una experiencia de «tronco clave».

Dos meses después de esta respiración holotrópica, que fue su primera —hasta el
momento— la única, Roy nos envió una carta describiendo algunos de los cambios que
había observado como fruto de su experiencia. incluimos algunos fragmentos de su carta:

En los primeros días que siguieron a la respiración reconocí dos componentes importantes
en mi sesión: 1) una experiencia de lo femenino, que me permitió consolar, cuidar y
sostener al pequeño bebé (yo mismo) que se había sentido tan abandonado tras el
nacimiento; y 2) un componente masculino, en el que había una intensa lucha por el poder,
la verdad y la supervivencia con las figuras de autoridad masculinas de mi vida (incluyendo
mi padre y mi jefe). De entrada, tuve una sensación de cierre y sanación con el primero,
pero no con el segundo.

El aspecto femenino de la sesión de respiración hizo más profundas anteriores


conversaciones con mi madre sobre sus propios sentimientos de abandono y miedo hace
54 años, cuando le fui arrebatado y no pudo cogerme, realmente, durante dos semanas. No
lo entiendo del todo, pero la respiración me permitió liberar el poder negativo de dicha
experiencia en mi subconsciente. Vuelvo a no tener palabras para ello, excepto decir que
siento que ha tenido lugar una sanación. En este espacio, el bebé empieza a ser sostenido.

Inicialmente sentí que el componente masculino de la sesión seguía siendo tosco y poco
elaborado, y aunque he recibido algunas nuevas intuiciones, la sanación fue incompleta.
Ahora reconozco una mayor sanación y apertura interior. Esto atañe a la relación con mi
padre, cuya salud ha ido menguando en los meses recientes, así como mi nueva relación,
todavía emergente, con «lo esotérico».

De entrada, la enfermedad de mi padre ha creado una nueva oportunidad para el diálogo en


profundos temas fundamentales sobre el ser humano. Como adulto, mi estrategia para
tratar con esta forma bastante autoritaria de religión y sus pronunciamientos autoritarios
en la vida ha sido compartir cada vez menos de lo que soy con él. Algo basado en parte en el
miedo. La sesión de respiración me ayudó a darme cuenta de que, al no compartir con él lo
que soy, disminuyo a ambos. Estoy comprometido con un contacto más frecuente, más
transparente y con una representación más auténtica de mí mismo con mi padre, con un
espíritu de amor.

En segundo lugar, y algo más difícil de explicar, lo constituye la sanación que está teniendo
lugar acerca de mi relación con lo esotérico. He experimentado esta tendencia con alguna
inquietud, a causa de diversas razones: 1) Siempre he rechazado lo esotérico como algo
incompatible con mi formación científica, 2) No estoy familiarizado con las enseñanzas
esotéricas y mi educación baptista no me ha proporcionado mucho margen para
considerarlas (excepto como «del diablo»), 3) Si existiera una agenda secreta, podría
conducir a la manipulación. He aprendido de usted que todas las enseñanzas esotéricas
(como las de la religión convencional) pueden ser instrumentos de luz y amor o —si
se manipulan mediante el abuso del poder y el ego— de oscuridad. He aprendido a confiar
en mi intuición en este terreno y, al hacerlo, he sido capaz de abrirme a nuevas
exploraciones.

Por lo tanto, para mí, el efecto de la respiración ha sido abrirme emocionalmente,


intelectual mente y espiritualmente. Me ha aportado curación. Estoy seguro de que, si
continúo viviendo y reflexionando sobre dicha experiencia, proseguirá dándome más
sanación. Incluso mientras escribo, siento que otras áreas de mi vida se están abriendo a
las intuiciones que me ha proporcionado la respiración holotrópica. Su idea de que la
experiencia había sido para mí como un «tronco clave» era acertada.

A continuación, sigue un fragmento de una de las sesiones que Janet, una psicóloga de 45
años, experimentó durante su formación en respiración holotrópica, En sus sesiones,
revivió varios episodios traumáticos de su difícil infancia, incluyendo abusos sexuales y
torturas físicas. Dichas sesiones a veces se centraban en su padre, que fue el abusador de
Janet y que también tuvo un papel poco común en su nacimiento como comadrón de su
madre en un parto que se hizo en casa. En este procedimiento, fue guiado por un médico
mediante instrucciones telefónicas.

Janet tuvo algunas de las experiencias más vivas y espectaculares que hemos visto durante
todos los años de nuestra práctica de la respiración holotrópica. Tiene un acceso fácil y
poco frecuente al ámbito transpersonal e incluso sus sesiones biográficas y perinatales se
veían a menudo salpicadas con rico simbolismo arquetípico. A menudo aparecían figuras y
temas de la mitología grecoromana, chamánicas y tántricas; encuentros con distintas
deidades, ordalías complejas, desmembramientos y muerte y renacimiento psicoespiritual.
Durante la formación, se enfrascó profundamente en la astrología y le fascinó la correlación
entre el contenido de sus sesiones y los arquetipos asociados con sus tránsitos planetarios.

La primera experiencia en esta sesión era la de ir corriendo por un prado, similar al. paisaje
donde pasaba mis veranos de niña, pero corriendo ahora como adulto, teniendo la
sensación de que estaba corriendo hacia alguien. Tengo la vaga sensación de un grupo de
mujeres danzando con Dionisos, es muy sexual y pronto se convierte en violenta. Tengo la
impresión de que la danza se convierte en desmembramiento. Mi consciencia se expande
hacia afuera, como si pudiera ver una secuencia de épocas, primero aquella en la que lo
femenino desmembra a lo masculino y luego cuando lo masculino desmembra a lo
femenino, como si el mismo mito se plasmara en la realidad mitologico-histórica con los
papeles invertidos entre géneros.
Veo un caballo negro; corre y suda. Corro hacia él y me monto, sintiendo como si estuviera
cabalgando una energía masculina primitiva. Experimento mi sentido del ser tanto en
fusión con el caballo como, a la vez, separado como mujer humana. Corre hacia una cueva y
me deja. Desciendo por la cueva y tengo la sensación que es el umbral del Hades. Justo
cuando tengo esa sensación, una gran figura masculina parece arrastrarme. Es una figura
esquiva, con forma antropomórfica pero no humana, y posee una intensa y oscura
luminosidad. Su presencia parece una amenaza para la vida. Me doy cuenta de que es
Hades, el dios griego de la Muerte. Corro, para salvar la vida, hacia el fondo de la
cueva, intentando escapar de él hacia la tierra.

Tengo la extraña sensación de que simultáneamente estoy huyendo de él y corriendo hacia


la madre tierra en forma de Perséfone. Sigo corriendo. Cada vez que pienso que estoy
escapando, de repente, y de forma inesperada, aparece ante mí y se ríe sádicamente ante
mis intentos de evadirme de él. Tras proseguir con este patrón —correr para escapar de él
y su repentina aparición— que se repite muchas veces, Hades, de forma amenazante dice:
«No puedes escapar a la Muerte.» Tengo la sensación de ser capturada justo en ese instante
y ser abducida por Hades como Muerte al submundo...

La escena cambia y ahora soy una niña que corre simultáneamente en las dos casas en las
que creció. Es una sensación familiar, pero la experiencia de la sensación es más intensa.
Sigo respirando y siento que mi sí mismo se encoje a la medida de la tierna infancia, a los 7
u 8 años. Me caigo hacia delante y aterrizo de cara en el suelo. Lloro y continúo gateando
intentando escapar de mi padre, que me coge por las caderas y me dice «no hay escape».
Lloro. No hay nadie más en la casa. Es la casa de Main Street, la primera casa de mi infancia.
Tengo la sensación de que alguien tira de mí por el suelo de parquet hacia su gran,
amenazante y oscura presencia. Tiene una erección y empiezo a sentir que me violan. Lo
siento no sólo como si se tratara de un único episodio, sino como múltiples
episodios condensados en una experiencia.

Siento que mi cuerpo es violado de formas múltiples, desde la sodomía a ser atada y violada
vaginalmente, hasta la penetración oral. Empiezo a sentir grandes náuseas y vomito en mi
colchoneta. Intento huir, pero empiezo a sentirme paralizada; pido a mi cuidadora que
sujete mis tobillos para ver si puedo sentir de nuevo. Toda la escena desaparece y mi
cuerpo ahora experimenta una completa falta de sensación. Vuelvo a la respiración, pero no
siento nada. Utilizo el lavabo, regreso y pido a Tav que me ayude. Se que no puedo estar
sola y que he perdido la capacidad de sentir.

Tav me guía a través del proceso; me estiro de espaldas en la colchoneta y la sensación de


dolor surge en mi pecho y garganta. Luego se transforma en una sombra negra y se esconde
invisible en mi corazón. Vuelvo a perder la sensación. Tav me alienta a seguir respirando.
Ahora tengo un recuerdo del intenso dolor tras uno de los episodios más tortuosos de
ataque sexual y abuso por parte de mi padre cuando era más mayor, alrededor de los 11
años. Siento un agudo dolor en la zona de mis genitales por haber sido violentamente
violada, y también el intenso dolor emocional de estar sola. Parece como si el dolor vaya a
matarme y tengo el fuerte deseo de morir para escapar del intenso dolor y de mi padre.
Soy consciente de que dicha sensación del deseo de morir con el fin de escapar al intenso
dolor es un familiar sistema COEX; está asociado con mis tendencias autodestructivas que
en el pasado me llevaron a una serie de intentos de suicidio. Tav me acompaña y sigo
respirando en el dolor. Cuando pasa a mi garganta, la escena cambia y vuelvo a ser la niña
pequeña. Se trata de la primera escena en la que mi padre me estira de las caderas,
introduce su pene erecto en mi garganta y no puedo respirar. Lo mantiene a propósito en
mi garganta y ríe sádicamente.

Le digo a Tav que me ahogo y no puedo respirar; me sigue alentando a que siga. Llevo mi
mano a la garganta y me dice que apriete su mano en su lugar. Cuando tomo su mano,
presionándola sobre mi garganta, la sensación de ahogo y de no ser capaz de respirar se
intensifica. Llega hasta el punto de que siento que quiero morir. No puedo conservar mi
habilidad de experimentarlo, puesto que mi atención mental cambia para ser capaz de
experimentar el fuerte deseo de mi padre de que muera. Sigo respirando en la sensación y
experimento su deseo de muerte como el COEX suicida en que se convierte luego. Estoy
abandonando mi campo corporal de consciencia, superada por la experiencia, y lloro
sobre el hombro de Tav. Al principio lo puedo sostener y luego me aflojo totalmente.

Me vuelve a decir que esté con ello, que lo estoy haciendo muy bien y que siga respirando.
Vuelvo a estirarme y siento el intenso odio de mi padre hacia mí. Lo experimento
simultáneamente en el episodio concreto y a lo largo de mi vida. Quería que mi madre
abortara y me odió todo el tiempo que estuve con él, hasta otro atentado cuando tenía
dieciocho años. Me sentía como la niña pequeña que lo miraba y tenía esta intensa
sensación de no ser capaz de entender por qué me odiaba. De nuevo, a medida que
experimentaba dicha sensación, era simultáneamente consciente del COEX de no
entender por qué no podía tener una relación amorosa con el hombre que amo. Puedo ver
que constituye la experiencia semilla de mi problema con los hombres y grito «por qué, por
qué, por qué» y digo repetidas veces «no entiendo».

Le digo a Tav que no puedo seguir hasta ahogarme. Me sigue alentando a respirar y me
asegura que lo estoy haciendo muy bien. Respiro unas cuantas veces y me siento; mi cabeza
empieza a dar vueltas y me siento muy mareada y finalmente experimento una
desorientación total. Se que Tav está ahí, pero no puedo decir dónde está el suelo. Doy
vueltas en la colchoneta, no sabiendo distinguir arriba de abajo. (Luego cuando le conté la
historia a mi cuidadora, me di cuenta de que debí desmayarme cuando mi padre me estaba
ahogando mortalmente y esta sensación de mareo y desorientación debía representar lo
que significaba volver a respirar).

Mientras caía sobre la colchoneta sentía este increíble empuje de una ola oceánica; estaba
totalmente inmersa en un estado neptuniano oceánico e intoxicado. Luego la sensación se
convirtió en el amor como droga y experimenté hacer el amor simultáneamente con todos
los novios que había tenido; todos los años de sexo y drogas. Volví a experimentar la
progresión desde el uso de drogas y practicar el sexo a ser capaz de tener sexo sin drogas
tras la terapia de estrés post-traumático para los abusos sexuales y luego a volver a utilizar
drogas y sexo de nuevo. Finalmente, conecte con mi experiencia más reciente de hacer el
amor con John y preferir no utilizar drogas. La sensación de amor y la energía erótica era
más intensa, bella y divina cuando no utilizábamos drogas.

Me tomé un respiro y di las gracias a Tav, que seguía sentado conmigo. Sabía que tras flotar
en el estado intoxicado neptuniano-venusiano a través de toda mi historia sexual de
relaciones íntimas, ya había hecho el trabajo duro del día. Bebí un poco de agua, me estiré y
volví a mi respiración. Tuve la experiencia de bailar con Plutón en el campo rodeado de
árboles, era una figura oscura y no antropomórfica. Tenía la consciencia de que era
dionisiaco y mayor que Dionisos, pero simultáneamente el dios. Nuestra danza se volvió
intensa, poderosa, sensual y erótica. Me tiró al suelo y me hizo el amor; nos unimos al suelo,
a la tierra. Tuve la consciencia de la tierra como Dionisos y lo Divino Femenino en un
estado de fecunda unión sexual. Dejé de tener la sensación de mí misma como ser humano,
y de Plutón como Dios, ahora éramos la tierra. Podía sentir la luz del sol penetrando en mi
tierra y experimentar esta intensa sensación de fuerza creativa.

De repente e inesperadamente, me sentí como tierra que daba a luz a un campo de flores y
una voz femenina decía que era Perséfone en forma de primavera. La serie de nacimientos
prosiguió. Una gran sequoia creció rápidamente desde mi centro, luego un ciervo, luego un
arroyo de montaña surgió del suelo y corrió por la ladera. Fluyó hasta el océano y me sentí
como la madre océano penetrada por la luz del sol dando a luz a unos delfines. Esta vez
simultáneamente experimenté que los delfines daban a luz y los sentí correr junto a mi
cuerpo, mientras estaba estirada en la colchoneta. Experimenté el océano neptuniano-
venusiano dando a luz, a los delfines y su presencia junto a mi cuerpo.

El último ejemplo es una sesión de Katia, una enfermera psiquiátrica de 49 años, cuya
resolución de una experiencia traumática de la infancia hemos descrito antes (véase pág.
88 ss,). Katia había experimentado en el pasado una emergencia espiritual relacionada con
el despertar de la kundalini y tenía un Fácil acceso al ámbito transpersonal. Su relato
describe una amplia gama de experiencias espirituales y no contiene material de la
biografía postnatal o el periodo perinatal.

En el día en que hicimos esta sesión de respiración holotrópica, hacía mucho viento; las
ventanas no estaban completamente cerradas y en algunos momentos fuertes ráfagas
entraban en la sala. Mi cuidadora, una bella mujer argentina, estaba preocupada de que
cogiera un constipado y se esforzaba en tenerme tapada. Los dos días precedentes a la
sesión de respiración, la discusión en el grupo giró sobre el tema de la muerte y el
renacimiento, un tema muy cercano y de interés para mí. En el pasado, había
experimentado una emergencia espiritual que adoptó la forma de muerte y
renacimiento psicoespiritual: su total resolución e integración duró unos pocos años.

Me encanta el viento, como cualquier otro fenómeno natural, pero ese día sentí una gran
necesidad de paz y todo el torbellino de algún modo me irritaba y me complicaba las cosas.
Me rendí y acepté que el viento soplaba fuera, pero también en mi interior; pero al inicio de
la sesión no experimenté la necesidad de experimentar profundamente; parecía que toda
esta actividad del viento en el exterior, en cierto sentido, respirara por mí. Me dejé llevar
por la música, dejé que mi mente siguiera las secuencias musicales y empecé a sentir que
mi cuerpo iba siendo moldeado en formas diversas, como si fuera un blando trozo de arcilla
moldeada por las manos de un hábil escultor.

Asumí la forma de flores, árboles, rocas, brillantes cascadas de agua, así como de varios
animales.

Como si estuviera amasada por una proteica ola de impermanencia, empecé a convertirme
en una ardilla, un ciervo corriendo por el bosque y una gran tortuga sumergida en un
hondo mar azul. En el bosque apareció un arquero y observé sorprendida que tenía
exactamente mi aspecto. Me miró, tensó su arco sin dilación, me atravesó el corazón con su
flecha y desapareció. La flecha no me hizo daño; me hizo experimentar que el espacio de mi
corazón se convertía en un túnel eterno a través del cual mi consciencia empezó a viajar a
una velocidad supersónica.

El mercurial juego continuó y me convertí, en un brillante león de las montañas, un gran


saltamontes verde sentado sin moverse sobre una flor, luego en un pequeño colibrí, un
caballo que iniciaba el galope y una montaña cubierta con densos bosques. Estos cambios
de forma producían un gran placer a mi cuerpo. Luego las secuencias empezaron a
acelerarse y la cualidad de la experiencia se volvió cada vez más como el incesante y
perpetuo movimiento de las olas. Me sentí invadida por una sensación de eterna
mutabilidad y la música (no sabía si venía de dentro o de fuera de mí) acompañaba y
sostenía esta danza perpetua de transformación continua.

Me convertí en un océano lleno de peces y formas de plantas acuáticas, un cielo estrellado,


el sol y la luna persiguiéndose en el cielo cada vez más rápidamente, el día y la noche
alternándose a gran velocidad, nubes volando por el aire empujadas por el viento. Vibraba
todo mi ser, el volumen de mi cuerpo se expandió, las partículas de luz que me daban forma
gravitaban sobre luminoso éter. El espacio entre ellas estaba muy ampliado, pero el centro
gravitatorio, centrípedo y centrífugo mantenían cohesión en perfecta sincronía.

Mi sí mismo, testigo de la experiencia, susurraba: «¡No te apegues, deja que suceda, ten
confianza, suelta!» La gran velocidad en la que me transformaba me hacía sentirme
mareada. Entré en un vórtice y de repente me encontré en un estado muy tranquilo y
relajado, ingrávida, lo contrario de mi anterior experiencia. Observe un gran parterre de
brillante hierba verde, llena de flores y con muchos colores, dos cuerpos desnudos, un
hombre y una mujer, juntos estirados en la hierba, conectados en un amo roso abrazo. La
luz en esta dimensión era emitida por los cuerpos y distintos objetos; no venía de fuera.

Estos claros y brillantes cuerpos emitían una agradable luz violeta. Observando la tierna,
amorosa e íntima danza, me sentí invadida por una gran emoción. Mientras observaba la
escena, sentí que a mis espaldas se materializaba un gran Ser. Dije: «Sentí» porque estaba
mirando en la dirección de estos dos seres que hacían el amor, pero en realidad veía y
sentía en todas las direcciones del espacio. Reconocí que el gran Ser, que se materializó de
cintura para arriba, era la bendita figura de Cristo.
Irradiaba tan fuerte atracción y un amor tan grande que quedé totalmente absorta. Me
convertí en una célula de su cuerpo y simultáneamente era todo aquello en lo que me
concentraba. Tuve una sensación de gran paz y plenitud, me vi inundada de amor y tuve la
sensación de que finalmente llegaba a mi hogar (ver pintura 10a). Permanecí con esta
experiencia de unidad hasta el final de la sesión, inmensamente agradecida y conmovida en
lo más profundo de mi alma.

Le preguntamos a Katia cómo sus experiencias en la formación en respiraron holotrópica


influyeron en su condición emocional, su vida personal, y su trabajo profesional. Sigue un
breve resumen que recibimos de ella:

En la primavera de 1997, cuando leí vuestro libro La Tormentosa búsqueda del Ser y decidí
iniciar la formación en respiración holotrópica, estaba reordenando mi mundo interior tras
una emergencia espiritual activada por un largo ayuno y prácticas chamánicas, que había
durado hasta el año 1992. Lo que había experimentado sería considerado patológico por la
psiquiatría convencional; un brote psicótico con ilusiones visuales y auditivas,
alucinaciones y trastornos psicosomáticos. Afortunadamente, gracias a mi profesión, tenía
suficiente experiencia y conocimiento para ser capaz de afrontar esta crisis de
transformación sin volverme loca.

Durante mi emergencia espiritual, experimenté una profunda transformación interior de


proporciones extraordinarias y apocalípticas, pero me dejó aislada y asustada, como una
extraña en este mundo. Estaba conmovida y tenía miedo de hablar de ello con otras
personas. En mis sesiones de respiración holotrópica, fui capaz de aceptar e integrar
totalmente muchas experiencias no-ordinarias de mi crisis espiritual que no se habían
cerrado y conseguir una mayor autoconfianza. El ser capaz de participar en la formación de
respiración holotrópica y tener la oportunidad de compartir mis experiencias con otros que
podían entenderlas, me hizo confiar y me permitió aceptarlas sin reservas y con una
sensación de gratitud. Mi Apocalipsis se transformó en Revelación.

Ahora estoy en paz, reconciliada, emocional mente estable, plena y completa. He logrado
una mayor autoconfianza profesional en mi trabajo de counseling. Antes de la formación —
tal como dice Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras, no quería regresar de
mi viaje interior. Después de mi formación, he regresado totalmente a este mundo; he sido
capaz de llevar amor, paciencia y tolerancia a mis relaciones con otros seres humanos.

Katia
9. El papel de los facilitadores
El número de intervenciones externas en las primeras dos horas de respiración holotrópica
varía. Gran parte del trabajo de los facilitadores se sitúa en el período final de las sesiones.
Entre la segunda y tercera hora de la sesión, revisamos brevemente con los respiradores
que siguen en la habitación. Algunos de ellos pueden haber acabado con sus procesos y
simplemente están descansando o meditando. Otros pueden estar experimentando
síntomas residuales o incluso un impasse: haber quedado «trabados» en un estado físico y
emocional incómodo. Si éste es el caso, les ofrecemos trabajo corporal y todo lo que sea
necesario para llevar la experiencia a una buena resolución.

El momento de esta oferta es importante. La voluntad de los respiradores para cooperar


tiende a disminuir con la cantidad de tiempo que ha pasado de la sesión. Pueden darse
cuenta de que mucha gente ya se ha ido, y creen que han abusado del tiempo o se dan
cuenta de que es la hora de comer o de cenar.

Una vez se detiene la respiración rápida, el material del inconsciente no resuelto también
tiene la tendencia a estar menos disponible para procesar. Cuando el respirador acepta la
oferta, la tarea del facilitador es encontrar maneras de ayudar al respirador a liberar y
expresar las emociones reprimidas y la energía física bloqueada que la respiración lleva
cerca de la superficie.

Los observadores externos que no están familiarizados con Ja respiración holotrópica ven a
los facilitadores llevar a cabo una amplia gama de intervenciones. Lo que los lleva a
conjeturar que los facilitadores utilizan una amplia gama de técnicas específicas que han
aprendido en su formación. Nada más lejos de la verdad. Todo lo que están haciendo los
facilitadores tiene un denominador común y está guiado por un principio básico. Recogen
pistas de los respiradores y cooperan con su inteligencia interior curativa. Simplemente
encuentran el mejor modo de intensificar lo que ya está sucediendo. Lo que refleja la
comprensión de la naturaleza de los síntomas psicosomáticos y emocionales y la
estrategia terapéutica que ha surgido del estudio de los estados de consciencia
holotrópicos.

Los psiquiatras convencionales tienen la tendencia a centrarse en los síntomas como


blanco principal de su interés y sus intervenciones. Esto va a menudo tan lejos, que la
presencia de síntomas se considera un trastorno en sí mismo. La intensidad de los síntomas
se utiliza como medida de la gravedad de un problema y se ejerce un gran esfuerzo para
encontrar modos eficaces de aliviarlos o suprimirlos. Aunque está claro que este enfoque
no resuelve las causas subyacentes, esta estrategia «alopática» se conoce a menudo como
«terapia».

La psiquiatría comparte el uso del tratamiento de los síntomas con la medicina somática.
Sin embargo, en el tratamiento de las enfermedades físicas se consideraría una mala
práctica limitar el enfoque a suprimir los síntomas. La terapia sintomática se utiliza
primariamente para hacer que el paciente esté más cómodo y es indicada en dos
situaciones: 1. Como complemento a la terapia que enfoca la causa de la enfermedad, y 2.
En el caso de enfermedades incurables, en la que no hay posibilidad de una terapia. Desde
esta perspectiva, limitarla terapia psiquiátrica a la supresión de los síntomas equivale a
tratarlos como si fueran incurables.

La diferencia entre los tratamientos causales y sintomáticos pueden ilustrarse por el


siguiente experimento mental. Imaginémonos que estamos conduelen do un coche. No
sabemos mucho de mecánica, pero sabemos que la aparición de una luz roja sobre el panel
de control significa problemas. De repente aparece una luz roja frente a nosotros; aunque
no lo sepamos, indica que nos estamos quedando sin aceite. Llevamos el coche al garaje
para consultar con un mecánico. El mecánico observa el panel y dice: «¿Luz roja? ¡No hay
problema!» Arranca el cable que va a la bombilla eléctrica; la luz roja desaparece, y nos
devuelve a la carretera.

La persona que «resuelve» el problema de esta forma no sería el experto cuya ayuda
necesitamos. Necesitamos a alguien que intervenga de tal modo que no haya razón para
que aparezca la señal de advertencia, no alguien que haga imposible su apariencia sin
afrontar el problema subyacente. El paralelismo entre esta situación y el limitar la terapia
de los trastornos emocionales y psicosomáticos a la supresión farmacológica de los
síntomas es evidente. Aun así, gran parte del tratamiento psiquiátrico rutinario hace
exactamente esto.

La investigación de los estados holotrópicos de consciencia ha desvelado una importante


alternativa. Ha mostrado que los síntomas son algo más que una gran inconveniencia en la
vida del paciente. Representan la manifestación del impulso de autocuración del organismo
que está intentando liberarse de recuerdos traumáticos y otro material que nos trastorna
desde los ámbitos biográficos, perinatales y transpersonales del inconsciente. Cuando nos
damos cuenta, se vuelve evidente que los síntomas deben ser alentados a aflorar y llevarse
a la plena expresión en lugar de suprimirse. Esta comprensión de la función de los síntomas
y la terapia estratégica asociada caracteriza un sistema alternativo de medicina conocido
como homeopatía. Fue desarrollado en la primera mitad del siglo XIX por el doctor alemán
Samuel Hahnemann (Vithoulkas, 1980).

La homeopatía posee una amplia gama de remedios de origen mineral, vegetal y animal
cuyos efectos se han probado en individuos sanos en un proceso conocido como «pruebas».
Cuando un terapeuta homeopático ve a un cliente, escoge un remedio cuyos efectos casen
mejor con los síntomas del cliente. Su sanación sucede por medio de la intensificación
temporal de los síntomas. El estado holotrópico de consciencia funciona como un remedio
homeopático universal. Intenta intensificar todo síntoma preexistente (que es
originalmente funcional o psicogénico y no orgánico), en lugar de intensificar un núcleo
específico de síntomas como en el caso de los remedios homeopáticos tradicionales.
También lleva a que se manifiesten anteriores síntomas latentes y los hace disponibles para
poder ser procesados o elaborados.
Un aspecto de la homeopatía que la hace particularmente cuestionable y sospechosa a los
ojos de los médicos tradicionales es el hecho de que los homeópatas someten sus remedios
a una serie de1 diluciones asociadas a una agitación vigorosa antes de administrarlos a sus
clientes. Este proceso se sigue hasta que no quedan moléculas de sustancia activa en la
solución. Los homeópatas afirman que es la impresión energética de la sustancia y no la
sustancia como tal la que posee un efecto terapéutico. El trabajo con los estados
holotrópicos utiliza la comprensión homeopática de los síntomas, pero no presenta ningún
gran desafío teórico, puesto que no incluye ninguna sustancia química.

Un síntoma psicogénico indica que, a causa del debilitamiento local de los mecanismos de
defensa, ha surgido material inconsciente importante y puede ser experimentado
conscientemente, pero no hasta el grado de ser descargado y resuelto energéticamente. La
amplia gama de intervenciones que los facilitadores en la respiración holotrópica utilizan
¡rosee por tanto un denominador común; constituye el esfuerzo por intensificar los
síntomas existentes y llevar el material subyacente a la plena expresión.

El facilitador pide al participante que centre su consciencia en el área donde haya un


problema y que haga lo necesario para intensificar la experiencia de éste. Luego los
facilitadores utilizan una intervención externa que intensifica más las sensaciones físicas y
los sentimientos emocionales implicados. El siguiente paso es alentar al respirador que
preste una atención concreta a las sensaciones y sentimientos intensificados en el área
problemática y descubra cuál es la respuesta natural de su cuerpo a esta situación. Una vez
la naturaleza de la reacción espontánea se vuelve clara, es importante alentar la plena
expresión de todos los movimientos físicos, sonidos y emociones que constituyen
esta respuesta, sin censurar nada, sin juicios y sin esfuerzos de retirarse o cambiar la
reacción espontánea. Luego este proceso prosigue hasta que el facilitador y el respirador
alcanzan un acuerdo acerca de que el problema ha sido resuelto adecuadamente.

Una vez el esfuerzo combinado del facilitador y del respirador lleva la sesión hasta un
cierre exitoso, es posible ayudar a la integración de la experiencia por medios más sutiles.
Cuando la experiencia incluye regresiones a edades tempranas o al período perinatal, el
contacto físico sustentador y consolador puede ser muy importante y significativo. Tras un
intenso trabajo físico corporal, un buen masaje puede ser un complemento útil, ya sea su
propósito rebinar la limpieza de tensiones residuales o sólo ser un efecto relajante general.
Esta parte del trabajo puede relegarse a los cuidadores, que pueden hacer un buen trabajo
a pesar del hecho que no hayan tenido una formación específica y, en muchos casos,
no hayan hecho nada de este tipo en el pasado. El respirador y el cuidador alcanzan un
mutuo acuerdo de cuándo ha llegado el momento para que el respirador abandone la sala
—dependiendo de lo larga que haya sido la sesión— y vaya a la sala de los marídalas o al
comedor para comer o cenar.

El ser testigos de las expresiones emocionales y los comportamientos intensos de los


respiradores puede tener un profundo impacto en los cuidadores. Parte del papel de los
facilitadores es vigilar no sólo lo que está sucediendo con los respiradores, sino también las
reacciones de los cuidadores, y ofrecerles apoyo si ello fuera necesario. No es infrecuente
que el efecto de la atmósfera de la sala sea tan fuerte que desencadene en algunos
cuidadores su propio proceso y sean incapaces de sostener a sus respiradores. Los
facilitadores deben arreglar una situación que proporcione un apoyo adecuado tanto al
respirador como al primer cuidador. Teniendo esto presente, es importante tener un
número suficiente de facilitadores y estudiantes aprendices para cubrir estos
acontecimientos inesperados.

Como hemos dicho antes, toda intervención de los facilitadores puede remontarse a un
único principio: ayudar a los respiradores a intensificar las sensaciones y sentimientos que
ya tienen y facilitar la expresión de las emociones y energías físicas subyacentes y
bloqueadas. Sin embargo, existe un grupo de situaciones y problemas que suele
presentarse en las sesiones, en las que ciertas estrategias para intensificar los síntomas han
demostrado ser particularmente útiles. Manejar dichas situaciones exigen una formación
especial y tal vez sería demasiado técnico para los lectores sin una previa experiencia
en respiración holotrópica analizarlas en este contexto. Hemos relegado el análisis de estas
estrategias al apéndice 1 de este libro.
10. El dibujo del ni and al a y los grupos de
procesamiento
Cuando el respirador completa sus sesiones y regresa al estado ordinario de consciencia,
sus cuidadores lo acompañan a la sala de los mandalas. Esta sala está equipada con una
gran variedad de elementos para crear arte, como pinturas al pastel, rotuladores y
acuarelas, así como grandes cuadernos de dibujo. En las hojas de papel hay dibujos a lápiz
de círculos del diámetro de un plato. Estos círculos, prácticamente invisibles, están ahí para
ayudar al respirador a centrarse en su experiencia y expresarla de un modo conciso. Sin
embargo, acentuamos que deben ignorar totalmente el círculo y alargar sus dibujos hasta el
borde de la hoja si así lo desean.

Las instrucciones para los respiradores son las de sentarse, meditar sobre su experiencia y
luego encontrar un modo de expresar lo que les ha sucedido durante la sesión. Los
mandalas se utilizan posteriormente en el grupo de procesamiento o elaboración como un
complemento visual {cerebro-derecho) al relato verbal de los participantes a la hora de
describir sus experiencias en las sesiones de respiración holotrópica. No existen guías
específicas para el dibujo de los mandalas. Algunas personas prefieren combinaciones
informes de color que capturen la atmósfera general o el tono emocional de sus sesiones,
otros construyen mandalas geométricos o hacen dibujos y pinturas figurativas.
Estos últimos pueden plasmar visiones específicas que han aflorado durante la sesión o se
agrupan en secuencias y fases completas del viaje interior. Algunos respiradores deciden
documentar una única sesión con varios mandalas representando diferentes segmentos o
aspectos. En unas pocas ocasiones, el respirador no tiene ni idea de lo que va a pintar y
produce un dibujo automático.

Enfrentados a un papel en blanco, a veces por primera vez en años, algunos participantes
pueden entrar en pánico. De niños pueden haber tenido una experiencia traumática con sus
profesores de dibujo, o de arte, o se sienten, por alguna razón, artísticamente poco hábiles.
Enfocamos este problema común durante la preparación para la sesión y tranquilizamos al
grupo acerca de que en el trabajo de mandala no hay correcto ni incorrecto, no se trata de
un concurso de pintura o de una clase de arte. Lo importante es el contenido psicológico, no
la destreza artística con el que se plasma. A menudo la calidad del mandala sorprende no
sólo a los miembros del grupo, sino también a la persona que lo ha creado. Es como si la
fuerza emocional del material inconsciente dirigiera el proceso artístico, utilizara al
respirador como canal y encontrara su propia expresión. A veces, hemos visto ejemplos en
los que la experiencia de la respiración realmente revela y libera un talento artístico
genuino que ha estado latente en el inconsciente de la persona o que fue activamente
reprimido por alguna experiencia traumática de la niñez.

Hace unos veinte años, vimos un ejemplo extremo de este repentino despertar artístico en
Al ice, que participaba en un taller residencial que realizábamos en un centro cerca de
Brisbane, Australia.
Durante la sesión de respiración holotrópica, Alicia revivió una serie de episodios de la
infancia en la que los adultos se reían de sus torpes creaciones artísticas. Aunque se reían,
puesto que encontraban los dibujos muy divertidos, Alice percibía su reacción como
ridículo y se sentía muy avergonzada y herida. En los años posteriores, se volvió muy
tímida e inhibida, y lo pasaba muy mal, y lo pasaba muy mal en las clases de dibujo de la
escuela. Mientras revivía estos recuerdos de la infancia en su sesión de respiración,
experimentó una rica gama de emociones que iban de la vergüenza a sentimientos de
ser herida hasta llegar a ira intensa, y fue capaz de expresarlos totalmente. Tras una larga
lucha, Alice alcanzó una sensación de resolución de sus recuerdos traumáticos y, para su
sorpresa, pintó dos mandalas poderosos y artísticamente bellos. A la mañana siguiente,
cuando entramos en la sala de respiración, la encontramos sentada en medio de ella,
rodeada de gran número de sorprendentes mandalas que cubrían todo el espacio
disponible. Resultó que no había dormido y había continuado pintando con una febril
pasión y a un ritmo frenético hasta el amanecer. En los años siguientes, la pintura se
convirtió en una parte muy importante de su vida.

Un terapeuta entrenado en el análisis freudiano esperaría que fuera posible entender los
mandalas utilizando el mismo enfoque que los psicoanalistas emplean para descifrar el
simbolismo de los sueños o los síntomas neuróticos. Intentará relacionar su contenido con
acontecimientos de la vida del respirador: su infancia, niñez y vida posterior. Este enfoque
refleja la creencia de Freud de que los procesos de la psique muestran un estricto
determinismo lineal y son producto de la historia individual postnatal. Aunque esto es a
veces verdadero, hasta cierto punto, hemos visto a menudo ejemplos en los que el marídala
no puede entenderse totalmente como producto del pasado del individuo.

Ha sucedido con frecuencia que los mandalas no plasman cosas sucedidas en las sesiones,
sino que anticipan temas de sesiones futuras. Esto está de acuerdo con la idea de C. G. Jung
de que los productos de la psique no pueden explicarse necesariamente en su totalidad a
partir de acontecimientos históricamente anteriores. En muchos casos, no sólo tienen un
aspecto retrospectivo, sino también prospectivo o predictivo. El Sí Mismo, tal como Jung
denominaba a un aspecto superior y autónomo de la psique humana conectada con el
inconsciente colectivo, tiene ciertos planes para el individuo implicado y proporciona guía
hacia una meta que permanece oculta hasta ser alcanzada. Jung denominaba a este
movimiento de la psique el —proceso de individuación. En consecuencia, la explicación
para ciertos aspectos de los mandalas está en el futuro. Los mandabas no están
simplemente determinados históricamente, sino que son también el producto de un
proceso que puede considerarse Ideológico o finalista. Este principio se parece a lo que en
la teoría del caos denominan atractor fuerte.

Esta es una de las razones por las que pedimos a los participantes que conserven los
mandalas, incluso si no están satisfechos con ellos o no los entienden. Muy a menudo varias
formas de enfoques introspectivos, como el análisis de los sueños de las noches siguientes,
nuevas sesiones de respiración holotrópica, el juego en la arena junguiano, la meditación o
la práctica gestalt, pueden aportar importantes visiones profundas sobre los mandalas que
no estaban disponibles en el momento en que fueron creados. Al final de nuestros talleres
de un mes en el Instituto Esalen y de nuestra formación en respiración holotrópica, damos
tiempo a nuestros participantes para que expongan sus mandalas y compartan con el grupo
el proceso por el que han pasado durante el tiempo en que hemos permanecido juntos. Es
extraordinario ver cómo una serie de mandalas de sesiones de respiración
consecutivas expuestos con un orden cronológico pueden a menudo proporcionar una
imagen clara e instantánea del proceso de transformación interior por el que pasa la
persona. Si lo comparamos, lleva mucho más tiempo describirlo con palabras.

La mayoría de los cuidadores decide permanecer con la persona con la que ha trabajado,
incluso cuando ésta ha regresado a un estado ordinario de consciencia. Algunos de los
cuidadores no sólo observan a los respiradores pintar los mandalas, sino que deciden
sumarse y crear ellos mismos mandalas, relacionados con las experiencias que ellos
mismos han tenido mientras asistían a sus parejas. Es notable cómo a menudo dichos
mandalas reflejan paralelamente las experiencias de los respiradores u ofrecen intuiciones
profundas sobre el proceso del respirador.

Una interesante alternativa al dibujo de los marídalas que acabamos de describir la


constituye el proceso desarrollado, practicado y enseñado por la pintora francesa Michelle
Cassaoux. Michel le desarrolló por primera vez este enfoque en París en su trabajo con
niños y luego lo utilizó como forma de afrontar sus propias dificultades y tormentosas
experiencias del despertar de la Kundalini. Tras trasladarse a California, denominó su
proceso la Experiencia Pintada y empezó a enseñarlo con su entonces esposo Steward
Cubley en clases y talleres. Describen su trabajo en su libro Life, Paint, and Passion:
Reclaming the Magic of Spontaneous Expresión (Cassaoux y Cubley, 1995).

Michelle utilizaba grandes hojas de papel estiradas sobre paneles verticales y alentaba a
sus alumnos a pintar no sólo con pinceles, sino también con las manos y dedos. Les
enseñaba cómo alcanzar las energías más profundas de la creación y a utilizar la pintura
como herramienta para el autodescubrimiento y para explorar las dimensiones espirituales
del proceso creativo. De forma ideal, la pintura debe ser absolutamente espontánea, sin
ninguna idea preconcebida sobre la forma o el contenido. Por esta razón, la Experiencia
Pintada de Michelle constituye un complemento ideal a la respiración holotrópica, que
utiliza los mismos principios de autoexploración: estar presente en el momento con la
«mente del principiante» y permitir que el material inconsciente aflore sin censuras o sin
cambiar nada. En algunos casos, combinamos nuestra formación en respiración holotrópica
con Michelle y hemos experimentado lo compatibles que son ambos enfoques.

Otra alternativa interesante al dibujo de mandalas es el método «Soul Collage»


desarrollado por Seena B. Frost (Frost, 2001). La mayoría de los participantes en los
talleres de respiración holotrópica, la formación y la terapia experimentan bloqueos
psicológicos cuando se enfrentan con la tarea de dibujar o pintar. Como hemos mencionado
interiormente, esto normalmente tiene sus raíces en algunas experiencias traumáticas que
han tenido en la infancia con sus padres, maestros y compañeros en las clases de arte o
dibujo; en ocasiones es su baja autoestima en general la que les hace dudar de
sus capacidades. «Soul Collage» ayuda a estas personas a superar sus bloqueos y
resistencias emocionales; se trata de un proceso creativo al alcance de cualquiera puesto
que utilizan pinturas fotográficas que ya existen.

En lugar de utensilios para dibujar o pintar, los participantes reciben una rica selección de
revistas ilustradas, catálogos, calendarios, tarjetas de felicitación y postales. Pueden
también traer sus fotografías personales del álbum familiar o fotografías de personas,
animales y paisajes que ellos mismos han escogido. Utilizando tijeras, cortan los trozos de
estas fotos que les parecen adecuados para plasmar su experiencia; los ponen juntos y los
encolan en gruesos trozos de papel. Si participan en grupos que continúan, pueden acabar
finalmente con un conjunto de cartas, que tienen un profundo significado personal para
ellos. Pueden llevar estas cartas a casa de un amigo, a sesiones de terapia individual
o grupos de apoyo, o utilizarlas como decoración en su casa.

Otra alternativa interesante o complemento al dibujo de mandalas es la escultura con


arcilla o con distintos materiales de modelar. Introdujimos dicho método cuando tuvimos
un grupo de participantes ciegos que no podía dibujar mandalas. Fue interesante ver que
algunos de los otros participantes preferían utilizar este medio cuando estaba disponible, o
combinando de un modo creativo el dibujo de mandalas con la escultura o con distintos
objetos materiales (trozos de cerámica, plumas, trozos de madera, hojas, conchas, etc.).

Más tarde, a lo largo del día, generalmente tras una pausa para el té o la cena, los
respiradores traían sus mandalas, collages y esculturas a la sesión de procesamiento o
elaboración, donde hablaban sobre sus experiencias. Los facilitadores que dirigían el grupo
alentaban la máxima apertura y honestidad a la hora de compartir las experiencias, una vez
que el grupo acordara que cualquier revelación personal sería estrictamente confidencial y
quedaría en el círculo. La voluntad de los participantes de revelar el contenido de sus
sesiones, incluyendo distintos detalles íntimos, lleva a la vinculación y al desarrollo
de confianza en el grupo. Hace más hondo, intensifica y acelera el proceso terapéutico.

En contraposición a la práctica de la mayoría de las escuelas terapéuticas, los facilitadores


se abstienen de interpretar las experiencias de los participantes. La razón de ello es la falta
de acuerdo, en relación a la dinámica de la psique, entre los enfoques existentes. Ya hemos
analizado antes que bajo dichas circunstancias cualquier interpretación es cuestionable y
arbitraria. Otra razón para alejarse de las interpretaciones es el hecho de que los
contenidos psicológicos a menudo están muy determinados y significativamente
relacionados con distintos niveles de la psique. Ofrecer una explicación o interpretación
supuestamente definitiva tiene el peligro de congelar el proceso e interferir con el progreso
terapéutico.

Una alternativa más productiva es hacer preguntas que ayuden a conseguir mayor
información desde la perspectiva del miembro del grupo que, teniendo experiencia, es el
definitivo experto teniendo en cuenta dicha experiencia. Cuando tenemos paciencia y
resistimos la tentación de compartir nuestras impresiones e intuiciones, los participantes,
muy a menudo, descubren que sus propias explicaciones son las que mejor reflejan sus
experiencias. A veces puede ser muy útil compartir nuestras observaciones del pasado
relacionadas con experiencias similares o señalar las conexiones con experiencias de
otros miembros del grupo. Cuando las experiencias contienen material arquetípico, utilizar
el método de C. G. Jung de amplificación —señalar paralelismos entre una experiencia
particular y motivos mitológicos similares de distintas culturas— o consultar un buen
diccionario de símbolos puede resultar muy útil. Sin embargo, los facilitadores subrayarán
que cualquier comentario o amplificación que ofrezcan son sugestiones provisionales. Se
invita a los participantes a que recojan aquello que les parezca útil y a que abandonen el
resto.

La elaboración en el grupo no debe limitarse necesariamente a relatos verbales y


descripción de los mandalas; puede complementarse muy eficazmente con distintos
enfoques experienciales. A veces, los respiradores pueden ser alentados a expresar de
forma psicodramática distintos elementos de sus sesiones o de sus mandabas. Cuando
parezca apropiado, podemos sugerir que asuman la identidad de distintos protagonistas de
sus experiencias —una persona de un recuerdo de una vida pasada, animales reales o
animales de poder y figuras arquetípicas— y encarnarlos en una danza expresiva,
una pantomima o una imitación. En sus actuaciones, el grupo puede apoyarlos con
percusión, cascabeles y vocalizaciones improvisadas.

En otros momentos, el grupo puede proporcionar una profunda experiencia correctiva a los
respiradores, que en sus sesiones han revivido recuerdos que han producido un gran alivio
a sensaciones de estrangulación, ostracismo, soledad y no pertenencia. Los respiradores a
menudo se encuentran con episodios de rechazo y abuso emocional por parte de sus
padres, compañeros de colegio y la sociedad en su conjunto. La sensación de no
pertenencia también tiende a producirse en personas nacidas en matrimonios interraciales
o que han sido educadas por padres afiliados a distintas iglesias que están rígidamente
comprometidos con sus respectivos credos. Profundas raíces de sentimientos
de aislamiento social y abandono pueden remontarse muy a menudo a la falta de contacto
humano en el primer período postnatal.

Una actitud amorosa, de apoyo y de respaldo de los compañeros expresada mediante


palabras, el tacto y los abrazos puede ir muy lejos a la hora de proporcionar una
experiencia correctiva para los respiradores que están totalmente abiertos a resultas de
sus sesiones de respiración. En muy pocos casos, hemos llevado a cabo un método muy
eficaz de sanar estas heridas emocionales antiguas y actuales. Pedimos al respirador que se
estire en el suelo en medio de la sala, la cara hacia arriba. El resto del grupo rodea al
individuo y lo levanta utilizando antebrazos y palmas de las manos. Luego el
grupo suavemente mece al individuo de un lado a otro, acompañándolo de sonidos
tranquilizadores. A lo largo de los años, un sonido OM producido de forma colectiva,
mantenido por un largo período de tiempo, parece ser la elección favorita; a menudo
emerge espontáneamente del grupo sin ninguna programación o incitación. El poder
sanador de este ejercicio debe verse o experimentase personalmente para ser creído.

En algunos casos, los respiradores siguen en proceso cuando se inicia el grupo de


compartir. Es importante contar con suficientes facilitadores para que alguien pueda estar
con estas personas hasta que completen el proceso. Otros respiradores pueden haber
acabado, pero no estar listos para participar en el grupo de compartir. Hemos comprobado
que es útil llevar estos participantes al grupo y proporcionarles una colchoneta fuera del
círculo donde se comparte. De este modo son incluidos en el grupo, pero pueden escoger el
grado en el que son capaces de participar y compartir. Si algunas personas deciden no
hablar en el grupo, es básico que el facilitador hable brevemente con ellas tras la sesión de
procesamiento para ver cuál es su condición y comprobar si necesitan ayuda.

La lista de pautas descritas en el capítulo A se aplica totalmente cuando llevamos a cabo


respiración holotrópica en talleres de introducción. Cuando el formato implica repetidas
sesiones, como es el caso en grupos en curso que se reúnen con regularidad en intervalos
concretos, en la formación para facilitadores de respiración holotrópica, o en seminarios de
un mes de duración, la selección de participantes, la preparación teórica y las instrucciones
prácticas sólo se hacen generalmente al principio. En grupos abiertos, la información
necesaria se imparte a los nuevos en sesiones individuales privadas.

Una alternativa es proporcionar la información teórica necesaria y las instrucciones


prácticas en forma de cintas de video y programar una sesión posterior en la que
responderemos cualquier pregunta que las cintas haya sugerido. Las grabaciones que
cubren este material se pueden encontrar en Grof Transpersonal Training
([Link]). La preparación teórica para la respiración holotrópica es el tema de un
DVD titulado Healing Potential of Non-Ordinary States of Consciousness: A
Conversation voith Stanislav Grof. Aspectos prácticos a la hora de dirigir sesiones de
respiración holotrópica se exploran en el DVD titulado Holotropic Breathvoork: A
Conversation voith Christina and Stanislav Grof.

Llegados a este punto, nos gustaría volver a expresar unas palabras de advertencia: estas
cintas están destinadas a proporcionar a los recién llegados información básica sobre la
respiración holotrópica antes de que participen en sesiones supervisadas por facilitadores
formados. No representan una preparación adecuada para la autoexperimentación con la
respiración holotrópica, ni por supuesto, para dirigir sesiones con otras personas. El
trabajo con los estados holotrópicos es muy poderosos y puede abrir profundos niveles de
la psique inconsciente. El manejo de las experiencias que se presentan exige un saber
adecuado y habilidades terapéuticas. Un prerrequisito necesario para llevar a cabo este
trabajo con riesgos mínimos y máximos beneficios lo constituye la formación intensiva que
combina el estudio teórico con repetidas sesiones personales bajo una guía experta.
Información acerca de dicha formación puede también hallarse en la página web de la GTT
([Link]).

Cuando se conducen sesiones de respiración holotrópica en formato individual, parte de la


información anterior no se aplica o debe ser modificada. La preparación teórica y práctica,
así como la elaboración de las experiencias, se realizan en sesiones privadas. El contexto
para la respiración es un despacho o una habitación privada y la persona que dirige las
sesiones combina el papel de facilitador formado con el de cuidador y vigilante básico. Lo
Optimo sería que, una segunda persona —una colega o un aprendiz — colaborara en el
proceso. Es algo muy recomendable si utilizamos el contacto físico de apoyo en estas
sesiones privadas. Mientras que este enfoque no presenta problemas en situaciones
de grupo en las que observadores externos funcionan como garantía importante, no
recomendamos practicarlo a puerta cerrada cara a cara con una persona.

Nos gustaría acabar este capítulo dirigiendo a los lectores a una serie de libros de Kylea
Taylor que representan un complemento muy útil al presente volumen. El primero, The
Breath'work Experience: Exploratwn and Healing in Non—Ordinary States of
Consciousness (Taylo r, 1994) es un libro muy conciso e informativo sobre la respiración
bol o trópica. El segundo, titulado The Ethics of Carrag: Hon oringi he Web of Life in Our
Professional Healing Relationships y con un prólogo de JacK Kornfield (Taylor 1995) es una
exploración de temas éticos relacionados con el sexo, el poder, el dinero y la espiritualidad
que los terapeutas encuentran en su trabajo con sus dientes. El tercer libro de Kylea,
The Holotropic Breath'work Facilitators Manual (Taylor., 1991) es un tesoro de
información práctica para los facilitadores que han completado su formación GTT y
planean dirigir sus propios talleres. Finalmente, Exploring Holotropic Breath'work:
Selected Articles from a decade of lnner Door (Taylor, Ed. 2004) es una amplia selección de
artículos aparecidos en Thelnner Door, un boletín de la comunidad de respiradores. Cubren
una amplia gama de temas personales y profesionales que emergen de la respiración
holotrópica.

CAPÍTULO 5
Integración de la experiencia de
respiración y el trabajo posterior
Las sesiones de respiración holotrópica pueden abrir la psique a un nivel muy profundo y
transformar radicalmente la relación entre la dinámica del inconsciente y la consciencia. El
resultado final de la sesión no depende de cómo mucho material traumático haya sido
llevado a la consciencia y procesado, sino de lo bien que la experiencia haya sido
completada e integrada. Por lo tanto, los facilitadores necesitan permanecer con los que
respiran tanto tiempo como sea necesario para ayudarlos a alcanzar un resultado exitoso.
En este capítulo, nos centraremos sobre lo que hay que hacer antes, durante y después de
la sesión para que la respiración holotrópica resulte segura, productiva y gratificante.
Debatiremos sobre cómo crear condiciones para una integración óptima y cómo ayudar
a los participantes en su transición desde el taller a la vida cotidiana. En la siguiente
sección, examinaremos brevemente otros distintos enfoques a la autoexploración
compatibles con la respiración holotrópica y que han sido utilizados ocasionalmente por
algunos practicantes como complemento.
1. Crear condiciones para una integración óptima
Los primeros pasos hacia una integración exitosa se realizan durante el período de
preparación antes de que empiece el trabajo experiencial. Es importante informar a los que
van a respirar que una condición necesaria para una sesión exitosa es que mantengan su
atención en el proceso interior, que se rindan plenamente a la experiencia y expresen sin
ningún tipo de juicio las emociones y energías físicas que emerjan en la sesión. También
haremos hincapié en que, tanto como sea posible, los participantes suspendan el análisis
racional y confíen en su inteligencia interior de curación y orientación más que en su
intelecto.

Durante las sesiones, los facilitadores pueden ayudar a los respiradores que se muestren
reacios a continuar y deseen terminar la sesión tranquilizandolos y animándolos a
permanecer en una posición reclinada, manteniendo los ojos cerrados o cubiertos con
viseras, y a que sigan respirando a un ritmo más rápido. Si fuera necesario, los facilitadores
pueden permanecer con los respiradores reacios durante un rato, cogerles la mano u
ofrecerles alguna otra clase de ayuda.

A toda costa, trataremos de evitar el cierre de la sesión en el momento en que el respirador


está todavía enfrentándose a experiencias difíciles porque ello llevaría a una pobre
resolución del material inconsciente y a períodos post-sesión desagradables.

La condición emocional y física de los respiradores, por regla general, está básicamente
determinada por cómo se sienten cuando terminan la sesión. Los facilitadores tienen que
hablar brevemente con todos los respiradores antes de que abandonen la habitación, y
averiguar cómo se sienten. Lo ideal sería que, después de sus sesiones, los respiradores se
sintieran faltos de dolor y de cualquier otra forma de angustia física, y en un estado
emocionalmente confortable. Si ese no fuera el caso, los facilitadores deberán ofrecerles
trabajo físico y permanecer con ellos hasta que la experiencia se complete
satisfactoriamente.
2. Facilitar la transición a la vida cotidiana
La participación en un grupo de respiración holotrópica, aunque sólo se trate de una breve
estancia en un taller de iniciación de fin de semana, tiende a crear un clima
extraordinariamente emocional e intelectual que tiende a apartar a los participantes de la
cultura en general, de una forma no distinta de los ritos de paso de las culturas nativas. Sin
embargo, en los ritos de paso esta separación es temporal y, al final, las experiencias no
ordinarias ele los iniciados validan la cosmovisión espiritualmente bien fundada de su
cultura y crean un vínculo más estrecho entre los iniciados y el resto de la tribu.

Sin embargo, éste no es el caso en talleres de respiración holotrópica llevados a cabo en las
sociedades tecnológicas; de hecho, la situación es exactamente la opuesta. Aquí a los
participantes se les introduce a una comprensión de la psique y del universo radicalmente
diferente de la cosmovisión creada por la ciencia materialista, que domina la civilización
industrial. La nueva perspectiva que emerge del trabajo con los estados holotrópicos de
consciencia es ajena tanto a los occidentales ateos como a los seguidores de muchas
religiones organizadas. En los grupos de respiración holotrópica, esta nueva visión de la
realidad no sólo se transmite intelectualmente, sino que también queda validada por
las profundas experiencias personales de los participantes.

La idea de un Dios que se encuentra al exterior de la creación y que puede ser alcanzado
sólo por mediación de la jerarquía de la iglesia es reemplazada por el concepto de una
inteligencia cósmica que ha creado el universo y que impregna todas sus partes. Es el «Más
Allá Dentro De», lo divino que puede ser encontrado dentro de cada uno de nosotros
puesto que somos, en última instancia, idénticos a él. El mundo de los objetos y seres
separados es una ilusión; en lo subyacente es un campo unificado, una matriz cósmica, que
conecta todo lo que existe. Cada ser humano representa un microcosmos que contiene la
información sobre el macrocosmos y, en cierto sentido, es acorde e idéntico a él (como
fuera, dentro, como arriba, ahajo de los sistemas espirituales esotéricos).

El mundo material accesible a nuestros sentidos y sus distintas extensiones no es la única


realidad. Existen esferas de existencias que están ocultas para nosotros mientras
permanecemos en el estado ordinario de consciencia. Albergan seres y reinos arquetípicos,
que forman e informan el mundo de la materia. La posibilidad o incluso la plausibilidad de
la reencarnación, el karma y la supervivencia de la consciencia después de la muerte no es
una materia de creencia, sino una conclusión basada sobre la existencia de experiencias
muy intensas y convincentes de recuerdos de vida pasada encontradas en los estados
holotrópicos.

De este modo, la autoexploración utilizando los estados holotrópicos tiende a crear una
clara subcultura que acepta, o incluso toma por ciertas, unas realidades que una persona
media de nuestra cultura encontraría increíbles o incluso locas. Esto es particularmente
cierto si un grupo ha compartido experiencias holotrópicas durante un largo período de
tiempo, por ejemplo, en un taller de un mes de duración, en nuestro entrenamiento para
facilitadores, o en un grupo en curso, que se reúne a intervalos regulares durante cierto
número de meses.

Esta cosmovisión recién descubierta no es irracional, estrafalaria o idiosincrásica de los


respiradores individuales. Es transracional en el sentido que incluye y trasciende la razón.
Sus principios esenciales se descubren de manera independiente por la mayoría de los
individuos involucrados en esta forma de autoexploración. En su totalidad, esta perspectiva
de la existencia muestra una gran similitud con las ideas encontradas en las grandes
filosofías espirituales de Oriente y en las tradiciones místicas del mundo —la filosofía
perenne de Aldous Huxley (Huxley 1945). Las experiencias holotrópicas también iluminan
y validan a menudo ciertas creencias sostenidas por las tradiciones chamánicas y las
culturas nativas en general.

Muchos de nosotros que han descubierto la comprensión de la psique y del universo


descrita arriba, encuentran muy interesante y alentador que esta perspectiva, aunque
incompatible con el pensamiento newtoniano-cartesiano del siglo XVII de la ciencia
monista materialista, se ve apoyada y validada por muchas vías del nuevo paradigma
emergente, tales como la física cuántica-relativista, la holografía óptica y el pensamiento
holonómico, la nueva biología, la teoría de sistemas y otros campos (Capta 1975, Pribram
1971, Bohm 1980, Sheklrake 1981, Laszlo 1993 y 2004).

Nuestra experiencia ha sido que algunas personas que vuelven de los talleres de
respiración holotrópica tienen la tendencia a sentirse enormemente entusiastas acerca de
lo que han experimentado y visto, y pueden sentir la necesidad de compartirlo
indiscriminadamente con otra gente. Hablan sobre haber revivido su nacimiento,
experimentado recuerdos de sus vidas anteriores, encontrado seres arquetípicos o haberse
comunicado con sus parientes muertos. Todas estas experiencias representan algo
cotidiano en las sesiones del trabajo de respiración de gente corriente, pero muy fácilmente
podrían parecer imposibles o locas a la gente de la calle.

Por lo tanto, es importante discutir este asunto con los participantes antes de que
abandonen el taller. Les pedimos que se tomen el tiempo suficiente para dejar que la
experiencia se asiente antes de hablar de ella con otros e, incluso entonces, elegir con
cuidado a las personas con las que poder compartir la experiencia y las metáforas que
vayan a utilizar. Recomendamos que después de una sesión poderosa no se lancen
inmediatamente a concurridas situaciones sociales y que se abstengan durante varios días
de compartir la experiencia con otros. Si sus circunstancias lo permiten, resulta útil
tomar largos baños, pasear en la naturaleza, recibir un bu en masaje, meditar, pintar o
escuchar música.

Por regla general la gente no tiene problemas por las experiencias que padece sino por lo
que hace con ellas. Esto es verdad tanto si estas experiencias son inducidas por distintas
técnicas terapéuticas y sustancias psicodélicas como si se dan espontáneamente en medio
de la vida cotidiana. La Red de Emergencia Espiritual (SEN) es una organización que
Christina fundó en 1980 para apoyar a las personas que estaban sufriendo crisis de
apertura espiritual. En su primera etapa, el boletín informativo de la SEN publicó una tira
cómica que representaba una ilustración gráfica de este hecho.

Stan, que dibujó la historieta, sacó la idea para hacerla cuando fue a India y vio a un grupo
de yoguis que meditaban suspendidos de árboles por los pies. La historieta mostraba a un
yogui barbudo con un taparrabos colgando al revés de un árbol. Sentado debajo del árbol
había un hombre con una camisa de fuerza; una nube de diálogo encima de su cabeza
preguntaba al yogui: «¿Por qué a ti te llaman místico y a mí psicótico?» El globo del yogui
decía: «Un místico sabe con quién rio hablar».
3. Dirigir entrevistas de seguimiento
Lo ideal sería que las sesiones de respiración holotrópica se combinaran con entrevistas de
seguimiento personales. Esto es obligatorio cuando este método se utiliza en el tratamiento
de trastornos emocionales y psicosomáticos. Cuando la condición emocional de un cliente
lo permite, las sesiones de respiración holotrópica, así como las entrevistas de seguimiento,
se pueden realizar sobre las bases de un paciente exterior. Si trabajamos con clientes
severamente trastornados, todo el tratamiento —las sesiones de respiración y las
entrevistas de procesamiento— requiere un servicio al paciente de 24 horas en un centro
residencial.

En nuestro entrenamiento de facilitadores de respiración holotrópica, que consiste en una


serie de módulos de seis días programados en parejas, tenemos la posibilidad de combinar
el compartir en grupo con entrevistas individuales. La situación era también similar en
nuestros seminarios de un mes de duración que realizábamos cuando vivíamos en el
Instituto Esalen. Sin embargo, a lo largo de los años, hemos llevado a cabo una gran
cantidad de talleres de fin de semana y de cinco días donde la discusión sobre las
experiencias se limitaba a los grupos de procesamiento. La gente a menudo venía a
estos talleres desde una larga distancia y tenía que irse poco después de que los talleres
terminaran.

La situación requiere la más cuidadosa selección de los participantes de cara al historial de


los trastornos emocionales. Siempre que sea posible, proporcionamos a los participantes
las direcciones de facilitadores experimentados, preferiblemente en su propia área, con los
cuales puedan contactar si tienen preguntas o necesitan cualquier tipo de asistencia. Se
está volviendo más fácil puesto que el número de facilitadores experimentados está
creciendo. Actualmente, más de un millar de personas en diferentes partes del mundo han
completado nuestro entrenamiento. Esto ha facilitado que pudiéramos llevar a cabo
talleres públicos en lugares donde los facilitadores entrenados pueden proporcionar
dichos apoyos.

Los intervalos individuales tras la sesión tienen varias funciones. Ofrecen una oportunidad
de alcanzar una comprensión más profunda y más refinada de la experiencia de la sesión
utilizando el material que ha surgido desde la sesión de respiración en sueños o durante la
meditación, dibujando mandalas adicionales, escribiendo informes de la sesión o
escribiendo un diario. Las sesiones de respiración aportan a menudo imágenes específicas
arquetípicas o temas relacionados con el chamanismo, la alquimia tántrica o alguna otra
enseñanza esotérica. Puede ser muy útil dirigir la atención de los respiradores hacia una
bibliografía específica que pueda ayudarles a clarificar dichas experiencias y pueda ser
utilizada para guiarlos en ulteriores exploraciones.

Si la sesión tiene lugar en un grupo en curso y algunos problemas específicos aparecen a lo


largo de él, la entrevista que sigue a la sesión puede también ser usada para trazar la
estrategia de la sesión siguiente, en el caso de que los mismos temas volvieran a emerger.
Un ejemplo de dicha situación es el temor a perder el control, lo que requiere tranquilizar
al respirador acerca de que tales miedos son injustificados y explicar por qué. Otro
obstáculo común es la experiencia de desesperanza asociada con el revivir el comienzo del
nacimiento (MPB II). En este punto tenemos la tarea de convencer al respirador de que el
camino más rápido para salir de dicha situación es profundizar en la experiencia
de desesperanza hasta qua alcance la intensidad que tenía durante el proceso real del
nacimiento. Cuando ello ocurre, el sentimiento de desesperanza desaparece y el proceso se
mueve automáticamente hacia la siguiente fase. Los miedos a la muerte, la locura y el no
poder volver de la experiencia son algunos de entre otros importantes problemas que
necesitan ser sometidos a discusión.

Muchos respiradores con un historial de deprivación anaclítica tienen, por distintas


razones, grandes dificultades para aceptar un contacto físico de apoyo. SÍ esta resistencia
persiste, necesitamos discutir sus causas y tratar de desarrollar la confianza del respirador,
para que ese problema pueda ser solventado. Otros ejemplos son varios programas de la
infancia que impiden al respirador expresar totalmente las emociones, tales como «se tiene
que ver a los niños, pero no oírlos»; «los chicos no lloran; si lloras, eres un mariquita»; o
«las buenas chicas no se enfadan». Aquí los facilitadores intentan convencer a los
respiradores de que su comportamiento, que refleja mandamientos y prohibiciones que les
fueron impartidos en la niñez por la autoridad de los padres, ya no son importantes y
realmente actúan en contra de ellos interfiriendo con su proceso de curación.

La función más importante de las entrevistas de seguimiento es evaluar la condición del


respirador y sugerir enfoques específicos complementarios si ello resulta indicado. Los
trataremos en la siguiente sección.
4. Utilizar varios métodos complementarios a la
respiración holotrópica
En los días que siguen a una intensa sesión que implica un importante avance o apertura
emocional, una amplia variedad de enfoques complementarios pueden facilitar la
integración. Entre ellos tenemos debates sobre la sesión con un facilitador experimentado,
la meditación, anotar un detallado informe de la experiencia, dibujar más marídalas y
trabajar con la técnica Soul Collage. Correr, nadar, la danza expresiva y otras formas de
ejercicio físico de aerobio pueden ser útiles si la experiencia holotrópica ha liberado un
exceso de energía física anteriormente contenida. A la inversa, un buen trabajo corporal
con un practicante que permita la expresión emocional o una sesión de acupuntura pueden
ayudar a liberar varios bloqueos residuales de energía. Al tiempo que la respiración
holotrópica es sí misma un enfoque integral a la autoexploración y la terapia, es compatible
y puede combinarse con un amplio espectro de métodos de psicoterapia profunda.

La práctica gestalt puede ayudar a la integración de sesiones de respiración holotrópica


poderosas y proporciona refinadas visiones del material inconsciente que ha ido
emergiendo. Este método fue desarrollado en África del sur y en el Instituto Esalen de Big
Sur, CA, por Fritz Perls (1893-197°), un psiquiatra y psicoanalista alemán entrenado en
Berlín y Austria. La práctica gestalt surgió a mitad del siglo veinte como una escuela de
psicoterapia humanista y se volvió muy popular en las décadas de 1960 y 1970. Entre las
influencias que dieron forma a este original método de terapia y autoexploración estaban
las religiones orientales, la fenomenología existencial, la física, la psicología gestalt,
el psicoanálisis, la representación teatral y la teoría de sistemas y de campos (Perls,
Hefferline, Goodman, 1951; Perls, 1973, 1976).

La práctica gestalt representa un cambio radical desde el énfasis freudiano en la


exploración del historial del cliente a la actual psicodinámica entre el cliente, el terapeuta y
el grupo. El acento se pone sobre lo que está sucediendo en el «aquí y ahora» —lo que se
está haciendo, pensando y sintiendo en el momento presente más que en lo que fue, podría
ser, sería o debería ser. El objetivo de la terapia gestalt, además de ayudar a los clientes a
reducir los síntomas, es capacitarlos a volverse más plenamente vivos, creativos y a
liberarse de los bloqueos emocionales y físicos y asuntos no terminados («gestalts
incompletas»). Esto aumenta su calidad de vida e incrementa la satisfacción, la plenitud,
el crecimiento personal, la autoaceptación y la capacidad de experimentar más en el
presente sin excesiva interferencia del bagaje del pasado.

El juego de arena es un exclusivo método de psicoterapia no verbal desarrollado por la


analista jungiana suiza Dora Kalff después de que C.G. Jung la animara a utilizar este
enfoque en el trabajo con niños. Las herramientas básicas del juego de arena son una caja
de dimensiones establecidas parcialmente llena de arena y una gran colección de pequeños
objetos —figurillas de gente de diferentes culturas y edades, animales, seres arquetípicos,
edificios en miniatura y árboles, y una variedad de objetos naturales, tales como conchas y
piedras de interesantes formas y colores. Usando estos objetos, los clientes crean sus
composiciones individuales, las cuales refiejan sus estados internos.

La suposición general que subyace a esta técnica es la hipótesis de Jung de que en la psique
humana existe un empuje fundamental hacia la curación, al cual se refería como proceso de
individuación, Dora Kalff admitió que las imágenes creadas por los niños y los adultos
corresponden a sus procesos psíquicos interiores de individuación. (Kalff 2003).

El psicodrama es otro método experiencial que puede ser utilizado ocasionalmente, en


ciertas situaciones específicas, como un útil complemento a la respiración holotrópica. Esta
técnica fue desarrollada por Jacob Levy Moreno, un psiquiatra rumano, científico social y
destacado pionero de un grupo de psicoterapia. Cuando era todavía un estudiante de
medicina, Moreno rechazó la teoría freudiana y empezó a experimentar con métodos de
interpretación de papeles en el contexto de un grupo, al principio en forma de un teatro
callejero con transeúntes voluntarios, posteriormente en contextos profesionales. El
psicodrama tiene fuertes elementos del teatro y a menudo se representa en un escenario
haciendo uso de varios objetos de utilería. Muchos conflictos intrapsíquicos
e interpersonales pueden trabajarse pidiendo a los compañeros del grupo que asuman los
papeles de los protagonistas, se identifiquen con ellos y representen sus actitudes,
emociones y comportamientos. (Moreno, 1973,1976).

Otro enfoque útil es el de la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares


(EMDR) de Francine Shapiro. Este método está basado en la observación de que la
emergencia del material inconsciente está generalmente asociada con movimientos rápidos
del ojo (REM) y, a la inversa, movimientos rápidos del ojo pueden facilitar la emergencia
del material inconsciente. Durante el trabajo terapéutico con este método se pide a los
clientes que se centren en un objetivo previamente identificado, como, por ejemplo, vividas
imágenes visuales relacionadas con un recuerdo, una autoimagen negativa o emociones
específicas y sensaciones físicas. Los clientes siguen entonces durante un período de veinte
o treinta segundos los movimientos de los dedos del terapeuta mientras éstos se mueven a
través de su campo visual. Puede utilizarse la estimulación acústica mediante golpecitos
o tonos pregrabados en lugar de los dedos moviéndose. El terapeuta anima al cliente a
darse cuenta de los pensamientos, sentimientos o sensaciones que acuden a la mente. El
proceso se repite muchas veces durante cada sesión (Shapiro 2001, 2002).

En ocasiones, algunos facilitadores complementan las sesiones de respiración holotrópica


con un método llamado Constelaciones Familiares o Constelaciones Sistémicas. Esta
controvertida técnica fue desarrollada por el sacerdote alemán romano-católico Bert
Hellinger, quien se inspiró principalmente en los rituales zulu y dinámicas de grupo nativas
que había observado durante su estancia misionera en África (Hellinger 2003). Bajo la guía
del facilitador, los individuos que trabajan algún asunto personal o problemas que implican
las dinámicas de sus familias, eligen participantes del grupo que quieran representarlos y
varios miembros de la familia. Disponen estos representantes en una constelación
de acuerdo con lo que, según ellos piensan, son las posiciones correctas para ellos y las
distancias entre ellos en este momento. Luego se sientan y observan lo que ocurre.
A diferencia del psicodrama, los representantes no actúan ni interpretan papeles. El
objetivo es aprovechar el Campo de Conocimiento —como lo llamó el psiquiatra alemán
Albreeht Malar™— y dejar que la intuición de los representantes guíe la dinámica del grupo
y los cambios en la constelación (Malar 1999). El supuesto básico que subyace este método
es que el Campo de Conocimiento hace posible que los representantes sientan y articulen
los sentimientos de los miembros de la familia real. La insatisfacción y la incomodidad con
respecto a la colocación se ve como una indicación de un «enredo sistémico» entre los
miembros de la familia. Esto ocurre cuando la familia está afligida por un trauma sin
resolver, tales como suicidio, asesinato o la muerte temprana de un miembro de la familia,
la muerte de la madre durante el alumbramiento, el abuso, la guerra o un desastre natural.
Se alcanza un propósito de curación cuando todos los participantes de la constelación
sienten que están en el lugar correcto y los otros representantes están de acuerdo.

Mientras que la constelación familiar de Bert Hellinger ha alcanzado una gran popularidad
Ínter nacionalmente, el mismo Hellinger se ha convertido en una figura altamente
controvertida y ha sido objeto de duras críticas, sobre todo en Alemania. Sus críticos
señalan su rígida actitud patriarcal y autocrática, sus juicios erráticos, sus afirmaciones sin
ningún tipo de fundamento, su misticismo oscuro, el ponerse de parte de los autores de un
crimen, la aprobación del incesto, los criminales de guerra y los dictadores, incluido Hitler.
No obstante, esas actitudes y comportamientos son sintomáticos de la personalidad de
Hellinger y no partes integrales de la técnica en sí misma. Muchos de los seguidores
de Hellinger —tales como Albrecht Malar— parecen estar capacitados para practicar el
método de la constelación familiar sin los extremos y las distorsiones que reflejan el sesgo
personal de Hellinger, y encuentran este método muy interesante y gratificante.

El diálogo de voces es una técnica terapéutica y teoría de la personalidad desarrollada por


los psicólogos americanos y autores Hal Stone y Sidra Stone (Stone and Stone 1989).

Como C.G. Jung y Roberto Assagioli antes que ellos, los autores sugieren que cada uno de
nosotros consta de muchos yoes separados, subpersonalidades o patrones de energía de
nuestra psique. Su técnica nos permite dialogar con nuestros yoes interiores y descubrir
cómo actúan dentro de nosotros, cómo se sienten, cuál es su jerarquía de valores, cómo nos
hacen sentir, qué quieren de nosotros, etc. Llevando la consciencia a diferentes facetas de
nosotros mismos, podemos alcanzar el estado de Yo Consciente —experimentar nuestros
yoes como separados de nosotros y «desapegados de identificarnos con un yo en
particular».

Puesto que la respiración holotrópica —como actualmente la vemos— es tanto un enfoque


que facilita la apertura espiritual como una estrategia para la autoexploración y un método
de curación, es perfectamente compatible con distintas formas de práctica espiritual —
meditación budista y taoísta, Hatha yoga y otros ejercicios de yoga, meditación en
movimiento, tai chi chuan, qi gong, danza y cantos sufí, cábala, rezos cristianos,
espiritualidad nativa americana y muchas otras. Esta es una combinación ideal que, a lo
largo del tiempo, puede dar resultado no sólo en la curación emocional y
psicosomática, sino también en una transformación permanente y positiva de la
personalidad.

CAPÍTULO 6
Pruebas y tribulaciones de los
facilitadores de respiración holotrópica
A lo largo de los años, hemos llevado a cabo talleres de respiración holotrópica en
diferentes países del mundo y en culturas con diferentes estructuras sociales, sistemas
políticos, costumbres y creencias religiosas. En ocasiones, la gente de estos medios mostró
una reacción adversa a varios aspectos de este nuevo método de autoexploración y terapia
— el uso de música a un volumen alto, la elección poco corriente de las piezas tocadas, el
estado de consciencia no ordinario de los participantes, la intensa expresión vocal de
emociones, las extrañas manifestaciones físicas y un íntimo contacto físico entre
los respiradores, los cuidadores y los facilitadores. En muchas ocasiones, el escenario de las
sesiones y la calidad o fiabilidad del equipo musical estaban lejos de ser ideales. Las
siguientes historias ilustran algunos de los retos con que los facilitadores pueden toparse
mientras practican la respiración holotrópica.
1. Encuentro con la Junta Militar en Buenos Aires
Nuestra aventura argentina empezó en nuestro taller de cinco días en el Instituto Esalen en
relación con uno de los ejemplos más sorprendentes y desconcertantes de curación que
hemos presenciado en los más de treinta años que hemos estado practicando la respiración
holotrópica. Gladys, una joven mujer que participaba en este taller, le dijo al grupo durante
nuestro primer encuentro que había padecido durante alrededor de cuatro años una severa
depresión crónica acompañada de intensa ansiedad. Expresó su esperanza de que la
respiración le proporcionaría alguna percepción sobre este extenuante problema.

En sus dos sesiones del trabajo de respiración, Gladys revivió algunos importantes
recuerdos traumáticos de su niñez e infancia y experimentó una serie de intensas
secuencias relacionadas con su nacimiento biológico. Sintió que el material inconsciente
que había surgido en estas sesiones era el origen de su depresión. La segunda sesión
supuso la activación y liberación de una gran cantidad de energía acumulada. Este, por
regla general, es un paso importante en el trabajo terapéutico con la depresión, que es una
condición caracterizada por graves bloqueos de energía física y emocional. Sin embargo, a
pesar del intenso trabajo corporal en el período final, la sesión no resultó en una
resolución satisfactoria y alivio.

La mañana que siguió a la segunda sesión de Gladys, su depresión apareció, pero era
considerablemente más pronunciada que lo acostumbrado. También tomó una forma
diferente de la que había tenido antes. En lugar de la conocida inhibición, falta de iniciativa
y apatía, Gladys estaba agitada. En principio habíamos planeado que la sesión de la mañana
fuera un foro abierto— un debate de grupo durante el cual los participantes pudieran
formular preguntas sobre sus experiencias y sobre la teoría y práctica de la respiración
holotrópica. Sin embargo, viendo la condición de Gladys, decidimos cambiar nuestro
programa y llevar a cabo trabajo experiencial, con ella sin tardanza.

Le pedimos que se acostara en medio del grupo, que hiciera algunas respiraciones
profundas, rindiéndose al flujo de la música que Christina estaba poniendo, y que aceptase
cualquier experiencia que pudiese surgir bajo estas circunstancias. Durante alrededor de
cincuenta minutos, Gladys experimentó violentos temblores, se ahogaba y tosía, hacía
fuertes ruidos y parecía luchar contra unos enemigos invisibles. Retrospectivamente,
refirió que esa parte de su experiencia implicaba el revivir de su difícil nacimiento, pero
esta vez mucho más intensamente que antes.

En un momento posterior de la sesión, sus gritos se volvieron más articulados y empezaron


a parecerse a un lenguaje. La animamos a permitir que los sonidos salieran en cualquier
forma que tomaran, sin que los censurara o los juzgara, incluso si no tenían sentido para
ella. Gradualmente, sus movimientos se volvieron estilizados y enérgicos y sus palabras
claras, pero en un lenguaje que nosotros no reconocíamos. En un momento dado, se sentó y
empezó a cantar una evocadora, inquietante y repetitiva secuencia que sonaba como una
plegaria. Esto continuó durante bastante tiempo.
El impacto en el grupo de este acontecimiento fue profundo. Sin comprender las palabras o
saber lo que Gladys estaba experimentando internamente, la mayoría de los participantes
se sintió profundamente conmovida y empezó a llorar. Algunos adoptaron una postura
meditativa y unieron sus manos como si estuvieran rezando. Cuando Gladys terminó su
canto, se calmó y volvió a adoptar una posición horizontal sobre la espalda. Cambió a un
estado de dicha y éxtasis que duró más de una hora, completamente inmóvil. Más tarde,
cuando Gladys estaba dando una versión retrospectiva de su experiencia, describió que
había sentido un irresistible impulso a hacer lo que hizo. No entendía lo que había sucedido
y señalaba que no tenía absolutamente ninguna idea acerca de cuál era idioma que había
utilizado en su canto.

Carlos, un psicoanalista freudiano argentino de Buenos Aires y miembro integrante del


taller, reconoció que Gladys había cantado en un perfecto lenguaje sefardí, que, al parecer,
él conocía. Esta lengua, también llamada ladino, es un híbrido judeo-español, que es una
combinación de español medieval y hebreo. Por una extraña coincidencia Carlos, que era
judío, había estudiado la lengua sefardí durante muchos años como hobby personal. Gladys
no era judía y no conocía ni el hebreo ni el español; nunca había oído nada acerca del ladino
y ni siquiera sabía que existiera. Carlos tradujo las palabras del canto repetitivo de Gladys,
que había tenido un efecto tan poderoso sobre el grupo: «Estoy sufriendo y siempre sufriré.
Estoy llorando y siempre lloraré. Estoy rezando y siempre rezaré».

Durante el dramático final de su experiencia en el grupo, cuando cantó la plegaria sefardí,


Gladys atravesó la depresión y su condición se estabilizó en un lugar psicológicamente muy
positivo. Carlos se quedó profundamente impresionado por lo que acababa de presenciar.
El marco freudiano mismo con el que había venido al taller, ya estaba seriamente socavado
por su profunda experiencia del nacimiento y unos recuerdos muy convincentes y
significativos de vidas pasadas, nada de lo cual era parte de su visión científica del mundo,
así como experiencias similares de otros participantes en el grupo.

La experiencia de Gladys fue la última gota que precipitó la conversión profundamente


conceptual de Carlos a la psicología transpersonal. Tenía muchos deseos de continuar este
enfoque a la autoexploración y nos pidió que fuéramos a Buenos Aires lo más pronto
posible para dirigir un taller de respiración holotrópica. Ya teníamos un programa muy
apretado para el resto del año, incluyendo un inminente viaje largo a Europa. Carlos
insistió en que nos desviáramos e hiciéramos una parada en Argentina en el camino desde
Europa a California. Ofreció pagar el pasaje extra de avión y añadió un honorario muy
tentador al cual era difícil resistirse.

Los dos llegamos a Buenos Aires después de un largo vuelo desde Frankfurt. Sabíamos que
Argentina estaba bajo un régimen militar, pero éramos bastante ingenuos respecto a la
naturaleza malintencionada de este régimen, que no se nos reveló plenamente hasta mucho
más tarde. Nuestra llegada coincidió con el inicio de la dictadura del ala derecha de la Junta
Argentina Militar, que se había hecho con el poder durante el golpe de marzo de 1976 en
medio de violentos conflictos entre los partidarios de la extrema izquierda y la extrema
derecha del recientemente fallecido presidente Juan Domingo Perón. La Junta practicaba lo
que se llamaba «guerra sucia»; desapariciones promovidas por el estado, tortura y el
asesinato de miles de disidentes políticos sospechosos e izquierdistas, así como los
miembros de sus familias.

De camino desde el aeropuerto, pasamos por áreas rodeadas por vallas de alambres de
púas y vimos numerosos carros armados y tanques. En algunas zonas, el número de los
soldados parecía sobrepasar al de los civiles. Carlos dispuso nuestro alojamiento en el
Motel Bauen en una de las espaciosas avenidas de Buenos Aires, y alquiló un espacio para
el taller en el mismo hotel. Cuando estábamos entrando en el hotel, advertimos que la
entrada estaba custodiada por dos jóvenes soldados provistos de metralletas. Algo
intimidados por nuestras primeras impresiones de Buenos Aires, preguntamos a Carlos si
estaba seguro de que realmente fuera apropiado llevar a cabo el taller de respiración bajo
semejantes circunstancias. «Ningún problema», nos aseguró señalando un anuncio en el
tablón del vestíbulo con la inscripción: INVESVESTIGACIONES CIENTÍFICAS. «Dije al
director y al personal del hotel» nos comunicó «que llevaríamos a cabo un importante
experimento científico».

El taller tuvo lugar en una gran sala de conferencias utilizada normalmente para
encuentros de distintas firmas comerciales. A petición de Carlos, se sacaron los muebles y
se reemplazaron por colchonetas. Los participantes, evidentemente no bien informados
acerca de la naturaleza del taller, llegaron con trajes formales: los hombres llevando
chaquetas y corbatas, las mujeres faldas, medias y zapatos de tacón alto. Después de
prepararlos para la respiración, muchos se quitaron los zapatos y todos los accesorios
superfluos.

Después de la relajación introductoria, empezó el trabajo de respiración y estuvimos


poniendo música a alto volumen. No pasó mucho tiempo antes de que fuertes gritos
empezaran a resonar en la habitación. Esto alarmó los dos soldados que custodiaban la
entrada del hotel; en la tensa situación política de Argentina, los gritos fuertes hacían
sospechar una posible señal de disenso y revuelta. En el medio de la sesión, los soldados se
precipitaron por las escaleras, abrieron la puerta a patadas y tomaron por asalto la
habitación donde se respiraba con las metralletas preparadas. Anonadados por la
escena que encontraron, se quedaron paralizados, apuntando sus armas al interior de la
habitación y tratando de comprender lo que estaba ocurriendo.

Le llevó a Carlos y a nuestro traductor más de diez minutos garantizar a los soldados que la
situación era inofensiva y que no había razón para una intervención militar. Carlos recordó
a los soldados la gran inscripción que había en el vestíbulo, describiendo lo que estábamos
haciendo como un importante experimento científico llevado a cabo por dos famosos
psicólogos americanos. Después de que los soldados dejaran algo reluctantes la inusual
escena, la sesión siguió durante algún tiempo sin interrupción.

Entonces, alrededor de una hora más tarde, la puerta se abrió de golpe otra vez. Esta vez,
dos hombres jóvenes con uniforme de camarero entraron en la habitación llevando
bandejas con tazas llenas de café y refrigerios de media tarde, tal como solían hacer
durante la pausa de las reuniones de negocios. Se quedaron tan sorprendidos por lo que
vieron que casi tiraron las bandejas. En este momento, la gente yacía sobre sus colchonetas,
algunos llevando slip y boxers, y muchos de ellos en íntimo contacto físico; no era la escena
que los camareros solían ver en las reuniones de negocios.

Mientras que los cuidadores, como es lógico, presenciaron ambas intrusiones y


experimentaron varios grados de temor e inquietud durante la primera interrupción y
regocijo durante la segunda, nos encontramos, en el grupo de compartir las experiencias
que sigue a la sesión de respiración, con que los respiradores estaban tan profundamente
sumergidos en sus procesos que ninguno de ellos se dio cuenta de que había ocurrido algo
fuera de lo corriente.
2. Competir con la exhibición de doberman
pinscher
Alrededor de 1988, habíamos certificado los suficientes facilitadores para poder tomar en
consideración la posibilidad de ofrecer la respiración holotrópica a grupos más numerosos.
La Conferencia Transpersonal Internacional que organizamos en Santa Rosa, California,
parecía ofrecer una oportunidad ideal para explorar lo que sería una respiración
holotrópica a gran escala. Puesto que muchas personas que estaban llegando a la
conferencia habían experimentado anteriormente la respiración holotrópica en nuestros
talleres y entrenamientos, decidimos ofrecer como parte del programa una reunión de
respiración holotrópica a modo de preconferencia para respiradores experimentados.
Éramos conscientes de que este taller atraería a un gran número de personas y
reservamos para ello el Grand Ballroom, la más espaciosa sala de reuniones del Hotel
Llamingo de Santa Rosa.

Dos semanas antes del inicio de la conferencia, descubrimos que habían surgido dos
problemas alarmantes en la preparación de nuestro taller de dos días de preconferencia.
Un voluntario, que había tomado cartas en el asunto para realizar las inscripciones, no
había sido adecuadamente informado y aceptó para el taller a un gran número de
participantes que no tenían experiencia previa en respiración. Además, el miembro del
personal a cargo de las reservas del hotel olvidó de algún modo el hecho de que habíamos
reservado la Grand Ballroom y se la dio a otro grupo para una exhibición de
doberman pinscher. Cuando descubrimos lo que había ocurrido y detuvimos las
inscripciones, el número de participantes aceptados ya ascendía a 360 y nos
enfrentábamos a la aparentemente imposible tarea de acomodarlos en una sala mucho más
pequeña.

La mañana anterior a que empezara el taller, fuimos despertados de un profundo sueño por
altavoces que bramaban a todo volumen The Star-Spangled Baimer. Medio dormida,
Christina fue a la ventana y miró a través de una rendija entre las cortinas; soltó una
risotada y llamó a Stan. Cuando miramos por la ventana de nuestra habitación, vimos una
escena surrealista: alrededor de la piscina desfilaba una larga fila de doberman pinscher
engalanados con cuellos y corbatas de esmoquin. Los cuidadores desfilaban con orgullo al
lado de sus perros sosteniendo rojas correas tirantes; a continuación, venían los ayudantes
llevando recogedores de mango largo y palitas. Eran las «palas para recoger excrementos
de perro» encargadas de mantener todo arreglado y limpio. El siguiente par de días, de
camino hacia y desde el taller, tuvimos que caminar cuidadosamente y mirar por los
lugares que las «palas» habían evitado. La escena de la piscina fue un humorístico y cruel
recordatorio del reto que estábamos enfrentando: los doberman pinscher habían usurpado
el Grand Ballroom que habíamos reservado y teníamos que llevar a cabo la sesión de
respiración con 360 participantes en la relativamente pequeña sala Rainbow.
Cuando se distribuyeron las colchonetas en la habitación, los espacios entre ellas apenas
permitían a los facilitadores caminar a su alrededor y a los participantes ir al lavabo. Dos
desarrollos inesperados salvaron el día y convirtieron una situación casi imposible en un
éxito. Entre los participantes había un grupo de 55 individuos de Japón, quienes preferían
respirar en estrecho contacto físico con sólo algunas jugadas entre ellos. Además, los
brazos y piernas de todos los respiradores activos se movían en perfecta coordinación no
coreografiada, danzando por el aire sin tocarse. Parecía como si el grupo entero fuera un
solo organismo; esta perfecta integración de los movimientos recordaba lo que habíamos
visto en gigantescas bandadas de pájaros o bancos de peces. Gracias a estos dos desarrollos
afortunados, la primera experiencia larga de respiración holotrópica, que parecía ir camino
del desastre y fiasco potencial, terminó en un éxito sorprendente.
3. Desafíos a los límites culturales para los
facilitadores de respiración holotrópica
Al aceptar invitaciones de particulares y grupos para dirigir talleres de respiración en
diferentes países del mundo, nos topamos ocasionalmente con problemas específicos
relacionados con la historia, cultura y costumbres de las regiones que visitamos. Ninguno
de ellos fue tan serio como para hacer imposible llevar a cabo los talleres, pero en algunas
ocasiones llegaron a sorprendernos mucho y requirieron de un esfuerzo especial o de algún
tipo de ajuste.

En 1984 visitamos India en calidad de huéspedes del Indian American Friendship Council
para dar una conferencia y dirigir talleres en Mumbai (Bombay), Dilli (Nueva Dheli),
Kolkata (Calcuta) y Chenai (Madrás). Un número importante de participantes eran
profesionales, psiquiatras y psicólogos indios. Para nuestra sorpresa, al principio parecían
mostrar una actitud crítica incluso más fuerte y una resistencia incluso mayor hacia la
psicología transpersonal y el nuevo paradigma que un promedio de académicos
occidentales.

Estaban muy profundamente influenciados por la filosofía materialista de la ciencia


occidental y consideraban que el conductismo y el análisis freudiano eran superiores,
enfoques científicamente legitimados a la comprensión de la psique humana. Al mismo
tiempo, tendían a desestimar —por lo menos en los debates profesionales con sus colegas
— sus propias tradiciones espirituales como primitivas, productos faltos de rigor científico
de la superstición y el pensamiento mágico. Sin embargo, cuando compartimos con ellos las
pruebas científicas derivadas de la moderna investigación de la consciencia que apoyaban
la perspectiva transpersonal, parecieron sentirse muy aliviados. Para ellos resultó una
revelación que hubiese miembros de la comunidad académica occidental que
aseguraran que era posible ser científico y espiritual al mismo tiempo. Era obvio que no
habían sido capaces de rechazar las filosofías espirituales indias y su propia tradición
cultural sin un hondo conflicto interior.

El único problema con el que nos topamos en el trabajo experiencial con este pueblo surgió
antes de que terminara el trabajo de respiración. Tan occidentalizados como parecían
estar, resultó difícil para los participantes indios aceptar la idea de que personas de género
diferente pudieran estar en pareja para las sesiones de respiración —el hombre cuidando a
la mujer y viceversa. En las reuniones espirituales en los ashrams indios, los hombres y las
mujeres acostumbran a sentarse por separado en distintas partes de la sala de meditación.
Sin embargo, después de alguna resistencia inicial, muchos de ellos fueron capaces de
amoldarse a esta desacostumbrada situación. Ninguno de nosotros recordaba haberse
encontrado jamás con esta dificultad con individuos de origen indio que habían
participado ocasionalmente en nuestros talleres en los Estados Unidos u otras partes del
mundo.
Nuestro taller en Bombay ofreció a Claris tina un reto poco acostumbrado que tuvo
consecuencias a largo término para su vida cotidiana. Un modo muy efectivo para ayudar a
los respiradores a relajar el cuerpo en general es pedirles que intensifiquen esta tensión y
flexionen los brazos; entonces el facilitador se queda de pie con un pie a cada lado de ellos,
agarra sus muñecas y levanta sus cuerpos en el aire. Se mantiene esta posición durante
todo el tiempo en que el respirador es capaz de sostenerla (véase pág. 225 ss.). Esta
maniobra termina por regla general en una importante liberación ele la energía física
bloqueada y las emociones reprimidas. Cuando Christina se encontró con una situación
que requería este tipo de intervención con uno de los participantes varones, tuvo una clara
impresión de que podría ser culturalmente inapropiado en India que una mujer se sentara
a horcajadas sobre un hombre. Tras alguna deliberación, decidió levantar al respirador de
un modo poco práctico y mecánicamente adverso: permaneciendo con ambos pies en el
mismo lado. El resultado fue que dañó su espalda; este incidente contribuyó sin duda a sus
problemas de espalda en los años que siguieron.

Nuestro primer taller de respiración en India nos trajo una sorpresa de una clase diferente.
Una de las piezas favoritas de Christina para el período final de la sesión de respiración
holotrópica era el himno devocional indio Raghupati Raghava Raja Ram. Los participantes
en nuestros talleres generalmente encontraban esta pieza de música muy meditativa,
tranquilizadora y relajante. Desde que estábamos en India, Christina pensaba que sería
muy apropiado ponerla en la última parte de la sesión. Nada más los participantes oyeron
la melodía, los respiradores que antes estaban calmados y en paz empezaron a animarse y
agitarse, y toda la habitación se llenó de fuertes lloros y sonidos de gemidos.

Esta intensa reacción no se limitaba a los respiradores; muchos de los cuidadores parecían
estar profundamente conmovidos y se pusieron a llorar, algunos de ellos quedamente,
otros aparatosamente. Este dulce e inocente canto tuvo en el grupo un efecto más poderoso
que el que previamente reproducía una intensa música evo cativa. Más de media hora más
tarde, la habitación se calmó y los participantes parecieron haber alcanzado la finalización
de sus arrebatos emocionales. Nosotros no entendimos lo que había causado tan paradójica
reacción que involucraba a todo el grupo hasta más tarde, cuando averiguamos de los
participantes que Raghupati Raghava Raja Ram era el canto favorito de Mahatma Gandhi;
se lo oyó en India durante tres días sin parar después de su asesinato y durante el tiempo
de su funeral. Resultaba obvio que muchos indios no habían terminado su proceso de duelo
y todavía acarreaban poderosas emociones sin resolver sobre la muerte de su legendario
jefe espiritual.

Durante nuestro primer taller de respiración holotrópica en Japón, nos encontramos con
una situación inesperada de diferente tipo. Antes de nuestro primer taller, que tuvo lugar
en Tokyo, esperábamos que los participantes japoneses pudieran tener dificultades en
soltar y rendirse a las experiencias que podían aflorar. Durante nuestras visitas anteriores,
cuando habíamos venido como turistas, los japoneses nos parecieron en general,
emocionalmente más inhibidos y reprimidos que los occidentales. Sin embargo, nuestra
previsión resultó ser incorrecta. Las sesiones de respiración en Japón fueron muy
poderosas y los participantes no parecían tener más problemas en soltar de lo que
habíamos visto en los países occidentales.

De hecho, parecían estar desacostumbradamente dispuestos a seguir todas nuestras


sugerencias. Nuestros anfitriones japoneses nos dijeron que ello podría tener algo que ver
con el hecho de que — como los editores, autores y creadores de la respiración holotrópica
— nosotros caíamos en la categoría denominada «sensei» o venerado maestro. Este título
se utiliza en Japón para individuos que han alcanzado un cierto nivel de maestría en alguna
técnica excepcional o forma de arte. Se dirigen de esta forma a profesionales, tales como
abogados y médicos, maestros espirituales, artistas y otras figuras de autoridad; está
profundamente arraigado en la psique japonesa mostrar respeto hacia dichos personajes y
seguir sus instrucciones.

Sin embargo, había una situación que incluso la magia del título «sensei» no podía vencer,
algo que no habíamos visto con anterioridad en nuestros grupos: el proceso de elegir un
compañero. En nuestro primer taller japonés, explicamos a los participantes que tendrían
que trabajar en parejas y les pedimos que miraran alrededor y eligieran a un compañero
para trabajar con él. Para nuestra sorpresa, de repente parecieron desconcertados y
completamente perdidos. Miraron alrededor y se miraron el uno al otro, aparentemente
confusos. Estaba claro que el proceso de elegir a un compañero constituía un
impasse inesperado.

Afortunadamente, nuestro anfitrión vino en nuestro rescate. «No pueden elegir


compañeros porque no quieren ofender a nadie» dijo. «Les resultaría imposible justificar
por qué eligen a una persona en lugar de otra.» Entonces ofreció al grupo una alternativa
que resultó ser perfectamente aceptable para todos. Salió de la habitación y volvió con un
gran gong y un mazo. «Cerrad los ojos, dad vueltas alrededor y formad un círculo. Cuando
oigáis el gong, parad y abrid los ojos; el que esté delante de vosotros será vuestro
compañero.» El grupo respondió sin la más leve vacilación y el proceso de selección se
resolvió en segundos. Los participantes, que antes se veían incapaces de tomar una
decisión personal, no tuvieron problemas a la hora de aceptar una solución que suponía un
proceso impersonal. Nos dimos cuenta de lo diferente que era de las dinámicas de nuestros
grupos occidentales en los que se consideraba muy importante por parte de los
participantes tener derecho a una elección individual y donde una asignación al azar de
compañeros se hubiese encontrado con resistencia.

En un taller que dirigimos para el personal de un hospital psiquiátrico en Irlanda, nos


encontramos con una estructura jerárquica que era más fuerte de lo esperado. Los médicos
al principio no sólo rehusaron ser compañeros ¿e las enfermeras en las sesiones de
respiración, donde los asuntos jerárquicos eran más comprensibles, sino que también
querían sentarse por separado de ellas durante la preparación teórica. Afortunadamente,
estas clases de problemas sólo se dan, por regla general, en las etapas iniciales de los
talleres holotrópicos. Las barreras tienden a disolverse muy rápidamente una vez que
empezamos el proceso experiencial.
4. Ordalías tecnológicas en las sesiones de
respiración holotrópica
Como hemos apuntado anteriormente, la música es un elemento esencial en la respiración
holotrópica. Adondequiera que vamos, somos muy conscientes de este hecho y siempre
intentamos hacer lo posible para tener un excelente equipo de música capaz de
proporcionar música estereofónica de alta calidad y suficiente volumen.
Desafortunadamente, las ideas de los anfitriones del taller en lo que respecta a un buen
equipo de música pueden variar mucho. Uno de nuestros primeros talleres de respiración
se llevó a cabo en Finlandia, en un centro ubicado a varios centenares de millas al norte
de Helsinki, en medio de la nada y lejos de la ciudad más próxima. Cuando llegamos, nos
vimos agradablemente sorprendidos por la calidad de sus servicios, particularmente por su
bonita sauna con un estanque helado adyacente y un suministro de ramas frescas de abedul
para estimular la circulación de la sangre.

Tuvimos una desagradable sorpresa cuando los organizadores del taller nos mostraron el
equipo musical que habían conseguido para las sesiones de respiración. Era un cassette de
alrededor de 30 cms de largo con altavoces incorporados. El taller estaba a punto de
empezar y no había absolutamente ninguna esperanza de encontrar una alternativa mejor.
Hicimos la cosa mejor que podíamos hacer en estas circunstancias: colocamos la cassette
en medio de la habitación y pedimos a los veinte y tantos participantes que formaran un
círculo y se acostaran en el suelo con las cabezas hacia el centro de la habitación. Puesto
que la respiración, en y por sí misma, puede inducir estados holotrópicos de consciencia, la
mayoría de las personas del grupo tuvo experiencias importantes.
Afortunadamente, ninguno de los participantes había experimentado con antelación la
respiración holotrópica; no sabiendo lo mejor que hubiese podido ser bajo unas
circunstancias correctas, se quedaron bastante impresionados y satisfechos.

Incluso si tenemos un equipo musical, que satisface nuestros requisitos, existen otros
problemas potenciales que no están bajo nuestro control, tales como un inesperado mal
funcionamiento del equipo musical o que se vaya la luz. Por lo tanto, sería ideal tener
siempre un equipo de música de respaldo y un generador preparado para proporcionar
una fuente de electricidad alternativa. Sin embargo, estas condiciones raramente se
cumplen. En el lugar donde vivimos, en el Instituto Esalen, tenemos el lujo de un equipo de
música alternativo y un generador eléctrico fidedigno preparado para ponerse en
marcha siempre que se vaya la electricidad. Lo último era una necesidad en Big Sur, donde
las ásperas condiciones naturales —fuegos, temporales de lluvias, temporales de viento y
desprendimientos de tierra ocasionaban frecuentes apagones. Por desgracia, la situación
era a menudo diferente cuando dirigíamos talleres en otras partes del mundo. Este fue el
caso en un taller de respiración holotrópica con más de 130 participantes que Stan dirigió
conjuntamente con Tav Sparks en la ciudad de New York.
Alrededor de media hora después de que hubiera empezado la sesión, cuando muchos
participantes estaban ya en el proceso, el equipo musical empezó a recalentarse y la calidad
de la música se fue volviendo cada vez peor. Esta era una situación muy precaria, puesto
que no había equipo alternativo y la música se estaba volviendo tan mala que amenazaba la
continuidad del taller. Un gran ventilador aminoraba la velocidad del recalentamiento, pero
la distorsión del sonido alcanzó un nivel donde lo que estaba saliendo de los altavoces tenía
un pequeño parecido con la grabación original.

El equipo no estaba completamente estropeado y se las arregló para producir una


espantosa cacofonía hasta el final de la sesión. Tav y Stan esperaban severas y plenamente
justificadas críticas por parte del grupo, pero nada de ello llegó. La mayoría de los
participantes no había tenido ninguna experiencia previa de respiración holotrópica y lo
más probable es que pensara que lo que habían oído fuera una tecnología especial de
sonido utilizada en este método. Lo que incluso resultó más sorprendente fue que la
mayoría de los respiradores tuviera experiencias muy poderosas que no parecían ser
particularmente diferentes de las que habíamos visto en otros grupos. Sin embargo,
esta experiencia no debería servirnos como pauta y certeza de que la calidad y condición
del equipo de música no marca una diferencia en las sesiones de respiración holotrópicas.

En raras ocasiones, cuando perdíamos la música y no teníamos equipo alternativo,


solíamos alentar a los respiradores a que siguieran respirando en silencio, puesto que —
como ya hemos dicho— respirar más rápidamente, en sí mismo y por sí mismo, puede
producir profundos cambios de consciencia. Entonces, en un retiro de una semana en el
Omega Center de Rhinebeck, NY, con más de 150 participantes, durante un apagón y un
fallo simultáneo del generador alternativo, Christina encontró una solución muy efectiva.
Cogió un cesto de metal para la basura del rincón de la habitación y empezó a golpearlo con
la mano a un ritmo regular. Un par de facilitadores y algunos cuidadores se unieron a ella
aplaudiendo y picando los pies. Dos personas encontraron algunos tambores y otros
trajeron campanillas, campanas y panderetas. Al cabo de un rato, esta improvisada
representación musical se vio complementada con cantos sin palabras y zumbidos. Pronto
se desarrolló un sistema orgánico de retroalimentación entre los respiradores y los que
hacían ruido, cuando los dos grupos respondían el uno a la energía del otro. Esto creó una
escena que se parecía a las ceremonias tribales de los aborígenes. Durante el proceso del
grupo, descubrimos para nuestra sorpresa que muchos participantes encontraron esta
situación igual de poderosa que la música o incluso más.

Incluso si el sistema de sonido funciona perfectamente, las circunstancias externas pueden


molestar la experiencia acústica de los participantes. Aunque siempre avisamos en los
hoteles donde realizamos nuestros talleres, así como en otras instituciones que nos acogen,
de que pondremos música a un volumen alto y de que es probable que se oigan fuertes
sonidos procedentes de los respiradores, ha ocurrido en algunas ocasiones que la dirección
eligiera intervenir y dar fin a nuestras sesiones porque encontraba el nivel de ruido
demasiado molesto. Debido a la naturaleza de la respiración holotrópica, la interrupción
prematura ele la sesión no era por supuesto posible o negociable, pero en
algunas ocasiones nos obligaron a bajar el volumen de la música muy por debajo del nivel
óptimo.

En 1987, en el curso de nuestra primera certificación intensiva celebrada en Breckenridge,


un centro turístico de esquí en las Montañas Rocosas de Colorado, experimentamos una
clase diferente de intrusión acústica. En el medio de una sesión de respiración, el
penetrante y estridente sonido de una sirena llenó la habitación; era persistente y mucho
más alto que la música. Corrimos al vestíbulo donde los miembros del personal nos dijeron
que un rayo había golpeado el edificio y disparado la alarma contra incendios. En el último
piso del edificio se había declarado un pequeño incendio y los ascensores estaban
bloqueados. Miramos al otro lado de la ventana y vimos al personal contra incendios
correr hacia las puertas exteriores. Esto era lo último que queríamos que les ocurriera a
nuestros practicantes, que en aquel momento estaban absortos en un profundo proceso
emocional. Algunos facilitadores y nosotros dos nos quedarnos sobre sillas aguantando
almohadas sobre los altavoces del hotel para amortiguar el detestable sonido.

Dos inspectores irrumpieron en la habitación e insistieron en que evacuáramos el edificio


inmediatamente. Se trataba de una tarea que no sólo era técnicamente complicada,
considerando que nos estábamos ocupando de una gran cantidad de personas (35
respiradores) que estaban experimentando estados no ordinarios de consciencia, sino
también potencialmente peligrosa, puesto que una brutal interrupción de una experiencia
profunda podría tener serias consecuencias emocionales. Explicamos a los inspectores la
precariedad de la situación y les dijimos que tendrían que asumir una total responsabilidad
médica y legal si seguían insistiendo en la evacuación. Al oír esto y admitiendo que después
de todo sólo se trataba de un fuego muy pequeño, estuvieron de acuerdo, muy
a regañadientes, en que nos quedáramos y continuáramos. La mayoría de los respiradores
había tenido una extensa experiencia previa de la respiración y estaba familiarizada con
uno de los principios básicos de este método: tratar de incorporar todos los sonidos
externos a la experiencia misma. Otros tuvieron menos éxito y experimentaron la sirena
como una molestia importante. Sin embargo, fueron capaces de utilizar el tiempo de la
sesión que quedaba y llevar sus experiencias a un grado muy satisfactorio de finalización e
integración.
5. El orinal, los gruñidos de los cerditos y los
kleenex es incandescentes
A principios de los años ochenta, un grupo alemán nos invitó para que lleváramos a cabo un
taller de respiración holotrópica. Tuvo lugar en Austria cerca de Viena y el confín eslovaco,
en una granja que el grupo había comprado para realizar varias formas de trabajo
experiencial. El complejo consistía en un edificio residencial, un patio y un gran granero de
dos plantas. Al poco de nuestra llegada, descubrimos que el espacio designado para el
trabajo experiencial era en el segundo piso del granero y que sólo podía alcanzarse
trepando por una escalera vertical. Estaba sucia y polvorienta, como podía
esperarse considerando que se trataba de una estructura agrícola.

Además, el único cuarto de baño del complejo estaba en el edificio residencial y llegar a él
desde el espacio de la respiración significaba bajar la escalera y caminar a través del patio
hasta el edificio principal. Se trataba de una proeza demasiado desafiante y peligrosa para
individuos en estados de consciencia no ordinaria. Puesto que la respiración holotrópica no
era el primer taller experiencial que se había llevado a cabo en la granja, teníamos
curiosidad por saber cómo se había manejado este problema con anterioridad. Nos
enteramos de que el grupo utilizaba un gran contenedor (al que se referían como «orinal»)
ubicado en un rincón del área experiencial; la privacidad de las personas que se aliviaban
estaba proporcionada por una sábana vertical suspendida de una cuerda.

Las personas del grupo nos aseguraron que habían hecho juntos un trabajo interior tan
intenso y estaban tan estrechamente unidos que esta situación no presentaba ningún tipo
de problemas. Puesto que no existía ninguna alternativa disponible, tuvimos que aceptar
estas condiciones y seguir adelante con el taller. La granja estaba ubicada en una aislada
área rural y no había mucho que hacer allí. Nuestra hija de trece años, Sara, que había
venido con nosotros, se ofreció para asistir a las sesiones; aunque había visto nuestro
trabajo en Esalen, nunca había participado en ninguno de nuestros talleres antes. Terminó
ayudando a los respiradores a ir al «orinal» y volver a las colchonetas,

Esas sesiones de respiración de los participantes fueron largas y muy intensas, como a
menudo era el caso en los talleres alemanes en aquella época. Aunque la mayoría de estas
personas hubiesen nacido después de la Segunda Guerra Mundial, parecían sobrellevar la
carga de esa época ominosa de su historia nacional. Trabajamos duro y tuvimos la
sensación de merecer cada pfenning que ganamos. A pesar de las menos que favorables
circunstancias, las sesiones fueron en general muy productivas y satisfactoriamente
integradas. Sin embargo, la ceremonia de clausura fue un completo fracaso.

En aquella época, solíamos llevar a cabo un pequeño ritual al final de nuestros talleres de
respiración; ello suponía una ceremonia de purificación por el fuego que habíamos
aprendido en Esalen de chamanes que nos visitaban. Hicimos un fuego y los participantes
se acercaron a él formando pareja con los compañeros con los que habían trabajado en la
respiración. Entonces movieron el aire caliente con las palmas de las manos desde el fuego
hacia sus caras y cuerpos, imaginando que el elemento fuego quemaba cualquier resto de
energías negativas de la sesión. Cada uno de ellos también quemó un puñado de kleenexes
utilizados en el transcurso de la sesión.

Desgraciadamente, el tiempo era muy húmedo y teníamos problemas para hacer y


mantener un buen fuego. Además, el grupo no había suministrado ningún kleenexes y la
gente utilizaba en las sesiones una clase peculiar de papel higiénico rosa muy fuerte; su
superficie se ondulaba y se estiraba cuando se separaba. Aún más importante, no cogía el
fuego, pero ardía sin llamas y producía un feo humo negro. Considerando la nube pesada,
sombría y maloliente que colgaba sobre nuestras cabezas, resultaba difícil sentirse muy
alegres.

Por otra parte, el aire estaba lleno de dolorosos y agudos gruñidos de lechones que
llegaban de la granja vecina. Recordamos haber visto de camino a la granja una gran
inscripción que rezaba «Ferkel-Versteigerung» («Subasta de lechones»), La subasta se
estaba llevando a cabo al mismo tiempo que nuestra ceremonia de clausura y los
desventurados animales chillaban fuerte, probablemente en previsión de su próximo
destino. Parecía que la ceremonia nunca se terminaría, pero finalmente concluyó. Dejamos
la granja con la firme determinación de que en el futuro
inspeccionaríamos cuidadosamente por adelantado las condiciones en que nuestros
talleres fueran a tener lugar.
6. Suprema ordalía: respiración holotrópica en un
centro de Australia
Uno de los más grandes retos con los que nos topamos en todos los años de realizar
respiración holotrópica fue nuestro taller en un centro ubicado en el interior de Australia a
cerca de cuatro horas de coche al norte de Sídney. Las primeras sorpresas llegaron tan
pronto como entramos; las habitaciones estaban sucias, llenas de trastos viejos y con un
escaso mantenimiento. El lugar había sido anteriormente un viejo campo de Boy Scout con
literas de tres pisos. Nuestra anfitriona nos llevó a nuestra habitación, que era oscura y
lúgubre; en el suelo había dos colchones desnudos con paja sobresaliendo de
varios agujeros. «Tendréis que haceros vuestra propia cama», dijo, y añadió: «Espero que
llevéis vuestras propias toallas; este lugar no tiene ninguna. ¡Oh! Y espero que llevéis
vuestra propia ropa de cama». Se trataba de una extraña expectativa, teniendo en cuenta
que llegábamos desde California.

Nuestra siguiente parada fue la cocina y la despensa. Nuestra anfitriona señaló una gran
bolsa de patatas, tarros de cristal con arroz, varias barras de pan en los estantes y un par de
canastas llenas de distintas clases de verduras. «El grupo se cuidará de la comida», nos dijo
nuestra anfitriona, «estoy pensando en hacer el taller y no tendré tiempo de cocinar».
Incluso los participantes acostumbrados a las difíciles condiciones del interior de Australia
se quedaron sorprendidos y encontraron esta situación extraña e inaceptable. Tras un día
de caos culinario, Christina se enfadó tanto con esta situación que finalmente terminó en el
papel de chef, preparando para el grupo una gran olla de sustanciosa sopa de verduras y
bocadillos.

Pero las más que espartanas condiciones del centro no fueron el reto más difícil con el que
nos enfrentamos durante el taller; fue el comportamiento de nuestra anfitriona.
Descubrimos que su especialidad y pasión era «la limpieza de auras», que ella practicaba y
enseñaba en el centro. Y estaba decidida a demostrar sus habilidades con los participantes
del grupo. Tan pronto como dio inicio la sesión de respiración, empezó a andar de puntillas
alrededor de la respiradora para la cual se había sentado, haciendo pases mágicos en el aire
para despejar lo que sentía eran impurezas en el «campo áurico» de su compañera.

A pesar de las explícitas instrucciones que habíamos impartido a los que se sentaban —no
intervenir en el proceso y permitir que los respiradores utilizaran su propia inteligencia
interior de curación de hecho ella procedió a tocar y golpear varias partes del cuerpo de su
compañera. Cuando terminó la intervención a su completa satisfacción, dejó a su
compañera y empezó a caminar alrededor de la habitación observando atentamente a los
otros respiradores y, en ocasiones, interviniendo para limpiar sus «campos áuricos».
Después de cada intervención, iba al fregadero, llenaba un vaso de agua y se ponía a hacer
gárgaras llamativamente, escupiendo en el fregadero, ondeando y agitando los brazos,
y sacudiendo todo su cuerpo.
Durante este procedimiento, que evidentemente quería ser una purificación ritual cuyo
objetivo era descargar toda la energía negativa cosechada de los afligidos «campos áuricos»
de los participantes, miraba en nuestra dirección para descubrir si habíamos visto y
apreciado sus habilidades curativas. No es necesario decir, considerando la inversión
emocional que ponía en sus actividades, que no fue fácil disuadirla de seguir con lo que
estaba haciendo. Cuando terminó el fin de semana, nuestra despedida fue bastante fría y
reservada, y nos sentirnos muy aliviados cuando dejamos el centro detrás de nosotros y
empezamos a conducir de vuelta a Sídney.
7. Llevando a cabo la respiración holotrópica en
escenarios de confrontación
En 1985, el político del Partido Socialista francos Alain Vivien escribió, a petición del
primer ministro francés Pierre Mauroy, un reportaje sobre el peligro de las sectas, que fue
publicado bajo el título «Sectas en Francia: expresiones de libertad moral o factores de
manipulación». Este reportaje no atrajo mucho la atención y tuvo una pequeña relevancia
hasta la década de 1990, cuando una serie de grupos suicidas y/o asesinatos en masa
cometidos por los miembros de grupos como el Culto Solar en Suiza, la Secta Aoum en
Tokio y el grupo religioso Heaven's Cate UFO en Santa Cruz, California, prendió el fuego
de una histeria nacional. En 1995, una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional de
Francia sobre sectas presentó un informe que incluía una lista de pretendidos cultos
compilada por la división de información general de la Policía Nacional francesa en
asociación con grupos de vigilancia de grupos de culto.

El informe incluía una larga lista ele las que los autores consideraban como sectas; por
razones que permanecieron oscuras para nosotros hasta este día, ambos movimientos que
habíamos iniciado Respiración Holotrópica y Red de Emergencia Espiritual (SEN)
aparecían en la lista. Esta lista negra apareció cuando menos nos lo esperábamos y sin
ningún preaviso; nadie había contactado con nosotros ni se había realizado ninguna
entrevista con ningún miembro de estos dos grupos, ni se dio ninguna explicación para esta
lista negra. Esta caza de brujas, que recordaba las prácticas de los nazis o comunistas, llegó
como una repentina y apabullante sorpresa, si tenemos en cuenta que Francia es un país
con una larga tradición democrática. En la histeria nacional que siguió al informe de 1995
sobre las sectas, los profesionales entrenados por nosotros, que estaban dirigiendo el
trabajo de respiración holotrópica, empezaron a preocuparse por su reputación
profesional, y el presidente francés de la red de emergencia espiritual decidió dimitir.

Fue en esta atmósfera que llegamos a Francia por invitación de nuestros amigos franceses
para dirigir un largo taller de respiración holotrópica al que nos habíamos comprometido
mucho antes de que la lista de las sectas fuera publicada. El taller tuvo lugar en una gran
estructura parecida a un hangar, con un tejado hecho de láminas de metal ondulado que no
tenía aislamiento térmico. El cielo no tenía una sola nube y el día se estaba volviendo muy
caluroso. A medida que la mañana iba avanzando, la temperatura en la habitación iba
aumentando rápidamente, obligándonos a abrir todas las puertas. Esto sometió a los
vecinos al alto volumen de una música algo inusual e hizo que se preguntaran qué
estábamos haciendo. No pasó mucho tiempo hasta que llamaran a la policía.

Afortunadamente, después de que uno de los vecinos hubo aparecido en la puerta y se


hubo quejado sobre el volumen de la música, cerramos todas las entradas al edificio y
bajamos la música. Contestando a la llamada, llegaron dos coches policiales y los policías
caminaron alrededor durante un rato, escuchando atentamente y observando desde el
exterior, sin entrar en el complejo. Evidentemente no encontraron las circunstancias lo
suficientemente sospechosas y potencialmente peligrosas como para entrar. Mientras
tanto, la nueva situación estaba comprometiendo seriamente el trabajo de respiración. El
volumen de la música estaba muy por debajo del nivel que considerábamos óptimo para el
trabajo de respiración y la temperatura en la habitación estaba subiendo de manera
exponencial.

Finalmente, nos vimos obligados a abrir la ventana para dejar entrar un poco de aire más
fresco, poniendo la música a muy bajo volumen. Unos cuantos facilitadores se fueron
alternando en el exterior, valorando si la música alcanzaba un nivel que pudiera molestar a
los vecinos. También representaban una salvaguardia contra una inesperada vuelta de la
policía. El problema no era sólo el volumen de la música, sino también las inusuales
actividades asociadas con las sesiones de respiración holotrópica que la policía pudiera ver
a través de las puertas abiertas o ventanas. Era algo a lo que no queríamos arriesgarnos,
teniendo en cuenta la histeria contra las sectas.

En el transcurso del día, desarrollamos un sistema que ofrecía la molestia menor a la


experiencia de los participantes. Siempre que la temperatura de la habitación bajaba a un
nivel razonable, cerrábamos las puertas y subíamos el volumen de la música. Esta situación
duraba hasta que la temperatura y la humedad se convertían en un problema más
importante que el volumen inadecuado de la música. Repetimos este ciclo hasta que la
sesión de la tarde alcanzó su período final en que la música se volvió sosegada y meditativa.

A lo largo de los años, hubo muchas situaciones menos dramáticas en las que tuvimos que
cerrar las ventanas, tales como la experiencia anteriormente mencionada en Suiza, donde
los granjeros de los alrededores pensaban que estábamos haciendo «el trabajo del diablo»
cuando oían algunas de las músicas rituales y espirituales de otros países, tales como Tíbet,
África o Rali. Con más frecuencia, era simplemente el volumen de la música que poníamos
lo que nos obligaba a cerrar las ventanas o bajar d volumen.

CAPÍTULO 7
Potencial terapéutico de la respiración
holotrópica
Los efectos beneficiosos de la respiración holotrópica dirigida por facilitadores
experimentados cubren un amplio espectro. Los resultados positivos más obvios que
hemos observado a lo largo de los años están relacionados con distintos trastornos
emocionales y con condiciones que tradicionalmente se han considerado como
psicosomáticas, tales como el asma psicogénica, las migrañas y dolores en diferentes partes
del cuerpo que no tienen una base orgánica. Sin embargo, en ocasiones, mejoras mayores
se han dado en individuos que sufren de condiciones que se consideran por lo general
como meros problemas médicos, tales como la enfermedad de Raynaud y varias infecciones
crónicas. Los efectos positivos de repetidas sesiones de respiración holotrópica
generalmente van más allá de la mejora de la condición física y emocional; pueden suponer
distintos cambios en la personalidad del respirador, su visión del mundo, su estrategia vital
y su jerarquía de valores. También tenemos pruebas anecdóticas de que este enfoque
puede ser utilizado muy eficazmente en la curación de heridas culturales en las sociedades
nativas, tales como los indios americanos y los aborígenes australianos.
1. Curación de trastornos emocionales y
psicosomáticos
Hemos desarrollado y practicado la respiración holotrópica fuera de los escenarios
profesionales: en nuestros seminarios de un mes de duración y en talleres más cortos en el
Instituto Esalen, en varios talleres de respiración en muchas otras partes del mundo y en
nuestro programa de entrenamiento para facilitadores. El foco en todas estas situaciones
ha estado centrado en la autoexploración y el crecimiento personal más que en la terapia.
No hemos tenido la oportunidad de evaluar la eficacia terapéutica de este método en la
población clínica del mismo modo en que fue posible en el programa de
investigación psiquedélica de Stan en el Centro de Investigación Psiquiátrica de Baltimore,
MD. Este proyecto estuvo bien financiado y suponía estudios clínicos controlados con
pruebas psicológicas anteriores y posteriores y sistemáticas, llevadas a cabo
profesionalmente con un seguimiento a seis, doce y 18 meses. Este formato sería un
modelo ideal para futuros estudios de respiración holotrópica.

Aunque el foco de nuestro trabajo no haya sido clínico, muchos participantes en nuestros
talleres y entrenamiento padecían de una variedad de trastornos emocionales y
psicosomáticos. Los resultados de la respiración holotrópica en estas personas han sido a
menudo tan admirables y significativamente conectados con experiencias específicas en las
sesiones que existe una pequeña duda de que la respiración holotrópica sea una forma
viable de terapia. A través de los años, investigadores individuales han llevado a cabo
estudios de los efectos de la respiración holotrópica y presentados resultados alentadores
en sus documentos y disertaciones. Los documentos de los investigadores rusos, que
han estudiado varios aspectos de la respiración holotrópica y sus efectos terapéuticos, han
sido presentados en muchos encuentros profesionales y reunidos en dos monografías
especiales (Bubeev y Kozlov 2001 a y 2001b). Obviamente, se necesita una investigación
mucho más controlada para legitimizar la respiración holotrópica como una herramienta
clínica.

Alo largo de los años, hemos visto en numerosas ocasiones que los participantes en los
talleres y en el entrenamiento eran capaces de salir de la depresión que había durado
muchos meses o años, superar varias fobias y estados de ansiedad, liberarse de irracionales
y devorado res sentimientos de culpa y aumentar radicalmente su autoconfianza y
autoestima. En muchos casos, también hemos sido testigos de la desaparición de graves
dolores psicosomáticos, incluyendo las migrañas, y la radical y perdurable mejora o incluso
desaparición del asma psicogénica. En muchas ocasiones, los participantes en el
entrenamiento o en los talleres compararon favorablemente su progreso, alcanzado en
varias sesiones holotrópicas, con años de terapia verbal.

Cuando hablamos sobre evaluar la eficacia de formas poderosas de psicoterapia


experiencial, tales como el trabajo con la respiración holotrópica o con otros métodos que
utilizan estados holotrópicos de consciencia, es importante recalcar ciertas diferencias
fundamentales entre estos enfoques y las formas verbales de terapia. La psicoterapia
verbal se prolonga a menudo por períodos de años y unos emocionantes e importantes
avances son raras excepciones más que acontecimientos corrientes. Los cambios de
síntomas se dan a una gran escala de tiempo y es difícil probar su conexión causal
con acontecimientos específicos en terapia o en el proceso terapéutico en general. En
comparación, en una sesión psiquedélica o de respiración holotrópica, pueden ocurrir
cambios poderosos en el transcurso de unas pocas horas y pueden ser convincentemente
vinculados a experiencias específicas.

Los principios básicos y estrategias que utilizamos en la respiración holotrópica son


también efectivos con gente que sufre de crisis espirituales espontáneas («emergencias
espirituales»). En estos casos, por lo general no es necesario utilizar la respiración
acelerada, puesto que se puede conseguir fácilmente el material inconsciente para el
procesamiento y los individuos involucrados realmente están luchando para impedir que
salga a la superficie. Bajo estas circunstancias, todo lo que tenemos que hacer es crear un
ambiente de apoyo, dar validez al proceso, ofrecer aliento y trabajar con el material que
emerge. La respiración rápida es indicada si el trabajo psicológico con personas en crisis
espiritual topa con un bloqueo psicológico y llega a un punto muerto.
2. Efectos favorables en. las enfermedades físicas
Los cambios observados en relación con la terapia holotrópica no se limitan a condiciones
tradicionalmente consideradas como emocionales o psicosomáticas. En muchos casos, las
sesiones de respiración holotrópica llevan a una mejora importante de condiciones físicas
que en los manuales médicos se describen como enfermedades orgánicas. En varias
ocasiones, los individuos que padecían infecciones crónicas, tales como la sinusitis, la
faringitis, la bronquitis y la cistitis, descubrieron en sus sesiones de respiración que las
correspondientes áreas de sus cuerpos estaban seriamente
bloqueadas bioenergéticamente. Cuando la combinación del trabajo de respiración con el
trabajo del cuerpo eliminaba los bloqueos bioenergéticos, estas infecciones mejoraban
considerablemente o incluso desaparecían completamente.

Estas observaciones muestran que la causa de estas infecciones crónicas no es la presencia


de bacterias, sino la incapacidad del tejido de protegerse a sí mismo contra ellas y
controlarlas. En muchos casos, los microorganismos que causan la inflamación no son
cepas malas y virulentas, sino habitantes normales de estas regiones, tales como
Streptococcuspneumoniae (Pneumococcus) o Escherichia coli. Si los órganos no están
bioenérgeticamente bloqueados, la adecuada circulación de la sangre con abundancia de
leucocitos, linfocitos y anticuerpos impide que se multipliquen hasta el punto de
causar problemas.

También hemos visto la restitución de toda la circulación periférica en personas que


sufrían de la enfermedad de Raynaud, un trastorno que supone frialdad en manos y pies
acompañada de cambios degenerativos de la piel causados por una alimentación deficiente
(distrofia). En algunos casos, la respiración holotrópica también llevó a una sorprendente
mejora de la artritis en los hombros y en la articulación temporomandibular (síndrome de
TMJ). En todos estos casos, el factor crítico propicio a la curación parecía ser la liberación
de bloqueos bioenergéticos en las partes aquejadas del cuerpo seguida de la apertura de las
arterias (vasodilatación)

Esta observación muestra que el daño estructural en algunas formas de artritis es


precedido de años de bloqueo bioenergético en el área adyacente. La contracción crónica
de los músculos causa una compresión de los capilares y compromete la circulación de la
sangre en la región aquejada. Esto conduce a un suministro reducido de oxígeno y
desnutrición, así como a una inadecuada eliminación de los productos tóxicos metabólicos
con eventual acumulación de minerales. En las fases tempranas, cuando el problema es
todavía energético, puede ser invertido completamente por la terapia experiencial. Sin
embargo, cuando se permite que estos cambios persistan durante mucho
tiempo, finalmente terminan en un daño estructural de las articulaciones, lo que hace esta
condición permanente e irreversible.

La observación más sorprendente relacionada con la circulación de la sangre que hemos


hecho en nuestro trabajo de respiración holotrópica fue una notable mejora de los
síntomas avanzados de la arteritis de Takayasu, una enfermedad inflamatoria de etiología
desconocida que aqueja a la aorta y sus ramificaciones. Su síntoma más característico es un
bloqueo gradualmente progresivo (oclusión) de las arterias en la parte superior del cuerpo.
La arteritis Takayasu es una condición progresiva, difícil de tratar y a menudo fatal. Una
joven que padecía esta enfermedad vino a nuestra formación en una época en que no tenía
pulso en las arterias de su brazo y no era capaz de levantar los brazos encima de una
línea horizontal. En el momento en que terminó el entrenamiento, su pulso estaba
restablecido y tenía libre movilidad de los brazos. Dentro del curso de entrenamiento, tuvo
una serie de experiencias muy intensas perinatales y de vida pasada que liberaron un
enorme bloqueo bioenergético en la parte superior de su cuerpo y en sus manos y brazos.
Igual de sorprendente fue la solidificación de los huesos en una mujer con osteoporosis que
tuvo lugar en el transcurso de su entrenamiento en respiración holotrópica; no hemos sido
capaces de encontrar una explicación para esta extraordinaria observación.

Como hemos mencionado anteriormente, el potencial terapéutico de la respiración


holotrópica ha sido confirmado por estudios clínicos llevados a cabo por profesionales
certificados entrenados por nosotros, quienes utilizan este método de forma independiente
en su trabajo. Los estudios rusos fueron realizados por clínicos que aprendieron la
respiración holotrópica de nuestros discípulos rusos, particularmente Vladimir Maykov,
presidente de la Asociación Transpersonal Rusa y director de la sección rusa del
Entrenamiento Transpersonal Grof (GTT). La lista de documentos y disertaciones
que exploran distintos aspectos de la respiración holotrópica conforman una sección
separada de la bibliografía de este libro.

En muchas ocasiones, también hemos tenido la oportunidad de recibir referencias


informales de seguimiento por parte de personas años después de que sus síntomas
emocionales, psicosomáticos y físicos mejoraran o desaparecieran como resultado de sus
sesiones de respiración holotrópica en nuestro entrenamiento o en nuestros distintos
talleres. Esto nos ha demostrados que las mejoras alcanzadas en las sesiones holotrópicas
son a menudo duraderas. Esperamos que la eficacia de este pro metedor método de
autoexploración y terapia se vea ulteriormente confirmada por futuras investigaciones
clínicas bien diseñadas.
3. Efecto sobre la personalidad, visión del mundo,
estrategia vital y jerarquía de valores
Además de la curación emocional, psicosomática y física, a lo largo de los años hemos visto
también profundos y positivos cambios de personalidad en muchas personas implicadas en
una autoexploración seria y sistemática por medio de la respiración holotrópica. Algunos
de ellos se dieron en relación con el hecho de revivir distintos traumas [Link]
emocionales y físicos, y como consecuencia de experiencias correctivas en las relaciones
interpersonales, Sin embargo, los cambios más radicales parecían estar relacionados con
las experiencias perinatales y transpersonales.

En el proceso de una autoexploración sistemática mediante los estados holotrópicos de


conciencia, antes o después llegamos al reconocimiento de que nuestras necesidades más
profundas no son de naturaleza material, sino espiritual. La persecución de metas
mundanas no puede, en y por sí misma, traernos satisfacción, paz mental y felicidad una
vez que hemos alcanzado la satisfacción de las necesidades biológicas básicas (comida,
refugio, sexo y seguridad). Cuando el proceso de autodescubrimiento se centra en el nivel
biográfico, mucha gente alcanza la percepción de que su vida ha sido poco auténtica en
ciertas áreas, debido a varias experiencias traumáticas que sufrió en su familia de origen y
posteriormente en la vida.

Por ejemplo, problemas con la autoridad paterna pueden conducir a dificultades similares
en las relaciones con profesores, empleados, policías, oficiales del ejército y autoridades
políticas o científicas. De modo parecido, nuestro comportamiento en las relaciones
sexuales refleja cómo nuestros padres se relacionaban el uno con el otro como modelos de
los roles masculino y femenino y cómo se relacionaban emocionalmente con nosotros y
nuestros hermanos. Padres insultantes, rechazadores o demasiado protectores o padres
que violan los límites sexuales de sus hijos tienen un efecto devastador sobre la vida adulta
de sus vástagos. Juegan un importante papel en el desarrollo de patrones
repetitivos disfuncionales que sus hijos e hijas mantienen en sus relaciones sexuales. De un
modo similar, los problemas de rivalidad entre hermanos, los celos y la competencia por la
atención tienden a reaparecer más tarde en la vida en las relaciones con compañeros de
colegio, colegas y miembros de otros grupos paritarios.

Cuando el proceso de la autoexploración experiencial alcanza el nivel perinatal, por regla


general descubrimos que nuestra vida ha sido poco auténtica no sólo en alguna área
específica, sino también en su totalidad. Descubrimos para nuestra sorpresa que nuestra
estrategia vital al completo ha sido errónea e insensata y, por lo tanto, incapaz de traernos
la verdadera satisfacción. Nos damos cuenta de que muchas de nuestras actividades han
sido motivadas por el miedo a la muerte y otras fuerzas elementales inconscientes
asociadas al nacimiento biológico. Sobrevivimos a este apocalíptico acontecimiento en el
inicio de nuestra vida, pero no lo hemos procesado e integrado emocionalmente. Todavía
llevamos hondo en nuestro inconsciente el sentimiento de estar atrapados,
tratados injustamente y amenazados. Hemos completado, anatómicamente el formidable
proceso del nacimiento, pero no lo hemos hecho emocionalmente. Es como si una
importante parte de nosotros estuviera todavía aprisionada en el canal del nacimiento,
luchando para liberarse de sus garras.

Cuando nuestro campo de consciencia está fuertemente influenciado por el recuerdo


subyacente del apresamiento y lucha que experimentamos al nacer, provoca un
sentimiento de incomodidad e insatisfacción con nuestra situación presente. Este
descontento puede centrarse en un amplio espectro de temas: apariencia física
insatisfactoria, inadecuados recursos y posesiones materiales, insuficiente cantidad de
poder y fama, estatus social y radio de influencia bajos, y muchos otros. Como el
feto atascado en el canal del nacimiento, sentimos un fuerte impulso a alcanzar una
situación más satisfactoria que se encuentra en algún lugar del futuro.

Cualquiera que sea la realidad de nuestras circunstancias presentes, no las encontramos


satisfactorias. Nuestra fantasía continúa a crear imágenes de situaciones futuras que
parecen más satisfactorias que la presente. Parece que hasta que consigamos estas metas,
la vida será sólo una preparación para un futuro mejor, no todavía «la cosa real». Esto se
traduce en un patrón de vida que los participantes en nuestros talleres y entrenamiento
han descrito como el tipo de existencia de «la febril competitividad de la vida moderna» o
la estrategia de vida de «rutina». El último término trae a la mente la imagen de una rata
corriendo con gran decisión dentro de una rueda que gira, sin llegar a ningún sitio. Los
existencialistas hablan sobre «autoproyectarse» en el futuro, una estrategia que es
una falacia básica de la vida humana. Es esencialmente una estrategia de perdedor, puesto
que, en principio, no puede traernos el cumplimiento y la satisfacción que se espera de ella.
Desde esta perspectiva, no hay mucha diferencia en si tiene éxito o no en alcanzar las metas
materiales. En palabras de Joseph Campbell, significa «llegar al final de la escalera y
encontrarse con que se encuentra en la pared equivocada».

Cuando no alcanzarnos la meta, atribuirnos la continua insatisfacción al hecho de haber


fallado en alcanzar la medida correctiva que la hubiese disipado. Sin embargo, si se da el
caso de que alcancemos la meta de nuestra aspiración, por regla general ello no tiene
mucha influencia sobre nuestros sentimientos vitales básicos. Estos están influenciados
más poderosamente por la situación de nuestra psique inconsciente que por nuestros
logros en el mundo exterior. O si no, le echamos la culpa de la continua insatisfacción al
hecho de que la elección de la meta no ha sido la correcta o de que no era
lo suficientemente ambiciosa. La reacción habitual a esta situación es, o bien el incremento
de la vieja meta, o bien su sustitución por otra diferente.

En cualquier caso, no se diagnostica correctamente el fracaso como un inevitable resultado


de una estrategia de vida fundamentalmente equivocada, que en principio es incapaz de
proporcionarnos satisfacción. Este patrón erróneo aplicado a gran escala lleva a una
imprudente e irracional persecución de distintas metas vanas, lo que es responsable de
muchos graves y peligrosos problemas en el mundo y provoca mucho sufrimiento humano.
Puede ser interpretado en cualquier nivel de importancia y bienestar económico, ya que
nunca trae verdadera satisfacción. La única estrategia que puede reducir apreciablemente
este impulso irracional es el hecho de revivir conscientemente e integrar el trauma
del nacimiento, y establecer una conexión experiencial con el nivel transpersonal de la
psique por medio de un trabajo interior sistemático.

Una profunda autoexploración responsable y centrada puede ayudarnos a aceptar el


trauma del nacimiento y crear una profunda conexión espiritual. Esto nos mueve en la
dirección de lo que los maestros espirituales taoístas llaman “wu wei o quietud creativa”,
que no es acción que implique un ambicioso y decidido esfuerzo, sino hacer por medio de
ser. Esto es algo que a veces también se denomina Camino del Curso del Río, puesto que
imita los caminos que el agua crea en la naturaleza.

En lugar de centrarnos en una meta fija predeterminada, intentamos intuir de qué manera
las cosas se están moviendo y cuál es la mejor forma de colocarnos dentro de este
movimiento. Esta es la estrategia que se usa en las artes marciales y en el surf. Implica
centrarse en el proceso, más que en su meta o el resultado. Cuando somos capaces de
acercarnos a la vida de esta manera, en última instancia alcanzamos más con menos
esfuerzo. A demás, nuestras actividades no son egocéntricas, exclusivas y competitivas,
como lo son durante la persecución de metas personales, sino inclusivas y sinergéticas.
El resultado no sólo nos brinda satisfacción a nosotros como individuos, sino que también
sirve a la comunidad en general.

Hemos observado repetidamente que las personas que actúan en este marco taoísta
tienden a experimentar coincidencias y sincronicidades extraordinariamente beneficiosas,
que apoyan en sus proyectos y las ayudan en su trabajo. « Accidentalmente» encuentran la
información que necesitan, la gente apropiada aparece en el momento apropiado y los
fondos necesarios de repente se vuelven disponibles. La inesperada incidencia fortuita de
dichas situaciones es a menudo tan omnipresente y convincente que aprendimos a confiar
en ella y a usarla como una brújula para nuestras actividades: como un importante criterio
de que «estamos en la pista buena».

Las experiencias en los estados holotrópicos de consciencia pueden brindarnos incluso


intuiciones más fundamentales acerca de las raíces de nuestra insatisfacción y del modo de
aliviarla. Podemos descubrir que la fuente más profunda de nuestro descontento y de
nuestro esfuerzo por ser más de lo que somos y por tener más de lo que tenemos se
encuentra incluso más allá del dominio perinatal. El ansia insaciable que dirige la vida
humana es, en última instancia, de naturaleza transpersonal. En palabras de Dante
Alighieri: «El deseo por la perfección es aquel deseo que siempre hace que cualquier placer
parezca incompleto, por ello no hay ningún gozo o placer tan grande en esta vida que
pueda apagar la sed de nuestra alma» (Dante 1990).

En el sentido más general, las más profundas raíces transpersonales de la infelicidad


humana y la insaciable codicia pueden ser descritas en términos de lo que Ken Wilber
llamó el proyecto Atman (Wilber 1980). En último análisis, somos idénticos y acordes con
el principio creativo cósmico: Dios, Brahmán, el Tao, Buda, el Cristo Cósmico, Alá o el Gran
Espíritu. Aunque el proceso de creación nos separa y nos aleja de esta profunda fuente y de
nuestra verdadera identidad, la consciencia de lo que realmente somos nunca se pierde
totalmente. La fuerza más profunda de motivación en la psique a todos los niveles de la
evolución de la consciencia es el deseo de volver a la experiencia de nuestra propia
divinidad.

Sin embargo, el hecho de nuestra encarnación como seres separados hace que el logro de
esta tarea sea extremadamente difícil y lleno de retos. Requiere la eliminación de nuestro
yo separado, la muerte del ego. Debido a que el miedo a la aniquilación nos lleva a
agarrarnos al ego, tenemos que conformarnos con sustitutos o sucedáneos —«Proyecto
Atman»— que son específicos para cada época en particular. Para el feto y el recién nacido,
esto significa la satisfacción experimentada en la buena matriz o sobre el buen pecho. Para
el niño, es la satisfacción de las necesidades biológicas y anaclíticas específicas de la edad.
Para el adulto, el ámbito de proyectos sucedáneos posibles es enorme; además de comida y
sexo, incluye dinero, fama, poder, apariencia, conocimiento, habilidades específicas
y muchos otros,

Debido a nuestra profunda sensación de que nuestra verdadera identidad es la totalidad de


la creación cósmica y el principio creativo mismo, los sustitutos de cualquier grado y
alcance —proyecto Atman— siempre nos parecen insatisfactorios. Los místicos persas y el
poeta Rumi lo dicen muy claramente: «Todas las esperanzas, deseos, amores y afectos que
la gente tiene por diferentes cosas — padres, madres, amigos, cielos, la tierra, palacios,
ciencias, trabajos, comida, bebida— el santo sabe que son deseos de Dios y que todas esas
cosas son velos. Cuando los hombres dejan este mundo y ven al Rey sin estos velos, sabrán
entonces que todos eran velos y envolturas, que el objeto de su deseo era en realidad la
Cosa Una» (Hines 1996). Sólo la experiencia de nuestra propia divinidad en un
estado holotrópico de consciencia puede colmar alguna vez nuestras necesidades más
profundas. Esto hace que la búsqueda espiritual sistemática sea una alta prioridad en la
vida humana.

Los individuos que han elegido la autoexploración responsable y sistemática con los
estados holotrópicos a modo de camino espiritual, experimentan en el proceso profundos
cambios de personalidad. Cuando el contenido del nivel perinatal del inconsciente emerge
a la consciencia y se ve integrado, tiene como resultado una considerable disminución de
las tendencias agresivas y conduce a una mayor paz interior, autoaceptación y tolerancia
para con los demás. La experiencia de la muerte y renacimiento psicoespiritual y la
conexión consciente con los recuerdos positivos postnatales o prenatales tiende a
reducirlos impulsos irracionales y las ambiciones. Produce un cambio de foco y énfasis
desde las cavilaciones sobre el pasado y las fantasías sobre el futuro a una experiencia más
plena del presente. Esto conduce a un nuevo entusiasmo, ímpetu vital y gozo de vivir —una
capacidad mayor de gozar de la vida y extraer satisfacción de las circunstancias simples de
la vida, tales como las actividades cotidianas, el trabajo creativo, la comida, hacer el amor,
la naturaleza y la música.
Otro importante resultado de este proceso es la emergencia de una espiritualidad de
naturaleza mística y universal que —a diferencia de la fe en los dogmas de las religiones
establecidas— es auténtica y convincente, puesto que está basada en una profunda
experiencia personal. Es universal, total y no-confesional. El proceso de apertura y
transformación espiritual, por regla general, se hace más profundo a consecuencia de las
experiencias transpersonales, tales como la identificación con otras personas, grupos
humanos en su totalidad, animales, plantas e incluso materias inorgánicas y procesos de
la naturaleza. Otros tipos de experiencias transpersonales proporcionan acceso consciente
a eventos que ocurren en otros países, culturas y períodos históricos, e incluso a los reinos
mitológicos y seres arquetípicos del inconsciente colectivo. Las experiencias de unidad
cósmica y de la propia divinidad conducen a una cada vez mayor identificación con toda la
creación y nos brindan un sentido de asombro, amor, compasión y paz interior.

Lo que empieza como una investigación psicológica de la psique inconsciente, llevada a


cabo para un crecimiento personal o propósitos terapéuticos, se convierte
automáticamente en una búsqueda filosófica del significado de la vida y en un viaje de
descubrimiento espiritual. Las personas que consiguen un acceso experiencial a la esfera
transpersonal de sus psiques, desarrollan por regla general un nuevo reconocimiento de la
existencia y una veneración por todo tipo de vida. Una de las consecuencias más
sorprendentes de las distintas formas de experiencias transpersonales es la emergencia
espontánea y el desarrollo de tendencias profundamente humanitarias y una
fuerte necesidad de involucrarse en el servicio de algún propósito más amplio. Este hecho
tiene su base en una consciencia celular de que todos los límites en el universo son
arbitrarios y que a un nivel más profundo toda la. creación representa una red cósmica
unificada.

Dichas experiencias transpersonales también conducen a una profunda sensibilidad


ecológica y a la consciencia de que no podemos hacer nada destructivo a la naturaleza sin
dañarnos al mismo tiempo a nosotros mismos. Las diferencias entre las personas parecen
interesantes y enriquecedoras más que amenazadoras, tanto si están relacionadas con el
sexo, la raza, el color, el idioma, las convicciones políticas o las creencias religiosas. Los
exploradores del espacio interior —del mismo modo que muchos astronautas americanos
han visto la tierra desde el espacio exterior— desarrollan un profundo sentido de ser
ciudadanos planetarios más que ciudadanos de un país determinado o miembros de un
particular grupo racial, social, ideológico, político o religioso. Las observaciones anteriores
tienen implicaciones sociopolíticas más extensas; sugieren que una transformación
mediada por estados holotrópicos de consciencia incrementaría la posibilidad de la
humanidad para la supervivencia si pudiera darse a una escala lo suficientemente amplia.
4. Potencial para la curación de heridas culturales
y resolución de conflictos históricos
Muchos, si no la mayoría, de los talleres que hemos llevado a cabo en los últimos treinta y
cuatro años han sido multiculturales. Esalen, donde desarrollamos la respiración
holotrópica, es un lugar famoso en el mundo; es una «Meca del movimiento del potencial
humano» que atrae a gente desde todos los lugares del mundo. Por regla general, también
los módulos de nuestro entrenamiento para facilitadores cuentan con participantes que
llegan de muchos países diferentes. Los talleres de precongreso que ofrecimos antes de las
once Conferencias Transpersonales Internacionales llevadas a cabo en los Estados Unidos y
en el extranjero, se encuentran en una categoría especial si los consideramos desde el
punto de vista del grao número de participantes y de los países representados.

Hemos mencionado antes la observación de Víctor Turner de que compartir


acontecimientos rituales en un contexto tribal crea profundos vínculos entre los
participantes —un sentimiento de comunidad («comunitas») (pág. 59). La naturaleza
multinacional y multicultural de nuestros talleres nos brinda la oportunidad de determinar
que lo mismo se aplica a grupos compuestos por individuos de diferentes naciones. Los
más numerosos entre éstos, como el taller de preconferencia en Santa Rosa y en Praga,
contaban con más de trescientos participantes cada uno y con más de treinta
facilitadores cualificados que asistían al proceso. Hemos observado repetidamente que
experimentar la respiración holotrópica en un escenario colectivo, siendo testigos de las
sesiones holotrópicas de los demás y compartiendo las experiencias en grupos, disuelve
rápidamente las barreras del lenguaje y las diferencias culturales, políticas y religiosas.
Nuestras experiencias con estos grupos hicieron que resultara obvio que los talleres de este
tipo serían inapreciables en encuentros internacionales cuyo objetivo fuera la mutua
comprensión y el desarrollo de la amistad.

Tuvimos una inesperada oportunidad de evaluar este potencial de la respiración


holotrópica bajo circunstancias muy especiales. En la década de 1980, Michael Murphy, el
cofundador del Instituto Esalen, y Dulce Murphy lanzaron el Proyecto de Amistad
Soviético-americano de Esalen, que servía como una forma excelente de «diplomacia de
base» de ciudadano a ciudadano. Este programa trajo a Esalen a muchos destacados
políticos soviéticos, científicos y otras figuras culturales. En 1987 Michael organizó un
encuentro por invitación en la Gran Casa de Esalen, una bonita mansión encaramada en un
acantilado cubierto de cipreses que domina el océano Pacífico en la costa Big Sur. Esta
pequeña conferencia de trabajo implicaba a cuatro prominentes científicos soviéticos y los
representantes de las instituciones académicas y de investigación americanas más
destacadas, incluyendo a John Mack, Candace Pert, Dean Ornish y Robert Gale.

Los Murphy invitaron a Stan a unirse al grupo y a dar una charla sobre la moderna
investigación de la consciencia y los retos conceptuales que presenta para la actual visión
del mundo científica, Durante su charla, Stan mencionó el trabajo que estábamos llevando a
cabo con la respiración holotrópica. Ello generó un gran interés entre los participantes y
todos ellos quisieron tener una experiencia personal de este método. El grupo decidió
adelantarse al programa de la reunión de la tarde del día siguiente y, en su lugar,
decidieron que dos de nosotros dirigiéramos una sesión de respiración. La respiración
holo-trópica era muy popular en Esalen y era fácil encontrar suficientes voluntarios que
hicieran la función de cuidadores para este grupo especial. El introducir un poderoso
elemento experiencial en la reunión cambiaba completamente la naturaleza de este
encuentro, que hasta ese momento había sido estrictamente intelectual. Hacia el final de la
tarde, los rusos estaban en un estrecho contacto emocional, e incluso físico con sus
cuidadores americanos, y todos percibimos una atmósfera de auténtica amistad.

El proceso del grupo fue muy poderoso y emotivo. Las experiencias supusieron regresión a
la primera niñez e infancia, experiencias de nacimiento e incluso elementos
transpersonales y espirituales. Uno de los rusos tuvo una profunda experiencia de unión
con Dios y, para sorpresa de todos los presentes, estuvo dispuesto a hablar sobre ello.
«Naturalmente, sigo siendo un comunista», afirmó con firmeza en su exposición, «pero
ahora entiendo lo que la gente quiere expresar cuando dice Dios». El doctor Aaron Belkin,
jefe del grupo, estaba tan conmovido por la experiencia, que más tarde dispuso una
invitación oficial por parte del Ministerio Soviético de Salud que nos proponía ir a Moscú
para dar charlas y dirigir talleres de respiración holotrópica.

Además, descubrimos que el potencial de la respiración holotrópica para la curación


cultural había sido sometido —sin que nosotros lo supiéramos— a unas pruebas a gran
escala. En 1995, fuimos invitados por Jim Garrison, presidente de la Fundación Gorbachov,
a participar en el Forum de los Estados del Mundo, en San Francisco. En este encuentro, se
nos acercó Phil Eane Jr., indio dakota portador de la Pipa de la Paz y conservador del ritual
de la Sauna, y cofundador y coordinador internacional de la familia de organizaciones de
Los Cuatro Mundos, que había sido invitado al Forum para representar a su gente. Phil nos
dijo que la respiración holotrópica estaba siendo usada en un experimento de curación
intertribal de los nativos americanos. Él y uno de sus amigos habían asistido a un taifa de
respiración holotrópica dirigido por uno de nuestros facilitadores cualificados y
estaban profundamente impresionados por su poder de sanación. Decidieron presentar
este método a la gente de la nación nativa como un medio para curar los psicotraumas
profundos que habían padecido durante su tormentosa historia, incluyendo el brutal abuso
físico y sexual en muchos internados americanos y canadienses.

Phil describió entonces la gran popularidad y éxito que los grupos de respiración
holotrópica alcanzaron entre la gente nativa, aunque fueran dirigidos por líderes que
carecían de un entrenamiento adecuado, sólo sobre las bases de la experiencia de un taller
que Phil y su amigo compartieron con ellos. Respetuoso de la opinión de los ancianos, Phil
decidió consultar con ellos respecto a su opinión acerca de este nuevo enfoque a la
curación. Cuando los ancianos estuvieron al tanto de la respiración holotrópica, dieron a
Phil su permiso y apoyo para que prosiguiera con sus esfuerzos. De acuerdo con él, llegaron
a la conclusión de que la filosofía y la práctica de este enfoque eran compatibles con
su cosmología tribal y su tradición cultural. Al tiempo que estamos muy complacidos con
las nuevas perspectivas que la iniciativa de Phil ha abierto, esperamos que en el futuro este
trabajo seguirá bajo la guía de facilitadores correctamente entrenados.

Recibimos más retro alimentación sobre estos grupos cuando conectamos con Duncan
Campbell, un consumado entrevistador, en cuyo programa de radio Diálogos Vivos en
Boulder, Colorado, aparecen pioneros del nuevo paradigma de pensamiento en una amplia
variedad de campos. Gracias a él hemos conseguido conocer a su mujer, Edna Brillon Da
Laa Skil Gaa (Flor de Lluvia), que está profundamente conectada con su herencia de nativa
americana y ha tomado parte en los grupos de Phil Lañe. Ella nos confirmó el profundo
impacto que estas sesiones tenían sobre cualquiera que estuviera
implicado. Posteriormente, ella y Duncan participaron en nuestro taller de fin de semana
en Boulder. Edna nos dio permiso para incluir en nuestro libro el siguiente relato de sus
extraordinarias sesiones de respiración holotrópica.

Conectar con el linaje materno: La historia de Edna


Empecé deliberadamente a trabajar para curarme a mí misma en 1990, cuando tenía 36
años. Como nativa americana mestiza y siendo una niña empática, estaba rodeada por el
dolor de otra gente y era extremadamente consciente de ello. Mi familia y todas las familias
con las cuales estaba relacionada padecían un montón de dolor, resentimientos y traumas.
Mis padres eran ambos mestizos. Ambos tuvieron una infancia muy difícil. Mi madre sin su
padre, mi padre sin su madre, y ése no era su único problema. Mi búsqueda de
comprensión y respuestas empezó siendo joven; parecía saber que mis padres se entendían
mal el uno al otro sobre los acontecimientos del pasado.

Cuando nos fuimos de nuestro territorio tribal yo tenía seis años y medio y me dije a mí
misma que volvería cuando fuera lo suficientemente mayor para ayudar a mi gente. Era
plenamente consciente de su sufrimiento, incluso aunque fuera a menudo denegado; lo
podía sentir visceralmente. Mi madre es halda y galesa, y mi padre es cree y francés; sus
traumas se deslizan en profundidad como los de todos los nativos, particularmente de
aquella época. Empecé a encontrar métodos para ayudar nuestro proceso de sanación: una
combinación de psicoterapia, espiritualidad no confesional, trabajo de grupo, psicodrama,
chamanismo y trabajo de constelación.

Uno de los métodos más poderosos fue el trabajo de respiración. Con él tuve algunas de mis
más profundas percepciones y adelantos, aunque siempre oponía resistencia a ello por
alguna razón desconocida. La primera vez que lo llevé a cabo fue con un gran grupo en un
hotel de Vancouver con Phil Lane. Estaban presentes alrededor de 150 personas; todos se
emparejaron e hicieron algunas percusiones, mientras uno de cada pareja hacía, uno a uno,
su respiración.

Mi abuela haida, Edna, cuyo nombre me pusieron después, había sido educada en un
internado desde los 5 años hasta los 18. En la época de esta experiencia, había permanecido
internada durante diez años con alzheimer. En cuanto empezamos a respirar al son de los
tambores, los nativos alcanzaron estados alterados muy rápidamente, tal como
acostumbran a hacerlo. A mí me gusta mantener el control de mis estados alterados, así
que tuve que respirar un montón en comparación con los otros. Empecé a llorar y
comprendí visceralmente el propósito de los wailers (lloradores) que eran parte de
nuestra cultura en nuestro penoso proceso. Era la creencia de que llorar demasiado fuerte
al lado de una persona amada mantenía a los espíritus en el plano terrenal en lugar de
permitirles ir camino de la luz.

Entonces se me apareció una sucesión de todos los parientes difuntos que conocí; se
presentaron delante de mí, uno tras otro, no necesariamente en el orden de su muerte. El
tío John, mi querida y famosa tía Blanche, quienes murieron ambos demasiado jóvenes de
cáncer. El tío David, hermano de mi madre, que también murió joven dejando diez niños. Mi
querido primo Tommy, que murió a los 22, el primo Randy, Grandma Eliza y otra prima...
¿quién? ¡Quién eres tú? No la conocía, pero sabía que reconocía su espíritu. Ellos me dieron
las gracias y nos amamos los unos a los otros, exactamente como cuando por fin tenemos
un sueño de unos parientes amados después de que hayan muerto y sabemos que sus
espíritus nos han visitado.

En último lugar, pero no por eso la menos importante, me vino la cara de mi abuela Ehna.
Me quedé confusa, puesto que todos los otros habían muerto, pero mi Nuni (abuela)
todavía está viva y en el hospital con alzheimer. Entonces se volvió clara como el día la
comprensión de que ella ya estaba en el otro lado; su cuerpo estaba en el hospital, pero su
espíritu era capaz de estar en el otro lado si ella quería estarlo, fuera de sí misma. Sabía
quién la amaba. También sabía quién no y cómo actuar cuando se presentaban. En una de
mis últimas visitas, seguía diciendo en un estado cada vez más catatónico: «Amaos los unos
a los otros, ama a tus hermanos y hermanas». Nos estaba dando un mensaje,
incluso aunque no estuviera allí. Nuestra familia estaba escindida y separada:
hermanos/hermanas, madres/padres no se hablaban entre sí. Quería que lo arregláramos.
Me estaba diciendo que dijera a los demás que se amaran los unos a los otros.

Ahora no tengo duda de que las personas con alzheimer pueden ir al otro lado, y que lo
hacen bastante a menudo. Y que también pueden volver, como mi Nuni hizo. Aquella
pequeña prima, de la que no me podía acordar, se puso en contacto conmigo en la sesión de
respiración y siguió poniéndose en contacto conmigo después de aquello. Me costó algunos
años entender y recordar, pero finalmente lo hice durante otra sesión de sanación. Recordé
tener cuatro años y medio e ir al funeral de mi pequeña prima Minnow, que tenía
exactamente mi misma edad; no la conocía muy bien. Tenía un vestido nuevo de chiffon y
estaba sentada en un banco cerca del fuego y éste prendió; ella se quemó y todos
se quedaron en estado de shock y horrorizados. Recuerdo a su madre en el funeral llorando
tan fuerte que me asusté mucho. Miré a mi madre sentada allá tan digna y quieta, y pensé:
«Me pregunto si mamá lloraría si yo muriera». Nunca la he visto llorar ni una vez, pero
puedo sentirla llorar todo el tiempo.

Con ese pensamiento, en mi dolor, salí fuera de mi cuerpo y me uní a mi pequeña prima
Minnow. Muchos años más tarde, me di cuenta de que la había ayudado a cruzar hacia la
luz y entonces se convirtió en mi guía —aunque me tomara algunos años conseguirlo.
Recuerdo que fue después de este funeral cuando empecé a dejar mi cuerpo con frecuencia
y lo mismo hizo mi hermano; también íbamos juntos cuando las cosas se ponían demasiado
difíciles.

Finalmente vi a mi madre llorar 40 años más tarde en el funeral de su hermano mayor.


Precisamente el último año, hice otra sesión de respiración holotrópica en la universidad
Naropa en Boulder, Colorado, con Stan Grof. Por aquel entonces entendí que «somos
nuestros propios antepasados», el mismo DNA. Pasé por la experiencia de cómo eran mis
emociones cuando llevaba a mi hija Erin. Oh, mi niña, no me extraña que seas tan fuerte.
¡Qué terrible época tuvimos! También sentí las emociones de mi madre cuando me llevaba
en su matriz, qué desconsolada estaba mientras me llevaba, aunque incluso me hubiesen
planeado. Mi padre estaba todo el tiempo corriendo detrás de las mujeres, incluso el
mismo día después de mi nacimiento. Después pude sentir todas las emociones que sentía
mi Nuni cuando estaba llevando a mi madre. Era como si fuera la que llevaba al niño y al
mismo tiempo al bebé en el vientre. No fue tan traumático como las dos generaciones
anteriores, pero tampoco bueno.

No era simplemente imaginación; mi espíritu se movía a través del tiempo y el espacio y


estaba en las matrices de mis propias antepasadas volviendo a mi tatarabuela. Fue una piel-
oscura de la que abusó terriblemente el miserable y ardiente hombre francés que la trató
como una bestia de carga. Ella llevó sus pequeños niños haida-franceses cuyo padre odiaba;
lo que uno sentía que era lo peor de todo. ¡Qué absoluta compasión sentí por esas cuatro
generaciones de mujeres indias cuyas vidas fueron tan duras y llenas de sufrimiento, shock
y trauma!

Percibí que era mi tatarabuela Jeanie la que padeció el sufrimiento más intenso que
nosotros heredamos. En el transcurso de una vida, observó el fuerte contraste de antes y
después del contacto con los blancos. Ella fue una que había viajado en canoas arriba y
abajo por la costa del Pacífico desde Alaska a California y vio la completa devastación de
todos los indios desde las tribus más ricas en comida y cultural mente desbordantes del
continente. Tras eso muchos murieron de viruela, quedaron tan pocos que el hermano de
mi abuela remó todo el camino a Tacoma Washington desde justo debajo de Alaska para
recoger a su hermana, sabiendo que estaba siendo maltratada por aquel hombre francés y
nuestras tribus se estaban volviendo demasiado pequeñas.

Nuestro pueblo sabe que nosotros volvemos como nuestros propios antepasados, creo que
mi hermana era mi tatarabuela y que yo fui mi bisabuela; a veces podemos hablar desde
las correspondientes heridas y otras cosas complejas que sucedieron. He estado rezando
por una comprensión más profunda y sanación de) dolor de mi abuela que al parecer
hemos heredado; el trabajo de respiración llevó a cabo la sanación y la comprensión,
mostrándome literalmente que lo que nuestro pueblo sabía antes de la colonización era
verdadero y justo. Quería escribir un libre titulado No te sorprenda que sea malhumorada.
A lo mejor todavía lo soy.
1. Cuatro pinturas que describen experiencias de respiración holotrópica en un seminario
de un mes en Esalen (a-d).

a. Muerte y renacimiento psicoespiritual que muestra a un cisne, un poderoso espíritu de


ave que tiene un importante papel en el chamanismo siberiano.

b. La Gran Diosa Madre, personificación de la energía divina que es fuente de toda creación.
c. Shiva Nataraja, Señor de la Danza Cósmica.

d. Unida final de una sesión, costa de Big Sur experimentarla hacia el

2. Grupo de pinturas de sesiones de respiración holotrópica que describen experiencias


trascendentales (a-g).
a. «Ojo de sabiduría». Una experiencia del final de una sesión de respiración. El artista dijo:
«Se ha recuperado la totalidad. La fuerza vital, (Kundalinmchi), está contenta y descansa en
paz sobre el “Ojo de Sabiduría”. El cielo y la tierra y lo masculino y lo femenino están en
equilibrio» (Anne Hoivik).

b. Energía de la serpiente (Kundalini) ascendiendo desde el chakra raíz más físico {mu-
ladhara) hasta el chakra más etéreo de la coronilla {sahasrara) que desencadena una
experiencia cósmica (Jan Vanatta).
c. «El corazón universal». El pequeño corazón individual regresa al gran Corazón Universal
(Arme Hoivik).
d. «Cabalgando por el aire». Experiencia que sigue a una gran crisis: «sentimientos de ser
como un bebé en brazos de la Gran Madre del Vacío, completamente segura y amada por lo
que soy y cabalgando con ella a través del aire hacia la eternidad» (Atine Hoivik).
e. «Viaje al Cosmos». La imagen inferior muestra la sorpresa del artista por el orden y la
armonía, la totalidad y la plenitud del universo. La imagen superior está relacionada con las
sensaciones de mucho frío y temblores que la obligan a abandonar esta frontera cósmica y
regresar. Hacia el final, ella se experimenta como un pentágono, lo que le ayudó con el
enraizamiento y la integración de la sesión. (Katia Solani).
f. Visión del ser de luz transformado dentro del cuerpo de un Cristo femenino (Anne
Hoivik).
g. «Kundalini Madre». Identificación con un ni no pequeño descansando en un porta bebés
en la espalda de una mujer con una vistosa prenda envuelta en un manto de estrellas. La
artista escribió: «—Era a la vez la madre y el hijo; amo profundamente esta Gran Madre,
amo a mi madre, amo a todas las criaturas, a todos los seres sensibles» (Katia Solani).

3. Motivos perinatales en sesiones de respiración holotrópica (a-K)


a. Vida intrauterina tranquila (MPB 1). El entrelazamiento y la interconexión de los dedos
de las manos y de los pies representan la experiencia de la imagen corporal fetal que es
distinta de la de un adulto.

b. Visión de una sesión dominada por MPB II. Tarántula gigante, una imagen arquetípica de
lo Femenino Devorador, atacando al artista y amenazando su vida. La imagen de una
momia fuertemente vendada refleja el confinamiento y la constricción experimentadas
durante las contracciones uterinas. (Jarina Moss).
c. El inicio del proceso de muerte y renacimiento psicoespiritual experimentado como ser
tragado por una grotesca figura arque típica. La calavera representa la inminencia de la
muerte, el sistema raíz y la serpiente, el sistema circulatorio de la placenta (Peg Holms).

4. «Viaje dentro y a través de la Madre Miedo.» fres dibujos de una sesión de respiración en
los que la artista revivió su nacimiento (d-1) (Jan Van nafta).
d. El niño interior herido, que inicialmente afrontó la ordalía de nacer solo, se ve
acompañado por el sí mismo adulto más viejo y más sabio; juntos entran en la boca de la
Madre Dragón.

e. «Atrapada dentro del Útero Malo». La experiencia de verse atrapada y chafada en un


útero estrecho y negro de la Madre Dragón. «No hay salida, la única salida es morir.» (Jan
Vannalta).
f. El niño interior y el sí mismo adulto viajan a través del túnel del canal del nacimiento.
Tras afrontar plenamente el miedo, la cabeza del dragón se disuelve en la niebla,
permitiendo el paso.

g. «Saliendo de la oscuridad.» La experiencia combinada de nacer y dar a luz. Las


secuencias de este tipo normalmente tienen como resultado la sensación de dar a luz a un
nuevo sí mismo y pueden ser muy transformadoras y sanadoras. (Jean Peikins).
h. Visión de Ja crucifixión en la fase final del proceso de nacimiento. El artista dijo: «Esta
experiencia me mostró claramente cuántos niveles de realidad pueden tejerse juntos y que
Dios o El Gran Espíritu está detrás de todo.» (Anne Hoivik).
i. Experiencia de muerte y renacimiento psicoespiritual. La estructura de la antigua
personalidad se ha desmoronado; de ella surge un nuevo sí mismo (o Sí Mismo), conectado
con el ámbito espiritual. El lema de la parte baja del dibujo dice: LIBERACION. El
desmembramiento es un motivo frecuente en las experiencias iniciáticas de los chamanes
novicios. (Jarina Moss).
j. Muerte y renacimiento psicoespiritual en la que la visión de la cola del pavo real (como la
famosa caíala pavonis del proceso al químico) a ja airee como símbolo de transformación y
transfiguración (Anne Hoivik).
k. Muerte y renacimiento seguidos por la experiencia del hieras gamos, la unión sagrada de
lo Femenino y lo Masculino. (Anne Hoivik).

5. Una serie de pinturas de sesiones de respiración holotrópica en las que aparece la


serpiente, un motivo muy frecuente en los estados holotrópicos (a-d).
a. «Activación de la Kundalini.» La artista tiene la sensación de que la energía de la
serpiente mayor que ella le está dando energía con desconocidos poderes para ver,
proteger y sanar a una joven (izquierda) ya un feto en el «Útero tumba» (derecha) (Jan
Vaunatta).

b. «Empoderamiento.» Energía del rayo convertida en energía de serpiente, que luego entra
en el cuerpo de la artista. Una vez la serpiente abandona su cuerpo, ella la acepta y se
convierte en una con ella, mientras un lobo sentado a sus pies es testigo de este proceso.
(Jan Vannatta).

c. «Energía de serpiente y mujer búfalo blanca.» En medio del caos, en forma de energía de
serpiente que se eleva y nubes de remolinos de colores, aparece la mujer Búfalo Blanca.
Viene ¡rara ensenar al artista a canalizar su energía y transmutarla en su propio poder,
permitiéndole pasar a través del umbral dimensional a un lugar de luz, paz y
autoconocimiento. (Jan Vannatta).
d. «Unión del Cielo y la Tierra.» Una serpiente negra (Poder de la Tierra) y una serpiente
dorada (Poder del Cielo) apareándose en un lecho de hojas verdes en la jungla. La
experiencia se vio acompañada por sentimientos de gran alegría y paz. (Anne Hoivik).

6. Cinco pintoras de sesiones de respiración holotrópica que describen experiencias de


emociones intensas (a-e).

a. «Agresión encarcelada.» Ira reprimida intentando encontrar liberación y expresión


(Albrecht Mahr).

b. «Rabia.» Estallido de furia violenta experimentada mediante la identificación con un


felino depredador arquetípico (Albrechf Mahr).
c. «Codicia.» Personificación de codicia insaciable, una poderosa fuerza gobernadora de la
vida humana y de la historia (Anne Hoivik).
d. «Grito primal.» Poderosa liberación de profundas emociones en una sesión en la que la
autora experimentó el renacimiento (Anne Hoivik).
e. «La Madre Dragón.» El recuerdo traumático de la infancia de la artista refleja la
intolerancia de su madre hacia las emociones fuertes. La Madre Dragón sacude y asusta a la
niña para hacer que pare de llorar. Su mensaje es: «Si lloras, mueres.» (Jan Vannatta).

7. Una serie de pinturas de sesiones de respiración holotrópica que describen experiencias


con motivos chamánicos (a-d) (Tai Hazard).

a. El Gran Oso rasga su propio pedio con garras adornadas con plata y turquesas, y da su
sangre al chamán.
b. El corazón del chamán es atravesado por un colmillo de morsa y su espíritu viaja a lobo,
la luna, el sol y a otro chamán.
c. Superando el miedo de la oscuridad y lo desconocido, y siguiendo a una guía, cada vez
más hondo en el submundo.
d. Descansando profundamente en el útero de la tierra y escuchando al lobo cantando
historias.

8. «Iniciación chamánica.» Cuatro pinturas de sesiones de respiración holotrópica que


describen un viaje chamánico de descenso en el contexto del despertar de la Kundalini (a-
d) (Jan Vannatta).

a. Las Abuelas pintan círculos blancos alrededor de los ojos de la artista y le regalan tres
talismanes: una pluma, un hueso y una garra para su viaje a la oscuridad. A medida que
desciende, las Abuelas pintan su cuerpo de blanco y negro. Al alcanzar el fondo, gran parte
de la energía Serpiente se libera y lucha en su regreso, saliendo de la oscuridad mientras
jadea por renacer.
b. El cuerpo de la artista se vuelve Ida neo y negro y aparecen sobre el sofisticados dibujos.
Todo su ser se transforma en una composición geométrica sagrada; está encerrada en la
oscuridad y rodeada por las Abuelas y la Serpiente.

c. Rodeada por las Abuelas, la Serpiente y la artista se convierten en una. Rodean los
talismanes que se integran en un centro equilibrado.

d. Totalmente integrada y transformada, la viajera se sienta en el centro de la pintura. Está


rodeada y sostenida por la oscuridad, los tres talismanes, las Abuelas, la Serpiente y la
realidad chamánica en forma de diamante. La experiencia es compleja pero ordenada.

9. Dos pinturas de sesiones en la formación de respiración holotrópica (a-b) (PegHolms).


a. «A través de la Puertas del Infierno a la Prisión de Maya», la experiencia dual de nacer y
dar a luz. Según la autora, la profundidad de sus sentimientos era tal que «llorar, gritar,
gemir y forcejear solo tocaría la punta del terror y la angustia sumergidas.»

b. La artista sentada desnuda en una poderosa motocicleta Harley-Davinson, dirigiendo y


controlando triunfal la poderosa máquina. Reclama su poder femenino y lo dirige sin miedo
o sentimiento de culpa.

10. Cuatro pinturas de las sesiones de respiración holotrópica de Kalia Solani descritas en
este libro.
a. Corpus Chrisri. Pintura de una sesión de respiración holotrópica que describe una
experiencia de convenirse en una célula en el cuerpo del Cristo Cósmico, mientras que al
mismo tiempo posee la capacidad de identificarse vivencialmente con cualquier parte de la
creación (Rafia Solani).

b. Identificación con una tortuga que lleva en su vientre la imagen de un niño que necesita
cuidados.
d. Pintura del mismo paisaje tai como apareció en un sueño a la noche siguiente.
11. Tres pinturas de Marianne Wobcke, que ilustran sus experiencias en
respiraciones holotrópicas de su formación (a-o).

a. Marianne como feto atacada por un dragón que escupe fuego, saliendo a través del cuello
del útero y quemándose las piernas, lista experiencia estaba relacionada con el intento de
aborto de su madre y, en un nivel más profundo, también a la experiencia de su abuela
aborigen de tener sus piernas rociadas por gasolina y prendidas por un policía.
b. «Alienación,» Soñando con un ancestro plantado como un esqueleto en un paisaje
devastado, que representa el apocalipsis de los aborígenes australianos fruto de la sepa
ración de la familia, país, cultura y «kanyini» experimentado por la «Generación Robada».
Kanyim es el principio de conexión, mediante los cuidados y la responsabilidad, que
subyace la vida aborigen.

c. Linoleografía que representa la profunda conexión entre Marianne y sus antepasados


aborígenes. Describe un Espíritu Mimi bailando frente al ciclo estrellado. Según la tradición
aborigen, los Espíritus Mimi son seres altos y delgados que en el Alcheringa (Tiempo de los
sueños) enseñan a los pueblos aborígenes destrezas en la caza, la cocina y la pintura.

Si alguna vez te preguntas por qué los indios están locos o beben demasiado o no parecen
preocuparse de la vida, créeme que hay miles de razones. Como dijo el jefe Dan George:
«Pagamos, y pagamos, y pagamos». El hombre blanco se quedó con nuestra herencia y
nosotros nos quedamos con el trauma que se ha transmitido durante generaciones. Gracias,
Stan y Christina, por compartir con nosotros vuestro trabajo que es profundamente
necesario, en este momento más que nunca. Nos brinda consciencia sobre nosotros mismos
y el reconocimiento de cuán esencial es introducir la sabiduría indígena y los métodos
como el trabajo de respiración en la cultura establecida.

Vuelvo a creer una vez más en nuestros caminos como un sistema muy sofisticado de
sanación. Debido a la colonización, al gobierno y al plan de asimilación de la iglesia, nos
vimos obligados a creer que nuestras culturas y nosotros mismos no tenían ningún valor en
absoluto. El trabajo de respiración me hizo ver que simplemente sintiéndolo y
desarrollando una comprensión compasiva, era capaz de empezar a. dejar que se liberara,
pero no de una sola vez. Volví a mi tierra haida y ayudé con el trabajo de sanación; de
hecho, fui a muchas reservas en la Columbia británica, Ottawa y Alaska, cumpliendo con la
promesa que hice cuando tenía seis años: «Volveré cuando sea lo suficientemente mayor
para ayudar».

En la Decimosexta Conferencia Transpersonal Internacional llevada a cabo en junio de


2004 en Palm Springs, CA, Marianne Woocke, una comadrona australiana, presentó un
trabajo describiendo sus experiencias durante nuestro entrenamiento de respiración
holotrópica, que en muchos aspectos se parecen a las de Edna. En sus sesiones, Marianne
revivió acontecimientos traumáticos de la vida de su madre y su abuela que luego pudo
verificar. En este caso, sus antepasados eran aborígenes australianos, pueblo cuya trágica
historia es paralela a la de los nativos americanos. Marianne, que desde entonces completó
nuestro entrenamiento y se convirtió en una profesional certificada de respiración
holotrópica en Australia, nos dio permiso para incluir su historia en nuestro libro.

Recuperando recuerdos de generaciones robadas:


La historia de Marianne
Cuando cumplí trece años mis padres me dijeron que era adoptada. Sin embargo, cuando
compartí esta información en la escuela, se burlaron de mí y me avergonzaron, por lo que
no volví a mencionarlo. Este tema parecía no tener importancia para mi vida, aunque
estaba sorprendida por sueños, pesadillas y posteriores experiencias con hongos mágicos y
la LSD cuando era adolescente, y cuando cumplí los veinte años, en los que aparecían
aborígenes.

No fue hasta que cumplí los treinta y empecé mi formación como comadrona en el hospital
de la base de Toowoomba que tuve razones para reflexionar de nuevo sobre mi estatus de
persona adoptada.

En abril de 1991, en mi primer día en la unidad de partos, el primer nacimiento al que asistí
fue el de una tradicional mujer aborigen que procedía de un pueblo de la región del
sudoeste de Queensland, que había sido violada por el hijo de una persona local importante
y había quedado embarazada. No se habían establecido cargos y en el informe se insinuaba
que no era probable que se tratara de una violación, liberando al equipo de cualquier
responsabilidad de proporcionar un cuidado apropiado y sensible a esta situación.

Era una estudiante de comadrona, llena de entusiasmo y dispuesta a apoyar a esta mujer,
pero sin ninguna educación o consciencia que me hubiera preparado para dicha
experiencia. En mi determinación por demostrar mi autoridad y valor a mi cliente,
repetidamente invadí su espacio. Ignorante de las prácticas culturales tradicionales, intenté
persistentemente mirarla a los ojos y comunicarle que se exigía que ella se sometiera a una
larga lista de procedimientos diagnósticos para determinar si había alguna muestra de
peligro materno o fetal. Para protegerse, la mujer se ponía en cuclillas de espaldas a mí,
mostrando desconfianza y tapándose la nariz y el rostro con las manos mientras se alejaba.
Más tarde supe por otro miembro del equipo que tenía nauseas por el olor que para ella
apestaba a jabón y perfume. Desesperada y confundida, tras varios intentos sin éxito
de conseguir el apoyo y la guía del experimentado equipo, finalmente respondí
intuitivamente a la situación. Me retiré un poco, busqué una distancia respetuosa de la
parturienta y entregué mi autoridad; al hacerlo, le di el privilegio de dar a luz en silencio,
sin ninguna interferencia.

La experiencia del parto de esta mujer indígena, que culminó con el abandono del bebé por
parte de ella, tuvo un profundo impacto y me cambió la vida. El bebé estuvo en la guardería
durante tres semanas mientras los servicios familiares buscaban a la madre, que realmente
había desaparecido. Me sentí muy conmovida y extrañamente encaprichada con el bebé. Lo
racionalizaba suponiendo que mi reacción estaba conectada con mis instintos maternales,
desencadenados por ser testigo del nacimiento. A pesar de todo, estaba sorprendida por la
intensidad de mi respuesta emocional. Por azar estaba de guardia en la guardería tres
semanas más tarde, el día en que tres ancianas/abuelas de la comunidad aborigen de
mujeres llegaron al hospital y reclamaron a la niña. Se la entregué personalmente. Lo
que desencadenó un intenso proceso de duelo que fue el inicio de mi viaje personal a mi
herencia ancestral.

Fue esta experiencia como comadrona recién estrenada la que inició mi curiosidad sobre
mi estatus adoptivo. Mis padres nunca habían vuelto a hacer referencia a ello, por lo que
me costaba plantearles mis preocupaciones. Por el contrario, escribí a los Servicios de
Familia para obtener respuesta a las preguntas que se me estaban planteando en relación a
mi identidad. Siguió siendo un impacto cuando recibí en el correo un breve informe
confirmando mi condición de adoptada. Un certificado de nacimiento revelaba el nombre y
edad de mi madre, y la hora del nacimiento y los nombres que me había puesto. Había
también un libro llamado No más secretos. Pero seguía habiendo muchos secretos, y en la
siguiente década hubo momentos en los que casi abandoné la idea de desvelar el misterio
de mi pasado. Hubo tantas frustraciones, tantos viajes por terrenos complicados.

Mi búsqueda recibió un nuevo empuje cuando conocí a Mary Madden, una terapeuta que se
había formado con Stanislav y Christina Grof en los listados Unidos y que era una
profesional certificada en respiración holotrópica. Mary y posteriormente Tav Sparks (el
director del Grof Transpersonal Training) se convirtieron en los principales facilitadores de
mis sesiones y formación en respiración holotrópica; ambos se convirtieron también en
buenos amigos míos. Con su apoyo, me embarqué en el difícil viaje de autoexploración a lo
largo del cual pasé por muchas experiencias difíciles tanto en las sesiones de respiración,
como en sueños y a lo largo de mi vida diaria.

Tuve recuerdos de repetidos abusos sexuales de niña y de ser violada con saña por un
hombre que sólo hablaba italiano, no inglés. Me preocupaba no poder conectar dichas
experiencias con acontecimientos específicos de mi vida temprana. Empecé a sufrir
migrañas que de algún modo parecían estar relacionadas con mi traumático nacimiento,
que había incluido los fórceps. En diferentes momentos, me aparecían montones
simultáneamente en la frente y en el cuerpo, que reflejaban las marcas que sabía que los
fórceps dejaban en los bebés en los numerosos partos a los que había asistido. Estaba
desesperada intentando recordar si dichas experiencias habían ocurrido realmente y las
había reprimido alejándolas de la consciencia.

En esta difícil fase de mi autoexploración, me alejé de mi pareja, familia y amigos. Estaba


confusa y desorientada. Temporalmente, parecía estar perdiendo todos los puntos de
referencia de cómo vivir. Retrospectivamente, aprecio el consistente apoyo amoroso de
Mary Madden y Tav Sparks Junto a la comunidad de respiración holotrópica y la familia que
hizo posible que sobreviviera a esta crisis. Estoy convencida que sin ellos me hubiese
quitado la vida.

Aunque había tenido muy poca comunicación con la comunidad indígena hasta ese
momento, en la mayoría de mis experiencias internas aparecían aborígenes y temas
relacionados. Algunos de estos temas afloraron en sesiones de respiración y otros de forma
espontánea en sueños y en la vida cotidiana. Imaginaba con extraordinaria claridad e
intensidad Ancáanas/Abuelas aborígenes que venía y compartían su conocimiento y me
enseñaban prácticas que, de forma poderosa, mejoraban mis capacidades como
comadrona. Lo que me inspiró a establecer, con colaboración, el Blue Care de Queesland, el
primer programa de comadronas independiente financiado parcialmente por el estado.

A lo largo de este tiempo, sin embargo, no tuve suerte en mi búsqueda de mi madre


original. Seguí anotando cuidadosamente mis experiencias en mis diarios y dibujando
prolíficamente escenas que me obsesionaban. Lo que dio como fruto una serie de 54
dibujos a pastel documentando e ilustrando mí tormentoso proceso interior (véase
ilustración 11a, 11b, 11c). En 1995, di mi primer gran paso hacia adelante cuando el
Servicio de Personas Perdidas del Ejército de Salvación encontró a mi abuela materna y a
tíos que vivían en Sídney, y posteriormente a mi madre, que vivía en Nueva Zelanda. Sin
embargo, mis parientes no quisieron nada conmigo, lo que fue devastador.

Finalmente, seis meses después, mi madre real me escribió con reluctancia. Su carta era
breve, pero aportaba inesperadas confirmaciones de mis experiencias. Describía mi
concepción como una violación a manos de un italiano que no hablaba inglés. En esa época,
mi madre real era una adolescente de un pequeño pueblo en el norte de Queensland. No
sólo quedó brutalmente traumatizada por la violación, sino que también se vio
avergonzada y culpada por la familia. Tras dos intentos de aborto sin éxito, fue enviada a
una casa para madres solteras de Brisbane. Después de mi nacimiento, que describió
como «un parto traumático con fórceps», mi madre fue puesta en un barco a Nueva Zelanda
sin siquiera verme o tocarme nunca. Había hecho lo posible por dejar su pasado a un lado y
empezar de nuevo. En su carta me deseaba lo mejor y desestimaba la posibilidad de
contactos futuros. En lugar de aportar una sensación de cierre, mi experiencia en la
respiración holotrópica seguía con renovada intensidad.

En una de mis sesiones, me identifiqué vivencialmente con una mujer aborigen tradicional
que aparecía en un contexto histórico relacionado con el final del siglo XIX. Esta mujer era
atada, violada y golpeada a manos de dos hombres con uniforme que aparecían a caballo. El
secuestro de sus dos hijos por la fuerza parecía ser el foco de la experiencia; para impedir
que los siguiera, rociaban sus piernas con petróleo, le prendían fuego y la quemaban. Seguí
documentando dichos episodios mediante dibujos y los diarios en un intento de mantener
mi lucidez. Un día, tras una sesión de terapia que de nuevo había hecho surgir un tema
aborigen, a sugerencia de Mary llamé a la guía internacional de información e hice una
llamada de larga distancia a Nueva Zelanda. Intenté desesperadamente tener un contacto
verbal con mi madre real y este intento tuvo éxito.

En la conversación, mi madre me explicó que mi bisabuela había sido una mujer aborigen
tradicional y describió de forma muy gráfica un linaje de abusos sexuales, emocionales y
físicos. Una historia en la que generación tras generación, una hija había sido concebida
tras una violación y robada. Me sentí esperanzada e inspirada; el misterio parecía estar por
fin revelándose. Sin embargo, tras esta conversación, mi madre real se alejó y
rechazó cualquier contacto posterior. Desesperada, me acerqué a una organización
aborigen, Link Up y que me ayudó a verificar mi estatus indígena. No podían ayudarme sin
la autorización de mi madre y ésta no se presentaba. Mi frustración aumentó.

Mis padres adoptivos habían apoyado incondicional mente mi viaje y un día mi padre
descubrió por azar un número de teléfono que aclaró totalmente la historia. Contacté con
una agencia llamada Community and Personal Histories, que estaba dispuestas a investigar
mi caso. Unos meses después, fui convocada a una reunión con un asistente social que me
presentó páginas de documentación de 1895 a 1918 detallando la historia de mi bisabuela,
la hija ilegítima de un anciano terrateniente irlandés de muy al norte de Queensland.
Estaba buscando una exoneración del Aboriginal Protection Act, para que su hija mestiza
pudiera regresar del servicio doméstico para cuidarlo.

Este hombre hacía referencia a «haber tomado como amante a una mujer aborigen de pura
sangre, Nuninja, que le había dado dos hijos mestizos». Estaba también el informe de la
policía en relación a dos oficiales enviados a caballo para capturar a «la mujer y los hijos»,
que luego fueron enviados de servicio a un «campo de negros». Confirmaba que la mujer no
volvió a causa de un accidente y las heridas relacionadas con una fogata. Fue una
confirmación sorprendente de las experiencias en mis sesiones de respiración holotrópica.
Fui enviada a un consejero de Generaciones Robadas, lo que constituyó una experiencia
transformadora, rica y muy válida. Volví a conectar con Link Up, una organización
responsable de reunir familias indígenas afectadas por las Generaciones Robadas.
Volé hasta Sydney con un consejero indígena, Robert Sturrman, para una reunión de tres
días con mi abuela y el tío Robbie. Las palabras nunca podrán expresar de un modo
adecuado la emoción que experimenté cuando entré en la habitación de mi abuela. Una
delgada mujer me tomó en sus brazos sollozando y, dirigiéndose a su hijo, dijo: «¡Por fin
nuestro bebé vuelve a casa!»

Descubrí que cuando el Ejército de Salvación había contactado con mi abuela años antes,
esta acababa de sufrir un infarto. Su hijo mayor la había enviado fuera intentando proteger
a su madre. Cuando se recuperó y se le explicó que intentaba comunicarme con ella, no
tenían ni idea qué agencia había comunicado con ellos y no sabían cómo volver a conectar.
Mi tío murió de un ataque al corazón y mi abuela, una persona muy espiritual, rezaba cada
día para que volviera a encontrarla. Siguió sin embargo sin haber contacto con mi madre, a
pesar de que mi conexión con mi tío Robbie seguía adelante. Me escribió una carta tras una
reunión: «Estoy intentando pensar por qué habías creado una diferencia tal en nuestras
vidas. Entonces me di cuenta de que completabas nuestra familia cuando llegaste a la
puerta de la abuela. Fue como si finalmente se hubiera cerrado el círculo. Te
queremos mucho». Mi abuela murió al año siguiente de la reunión; en mi corazón tuve la
sensación de que esperó para conocerme. Siempre estaré agradecida a aquellos que me
apoyaron en mi tumultuosa vuelta a casa.

Le pedimos a Marianne que resumiera para nosotros los cambios en su vida que atribuye a
sus experiencias en la formación de respiración holotrópica. Nos envió la siguiente carta:

El legado de mis devastadoras experiencias heredadas y perinatales me dejó marcada con


una orientación hacia la vida implacablemente corrupta e intensamente negativa. Durante
más de tres décadas, me sentía cada vez con menos poder para frenar el inevitable sabotaje
de mi salud, relaciones personales y profesionales, combinado con la perdida de conexión
con mi cultura, espiritualidad, familia y comunidad. Mis experiencias en respiración
holotrópica, cuidadas con extraordinaria destreza y sensibilidad, dieron como fruto el
alivio de migrañas debilitantes, la resolución de temas de adicción crónica, incluyendo la
bulimia, el abuso de sustancias, depresión debilitante con tendencias suicidas y las
correspondientes relaciones abusivas.

Los beneficios que he experimentado gracias al proceso de respiración holotrópica han


sido profundamente revolucionarios para mi vida. Considero que son responsables de
transformar mi vida en todos los niveles —espiritual, emocional, intelectual, fisiológico y
social. Siento un compromiso apasionado por promover la respiración holotrópica en la
comunidad indígena, puesto que encarna el potencial para transformar el legado heredado
por todos aquellos que han sobrevivido al holocausto de la invasión postcolonial. Considero
que —como tecnología sagrada— ofrece una solución contemporánea que nos reconecta
con nuestra historia, abarcando miles de años en que los australianos aborígenes llevaron a
cabo poderosas ceremonias para apoyar la evolución de la consciencia y el mantenimiento
del bienestar. Estoy infinitamente agradecida a la respiración holotrópica y a
todos aquellos que han dado pie al proceso con tanto compromiso e integridad.

Espero que esto, o al menos algo de esto, sea útil.

Con todo mi amor. Marianne

Cuando le pedimos permiso a Marianne para incluir su conmovedora historia en nuestro


libro, quiso asegurarse de que mencionáramos su inmensa gratitud hacia Tav Sparks, ¡efe
del equipo del Grof Transpersonal Training, y a Mary Madden, su terapeuta y profesional
certificada de respiración holotró-pica, por el papel crucial que tuvieron estos dos
extraordinarios seres humanos en su proceso de salvación. Está convencida de que sin su
experta guía y amoroso apoyo no habría sido capaz de afrontar los desafíos y el dolor
emocional de su difícil viaje y llevarlo a un final con éxito. Marianne plasmó
su conmovedora historia en un corto titulado: «Nuninja: pesadillas de un pasado robado»,
Que puede conseguirse (mwobcke@[Link]).

CAPÍTULO 8
Mecanismos terapéuticos que operan en
la respiración holotrópica
Considerando el poderoso efecto sanador que la respiración holotrópica puede tener sobre
una amplia gama de trastornos emocionales, psicosomáticos y en ocasiones incluso físicos,
se plantea naturalmente la pregunta sobre la naturaleza de los mecanismos terapéuticos
implicados. Sólo una pequeña fracción de la amplia gama de mecanismos de curación y
transformación de la personalidad que están a nuestra disposición en los estados
holotrópicos es conocida por los psiquiatras tradicionales; la mayoría de ellos han sido
descubiertos en las últimas décadas por la moderna investigación de la consciencia y
distintos tipos de terapia experiencial.

A un nivel superficial de la experiencia holotrópica, podemos observar los mecanismos


terapéuticos tradicionales, como la emergencia de recuerdos reprimidos, el fenómeno de la
transferencia, visiones intelectuales y emocionales profundas, etc., pero de una forma
modificada y muy intensificada. Pueden producirse cambios significativos a resultas de
cambios dinámicos en los sistemas gobernadores de la psique («sistemas COEX») descritos
antes en este libro (págs. 17 ss,). El revivir el trauma del nacimiento biológico y la
experiencia de la muerte y renacimiento psicoespiritual puede influir positivamente en
un amplio espectro de trastornos emocionales y psicosomáticos. Existen también
importantes mecanismos terapéuticos asociados con distintos fenómenos transpersonales,
como experiencias de vidas pasadas, encuentros con figuras arquetípicas y experiencias de
unidad cósmica. En el sentido más general, la sanación puede entenderse como un
movimiento hacia la totalidad.
1. Intensificación de los mecanismos terapéuticos
convencionales
En el nivel más superficial, las sesiones de respiración holotrópica ponen en juego todos los
mecanismos terapéuticos conocidos por la psicoterapia verbal. Sin embargo, se ven muy
aumentados y se hacen más hondos por el estado no-ordinario de consciencia en el que
están los respiradores, que cambia radicalmente la relación entre las dinámicas conscientes
o inconscientes de la psique. Disminuye las defensas psicológicas del individuo y hace
menor la resistencia ante recuerdos de acontecimientos dolorosos del pasado.

En estados holotrópicos de consciencia, viejos recuerdos de la infancia y la niñez —


incluyendo los que han sido reprimidos— pueden convertirse en fácilmente accesibles y
emerger espontáneamente a la consciencia. Lo que se ve acompañado por visiones
intelectuales y emocionales profundas —que aportan una nueva comprensión de las raíces
biográficas de distintos trastornos emocionales y psicosomáticos, y problemas en las
relaciones interpersonales. Sin embargo, a diferencia de la terapia verbal, dichos recuerdos
no sólo pueden ser recordados, sino también revividos en una regresión plena, con sus
emociones y sensaciones físicas origínales asociadas con ellos. Lo que incluye cambios en
el cuerpo y en la percepción del mundo que corresponden a la fase individual, de desarrollo
de la época en que se produjeron los traumas.

Sorprendentemente, los recuerdos traumáticos que afloran espontáneamente para ser


procesados no están limitados a acontecimientos producidos por un dolor psicológico. En
las sesiones de respiración holotrópica la gente normalmente revive recuerdos de traumas
físicos, como enfermedades dolorosas e incómodas, intervenciones quirúrgicas y lesiones.
Son particularmente frecuentes los recuerdos de episodios que incluyen la interferencia
con la respiración, como casi ahogarse, toses, la difteria o la estrangulación. Parece haber
escapado a la atención de los profesionales convencionales que los traumas físicos son
también psicotraumas con un importante impacto sobre la psique de la víctima y que
revivirlos puede tener un profundo efecto curativo sobre distintos trastornos emocionales
y psicosomáticos.

Observemos de cerca el mecanismo responsable del efecto terapéutico de revivir episodios


traumáticos de la temprana infancia. Síntomas psicogénicos parecen extraer su poder
dinámico de depósitos muy asentados de emociones difíciles y energías físicas
almacenadas asociadas con distintos psico traumas. Esto fue ¿escrito por primera vez por
Sigmund Freud y Joseph Breur en su libro Estudios sobre, la histeria (Freud y Breuer,
1936). Dichos autores sugirieron que las psiconeurosis eran causadas por situaciones
traumáticas de la temprana infancia que, debido a su naturaleza o a causas externas,
no permitían a la víctima una plena reacción emocional y física. Lo que producía lo que
denominaban afecto atascado {abgeklemmter Affekt) que se convierte en el origen de los
futuros problemas psiconeuróticos.
La terapia consistía en llevar a los pacientes a un estado holotrópico de consciencia —en el
caso de Freud y Breuer, un trance hipnótico o autohipnótico— que hiciera posible que
regresaran a la infancia, revivieran el recuerdo reprimido y liberar aran el afecto atascado y
la carga energética en un proceso que Freud denominaba abreacción. El nombre utilizado
para una liberación emocional menos centrada y más generalizada, donde el origen
específico de la emoción no podía identificarse, era catharsis, un término acuñado
originalmente por Aristóteles en el siglo IV a.C. Freud abandonó posteriormente
este concepto de la etiología de las psiconeurosis y vio su causa en las fantasías infantiles
de sus clientes más que en traumas reales. También sustituyó el trabajo con la hipnosis, la
regresión y la abreacción por el método de la asociación libre y su acento original en hacer
consciente el inconsciente mediante el análisis de la transferencia.

La abreacción y la catarsis merecen un breve comentario en este contexto, puesto que su


potencial terapéutico debe ser revalorado a la luz de las observaciones de la terapia
holotrópica. Bajo la influencia de Freud, los psiquiatras y psicoterapeutas tradicionales no
consideran la abreacción como un mecanismo capaz de producir cambios terapéuticos
duraderos, con una excepción. Las técnicas abreactivas que utilizan la hipnosis o la
administración de pentotal sódico o Amytal (narcoanálisis) se han utilizado ampliamente
en el tratamiento de trastornos emocionales producidos por grandes psicotraumas,
como neurosis agudas traumáticas, particularmente las producidas por estar expuestos a
una situación de guerra.

Los manuales oficiales de psiquiatría por regla general recomiendan la abreacción como
método de elección en el tratamiento de las neurosis de guerra (PTSD) o trastorno de
estrés postraumático, pero afirman que es ineficaz en la terapia de cualquier otro trastorno
emocional. Sorprendentemente, no ofrecen ninguna explicación para este hecho notable. La
segunda mitad del siglo XX asistió a la emergencia y el aumento de la popularidad de
terapias experienciales que remplazaron el habla (como enfoque primordial) por la
expresión directa de las emociones y el trabajo corporal. La mayoría de los practicantes de
estos nuevos enfoques llegaron a la conclusión de que la decisión de Freud de remplazar su
técnica abreactiva por la terapia hablada fue un error que llevó a la psicoterapia en una
dirección errónea por lo menos a lo largo de medio siglo (Ross, 1989).

Como demostró Wilhelm Reich con gran claridad, la terapia verbal utilizada de forma
exclusiva es inadecuada para enfrentarse con los bloqueos bioenergéticos que subyacen los
trastornos emocionales y psicosomáticos. Para que una terapia tenga éxito, el terapeuta
necesita encontrar modos eficaces de liberarlos. Con dicho propósito, Reich fue pionero de
los métodos que combinaban la respiración con el trabajo corporal. La razón de que la
abreacción no aportara resultados satisfactorios era que en muchos casos era superficial.
Los terapeutas no estaban preparados para manejar las formas extremas que la abreacción
podía adoptar cuando alcanzaba recuerdos de situaciones que ponían en peligro la vida,
como el casi ahogarse, o enfermedades que interferían con la respiración o el nacimiento
biológico, y no permitían que el proceso llegara lo suficientemente lejos.
El revivir este tipo de situaciones puede ser muy dramático e implicar distintas
manifestaciones que pueden asustar mucho, como la pérdida temporal de control, una
experiencia de ahogo, pánico a la muerte, vomitar y la pérdida de consciencia. El terapeuta
debe sentirse cómodo trabajando con estas emociones y comportamientos extremos para
que la abreacción llegue a buen fin y sea terapéuticamente exitosa. Esto parece explicar por
qué la abreacción ha sido eficaz en el tratamiento de los trastornos de estrés postraumático
(PTSD), fruto de estar expuesto a situaciones que ponen la vida en peligro en la guerra, las
catástrofes naturales o los traumas graves producto de abusos. Sabiendo que sus clientes
estaban expuestos a circunstancias drásticas que estaban más allá de lo común,
los terapeutas estaban preparados a manejar formas extremas de expresión emocional. Sin
esta explicación lógica, los terapeutas, que son testigos de manifestaciones de gran
intensidad, tienden a concluir que el paciente está entrando en un territorio psicótico
psicológicamente peligroso y no prosiguen con el proceso.

Los terapeutas holotrópicos están en la misma situación que los terapeutas que tratan
neurosis de guerra traumáticas u otras formas de PTSD, pero por razones distintas. Su
cartografía de la psique no está limitada a los aspectos psicológicos de la biografía
postnatal y el inconsciente individual freudiano. Incluye recuerdos de traumas físicos,
acontecimientos perinatales y prenatales, así como recuerdos colectivos y kármicos. Otra
fuente potencial de emociones y manifestaciones físicas extremas la constituye el ámbito
arquetípico, siendo un ejemplo destacado el trabajo con la energía demoníaca. El mapa
ampliado de la psique, por lo tanto, proporciona muchas razones lógicas de formas
extremas de abreacción y permite al terapeuta sentirse cómodo trabajando con ellas.

Las preguntas que más frecuentemente se plantean sobre revivir los traumas de la infancia
son: ¿Qué hace este proceso terapéutico y por qué no representa una retraumatización en
lugar de llevar a la sanación? La naturaleza singular de los estados holotrópicos permite al
respirador hacer simultáneamente dos papeles distintos. Una persona que está
experimentando una regresión a una edad temprana de la infancia, cuando tuvo lugar el
acontecimiento traumático, se identifica de un modo muy auténtico y convincente con el
niño implicado. Al mismo tiempo, conserva la resistencia y capacidad de razonamiento de
un adulto maduro. Dicha situación hace posible experimentar plenamente
el acontecimiento original con las emociones y sensaciones primitivas del niño pequeño y,
al mismo tiempo, procesar y valorarlas desde la posición de adulto. Es evidente que un
adulto es capaz de afrontar muchas experiencias que en la infancia eran incomprensibles,
confundían y eran intolerables. Además, el contexto terapéutico y el apoyo de personas en
las que el respirador confía hace esta situación muy distinta de las circunstancias bajo las
que ocurrió el trauma original.

Esta sería una explicación adecuada para el impacto curativo que el revivir consciente tiene
en traumas menos extremos. Sin embargo, la sanación de traumas importantes —en
particular aquellos que amenazan la supervivencia y la integridad corporal del individuo™
parecen incluir otro mecanismo terapéutico. Es muy probable que, en situaciones de esta
clase, el acontecimiento traumático original fuera registrado por el organismo, pero su
impacto no se experimentara plenamente en el momento que sucedió. A veces, un shock
psicológico potente puede llevar al desmayo o a la pérdida de consciencia. Es concebible
que la experiencia pueda asimilarse parcialmente, en lugar de totalmente; en este caso el
individuo no pierde la consciencia, pero no experimenta el impacto pleno del trauma.
Por consiguiente, el. acontecimiento traumático no puede «digerirse» e integrarse
plenamente en el plano psicológico; esta disociado y permanece en el inconsciente como un
elemento extraño. Lo que no impide que tenga una influencia perturbadora en la condición
y comportamiento emocional y psicosomático de la persona.

Cuando este recuerdo traumático aflora a la consciencia, la gente no revive simplemente el


acontecimiento original, lo experimenta plena y conscientemente por primera vez. Lo que
hace posible que alcance la finalización, el cierre y la integración. Este problema se analizó
con cierto detalle en un interesante artículo del psiquiatra irlandés Ivor Browncy sus
colegas, titulado: Unexperienced Idxp crien ce: A Clinical Reappraisal ofthe Theory of
Repression and Traumatic Neurosis (McGee et al. 1984). Una vez el recuerdo traumático se
experimenta plenamente de forma consciente, se procesa y se integra, y deja de ejercer un
impacto negativo en la vida cotidiana del individuo.

Otro mecanismo que puede verse muy intensificado en la respiración holotrópica es la


transferencia. Sin embargo, en oposición al psicoanálisis tradicional, no se considera una
incidencia terapéuticamente útil, sino una complicación perjudicial que interfiere con la
autoexploración profunda. Una vez que Freud rechazó y abandonó el trabajo con la
regresión y la abreacción y empezó a utilizar el método de la asociación libre, trasladó su
atención al fenómeno de la transferencia. Se dio cuenta de que en el curso del psicoanálisis,
los pacientes proyectaban sobre él distintas actitudes y reacciones emocionales que habían
experimentado como niños en relación a sus padres. Finalmente, desarrollaban lo que
Freud denominaba neurosis de transferencia en la que él, como terapeuta, se convertía en
el centro principal de toda su energía emocional. Considera el análisis de transferencia, un
proceso que clarifica dichas distorsiones, como el principal mecanismo terapéutico.

A diferencia de los enfoques verbales, la respiración holotrópica y la terapia experiencial


profunda, en general, poseen el potencial de llevar al diente en un plazo muy corto a la
situación traumática original y, por lo tanto, al origen de los trastornos emocionales y
psicosomáticos. El desarrollo de la transferencia distrae la atención de los dientes de una
búsqueda seria de respuestas importantes que están a mucha profundidad en el interior a
una pseudosituación horizontal, un melodrama artificial que crean en relación al facilitador
(o cuidador). La tarea de los facilitadores es redirigir la atención de los respiradores al
proceso introspectivo, que promete aportar respuestas y sanación. Cuando la
respiración holotrópica utiliza esta estrategia, se hace evidente que la transferencia es una
manifestación de defensas y resistencias psicológicas en lugar de un mecanismo
terapéutico útil. Se trata de un intento de tratar de eludir un problema muy doloroso del
pasado creando un pseudoproblema menos amenazante y más manejable en el presente.

El impulso de transformar la relación con el terapeuta en una de corte íntimo —un aspecto
común de la dinámica de la transferencia— debe diferenciarse de las necesidades
anaclíticas experimentadas por los respiradores durante las regresiones a la infancia. Este
profundo anhelo por la intimidad emocional e incluso física refleja una historia de graves
abandonos y deprivación emocional en la infancia y la niñez. Es auténtica y no es el fruto de
la resistencia psicológica. El mejor modo de sanar este trauma por omisión es el uso de
contacto físico de apoyo mientras que el respirador que está en regresión está
experimentando estas necesidades anaclíticas. El uso juicioso y responsable de
este enfoque se ha analizado con cierto detalle anteriormente en este libro (pág. 57).

El potencial sanador de la respiración holotrópica no se limita a la intensificación y la


profundización de los mecanismos terapéuticos convencionales. Un aspecto apasionante
del trabajo con los estados holotrópicos es la de que ofrecen muchos mecanismos
adicionales y muy eficaces de curación y de transformación de la personalidad que todavía
no han sido descubiertos y reconocidos por la psiquiatría convencional. En las secciones
siguientes, describiremos y analizaremos estas importantes y nuevas perspectivas
terapéuticas.
2. Cambios dinámicos en los sistemas
gobernadores de la psique
La mayoría de los cambios radicales de las sesiones de respiración holotrópica pueden
explicarse en términos de la interacción dinámica de las constelaciones inconscientes:
sistemas de experiencia condensada (sistemas COEX). Como hemos analizado
anteriormente (véase pág. 17 ss.), dichos sistemas consisten en múltiples capas que
contienen recuerdos de acontecimientos emocionalmente importantes de distintos
períodos de la vida postnatal y las capas más profundas de archivos de diferentes fases
del proceso del nacimiento biológico y períodos de la vida prenatal. Las raíces más
profundas de los sistemas COEX alcanzan las distintas matrices transpersonales:
ancestrales, kármicas, raciales, filogenéticas o arquetípicas.

Durante un estado holotrópico de consciencia, el sistema COEX que se activa determina el


contenido de la experiencia. Muchos ejemplos de mejoras súbitas tras una sesión de
respiración holotrópica pueden explicarse como un cambio desde un COEX negativo (que
contiene memorias traumáticas) a uno positivo (que contiene memorias asociadas con
emociones agradables). Este cambio dinámico puede considerarse una transmodulación
COEXpositiva. Lo que no significa necesariamente que todo el material inconsciente que
subyace a los síntomas que se presentan ha sido elaborado. Simplemente significa que un
cambio interior se ha producido desde el dominio de un sistema de gobierno a otro.

Una transmodulación positiva típica tiene dos fases. Empieza por una intensificación de la
carga emocional del sistema COEX negativo dominante; tras un período de duración
variable, la emoción alcanza su punto álgido y el sistema COEX positivo domina el campo
experiencial. Sin embargo, si un sistema positivo fuerte está ya disponible, puede gobernar
la sesión desde un principio. En este caso, el sistema negativo, simplemente, pasa al fondo.
Un cambio desde un sistema a otro no tiene que ser necesariamente beneficioso; puede ser
un cambio de un sistema positivo a uno negativo {transmodulación COEXnegativa). Cuando
esto pasa, pueden emerger síntomas que antes estaban latentes y pueden persistir después
de la sesión.

Un cambio dinámico particularmente interesante es la transmodulación sustitutiva que


implica un cambio de un COEX negativo a otro, que también es negativo. Ello produce un
cambio notable en los síntomas emocionales y psicosomáticos. A veces, dicha
transformación es tan dramática que, desde una perspectiva clínica tradicional, puede
llevar al respirador a una categoría diagnóstica distinta. Aunque la condición resultante
puede parecer totalmente nueva, un análisis cuidadoso muestra que todos sus elementos
preexistían en la psique inconsciente antes de que se produjera el cambio.

Los cambios dinámicos pueden producirse en diferentes niveles de los sistemas COEX:
biográfico, perinatal y transpersonal. Lo que determina la naturaleza y la profundidad de
los cambios que se producen. Los cambios que implican al nivel perinatal y comprometen
una de las MPBs tienen la tendencia a producir cambios más radicales y profundos que
aquellos que se producen en los niveles de distintas capas biográficas de los COEX. Son
posibles excepciones los sistemas COEX que incluyen recuerdos de situaciones que
amenazaron seriamente la supervivencia del individuo o su integridad corporal.

El sistema COEX que domina la experiencia en el período final de la sesión determina el


resultado de la sesión. Dicho sistema sigue conformando la experiencia de la vida cotidiana
de los respiradores en el período post-sesión. Conforma su percepción de ellos mismos y
del mundo, su condición emocional y psicosomática, el sistema de valores y las actitudes.
Una estrategia general en las sesiones de respiración holotrópica es por lo tanto hacer
conscientes los sistemas negativos, reducir su carga emocional, elaborar e integrar su
contenido y facilitar el acceso experiencial a los sistemas COEX positivos. Es básico que los
facilitadores permanezcan con los respiradores todo el tiempo que lleve integrar y
completar el material que ha aparecido en el día de la sesión.
3. El potencial terapéutico del proceso de muerte-
renacimiento
El mecanismo terapéutico que opera a nivel biográfico no presenta ningún desafío teórico
para la psiquiatría académica, puesto que incluye recuerdos de los que se conoce un
sustrato material conocido: el cerebro del niño o individuo en una fase posterior del
desarrollo. Lo mismo reza para los mecanismos terapéuticos conectados con el nivel
perinatal, al contrario de la posición oficial de la psiquiatría convencional, que no considera
el nacimiento como un psicotrauma y niega la posibilidad de recuerdos del nacimiento. Sin
embargo, se trata de un error importante que puede corregirse fácilmente.

La razón habitual para negar la posibilidad de un recuerdo de nacimiento es que la corteza


cerebral del recién nacido no está lo suficientemente madura como para experimentar y
registrar este acontecimiento. Dicho de un modo más específico, las neuronas corticales no
están totalmente cubiertas con las capas de la sustancia grasa conocida como mielina.
Sorprendentemente, el mismo argumento no se utiliza para negar la existencia de
importantes recuerdos de la época de la cría, período inmediato al nacimiento. El
significado psicológico de las experiencias del período oral e incluso el «vínculo» —
el intercambio de miradas y contacto físico entre la madre y el niño inmediatamente
después de nacer— está por lo general reconocido por la psiquiatría convencional, los
tocólogos y los pediatras (Klaus, Kennell y Klaus, 1995, Kcnnel y Klaus, 1998).

Los argumentos de la mielinización no tienen sentido y está en conflicto con la evidencia


científica de varias clases. Es bien conocido que existe memoria en organismos que no
poseen corteza cerebral alguna, menos aún mielinizada. En el 2001, el neurocientífico
americano de origen australiano, Erik Kandel, recibió el Premio Nobel de fisiología por sus
investigaciones en los mecanismos de la memoria de la babosa de mar Aplysia, un
organismo incomparablemente mucho más primitivo que un niño recién nacido. La
afirmación de que el recién nacido no es consciente de haber nacido y no es capaz de
moldear recuerdos de dicho acontecimiento tampoco casa nada con una amplia
investigación fetal que demuestra la gran sensibilidad del feto ya en la fase prenatal
(Tomatis, 1991, Whitwell, 1999).

Nuestra vida empieza con una gran experiencia traumática: el paso a través del canal del
nacimiento, que puede ser una amenaza vital y que normalmente dura muchas horas o
incluso días. El recuerdo del nacimiento es un ejemplo básico de una «experiencia
inexperimentada» que todos atesoramos en nuestra psique inconsciente. El trabajo
experiencial que incluye regresión a la infancia ha demostrado que se asocia con una
intensa ansiedad vital, sentimientos de incompetencia y desesperación mezclados con
rabia y una gran incomodidad física: ahogos y presiones, y dolores en distintas partes del
cuerpo.
Los recuerdos de molestias prenatales y de la incomodidad experimentada durante el
nacimiento constituyen un importante depósito de emociones y sensaciones difíciles de
toda clase y una fuente potencial de una amplia variedad de síntomas y síndromes
psicosomáticos y emocionales. Por lo tanto, no debe sorprendernos que revivir e integrar el
recuerdo del nacimiento pueda aliviar de forma muy significativa muchos trastornos
distintos: desde la claustrofobia, la depresión suicida y tendencias destructivas y
autodestructivas, hasta el asma psicogénica, los dolores psicosomáticos y las
migrañas. Puede también mejorar la relación con la propia madre y tener influencias
positivas en otras relaciones interpersonales.

Algunos cambios físicos que normalmente acompañan el revivir del nacimiento merecen
especial atención puesto que tienen un profundo efecto benéfico sobre la condición
psicológica y física de los respiradores. El primero de ellos es la liberación de cualquier
bloqueo respiratorio causado por el nacimiento, que lleva a una significativa mejora ele la
respiración. Lo que eleva el estado de ánimo, «limpia las puertas de la percepción», aporta
una sensación de bienestar físico y emocional, aumenta el entusiasmo y engendra una
sensación de «joie de vivre»; el cambio en la cualidad de vida que sigue a la apertura de las
vías respiratorias es a menudo notable.

Otro importante cambio físico asociado con revivir el nacimiento es la liberación de


tensiones musculares, la disolución de lo que Wílhem Reich denominaba la armadura o
coraza caracteriológica. Dicha tensión se generó como reacción a las horas de doloroso y
estresante paso por el canal del nacimiento, bajo circunstancias que no permiten ninguna
expresión emocional o física. Tras poderosas experiencias perinatales bien resueltas, los
respiradores a menudo informan que están más relajados que nunca lo habían estado en la
vida. Lo que puede verse acompañado de la eliminación de distintos dolores
psicosomáticos. Con la relajación y alivio del dolor aparece una sensación de gran
comodidad física, aumento de la energía y vitalidad, una sensación de rejuvenecer y una
capacidad mayor de disfrutar del momento presente.
4. Los mecanismos terapéuticos del nivel
transpersonal
Mientras que los mecanismos terapéuticos asociados con los recuerdos postnatales,
perinatales y prenatales tienen un sustrato material, la situación es muy distinta en
relación a los mecanismos terapéuticos que operan en el nivel transpersonal del
inconsciente. La existencia del ámbito transpersonal representa un formidable desafío para
la ciencia materialista. El. único sustrato material concebible que existe para un pequeño
número de experiencias transpersonales (ancestral, racial, filogenético) son el núcleo del
óvulo y el espermatozoide con su ADN. Una amplia gama de las experiencias
transpersonales restantes nos urge a aceptar la existencia de recuerdos sin
sustrato material, un concepto ajeno a la ciencia convencional. El concepto de David Bohm
de orden implicado, la idea de Rupert Sheldrake de campos morfogenéticos y la hipótesis
de Ervin Laszlo del campo akásico son pasos prometedores a la hora de desarrollar una
teoría que dé cuenta de, e incorpore, estos fascinantes fenómenos (Rohm, 1980, Sheldrake,
1981, Lazslo, 1993,2004).

A pesar del importante desafío teórico implicado, no hay duda de que las experiencias
transpersonales son fenómenos auténticos y que muchos de ellos poseen un notable
potencial terapéutico.

Por lo tanto, a veces, los respiradores pueden remontar ciertos aspectos de sus problemas
a episodios específicos de la vida de sus antepasados y resolverlos reviviendo e integrando
estos recuerdos ancestrales. En algunos casos, lo que al principio parecían conflictos
intrapsíquicos de los respiradores se convierten en conflictos interiorizados entre linajes
de antepasados de sus padres (cuando, por ejemplo, uno de ellos es católico y otro judío,
uno americano blanco y el otro afroamericano, uno alemán y el otro judío, etc).

Cambios terapéuticos particularmente fuertes se asocian con lo que los respiradores


experimentan como recuerdos de vidas pasadas. Se trata de secuencias emocionales muy
cargadas que parecen tener lugar en otro período histórico y en otro país. Se asocian
generalmente con una fuerte sensación de déjá vu y déjá vecu: una fuerte sensación que lo
que están experimentando no les está sucediendo por primera vez, que lo han visto o
experimentado antes. Las experiencias de vidas pasadas en ocasiones parecen
proporcionar explicaciones para aspectos de la vida actual del respirador que de otro modo
se prestan oscuros: síntomas psicosomáticos y emocionales, dificultades en las relaciones
interpersonales, intereses apasionados, preferencias, prejuicios e idiosincrasias.

La experiencia plenamente consciente de dichos episodios, la expresión de las emociones y


energías físicas asociadas con ellos, y el hecho de alcanzar una sensación de perdón pueden
tener un efecto terapéutico notable. Pueden llevar a solucionar una amplia gama de
síntomas y trastornos que anteriormente habían desafiado todos los intentos de
tratamiento. La gente que pasa por dichas experiencias suele descubrir que situaciones que
suceden en otros períodos históricos y en distintas partes del mundo parecen haber dejado
profundas huellas en algún medio desconocido y han jugado un papel instrumental en la
génesis de sus dificultades en la vida actual.

El ámbito arque típico del inconsciente colectivo constituye una fuente adicional de
importantes oportunidades terapéuticas. Por consiguiente, experiencias de distintos
motivos y encuentros arquetípicos con figuras mitológicas del panteón de diferentes
culturas del mundo pueden a menudo tener una influencia benéfica inesperada sobre la
condición psicosomática y emocional de los respiradores. Sin embargo, para que se
produzca un resultado positivo, es importante eludir el peligro de la inflación del ego
asociada con la numinosidad de dichas experiencias y alcanzar una buena integración. Son
de particular interés las situaciones en las que la energía arquetípica que subyace distintos
trastornos posee la forma de una entidad oscura y demoníaca. La emergencia en la
consciencia y la plena experiencia de esta energía personificada a menudo se parece a un
exorcismo y puede tener un profundo impacto terapéutico, (véase pág. 234).

El ámbito transpersonal ofrece una gran abundancia de otros mecanismos curativos,


algunos de los cuales pueden ser sorprendentes, desconcertantes y difíciles de explicar.
Pueden, por ejemplo, asociarse con la identificación experiencial con distintos animales o
incluso plantas, hablar en lenguas desconocidas y vocalizar y moverse de modos que
parecen formas artísticas de otras culturas, como el kabuki japonés, el canto de los monos
de Bali (ketjak\ la música de garganta de los inuit esquimales, la música hocket de los
pigmeos, las danzas de Java, etc. Por ejemplo, en una de nuestras sesiones de
respiración holotrópica en Esalen, vimos una tensión crónica dolorosa del músculo
trapecio disolverse después de que el respirador hubiera experimentado una convincente
identificación con un cangrejo. Sintió que su dolorosamente tenso músculo trapecio se
convertía en un caparazón y se empezaba a mover con fuerza y determinación lateralmente
sobre el suelo. Puesto que nosotros estábamos haciéndole trabajo corporal sobre su
«caparazón» nos arrastró varias veces a lo largo de la habitación hasta que toda la energía
bloqueada fue liberada del músculo. En otra ocasión, fuimos testigos de cómo una
depresión que había durado varios años desaparecía tras cantar repetidamente el
participante un rezo en sefardí (ladino), un lenguaje que desconocía (pág. 131 ss.)

La transformación y sanación más poderosa parece estar asociada con las experiencias
místicas: la unión con otras personas, con la naturaleza, con el Cosmos y con Dios. Es
importante subrayar que dichas experiencias necesitan ser llevadas hasta el final y bien
integradas en la vida cotidiana para ser curativas. Es una ironía que los psiquiatras
contemporáneos las consideren manifestaciones de enfermedades mentales graves —
psicosis— e intenten reprimirlas con todos los medios posibles. La psiquiatría moderna no
tiene una categoría para la «experiencia espiritual» o la «experiencia mística». Si la
experiencia mística recibe una etiqueta psicopatológica y se ve truncada por medicación
represiva, puede llevar a problemas de gran duración en la vida del individuo.
5. La sanación como movimiento hacia la totalidad
Tal como hemos visto, los mecanismos terapéuticos que operan en la respiración
holotrópica cubren una amplia gama. A medida que se activa la psique y los síntomas se
convierten en un flujo de experiencia, se producen importantes cambios terapéuticos
cuando el individuo revive recuerdos emocionalmente importantes de la infancia, del
nacimiento biológico y de la existencia prenatal. Los mecanismos terapéuticos del nivel
transpersonal incluyen tipos de experiencias muy diversas: recuerdos ancestrales, raciales,
colectivos, kármicos y filogenéticos, identificación con animales, encuentros con seres
mitológicos, visitas a ámbitos arquetípicos y la unión con otras personas, con la naturaleza,
con el universo y con Dios.

Esto plantea una interesante pregunta: ¿pueden los mecanismos de sanación asociados con
esta rica gama de experiencias, originadas en diversos niveles de la psique, reducirse a un
denominador común? Es evidente que el mecanismo eficaz que diera cuenta de fenómenos
de tal diversidad debería ser extraordinariamente general y universal. Descubrir este
mecanismo curativo general exige una comprensión radicalmente nueva de la consciencia,
de la psique y de la naturaleza humana, así como una revisión fundamental de los
supuestos metafísicos básicos que subyacen la cosmovisión científica actual.

La investigación moderna de la consciencia ha demostrado una naturaleza notablemente


paradójica de los seres humanos. En el contexto de la ciencia mecanicista, parece apropiado
y lógico pensar en los humanos como objetos newtonianos, como cuerpos materiales
hechos de órganos, tejidos y células. Más concretamente, los humanos pueden ser
considerados como animales muy desarrollados y complejas máquinas biológicas
pensantes. Sin embargo, los descubrimientos de la investigación de la consciencia
confirman las afirmaciones de las filosofías espirituales orientales y de distintas
tradiciones místicas en que los seres humanos pueden también funcionar como campos
infinitos de consciencia que trasciende las limitaciones del tiempo, el espacio y la
causalidad lineal. Esta definición paradójica tiene un paralelo lejano en el nivel subatómico
en la famosa paradoja onda-partícula implicada en la descripción de la naturaleza de la
materia y la luz, conocida como principio de complementaridad de Niels Bohr.

Estos dos aspectos complementarios de la naturaleza humana están conectados con dos
modos de consciencia distintos que pueden denominarse hylotrópico y holotrópico. El
primero de ellos, la consciencia hylotrópica significa literalmente «consciencia orientada
hacia la materia» (del griego hyle materia y trepein ™ orientada hacia). Se trata del estado
de consciencia que la mayoría experimentamos en la vida cotidiana y que la psiquiatría
occidental considera la única que refleja correctamente la realidad objetiva.

En el modo de consciencia hylotrópico nos experimentamos como cuerpos materiales


sólidos que operan en un mundo de objetos separados que tiene claras propiedades
newtonianas: el espacio es tridimensional, el tiempo es lineal y todo parece estar
gobernado por las cadenas de causa y efecto. Las experiencias en este modo sostienen
sistemáticamente un número de supuestos básicos, como: la materia es sólida; nuestros
sentidos tienen una gama limitada; dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio; los
acontecimientos pasados se pierden irremediablemente; los acontecimientos futuros
no pueden experimentarse; no podemos estar en más de un lugar al mismo tiempo y estar
simultáneamente en más de un período histórico; los objetos tienen tamaños fijos que
pueden situarse en una escala métrica continua; el todo es mayor que una parte; etc.

Como hemos mencionado anteriormente, la consciencia holotrópica significa literalmente


consciencia hacia la totalidad: en contraste con el estrecho y restringido modo hylotrópico,
la consciencia holotrópica tiene acceso a todo el mundo material sin mediación de los
órganos de los sentidos y también a las dimensiones normalmente ocultas de la realidad
que nuestros sentidos físicos no pueden alcanzar. Las experiencias en este modo de
consciencia ofrecen muchas alternativas de interés al mundo newtoniano de la materia con
sus muchas restricciones y limitaciones.

Sistemáticamente sostienen un conjunto de supuestos que son diametralmente distintos de


los que caracterizan el modo hylotrópico: el universo representa esencialmente una
realidad virtual; la solidez y la discontinuidad de la materia es una ilusión generada por una
orquestación particular de las experiencias; el tiempo lineal y el espacio tridimensional no
son absolutos sino, en última instancia, arbitrarios; el mismo espacio puede
simultáneamente ser ocupado por muchos objetos; el pasado y el futuro siempre están
disponibles y pueden ser llevados al momento presente experiencialmente; podemos
experimentarnos a nosotros mismos en distintos lugares al mismo tiempo; podemos
estar simultáneamente en más de un marco temporal; ser una parte no es incompatible con
ser un todo; algo puede existir y no existir al mismo tiempo: forma y vacío son
intercambiables, entre otras cosas.

Por ejemplo, podemos tener una sesión de respiración holotrópica en el Instituto Esalen —
mientras físicamente estamos en Big Sur, California— y tener una experiencia convincente
de estar a la vez en la casa de nuestra infancia, en el canal del nacimiento luchando por
nacer, en el útero durante nuestra vida prenatal, o en París durante la Revolución Francesa.
Podemos experimentarnos a nosotros mismos como un feto y simultáneamente como una
sola célula, el océano o el universo entero. En el modo holotrópico de consciencia, ser una
célula, un feto, el océano y todo el universo son experiencias fácilmente intercambiables
que pueden coincidir o transformarse sin esfuerzo la una en la otra.

En la psique humana, estos dos modos parecen constituir un juego dinámico: mientras
estamos en el modo hylotrópico, tenemos necesidades muy enraizadas de experiencias
holotrópicas de trascendencia (Weil, 1972) y las experiencias de los ámbitos holotrópicos
muestran una fuerte tendencia a emerger en la consciencia. Un individuo medio, que está
«sano» según las normas psiquiátricas corrientes, tiene un sistema de defensas psicológicas
lo suficientemente desarrollado para impedir que las experiencias holotrópicas afloren a la
consciencia. Unas fuertes defensas son una bendición a medias, puesto que la emergencia
de material holotrópico representa normalmente un esfuerzo del organismo para curarse a
sí mismo y mejorar su funcionamiento. Aunque un sistema de defensas fuerte nos ayuda a
funcionar adecuadamente en la realidad cotidiana, también impide que distintos
recuerdos traumáticos salgan a la superficie para ser elaborados.

Existen individuos cuyo sistema de defensas es tan permeable que permite que emerjan
continuamente las experiencias holotrópicas en su campo de consciencia y trastornen su
vida cotidiana. La profunda crisis espiritual de C. G. Jung en la que se vio desbordado por
material del inconsciente colectivo puede utilizarse como un ejemplo clásico (Jung, 1961,
2009). Aunque dichos individuos tienen una necesidad desesperada de enraizarse, existen
otros que están tan arraigados en la realidad material que tienen muchas dificultades para
entrar en estados holotrópicos de consciencia, a pesar de su participación repetida en
distintos retiros y talleres espirituales que utilizan potentes técnicas experienciales.

Los síntomas emocionales y psicosomáticos de origen psicogenico pueden considerarse


como una amalgama o híbrido entre el modo hylotrópico y holotrópico que compiten por el
campo experiencial. Aparecen cuando alguna influencia externa o interna debilita el
sistema de defensas o aumenta la carga energética (catexis) del material inconsciente. En
esta desafortunada situación «entre lo uno y lo otro», el sistema de defensas no es lo
suficientemente fuerte para mantener el material en el inconsciente, pero lo
suficientemente fuerte para impedir su total emergencia, procesamiento consciente
e integración.

Esta comprensión de la dinámica que subyace a los síntomas sugiere por lo tanto una
nueva estrategia terapéutica. Esbozamos para los clientes la cartografía ampliada de la
psique que describe el terreno que deben atravesar en este trabajo, creamos un entorno de
apoyo y les enseñamos cómo entrar en un estado holotrópico de consciencia. Una vez esto
sucede, el material inconsciente que está listo para ser procesado aflora automáticamente a
la consciencia. Mediante la plena experiencia y expresión de las emociones y las energías
físicas vinculadas a los síntomas, éstos se transforman en un río de secuencias
experienciales (biográficas, perinatales y transpersonales) y dejan de tener una
influencia perturbadora en la vida consciente del individuo.

Una característica importante de la estrategia holotrópica de terapia y autoexploración es


que más tarde o más temprano se convierte en una búsqueda filosófica o espiritual. Tan
pronto como nuestras experiencias alcanzan el nivel perinatal, se vuelven numinosas y nos
proporcionan una evidencia abrumadora de que la espiritualidad es una dimensión
auténtica, vital y legítima de la psique y del esquema universal de las cosas. A nivel
transpersonal, podemos experimentarnos como otras personas, animales o plantas, e
incluso distintos seres arquetípicos. Se nos hace evidente que no somos cuerpos/egos, y
que no tenemos una identidad fija. Descubrimos que nuestra verdadera identidad
es cósmica y que se alarga desde nuestro sí mismo cotidiano al mismo principio cósmico
creativo.

A diferencia de la terapia que se centra en la represión farmacológica de los síntomas, esta


estrategia de desvelamiento lleva al autodescubrimiento, la autorrealización y la apertura
espiritual. En última instancia, se trata de un viaje hacia la totalidad, hacia el
reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza. Probablemente no sea casual que la
palabra healing (sanar) esté relacionada en el antiguo inglés y el anglosajón con hacían, que
significa construir un todo, hacerlo bien. Sanar significa construir una totalidad, llevar de
nuevo al estado de totalidad algo que está fragmentado y estropeado.

CAPÍTULO 9
Mecanismos fisiológicos que intervienen
en la respiración holotrópica
Teniendo en cuenta el poderoso efecto que la respiración holotrópica tiene en la psique, es
interesante considerar los mecanismos bioquímicos y fisiológicos que pueden estar
implicados en el proceso. Otro tema importante relacionado con la fisiología de la
respiración holotrópica es el concepto del «síndrome de hiperventilación» y «espasmos
carpopedales» descritos en los manuales médicos como reacciones obligadas a la
respiración acelerada. Este mito de la fisiología respiratoria ha sido refutado por las
observaciones cotidianas de las sesiones de respiración holotrópica y otros métodos que
utilizan la respiración acelerada. La autoexploración que utiliza estados holotrópicos ha
aportado también algunas intuiciones nuevas sobre la naturaleza y la psicodinámica de los
trastornos psicosomáticos, un tema que tiene teorías conflictivas en los círculos
académicos.
1. Cambios bioquímicos y fisiológicos
La mayoría de las personas suponen que cuando respiramos más rápido, simplemente
aportamos más oxígeno al cuerpo y al cerebro; creen que éste es el mecanismo responsable
para las experiencias en las sesiones de respiración holotrópica. Pero a causa de los
intrincados mecanismos homeostáticos que operan en el cuerpo humano la situación es
realmente mucho más complicada. Es cierto que respirar más rápido aporta más aire y, por
lo tanto, más oxígeno a los pulmones, pero también elimina el dióxido de carbono (CO2).
Puesto que el CO2 es acídico, reducir su contenido en sangre aumenta la alcalinidad de la
sangre, más específicamente el índice alcalinidad/acidez conocido como pH. El
pigmento sanguíneo de la hemoglobina aporta más oxígeno en un medio acídico y menos
en uno alcalino. Se trata de un mecanismo homeostático compensatorio que garantiza un
eficaz suministro de oxígeno durante el esfuerzo físico, que normalmente se asocia con un
aumento de la producción de productos metabólicos acídicos. La alcalosis durante la
respiración acelerada por lo tanto lleva a una transferencia de oxígeno reducida a los
tejidos. Lo que a su vez desencadena un mecanismo homeostático que funciona en la
dirección opuesta: el riñón excreta orina que es más alcalina para compensar este cambio.

Esta situación se complica más por el hecho de que ciertas áreas del cuerpo, incluyendo el
cerebro, pueden responder a la respiración acelerada mediante la vasoconstricción, que de
forma natural produce una reducción del suministro de oxígeno. Las observaciones en las
sesiones de respiración holotrópica han demostrado que no se trata de una respuesta
obligatoria construida como respuesta a que dichos órganos respiran más rápido. Dónde se
produce dicha vasoconstricción y lo intensa que será refleja la participación de dichos
órganos en las situaciones traumáticas del pasado del individuo. Tiende a desaparecer
cuando una persona revive y elabora el recuerdo de dichos acontecimientos. Los
cambios fisiológicos dependen también del tipo de respiración utilizada. La respiración
profunda, conduce a un intercambio más completo de gases en los pulmones, mientras que
la respiración superficial deja una parte importante de los gases en el «espacio muerto», de
modo que menos oxígeno alcanza los capilares pulmonares y menos dióxido de carbono
(CO2) es expulsado de los pulmones.

Como ya hemos visto, los mecanismos fisiológicos activados por la respiración acelerada
son bastante complejos y no es fácil valorar la situación bioquímica en su conjunto en un
caso individual sin una batería de exámenes específicos de laboratorio. Sin embargo, si
tomamos en consideración todos los mecanismos fisiológicos citados, la situación de la
gente en la respiración holotrópica se parece bastante a la de estar en una montaña alta
donde hay menos oxígeno y el nivel de CO2 disminuye por la respiración acelerada
compensatoria. La corteza cerebral, al ser la parte más joven del cerebro desde un punto de
vista evolutivo, es por regla general más sensible a diversas influencias (como el alcohol
y la anoxia) que las partes más antiguas del cerebro. Dicha situación provocará por lo tanto
una inhibición de la función cortical y una actividad mayor en las partes arcaicas del
cerebro, haciendo que estén más al alcance los procesos inconscientes.
La mayoría de los individuos, así como culturas enteras, que viven a gran altura, se conocen
por su espiritualidad avanzada. Son un buen ejemplo los yoguis de los Himalayas, los
budistas tibetanos y los incas del Perú. Es por consiguiente tentador atribuir su avanzada
espiritualidad al hecho de que, en una atmósfera con un contenido menor de oxígeno,
tienen un acceso más fácil a las experiencias holotrópicas. Sin embargo, hemos de tomar de
nuevo en consideración los intrincados mecanismos homeostáticos que funcionan en el
cuerpo humano. Aunque la exposición de corto plazo a la altitud pueda ser comparable a la
respiración holotrópica, una estancia más dilatada en las alturas desencadena adaptaciones
fisiológicas, como un aumento de la producción de glóbulos rojos. La situación
aguda durante la respiración holotrópica puede, por tanto, no ser directamente comparable
a pasar un largo período en montañas altas.

En cualquier caso, existe un largo camino desde la descripción de los cambios fisiológicos
en el cerebro a la muy amplia gama de fenómenos que produce la respiración holotrópica,
como la identificación experiencial auténtica con animales, visiones arquetípicas o
recuerdos de vidas pasadas. Dicha situación es similar al problema de explicar los efectos
fisiológicos de la LSD y otros psiquedélicos. El hecho que ambos métodos puedan producir
experiencias transpersonales en las que existe un acceso a una nueva y detallada
información sobre el universo mediante canales extrasensoriales, muestra que las matrices
de dichas experiencias no están contenidas en el cerebro.

Aldous Fluxley, tras haber experimentado estados psiquedélicos con mescalina y LSD-25,
llegó a la conclusión de que nuestro cerebro posiblemente no podía ser el origen de dichas
experiencias, Sugirió que funciona más como una válvula reductora que nos protege de una
información cósmica infinitamente mayor. Los conceptos, como «memoria sin sustrato
material» (von Foerster, 1965), los «campos morfogénéticos» de Sheldrake (Sheklrake,
1981) y el «campo akásico o psi» de Laszlo (Laszlo, 1993,2004) suponen un importante
apoyo a la idea de Fluxley y la hacen cada vez más plausible.
2. La. respiración holotrópica y el «síndrome de
hiperventilación»
Cómo hemos mostrado antes, los enfoques terapéuticos y las prácticas espirituales que
utilizan distintas técnicas de respiración para producir estados holotrópicos de consciencia
constituyen métodos eficaces para tratar trastornos psicosomáticos. Sin embargo, también
aportan nuevas intuiciones profundas en relación a la respuesta del cuerpo humano al
aumento del ritmo de la respiración. Han acumulado unas pruebas empíricas
impresionantes que corrigen la errónea y enraizada concepción relacionada con la
respiración acelerada que se encuentra en los manuales médicos tradicionales
sobre fisiología respiratoria.

Dicho de un modo más concreto, han desvanecido el mito persistente que ha circulado
entre los clínicos de generación en generación que afirma que la reacción fisiológica
obligada a la respiración acelerada es el síndrome de hiperventilación. Dicho síndrome se
describe como un patrón estereotípico de respuestas fisiológicas, que incluyen la tetania de
manos y pies («espasmos carpopedales»), frío en las extremidades y sudores. Lo que se ve
acompañado por ciertos cambios neuromusculares que pueden detectarse de forma
objetiva. Entre ellos el reflejo de Chvostek (la respuesta espasmódica de los músculos
faciales) y el reflejo de Trousseau (espasmos de los músculos en el antebrazo y la
mano después de la compresión de la arteria de la parte superior del brazo con un
torniquete). La reacción emocional típica supuestamente incluye ansiedad y agitación.

La relación entre la hiperventilación y distintas


condiciones médicas
Robert Fried, uno de los investigadores más dedicados a las relaciones entre la respiración
y las distintas condiciones médicas, escribió un libro llamado The Hyperventilation
Syndrome (Fried, 1982). Según él, los médicos deben prestar mucha atención a la
respiración. Los seres humanos estresados y afligidos hiperventilan; la hiperventilación
puede apreciarse en el 50% al 70% de las personas con quejas médicas y en el 90% de los
casos en los que el desarrollo de hipertensión es precedido por trastornos de la
respiración. Se puede apreciar una respiración defectuosa como vía común etiológica para
muchos problemas. Es bien conocido en los círculos académicos que la hiperventilación
está muy relacionada con la ansiedad, pero no existe acuerdo de si la hiperventilación
produce la ansiedad o viceversa —se trata claramente de un problema «huevo-gallina».

Las personas predispuestas a la ansiedad hiperventilan cuando están expuestas al estrés;


los que sufren de pánico a menudo tienen alcalosis respiratoria. Según G. J. Golberg: «la
hiperventilación es un aspecto de la reacción de ansiedad y produce síntomas
psicosomáticos» (Goldberg, 1958). La hiper-ventilación tiene un papel importante en todos
los trastornos de ansiedad y posiblemente en los trastornos emocionales en general. En la
primera mitad del siglo XX, la hiperventilación espontánea se observaba a menudo en los
pacientes histéricos. R. V. Christie denominaba a la histeria y a la neurosis de ansiedad
neurosis respiratorias (Christie, 1935). Los episodios espontáneos de hiperventilación
se producen en aproximadamente el 10-15% de la población general y con mucha mayor
frecuencia en los pacientes psiquiátricos, en particular aquellos que padecen histeria. El
enfoque habitual a episodios de hiperventilación espontánea es administrar al paciente una
inyección de Librium o Valium para calmarlos, y colocar una bolsa de papel sobre el rostro
para mantener CO2 en su organismo y reducir de este modo la alcalosis.

Las observaciones anteriores rebaten la idea original expresada en el libro de W. B. Cannon,


The Wisdom of the Body. Cannon creía que la respiración, al ser tan fundamental para la
vida, está tan fuertemente protegida por mecanismos homeosiúticos que puede cuidarse de
sí misma (Cannon, 1932). Desde entonces se ha hecho evidente que, a pesar de su aparente
automaticidad, la respiración no está excluida de la influencia de múltiples procesos
patofisiológicos y psicopatológicos que pueden interferir con ella. A su vez, la anormalidad
en los patrones respiratorios puede producir problemas fisiológicos y psicológicos.

La literatura médica sobre el síndrome de hiperventilación no es clara y está llena de


confusión y controversia. Fried, que dirigió una investigación sistemática sobre los efectos
de la respiración acelerada, señaló que la reacción estereotípica descrita en los manuales
de fisiología respiratoria contrasta mucho con los informes clínicos sobre una
desacostumbradamente amplia gama de fenómenos que pueden producirse en las
personas que hiperventilan. Estos varían ampliamente de una persona a otra y también de
un episodio a otro (Fried, 1982). La gama de reacciones posibles a la respiración acelerada
es tan grande que los pacientes que hiperventilan se han denominado clientes con el
síndrome de la carpeta gruesa (Lum, 1987), puesto que hacen frecuentes e infructuosas
visitas al médico. Tradicionalmente, la hiperventilación se considera un síntoma de algún
otro trastorno, más que un factor responsable de generar síntomas. Los clínicos no creen
habitualmente que algo tan simple como la hiperventilación pueda producir cambios tan
intensos y abigarrados; tienden a buscar otras causas.

Según S. R. Huey y L. Sechrest, que estudiaron 150 personas hiperventilando, la


hiperventilación fue capaz de imitar en individuos, por otro lado, sanos, una amplia gama
de condiciones básicas con tanto éxito que dichas personas fueron mal diagnosticadas y
recibieron una larga lista de diagnósticos falsos (Huey y Schrest, 1981). Incluían
enfermedades del sistema cardiovascular, el sistema respiratorio, el sistema
gastrointestinal, el sistema músculo-esquelético, el sistema nervioso, el sistema endocrino,
el sistema inmunitario y de la piel. Algunos de estos individuos recibieron también
diagnósticos psiquiátricos. Lo que acerca la comprensión médica a las observaciones de la
respiración holotrópica, pero todavía está lejos de reconocer que el síndrome de
hiperventilación, en lugar de ser una reacción patológica que exige la represión de los
síntomas, representa una gran oportunidad terapéutica.
La hiperventilación en pacientes psiquiátricos y
observaciones de la respiración holotrópica
Como hemos dicho anteriormente, episodios espontáneos de hiperventilación se producen
a menudo en los pacientes neuróticos, en particular histéricos. Freud describió en algunos
historiales las fuertes sensaciones de asfixia y la gran incomodidad respiratoria que se
producían en los ataques de pánico. Esta era la razón por la cual él, durante algún tiempo,
acarició la idea de que el trauma del nacimiento, al estar asociado con la asfixia, podía ser el
origen y prototipo de todas las ansiedades futuras (Freud, 1953) Klein et al. denominaban
las sensaciones de asfixia que acompañaban a los ataques de pánico alarma de falsa asfixia.
(Klein et al. 1978). Este pánico no podía aliviarse respirando oxígeno con un 5% de dióxido
de carbono que debería prevenir cualquier alcalosis respiratoria.

Se ha notado que en los pacientes psiquiátricos los síntomas producidos por la respiración
acelerada son más intensos, vistosos y abigarrados. Los pacientes con anormalidades del
sistema nervioso central muestran una gran diversidad de síntomas y las personas que
padecen dolor tienen un umbral más bajo para la hiperventilación. En pacientes
psiquiátricos, la hiperventilación tiende a producir lo que se ha descrito como «una
sorprendente gama de síntomas sensoriales, emocionales y psicosomáticos». Según Fried,
esta larga lista incluye mareos, desmayos, aprensión, depresión, ansiedad, pánico, fobia,
dolor pectoral, espasmos musculares, diversas sensaciones físicas, dolores de
cabeza, temblores, tirones, visión borrosa, nausea, vómitos, «bultos en la garganta» y
muchos otros (Fried, 1982). Dichos síntomas no se explican en términos médicos
tradicionales y pueden imitar una gran variedad de enfermedades orgánicas. Fried también
descubrió que la media en el ritmo de respiración de los grupos de control es menor (12
respiraciones por minuto) que la de los pacientes psiquiátricos (17 por minuto) y los
pacientes con apoplejía (17 por minuto).

La hiperventilación tiende a agravar muchos síntomas y trastornos, como la enfermedad de


Raynaud, las migrañas, la angina de pecho y el síndrome de ansiedad pánica. Fried sugiere
por lo tanto un enfoque a estos trastornos que enseña a estos pacientes ejercicios para
disminuir el ritmo de la respiración como «medida terapéutica». Exactamente lo opuesto a
la práctica de la respiración holotrópica que se basa en la observación de que proseguir con
la hiperventilación puede resolver problemas emocionales y psicosomáticos acentuándolos
provisionalmente, exteriorizándolos y llevándolos a la consciencia para ser elaborados.

Los profesionales de respiración holotrópica tienen una oportunidad única de estudiar los
efectos psicológicos y somáticos de la respiración acelerada, puesto que los observan
regularmente in statu nascendi a medida que emergen en el proceso de sus clientes. En los
talleres de respiración holotrópica y en la formación, sólo una pequeña parte de los
participantes experimenta una respuesta que describen como típica los manuales de
fisiología respiratoria y en cierto sentido obligada (espasmos carpopedales, frío en los pies,
etc.) Las observaciones de este trabajo muestran que la respiración acelerada produce una
rica y extraordinaria gama de síntomas emocionales y psicosomáticos. Por lo tanto, apoyan
la crítica de Fried de una comprensión simplista del síndrome de hiperventilación.

Para Fried, que considera esta «sorprendente gama de síntomas» desencadenada por la
respiración acelerada desde el punto de vista de la medicina tradicional, «sigue siendo un.
misterio cómo una función fisiológica tan simple como la respiración puede producir una
gama tan amplia de síntomas.» La práctica de la respiración holotrópica proporciona
profundas intuiciones en la dinámica del «síndrome de hiperventilación» y ofrece una
sencilla solución para dicho «misterio». Muestra que la riqueza de las respuestas a la
respiración acelerada no puede comprenderse simplemente en términos fisiológicos
porque se trata de un fenómeno psicosomático complejo que refleja la
historia psicobiológica y espiritual completa del individuo.

Los síntomas producidos por la respiración acelerada pueden aparecer en todas las zonas
del cuerpo y en toda combinación posible. El estudio sistemático de dichas reacciones
muestra que representan la intensificación de síntomas psicosomáticos preexistentes o la
exteriorización de distintos síntomas latentes. La continuación de la respiración acelerada
hace posible remontar dichos síntomas a sus orígenes en el inconsciente: a recuerdos de
acontecimientos biográficos traumáticos, el nacimiento biológico, los traumas prenatales e
incluso los distintos temas transpersonales (por ejemplo, recuerdos filogenéticos,
experiencias de vidas pasadas y temas arquetípicos).

Esto es cierto incluso para algunos fenómenos físicos que pueden observarse algunas veces
en la respiración holotrópica, como actividad epiléptica, apnea, cianosis, ataques de asma o
distintas manifestaciones cutáneas espectaculares. Dichos fenómenos representan la
exteriorización de huellas históricamente determinadas que se asocian con
acontecimientos concretos, como episodios de casi ahogarse, accidentes graves,
operaciones, difteria infantil, tos convulsa, nacimiento biológico, crisis prenatales o
experiencias de vidas pasadas. Por precarios que puedan parecer, no son peligrosos
si estamos trabajando con personas físicamente sanas, que pueden tolerar el estrés físico y
emocional involucrado en este revivir. Naturalmente, es importante respetar las
contraindicaciones para el trabajo experiencial profundo y seleccionar a las personas con
problemas graves, en particular distintos trastornos cardiovasculares.

Una sorprendente pero coherente observación de la respiración holotrópica es la de que


los síntomas producidos por la hiperventilación al inicio aumentan en intensidad, pero
seguir respirando los lleva a su resolución y su desaparición permanente. Este hecho esta
en conflicto directo con el supuesto de que los síntomas psicosomáticos son una respuesta
psicoquímica obligatoria a la hi-perventilación. La desaparición permanente de dichos
síntomas tras la emergencia plena de material inconsciente con la que están conectados
muestra que son de naturaleza psicodinámica y no simples manifestaciones fisiológicas. En
nuestro trabajo vemos a muchas personas que no desarrollan ninguna tensión durante
varias horas de respiración intensa. Este tipo de reacción aumenta con el número
de sesiones holotrópicas y finalmente se convierte en una regla más que en una excepción.
Incluso la vasoconstricción que se produce en distintas partes del cuerpo como fruto de
respirar rápido no es una variable obligatoria del efecto de la hiperventilación. Las
observaciones de la respiración holotrópica muestran que el bloqueo bioenergético en
cierta zona normalmente produce vasoconstricción. El origen de dicho bloqueo puede ser
un trauma físico o psicológico de la historia postnatal, el trauma del nacimiento, la crisis
prenatal o distintas experiencias transpersonales difíciles. La respiración acelerada tiende
a llevar a la superficie material inconsciente y liberar este bloqueo tras su intensificación
provisional. A ello le sigue normalmente la apertura de la circulación en el área afectada.

Un ejemplo extremo es la enfermedad de Raynaud, un trastorno grave de la circulación


periférica en las manos asociada con sensaciones de frío e incluso cambios tróficos de la
piel (daños en la piel debidos a la falta de oxígeno y nutrición). Hemos tenido la
oportunidad de trabajar con cierto número de personas que padecían esta condición que
estaban dispuestas a sanar este trastorno haciendo respiración holotrópica. En sus
sesiones iniciales de respiración, todos mostraban una tetania extrema y dolorosa en las
manos y antebrazos. Con una hiperventilación continuada, estos calambres se
liberaban repentinamente y se veían sustituidos por un poderoso flujo de cálida energía a
través de las manos y la experiencia de campos de fuerza envolviendo las manos como
guantes gigantescos. Tras dichas experiencias, la circulación periférica se quedó
permanentemente abierta.

Como ya hemos comentado, el mismo mecanismo puede tener un papel capital en muchas
infecciones crónicas como la sinusitis, la faringitis, la tonsilitis, la bronquitis o la cistitis,
que tradicionalmente se consideran problemas puramente médicos. SÍ tenemos éxito a la
hora de liberar el bloqueo bioenergético, la circulación se abre y estas «infecciones
crónicas» tienden a desaparecer. Es también concebible que el mismo mecanismo tenga un
papel importante en la génesis de ulceras pépticas o duodenales y de las colitis ulcerosas.
La vitalidad de las membranas mucosas gástricas o intestinales que no tienen buena
circulación puede verse comprometida a tal extremo que no pueden protegerse a sí mismas
contra las bacterias involucradas en este trastorno (Helycobacter Pylori) y los efectos del
ácido hidroclórico y los enzimas digestivos.

Dichas observaciones demuestran que en muchos casos las enfermedades están


relacionadas con la energía física o emocional bloqueada y la fragmentación resultante,
mientras que el funcionamiento sano se asocia con un libre flujo de energía y plenitud. Esto
está relacionado con un aspecto del término holotrópico y que literalmente significa
«yendo a la totalidad» o «buscando la totalidad». Dichos descubrimientos son coherentes
con los principios básicos de la medicina china y de la homeopatía. También se relacionan
con el concepto moderno de medicina energética. Los representantes de dicha orientación
afirman que la medicina sería mucho más eficaz si complementara, o incluso sustituyera,
su estrategia de patología de órgano con un enfoque basado en la comprensión y uso de la
dinámica bioenergética del cuerpo.
El «síndrome de hiperventilación»: ¿realidad o
ficción?
En resumen, las experiencias y observaciones de la respiración holotrópica muestran que
el concepto tradicional de síndrome de hiperventilación es obsoleto y debe revisarse. Las
tensiones musculares que se desarrollan a causa de la respiración acelerada no tienen por
qué implicar manos y pies, pueden producirse en cualquier lugar del cuerpo. Su origen son
las energías físicas y emocionales generadas por acontecimientos traumáticos en la historia
del respirador. La respiración continuada conduce por regla general a la intensificación,
culminación y resolución de dichas tensiones. También pueden eliminarse fácilmente
mediante la abreacción emocional y física. Repetidas sesiones tienden a eliminar la
aparición de dichas tensiones. Algunas personas pueden respirar más rápido por varias
horas sin mostrar signo alguno de tensión; en realidad, cada vez se relajan más y alcanzan
estados de éxtasis.

Lo que parece suceder es que la respiración acelerada crea una situación bioquímica en el
cuerpo que facilita la emergencia de antiguas tensiones físicas y emocionales asociadas con
traumas físicos y psicológicos no resueltos. El hecho de que durante la respiración
acelerada los síntomas afloren y se manifiesten no constituye un fenómeno patológico, tal
como tradicionalmente se supone. Esta situación, en realidad, representa una oportunidad
única para la sanación. Lo que surge bajo dichas circunstancias es material inconsciente
con fuerte carga emocional que está más preparada para ser elaborada. Esta comprensión
de los síntomas de la hiperventilación explica la enorme variabilidad inter e
intraindividual de respuestas a la hiperventilación. Parece ser semejante a la situación en
relación a la extraordinaria riqueza y variabilidad del contenido experiencial de las
sesiones psiquedélicas.

A la luz de las observaciones de la respiración holotrópica, los episodios espontáneos de


hiperventilación que se producen en los pacientes psiquiátricos y la población normal son
intentos del organismo de sanarse a sí mismo y deben ser apoyados en lugar de reprimirse.
Con una comprensión correcta y una guía diestra, la emergencia de síntomas durante la
hiperventilación puede tener como resultado la curación de problemas emocionales y
psicosomáticos, una transformación positiva de la personalidad y la evolución de la
consciencia. Por el contrario, la práctica habitual de suprimir los síntomas puede
considerarse como una interferencia frente a un importante proceso de sanación
espontáneo que incluye al cuerpo y a la psique.
3. Psicodinámica de los trastornos psicosomáticos
La observación que se realiza durante la respiración holotrópica también arroja una
interesante luz sobre la génesis de los síntomas psicosomáticos, un tema que ha levantado
muchas polémicas en los círculos académicos médicos y psiquiátricos. Es bien sabido que la
mayoría de los trastornos emocionales, como las psiconeurosis, las depresiones y las
psicosis tienen distintas manifestaciones físicas: dolores de cabeza, dificultad para respirar,
nausea, pérdida del apetito, estreñimiento o diarrea, palpitaciones del corazón, sudor
excesivo, temblores, ti es, dolores musculares, trastornos vasomotores, dolencias de la piel,
amenorrea, calambres menstruales, dolor al. practicar el coito (dyspareunia}, incapacidad
orgásmica y disfunción eréctil. Las manifestaciones sexuales pueden también
representar problemas primarios sui generis, que son graves y duraderos más que
transitorios y concomitantes de reacciones neuróticas.

En algunas psiconeurosis, los síntomas físicos son muy concretos y característicos, y


representan el rasgo predominante del trastorno. Lo que es ciertamente verdadero para la
histeria de conversión, una psiconeurosis que puede tener una amplia gama de
manifestaciones físicas: parálisis histérica, anestesia, pérdida de la voz (afonía) e
incapacidad de mantenerse de pie (astasid) ceguera temporal, vómitos, ataques histéricos
con arqueos de espalda forzados (are decerele) y convulsiones musculares, falso embarazo
(psuedokyesis) e incluso estigmas. Pertenecen también a esta gama un grupo de
trastornos que el psicoanálisis clásico denomina neurosis pregenital y que incluye diversos
ti es, tartamudez y asma psicogénica. Se caracterizan por una estructura de la personalidad
obsesivo-compulsiva, pero el mecanismo de defensa básico implicado en la formación de
síntomas es la conversión de los conflictos psicológicos en manifestaciones físicas como es
el caso de la histeria.

Existe también un grupo de trastornos con manifestaciones físicas sorprendentes, en las


que el componente psicológico es tan evidente e importante que incluso el modelo médico
lo denomina enfermedades psicosomáticas. El término psicosomático refleja el
reconocimiento de la importancia de los factores psicológicos en la génesis de dichas
condiciones y, con los años, ha conseguido una gran popularidad. Se ha empezado a utilizar
para una amplia variedad de trastornos médicos de origen psicogénico, incluyendo las
migrañas, el asma psicogénica, las ulceras pépticas, la colitis, ciertas clases de hipertensión,
la soriasis, distintos eczemas y, posiblemente, algunas formas de artritis.

En 1935, el psicoanalista Franz Alexander, considerado como el fundador de la medicina


psicosomática, propuso un modelo teórico que explicaba el mecanismo de los
trastornos psicosomáticos que subyace gran parte del trabajo clínico y la investigación en
esta área hasta la fecha (Alexander, 1950). Su contribución clave fue el reconocimiento de
que los síntomas psicosomáticos son el resultado de concomitantes fisiológicos de los
conflictos y traumas psicológicos. La excitación emocional en la ansiedad aguda, la pena o
la ira dan pie a reacciones fisiológicas intensas, que pueden producir síntomas
psicosomáticos y enfermedades. Sin embargo, según Alexander, esto sólo sucede
en aquellos individuos que están orgánicamente predispuestos, no en los sanos. Esta
predisposición es un factor básico pero variable en la génesis de las enfermedades
psicosomáticas. Existen considerables desacuerdos entre los psicoanalistas sobre la
naturaleza de esta predisposición.

Alexander diferenciaba entre reacciones de conversión y trastornos psicosomáticos, que


anteriormente se consideraban semejantes a las reacciones neuróticas, Aunque el origen de
la emoción que está en el fondo de estos trastornos puede remontarse al trauma
psicológico, los conflictos neuróticos y las relaciones interpersonales patológicas, los
síntomas no tienen un significado simbólico y no sirven como defensa ante la ansiedad, que
es una característica de los síntomas psiconeuróticos. Constituye realmente un fracaso de
los mecanismos de defensa psicológicos para proteger al individuo frente a una excitación
afectiva excesiva.

En 1952, la American Psychiatric Association reconocía en su nomenclatura estándar la


ambigüedad en el uso de la palabra «psicosomático» y acuñó la designación «trastorno
psicofisiológico autonómico y visceral». Los síntomas de esos trastornos se atribuyen a la
intensificación crónica de la expresión fisiológica normal de las emociones. Estos estados
viscerales y fisiológicos tan duraderos pueden finalmente conducir a cambios estructurales
en distintos órganos. El campo de la medicina psicosomática se caracteriza por una falta
fundamental de acuerdo a la hora de considerar la naturaleza de la predisposición para los
trastornos psicosomáticos y la vulnerabilidad específica que determina la elección del
órgano. Los modelos caen en las tres siguientes categorías: «modelos
específicos», «modelos no-específicos» y «modelos de respuesta individual específica».

«Modelos específicos» de trastornos


psicosomáticos
Los modelos teóricos que pertenecen a esta categoría afirman que distintos síntomas y
enfermedades psicosomáticas pueden remontarse a acontecimientos psicotraumáticos y
estados emocionales específicos. En sus interpretaciones, Franz Alexander y otros
psicoanalistas utilizaban los conceptos analíticos comunes, como dinámica del
inconsciente, fijación en varias fases de desarrollo de la libido y del ego, regresión,
mecanismos de defensa psicológicos, problemas en las relaciones objétales, etc. Según este
punto de vista, distintos acontecimientos traumáticos producen ansiedad y regresión
psicológica a zonas emocional mente muy cargadas. Por ejemplo, los pacientes con
ulceras pépticas muestran una fijación en el período oral del desarrollo libidinal y tienen
conflictos inconscientes graves no resueltos sobre la dependencia. La regresión, por lo
tanto, lleva a la hipersecreción de jugos gástricos.

Esta categoría incluye también distintos intentos por definir los «perfiles de personalidad»
de las personas que son propensas a trastornos psicosomáticos específicos. La búsqueda de
características personales de dichos individuos es una pauta de investigación iniciada por
Flanders Dunbar (Dunbar, 1954). Por ejemplo, estos estudios distinguen los tipos de
personalidad A y B. El tipo de personalidad A hace referencia a ejecutivos muy motivados y
a adictos al trabajo preocupados por las agendas y la rapidez de sus actuaciones; son
impacientes, inseguros sobre su estatus, muy competitivos, hostiles y agresivos e incapaces
de relajarse. El tipo B de personalidad, por el contrario, es paciente, relajado
y despreocupado, y normalmente más creativo, imaginativo y filosófico (Friedman y
Rosenrnan, 1974). Se ha demostrado que el tipo A tiene un mayor riesgo de desarrollar
enfermedades cardíacas.

Stewart Wolff y Harold Wolff desarrollaron técnicas para estudiar correlaciones


fisiológicas, por ejemplo, entre la sujeción emocional, y el estreñimiento y entre el soltar y
la diarrea (Wolff y Wolff, 1974). Conceptos similares se han vuelto muy populares en los
círculos psicoterapéuticos, queriendo decir que los asuntos y conflictos psicológicos
pueden ser expresados en un lenguaje corporal simbólico: dolor en el cuello y los músculos
de los hombros en gente que carga con muchas responsabilidades, problemas estomacales
en gente incapaz de «tragar» o que «carecen de estómago» para algo,
dificultades respiratorias producidas por una madre que es «asfixiante» para sus hijos,
sensaciones de opresión en el pecho que son fruto de una «pesada pena», etc.

Se han planteado objeciones frente a las «teorías de especificidad». Los pacientes con
distintos trastornos psicosomáticos pueden tener una amplia gama de problemas
psicodinámicos y diagnósticos psiquiátricos que van de lo «normal» a lo psicótico. Los
problemas psicológicos de los pacientes no pueden predecirse a partir de la naturaleza de
sus síntomas psicosomáticos y viceversa. Las mismas «variables etiológicas específicas» se
han postulado para una amplia gama de trastornos psicosomáticos, por ejemplo,
necesidades de dependencia patológicas y la pérdida de una relación importante para la
colitis ulcerosa, la ileitis, la artritis reumatoide, el asma psicogénica y algunas
enfermedades de la piel. Además, algunos trastornos psicosomáticos pueden comprobarse
en modelos animales, como la hipersecreción gástrica inducida por estrés no específico.
Naturalmente, en este caso no podemos suponer el papel de fantasías inconscientes,
procesos simbólicos, conflictos interpersonales, etc.

«Modelos no específicos» de trastornos


psicosomáticos
Los modelos que pertenecen a esta categoría rechazan la noción de factores
psicopatológicos específicos en la génesis de los trastornos psicosomáticos. Argumentan
que cualquier estímulo capaz de producir molestias psicológicas puede provocar un estado
emocional difuso de ansiedad crónica y conducir al desarrollo del trastorno psicosomático.
La naturaleza del trastorno no puede predecirse por el desencadenante psicológico. Según
G. F. Mahl, los concomitantes fisiológicos pueden ser los mismos, independientemente del
desencadenante del estrés, ya sean los bombardeos en la guerra, un examen muy
competitivo o el conflicto interpersonal que incluye a una pareja personal (Mahl, 1949).
Plans Selye demostró que existen manifestaciones universales del estrés crónico, como la
activación gástrica y cardiovascular, un aumento de las hormonas esteroides adrenales
(Selye, 1950). Sin embargo, el inicio de los trastornos psicosomáticos se asocia a menudo
psicodinámicamente con una determinada ruptura de las defensas psicológicas que
normalmente protegen al individuo de una excitación emocional intensa. La susceptibilidad
orgánica puede ser una combinación de factores constitucionales y experiencias
tempranas. Este modelo, aunque general, es consistente con los datos clínicos y de
las investigaciones.

«Modelos específicos» de respuesta individual a


los trastornos psicosomáticos
Los modelos de esta categoría sugieren que el tipo de trastorno psicosomático que el
individuo desarrolla depende básicamente de su respuesta específica más que de la
naturaleza del estímulo. Distintos individuos muestran muy característicos y consistentes
patrones de excitación emocional, que pueden ser provocados por una amplia gama de
estímulos y conducir a trastornos psicosomáticos específicos. Existen «reactores gástricos»,
«reactores hipertensos», etc. Las reacciones emocionales de los adultos con trastornos
psicosomáticos tienden a mostrar zonas de activación específicas, en contraste con las
reacciones difusas inmaduras de los niños. El patrón de respuesta característico
se desarrolla pronto en la infancia y es muy consistente a lo largo del tiempo. Esta teoría es
muy popular en los círculos académicos.

La situación actual del campo


Generalmente se acepta que ningún modelo explica satisfactoriamente todos los trastornos
psicosomáticos y la opinión lleva a la multicausalidad. Los factores psicológicos tienen un
papel importante pero no son los determinantes causantes exclusivos. Además, hemos de
tener en cuenta la constitución, la herencia, la patología de los órganos, el estado
nutricional, el entorno y los determinantes sociales y culturales. Los fenómenos somáticos
y psicológicos que antes se consideraban como procesos discretos separados se
contemplan ahora como una representación de distintos aspectos de un fenómeno unitario
de afecto comprometido en una interacción reciproca. Además, las estructuras cerebrales
que controlan las emociones y las funciones viscerales son idénticas o están
muy relacionadas. El miedo, la ira, la sexualidad y el funcionamiento de las vísceras y
glándulas están reguladas por el sistema límbico y las estructuras del hipotálamo; también
están vinculadas con los niveles cortical y subcortical de organización. La naturaleza exacta
de estas interrelaciones todavía no ha sido establecida.

Las visiones profundas de la. respiración


Holotrópica y otras terapias experienciales
La explicación de los síntomas y enfermedades psicosomáticas ofrecidas por la mayoría de
las escuelas de psicología profunda son por regla general poco convincentes. Atribuyen un
papel causal a los recuerdos de acontecimientos de los que hemos sido testigos en la
infancia o de las experiencias traumáticas de épocas posteriores. Interpretan el asma
psicogénica como un grito dirigido a la madre o el resultado de una restrictiva «influencia
asfixiante» de la madre y explican la parálisis histérica como un reflejo de un conflicto
acerca de hacer algo prohibido. De forma similar, la tartamudez se considera un resultado
de la represión de la agresividad verbal y la lucha con una urgencia de soltar
obscenidades, una sensación de estar cargado puede conducir a dolores graves en los
hombros, la dificultad de tener «estómago» para algo puede producir trastornos gástricos,
y las enfermedades graves de la piel pueden servir como protección ante la tentación
sexual.

Visiones profundas más convincentes en relación a la naturaleza y psicogénesis de los


trastornos psicosomáticos proviene del trabajo del brillante y controvertido pionero del
psicoanálisis Wilhem Reich. Mostró que los acontecimientos psicológicos traumáticos
analizados en el psicoanálisis no son suficientes para explicar el desarrollo de los síntomas
emocionales y particularmente psicosomáticos. Según su punto de vista, el factor principal
que subyace a dichos síntomas es un bloqueo bioenergético de los músculos y viceversa
(«coraza caracterológica») (Reich, 1949).

Reich atribuía este bloqueo al atasco de la libido debido al hecho de que la sociedad
moralista represiva no permitía una satisfacción plena de nuestras necesidades sexuales.
La energía sexual bloqueada tiende a encontrar expresión desviada en forma de neurosis,
trastornos psicosomáticos y perversiones. A gran escala, conduce a movimientos
sociopolíticos destructivos. Reich se dio cuenta de que la psicoterapia limitada al
intercambio verbal no podía, por sí misma, cambiar la situación energética del organismo.
Introdujo en la terapia enfoques revolucionarios, como técnicas de respiración y
trabajo corporal con vistas a la liberación de energías reprimidas. Sin embargo, según él, la
liberación emocional y sexual plena exigía una revolución de la sociedad humana. Reich se
convirtió en comunista y tras publicar el libro La psicología de masas y el fascismo (Reich,
1970), fue excomulgado tanto por el partido comunista como por la Asociación
Psicoanalítica.

El trabajo con los estados holotrópicos de consciencia, como la respiración holotrópica, la


terapia primal, el rebirthing o la terapia psiquedélica, revela una gran cantidad de energía
física y emocional atascada y bloqueada (bioenergía) que subyace distintos trastornos
psicosomáticos (y también los trastornos emocionales en general). Esta observación
confirma la teoría de Reich, pero sólo en su sentido más general, no en las cosas concretas.
Mientras que Reich creía que la energía reprimida era libido reprimida, las nuevas
observaciones muestran que gran parte de esta energía es de origen perinatal. Es el
resultado de los impulsos [Link] excesivos generados durante el paso a través del
canal del nacimiento y acumulados en el organismo. Además, gran parte de esta energía
parece ser de origen transpersonal y puede remontarse a los ámbitos arquetípicos e
históricos del inconsciente colectivo y a recuerdos ancestrales, kármicos y filogenéticos.
Una contribución importante de la psicoterapia experiencial a la comprensión de las
manifestaciones psicosomáticas es el descubrimiento del papel crítico que tienen en su
génesis los traumas físicos no asimilados y no integrados. Las escuelas psicodinámicas
tienen la tendencia a considerar los síntomas psicosomáticos como fruto de la somatización
de conflictos y traumas psicológicos, y no perciben el papel crítico que los psicotraumas de
origen físico tienen en su génesis. El trabajo experiencial utilizando estados holotrópicos de
consciencia no deja ninguna duda de que las fuentes más importantes de síntomas
psicosomáticos son los acontecimientos que incluyen agresiones físicas.

Por ejemplo, el trabajo holotrópico sobre el asma psicogénica conduciría inevitablemente a


recuerdos no asimilados de situaciones que incluían la experiencia de asfixia, como casi
ahogarse, ser estrangulado por uno de los padres o hermanos, atragantarse con un objeto
externo, inspirar sangre durante una tonsilectomía, tos aguda, neumonía infantil,
nacimiento o la experiencia de una vida pasada en la que uno fue ahorcado o estrangulado.
De forma semejante, el material que subyace a los dolores psicosomáticos incluye
recuerdos de accidentes dolorosos, operaciones o enfermedades, el dolor experimentado
durante el parto y el sufrimiento físico conectado con una herida o la muerte en una vida
pasada.

El poderoso impacto psicotraumático de las agresiones físicas ha sido reconocido en el


sistema de Ron Hubbard, conocido como Dianética, que representa el fundamento
ideológico de la Cienciología (Hubbard, 1950), Mientras que en las formas tradicionales de
psicoterapia verbal la valoración del sentido emocional de los traumas refleja el concepto
teórico de las respectivas escuelas, en la dianética, su importancia se mide objetivamente
mediante un proceso conocido como audihng. La exploración psicológica y la terapia es
guiada mediante el uso de un E-meter, un polígrafo que mide la resistencia de la piel del
cliente de forma muy similar a la de un detector de mentiras.

El sistema teórico de la cienciología no incluye sólo traumas físicos de la vida postnatal,


sino también la traumatización durante el parto, la existencia prenatal y en las vidas
pasadas. Hubbard se refiere a las huellas de traumatización física como engrasas y los
considera como fuentes primarias de problemas emocionales. En su terminología, los
traumas psicológicos normales se denominan secundarios en cierto sentido, toman
prestado su poder emocional de sus asociaciones con los engramas. Por desgracia,
las excursiones de Hubbard en el mundo de la salvaje fantasía galáctica, el abuso del
conocimiento cienciológico en busca de poder, dinero y control, así como las prácticas
temerarias de su organización, han desacreditado las importantes contribuciones teóricas
de Hubbard.

Podemos ahora resumir las observaciones de la investigación de la consciencia


relacionadas con los trastornos psicosomáticos y el uso de dichos descubrimientos para
clarificar alguna de las incoherencias y desacuerdos sobre su naturaleza y origen. Según
nuestra experiencia, la estructura psicodinámica que subyace a estos trastornos posee la
forma de los sistemas COEX {sistemas de experiencia condensada), constelaciones de
multinivel de recuerdos y otro material inconsciente (pág. l'7ss.). Las capas
más superficiales de sistemas COEX incluyen episodios de la biografía postnatal, en este
caso recuerdos tanto de traumas físicos como psíquicos. El reconocimiento del impacto
patogénico del nacimiento por lo tanto ayuda a resolver el conflicto entre las teorías
psicológicas y biológicas de la psiquiatría. Las capas más profundas del sistema COEX son
las matrices de naturaleza transpersonal, como las experiencias de vidas pasadas, temas
arquetípicos o elementos filogenéticos.

Las traumatizaciones psicológicas postnatales tienen vínculos específicos con las fases de
desarrollo de la libido y el ego, partes concretas del cuerpo y problemas con las relaciones
interpersonales. También están conectadas con distintos mecanismos de defensa
psicológicos y elaboraciones simbólicas. Aunque las traumatizaciones físicas postnatales y
en concreto el nacimiento afligen a distintos órganos específicos, representan también una
forma extrema de estrés tosco e indiferenciado. Lo que ciertamente parece ser importante
para el desacuerdo que hay en relación a los desencadenantes específicos y no específicos
de los trastornos psicosomáticos, así como la diferencia entre trastornos psicosomáticos y
las reacciones neuróticas de conversión subrayadas por Franz Alexander.

Esto podría explicar por qué tanto el estrés específico como el que no lo es puede producir
síntomas psicosomáticos y también el hecho de que los estresantes no específicos de
distintas clases pueden producir los mismos síntomas en un individuo concreto. El
nacimiento es un gran trauma psicofisiológico e incluye la primera gran pérdida de objeto
amoroso; la separación de la madre, seguida de una situación de gran dependencia. Su
participación en la génesis de los trastornos psicosomáticos puede ser la responsable del
hecho de que la pérdida de una relación importante y una necesidad de
dependencia extrema son factores que tienen un papel importante en los trastornos
psicosomáticos de distinta clase.

Las observaciones de la respiración holotrópica muestran la profundidad de las raíces de


los trastornos psicosomáticos, y el importantísimo papel que los traumas físicos juegan en
su génesis hace evidente que la psicoterapia que se limita a medios verbales tiene muy
pocas posibilidades de conseguir resultados positivos. Las palabras solas no son muy
eficaces si trabajamos con personas que padecen de asma psicogénica, calambres
musculares dolorosos o migrañas. Dichos síntomas exigen un trabajo experiencial
profundo que incluye revivir los recuerdos subyacentes y la abreacción de las
energías físicas y emocionales asociadas con ellos. Puesto que las hondas raíces de las
enfermedades psicosomáticas alcanzan los ámbitos perinatal y transpersonal de la psique,
un tratamiento eficaz de dichos trastornos necesita de un marco conceptual que
proporcione una explicación plausible y no patológica para las fuertes experiencias de esos
niveles del inconsciente. Esta cartografía ampliada de la psique que incluye los niveles
perinatal y transpersonal sirve para dichos propósitos.

Sin comprender que dichas experiencias tienen orígenes naturales, tanto el terapeuta como
los clientes tendrán miedo y serán reacios a entrar en este territorio experiencial y permitir
que emerja a la consciencia el material de profundos niveles del inconsciente. Ya hemos
mencionado que la abreacción en las sesiones en las que se utiliza la hipnosis y el
narcoanálisis se descubrió que era útil en el tratamiento de neurosis de guerra (PTSD),
pero no en la pisconeurosis. Los terapeutas que saben que sus clientes se han visto
expuestos a situaciones drásticas serán capaces y estarán dispuestos a tolerar las
reacciones físicas y emocionales de gran intensidad de sus clientes sin temor a que estén
penetrando en terreno psicótico.

CAPÍTULO 10
Pasado, presente y futuro de la
respiración holotrópica
Empezamos a utilizar la respiración holotrópica en su forma actual en el Instituto Esalen en
el año 1976. Durante más de diez años, fuimos las dos únicas personas que ofrecíamos este
nuevo método de autoexploración de nuestro taller de Esalen en distintos lugares del
mundo: Norteamérica, México, Sudamérica, Australia, India, Japón y distintos países
europeos. A veces, recibíamos la ayuda de personas que se habían interesado seriamente
por nuestro trabajo y deseaban aprenderlo con nosotros. Varios de ellos eran residentes de
Esalen y otros, individuos que habían participado en nuestro taller de un mes de duración
en Esalen y tenían una considerable experiencia en la respiración holotrópica.
1. La formación de facilitadores de respiración
holotrópica
Hacia 1987, el número e interés de estas personas aumentó a tal punto que un grupo de
ellas se nos acercó pidiéndonos que iniciáramos un programa de formación para
facilitadores. Respondiendo a su ruego, decidimos poner en marcha una formación de
facilitadores, de una sola vez, para setenta antiguos participantes de nuestros talleres muy
motivados, que a lo largo de diez años habían hecho una cantidad importante de trabajo
con nosotros. Le siguieron unos programas de formación de tres años, en los que los
participantes se encontraban dos veces al año para sesiones de dos semanas. Dos grupos
con este formato se encontraron en la Costa Oeste de Norteamérica y el tercero era un
grupo de habla alemana que tuvo lugar en Europa con participantes de Suiza, Alemania y
Austria,

En la siguiente fase, desarrollamos un programa de formación que consistía en unidades o


«módulos» de setenta y seis días. Cuatro de dichos módulos eran considerados obligatorios
(el potencial curativo de los estados no-ordinarios de consciencia, la arquitectura de los
trastornos emocionales y psicosomáticos, la emergencia espiritual y la práctica de la
respiración holotrópica). Los tres módulos restantes eran optativos; los participantes
podían elegir un tema de su interés de una gran selección de sujetos que exploraban la
conexión entre la respiración holotrópica y gran variedad de campos: budismo vipassana,
chamanismo, alcoholismo y otras adicciones, cantos extáticos, arte fantástico, cosmología
y ontología, muerte y morir, etc. Una vez las personas en formación habían asistido a estos
siete módulos, completaban su formación tomando parte en un programa de certificación
de dos semanas.

Esta forma de formación ha proseguido con algunas pequeñas modificaciones hasta hoy.
Desde 1971, el Grof Transpersonal Training (GTT) ha sido dirigido por Cary y Tav Sparks,
con Cary en el papel de coordinadora principal y Tav como profesor principal. Seguimos
participando en la GTT como conferenciantes invitados en algunos módulos y en talleres
introductorios con mucho público. Gran parte de la formación está dirigida actualmente
por miembros veteranos del equipo y tiene lugar en diferentes países del mundo. Las
personas en formación pueden elegir en qué países quieren hacer los módulos individuales
y cómo quieren distribuirlos. Recomendamos que las personas en formación no
completen los módulos en menos de dos años, puesto que la formación implica un trabajo
interior de gran intensidad y se necesita tiempo suficiente para una integración y
elaboración adecuada. La información básica sobre la formación puede encontrarse en
Internet ([Link] o [Link]). En la actualidad, más de mil personas de
distintas partes del mundo han completado la formación y unos pocos cientos más están
actualmente en formación.

Nuestra formación para facilitadores ha cambiado radicalmente las perspectivas de la


respiración holotrópica y ha hecho posible que podamos dirigir talleres de respiración
holotrópica en una escala mayor. En nuestros primeros talleres descubrimos que la
intensidad de las experiencias de los participantes tendían a aumentar con el tamaño del
grupo. También aprendimos que el número de personas de los grupos de elaboración tenía
que limitarse a entre catorce y dieciocho para que se pudiera compartir en una sola sesión.
Cuando trabajábamos solos, con aprendices en algunas ocasiones, éramos capaces de
dirigir talleres con unos treinta y seis participantes; talleres de fin de semana en los que
cada participante tenía una sesión de respiración, o un taller de cinco días en los que cada
uno tenía dos sesiones.

Una vez el número de participantes sobrepasó este límite, no éramos capaces de dirigir
personalmente el espacio destinado a compartir con cada persona del grupo. Aunque las
sesiones de respiración podían llevarse a cabo con todos los miembros del grupo al mismo
tiempo (alternando como cuidadores y respiradores), para las sesiones de procesamiento o
elaboración el grupo tenía que dividirse en pequeñas unidades. Más allá de este punto, los
únicos límites para el número de participantes eran el espacio en él. que se llevaba a cabo la
respiración, la posibilidad de salas para los grupos de elaboración y el número de
facilitadores expertos capaces de apoyar a los respiradores y conducir las sesiones para
compartir. Utilizando este formato, algunos de nuestros grandes grupos han tenido más de
trescientos participantes.
2. La respiración holotrópica y la comunidad
académica
La popularidad cada vez mayor de la respiración holotrópica en los círculos para
profesionales y entre la gente profana no ha sido igualada por un interés tan entusiasta en
la comunidad académica y entre los clínicos que trabajan en los centros convencionales.
Según nuestro conocimiento, sólo en Australia, Brasil y Rusia ha sido aceptada la
respiración holotrópica como una modalidad de tratamiento oficial. Las razones de ello son
fácilmente comprensibles: tanto la práctica como la teoría de esta nueva forma de
autoexploración y terapia representa una desviación importante de las prácticas
terapéuticas y marcos conceptuales habituales. El trabajo con la respiración holotrópica y
con los estados holotrópicos de consciencia, por regla general, exige cambios radicales de
algunas premisas básicas y suposiciones metafísicas que los profesionales comprometidos
con la forma tradicional de ver el mundo y la psique humana no están dispuestos a hacer.

Para la mayoría de los clínicos convencionales, no es fácil aceptar que los estados
emocionales intensos y las manifestaciones físicas concomitantes, que suelen diagnosticar
y tratar como psicopatología, representan un proceso de autocuración que debe ser
apoyado más que reprimido y truncado. A muchos psicoterapeutas tradicionales les cuesta
pasar de una terapia verbal a las terapias experienciales, en particular las más eficaces que
provocan estados holotrópicos de consciencia. Un desafío añadido es la utilización de
trabajo corporal y contacto físico de apoyo, que pertenecen a componentes muy útiles e
importantes de la respiración holotrópica.

Probablemente el desafío más importante que la práctica de la respiración holotrópica


representa para los psicoterapeutas es la redefinición de la naturaleza de la intervención
terapéutica y el papel del terapeuta. Lo que incluye un alejamiento radical del concepto del
terapeuta como agente activo («actor»), que intenta alcanzar la comprensión intelectual de
los problemas del cliente y derivar de ello una intervención apropiada: interpretación,
análisis de la transferencia, uso del silencio, etc. En la respiración holotrópica, el principio
director es la inteligencia interior curativa del respirador, y el papel del facilitador es
apoyar el proceso que está desplegándose espontáneamente. La capacidad de confiar en el
potencial autocurativo de la psique y la abstención de juicios de ningún tipo es uno de
los requisitos más importantes para un trabajo productivo y exitoso con los estados
holotrópicos de consciencia.

Tan desafiantes como los cambios que introduce la respiración holotrópica son algunas de
sus premisas teóricas y metafísicas básicas. La primera de ellas es la comprensión
radicalmente distinta de la naturaleza de la consciencia y de la psique humana. Desde la
perspectiva holotrópica, la consciencia y la psique se consideran como atributos primarios
del universo («anima mundi») en lugar de productos de procesos neurofisiológicos en el
cerebro humano y, por consiguiente, epifenómenos de la materia de lo contrario inerte e
inanimada. Observaciones desde distintas ramas de la investigación moderna de la
consciencia han aportado pruebas convincentes de que la consciencia puede
funcionar independientemente del cerebro humano; conducen a la conclusión de que el
cerebro actúa de mediador de la consciencia, pero no la genera (Goswami, 1995, Ring y
Valarino, 1998, Ring y Cooper, 1999, Cárdenas, Lynn y Krippner, 2000, Grof, 2000 y
2006b).

La segunda gran revisión teórica necesaria para un trabajo productivo con los estados
holotrópicos es añadir dos grandes ámbitos al modelo de la psique generalmente utilizado
por los psiquiatras y psicoterapeutas convencionales, que actualmente se limita a la
biografía postnatal y al inconsciente individual freudiano. Los dos nuevos ámbitos —el
perinatal y el transpersonal— amplían la imagen de la psique humana a tal medida que
muestre una semejanza mayor con los conceptos que encontramos en las grandes filosofías
espirituales de Oriente y en varias culturas indígenas. Se trata de una comprensión
humillante para los miembros de la comunidad académica occidental a los que se les
ha enseñado que nuestra cosmovisión y comprensión de la psique humana es muy superior
a la de las sociedades preindustriales.

Las observaciones de la investigación de los estados holotrópicos ha cambiado también de


forma radical nuestra comprensión del origen de la naturaleza de los trastornos
psicosomáticos, que no son de naturaleza orgánica. Muestran que dichas condiciones no se
originan en la infancia y la niñez, sino que tienen raíces adicionales que alcanzan niveles
mucho más profundos de la psique: el perinatal, prenatal, ancestral, racial, colectivo,
filogénetico, kármico y las matrices experienciales arquetípicas. El desarrollo de los
síntomas puede considerarse como un esfuerzo y un intento de la psique del cliente para
liberarse de las huellas traumáticas de estos diferentes niveles de la psique.

Esta perspectiva puede aplicarse incluso a algunas condiciones que hoy se consideran
graves manifestaciones de enfermedad mental. La cartografía ampliada de la psique hace
posible considerar una importante subcategoría de episodios espontáneos de estados no-
ordinarios de consciencia, actualmente diagnosticados y tratados como psicosis, como
crisis psicoespirituales («emergencias espirituales») que tienen un gran potencial curativo,
transformador e incluso evolutivo. Puesto que la formación de los facilitadores en
respiración holotrópica implica un gran número de sesiones personales, mucha experiencia
a la hora de ayudar a sus iguales en estados holotrópicos de consciencia y charlas sobre
teoría transpersonal, los facilitadores certificados están bien preparados y equipados para
apoyar a individuos que pasan por emergencias espirituales.

El concepto de los síntomas como oportunidades para la sanación y la transformación


requiere también un ajuste importante para los profesionales formados de un modo
tradicional, puesto que gran parte de sus esfuerzos del tratamiento rutinario se centran en
la eliminación de los síntomas. En la práctica clínica habitual, el alivio de los síntomas se
considera una mejora clínica y Ja intensificación de los síntomas un empeoramiento de la
condición clínica. El tratamiento sintomático se conoce a menudo de forma errónea como
terapia, aunque no aborde el problema de fondo. En la medicina somática, existe una clara
distinción entre ha terapia causal que apunta a los factores etiológicos y la
terapia sintomática que hace la condición más llevadera para el cliente.
3. Beneficios de la perspectiva holotrópica
Los cambios citados en la práctica y la teoría introducidos en la psiquiatría y la psicología
por la investigación de los estados holotrópicos de consciencia son radicales y constituyen
un reto. Por consiguiente, los que sean capaces de aceptarlos y aplicarlos —ya sea en su
propia autoexploración y sanación o en su trabajo con otros— se beneficiarán en gran
medida de esta reorientación conceptual de tan largo alcance. Ganarán una comprensión
mucho más profunda de la naturaleza y la dinámica de los trastornos psicosomáticos y
emocionales —fobias, depresiones, tendencias suicidas, disfunciones y perversiones
sexuales, asma psi cogen ética y muchos otros— reconociendo sus raíces transpersonales y
prenatales. También serán capaces de conseguir resultados terapéuticos mejores y más
rápidos incorporando mecanismos terapéuticos que se ponen a nuestra disposición en esos
profundos niveles del inconsciente (Grof, 1985, 2000).

La nueva cartografía ampliada de la psique aporta claridad a una confusa variedad de


escuelas terapéuticas con perspectivas muy distintas en temas básicos relacionados con la
psique humana en la salud y la enfermedad. Incluye, sintetiza e integra el punto de vista de
Sigmund Freud, Mclaine IGein, Otto Rank, Wilhelm Reich, Sandor Ferenczi, C. G. Jung y los
representantes de la psicología del ego, y proporciona a cada uno de ellos un lugar en un
modelo global de la psique (Grof, 1985). Desde esta perspectiva, cada uno de los
fundadores de dichas escuelas situó su foco selectivo en un nivel específico de la psique y
descuidó otros o los malinterpretó reduciéndolos a su punto de vista idiosincrático.

La respiración holotrópica tiene importantes ventajas prácticas y económicas. Puede


alcanzar raíces de problemas psicosomáticos y emocionales en niveles de la psique que no
están disponibles para la terapia verbal y que aceleran en gran medida el acceso al material
inconsciente. Permite también la elaboración y procesamiento de traumas físicos que
subyacen a distintos trastornos psicosomáticos, como aquellos asociados con el casi
ahogarse o el nacimiento biológico, lo que no puede conseguirse mediante la terapia
hablada. Otra ventaja la constituye la proporción favorable entre facilitadores formados y
clientes. La respiración holotrópica se suele hacer en grupos, en los que es necesario
un facilitador formado para 8-10 participantes y un significativo apoyo puede ser
proporcionado por cuidadores sin formación. Además, nuestra experiencia nos ha
demostrado que la mayoría de las personas que experimentan el papel de cuidador
desarrollan tanto interés en su trabajo que luego quieren enrolarse en la formación para
facilitador. Lo que proporciona una oportunidad para el crecimiento exponencial de un
sistema de apoyo para las personas que experimentan estados holotrópicos espontáneos o
inducidos.

Otro aspecto importante de la nueva psicología que ha surgido del estudio de los estados
holotrópicos es la corrección del punto de vista distorsionado de la espiritualidad y de la
religión que encontramos en los círculos científicos occidentales. La investigación moderna
de la consciencia ha demostrado que la espiritualidad constituye una dimensión
importante de la psique humana y del orden universal. La comprensión auténtica de
fenómenos tales como el chamanismo, la mitología y la vida ritual de las culturas indígenas,
el misticismo y las grandes religiones del mundo es imposible sin ampliar el mapa de la
psique añadiendo las dimensiones perinatales y transpersonales. Esto es también necesario
si queremos entenderlas experiencias espirituales “las nuestras y las de los demás”
y proporcionar un apoyo inteligente a las personas que se debaten con desafíos en su viaje
interior. Constituye un grave error descartar y patologizar la espiritualidad de cualquier
clase sólo porque su existencia sea incompatible con los supuestos metafísicos básicos de la
ciencia occidental o debido a que a menudo se expresa de forma perversa y distorsionada
en la religiones organizadas.

La perspectiva holotrópica ofrece también nuevas intuiciones sobre la psicología y la


psicopatología del arte que son mucho más profundas y más reveladoras que anteriores
esfuerzos de Freud, Marie Bonaparte, Otto Rank y otros (Grof, 2010). El fuerte impacto
emocional de muchas grandes obras de arte —novelas, pinturas, películas y composiciones
musicales— no puede tenerse en cuenta sin reconocer que sus fuentes no están sólo en la
biografía de sus autores, sino también en los ámbitos perinatal y transpersonal de la
psique. En las formas superiores de creatividad, el artista se convierte en un canal para la
inspiración que viene directamente de fuentes transpersonales (Barman, 1984).
4. Los estados holotrópicos de consciencia y la
actual crisis global
Un aspecto de la autoexploración utilizando respiración holotrópica y otras formas de uso
responsable de los estados holotrópicos de consciencia merece especial mención. Esta
práctica hace más que aliviar los trastornos psicosomáticos y emocionales, y hacer la vida
de la gente implicada en ellos más cómoda y plena. Los cambios resultantes en la
cosmovisión, jerarquía de valores y estrategia vital que siguen al procesamiento del
material biográfico, perinatal y transpersonal tienen importantes implicaciones que van
más allá del beneficio para las personas que realizan trabajo interior intensivo. Dicha
transformación implica una importante reducción de la agresividad y el desarrollo de la
tolerancia y compasión racial, de género, cultural e ideológica, así como la sensibilidad
ecológica y sensación de ciudadanía planetaria.

Actualmente estamos experimentando una crisis global peligrosa que amenaza la


supervivencia de nuestra especie y la vida en este planeta. En última instancia, el
denominador común de muchos aspectos distintos de esta crisis es el nivel de evolución
consciente de la humanidad. Si pudiera elevarse a un estándar superior, si pudiéramos
domesticar la tendencia a la violencia y la codicia insaciable, la mayoría de los problemas
actuales del mundo podrían aliviarse o resolverse. Da la sensación de que los cambios que
observamos regularmente en la gente que ha experimentado la transformación
descrita anteriormente aumentarían en gran medida nuestras posibilidades de
supervivencia si se produjeran a una escala lo suficientemente grande. Tenemos la
esperanza de que la información de este libro relacionada con el potencial de los estados
holotrópicos de consciencia en general, y la respiración holotrópica en particular,
proporcione una guía útil para aquellos que decidan emprender este viaje, así como los que
ya lo han elegido.

APÉNDICE 1
Situaciones especiales e intervenciones en
las sesiones de respiración holotrópica
Mientras que es fácil entender y aplicar la estrategia general del. Trabajo corporal utilizado
en la respiración holotrópica, existen ciertas situaciones que merecen un breve comentario.
Puesto que describiremos una variedad de situaciones y distintas formas de intervención,
es importante recordar que todas tienen un denominador común: intensificar las
emociones y energías físicas que subyacen a los síntomas y llevarlas a la experiencia
consciente y a la plena expresión. Se trata de información muy especializada que puede ser
de interés para algún lector común, pero que es de importancia práctica sólo para los
facilitadores de respiración holotrópica certificados que han completado la formación
GTT y, por lo tanto, están autorizados a utilizarla en su trabajo. Recomendarnos
encarecidamente como lectura adicional el librito de Tav Spark titulado Doing Not Doing: A
[Link] to Living Holotropically, una exposición de la estrategia básica del trabajo
holotrópico escrita con un estilo ameno y con sentido del humor (Sparks, 2009).
1. La experiencia de atragantarse y la presión en el
pecho
Un acontecimiento muy frecuente en las sesiones holotrópicas lo constituye la experiencia
de constricción en la garganta asociada con el atragantarse. Tiene su origen en los
recuerdos de situaciones que implican la interferencia con la respiración, tales como casi
ahogarse, intentos de estrangulación, difteria, tos convulsa y parto difícil. A causa de la
fragilidad de la laringe y los nervios y arterias adyacentes, no es posible intensificar esta
sensación apretando la garganta. Un modo muy eficaz de resolver esta situación es ofrecer
al respirador una toalla enrollada y pedirle que se identifique con la fuerza estranguladora
y demuestre su efecto retorciendo la toalla tan fuerte como pueda. Aumentará el poder de
este ejercicio si se estira la toalla sobre la parte superior del cuerpo del respirador y
sus extremos son sostenidos por asistentes (normalmente el cuidador y uno de los
facilitadores o aprendices). Es necesario sujetar la toalla estirada a una distancia suficiente
del cuerpo del respirador, para que no ejerza presión sobre su propia garganta.

Mientras esto sucede, le pedirnos al respirador que exprese cualquier emoción y reacción
física que la situación evoque. Un individuo que experimenta asfixia, por regla general se
identifica sólo con el papel de la víctima y percibe las fuerzas estranguladoras como ajenas
más que como una parte intrínseca de su personalidad. Aunque fuese el caso en la situación
original, no es verdad en el momento en que el recuerdo de ello aflora en la sesión de
respiración. En ese momento, toda la situación ha sido interiorizada y las experiencias de
ahogo y estrangul amiento son dos aspectos distintos de la propia personalidad del
respirador. Utilizando la toalla del modo descrito, el respirador reconoce este
hecho identificándose tanto con el estrangulador como con el estrangulado.

El mismo principio puede utilizarse cuando el respirador experimenta una gran presión en
el pecho y la constricción de la caja torácica, un concomitante frecuente de la experiencia
del nacimiento. En dicha situación, la fuerza que aplasta es la presión interiorizada e
introyectada de las contracciones uterinas. Sin reconocer esto, el respirador es el que
aplasta, así como la victima de la fuerza constrictiva. El mejor modo de resolver una
constricción de esta clase es, para el facilitador y el respirador, adoptar una posición
tumbada sobre la colchoneta con sus cuerpos en paralelo; luego se abrazan y aprietan
el uno al otro con bastante fuerza. Mientras esto sucede, se alienta al respirador a expresar
plenamente las emociones provocadas por esta situación. Poner una almohada o un cojín
entre los dos cuerpos reduce el grado de cercanía física que de otro modo podría
experimentarse como excesivamente íntima o invasora.
2. La experiencia de tensiones musculares y
espasmos
Un modo muy eficaz de liberar energía bloqueada en manos y brazos del respirador
(tetania) es representar una situación conocida como «el pulso mejicano». Pedimos a los
respiradores, que están estirados sobre su espalda, que pongan sus antebrazos en posición
vertical con el codo descansando en el suelo y que deliberadamente aumenten la tensión de
los músculos de dicho brazo. Los facilitadores ponen entonces sus cuerpos en paralelo al de
los respiradores y toman la mano de éstos. A ello le sigue un esfuerzo por empujar, el uno al
otro, el brazo hacia el suelo tal como se hace para probar la fuerza. Sin embargo, el.
propósito no es el de ganar, sino de mantener una tensión constante durante
largos períodos de tiempo, mientras los respiradores expresan todas las emociones y
sensaciones físicas que la situación evoca.

A veces, la tensión no está localizada en ninguna parte concreta del cuerpo, sino que es
generalizada; en este caso el bloqueo de energía involucra a todo el cuerpo. Esta condición
puede alcanzar distintos grados de intensidad desde la tensión muscular fuerte a la tetania
dolorosa. Es importante subrayar que aquí no estamos tratando con una reacción
simplemente fisiológica a la respiración acelerada (síndrome de hiperventilación), sino de
una respuesta psicosomática compleja. El origen de dicha tensión es un recuerdo no
procesado de una situación muy traumática o, más habitualmente, una constelación en
capas de dichos recuerdos (un sistema COEX). Estas situaciones traumáticas generan una
gran cantidad de energía física y emocional que ha quedado sin expresar.

En algunos casos, la traumatización es tan extrema que la consciencia se separa del cuerpo
doliente; el respirador informa que él o ella «no está conectado con el cuerpo» y no siente
nada. Esta disociación de la consciencia del cuerpo parece ser el mismo mecanismo que es
responsable de las experiencias conocidas como fuera del cuerpo (OBOEs) en situaciones
cercanas a la muerte descritas en la literatura tanatológica. Esta separación hace que la
consciencia pueda eludir la experiencia de dolor. En la respiración holotrópica, esta
separación de la consciencia del cuerpo tiende a asociarse con dificultades en el «regreso»
y con la prolongación de la sesión.

Lo que vemos en las dos situaciones descritas anteriormente —tetania del cuerpo que se
experimenta plena y conscientemente y tetania que lleva a la separación de la consciencia
del cuerpo— es un equilibrio dinámico entre una fuerte carga energética asociada con los
recuerdos traumáticos que surgen del inconsciente y las defensas psicológicas que la
frenan e impiden que aflore. La tarea de los ayudantes en esta situación es perturbar este
equilibrio dinámico y facilitar la emergencia del material inconsciente.

El modo más eficaz de conseguirlo es pedir al respirador que se estire sobre la espalda,
flexione los brazos y codos y acentúe la tensión en los brazos y en el resto del cuerpo,
imaginando que todo el cuerpo está hecho de acero o granito. Dos ayudantes a cada lado
cogen entonces las muñecas del respirador y levantan la parte superior del cuerpo unos
sesenta centímetros por encima del suelo. La instrucción a los respiradores es mantenerse
en dicha posición el mayor tiempo posible y expresar plenamente la reacción natural a
dicha situación sin juzgarla o censurarla.

Este ejercicio tiene la tendencia a debilitar las defensas psicológicas y poner en marcha el
proceso experiencial. En lugar de apreciar inercia y estancamiento, ahora vemos una
reacción intensa del respirador en forma de actividad motora, expresión de emociones,
fuertes gritos, toses y otras manifestaciones. Ahora se hace evidente que la rigidez del
cuerpo y la falta de sensaciones en él se debían a un equilibrio dinámico entre emociones
intensas y energías físicas con defensas psicológicas de la misma intensidad que impiden
que éstas afloren. El ejercicio anterior constituye un modo muy eficaz de romper el atasco
energético y acelerar la finalización de la sesión.

Como hemos mencionado, la disociación de la consciencia del cuerpo es la reacción a un


acontecimiento traumático muy doloroso del pasado del respirador. El material
inconsciente de fondo, que aflora bajo dichas circunstancias, incluye generalmente
recuerdos asociados a un gran sufrimiento físico, como abusos graves emocionales, físicos
y sexuales, un nacimiento difícil y diversas situaciones que pusieron la vida en peligro.
Cuando el recuerdo del trauma es llevado a la consciencia y la emoción asociada con él
totalmente expresada, normalmente el respirador alcanza un estado de relajación y
se siente conectado a su cuerpo. A menudo oímos bajo dichas circunstancias: «Por primera
vez en mi vida siento que realmente vivo en mi cuerpo».
3. Problemas relacionados con bloqueos del área
genital, el sexo y la desnudez
Problemas específicos asociados con la liberación de la energía bloqueada se presentan
cuando los lugares son el área genital, la región anal o partes adyacentes del cuerpo. Por
razones evidentes, no es posible identificar la tensión en dichas zonas aplicando una
presión manual directa. Por suerte, existe una alternativa muy eficaz. Pedimos al
respirador que flexione sus piernas, las tense y junte mucho las rodillas, mientras que el
facilitador y el cuidador las separan. Al experimentar con diferentes ángulos de flexión en
las caderas, el respirador puede encontrar una posición que hace posible intensificar la
tensión de la zona bloqueada. Entonces el respirador expresa plenamente todas las
emociones que la situación evoca. En ocasiones, el arreglo contrario puede ser más eficaz;
en este caso el respirador intenta abrir las piernas, mientras que el facilitador y el cuidador
las tratan de juntar.

Esta clase de trabajo corporal puede llevar a la consciencia recuerdos traumáticos, en


particular aquellos relacionados con abusos sexuales, y provocar emociones intensas.
Siempre advertimos a los respiradores sobre el poder de este ejercicio y les pedimos
permiso antes de hacerlo. También les recordamos que tendrán un pleno control de la
situación todo el tiempo que trabajemos con ellos y que pueden interrumpir o acabar el
procedimiento siempre que quieran diciendo «stop». Cuando hacemos este trabajo con
mujeres, en particular aquellas que no tienen mucha experiencia con la
respiración holotrópica, es preferible que sólo las ayuden mujeres en el proceso. Tocar el
área genital y los pechos de una mujer no está permitido, incluso si el respirador lo pide de
forma explícita. Siempre es posible encontrar una alternativa indirecta.

En uno de nuestros talleres en el Instituto Esalen, una joven vino en busca de consejo: «Mi
respirador me ha pedido que le apriete las pelotas; ¿esto se hace?» Cuando sucede algo así,
debe intervenir un facilitador experimentado y hacerse cargo de la situación, ofreciendo
una alternativa apropiada no sexual. Los facilitadores utilizan un enfoque similar si se dan
cuenta que el respirador y el cuidador están violando nuestra orden de que, en el curso de
las sesiones de respiración holotrópica, el contacto sexual no está permitido, implique o no
un consenso mutuo. Es imprescindible que el contacto físico de apoyo se dirija a satisfacer
las necesidades anaclíticas del respirador y no incluya elementos de sexualidad adulta.

A veces, el respirador puede hacer intentos de cambiar una situación de apoyo anaclítica
por una abiertamente sexual. Esto sucede con más frecuencia cuando el respirador es
varón y el facilitador una mujer. En la mayoría de los casos, parece suceder cuando una
regresión a la infancia está llevando al respirador a una situación de la temprana infancia
en la que experimentó una dependencia dolorosa y aterradora de una figura femenina o se
vio expuesto por ella a alguna forma de abuso. El transformar la situación anaclítica en una
situación sexual adulta funciona entonces como una defensa psicológica y una evasión,
puesto que en la interacción varón-hembra, el varón normalmente es el dominante.
Cuando esto sucede, la tarea del facilitador es alentar al respirador a que centre su atención
interiormente, se permita regresar al período en que se produjo el trauma y experimente
pícaramente las sensaciones originales. También ha de dejar claro al respirador que los
intentos de introducir elementos sexuales adultos en una situación terapéutica, a la que no
pertenecen, sería contraproducente y derrocharía una oportunidad importante para una
experiencia correctiva sanadora a un nivel muy profundo. Es mucho más fácil de hacer si la
posibilidad de este suceso se ha discutido antes de la sesión. El facilitador puede entonces
simplemente recordar esta conversación en lugar de intentar introducir este tema mientras
el respirador está en un estado holotrópico de consciencia.

Mezclar la actividad sexual con la respiración holotrópica no sólo no es adecuado en el


sentido clásico social y moral, sino que también es una trampa emocional y potencialmente
peligroso para el respirador. La mayoría de los respiradores están en una regresión
profunda y su percepción de la situación y reacción a ella no es la de un adulto, sino la de
un niño, dependiendo de la profundidad de la regresión. Bajo dichas circunstancias, la
interacción sexual puede experimentarse como muy molesta, confusa y traumática. La
importancia de mantener claros límites sexuales se vuelve incluso más importante cuando
la respiración holotrópica se hace en un contexto de uno con uno, a puerta cerrada en lugar
de en la transparente atmósfera pública del grupo.

La situación es de algún modo distinta si la actividad sexual es autoerótica y no implica a


otras personas. No es infrecuente que los respiradores que experimentan una regresión a
distintos períodos de su historia personal se toquen sus partes privadas, respondiendo ya
sea a sensaciones sexuales o sensaciones dolorosas. En casos poco comunes, puede adoptar
la forma de masturbación explícita. Nuestra política ha sido no interferir y cubrir
discretamente al individuo con una sábana. Intervenir e interrumpir el proceso cuando la
persona está en represión profunda puede ser muy perturbador. En dicha situación, puede
replicar una situación de la infancia cuando unos padres estrictos descubrieron al
individuo masturbándose y Je castigaron severamente.

Otra situación con la que hemos tenido que lidiar en la respiración es la desnudez. Los
motivos para desnudarse durante la sesión varían. En sesiones con elementos perinatales,
puede reflejar la sensación de los respiradores que es inapropiado afrontar los temas
relacionados con el nacimiento y la muerte completamente vestidos. En individuos que han
experimentado en su niñez una represión sexual estricta, desnudarse puede representar un
gesto de rebeldía y liberación. También lo hemos visto a veces en antiguas monjas o
sacerdotes e individuos que se han pasado muchos años en un seminario. Desnudarse
puede ser también una expresión de superar la alienación del propio cuerpo y de
la naturaleza característica de las sociedades industriales. Con menor frecuencia, las
sesiones de respiración pueden proporcionar el contexto para expresar tendencias
exhibicionistas latentes o incluso manifiestas.

La consideración más importante relacionada con esta situación es su impacto en las


relaciones públicas y la imagen de la respiración holotrópica. En el Instituto Esalen, donde
desarrollamos este método, no tenía mucha importancia si los participantes se quitaban la
ropa durante las sesiones. Esalen es conocido por sus fabulosos baños y sus piscinas de
desnudo integral. Después de la sesión de respiración la mayoría, por no decir todos, los
miembros del grupo normalmente se dirigían a los baños. Llevar trajes de baño era
también opcional, en la piscina de Esalen. Del mismo modo, la desnudez no había sido una
gran preocupación en nuestra formación para facilitadores de respiración, cuando toda la
instalación estaba a disposición nuestra, como era el caso de White Sulphur Springs, Pocket
Rancho Idollyhock Farm. Tras compartir procesos emocionales profundos, los
participantes se conocían muy bien y se sentían cómodos unos con otros. Aunque el uso de
bañadores en las saunas y la piscina se consideraba siempre optativo, normalmente
preferían la desnudez.

La situación es distinta en talleres introductorios con muchas personas, que a veces se lleva
a cabo en hoteles e incluye gran número de participantes que no tienen una mentalidad tan
abierta como los residentes de Esalen o la gente formada por nosotros. Bajo dichas
circunstancias, es más probable que algunas personas del grupo o del personal del hotel se
sientan ofendidas ante la desnudez. Además, según nuestra experiencia, cuando alguien se
desnuda en una respiración, descripciones gráficas de dicho acontecimiento destacan en
los relatos que la gente hace a sus amigos sobre el taller y en los artículos que se escriben
sobre él. Naturalmente, esto tiene un efecto adverso en la imagen de la respiración
holotrópica en los círculos académicos y en la población en general.

En 1991, facilitadores certificados franceses sometieron la imagen pública de la respiración


holotrópica a un test exigente cuando desarrollaron una variedad de respiración
holotrópica desnuda que denominaron Aquanima. En las sesiones de respiración, los
respiradores flotan de espaldas en una piscina sostenidos por sus parejas. La piscina tiene
una profundidad de un metro o más en algunas zonas y el agua está tibia, próxima a la
temperatura corporal. El. potencial de la desnudez y el entorno acuático para desencadenar
reacciones emotivas poderosas fue descrito y explorado en 1960 por el psicólogo de
Hollywood Paul Bindrim, el creador del maratón desnudo y del proceso que llamaba agua
— energeties. Esta forma de psicoterapia radical combinaba la desnudez, la privación del
sueño y el ayuno con trabajo experiencial de grupo en el agua (Bindrim, 1968,1969).

Bernadette Blin-Lery, una de las creadoras de Aquanima, adelanta en su libro escrito con
Brigitte Chavas un poderoso argumento para introducir el elemento agua en el proceso de
respiración holotrópica (Blin-Lery y Chavas, 2009). El agua conforma el 70% de nuestro
planeta y el 75% de nuestro cuerpo. La vida se inició en el océano primitivo y empezamos
nuestra existencia individual en el medio acuático del seno materno. El agua es
absolutamente esencial para la vida; ningún organismo puede existir sin ella. Es un
elemento con propiedades extraordinariamente purificadoras, tanto en el sentido físico
como fisiológico y como un potente símbolo espiritual.

El trabajo en el agua facilita la regresión a niveles arcaicos, tanto filogenéticos —los


orígenes de la vida en el océano primordial— como ontogenéticos: a la existencia amniótica
prenatal. El hecho de que el agua en la piscina esté caldeada a temperatura corporal
elimina la interrelación con el mundo exterior y conduce a la disolución de los límites y a
sensaciones de unidad. Según los informes de los participantes en los talleres, las sesiones
de respiración holotrópica en el agua parecen a menudo plasmar experiencias de la
temprana infancia, episodios de la vida prenatal e identificación con distintas formas de
vida acuáticas. Algunos de ellos experimentan el agua como un espacio sagrado o se
refieren a él como el «océano de amor». El agua también parece tener un efecto
tranquilizador y facilitar la buena integración de las experiencias. Según sus creadores,
Aquanima es un método particularmente eficaz de tratar a individuos que padecen de
hidrofobia: miedo patológico al agua y la incapacidad de aprender a nadar.

Blin-Lery y Chavas también abordan en su libro las ventajas de la desnudez optativa en las
sesiones de Aquanima. Subrayan que la desnudez libera a los participantes de tabúes
sociales irracionales y elimina una amplia gama de defensas psicológicas innecesarias que
han sobrevivido a su necesidad evolutiva y utilidad. Puesto que todos venimos al mundo
desnudos, la desnudez facilita también la regresión a la temprana infancia y a los períodos
perinatal es y prenatal. Ser visto y aceptado por los demás tal como uno es y ver los
cuerpos desnudos de los demás —ambos géneros, edades distintas y tipos físicos, con todas
sus imperfecciones— puede mejorar mucho nuestra autoaceptación. La
rigurosa prohibición del contacto sexual hace que esta situación sea sorprendentemente
segura.

Aquanima se lleva a cabo en grupos de veinte a veinticuatro personas con cuatro o cinco
facilitadores certificados. Los participantes trabajan en tríadas, en lugar de en diadas, tal
como se hace en la respiración holotrópica «en seco»; cada respirador es apoyado por dos
compañeros. Lo que introduce algunos elementos de interés en el proceso; puede facilitar
la emergencia de temas edípicos y proporcionar una experiencia correctiva para quienes
hayan tenido experiencias traumáticas en este sentido. Este arreglo puede también
precipitar algunos otros temas relacionados con situaciones triangulares, como la rivalidad
entre hermanos y problemas de celos. Se trata de la misma situación que suele ocurrir a
veces en las sesiones de respiración holotrópica «en seco» en grupos con un número
de participantes impar que exige acompañamiento doble.

Todos los factores citados hacen de Aquanima un experimento psicoterapéutico muy


interesante. Por desgracia, los periodistas y los críticos tienen pocas veces la madurez y
objetividad suficientes en relación a esta forma de trabajar como para abstenerse de
moralizaciones y sensacionalismo. La parte oscura de esta interesante innovación de los
facilitadores franceses de respiración holotrópica es su efecto adverso en la imagen pública
de la respiración holotrópica. Los artículos de la prensa y las revistas que hablan de
nuestro trabajo tienden a centrarse en la desnudez en lugar de en la eficacia y el
poder transformador de la respiración.
4. Comportamiento hiperactivo, imprevisible y
agresivo
Uno de los retos más difíciles para los facilitadores y cuidadores es contener a los
respiradores que son demasiado activos y amenazan con invadir el espacio de otros
respiradores. Si una sesión empieza a ir en esta dirección, la tarea de los ayudantes es
prevenir que los respiradores hiperactivos interfieran con el proceso de sus compañeros y
que se hagan daño a ellos mismos o a otros. Pueden hacerlo utilizando almohadas,
colchonetas extra y sus propios cuerpos. Un modo particularmente eficaz de contener
respiradores demasiado energéticos o agitados es colocarlos en una gran manta y
mecerlos levantando y manteniendo firmemente cogidas sus puntas.

Esta técnica posibilita controlar incluso formas extremas de actividad frenética. Formas
extremas de comportamiento imprevisible están asociadas la mayoría de las veces con
revivir situaciones que tienen que ver con la interferencia con la respiración. Los ejemplos
incluyen recuerdos de estar a punto de ahogarse, inhalar cuerpos extraños, difteria infantil
y nacimientos difíciles. Los respiradores que reviven recuerdos traumáticos de esta clase
tienen la sensación de que se están ahogando y de que su vida está en peligro. Se
aterrorizan y desorientan, luchando desesperadamente en busca de aire, se agitan y
patalean. Lo que puede asociarse a la pérdida de consciencia de encontrarse en un taller o
en una situación terapéutica; bajo dichas circunstancias, tal vez perciban a sus ayudantes
como enemigos que ponen su vida en peligro.

La regla básica para trabajar con personas agresivas es no identificarse como blanco de la
rabia del respirador, sino percibirse como un amigo ofreciéndoles ayuda a la hora de
expresar sus sentimientos violentos. En ocasiones, en el curso de este trabajo, los
respiradores nos pueden confundir con enemigos; para impedirlo puede ser necesario
reafirmar nuestro papel de ayudantes haciendo preguntas del tipo: «¿Qué tal va? ¿Te
ayuda? ¿Sientes algún alivio?» Si los papeles no están claros para el respirador, el trabajo
interior disciplinado pude convertirse en una peligrosa pelea.

Si los respiradores manifiestan una actividad frenética que es difícil de controlar mediante
colchonetas y almohadas, pero son conscientes y cooperativos, podemos intentar otra
alternativa muy eficaz. Pedimos que se estiren boca abajo en la colchoneta y luego
estabilizamos e inmovilizamos la zona lumbar presionando con nuestras manos o
utilizando el peso de nuestro cuerpo. Les alentamos a suspender totalmente el control
sobre el resto de su cuerpo y permitir la plena expresión de cualquier movimiento físico y
emociones que emerjan espontáneamente.

SÍ el respirador está dispuesto a cooperar, podemos utilizar otra estrategia útil que
posibilita que facilitadores y cuidadores trabajen con individuos agresivos, incluyendo los
que son mucho más fuertes que dichos ayudantes. En esta forma de trabajo, el respirador
se estira con brazos y piernas en cruz sobre la espalda y dos ayudantes se sitúan en
paralelo a su cuerpo de modo que sujetan los hombros de esta persona. Se alienta al
respirador a suspender todo control y expresar plenamente toda la gama de emociones y
manifestaciones físicas que afloren de forma espontánea. Así puede liberar plenamente su
ira sin dañar a nadie o destruir nada. De este modo, el respirador tendría que desplegar una
fuerza extraordinaria para superar a sus ayudantes. Según nuestra experiencia, mujeres
que no eran particularmente atléticas han sido capaces de contener a hombres fuertes
utilizando este sistema.

A veces, los impulsos agresivos pueden dirigirse hacia los respiradores mismos y llevar a
comportamientos autodestructivos; aporreando distintas partes del propio cuerpo,
golpeando la cabeza contra el suelo o la pared, exponiendo el cuello a presiones en ángulos
peligrosos y a torsiones arriesgadas, apretar la propia garganta o meterse los dedos en los
ojos. Suele suceder en el caso de individuos que en el curso de su historia individual han
interiorizado la ira, puesto que se les ha enseñado, explícita e implícitamente, que no era
aceptable o permisible mostrarla. Siempre que los respiradores se comporten de un modo
que puede llevar a daños autoinfringidos, los facilitadores deben intervenir para
protegerlos.

Los actos autodestructivos reflejan generalmente el esfuerzo del respirador para


exteriorizar y acentuar la sensación de que forman parte de una gestalt inconsciente. A
pesar de su naturaleza peligrosa, son básicamente expresiones de un impulso de
autocuración. La estrategia de los facilitadores bajo dichas circunstancias refleja la
comprensión de esta dinámica. Consiste en proporcionar el estímulo que los respiradores
están buscando y en ayudarles a aumentar las sensaciones subyacentes de un modo seguro
y eficaz. Por ejemplo, presionan las zonas del cuerpo o la parte de la cabeza que el
respirador intenta herir, encuentran un punto de presión seguro en el hueso de la órbita
cercana al ojo, o aplican presión en ciertas zonas del cuello sin exponerlo a posiciones
potencial mente peligrosas. El lugar y naturaleza de esta intervención imita la actividad
autodestructiva y representa una alternativa inofensiva.
5. Trabajar con la energía demoniaca
El reto último para los facilitadores de respiración holotrópica es sostener el proceso de
respiradores que están experimentando manifestaciones de energía que tiene una clara
cualidad demoníaca. Normalmente está asociada con el revivir recuerdos de grave abuso
físico y emocional o de traumas que han llevado al individuo al umbral de la muerte, como
un nacimiento muy difícil. A medida que la expresión física de los respiradores aumenta en
intensidad, de repente pasan por un profundo cambio cualitativo. La primera indicación de
que puede estar sucediendo, es un cambio en la expresión facial y vocal del respirador, que
se vuelve extraña y misteriosa. La voz se hace más profunda y rasposa, los ojos poseen una
expresión diabólica indescriptible, su rostro se contorsiona en una «mascara del
mal», contracciones espásticas hacen que sus manos parezcan garras, y todo su cuerpo se
tensa.

Subjetivamente, los respiradores experimentan en su interior una oscura energía que se


siente como siniestra y demoníaca. También parece tener una característica personal
definitiva o incluso puede visualizarse. A los respiradores en este trance normalmente les
cuesta admitir que albergan dicha entidad, puesto que temen ser considerados ellos
mismos el demonio para sus cuidadores. Esta preocupación no está totalmente
injustificada. Hemos visto repetidas veces que los cuidadores o facilitadores menos
expertos tienden a alejarse de los respiradores que manifiestan una energía demoníaca a
causa de fuertes prejuicios morales, su propio miedo metafísico, o ambos. Es muy común en
personas criadas en un contexto rígidamente fundamentalista.

Una vez hemos comprendido que estamos manejando la energía demoníaca,


tranquilizamos al respirador haciéndole ver que nos sentimos cómodos con ella y que
tenemos mucha experiencia en este terreno. La estrategia general en dicha situación es
alentar al respirador a expresar plenamente la energía extraña mediante muecas, sonidos y
movimientos corporales. Lo hacemos con llamamientos tales como: «¡Muéstranos qué
parece! ¡Muéstrame cómo suena! ¡Exprésala plenamente, realmente plenamente, con todo
tu cuerpo!»

Las emociones y energías físicas liberadas a lo largo de este trabajo pueden alcanzar una
intensidad extraordinaria. Los respiradores pueden exhibir fuerza física que excede con
mucho su fuerza muscular habitual. Este fenómeno poco común puede observarse también
en los ataques epilépticos de gran mal que se producen tras la aplicación de electroshocks o
de forma espontánea. Sin embargo, la energía demoníaca no es estereotípica y robótica,
como es el caso en los ataques epilépticos de gran mal, sino que actúa de un modo versátil,
inteligente y orientado a fines. Sus actos son perversos y agresivos; se dirigen a los
ayudantes de los respiradores o contra los mismos respiradores.

El único modo en que esta situación puede controlarse de forma eficaz es el uso de la
técnica de brazos y piernas en cruz descrito anteriormente. Utilizar esta estrategia puede
complicarse por el hecho de que las manos y uñas del respirador «poseído» a menudo
atacan las espaldas de los ayudantes, rascando, pellizcando y dañando su piel de otras
formas. Puede necesitarse más gente para impedir que esto ocurra. De cara a situaciones de
esta naturaleza, es útil contar con gente extra en las sesiones de respiración holotrópica
que ayuden a «cubrir el terreno», como nosotros lo llamamos. Los aprendices de nuestra
propia formación han demostrado ser muy valiosos en relación a estos casos.

Los actos de esta energía demoníaca no son sólo insidiosos y feroces, sino también astutos.
Tras una explosión de rabia, a menudo se calma y parece que no pasa nada. Si el ayudante
baja la guardia y suelta su agarre del respirador, su mano de repente se dispara, por
ejemplo, a uno de sus ojos. Demos de ser conscientes de que ésta es la naturaleza de dicha
energía y acercarnos a ella teniéndolo en cuenta. Una vez animamos al respirador a dejar
que la energía tome el control, se vuelve autónoma y no podemos esperar cooperación o
ayuda de la persona con la que estamos trabajando. A veces, los individuos con los que
tenemos una buena relación nos han advertido, diciendo algo como: «Muy bien, suelto el
control, pero estarás solo. ¡Ves con cuidado, es escurridiza y astuta!»

Por difícil que sea trabajar con la energía demoníaca, vale la pena. Los episodios que se han
experimentado subjetivamente como la liberación de una entidad maligna, y que
externamente parecen un exorcismo, han dado como resultado las trasformaciones más
profundamente sanadoras que hemos visto en nuestros años de práctica. Este fenómeno
merece una atención especial, durante la formación de facilitadores en respiración
holotrópica. Deben tener la suficiente comprensión teórica y la suficiente experiencia
práctica para ser capaces de afrontar la energía demoníaca con calma, ecuanimidad y
sin juicios morales, como en el caso de cualquier manifestación que se produce en el
transcurso de las sesiones de respiración.
6. El excesivo autocontrol y la incapacidad de
soltar
La idea de entregar el autocontrol y soltar puede ser un gran reto para mucha gente. El
grado de miedo a abandonar el control refleja generalmente la naturaleza del material
inconsciente que intenta emerger y la intensidad de la energía física y emocional asociada
con él. Si la tensión entre las fuerzas inconscientes y el sistema de defensas psicológicas es
fuerte, el individuo puede tener miedo a que la pérdida de control no sea sólo un episodio
temporal en la sesión de respiración, sino una condición permanente que se alargue a la
vida cotidiana.

El miedo a perder el control está normalmente asociado con fantasías de lo que sucederá si
las energías inconscientes toman la mano. Distintas personas tienen anticipaciones
aterradoras específicas sobre lo que podría ocurrir a continuación. Algunas imaginan que el
resultado será dar rienda suelta a energía agresiva y 'volverse loco: violentos ataques
indiscriminados contra los demás. Una fantasía alternativa incluye impulsos violentos que
ponen en peligro la vida, de naturaleza autodestructiva más que destructiva. Otra variante
es el miedo a una actuación sexual indiscriminada, como exhibirse, volverse promiscuo o
satisfacer formas sexuales aberrantes. El origen de estos impulsos agresivos y sexuales es
la tercera matriz perinatal (MPB III).

Cuando el miedo a soltarse se convierte en un problema en la respiración holotrópica, el


primer paso es convencer al respirador de que las fantasías asociadas con ello no tienen
sustancia. En realidad, a lo que lleva una pérdida de control transitoria —considerando que
se produce en un entorno protegido y con ayuda de expertos— es exactamente lo contrario
de lo que anticipa y teme el respirador. Ya que el material inconsciente y las energías
asociadas que producen el miedo de soltarse, se liberarán y abandonarán el organismo, el
respirador estará ahora realmente al control; no porque sea capaz de prevenir que los
elementos del inconsciente afloren, sino porque éstos han dejado de existir como fuerzas
dinámicas de la psique.

Una vez el respirador comprende la naturaleza de este proceso y está dispuesto a soltar, es
útil proporcionar contención externa. La sensación de que las energías están bajo control
hace que el proceso de entrega dé menos miedo al respirador. Técnicas eficaces de
contener a los respiradores que se ven desbordados por energías elementales: el sistema
de brazos y piernas en cruz, el uso de la manta mecedora y el enraizar la parte media del
cuerpo, ya se han descrito (pág. 232 ss.). Bajo dichas circunstancias, soltar el control y la
rendición incondicional pueden ser una experiencia muy liberadora que puede conducir a
una notable sanación y transformación.
7. Trabajar con la náusea y la tendencia a vomitar
Revivir recuerdos de situaciones desagradables o repulsivas o de intervenciones médicas
asociadas con la anestesia (incluyendo su uso en el parto) pueden tener como resultado
sensaciones residuales de intensa nausea. El modo mejor de trabajar con este problema es
pedir a los respiradores que imaginen que son actores en una pantomima y que su tarea es
expresar sin palabras —sólo mediante muecas, movimientos, atragantamientos y sonidos
— cómo se sienten. Este proceso, que empieza como una actuación y una exageración,
tiende rápidamente a volverse profundo y auténtico y a menudo conduce a la purga a
través del vómito. Los facilitadores, que asisten al respirador con un cuenco o bolsa
de plástico, le animan a seguir hasta que se despeje la náusea. En breve, esta forma de
purga puede a menudo transformar sensaciones de gran malestar en un estado de
profundo alivio y relajación.

8. Ponerse de pie y bailar en las sesiones


Como parte de la preparación pedimos a los respiradores en los talleres y en la formación
que se queden en posición echada durante la sesión. El tener que mantener una posición
vertical y el equilibrio tiende a distraer la atención del respirador del trabajo interior,
particularmente en un entorno lleno de colchonetas, cojines y mantas, y poco espacio entre
los respiradores. Ponerse de pie y, en particular, saltar o bailar representan también un
peligro para otros respiradores y, por dicha razón, por regla, general se disuaden. La
posición estirada también facilita la regresión a la temprana infancia, en la que ponerse de
rodillas o de pie no era posible.

Sin embargo, existen situaciones específicas en las que abandonar la posición estirada,
levantarse y bailar es muy apropiado y representa una parte significativa del proceso.
Puede ser la expresión de una nueva libertad del cuerpo recién encontrada, el
descubrimiento de nuestra capacidad de bailar, el hecho de celebrar la vida tras abandonar
una larga depresión o la afirmación de la capacidad independiente de estar sobre nuestros
propios pies. Bajo dichas circunstancias, los ayudantes deben estar atentos cerca del
respirador y hacer que la situación sea segura impidiendo que el respirador caiga o invada
el espacio de otro respirador.
9. Revivir el recuerdo del nacimiento biológico.
Se necesita mucha intervención exterior y apoyo cuando los respiradores reviven el
recuerdo de su nacimiento biológico. La gama de acciones apropiadas o necesarias es muy
amplia y está guiada por la situación del momento, la experiencia y la intuición. La mayoría
de las personas que luchan por nacer tienen tendencia a moverse con fuerza hacia adelante
en el suelo y tienen que ser detenidos utilizando cojines o haciéndolos maniobrar
hábilmente de forma que se muevan en círculo en el espacio que tienen asignado.

En ocasiones los respiradores necesitan empujar con sus cabezas contra una resistencia o
recibir trabajo corporal en distintas partes del cuerpo para facilitar la expresión de las
emociones, la vocalización o la tos. Si mucha energía parece estar bloqueada en las piernas
y en la parte baja del cuerpo, puede ser muy útil que dos ayudantes formen una cuna
colocando sus cuerpos paralelos al del respirador, cara a cara, junten sus brazos bajo el
cuello del respirador y bajo las rodillas de sus piernas flexionadas. Luego se anima al
respirador a empujar contra este confinamiento y dar expresión plena a
cualquier sentimiento que la situación evoque.

Cuando un respirador que revive el nacimiento empieza a arquearse y a flexionar la cabeza


hacia atrás, ello es una indicación de que el proceso está alcanzando su fase final; refleja la
situación en que la base del cráneo del feto se apoya contra el hueso púbico de la madre y el
perineo es empujado sobre su rostro. Puesto que esto normalmente significa encontrarse
con varias clases de material biológico, a menudo vemos al respirador hacer muecas,
escupir e intentar limpiarse algún material imaginario del rostro. Puede ser muy útil pasar
la palma de la mano muy lentamente sobre el rostro del respirador desde la frente al
mentón y con la otra mano ejercer una presión en la base del cráneo del respirador. Esto
puede facilitar mucho la terminación del proceso de nacimiento.

APÉNDICE 2
La respiración holotrópica y otras
técnicas de respiración
Durante los períodos de debate en nuestras conferencias y talleres, las personas a menudo
preguntan qué caracteriza a la respiración holotrópica y qué la distingue de otros enfoques
que trabajan con la respiración. Se han utilizado distintas técnicas de respiración desde
tiempo inmemorial en el contexto del chamanismo, los rituales indígenas y las prácticas de
distintos grupos espirituales y religiosos. Forman también una parte importante de muchas
terapias desarrolladas a lo largo del siglo XX: el entrenamiento autógeno de Johannes
Schultz, distintos enfoques neoreichianos (la bioenergética de Alexander Lowen, la terapia
de energía nuclear de John Pierrakos y la terapia Radix de Charles Kelley), el rebirthing de
Leonard Orr y la respiración Radiance de Gay y Katheleen Ilendriks, por citar sólo
unas pocas.

Al igual que estas otras prácticas de respiración, la respiración holotrópica utiliza la


respiración para iniciar un proceso de autoexploración psicosomática y sanación, pero con
un foco distinto. A diferencia de los practicantes de los enfoques mencionados, no damos
instrucciones específicas sobre el modo en que debe ser la respiración durante la sesión:
alternar respiración rápida con retención de la respiración, respirar desde la punta de los
pulmones, respirar de forma superficial y suave «respiración lagarto», utilizar respiración
yóguica profunda, inhalar y exhalar alternativamente por el orificio izquierdo y derecho de
la nariz, etc. Tras un período de respiración más rápida, cuando los participantes entran
en un estado de consciencia holotrópico, los animamos a dejar que su respiración sea
guiada por la inteligencia sanadora interior y desarrollen su propio estilo de trabajar con la
respiración.

La respiración holotrópica tiene otras características que la distinguen de los enfoques


utilizados por los distintos sistemas espirituales y las formas modernas de psicoterapia
experiencial. La primera de ellas es el uso de música muy evocad va cuidadosamente
seleccionada, escogida de entre varias tradiciones espirituales, culturas aborígenes y
compositores clásicos y contemporáneos. Es una parte básica de la respiración bol trópica
y los facilitadores pasan mucho tiempo y se esfuerzan mucho por encontrar la pieza de
música más eficaz y apropiada para las distintas fases de la sesión. El segundo rasgo
característico del modo en que practicamos la respiración es el trabajo en pareja con los
participantes alternándose en el papel de respirador y cuidador. También hemos
desarrollado una forma única de trabajo corporal liberador de energía que no forma parte
de otros métodos de respiración. El modo de dirigir los grupos de procesamiento y el uso
de mandabas son rasgos característicos añadidos de la respiración holotrópica.

Sin embargo, lo que distingue más que nada la respiración holotrópica de otros métodos de
respiración es su marco teórico amplio basado en décadas de investigación de los estados
holotrópicos de consciencia y anclado en la psicología transpersonal y en el nuevo
paradigma científico (Grof, 1985 y 2000). Los intentos de llevar cierto grado de rigor
intelectual a un campo por lo demás muy controvertido hace aceptable la respiración
holotrópica a profesionales con formación académica de mentalidad abierta. Esto
diferencia la respiración holotrópica del Rebirthing de Leonard Orr. Las preguntas sobre
las semejanzas y diferencias entre estos dos métodos son las que se plantean con
más frecuencia en los debates.

La práctica del Rebirthing es sin ninguna duda una forma muy poderosa y eficaz de
autoexploración y terapia. Sin embargo, las especulaciones teóricas de Leonard Orr son
muy simplistas y su jerga terapéutica tiene pocas posibilidades de ser acogida en los
círculos profesionales. Lo que puede ilustrarse por su famoso «Los Cinco Grandes de la
Vida» entre los que cuenta: 1. El trauma del nacimiento, 2. Específicas estructuras negativas
de pensamiento, .3. El síndrome de desaprobación paternal, 4. El impulso inconsciente de
muerte y 5. Influencias de otras vidas. Aunque los participantes en las sesiones de
respiración se encuentran sin duda con estos cinco temas, la lista es
penosamente incompleta y difícilmente puede considerarse un marco conceptual amplio. El
Rebirthing ha atraído a muchos profesionales por su eficacia como herramienta terapéutica
poderosa y novedosa: sin embargo, ello sucedió a pesar de la excursiones de Leonard Orr
en la teoría psiquiátrica más que a causa de ellas.

Para concluir, lo que diferentes técnicas de respiración tienen en común es más importante
que las diferencias entre ellas. Desde épocas inmemoriales, la respiración se ha
considerado no sólo una función vital, sino también una actividad que conecta el mundo
físico (aire) con el cuerpo humano, la psique y el espíritu. Su potencial extraordinario como
importante herramienta en la vida ritual y espiritual de la humanidad, así como en distintas
prácticas de sanación, se ha puesto a prueba repetidamente en una amplia gama de países,
culturas y períodos históricos.
SOBRE LA FORMACIÓN TRANSPERSONAL DE GROF
El Grof Transpersonal Training (GTT) ofrece talleres y certificación en Holotropic
BreathworkTM [respiración holotrópica] (véase más adelante una importante sección sobre
la marca registrada).

Nuestros talleres de seis días (módulos) están diseñados tanto para los que desean
convertirse en profesionales certificados de respiración holotrópica, así como para
personas que tal vez no quieran ser profesionales, pero deseen experimentar la respiración
holotrópica en el contexto de un taller largo combinado con interesantes temas
relacionados. Es también valioso para profesionales como terapeutas, educadores y
sacerdotes que deseen mejorar sus habilidades.

El. programa de certificación es un programa de más de 600 horas que tiene lugar durante
un mínimo de dos años, aunque no existe un tiempo máximo para completar la formación.
Las exigencias incluyen siete módulos de seis días, un intensivo de dos semanas de cierre,
consultas personales, aprendizaje y asistencia a talleres. Además, los que completan el
programa aceptan seguir un conjunto de normas éticas y los principios de la respiración
holotrópica.

Cada módulo de seis días está dedicado a un tema práctico o teórico concreto e incluye
sesiones de respiración, junto a prácticas experienciales como la meditación, la danza, el
arte, las películas, contacto con la naturaleza y rituales. Ejemplos de temas de módulos
incluyen: El poder interior, la práctica de la respiración holotrópica; música y
trascendencia; nueva comprensión de los trastornos psicosomáticos y emocionales;
emergencia espiritual; enfoque transpersonal al alcoholismo y las adicciones; dimensiones
psicológicas, filosóficas y espirituales de la muerte y el morir; Psique y Eros; el juego
cósmico; remembranza extática: cantos Kirtan; chamanismo; películas de yoga; y el poder
del arquetipo.
Más sobre los módulos
• Puedes hacer cualquier retiro GTT sin comprometerte a toda la formación o convertirte
en profesional certificado.

• Los participantes pueden asistir, aunque no tengan experiencia previa en la respiración


holotrópica.

• Asistir al período de seis días de duración ofrece una oportunidad para profundizar más
en el trabajo personal.

• Arte, música, danza, integración y convivencia son partes importantes de los módulos.

• Podrás conocer a gente de todo el mundo que comparte tu interés por explorar los
ámbitos profundos de la psique, la psicología transpersonal y la perspectiva holotrópica.

• Horas de Educación Continua (EC) están disponibles para METs y asistentes sociales en
California y estados recíprocos.

Cada año, tienen lugar módulos GTT en distintos lugares del mundo. Se han ofrecido en
distintas partes de los Estados Unidos y en Argentina, Australia, Austria, Brasil, Chile,
Dinamarca, Alemania, Italia, México, Noruega, Rusia, España, Suecia, Suiza y el reino Unido.

Para una lista actual de lugares en los que se hace formación, fechas y temas de los módulos
o para una descripción completa de la formación, por favor visita nuestra website;
[Link], e-mail: gtt@[Link] o teléfono (U.S.): (415)383-8779
Sobre el término marca registrada: Holotropíc
Breaíhwork
La práctica de la respiración holotrópica exige un compromiso, un proceso riguroso de
crecimiento personal y una amplia educación en psicología y otras disciplinas relacionadas.
Sería muy poco ético intentar usar este método con otros sin haber completado el
programa de certificación. Además, las personas que no están certificadas a través de la
GTT no tienen permiso para llamar a ningún trabajo que hagan «respiración holotrópica».
El Grof Transpersonal Training es la única organización que certifica para la práctica de la
respiración holotrópica.
La Asociación Internacional de Respiración
Holotrópica
La Asociación Internacional de Respiración Holotrópica es una organización de asociados,
abierta a cualquiera que esté interesado en explorar o apoyar la práctica de la respiración
holotrópica. La AHBI ir aba ja para hacer más asequible en todo el mundo la respiración
holotrópica, para apoyar la práctica de los facilitadores y participantes, crear comunicación
y conexiones entre las personas interesadas en la respiración holotrópica, promover la
consciencia en relación a la respiración holotrópica y apoyar futuras investigaciones
multidisciplinares de este método.

Para saber más sobre respiración holotrópica, incluyendo la investigación clínica, próximos
talleres y facilitadores en tu zona, o hablar con facilitadores y otros participantes, visita la
Association for Holotropic Breathwork International en [Link].

Respiración Holotrópica en España

Grof Transpersonal Training en España

Sitara y Juanjo Segura Apdo. Correos 7.111 0316 Alicante

Teléfono: 607 302 727 info@[Link] [Link]

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