Maxin
Maxin
Contenido
PREFACIO
PRÓLOGO
AGRADECIMIENTOS
A lo largo de décadas de trabajo, Christina y Stan han desarrollado una psicología que
reintegra la consciencia fracturada del mundo. Ofrecen una psicología del futuro, que
amplia nuestra posibilidad humana y nos reconecta con los demás y el cosmos. Al forjar
este nuevo paradigma, ejemplifican el valiente y profético espíritu de los pioneros y se
unen a un grupo de notables figuras que han ayudado a que el campo de la psicología
crezca mediante nuevas y revolucionarias formas.
La visión que hay tras la respiración holotrópica también redefine radicalmente el papel
del sanador, pasando del «sanador como experto», el doctor que sabe cómo tratar mejor al
ignorante paciente, al «sanador como comadrona». En este papel, el sanador salvaguarda,
facilita y apoya el profundo proceso sanador natural del propio paciente. En esta revisión
no es el terapeuta, el psiquiatra o el sanador quien es más sabio, sino la psique del
individuo cuya sabiduría es alentada y a la que se hace florecer.
Los beneficios terapéuticos de la respiración holotrópica son notables, como confirman los
casos presentados. La sanación de la enfermedad, la ansiedad, la depresión y el conflicto, la
liberación, y sanación del trauma y el abuso, la reintegración con la familia y la comunidad,
la apertura de la compasión, el perdón, el valor y el amor, el. reclamar los propósitos, el
encontrar nuestra perdida alma y las visiones superiores de la comprensión espiritual,
aparecen espontáneamente a partir del despliegue de este poderoso proceso.
Aunque visionario, es también una guía para las personas que experimentan y practican la
respiración holotrópica. De un modo práctico, Stan y Christina explican cómo preparar a
los participantes, cómo protegerlos, cómo manejar los problemas inesperados y cómo
integrar dichas experiencias en la vida cotidiana. Articulan la importancia de soltar y sanar
mediante el trabajo corporal complementario y ofrecen detalles sobre el papel de la
música, el arte creativo y las narraciones que son fundamentales para la respiración
holotrópica.
A lo largo de treinta y cinco años be tenido el privilegio de aprender de, y colaborar con,
Stan y Christina. Mi propia formación como monje budista en Birmania, Tailandia e India
me introdujeron por primera vez a prácticas de respiración muy poderosas y ámbitos
visionarios de la consciencia. Me siento agradecido por haber encontrado en su trabajo una
equivalencia para dichas prácticas en el mundo occidental, lie sabido valorar el haber
participado en el crecimiento de la respiración holotrópica, desde sus inicios hasta su
forma actual, y be llegado a respetar profundamente a la comunidad internacional de
practicantes que ha crecido con ella.
Con la respiración holotrópica, Stan y Christina han unido ¡a comprensión científica con la
intelectual, lo masculino y lo femenino, así como la sabiduría antigua y postmoderna, y han
puesto su trabajo y formación al alcance de personas de todos los continentes. Tengo la
creencia de que con el tiempo su contribución será considerada un gran regalo para el
campo de la psicología y para la sanación del mundo.
Jack Kornfield
El libro se inicia con un breve repaso de las raíces históricas de la respiración holotrópica.
En el capítulo, reconocemos la influencia del trabajo seminal de Sigmund Freud, el
fundador de la psicología profunda, y de sus seguidores, que llevaron posteriormente más
lejos la comprensión de la psique humana. La respiración holotrópica también comparte
algunos elementos con las terapias experienciales o vivenciales que aparecieron en escena
en la década de los años sesenta en el contexto de la psicología humanista. El
descubrimiento de los potentes efectos psicoactivos de la LSD-25 y nuestra experiencia con
la terapia psiquedélica nos permitió hacer un mapa de los profundos rincones de la psique
y apreciar el notable potencial terapéutico de los estados no-ordinarios de consciencia.
Este capítulo se cierra con la descripción de los orígenes de la psicología transpersonal, la
disciplina que proporciona las bases teóricas de la respiración holotrópica.
El capítulo 2 analiza los cambios que el trabajo con estados no-ordinarios de consciencia
introduce en nuestra comprensión de la naturaleza de la consciencia y de la psique
humana, tanto en la salud como en la enfermedad. Esta «psicología del futuro» (Grof 2000),
necesaria para la práctica de la respiración holotrópica, muestra un mapa mucho más
amplio de la psique que no se limita a la biografía postnatal y al inconsciente freudiano
individual como en el modelo de la psicología académica. Incluye otros dos importantes
ámbitos —el perinatal (relacionado con el recuerdo del nacimiento biológico), y el
transpersonal (el histórico y arque típico inconsciente colectivo). Según la nueva
comprensión de la «arquitectura de la psicopatología», las raíces de los trastornos
emocionales y psicosomáticos no están únicamente en la infancia, sino que se hunden en
estos dos dominios del inconsciente anteriormente no reconocidos. Este descubrimiento,
que de entrada puede parecemos descorazonador, se ve superado por el descubrimiento de
nuevos y poderosos mecanismos terapéuticos que están a nuestra disposición en los
niveles perinatal y transpersonal de la psique en los estados no-ordinarios de consciencia.
El capítulo 3 analiza los elementos básicos de la respiración holotrópica y sigue sus trazas
hasta sus raíces en la vida ritual de las culturas indígenas y en las prácticas espirituales de
las grandes religiones mundiales y las distintas tradiciones místicas. Ahí exploramos el
papel básico que la respiración y la música han tenido a lo largo de la historia de la
humanidad como elementos importantes en las diversas «tecnologías de lo sagrado» y las
ceremonias de sanación. De modo semejante, el trabajo corporal y el contacto físico
confortante que se emplea en la respiración holotrópica tienen antecedentes en
distintos rituales nativos. El acto de pintar marídalas que utilizamos para ayudar al proceso
de integración de las experiencias holotrópicas tiene también una larga historia en la vida
ritual de las enduras nativas, la vida espiritual de las civilizaciones antiguas y las
tradiciones religiosas de Oriente.
La sección con la que finaliza el libro (capítulo 10) se centra en el pasado, presente y futuro
de la respiración holotrópica. Remonta su historia hasta sus orígenes en el Instituto Esalen
de Big Sur, California, y a los tempranos días cuando ambos la ofrecíamos en talleres en
distintos lugares del mundo. Luego pasamos a describir el desarrollo de la formación para
los facilitadores de respiración holotrópica desde su formulación inicial a la situación
actual en la que el número de practicantes formados en todo el mundo suma más de mil,
con el añadido de cientos de personas que actualmente están en formación. Puesto que el
creciente interés en la respiración holotrópica en los círculos para profesionales y
el público en general no casa con una recepción igual de cálida en las instituciones
académicas y los practicantes de formación clínica, discutimos con alguna amplitud los
motivos de dicha resistencia.
Pasamos luego a esbozar las ventajas y beneficios que esperan a aquellos practicantes que
sean capaces de aceptar la transformación radical en el pensamiento y en la práctica
terapéutica que aporta la perspectiva holotrópica. Entre ellos, una mayor comprensión de
los trastornos emocionales y psicosomáticos, mejores y más rápidos resultados
terapéuticos, la capacidad de llegar a muchos pacientes que no responden a formas de
terapia tradicionales e intuiciones esclarecedoras sobre la religión, la política y las artes.
Los efectos beneficiosos de la respiración holotrópica y del trabajo responsable con los
estados de consciencia holotrópica aporta, por regla general, más que un alivio o resolución
de los síntomas. Se ven acompañados por la apertura espiritual, el desarrollo de la
compasión, la tolerancia, la sensibilidad ecológica y cambios radicales en la jerarquía de
valores. Dichos cambios no sólo son beneficiosos para los individuos implicados, sino
también para la sociedad humana en su conjunto. Si pudieran producirse a una escala lo
suficientemente grande, podrían aumentar las posibilidades de que la humanidad
sobreviviera a la rápida escalada de la crisis global.
Este libro tiene dos apéndices. El primero de ellos: «Situaciones especiales e intervenciones
en las sesiones de respiración holotrópica», describe con cierto detalle los desafíos que los
facilitadores pueden encontrarse al asistir a los respiradores y los métodos más eficaces de
manejarlos. El segundo apéndice se centra en las semejanzas y diferencias entre la
respiración holotrópica y otras formas de terapia experiencial que utilizan técnicas de
respiración, como los distintos enfoques neo-reichianos, el rebirthing de Leonard Orry la
Radian ce Breathwork de Gay y Kathleen Hendrick.
Como hemos comprobado, este libro ofrece una amplia y detallada descripción de la teoría
y práctica de la respiración holotrópica. Lo que trae consigo un grao peligro potencial:
puede ser confundido fácilmente con un manual de instrucciones que proporciona, por sí
mismo, información adecuada para que los lectores se embarquen en su propia auto
exploración o —algo incluso peor— empiecen a dirigir sesiones de respiración holotrópica
con otras personas. Es muy fácil inducir un estado no-ordinario de consciencia; sin
embargo, manejar todas las situaciones que pueden surgir y llevar la sesión a un cierre
adecuado exige una gran experiencia con los, estados no-ordinarios de consciencia, los
propios y los de los demás.
A lo largo de los años, GTT ha recibido la inestimable colaboración de Glenn Wilson, que
ayudó a organizar muchos eventos GTT en todo el mundo y tenía su propia librería
transpersonal, y también de los asistentes administrativos de Cary, Stacia Butterfield y
Holly Harman. Las formaciones y otros eventos GTT en distintos países del mundo no
hubieran sido posibles sin la colaboración de muchos practicantes certificados de
respiración holotrópica que han ayudado a organizar o han participado en ellos
como facilitadores. Gracias a ellos, la formación en respiración holotrópica está ahora
disponible en Australia, Inglaterra, Rusia, Brasil, Argentina, Chile, Ucrania, Croacia,
Eslovenia y otros países. La formación en respiración bol trópica española (Respiración
Holotrópica España) dirigida desde el año 2004 por Sitara Blasco y Juanjo Segura, dos de
los practicantes certificados en respiración holotrópica más expertos, que tienen una gran
reputación local e internacional. Debido a su gran popularidad atraen a gran cantidad de
participantes de otros países. Apreciamos profundamente las importantes contribuciones
de todos estos amigos y antiguos estudiantes.
AGRADECIMIENTOS
¿Por dónele empezar? A lo largo de muchos años, mientras desarrollábamos,
practicábamos y enseñábamos la respiración holotrópica, llevando nuestro trabajo a varios
países del mundo, hemos recibido inestimable apoyo emocional, físico y financiero de
nuestros muchos amigos, colegas y participantes en nuestros programas.
Sin embargo, hay algunas personas cuyas contribuciones a nuestro trabajo han sido tan
fundamentales y vitales que merecen una mención especial. Kathy Altman y Lori Saltzman
aportaron la muy necesaria dirección organizativa y discreta orientación mientras
modelábamos y empezábamos nuestro programa de formación. Nos ofrecieron ánimo y
estructura práctica cuando nos adentrábamos en nuevos territorios y, por ello, les
estaremos eternamente agradecidos.
Estamos profundamente agradecidos con Tav Sparks y Cary Sparks, nuestros íntimos
amigos y colaboradores, que han, a lo largo de los años, jugado un papel crucial en
ayudarnos a organizar y llevar a cabo muchas de nuestras conferencias, talleres y
formaciones. Ambos, Cary y Tav, se convirtieron en facilitadores de respiración
acreditados, se volvieron muy activos en Grof Holotropic Training (GTT), Tav como como
líder en muchos de los talleres y módulos de formación por todo el mundo, Cary
como directora y administradora de muchos de esos eventos.
En 1998, pasamos GTT a las capaces manos de Sparks, y desde entonces han sido dueños y
directores de esa organización, con Tav como maestro principal. También les traspasamos
la marca registrada que, desde 1990, limita la práctica de la respiración holotrópica a
aquellos practicantes que completan con éxito la formación GTT y se convierten en
acreditados. El propósito de esa marca registrada es proveer de protección legal a la
respiración holotrópica en caso de uso no autorizado del nombre y la práctica por parte de
individuos sin formación ni certificación.
Diane Haug y Diana Medina, socias antiguas del personal de GTT, han jugado papeles
cruciales en numerosos talleres de formación; durante años, han conducido algunos
talleres por su cuenta. Especialmente Diane Haug merece agradecimientos por la cantidad
de tiempo y energía que prestó desinteresadamente a la formación de respiración
holotrópica en Sudamérica, en un período en el que la crisis económica en esa parte del
mundo no habría permitido de otra manera que la formación continuara allí. Nos gustaría
expresar nuestra profunda gratitud y agradecimiento a Tav, Cary, Diane y Diana por la
dedicación e integridad con la que han mantenido el espíritu original de nuestro trabajo.
A lo largo de los años, GTT ha recibido mucho apoyo de Glenn Wilson, el vual ha ayudado a
organizar muchos eventos GTT y ha dirigido su librería, y, más recientemente, de la
auxiliar administrativa de Cary, Stacia Butterfield. Las formaciones y otros eventos GTT en
varios países del mundo no habrían sido posibles sin muchos practicantes certificados de
respiración holotrópica que han ayudado a organizados y administrarlos, o los han
apoyado como facilitadores. Algunos de ellos han podido desarrollar formaciones en sus
propios países y enseñar la mayoría de módulos. Vladimir Maykov, presidente de la
Asociación Transpersonal Rusa, ha creado una rama del programa GTT para Rusia (abierto
también a participantes de otros países de Europa del Este), y Álvaro Jardim inició
y encabeza un programa de formación filial en Brasil. Durante varios años, Ingo Jahrsetz y
Brigitte Ashauer ofrecieron un currículum similar en Alemania. Apreciamos mucho las
importantes contribuciones de todos estos antiguos estudiantes.
Kylea Talyor merece un agradecimiento especial por su papel en la formación y por sus
publicaciones, que han ayudado a difundir información sobre la respiración holotrópica.
Durante muchos años, fue editora de InnerDoor, el boletín de respiración holotrópica
fundado por Cary Sparks en 1988. Con su compañero Jim Schofield, Kylea creó Handford
Mead Publishers, Inc., que, entre otros, escribió varios libros sobre este tema. También
estamos muy agradecidos a los fundadores de la Association for Holotropic Breathwork
International (AHBI) - Kary Sparks, Kylea Taylor y Laurie Weaver— y sus anteriores
presidentes, miembros de la junta y al actual presidente Ken Sloan por todo lo que
han hecho para apoyar y ampliar la red global de la respiración holotrópica.
State University of New York Press merece honores por el interés de sus editores en
publicar, como parte de sus series en psicología transpersonal y humanista, muchos libros
con temas que están al filo del punto de vista tradicional sobre la ciencia. En especial
estamos agradecidos a Jane Bunker, directora asociada y editora jefa de SUN Y Press, por su
profundo conocimiento del campo transpersonal, en general, y de nuestro trabajo, en
particular. Nos sentimos profundamente agradecidos por el apoyo que ha concedido a
nuestro trabajo a lo largo de los años y especialmente por su entusiasta interés en el actual
libro. Apreciamos mucho el aliento y la paciencia que ha mostrado mientras nos guiaba
por diversas etapas del proceso de publicación, ha jugado un papel esencial en el
nacimiento de este libro en su forma actual. Elizabeth Gibson merece un agradecimiento
especial por las muchas maneras en las que ha contribuido para la publicación de este libro.
A lo largo de los años, hemos recibido la ayuda financiera que necesitábamos con urgencia
para varios de nuestros proyectos de amigos que han sabido apreciar la potencial
relevancia del trabajo que hemos estado haciendo. Estamos profundamente agradecidos a
John Buchanan, Betsy Gordon, Boleara Legendre, Michael Marcus y Janet Zand, Robert
Schwartz, Ken y Petra Sloan, Alexey Kupcov y Eduard Sagalaev.
Desafortunadamente, las personas cuyas contribuciones son más imprescindibles han de
mantenerse en el anonimato, a excepción de unos pocos que estuvieron explícitamente de
acuerdo en que sus nombres fueran utilizados en este libro. Estamos hablando de muchos
miles de participantes en nuestros talleres y módulos de formación que han explorado con
admirable valentía los reinos ordinariamente ocultos de sus psiques y de la realidad
misma. Sus informes verbales sobre lo que experimentaron y el arte con el que ilustraron
sus aventuras en el mundo interior, han sido fuentes de información fundamentales para
nosotros. Nuestra deuda y gratitud para con esos individuos de muchas culturas no puede
ser suficientemente expresada con palabras. Sin ellos este libro no podría haber
sido escrito.
CAPÍTULO 1
Raíces históricas de la respiración
holotrópica
1. Sigmund Freud y el inicio de la psicología
profunda
La respiración holotrópica es una de las contribuciones más recientes a la psicología
profunda, una disciplina que se inició a principios del siglo XX a través del neurólogo
austríaco Sigmund Freud. Desde que Freud puso por sí solo las bases de este nuevo campo,
la psicología profunda ha tenido una historia compleja y controvertida. Las contribuciones
de Freud a la psicología y la psiquiatría fueron realmente revolucionarias. Demostró la
existencia del inconsciente y describió su dinámica, desarrolló la técnica de interpretación
de los sueños, identificó los mecanismos psicológicos implicados en la génesis de
las psiconeurosis y los trastornos psicosomáticos, descubrió la sexualidad infantil,
reconoció el fenómeno de la transferencia, inventó el método de libre asociación y esbozó
los principios básicos de la psicoterapia (Freud y Breuer 1936, Freud 1953,1962).
Aunque el interés inicial de Freud era básicamente clínico —explicar la etiología de las
psiconeurosis y encontrar un modo de tratarlas — en el curso de sus exploraciones su
horizonte se expandió enormemente. La gama de fenómenos que estudió incluía, además
del contenido de los sueños y la psicodinámica de los síntomas neuróticos, temas como los
chistes o los lapsus linguae y gran cantidad de fenómenos culturales y sociopolíticos;
problemas de la civilización humana, la historia, las guerras y la revolución, la religión y el
arte (Freud 1955 ab, 1957 ab, 1960 ab, 1964 ab).
La principal objeción de Maslow contra el conductismo fue que el estudio de los animales,
como ratas y palomas, sólo podía clarificar aquellos aspectos del funcionamiento humano
que compartimos con dichos animales. Por lo tanto, no tenía importancia para la
comprensión de cualidades humanas superiores específicas, que son propias de la vida
humana, como el amor, la autoconsciencia, la autodeterminación, la libertad personal, la
moral, el arte, la filosofía, la religión y la ciencia. Tampoco tiene prácticamente ninguna
utilidad en relación a algunas características negativas específicamente humanas, como la
codicia, las ansias de poder, la crueldad y la tendencia a la «agresividad maligna». También
criticó su desprecio de la consciencia y la introspección y su atención puesta en exclusiva
en el estudio del comportamiento.
En su crítica del psicoanálisis, Maslow señaló que Freud y sus seguidores dedujeron
conclusiones sobre la psique humana principalmente a partir del estudio de la
psicopatología y no estaba de acuerdo con su reduccionismo biológico y su tendencia a
explicar todos los procesos psicológicos en términos de instintos básicos. En comparación,
la psicología humanista se centraba en poblaciones sanas, o incluso en individuos que
mostraban un funcionamiento supranormal en distintas áreas («la punta de población en
crecimiento» de Maslow), en el crecimiento y el potencial humano, y en las
funciones superiores de la psique. También acentuaba que era importante para los
psicólogos ser sensibles a las necesidades humanas prácticas y servir a intereses
importantes y objetivos de la sociedad humana.
Pocos años después de que Abraham Maslow y Anthony Sutich pusieran en marcha la
Association for Humanistic Psychology (AHP) (Asociación para la Psicología Humanista) y
su revista, el nuevo movimiento se hizo muy popular entre los profesionales americanos de
la salud mental e incluso entre el público en general. La perspectiva multidimensional de la
psicología humanista y su acento en la persona completa proporcionó un amplio paraguas
para el desarrollo de un vasto espectro de nuevos y eficaces enfoques terapéuticos que
ampliaron en gran medida la gama de posibilidades a la hora de afrontar los problemas
emocionales, psicosomáticos, interpersonales y psicosociales.
Entre las características más importantes de estos nuevos enfoques estaba el cambio
decisivo desde las estrategias exclusivamente verbales de la psicoterapia tradicional
(«terapias habladas») a la expresión directa de las emociones. La estrategia terapéutica
también se trasladó desde la exploración de la historia individual y de la motivación
inconsciente a los sentimientos y procesos de pensamiento de los pacientes en el aquí y
ahora. Otro aspecto importante de esta revolución terapéutica fue el acento en
la interconexión entre la psique y el cuerpo y en la superación del tabú sobre el acto de
tocar, que antes había dominado el campo de la psicoterapia. Diversas formas de trabajo
corporal pasaron a formar una parte integral de las nuevas estrategias de tratamiento; la
terapia Gestalt de Fritz Perls, la bioenergética de Alexander Lowen y otros enfoques
neoreichianos, los grupos de encuentro y las sesiones de maratón pueden mencionarse
como ejemplos destacados de las terapias humanistas.
3. La llegada de la terapia psiquedélica
Un descubrimiento al azar de Albert Hofmann, un químico suizo que realizaba
investigaciones sobre los alcaloides del ergot en los laboratorios Sandez de Basilea,
introdujo en el mundo de la psiquiatría, la psicología y la psicoterapia un elemento
radicalmente nuevo: el potencial heurístico y sanador de los estados no-ordinarios de
consciencia. En abril de 1942, Hofmann descubrió los efectos psiquedélicos de la LSD-25, o
dietilamida del ácido lisérgico, cuando de forma accidental se intoxicó a sí mismo
mientras sintetizaba dicha sustancia. Tras la publicación del primer artículo clínico sobre la
LSD a cargo del psiquiatra de Zürich Walter A. Stoll a finales de los años cuarenta (Stoll
1947), este nuevo alcaloide del ergot semisintético, activo en cantidades increíblemente
ínfimas de microgramos o gammas (millonésimas de gramo), se convirtió de la noche a la
mañana en una sensación en el mundo científico.
En el año 1967, un pequeño grupo de trabajo, que incluía a Abraham Maslow, Anthony
Sutich, Stanislav Grof, James Fadiman, Miles Vich y Sonya Margulies, se encontró repetidas
veces en Menlo Parle, California, con el propósito de crear una nueva psicología que
honrara toda la gama de la experiencia humana, incluyendo los diversos estados no-
ordinarios de consciencia. A lo largo de estos debates, Maslow y Sutich aceptaron la
sugerencia de Grof y denominaron a la nueva disciplina «psicología transpersonal». Dicho
término sustituyó su nombre original de «transhumanística», o «ir más allá de las
preocupaciones humanas». Poco después, empezaron, la Association of
Transpersonal Psychology (ATP) (Asociación de Psicología Transpersonal), y pusieron en
marcha la revista Journal of Transpersonal Psychology. Algunos años más tarde, en 1975,
Roger Frager fundó el (California) Institute of Transpersonal Psychology en Palo Alto, que
ha sido la vanguardia de la educación, investigación y terapia transpersonal a lo largo de
más de tres décadas.
CAPÍTULO 2
Los fundamentos teóricos de la
respiración holotrópica
La respiración holotrópica constituye un poderoso método de autoexploración y terapia
que utiliza una combinación de medios aparentemente simples: respiración acelerada,
música evoca ti va y un tipo de trabajo corporal que ayuda a la liberación de bloqueos
bioenergéticos y emocionales residuales. Las sesiones por regla general, se llevan a cabo en
grupo; los participantes trabajan en parejas y se alternan en los papeles de respirador y
«cuidador». El proceso está supervisado por facilitadores certificados, que ayudan a los
participantes cuando se necesita una intervención concreta. Tras las sesiones de
respiración, los participantes expresan sus experiencias pintando mandalas y comparten
en pequeños grupos los relatos de sus viajes interiores. Se utilizan entrevistas de
seguimiento y diversos métodos complementarios, si ello es preciso, para facilitar la
integración de la experiencia de respiración.
Empecemos con unos pocos comentarios semánticos. Nuestro interés principal en este
libro es explorar el potencial sanador, transformador y evolutivo de los estados no-
ordinarios de consciencia y su inmenso valor como fuente de nuevos datos revolucionarios
sobre la consciencia, la psique humana y la naturaleza de la realidad. Desde esta
perspectiva, el término «estados alterados de consciencia» frecuentemente utilizado por
los clínicos y teóricos convencionales no resulta apropiado, puesto que pone un énfasis
parcial sobre la distorsión o el deterioro del «modo correcto» de experimentarse a
uno mismo y al mundo. (En el inglés coloquial y en el argot veterinario, el término «alter»
se utiliza para describir la castración de los perros y gatos caseros). Incluso el término más
adecuado «estados no-ordinarios de consciencia» es excesivamente general, puesto que
incluye una amplia gama de condiciones que no son importantes desde el punto de vista de
nuestro análisis.
La consciencia se puede ver profundamente alterada por una gran variedad de procesos
patológicos: traumas cerebrales, intoxicación por sustancias químicas nocivas, infecciones
o procesos degenerativos y circulatorios del cerebro. Por supuesto dichas condiciones
pueden tener como resultado profundos cambios psicológicos que podrían incluirse en la
categoría de «estados no ordinarios de consciencia». Sin embargo, producen lo que
podríamos denominar «delirios triviales» o «psicosis orgánicas». La gente que sufre de
estados de delirio suele estar desorientada; no sabe quién es o dónde está, ni qué día es.
El nombre holotrópico sugiere algo que sorprenderá al occidental medio, que en nuestro
estado de consciencia cotidiana nos identificamos sólo con una pequeña fracción de
quienes realmente somos y no experimentamos toda la gama de nuestro ser. Los estados
holotrópicos de consciencia poseen el potencial de ayudarnos a reconocer que no somos
«egos en capsula dos en la piel» —como decía el filósofo y escritor Alan Watts— y que, en
última instancia, estamos relacionados con el mismo principio cósmico creativo. O que —
utilizando la afirmación del paleontólogo y filósofo francés Pierre Teilhard de Chardin—
«no somos seres humanos con experiencias espirituales, sino seres espirituales que
tenemos experiencias humanas» Teilhard de Chardin, 1975).
Las críticas de Michael Harner plantean algunas cuestiones interesantes: qué aspecto
tendrían la psiquiatría y la psicología si pudieran superar sus sesgos etnocéntricos, dejaran
de patologizar todas las experiencias y comportamientos que no pudieran ser
comprendidos en el estrecho marco del paradigma monístico-holístico y trataran
respetuosamente la vida espiritual y ritual de otras culturas. Es también interesante
considerar qué cambios deberían introducirse en la teoría y práctica psiquiátricas si
los descubrimientos de los estados holotrópicos se sometieran a un serio escrutinio
científico y se reconocieran por lo que son: una rica gama de fenómenos anómalos que las
teorías actuales no pueden explicar y que representan desafíos conceptuales
extraordinarios.
Probablemente la innovación más emocionante que ha surgido del estudio de los estados
holotrópicos es el cambio desde los enfoques de autoexploración y psicoterapia verbales a
los experienciales y del papel de guía del terapeuta o facilitador a la utilización de la
inteligencia sanadora innata de la psique del propio cliente. El reconocimiento del papel
crítico de la consciencia cósmica (el anima mundi de C. G. Jung) en el esquema universal de
las cosas y la aceptación de la existencia del inconsciente colectivo condujo lógicamente a la
conclusión de que la búsqueda espiritual basada en la experiencia directa es un aspecto
importante, legítimo y vital de la vida humana.
2. Dimensiones de la psique humana
La psiquiatría y la psicología académica tradicional utilizan un modelo de la psique humana
que está limitado a la biografía postnatal y al inconsciente individual tal como lo describió
Freud. Según Freud, nuestra historia psicológica, se inicia tras el nacimiento; el recién
nacido es una tabula rasa, un estado limpio. Nuestro funcionamiento psicológico está
determinado por la interrelación entre los instintos biológicos y las influencias que han
conformado nuestras vidas desde que llegamos al mundo: la calidad de la crianza, la
naturaleza del entrenamiento en el uso del baño, distintos traumas psicosexuales, el
desarrollo del superego, nuestra reacción al triángulo edípico y los conflictos
y acontecimientos traumáticos que se dan posteriormente en la vida. En quienes nos
convertimos y el modo en qué funcionamos psicológicamente está determinado por
nuestra historia postnatal, personal e interpersonal.
El primero de estos dominios puede denominarse perinatal, puesto que está estrechamente
relacionado con el trauma del nacimiento biológico. Esta región del inconsciente contiene
los recuerdos de lo que el feto experimentó en las fases sucesivas del proceso del
nacimiento, incluyendo todas las emociones y sensaciones físicas. Dichos recuerdos forman
cuatro grupos experienciales distintos, cada uno de ellos relacionado con una de las fases
del proceso del nacimiento. Podemos referirnos a ellos como Matrices Perinatales Básicas
(MPB I-IV).
La MPB I incluye recuerdos del estado prenatal avanzado justo antes del alumbramiento.
La MPB II se relaciona con la primera fase del parto cuando el útero se contrae, pero, si el
cuello del útero todavía no está abierto. La MPB III refleja la lucha por nacer tras dilatarse
el cuello del útero. Finalmente, la MPB IV contiene el recuerdo de emerger en el mundo, el
nacimiento mismo. El. contenido de dichas matrices no se limita a las memorias fetales;
cada una de ellas representa también una apertura selectiva a zonas del inconsciente
colectivo arquetípico e histórico, que contiene motivos de cualidad experiencial similares.
Insistiremos más sobre el concepto de MPB posteriormente a lo largo del libro; los
lectores interesados pueden encontrar un detallado análisis de las matrices [Link] en
algunas publicaciones anteriores (Grof, 1975, 1987, y 2000).
Teniendo en cuenta este modelo tan ampliado de la psique, podemos ahora parafrasear el
símil de Freud de la psique como un iceberg. Podemos decir que, todo lo que ha
descubierto el análisis freudiano sobre la psique representa solamente la superficie del
iceberg que aparece por encima del agua. La investigación de los estados holotrópicos ha
hecho factible explorar el resto colosal del iceberg oculto bajo el agua, que ha escapado a la
atención de Freud y sus seguidores, con la excepción de los notables apostatas Otto Rank y
C. G Jung. El mitólogo Joseph Campbell, conocido por su incisivo humor irlandés, utilizaba
una metáfora distinta: «Freud pescaba sentado sobre una ballena». Un análisis detallado
del ámbito transpersonal, incluyendo ejemplos de distintas clases de experiencias
transpersonales, puede hallarse en otras publicaciones (Grof, 1975, 1987 y 2000).
3. La naturaleza, función y arquitectura de los
trastornos emocionales y psicosomáticos
Para explicarlos distintos trastornos emocionales y psicosomáticos que carecen de base
orgánica («psicopatología psicogénica»), los psiquiatras tradicionales utilizan el modelo
superficial de la psique descrito anteriormente. Consideran que dichas condiciones se
originaron en la infancia y la adolescencia a resultas de traumas psicosexuales y dinámicas
interpersonales en el seno familiar. Parece existir un acuerdo general en la psicoterapia
dinámica de que la profundidad y la gravedad de dichos trastornos depende de la época del
trauma original.
Por consiguiente, según el psicoanálisis clásico, el origen del alcoholismo, la adicción a las
drogas narcóticas y los trastornos maniaco-depresivos pueden hallarse en el período oral
del desarrollo libidinal; la neurosis obsesivo-compulsiva tendría sus raíces en la fase anal;
las fobias y la histeria de conversión serían el resultado de traumas producidos en la «fase
fálica» y en la época de los complejos de Edipo y Electra, etc. (Fenichel, 1945). Posteriores
desarrollos del psicoanálisis vincularon trastornos muy profundos —psicosis infantiles
simbióticas y autísticas, la personalidad narcisista y la personalidad bordeóme o trastorno
límite de la personalidad— a trastornos de las primeras fases del. desarrollo de las
relaciones de objeto (Blanck y Blanck, 1974 y 1979).
Distintas formas de trabajo con los estados holotrópicos, como la terapia psiquedélica, la
respiración holotrópica o la psicoterapia con personas que experimentan crisis
psicoespirituales espontáneas, han demostrado que los problemas emocionales y
psicosomáticos no pueden explicarse adecuadamente como el resultado exclusivo de
acontecimientos psicotraumáticos postnatales. El material inconsciente asociado con ellos
por regla general forma constelaciones dinámicas de varios niveles —sistemas
de experiencia condensaba o COEX (del inglés systems of condensed experience) (Grof,
1975, 2000).
Un COEX típico está compuesto de muchas capas de material inconsciente que comparten
emociones o sensaciones físicas semejantes; las contribuciones a un sistema COEX
provienen de distintos niveles de la psique. Niveles más superficiales y fácilmente
alcanzables contienen recuerdos de traumas emocionales o físicos de la infancia y la vida
posterior. A un nivel más profundo, cada sistema COEX está generalmente conectado a
cierto aspecto del recuerdo del nacimiento, una MPB específica; la elección de la matriz
depende de la naturaleza de los sentimientos emocionales y sensaciones físicas implicadas.
Si el tema del sistema COEX es la victimización, se trataría de la MPBII, si se trata de la
lucha con un enemigo poderoso, la conexión sería con MPB III etc.
Las raíces más profundas de los sistemas COEX. que subyacen a trastornos psicosomáticos
y emocionales alcanzan el ámbito transpersonal de la psique. Poseen la forma de recuerdos
ancestrales, raciales, colectivos y filogenéticos, experiencias que parecen proceder de otras
vidas {recuerdos de vidas pasadas) y distintos motivos arquetípicos. Por lo tanto, el trabajo
terapéutico con la ira y la inclinación a la violencia puede, en cierto momento, adoptar la
forma de identificación experiencial con un tigre o una pantera negra, la raíz más profunda
de comportamiento antisocial grave puede ser un arquetipo demoníaco, la resolución final
de una fobia puede venir en forma de revivir e integrar una experiencia de una vida pasada,
etc.
El Dr. Dosuzkov no podía negar que dicha situación podía producirse en las sesiones
psicoanalíticas. Sabía que los analizados conocían su punto débil y se veía obligado a dar
una respuesta. «Puede pasar», dijo. «A veces, estás cansado y medio dormido; no has
dormido bien la noche anterior, te estás recuperando de una gripe, o estás físicamente
agotado. Pero si eres experto desarrollas un cierto “sexto sentido”; te duermes sólo cuando
el material que aparece no tiene importancia. Cuando el cliente dice algo realmente
importante, despiertas y ¡ahí estás!».
El Dr. Dosuzkov era también un gran admirador de P. Pavlov, el ruso ganador del premio
Nobel que derivó su conocimiento del cerebro de sus experimentos con perros. Pavlov
escribió mucho acerca de la inhibición de la corteza cerebral que se produce durante el
sueño o la hipnosis; describió que en ocasiones puede existir un «punto de despertar» en la
corteza inhibida. Su ejemplo favorito era una madre que puede dormir a pesar de fuertes
ruidos, pero que se despierta de inmediato cuando su hijo se queja. «Es como el caso de la
madre sobre la que escribió Pavlov», explicó el Dr. Dosuzkov, «con la suficiente experiencia
seréis capaces de mantener la conexión con vuestro cliente incluso si os dormís».
Existe claramente un problema con la explicación del Dr. Dosuzkov. Lo que un terapeuta
considera importante en el relato de un cliente refleja su propia formación y sus
parcialidades. Si Stan hubiera tenido un terapeuta adleriano, rankiano o junguiano en lugar
de un freudiano, y todos ellos se hubieran despertado en ocasiones distintas durante la
sesión, cada uno en el momento en que el relato de Stan aportara algo que, según su juicio,
fuera «importante». Debido a las grandes diferencias conceptuales entre las escuelas de
psicología profunda, se plantea naturalmente la pregunta de cuál de ellas posee una
comprensión más correcta de la psique humana en la salud y en la enfermedad.
Si fuera cierto que las interpretaciones correctas y a tiempo fueran un factor importante en
psicoterapia, existirían grandes diferencias en el éxito terapéutico logrado por distintas
escuelas. Sus resultados terapéuticos podrían expresarse mediante una curva gaussiana;
los terapeutas de la escuela con la comprensión de la psique más adecuada, y por lo tanto
las interpretaciones más logradas, tendrían los mejores resultados, y los pertenecientes a
orientaciones con marcos conceptuales menos afinados estarían distribuidos en la parte
descendente de la curva.
Por lo que sabemos, no existen estudios científicos que muestren una clara superioridad de
algunas escuelas de psicoterapia sobre otras. Si acaso, las diferencias se encuentran en el
seno de las escuelas más que entre ellas. En cada escuela hay mejores y peores terapeutas.
Y, con mucha probabilidad, los resultados terapéuticos tienen poco que ver con lo que los
terapeutas creen que hacen: la precisión y momento adecuado de las interpretaciones, el
análisis correcto de las transferencias y otras intervenciones concretas. La terapia que
tiene éxito probablemente depende de factores que no tienen mucho que ver con la
brillantez intelectual y son difíciles de describir con un lenguaje científico, como puedan ser
la «cualidad del encuentro humano» entre terapeutas y clientes o la sensación de los
clientes de que son aceptados de forma incondicional por otro ser humano, frecuentemente
por primera vez en su vida.
Existe un pasaje maravilloso en Les 'Miserables de Víctor Hugo: «Hay un espectáculo mayor
que el océano, el cielo; hay un espectáculo mayor que el cielo; el interior del alma». Jung era
consciente del hecho de que la psique es un profundo misterio y se acercaba a ella con
mucho respeto. Tenía claro que la psique es infinitamente creativa y que no podía
describirse mediante un conjunto de fórmulas que luego pueden utilizarse para corregir los
procesos psicológicos de los clientes. Sugirió una estrategia alternativa para la terapia que
era significativamente distinta del uso de constructos intelectuales e intervenciones
exteriores.
Lo que puede hacer un psicoterapeuta, según Jung, es crear un entorno de apoyo en el que
pueda producirse la transformación psicoespiritual; dicho contenedor puede ser
comparado a la vasija hermética que hace posible el proceso alquímico. El siguiente paso
es, por consiguiente, ofrecer un método que medie el contacto entre el ego consciente y un
aspecto superior del cliente, el Sí Mismo. Una de las herramientas de Jung para dicho
propósito era la imaginación activa, la continuación de un sueño en la oficina del analista
(Jung, 1961, Franz, 1997). La comunicación entre el ego y el Sí Mismo se produce
básicamente mediante el lenguaje simbólico. En este tipo de trabajo, la sanación no es
el resultado de brillantes visiones e interpretaciones profundas por parte del terapeuta; el
proceso terapéutico es guiado desde dentro por el Sí Mismo.
Según lo veía Jung, el Sí Mismo constituye el arquetipo principal en el inconsciente
colectivo y su función es concluir al individuo hacia el orden, la organización y la unidad.
Jung se refería a este movimiento hacia una unidad superior como el proceso de
individuación. El uso de los estados holotrópicos para la terapia y la autoexploración
confirma básicamente la perspectiva de Jung y sigue la misma estrategia. Los facilitadores
crean un entorno protector y de apoyo, y ayudan a los clientes a entrar en un estado
holotrópico. Cuando esto sucede, el proceso de sanación se ve guiado desde el interior por
la propia inteligencia sanadora interna del cliente y la tarea de los facilitadores es
apoyar aquello que está sucediendo.
Este proceso activa automáticamente material inconsciente, que posee una fuerte carga
emocional y está a disposición para ser procesado en el día de la sesión. Lo que ahorra a los
facilitadores la tarea desesperada de seleccionar lo que es «importante» y lo que no,
empresa que contamina todas las terapias verbales. Simplemente apoyan todo aquello que
surge de un modo espontáneo y que se manifiesta de instante en instante, confiando en que
el proceso es guiado por una inteligencia que supera la comprensión intelectual que puede
obtenerse mediante un entrenamiento profesional en cualquiera de las escuelas de
psicoterapia.
6. El papel de la espiritualidad en la vida humana
La filosofía directriz de la ciencia occidental ha sido el monismo materialista. Distintas
disciplinas científicas han descrito la historia del universo como la historia del desarrollo
de la materia y sólo han aceptado como real lo que podía ser medido y pesado. La vida, la
consciencia y la inteligencia se consideran más o menos productos secundarios
accidentales de los procesos materiales. Los físicos, biólogos y químicos reconocen la
existencia de las dimensiones de la realidad que no son accesibles a nuestros sentidos, pero
sólo las que son de naturaleza física y pueden mostrarse y explorarse con el uso de
distintas extensiones de nuestros sentidos, como puedan ser los microscopios, los
telescopios y los aparatos de grabación especialmente diseñados para tales fines.
El erudito, filósofo y místico Henri Corbin, que utilizó por primera vez el término mundus
imaginalis, tuvo esta idea a partir del estudio de la literatura mística (Corbin, 2000). Los
teósofos islámicos lo llaman el mundo imaginal, en el que todo lo que existe en el mundo
sensorial tiene su análogo alam a mithal, o el «octavo clima», para distinguirlo de los «siete
climas» que constituyen regiones de la geografía islámica tradicional. El mundo imaginal
posee extensión y dimensiones, formas y colores, pero no son perceptibles a nuestros
sentidos tal como lo serían si fueran propiedades de los objetos físicos. Sin embargo, dicho
ámbito es en todos los aspectos tan plenamente real en el sentido ontológico y susceptible
de validación consensual por otras personas tal como el mundo material percibido por
los órganos de nuestros sentidos.
Teniendo en cuenta estas observaciones, la fiera batalla que han librado la ciencia y la
religión en los últimos siglos se torna ridícula y totalmente innecesaria. La ciencia genuina
y la religión auténtica no competen por un mismo territorio; representan dos enfoques a la
existencia que son complementarios y no competitivos. La ciencia estudia los fenómenos
del mundo material, el ámbito de lo que puede medirse y lo que puede pesarse; la
espiritualidad y la verdadera religión tienen su inspiración en el conocimiento experiencial
del mundo imaginal tal como se manifiesta en los estados bol o trópicos de consciencia. El
conflicto que parece existir entre ciencia y religión refleja un malentendido
fundamental entre ambas. Como ha señalado Ken Wilber, no puede haber un conflicto entre
ciencia y religión, si ambos campos se entienden y practican adecuadamente. Si parece
existir un conflicto, probablemente estemos tratando con una «ciencia falsa» y una
«religión falsa». La aparente incompatibilidad se debe al hecho de que cada lado
malinterpreta gravemente la postura del otro y normalmente representa también una
versión falsa de su propia disciplina (Wilber, 1982).
El único esfuerzo científico que puede emitir algún juicio válido e importante sobre temas
de corte espiritual es la investigación de la consciencia que estudia los estados
holotrópicos, puesto que exige un conocimiento profundo e íntimo del mundo imaginal. En
su innovador ensayo, Heaven and Hell, Aldous Huxley sugería que conceptos como Cielo e
Infierno representaban realidades subjetivas experimentadas de forma muy convincente
en los estados no-ordinarios de consciencia producidos por sustancias psiquedélicas como
la LSD y la mescalina, o distintas y poderosas técnicas que no requerían tener que utilizar
drogas (Huxley, 1959). El aparente conflicto entre ciencia y religión se basa en la creencia
errónea que los reinos del Más Allá se localizan en el universo físico: el Cielo en el
espacio interestelar, el Paraíso en algún lugar oculto en la superficie del planeta y el
Infierno en el interior de la tierra.
Los astrónomos han utilizado instrumentos muy sofisticados como el telescopio Hubble
para explorar y cartografiar detalladamente toda la bóveda celeste. El resultado de dichos
esfuerzos, que, por supuesto han fracasado a la hora de encontrar a Dios y un cielo lleno de
ángeles y santos tocando el arpa, se consideran una prueba de que dichas realidades
espirituales no existen. De forma semejante, al catalogar y cartografiar cada hectárea de la
superficie terrestre, los exploradores y geógrafos han descubierto muchas zonas de
extraordinaria belleza natural, pero ninguna de ellas casa con las descripciones del Paraíso
que se encuentran en las escrituras espirituales de distintas religiones. Los geólogos han
descubierto que el núcleo de nuestro planeta está constituido por capas de níquel y
hierro sólido y fundido, y que su temperatura supera la de la superficie del sol. Lo que
ciertamente no constituye un lugar probable para las cuevas de Satán.
Los estudios modernos de los estados holotrópicos han aportado evidencias serias que
apoyan las intuiciones de Huxley. Han demostrado que el Cielo, el Paraíso y el Infierno son
ontológicamente reales; representan distintos e importantes estados de consciencia que
todo ser humano puede experimentar en su vida bajo ciertas circunstancias. Las visiones
celestiales, paradisíacas e infernales son una parte habitual de la gama experiencial de los
viajes interiores psiquedélicos, estados cercanos a la muerte, experiencias místicas, así
como crisis iniciáticas chamánicas y otro tipo de «emergencias espirituales». Los
psiquiatras a menudo oyen que sus pacientes les hablan de experiencias de Dios, el Cielo, el
Infierno y seres arquetípicos divinos y demoníacos, así como del renacimiento y muerte
psicoespiritual. Sin embargo, a causa de tener un modelo superficial de la psique, las
consideran erróneamente como manifestaciones de enfermedad mental producida por
procesos patológicos de etiología desconocida. No se dan cuenta de que existen matrices
para dichas experiencias en profundos huecos de la psique inconsciente de todo ser
humano.
Las experiencias espirituales directas aparecen de dos formas distintas. La primera de ellas,
la experiencia de lo inmanente divino, implica una sutil, pero profundamente trasformada,
percepción del mundo de la realidad cotidiana. Una persona que posea esta clase de
experiencia espiritual ve a las personas, animales y objetos inanimados del entorno como
manifestaciones radiantes de un campo unificado de energía cósmica creativa y se da
cuenta de que los límites entre ellos son ilusorios e irreales. Se trata de una experiencia
directa de Dios en la naturaleza o de Dios como naturaleza. Utilizando la analogía con la
televisión, dicha experiencia puede vincularse a una situación en la que una imagen
en blanco y negro se convierta de repente en una vivida imagen en color. Como en el caso
de la experiencia de lo divino inmanente, muchos de los rasgos de la imagen de la TV son
los mismos, pero se ven radicalmente mejorados por el añadido de una nueva dimensión.
No hay duda de que los dogmas de las religiones organizadas están por regla general en
conflicto con la ciencia, ya sea que dicha ciencia utilice el modelo mecanicista-materialista o
esté anclada en el paradigma emergente. Sin embargo la situación es muy distinta en
relación al misticismo auténtico basado en experiencias espirituales. Las grandes
tradiciones místicas han acumulado un amplio conocimiento sobre la consciencia humana y
sobre los ámbitos espirituales de un modo que se parece al método que los científicos
utilizan a la hora de adquirir conocimiento sobre el mundo material. Implica metodología
para inducir experiencias transpersonales, una recolección sistemática de datos y
una validación intersubjetiva.
Los psiquiatras occidentales no distinguen entre una experiencia mística y una experiencia
psicótica y consideran ambas como una manifestación de enfermedad mental. En su
rechazo de la religión, no diferencian entre las creencias populares primitivas o las
interpretaciones fundamentalistas literales de las escrituras religiosas y las sofisticadas
tradiciones místicas de las grandes filosofías espirituales de Oriente, que se basan en siglos
de sistemática exploración introspectiva de la psique. La investigación moderna de la
consciencia ha aportado pruebas convincentes sobre la existencia objetiva del
ámbito Imaginal y ha validado por lo tanto los supuestos metafísicos principales de la
visión mística del mundo, de las filosofías espirituales orientales e incluso de ciertas
creencias de las culturas nativas.
7. La naturaleza de la realidad: psique, cosmos y
consciencia
Algunas observaciones del estudio de los estados holotrópicos son tan radicales que no
sólo desafían la teoría y práctica de la psiquiatría, la psicología y la psicoterapia, sino que
también socavan algunos de los supuestos metafísicos más básicos de la ciencia occidental.
Ninguno de estos desafíos conceptuales es más drástico y de largo alcance que las nuevas
intuiciones sobre la naturaleza de la consciencia y su relación con la materia. Según la
neurociencia occidental, la consciencia constituye un epifenómeno de la materia, un
producto secundario de complejos procesos neurofisiológicos del cerebro y, por lo tanto,
una parte intrínseca e inseparable del cuerpo. La investigación moderna de la consciencia
llevada a cabo en las últimas cinco décadas ha hecho que dicha hipótesis sea
muy cuestionable.
Muy poca gente, incluyendo la mayoría de los científicos, se da cuenta de que no tenemos
ninguna prueba de que la consciencia se produzca realmente en el cerebro y por el cerebro.
No hay duda de que existe una amplia evidencia clínica y experimental que demuestra unas
interconexiones y correlaciones significativas entre la anatomía, la fisiología y la
bioquímica del cerebro, por un lado, y los estados de consciencia, por el otro. Sin embargo,
representa un gran salto lógico inferir a partir de los datos disponibles que dichas
correlaciones representen una prueba de que el cerebro sea realmente el origen de la
consciencia. Dicha deducción sería similar a la conclusión de que los programas de
televisión se generan en el aparato, porque existe una estrecha relación entre el
funcionamiento o malfuncionamiento de sus componentes y la calidad del sonido y la
imagen. A partir de este ejemplo es obvio que la estrecha conexión entre la actividad
cerebral y la consciencia no excluye la posibilidad de que el cerebro medie en el caso de la
consciencia, pero que realmente no la genere. La investigación de los estados holotrópicos
ha recopilado una amplia evidencia para dicha alternativa.
No existen teorías científicas que expliquen cómo la consciencia se genera por procesos
materiales, ni nadie tiene la más remota idea de cómo algo así pueda suceder. El abismo
entre la consciencia y la materia es tan formidable que es imposible imaginar cómo pueda
ser salvado. A pesar de la falta de pruebas convincentes de que la consciencia sea un
epifenómeno de la materia, este supuesto metafísico fundamental sigue siendo uno de los
mitos importantes de la ciencia materialista occidental. Aunque no exista prueba científica
del hecho de que el cerebro genera la consciencia, existen numerosas observaciones que
indican que la consciencia puede, bajo ciertas circunstancias, funcionar
independientemente del cerebro y del mundo material.
En los estados holotrópicos, nuestra consciencia puede ir más allá de los límites del
cuerpo/ego y obtener una información precisa sobre distintos aspectos del mundo material
que no hemos obtenido en esta vida por mediación de nuestros órganos de los sentidos. Ya
hemos mencionado el hecho de revivir el nacimiento, los recuerdos prenatales y la
concepción. En las experiencias transpersonales nuestra consciencia puede identificarse
con otras personas, con miembros de distintas especies del reino animal, desde los
primates a los organismos unicelulares, con la vida vegetal e incluso con materiales
y procesos inorgánicos. También podemos trascender el tiempo lineal y experimentar
vividas secuencias ancestrales, raciales, kármicas y filogenéticas, así como episodios del
inconsciente colectivo.
Dichas experiencias recuerdan mucho las descripciones del cuerpo bardo que se
encuentran en el Libro Tibetano de los Muertos {Bardo Thodol). Este famoso texto
espiritual afirma que, tras desmayarse de miedo en el Chbnyid Bardo, el moribundo
despierta en el Siripa Bardo en una forma nueva: el cuerpo bardo. Este cuerpo difiere del
cuerpo tosco de la vida cotidiana. No está compuesto de materia y tiene muchas cualidades
notables, como el poder del movimiento sin impedimentos, la capacidad de penetrar a
través de objetos sólidos y la capacidad de percibir el mundo sin mediación de los sentidos.
Aquellos que existen en forma de cuerpo bardo pueden viajar instantáneamente a
cualquier lugar de la tierra e incluso a la montaña cósmica, el monte Meru. Sólo dos lugares
no son accesibles en dicha forma: el seno materno y Bodh Gaya, referencias claras a
abandonar el estado del bardo en el momento de la concepción o la iluminación. (Evans-
Wentz, 1957).
Un amplio estudio dirigido por Ken Ring y sus colegas ha añadido una dimensión fascinante
a dichas observaciones: gente ciega congénitamente por causas orgánicas y que no han sido
capaces de ver nunca en sus vidas pueden percibir el entorno cuando su consciencia se
libera de sus cuerpos en distintas situaciones amenazantes para la vida. La veracidad de
muchas de estas visiones se ha visto confirmada por una valoración consensuada; Ring se
refiere a dichas visiones como EFC verídicas (Experiencias Fuera del Cuerpo) (Ring y
Valarino 1998, Ring y Cooper 1999). Distintos aspectos del entorno percibidos
detalladamente por la consciencia desencarnada de los sujetos ciegos van desde detalles de
aparatos eléctricos en el techo del quirófano a los alrededores del hospital observados
a vista de pájaro. La investigación tanatológica moderna, por lo tanto, ha confirmado un
aspecto importante de la descripción clásica de los EFC, que puede encontrarse en la
literatura espiritual y en los textos filosóficos.
Las EFC verídicas no se limitan a las situaciones cercanas a la muerte. Las hemos visto
repetidas veces en personas que pasan por crisis espirituales (emergencias espirituales) y
en los participantes en los talleres de respiración holotrópica. Algunos de dichos individuos
son capaces de observar al grupo desde arriba y describen comportamientos poco
habituales de algunos de sus miembros, a pesar del hecho de que ellos mismos respiren con
los ojos cerrados. La consciencia de otros deja el edificio y observa el entorno desde arriba
o viaja a algún lugar remoto y observa los acontecimientos que suceden en dicho lugar. A
veces, esta visión a vista de pájaro aparece en los mandabas.
En la tradición hebrea, la misma palabra, ruach denota tanto el aliento como el espíritu
creativo, que se consideran idénticos. La siguiente cita del Génesis muestra la estrecha
relación entre Dios, el aliento y la vida: «Entonces el Señor formó al hombre (hebreo,
Adam) a partir del polvo del suelo e insufló en su nariz el aliento de la vida; y el. hombre se
convirtió en un ser vivo.» En latín, el mismo nombre se utilizaba para el aliento y el
espíritu: spiritus. De forma parecida, en las lenguas eslavas, el espíritu y el aliento tienen la
misma raíz lingüística.
Desde hace siglos se sabe que es posible influir en la consciencia mediante técnicas que
incluyen la respiración. Los procedimientos que se han utilizado con este propósito por
distintas culturas antiguas no-occidentales cubren una amplia gama, desde la drástica
interferencia con la respiración a sutiles y sofisticados ejercicios de distintas tradiciones
espirituales. De ahí que la forma de bautismo original practicada por los esenios implicara
la sumersión forzada del iniciado bajo el agua por un largo período de tiempo. Lo que
desembocaba en una poderosa experiencia de muerte y renacimiento. En otro tipo de
grupos, los neófitos eran semi-ahogados con humo, mediante la estrangulación o por la
compresión de las arterias carótidas.
Técnicas más sutiles, que acentúan una consciencia especial en relación a la respiración en
lugar de cambios en la dinámica de la respiración, tienen un lugar destacado en el budismo.
Anápánasati constituye una forma básica de meditación enseñada por Buda; literalmente
significa «respiración atenta» (del pali anápána\ inhalación y exhalación y satr atención
plena). La enseñanza de Buda del anápána se basaba en su experiencia al utilizarla como
medio de alcanzar su propia iluminación. Acentuaba la importancia de no sólo estar atento
a la respiración, sino de utilizar ésta para ser consciente de todo el cuerpo y toda la
experiencia. Según el Anápánasati Sutta (sutra), el practicar esta forma de meditación
conduce a eliminar todos los obstáculos (kilesa). El Buda enseñó que la práctica
sistemática de anápánasati conduciría a la liberación final (nirvana o nibbána).
Llegamos a la conclusión que es suficiente con respirar más rápidamente y de un modo más
eficaz que el habitual con una concentración plena en el proceso interno. En lugar de
subrayar una técnica específica de respiración, seguimos incluso en esta área la estrategia
general de la respiración holotrópica: confiar en la sabiduría intrínseca del cuerpo y seguir
las pistas internas. En la respiración holotrópica, alentamos a la gente a que inicie la sesión
con una respiración más rápida y más profunda, ligando la inhalación y la exhalación en un
ciclo de respiración continuo. Una vez en marcha, descubre su propio ritmo y modo de
respirar.
Los principios básicos del uso de la música en respiración holotrópica y el criterio para la
selección de piezas específicas para varias fases de las sesiones fueron formulados por
Christina. Su padre era músico y la música había sido una parte importante de su vida
desde la infancia; heredó el oído de su padre y su profundo interés por este lenguaje
universal. Si la respiración holotrópica se utiliza sin música, la experiencia sigue una
trayectoria natural que se parece a la curva de un orgasmo; la intensidad de los embriones
y las sensaciones físicas alcanza un punto culminante y luego remiten, incluso si la
persona sigue respirando rápido. Esto proporciona los principios que guían la selección de
la música de las sesiones.
La sesión se inicia generalmente con música activadora que es dinámica, que fluye y que es
emocional mente alentadora y tranquilizadora. A medida que la sesión prosigue,
aumenta paulatinamente en intensidad y cambia a piezas muy rítmicas: creaciones de
músicos contemporáneos, composiciones clásicas poco conocidas, o grabaciones de música
étnica, ritual y espiritual de distintas culturas del mundo. Cuando ha transcurrido
aproximadamente una hora y media de la sesión de respiración holotrópica, momento en
que la experiencia normalmente llega a su punto culminante, introducimos lo que
llamamos música «cumbre» o «rompedora». La selección utilizada en este punto va desde
música sacra —misas, oratorios, réquiems o dhikrs sufíes— y piezas orquestales poderosas
a fragmentos de bandas sonoras de películas dramáticas. En la segunda mitad de la sesión,
la intensidad de la música va amainando paulatinamente e introducimos piezas
emocionalmente conmovedoras y que elevan el ánimo («música del corazón»). Por último,
en el período de cierre de la sesión, la música posee una cualidad huida, eterna, serena y
meditativa.
La capacidad del líder del taller es elegir la música adecuada de termina a menudo si la
sesión es profundamente significativa o incluso una experiencia vitalmente transformadora
o una frustrante pérdida de tiempo.
3. La utilización del trabajo corporal liberador
La respuesta física a la respiración holotrópica varía considerablemente de una persona a
otra. La mayoría de las veces, la respiración rápida produce, en un principio,
manifestaciones psicosomáticas más o menos intensas. Los libros de texto sobre fisiología
respiratoria se refieren a esta respuesta a la respiración acelerada como el síndrome de
hiperventilación. Lo describen como un patrón estereotipado de respuestas fisiológicas que
básicamente consisten en tensiones en las manos y los pies {espasmos carpopedales).
Hasta la fecha hemos dirigido más de treinta y cinco mil sesiones de respiración holotró-
pica y hemos descubierto que la comprensión médica actual sobre los efectos de la
respiración rápida es incorrecta (para un análisis más detallado sobre la controversia que
rodea el problema del síndrome de la hiperventilación en la literatura médica véase págs
198 ss.).
Existe mucha gente a la que la respiración rápida por un período de tres o cuatro horas no
conduce al clásico síndrome de hiperventilación, sino a una progresiva relajación, a
sensaciones sexuales intensas o incluso a experiencias místicas. Otras personas desarrollan
tensiones en distintas zonas del cuerpo, pero no muestran signos de espasmos
carpopedales. Además, en aquellos que desarrollan tensiones, seguir respirando
aceleradamente no conduce a un aumento progresivo de las tensiones, sino que tiende a
autolimitarse. Normalmente alcanza una culminación climática seguida de una
profunda relajación. El patrón de dicha secuencia se asemeja mucho al orgasmo sexual.
Las tensiones con las que cargamos en nuestros cuerpos pueden liberarse de dos modos
distintos. El. primero de ellos implica la catarsis y la abreacción\ la descarga de las energías
físicas mediante temblores, contracciones, distintos movimientos, toses, muecas y vómitos.
Tanto la catarsis como la abreacción incluyen normalmente la liberación de las emociones
bloqueadas mediante lloros, gritos y otras clases de expresión vocal. El filósofo griego
Aristóteles acuñó el término katharsis, como término que significaba literalmente
purificación o limpieza y para describir la liberación emocional experimentada por la
audiencia de las tragedias griegas y por los iniciados que participaban en los antiguos
misterios (Aristóteles, 2006). En la psiquiatría moderna, se utiliza para las situaciones en
las que la liberación física y emocional no se asocia con la emergencia de ningún material
inconsciente específico. El término abreacción se reserva para las situaciones en las que
esta conexión específica puede llevarse a cabo.
El segundo mecanismo que puede liberar tensiones físicas y emocionales tiene un papel
importante en la respiración holotrópica y otras formas de terapia que utilizan técnicas de
respiración. Representa un nuevo desarrollo en psiquiatría y en psicoterapia e iguala, o
incluso supera, la eficacia de la abreacción. En este caso, las tensiones profundas emergen
en forma de constantes contracciones musculares de distinta duración (letanía).
Aguantando estas tensiones musculares por largos períodos de tiempo, los respiradores
consumen gran cantidad de energía anteriormente almacenada y simplifican el
funcionamiento de sus cuerpos al deshacerse de ella. La profunda relajación que
normalmente sigue a la pasajera intensificación de viejas tensiones o la plena
manifestación de las previamente latentes, es testigo de la naturaleza curativa de este
proceso.
Los dos mecanismos tienen sus equivalencias en la psicología del deporte; es bien sabido
que es posible entrenar y aumentar la musculatura de dos formas distintas: mediante
ejercicios isotónicos e isométricos. Como sugiere el nombre, durante los ejercicios
isotónicos la tensión de los músculos permanece constante mientras su longitud oscila.
Durante los ejercicios isométricos, la tensión de los músculos varía, pero su longitud sigue
siendo la misma todo el rato. Buenos ejemplos de actividad isotónica son el boxeo y los
ejercicios aeróbicos, mientras que el levantamiento de pesas y las flexiones son actividades
claramente isométricas. Ambos mecanismos son muy eficaces para liberar y
resolver tensiones musculares crónicas muy enraizadas. A pesar de sus diferencias
superficiales, sirven a un mismo propósito y en la respiración holotrópica se
complementan muy eficazmente.
En muchos casos, las emociones complejas y las manifestaciones físicas que afloran del
inconsciente durante las sesiones de respiración holotrópica se resuelven
automáticamente y los respiradores acaban en un profundo estado relajado y meditativo.
En este caso, no es necesaria ninguna intervención exterior y los respiradores permanecen
en dicho estado hasta regresar a un estado ordinario de consciencia. Tras un breve examen
de los facilitadores, pasan a la sala de arte para dibujar un mandala. Si la respiración, por sí
misma, no conduce a un buen final y existen tensiones residuales o emociones no resueltas,
los facilitadores ofrecen a los participantes una forma específica de trabajo corporal, que
les ayuda a alcanzar un mejor cierre de la sesión.
Son también frecuentes las reacciones físicas totalmente inesperadas, como fuertes
temblores, sacudidas, muecas y vómitos, así como diversos movimientos animales
característicos: trepar, volar, excavar, gatear y otros. Es básico que los facilitadores alienten
y apoyen lo que aflora de modo espontáneo, en lugar de aplicar alguna técnica de una
escuela de terapia concreta. Este trabajo prosigue hasta que el facilitador y el respirador
alcanzan el acuerdo de que la sesión se ha cerrado adecuadamente.
Incluso si el respirador nos da permiso para hacer trabajo corporal con él, o incluso lo pide,
permanece totalmente al control del proceso durante todo el tiempo utilizando la señal
acordada de «stop». Cuando oímos esta palabra, interrumpimos todo lo que estamos
haciendo y tratamos de descubrir por qué están utilizando la palabra. En ocasiones la razón
es que no consideran que la intervención está siendo correcta o eficaz. Con mayor
frecuencia, el trabajo corporal se está aplicando correctamente, pero está haciendo aflorar
más material inconsciente del que el respirador está dispuesto a experimentar. En ambos
casos, el trabajo debe detenerse y debemos recibir el feedback del respirador. Tras
descubrir por qué se utiliza la señal, decidiremos cómo proceder.
Bajo ninguna circunstancia debemos seguir con el trabajo corporal cuando el respirador
nos ha pedido que paremos, incluso si estamos convencidos de que nuestra intervención es
adecuada y será útil. Puede llevar a una ruptura seria de la confianza en un nivel muy
profundo y crítico y socavar permanentemente nuestra relación con la persona implicada.
Sin embargo, por adelantado informarnos a los participantes que no interrumpiremos el
trabajo si no utilizan específicamente la palabra «stop». Ordenes como «déjame solo, vete,
me estás matando, quítate de mi espalda bastardo o jódete» se considerarán parte del
diálogo del respirador con el protagonista de un drama interno y no señales válidas para el
facilitador.
4. Contacto físico sustentador y de apoyo
En la respiración holotrópica, también utilizamos una forma distinta de intervención física,
que está diseñada para proporcionar apoyo en un profundo nivel preverbal. Se basa en la
observación de que existen dos formas fundamentalmente distintas de traumas que
requieren enfoques diametralmente opuestos. El primero puede considerarse trauma por
comisión. Es el resultado de influencias externas que han tenido un impacto dañino en el
futuro desarrollo del individuo. A este caso pertenecen los ataques como el abuso físico,
emocional o sexual, las situaciones de terror, la crítica destructiva o el ridículo. Dichos
traumas representan elementos foráneos del inconsciente que pueden ser llevados a
la consciencia, pueden ser descargados energéticamente y ser de este modo resueltos.
El utilizar el contacto físico de apoyo es un modo muy eficaz de sanar traumas emocionales
tempranos. Sin embargo, exige seguir unas estrictas reglas éticas. Hemos de explicar a los
participantes antes de la sesión el significado de esta técnica y conseguir su aprobación
para utilizarla. Bajo ninguna circunstancia puede practicarse este enfoque sin un
consentimiento previo y no pueden utilizarse presiones para obtener dicha autorización.
Para muchas personas con un historial, de abusos sexuales, el contacto físico es un tema
muy sensible y cargado. A. menudo los que más lo necesitan ponen la mayor resistencia. A
veces puede llevar mucho tiempo antes de que una persona desarrolle la
suficiente confianza hacia el facilitador y el grupo para ser capaz de aceptar esta forma de
ayuda y beneficiarse de ella.
El contacto físico de apoyo debe utilizarse exclusivamente para satisfacer las necesidades
de los respiradores y no las de los acompañantes y facilitadores. Lo que no se refiere
únicamente a la necesidad sexual o de intimidad que, evidentemente, constituyen los temas
más obvios. Tan problemática puede ser la fuerte urgencia del acompañante de ser
necesitado, amado y apreciado, satisfacer sus necesidades maternas no cumplidas y otras
formas menos extremas de necesidades y deseos emocionales. Un incidente en uno de los
talleres en el Instituto Esalen en Big Sur, California, puede servir de buen ejemplo.
En el inicio de nuestro taller de cinco días, uno de los participantes, una mujer
postmenopáusica, compartió con el grupo cuánto había deseado siempre tener un hijo y
cuánto había sufrido por que ello no había sido posible. Er medio de la sesión de
respiración holotrópica, en la que estaba sentada junte a un hombre joven, de repente puso
la parte superior del cuerpo de ése en su regazo y empezó a mecerlos y calmarlo. El
momento no podía ser peor, come descubrimos posteriormente a la hora de compartir
experiencias; en ese momento él estaba pasa rulo por una experiencia de su vida anterior
en la que aparecía como poderoso guerrero vikingo en una expedición militan Describió
con gran sentido del humor como intentó, al principio, experimentar el hecho de ser
mecido por el movimiento del barco en el océano; sin embargo, cuando ella añadió unos
balbuceos infantiles para calmarlo, ello le devolvió a la realidad.
El uso de contacto físico de apoyo en los estados holotrópicos de consciencia para sanar
traumas producidos por el abandono, el rechazo y la deprivación emocional fue
desarrollado por dos psicoanalistas londinenses: Pauline McCririck y Joyce Martin;
utilizaban este método con sus pacientes sometidos a la terapia con la LSD bajo el nombre
de terapia de fusión (Martin, 1965, McCririck, 1966). A lo largo de sus sesiones, sus clientes
pasaban varias horas en profunda regresión estirados en un sofá cubiertos con una manta,
mientras que Joyce o Pauline permanecían a su lado, abrazándolos, como una buena madre
hubiera hecho para calmar a su hijo.
Tras oír relatos entusiastas de los pacientes de terapia con LSD de Joyce y Paulino, Stan se
interesó mucho por tener una experiencia de primera mano de la terapia de fusión. Veamos
el relato de su sesión:
Durante más de tres horas de reloj, un período que subjetivamente parecía una eternidad,
seguí experimentando ambas situaciones: el «pecho bueno» y el «buen útero», de forma
simultánea o alterna. Me sentí conectado con mi madre por el flujo de dos líquidos
nutrientes —leche y sangre ambos en este momento experimentados como sagrados. La
experiencia culminó en una unión numinosa con la Diosa Gran Madre, en lugar de con una
madre humana. No hay que decir que encontré la sesión profundamente sanadora.
En la Conferencia Internacional de terapia con LSD, (pie se llevó a cabo en mayo de 1965 en
Amityville, Long Island, Joyce y Pauline mostraron su fascinante película sobre el uso de la
técnica de fusión en terapia psiquedélica (Martin, 1965). En una acalorada discusión que
siguió a la proyección, la mayoría de las cuestiones giraba sobre los temas de
transferencia/contratransferencia. Pauline proporcionó una explicación muy interesante y
convincente de porqué dicho enfoque presentaba menos problemas en relación a esta
temática que el enfoque freudiano ortodoxo. Señaló que la mayoría de los pacientes que
acudían a terapia habían experimentado en su infancia y niñez una falta de afecto por parte
de sus padres. La fría actitud del analista freudiano tiende a reactivar las heridas
emocionales fruto de esta falta de afecto y desencadena desesperados intentos por parte de
los pacientes de conseguir la atención y la satisfacción que se les ha negado.
Por el contrario, según Pauline, la terapia de fusión proporciona una experiencia correctiva
al satisfacer antiguas necesidades anaclíticas. Tras sanar sus heridas emocionales, los
pacientes reconocían que el terapeuta no era un objeto sexual adecuado y eran capaces de
encontrar parejas convenientes fuera de Ja relación terapéutica. Pauline explicó que ello
era similar a la situación en el temprano desarrollo de la relación de objeto. Los individuos
que recibían un adecuado trato materno en la infancia y la niñez, eran capaces de
desapegarse emocionalmente de sus madres y encontrar relaciones maduras. Por el
contrario, aquellos que experimentaban la deprivación emocional quedaban
patológicamente anclados e iban por la vida anhelando y buscando la satisfacción de las
necesidades infantiles primitivas.
En la práctica espiritual y ritual, los marídalas son imágenes que pueden ser dibujadas,
pintadas, modeladas o bailadas. En las ramas tántricas del hinduismo, el budismo y el
jainismo esta palabra se refiere a elaborados cosmogramas compuestos de formas
geométricas elementales (puntos, líneas, cuadrados y círculos), flores de loto y complejas
figuras y escenarios arquetípicos. Se usan como ayudas importantes para la meditación, ya
que sirven a los practicantes para centrar su atención y les conducen a estados específicos
de consciencia.
Aunque el uso de mandalas en las ramas tántricas del hinduismo, el budismo y el jainismo
ha sido particularmente sofisticado y refinado, el arte de dibujar mandalas como parte de
una práctica espiritual puede encontrarse en muchas otras culturas. Ejemplos de bellos
mandalas son las pinturas nierikas sobre tela de los indios huicholes de México Central, que
describen visiones inducidas por la ingestión ritual del peyote. Elaboradas pinturas sobre
arena utilizadas en la curación y otros rituales del pueblo navajo, y las pinturas sobre
corteza de los aborígenes australianos presentan también muchos intrincados patrones de
mandalas.
Nuestro propio uso del dibujo de mandalas fue inspirado por el trabajo de Joan Kellog, que
fue miembro de nuestro equipo de investigación con psiquedélicos en el Centro de
Investigación Psiquiátrica de Maryland, en Baltimore, MD. Cuando trabajaba como
terapeuta artística en hospitales psiquiátricos en Wycoff y Paterson, New Jersey, Joan había
dado a cientos de pacientes una hoja de papel con un círculo y utensilios para pintar y les
pedía que pintaran todo aquello que les viniera a la mente, fue capaz de encontrar
correlaciones significativas entre sus problemas psicológicos y el diagnóstico clínico, con
aspectos específicos de sus pinturas, como la elección de colores, la preferencia por formas
redondas o puntiagudas, el uso de círculos concéntricos, dividir el mandala en porciones
y el hecho de respetar o no los límites del círculo.
CAPÍTULO 4
La práctica de la respiración holotrópica
1. La utilización de la respiración holotrópica en
sesiones individuales y grupos
La respiración holotrópica puede llevarse a cabo en forma de sesiones individuales y en
grupos pequeños o grandes. Muchos profesionales certificados de respiración holotrópica
ofrecen sesiones individuales en su práctica privada, tanto para personas interesadas en
experimentar la respiración para el crecimiento personal, como para clientes con
problemas psicosomáticos y emocionales de poca entidad, que, si no fuera por eso, podrían
ser capaces de hacer su trabajo interior en un contexto de grupo. No es el mejor uso del
potencial de la respiración holotrópica, puesto que llevar a cabo sesiones en grupo tiene
ventajas claras. Las más evidentes son de naturaleza práctica, económica y
financiera. Mientras que una sesión individual exige una presencia constante de una o dos
personas, una de las cuales, como mínimo, debe ser un terapeuta experimentado, en grupo
la medida es de sólo un facilitador plenamente formado para ocho o diez participantes.
Cuando se revelan estas cosas en sesiones privadas y el terapeuta no responde con juicios
críticos, los clientes pueden atribuir la tolerancia del terapeuta a su formación específica
que le impide reaccionar tal como quisiera, o a años de experiencia clínica con individuos
anormales que le han inmunizado de las perversiones de la naturaleza humana. Bajo dichas
circunstancias, el comportamiento abierto, de aceptación sin juicios, del terapeuta se
percibe fácilmente como una postura profesional rígida y no aporta la experiencia
correctiva que proporcionaría sí proviniera de un miembro ordinario de la comunidad
humana.
Por dicha razón, la participación en un grujió que comparte y que constituye una muestra
de la población general puede ser muy redentor. Al escuchar historias de otros,
descubrimos que tienen emociones, fantasías y tendencias que nosotros mismos
consideramos reprochables, y que manifiestan comportamientos que según nuestros
propios juicios nos harían singularmente inmorales y despreciables. Ello aporta un gran
alivio, al hacernos reconocer que se trata de aspectos de la naturaleza humana, que la
«carne es débil» y que todos estamos «en el mismo barco.»
En realidad, la reacción del grupo a la revelación honesta de los materiales del fondo del
inconsciente tiene a representar lo opuesto de lo que espera el individuo. Como norma, el
resto ofrece su comprensión, compasión y un caluroso apoyo emocional. La sincera
confesión de un miembro del grupo a menudo le alienta a ser más confiado y abierto sobre
aspectos oscuros de su propia vida interior. El trabajo en grupo utilizando los estados
holotrópicos de consciencia conduce normalmente a un vínculo significativo entre los
participantes y genera rápidamente en un sentido de pertenencia. El antropólogo cultural
escocés-americano Víctor Turner se pasó su carrera profesional estudiando los ritos de
paso de las culturas nativas. Según él, el compartir estados no-ordinarios de consciencia en
el contexto de un ritual desarrolla un sentido de comunidad (Communitas) (Turner, 1969,
1974).
Por ejemplo, durante nuestra formación de tres años en Europa, recibimos quejas de un
grupo de granjeros suizos, que estaban convencidos de que nuestro trabajo era «cosa del
diablo». Posteriormente descubrimos que escuchaban por las ventanas abiertas de nuestra
sala de meditación piezas como el ketjak (el canto de los monos balines) y el polifónico
canto de los monjes tibetanos de Gyoto y de los chamanes Tuva. El Congreso Internacional
de la Asociación Transpersonal (PIA) en Praga en 1992 recibió la visita de los piquetes de
fundamentalistas cristianos porque en el programa se incluía la danza del venado de los
indios huicholes de México Central. En otra ocasión, las grabaciones de los dhikrs su
fíes, los cantos tuaregs y la música de trance marroquí, la música de garganta esquimal de
los inuit o las percusiones de los burundi africanos recibieron una reacción semejante.
A ser posible, se debería tapar las ventanas y reducir significativamente la cantidad de luz
de la sala; lo que es particularmente importante si los participantes no llevan antifaces.
Debe haber suficiente luz para que facilitadores y cuidadores vean lo que están haciendo
los respiradores. Sin embargo, la luz fuerte tiende a interferir con las experiencias de los
respiradores, excepto si viene de dentro. Las experiencias holotrópicas intensas,
concretamente las extáticas, pueden generar visiones de luz radiante con independencia de
la iluminación de la sala, incluso en completa oscuridad.
Durante su experiencia, por comodidad y seguridad, el respirador está estirado sobre una
superficie blanda. Si la sala tiene una gruesa alfombra, específicamente una con un
acolchado elástico, los sacos de dormir que la gente trae de su casa pueden ser muy
adecuados. Si el suelo es duro, proporcionamos colchones o colchonetas de la medida
adecuada, lo que da a los respiradores la suficiente libertad para moverse. Los colchones
pueden aumentarse con artículos cálidos y blandos, como almohadas, cojines, mantas,
zabulones o zafus. Si el lugar en el que se celebra el seminario no puede
proporcionarlos, pedimos a los participantes que los traigan o los conseguimos de otros
lugares.
A ser posible, la respiración holotrópica se lleva a cabo en un lugar con alojamiento para los
asistentes. Lo que crea un entorno seguro y familiar, particularmente para aquellos
participantes cuyas sesiones de respiración se llevan a cabo a última hora de la tarde.
Dichas personas necesitan el tiempo suficiente para integrar la experiencia hasta el punto
de ser capaces de funcionar con seguridad fuera del entorno del taller. Viajar hasta su lugar
de residencia puede ser complicado, especialmente si han de conducir un coche,
enfrentarse al tráfico de la ciudad o a las inclemencias del tiempo. Además, algunos de ellos
pueden tener que enfrentarse en casa a complejas situaciones interpersonales para las que
tal vez no estén preparados tras una profunda experiencia emocional.
A veces, tenemos la buena suerte de encontrar instalaciones muy hermosas, donde estamos
totalmente solos en un área lo suficientemente aislada, de modo que los participantes no
tienen que mezclarse con gente que no sabe lo que están haciendo. Con mayor frecuencia,
nuestro grupo comparte el edificio con otros grupos o huéspedes individuales, lista
situación tiende a presentar problemas de dos clases. El aspecto y el comportamiento de las
personas en estados de consciencia holotrópicos es a menudo poco habitual y tiende a
desconcertar o incluso incomodar a los forasteros que puedan contemplarlo. Por
consiguiente, los participantes de nuestros grupos, que están sensibilizados por
sus profundas experiencias, necesitan un entorno meditativo y sereno tras la sesión. Puede
resultarles difícil e incómodo enfrentarse al entorno ajetreado y ruidoso del hotel.
Ya sea que el lugar de nuestro seminario nos proporcione una privacidad completa o que
tengamos que compartirlo con otros clientes, antes del taller nos enfrentamos a la tarea de
explicar a la dirección y al personal lo que estamos haciendo y lo que pueden esperar. La
música sonará alta y los respiradores harán sonidos extraños. La dirección debe también
tener la seguridad de que los estados no-ordinarios de consciencia con los que trabajamos
se producen por métodos naturales y no mediante sustancias psicoactivas. Un asunto
adicional que debe explicarse y clarificarse es el uso del contacto físico estrecho.
Algunos de los mejores lugares en los que hemos trabajado en el pasado poseen
características que los hacen ideales para un trabajo interior intenso. Están situados en
entornos bellos y naturales: cerca de un océano, un lago o un río, las montañas, prados o
bosques. El Instituto Esalen en Big Sur, California, con sus famosas aguas termales y cerca
del océano Pacífico y la cordillera de Santa Lucia, así como la Granja Hollyhock situada en
una espectacular orilla de la bahía de Vancouver en las Islas Cortes, en la Columbia
Británica, merecen especial mención en este sentido.
Explicamos que esto puede ser apropiado en relación a algunas condiciones patológicas,
como el delirio asociado con la encefalitis, la meningitis, la fiebre tifoidea y otras
enfermedades infecciosas, uremia y trastornos cardiovasculares y degenerativos del
cerebro. Sin embargo, el estado de consciencia inducido por la respiración holotrópica
pertenece a un amplio e importante subgrupo de estados no-ordinarios de consciencia
(«estados holotrópicos»), para los que dicha clasificación es errónea y está equivocada. En
este caso la consciencia se transforma cualitativamente, pero no se ve dañada
o comprometida; bajo las circunstancias adecuadas, las experiencias de este tipo tienen un
potencial sanador, transformador y evolutivo, y pueden transmitir una información nueva
y útil.
A este ámbito pertenecen las experiencias que los chamanes encuentran en sus crisis
iniciáticas y utilizan en su trabajo con sus clientes, estados de trance que las personas de
las culturas indígenas inducen en los ritos de paso, así como las aventuras experienciales
que los iniciados sufren en los antiguos misterios de muerte y renacimiento. Otros
ejemplos son las experiencias producidas por diversas «tecnologías de lo sagrado»,
procedimientos para producir estados holotrópicos desarrollados por varios grupos
religiosos; distintas escuelas de yoga, theravada, mahayana, zen y budismo ti be
taño, taoísmo, sufismo y la mística cristiana. La civilización occidental se encontró con
estados holotrópicos a escala masiva durante la revolución psiquedélica de la década de los
años sesenta. Por desgracia, la naturaleza caótica e irresponsable de este movimiento
empañó el enorme valor positivo de dichos estados.
Tras aclarar los malentendidos que existen en nuestra cultura con relación a los estados
no-ordinarios de consciencia, compartimos con los participantes algunas de las cosas que
antes hemos analizado con algún detalle en este libro. Explicamos el significado del nombre
holotrópico («dirigido hacia la totalidad») que hemos dado a nuestra forma de respiración,
describimos las características básicas de las experiencias holotrópicas y esbozamos los
cambios radicales que hemos de realizar en nuestra comprensión de la consciencia y de la
pisque humana para trabajar de un modo eficaz y exitoso con la respiración holotrópica y
otros enfoques que utilizan los estados holotrópicos.
Tras algunas dificultades con las que nos hemos encontrado al seleccionar en el lugar
mismo, decidimos enviar a todos los postulantes un cuestionario médico y pedirles que lo
llenaran y devolvieran antes de arreglar su viaje. El cuestionario contiene preguntas sobre
la condición y las situaciones que necesitamos analizar antes de que el postulante sea
aceptado en el taller. Informamos a éstos que no podrán participar hasta que algunos
asuntos problemáticos de su cuestionario médico se puedan aclarar.
Cuando el problema es la tensión alta, exigimos que se controle médicamente. Otro factor
en el que podemos basar nuestra decisión de si una persona puede participar es el nivel
más alto de tensión arterial alcanzado antes de ser controlado. SÍ no somos capaces
nosotros mismos de valorar la situación, podemos pedir a los médicos o cardiólogos de los
postulantes que valoren las condiciones físicas de los individuos. Puesto que no es habitual
que dichos médicos estén familiarizados con la respiración holotrópica, podemos conseguir
indirectamente la información necesaria, preguntando si sus pacientes pueden hacer algún
deporte que implique actividades que los sometan a un grado de estrés comparable a la
respiración holotrópica, como las flexiones o el levantamiento de pesas.
La situación en relación a los problemas cardiovasculares es paradójica. Por un lado, los
factores psicológicos, como los recuerdos traumáticos del período perinatal, la infancia, la
niñez y la vida posterior, tienen un papel importante en la génesis de las enfermedades
cardiovasculares. La respiración holotrópica es una herramienta muy valiosa para despejar
estas huellas traumáticas. Por lo tanto, puede utilizarse en la prevención de problemas
cardiovasculares o incluso en su tratamiento cuando todavía están en una fase temprana.
Sin embargo, una vez la enfermedad progresa, los anteriores cambios funcionales
(energéticos) se convierten en orgánicos (estructurales) y constituyen una
contraindicación para el trabajo emocional profundo.
Puesto que la experiencia combinada de revivir el parto y el dar a luz es la única situación
en que las sesiones de respiración bol o trópica presentan un peligro para el embarazo, las
mujeres en estado pueden tener sin problemas una amplia gama de experiencias distintas a
ésta. Por dicha razón, hemos aceptado a menudo a mujeres embarazadas en nuestros
talleres tras llegar a un acuerdo específico con ellas. Han de prometernos que no seguirán
con la respiración acelerada si empieza a llevarlos a una experiencia de nacimiento/parto.
Aunque hemos hecho este acuerdo con un gran número de mujeres embarazadas a lo largo
de los años (la mayoría en las primeras fases de embarazo), no hemos visto nunca ninguna
señal de que la respiración significara ningún peligro para el feto y la continuación
del embarazo. Naturalmente, el trabajo con mujeres embarazadas debe ser cuidadoso y
considerado; los cuidadores y facilitadores deben ser conscientes de su condición
vulnerable y protegerla de accidentes externos que pudieran poner involuntariamente en
peligro su embarazo. Se trata de una atención que también se aplica a la vida diaria de las
mujeres y no es únicamente específica de la respiración holotrópica.
Las contraindicaciones relacionadas con las heridas físicas y operaciones se pueden tratar
fácilmente utilizando el sentido común. Los participantes que tienen traumas físicos u
operaciones recientes no deben participar en un taller de respiración holotrópica o no
deben recibir trabajo corporal en las áreas afectadas. En individuos que están
prácticamente recuperados, el trabajo físico que se haga con ellos tiene que ser muy
cuidadoso y reflejar la gravedad y el momento de la herida o de la operación. Esto reza
también para las fracturas óseas, hernias discales, hombros y rodillas dislocados, heridas
quirúrgicas no curadas totalmente y aflicciones de esta naturaleza. Las personas con
enfermedades debilitantes tal vez no tengan la suficiente energía para llevar adelante la
respiración por un período de tiempo lo suficientemente largo. Las personas que han
sufrido desprendimientos de retina o han padecido un tipo de glaucoma asociado con una
presión intraocular elevada no deben embarcarse en una forma de trabajo corporal que
pueda aumentar la presión ocular. La respiración rápida en sí misma no tiene efectos
adversos en dicha condición.
SÍ el postulante al taller sufre de una enfermedad contagiosa, debe utilizarse el buen juicio
para determinar si es seguro para el resto permitir su participación en el grupo. Si se trata
de una enfermedad de las vías respiratorias asociada con la tos y los estornudos, aplicamos
el mismo criterio que en las situaciones cotidianas; dicho individuo no es bueno y no tenga
un contacto estrecho con las personas y debe quedarse en casa. Un criterio distinto se
aplica a personas con el H1V positivo o con SIDA. En estos casos las investigaciones han
demostrado que el peligro de contagio es mínimo, si exceptuamos la transmisión directa de
fluidos corporales, en particular la sangre. A lo largo de los años, hemos observado sólo una
pocas situaciones en los que el taller ha desencadenado hemorragias nasales. Aunque se
trate de casos muy infrecuentes, teniendo en cuenta la naturaleza peligrosa de
la enfermedad, decidirnos que hubiera guantes de goma disponibles en nuestros talleres
para el caso de que los facilitadores y cuidadores tuvieran que tratar con sangre.
El SIDA es una enfermedad que desencadena un gran miedo a muchas personas. Por
irracional que sea, debe ser respetado. Si hay personas que padecen del SIDA en el grupo
(afortunadamente lo sabemos gracias al cuestionario médico), creemos sin ninguna duda
que los cuidadores deben ser advertidos. Luego pueden decidir si se sienten cómodos con
su papel de cuidador bajo dichas circunstancias. La respiración holotrópica puede incluir
mucho contacto íntimo y es importante que éste se ofrezca sin ambigüedades, para
conseguir que el respirador se sienta aceptado. Para una persona que regresa a la infancia
esto puede significar la diferencia entre una profunda experiencia correctiva y un doloroso
refuerzo de una sensación de rechazo. Nuestra experiencia ha sido que siempre
hay personas del grupo que no tienen inconvenientes en sentarse junto a individuos que
padecen dicha enfermedad. Si hay dos individuos con SIDA o HIV positivos en el grupo,
pueden decidir sentarse el uno con el otro.
Como hemos analizado antes, la sanación en cualquier trabajo con los estados holotrópicos
normalmente implica la activación temporal de los síntomas. En las personas con un ajuste
emocional y social razonablemente bueno, este proceso conduce a la resolución con éxito
del material que aflora del inconsciente a lo largo de varias horas. Algunos individuos han
tenido en el pasado episodios espontáneos de trastornos emocionales de larga duración,
que fueron incapaces de contener y que exigieron la hospitalización. Para ellos, la
respiración holotrópica puede hacer aflorar una gran cantidad de profundo material
inconsciente que puede exigir días de elaboración. Lo que puede producir
graves problemas técnicos si se produce en el contexto de unas instalaciones que han sido
alquiladas para un período de tiempo concreto (por ejemplo, de viernes por la tarde al
mediodía del domingo).
Sin embargo, para ser terapéutico y transformador, este proceso debe ser reconocido como
tal y exige condiciones especiales para su resolución completa. Puede requerir un lugar de
residencia de 24 horas y un equipo preparado para trabajar con los estados bol o trópicos.
La falta de centros de esta naturaleza es el problema principal a la hora de trabajar con
estados holotrópicos de larga duración, ya sean espontáneos («emergencias espirituales»)
o desencadenados por los psiquedélicos, las sesiones de psicoterapia experiencial, la
práctica espiritual o las experiencias cercanas a la muerte, han existido centros en el
pasado, como el Diabasis de John Perry, en San Francisco, y Chrysalís, cerca de San Diego, o
el Pocket Ranch de Barbara Findeisen en Geyserville, CA, que inevitablemente se han
encontrado con problemas financieros y, más tarde o más temprano, se han visto obligados
a cerrar.
Veamos un ejemplo de uno de nuestros talleres en Canadá. Tras explicar los fallos que
puede conllevar elegir a una persona conocida como compañera, una pareja sin experiencia
previa en respiración holotrópica decidió trabajar como diada, no teniendo en cuenta la
advertencia. «Tenemos una gran relación» afirmaron «no habrá problemas». En la primera
sesión, la mujer era la respiradora y el marido su cuidador. Cuando llevábamos una hora de
sesión, el marido empezó a experimentar una fuerte reacción a la situación evocativa de la
sala: la música intensa, las explosiones emocionales de su esposa y los fuertes gritos del
resto de respiradores. En poco tiempo, no fue capaz de funcionar como cuidador y «entró
en proceso». Se estiró y, en lugar de ser un cuidador, se convirtió en un experimentador y
tuvimos que encargarnos de él y de su esposa. Se trataba de un taller residencial y teníamos
una habitación junto a ellos. Nosotros dos tuvimos dificultades para dormir dicha noche;
la pareja estaba peleando y podíamos oír sus gritos. Entre otros, oímos los agrios reproches
de la mujer: «Nunca estás cuando te necesito, ¡éste ha sido otro ejemplo!»
A lo largo de los años, hemos visto muchos ejemplos en las que las combinaciones
mujer/marido, novio/novia, padre/hijo, jefe/empleado e incluso terapeuta/cliente han
funcionado bien cuando implican a respiradores veteranos. Sin embargo, por la razón
mencionada anteriormente, este tipo de diadas no son generalmente recomendables para
los novatos. Si durante la sesión surgen problemas entre respiradores y cuidadores, puede
hacerse mucho en el grupo de elaboración para disolverlos y los participantes pueden
aprender de dichas situaciones lecciones importantes. Incluso en ese caso, es mejor cuando
ello sucede con personas que no forman parte de la vida del otro, para que no
llevemos tensiones residuales interpersonales a la vida cotidiana de la pareja.
Por regla general, recomendamos a los participantes que no pasen mucho tiempo
intentando encontrar la «pareja correcta». Hemos visto repetidas veces extraordinarias
sincronicidades; cuando la gente elige alguien al azar o incluso cuando acaba de pareja con
alguien sin haberlo escogido, descubren que son perfectos el uno para el otro porque
comparten problemas importantes, representan opuestos exactos el uno del otro o
descubren que sus temas son complementarios. Lo que hace de su elección de pareja una
experiencia extremamente sanadora y una excelente ocasión para aprender. El proceso de
elegir pareja puede llevar a dificultades inesperadas cuando trabajamos en países
con normas culturales con las que no estarnos familiarizados. La sección sobre desafíos
relacionados con la cultura para los facilitadores de respiración holotrópica en el capítulo 6
de este libro proporciona algunos ejemplos específicos de nuestros talleres en India, Japón
e Irlanda.
Cuando el grupo está constituido por un número impar de participantes, creamos una
situación en la que una persona se sienta con dos respiradores, o, incluso mejor, ponemos
dos cuidadores para tres respiradores. En esta última situación, los cuidadores se sientan
entre los respiradores poniendo al. respirador extra en medio; es difícil que ambos
cuidadores estén ocupados en el momento que el respirador extra necesita ayuda. En la
medida de lo posible, escogemos para estos arreglos especiales a personas con experiencia
previa en la respiración holotrópica. Los facilitadores han de prestar especial atención a los
respiradores que no estén plenamente cubiertos y han de estar preparados a intervenir tan
pronto la situación lo demande.
Una vez todos los participantes han encontrado pareja, les damos las instrucciones
necesarias para la sesión. Describimos con cierto detalle el aspecto que tendrá la sesión y lo
que harán en sus respectivos papeles de respirador y cuidador. Discutiremos su función
respectiva en la sección de Dirigir sesiones de respiración holotrópica (págs.81 ss.). En
grupos grandes, damos un paso más. Dividimos a los participantes en grupos pequeños. El
número de participantes en dichos grupos dependerá de las circunstancias. Si tanto la
sesión de respiración como el espacio para compartir la experiencia de todo el grupo se
llevan a cabo el mismo día, los grupos serán menores (aproximadamente 12
participantes). Si las sesiones de respiración y el consiguiente espacio para compartir se
hacen con la mitad del grupo en días distintos, como es el caso en un taller de cinco días y
en nuestra formación de facilitadores, el número de participantes en los grupos pequeños
puede doblarse.
Una vez los participantes se dividen en dos grupos pequeños, introducimos a los
facilitadores certificados y a los aprendices, que les ayudarán en la respiración y
conducirán las sesiones de elaboración o procesado. Luego los pequeños grupos pasarán
aproximadamente una hora con sus facilitadores para conocerse unos a otros y ofrecer a
los participantes la oportunidad de formular cualquier pregunta que deseen hacer antes de
que se inicie la sesión.
6. Preparación para la sesión y el ejercicio de
relajación
Antes de que se inicie la sesión, los facilitadores tienen la importante tarea de asegurarse
que las colchonetas estén adecuadamente distribuidas por la sala y que el espacio en el
suelo se utilice de la mejor manera posible. Sin una guía, a menudo los participantes se
agolpan en ciertas zonas de la sala dejando otras vacías. Otro problema frecuente es que las
colchonetas se sitúen en muchas direcciones distintas; lo que representa un mal uso del
espacio, en particular si el número de participantes es grande y las dimensiones de la sala
no son lo suficientemente adecuadas.
La mejor solución para los problemas de espacio es situar las colchonetas en paralelo en
largas líneas, dejando espacio suficiente entre ellas para que los participantes puedan
entrar y salir de la sala si lo necesitan y los facilitadores puedan hacer su trabajo en
condiciones. Cuando la gente, concretamente los respiradores que están en un estado no-
ordinario de consciencia, tienen que pasar por encima de otros cuerpos, almohadas y
mantas para ir al lavabo, tienden a alterar el proceso de los demás. La gente de nuestra
formación bromea sobre esta situación denominándola «carrera de obstáculos
holotrópica.»
Antes de que los respiradores elijan el lugar en el que quieren trabajar, es importante
advertirles que la música en las sesiones de respiración holotrópica puede alcanzar un
volumen muy alto, en concreto durante el período culminante. La gente sensible al sonido
puede por lo tanto elegir lugares alejados de los altavoces. A veces, los participantes muy
sensibles a la estimulación acústica utilizan tapones o algodones para proteger sus
delicados oídos. Si la sala es lo suficientemente grande, el problema de la distribución del
volumen puede mitigarse colocando los altavoces cerca de las paredes, alejados del
respirador más cercano. También sirve si los altavoces pueden colocarse en
lugares elevados.
Lo último que hay que hacer antes de empezar la sesión es comprobar que todos los
respiradores y cuidadores estén en la sala. Si algunas personas están temporalmente fuera
de la sala, esperamos a que todos hayan regresado. Cuando algunos de los respiradores o
cuidadores que deberían estar en la sesión no han regresado, hemos de buscarles un
sustituto. Como hemos mencionado antes, una persona con experiencia previa en la
respiración holotrópica puede sentarse para dos respiradores o dos de estas personas
pueden sentarse para tres respiradores. Estas constelaciones exigen una atención especial
de los facilitadores, puesto pueden llevar a reforzar el abandono de ciertos asuntos en
respiradores que no están bien atendidos o a problemas con respiradores que de repente
se activen.
Una vez los respiradores asumen una posición reclinada sobre sus colchonetas con los ojos
cerrados o cubiertos con antifaces y los cuidadores encuentran su lugar junto a ellos,
empezamos a hablar al grupo lentamente y con una voz suave, dejando suficiente espacio
entre las distintas sugerencias:
Estirados de espaldas... sentios cómodos.. las manos detrás.. las palma hacia arríba..Se trata,
de una postura muy abierta, muy receptiva... Ahora, sintiendo el contacto de vuestro cuerpo
con la colchoneta... ajustando todo lo que deba ser ajustado, y hundiéndoos en el suelo... y
en la medida de lo posible, soltando cualquier programación que hayáis traído a la sesión,
cualquier expectativa, cualquier idea de conseguir algo, o sobre, eludir algo que es
inaceptable, que os asusta demasiado o demasiado desafiante... Abriendo la mente,
permitiendo cualquier experiencia que se presente, confiando en lo que os traiga aquella
parte de vosotros que constituye la fuerza de sanación... el sanador interior...
Pasaremos paulatinamente a través del cuerpo desde la punta de los pies a la coronilla...
relajándonos... Por lo tanto ahora relajad los pies... las plantas... y la parte superior del pie...
los tobillos... Relajando las pantorrillas, la parte posterior baja de las piernas... las
espinillas... relajándonos... relajando nuestras rodillas, la parte posterior de las rodillas...
ahora pasando a los muslos... relajando los muslos., y la parte posterior de los muslos...
Relajando las nalgas... hundiéndonos más en la colchoneta... relajando la zona de los
genitales y las caderas... relajando las caderas...ahora— toda la pelvis está relajada y puedes
conseguirlo...
Lleva, tu atención al estómago... relaja los músculos abdominales, el vientre que en la vida
cotidiana tensas... y todos los órganos internos de esta zona... Relajándonos... levantando el
cuerpo, la columna... viajando desde la base de la columna... hasta la parte central de la
columna, lentamente hasta la base del cuello... relajando vuestro pecho, taparte superior de
la espalda... relajando ..relajando vuestros hombros... la parte superior de los brazos,
bíceps... codos... relajando la parte baja de los brazos, manos... relajando las manos y los
dedos... hasta la punta de los dedos...
Yendo a la parte posterior del cuello, relajando el cuello, hasta la base del cráneo, abriendo
y relajando la garganta... vuestra boca... vuestra lengua...Trasladando la atención a vuestras
mandíbulas, una— zona en la. que la mayoría tenemos mucha tensión... soltando la tensión
de nuestra, mandíbula...permitiendo que la boca se abra ligeramente... relajando vuestro
mentón y mejillas... relajando vuestros ojos, párpados, relajando vuestras cejas y vuestra
nariz... relajando vuestro rostro, vuestra frente... quizás haciendo alguna mueca, tensando
los músculos faciales, manteniendo la, tensión durante uno o dos segundos y soltando...
suspendiendo cualquier expresión del rostro ninguna imagen pública— de modo que el
rostro
esté totalmente en blanco... relajando los oídos, la parte posterior de vuestra cabeza,
vuestro cuero cabelludo y finalmente todo el recorrido hasta la coronilla... Ahora todo tu
cuerpo está relajado...Suelto... abierto... si repasas tu cuerpo, desde— la punta de los pies a
la coronilla, tu cuerpo está lo más relajado posible., y cuando sientes que estás relajado,
relájate todavía más profundamente.
Ahora que tu cuerpo está más relajado, abierto, lleva tu atención a la respiración... sintiendo
el ritmo normal y habitual de tu respiración... y mientras continúas siendo consciente de tu
respiración, empieza a aumentar el ritmo de ésta... de modo que tu respiración se hace más
rápida de lo normal.... permite
que la respiración viaje hasta la punta de los dedos, hasta la 'punta de los pies, a medida
que la. respiración llena todo el cuerpo... la respiración es mucho más profunda y rápida de
lo normal... Ahora aumenta el ritmo de la respiración incluso más... de modo que sea— más
rápido de lo normal, y más profundo... más profundo y más rápido...
En este punto, si tienes alguna fuente de inspiración en tu vida, puedes intentar que te
guíe...
Ahora, por lo tanto, la respiración es mucho más profunda y rápida que habitualmente...
Cuando empieza la música, permite que ésta sostenga tu respiración... encuentra, tu propio
ritmo... ábrete a la respiración, a la. música y a cualquier experiencia que se presente.
...y ahora, cuidadores: sincronizad vuestra respiración con la de la persona con la que estáis
trabajando y señalad cada exhalación con el sonido aaaah... lo suficientemente fuerte como
para que los demás lo oigan.... aaaah... respiradores sintonizad con los sonidos de vuestros
cuidadores, conectando con ellos por medio de la respiración... aaaah... y si lo deseáis,
podéis sincronizar vuestra, respiración con otras parejas de la sala, de modo que todo el
grupo respire como un solo organismo... aaaah (proseguir con la respiración pareada
durante unos pocos minutos)... y ahora proseguid respirando en silencio.... cuidadores:
mantened esta cualidad de atención a lo largo de las sesiones, de modo que estéis
presentes, realmente presentes para vuestra pareja... y respiradores: empezará a aumentar
el ritmo de vuestra respiración....
La actitud ideal del respirador ante la experiencia es centrar toda su atención en el proceso
a medida que se despliega de instante en instante, más que en cualquier meta o resultado
específico. Idealmente, los respiradores mantienen el ritmo de respiración rápida
independientemente de la forma que adopta la experiencia: tensiones físicas, el aflorar de
intensas emociones, la emergencia de recuerdos concretos o la relajación progresiva. En la
medida de lo posible, los respiradores suspenderán los juicios intelectuales y darán plena
expresión a las reacciones emocionales y físicas que se produzcan espontáneamente.
Mientras los respiradores hagan su trabajo interior de forma independiente, los cuidadores
los observan y ocasionalmente les envían la señal convenida si la respiración parece
aflojarse. Pueden pasar a sus parejas un kleenex si lloran o si moquean, pueden
proporcionarles un vaso de agua si tienen sed, acercarles una manta si tienen frío y
llevarles o traerles del lavabo. Los facilitadores van deambulando por la sala, controlando
la situación, atentos a los casos en las que pueda necesitarse alguna ayuda específica. Se les
puede pedir que acompañen a un respirador mientras el cuidador va al lavabo. A
veces, pueden también ofrecer apoyo emocional al cuidador que responde a la situación
con emociones intensas.
Gran parte del. trabajo activo con los facilitadores formados se hace en el período de
terminación de las sesiones con respiradores cuya experiencia no haya alcanzado un cierre
adecuado y que estén experimentando algunos síntomas residuales. Es el momento del
trabajo corporal liberador y el consiguiente masaje relajante o contacto físico sustentador.
Si la experiencia es significativamente más larga de lo habitual y se necesita la sala para la
siguiente sesión, utilizamos una habitación de trabajo en la que pueda proseguir el trabajo
corporal y proporcionamos asientos dobles para el respirador que ahora está acompañado
de un cuidador.
La mayoría de los respiradores elaboran y procesan el material que aflora por sí mismos y
no necesitan ninguna ayuda de los cuidadores o facilitadores. Son capaces de llevar la
experiencia a una resolución espontánea y acaban en un profundo estado relajado y
meditativo. Una vez regresan a la realidad cotidiana y hablan breve y tranquilamente con
uno de los facilitadores, pasan a una sala especial para trabajar con su mandala. Según sean
las circunstancias y sus inclinaciones, los cuidadores deciden permanecer junto a los
respiradores o los dejan solos.
8. La gama de experiencias holotrópicas
Las experiencias en las sesiones de la respiración holotrópica son muy individuales y
cubren una amplia gama. No representan una reacción estereotipada a la respiración
rápida {el síndrome de hiperventilación) tal como uno lee en los manuales de fisiología
respiratoria, sino que reflejan la historia psicosomática del respirador. En un grupo de
personas que tienen la misma preparación teórica, reciben las mismas instrucciones y
escuchan la misma música, cada persona tendrá su propia experiencia muy específica y
personalmente importante. Y, si la misma persona tiene varias series de sesiones,
el. contenido de las experiencias varia de sesión a sesión y éstas constituyen un continuo
viaje de autodescubrimiento y autosanación.
Si la experiencia tiene un contenido específico, puede provenir de los diferentes niveles del
inconsciente plasmados en la amplia cartografía de la psique analizada antes (pág. 13 ss.).
Los respiradores pueden revivir diversos acontecimientos emocionalmente muy cargados
de su infancia, niñez o de la vida posterior que incluyan un trauma psicológico o físico o,
por el contrario, momentos de gran felicidad y satisfacción. A veces la regresión no conduce
directamente a dichos recuerdos, sino que lleva a los respiradores a una zona intermedia
de consecuencias simbólicas o fantasías que representan variantes del mismo tema.
Recuerdos de distintas fases del trauma del nacimiento —matrices perinatales básicas o
MPBs— son unas de las experiencias más comunes en las sesiones de respiración
holotrópica. Reflejan con precisión distintos aspectos del proceso de nacimiento, en
ocasiones con detalle fotográfico, incluso en individuos que no tienen un conocimiento
intelectual de las circunstancias de su nacimiento (Grof, 2006a). Lo que puede verse
acompañado de distintas manifestaciones físicas que indican que el recuerdo del
nacimiento alcanza el nivel celular. Hemos visto a individuos que reviven el
nacimiento desarrollar moratones en lugares en que se aplicaron los fórceps, sin saber que
esto formaba parte de su historia temprana; la precisión de este hecho fue posteriormente
confirmado por los padres o los documentos del nacimiento. liemos sido testigos también
de cambios del color de la piel y pechiae (pequeñas marcas púrpura causadas por
filtraciones de pequeñas cantidades de sangre de los capilares en la piel) que aparecen en
gente que ha nacido con el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello.
La regresión de la edad a veces prosigue aún más y conduce a los respiradores a recuerdos
fetales de distintas fases de la existencia prenatal. A menudo implica situaciones muy
concretas que el respirador puede identificar: gozosos episodios de vida intrauterina sin
problemas o, por el contrario, experiencias de diversas influencias tóxicas, trastornos
producidos por golpes o fuertes ruidos, enfermedades o estrés materno, e intentos
químicos o mecánicos de abortar. Y para hacer las cosas incluso más destacadles, los
respiradores pueden experimentar su propia concepción a un nivel celular de consciencia.
Por extraño que pueda parecer el comportamiento externo y los sonidos producidos, se
trata de expresiones significativas de la experiencia interior del respirador y en última
instancia son curativas, puesto que ayudan a descargar emociones reprimidas y energías
físicas bloqueadas. La razón por la cual las personas que viven en civilizaciones industriales
tienen dificultades a la hora de comprender cómo las experiencias holotrópicas descritas
en esta sección pueden ser curativas es la de que creen que la terapia debe ser racional.
Contrariamente a nuestras expectativas culturales, el método utilizado por los chamanes y
otros sanadores nativos y, de hecho, por la terapia psiquedélica y la respiración
holotrópica, puede lograr éxitos terapéuticos mediante mecanismos que trascienden y
superan a la razón.
Me apunté a un taller de fin de semana y conduje ocho horas desde mi hogar en las
montañas de Vermont a las dunas de Cape Cod. La arena atravesaba la carretera como si se
tratara de nieve. El océano aparecía por doquier. Provincetown en octubre parecía una
ciudad fantasma, lúgubre y abandonada. El antiguo y decrepito hotel estaba frente a la
bahía donde por primera vez desembarcaron los Peregrinos. En el vacío de este lugar
imperaba una presencia fantasmal de viento, mar y el folklore de Cape Cod. Era el fin de
semana de Halloween. Por la tarde estábamos apuntados a una charla a cargo del
psiquiatra Stanislav Grof; oímos hablar de estados no-ordinarios de consciencia, el proceso
del nacimiento y el ámbito transpersonal. Vimos diapositivas que mostraban bellos y
fantásticos dibujos hechos por personas que habían experimentado lo que íbamos a
experimentar al día siguiente. Durante la pausa, elegimos a nuestras parejas para la sesión
de respiración holotrópica.
A la mañana siguiente, estaba estirada en el suelo junto a otras cien personas o más. Mi
pareja estaba a mi lado a medida que me embarcaba en un viaje que iba a transformar mi
vida. Respirando más rápidamente, escuchando música evocativa, me entregué a una
sensación inesperada que empezó afluir a través de mí. Mi cuerpo empezó a vivir por sí
mismo. Mis brazos se movían en grandes círculos tan fuertes que me sentía como poseída
por alguna fuerza sobrenatural. Esta danza prosiguió durante cierto tiempo. Luego la
energía se concentró mucho en mi muñeca izquierda, hasta que empecé a experimentar
precisamente el dolor que sentí con once años, cuando me rompí la muñeca. En
ese instante, me oí diciéndome: «Mi padre me rompió la muñeca cuando tenía once años».
Imágenes y sensaciones de este accidente totalmente olvidado volvían a mi mente.
Más que simplemente recordar este acontecimiento, me sentí como un niño de nuevo en el
patio delantero de la casa en que crecí. El primer día de otoño era caluroso. Estábamos
todos en casa, incluso mi padre, cuya profesión de médico lo hacía estar fuera casi siempre.
Debía ser, por lo tanto, el fin de semana. Su coche, un Saab blanco, estaba aparcado en la
acera frente a la puerta de casa. Mi padre estaba entrando en el coche. Estaba a punto de
bajar por la colina y llevarlo al garaje. Salí corriendo tras él. «¿Puedo sentarme sobre el
coche?» pregunté. Estuvo inmediatamente de acuerdo y me situé sobre la capota,
anticipando la emoción de ir de este modo tan poco ortodoxo. Empezamos a bajar por
la calle. Al principio el viaje era muy emocionante, como navegar tal como hacíamos a veces
juntos en la costa de Maine. El pavimento se movía justo debajo de mí, bandadas de piedras
pasaban como si se tratara del mar.
Pero cuando llegamos al final de la colina y mi padre empezó a mover el coche hacia
adelante, la sensación cambió totalmente. Mi cuerpo había perdido el equilibrio, intenté
frenéticamente cogerme a algún trozo de metal mientras sentía como me caía hacia el
suelo. Por mucho que me cogiera, me di cuenta de que caería en el suelo delante del coche
en marcha. Estaba segura de que el coche me atropellaría si no hacía lago para salirme de
debajo.
Tan pronto como golpeé el suelo, me hice un ovillo que me llevó al lado de la calle. No muy
segura de cómo había llegado ahí, me encontré sentada sobre un parterre de suave hierba,
temblando y con sacudidas. MÍ padre estaba detrás mío preguntándome como me sentía.
Toda mi atención estaba puesta en mi muñeca izquierda. Sabía que me la había roto, del
mismo modo que sabía que me caería y que debía rodar para apartarme de la dirección del
coche. Levanté mi muñeca para que la viera. Colgaba en un extraño ángulo, recordándome
una flor con el tallo roto. «Mi muñeca», dije, «algo le pasa a mi muñeca. Creo que está rota.»
Mi padre la examinó brevemente. «No», dijo con aire de autoridad médica, «Está bien. No
hay nada malo.»
Le creí, o por lo menos lo intenté. Pero la confianza básica en mi padre y las señales que me
enviaba mi cuerpo eran imposibles de casar. Me retiré a mi habitación, no sabiendo a
dónde ir, y me estiré en la cama, suspendida entre la ¿olorosa certeza de un hueso roto y la
negativa definitiva de mi padre. Mi brazo izquierdo, ahora inútil, estaba estirado sobre una
almohada a mi lado. Me sentía extrañamente desapegada de este brazo, excepto cuando
sentía el agudo dolor de algún pequeño movimiento. La habitación estaba muy oscura.
Algunas franjas de la luz del sol enmarcaban los bordes de las oscuras cortinas.
Ahora el movimiento de mi cuerpo —en particular mis brazos— había progresado y sentí
un increíble poder de sanación que emanaba de mi mano derecha y que se dirigía a mi
muñeca izquierda. De nuevo me oí hablándome, esta vez diciendo en un tono de sorpresa:
«Mi brazo izquierdo quiere curar mi muñeca rota.» En ese instante fui llevada a una
posición de pie por alguna fuerza invisible y me sentí rodeada, en la sala, por gente que me
apoyaba y me alentaba a continuar hasta que esta increíble danza se resolvió de un modo
misterioso y bello.
La segunda descripción narra una de las sesiones de Katia, una enfermera psiquiátrica de
49 años que participaba en nuestra formación. Básicamente gira sobre una experiencia
traumática de la temprana infancia, aunque la resolución de este trauma tiene rasgos
transpersonales muy acusados. En esta sesión, la disolución de la armadura bioenergética
producida por una larga inmovilización en la infancia se experimentó como el huir del
caparazón de una tortuga y disfrutar de la libertad de movimientos en un bello entorno
natural.
Entonces algo cambió y sentí que el caparazón de esta tortuga tenía sobre él la imagen de
un bello paisaje (figura 10c). Luego mi experiencia volvió a cambiar y me convertí en una
niña pequeña, que no podía cambiar de posición y necesitaba la ayuda de alguien con el fin
de poder hacerlo. (Posteriormente pregunté a mi madre y me explicó que cuando tenía un
año, mi pediatra decidió que debían enyesarme con las piernas separadas, a causa de una
estructura imperfecta de las caderas. Tuve que estar inmovilizada durante cuarenta días).
Tras un tiempo y mucho esfuerzo, finalmente conseguí girar sobre mi estómago y verme en
un bello paisaje —corriendo por la playa y buceando y nadando en aguas cristalinas. Me di
cuenta de que el paisaje en el que me encontraba era el mismo que estaba dibujado en la
concha de la tortuga. Me sentí libre para disfrutar del aroma de los pinos. Me sentía tan
vieja como la tierra y joven como la Cría Eterna (una juguetona referencia al arquetipo
junguiano de la Fuella Eterna). Vi un pequeño estanque y me acerqué a beber. A medida
que lo hacía, la sensación de salud y gran bienestar llenó mi cuerpo y mi mente.
La noche que siguió a la respiración, soñé que estaba en Roma frente a una iglesia y que me
encontraba con una monja budista. Me explicó la historia de su viaje iniciático y le hablé del
mío, que incluía un peregrinaje desde el Everest (que, en mi sueño, situaba al norte de
Europa) al desierto del Sahara, con una parada en Assis. El paisaje, que describí a la monja
budista en el sueño, era el mismo paisaje que había contemplado antes en mi sesión de
respiración en el caparazón de la tortuga (Figura 10d).
El tiempo el martes 15 de julio es brillante —cálido sol, suave brisa y un profundo cielo azul
— parecido al valle Yosemite en verano. Noto otras sensaciones que me recuerdan las de
antes de una gran escalada en Yosemite: la misma sensación de aprensión, la misma
determinación vacilante frente al desafío, incluso la misma diueresis nerviosa (una
producción de orina anormalmente copiosa), ¿Estaré a la altura del desafío o me echaré
atrás? No lo sé.
Empecé a respirar profunda y rápidamente, todavía más hondo. Mis manos empezaron a
temblar, así como mis pies. La música está pulsando y de repente estoy subiendo arriba en
la cara de El Capitán en Yosemite. Escalo por una desafiante pared vertical con gracia y
soltura. Siento el calor del sol en mi espalda y la suave y fresca brisa; la visión del valle es
espectacular. Estoy totalmente vivo, disfrutando con los movimientos, el sol, la sensación
de la roca. Voy adelante, con tanto ímpetu que no necesito detenerme en busca de
protección. Tengo un gran anhelo de liberarme de la cuerda, desatarla y... ¡volar!
Con este deseo aparece la sensación de que algo me retiene, me estira hacia abajo, pero
¿qué? Mi voz interior —la voz de mi padre— es temerosa: la libertad puede ser peligrosa.
No distingo a mi pareja de escalada, pero tengo la sensación de que es mi padre el que me
retiene. Me siento atrapado en antiguas creencias, antiguas formas de pensar. Necesito su
aprobación de mi identidad. Continúo creyendo y actuando como si mi identidad, mi valor,
provenga de fuera de mí. La urgencia de liberarme, planear, se hace mayor. Empiezo a
llorar y a enfadarme.
¿Cuánto tiempo voy a seguir dejándome retener por las inseguridades de mi padre (o las
mías), sus miedos, sus nociones de bueno y malo, su culpa, su falta de ánimo? ¿Cuándo voy
a ser capaz de liberarme, desatar la cuerda y planear? Me enfado con todo lo que me
retiene, y parece tener un rostro masculino. En medio de mis lágrimas y de mi ira, empiezo
a desatar la cuerda. Siento resistencia y una fuerte objeción; ya sea de mi pareja de escalada
o de mi voz interior. No lo sé. Esta resistencia parece estar enraizada en miedos y juicios
morales. No acabo de desatar el nudo, la imagen se difumina y vuelvo a hundirme en la
colchoneta.
Pero mi enfado se hace mayor y mis lágrimas más amargas. No sé por qué estoy tan furioso,
pero siento que no he recibido la guía necesaria; no se me ha enseñado lo que es un hombre
de mediana edad, o a cómo envejecer con elegancia. Papá es ahora frágil, un anciano hacia
el que la ira ya no es permisible, y para el que la emoción apropiada es la compasión. No la
ira. Por lo tanto, me ha robado mi derecho a la ira. Estoy enfadado por una gran omisión,
alguna gran necesidad insatisfecha. Tal vez la necesidad de esta comprensión y aprobación,
tal vez el deseo de un padre más comprometido con la vida, que podía haberme ayudado a
convertirme en un hombre completo. Mi ira está por tanto alimentada por una vaga
sensación de necesidades no satisfechas.
A medida que la intensidad de la música crece, me acerco a otra gran omisión en mi vida: el
haber sido separado de mi madre durante los primeros días de mi vida. Nací con volvulus
intestinal, un intestino delgado torcido que no permitía que pasara el alimento. Al quinto
día de vida, fui operado. No se esperaba que sobreviviera. Permanecí en una incubadora
hasta que fui devuelto a mi madre dos semanas después. Me convertí de nuevo en ese niño
y me hundí en olas de pena, sensaciones de aislamiento. Tras el difícil viaje del nacimiento,
cuando debía haber recibido consuelo, sufro gran dolor, estoy totalmente abierto. Me dejan
solo. Mi madre es incapaz de cogerme. Todo lo que quiero es que me cojan, lloro
amargamente, sintiendo todo el peso de ser abandonado, sin cuidados, sin ser cogido.
Siento: «que el coste de estar vivo es demasiado elevado, demasiado alto». Me enfado con
Dios. ¿Por qué tengo que sufrir de este modo? ¿Por qué Dios no lo hizo mejor? Lloro
amargamente. Estoy enfadado con los médicos, el sistema sanitario que me mantiene solo y
aislado.
Ahora soy capaz de ir atrás y verme a mí mismo, el recién nacido, tirado ahí. Siento una
gran compasión por este bebé, este ser que sufre solo. ¿No puedo tratar a este chico con
más compasión a medida que crece? Lo levanto y lo sostengo cerca de mí, ofreciéndole
consuelo. Entonces entro en la consciencia de mi madre y me siento superado por su
sensación de desolación, pérdida, ira hacia Dios. ¡Cuánto sufre! Qué joven y asustada y, a su
manera, igualmente sola. ¡Qué gran pérdida está experimentando!
Tras mucho tiempo, soy capaz de ser cogido por mi madre. Siento mi piel contra la de ella,
finalmente me siento consolado, agotado, pero aliviado. Por fin seguro. Tengo destellos de
un recuerdo débil, de estar de nuevo dentro del útero, flotando. En un momento dado, me
pregunto o siento que es sólo Dios el que puede satisfacer mi anhelo de plenitud, de
totalidad. Sólo Dios puede sostenerme seguro, llevarme al Ser superior. Siento que, de
algún modo, aunque no pueda verlo o sentirlo, Dios me ha sostenido todo el rato. ¡Cómo
anhelo descansar siempre en brazos de Dios, como estoy haciendo ahora!
En este momento, música africana vivaz, con percusiones y cantos corales, irrumpe gozosa.
Yo, un recién nacido, soy transportado a una polvorienta aldea de Mali. Me colocan en una
mesita, envuelto, en medio de una reunión. Los residentes de la aldea danzan en círculo a
mi alrededor, cantando y tocando tambores, celebrando mi nacimiento y dándome la
bienvenida a la aldea. Soy feliz. Siento que sonrío: me doy cuenta de que mi cabeza va de un
lado a otro en la almohada siguiendo el ritmo de la música. Me acuerdo del unbuntu (una
palabra bantu que describe la autoseguridad que proviene de saber que uno pertenece a un
todo mayor). El ser sostenido en la cálida bienvenida de esta comunidad me hace humano y
pleno.
A medida que regreso a esta escena, lucho por mi vida. Un hombre muy poderoso, que
conozco, me ataca desde la derecha; entro en combate, parando sus golpes y
devolviéndoselos con golpes de kárate. Parece como si mi libertad, mi auténtica esencia,
esté amenazada. Este hombre simboliza la autoridad masculina, el padre que desaprueba.
Intenta destruirme y estoy luchando por mi libertad y mi supervivencia. Lo cojo por el
cuello y empiezo a ahogarlo. MÍ presión se vuelve más fuerte. Su cara empieza a
enrojecerse, luego se torna azul; sus ojos se salen de las órbitas. Le grito: «¡Dime lo que
tengo que saber! ¡Dime el secreto! ¡Dime por qué!» Permanece en silencio, sacudiendo su
cabeza para decir «no», mientras le aprieto más. Lo estoy estrangulando con todas mis
fuerzas, pidiendo, gritando, «¡Tengo que saber! ¿Por qué? ¿Cómo he de vivir? ¿Cuál es el
propósito?» No responde o no puede hacerlo.
Me di cuenta, a medida que esta lucha alcanzaba su clímax, que no tenían ninguna
respuesta. No me contestaban, porque no podían. Eran simplemente ancianos frágiles, sin
respuestas, sin un poder real, más merecedores de compasión y piedad que de miedo y
obediencia. Nunca habían tenido las respuestas y tampoco podían darme una ahora. Ya no
podía fiarme de ellos para definir mi valor, mi identidad, mi salvación. Grite aún más fuerte.
Finalmente, agotado, solté mis manos y estas cayeron hacia atrás, temblando, mientras yo
volvía a caer sobre la colchoneta. Por unos momentos parecí dormirme.
La música cambia de nuevo y vuelvo a ser un recién nacido, sostenido (Linda y Ashley
seguían flanqueándome) y también tengo la sensación de regresar al útero. Experimentó la
unidad con Dios — el Dios femenino. Mi madre está diciendo: «Ahora todo está bien, todo
irá bien». Empiezo a llorar con amargura. ¿Es realmente posible? ¿Es demasiado bueno
para creerlo? ¿Puedo tener alguna fe en esto? Fie pasado por tanta desesperación y
depresión, oscuridad y tragedia ¿Voy a creer que todo irá bien?
Veo una luz azul, repetidamente, que se desplaza a través de mi campo de visión. De
trasfondo hay un patrón de tejido tosco, con el color y la textura de la superficie interior de
unos téjanos. Me siento cómodo y feliz. Ahora soy sostenido, como un recién nacido, y me
doy cuenta que los aproximadamente veinte años de matrimonio, en los que nunca me he
sentido totalmente apoyado, recapitulan mis primeros veinte años de vida. Mientras ahora
soy sostenido, veo los desafíos que tengo por delante, como Jesús en el huerto de
Getsemaní.
No quiero morir. No quiero que muera este viejo sí mismo ahora consolado. No quiero
pasar por la tribulación. Recuerdo las palabras de Stan de que la sumisión a la aniquilación
del ego es necesaria para el paso final a un nuevo nacimiento. Le digo a Dios: «Voy a seguir
luchando hacia la luz —escalar hacia adelante™ para luchar por mi vida, incluso la vida de
este viejo sí mismo. Pero si quieres mi vida, si quieres que este antiguo sí mismo muera,
bien, está en tus Manos, te entrego mi espíritu. Mientras tanto, no esperes que abandone.
Voy a seguir buscando y luchando camino a la luz.»
La música se suaviza y oigo cantar a los pájaros y una cascada relajante. Emerjo a la luz del
sol y me siento agradecido. Si. el precio de estar vivo es tener que batallar y a veces estar
solo, acepto el precio. Todavía no sé «por qué», no tengo las respuestas, pero la bendición
de la vida, el amor incondicional que estoy experimentando de estas dos mujeres —que
hacen de mi madre y del Dios femenino™ es suficiente sostén.
Dos meses después de esta respiración holotrópica, que fue su primera —hasta el
momento— la única, Roy nos envió una carta describiendo algunos de los cambios que
había observado como fruto de su experiencia. incluimos algunos fragmentos de su carta:
En los primeros días que siguieron a la respiración reconocí dos componentes importantes
en mi sesión: 1) una experiencia de lo femenino, que me permitió consolar, cuidar y
sostener al pequeño bebé (yo mismo) que se había sentido tan abandonado tras el
nacimiento; y 2) un componente masculino, en el que había una intensa lucha por el poder,
la verdad y la supervivencia con las figuras de autoridad masculinas de mi vida (incluyendo
mi padre y mi jefe). De entrada, tuve una sensación de cierre y sanación con el primero,
pero no con el segundo.
Inicialmente sentí que el componente masculino de la sesión seguía siendo tosco y poco
elaborado, y aunque he recibido algunas nuevas intuiciones, la sanación fue incompleta.
Ahora reconozco una mayor sanación y apertura interior. Esto atañe a la relación con mi
padre, cuya salud ha ido menguando en los meses recientes, así como mi nueva relación,
todavía emergente, con «lo esotérico».
En segundo lugar, y algo más difícil de explicar, lo constituye la sanación que está teniendo
lugar acerca de mi relación con lo esotérico. He experimentado esta tendencia con alguna
inquietud, a causa de diversas razones: 1) Siempre he rechazado lo esotérico como algo
incompatible con mi formación científica, 2) No estoy familiarizado con las enseñanzas
esotéricas y mi educación baptista no me ha proporcionado mucho margen para
considerarlas (excepto como «del diablo»), 3) Si existiera una agenda secreta, podría
conducir a la manipulación. He aprendido de usted que todas las enseñanzas esotéricas
(como las de la religión convencional) pueden ser instrumentos de luz y amor o —si
se manipulan mediante el abuso del poder y el ego— de oscuridad. He aprendido a confiar
en mi intuición en este terreno y, al hacerlo, he sido capaz de abrirme a nuevas
exploraciones.
A continuación, sigue un fragmento de una de las sesiones que Janet, una psicóloga de 45
años, experimentó durante su formación en respiración holotrópica, En sus sesiones,
revivió varios episodios traumáticos de su difícil infancia, incluyendo abusos sexuales y
torturas físicas. Dichas sesiones a veces se centraban en su padre, que fue el abusador de
Janet y que también tuvo un papel poco común en su nacimiento como comadrón de su
madre en un parto que se hizo en casa. En este procedimiento, fue guiado por un médico
mediante instrucciones telefónicas.
Janet tuvo algunas de las experiencias más vivas y espectaculares que hemos visto durante
todos los años de nuestra práctica de la respiración holotrópica. Tiene un acceso fácil y
poco frecuente al ámbito transpersonal e incluso sus sesiones biográficas y perinatales se
veían a menudo salpicadas con rico simbolismo arquetípico. A menudo aparecían figuras y
temas de la mitología grecoromana, chamánicas y tántricas; encuentros con distintas
deidades, ordalías complejas, desmembramientos y muerte y renacimiento psicoespiritual.
Durante la formación, se enfrascó profundamente en la astrología y le fascinó la correlación
entre el contenido de sus sesiones y los arquetipos asociados con sus tránsitos planetarios.
La primera experiencia en esta sesión era la de ir corriendo por un prado, similar al. paisaje
donde pasaba mis veranos de niña, pero corriendo ahora como adulto, teniendo la
sensación de que estaba corriendo hacia alguien. Tengo la vaga sensación de un grupo de
mujeres danzando con Dionisos, es muy sexual y pronto se convierte en violenta. Tengo la
impresión de que la danza se convierte en desmembramiento. Mi consciencia se expande
hacia afuera, como si pudiera ver una secuencia de épocas, primero aquella en la que lo
femenino desmembra a lo masculino y luego cuando lo masculino desmembra a lo
femenino, como si el mismo mito se plasmara en la realidad mitologico-histórica con los
papeles invertidos entre géneros.
Veo un caballo negro; corre y suda. Corro hacia él y me monto, sintiendo como si estuviera
cabalgando una energía masculina primitiva. Experimento mi sentido del ser tanto en
fusión con el caballo como, a la vez, separado como mujer humana. Corre hacia una cueva y
me deja. Desciendo por la cueva y tengo la sensación que es el umbral del Hades. Justo
cuando tengo esa sensación, una gran figura masculina parece arrastrarme. Es una figura
esquiva, con forma antropomórfica pero no humana, y posee una intensa y oscura
luminosidad. Su presencia parece una amenaza para la vida. Me doy cuenta de que es
Hades, el dios griego de la Muerte. Corro, para salvar la vida, hacia el fondo de la
cueva, intentando escapar de él hacia la tierra.
La escena cambia y ahora soy una niña que corre simultáneamente en las dos casas en las
que creció. Es una sensación familiar, pero la experiencia de la sensación es más intensa.
Sigo respirando y siento que mi sí mismo se encoje a la medida de la tierna infancia, a los 7
u 8 años. Me caigo hacia delante y aterrizo de cara en el suelo. Lloro y continúo gateando
intentando escapar de mi padre, que me coge por las caderas y me dice «no hay escape».
Lloro. No hay nadie más en la casa. Es la casa de Main Street, la primera casa de mi infancia.
Tengo la sensación de que alguien tira de mí por el suelo de parquet hacia su gran,
amenazante y oscura presencia. Tiene una erección y empiezo a sentir que me violan. Lo
siento no sólo como si se tratara de un único episodio, sino como múltiples
episodios condensados en una experiencia.
Siento que mi cuerpo es violado de formas múltiples, desde la sodomía a ser atada y violada
vaginalmente, hasta la penetración oral. Empiezo a sentir grandes náuseas y vomito en mi
colchoneta. Intento huir, pero empiezo a sentirme paralizada; pido a mi cuidadora que
sujete mis tobillos para ver si puedo sentir de nuevo. Toda la escena desaparece y mi
cuerpo ahora experimenta una completa falta de sensación. Vuelvo a la respiración, pero no
siento nada. Utilizo el lavabo, regreso y pido a Tav que me ayude. Se que no puedo estar
sola y que he perdido la capacidad de sentir.
Le digo a Tav que me ahogo y no puedo respirar; me sigue alentando a que siga. Llevo mi
mano a la garganta y me dice que apriete su mano en su lugar. Cuando tomo su mano,
presionándola sobre mi garganta, la sensación de ahogo y de no ser capaz de respirar se
intensifica. Llega hasta el punto de que siento que quiero morir. No puedo conservar mi
habilidad de experimentarlo, puesto que mi atención mental cambia para ser capaz de
experimentar el fuerte deseo de mi padre de que muera. Sigo respirando en la sensación y
experimento su deseo de muerte como el COEX suicida en que se convierte luego. Estoy
abandonando mi campo corporal de consciencia, superada por la experiencia, y lloro
sobre el hombro de Tav. Al principio lo puedo sostener y luego me aflojo totalmente.
Me vuelve a decir que esté con ello, que lo estoy haciendo muy bien y que siga respirando.
Vuelvo a estirarme y siento el intenso odio de mi padre hacia mí. Lo experimento
simultáneamente en el episodio concreto y a lo largo de mi vida. Quería que mi madre
abortara y me odió todo el tiempo que estuve con él, hasta otro atentado cuando tenía
dieciocho años. Me sentía como la niña pequeña que lo miraba y tenía esta intensa
sensación de no ser capaz de entender por qué me odiaba. De nuevo, a medida que
experimentaba dicha sensación, era simultáneamente consciente del COEX de no
entender por qué no podía tener una relación amorosa con el hombre que amo. Puedo ver
que constituye la experiencia semilla de mi problema con los hombres y grito «por qué, por
qué, por qué» y digo repetidas veces «no entiendo».
Le digo a Tav que no puedo seguir hasta ahogarme. Me sigue alentando a respirar y me
asegura que lo estoy haciendo muy bien. Respiro unas cuantas veces y me siento; mi cabeza
empieza a dar vueltas y me siento muy mareada y finalmente experimento una
desorientación total. Se que Tav está ahí, pero no puedo decir dónde está el suelo. Doy
vueltas en la colchoneta, no sabiendo distinguir arriba de abajo. (Luego cuando le conté la
historia a mi cuidadora, me di cuenta de que debí desmayarme cuando mi padre me estaba
ahogando mortalmente y esta sensación de mareo y desorientación debía representar lo
que significaba volver a respirar).
Mientras caía sobre la colchoneta sentía este increíble empuje de una ola oceánica; estaba
totalmente inmersa en un estado neptuniano oceánico e intoxicado. Luego la sensación se
convirtió en el amor como droga y experimenté hacer el amor simultáneamente con todos
los novios que había tenido; todos los años de sexo y drogas. Volví a experimentar la
progresión desde el uso de drogas y practicar el sexo a ser capaz de tener sexo sin drogas
tras la terapia de estrés post-traumático para los abusos sexuales y luego a volver a utilizar
drogas y sexo de nuevo. Finalmente, conecte con mi experiencia más reciente de hacer el
amor con John y preferir no utilizar drogas. La sensación de amor y la energía erótica era
más intensa, bella y divina cuando no utilizábamos drogas.
Me tomé un respiro y di las gracias a Tav, que seguía sentado conmigo. Sabía que tras flotar
en el estado intoxicado neptuniano-venusiano a través de toda mi historia sexual de
relaciones íntimas, ya había hecho el trabajo duro del día. Bebí un poco de agua, me estiré y
volví a mi respiración. Tuve la experiencia de bailar con Plutón en el campo rodeado de
árboles, era una figura oscura y no antropomórfica. Tenía la consciencia de que era
dionisiaco y mayor que Dionisos, pero simultáneamente el dios. Nuestra danza se volvió
intensa, poderosa, sensual y erótica. Me tiró al suelo y me hizo el amor; nos unimos al suelo,
a la tierra. Tuve la consciencia de la tierra como Dionisos y lo Divino Femenino en un
estado de fecunda unión sexual. Dejé de tener la sensación de mí misma como ser humano,
y de Plutón como Dios, ahora éramos la tierra. Podía sentir la luz del sol penetrando en mi
tierra y experimentar esta intensa sensación de fuerza creativa.
De repente e inesperadamente, me sentí como tierra que daba a luz a un campo de flores y
una voz femenina decía que era Perséfone en forma de primavera. La serie de nacimientos
prosiguió. Una gran sequoia creció rápidamente desde mi centro, luego un ciervo, luego un
arroyo de montaña surgió del suelo y corrió por la ladera. Fluyó hasta el océano y me sentí
como la madre océano penetrada por la luz del sol dando a luz a unos delfines. Esta vez
simultáneamente experimenté que los delfines daban a luz y los sentí correr junto a mi
cuerpo, mientras estaba estirada en la colchoneta. Experimenté el océano neptuniano-
venusiano dando a luz, a los delfines y su presencia junto a mi cuerpo.
El último ejemplo es una sesión de Katia, una enfermera psiquiátrica de 49 años, cuya
resolución de una experiencia traumática de la infancia hemos descrito antes (véase pág.
88 ss,). Katia había experimentado en el pasado una emergencia espiritual relacionada con
el despertar de la kundalini y tenía un Fácil acceso al ámbito transpersonal. Su relato
describe una amplia gama de experiencias espirituales y no contiene material de la
biografía postnatal o el periodo perinatal.
En el día en que hicimos esta sesión de respiración holotrópica, hacía mucho viento; las
ventanas no estaban completamente cerradas y en algunos momentos fuertes ráfagas
entraban en la sala. Mi cuidadora, una bella mujer argentina, estaba preocupada de que
cogiera un constipado y se esforzaba en tenerme tapada. Los dos días precedentes a la
sesión de respiración, la discusión en el grupo giró sobre el tema de la muerte y el
renacimiento, un tema muy cercano y de interés para mí. En el pasado, había
experimentado una emergencia espiritual que adoptó la forma de muerte y
renacimiento psicoespiritual: su total resolución e integración duró unos pocos años.
Me encanta el viento, como cualquier otro fenómeno natural, pero ese día sentí una gran
necesidad de paz y todo el torbellino de algún modo me irritaba y me complicaba las cosas.
Me rendí y acepté que el viento soplaba fuera, pero también en mi interior; pero al inicio de
la sesión no experimenté la necesidad de experimentar profundamente; parecía que toda
esta actividad del viento en el exterior, en cierto sentido, respirara por mí. Me dejé llevar
por la música, dejé que mi mente siguiera las secuencias musicales y empecé a sentir que
mi cuerpo iba siendo moldeado en formas diversas, como si fuera un blando trozo de arcilla
moldeada por las manos de un hábil escultor.
Asumí la forma de flores, árboles, rocas, brillantes cascadas de agua, así como de varios
animales.
Como si estuviera amasada por una proteica ola de impermanencia, empecé a convertirme
en una ardilla, un ciervo corriendo por el bosque y una gran tortuga sumergida en un
hondo mar azul. En el bosque apareció un arquero y observé sorprendida que tenía
exactamente mi aspecto. Me miró, tensó su arco sin dilación, me atravesó el corazón con su
flecha y desapareció. La flecha no me hizo daño; me hizo experimentar que el espacio de mi
corazón se convertía en un túnel eterno a través del cual mi consciencia empezó a viajar a
una velocidad supersónica.
Mi sí mismo, testigo de la experiencia, susurraba: «¡No te apegues, deja que suceda, ten
confianza, suelta!» La gran velocidad en la que me transformaba me hacía sentirme
mareada. Entré en un vórtice y de repente me encontré en un estado muy tranquilo y
relajado, ingrávida, lo contrario de mi anterior experiencia. Observe un gran parterre de
brillante hierba verde, llena de flores y con muchos colores, dos cuerpos desnudos, un
hombre y una mujer, juntos estirados en la hierba, conectados en un amo roso abrazo. La
luz en esta dimensión era emitida por los cuerpos y distintos objetos; no venía de fuera.
Estos claros y brillantes cuerpos emitían una agradable luz violeta. Observando la tierna,
amorosa e íntima danza, me sentí invadida por una gran emoción. Mientras observaba la
escena, sentí que a mis espaldas se materializaba un gran Ser. Dije: «Sentí» porque estaba
mirando en la dirección de estos dos seres que hacían el amor, pero en realidad veía y
sentía en todas las direcciones del espacio. Reconocí que el gran Ser, que se materializó de
cintura para arriba, era la bendita figura de Cristo.
Irradiaba tan fuerte atracción y un amor tan grande que quedé totalmente absorta. Me
convertí en una célula de su cuerpo y simultáneamente era todo aquello en lo que me
concentraba. Tuve una sensación de gran paz y plenitud, me vi inundada de amor y tuve la
sensación de que finalmente llegaba a mi hogar (ver pintura 10a). Permanecí con esta
experiencia de unidad hasta el final de la sesión, inmensamente agradecida y conmovida en
lo más profundo de mi alma.
En la primavera de 1997, cuando leí vuestro libro La Tormentosa búsqueda del Ser y decidí
iniciar la formación en respiración holotrópica, estaba reordenando mi mundo interior tras
una emergencia espiritual activada por un largo ayuno y prácticas chamánicas, que había
durado hasta el año 1992. Lo que había experimentado sería considerado patológico por la
psiquiatría convencional; un brote psicótico con ilusiones visuales y auditivas,
alucinaciones y trastornos psicosomáticos. Afortunadamente, gracias a mi profesión, tenía
suficiente experiencia y conocimiento para ser capaz de afrontar esta crisis de
transformación sin volverme loca.
Ahora estoy en paz, reconciliada, emocional mente estable, plena y completa. He logrado
una mayor autoconfianza profesional en mi trabajo de counseling. Antes de la formación —
tal como dice Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras, no quería regresar de
mi viaje interior. Después de mi formación, he regresado totalmente a este mundo; he sido
capaz de llevar amor, paciencia y tolerancia a mis relaciones con otros seres humanos.
Katia
9. El papel de los facilitadores
El número de intervenciones externas en las primeras dos horas de respiración holotrópica
varía. Gran parte del trabajo de los facilitadores se sitúa en el período final de las sesiones.
Entre la segunda y tercera hora de la sesión, revisamos brevemente con los respiradores
que siguen en la habitación. Algunos de ellos pueden haber acabado con sus procesos y
simplemente están descansando o meditando. Otros pueden estar experimentando
síntomas residuales o incluso un impasse: haber quedado «trabados» en un estado físico y
emocional incómodo. Si éste es el caso, les ofrecemos trabajo corporal y todo lo que sea
necesario para llevar la experiencia a una buena resolución.
Una vez se detiene la respiración rápida, el material del inconsciente no resuelto también
tiene la tendencia a estar menos disponible para procesar. Cuando el respirador acepta la
oferta, la tarea del facilitador es encontrar maneras de ayudar al respirador a liberar y
expresar las emociones reprimidas y la energía física bloqueada que la respiración lleva
cerca de la superficie.
Los observadores externos que no están familiarizados con Ja respiración holotrópica ven a
los facilitadores llevar a cabo una amplia gama de intervenciones. Lo que los lleva a
conjeturar que los facilitadores utilizan una amplia gama de técnicas específicas que han
aprendido en su formación. Nada más lejos de la verdad. Todo lo que están haciendo los
facilitadores tiene un denominador común y está guiado por un principio básico. Recogen
pistas de los respiradores y cooperan con su inteligencia interior curativa. Simplemente
encuentran el mejor modo de intensificar lo que ya está sucediendo. Lo que refleja la
comprensión de la naturaleza de los síntomas psicosomáticos y emocionales y la
estrategia terapéutica que ha surgido del estudio de los estados de consciencia
holotrópicos.
La psiquiatría comparte el uso del tratamiento de los síntomas con la medicina somática.
Sin embargo, en el tratamiento de las enfermedades físicas se consideraría una mala
práctica limitar el enfoque a suprimir los síntomas. La terapia sintomática se utiliza
primariamente para hacer que el paciente esté más cómodo y es indicada en dos
situaciones: 1. Como complemento a la terapia que enfoca la causa de la enfermedad, y 2.
En el caso de enfermedades incurables, en la que no hay posibilidad de una terapia. Desde
esta perspectiva, limitarla terapia psiquiátrica a la supresión de los síntomas equivale a
tratarlos como si fueran incurables.
La persona que «resuelve» el problema de esta forma no sería el experto cuya ayuda
necesitamos. Necesitamos a alguien que intervenga de tal modo que no haya razón para
que aparezca la señal de advertencia, no alguien que haga imposible su apariencia sin
afrontar el problema subyacente. El paralelismo entre esta situación y el limitar la terapia
de los trastornos emocionales y psicosomáticos a la supresión farmacológica de los
síntomas es evidente. Aun así, gran parte del tratamiento psiquiátrico rutinario hace
exactamente esto.
La homeopatía posee una amplia gama de remedios de origen mineral, vegetal y animal
cuyos efectos se han probado en individuos sanos en un proceso conocido como «pruebas».
Cuando un terapeuta homeopático ve a un cliente, escoge un remedio cuyos efectos casen
mejor con los síntomas del cliente. Su sanación sucede por medio de la intensificación
temporal de los síntomas. El estado holotrópico de consciencia funciona como un remedio
homeopático universal. Intenta intensificar todo síntoma preexistente (que es
originalmente funcional o psicogénico y no orgánico), en lugar de intensificar un núcleo
específico de síntomas como en el caso de los remedios homeopáticos tradicionales.
También lleva a que se manifiesten anteriores síntomas latentes y los hace disponibles para
poder ser procesados o elaborados.
Un aspecto de la homeopatía que la hace particularmente cuestionable y sospechosa a los
ojos de los médicos tradicionales es el hecho de que los homeópatas someten sus remedios
a una serie de1 diluciones asociadas a una agitación vigorosa antes de administrarlos a sus
clientes. Este proceso se sigue hasta que no quedan moléculas de sustancia activa en la
solución. Los homeópatas afirman que es la impresión energética de la sustancia y no la
sustancia como tal la que posee un efecto terapéutico. El trabajo con los estados
holotrópicos utiliza la comprensión homeopática de los síntomas, pero no presenta ningún
gran desafío teórico, puesto que no incluye ninguna sustancia química.
Un síntoma psicogénico indica que, a causa del debilitamiento local de los mecanismos de
defensa, ha surgido material inconsciente importante y puede ser experimentado
conscientemente, pero no hasta el grado de ser descargado y resuelto energéticamente. La
amplia gama de intervenciones que los facilitadores en la respiración holotrópica utilizan
¡rosee por tanto un denominador común; constituye el esfuerzo por intensificar los
síntomas existentes y llevar el material subyacente a la plena expresión.
Una vez el esfuerzo combinado del facilitador y del respirador lleva la sesión hasta un
cierre exitoso, es posible ayudar a la integración de la experiencia por medios más sutiles.
Cuando la experiencia incluye regresiones a edades tempranas o al período perinatal, el
contacto físico sustentador y consolador puede ser muy importante y significativo. Tras un
intenso trabajo físico corporal, un buen masaje puede ser un complemento útil, ya sea su
propósito rebinar la limpieza de tensiones residuales o sólo ser un efecto relajante general.
Esta parte del trabajo puede relegarse a los cuidadores, que pueden hacer un buen trabajo
a pesar del hecho que no hayan tenido una formación específica y, en muchos casos,
no hayan hecho nada de este tipo en el pasado. El respirador y el cuidador alcanzan un
mutuo acuerdo de cuándo ha llegado el momento para que el respirador abandone la sala
—dependiendo de lo larga que haya sido la sesión— y vaya a la sala de los marídalas o al
comedor para comer o cenar.
Como hemos dicho antes, toda intervención de los facilitadores puede remontarse a un
único principio: ayudar a los respiradores a intensificar las sensaciones y sentimientos que
ya tienen y facilitar la expresión de las emociones y energías físicas subyacentes y
bloqueadas. Sin embargo, existe un grupo de situaciones y problemas que suele
presentarse en las sesiones, en las que ciertas estrategias para intensificar los síntomas han
demostrado ser particularmente útiles. Manejar dichas situaciones exigen una formación
especial y tal vez sería demasiado técnico para los lectores sin una previa experiencia
en respiración holotrópica analizarlas en este contexto. Hemos relegado el análisis de estas
estrategias al apéndice 1 de este libro.
10. El dibujo del ni and al a y los grupos de
procesamiento
Cuando el respirador completa sus sesiones y regresa al estado ordinario de consciencia,
sus cuidadores lo acompañan a la sala de los mandalas. Esta sala está equipada con una
gran variedad de elementos para crear arte, como pinturas al pastel, rotuladores y
acuarelas, así como grandes cuadernos de dibujo. En las hojas de papel hay dibujos a lápiz
de círculos del diámetro de un plato. Estos círculos, prácticamente invisibles, están ahí para
ayudar al respirador a centrarse en su experiencia y expresarla de un modo conciso. Sin
embargo, acentuamos que deben ignorar totalmente el círculo y alargar sus dibujos hasta el
borde de la hoja si así lo desean.
Las instrucciones para los respiradores son las de sentarse, meditar sobre su experiencia y
luego encontrar un modo de expresar lo que les ha sucedido durante la sesión. Los
mandalas se utilizan posteriormente en el grupo de procesamiento o elaboración como un
complemento visual {cerebro-derecho) al relato verbal de los participantes a la hora de
describir sus experiencias en las sesiones de respiración holotrópica. No existen guías
específicas para el dibujo de los mandalas. Algunas personas prefieren combinaciones
informes de color que capturen la atmósfera general o el tono emocional de sus sesiones,
otros construyen mandalas geométricos o hacen dibujos y pinturas figurativas.
Estos últimos pueden plasmar visiones específicas que han aflorado durante la sesión o se
agrupan en secuencias y fases completas del viaje interior. Algunos respiradores deciden
documentar una única sesión con varios mandalas representando diferentes segmentos o
aspectos. En unas pocas ocasiones, el respirador no tiene ni idea de lo que va a pintar y
produce un dibujo automático.
Enfrentados a un papel en blanco, a veces por primera vez en años, algunos participantes
pueden entrar en pánico. De niños pueden haber tenido una experiencia traumática con sus
profesores de dibujo, o de arte, o se sienten, por alguna razón, artísticamente poco hábiles.
Enfocamos este problema común durante la preparación para la sesión y tranquilizamos al
grupo acerca de que en el trabajo de mandala no hay correcto ni incorrecto, no se trata de
un concurso de pintura o de una clase de arte. Lo importante es el contenido psicológico, no
la destreza artística con el que se plasma. A menudo la calidad del mandala sorprende no
sólo a los miembros del grupo, sino también a la persona que lo ha creado. Es como si la
fuerza emocional del material inconsciente dirigiera el proceso artístico, utilizara al
respirador como canal y encontrara su propia expresión. A veces, hemos visto ejemplos en
los que la experiencia de la respiración realmente revela y libera un talento artístico
genuino que ha estado latente en el inconsciente de la persona o que fue activamente
reprimido por alguna experiencia traumática de la niñez.
Hace unos veinte años, vimos un ejemplo extremo de este repentino despertar artístico en
Al ice, que participaba en un taller residencial que realizábamos en un centro cerca de
Brisbane, Australia.
Durante la sesión de respiración holotrópica, Alicia revivió una serie de episodios de la
infancia en la que los adultos se reían de sus torpes creaciones artísticas. Aunque se reían,
puesto que encontraban los dibujos muy divertidos, Alice percibía su reacción como
ridículo y se sentía muy avergonzada y herida. En los años posteriores, se volvió muy
tímida e inhibida, y lo pasaba muy mal, y lo pasaba muy mal en las clases de dibujo de la
escuela. Mientras revivía estos recuerdos de la infancia en su sesión de respiración,
experimentó una rica gama de emociones que iban de la vergüenza a sentimientos de
ser herida hasta llegar a ira intensa, y fue capaz de expresarlos totalmente. Tras una larga
lucha, Alice alcanzó una sensación de resolución de sus recuerdos traumáticos y, para su
sorpresa, pintó dos mandalas poderosos y artísticamente bellos. A la mañana siguiente,
cuando entramos en la sala de respiración, la encontramos sentada en medio de ella,
rodeada de gran número de sorprendentes mandalas que cubrían todo el espacio
disponible. Resultó que no había dormido y había continuado pintando con una febril
pasión y a un ritmo frenético hasta el amanecer. En los años siguientes, la pintura se
convirtió en una parte muy importante de su vida.
Un terapeuta entrenado en el análisis freudiano esperaría que fuera posible entender los
mandalas utilizando el mismo enfoque que los psicoanalistas emplean para descifrar el
simbolismo de los sueños o los síntomas neuróticos. Intentará relacionar su contenido con
acontecimientos de la vida del respirador: su infancia, niñez y vida posterior. Este enfoque
refleja la creencia de Freud de que los procesos de la psique muestran un estricto
determinismo lineal y son producto de la historia individual postnatal. Aunque esto es a
veces verdadero, hasta cierto punto, hemos visto a menudo ejemplos en los que el marídala
no puede entenderse totalmente como producto del pasado del individuo.
Ha sucedido con frecuencia que los mandalas no plasman cosas sucedidas en las sesiones,
sino que anticipan temas de sesiones futuras. Esto está de acuerdo con la idea de C. G. Jung
de que los productos de la psique no pueden explicarse necesariamente en su totalidad a
partir de acontecimientos históricamente anteriores. En muchos casos, no sólo tienen un
aspecto retrospectivo, sino también prospectivo o predictivo. El Sí Mismo, tal como Jung
denominaba a un aspecto superior y autónomo de la psique humana conectada con el
inconsciente colectivo, tiene ciertos planes para el individuo implicado y proporciona guía
hacia una meta que permanece oculta hasta ser alcanzada. Jung denominaba a este
movimiento de la psique el —proceso de individuación. En consecuencia, la explicación
para ciertos aspectos de los mandalas está en el futuro. Los mandabas no están
simplemente determinados históricamente, sino que son también el producto de un
proceso que puede considerarse Ideológico o finalista. Este principio se parece a lo que en
la teoría del caos denominan atractor fuerte.
Esta es una de las razones por las que pedimos a los participantes que conserven los
mandalas, incluso si no están satisfechos con ellos o no los entienden. Muy a menudo varias
formas de enfoques introspectivos, como el análisis de los sueños de las noches siguientes,
nuevas sesiones de respiración holotrópica, el juego en la arena junguiano, la meditación o
la práctica gestalt, pueden aportar importantes visiones profundas sobre los mandalas que
no estaban disponibles en el momento en que fueron creados. Al final de nuestros talleres
de un mes en el Instituto Esalen y de nuestra formación en respiración holotrópica, damos
tiempo a nuestros participantes para que expongan sus mandalas y compartan con el grupo
el proceso por el que han pasado durante el tiempo en que hemos permanecido juntos. Es
extraordinario ver cómo una serie de mandalas de sesiones de respiración
consecutivas expuestos con un orden cronológico pueden a menudo proporcionar una
imagen clara e instantánea del proceso de transformación interior por el que pasa la
persona. Si lo comparamos, lleva mucho más tiempo describirlo con palabras.
La mayoría de los cuidadores decide permanecer con la persona con la que ha trabajado,
incluso cuando ésta ha regresado a un estado ordinario de consciencia. Algunos de los
cuidadores no sólo observan a los respiradores pintar los mandalas, sino que deciden
sumarse y crear ellos mismos mandalas, relacionados con las experiencias que ellos
mismos han tenido mientras asistían a sus parejas. Es notable cómo a menudo dichos
mandalas reflejan paralelamente las experiencias de los respiradores u ofrecen intuiciones
profundas sobre el proceso del respirador.
Michelle utilizaba grandes hojas de papel estiradas sobre paneles verticales y alentaba a
sus alumnos a pintar no sólo con pinceles, sino también con las manos y dedos. Les
enseñaba cómo alcanzar las energías más profundas de la creación y a utilizar la pintura
como herramienta para el autodescubrimiento y para explorar las dimensiones espirituales
del proceso creativo. De forma ideal, la pintura debe ser absolutamente espontánea, sin
ninguna idea preconcebida sobre la forma o el contenido. Por esta razón, la Experiencia
Pintada de Michelle constituye un complemento ideal a la respiración holotrópica, que
utiliza los mismos principios de autoexploración: estar presente en el momento con la
«mente del principiante» y permitir que el material inconsciente aflore sin censuras o sin
cambiar nada. En algunos casos, combinamos nuestra formación en respiración holotrópica
con Michelle y hemos experimentado lo compatibles que son ambos enfoques.
En lugar de utensilios para dibujar o pintar, los participantes reciben una rica selección de
revistas ilustradas, catálogos, calendarios, tarjetas de felicitación y postales. Pueden
también traer sus fotografías personales del álbum familiar o fotografías de personas,
animales y paisajes que ellos mismos han escogido. Utilizando tijeras, cortan los trozos de
estas fotos que les parecen adecuados para plasmar su experiencia; los ponen juntos y los
encolan en gruesos trozos de papel. Si participan en grupos que continúan, pueden acabar
finalmente con un conjunto de cartas, que tienen un profundo significado personal para
ellos. Pueden llevar estas cartas a casa de un amigo, a sesiones de terapia individual
o grupos de apoyo, o utilizarlas como decoración en su casa.
Más tarde, a lo largo del día, generalmente tras una pausa para el té o la cena, los
respiradores traían sus mandalas, collages y esculturas a la sesión de procesamiento o
elaboración, donde hablaban sobre sus experiencias. Los facilitadores que dirigían el grupo
alentaban la máxima apertura y honestidad a la hora de compartir las experiencias, una vez
que el grupo acordara que cualquier revelación personal sería estrictamente confidencial y
quedaría en el círculo. La voluntad de los participantes de revelar el contenido de sus
sesiones, incluyendo distintos detalles íntimos, lleva a la vinculación y al desarrollo
de confianza en el grupo. Hace más hondo, intensifica y acelera el proceso terapéutico.
Una alternativa más productiva es hacer preguntas que ayuden a conseguir mayor
información desde la perspectiva del miembro del grupo que, teniendo experiencia, es el
definitivo experto teniendo en cuenta dicha experiencia. Cuando tenemos paciencia y
resistimos la tentación de compartir nuestras impresiones e intuiciones, los participantes,
muy a menudo, descubren que sus propias explicaciones son las que mejor reflejan sus
experiencias. A veces puede ser muy útil compartir nuestras observaciones del pasado
relacionadas con experiencias similares o señalar las conexiones con experiencias de
otros miembros del grupo. Cuando las experiencias contienen material arquetípico, utilizar
el método de C. G. Jung de amplificación —señalar paralelismos entre una experiencia
particular y motivos mitológicos similares de distintas culturas— o consultar un buen
diccionario de símbolos puede resultar muy útil. Sin embargo, los facilitadores subrayarán
que cualquier comentario o amplificación que ofrezcan son sugestiones provisionales. Se
invita a los participantes a que recojan aquello que les parezca útil y a que abandonen el
resto.
En otros momentos, el grupo puede proporcionar una profunda experiencia correctiva a los
respiradores, que en sus sesiones han revivido recuerdos que han producido un gran alivio
a sensaciones de estrangulación, ostracismo, soledad y no pertenencia. Los respiradores a
menudo se encuentran con episodios de rechazo y abuso emocional por parte de sus
padres, compañeros de colegio y la sociedad en su conjunto. La sensación de no
pertenencia también tiende a producirse en personas nacidas en matrimonios interraciales
o que han sido educadas por padres afiliados a distintas iglesias que están rígidamente
comprometidos con sus respectivos credos. Profundas raíces de sentimientos
de aislamiento social y abandono pueden remontarse muy a menudo a la falta de contacto
humano en el primer período postnatal.
Llegados a este punto, nos gustaría volver a expresar unas palabras de advertencia: estas
cintas están destinadas a proporcionar a los recién llegados información básica sobre la
respiración holotrópica antes de que participen en sesiones supervisadas por facilitadores
formados. No representan una preparación adecuada para la autoexperimentación con la
respiración holotrópica, ni por supuesto, para dirigir sesiones con otras personas. El
trabajo con los estados holotrópicos es muy poderosos y puede abrir profundos niveles de
la psique inconsciente. El manejo de las experiencias que se presentan exige un saber
adecuado y habilidades terapéuticas. Un prerrequisito necesario para llevar a cabo este
trabajo con riesgos mínimos y máximos beneficios lo constituye la formación intensiva que
combina el estudio teórico con repetidas sesiones personales bajo una guía experta.
Información acerca de dicha formación puede también hallarse en la página web de la GTT
([Link]).
Nos gustaría acabar este capítulo dirigiendo a los lectores a una serie de libros de Kylea
Taylor que representan un complemento muy útil al presente volumen. El primero, The
Breath'work Experience: Exploratwn and Healing in Non—Ordinary States of
Consciousness (Taylo r, 1994) es un libro muy conciso e informativo sobre la respiración
bol o trópica. El segundo, titulado The Ethics of Carrag: Hon oringi he Web of Life in Our
Professional Healing Relationships y con un prólogo de JacK Kornfield (Taylor 1995) es una
exploración de temas éticos relacionados con el sexo, el poder, el dinero y la espiritualidad
que los terapeutas encuentran en su trabajo con sus dientes. El tercer libro de Kylea,
The Holotropic Breath'work Facilitators Manual (Taylor., 1991) es un tesoro de
información práctica para los facilitadores que han completado su formación GTT y
planean dirigir sus propios talleres. Finalmente, Exploring Holotropic Breath'work:
Selected Articles from a decade of lnner Door (Taylor, Ed. 2004) es una amplia selección de
artículos aparecidos en Thelnner Door, un boletín de la comunidad de respiradores. Cubren
una amplia gama de temas personales y profesionales que emergen de la respiración
holotrópica.
CAPÍTULO 5
Integración de la experiencia de
respiración y el trabajo posterior
Las sesiones de respiración holotrópica pueden abrir la psique a un nivel muy profundo y
transformar radicalmente la relación entre la dinámica del inconsciente y la consciencia. El
resultado final de la sesión no depende de cómo mucho material traumático haya sido
llevado a la consciencia y procesado, sino de lo bien que la experiencia haya sido
completada e integrada. Por lo tanto, los facilitadores necesitan permanecer con los que
respiran tanto tiempo como sea necesario para ayudarlos a alcanzar un resultado exitoso.
En este capítulo, nos centraremos sobre lo que hay que hacer antes, durante y después de
la sesión para que la respiración holotrópica resulte segura, productiva y gratificante.
Debatiremos sobre cómo crear condiciones para una integración óptima y cómo ayudar
a los participantes en su transición desde el taller a la vida cotidiana. En la siguiente
sección, examinaremos brevemente otros distintos enfoques a la autoexploración
compatibles con la respiración holotrópica y que han sido utilizados ocasionalmente por
algunos practicantes como complemento.
1. Crear condiciones para una integración óptima
Los primeros pasos hacia una integración exitosa se realizan durante el período de
preparación antes de que empiece el trabajo experiencial. Es importante informar a los que
van a respirar que una condición necesaria para una sesión exitosa es que mantengan su
atención en el proceso interior, que se rindan plenamente a la experiencia y expresen sin
ningún tipo de juicio las emociones y energías físicas que emerjan en la sesión. También
haremos hincapié en que, tanto como sea posible, los participantes suspendan el análisis
racional y confíen en su inteligencia interior de curación y orientación más que en su
intelecto.
Durante las sesiones, los facilitadores pueden ayudar a los respiradores que se muestren
reacios a continuar y deseen terminar la sesión tranquilizandolos y animándolos a
permanecer en una posición reclinada, manteniendo los ojos cerrados o cubiertos con
viseras, y a que sigan respirando a un ritmo más rápido. Si fuera necesario, los facilitadores
pueden permanecer con los respiradores reacios durante un rato, cogerles la mano u
ofrecerles alguna otra clase de ayuda.
La condición emocional y física de los respiradores, por regla general, está básicamente
determinada por cómo se sienten cuando terminan la sesión. Los facilitadores tienen que
hablar brevemente con todos los respiradores antes de que abandonen la habitación, y
averiguar cómo se sienten. Lo ideal sería que, después de sus sesiones, los respiradores se
sintieran faltos de dolor y de cualquier otra forma de angustia física, y en un estado
emocionalmente confortable. Si ese no fuera el caso, los facilitadores deberán ofrecerles
trabajo físico y permanecer con ellos hasta que la experiencia se complete
satisfactoriamente.
2. Facilitar la transición a la vida cotidiana
La participación en un grupo de respiración holotrópica, aunque sólo se trate de una breve
estancia en un taller de iniciación de fin de semana, tiende a crear un clima
extraordinariamente emocional e intelectual que tiende a apartar a los participantes de la
cultura en general, de una forma no distinta de los ritos de paso de las culturas nativas. Sin
embargo, en los ritos de paso esta separación es temporal y, al final, las experiencias no
ordinarias ele los iniciados validan la cosmovisión espiritualmente bien fundada de su
cultura y crean un vínculo más estrecho entre los iniciados y el resto de la tribu.
Sin embargo, éste no es el caso en talleres de respiración holotrópica llevados a cabo en las
sociedades tecnológicas; de hecho, la situación es exactamente la opuesta. Aquí a los
participantes se les introduce a una comprensión de la psique y del universo radicalmente
diferente de la cosmovisión creada por la ciencia materialista, que domina la civilización
industrial. La nueva perspectiva que emerge del trabajo con los estados holotrópicos de
consciencia es ajena tanto a los occidentales ateos como a los seguidores de muchas
religiones organizadas. En los grupos de respiración holotrópica, esta nueva visión de la
realidad no sólo se transmite intelectualmente, sino que también queda validada por
las profundas experiencias personales de los participantes.
La idea de un Dios que se encuentra al exterior de la creación y que puede ser alcanzado
sólo por mediación de la jerarquía de la iglesia es reemplazada por el concepto de una
inteligencia cósmica que ha creado el universo y que impregna todas sus partes. Es el «Más
Allá Dentro De», lo divino que puede ser encontrado dentro de cada uno de nosotros
puesto que somos, en última instancia, idénticos a él. El mundo de los objetos y seres
separados es una ilusión; en lo subyacente es un campo unificado, una matriz cósmica, que
conecta todo lo que existe. Cada ser humano representa un microcosmos que contiene la
información sobre el macrocosmos y, en cierto sentido, es acorde e idéntico a él (como
fuera, dentro, como arriba, ahajo de los sistemas espirituales esotéricos).
De este modo, la autoexploración utilizando los estados holotrópicos tiende a crear una
clara subcultura que acepta, o incluso toma por ciertas, unas realidades que una persona
media de nuestra cultura encontraría increíbles o incluso locas. Esto es particularmente
cierto si un grupo ha compartido experiencias holotrópicas durante un largo período de
tiempo, por ejemplo, en un taller de un mes de duración, en nuestro entrenamiento para
facilitadores, o en un grupo en curso, que se reúne a intervalos regulares durante cierto
número de meses.
Nuestra experiencia ha sido que algunas personas que vuelven de los talleres de
respiración holotrópica tienen la tendencia a sentirse enormemente entusiastas acerca de
lo que han experimentado y visto, y pueden sentir la necesidad de compartirlo
indiscriminadamente con otra gente. Hablan sobre haber revivido su nacimiento,
experimentado recuerdos de sus vidas anteriores, encontrado seres arquetípicos o haberse
comunicado con sus parientes muertos. Todas estas experiencias representan algo
cotidiano en las sesiones del trabajo de respiración de gente corriente, pero muy fácilmente
podrían parecer imposibles o locas a la gente de la calle.
Por lo tanto, es importante discutir este asunto con los participantes antes de que
abandonen el taller. Les pedimos que se tomen el tiempo suficiente para dejar que la
experiencia se asiente antes de hablar de ella con otros e, incluso entonces, elegir con
cuidado a las personas con las que poder compartir la experiencia y las metáforas que
vayan a utilizar. Recomendamos que después de una sesión poderosa no se lancen
inmediatamente a concurridas situaciones sociales y que se abstengan durante varios días
de compartir la experiencia con otros. Si sus circunstancias lo permiten, resulta útil
tomar largos baños, pasear en la naturaleza, recibir un bu en masaje, meditar, pintar o
escuchar música.
Por regla general la gente no tiene problemas por las experiencias que padece sino por lo
que hace con ellas. Esto es verdad tanto si estas experiencias son inducidas por distintas
técnicas terapéuticas y sustancias psicodélicas como si se dan espontáneamente en medio
de la vida cotidiana. La Red de Emergencia Espiritual (SEN) es una organización que
Christina fundó en 1980 para apoyar a las personas que estaban sufriendo crisis de
apertura espiritual. En su primera etapa, el boletín informativo de la SEN publicó una tira
cómica que representaba una ilustración gráfica de este hecho.
Stan, que dibujó la historieta, sacó la idea para hacerla cuando fue a India y vio a un grupo
de yoguis que meditaban suspendidos de árboles por los pies. La historieta mostraba a un
yogui barbudo con un taparrabos colgando al revés de un árbol. Sentado debajo del árbol
había un hombre con una camisa de fuerza; una nube de diálogo encima de su cabeza
preguntaba al yogui: «¿Por qué a ti te llaman místico y a mí psicótico?» El globo del yogui
decía: «Un místico sabe con quién rio hablar».
3. Dirigir entrevistas de seguimiento
Lo ideal sería que las sesiones de respiración holotrópica se combinaran con entrevistas de
seguimiento personales. Esto es obligatorio cuando este método se utiliza en el tratamiento
de trastornos emocionales y psicosomáticos. Cuando la condición emocional de un cliente
lo permite, las sesiones de respiración holotrópica, así como las entrevistas de seguimiento,
se pueden realizar sobre las bases de un paciente exterior. Si trabajamos con clientes
severamente trastornados, todo el tratamiento —las sesiones de respiración y las
entrevistas de procesamiento— requiere un servicio al paciente de 24 horas en un centro
residencial.
Los intervalos individuales tras la sesión tienen varias funciones. Ofrecen una oportunidad
de alcanzar una comprensión más profunda y más refinada de la experiencia de la sesión
utilizando el material que ha surgido desde la sesión de respiración en sueños o durante la
meditación, dibujando mandalas adicionales, escribiendo informes de la sesión o
escribiendo un diario. Las sesiones de respiración aportan a menudo imágenes específicas
arquetípicas o temas relacionados con el chamanismo, la alquimia tántrica o alguna otra
enseñanza esotérica. Puede ser muy útil dirigir la atención de los respiradores hacia una
bibliografía específica que pueda ayudarles a clarificar dichas experiencias y pueda ser
utilizada para guiarlos en ulteriores exploraciones.
La suposición general que subyace a esta técnica es la hipótesis de Jung de que en la psique
humana existe un empuje fundamental hacia la curación, al cual se refería como proceso de
individuación, Dora Kalff admitió que las imágenes creadas por los niños y los adultos
corresponden a sus procesos psíquicos interiores de individuación. (Kalff 2003).
Mientras que la constelación familiar de Bert Hellinger ha alcanzado una gran popularidad
Ínter nacionalmente, el mismo Hellinger se ha convertido en una figura altamente
controvertida y ha sido objeto de duras críticas, sobre todo en Alemania. Sus críticos
señalan su rígida actitud patriarcal y autocrática, sus juicios erráticos, sus afirmaciones sin
ningún tipo de fundamento, su misticismo oscuro, el ponerse de parte de los autores de un
crimen, la aprobación del incesto, los criminales de guerra y los dictadores, incluido Hitler.
No obstante, esas actitudes y comportamientos son sintomáticos de la personalidad de
Hellinger y no partes integrales de la técnica en sí misma. Muchos de los seguidores
de Hellinger —tales como Albrecht Malar— parecen estar capacitados para practicar el
método de la constelación familiar sin los extremos y las distorsiones que reflejan el sesgo
personal de Hellinger, y encuentran este método muy interesante y gratificante.
Como C.G. Jung y Roberto Assagioli antes que ellos, los autores sugieren que cada uno de
nosotros consta de muchos yoes separados, subpersonalidades o patrones de energía de
nuestra psique. Su técnica nos permite dialogar con nuestros yoes interiores y descubrir
cómo actúan dentro de nosotros, cómo se sienten, cuál es su jerarquía de valores, cómo nos
hacen sentir, qué quieren de nosotros, etc. Llevando la consciencia a diferentes facetas de
nosotros mismos, podemos alcanzar el estado de Yo Consciente —experimentar nuestros
yoes como separados de nosotros y «desapegados de identificarnos con un yo en
particular».
CAPÍTULO 6
Pruebas y tribulaciones de los
facilitadores de respiración holotrópica
A lo largo de los años, hemos llevado a cabo talleres de respiración holotrópica en
diferentes países del mundo y en culturas con diferentes estructuras sociales, sistemas
políticos, costumbres y creencias religiosas. En ocasiones, la gente de estos medios mostró
una reacción adversa a varios aspectos de este nuevo método de autoexploración y terapia
— el uso de música a un volumen alto, la elección poco corriente de las piezas tocadas, el
estado de consciencia no ordinario de los participantes, la intensa expresión vocal de
emociones, las extrañas manifestaciones físicas y un íntimo contacto físico entre
los respiradores, los cuidadores y los facilitadores. En muchas ocasiones, el escenario de las
sesiones y la calidad o fiabilidad del equipo musical estaban lejos de ser ideales. Las
siguientes historias ilustran algunos de los retos con que los facilitadores pueden toparse
mientras practican la respiración holotrópica.
1. Encuentro con la Junta Militar en Buenos Aires
Nuestra aventura argentina empezó en nuestro taller de cinco días en el Instituto Esalen en
relación con uno de los ejemplos más sorprendentes y desconcertantes de curación que
hemos presenciado en los más de treinta años que hemos estado practicando la respiración
holotrópica. Gladys, una joven mujer que participaba en este taller, le dijo al grupo durante
nuestro primer encuentro que había padecido durante alrededor de cuatro años una severa
depresión crónica acompañada de intensa ansiedad. Expresó su esperanza de que la
respiración le proporcionaría alguna percepción sobre este extenuante problema.
En sus dos sesiones del trabajo de respiración, Gladys revivió algunos importantes
recuerdos traumáticos de su niñez e infancia y experimentó una serie de intensas
secuencias relacionadas con su nacimiento biológico. Sintió que el material inconsciente
que había surgido en estas sesiones era el origen de su depresión. La segunda sesión
supuso la activación y liberación de una gran cantidad de energía acumulada. Este, por
regla general, es un paso importante en el trabajo terapéutico con la depresión, que es una
condición caracterizada por graves bloqueos de energía física y emocional. Sin embargo, a
pesar del intenso trabajo corporal en el período final, la sesión no resultó en una
resolución satisfactoria y alivio.
La mañana que siguió a la segunda sesión de Gladys, su depresión apareció, pero era
considerablemente más pronunciada que lo acostumbrado. También tomó una forma
diferente de la que había tenido antes. En lugar de la conocida inhibición, falta de iniciativa
y apatía, Gladys estaba agitada. En principio habíamos planeado que la sesión de la mañana
fuera un foro abierto— un debate de grupo durante el cual los participantes pudieran
formular preguntas sobre sus experiencias y sobre la teoría y práctica de la respiración
holotrópica. Sin embargo, viendo la condición de Gladys, decidimos cambiar nuestro
programa y llevar a cabo trabajo experiencial, con ella sin tardanza.
Le pedimos que se acostara en medio del grupo, que hiciera algunas respiraciones
profundas, rindiéndose al flujo de la música que Christina estaba poniendo, y que aceptase
cualquier experiencia que pudiese surgir bajo estas circunstancias. Durante alrededor de
cincuenta minutos, Gladys experimentó violentos temblores, se ahogaba y tosía, hacía
fuertes ruidos y parecía luchar contra unos enemigos invisibles. Retrospectivamente,
refirió que esa parte de su experiencia implicaba el revivir de su difícil nacimiento, pero
esta vez mucho más intensamente que antes.
Los dos llegamos a Buenos Aires después de un largo vuelo desde Frankfurt. Sabíamos que
Argentina estaba bajo un régimen militar, pero éramos bastante ingenuos respecto a la
naturaleza malintencionada de este régimen, que no se nos reveló plenamente hasta mucho
más tarde. Nuestra llegada coincidió con el inicio de la dictadura del ala derecha de la Junta
Argentina Militar, que se había hecho con el poder durante el golpe de marzo de 1976 en
medio de violentos conflictos entre los partidarios de la extrema izquierda y la extrema
derecha del recientemente fallecido presidente Juan Domingo Perón. La Junta practicaba lo
que se llamaba «guerra sucia»; desapariciones promovidas por el estado, tortura y el
asesinato de miles de disidentes políticos sospechosos e izquierdistas, así como los
miembros de sus familias.
De camino desde el aeropuerto, pasamos por áreas rodeadas por vallas de alambres de
púas y vimos numerosos carros armados y tanques. En algunas zonas, el número de los
soldados parecía sobrepasar al de los civiles. Carlos dispuso nuestro alojamiento en el
Motel Bauen en una de las espaciosas avenidas de Buenos Aires, y alquiló un espacio para
el taller en el mismo hotel. Cuando estábamos entrando en el hotel, advertimos que la
entrada estaba custodiada por dos jóvenes soldados provistos de metralletas. Algo
intimidados por nuestras primeras impresiones de Buenos Aires, preguntamos a Carlos si
estaba seguro de que realmente fuera apropiado llevar a cabo el taller de respiración bajo
semejantes circunstancias. «Ningún problema», nos aseguró señalando un anuncio en el
tablón del vestíbulo con la inscripción: INVESVESTIGACIONES CIENTÍFICAS. «Dije al
director y al personal del hotel» nos comunicó «que llevaríamos a cabo un importante
experimento científico».
El taller tuvo lugar en una gran sala de conferencias utilizada normalmente para
encuentros de distintas firmas comerciales. A petición de Carlos, se sacaron los muebles y
se reemplazaron por colchonetas. Los participantes, evidentemente no bien informados
acerca de la naturaleza del taller, llegaron con trajes formales: los hombres llevando
chaquetas y corbatas, las mujeres faldas, medias y zapatos de tacón alto. Después de
prepararlos para la respiración, muchos se quitaron los zapatos y todos los accesorios
superfluos.
Le llevó a Carlos y a nuestro traductor más de diez minutos garantizar a los soldados que la
situación era inofensiva y que no había razón para una intervención militar. Carlos recordó
a los soldados la gran inscripción que había en el vestíbulo, describiendo lo que estábamos
haciendo como un importante experimento científico llevado a cabo por dos famosos
psicólogos americanos. Después de que los soldados dejaran algo reluctantes la inusual
escena, la sesión siguió durante algún tiempo sin interrupción.
Entonces, alrededor de una hora más tarde, la puerta se abrió de golpe otra vez. Esta vez,
dos hombres jóvenes con uniforme de camarero entraron en la habitación llevando
bandejas con tazas llenas de café y refrigerios de media tarde, tal como solían hacer
durante la pausa de las reuniones de negocios. Se quedaron tan sorprendidos por lo que
vieron que casi tiraron las bandejas. En este momento, la gente yacía sobre sus colchonetas,
algunos llevando slip y boxers, y muchos de ellos en íntimo contacto físico; no era la escena
que los camareros solían ver en las reuniones de negocios.
Dos semanas antes del inicio de la conferencia, descubrimos que habían surgido dos
problemas alarmantes en la preparación de nuestro taller de dos días de preconferencia.
Un voluntario, que había tomado cartas en el asunto para realizar las inscripciones, no
había sido adecuadamente informado y aceptó para el taller a un gran número de
participantes que no tenían experiencia previa en respiración. Además, el miembro del
personal a cargo de las reservas del hotel olvidó de algún modo el hecho de que habíamos
reservado la Grand Ballroom y se la dio a otro grupo para una exhibición de
doberman pinscher. Cuando descubrimos lo que había ocurrido y detuvimos las
inscripciones, el número de participantes aceptados ya ascendía a 360 y nos
enfrentábamos a la aparentemente imposible tarea de acomodarlos en una sala mucho más
pequeña.
La mañana anterior a que empezara el taller, fuimos despertados de un profundo sueño por
altavoces que bramaban a todo volumen The Star-Spangled Baimer. Medio dormida,
Christina fue a la ventana y miró a través de una rendija entre las cortinas; soltó una
risotada y llamó a Stan. Cuando miramos por la ventana de nuestra habitación, vimos una
escena surrealista: alrededor de la piscina desfilaba una larga fila de doberman pinscher
engalanados con cuellos y corbatas de esmoquin. Los cuidadores desfilaban con orgullo al
lado de sus perros sosteniendo rojas correas tirantes; a continuación, venían los ayudantes
llevando recogedores de mango largo y palitas. Eran las «palas para recoger excrementos
de perro» encargadas de mantener todo arreglado y limpio. El siguiente par de días, de
camino hacia y desde el taller, tuvimos que caminar cuidadosamente y mirar por los
lugares que las «palas» habían evitado. La escena de la piscina fue un humorístico y cruel
recordatorio del reto que estábamos enfrentando: los doberman pinscher habían usurpado
el Grand Ballroom que habíamos reservado y teníamos que llevar a cabo la sesión de
respiración con 360 participantes en la relativamente pequeña sala Rainbow.
Cuando se distribuyeron las colchonetas en la habitación, los espacios entre ellas apenas
permitían a los facilitadores caminar a su alrededor y a los participantes ir al lavabo. Dos
desarrollos inesperados salvaron el día y convirtieron una situación casi imposible en un
éxito. Entre los participantes había un grupo de 55 individuos de Japón, quienes preferían
respirar en estrecho contacto físico con sólo algunas jugadas entre ellos. Además, los
brazos y piernas de todos los respiradores activos se movían en perfecta coordinación no
coreografiada, danzando por el aire sin tocarse. Parecía como si el grupo entero fuera un
solo organismo; esta perfecta integración de los movimientos recordaba lo que habíamos
visto en gigantescas bandadas de pájaros o bancos de peces. Gracias a estos dos desarrollos
afortunados, la primera experiencia larga de respiración holotrópica, que parecía ir camino
del desastre y fiasco potencial, terminó en un éxito sorprendente.
3. Desafíos a los límites culturales para los
facilitadores de respiración holotrópica
Al aceptar invitaciones de particulares y grupos para dirigir talleres de respiración en
diferentes países del mundo, nos topamos ocasionalmente con problemas específicos
relacionados con la historia, cultura y costumbres de las regiones que visitamos. Ninguno
de ellos fue tan serio como para hacer imposible llevar a cabo los talleres, pero en algunas
ocasiones llegaron a sorprendernos mucho y requirieron de un esfuerzo especial o de algún
tipo de ajuste.
En 1984 visitamos India en calidad de huéspedes del Indian American Friendship Council
para dar una conferencia y dirigir talleres en Mumbai (Bombay), Dilli (Nueva Dheli),
Kolkata (Calcuta) y Chenai (Madrás). Un número importante de participantes eran
profesionales, psiquiatras y psicólogos indios. Para nuestra sorpresa, al principio parecían
mostrar una actitud crítica incluso más fuerte y una resistencia incluso mayor hacia la
psicología transpersonal y el nuevo paradigma que un promedio de académicos
occidentales.
El único problema con el que nos topamos en el trabajo experiencial con este pueblo surgió
antes de que terminara el trabajo de respiración. Tan occidentalizados como parecían
estar, resultó difícil para los participantes indios aceptar la idea de que personas de género
diferente pudieran estar en pareja para las sesiones de respiración —el hombre cuidando a
la mujer y viceversa. En las reuniones espirituales en los ashrams indios, los hombres y las
mujeres acostumbran a sentarse por separado en distintas partes de la sala de meditación.
Sin embargo, después de alguna resistencia inicial, muchos de ellos fueron capaces de
amoldarse a esta desacostumbrada situación. Ninguno de nosotros recordaba haberse
encontrado jamás con esta dificultad con individuos de origen indio que habían
participado ocasionalmente en nuestros talleres en los Estados Unidos u otras partes del
mundo.
Nuestro taller en Bombay ofreció a Claris tina un reto poco acostumbrado que tuvo
consecuencias a largo término para su vida cotidiana. Un modo muy efectivo para ayudar a
los respiradores a relajar el cuerpo en general es pedirles que intensifiquen esta tensión y
flexionen los brazos; entonces el facilitador se queda de pie con un pie a cada lado de ellos,
agarra sus muñecas y levanta sus cuerpos en el aire. Se mantiene esta posición durante
todo el tiempo en que el respirador es capaz de sostenerla (véase pág. 225 ss.). Esta
maniobra termina por regla general en una importante liberación ele la energía física
bloqueada y las emociones reprimidas. Cuando Christina se encontró con una situación
que requería este tipo de intervención con uno de los participantes varones, tuvo una clara
impresión de que podría ser culturalmente inapropiado en India que una mujer se sentara
a horcajadas sobre un hombre. Tras alguna deliberación, decidió levantar al respirador de
un modo poco práctico y mecánicamente adverso: permaneciendo con ambos pies en el
mismo lado. El resultado fue que dañó su espalda; este incidente contribuyó sin duda a sus
problemas de espalda en los años que siguieron.
Nuestro primer taller de respiración en India nos trajo una sorpresa de una clase diferente.
Una de las piezas favoritas de Christina para el período final de la sesión de respiración
holotrópica era el himno devocional indio Raghupati Raghava Raja Ram. Los participantes
en nuestros talleres generalmente encontraban esta pieza de música muy meditativa,
tranquilizadora y relajante. Desde que estábamos en India, Christina pensaba que sería
muy apropiado ponerla en la última parte de la sesión. Nada más los participantes oyeron
la melodía, los respiradores que antes estaban calmados y en paz empezaron a animarse y
agitarse, y toda la habitación se llenó de fuertes lloros y sonidos de gemidos.
Esta intensa reacción no se limitaba a los respiradores; muchos de los cuidadores parecían
estar profundamente conmovidos y se pusieron a llorar, algunos de ellos quedamente,
otros aparatosamente. Este dulce e inocente canto tuvo en el grupo un efecto más poderoso
que el que previamente reproducía una intensa música evo cativa. Más de media hora más
tarde, la habitación se calmó y los participantes parecieron haber alcanzado la finalización
de sus arrebatos emocionales. Nosotros no entendimos lo que había causado tan paradójica
reacción que involucraba a todo el grupo hasta más tarde, cuando averiguamos de los
participantes que Raghupati Raghava Raja Ram era el canto favorito de Mahatma Gandhi;
se lo oyó en India durante tres días sin parar después de su asesinato y durante el tiempo
de su funeral. Resultaba obvio que muchos indios no habían terminado su proceso de duelo
y todavía acarreaban poderosas emociones sin resolver sobre la muerte de su legendario
jefe espiritual.
Durante nuestro primer taller de respiración holotrópica en Japón, nos encontramos con
una situación inesperada de diferente tipo. Antes de nuestro primer taller, que tuvo lugar
en Tokyo, esperábamos que los participantes japoneses pudieran tener dificultades en
soltar y rendirse a las experiencias que podían aflorar. Durante nuestras visitas anteriores,
cuando habíamos venido como turistas, los japoneses nos parecieron en general,
emocionalmente más inhibidos y reprimidos que los occidentales. Sin embargo, nuestra
previsión resultó ser incorrecta. Las sesiones de respiración en Japón fueron muy
poderosas y los participantes no parecían tener más problemas en soltar de lo que
habíamos visto en los países occidentales.
Sin embargo, había una situación que incluso la magia del título «sensei» no podía vencer,
algo que no habíamos visto con anterioridad en nuestros grupos: el proceso de elegir un
compañero. En nuestro primer taller japonés, explicamos a los participantes que tendrían
que trabajar en parejas y les pedimos que miraran alrededor y eligieran a un compañero
para trabajar con él. Para nuestra sorpresa, de repente parecieron desconcertados y
completamente perdidos. Miraron alrededor y se miraron el uno al otro, aparentemente
confusos. Estaba claro que el proceso de elegir a un compañero constituía un
impasse inesperado.
Tuvimos una desagradable sorpresa cuando los organizadores del taller nos mostraron el
equipo musical que habían conseguido para las sesiones de respiración. Era un cassette de
alrededor de 30 cms de largo con altavoces incorporados. El taller estaba a punto de
empezar y no había absolutamente ninguna esperanza de encontrar una alternativa mejor.
Hicimos la cosa mejor que podíamos hacer en estas circunstancias: colocamos la cassette
en medio de la habitación y pedimos a los veinte y tantos participantes que formaran un
círculo y se acostaran en el suelo con las cabezas hacia el centro de la habitación. Puesto
que la respiración, en y por sí misma, puede inducir estados holotrópicos de consciencia, la
mayoría de las personas del grupo tuvo experiencias importantes.
Afortunadamente, ninguno de los participantes había experimentado con antelación la
respiración holotrópica; no sabiendo lo mejor que hubiese podido ser bajo unas
circunstancias correctas, se quedaron bastante impresionados y satisfechos.
Incluso si tenemos un equipo musical, que satisface nuestros requisitos, existen otros
problemas potenciales que no están bajo nuestro control, tales como un inesperado mal
funcionamiento del equipo musical o que se vaya la luz. Por lo tanto, sería ideal tener
siempre un equipo de música de respaldo y un generador preparado para proporcionar
una fuente de electricidad alternativa. Sin embargo, estas condiciones raramente se
cumplen. En el lugar donde vivimos, en el Instituto Esalen, tenemos el lujo de un equipo de
música alternativo y un generador eléctrico fidedigno preparado para ponerse en
marcha siempre que se vaya la electricidad. Lo último era una necesidad en Big Sur, donde
las ásperas condiciones naturales —fuegos, temporales de lluvias, temporales de viento y
desprendimientos de tierra ocasionaban frecuentes apagones. Por desgracia, la situación
era a menudo diferente cuando dirigíamos talleres en otras partes del mundo. Este fue el
caso en un taller de respiración holotrópica con más de 130 participantes que Stan dirigió
conjuntamente con Tav Sparks en la ciudad de New York.
Alrededor de media hora después de que hubiera empezado la sesión, cuando muchos
participantes estaban ya en el proceso, el equipo musical empezó a recalentarse y la calidad
de la música se fue volviendo cada vez peor. Esta era una situación muy precaria, puesto
que no había equipo alternativo y la música se estaba volviendo tan mala que amenazaba la
continuidad del taller. Un gran ventilador aminoraba la velocidad del recalentamiento, pero
la distorsión del sonido alcanzó un nivel donde lo que estaba saliendo de los altavoces tenía
un pequeño parecido con la grabación original.
Además, el único cuarto de baño del complejo estaba en el edificio residencial y llegar a él
desde el espacio de la respiración significaba bajar la escalera y caminar a través del patio
hasta el edificio principal. Se trataba de una proeza demasiado desafiante y peligrosa para
individuos en estados de consciencia no ordinaria. Puesto que la respiración holotrópica no
era el primer taller experiencial que se había llevado a cabo en la granja, teníamos
curiosidad por saber cómo se había manejado este problema con anterioridad. Nos
enteramos de que el grupo utilizaba un gran contenedor (al que se referían como «orinal»)
ubicado en un rincón del área experiencial; la privacidad de las personas que se aliviaban
estaba proporcionada por una sábana vertical suspendida de una cuerda.
Las personas del grupo nos aseguraron que habían hecho juntos un trabajo interior tan
intenso y estaban tan estrechamente unidos que esta situación no presentaba ningún tipo
de problemas. Puesto que no existía ninguna alternativa disponible, tuvimos que aceptar
estas condiciones y seguir adelante con el taller. La granja estaba ubicada en una aislada
área rural y no había mucho que hacer allí. Nuestra hija de trece años, Sara, que había
venido con nosotros, se ofreció para asistir a las sesiones; aunque había visto nuestro
trabajo en Esalen, nunca había participado en ninguno de nuestros talleres antes. Terminó
ayudando a los respiradores a ir al «orinal» y volver a las colchonetas,
Esas sesiones de respiración de los participantes fueron largas y muy intensas, como a
menudo era el caso en los talleres alemanes en aquella época. Aunque la mayoría de estas
personas hubiesen nacido después de la Segunda Guerra Mundial, parecían sobrellevar la
carga de esa época ominosa de su historia nacional. Trabajamos duro y tuvimos la
sensación de merecer cada pfenning que ganamos. A pesar de las menos que favorables
circunstancias, las sesiones fueron en general muy productivas y satisfactoriamente
integradas. Sin embargo, la ceremonia de clausura fue un completo fracaso.
En aquella época, solíamos llevar a cabo un pequeño ritual al final de nuestros talleres de
respiración; ello suponía una ceremonia de purificación por el fuego que habíamos
aprendido en Esalen de chamanes que nos visitaban. Hicimos un fuego y los participantes
se acercaron a él formando pareja con los compañeros con los que habían trabajado en la
respiración. Entonces movieron el aire caliente con las palmas de las manos desde el fuego
hacia sus caras y cuerpos, imaginando que el elemento fuego quemaba cualquier resto de
energías negativas de la sesión. Cada uno de ellos también quemó un puñado de kleenexes
utilizados en el transcurso de la sesión.
Por otra parte, el aire estaba lleno de dolorosos y agudos gruñidos de lechones que
llegaban de la granja vecina. Recordamos haber visto de camino a la granja una gran
inscripción que rezaba «Ferkel-Versteigerung» («Subasta de lechones»), La subasta se
estaba llevando a cabo al mismo tiempo que nuestra ceremonia de clausura y los
desventurados animales chillaban fuerte, probablemente en previsión de su próximo
destino. Parecía que la ceremonia nunca se terminaría, pero finalmente concluyó. Dejamos
la granja con la firme determinación de que en el futuro
inspeccionaríamos cuidadosamente por adelantado las condiciones en que nuestros
talleres fueran a tener lugar.
6. Suprema ordalía: respiración holotrópica en un
centro de Australia
Uno de los más grandes retos con los que nos topamos en todos los años de realizar
respiración holotrópica fue nuestro taller en un centro ubicado en el interior de Australia a
cerca de cuatro horas de coche al norte de Sídney. Las primeras sorpresas llegaron tan
pronto como entramos; las habitaciones estaban sucias, llenas de trastos viejos y con un
escaso mantenimiento. El lugar había sido anteriormente un viejo campo de Boy Scout con
literas de tres pisos. Nuestra anfitriona nos llevó a nuestra habitación, que era oscura y
lúgubre; en el suelo había dos colchones desnudos con paja sobresaliendo de
varios agujeros. «Tendréis que haceros vuestra propia cama», dijo, y añadió: «Espero que
llevéis vuestras propias toallas; este lugar no tiene ninguna. ¡Oh! Y espero que llevéis
vuestra propia ropa de cama». Se trataba de una extraña expectativa, teniendo en cuenta
que llegábamos desde California.
Nuestra siguiente parada fue la cocina y la despensa. Nuestra anfitriona señaló una gran
bolsa de patatas, tarros de cristal con arroz, varias barras de pan en los estantes y un par de
canastas llenas de distintas clases de verduras. «El grupo se cuidará de la comida», nos dijo
nuestra anfitriona, «estoy pensando en hacer el taller y no tendré tiempo de cocinar».
Incluso los participantes acostumbrados a las difíciles condiciones del interior de Australia
se quedaron sorprendidos y encontraron esta situación extraña e inaceptable. Tras un día
de caos culinario, Christina se enfadó tanto con esta situación que finalmente terminó en el
papel de chef, preparando para el grupo una gran olla de sustanciosa sopa de verduras y
bocadillos.
Pero las más que espartanas condiciones del centro no fueron el reto más difícil con el que
nos enfrentamos durante el taller; fue el comportamiento de nuestra anfitriona.
Descubrimos que su especialidad y pasión era «la limpieza de auras», que ella practicaba y
enseñaba en el centro. Y estaba decidida a demostrar sus habilidades con los participantes
del grupo. Tan pronto como dio inicio la sesión de respiración, empezó a andar de puntillas
alrededor de la respiradora para la cual se había sentado, haciendo pases mágicos en el aire
para despejar lo que sentía eran impurezas en el «campo áurico» de su compañera.
A pesar de las explícitas instrucciones que habíamos impartido a los que se sentaban —no
intervenir en el proceso y permitir que los respiradores utilizaran su propia inteligencia
interior de curación de hecho ella procedió a tocar y golpear varias partes del cuerpo de su
compañera. Cuando terminó la intervención a su completa satisfacción, dejó a su
compañera y empezó a caminar alrededor de la habitación observando atentamente a los
otros respiradores y, en ocasiones, interviniendo para limpiar sus «campos áuricos».
Después de cada intervención, iba al fregadero, llenaba un vaso de agua y se ponía a hacer
gárgaras llamativamente, escupiendo en el fregadero, ondeando y agitando los brazos,
y sacudiendo todo su cuerpo.
Durante este procedimiento, que evidentemente quería ser una purificación ritual cuyo
objetivo era descargar toda la energía negativa cosechada de los afligidos «campos áuricos»
de los participantes, miraba en nuestra dirección para descubrir si habíamos visto y
apreciado sus habilidades curativas. No es necesario decir, considerando la inversión
emocional que ponía en sus actividades, que no fue fácil disuadirla de seguir con lo que
estaba haciendo. Cuando terminó el fin de semana, nuestra despedida fue bastante fría y
reservada, y nos sentirnos muy aliviados cuando dejamos el centro detrás de nosotros y
empezamos a conducir de vuelta a Sídney.
7. Llevando a cabo la respiración holotrópica en
escenarios de confrontación
En 1985, el político del Partido Socialista francos Alain Vivien escribió, a petición del
primer ministro francés Pierre Mauroy, un reportaje sobre el peligro de las sectas, que fue
publicado bajo el título «Sectas en Francia: expresiones de libertad moral o factores de
manipulación». Este reportaje no atrajo mucho la atención y tuvo una pequeña relevancia
hasta la década de 1990, cuando una serie de grupos suicidas y/o asesinatos en masa
cometidos por los miembros de grupos como el Culto Solar en Suiza, la Secta Aoum en
Tokio y el grupo religioso Heaven's Cate UFO en Santa Cruz, California, prendió el fuego
de una histeria nacional. En 1995, una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional de
Francia sobre sectas presentó un informe que incluía una lista de pretendidos cultos
compilada por la división de información general de la Policía Nacional francesa en
asociación con grupos de vigilancia de grupos de culto.
El informe incluía una larga lista ele las que los autores consideraban como sectas; por
razones que permanecieron oscuras para nosotros hasta este día, ambos movimientos que
habíamos iniciado Respiración Holotrópica y Red de Emergencia Espiritual (SEN)
aparecían en la lista. Esta lista negra apareció cuando menos nos lo esperábamos y sin
ningún preaviso; nadie había contactado con nosotros ni se había realizado ninguna
entrevista con ningún miembro de estos dos grupos, ni se dio ninguna explicación para esta
lista negra. Esta caza de brujas, que recordaba las prácticas de los nazis o comunistas, llegó
como una repentina y apabullante sorpresa, si tenemos en cuenta que Francia es un país
con una larga tradición democrática. En la histeria nacional que siguió al informe de 1995
sobre las sectas, los profesionales entrenados por nosotros, que estaban dirigiendo el
trabajo de respiración holotrópica, empezaron a preocuparse por su reputación
profesional, y el presidente francés de la red de emergencia espiritual decidió dimitir.
Fue en esta atmósfera que llegamos a Francia por invitación de nuestros amigos franceses
para dirigir un largo taller de respiración holotrópica al que nos habíamos comprometido
mucho antes de que la lista de las sectas fuera publicada. El taller tuvo lugar en una gran
estructura parecida a un hangar, con un tejado hecho de láminas de metal ondulado que no
tenía aislamiento térmico. El cielo no tenía una sola nube y el día se estaba volviendo muy
caluroso. A medida que la mañana iba avanzando, la temperatura en la habitación iba
aumentando rápidamente, obligándonos a abrir todas las puertas. Esto sometió a los
vecinos al alto volumen de una música algo inusual e hizo que se preguntaran qué
estábamos haciendo. No pasó mucho tiempo hasta que llamaran a la policía.
Finalmente, nos vimos obligados a abrir la ventana para dejar entrar un poco de aire más
fresco, poniendo la música a muy bajo volumen. Unos cuantos facilitadores se fueron
alternando en el exterior, valorando si la música alcanzaba un nivel que pudiera molestar a
los vecinos. También representaban una salvaguardia contra una inesperada vuelta de la
policía. El problema no era sólo el volumen de la música, sino también las inusuales
actividades asociadas con las sesiones de respiración holotrópica que la policía pudiera ver
a través de las puertas abiertas o ventanas. Era algo a lo que no queríamos arriesgarnos,
teniendo en cuenta la histeria contra las sectas.
A lo largo de los años, hubo muchas situaciones menos dramáticas en las que tuvimos que
cerrar las ventanas, tales como la experiencia anteriormente mencionada en Suiza, donde
los granjeros de los alrededores pensaban que estábamos haciendo «el trabajo del diablo»
cuando oían algunas de las músicas rituales y espirituales de otros países, tales como Tíbet,
África o Rali. Con más frecuencia, era simplemente el volumen de la música que poníamos
lo que nos obligaba a cerrar las ventanas o bajar d volumen.
CAPÍTULO 7
Potencial terapéutico de la respiración
holotrópica
Los efectos beneficiosos de la respiración holotrópica dirigida por facilitadores
experimentados cubren un amplio espectro. Los resultados positivos más obvios que
hemos observado a lo largo de los años están relacionados con distintos trastornos
emocionales y con condiciones que tradicionalmente se han considerado como
psicosomáticas, tales como el asma psicogénica, las migrañas y dolores en diferentes partes
del cuerpo que no tienen una base orgánica. Sin embargo, en ocasiones, mejoras mayores
se han dado en individuos que sufren de condiciones que se consideran por lo general
como meros problemas médicos, tales como la enfermedad de Raynaud y varias infecciones
crónicas. Los efectos positivos de repetidas sesiones de respiración holotrópica
generalmente van más allá de la mejora de la condición física y emocional; pueden suponer
distintos cambios en la personalidad del respirador, su visión del mundo, su estrategia vital
y su jerarquía de valores. También tenemos pruebas anecdóticas de que este enfoque
puede ser utilizado muy eficazmente en la curación de heridas culturales en las sociedades
nativas, tales como los indios americanos y los aborígenes australianos.
1. Curación de trastornos emocionales y
psicosomáticos
Hemos desarrollado y practicado la respiración holotrópica fuera de los escenarios
profesionales: en nuestros seminarios de un mes de duración y en talleres más cortos en el
Instituto Esalen, en varios talleres de respiración en muchas otras partes del mundo y en
nuestro programa de entrenamiento para facilitadores. El foco en todas estas situaciones
ha estado centrado en la autoexploración y el crecimiento personal más que en la terapia.
No hemos tenido la oportunidad de evaluar la eficacia terapéutica de este método en la
población clínica del mismo modo en que fue posible en el programa de
investigación psiquedélica de Stan en el Centro de Investigación Psiquiátrica de Baltimore,
MD. Este proyecto estuvo bien financiado y suponía estudios clínicos controlados con
pruebas psicológicas anteriores y posteriores y sistemáticas, llevadas a cabo
profesionalmente con un seguimiento a seis, doce y 18 meses. Este formato sería un
modelo ideal para futuros estudios de respiración holotrópica.
Aunque el foco de nuestro trabajo no haya sido clínico, muchos participantes en nuestros
talleres y entrenamiento padecían de una variedad de trastornos emocionales y
psicosomáticos. Los resultados de la respiración holotrópica en estas personas han sido a
menudo tan admirables y significativamente conectados con experiencias específicas en las
sesiones que existe una pequeña duda de que la respiración holotrópica sea una forma
viable de terapia. A través de los años, investigadores individuales han llevado a cabo
estudios de los efectos de la respiración holotrópica y presentados resultados alentadores
en sus documentos y disertaciones. Los documentos de los investigadores rusos, que
han estudiado varios aspectos de la respiración holotrópica y sus efectos terapéuticos, han
sido presentados en muchos encuentros profesionales y reunidos en dos monografías
especiales (Bubeev y Kozlov 2001 a y 2001b). Obviamente, se necesita una investigación
mucho más controlada para legitimizar la respiración holotrópica como una herramienta
clínica.
Alo largo de los años, hemos visto en numerosas ocasiones que los participantes en los
talleres y en el entrenamiento eran capaces de salir de la depresión que había durado
muchos meses o años, superar varias fobias y estados de ansiedad, liberarse de irracionales
y devorado res sentimientos de culpa y aumentar radicalmente su autoconfianza y
autoestima. En muchos casos, también hemos sido testigos de la desaparición de graves
dolores psicosomáticos, incluyendo las migrañas, y la radical y perdurable mejora o incluso
desaparición del asma psicogénica. En muchas ocasiones, los participantes en el
entrenamiento o en los talleres compararon favorablemente su progreso, alcanzado en
varias sesiones holotrópicas, con años de terapia verbal.
Por ejemplo, problemas con la autoridad paterna pueden conducir a dificultades similares
en las relaciones con profesores, empleados, policías, oficiales del ejército y autoridades
políticas o científicas. De modo parecido, nuestro comportamiento en las relaciones
sexuales refleja cómo nuestros padres se relacionaban el uno con el otro como modelos de
los roles masculino y femenino y cómo se relacionaban emocionalmente con nosotros y
nuestros hermanos. Padres insultantes, rechazadores o demasiado protectores o padres
que violan los límites sexuales de sus hijos tienen un efecto devastador sobre la vida adulta
de sus vástagos. Juegan un importante papel en el desarrollo de patrones
repetitivos disfuncionales que sus hijos e hijas mantienen en sus relaciones sexuales. De un
modo similar, los problemas de rivalidad entre hermanos, los celos y la competencia por la
atención tienden a reaparecer más tarde en la vida en las relaciones con compañeros de
colegio, colegas y miembros de otros grupos paritarios.
En lugar de centrarnos en una meta fija predeterminada, intentamos intuir de qué manera
las cosas se están moviendo y cuál es la mejor forma de colocarnos dentro de este
movimiento. Esta es la estrategia que se usa en las artes marciales y en el surf. Implica
centrarse en el proceso, más que en su meta o el resultado. Cuando somos capaces de
acercarnos a la vida de esta manera, en última instancia alcanzamos más con menos
esfuerzo. A demás, nuestras actividades no son egocéntricas, exclusivas y competitivas,
como lo son durante la persecución de metas personales, sino inclusivas y sinergéticas.
El resultado no sólo nos brinda satisfacción a nosotros como individuos, sino que también
sirve a la comunidad en general.
Hemos observado repetidamente que las personas que actúan en este marco taoísta
tienden a experimentar coincidencias y sincronicidades extraordinariamente beneficiosas,
que apoyan en sus proyectos y las ayudan en su trabajo. « Accidentalmente» encuentran la
información que necesitan, la gente apropiada aparece en el momento apropiado y los
fondos necesarios de repente se vuelven disponibles. La inesperada incidencia fortuita de
dichas situaciones es a menudo tan omnipresente y convincente que aprendimos a confiar
en ella y a usarla como una brújula para nuestras actividades: como un importante criterio
de que «estamos en la pista buena».
Sin embargo, el hecho de nuestra encarnación como seres separados hace que el logro de
esta tarea sea extremadamente difícil y lleno de retos. Requiere la eliminación de nuestro
yo separado, la muerte del ego. Debido a que el miedo a la aniquilación nos lleva a
agarrarnos al ego, tenemos que conformarnos con sustitutos o sucedáneos —«Proyecto
Atman»— que son específicos para cada época en particular. Para el feto y el recién nacido,
esto significa la satisfacción experimentada en la buena matriz o sobre el buen pecho. Para
el niño, es la satisfacción de las necesidades biológicas y anaclíticas específicas de la edad.
Para el adulto, el ámbito de proyectos sucedáneos posibles es enorme; además de comida y
sexo, incluye dinero, fama, poder, apariencia, conocimiento, habilidades específicas
y muchos otros,
Los individuos que han elegido la autoexploración responsable y sistemática con los
estados holotrópicos a modo de camino espiritual, experimentan en el proceso profundos
cambios de personalidad. Cuando el contenido del nivel perinatal del inconsciente emerge
a la consciencia y se ve integrado, tiene como resultado una considerable disminución de
las tendencias agresivas y conduce a una mayor paz interior, autoaceptación y tolerancia
para con los demás. La experiencia de la muerte y renacimiento psicoespiritual y la
conexión consciente con los recuerdos positivos postnatales o prenatales tiende a
reducirlos impulsos irracionales y las ambiciones. Produce un cambio de foco y énfasis
desde las cavilaciones sobre el pasado y las fantasías sobre el futuro a una experiencia más
plena del presente. Esto conduce a un nuevo entusiasmo, ímpetu vital y gozo de vivir —una
capacidad mayor de gozar de la vida y extraer satisfacción de las circunstancias simples de
la vida, tales como las actividades cotidianas, el trabajo creativo, la comida, hacer el amor,
la naturaleza y la música.
Otro importante resultado de este proceso es la emergencia de una espiritualidad de
naturaleza mística y universal que —a diferencia de la fe en los dogmas de las religiones
establecidas— es auténtica y convincente, puesto que está basada en una profunda
experiencia personal. Es universal, total y no-confesional. El proceso de apertura y
transformación espiritual, por regla general, se hace más profundo a consecuencia de las
experiencias transpersonales, tales como la identificación con otras personas, grupos
humanos en su totalidad, animales, plantas e incluso materias inorgánicas y procesos de
la naturaleza. Otros tipos de experiencias transpersonales proporcionan acceso consciente
a eventos que ocurren en otros países, culturas y períodos históricos, e incluso a los reinos
mitológicos y seres arquetípicos del inconsciente colectivo. Las experiencias de unidad
cósmica y de la propia divinidad conducen a una cada vez mayor identificación con toda la
creación y nos brindan un sentido de asombro, amor, compasión y paz interior.
Los Murphy invitaron a Stan a unirse al grupo y a dar una charla sobre la moderna
investigación de la consciencia y los retos conceptuales que presenta para la actual visión
del mundo científica, Durante su charla, Stan mencionó el trabajo que estábamos llevando a
cabo con la respiración holotrópica. Ello generó un gran interés entre los participantes y
todos ellos quisieron tener una experiencia personal de este método. El grupo decidió
adelantarse al programa de la reunión de la tarde del día siguiente y, en su lugar,
decidieron que dos de nosotros dirigiéramos una sesión de respiración. La respiración
holo-trópica era muy popular en Esalen y era fácil encontrar suficientes voluntarios que
hicieran la función de cuidadores para este grupo especial. El introducir un poderoso
elemento experiencial en la reunión cambiaba completamente la naturaleza de este
encuentro, que hasta ese momento había sido estrictamente intelectual. Hacia el final de la
tarde, los rusos estaban en un estrecho contacto emocional, e incluso físico con sus
cuidadores americanos, y todos percibimos una atmósfera de auténtica amistad.
El proceso del grupo fue muy poderoso y emotivo. Las experiencias supusieron regresión a
la primera niñez e infancia, experiencias de nacimiento e incluso elementos
transpersonales y espirituales. Uno de los rusos tuvo una profunda experiencia de unión
con Dios y, para sorpresa de todos los presentes, estuvo dispuesto a hablar sobre ello.
«Naturalmente, sigo siendo un comunista», afirmó con firmeza en su exposición, «pero
ahora entiendo lo que la gente quiere expresar cuando dice Dios». El doctor Aaron Belkin,
jefe del grupo, estaba tan conmovido por la experiencia, que más tarde dispuso una
invitación oficial por parte del Ministerio Soviético de Salud que nos proponía ir a Moscú
para dar charlas y dirigir talleres de respiración holotrópica.
Phil describió entonces la gran popularidad y éxito que los grupos de respiración
holotrópica alcanzaron entre la gente nativa, aunque fueran dirigidos por líderes que
carecían de un entrenamiento adecuado, sólo sobre las bases de la experiencia de un taller
que Phil y su amigo compartieron con ellos. Respetuoso de la opinión de los ancianos, Phil
decidió consultar con ellos respecto a su opinión acerca de este nuevo enfoque a la
curación. Cuando los ancianos estuvieron al tanto de la respiración holotrópica, dieron a
Phil su permiso y apoyo para que prosiguiera con sus esfuerzos. De acuerdo con él, llegaron
a la conclusión de que la filosofía y la práctica de este enfoque eran compatibles con
su cosmología tribal y su tradición cultural. Al tiempo que estamos muy complacidos con
las nuevas perspectivas que la iniciativa de Phil ha abierto, esperamos que en el futuro este
trabajo seguirá bajo la guía de facilitadores correctamente entrenados.
Recibimos más retro alimentación sobre estos grupos cuando conectamos con Duncan
Campbell, un consumado entrevistador, en cuyo programa de radio Diálogos Vivos en
Boulder, Colorado, aparecen pioneros del nuevo paradigma de pensamiento en una amplia
variedad de campos. Gracias a él hemos conseguido conocer a su mujer, Edna Brillon Da
Laa Skil Gaa (Flor de Lluvia), que está profundamente conectada con su herencia de nativa
americana y ha tomado parte en los grupos de Phil Lañe. Ella nos confirmó el profundo
impacto que estas sesiones tenían sobre cualquiera que estuviera
implicado. Posteriormente, ella y Duncan participaron en nuestro taller de fin de semana
en Boulder. Edna nos dio permiso para incluir en nuestro libro el siguiente relato de sus
extraordinarias sesiones de respiración holotrópica.
Cuando nos fuimos de nuestro territorio tribal yo tenía seis años y medio y me dije a mí
misma que volvería cuando fuera lo suficientemente mayor para ayudar a mi gente. Era
plenamente consciente de su sufrimiento, incluso aunque fuera a menudo denegado; lo
podía sentir visceralmente. Mi madre es halda y galesa, y mi padre es cree y francés; sus
traumas se deslizan en profundidad como los de todos los nativos, particularmente de
aquella época. Empecé a encontrar métodos para ayudar nuestro proceso de sanación: una
combinación de psicoterapia, espiritualidad no confesional, trabajo de grupo, psicodrama,
chamanismo y trabajo de constelación.
Uno de los métodos más poderosos fue el trabajo de respiración. Con él tuve algunas de mis
más profundas percepciones y adelantos, aunque siempre oponía resistencia a ello por
alguna razón desconocida. La primera vez que lo llevé a cabo fue con un gran grupo en un
hotel de Vancouver con Phil Lane. Estaban presentes alrededor de 150 personas; todos se
emparejaron e hicieron algunas percusiones, mientras uno de cada pareja hacía, uno a uno,
su respiración.
Mi abuela haida, Edna, cuyo nombre me pusieron después, había sido educada en un
internado desde los 5 años hasta los 18. En la época de esta experiencia, había permanecido
internada durante diez años con alzheimer. En cuanto empezamos a respirar al son de los
tambores, los nativos alcanzaron estados alterados muy rápidamente, tal como
acostumbran a hacerlo. A mí me gusta mantener el control de mis estados alterados, así
que tuve que respirar un montón en comparación con los otros. Empecé a llorar y
comprendí visceralmente el propósito de los wailers (lloradores) que eran parte de
nuestra cultura en nuestro penoso proceso. Era la creencia de que llorar demasiado fuerte
al lado de una persona amada mantenía a los espíritus en el plano terrenal en lugar de
permitirles ir camino de la luz.
Entonces se me apareció una sucesión de todos los parientes difuntos que conocí; se
presentaron delante de mí, uno tras otro, no necesariamente en el orden de su muerte. El
tío John, mi querida y famosa tía Blanche, quienes murieron ambos demasiado jóvenes de
cáncer. El tío David, hermano de mi madre, que también murió joven dejando diez niños. Mi
querido primo Tommy, que murió a los 22, el primo Randy, Grandma Eliza y otra prima...
¿quién? ¡Quién eres tú? No la conocía, pero sabía que reconocía su espíritu. Ellos me dieron
las gracias y nos amamos los unos a los otros, exactamente como cuando por fin tenemos
un sueño de unos parientes amados después de que hayan muerto y sabemos que sus
espíritus nos han visitado.
En último lugar, pero no por eso la menos importante, me vino la cara de mi abuela Ehna.
Me quedé confusa, puesto que todos los otros habían muerto, pero mi Nuni (abuela)
todavía está viva y en el hospital con alzheimer. Entonces se volvió clara como el día la
comprensión de que ella ya estaba en el otro lado; su cuerpo estaba en el hospital, pero su
espíritu era capaz de estar en el otro lado si ella quería estarlo, fuera de sí misma. Sabía
quién la amaba. También sabía quién no y cómo actuar cuando se presentaban. En una de
mis últimas visitas, seguía diciendo en un estado cada vez más catatónico: «Amaos los unos
a los otros, ama a tus hermanos y hermanas». Nos estaba dando un mensaje,
incluso aunque no estuviera allí. Nuestra familia estaba escindida y separada:
hermanos/hermanas, madres/padres no se hablaban entre sí. Quería que lo arregláramos.
Me estaba diciendo que dijera a los demás que se amaran los unos a los otros.
Ahora no tengo duda de que las personas con alzheimer pueden ir al otro lado, y que lo
hacen bastante a menudo. Y que también pueden volver, como mi Nuni hizo. Aquella
pequeña prima, de la que no me podía acordar, se puso en contacto conmigo en la sesión de
respiración y siguió poniéndose en contacto conmigo después de aquello. Me costó algunos
años entender y recordar, pero finalmente lo hice durante otra sesión de sanación. Recordé
tener cuatro años y medio e ir al funeral de mi pequeña prima Minnow, que tenía
exactamente mi misma edad; no la conocía muy bien. Tenía un vestido nuevo de chiffon y
estaba sentada en un banco cerca del fuego y éste prendió; ella se quemó y todos
se quedaron en estado de shock y horrorizados. Recuerdo a su madre en el funeral llorando
tan fuerte que me asusté mucho. Miré a mi madre sentada allá tan digna y quieta, y pensé:
«Me pregunto si mamá lloraría si yo muriera». Nunca la he visto llorar ni una vez, pero
puedo sentirla llorar todo el tiempo.
Con ese pensamiento, en mi dolor, salí fuera de mi cuerpo y me uní a mi pequeña prima
Minnow. Muchos años más tarde, me di cuenta de que la había ayudado a cruzar hacia la
luz y entonces se convirtió en mi guía —aunque me tomara algunos años conseguirlo.
Recuerdo que fue después de este funeral cuando empecé a dejar mi cuerpo con frecuencia
y lo mismo hizo mi hermano; también íbamos juntos cuando las cosas se ponían demasiado
difíciles.
Percibí que era mi tatarabuela Jeanie la que padeció el sufrimiento más intenso que
nosotros heredamos. En el transcurso de una vida, observó el fuerte contraste de antes y
después del contacto con los blancos. Ella fue una que había viajado en canoas arriba y
abajo por la costa del Pacífico desde Alaska a California y vio la completa devastación de
todos los indios desde las tribus más ricas en comida y cultural mente desbordantes del
continente. Tras eso muchos murieron de viruela, quedaron tan pocos que el hermano de
mi abuela remó todo el camino a Tacoma Washington desde justo debajo de Alaska para
recoger a su hermana, sabiendo que estaba siendo maltratada por aquel hombre francés y
nuestras tribus se estaban volviendo demasiado pequeñas.
Nuestro pueblo sabe que nosotros volvemos como nuestros propios antepasados, creo que
mi hermana era mi tatarabuela y que yo fui mi bisabuela; a veces podemos hablar desde
las correspondientes heridas y otras cosas complejas que sucedieron. He estado rezando
por una comprensión más profunda y sanación de) dolor de mi abuela que al parecer
hemos heredado; el trabajo de respiración llevó a cabo la sanación y la comprensión,
mostrándome literalmente que lo que nuestro pueblo sabía antes de la colonización era
verdadero y justo. Quería escribir un libre titulado No te sorprenda que sea malhumorada.
A lo mejor todavía lo soy.
1. Cuatro pinturas que describen experiencias de respiración holotrópica en un seminario
de un mes en Esalen (a-d).
b. La Gran Diosa Madre, personificación de la energía divina que es fuente de toda creación.
c. Shiva Nataraja, Señor de la Danza Cósmica.
b. Energía de la serpiente (Kundalini) ascendiendo desde el chakra raíz más físico {mu-
ladhara) hasta el chakra más etéreo de la coronilla {sahasrara) que desencadena una
experiencia cósmica (Jan Vanatta).
c. «El corazón universal». El pequeño corazón individual regresa al gran Corazón Universal
(Arme Hoivik).
d. «Cabalgando por el aire». Experiencia que sigue a una gran crisis: «sentimientos de ser
como un bebé en brazos de la Gran Madre del Vacío, completamente segura y amada por lo
que soy y cabalgando con ella a través del aire hacia la eternidad» (Atine Hoivik).
e. «Viaje al Cosmos». La imagen inferior muestra la sorpresa del artista por el orden y la
armonía, la totalidad y la plenitud del universo. La imagen superior está relacionada con las
sensaciones de mucho frío y temblores que la obligan a abandonar esta frontera cósmica y
regresar. Hacia el final, ella se experimenta como un pentágono, lo que le ayudó con el
enraizamiento y la integración de la sesión. (Katia Solani).
f. Visión del ser de luz transformado dentro del cuerpo de un Cristo femenino (Anne
Hoivik).
g. «Kundalini Madre». Identificación con un ni no pequeño descansando en un porta bebés
en la espalda de una mujer con una vistosa prenda envuelta en un manto de estrellas. La
artista escribió: «—Era a la vez la madre y el hijo; amo profundamente esta Gran Madre,
amo a mi madre, amo a todas las criaturas, a todos los seres sensibles» (Katia Solani).
b. Visión de una sesión dominada por MPB II. Tarántula gigante, una imagen arquetípica de
lo Femenino Devorador, atacando al artista y amenazando su vida. La imagen de una
momia fuertemente vendada refleja el confinamiento y la constricción experimentadas
durante las contracciones uterinas. (Jarina Moss).
c. El inicio del proceso de muerte y renacimiento psicoespiritual experimentado como ser
tragado por una grotesca figura arque típica. La calavera representa la inminencia de la
muerte, el sistema raíz y la serpiente, el sistema circulatorio de la placenta (Peg Holms).
4. «Viaje dentro y a través de la Madre Miedo.» fres dibujos de una sesión de respiración en
los que la artista revivió su nacimiento (d-1) (Jan Van nafta).
d. El niño interior herido, que inicialmente afrontó la ordalía de nacer solo, se ve
acompañado por el sí mismo adulto más viejo y más sabio; juntos entran en la boca de la
Madre Dragón.
b. «Empoderamiento.» Energía del rayo convertida en energía de serpiente, que luego entra
en el cuerpo de la artista. Una vez la serpiente abandona su cuerpo, ella la acepta y se
convierte en una con ella, mientras un lobo sentado a sus pies es testigo de este proceso.
(Jan Vannatta).
c. «Energía de serpiente y mujer búfalo blanca.» En medio del caos, en forma de energía de
serpiente que se eleva y nubes de remolinos de colores, aparece la mujer Búfalo Blanca.
Viene ¡rara ensenar al artista a canalizar su energía y transmutarla en su propio poder,
permitiéndole pasar a través del umbral dimensional a un lugar de luz, paz y
autoconocimiento. (Jan Vannatta).
d. «Unión del Cielo y la Tierra.» Una serpiente negra (Poder de la Tierra) y una serpiente
dorada (Poder del Cielo) apareándose en un lecho de hojas verdes en la jungla. La
experiencia se vio acompañada por sentimientos de gran alegría y paz. (Anne Hoivik).
a. El Gran Oso rasga su propio pedio con garras adornadas con plata y turquesas, y da su
sangre al chamán.
b. El corazón del chamán es atravesado por un colmillo de morsa y su espíritu viaja a lobo,
la luna, el sol y a otro chamán.
c. Superando el miedo de la oscuridad y lo desconocido, y siguiendo a una guía, cada vez
más hondo en el submundo.
d. Descansando profundamente en el útero de la tierra y escuchando al lobo cantando
historias.
a. Las Abuelas pintan círculos blancos alrededor de los ojos de la artista y le regalan tres
talismanes: una pluma, un hueso y una garra para su viaje a la oscuridad. A medida que
desciende, las Abuelas pintan su cuerpo de blanco y negro. Al alcanzar el fondo, gran parte
de la energía Serpiente se libera y lucha en su regreso, saliendo de la oscuridad mientras
jadea por renacer.
b. El cuerpo de la artista se vuelve Ida neo y negro y aparecen sobre el sofisticados dibujos.
Todo su ser se transforma en una composición geométrica sagrada; está encerrada en la
oscuridad y rodeada por las Abuelas y la Serpiente.
c. Rodeada por las Abuelas, la Serpiente y la artista se convierten en una. Rodean los
talismanes que se integran en un centro equilibrado.
10. Cuatro pinturas de las sesiones de respiración holotrópica de Kalia Solani descritas en
este libro.
a. Corpus Chrisri. Pintura de una sesión de respiración holotrópica que describe una
experiencia de convenirse en una célula en el cuerpo del Cristo Cósmico, mientras que al
mismo tiempo posee la capacidad de identificarse vivencialmente con cualquier parte de la
creación (Rafia Solani).
b. Identificación con una tortuga que lleva en su vientre la imagen de un niño que necesita
cuidados.
d. Pintura del mismo paisaje tai como apareció en un sueño a la noche siguiente.
11. Tres pinturas de Marianne Wobcke, que ilustran sus experiencias en
respiraciones holotrópicas de su formación (a-o).
a. Marianne como feto atacada por un dragón que escupe fuego, saliendo a través del cuello
del útero y quemándose las piernas, lista experiencia estaba relacionada con el intento de
aborto de su madre y, en un nivel más profundo, también a la experiencia de su abuela
aborigen de tener sus piernas rociadas por gasolina y prendidas por un policía.
b. «Alienación,» Soñando con un ancestro plantado como un esqueleto en un paisaje
devastado, que representa el apocalipsis de los aborígenes australianos fruto de la sepa
ración de la familia, país, cultura y «kanyini» experimentado por la «Generación Robada».
Kanyim es el principio de conexión, mediante los cuidados y la responsabilidad, que
subyace la vida aborigen.
Si alguna vez te preguntas por qué los indios están locos o beben demasiado o no parecen
preocuparse de la vida, créeme que hay miles de razones. Como dijo el jefe Dan George:
«Pagamos, y pagamos, y pagamos». El hombre blanco se quedó con nuestra herencia y
nosotros nos quedamos con el trauma que se ha transmitido durante generaciones. Gracias,
Stan y Christina, por compartir con nosotros vuestro trabajo que es profundamente
necesario, en este momento más que nunca. Nos brinda consciencia sobre nosotros mismos
y el reconocimiento de cuán esencial es introducir la sabiduría indígena y los métodos
como el trabajo de respiración en la cultura establecida.
Vuelvo a creer una vez más en nuestros caminos como un sistema muy sofisticado de
sanación. Debido a la colonización, al gobierno y al plan de asimilación de la iglesia, nos
vimos obligados a creer que nuestras culturas y nosotros mismos no tenían ningún valor en
absoluto. El trabajo de respiración me hizo ver que simplemente sintiéndolo y
desarrollando una comprensión compasiva, era capaz de empezar a. dejar que se liberara,
pero no de una sola vez. Volví a mi tierra haida y ayudé con el trabajo de sanación; de
hecho, fui a muchas reservas en la Columbia británica, Ottawa y Alaska, cumpliendo con la
promesa que hice cuando tenía seis años: «Volveré cuando sea lo suficientemente mayor
para ayudar».
No fue hasta que cumplí los treinta y empecé mi formación como comadrona en el hospital
de la base de Toowoomba que tuve razones para reflexionar de nuevo sobre mi estatus de
persona adoptada.
En abril de 1991, en mi primer día en la unidad de partos, el primer nacimiento al que asistí
fue el de una tradicional mujer aborigen que procedía de un pueblo de la región del
sudoeste de Queensland, que había sido violada por el hijo de una persona local importante
y había quedado embarazada. No se habían establecido cargos y en el informe se insinuaba
que no era probable que se tratara de una violación, liberando al equipo de cualquier
responsabilidad de proporcionar un cuidado apropiado y sensible a esta situación.
Era una estudiante de comadrona, llena de entusiasmo y dispuesta a apoyar a esta mujer,
pero sin ninguna educación o consciencia que me hubiera preparado para dicha
experiencia. En mi determinación por demostrar mi autoridad y valor a mi cliente,
repetidamente invadí su espacio. Ignorante de las prácticas culturales tradicionales, intenté
persistentemente mirarla a los ojos y comunicarle que se exigía que ella se sometiera a una
larga lista de procedimientos diagnósticos para determinar si había alguna muestra de
peligro materno o fetal. Para protegerse, la mujer se ponía en cuclillas de espaldas a mí,
mostrando desconfianza y tapándose la nariz y el rostro con las manos mientras se alejaba.
Más tarde supe por otro miembro del equipo que tenía nauseas por el olor que para ella
apestaba a jabón y perfume. Desesperada y confundida, tras varios intentos sin éxito
de conseguir el apoyo y la guía del experimentado equipo, finalmente respondí
intuitivamente a la situación. Me retiré un poco, busqué una distancia respetuosa de la
parturienta y entregué mi autoridad; al hacerlo, le di el privilegio de dar a luz en silencio,
sin ninguna interferencia.
La experiencia del parto de esta mujer indígena, que culminó con el abandono del bebé por
parte de ella, tuvo un profundo impacto y me cambió la vida. El bebé estuvo en la guardería
durante tres semanas mientras los servicios familiares buscaban a la madre, que realmente
había desaparecido. Me sentí muy conmovida y extrañamente encaprichada con el bebé. Lo
racionalizaba suponiendo que mi reacción estaba conectada con mis instintos maternales,
desencadenados por ser testigo del nacimiento. A pesar de todo, estaba sorprendida por la
intensidad de mi respuesta emocional. Por azar estaba de guardia en la guardería tres
semanas más tarde, el día en que tres ancianas/abuelas de la comunidad aborigen de
mujeres llegaron al hospital y reclamaron a la niña. Se la entregué personalmente. Lo
que desencadenó un intenso proceso de duelo que fue el inicio de mi viaje personal a mi
herencia ancestral.
Fue esta experiencia como comadrona recién estrenada la que inició mi curiosidad sobre
mi estatus adoptivo. Mis padres nunca habían vuelto a hacer referencia a ello, por lo que
me costaba plantearles mis preocupaciones. Por el contrario, escribí a los Servicios de
Familia para obtener respuesta a las preguntas que se me estaban planteando en relación a
mi identidad. Siguió siendo un impacto cuando recibí en el correo un breve informe
confirmando mi condición de adoptada. Un certificado de nacimiento revelaba el nombre y
edad de mi madre, y la hora del nacimiento y los nombres que me había puesto. Había
también un libro llamado No más secretos. Pero seguía habiendo muchos secretos, y en la
siguiente década hubo momentos en los que casi abandoné la idea de desvelar el misterio
de mi pasado. Hubo tantas frustraciones, tantos viajes por terrenos complicados.
Mi búsqueda recibió un nuevo empuje cuando conocí a Mary Madden, una terapeuta que se
había formado con Stanislav y Christina Grof en los listados Unidos y que era una
profesional certificada en respiración holotrópica. Mary y posteriormente Tav Sparks (el
director del Grof Transpersonal Training) se convirtieron en los principales facilitadores de
mis sesiones y formación en respiración holotrópica; ambos se convirtieron también en
buenos amigos míos. Con su apoyo, me embarqué en el difícil viaje de autoexploración a lo
largo del cual pasé por muchas experiencias difíciles tanto en las sesiones de respiración,
como en sueños y a lo largo de mi vida diaria.
Tuve recuerdos de repetidos abusos sexuales de niña y de ser violada con saña por un
hombre que sólo hablaba italiano, no inglés. Me preocupaba no poder conectar dichas
experiencias con acontecimientos específicos de mi vida temprana. Empecé a sufrir
migrañas que de algún modo parecían estar relacionadas con mi traumático nacimiento,
que había incluido los fórceps. En diferentes momentos, me aparecían montones
simultáneamente en la frente y en el cuerpo, que reflejaban las marcas que sabía que los
fórceps dejaban en los bebés en los numerosos partos a los que había asistido. Estaba
desesperada intentando recordar si dichas experiencias habían ocurrido realmente y las
había reprimido alejándolas de la consciencia.
Aunque había tenido muy poca comunicación con la comunidad indígena hasta ese
momento, en la mayoría de mis experiencias internas aparecían aborígenes y temas
relacionados. Algunos de estos temas afloraron en sesiones de respiración y otros de forma
espontánea en sueños y en la vida cotidiana. Imaginaba con extraordinaria claridad e
intensidad Ancáanas/Abuelas aborígenes que venía y compartían su conocimiento y me
enseñaban prácticas que, de forma poderosa, mejoraban mis capacidades como
comadrona. Lo que me inspiró a establecer, con colaboración, el Blue Care de Queesland, el
primer programa de comadronas independiente financiado parcialmente por el estado.
Finalmente, seis meses después, mi madre real me escribió con reluctancia. Su carta era
breve, pero aportaba inesperadas confirmaciones de mis experiencias. Describía mi
concepción como una violación a manos de un italiano que no hablaba inglés. En esa época,
mi madre real era una adolescente de un pequeño pueblo en el norte de Queensland. No
sólo quedó brutalmente traumatizada por la violación, sino que también se vio
avergonzada y culpada por la familia. Tras dos intentos de aborto sin éxito, fue enviada a
una casa para madres solteras de Brisbane. Después de mi nacimiento, que describió
como «un parto traumático con fórceps», mi madre fue puesta en un barco a Nueva Zelanda
sin siquiera verme o tocarme nunca. Había hecho lo posible por dejar su pasado a un lado y
empezar de nuevo. En su carta me deseaba lo mejor y desestimaba la posibilidad de
contactos futuros. En lugar de aportar una sensación de cierre, mi experiencia en la
respiración holotrópica seguía con renovada intensidad.
En una de mis sesiones, me identifiqué vivencialmente con una mujer aborigen tradicional
que aparecía en un contexto histórico relacionado con el final del siglo XIX. Esta mujer era
atada, violada y golpeada a manos de dos hombres con uniforme que aparecían a caballo. El
secuestro de sus dos hijos por la fuerza parecía ser el foco de la experiencia; para impedir
que los siguiera, rociaban sus piernas con petróleo, le prendían fuego y la quemaban. Seguí
documentando dichos episodios mediante dibujos y los diarios en un intento de mantener
mi lucidez. Un día, tras una sesión de terapia que de nuevo había hecho surgir un tema
aborigen, a sugerencia de Mary llamé a la guía internacional de información e hice una
llamada de larga distancia a Nueva Zelanda. Intenté desesperadamente tener un contacto
verbal con mi madre real y este intento tuvo éxito.
En la conversación, mi madre me explicó que mi bisabuela había sido una mujer aborigen
tradicional y describió de forma muy gráfica un linaje de abusos sexuales, emocionales y
físicos. Una historia en la que generación tras generación, una hija había sido concebida
tras una violación y robada. Me sentí esperanzada e inspirada; el misterio parecía estar por
fin revelándose. Sin embargo, tras esta conversación, mi madre real se alejó y
rechazó cualquier contacto posterior. Desesperada, me acerqué a una organización
aborigen, Link Up y que me ayudó a verificar mi estatus indígena. No podían ayudarme sin
la autorización de mi madre y ésta no se presentaba. Mi frustración aumentó.
Mis padres adoptivos habían apoyado incondicional mente mi viaje y un día mi padre
descubrió por azar un número de teléfono que aclaró totalmente la historia. Contacté con
una agencia llamada Community and Personal Histories, que estaba dispuestas a investigar
mi caso. Unos meses después, fui convocada a una reunión con un asistente social que me
presentó páginas de documentación de 1895 a 1918 detallando la historia de mi bisabuela,
la hija ilegítima de un anciano terrateniente irlandés de muy al norte de Queensland.
Estaba buscando una exoneración del Aboriginal Protection Act, para que su hija mestiza
pudiera regresar del servicio doméstico para cuidarlo.
Este hombre hacía referencia a «haber tomado como amante a una mujer aborigen de pura
sangre, Nuninja, que le había dado dos hijos mestizos». Estaba también el informe de la
policía en relación a dos oficiales enviados a caballo para capturar a «la mujer y los hijos»,
que luego fueron enviados de servicio a un «campo de negros». Confirmaba que la mujer no
volvió a causa de un accidente y las heridas relacionadas con una fogata. Fue una
confirmación sorprendente de las experiencias en mis sesiones de respiración holotrópica.
Fui enviada a un consejero de Generaciones Robadas, lo que constituyó una experiencia
transformadora, rica y muy válida. Volví a conectar con Link Up, una organización
responsable de reunir familias indígenas afectadas por las Generaciones Robadas.
Volé hasta Sydney con un consejero indígena, Robert Sturrman, para una reunión de tres
días con mi abuela y el tío Robbie. Las palabras nunca podrán expresar de un modo
adecuado la emoción que experimenté cuando entré en la habitación de mi abuela. Una
delgada mujer me tomó en sus brazos sollozando y, dirigiéndose a su hijo, dijo: «¡Por fin
nuestro bebé vuelve a casa!»
Descubrí que cuando el Ejército de Salvación había contactado con mi abuela años antes,
esta acababa de sufrir un infarto. Su hijo mayor la había enviado fuera intentando proteger
a su madre. Cuando se recuperó y se le explicó que intentaba comunicarme con ella, no
tenían ni idea qué agencia había comunicado con ellos y no sabían cómo volver a conectar.
Mi tío murió de un ataque al corazón y mi abuela, una persona muy espiritual, rezaba cada
día para que volviera a encontrarla. Siguió sin embargo sin haber contacto con mi madre, a
pesar de que mi conexión con mi tío Robbie seguía adelante. Me escribió una carta tras una
reunión: «Estoy intentando pensar por qué habías creado una diferencia tal en nuestras
vidas. Entonces me di cuenta de que completabas nuestra familia cuando llegaste a la
puerta de la abuela. Fue como si finalmente se hubiera cerrado el círculo. Te
queremos mucho». Mi abuela murió al año siguiente de la reunión; en mi corazón tuve la
sensación de que esperó para conocerme. Siempre estaré agradecida a aquellos que me
apoyaron en mi tumultuosa vuelta a casa.
Le pedimos a Marianne que resumiera para nosotros los cambios en su vida que atribuye a
sus experiencias en la formación de respiración holotrópica. Nos envió la siguiente carta:
CAPÍTULO 8
Mecanismos terapéuticos que operan en
la respiración holotrópica
Considerando el poderoso efecto sanador que la respiración holotrópica puede tener sobre
una amplia gama de trastornos emocionales, psicosomáticos y en ocasiones incluso físicos,
se plantea naturalmente la pregunta sobre la naturaleza de los mecanismos terapéuticos
implicados. Sólo una pequeña fracción de la amplia gama de mecanismos de curación y
transformación de la personalidad que están a nuestra disposición en los estados
holotrópicos es conocida por los psiquiatras tradicionales; la mayoría de ellos han sido
descubiertos en las últimas décadas por la moderna investigación de la consciencia y
distintos tipos de terapia experiencial.
Los manuales oficiales de psiquiatría por regla general recomiendan la abreacción como
método de elección en el tratamiento de las neurosis de guerra (PTSD) o trastorno de
estrés postraumático, pero afirman que es ineficaz en la terapia de cualquier otro trastorno
emocional. Sorprendentemente, no ofrecen ninguna explicación para este hecho notable. La
segunda mitad del siglo XX asistió a la emergencia y el aumento de la popularidad de
terapias experienciales que remplazaron el habla (como enfoque primordial) por la
expresión directa de las emociones y el trabajo corporal. La mayoría de los practicantes de
estos nuevos enfoques llegaron a la conclusión de que la decisión de Freud de remplazar su
técnica abreactiva por la terapia hablada fue un error que llevó a la psicoterapia en una
dirección errónea por lo menos a lo largo de medio siglo (Ross, 1989).
Como demostró Wilhelm Reich con gran claridad, la terapia verbal utilizada de forma
exclusiva es inadecuada para enfrentarse con los bloqueos bioenergéticos que subyacen los
trastornos emocionales y psicosomáticos. Para que una terapia tenga éxito, el terapeuta
necesita encontrar modos eficaces de liberarlos. Con dicho propósito, Reich fue pionero de
los métodos que combinaban la respiración con el trabajo corporal. La razón de que la
abreacción no aportara resultados satisfactorios era que en muchos casos era superficial.
Los terapeutas no estaban preparados para manejar las formas extremas que la abreacción
podía adoptar cuando alcanzaba recuerdos de situaciones que ponían en peligro la vida,
como el casi ahogarse, o enfermedades que interferían con la respiración o el nacimiento
biológico, y no permitían que el proceso llegara lo suficientemente lejos.
El revivir este tipo de situaciones puede ser muy dramático e implicar distintas
manifestaciones que pueden asustar mucho, como la pérdida temporal de control, una
experiencia de ahogo, pánico a la muerte, vomitar y la pérdida de consciencia. El terapeuta
debe sentirse cómodo trabajando con estas emociones y comportamientos extremos para
que la abreacción llegue a buen fin y sea terapéuticamente exitosa. Esto parece explicar por
qué la abreacción ha sido eficaz en el tratamiento de los trastornos de estrés postraumático
(PTSD), fruto de estar expuesto a situaciones que ponen la vida en peligro en la guerra, las
catástrofes naturales o los traumas graves producto de abusos. Sabiendo que sus clientes
estaban expuestos a circunstancias drásticas que estaban más allá de lo común,
los terapeutas estaban preparados a manejar formas extremas de expresión emocional. Sin
esta explicación lógica, los terapeutas, que son testigos de manifestaciones de gran
intensidad, tienden a concluir que el paciente está entrando en un territorio psicótico
psicológicamente peligroso y no prosiguen con el proceso.
Los terapeutas holotrópicos están en la misma situación que los terapeutas que tratan
neurosis de guerra traumáticas u otras formas de PTSD, pero por razones distintas. Su
cartografía de la psique no está limitada a los aspectos psicológicos de la biografía
postnatal y el inconsciente individual freudiano. Incluye recuerdos de traumas físicos,
acontecimientos perinatales y prenatales, así como recuerdos colectivos y kármicos. Otra
fuente potencial de emociones y manifestaciones físicas extremas la constituye el ámbito
arquetípico, siendo un ejemplo destacado el trabajo con la energía demoníaca. El mapa
ampliado de la psique, por lo tanto, proporciona muchas razones lógicas de formas
extremas de abreacción y permite al terapeuta sentirse cómodo trabajando con ellas.
Las preguntas que más frecuentemente se plantean sobre revivir los traumas de la infancia
son: ¿Qué hace este proceso terapéutico y por qué no representa una retraumatización en
lugar de llevar a la sanación? La naturaleza singular de los estados holotrópicos permite al
respirador hacer simultáneamente dos papeles distintos. Una persona que está
experimentando una regresión a una edad temprana de la infancia, cuando tuvo lugar el
acontecimiento traumático, se identifica de un modo muy auténtico y convincente con el
niño implicado. Al mismo tiempo, conserva la resistencia y capacidad de razonamiento de
un adulto maduro. Dicha situación hace posible experimentar plenamente
el acontecimiento original con las emociones y sensaciones primitivas del niño pequeño y,
al mismo tiempo, procesar y valorarlas desde la posición de adulto. Es evidente que un
adulto es capaz de afrontar muchas experiencias que en la infancia eran incomprensibles,
confundían y eran intolerables. Además, el contexto terapéutico y el apoyo de personas en
las que el respirador confía hace esta situación muy distinta de las circunstancias bajo las
que ocurrió el trauma original.
Esta sería una explicación adecuada para el impacto curativo que el revivir consciente tiene
en traumas menos extremos. Sin embargo, la sanación de traumas importantes —en
particular aquellos que amenazan la supervivencia y la integridad corporal del individuo™
parecen incluir otro mecanismo terapéutico. Es muy probable que, en situaciones de esta
clase, el acontecimiento traumático original fuera registrado por el organismo, pero su
impacto no se experimentara plenamente en el momento que sucedió. A veces, un shock
psicológico potente puede llevar al desmayo o a la pérdida de consciencia. Es concebible
que la experiencia pueda asimilarse parcialmente, en lugar de totalmente; en este caso el
individuo no pierde la consciencia, pero no experimenta el impacto pleno del trauma.
Por consiguiente, el. acontecimiento traumático no puede «digerirse» e integrarse
plenamente en el plano psicológico; esta disociado y permanece en el inconsciente como un
elemento extraño. Lo que no impide que tenga una influencia perturbadora en la condición
y comportamiento emocional y psicosomático de la persona.
El impulso de transformar la relación con el terapeuta en una de corte íntimo —un aspecto
común de la dinámica de la transferencia— debe diferenciarse de las necesidades
anaclíticas experimentadas por los respiradores durante las regresiones a la infancia. Este
profundo anhelo por la intimidad emocional e incluso física refleja una historia de graves
abandonos y deprivación emocional en la infancia y la niñez. Es auténtica y no es el fruto de
la resistencia psicológica. El mejor modo de sanar este trauma por omisión es el uso de
contacto físico de apoyo mientras que el respirador que está en regresión está
experimentando estas necesidades anaclíticas. El uso juicioso y responsable de
este enfoque se ha analizado con cierto detalle anteriormente en este libro (pág. 57).
Una transmodulación positiva típica tiene dos fases. Empieza por una intensificación de la
carga emocional del sistema COEX negativo dominante; tras un período de duración
variable, la emoción alcanza su punto álgido y el sistema COEX positivo domina el campo
experiencial. Sin embargo, si un sistema positivo fuerte está ya disponible, puede gobernar
la sesión desde un principio. En este caso, el sistema negativo, simplemente, pasa al fondo.
Un cambio desde un sistema a otro no tiene que ser necesariamente beneficioso; puede ser
un cambio de un sistema positivo a uno negativo {transmodulación COEXnegativa). Cuando
esto pasa, pueden emerger síntomas que antes estaban latentes y pueden persistir después
de la sesión.
Los cambios dinámicos pueden producirse en diferentes niveles de los sistemas COEX:
biográfico, perinatal y transpersonal. Lo que determina la naturaleza y la profundidad de
los cambios que se producen. Los cambios que implican al nivel perinatal y comprometen
una de las MPBs tienen la tendencia a producir cambios más radicales y profundos que
aquellos que se producen en los niveles de distintas capas biográficas de los COEX. Son
posibles excepciones los sistemas COEX que incluyen recuerdos de situaciones que
amenazaron seriamente la supervivencia del individuo o su integridad corporal.
Nuestra vida empieza con una gran experiencia traumática: el paso a través del canal del
nacimiento, que puede ser una amenaza vital y que normalmente dura muchas horas o
incluso días. El recuerdo del nacimiento es un ejemplo básico de una «experiencia
inexperimentada» que todos atesoramos en nuestra psique inconsciente. El trabajo
experiencial que incluye regresión a la infancia ha demostrado que se asocia con una
intensa ansiedad vital, sentimientos de incompetencia y desesperación mezclados con
rabia y una gran incomodidad física: ahogos y presiones, y dolores en distintas partes del
cuerpo.
Los recuerdos de molestias prenatales y de la incomodidad experimentada durante el
nacimiento constituyen un importante depósito de emociones y sensaciones difíciles de
toda clase y una fuente potencial de una amplia variedad de síntomas y síndromes
psicosomáticos y emocionales. Por lo tanto, no debe sorprendernos que revivir e integrar el
recuerdo del nacimiento pueda aliviar de forma muy significativa muchos trastornos
distintos: desde la claustrofobia, la depresión suicida y tendencias destructivas y
autodestructivas, hasta el asma psicogénica, los dolores psicosomáticos y las
migrañas. Puede también mejorar la relación con la propia madre y tener influencias
positivas en otras relaciones interpersonales.
Algunos cambios físicos que normalmente acompañan el revivir del nacimiento merecen
especial atención puesto que tienen un profundo efecto benéfico sobre la condición
psicológica y física de los respiradores. El primero de ellos es la liberación de cualquier
bloqueo respiratorio causado por el nacimiento, que lleva a una significativa mejora ele la
respiración. Lo que eleva el estado de ánimo, «limpia las puertas de la percepción», aporta
una sensación de bienestar físico y emocional, aumenta el entusiasmo y engendra una
sensación de «joie de vivre»; el cambio en la cualidad de vida que sigue a la apertura de las
vías respiratorias es a menudo notable.
A pesar del importante desafío teórico implicado, no hay duda de que las experiencias
transpersonales son fenómenos auténticos y que muchos de ellos poseen un notable
potencial terapéutico.
Por lo tanto, a veces, los respiradores pueden remontar ciertos aspectos de sus problemas
a episodios específicos de la vida de sus antepasados y resolverlos reviviendo e integrando
estos recuerdos ancestrales. En algunos casos, lo que al principio parecían conflictos
intrapsíquicos de los respiradores se convierten en conflictos interiorizados entre linajes
de antepasados de sus padres (cuando, por ejemplo, uno de ellos es católico y otro judío,
uno americano blanco y el otro afroamericano, uno alemán y el otro judío, etc).
El ámbito arque típico del inconsciente colectivo constituye una fuente adicional de
importantes oportunidades terapéuticas. Por consiguiente, experiencias de distintos
motivos y encuentros arquetípicos con figuras mitológicas del panteón de diferentes
culturas del mundo pueden a menudo tener una influencia benéfica inesperada sobre la
condición psicosomática y emocional de los respiradores. Sin embargo, para que se
produzca un resultado positivo, es importante eludir el peligro de la inflación del ego
asociada con la numinosidad de dichas experiencias y alcanzar una buena integración. Son
de particular interés las situaciones en las que la energía arquetípica que subyace distintos
trastornos posee la forma de una entidad oscura y demoníaca. La emergencia en la
consciencia y la plena experiencia de esta energía personificada a menudo se parece a un
exorcismo y puede tener un profundo impacto terapéutico, (véase pág. 234).
La transformación y sanación más poderosa parece estar asociada con las experiencias
místicas: la unión con otras personas, con la naturaleza, con el Cosmos y con Dios. Es
importante subrayar que dichas experiencias necesitan ser llevadas hasta el final y bien
integradas en la vida cotidiana para ser curativas. Es una ironía que los psiquiatras
contemporáneos las consideren manifestaciones de enfermedades mentales graves —
psicosis— e intenten reprimirlas con todos los medios posibles. La psiquiatría moderna no
tiene una categoría para la «experiencia espiritual» o la «experiencia mística». Si la
experiencia mística recibe una etiqueta psicopatológica y se ve truncada por medicación
represiva, puede llevar a problemas de gran duración en la vida del individuo.
5. La sanación como movimiento hacia la totalidad
Tal como hemos visto, los mecanismos terapéuticos que operan en la respiración
holotrópica cubren una amplia gama. A medida que se activa la psique y los síntomas se
convierten en un flujo de experiencia, se producen importantes cambios terapéuticos
cuando el individuo revive recuerdos emocionalmente importantes de la infancia, del
nacimiento biológico y de la existencia prenatal. Los mecanismos terapéuticos del nivel
transpersonal incluyen tipos de experiencias muy diversas: recuerdos ancestrales, raciales,
colectivos, kármicos y filogenéticos, identificación con animales, encuentros con seres
mitológicos, visitas a ámbitos arquetípicos y la unión con otras personas, con la naturaleza,
con el universo y con Dios.
Esto plantea una interesante pregunta: ¿pueden los mecanismos de sanación asociados con
esta rica gama de experiencias, originadas en diversos niveles de la psique, reducirse a un
denominador común? Es evidente que el mecanismo eficaz que diera cuenta de fenómenos
de tal diversidad debería ser extraordinariamente general y universal. Descubrir este
mecanismo curativo general exige una comprensión radicalmente nueva de la consciencia,
de la psique y de la naturaleza humana, así como una revisión fundamental de los
supuestos metafísicos básicos que subyacen la cosmovisión científica actual.
Estos dos aspectos complementarios de la naturaleza humana están conectados con dos
modos de consciencia distintos que pueden denominarse hylotrópico y holotrópico. El
primero de ellos, la consciencia hylotrópica significa literalmente «consciencia orientada
hacia la materia» (del griego hyle materia y trepein ™ orientada hacia). Se trata del estado
de consciencia que la mayoría experimentamos en la vida cotidiana y que la psiquiatría
occidental considera la única que refleja correctamente la realidad objetiva.
Por ejemplo, podemos tener una sesión de respiración holotrópica en el Instituto Esalen —
mientras físicamente estamos en Big Sur, California— y tener una experiencia convincente
de estar a la vez en la casa de nuestra infancia, en el canal del nacimiento luchando por
nacer, en el útero durante nuestra vida prenatal, o en París durante la Revolución Francesa.
Podemos experimentarnos a nosotros mismos como un feto y simultáneamente como una
sola célula, el océano o el universo entero. En el modo holotrópico de consciencia, ser una
célula, un feto, el océano y todo el universo son experiencias fácilmente intercambiables
que pueden coincidir o transformarse sin esfuerzo la una en la otra.
En la psique humana, estos dos modos parecen constituir un juego dinámico: mientras
estamos en el modo hylotrópico, tenemos necesidades muy enraizadas de experiencias
holotrópicas de trascendencia (Weil, 1972) y las experiencias de los ámbitos holotrópicos
muestran una fuerte tendencia a emerger en la consciencia. Un individuo medio, que está
«sano» según las normas psiquiátricas corrientes, tiene un sistema de defensas psicológicas
lo suficientemente desarrollado para impedir que las experiencias holotrópicas afloren a la
consciencia. Unas fuertes defensas son una bendición a medias, puesto que la emergencia
de material holotrópico representa normalmente un esfuerzo del organismo para curarse a
sí mismo y mejorar su funcionamiento. Aunque un sistema de defensas fuerte nos ayuda a
funcionar adecuadamente en la realidad cotidiana, también impide que distintos
recuerdos traumáticos salgan a la superficie para ser elaborados.
Existen individuos cuyo sistema de defensas es tan permeable que permite que emerjan
continuamente las experiencias holotrópicas en su campo de consciencia y trastornen su
vida cotidiana. La profunda crisis espiritual de C. G. Jung en la que se vio desbordado por
material del inconsciente colectivo puede utilizarse como un ejemplo clásico (Jung, 1961,
2009). Aunque dichos individuos tienen una necesidad desesperada de enraizarse, existen
otros que están tan arraigados en la realidad material que tienen muchas dificultades para
entrar en estados holotrópicos de consciencia, a pesar de su participación repetida en
distintos retiros y talleres espirituales que utilizan potentes técnicas experienciales.
Esta comprensión de la dinámica que subyace a los síntomas sugiere por lo tanto una
nueva estrategia terapéutica. Esbozamos para los clientes la cartografía ampliada de la
psique que describe el terreno que deben atravesar en este trabajo, creamos un entorno de
apoyo y les enseñamos cómo entrar en un estado holotrópico de consciencia. Una vez esto
sucede, el material inconsciente que está listo para ser procesado aflora automáticamente a
la consciencia. Mediante la plena experiencia y expresión de las emociones y las energías
físicas vinculadas a los síntomas, éstos se transforman en un río de secuencias
experienciales (biográficas, perinatales y transpersonales) y dejan de tener una
influencia perturbadora en la vida consciente del individuo.
CAPÍTULO 9
Mecanismos fisiológicos que intervienen
en la respiración holotrópica
Teniendo en cuenta el poderoso efecto que la respiración holotrópica tiene en la psique, es
interesante considerar los mecanismos bioquímicos y fisiológicos que pueden estar
implicados en el proceso. Otro tema importante relacionado con la fisiología de la
respiración holotrópica es el concepto del «síndrome de hiperventilación» y «espasmos
carpopedales» descritos en los manuales médicos como reacciones obligadas a la
respiración acelerada. Este mito de la fisiología respiratoria ha sido refutado por las
observaciones cotidianas de las sesiones de respiración holotrópica y otros métodos que
utilizan la respiración acelerada. La autoexploración que utiliza estados holotrópicos ha
aportado también algunas intuiciones nuevas sobre la naturaleza y la psicodinámica de los
trastornos psicosomáticos, un tema que tiene teorías conflictivas en los círculos
académicos.
1. Cambios bioquímicos y fisiológicos
La mayoría de las personas suponen que cuando respiramos más rápido, simplemente
aportamos más oxígeno al cuerpo y al cerebro; creen que éste es el mecanismo responsable
para las experiencias en las sesiones de respiración holotrópica. Pero a causa de los
intrincados mecanismos homeostáticos que operan en el cuerpo humano la situación es
realmente mucho más complicada. Es cierto que respirar más rápido aporta más aire y, por
lo tanto, más oxígeno a los pulmones, pero también elimina el dióxido de carbono (CO2).
Puesto que el CO2 es acídico, reducir su contenido en sangre aumenta la alcalinidad de la
sangre, más específicamente el índice alcalinidad/acidez conocido como pH. El
pigmento sanguíneo de la hemoglobina aporta más oxígeno en un medio acídico y menos
en uno alcalino. Se trata de un mecanismo homeostático compensatorio que garantiza un
eficaz suministro de oxígeno durante el esfuerzo físico, que normalmente se asocia con un
aumento de la producción de productos metabólicos acídicos. La alcalosis durante la
respiración acelerada por lo tanto lleva a una transferencia de oxígeno reducida a los
tejidos. Lo que a su vez desencadena un mecanismo homeostático que funciona en la
dirección opuesta: el riñón excreta orina que es más alcalina para compensar este cambio.
Esta situación se complica más por el hecho de que ciertas áreas del cuerpo, incluyendo el
cerebro, pueden responder a la respiración acelerada mediante la vasoconstricción, que de
forma natural produce una reducción del suministro de oxígeno. Las observaciones en las
sesiones de respiración holotrópica han demostrado que no se trata de una respuesta
obligatoria construida como respuesta a que dichos órganos respiran más rápido. Dónde se
produce dicha vasoconstricción y lo intensa que será refleja la participación de dichos
órganos en las situaciones traumáticas del pasado del individuo. Tiende a desaparecer
cuando una persona revive y elabora el recuerdo de dichos acontecimientos. Los
cambios fisiológicos dependen también del tipo de respiración utilizada. La respiración
profunda, conduce a un intercambio más completo de gases en los pulmones, mientras que
la respiración superficial deja una parte importante de los gases en el «espacio muerto», de
modo que menos oxígeno alcanza los capilares pulmonares y menos dióxido de carbono
(CO2) es expulsado de los pulmones.
Como ya hemos visto, los mecanismos fisiológicos activados por la respiración acelerada
son bastante complejos y no es fácil valorar la situación bioquímica en su conjunto en un
caso individual sin una batería de exámenes específicos de laboratorio. Sin embargo, si
tomamos en consideración todos los mecanismos fisiológicos citados, la situación de la
gente en la respiración holotrópica se parece bastante a la de estar en una montaña alta
donde hay menos oxígeno y el nivel de CO2 disminuye por la respiración acelerada
compensatoria. La corteza cerebral, al ser la parte más joven del cerebro desde un punto de
vista evolutivo, es por regla general más sensible a diversas influencias (como el alcohol
y la anoxia) que las partes más antiguas del cerebro. Dicha situación provocará por lo tanto
una inhibición de la función cortical y una actividad mayor en las partes arcaicas del
cerebro, haciendo que estén más al alcance los procesos inconscientes.
La mayoría de los individuos, así como culturas enteras, que viven a gran altura, se conocen
por su espiritualidad avanzada. Son un buen ejemplo los yoguis de los Himalayas, los
budistas tibetanos y los incas del Perú. Es por consiguiente tentador atribuir su avanzada
espiritualidad al hecho de que, en una atmósfera con un contenido menor de oxígeno,
tienen un acceso más fácil a las experiencias holotrópicas. Sin embargo, hemos de tomar de
nuevo en consideración los intrincados mecanismos homeostáticos que funcionan en el
cuerpo humano. Aunque la exposición de corto plazo a la altitud pueda ser comparable a la
respiración holotrópica, una estancia más dilatada en las alturas desencadena adaptaciones
fisiológicas, como un aumento de la producción de glóbulos rojos. La situación
aguda durante la respiración holotrópica puede, por tanto, no ser directamente comparable
a pasar un largo período en montañas altas.
En cualquier caso, existe un largo camino desde la descripción de los cambios fisiológicos
en el cerebro a la muy amplia gama de fenómenos que produce la respiración holotrópica,
como la identificación experiencial auténtica con animales, visiones arquetípicas o
recuerdos de vidas pasadas. Dicha situación es similar al problema de explicar los efectos
fisiológicos de la LSD y otros psiquedélicos. El hecho que ambos métodos puedan producir
experiencias transpersonales en las que existe un acceso a una nueva y detallada
información sobre el universo mediante canales extrasensoriales, muestra que las matrices
de dichas experiencias no están contenidas en el cerebro.
Aldous Fluxley, tras haber experimentado estados psiquedélicos con mescalina y LSD-25,
llegó a la conclusión de que nuestro cerebro posiblemente no podía ser el origen de dichas
experiencias, Sugirió que funciona más como una válvula reductora que nos protege de una
información cósmica infinitamente mayor. Los conceptos, como «memoria sin sustrato
material» (von Foerster, 1965), los «campos morfogénéticos» de Sheldrake (Sheklrake,
1981) y el «campo akásico o psi» de Laszlo (Laszlo, 1993,2004) suponen un importante
apoyo a la idea de Fluxley y la hacen cada vez más plausible.
2. La. respiración holotrópica y el «síndrome de
hiperventilación»
Cómo hemos mostrado antes, los enfoques terapéuticos y las prácticas espirituales que
utilizan distintas técnicas de respiración para producir estados holotrópicos de consciencia
constituyen métodos eficaces para tratar trastornos psicosomáticos. Sin embargo, también
aportan nuevas intuiciones profundas en relación a la respuesta del cuerpo humano al
aumento del ritmo de la respiración. Han acumulado unas pruebas empíricas
impresionantes que corrigen la errónea y enraizada concepción relacionada con la
respiración acelerada que se encuentra en los manuales médicos tradicionales
sobre fisiología respiratoria.
Dicho de un modo más concreto, han desvanecido el mito persistente que ha circulado
entre los clínicos de generación en generación que afirma que la reacción fisiológica
obligada a la respiración acelerada es el síndrome de hiperventilación. Dicho síndrome se
describe como un patrón estereotípico de respuestas fisiológicas, que incluyen la tetania de
manos y pies («espasmos carpopedales»), frío en las extremidades y sudores. Lo que se ve
acompañado por ciertos cambios neuromusculares que pueden detectarse de forma
objetiva. Entre ellos el reflejo de Chvostek (la respuesta espasmódica de los músculos
faciales) y el reflejo de Trousseau (espasmos de los músculos en el antebrazo y la
mano después de la compresión de la arteria de la parte superior del brazo con un
torniquete). La reacción emocional típica supuestamente incluye ansiedad y agitación.
Se ha notado que en los pacientes psiquiátricos los síntomas producidos por la respiración
acelerada son más intensos, vistosos y abigarrados. Los pacientes con anormalidades del
sistema nervioso central muestran una gran diversidad de síntomas y las personas que
padecen dolor tienen un umbral más bajo para la hiperventilación. En pacientes
psiquiátricos, la hiperventilación tiende a producir lo que se ha descrito como «una
sorprendente gama de síntomas sensoriales, emocionales y psicosomáticos». Según Fried,
esta larga lista incluye mareos, desmayos, aprensión, depresión, ansiedad, pánico, fobia,
dolor pectoral, espasmos musculares, diversas sensaciones físicas, dolores de
cabeza, temblores, tirones, visión borrosa, nausea, vómitos, «bultos en la garganta» y
muchos otros (Fried, 1982). Dichos síntomas no se explican en términos médicos
tradicionales y pueden imitar una gran variedad de enfermedades orgánicas. Fried también
descubrió que la media en el ritmo de respiración de los grupos de control es menor (12
respiraciones por minuto) que la de los pacientes psiquiátricos (17 por minuto) y los
pacientes con apoplejía (17 por minuto).
Los profesionales de respiración holotrópica tienen una oportunidad única de estudiar los
efectos psicológicos y somáticos de la respiración acelerada, puesto que los observan
regularmente in statu nascendi a medida que emergen en el proceso de sus clientes. En los
talleres de respiración holotrópica y en la formación, sólo una pequeña parte de los
participantes experimenta una respuesta que describen como típica los manuales de
fisiología respiratoria y en cierto sentido obligada (espasmos carpopedales, frío en los pies,
etc.) Las observaciones de este trabajo muestran que la respiración acelerada produce una
rica y extraordinaria gama de síntomas emocionales y psicosomáticos. Por lo tanto, apoyan
la crítica de Fried de una comprensión simplista del síndrome de hiperventilación.
Para Fried, que considera esta «sorprendente gama de síntomas» desencadenada por la
respiración acelerada desde el punto de vista de la medicina tradicional, «sigue siendo un.
misterio cómo una función fisiológica tan simple como la respiración puede producir una
gama tan amplia de síntomas.» La práctica de la respiración holotrópica proporciona
profundas intuiciones en la dinámica del «síndrome de hiperventilación» y ofrece una
sencilla solución para dicho «misterio». Muestra que la riqueza de las respuestas a la
respiración acelerada no puede comprenderse simplemente en términos fisiológicos
porque se trata de un fenómeno psicosomático complejo que refleja la
historia psicobiológica y espiritual completa del individuo.
Los síntomas producidos por la respiración acelerada pueden aparecer en todas las zonas
del cuerpo y en toda combinación posible. El estudio sistemático de dichas reacciones
muestra que representan la intensificación de síntomas psicosomáticos preexistentes o la
exteriorización de distintos síntomas latentes. La continuación de la respiración acelerada
hace posible remontar dichos síntomas a sus orígenes en el inconsciente: a recuerdos de
acontecimientos biográficos traumáticos, el nacimiento biológico, los traumas prenatales e
incluso los distintos temas transpersonales (por ejemplo, recuerdos filogenéticos,
experiencias de vidas pasadas y temas arquetípicos).
Esto es cierto incluso para algunos fenómenos físicos que pueden observarse algunas veces
en la respiración holotrópica, como actividad epiléptica, apnea, cianosis, ataques de asma o
distintas manifestaciones cutáneas espectaculares. Dichos fenómenos representan la
exteriorización de huellas históricamente determinadas que se asocian con
acontecimientos concretos, como episodios de casi ahogarse, accidentes graves,
operaciones, difteria infantil, tos convulsa, nacimiento biológico, crisis prenatales o
experiencias de vidas pasadas. Por precarios que puedan parecer, no son peligrosos
si estamos trabajando con personas físicamente sanas, que pueden tolerar el estrés físico y
emocional involucrado en este revivir. Naturalmente, es importante respetar las
contraindicaciones para el trabajo experiencial profundo y seleccionar a las personas con
problemas graves, en particular distintos trastornos cardiovasculares.
Como ya hemos comentado, el mismo mecanismo puede tener un papel capital en muchas
infecciones crónicas como la sinusitis, la faringitis, la tonsilitis, la bronquitis o la cistitis,
que tradicionalmente se consideran problemas puramente médicos. SÍ tenemos éxito a la
hora de liberar el bloqueo bioenergético, la circulación se abre y estas «infecciones
crónicas» tienden a desaparecer. Es también concebible que el mismo mecanismo tenga un
papel importante en la génesis de ulceras pépticas o duodenales y de las colitis ulcerosas.
La vitalidad de las membranas mucosas gástricas o intestinales que no tienen buena
circulación puede verse comprometida a tal extremo que no pueden protegerse a sí mismas
contra las bacterias involucradas en este trastorno (Helycobacter Pylori) y los efectos del
ácido hidroclórico y los enzimas digestivos.
Lo que parece suceder es que la respiración acelerada crea una situación bioquímica en el
cuerpo que facilita la emergencia de antiguas tensiones físicas y emocionales asociadas con
traumas físicos y psicológicos no resueltos. El hecho de que durante la respiración
acelerada los síntomas afloren y se manifiesten no constituye un fenómeno patológico, tal
como tradicionalmente se supone. Esta situación, en realidad, representa una oportunidad
única para la sanación. Lo que surge bajo dichas circunstancias es material inconsciente
con fuerte carga emocional que está más preparada para ser elaborada. Esta comprensión
de los síntomas de la hiperventilación explica la enorme variabilidad inter e
intraindividual de respuestas a la hiperventilación. Parece ser semejante a la situación en
relación a la extraordinaria riqueza y variabilidad del contenido experiencial de las
sesiones psiquedélicas.
Esta categoría incluye también distintos intentos por definir los «perfiles de personalidad»
de las personas que son propensas a trastornos psicosomáticos específicos. La búsqueda de
características personales de dichos individuos es una pauta de investigación iniciada por
Flanders Dunbar (Dunbar, 1954). Por ejemplo, estos estudios distinguen los tipos de
personalidad A y B. El tipo de personalidad A hace referencia a ejecutivos muy motivados y
a adictos al trabajo preocupados por las agendas y la rapidez de sus actuaciones; son
impacientes, inseguros sobre su estatus, muy competitivos, hostiles y agresivos e incapaces
de relajarse. El tipo B de personalidad, por el contrario, es paciente, relajado
y despreocupado, y normalmente más creativo, imaginativo y filosófico (Friedman y
Rosenrnan, 1974). Se ha demostrado que el tipo A tiene un mayor riesgo de desarrollar
enfermedades cardíacas.
Se han planteado objeciones frente a las «teorías de especificidad». Los pacientes con
distintos trastornos psicosomáticos pueden tener una amplia gama de problemas
psicodinámicos y diagnósticos psiquiátricos que van de lo «normal» a lo psicótico. Los
problemas psicológicos de los pacientes no pueden predecirse a partir de la naturaleza de
sus síntomas psicosomáticos y viceversa. Las mismas «variables etiológicas específicas» se
han postulado para una amplia gama de trastornos psicosomáticos, por ejemplo,
necesidades de dependencia patológicas y la pérdida de una relación importante para la
colitis ulcerosa, la ileitis, la artritis reumatoide, el asma psicogénica y algunas
enfermedades de la piel. Además, algunos trastornos psicosomáticos pueden comprobarse
en modelos animales, como la hipersecreción gástrica inducida por estrés no específico.
Naturalmente, en este caso no podemos suponer el papel de fantasías inconscientes,
procesos simbólicos, conflictos interpersonales, etc.
Reich atribuía este bloqueo al atasco de la libido debido al hecho de que la sociedad
moralista represiva no permitía una satisfacción plena de nuestras necesidades sexuales.
La energía sexual bloqueada tiende a encontrar expresión desviada en forma de neurosis,
trastornos psicosomáticos y perversiones. A gran escala, conduce a movimientos
sociopolíticos destructivos. Reich se dio cuenta de que la psicoterapia limitada al
intercambio verbal no podía, por sí misma, cambiar la situación energética del organismo.
Introdujo en la terapia enfoques revolucionarios, como técnicas de respiración y
trabajo corporal con vistas a la liberación de energías reprimidas. Sin embargo, según él, la
liberación emocional y sexual plena exigía una revolución de la sociedad humana. Reich se
convirtió en comunista y tras publicar el libro La psicología de masas y el fascismo (Reich,
1970), fue excomulgado tanto por el partido comunista como por la Asociación
Psicoanalítica.
Las traumatizaciones psicológicas postnatales tienen vínculos específicos con las fases de
desarrollo de la libido y el ego, partes concretas del cuerpo y problemas con las relaciones
interpersonales. También están conectadas con distintos mecanismos de defensa
psicológicos y elaboraciones simbólicas. Aunque las traumatizaciones físicas postnatales y
en concreto el nacimiento afligen a distintos órganos específicos, representan también una
forma extrema de estrés tosco e indiferenciado. Lo que ciertamente parece ser importante
para el desacuerdo que hay en relación a los desencadenantes específicos y no específicos
de los trastornos psicosomáticos, así como la diferencia entre trastornos psicosomáticos y
las reacciones neuróticas de conversión subrayadas por Franz Alexander.
Esto podría explicar por qué tanto el estrés específico como el que no lo es puede producir
síntomas psicosomáticos y también el hecho de que los estresantes no específicos de
distintas clases pueden producir los mismos síntomas en un individuo concreto. El
nacimiento es un gran trauma psicofisiológico e incluye la primera gran pérdida de objeto
amoroso; la separación de la madre, seguida de una situación de gran dependencia. Su
participación en la génesis de los trastornos psicosomáticos puede ser la responsable del
hecho de que la pérdida de una relación importante y una necesidad de
dependencia extrema son factores que tienen un papel importante en los trastornos
psicosomáticos de distinta clase.
Sin comprender que dichas experiencias tienen orígenes naturales, tanto el terapeuta como
los clientes tendrán miedo y serán reacios a entrar en este territorio experiencial y permitir
que emerja a la consciencia el material de profundos niveles del inconsciente. Ya hemos
mencionado que la abreacción en las sesiones en las que se utiliza la hipnosis y el
narcoanálisis se descubrió que era útil en el tratamiento de neurosis de guerra (PTSD),
pero no en la pisconeurosis. Los terapeutas que saben que sus clientes se han visto
expuestos a situaciones drásticas serán capaces y estarán dispuestos a tolerar las
reacciones físicas y emocionales de gran intensidad de sus clientes sin temor a que estén
penetrando en terreno psicótico.
CAPÍTULO 10
Pasado, presente y futuro de la
respiración holotrópica
Empezamos a utilizar la respiración holotrópica en su forma actual en el Instituto Esalen en
el año 1976. Durante más de diez años, fuimos las dos únicas personas que ofrecíamos este
nuevo método de autoexploración de nuestro taller de Esalen en distintos lugares del
mundo: Norteamérica, México, Sudamérica, Australia, India, Japón y distintos países
europeos. A veces, recibíamos la ayuda de personas que se habían interesado seriamente
por nuestro trabajo y deseaban aprenderlo con nosotros. Varios de ellos eran residentes de
Esalen y otros, individuos que habían participado en nuestro taller de un mes de duración
en Esalen y tenían una considerable experiencia en la respiración holotrópica.
1. La formación de facilitadores de respiración
holotrópica
Hacia 1987, el número e interés de estas personas aumentó a tal punto que un grupo de
ellas se nos acercó pidiéndonos que iniciáramos un programa de formación para
facilitadores. Respondiendo a su ruego, decidimos poner en marcha una formación de
facilitadores, de una sola vez, para setenta antiguos participantes de nuestros talleres muy
motivados, que a lo largo de diez años habían hecho una cantidad importante de trabajo
con nosotros. Le siguieron unos programas de formación de tres años, en los que los
participantes se encontraban dos veces al año para sesiones de dos semanas. Dos grupos
con este formato se encontraron en la Costa Oeste de Norteamérica y el tercero era un
grupo de habla alemana que tuvo lugar en Europa con participantes de Suiza, Alemania y
Austria,
Esta forma de formación ha proseguido con algunas pequeñas modificaciones hasta hoy.
Desde 1971, el Grof Transpersonal Training (GTT) ha sido dirigido por Cary y Tav Sparks,
con Cary en el papel de coordinadora principal y Tav como profesor principal. Seguimos
participando en la GTT como conferenciantes invitados en algunos módulos y en talleres
introductorios con mucho público. Gran parte de la formación está dirigida actualmente
por miembros veteranos del equipo y tiene lugar en diferentes países del mundo. Las
personas en formación pueden elegir en qué países quieren hacer los módulos individuales
y cómo quieren distribuirlos. Recomendamos que las personas en formación no
completen los módulos en menos de dos años, puesto que la formación implica un trabajo
interior de gran intensidad y se necesita tiempo suficiente para una integración y
elaboración adecuada. La información básica sobre la formación puede encontrarse en
Internet ([Link] o [Link]). En la actualidad, más de mil personas de
distintas partes del mundo han completado la formación y unos pocos cientos más están
actualmente en formación.
Una vez el número de participantes sobrepasó este límite, no éramos capaces de dirigir
personalmente el espacio destinado a compartir con cada persona del grupo. Aunque las
sesiones de respiración podían llevarse a cabo con todos los miembros del grupo al mismo
tiempo (alternando como cuidadores y respiradores), para las sesiones de procesamiento o
elaboración el grupo tenía que dividirse en pequeñas unidades. Más allá de este punto, los
únicos límites para el número de participantes eran el espacio en él. que se llevaba a cabo la
respiración, la posibilidad de salas para los grupos de elaboración y el número de
facilitadores expertos capaces de apoyar a los respiradores y conducir las sesiones para
compartir. Utilizando este formato, algunos de nuestros grandes grupos han tenido más de
trescientos participantes.
2. La respiración holotrópica y la comunidad
académica
La popularidad cada vez mayor de la respiración holotrópica en los círculos para
profesionales y entre la gente profana no ha sido igualada por un interés tan entusiasta en
la comunidad académica y entre los clínicos que trabajan en los centros convencionales.
Según nuestro conocimiento, sólo en Australia, Brasil y Rusia ha sido aceptada la
respiración holotrópica como una modalidad de tratamiento oficial. Las razones de ello son
fácilmente comprensibles: tanto la práctica como la teoría de esta nueva forma de
autoexploración y terapia representa una desviación importante de las prácticas
terapéuticas y marcos conceptuales habituales. El trabajo con la respiración holotrópica y
con los estados holotrópicos de consciencia, por regla general, exige cambios radicales de
algunas premisas básicas y suposiciones metafísicas que los profesionales comprometidos
con la forma tradicional de ver el mundo y la psique humana no están dispuestos a hacer.
Para la mayoría de los clínicos convencionales, no es fácil aceptar que los estados
emocionales intensos y las manifestaciones físicas concomitantes, que suelen diagnosticar
y tratar como psicopatología, representan un proceso de autocuración que debe ser
apoyado más que reprimido y truncado. A muchos psicoterapeutas tradicionales les cuesta
pasar de una terapia verbal a las terapias experienciales, en particular las más eficaces que
provocan estados holotrópicos de consciencia. Un desafío añadido es la utilización de
trabajo corporal y contacto físico de apoyo, que pertenecen a componentes muy útiles e
importantes de la respiración holotrópica.
Tan desafiantes como los cambios que introduce la respiración holotrópica son algunas de
sus premisas teóricas y metafísicas básicas. La primera de ellas es la comprensión
radicalmente distinta de la naturaleza de la consciencia y de la psique humana. Desde la
perspectiva holotrópica, la consciencia y la psique se consideran como atributos primarios
del universo («anima mundi») en lugar de productos de procesos neurofisiológicos en el
cerebro humano y, por consiguiente, epifenómenos de la materia de lo contrario inerte e
inanimada. Observaciones desde distintas ramas de la investigación moderna de la
consciencia han aportado pruebas convincentes de que la consciencia puede
funcionar independientemente del cerebro humano; conducen a la conclusión de que el
cerebro actúa de mediador de la consciencia, pero no la genera (Goswami, 1995, Ring y
Valarino, 1998, Ring y Cooper, 1999, Cárdenas, Lynn y Krippner, 2000, Grof, 2000 y
2006b).
La segunda gran revisión teórica necesaria para un trabajo productivo con los estados
holotrópicos es añadir dos grandes ámbitos al modelo de la psique generalmente utilizado
por los psiquiatras y psicoterapeutas convencionales, que actualmente se limita a la
biografía postnatal y al inconsciente individual freudiano. Los dos nuevos ámbitos —el
perinatal y el transpersonal— amplían la imagen de la psique humana a tal medida que
muestre una semejanza mayor con los conceptos que encontramos en las grandes filosofías
espirituales de Oriente y en varias culturas indígenas. Se trata de una comprensión
humillante para los miembros de la comunidad académica occidental a los que se les
ha enseñado que nuestra cosmovisión y comprensión de la psique humana es muy superior
a la de las sociedades preindustriales.
Esta perspectiva puede aplicarse incluso a algunas condiciones que hoy se consideran
graves manifestaciones de enfermedad mental. La cartografía ampliada de la psique hace
posible considerar una importante subcategoría de episodios espontáneos de estados no-
ordinarios de consciencia, actualmente diagnosticados y tratados como psicosis, como
crisis psicoespirituales («emergencias espirituales») que tienen un gran potencial curativo,
transformador e incluso evolutivo. Puesto que la formación de los facilitadores en
respiración holotrópica implica un gran número de sesiones personales, mucha experiencia
a la hora de ayudar a sus iguales en estados holotrópicos de consciencia y charlas sobre
teoría transpersonal, los facilitadores certificados están bien preparados y equipados para
apoyar a individuos que pasan por emergencias espirituales.
Otro aspecto importante de la nueva psicología que ha surgido del estudio de los estados
holotrópicos es la corrección del punto de vista distorsionado de la espiritualidad y de la
religión que encontramos en los círculos científicos occidentales. La investigación moderna
de la consciencia ha demostrado que la espiritualidad constituye una dimensión
importante de la psique humana y del orden universal. La comprensión auténtica de
fenómenos tales como el chamanismo, la mitología y la vida ritual de las culturas indígenas,
el misticismo y las grandes religiones del mundo es imposible sin ampliar el mapa de la
psique añadiendo las dimensiones perinatales y transpersonales. Esto es también necesario
si queremos entenderlas experiencias espirituales “las nuestras y las de los demás”
y proporcionar un apoyo inteligente a las personas que se debaten con desafíos en su viaje
interior. Constituye un grave error descartar y patologizar la espiritualidad de cualquier
clase sólo porque su existencia sea incompatible con los supuestos metafísicos básicos de la
ciencia occidental o debido a que a menudo se expresa de forma perversa y distorsionada
en la religiones organizadas.
APÉNDICE 1
Situaciones especiales e intervenciones en
las sesiones de respiración holotrópica
Mientras que es fácil entender y aplicar la estrategia general del. Trabajo corporal utilizado
en la respiración holotrópica, existen ciertas situaciones que merecen un breve comentario.
Puesto que describiremos una variedad de situaciones y distintas formas de intervención,
es importante recordar que todas tienen un denominador común: intensificar las
emociones y energías físicas que subyacen a los síntomas y llevarlas a la experiencia
consciente y a la plena expresión. Se trata de información muy especializada que puede ser
de interés para algún lector común, pero que es de importancia práctica sólo para los
facilitadores de respiración holotrópica certificados que han completado la formación
GTT y, por lo tanto, están autorizados a utilizarla en su trabajo. Recomendarnos
encarecidamente como lectura adicional el librito de Tav Spark titulado Doing Not Doing: A
[Link] to Living Holotropically, una exposición de la estrategia básica del trabajo
holotrópico escrita con un estilo ameno y con sentido del humor (Sparks, 2009).
1. La experiencia de atragantarse y la presión en el
pecho
Un acontecimiento muy frecuente en las sesiones holotrópicas lo constituye la experiencia
de constricción en la garganta asociada con el atragantarse. Tiene su origen en los
recuerdos de situaciones que implican la interferencia con la respiración, tales como casi
ahogarse, intentos de estrangulación, difteria, tos convulsa y parto difícil. A causa de la
fragilidad de la laringe y los nervios y arterias adyacentes, no es posible intensificar esta
sensación apretando la garganta. Un modo muy eficaz de resolver esta situación es ofrecer
al respirador una toalla enrollada y pedirle que se identifique con la fuerza estranguladora
y demuestre su efecto retorciendo la toalla tan fuerte como pueda. Aumentará el poder de
este ejercicio si se estira la toalla sobre la parte superior del cuerpo del respirador y
sus extremos son sostenidos por asistentes (normalmente el cuidador y uno de los
facilitadores o aprendices). Es necesario sujetar la toalla estirada a una distancia suficiente
del cuerpo del respirador, para que no ejerza presión sobre su propia garganta.
Mientras esto sucede, le pedirnos al respirador que exprese cualquier emoción y reacción
física que la situación evoque. Un individuo que experimenta asfixia, por regla general se
identifica sólo con el papel de la víctima y percibe las fuerzas estranguladoras como ajenas
más que como una parte intrínseca de su personalidad. Aunque fuese el caso en la situación
original, no es verdad en el momento en que el recuerdo de ello aflora en la sesión de
respiración. En ese momento, toda la situación ha sido interiorizada y las experiencias de
ahogo y estrangul amiento son dos aspectos distintos de la propia personalidad del
respirador. Utilizando la toalla del modo descrito, el respirador reconoce este
hecho identificándose tanto con el estrangulador como con el estrangulado.
El mismo principio puede utilizarse cuando el respirador experimenta una gran presión en
el pecho y la constricción de la caja torácica, un concomitante frecuente de la experiencia
del nacimiento. En dicha situación, la fuerza que aplasta es la presión interiorizada e
introyectada de las contracciones uterinas. Sin reconocer esto, el respirador es el que
aplasta, así como la victima de la fuerza constrictiva. El mejor modo de resolver una
constricción de esta clase es, para el facilitador y el respirador, adoptar una posición
tumbada sobre la colchoneta con sus cuerpos en paralelo; luego se abrazan y aprietan
el uno al otro con bastante fuerza. Mientras esto sucede, se alienta al respirador a expresar
plenamente las emociones provocadas por esta situación. Poner una almohada o un cojín
entre los dos cuerpos reduce el grado de cercanía física que de otro modo podría
experimentarse como excesivamente íntima o invasora.
2. La experiencia de tensiones musculares y
espasmos
Un modo muy eficaz de liberar energía bloqueada en manos y brazos del respirador
(tetania) es representar una situación conocida como «el pulso mejicano». Pedimos a los
respiradores, que están estirados sobre su espalda, que pongan sus antebrazos en posición
vertical con el codo descansando en el suelo y que deliberadamente aumenten la tensión de
los músculos de dicho brazo. Los facilitadores ponen entonces sus cuerpos en paralelo al de
los respiradores y toman la mano de éstos. A ello le sigue un esfuerzo por empujar, el uno al
otro, el brazo hacia el suelo tal como se hace para probar la fuerza. Sin embargo, el.
propósito no es el de ganar, sino de mantener una tensión constante durante
largos períodos de tiempo, mientras los respiradores expresan todas las emociones y
sensaciones físicas que la situación evoca.
A veces, la tensión no está localizada en ninguna parte concreta del cuerpo, sino que es
generalizada; en este caso el bloqueo de energía involucra a todo el cuerpo. Esta condición
puede alcanzar distintos grados de intensidad desde la tensión muscular fuerte a la tetania
dolorosa. Es importante subrayar que aquí no estamos tratando con una reacción
simplemente fisiológica a la respiración acelerada (síndrome de hiperventilación), sino de
una respuesta psicosomática compleja. El origen de dicha tensión es un recuerdo no
procesado de una situación muy traumática o, más habitualmente, una constelación en
capas de dichos recuerdos (un sistema COEX). Estas situaciones traumáticas generan una
gran cantidad de energía física y emocional que ha quedado sin expresar.
En algunos casos, la traumatización es tan extrema que la consciencia se separa del cuerpo
doliente; el respirador informa que él o ella «no está conectado con el cuerpo» y no siente
nada. Esta disociación de la consciencia del cuerpo parece ser el mismo mecanismo que es
responsable de las experiencias conocidas como fuera del cuerpo (OBOEs) en situaciones
cercanas a la muerte descritas en la literatura tanatológica. Esta separación hace que la
consciencia pueda eludir la experiencia de dolor. En la respiración holotrópica, esta
separación de la consciencia del cuerpo tiende a asociarse con dificultades en el «regreso»
y con la prolongación de la sesión.
Lo que vemos en las dos situaciones descritas anteriormente —tetania del cuerpo que se
experimenta plena y conscientemente y tetania que lleva a la separación de la consciencia
del cuerpo— es un equilibrio dinámico entre una fuerte carga energética asociada con los
recuerdos traumáticos que surgen del inconsciente y las defensas psicológicas que la
frenan e impiden que aflore. La tarea de los ayudantes en esta situación es perturbar este
equilibrio dinámico y facilitar la emergencia del material inconsciente.
El modo más eficaz de conseguirlo es pedir al respirador que se estire sobre la espalda,
flexione los brazos y codos y acentúe la tensión en los brazos y en el resto del cuerpo,
imaginando que todo el cuerpo está hecho de acero o granito. Dos ayudantes a cada lado
cogen entonces las muñecas del respirador y levantan la parte superior del cuerpo unos
sesenta centímetros por encima del suelo. La instrucción a los respiradores es mantenerse
en dicha posición el mayor tiempo posible y expresar plenamente la reacción natural a
dicha situación sin juzgarla o censurarla.
Este ejercicio tiene la tendencia a debilitar las defensas psicológicas y poner en marcha el
proceso experiencial. En lugar de apreciar inercia y estancamiento, ahora vemos una
reacción intensa del respirador en forma de actividad motora, expresión de emociones,
fuertes gritos, toses y otras manifestaciones. Ahora se hace evidente que la rigidez del
cuerpo y la falta de sensaciones en él se debían a un equilibrio dinámico entre emociones
intensas y energías físicas con defensas psicológicas de la misma intensidad que impiden
que éstas afloren. El ejercicio anterior constituye un modo muy eficaz de romper el atasco
energético y acelerar la finalización de la sesión.
En uno de nuestros talleres en el Instituto Esalen, una joven vino en busca de consejo: «Mi
respirador me ha pedido que le apriete las pelotas; ¿esto se hace?» Cuando sucede algo así,
debe intervenir un facilitador experimentado y hacerse cargo de la situación, ofreciendo
una alternativa apropiada no sexual. Los facilitadores utilizan un enfoque similar si se dan
cuenta que el respirador y el cuidador están violando nuestra orden de que, en el curso de
las sesiones de respiración holotrópica, el contacto sexual no está permitido, implique o no
un consenso mutuo. Es imprescindible que el contacto físico de apoyo se dirija a satisfacer
las necesidades anaclíticas del respirador y no incluya elementos de sexualidad adulta.
A veces, el respirador puede hacer intentos de cambiar una situación de apoyo anaclítica
por una abiertamente sexual. Esto sucede con más frecuencia cuando el respirador es
varón y el facilitador una mujer. En la mayoría de los casos, parece suceder cuando una
regresión a la infancia está llevando al respirador a una situación de la temprana infancia
en la que experimentó una dependencia dolorosa y aterradora de una figura femenina o se
vio expuesto por ella a alguna forma de abuso. El transformar la situación anaclítica en una
situación sexual adulta funciona entonces como una defensa psicológica y una evasión,
puesto que en la interacción varón-hembra, el varón normalmente es el dominante.
Cuando esto sucede, la tarea del facilitador es alentar al respirador a que centre su atención
interiormente, se permita regresar al período en que se produjo el trauma y experimente
pícaramente las sensaciones originales. También ha de dejar claro al respirador que los
intentos de introducir elementos sexuales adultos en una situación terapéutica, a la que no
pertenecen, sería contraproducente y derrocharía una oportunidad importante para una
experiencia correctiva sanadora a un nivel muy profundo. Es mucho más fácil de hacer si la
posibilidad de este suceso se ha discutido antes de la sesión. El facilitador puede entonces
simplemente recordar esta conversación en lugar de intentar introducir este tema mientras
el respirador está en un estado holotrópico de consciencia.
Otra situación con la que hemos tenido que lidiar en la respiración es la desnudez. Los
motivos para desnudarse durante la sesión varían. En sesiones con elementos perinatales,
puede reflejar la sensación de los respiradores que es inapropiado afrontar los temas
relacionados con el nacimiento y la muerte completamente vestidos. En individuos que han
experimentado en su niñez una represión sexual estricta, desnudarse puede representar un
gesto de rebeldía y liberación. También lo hemos visto a veces en antiguas monjas o
sacerdotes e individuos que se han pasado muchos años en un seminario. Desnudarse
puede ser también una expresión de superar la alienación del propio cuerpo y de
la naturaleza característica de las sociedades industriales. Con menor frecuencia, las
sesiones de respiración pueden proporcionar el contexto para expresar tendencias
exhibicionistas latentes o incluso manifiestas.
La situación es distinta en talleres introductorios con muchas personas, que a veces se lleva
a cabo en hoteles e incluye gran número de participantes que no tienen una mentalidad tan
abierta como los residentes de Esalen o la gente formada por nosotros. Bajo dichas
circunstancias, es más probable que algunas personas del grupo o del personal del hotel se
sientan ofendidas ante la desnudez. Además, según nuestra experiencia, cuando alguien se
desnuda en una respiración, descripciones gráficas de dicho acontecimiento destacan en
los relatos que la gente hace a sus amigos sobre el taller y en los artículos que se escriben
sobre él. Naturalmente, esto tiene un efecto adverso en la imagen de la respiración
holotrópica en los círculos académicos y en la población en general.
Bernadette Blin-Lery, una de las creadoras de Aquanima, adelanta en su libro escrito con
Brigitte Chavas un poderoso argumento para introducir el elemento agua en el proceso de
respiración holotrópica (Blin-Lery y Chavas, 2009). El agua conforma el 70% de nuestro
planeta y el 75% de nuestro cuerpo. La vida se inició en el océano primitivo y empezamos
nuestra existencia individual en el medio acuático del seno materno. El agua es
absolutamente esencial para la vida; ningún organismo puede existir sin ella. Es un
elemento con propiedades extraordinariamente purificadoras, tanto en el sentido físico
como fisiológico y como un potente símbolo espiritual.
Blin-Lery y Chavas también abordan en su libro las ventajas de la desnudez optativa en las
sesiones de Aquanima. Subrayan que la desnudez libera a los participantes de tabúes
sociales irracionales y elimina una amplia gama de defensas psicológicas innecesarias que
han sobrevivido a su necesidad evolutiva y utilidad. Puesto que todos venimos al mundo
desnudos, la desnudez facilita también la regresión a la temprana infancia y a los períodos
perinatal es y prenatal. Ser visto y aceptado por los demás tal como uno es y ver los
cuerpos desnudos de los demás —ambos géneros, edades distintas y tipos físicos, con todas
sus imperfecciones— puede mejorar mucho nuestra autoaceptación. La
rigurosa prohibición del contacto sexual hace que esta situación sea sorprendentemente
segura.
Aquanima se lleva a cabo en grupos de veinte a veinticuatro personas con cuatro o cinco
facilitadores certificados. Los participantes trabajan en tríadas, en lugar de en diadas, tal
como se hace en la respiración holotrópica «en seco»; cada respirador es apoyado por dos
compañeros. Lo que introduce algunos elementos de interés en el proceso; puede facilitar
la emergencia de temas edípicos y proporcionar una experiencia correctiva para quienes
hayan tenido experiencias traumáticas en este sentido. Este arreglo puede también
precipitar algunos otros temas relacionados con situaciones triangulares, como la rivalidad
entre hermanos y problemas de celos. Se trata de la misma situación que suele ocurrir a
veces en las sesiones de respiración holotrópica «en seco» en grupos con un número
de participantes impar que exige acompañamiento doble.
Esta técnica posibilita controlar incluso formas extremas de actividad frenética. Formas
extremas de comportamiento imprevisible están asociadas la mayoría de las veces con
revivir situaciones que tienen que ver con la interferencia con la respiración. Los ejemplos
incluyen recuerdos de estar a punto de ahogarse, inhalar cuerpos extraños, difteria infantil
y nacimientos difíciles. Los respiradores que reviven recuerdos traumáticos de esta clase
tienen la sensación de que se están ahogando y de que su vida está en peligro. Se
aterrorizan y desorientan, luchando desesperadamente en busca de aire, se agitan y
patalean. Lo que puede asociarse a la pérdida de consciencia de encontrarse en un taller o
en una situación terapéutica; bajo dichas circunstancias, tal vez perciban a sus ayudantes
como enemigos que ponen su vida en peligro.
La regla básica para trabajar con personas agresivas es no identificarse como blanco de la
rabia del respirador, sino percibirse como un amigo ofreciéndoles ayuda a la hora de
expresar sus sentimientos violentos. En ocasiones, en el curso de este trabajo, los
respiradores nos pueden confundir con enemigos; para impedirlo puede ser necesario
reafirmar nuestro papel de ayudantes haciendo preguntas del tipo: «¿Qué tal va? ¿Te
ayuda? ¿Sientes algún alivio?» Si los papeles no están claros para el respirador, el trabajo
interior disciplinado pude convertirse en una peligrosa pelea.
Si los respiradores manifiestan una actividad frenética que es difícil de controlar mediante
colchonetas y almohadas, pero son conscientes y cooperativos, podemos intentar otra
alternativa muy eficaz. Pedimos que se estiren boca abajo en la colchoneta y luego
estabilizamos e inmovilizamos la zona lumbar presionando con nuestras manos o
utilizando el peso de nuestro cuerpo. Les alentamos a suspender totalmente el control
sobre el resto de su cuerpo y permitir la plena expresión de cualquier movimiento físico y
emociones que emerjan espontáneamente.
SÍ el respirador está dispuesto a cooperar, podemos utilizar otra estrategia útil que
posibilita que facilitadores y cuidadores trabajen con individuos agresivos, incluyendo los
que son mucho más fuertes que dichos ayudantes. En esta forma de trabajo, el respirador
se estira con brazos y piernas en cruz sobre la espalda y dos ayudantes se sitúan en
paralelo a su cuerpo de modo que sujetan los hombros de esta persona. Se alienta al
respirador a suspender todo control y expresar plenamente toda la gama de emociones y
manifestaciones físicas que afloren de forma espontánea. Así puede liberar plenamente su
ira sin dañar a nadie o destruir nada. De este modo, el respirador tendría que desplegar una
fuerza extraordinaria para superar a sus ayudantes. Según nuestra experiencia, mujeres
que no eran particularmente atléticas han sido capaces de contener a hombres fuertes
utilizando este sistema.
A veces, los impulsos agresivos pueden dirigirse hacia los respiradores mismos y llevar a
comportamientos autodestructivos; aporreando distintas partes del propio cuerpo,
golpeando la cabeza contra el suelo o la pared, exponiendo el cuello a presiones en ángulos
peligrosos y a torsiones arriesgadas, apretar la propia garganta o meterse los dedos en los
ojos. Suele suceder en el caso de individuos que en el curso de su historia individual han
interiorizado la ira, puesto que se les ha enseñado, explícita e implícitamente, que no era
aceptable o permisible mostrarla. Siempre que los respiradores se comporten de un modo
que puede llevar a daños autoinfringidos, los facilitadores deben intervenir para
protegerlos.
Las emociones y energías físicas liberadas a lo largo de este trabajo pueden alcanzar una
intensidad extraordinaria. Los respiradores pueden exhibir fuerza física que excede con
mucho su fuerza muscular habitual. Este fenómeno poco común puede observarse también
en los ataques epilépticos de gran mal que se producen tras la aplicación de electroshocks o
de forma espontánea. Sin embargo, la energía demoníaca no es estereotípica y robótica,
como es el caso en los ataques epilépticos de gran mal, sino que actúa de un modo versátil,
inteligente y orientado a fines. Sus actos son perversos y agresivos; se dirigen a los
ayudantes de los respiradores o contra los mismos respiradores.
El único modo en que esta situación puede controlarse de forma eficaz es el uso de la
técnica de brazos y piernas en cruz descrito anteriormente. Utilizar esta estrategia puede
complicarse por el hecho de que las manos y uñas del respirador «poseído» a menudo
atacan las espaldas de los ayudantes, rascando, pellizcando y dañando su piel de otras
formas. Puede necesitarse más gente para impedir que esto ocurra. De cara a situaciones de
esta naturaleza, es útil contar con gente extra en las sesiones de respiración holotrópica
que ayuden a «cubrir el terreno», como nosotros lo llamamos. Los aprendices de nuestra
propia formación han demostrado ser muy valiosos en relación a estos casos.
Los actos de esta energía demoníaca no son sólo insidiosos y feroces, sino también astutos.
Tras una explosión de rabia, a menudo se calma y parece que no pasa nada. Si el ayudante
baja la guardia y suelta su agarre del respirador, su mano de repente se dispara, por
ejemplo, a uno de sus ojos. Demos de ser conscientes de que ésta es la naturaleza de dicha
energía y acercarnos a ella teniéndolo en cuenta. Una vez animamos al respirador a dejar
que la energía tome el control, se vuelve autónoma y no podemos esperar cooperación o
ayuda de la persona con la que estamos trabajando. A veces, los individuos con los que
tenemos una buena relación nos han advertido, diciendo algo como: «Muy bien, suelto el
control, pero estarás solo. ¡Ves con cuidado, es escurridiza y astuta!»
Por difícil que sea trabajar con la energía demoníaca, vale la pena. Los episodios que se han
experimentado subjetivamente como la liberación de una entidad maligna, y que
externamente parecen un exorcismo, han dado como resultado las trasformaciones más
profundamente sanadoras que hemos visto en nuestros años de práctica. Este fenómeno
merece una atención especial, durante la formación de facilitadores en respiración
holotrópica. Deben tener la suficiente comprensión teórica y la suficiente experiencia
práctica para ser capaces de afrontar la energía demoníaca con calma, ecuanimidad y
sin juicios morales, como en el caso de cualquier manifestación que se produce en el
transcurso de las sesiones de respiración.
6. El excesivo autocontrol y la incapacidad de
soltar
La idea de entregar el autocontrol y soltar puede ser un gran reto para mucha gente. El
grado de miedo a abandonar el control refleja generalmente la naturaleza del material
inconsciente que intenta emerger y la intensidad de la energía física y emocional asociada
con él. Si la tensión entre las fuerzas inconscientes y el sistema de defensas psicológicas es
fuerte, el individuo puede tener miedo a que la pérdida de control no sea sólo un episodio
temporal en la sesión de respiración, sino una condición permanente que se alargue a la
vida cotidiana.
El miedo a perder el control está normalmente asociado con fantasías de lo que sucederá si
las energías inconscientes toman la mano. Distintas personas tienen anticipaciones
aterradoras específicas sobre lo que podría ocurrir a continuación. Algunas imaginan que el
resultado será dar rienda suelta a energía agresiva y 'volverse loco: violentos ataques
indiscriminados contra los demás. Una fantasía alternativa incluye impulsos violentos que
ponen en peligro la vida, de naturaleza autodestructiva más que destructiva. Otra variante
es el miedo a una actuación sexual indiscriminada, como exhibirse, volverse promiscuo o
satisfacer formas sexuales aberrantes. El origen de estos impulsos agresivos y sexuales es
la tercera matriz perinatal (MPB III).
Una vez el respirador comprende la naturaleza de este proceso y está dispuesto a soltar, es
útil proporcionar contención externa. La sensación de que las energías están bajo control
hace que el proceso de entrega dé menos miedo al respirador. Técnicas eficaces de
contener a los respiradores que se ven desbordados por energías elementales: el sistema
de brazos y piernas en cruz, el uso de la manta mecedora y el enraizar la parte media del
cuerpo, ya se han descrito (pág. 232 ss.). Bajo dichas circunstancias, soltar el control y la
rendición incondicional pueden ser una experiencia muy liberadora que puede conducir a
una notable sanación y transformación.
7. Trabajar con la náusea y la tendencia a vomitar
Revivir recuerdos de situaciones desagradables o repulsivas o de intervenciones médicas
asociadas con la anestesia (incluyendo su uso en el parto) pueden tener como resultado
sensaciones residuales de intensa nausea. El modo mejor de trabajar con este problema es
pedir a los respiradores que imaginen que son actores en una pantomima y que su tarea es
expresar sin palabras —sólo mediante muecas, movimientos, atragantamientos y sonidos
— cómo se sienten. Este proceso, que empieza como una actuación y una exageración,
tiende rápidamente a volverse profundo y auténtico y a menudo conduce a la purga a
través del vómito. Los facilitadores, que asisten al respirador con un cuenco o bolsa
de plástico, le animan a seguir hasta que se despeje la náusea. En breve, esta forma de
purga puede a menudo transformar sensaciones de gran malestar en un estado de
profundo alivio y relajación.
Sin embargo, existen situaciones específicas en las que abandonar la posición estirada,
levantarse y bailar es muy apropiado y representa una parte significativa del proceso.
Puede ser la expresión de una nueva libertad del cuerpo recién encontrada, el
descubrimiento de nuestra capacidad de bailar, el hecho de celebrar la vida tras abandonar
una larga depresión o la afirmación de la capacidad independiente de estar sobre nuestros
propios pies. Bajo dichas circunstancias, los ayudantes deben estar atentos cerca del
respirador y hacer que la situación sea segura impidiendo que el respirador caiga o invada
el espacio de otro respirador.
9. Revivir el recuerdo del nacimiento biológico.
Se necesita mucha intervención exterior y apoyo cuando los respiradores reviven el
recuerdo de su nacimiento biológico. La gama de acciones apropiadas o necesarias es muy
amplia y está guiada por la situación del momento, la experiencia y la intuición. La mayoría
de las personas que luchan por nacer tienen tendencia a moverse con fuerza hacia adelante
en el suelo y tienen que ser detenidos utilizando cojines o haciéndolos maniobrar
hábilmente de forma que se muevan en círculo en el espacio que tienen asignado.
En ocasiones los respiradores necesitan empujar con sus cabezas contra una resistencia o
recibir trabajo corporal en distintas partes del cuerpo para facilitar la expresión de las
emociones, la vocalización o la tos. Si mucha energía parece estar bloqueada en las piernas
y en la parte baja del cuerpo, puede ser muy útil que dos ayudantes formen una cuna
colocando sus cuerpos paralelos al del respirador, cara a cara, junten sus brazos bajo el
cuello del respirador y bajo las rodillas de sus piernas flexionadas. Luego se anima al
respirador a empujar contra este confinamiento y dar expresión plena a
cualquier sentimiento que la situación evoque.
APÉNDICE 2
La respiración holotrópica y otras
técnicas de respiración
Durante los períodos de debate en nuestras conferencias y talleres, las personas a menudo
preguntan qué caracteriza a la respiración holotrópica y qué la distingue de otros enfoques
que trabajan con la respiración. Se han utilizado distintas técnicas de respiración desde
tiempo inmemorial en el contexto del chamanismo, los rituales indígenas y las prácticas de
distintos grupos espirituales y religiosos. Forman también una parte importante de muchas
terapias desarrolladas a lo largo del siglo XX: el entrenamiento autógeno de Johannes
Schultz, distintos enfoques neoreichianos (la bioenergética de Alexander Lowen, la terapia
de energía nuclear de John Pierrakos y la terapia Radix de Charles Kelley), el rebirthing de
Leonard Orr y la respiración Radiance de Gay y Katheleen Ilendriks, por citar sólo
unas pocas.
Sin embargo, lo que distingue más que nada la respiración holotrópica de otros métodos de
respiración es su marco teórico amplio basado en décadas de investigación de los estados
holotrópicos de consciencia y anclado en la psicología transpersonal y en el nuevo
paradigma científico (Grof, 1985 y 2000). Los intentos de llevar cierto grado de rigor
intelectual a un campo por lo demás muy controvertido hace aceptable la respiración
holotrópica a profesionales con formación académica de mentalidad abierta. Esto
diferencia la respiración holotrópica del Rebirthing de Leonard Orr. Las preguntas sobre
las semejanzas y diferencias entre estos dos métodos son las que se plantean con
más frecuencia en los debates.
La práctica del Rebirthing es sin ninguna duda una forma muy poderosa y eficaz de
autoexploración y terapia. Sin embargo, las especulaciones teóricas de Leonard Orr son
muy simplistas y su jerga terapéutica tiene pocas posibilidades de ser acogida en los
círculos profesionales. Lo que puede ilustrarse por su famoso «Los Cinco Grandes de la
Vida» entre los que cuenta: 1. El trauma del nacimiento, 2. Específicas estructuras negativas
de pensamiento, .3. El síndrome de desaprobación paternal, 4. El impulso inconsciente de
muerte y 5. Influencias de otras vidas. Aunque los participantes en las sesiones de
respiración se encuentran sin duda con estos cinco temas, la lista es
penosamente incompleta y difícilmente puede considerarse un marco conceptual amplio. El
Rebirthing ha atraído a muchos profesionales por su eficacia como herramienta terapéutica
poderosa y novedosa: sin embargo, ello sucedió a pesar de la excursiones de Leonard Orr
en la teoría psiquiátrica más que a causa de ellas.
Para concluir, lo que diferentes técnicas de respiración tienen en común es más importante
que las diferencias entre ellas. Desde épocas inmemoriales, la respiración se ha
considerado no sólo una función vital, sino también una actividad que conecta el mundo
físico (aire) con el cuerpo humano, la psique y el espíritu. Su potencial extraordinario como
importante herramienta en la vida ritual y espiritual de la humanidad, así como en distintas
prácticas de sanación, se ha puesto a prueba repetidamente en una amplia gama de países,
culturas y períodos históricos.
SOBRE LA FORMACIÓN TRANSPERSONAL DE GROF
El Grof Transpersonal Training (GTT) ofrece talleres y certificación en Holotropic
BreathworkTM [respiración holotrópica] (véase más adelante una importante sección sobre
la marca registrada).
Nuestros talleres de seis días (módulos) están diseñados tanto para los que desean
convertirse en profesionales certificados de respiración holotrópica, así como para
personas que tal vez no quieran ser profesionales, pero deseen experimentar la respiración
holotrópica en el contexto de un taller largo combinado con interesantes temas
relacionados. Es también valioso para profesionales como terapeutas, educadores y
sacerdotes que deseen mejorar sus habilidades.
El. programa de certificación es un programa de más de 600 horas que tiene lugar durante
un mínimo de dos años, aunque no existe un tiempo máximo para completar la formación.
Las exigencias incluyen siete módulos de seis días, un intensivo de dos semanas de cierre,
consultas personales, aprendizaje y asistencia a talleres. Además, los que completan el
programa aceptan seguir un conjunto de normas éticas y los principios de la respiración
holotrópica.
Cada módulo de seis días está dedicado a un tema práctico o teórico concreto e incluye
sesiones de respiración, junto a prácticas experienciales como la meditación, la danza, el
arte, las películas, contacto con la naturaleza y rituales. Ejemplos de temas de módulos
incluyen: El poder interior, la práctica de la respiración holotrópica; música y
trascendencia; nueva comprensión de los trastornos psicosomáticos y emocionales;
emergencia espiritual; enfoque transpersonal al alcoholismo y las adicciones; dimensiones
psicológicas, filosóficas y espirituales de la muerte y el morir; Psique y Eros; el juego
cósmico; remembranza extática: cantos Kirtan; chamanismo; películas de yoga; y el poder
del arquetipo.
Más sobre los módulos
• Puedes hacer cualquier retiro GTT sin comprometerte a toda la formación o convertirte
en profesional certificado.
• Asistir al período de seis días de duración ofrece una oportunidad para profundizar más
en el trabajo personal.
• Arte, música, danza, integración y convivencia son partes importantes de los módulos.
• Podrás conocer a gente de todo el mundo que comparte tu interés por explorar los
ámbitos profundos de la psique, la psicología transpersonal y la perspectiva holotrópica.
• Horas de Educación Continua (EC) están disponibles para METs y asistentes sociales en
California y estados recíprocos.
Cada año, tienen lugar módulos GTT en distintos lugares del mundo. Se han ofrecido en
distintas partes de los Estados Unidos y en Argentina, Australia, Austria, Brasil, Chile,
Dinamarca, Alemania, Italia, México, Noruega, Rusia, España, Suecia, Suiza y el reino Unido.
Para una lista actual de lugares en los que se hace formación, fechas y temas de los módulos
o para una descripción completa de la formación, por favor visita nuestra website;
[Link], e-mail: gtt@[Link] o teléfono (U.S.): (415)383-8779
Sobre el término marca registrada: Holotropíc
Breaíhwork
La práctica de la respiración holotrópica exige un compromiso, un proceso riguroso de
crecimiento personal y una amplia educación en psicología y otras disciplinas relacionadas.
Sería muy poco ético intentar usar este método con otros sin haber completado el
programa de certificación. Además, las personas que no están certificadas a través de la
GTT no tienen permiso para llamar a ningún trabajo que hagan «respiración holotrópica».
El Grof Transpersonal Training es la única organización que certifica para la práctica de la
respiración holotrópica.
La Asociación Internacional de Respiración
Holotrópica
La Asociación Internacional de Respiración Holotrópica es una organización de asociados,
abierta a cualquiera que esté interesado en explorar o apoyar la práctica de la respiración
holotrópica. La AHBI ir aba ja para hacer más asequible en todo el mundo la respiración
holotrópica, para apoyar la práctica de los facilitadores y participantes, crear comunicación
y conexiones entre las personas interesadas en la respiración holotrópica, promover la
consciencia en relación a la respiración holotrópica y apoyar futuras investigaciones
multidisciplinares de este método.
Para saber más sobre respiración holotrópica, incluyendo la investigación clínica, próximos
talleres y facilitadores en tu zona, o hablar con facilitadores y otros participantes, visita la
Association for Holotropic Breathwork International en [Link].