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Resumen y Guion - El Niño Soldado (La Bandera)

La obra narra la historia de un conflicto entre soldados chilenos e indios peruanos en la cordillera de los Andes, donde los chilenos buscan conquistar tierras ricas mientras los indios defienden su patria. A pesar de los esfuerzos y sacrificios de los soldados chilenos, incluyendo la muerte de un joven oficial, no logran apoderarse de la bandera que simboliza la resistencia indígena. Al final, los chilenos solo encuentran un indio muerto y se dan cuenta de que no pudieron conquistar el Perú, que fue defendido con valentía.
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Resumen y Guion - El Niño Soldado (La Bandera)

La obra narra la historia de un conflicto entre soldados chilenos e indios peruanos en la cordillera de los Andes, donde los chilenos buscan conquistar tierras ricas mientras los indios defienden su patria. A pesar de los esfuerzos y sacrificios de los soldados chilenos, incluyendo la muerte de un joven oficial, no logran apoderarse de la bandera que simboliza la resistencia indígena. Al final, los chilenos solo encuentran un indio muerto y se dan cuenta de que no pudieron conquistar el Perú, que fue defendido con valentía.
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GUION DE LA OBRA: EL NIÑO SOLDADO (LA BANDERA)

NARRADORA: Sobre un Picacho frío de la cordillera de los Andes, se alzaba una bandera roja y
blanca, clavada por algún indio, la cual se distinguía perfectamente desde los caserios del
extenso valle y al que solo las llamas y los indios podían trepar con seguridad.

La guerra había estallado desde hace buen tiempo y los soldados chilenos soñaban con un país
muy rico, donde los campos eran muy fertiles, las minas innumerables, las joyas históricas y el
oro inaculable.

Los indios, espantados por el invasor, abandonaban sus chozas y sus campos de maíz y huían
por las punas, y eran extorcionados, esclavizados, humillados y los hacían trabajar para ellos y
encima les robaban, algunos intentaban defenderse con sus hondas o piedras y otros se
defendían con su rifle y cañon demostrando el amor hacia su patria, y no faltaron quienes por
temor se escondian en la cordillera.

Por aquellos dias, una división chilena había acampado una mañana cerca de aquel cerro
creyendo tener una formidable barrera contra los indios, sin embargo, tenían temor de una
posible emboscada porque habían indios ocultos entre las rocas.

Gorostiga, quien tenía a cargo el ejército de hombres chilenos, convocó a su estado mayor y les
dijo:

GOROSTIGA: Es necesario tomar precauciones, vayan, recorran el terreno y regresen con


buenas noticias.

NARRADORA: Estos regresaron al poco tiempo y le dijeron:

SOLDADO CHILENOS: Señor, hemos recorrido todo el terreno enemigo y no hay nada en lo
alto junto detrás de la bandera que pueda inspirar temor o desconfianza, no hay nada de que
preocuparse.

NARRADORA: Sin embargo, el jefe chileno no quedó completamente satisfecho con el informe
de sus hombres, así que subió a un cerro y estuvo a caballo un buen rato examinando el lugar
de la manera de cómo atacar con éxito la a las pampas peruanas.

Aquel dia estalló una tempestad, dos soldados chilenos que se habían aventurado
penosamente fueron arrancados por la mano de la naturaleza, el granizo caía, se desató la
lluvia y bajo los arbustos centellaban los relámpagos y truenos, encontrando sus cuerpos
muertos en lo más profundo de la quebrada, desfigurados, destrozados y ensangrentados, no
habiendo más dudas para el jefe invasor de que los indios estaban preparados para defender
su patria.

Entonces, apareció un oficial joven y valiente que se ofreció voluntariamente al general para
subir el cerro y obtener la victoria, éste se dirigió inmediatamente en caballo, con su espada y
un pañuelo blanco en la punta, muy seguro de lograr conquistar las tierras peruanas y llegar a
la bandera anhelada, los chilenos lo vieron subir un inmenso trecho y luego lo perdieron de
vista, esperando impacientes su regreso.

Todos los oficiales tenían clavados sus ojos en la bandera roja y blanca, y de pronto, un clamor
inmenso interrumpió el silencio de aquellos lugares y dos mil hombres lanzaron un mismo grito
de horror:
SOLDADOS CHILENOS: ¡El oficial está muerto, esta muerto¡

NARRADORA: Y asi fue, al que esperaban con ansias había sido atacado por el enemigo
invisible, se le vio soltar la espada y tocandose el pecho cayó de lo más alto como un tronco
derribado por un trueno. Cuando algunos soldados corrieron al lugar sólo encontraron el
cadáver, con los brazos abiertos, los ojos fuera de las orbitas y el craneo despedazado, y se
preguntaban:

SOLDADOS CHILENOS: ¿Qué ocurrió? ¿Quién mató al joven oficial?

NARRADORA: Los chilenos no podían explicárselo por qué no encontraron la huella en ni


herida en el cuerpo y sin embargo el hecho era que estaba ahí. El coronel mandó a colocar en
batería cañones y hacer fuego sobre la bandera, las balas pasaban junto a ella y sólo una que
otra la agujereó en el centro mismo.

Gorostiga envio dos compañias en guerrillas, los soldados iniciaron las ascensiones con mil
precauciones y disparaban de ves en cuando a la bandera y por algunos momentos pensaban
que iban a ser emboscados por cientos de indios y no iban a tener escapatoria alguna.

A medida que los soldados iban caminando algunos de ellos no lograban pisar con firmeza y
rodaban. Gorostiga continuaba con sus disparos de cañón, que retumbaban con fúnebre
alarido en medio de la confusión general.

Un oficial fue el más afortunado ya que logró llegar a la cima, orgullosode su osadía y de su
afan por apoderarse de aquel valioso trofeo avanzó muy seguro, pero al momento que puso su
mano en el asta de la bandera un indio pequeño se asomó con un machete en su mano
queriendo saltar ante el oficial.

El oficial chileno dio dos pasos hacia atrás luego, respondiendo el primer impulso se abalanzó
sobre su enemigo y dirigiendose hacia el pecho le clavó la punta de su sable, produjendose un
fiero y encarnizado combate en el que sólo el sonido que al chocar las armas producían, la
respiración agitada y ronca de los combatientes los movimientos del indio y por cualquier parte
que le cometiera el oficial chileno encontraba siempre el filo de su machete, durante algunos
minutos hicieron esfuerzos inútiles para herir uno al otro, lo cual hubiera durado una
eternidad, si no es porque un accidente inesperado ayudó al oficial chileno.

Como el lugar de combate estaba rodeado de imnumerosas piedras, que se desprendian del
cerro, fue precisamente al dar un paso hacia atrás cuando el indio tropezó, rodó por el suelo y
quedó desarmado, ahí fue cuando el enemigo se lanzo sobre el y apoyando la punta del sable
en su pecho y le dijo:

OFICIAL CHILENO: ¡Indio infeliz! con que eras tú el que ha dado muerte a varios de nuestros
hombres, ahora vas a pagar con tu vida de tanta insolencia y le hundió el sable hasta la
empuñadura.

Luego, se encaminó hacia la bandera muy victorioso y de pronto se escuchó un ¡Hurra! de


algunos de sus compañeros que en ese momento se acercaban a la cima y habían alcanzado a
distinguir al oficial, pero en el mismo instante que por segunda vez iba a poner las manos en el
asta una bala de cañón mejor dirigida que las otras partió en dos cuerpos de la oficial y rompió
el asta, y el hombre y la bandera fueron a rodar al otro lado del cerro hasta caer en una
hondonada que quedó muy cubierta por la tierra bloques de piedra y los cañones de los
chilenos desprendían.
Finalemente, cuando los asaltates llegaron a la cumbre, que les había costado dos oficiales y
doce soldados muertos, además de ocho a diez heridos, sólo encontraron un indio muerto, con
la boca entre abierta el pecho y en el poncho ensangrentado, quedando asombrados de no
encontrar al oficial chileno quien habia acabado con el indio, pero que, a pesar de todos los
esfuerzos no lograron conquistar la patria tan amada que con tanto valor defendian los indios:
el PERU.

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