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Cap 11 Compraventa

La compraventa se origina en la permuta y se define como un contrato consensual, bilateral y oneroso, donde el vendedor transfiere la posesión de un bien a cambio de un precio. Los elementos esenciales incluyen el consentimiento de las partes, la cosa objeto de la venta y un precio cierto, además de obligaciones específicas para el comprador y el vendedor. También se abordan aspectos como el riesgo de pérdida, evicción, vicios ocultos y la posibilidad de añadir pactos a la compraventa.

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Cap 11 Compraventa

La compraventa se origina en la permuta y se define como un contrato consensual, bilateral y oneroso, donde el vendedor transfiere la posesión de un bien a cambio de un precio. Los elementos esenciales incluyen el consentimiento de las partes, la cosa objeto de la venta y un precio cierto, además de obligaciones específicas para el comprador y el vendedor. También se abordan aspectos como el riesgo de pérdida, evicción, vicios ocultos y la posibilidad de añadir pactos a la compraventa.

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TEMA 11: COMPRAVENTA

1. ORIGEN Y EVOLUCIÓN
Paulo afirma que el origen de la compraventa se encuentra en la permuta, cambio de
cosa por
cosa, en la que ninguna de ellas era ni mercancía ni precio. De esta forma,
intercambiaban productos que unos tenían por otros que necesitaban. En ese momento,
como señala el jurista, no
habla monedas. No obstante, se daban numerosas situaciones en las que uno tenía lo
que otro
precisaba, pero no a la inversa y las partes no acordaban realizar intercambio
alguno. Por ello,
se procedió a acunar la moneda de forma pública que paso, en la compraventa, a
utilizarse como
[Link]: La compraventa, como el resto de contratos consensuales, nace del
consentimiento
o acuerdo de voluntades de las partes y no está sujeta a forma alguna para su
perfección, por
ello, puede realizarse entre ausentes e, incluso, por mensajero y por carta. Es un
contrato consensual, bilateral perfecto, oneroso y de buena fe, mediante el cual el
vendedor se obliga a traspasar la pacifica posesión de una cosa al comprador y este
queda obligado a pagar una suma de
dinero en concepto de precio.
El contrato es consensual porque se perfecciona por el consentimiento de las
partes; es bilateral
perfecto porque se crean obligaciones para ambas partes; oneroso porque, además de
obligaciones, reporta contraprestaciones para los contratantes; de buena fe porque
es donde encuentra su fundamento (exige que las partes actúen con honestidad,
equidad y lealtad) y está protegido por actiones ex fide bona en las que el juez
puede juzgar con mayor flexibilidad las distintas
circunstancias, hechos e intereses de las partes, sin necesidad de que sean
alegados por ellas en
el momento del ejercicio de la acción. Es un contrato meramente obligatorio porque
crea obligaciones para las partes, pero, como ya se ha señalado, no transmite la
propiedad que, posteriormente, podrá ser adquirida por otros medios, como por
mancipatio o usucapio.
2. ELEMENTOS ESENCIALES DE LA COMPRAVENTA
PARTES:
En la celebración del contrato el vendedor (venditor) se obliga a la entrega de la
mercancía y el
comprador (emptor) a pagar el precio. Estas obligaciones están tuteladas por dos
acciones: la
acción de compra (actio empti) a favor del comprador y la acción de venta (actio
venditi) a favor
del vendedor. Ambas partes pueden reclamar las obligaciones que surgen de la
compraventa.
Puede darse también la compraventa realizada por varios vendedores o varios
compradores y
se puede establecer responsabilidad solidaria activa, pasiva o mixta.
CONSENSUALIDAD Y OTROS RASGOS FUNDAMENTALES:
Este contrato, como el resto de contratos consensuales, se perfecciona por el
consentimiento
prestado por las partes y no por la entrega de la cosa y del precio, o por su
celebración mediante
otras formas, como la escritura o la entrega de arras, que únicamente tendrán valor
probatorio.
El consentimiento efectivo debe coincidir con el declarado y versará sobre la cosa
y el precio.
Al igual que el consentimiento perfecciona el contrato de compraventa, también
podía un consentimiento de signo contrario disolver el contrato siempre que no se
hubiera producido ni su
cumplimiento ni su ejecución por ninguna de las dos partes.
El consentimiento puede ser prestado por personas que tengan capacidad negocial,
pero es vá-
lida la compraventa realizada por sometidos a potestad cuando lo hacen en nombre
del paterfamilias y con autorización o mandato de este.
LA COSA:
La cosa (merx) es el objeto del contrato y el comprador compra una cosa ajena
siempre que este
dentro de la categoría de cosas que pueden comprarse o venderse. No es válida la
venta de una
cosa propia, únicamente se admite la compra de algo que el comprador detenta en
calidad de
usufructuario. Es nula la venta de una cosa que ha perecido y la de una cosa
sagrada.
Está admitida la venta de cosa ajena, es decir, que el vendedor no sea propietario
de la cosa que
vende.
Venta de una herencia y de cosas incorporales: Una vez adquirida una herencia, el
heredero
puede proceder a su venta indicando los bienes que la integran. También es posible
la venta de
un derecho sobre cosa ajena o de un derecho de
cré[Link] de cosa futura y venta de esperanza: La cosa o mercancía (merx)
objeto de la compraventa
puede consistir en una cosa que existe, en cosa futura o en esperanza. En la
compraventa de
cosa futura si esta no llega a existir el comprador no debe el precio, mientras que
en la compra
de esperanza el comprador siempre queda obligado, puesto que la esperanza de que la
cosa
exista, es, en realidad, el objeto del contrato.
(Ejemplos de compraventa de cosa futura son los frutos y en este caso la venta se
entiende
hecha cuando los frutos se produzcan y de compraventa de esperanza son los peces
que se
pesquen y en este caso, la compra se entiende por realizada en el momento en el que
se celebra
el contrato).
PRECIO:
El precio debe consistir en una suma de dinero cierta y verdadera y a pesar de que
únicamente
se perfecciona este contrato por el consentimiento, no hay venta sin precio.
Tampoco si el pretium es insignificante o el vendedor no tiene intención de
cobrarlo, pues en
estos casos estamos ante una venta simulada.
En el derecho clásico el precio debía ser cierto, pero no se exigía que fuera
justo. En relación con
la certeza del precio estaba admitido que se expresara sin mencionar la cantidad,
pero estableciendo un criterio que permitiera su determinación (por ejemplo, la
compra por el precio que
pagó en su día el vendedor al comprar él la cosa). También la venta era válida si
las partes habían
acordado que la determinación se remitiese a un tercero que actuaría como árbitro.
Si bien, en este contrato, el vendedor no transmite la propiedad de la cosa, el
comprador, por
el contrario, sí transmite la propiedad de la cantidad de dinero que entrega en
concepto de
precio.
3. OBLIGACIONES DEL COMPRADOR Y DEL VENDEDOR
Las obligaciones que nacen de la compraventa derivan de la buena fe contractual. Se
consideran
relacionadas por el carácter bilateral de la relación. Los juristas afirman el
principio de que ambas partes deben actuar de acuerdo con la bonafides y con las
aequitas. El juez tiene amplias
facultades para decidir sobre el comportamiento de las partes. El comprador está
obligado a
pagar el precio, es decir, a transferir al vendedor la propiedad de las monedas.
Las obligaciones del vendedor son:
Entregar (tradere) la cosa vendida al comprador: Esta entrega supone la atribución
de la pacífica
posesión (habere licere) y no el hacerlo propietario (dare). Sin embargo, se
consideró que la
obligación de buena fe comprendía que el vendedor realizase todos los actos
necesarios para
hacer propietario al comprador. Procede del derecho justinianeo la regla de que no
se transfiere
la propiedad de la cosa vendida, si el comprador no pagaba antes el precio, daba
suficientes
garantías o el vendedor confiase en él.
Responder por dolo y, probablemente en el derecho clásico, también por culpa en el
cumplimiento de su obligación. En caso de hurto de la cosa mueble vendida, el
vendedor respondía
por custodia. La responsabilidad por custodia cesa cuando el comprador no se hace
cargo de la
cosa que le ofrece el vendedor.
Responder por evicción en caso de que el comprador resulte vencido en juicio por el
verdadero
propietario.
Responder por vicios o defectos ocultos de la cosa
4. EL RIESGO DE LA PÉRDIDA DE LA COSA (periculum)
Cuando la cosa vendida se pierde por casos de fuerza mayor los efectos de la
pérdida debe soportarlos el comprador (periculum est emptoris). Éste pierde la cosa
comprada y continúaobligado a pagar el precio. La responsabilidad del vendedor por
custodia delimita los casos de
fuerza mayor.
Las partes podían acordar una distinta regulación del riesgo en el contrato. La
regla no se aplica
cuando la autoridad pública expropia o declara fuera del comercio la cosa. El
riesgo no lo asume
el comprador hasta que la venta no es perfecta, en caso de venta sometida a
condición, se considera perfecta cuando se cumple ésta.
Si se trata de cosas fungibles, será perfecta la venta cuando se cuentan, pesan o
miden; si son
cosas que forman parte de una masa, se considera perfeccionada la venta cuando se
separan de
ella.
5. EVICCIÓN
Se produce cuando el comprador que no ha completado el tiempo de usucapión de la
cosa vendida por quien no era su dueño resulta vencido en juicio por su
propietario. El comprador debe
restituir la cosa o pagar su estimación por la acción reivindicatoria del dueño. La
obligación del
vendedor de indemnizar al comprador en caso de evicción no nacía originariamente
del contrato
consensual. En el derecho antiguo la garantía nacía de la mancipatio y en virtud de
la actio auctoritatis el mancipante estaba obligado a la indemnización del doble
del precio.
Cuando la mancipación se convierte en un acto abstracto (nummo uno), se recurre a
las estipulaciones de garantía, por lo que puede ejercitarse contra el vendedor la
actio ex stipulatu. Estas
estipulaciones eran de dos clases:
Estipulación sobre la pacífica posesión (stipulatio habere licere): el vendedor se
obligaba a indemnizar la pérdida sufrida por la reclamación que haga el mismo
vendedor o sus herederos o
cualquier otra persona al comprador. Procede también cuando el comprador es vencido
por el
titular de un derecho real que limita el suyo y que el vendedor no ha declarado, en
estos casos,
se dejaba al arbitrio del juez el determinar el valor de lo perdido y, por
consiguiente, el importe
de la condena.
Estipulación del doble del precio (stipulatio duplae): era la utilizada con más
frecuencia en la
compraventa de inmuebles o de cosas de elevado valor.
Pronto llegó a admitirse la posibilidad de que el comprador exigiese al comprador
mediante
actio empti para conseguir la stipulatio habere licere y más tarde para conseguir
también la stipulatio duplae para cosas de valor.
La última jurisprudencia clásica admitió, por el uso generalizado de la cláusula
estipulatoria, que
la garantía por evicción era elemento natural del contrato y que podía exigirlo el
comprador por
la acción de compra, aunque no hubiese estipulación. La responsabilidad por
evicción puede
excluirse por un pacto determinado (pactum de non praestanda evictione) o por la
especial naturaleza del contrato. Para que proceda la responsabilidad del vendedor
por evicción, se requiere que el comprador denuncie a éste la reclamación o el
litigio (litem denuntiare), a fin de
que lo asista y defienda en el proceso.
6. VICIOS OCULTOS
El vendedor responde por los vicios ocultos o defectos de la cosa vendida. En
principio esta responsabilidad iba ligada a la mancipatio, la declaración del
mancipante sobre la cualidad de las
cosas, extensión del fundo o ausencia de defectos, puede dar lugar, cuando
defraudaba al adquirente, a las dos acciones auctoritatis y de modo agri.
Desde el derecho antiguo, se acostumbra a asegurar esta responsabilidad, no solo
mediante lo
afirmado en el acto de la mancipatio, sino también añadir a la venta una stipulatio
en que garantizaba que la cosa reunía determinadas cualidades o carecía de vicios o
defectos [Link] vendedor respondía en caso de que existiesen los vicios que
había excluido en la estipulación,
que de ordinario aparece junto a la garantía por evicción.
Desde la época de Cicerón, la jurisprudencia admitió que era consecuencia de la
buena fe que
el vendedor respondiese de los vicios que había ocultado al comprador, sabiendo que
existían.
El vendedor respondía por ellos, hubiese o no realizado la estipulación. La
responsabilidad por
vicios ocultos es regulada en el edicto de los ediles curules que tenían
jurisdicción para dirimir
las controversias del comercio en los mercados públicos.
En la venta de esclavos debía declarar las enfermedades o defectos físicos y
morales o si habían
cometido actos de responsabilidad noxal. La responsabilidad se extendió
posteriormente a la
venta de los animales mancipables. El edicto exigía al vendedor que efectuase una
stipulatio
duplae conforme al formulario que contenía.
Para que proceda exigir la responsabilidad por vicios ocultos era necesario:
Que se trate de un defecto grave que disminuya el valor o la utilidad del esclavo o
animal vendido;
Que sea oculto, ya que, si es aparente y todos pueden observarlo, no existe
responsabilidad;
Que sea anterior a la venta y que lo ignore el comprador.
El edicto concedía contra él dos acciones que podía elegir el comprador:
Actio redhibitoria: para la resolución del contrato mediante la restitución de la
cosa y el precio.
Esta acción se daba en los siguientes casos y plazos:
- Si el vendedor en el plazo de dos meses se negaba a realizar la estipulación;
- En el plazo de seis meses, si aparece un defecto oculto o un vicio que se había
excluido
o no resultaba tener las cualidades declaradas.
Actio aestimatoria o quantiminoris: para reclamar la rebaja o reducción del precio,
conservando la mercancía comprada. Esta acción se ejercitaba en el plazo de un año
para obtener el
precio inferior o en seis meses si el vendedor se negaba a prestar la caución
estipulatoria.
La jurisprudencia del siglo I d. C. admitió que estas reclamaciones sobre vicios
ocultos podrían
hacerse mediante la acción de la compra (actio empti) que tenía la ventaja de no
tener unos
plazos limitados para su ejecución. Se distinguían dos casos:
Si el vendedor conocía la existencia del defecto, debía responder de la
indemnización por el
daño causado;
Si lo ignoraba, procedía la resolución del contrato o la reducción del precio. El
comprador disponía también de la acción derivada de la estipulación por la que se
podía exigir el resarcimiento
del daño sufrido.
En el derecho justinianeo, las acciones edilicias se extendieron a toda clase de
cosas, incluidas
los inmuebles.
7. PACTOS AÑADIDOS A LA COMPRAVENTA
Al contrato de compraventa pueden agregarse algunos pactos o cláusulas especiales
que determinan o modifican sus efectos. Los pactos más importantes son:
Cláusula comisoria (lex commissoria). Se tiene por no celebrado el contrato cuando
el comprador deja de pagar el precio dentro del tiempo señalado, debiendo
restituirse la cosa con los
frutos percibidos.
Adjudicación a término (in diem addictio). Se utiliza especialmente en las subastas
donde el
precio se fijaba por la puja entre los postores (licitatio) concede al vendedor la
facultad derescindir la venta, si en un determinado plazo recibía una oferta más
ventajosa. La adjudicación
al mejor postor era provisional, en tanto no se llegaba al final de la subasta que
podía durar
varios días.
"Pacto de la cosa a prueba" (pactum displicentiae o de retrovendendo): el comprador
se reserva
la facultad de comprobar durante un cierto tiempo si la cosa o mercancía le
interesa y, en caso
de no ser de su agrado, de devolverla al vendedor. Si falta la mención del plazo,
el edicto de los
ediles curiales concede al vendedor una actio in factum, para realizar la venta
antes de los sesenta días, o plazos mayores en casos especiales. La acción de
compra (actio empti) se utiliza
para exigir la devolución del precio, a cambio de la cosa que no se ha aceptado. El
riesgo de la
pérdida de la cosa corre a cargo del comprador.
Pacto de retro compra (pactum de retroemendo): el vendedor se reserva la facultad
de rescatar
la cosa dentro de cierto tiempo, mediante la restitución del precio al comprador.

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