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Note Parte38

El documento narra un concierto en el antiguo castillo de Petipuá, donde varios instrumentos musicales, como el arpa, el timbal y la tuba, conversan sobre su reciente enfermedad y recuperación. El duende Nifú Nifá, aburrido, se encuentra con su amiga Manuelita, quien ha viajado para asistir al evento. La historia se desarrolla en un ambiente mágico y amistoso, lleno de diálogos entre los personajes.

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Note Parte38

El documento narra un concierto en el antiguo castillo de Petipuá, donde varios instrumentos musicales, como el arpa, el timbal y la tuba, conversan sobre su reciente enfermedad y recuperación. El duende Nifú Nifá, aburrido, se encuentra con su amiga Manuelita, quien ha viajado para asistir al evento. La historia se desarrolla en un ambiente mágico y amistoso, lleno de diálogos entre los personajes.

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EL CONCIERTO

ste es el antiguo castillo de Petipuá, en la región de Dondedón, un lugar poco


visitado de la Comunidad Europea. En el parque del castillo han armado una tarima con
sillas y atriles porque esta tarde hay concierto.
Tomando fresco a la sombra de un fresno están nuestros viejos amigos el arpa, el
timbal y la tuba. Dos cornos se acercan rodando para conversar.
—Sí, por suerte ahora estamos cero kilómetro —dice el arpa.
—Pero el viaje fue muy cansador —dice el timbal.
—¿Qué pasó, qué pasó? —preguntan los cornos.
—Estuvimos muy enfermos, internados.
—¿Dónde, dónde? —preguntan los cornos.
—En Ginebra, Suiza, en una clínica de lo mejor —informa el arpa.
—Fundada en 1777 por el profesor Walter Werner Von Cureten.
—¿Por quién, por quién? —preguntan los cornos.
—¿Y a ustedes qué corno les importa? —dice la tuba malhumorada.
—Tubita querida, que seas más grandota no te autoriza a ser grosera —dice el arpa—.
Yo soy más alta que vos y no pierdo jamás la compostura.
—¿Tu qué, tu qué? —preguntan los cornos.
En una horqueta del fresno hay un personaje muy aburrido con esta conversación. Es el
duende Nifú Nifá, el de levita y pelo engominado color arco iris. Quiere hacer una
travesura y no se le ocurre cuál.
Ve de pronto que alguien petisito atraviesa por el césped los portones dorados del
parque y corre a ver quién es.
—¡Pero si es mi vieja amiga! —dice Nifú Nifá.
—Manuelita, presente —dice ella, que ha viajado desde remotos parajes sólo para
escuchar el concierto.
—Bienvenida —dice el duende burlón—. ¿Te llevo hasta el escenario?

—Bueno —contesta Manuelita porque está cansada y tiene ganas de revolotear. A

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