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Unidad V - Resumen

El documento aborda la adquisición de la posesión, destacando su importancia y los efectos que conlleva, como el inicio de la anualidad y la prescripción. Se clasifica la adquisición en originaria y derivada, y se explican los modos de adquisición, incluyendo la aprehensión y la tradición, así como las capacidades necesarias para adquirir posesión. Además, se detallan las condiciones específicas para la tradición de inmuebles y muebles, subrayando la necesidad de entrega efectiva y consentimiento entre las partes.

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Unidad V - Resumen

El documento aborda la adquisición de la posesión, destacando su importancia y los efectos que conlleva, como el inicio de la anualidad y la prescripción. Se clasifica la adquisición en originaria y derivada, y se explican los modos de adquisición, incluyendo la aprehensión y la tradición, así como las capacidades necesarias para adquirir posesión. Además, se detallan las condiciones específicas para la tradición de inmuebles y muebles, subrayando la necesidad de entrega efectiva y consentimiento entre las partes.

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DERECHOS REALES I

UNIDAD V – RESUMEN

A. ADQUISICIÓN DE LA POSESIÓN

1. Importancia del acto adquisitivo

La importancia del momento en el cual se adquiere la posesión radica en


que es el momento cuando se exteriorizan con mayor intensidad los
elementos que la constituyen. Podemos remarcar entre sus efectos más
importantes:

a. Hay un hecho o acto, una exteriorización de voluntad, que marca con


nitidez el punto de arranque al cual se le atribuye el efecto de hacer
adquirir la posesión.
b. Es en el momento de la adquisición donde ordinariamente se revela
la existencia y naturaleza de la causa possessionis, lo que determina
el origen, las cualidades y los vicios que pueda tener la posesión.
c. Representa el punto de partida para determinar la anualidad de la
posesión, presupuesto fundamental en la legitimación activa de las
acciones posesorias propiamente dichas.
d. Fija el inicio en el cómputo del plazo de la prescripción adquisitiva.

El principio general que rige en materia de adquisición de la posesión es que


la posesión se adquiere cuando se asume el poder de hecho sobre la cosa
con la intención de tenerla como suya (art. 2373).

Art. 2373.- La posesión se adquiere por la aprehensión de la


cosa con la intención de tenerla como suya: salvo lo dispuesto
sobre la adquisición de las cosas por sucesión.

Se excluye de esta regla la adquisición de las cosas por sucesión (se


entiende “universal”). La adquisición de las cosas por los herederos no
depende de ningún acto material, sino que ella se produce de pleno derecho
por la muerte del causante, obteniendo la posesión, que se reputa como si
fuese una sola, con todas sus ventajas y vicios.

La posesión sólo puede ser adquirida mediante actos o hechos que real, o
simbólicamente, conduzcan a la manifestación de este poder de hecho de la
persona sobre la cosa.

Lo que se transmite por la tradición no es la posesión misma, sino la cosa


poseída por el tradens; de manera que la tradición de la cosa da nacimiento
a la posesión del accipiens. Hay una posesión que concluye y otra que nace.

2. Capacidad

Art. 2392.- Son incapaces de adquirir la posesión por sí mismos los que no
tienen uso completo de su razón, como los dementes, fatuos y menores de
diez años; pero pueden adquirirla por medio de sus tutores o curadores.
Art. 2393.- Tampoco pueden adquirir la posesión de las cosas las personas
jurídicas, sino por medio de sus síndicos o administradores.

Por tratarse de un hecho la ley sólo exige capacidad de discernimiento;


establece como límite la edad de 10 años (la misma que se prevé para los
actos ilícitos).

La doctrina y la jurisprudencia han distinguido según se trate de adquisición


originaria o derivada, exigiendo para esta última la capacidad plena, por
entender que se trata de un acto jurídico bilateral que puede acarrear serias
consecuencias para sus participantes.

A pesar que la norma no lo expresa, los dementes pueden adquirir en


intervalos lúcidos porque se considera que en tales intervalos cuentan con
discernimiento.

3. Modos de adquisición. Clasificación

Los modos de adquisición se clasifican en originarios y derivados.

1. Son originarios o unilaterales aquellos medios que prescinden de la


existencia de una posesión anterior, sea que ella no haya existido o
porque no hay vinculación alguna respecto al anterior poseedor. En
este último caso pueden darse distintos supuestos: abandono de la
cosa por quien se encontraba en su posesión o propiedad, o que la
cosa hubiera sido tomada contra su voluntad.
2. Son derivados o bilaterales aquellos modos que surgen de la
vinculación entre el tradente y el accipiente. Las consecuencias mas
importantes que surgen son:

a. En principio la posesión del adquirente tiene los mismos alcances,


extensión, ventajas y defectos que la anterior.

b. Solo mediando esta vinculación es posible sumarlas y lograr que la


accesión de posesiones se opere, a los fines de completar los plazos
necesarios para la anualidad o para la adquisición del dominio por
usucapión.

4. Simple aprehensión

La doctrina caracteriza a la aprehensión como uno de los modos de


adquisición, cuando en realidad, en el sistema del Código Civil está
expuesta como uno de los elementos de la adquisición, que se encuentra
presente en todos los modos que más adelante legisla el capítulo, aunque
en cada uno de ellos con connotaciones propias.

Art. 2374.- La aprehensión debe consistir en un acto que, cuando no sea


un contacto personal, ponga a la persona en presencia de la cosa con la
posibilidad física de tomarla.
El vocablo aprehensión está usado en un sentido amplio y resulta
suficientemente gráfico para destacar el elemento material más simple del
acto de adquisición (corpus), el que unido a la intensión de tener la cosa
como suya (animus domini), convierte al autor en sujeto del hecho
posesorio. La mera aprehensión no siempre es elemento de la adquisición
posesoria sino que debe ir unida al elemento intencional.

Ocupación

Es un modo unilateral de adquirir la posesión, aplicable tanto a las cosas


muebles como a las inmuebles. El Código Civil distingue varios supuestos:

a. Cosas sin dueño cuyo dominio es susceptible de adquirirse por la


ocupación : se refiere a las cosas sin dueño o abandonadas por su
dueño y son las enumeradas en los arts. 2343 y 2527:

Art. 2343.- Son susceptibles de apropiación privada:

1º Los peces de los mares interiores, mares territoriales, ríos y lagos


navegables, guardándose los reglamentos sobre la pesca marítima o fluvial;

2º Los enjambres de abejas, si el propietario de ellos no los reclamare


inmediatamente;

3º Las piedras, conchas u otras sustancias que el mar arroja, siempre que
no presenten signos de un dominio anterior;

4º Las plantas y yerbas que vegetan en las costas del mar, y también las
que cubrieren las aguas del mar o de los ríos o lagos, guardándose los
reglamentos policiales;

5º Los tesoros abandonados, monedas, joyas y objetos preciosos que se


encuentran sepultados o escondidos, sin que haya indicios o memoria de
quien sea su dueño, observándose las restricciones de la parte especial de
este Código, relativas a esos objetos.

Art. 2527.- Son susceptibles de apropiación por la ocupación,

 los animales de caza, los peces de los mares y ríos y de los


lagos navegables;

 las cosas que se hallen en el fondo de los mares o ríos, como


las conchas, corales, etc., y otras sustancias que el mar o los
ríos arrojan, siempre que no presenten señales de un dominio
anterior;

 el dinero y cualesquiera otros objetos voluntariamente


abandonados por sus dueños para que se los apropie el primer
ocupante,
 los animales bravíos o salvajes y los domesticados que
recuperen su antigua libertad.
La posesión de estas cosas se adquiere mediante la mera aprehensión, lo
que no significa la ausencia del elemento subjetivo que contiene la voluntad
del sujeto.

b. Cosas con dueño o que están en posesión de otra persona: esta


categoría de cosas también puede adquirirse por la ocupación cuando
no media consentimiento del poseedor originario. Lógicamente que
no mediando consentimiento, la posesión que se adquiere estará
teñida de un vicio.

Art. 2382.- La posesión de cosas muebles no consintiendo el actual


poseedor la transmisión de ellas, se toma únicamente por el acto material
de la ocupación de la cosa, sea por hurto o estelionato;

y la de los inmuebles en igual caso por la ocupación, o por el ejercicio de


actos posesorios, si fue violenta o clandestina.

El Código Civil excluye como modo de adquisición por ocupación


la interversión del título que representa el otro caso de adquisición viciosa,
caracterizada por el abuso de confianza (ver BOLILLA 2 Clasificación de la
posesión – posesión viciosa).

5. Tradición. Concepto. Elementos

La tradición es el único modo bilateral de adquirir la posesión.

Art. 2377.- La posesión se adquiere también por la tradición de las cosas.


Habrá tradición, cuando una de las partes entregare voluntariamente una
cosa, y la otra voluntariamente la recibiese.

En un acto voluntario, lícito, destinado a producir efectos jurídicos entre las


partes que lo celebran. Es un acto de naturaleza real: no basta la mera
declaración de darse el tradente por desposeído o de que se ha entregado
la cosa al adquirente, sino que es necesaria la entrega real de la cosa.

Sin entrega material no hay tradición.

a. el acuerdo

La exigencia de dos voluntades complementarias asigna a la tradición todo


el aspecto de un acuerdo de voluntades, pero el acuerdo de voluntades por
sí solo no basta, como no bastan las simples declaraciones.

Art. 2378.- La tradición se juzgará hecha, cuando se hiciere según


alguna de las formas autorizadas por este Código . La sola
declaración del tradente de darse por desposeído, o de dar al
adquirente la posesión de la cosa, no suple las formas
legales.

La jurisprudencia ha interpretado con flexibilidad esta norma; se ha


declarado reiteradamente que la cláusula de la escritura traslativa de
dominio por la que el adquirente declara hallarse en posesión del dominio o
se manifiesta que el transmitente ha entregado antes del momento en que
se firma la escritura la posesión efectiva de la cosa, es suficiente, para
acreditar entre las partes el hecho de la tradición.

Pues constituye la prueba, por confesión del propio interesado, del hecho de
la tradición. La solución es irreprochable, porque siendo la tradición un
hecho, la confesión es la prueba máxima e incontrovertible, salvo que se
demuestre que la declaración se obtuvo por dolo o violencia.

Distinta es la posición de los terceros. Respecto de ellos, la simple


declaración de las partes de haber una dado y la otra recibido la posesión,
no tiene efectos.

b. la entrega

Para reputar la tradición como realizada es necesaria la entrega efectiva y


voluntaria de la cosa. En esta entrega es donde reside el núcleo de la
tradición. Pero este acto de entrega no siempre se exterioriza de la misma
forma pues la tradición no es un acto formal. La naturaleza de la cosa, su
situación y la relación jurídica que le da origen, pueden dar lugar a distintas
situaciones que a continuación analizamos.

6. Tradición de:

a. Inmuebles

Art. 2379.- La posesión de los inmuebles sólo puede adquirirse por la


tradición hecha por actos materiales del que entrega la cosa con
asentimiento del que la recibe; o por actos materiales del que la recibe, con
asentimiento del que la entrega.

Art. 2380.- Puede también hacerse la tradición de los inmuebles,


desistiendo el poseedor de la posesión que tenía, y ejerciendo el adquirente
actos posesorios en el inmueble en presencia de él, y sin oposición alguna.

La tradición de cosas inmuebles se realiza según los actos materiales que


designan estos artículos. Estos actos materiales pueden ser:

a. actos materiales realizados por ambas partes (tradente y adquirente)


b. actos materiales del que entrega (tradente), con asentimiento del que
recibe
c. actos materiales del adquirente con asentimiento del que entrega
d. desistiendo el poseedor de la posesión que tenía y realizando el
adquirente actos materiales en presencia de él, y sin oposición
alguna.

Se requiere además que para realizar la tradición el inmueble se encuentre


libre de toda otra posesión y sin contradictor a que el adquirente la tome
(art. 2383):

Art. 2383.- Para juzgarse hecha la tradición de los inmuebles, no estando


el adquirente en la simple tenencia de ellos, es necesario que el inmueble
esté libre de toda otra posesión, y sin contradictor que se oponga a que el
adquirente la tome.

Agreguemos que si el adquirente está en la tenencia de la cosa, la toma de


posesión se materializa por una de las formas de tradición abreviada que
luego veremos (brevi manu).

Existen actos que ante la ley revelan la existencia de posesión (presunción


de posesión). Dice el art. 2384:

Art. 2384.- Son actos posesorios de cosas inmuebles:

 su cultura,
 percepción de frutos,
 su deslinde,
 la construcción o reparación que en ellas se haga,
 y en general, su ocupación, de cualquier modo que se tenga,
bastando hacerla en algunas de sus partes.

También hay tradición cuando la posesión es entregada judicialmente.

Al ordenar la entrega de la posesión de la cosa al adquirente, el juez actúa


por el vendedor o transmitente y cumple, por tanto, con los requisitos de la
ley.

b. Muebles

Art. 2381.- La posesión de las cosas muebles se toma únicamente por la


tradición entre personas capaces, consintiendo el actual poseedor en la
transmisión de la posesión.

Luego de plantear este principio el Código Civil distingue varios supuestos


según que las cosas muebles se encuentren presentes o no y según se trate
de cosas con valor en sí mismas o que sean representativas de valor. Estos
son:

1. Cosas guardadas o encerradas:

Art. 2385.- Si la cosa cuya posesión se trata de adquirir estuviere en caja,


almacén o edificio cerrado, bastará que el poseedor actual entregue la
llave del lugar en que la cosa se halla guardada.

2. Adquirente no presente:

Art. 2386.- La tradición quedará hecha aunque no esté


presente la persona a quien se hace, si el actual
poseedorremite la cosa a un tercero designado por el
adquirente, o la pone en un lugar que esté a la exclusiva
disposición de éste.

El primer caso cabe dentro de los modos de adquisición por representante.


El segundo es una aplicación del principio de custodia por el cual, si una
persona tiene sobre un lugar (su casa, por ejemplo) un imperio más real que
sobre cualquiera de sus bienes, este imperio le da al mismo tiempo la
custodia de todas las cosas encerradas en ese lugar.

3. Cosas no presentes:

Art. 2388.- La tradición de cosas muebles que no están


presentes, se entiende hecha por la entrega de los
conocimientos, facturas, etcétera, en los términos que lo
dispone el Código de Comercio; o cuando fuesen remitidas por
cuenta y orden de otros, desde que la persona que las remite
las entrega al agente que deba transportarlas; con tal que el
comitente hubiese determinado o aprobado el modo de la
remisión.

Cosas muebles futuras

Art. 2376.- Tratándose de cosas muebles futuras, que deban separarse de


los inmuebles, como tierra, madera, frutos pendientes, etcétera, se entiende
que el adquirente ha tomado posesión de ellas desde que comenzó a
sacarlas con permiso del poseedor del inmueble.

Las cosas muebles futuras propiamente dichas (cosas que aun no existen)
no pueden ser objeto de tradición. Debe interpretarse aquí, no la futuralidad
de la cosa, sino la futuralidad de la naturaleza de mueble de la cosa (hoy no
es cosa mueble pero en el futuro lo va a ser), pues la cosa existe, pero al no
estar separada del inmueble participa de esta naturaleza (hasta que se la
separe), ya sea porque lo integra o porque se la repute inmueble por
accesión.

Títulos

Art. 2390.- La tradición de rentas nacionales o provinciales se juzgará


hecha por la transferencia de ellas, según la legislación que las rija.

La tradición de acciones nominativas de compañías o sociedades, se juzgará


hecha, cuando lo fuese conforme a los estatutos de la sociedad o de los
contratos sociales.

La tradición de acciones endosables, se juzgará hecha por sólo el endoso,


sin ser necesaria la notificación al deudor.

Las acciones al portador se juzgarán transmitidas por la sola tradición


efectiva de los títulos.

Art. 2391.- La tradición de instrumentos de crédito sólo se juzgará hecha,


cuando fuese notificada al deudor, o aceptada por él.

El último artículo se refiere a los instrumentos de crédito que no son al


portador o transmisibles por vía de endoso, puesto que para éstas dos
ultimas categorías se aplican las mismas reglas que para las acciones con el
mismo carácter.
7. Tradición “brevi manu”

Cuando la cosa cuya posesión se tiende a adquirir se encuentra ya en poder


del futuro adquirente por virtud de otra relación (el adquirente está en
tenencia de la cosa), el Código Civil admite que se prescinda de la
formalidad de la tradición. Es lo que se denomina traditio brevi manu.

En la tradición brevi manu, la relación posesoria se transforma de tenencia a


posesión. Por ejemplo: si el adquirente era locatario del inmueble cuya
transmisión se pretende operar en virtud de un acto jurídico; en teoría el
locatario debería devolver la cosa al locador y luego éste hacerle nueva
entrega a fin de instalarlo en la posesión de la cosa. El art. 2387 tiende a
evitar esta doble transmisión:

Art. 2387.- No es necesaria la tradición de la cosa , sea


mueble o inmueble, para adquirir la posesión, cuando la cosa
es tenida a nombre del propietario, y éste por un acto jurídico
pasa el dominio de ella al que la poseía a su nombre,

o cuando el que la poseía a nombre del propietario, principia a


poseerla a nombre de otro.

El último supuesto de la norma se refiere al caso en que la cosa sea tenida a


nombre del tradente por un tercero y, en virtud de un acto jurídico, el
tercero pase a poseerla en nombre de otro. Por ejemplo: un inquilino de un
inmueble que ha cambiado de propietario y a quien se le notifica la
transferencia, subsistiendo la relación locativa; el inquilino que era
representante de la posesión de una persona se transforma en
representante de la posesión de otra, sin necesidad de otra formalidad.

Constituto posesorio

Constituye otra de las formas de tradición abreviada inversa a la anterior.

El constituto posesorio es la transformación de la posesión en tenencia,


operada sin que haya mediado tradición o entrega real de la cosa. Por
ejemplo, si el propietario de una cosa la vende y continúa habitando en ella
en el carácter de locatario.

B. ADQUISICIÓN POR REPRESENTANTE

1. Representación voluntaria y legal

La relación de representación puede provenir, o de la voluntad del


representado, o directamente de la ley, o con intervención de ambos, o de
investidura del juez. En el primer caso se la llama voluntaria; en el segundo,
legal; en el tercero, podemos hablar de representación necesaria; y en el
cuarto, de representación judicial.

Hay, además, un caso de representación espontáneamente asumida por el


representante, pero eficaz solo si la gestión del interés del representado se
la inicia útilmente: es la representación de gestión de negocio.
La esencia de la representación es el poder de participar en un negocio en
nombre del representado y con efectos únicamente para éste último; de
manera que el representante no siente ningún efecto jurídico de la propia
declaración.

REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA: la representación voluntaria se funda en el


Poder.

El Poder supone, pero no comprende el mandato (el encargo de obrar), ni se


identifica en él, como, por otra parte, el mandato no implica de suyo el
poder, aunque éste puede contenerse en el acto mismo que confiere el
mandato; el mandato sin poder no comporta representación.

El Poder y, por tanto, la representación, puede ser general o especial, según


que al representante se le encomiende que trate de todos los negocios en
general del representado (general), o solamente de algunos
específicamente indicados (especial); individual o colectivo (conjunto,
solidario o fraccionado).

REPRESENTACIÓN LEGAL: la representación legal tiene como presupuesto la


incapacidad legal de obrar por parte del representado: minoría de edad,
interdicción.

APLICACIÓN DEL MANDATO EN LA POSESIÓN:

Art. 2394.- La posesión se adquiere por medio de otras personas que


hagan la adquisición de la cosa con intención de adquirirla para el
comitente. Esta intención se supone desde que el representante no haya
manifestado la intención contraria por un acto exterior.

Art. 2395.- Aunque el representante manifieste la intención de tomar la


posesión para sí, la posesión se adquiere para el comitente, cuando la
voluntad del que la transmite ha sido que la posesión sea adquirida para el
representado.

Cuando hay mandato la posesión se adquiere por la persona cuando su


representante lo hace con tal intención. Esta intención de adquirir por otro
se presume, excepto que el representante manifieste por acto exterior su
intención contraria.

Aún existiendo la intención del representante de adquirir para sí, la posesión


se juzgará adquirida por el representado cuando el que transmite lo hace
con la intención de que la posesión sea adquirida por este último.

En cuanto a la buena fe, establece el Código Civil:

Art. 2397.- La buena fe del representante que adquirió la


posesión, no salva la mala fe del representado; ni la mala fe
del representante excluye la buena fe del representado.

De esta manera se da prevalencia a la buena o mala fe del representado.


2. Gestor de negocios

Hay gestión de negocios patrimoniales ajenos cuando alguien, extraño a


ellos (gestor), asume sin haber recibido mandato, encargo ni autorización, la
iniciativa de su gestión por encontrarse el dueño de sus negocios ausente o
impedido de obrar por sí mismo. Toda persona capaz de contratar, que se
encarga sin mandato de la gestión de un negocio que directa o
indirectamente se refiere al patrimonio de otro, sea que el dueño del
negocio tenga conocimiento de la gestión, sea que la ignore, se somete a
todas las obligaciones que la aceptación de un mandato importa al
mandatario.

Para que se configure la gestión de negocios es necesario:

1. que la gestión haya sido realizada sin mandato, encargo ni


autorización
2. que el gestor se proponga hacer un negocio de otro
3. que el gestor tenga la intención de obligar eventualmente al dueño
del negocio
4. que el gestor tenga la intención de evitar un daño al dueño

El fundamento por el cual la ley impone obligaciones al dueño del negocio


radica en motivos de equidad y para estimular el sano espíritu de
solidaridad social que pone de manifiesto quien se encarga
espontáneamente y sin retribución de un negocio ajeno con el deseo de
evitar un daño al dueño.

Aplicando este instituto a la posesión, el Código establece:

Art. 2398.- La posesión se adquiere por medio de un tercero que no sea


mandatario para tomarla, desde que el acto sea ratificado por la persona
para quien se tomó. La ratificación retrotrae la posesión adquirida al día en
que fue tomada por el gestor oficioso.

Es decir, la posesión se juzgará adquirida al momento de la efectiva


tradición de la cosa, siempre que sea ratificada por la persona a nombre de
quien se adquirió. La ratificación tiene efectos retroactivos.

3. Incapacidad del representante o del representado

El código admite que se dé mandato a un incapaz:

Art. 1897.- El mandato puede ser válidamente conferido a una


persona incapaz de obligarse, y el mandante está obligado por
la ejecución del mandato, tanto respecto al mandatario, como
respecto a terceros con los cuales éste hubiese contratado.

Consecuentemente con esta norma, la adquisición de la posesión puede ser


efectuada por un mandatario incapaz.

Específicamente el Código Civil establece en el caso de mandato para


adquirir la posesión:
Art. 2399.- La incapacidad de las personas entre quienes debe hacerse la
traslación de la posesión, induce la nulidad de la tradición, hecha o
aceptada por sus mandatarios incapaces; mas la incapacidad de los
mandatarios, no induce la nulidad de la tradición que hicieren o
aceptaren, si fuesen capaces de tener voluntad, cuando sus representados
tengan capacidad para hacerla o aceptarla, observándose lo dispuesto en el
Capítulo II del Título Del mandato.

Siguiendo esta regla diremos entonces que la tradición será nula sólo
cuando el mandante no tuviese la capacidad para otorgarla o aceptarla, no
importando la capacidad de su mandatario.

Estos preceptos se aplican sólo a la representación voluntaria. En la


representación legal la incapacidad del representado es la regla y la
adquisición de la posesión tiene lugar por su representante legal, el cual
debe tener la capacidad exigida por el art. 2392 (principio general sobre
capacidad para adquirir la posesión).

4. Momento en que empieza la posesión

El momento en que empieza la posesión es el momento en el que se hace la


tradición (entrega real) de la cosa, ya sea al accipiens o a su representante.

Existen dos situaciones especiales:

a. Exteriorización de la voluntad del adquirente por representante que


no coincide con el momento de la adquisición:

Art. 2396.- Para la adquisición de la posesión por medio de un tercero, no


es preciso que la voluntad del mandante coincida con el acto material de su
representante.

La solución que da el código es no quitarle valor a la adquisición realizada


en estas circunstancias. Por lo tanto el momento de la adquisición no varia
del que establece el principio general (tradición).

b. Gestión de negocios (remisión)

C. EFECTOS DE LA POSESIÓN

En general la doctrina considera que la posesión produce los siguientes


efectos:

1. Otorga al poseedor el ejercicio de los interdictos y acciones


posesorias
2. Es condición indispensable para la adquisición del dominio por
usucapión
3. Unida a la buena fe, crea a favor del poseedor de la cosa mueble no
robada o perdida, la presunción de propiedad
4. Confiere al poseedor de buena fe la propiedad de los frutos de la cosa
poseída
Los efectos de la posesión serán distintos ya sea que la cosa sea mueble o
inmueble.

1. Derechos y obligaciones inherentes a la posesión

OBLIGACIONES:

Art. 2416.- Son obligaciones inherentes a la posesión, las concernientes a


los bienes, y que no gravan a una o más personas determinadas, sino
indeterminadamente al poseedor de una cosa determinada.

a. Obligación de restituir la cosa:

La primera y principal obligación que tiene el que se encuentre en posesión


de la cosa es la de restituirla a quien tiene el derecho de poseer.

b. Obligación de exhibir: (acción “ad exhibendum”)

Esta obligación corresponde a la posesión de las cosas muebles. El poseedor


está obligado a exhibirlas cuando el juez lo ordene, de acuerdo a lo que
dispongan las leyes procesales.

Art. 2417.- Es obligación inherente a la posesión de cosas muebles, la


exhibición de ellas ante el juez, en la forma que lo dispongan las leyes de
los procedimientos judiciales, cuando fuese pedida por otro que tenga un
interés en la cosa fundado sobre un derecho. Los gastos de la exhibición
corresponden a quien la pidiere.

El fundamento de la norma surge de la necesidad de determinar


precisamente cual es la cosa sobre la que debe recaer la acción y la de
comprobar su estado. Se recurre para ello al ejercicio de medidas
cautelares.

c. Obligaciones de vecindad y respecto de terceros:

Existen restricciones que pesan sobre la propiedad, en función del interés


público y en el interés de los vecinos. Estas restricciones pesan con mayor
razón para aquellos titulares de derechos reales sobre cosa ajena que se
ejercen por la posesión (usufructo, uso, etc.). [Remisión Bolilla 11 – Pto. D]

Art. 2418.- El que tuviere posesión de cosas inmuebles, tendrá para con
sus vecinos o terceros, las obligaciones impuestas en el Título VI de este
Libro. [Restricciones y límites del dominio]

d. Cargas reales:

Art. 2419.- Son también obligaciones inherentes a la posesión de las cosas


inmuebles, las servidumbres pasivas, la hipoteca, y la restitución de la cosa,
cuando el poseedor fuese acreedor anticresista. También las cargas de dar,
hacer o no hacer, impuestas por el poseedor precedente, al nuevo
poseedor.
Las cargas a que se refiere la última parte del artículo son en realidad
los cargos que puede establecer el donante o el testador.

DERECHOS:

Art. 2420.- Son derechos inherentes a la posesión, sean reales o


personales, los que no competen a una o más personas determinadas, sino
indeterminadamente al poseedor de una cosa determinada.

Art. 2421.- Son derechos inherentes a la posesión de los inmuebles las


servidumbres activas.

La enumeración de estos derechos no es limitativa y comprende el ejercicio


de las facultades de hacer vales sobre otros fundos las restricciones al
dominio fundadas en el interés recíproco de los vecinos y también los
emergentes de los derechos reales que tienen por contenido a la posesión.

4. Derechos y obligaciones de los poseedores condenados a


restituir la cosa

[Remisión a bolilla 18 – Pto. D : “Efectos de la Reivindicación”]

D. CONSERVACIÓN Y PÉRDIDA DE LA POSESIÓN

1) Modos de conservación de la posesión

La posesión se conserva mientras se mantenga la situación de sus dos


elementos constitutivos; corpus y animus domini.

Art. 2445.- La posesión se retiene y se conserva por la sola voluntad de


continuar en ella, aunque el poseedor no tenga la cosa por sí o por otro. La
voluntad de conservar la posesión se juzga que continúa mientras no se
haya manifestado una voluntad contraria.

Debemos aclarar que una aparente discontinuidad en la presencia de los


elementos no configura una discontinuidad en la posesión. La posesión se
conserva por inercia y mientras no medie un acto de voluntad en contrario o
una imposibilidad física definitiva de ejercerla.

Con respecto al corpus, una vez que ha sido exteriorizado en el momento de


adquisición, no requiere que la persona continúe permanentemente en
contacto material con la cosa. El alejamiento que puede tener una persona
del lugar donde está la cosa no hace presumir la pérdida del corpus.

Con respecto al animus, no significa una situación de continua intención de


conservar la cosa en su poder; basta la posibilidad de que esa intención se
pueda reproducir en cualquier momento.

INCAPACIDAD DEL POSEEDOR : para desprenderse de la posesión es


necesario un acto de voluntad tendiente a desprenderse de la posesión por
medio de un acto propio y unilateral; siendo así, es necesario tener
capacidad suficiente. Por ello la posesión se conserva aun cuando el
poseedor se haya tornado incapaz para adquirir posesión. La incapacidad
constituye un impedimento para que la intención de la persona de
abandonar la posesión, tenga relevancia jurídica.

COSAS PERDIDAS : consecuencia de esta regla es que el poseedor conserva


la posesión aunque haya perdido la cosa; mientras conserve la esperanza
probable de encontrarla y mientras mantenga la voluntad de poseer:

Art. 2450.- Mientras haya esperanza probable de encontrar una cosa


perdida, la posesión se conserva por la simple voluntad.

COSAS GUARDADAS : el mismo principio se aplica para el caso de cosas


guardadas por el poseedor mientras permanezcan en el lugar donde éste
las guardó, aunque no recuerde dónde las puso:

Art. 2457.- La posesión... ...no se pierde mientras la cosa no haya sido


sacada del lugar en que el poseedor la guardó, aunque él no recuerde
dónde la puso, sea esta heredad ajena, o heredad propia.

2. Conservación intencional y por medio de tenedores

La conservación de la posesión puede tener lugar por medio de otras


personas, las que pueden ejercerla por mandato o representación legal.

Art. 2446.- La posesión se conserva, no sólo por el poseedor mismo, sino


por medio de otra persona, sea en virtud de un mandato especial, sea que
la persona obre como representante legal de aquel por quien posee.

“El mandato puede ser expreso o tácito. Así, los miembros de la familia, la
gente de servicio, los locatarios, etc., tienen a este respecto, un mandato
tácito o presunto.” (Nota al art. 2446)

3. Voluntad contraria, abandono, incapacidad o fallecimiento del


representante

La posesión se conserva aun cuando el mandatario o representante legal


manifieste la voluntad de poseer a nombre propio. Subsiste, igualmente,
aunque el representante abandone la cosa, falleciere o se tornara incapaz:

Art. 2447.- La posesión subsiste, aun cuando el que poseía a nombre del
poseedor, manifestare la voluntad de poseer a nombre suyo,

o aunque el representante del poseedor abandonare la cosa o falleciere, o


éste o su representante, llegare a ser incapaz de adquirir una posesión.

4. Error del representante sobre la persona del poseedor

Art. 2448.- La posesión de una cosa se conserva por medio de los que la
tienen a nombre del poseedor, no sólo cuando la tienen por sí mismos, sino
también cuando la tienen por otros que los creían verdaderos poseedores, y
tenían la intención de tener la posesión para ellos.
Para aclarar el artículo damos un ejemplo: me prestan un libro que es de
una tercera persona sin que yo sepa esa circunstancia; en este caso la
posesión del 3ro se conserva, aun cuando yo crea que el poseedor es quien
me lo prestó.

Art. 2449.- Cuando aquel por medio del cual se tiene la posesión, muere, la
posesión se continúa por medio del heredero, aunque éste creyese que la
propiedad y la posesión pertenecían a su autor.

Cuando el tenedor muere, la posesión se continúa por medio del heredero,


aunque éste creyese que la posesión pertenecía al causante. El fundamento
de la norma se da en que el heredero no puede variar la causa de la
posesión en que ha sucedido y continúa la de su autor con la calidad que
ella tenía.

5. Impedimento transitorio en el ejercicio de la posesión

[Remisión al principio de éste punto “Modos de conservación de la


posesión” – discontinuidad de la posesión]

6. Pérdida: Corpus, animus, cuerpo y ánimo. Situaciones


especiales

La perdida de la posesión puede ser por causas absolutas, cuando el objeto


se destruye o desaparece físicamente; o por causas relativas, cuando se
abandona la posesión o ésta pasa a ser ejercida por otra persona.

a. Pérdida por el OBJETO (CORPUS):

Art. 2451.- La posesión se pierde cuando el objeto que se posee deja de


existir, sea por la muerte, si fuese cosa animada, sea por la destrucción
total, si fuese de otra naturaleza, o cuando haya transformación de una
especie en otra.

Se trata de una causal de pérdida absoluta y se produce por:

o Destrucción total de la cosa: desaparecido el objeto,


desaparece la posesión.
o Muerte del animal: desaparece la posesión y nace una nueva
sobre los restos.
o Transformación de la cosa en una de otra especie : la posesión
nace en la cosa transformada.
o Imposibilidad física de ejercer actos posesorios : ej. el lugar
donde se encuentra la cosa pasa a ser inaccesible (fondo del
mar).

Art. 2452.- La posesión se pierde cuando por un


acontecimiento cualquiera, el poseedor se encuentra en la
imposibilidad física de ejercer actos posesorios en la cosa.

o Imposibilidad jurídica de ejercer la posesión por tornarse la


cosa inidónea (fuera del comercio)
Art. 2459.- Se pierde la posesión cuando la cosa sufre un cambio que la
hace legalmente no ser susceptible de ser poseída por estar fuera del
comercio.

b. Pérdida por VOLUNTAD del poseedor (ANIMUS):

En realidad la voluntad del poseedor no basta para que la posesión se


pierda; es necesario que haya un desprendimiento material del corpus, con
el cual la manifestación de voluntad vaya unida.

El acto puede ser unilateral o bilateral. Casos:

o Abandono: es el acto unilateral por el cual el sujeto se


desprende voluntariamente de la cosa con la intención de no
poseerla en adelante. Solo puede ser hecho por persona capaz
(art. 2454). La exteriorización de la voluntad debe ser clara, en
caso de duda se presume que la cosa ha sido pérdida y no
abandonada.
o Tradición: es el acto bilateral de entrega de la cosa con la
intención de transmitir la posesión (y no la mera tenencia).

c. Pérdida por ACCIÓN de un TERCERO:

Dos posesiones iguales y de la misma naturaleza sobre una misma cosa no


pueden coexistir. Apenas la otra persona toma la posesión, hace cesar la
posesión anterior. Los actos por los cuales un tercero puede desposeer,
usurpar o intervertir la posesión de una persona no están permitidos, pero
al ser la posesión un hecho, el Código Civil los contempla determinando las
consecuencias; se tratará de una posesión viciosa, pero posesión al fin.

Los modos en que un tercero puede despojar de la posesión son:

o Desposesión violenta:

Art. 2455.- La posesión se pierde cuando por el hecho de un tercero sea


desposeído el poseedor o el que tiene la cosa por él, siempre que el que lo
hubiese arrojado de la posesión, la tome con ánimo de poseer.

o Usurpación:

Art. 2456.- Se pierde también la posesión cuando se deja que


alguno la usurpe, entre en posesión de la cosa y goce de ella
durante un año, sin que el anterior poseedor haga durante ese
tiempo acto alguno de posesión, o haya turbado la del que la
usurpó.

o Interversión del título:

Art. 2458.- Se pierde la posesión cuando el que tiene la cosa a nombre del
poseedor, manifiesta por actos exteriores la intención de privar al poseedor
de disponer de la cosa, y cuando sus actos producen ese efecto.
Es decir, quien era mero tenedor se alza con la posesión cometiendo
un abuso de confianza, y realiza actos exteriores manifestando su
intención de privar de ella al poseedor originario.

E. LA SIMPLE TENENCIA

1. Concepto

Es la detención de la cosa, o el poder de hecho sobre ella, pero


reconociendo en otra persona la facultad de someterla al ejercicio de un
derecho real.

El elemento distintivo de la tenencia es el animus, que no corresponde al


animus domini de la posesión sino que quien tiene la cosa lo hace con la
intención de poseer a nombre de otro, o reconociendo que la propiedad
corresponde a otro.

Art. 2460.- La simple tenencia de las cosas por voluntad del poseedor, o
del simple tenedor, sólo se adquiere por la tradición, bastando la
entrega de la cosa sin necesidad de formalidad alguna.

Art. 2461.- Cuando alguno por sí o por otro se hallase en la posibilidad de


ejercer actos de dominio sobre alguna cosa, pero sólo con la intención de
poseer en nombre de otro, será también simple tenedor de la cosa.

La tenencia se distingue de la precariedad en que ésta última es revocable


en todo momento por voluntad del concedente. La tenencia, en cambio,
puede tener origen en un contrato que otorga un derecho personal con
estabilidad en el tiempo.

2. Diversos casos:

Tenencia absoluta

La tenencia es absoluta cuando se descarta, por la naturaleza de la cosa,


que exista posesión alguna. La naturaleza de las cosas radica en que se
trata de cosas fuera del comercio. Generalmente está referida a las cosas
que pertenecen al dominio público del Estado Nacional o de los Estados
Provinciales y Municipales. El estudio de la tenencia absoluta corresponde
hacerlo en el derecho administrativo.

Tenencia relativa

La tenencia relativa se subdivide en tenencia interesada (locatario,


comodatario) y desinteresada (depositario y mandatario). Se diferencian por
la posibilidad de uso o aprovechamiento del tenedor respecto de la cosa.

El artículo 2462 del Código Civil hace una enumeración que no hay que
considerarla taxativa, de los casos de tenencia:

Art. 2462.- Quedan comprendidos en la clase del artículo anterior:


1º Los que poseyeren en nombre de otro, aunque con derecho personal a
tener la cosa, como el locatario, o comodatario;

Este inciso hace referencia a los tenedores interesados.

2º Los que poseyeren en nombre de otro sin derecho a tener la cosa, como
el depositario, el mandatario o cualquier representante;

Se refiere a los tenedores desinteresados

3º El que transmitió la propiedad de la cosa, y se constituyó poseedor a


nombre del adquirente;

El inciso recepta el constituto posesorio.

4º El que continuó en poseer la cosa después de haber cesado el derecho


de poseerla, como el usufructuario, acabado el usufructo o el acreedor
anticresista;

Poseedores que han dejado de serlo por haberse extinguido el derecho a


poseer la cosa.

5º El que continúa en poseer la cosa después de la sentencia que anulase


su título, o que le negase el derecho de poseerla;

Poseedores que han dejado de serlo por serle negado el derecho a poseer
en virtud de sentencia que ha declarado nulo su título.

6º El que continuase en poseer la cosa después de reconocer que la


posesión o el derecho de poseerla pertenece a otro.

Poseedores que han dejado de serlo porque han reconocido que el derecho
de poseer corresponde a otro.

3. Adquisición

Art. 2460.- La simple tenencia de las cosas por voluntad del poseedor, o
del simple tenedor, sólo se adquiere por la tradición, bastando la
entrega de la cosa sin necesidad de formalidad alguna.

Si bien la entrega de la cosa al tenedor no requiere de formalidades,


muchas veces responde a las obligaciones asumidas en un contrato; las
condiciones de entrega, en estos casos, estarán expresadas en él.
Cabe aclarar que no se requiere la tradición en las formas abreviadas que
consagra el artículo 2462 en los incisos 4to a 6to.

En conclusión, los modos de adquisición de la tenencia son variados


dependiendo generalmente de la causa por la cual el tenedor estaba
anteriormente en posesión de la cosa.

4. Obligaciones del tenedor

a. CONSERVAR LA COSA:

Art. 2463.- El simple tenedor de la cosa está obligado a conservarla,


respondiendo de su culpa, conforme fuese la causa que le dio la tenencia de
la cosa.

Dependiendo de la causa que originó la tenencia será la responsabilidad del


tenedor. No es lo mismo la responsabilidad del locatario que la del
depositario.

b. NOMBRAR AL POSEEDOR:

Art. 2464.- Debe nombrar al poseedor a cuyo nombre posee, si fuere


demandado por un tercero por razón de la cosa, bajo pena de no poder
hacer responsable por la evicción al poseedor a cuyo nombre posee.

Los requisitos que establece la norma para que surja la obligación son dos:

1. haber sido demandado por un tercero


2. que la demanda lo sea en razón de la cosa

Si el tenedor no cumple con la obligación es pasible de la sanción que


señala el artículo y además, en el caso de reivindicación, debe indemnizar al
reivindicante de cualquier perjuicio resultante, si ha actuado de mala fe.

c. RESTIUIR LA COSA:

Art. 2465.- Debe restituir la cosa al poseedor a cuyo nombre posee, o a su


representante, luego que la restitución le sea exigida conforme a la causa
que lo hizo tenedor de la cosa.

La obligación de restituir la cosa surge de la naturaleza del contrato o de las


cláusulas establecidas por las partes.

Art. 2467.- La restitución de la cosa debe ser hecha al


poseedor de quien el simple tenedor la recibió, aunque haya
otros que la pretendan, pero con citación de éstos.

5. Derecho de retención

El deber de conservar la cosa puede poner al tenedor en situación de


efectuar gastos con dicho fin. En este caso el Código Civil no solo da
derecho a reclamarlos, cuando son gastos o mejoras necesarias, sino
también da derecho al tenedor a retener la cosa hasta ser indemnizado.
Art. 2466.- Si para conservar la cosa hubiese hecho gastos o mejoras
necesarias, tendrá derecho para retenerla hasta ser indemnizado por el
poseedor.

Hay que remarcar que solo procederá este derecho cuando se traten de
gastos o mejoras necesarias.

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