El diálogo: Una manera Bíblica de resolver conflictos enla iglesia
por Moisés Mariscal
El papel crucial del diálogo en el liderazgo cristiano aparece siempre implícito en el
Nuevo Testamento cada vez que se dan instrucciones a la iglesia en relación a temas
administrativos, de relaciones interpersonales o de la resolución de conflictos. Sin
embargo, por alguna razón, existe poca literatura con estudios para estimular y orientar
el diálogo cristiano en los asuntos administrativos en la iglesia. Por lo general la
literatura orientada hacia el liderazgo cristiano tiende a concentrarse en dos áreas de
estudio: a) estructuras administrativas y b) la persona del líder. Es cierto que existe una
necesidad casi continua de definir formas y requisitos personales del liderazgo cristiano.
Sin embargo, estoy convencido de la necesidad de dar también atención a la búsqueda
de formas y principios bíblicos que ayuden a nuestros líderes a tener éxito en sus
esfuerzos por resolver conflictos y lograr acuerdos que avancen y engrandezcan el reino
de Dios en la tierra. El diálogo sano y bíblico es una de dichas formas.
El presente estudio será básicamente el repaso de algunos pasajes del Nuevo
Testamento, en los que se encuentra la necesidad de un diálogo permanente en la
iglesia.
Un diálogo sano
Uno de los asuntos más dificultosos en el liderazgo es la forma de seleccionar a quienes
representan autoridad y poder administrativo en la iglesia. Los discípulos del Señor
Jesús a su manera enfrentaron ese tipo de problemas según vemos en Mt. 18 (vea
también Mr. 9 y Lc. 9).
La pregunta que causaba malestar entre ellos era: "¿Quién es el mayor en el reino de los
cielos?" (Mt. 18:1). Los discípulos hicieron esta pregunta pensando naturalmente en un
reino de tipo terrenal y objetivo, aunque teocrático en el sentido de que de alguna
manera sería regido por Jesús el Mesías. Quizás recordaban las palabras de Jesús a
Pedro en el cap. 16: "...tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi iglesia" (v. 18).
Luego en el ... . cap. 17 Jesús toma a Pedro, Jacobo y Juan aparte y se transfigura
"delante de ellos" (v.2). En ambos capítulos (16 y 17) habla de su muerte y resurrección,
pero aún no dice cómo estará formado su gobierno. Ellos han estado ya pensando en el
asunto por algún tiempo. La respuesta del Señor es un pequeño discurso cuyo bosquejo
podría resumirse de la siguiente manera:
I. "Cualquiera que se humille como este niño, es el mayor en el reino de los cielos" (Mt.
18:4).
II. "Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido" (v. 11).
III. "Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te
oyere, has ganado a tu hermano" (v.15).
IV. "De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo
que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo" (v.18).
En todo ese discurso se trasluce el diálogo cristiano como único elemento capaz de
actuar de "pegamento" al poner juntas las piezas del pequeño discurso del Señor. El
principio de la respuesta a la pregunta ¿quién es el mayor en el reino de los cielos?, está
en los vv. 3 4, pero la conclusión está en los vv. 18 20.
Los discípulos esperan una respuesta objetiva; es decir, nombres y apellidos. Jesús
comienza por algo subjetivo y general antes de llegar a la respuesta objetiva. Si se me
permite hacer una paráfrasis resumiendo la respuesta del Señor, quedará como sigue:
"Primero tienen que ser humildes y cándidos como niños. Segundo, tienen que dar
prioridad a mis propósitos en este mundo. Tercero, tienen que dialogar con el hermano
si éste peca." Conclusión: "Yo haré mías, las decisiones de ustedes, siempre y cuando
ustedes sean capaces de llegar a acuerdos que reúnan mis anteriores exigencias".
De manera que el mayor, o los mayores, en el reino de los cielos serán determinados por
un diálogo entre los discípulos. Dicho diálogo tiene que ser transparente y cándido
como el de niños —sin prejuicios ...
. ni malicia, en oración y dependencia del Espíritu Santo. Debe buscar corregir a los que
han pecado. Debe tener como última meta la salvación de los perdidos. Debe ser capaz
de conducir a acuerdos (se da por hecho que serían acuerdos bíblicos). Dicho de otra
manera, no todas las decisiones del consejo de la iglesia entran en la santa voluntad de
Dios; sólo están en la voluntad de Dios cuando los líderes entran en el diálogo con
actitudes humildes, con el deseo de glorificar el nombre de Jesús y cuando están
enfrentando el problema de pecado en los miembros de la congregación (si ese pecado
existiera).
Ese tipo de diálogo, a mi juicio, es neotestamentario y por lo tanto forma parte integral
de nuestra eclesiología. Debe ser la práctica cotidiana al tomar decisiones que afectan el
liderazgo y la administración, así como las relaciones interpersonales dentro del cuerpo
de Cristo.
Un diálogo bíblico
Los principios obtenidos a partir de Mateo 18 son aplicados por la iglesia primitiva,
según vemos en Hechos 15. Los principios dados por el Señor son para ser aplicados en
cualquier decisión relacionada a la administración del reino de Dios en la tierra, no
solamente cuando se llama a individuos a ocupar posiciones de privilegio. Al final de su
repuesta Jesús dice: "Todo lo que atéis" y "todo lo que desatéis" (v. 18). Estas
expresiones sobrepasan el tema que originó la pregunta original de los discípulos (v.1),
"¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?" Se extiende a todo lo que queda para
decidir en la iglesia, es decir, aquello no especificado en las Escrituras.
Una mirada rápida a Hechos 15 inmediatamente nos da el sabor del diálogo desarrollado
en aquel concilio. En primer lugar, fue un diálogo transparente y candoroso. Cada uno
habló con sinceridad y sin ningún tipo de prejuicios o presiones interpersonales, aun
cuando había desacuerdo al principio de la discusión.
En segundo lugar, fue un diálogo que mantenía como asunto prioritario ... la meta final
de "salvar lo que se había perdido". Los fariseos convertidos opinaban sobre la
necesidad de mantener la práctica de la circuncisión y el cumplimiento de la ley de
Moisés como requisitos para la salvación (v. 5). Pedro da testimonio de la manera como
Dios actuó a través de él para que los gentiles oyesen por su boca "la palabra del
evangelio y creyesen" (v. 7). Pablo y Bernabé también hablan de las maravillas que
había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles (v. 12). Jacobo se refiere al hecho
de que Dios visitó a los gentiles "para tomar de ellos pueblo para su nombre" (v. 14).
No siempre los asuntos a tratar en la iglesia tienen una relación tan directa con la
salvación de los perdidos como en este pasaje, pero siempre habrá una implicación en el
sentido de que ningún acuerdo debe frenar la evangelización.
En tercer lugar, fue un diálogo que buscaba corregir un error: el de los fariseos que
habían creído.
Por último, fue un diálogo capaz de conducir a acuerdos bíblicos. En este punto es
Jacobo quien dirige el diálogo hacia las Escrituras. Cita Amos 9:11 12, y a la luz de las
Escrituras concluye que para no estorbar la evangelización entre los judíos se pida a las
iglesias que guarden unos cuantos mandamientos de la ley, en el entendimiento de que
la ley como tal no es lo que salva. Si un diálogo se pierde en el terreno de la experiencia
cristiana, sin consultar y obedecer las Escrituras, corre el riesgo de terminar en acuerdos
no bíblicos. Dios no puede negarse a sí mismo (2 Ti. 2:13) y no puede hacer suyos
acuerdos de ese tipo. Un diálogo bíblico da por resultado un acuerdo igualmente bíblico.
La lógica nos aconsejará ver también en otros pasajes del Nuevo Testamento tales como
Hechos 1:15 26 y 13:1 3, la repetición de todos o parte de los elementos que
caracterizan un diálogo cristiano.
Considero que si en las iglesias evangélicas se tomara en cuenta la necesidad de un
diálogo con estas características, ... . el resultado natural sería menos conflictos internos
en el cuerpo de Cristo.