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Camino

El documento explora la relación entre la creatividad y los bloqueos emocionales, enfatizando que el miedo, no la pereza, es lo que impide a los artistas crear. Se sugiere que el entusiasmo y la diversión son esenciales para el proceso creativo, en lugar de la disciplina estricta. Además, se propone una serie de ejercicios introspectivos para ayudar a los individuos a reconectar con su niño artista y superar sus miedos.

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Camino

El documento explora la relación entre la creatividad y los bloqueos emocionales, enfatizando que el miedo, no la pereza, es lo que impide a los artistas crear. Se sugiere que el entusiasmo y la diversión son esenciales para el proceso creativo, en lugar de la disciplina estricta. Además, se propone una serie de ejercicios introspectivos para ayudar a los individuos a reconectar con su niño artista y superar sus miedos.

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describiéndote en primera persona: «soy plateado, de alta tecnología y etéreo, del color de

los sueños y de los logros, del color de la media luz y de lo intermedio, me siento sereno» o
«Soy rojo. Soy pasión, ocaso, ira, sangre, vino y rosas, ejércitos, asesinato, lujuria y
manzanas». ¿Cuál es tu color preferido? ¿Qué cosas tienes que sean de ese color? ¿Y qué
tal una habitación entera? Ésta es tu casa y es tu vida.
4. Haz una lista de cinco cosas que no tienes permiso para hacer: matar a tu jefe,
gritar en misa, salir a la calle desnudo, hacer una escena, dejar tu trabajo. Ahora haz esa
cosa sobre el papel. Escríbelo, dibújalo, píntalo, actúalo, haz un collage con ello. Ahora
ponle música y báilalo.
5. Búsqueda de estilo: haz una lista de veinte cosas que te gusta hacer (quizá las
mismas veinte que apuntaste la otra vez, quizá no). Responde a estas preguntas por cada
una de ellas:
¿Cuesta dinero o es gratis?¿Cara o barata?¿Solo o con alguien?¿Relacionada con el
trabajo?¿Implica riesgo físico?¿De ritmo rápido o lento?¿De mente, cuerpo o espíritu?
6. Día ideal: planifica un día perfecto en tu vida tal y como está ahora mismo organizada,
utilizando la información deducida más arriba.
7. Día ideal: planifica un día perfecto en tu vida tal y como te gustaría que estuviera
organizada. Sin restricciones. Déjate ser y tener aquello que anhelas en lo más profundo: tu
entorno ideal, empleo, hogar, círculo de amigos, relación íntima, importancia de tu obra...
Tus sueños más optimistas.
8. Elige uno de los aspectos festivos tu día ideal. Déjate vivirlo. Tal vez no puedas
trasladarte a Roma todavía, pero incluso en un apartamento que sigue siendo cutre puedes
tomarte un cappuccino casero y un cruasán.

REGISTRO

1. ¿Cuántas veces has hecho tus páginas matutinas esta semana? (¿Has estado muy
tentado de abandonarlas?). ¿Qué tal la experiencia?
2. ¿Has tenido tu cita con el artista esta semana? (¿Has dejado que la adicción al
trabajo u otros compromisos saboteen esta práctica?). ¿Qué has hecho? ¿Cómo te has
sentido?
3. ¿Has experimentado sincronías esta semana? ¿Qué ha pasado?
4. ¿Ha habido algún otro asunto esta semana que consideres significativo para tu
rehabilitación? Descríbelo.
SEMANA9Esta semana nos descubre enfrentándonos a los bloqueos internos a la
creatividad. Puede resultar tentador abandonar el barco en este punto. ¡No lo hagas!
Exploraremos y reconoceremos las dificultades emocionales que nos acosaron en el pasado
al hacer esfuerzos creativos. Nos dedicaremos a sanar la vergüenza por los fracasos
pasados. Ganaremos en compasión al volver a ser padres del niño artista asustado que ansía
logros creativos. Aprenderemos a usar herramientas para deshacer bloqueos emocionales y
asumir riesgos renovados.
Recuperar una sensación de compasión

MIEDO
Una de las tareas más importantes de la rehabilitación creativa es aprender a llamar
a las cosas —y a nosotros mismos— por sus nombres. La mayoría de nosotros lleva años
utilizando palabras equivocadas para definir sus comportamientos. Hemos querido crear y
hemos sido incapaces de crear, y a esa incapacidad la hemos llamado pereza. Esto no es
sólo inexacto: además es cruel. La exactitud y la compasión nos van a servir mucho más.
Los artistas bloqueados no son perezosos. Están bloqueados.
Estar bloqueado y ser un vago son dos cosas diferentes. Lo típico es que el artista
bloqueado gaste una gran cantidad de energía, pero no de una forma visible. El artista
bloqueado gasta energía en odiarse a sí mismo, en reproches, en dolor y en envidia. El
artista bloqueado gasta energía en dudar de sí mismo.
El artista bloqueado no sabe cómo empezar a dar pasitos de bebé. Lo que hace es
pensar en términos de grandes tareas imposibles y aterradoras: una novela, un largometraje,
un monólogo, una ópera. Cuando estas grandes tareas no se logran, cuando ni siquiera se
empiezan, el artista bloqueado lo llama pereza.
No llames pereza a la incapacidad para empezar. Llámalo miedo.
Miedo es el verdadero nombre de lo que aflige al artista bloqueado. Puede ser
miedo al fracaso o miedo al éxito. Lo más frecuente es que sea miedo al abandono. Este
miedo hunde sus raíces en la realidad infantil. La mayoría de los artistas bloqueados
intentaron convertirse en artistas en contra de los mejores deseos de sus padres, o bien en
contra del juicio de sus padres. Para un niño esto supone un gran conflicto. Enfrentarte
abiertamente a los valores de tus padres significa que será mejor que sepas lo que te haces.
Si tanto daño vas a hacer a tus padres, será mejor que seas un gran artista...
Los padres se muestran dolidos cuando los hijos se rebelan y, normalmente,
declararse artista es visto por ellos como un acto de rebelión. Por desgracia, esa visión de
que la vida de un artista es una mera rebelión adolescente suele permanecer, provocando
que cualquier actividad artística acarree el riesgo de separación y pérdida de los seres
queridos. Como los artistas siguen anhelando sus objetivos creativos, se sienten culpables.
Esta culpa exige que se marquen como objetivo inmediato el ser grandes artistas, para así
justificar esa rebelión.
La necesidad de ser un gran artista hace que ser artista sea difícil.
La necesidad de producir una gran obra de arte hace que sea difícil producir arte
de cualquier tipo.
Que te resulte difícil empezar un proyecto no significa que no vayas a ser capaz de
hacerlo. Significa que necesitarás ayuda de tu poder superior, de amigos que te apoyen y de
ti mismo. Antes de nada, debes darte permiso para empezar por lo pequeño y dar pasitos de
bebé. Y estos pasitos deben tener recompensa. Establecer objetivos imposibles crea un
miedo enorme, cosa que provoca aplazamiento, a lo que llamamos, erróneamente, pereza.
No llames pereza al aplazamiento. Llámalo miedo.
El miedo es lo que bloquea a los artistas. El miedo a no ser lo bastante bueno. El
miedo a no terminar. El miedo al fracaso y al éxito. El miedo a no empezar en absoluto.
Sólo hay una cura para el miedo: el amor.
Utiliza el amor por tu artista para curar su miedo.
Deja de tratarte a gritos. Sé amable. Llama al miedo por su nombre.

ENTUSIASMO
«Ser un artista debe de exigir muchísima disciplina», es una frase que nos dice a
menudo gente con buena intención, personas que no son artistas pero desearían serlo. Qué
tentación. Qué seducción. Nos invitan a pavonearnos ante un público que nos admira, a
representar esa imagen tan heroica, espartana y falsa.
«No significa nada si no tiene swing».
DUKE ELLINGTON
e IRVING MILLS Como artistas basar nuestra imagen en la disciplina militar es
peligroso. A corto plazo, tal vez la disciplina funcione, pero sólo funcionará durante un
tiempo. Por su propia naturaleza, la disciplina tiene sus raíces en la autocomplacencia
(piensa en la disciplina como en una pila; resulta útil, pero no dura mucho): nos admiramos
por ser tan maravillosos. La disciplina en sí misma, y no el flujo creativo, se convierte así
en el objetivo.
La parte de nosotros que mejor crea no es un autómata tenaz y disciplinado que
funciona a base de fuerza de voluntad, con un repetidor de orgullo que le sirve de refuerzo.
Eso es operar a base de pura voluntad. Ya conoces la escena: levantarte al alba con
precisión militar, hacer el saludo ante la mesa, el lienzo, el tablero de dibujo...
En un corto espacio de tiempo, ser artista requiere entusiasmo, más que disciplina.
Y el entusiasmo no es un estado emocional, sino un compromiso espiritual, una rendición
amorosa a nuestro proceso creativo, un reconocimiento de toda la creatividad que nos
rodea.
El entusiasmo (que viene del griego «lleno de Dios») es una fuente de energía
continua que conecta con el flujo mismo de la vida. El entusiasmo se basa en el juego, no
en el trabajo. Lejos de ser un soldado con el cerebro embotado, nuestro artista es en
realidad el niño interior, nuestro compañero de juegos interno. Como con todos los
compañeros de juego, es la alegría, no el deber, lo que construye un vínculo duradero.
Cierto, nuestro artista puede levantarse al amanecer para saludar al ordenador o al
caballete en la quietud de la mañana. Pero este hecho tiene más que ver con el amor de un
niño por la aventura secreta que con una férrea disciplina. Lo que otras personas ven como
disciplina es en realidad quedar para jugar con nuestro niño artista: «Quedamos a las seis de
la mañana y tonteamos con ese guión, esa pintura, esa escultura...».
La mejor manera de atraer a nuestro niño artista hacia el trabajo es tratarlo como si
fuera un juego. La pintura es un material pegajoso y estupendo. Sesenta lápices afilados son
divertidos. Hay escritores que desprecian un nuevo ordenador por el placer del traqueteo de
una robusta máquina de escribir que avanza trotando como un pony. Para trabajar bien, a
muchos artistas les resulta mejor considerar sus lugares de trabajo como lugares de
diversión. Pósteres de dinosaurios, juguetes del «Todo a cien», diminutas lucecitas de
Navidad, monstruos de papel-maché, cristales colgantes, un ramito de flores, un acuario...
«El arte evoca ese misterio sin el cual el mundo no existiría».
RENÉ-FRANÇOIS-GHISLAIN MAGRITTE A pesar de lo atractiva que resulta la
idea de una celda inmaculada, de severidad monacal, para nuestra concepción romántica de
lo que es un auténtico artista, la verdad con la que trabajar tal vez sea algo menos sencilla.
La mayoría de los niños pequeños se aburrirían como tontos en una habitación vacía y
desnuda. Nuestro niño artista no es una excepción.
Recuerda que el arte es un proceso. Y se supone que el proceso tiene que ser
divertido. Para nuestro propósito, la frase «El viaje es siempre el único punto de llegada»
puede interpretarse como que nuestro trabajo creativo es en realidad nuestra creatividad
misma, puesta en juego en el campo del tiempo. En el corazón de ese juego está el misterio

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