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Camino

El documento aborda la lucha de los creativos con el bloqueo y la necesidad de reconocer y alimentar su propia creatividad, advirtiendo sobre los peligros de las relaciones tóxicas con amigos que no apoyan su rehabilitación. Se enfatiza la importancia de mantener la conexión con el Gran Creador y proteger el proceso creativo de las influencias negativas, como los 'enloquecedores', que pueden sabotear el trabajo artístico. Finalmente, se destaca que la propia curación y el compromiso con la creatividad pueden servir de inspiración y esperanza para otros.

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Camino

El documento aborda la lucha de los creativos con el bloqueo y la necesidad de reconocer y alimentar su propia creatividad, advirtiendo sobre los peligros de las relaciones tóxicas con amigos que no apoyan su rehabilitación. Se enfatiza la importancia de mantener la conexión con el Gran Creador y proteger el proceso creativo de las influencias negativas, como los 'enloquecedores', que pueden sabotear el trabajo artístico. Finalmente, se destaca que la propia curación y el compromiso con la creatividad pueden servir de inspiración y esperanza para otros.

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rehabilitación es una amenaza para ellos.

Mientras estuvimos bloqueados sentíamos a menudo que hablar de nosotros mismos


como artistas creativos era una arrogancia y una cuestión de mera voluntad. Lo cierto es
que lo que era cuestión de voluntad era negarnos a reconocer nuestra propia creatividad.
Por supuesto, esta negación tenía sus contrapartidas.
Podemos hacernos preguntas y preocuparnos por nuestra arrogancia en lugar de ser
lo bastante humildes y pedir ayuda para atravesar nuestro miedo. Podemos fantasear sobre
el arte en lugar de hacer el trabajo. Al no pedir ayuda al Gran Creador para nuestra propia
creatividad, y al no ver la mano del Gran Creador en nuestra propia creatividad,
procedemos a soslayar nuestra creatividad de forma mojigata, sin tener que correr nunca los
riesgos de hacer uso de ella. Puede que tus amigos bloqueados sigan dándose el gusto de
creer en todas estas cómodas falsedades.
Si tienen problemas con tu rehabilitación, es que sigue compensándoles estar
bloqueados. Tal vez les siga dando un subidón anoréxico el martirio de seguir bloqueados,
o ser objeto de simpatía y regodearse en la autocompasión. Tal vez se sientan pagados de sí
mismos al pensar que ellos podrían ser mucho más creativos que esos que andan por ahí
haciendo cosas. Ahora mismo, estos comportamientos para ti son tóxicos.
No esperes que tus amigos bloqueados aplaudan tu rehabilitación. Es como esperar
que tus mejores amigos del bar celebren que estás sobrio. ¿Cómo iban a poder si su propio
hábito de beber es algo a lo que quieren aferrarse?
«Saber lo que prefieres,
en lugar de decir sumisamente “amén” a lo que el mundo te dice que debieras preferir,
significa que has mantenido tu alma con vida».
ROBERT LOUIS STEVENSON Puede que tus amigos bloqueados encuentren
inquietante tu rehabilitación. Que te desbloquees plantea la desestabilizadora posibilidad de
que ellos también se desbloqueen y asuman riesgos creativos auténticos, en lugar de asumir
este cinismo de espectadores. Mantente alerta ante los sutiles sabotajes de tus amigos.
Ahora mismo no puedes permitirte esas dudas bienintencionadas. Sus dudas reactivarán las
tuyas propias. Mantente particularmente alerta a cualquier sugerencia de que hayas
cambiado o te hayas vuelto egoísta (para nosotros esas palabras son señales de alerta roja.
Son intentos de devolvernos a la fuerza a nuestra antigua manera de ser para comodidad de
otras personas, no para la nuestra).
«Cada vez que no sigues tu guía interior, sientes una pérdida de energía, una pérdida de
poder, una sensación de muerte espiritual».
SHAKTI GAWAIN Los creativos bloqueados son fácilmente manipulados por la culpa.
Nuestros amigos, sintiéndose abandonados por nuestra partida de las filas de los
bloqueados, pueden intentar de forma inconsciente que renunciemos a nuestros sanos y
recién adquiridos hábitos a base de culpa. Es muy importante comprender que el tiempo
empleado en las páginas matutinas es entre tú y Dios. Tú conoces tus respuestas mejor que
nadie. Serás conducido hacia nuevas fuentes de apoyo a medida que vayas apoyándote a ti
mismo.
Ten cuidado de salvaguardar a tu artista en su nuevo proceso de rehabilitación. A
menudo la creatividad se ve bloqueada porque colaboramos en los planes que otros tienen
para nosotros. Queremos apartar tiempo para nuestro trabajo creativo, pero sentimos que
deberíamos estar haciendo otra cosa en lugar de eso. Como creativos bloqueados, nos
concentramos no en nuestras responsabilidades para con nosotros mismos, sino en nuestras
responsabilidades para con los demás. Tendemos a pensar que este comportamiento nos
convierte en buenas personas. No es cierto. Nos convierte en personas frustradas.
El elemento esencial a la hora de alimentar nuestra creatividad radica en
alimentarnos a nosotros mismos. A través de la autoalimentación alimentamos nuestra
conexión interior al Gran Creador. A través de esta conexión nuestra creatividad se
desplegará. Aparecerán caminos para nosotros. Necesitamos confiar en el Gran Creador y
dar pasos adelante en nuestra fe.
Repitamos: el Gran Creador nos ha concedido el don de la creatividad. Nuestra
forma de devolverlo es usándola. No dejes que los amigos malgasten tu tiempo.
Sé suave pero firme, y aguanta con fuerza. Lo mejor que puedes hacer por tus
amigos es ser un ejemplo a través de tu propia rehabilitación. No dejes que sus miedos y
arrepentimientos te hagan descarrilar.
Muy pronto las técnicas que aprendas te permitirán enseñar a los demás. Muy
pronto serás un puente que permitirá a otros cruzar de la inseguridad a la autoafirmación.
Por ahora protege a tu artista interior negándote a enseñar páginas matutinas a observadores
interesados o a compartir tu cita artística con amigos. Dibuja un círculo sagrado alrededor
de tu rehabilitación. Concédete el don de la fe. Confía en que estás en el buen camino. Lo
estás.
A medida que tu rehabilitación vaya progresando llegarás a experimentar una fe
más cómoda en tu creador y también en tu creador interior. Aprenderás que en realidad es
más fácil escribir que no escribir, pintar que no pintar, etcétera. Aprenderás a disfrutar del
proceso de ser un canal de creatividad y a renunciar a tu necesidad de controlar el resultado.
Descubrirás la alegría de poner en práctica tu creatividad. Te concentrarás en el proceso,
no en el producto.
Tu propia curación es el mayor mensaje de esperanza para los demás.

ENLOQUECEDORES

Otra cosa que hacen los creativos para evitar ser creativos es relacionarse con
enloquecedores. Los enloquecedores son esas personas que crean núcleos tormentosos.
Muchas veces son carismáticos, con frecuencia encantadores, muy inventivos y con
grandes poderes de persuasión. Ya conocéis el tipo: carismáticos pero fuera de control, con
muchos problemas y escasas soluciones.
Los enloquecedores son la clase de persona capaz de adueñarse de toda tu vida. Para
aquellos a quienes les gusta organizarlo todo resultan irresistibles: tanto que cambiar, tantas
distracciones...
Si te relacionas con un enloquecedor, es probable que ya lo sepas, y sin duda
reconocerás la descripción de andar por casa del párrafo anterior. A los enloquecedores les
encanta el drama. Si son capaces de montarlo, serán la estrella. A su alrededor todo el
mundo funciona como reparto secundario, siguiendo su pie, dejando que sus caprichos
(enloquecidos) marquen sus entradas y salidas.
Algunos de los enloquecedores más destructivos que me he encontrado en la vida
son, ellos mismos, artistas famosos. Son el tipo de artista que nos da mala reputación a los
demás. Por esta razón, muchos de los artistas más locos de América están rodeados por un
equipo de seguidores tan talentosos como ellos, pero decididos a subvertir su propio talento
al servicio del Rey Enloquecedor.
«Aprende a conectar con el silencio que albergas en tu interior y sé consciente de que todo
lo que ocurre en la vida ocurre con un fin».
ELISABETH KÜBLER-ROSS Estoy pensando en un estudio de rodaje que visité
hace unos años. El director era uno de los gigantes del cine americano. Su dimensión era
incuestionable, tanto como su imagen de enloquecedor. Es cierto que hacer cine es un
oficio exigente, pero sus rodajes lo son aún más: más horas, largos ataques de paranoia,
intrigas y politiqueo interno. Entre rumores de que el set estaba pinchado, este Rey
Enloquecedor se dirigía a sus actores por altavoces mientras él, como el Mago de Oz, se
escondía en una cueva en forma de gran tráiler con equipamiento de lujo.
A lo largo de las dos últimas décadas he visto trabajar a muchos directores. Estuve
casada con uno que tenía un talento extraordinario, y yo misma he dirigido un largometraje.
Siempre me ha llamado la atención lo mucho que un equipo de rodaje se parece a una gran
familia. En el caso de este Rey Enloquecedor su equipo se comportaba como una familia,
pero en este caso de alcohólicos: el bebedor (pensador) estaba rodeado por facilitadores que
iban de puntillas junto a él, mientras fingían que su grandísimo ego y sus consiguientes
demandas estaban dentro de lo normal.
En el plató de aquel enloquecedor la producción se excedía en horario y en
presupuesto a causa de las demandas irracionales del Rey Bebé. Un estudio de rodaje es en
esencia un equipo de expertos y observar cómo estos admirables profesionales se
descorazonaban resultó para mí una lección reveladora sobre el poder venenoso del
enloquecimiento. Directores de decorado, de vestuario y técnicos de sonido brillantes —por
no hablar de los actores— se sentían cada vez más heridos a medida que la producción
avanzaba. Luchaban por trasladar a la pantalla lo que los espectadores esperan de un buen
drama sin tener en cuenta las tragedias personales de su director. Como buenos
profesionales del mundo del cine, este equipo estaba dispuesto a trabajar muchas horas con
tal de obtener una buena obra. Lo único que les frustraba era que ese esfuerzo de trabajo
extra fuera por las exigencias de un ego superlativo y no de una voluntad de crear arte.
La dinámica del enloquecedor se basa en el poder, y por tanto cualquier grupo de
personas puede servirle como una fuente de energía que explotar y agotar. Se pueden
encontrar enloquecedores en cualquier escenario y en cualquier forma de representación
artística. La fama puede ayudar a crearlos, pero como se alimentan de autoridad les vale
cualquier fuente de poder. Aunque los enloquecedores suelen estar entre los ricos y
poderosos, son frecuentes incluso entre la gente común. Ahí mismo en la familia nuclear
(hay una razón para llamarla de este modo) se puede identificar al enloquecedor en el
enfrentamiento entre familiares o cuando trata de boicotear cualquier proyecto que no sea el
suyo.
Estoy pensando ahora en la destructiva matriarca de una familia que conozco. La
cabeza visible de un clan numeroso de grandes talentos ha dedicado toda su energía a
destruir la creatividad de sus hijos, ya que es experta en elegir siempre los peores
momentos para poner en marcha sus sabotajes y les arroja bombas para que exploten justo
cuando van a alcanzar el éxito.
Una de las hijas estaba a punto de terminar su carrera universitaria, que se había
prolongado más de lo normal, y justo la noche anterior a su último examen le adjudican un
drama repentino. Uno de los hijos que tenía que acudir a una entrevista de trabajo crucial
para su trayectoria profesional tuvo que atender a una visita justo cuando más
concentración necesitaba.
«¿Sabes lo que dicen los vecinos de ti?», dirá con frecuencia la enloquecedora. (Y la
atribulada hija estudiante escuchará una serie de cotilleos horrendos que la dejarán hecha

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