TEMA 5. EL DERECHO TRIBUTARIO: CONCEPTO Y CONTENIDO.
LAS FUENTES DEL DERECHO
TRIBUTARIO. ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA. LAS OBLIGACIONES Y DEBERES DE LA
ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA. LOS PRINCIPIOS DEL ORDENAMIENTO TRIBUTARIO ESPAÑOL.
1. EL DERECHO TRIBUTARIO: CONCEPTO Y CONTENIDO.
1.1. CONCEPTO.
Podemos definir al derecho tributario como la rama del Derecho Financiero que se encarga del estudio del conjunto de
normas jurídicas que regulan los tributos, entendiendo por tributos, tal y como señala el artículo 2 LGT, “los ingresos
públicos que consisten en prestaciones pecuniarias exigidas por una Administración pública como consecuencia de la
realización del supuesto de hecho al que la ley vincula el deber de contribuir, con el fin primordial de obtener los ingresos
necesarios para el sostenimiento de los gastos públicos".
Los tributos, además de ser medios para obtener los recursos necesarios para el sostenimiento de los gastos públicos,
podrán servir como instrumentos de la política económica general y atender a la realización de los principios y fines
contenidos en la Constitución.”
El conjunto de normas que regulan las distintas obligaciones tributarias que consisten en la entrega de cantidades de
dinero al Estado, integran el llamado Derecho Tributario Material.
Ahora bien, junto a estas normas, es necesario el despliegue de una cierta actividad administrativa, que asegura el
adecuado y efectivo cumplimiento de esas obligaciones; las normas que regulan esta actuación administrativa integran
el Derecho Tributario Formal.
1.2. CONTENIDO.
A partir de la definición clásica del Derecho tributario, cabría concretar su contenido distinguiendo entre parte general
y parte especial.
- Parte general: Comprende la norma que regula el tributo como instituto jurídico unitario, al cual deben adaptarse cada
uno de los tributos en particular. Se corresponde básicamente con el contenido de la L.G.T.
- Parte especial: Su contenido vendrá determinado por las disposiciones específicas de cada tributo.
2. LAS FUENTES DEL DERECHO TRIBUTARIO.
Artículo 7. Fuentes del ordenamiento tributario.
1. Los tributos se regirán:
a) Por la Constitución.
En cuanto norma suprema del ordenamiento jurídico español, condiciona la validez de las restantes normas; así los arts.
161.1 a), 163 y 164 prevén la declaración de invalidez de las Leyes por razón de su inconstitucionalidad.
Por otro lado. la C.E. recoge toda una serie de principios fundamentales de Derecho Tributario, como son los de
legalidad, generalidad, capacidad económica, igualdad, progresividad y no confiscación, entre otros.
b) Por los tratados o convenios internacionales que contengan cláusulas de naturaleza tributaria y, en particular,
por los convenios para evitar la doble imposición, en los términos previstos en el artículo 96 de la Constitución.
96 CE: 1. Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán
parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma
prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional.
c) Por las normas que dicte la Unión Europea y otros organismos internacionales o supranacionales a los que se
atribuya el ejercicio de competencias en materia tributaria de conformidad con el artículo 93 de la Constitución.
93 CE: Mediante ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por los que se atribuya a una organización
o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución. Corresponde a las Cortes Generales
o al Gobierno, según los casos, la garantía del cumplimiento de estos tratados y de las resoluciones emanadas de los
organismos internacionales o supranacionales titulares de la cesión.
d) Por esta ley, por las leyes reguladoras de cada tributo y por las demás leyes que contengan disposiciones en
materia tributaria.
Leyes orgánicas: Son definidas en el artículo 81.1 CE como "las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales
y de la libertades públicas, las que aprueban los Estatutos de Autonomía y el Régimen Electoral General y las demás
previstas en la Constitución"; dado este ámbito, podemos colegir que su implicación en el ámbito tributario ha de ser
mínima, destacando la LO 8/1980, de 22 de septiembre, Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades
Autónomas de 22 de septiembre de 1980, en base a lo dispuesto en el artículo 157.3 de la C.E.
Leyes ordinarias: Se encuentran reguladas fundamentalmente en los arts. 88 a 91 de nuestra Constitución.
Entre las leyes ordinarias, debe destacarse por su importancia fundamental como fuente del Derecho Tributario, la Ley
58/2003, de 17 de Diciembre, General Tributaria, en cuanto eje central del ordenamiento tributario donde se recogen
sus principios esenciales y se regulan las relaciones entre la Administración Tributaria y los contribuyentes.
Decretos legislativos:
1. Las Cortes Generales podrán delegar en el Gobierno la potestad de dictar normas con rango de ley sobre materias
determinadas no incluidas en el artículo anterior Decretos leyes:
Artículo 86
1. En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que
tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a
los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas
ni al Derecho electoral general.
2. Los Decretos-leyes deberán ser inmediatamente sometidos a debate y votación de totalidad al Congreso de los
Diputados, convocado al efecto si no estuviere reunido, en el plazo de los treinta días siguientes a su promulgación. El
Congreso habrá de pronunciarse expresamente dentro de dicho plazo sobre su convalidación o derogación, para lo cual
el Reglamento establecerá un procedimiento especial y sumario.
e) Por las disposiciones reglamentarias dictadas en desarrollo de las normas anteriores y, específicamente en el
ámbito tributario local, por las correspondientes ordenanzas fiscales.
En el ámbito de competencias del Estado, corresponde al Ministro de Hacienda dictar disposiciones de desarrollo en
materia tributaria, que revestirán la forma de orden ministerial, cuando así lo disponga expresamente la ley o reglamento
objeto de desarrollo. Dicha orden ministerial podrá desarrollar directamente una norma con rango de ley cuando así lo
establezca expresamente la propia ley.
2. Tendrán carácter supletorio las disposiciones generales del derecho administrativo y los preceptos del derecho común.
3. ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA.
Artículo 5. La Administración tributaria.
1. A los efectos de esta Ley, la Administración Tributaria estará integrada por los órganos y entidades de derecho público
que desarrollen las funciones reguladas en sus títulos III, IV, V, VI y VII.
2. En el ámbito de competencias del Estado, la aplicación de los tributos, el ejercicio de la potestad sancionadora y la
función revisora en vía administrativa corresponde al Ministerio de Economía y Hacienda, en tanto no haya sido
expresamente encomendada por Ley a otro órgano o entidad de derecho público.
En los términos previstos en su Ley de creación, dichas competencias corresponden a la Agencia Estatal de
Administración Tributaria, salvo la declaración de nulidad de pleno derecho regulada en el artículo 217 y las
reclamaciones económico-administrativas reguladas en el capítulo IV del título V de la presente Ley.
3. Las Comunidades Autónomas y las entidades locales ejercerán las competencias relativas a la aplicación de los
tributos y el ejercicio de la potestad sancionadora derivada de dicha aplicación, así como la función revisora en vía
administrativa de los actos dictados en el ejercicio de aquellas, con el alcance y en los términos previstos en la normativa
que resulte aplicable y su sistema de fuentes.
Corresponden a la Agencia Estatal de Administración Tributaria las competencias en materia de aplicación de los
tributos derivadas o atribuidas por la normativa sobre asistencia mutua.
4. El Estado y las Comunidades Autónomas y las Ciudades con Estatuto de Autonomía podrán suscribir acuerdos de
colaboración para la aplicación de los tributos y para el ejercicio de las funciones de revisión en vía administrativa.
5. Asimismo, podrán establecerse fórmulas de colaboración para la aplicación de los tributos entre las entidades locales,
así como entre éstas y el Estado o las Comunidades Autónomas.
Los Títulos III, IV, V, VI y VII regulan, respectivamente las funciones de aplicación de los tributos; la potestad
sancionadora; la revisión en vía administrativa; las actuaciones y procedimientos de aplicación de los tributos en
supuestos de delito contra la Hacienda Pública y la recuperación de ayudas del Estado que afecten al ámbito tributario.
Artículo 83. Ámbito de la aplicación de los tributos.
1. La aplicación de los tributos comprende todas las actividades administrativas dirigidas a la información y asistencia
a los obligados tributarios y a la gestión, inspección y recaudación, así como las actuaciones de los obligados en el
ejercicio de sus derechos o en cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
También se considera aplicación de los tributos el ejercicio de las actividades administrativas y de las actuaciones de
los obligados a las que se refiere el párrafo anterior, que se realicen en el marco de la asistencia mutua.
2. Las funciones de aplicación de los tributos se ejercerán de forma separada a la de resolución de las reclamaciones
económico-administrativas que se interpongan contra los actos dictados por la Administración tributaria.
3. La aplicación de los tributos se desarrollará a través de los procedimientos administrativos de gestión, inspección,
recaudación y los demás previstos en este título.
4. Corresponde a cada Administración tributaria determinar su estructura administrativa para el ejercicio de la aplicación
de los tributos.
En el ámbito de la A.E.A.T. la estructura respecto de órganos competentes se ha establecido a través de diversas Órdenes
Ministeriales y Resoluciones del Presidente que se analizarán en los temas correspondientes.
Por último, señalar que el art. 61 del R.D. 1065/2007, de 27 de Julio, por el que se aprueba el Reglamento General
de las actuaciones y los procedimientos de gestión e inspección tributaria y de desarrollo de las normas comunes
de los procedimientos de aplicación de los tributos (en adelante, RAT) establece que las facultades que puedan
ejercerse en las distintas actuaciones y procedimientos de aplicación de los tributos corresponderán a los funcionarios y
demás personal al servicio de la Administración Tributaria que intervengan en dichas actuaciones y procedimientos,
pudiendo las normas de organización específica regular la intervención de otro personal al servicio de la Administración
Tributaria que desempeñen puestos de trabajo en órganos con funciones distintas.
También se prevé en dicho artículo la asistencia mutua en materia tributaria con otros Estados y la posibilidad de que
los órganos de aplicación de los tributos de la Administración Tributaria del Estado puedan realizar actuaciones a
instancia de las autoridades competentes de otros Estados y realizar actuaciones con desplazamiento a otros Estados.
4. LAS OBLIGACIONES Y DEBERES DE LA ADMINISTRACIÓN TRIBUTARIA. (artículos 30 a 33 LGT)
Artículo 30. Obligaciones y deberes de la Administración tributaria.
1. La Administración tributaria está sujeta al cumplimiento de las obligaciones de contenido económico establecidas en
esta ley. Tienen esta naturaleza la obligación de realizar las devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, la
de devolución de ingresos indebidos, la de reembolso de los costes de las garantías y la de satisfacer intereses de demora.
2. La Administración tributaria está sujeta, además, a los deberes establecidos en esta ley en relación con el desarrollo
de los procedimientos tributarios y en el resto del ordenamiento jurídico.
Artículo 31. Devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo.
1. La Administración tributaria devolverá las cantidades que procedan de acuerdo con lo previsto en la normativa de
cada tributo.
Son devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo las correspondientes a cantidades ingresadas o soportadas
debidamente como consecuencia de la aplicación del tributo.
2. Transcurrido el plazo fijado en las normas reguladoras de cada tributo y, en todo caso, el plazo de seis meses, sin que
se hubiera ordenado el pago de la devolución por causa imputable a la Administración Tributaria, ésta abonará el interés
de demora regulado en el artículo 26 de esta Ley, sin necesidad de que el obligado lo solicite. A estos efectos, el interés
de demora se devengará desde la finalización de dicho plazo hasta la fecha en que se ordene el pago de la devolución.
A efectos del cálculo de los intereses a que se refiere el párrafo anterior, no se computarán las dilaciones en el
procedimiento por causa no imputable a la Administración.
El procedimiento se regula en los arts. 124 a 127 LGT y en los arts. 122 a 125 del RAT.
Artículo 32. Devolución de ingresos indebidos.
1. La Administración tributaria devolverá a los obligados tributarios, a los sujetos infractores o a los sucesores de unos
y otros, los ingresos que indebidamente se hubieran realizado en el Tesoro Público con ocasión del cumplimiento de sus
obligaciones tributarias o del pago de sanciones, conforme a lo establecido en el artículo 221 de esta ley.
2. Con la devolución de ingresos indebidos la Administración Tributaria abonará el interés de demora regulado en el
artículo 26 de esta Ley, sin necesidad de que el obligado tributario lo solicite. A estos efectos, el interés de demora se
devengará desde la fecha en que se hubiese realizado el ingreso indebido hasta la fecha en que se ordene el pago de la
devolución.
A efectos del cálculo de los intereses a que se refiere el párrafo anterior, no se computarán las dilaciones en el
procedimiento por causa no imputable a la Administración.
El procedimiento se recoge en el art. 221 LGT y en los arts. 14 a 20 del RRA (R.D. 520/2005, de 13 de Mayo, por el
que se aprueba el Reglamento General de desarrollo de la LGT en materia de revisión en vía administrativa).
Artículo 33. Reembolso de los costes de las garantías.
1. La Administración tributaria reembolsará, previa acreditación de su importe, el coste de las garantías aportadas para
suspender la ejecución de un acto o para aplazar o fraccionar el pago de una deuda si dicho acto o deuda es declarado
improcedente por sentencia o resolución administrativa firme. Cuando el acto o la deuda se declare parcialmente
improcedente, el reembolso alcanzará a la parte correspondiente del coste de las garantías.
Reglamentariamente se regulará el procedimiento de reembolso y la forma de determinar el coste de las garantías.
2. Con el reembolso de los costes de las garantías, la Administración tributaria abonará el interés legal vigente a lo largo
del período en el que se devengue sin necesidad de que el obligado tributario lo solicite. A estos efectos, el interés legal
se devengará desde la fecha debidamente acreditada en que se hubiese incurrido en dichos costes hasta la fecha en que
se ordene el pago.
3. Lo dispuesto en el presente artículo no será de aplicación respecto de las garantías establecidas por la normativa
propia de cada tributo para responder del cumplimiento de las obligaciones tributarias.
Los arts. 72 a 79 del RA regulan el procedimiento de reembolso y la forma de determinar el coste de las garantías.
5. LOS PRINCIPIOS DEL ORDENAMIENTO TRIBUTARIO ESPANOL.
1. Principio de legalidad tributaria:
Reconocido en el art. 31.3 CE, al señalar que: "Sólo podrán establecerse prestaciones personales o patrimoniales de
carácter público con arreglo a la ley".
En el art. 133 CE, en sus tres primeros apartados:
1. "La potestad originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado, mediante ley.
2. Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones locales podrán establecer y exigir tributos, de acuerdo con la
Constitución y las leyes.
3. Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del Estado deberá establecerse en virtud de ley... "
Por su parte, el art. 134.7 CE establece que: "La Ley de Presupuestos no puede crear tributos. Podrá modificarlos cuando
una ley tributaria sustantiva así lo prevea"
Es importante señalar que el principio de legalidad tributaria trata de garantizar esencialmente la exigencia de
"autoimposición", es decir, que sean los propios ciudadanos a través de sus representantes quienes determinan qué
tributos han de exigirse.
Ahora bien, la Ley no sólo debe determinar que tributos son los exigibles, sino también todos aquellos elementos básicos
de los mismos y los límites y criterios a desarrollar por normas reglamentarias sobre los deberes formales que acompañan
los tributos.
El principio también implica que, si una determinada materia tributaria está regulada por ley, (por estar así dispuesto)
sólo otra ley la puede modificar, esto es lo que se denomina "congelación del rango". Por tanto, la Administración no
puede regular mediante una norma reglamentaria un tributo, si la ley no le habilita expresamente para ello, aunque tal
como señala el Tribunal Constitucional, en todo caso los elementos esenciales del tributo deben ser regulados por ley.
2. Principio de justicia tributaria, consagrado en el art. 31.1 CE anteriormente citado y en el artículo 3 LGT:
1. La ordenación del sistema tributario se basa en la capacidad económica de las personas obligadas a satisfacer los
tributos y en los principios de justicia, generalidad, igualdad, progresividad, equitativa distribución de la carga tributaria
y no confiscatoriedad.
A estos efectos, se prohíbe el establecimiento de cualquier instrumento extraordinario de regularización fiscal que pueda
suponer una minoración de la deuda tributaria devengada de acuerdo con la normativa vigente.
2. La aplicación del sistema tributario se basará en los principios de proporcionalidad, eficacia y limitación de costes
indirectos derivados del cumplimiento de obligaciones formales y asegurará el respeto de los derechos y garantías de
los obligados tributarios.
3. Principio de irretroactividad de las sanciones.
Reconocido en el art 9.3 CE: y completado por lo dispuesto en el art. 25.1 del texto Constitucional: "Nadie puede ser
condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o
infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento".
4. Principio de no privación de libertad.
También es aplicable a las sanciones tributarias la regla contenida en el art. 25.3 CE, en cuya virtud:
"La Administración civil no podrá imponer sanciones que, directa o subsidiariamente, impliquen privación de libertad".
5. Principio de territorialidad.
Recogido en el art. 157.2 CE: "Las Comunidades Autónomas no podrán, en ningún caso, adoptar medidas tributarias
sobre bienes simados fuera de su territorio o que supongan obstáculo para la libre circulación de mercancías o servicios".
6. Principio de sistematización.
Destaca Albiñana que hoy no se pueden concebir los tributos si no es formando un sistema en el que estén racionalmente
articulados
7. Otros principios.
El art. 3.2 LGT señala que "la aplicación del sistema tributario se basará en los principios de proporcionalidad, eficacia
y limitación de costes indirectos derivados del cumplimiento de obligaciones formales y asegurará el respeto de los
derechos y garantías de los obligados tributarios".