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AAU1061

El trabajo de grado de María Elena Moreno Angulo analiza la participación de la víctima en el sistema de administración de justicia en Venezuela, destacando la importancia de garantizar sus derechos y un trato justo en el proceso penal. A través de una investigación documental, se examinan las instituciones encargadas de la atención a las víctimas y se revisan las propuestas doctrinarias y legislativas que buscan mejorar su situación. El estudio busca beneficiar a los operadores de justicia y a las víctimas del delito, promoviendo una mayor inclusión y protección de sus derechos en el proceso penal.

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AAU1061

El trabajo de grado de María Elena Moreno Angulo analiza la participación de la víctima en el sistema de administración de justicia en Venezuela, destacando la importancia de garantizar sus derechos y un trato justo en el proceso penal. A través de una investigación documental, se examinan las instituciones encargadas de la atención a las víctimas y se revisan las propuestas doctrinarias y legislativas que buscan mejorar su situación. El estudio busca beneficiar a los operadores de justicia y a las víctimas del delito, promoviendo una mayor inclusión y protección de sus derechos en el proceso penal.

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UNIVERSIDAD CATÓLICA “ANDRÉS BELLO”

VICERRECTORADO ACADÉMICO
DIRECCIÓN GENERAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO
ÁREA DE DERECHO
POSTGRADO EN CIENCIAS PENALES Y CRIMINOLÓGICAS

TRABAJO DE GRADO

PARTICIPACIÓN DE LAVICTIMA
EN EL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
EN LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
(Especial Referencia al Régimen Jurídico e Institucional)

Presentado por
Moreno Angulo María Elena

Para Optar al Título


Magíster en Ciencias Penales y Criminológicas

Tutor
Chacón Quintana Nelson

Caracas – Febrero 2016


UNIVERSIDAD CATÓLICA “ANDRÉS BELLO”
DIRECCIÓN GENERAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO
ÁREA DE DERECHO
MAESTRÍA EN CIENCIAS PENALES Y CRIMINOLÓICAS

ACEPTACIÓN DEL TUTOR

Por la presente hago constar que he leído el Trabajo de Grado de Maestría,


presentado por la ciudadana María Elena Moreno Angulo, titular de la Cédula de
Identidad N° V-11.958.061, para optar al Título de Magíster en Ciencias Penales y
Criminológicas, cuyo título definitivo es: “PARTICIPACIÓN DE LAVICTIMA EN
EL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA EN LA REPÚBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA” (Especial Referencia al Régimen Jurídico e
Institucional); y manifiesto que dicho Trabajo reúne los requisitos y méritos
suficientes para ser sometido a la evaluación por parte del jurado examinador que se
designe.

En la Ciudad de Caracas, a los once (11) días del mes de febrero de dos mil
dieciséis (2016).

Dr. Nelson Chacón Quintana


C.I. V- 3.912.289

i
A mis sobrinos: Eliseo Antonio, Lorenzo José
Moreno Lombardo y Juan Pablo Márquez
Moreno, quienes llegaron a mi vida para llenarla
de picardías, complicidades, esperando serviles
de ejemplo en el por venir.
Agradecimiento

A Dios todo poderoso, por la inmensidad de su amor, por cada persona que me ha
colocado en el camino, por ser mi amigo en el silencio, mi fuerza.

A mis padres: Eliseo Antonio y Elena, por darme la vida, por ese amor infinito que a
lo largo de los años me han demostrado, por ser mi ejemplo a seguir en constancia,
valores, principios, de lucha y seguir siempre adelante.

A mi hermosa tía: Mercedes, por cada oración que elevas a Dios para que me cuide, y
proteja siempre, guía en el camino de la fe.

A mis hermanos: Luis Alberto, Eliseo Antonio, Marìa Inomehy, a Letty María y Luis
Miguel mis hermanos políticos, gracias por apoyarme siempre.

A mis profesores de la Escuela de Derecho de la Universidad de los Andes, por sus


exigencias, enseñanzas y dedicación.

A la memoria del Padre Fernando Pérez Llantada J.S. quien dedico su vida a la
actividad académica concentrando todos sus esfuerzos en llevar los estudios de
postgrado al interior del país., Este trabajo es el fruto de su siembra.

Al Dr. Nelson Chacón Quintana, gracias por compartir sus conocimientos por el
apoyo, las palabras de esperanza, de ánimo y las horas que me dedico de su tiempo.

Al Dr. Freddy Vallenilla, mi mentor en metodología gracias por la paciencia, el


tiempo dedicado a revisar este trabajo.

A la Universidad Católica Andrés Bello, a todo el personal que labora en la Dirección


General de estudios de Postgrado en especial al Área de Derecho.

A mis amigos por estar siempre presentes, por ser los hermanos que Dios me permitió
elegir en el camino.
UNIVERSIDAD CATÓLICA “ANDRÉS BELLO”
DIRECCIÓN GENERAL DE ESTUDIOS DE POSTGRADO
ÁREA DE DERECHO
POSTGRADO EN CIENCIAS PENALES Y CRIMINOLÓGICAS

PARTICIPACIÓN DE LAVICTIMA
EN EL SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
EN LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
(Especial Referencia al Régimen Jurídico e Institucional)

Autor: María Elena Moreno Angulo


Tutor: Dr. Nelson Chacón Quintana
Fecha: Febrero de 2016

RESUMEN

El papel del Estado en la administración de justicia, no debe ser concebido sólo como un
instrumento de persecución y castigo para el delincuente; por el contrario, debe garantizar
tanto a la víctima como a aquél, un trato justo y respetuoso. Por tanto, el proceso penal debe
encaminarse cada vez más hacia el ejercicio mismo de la tutela jurídica efectiva de sus
derechos y libertades. Sin embargo, la defensa de los derechos del victimario ha traído
efectos negativos en la apreciación común de los derechos de las víctimas, pues se percibe en
el proceso penal una situación de indefensión respecto a la potestad del mismo imputado, así
como del Ministerio Público, que se transforma en el acusador por excelencia y quien
dispone de los recursos del Estado para llevar a cabo los requerimientos y actuar en contra del
imputado. En virtud de ello, se realizó una investigación de tipo documental a un nivel
descriptivo, bajo la directriz del método lógico deductivo y analítico aplicado a la doctrina,
legislación y jurisprudencia existente sobre el tema, haciendo énfasis en el uso de la técnica
del subrayado y del resumen, usándose como instrumento una matriz de análisis de
contenido, que tuvo como objetivo analizar la participación de la víctima en el proceso penal
y conocer las instituciones encargadas de su defensa y atención. Aportando una revisión de
las propuestas doctrinarias, la legislación y la jurisprudencia en cuanto a los derechos de la
víctima, como actora del proceso penal venezolano. Este trabajo beneficia a todos los
operadores de justicia; especialmente, a quienes han sido víctimas del delito y aquellos
interesados en la defensa de los derechos de quienes padecen las consecuencias de un hecho
punible.

Descriptores: Víctima, participación, sistema de administración de justicia venezolano,


régimen jurídico, régimen institucional.

ii
Índice General
Pág.
Resumen ii
Lista de Siglas v
Introducción 1
Capítulo I Régimen Jurídico – Institucional de la Víctima en el Proceso 7
Penal Venezolano.
Noción de Víctima. 7
La Victimología en el Proceso Penal. 13
La víctima en el Derecho Comparado. 27
La víctima como Protagonista de los Sistemas de Justicia Iniciales. 30
Exclusión de la Víctima a Partir del Sistema Inquisitivo y sus Consecuencias. 42
La Víctima a Partir del Sistema Acusatorio y sus Consecuencias. 43
Capítulo II Marco Normativo, Doctrinario y Jurisprudencial Respecto a 46
la Intervención de las Víctimas en el Proceso Penal Venezolano.
Tratados, Pactos y Convenios Internacionales que Protegen los Derechos de 46
las Víctimas.
La Constitución Nacional y los Derechos de las Víctimas. 52
Derechos Humanos, la Víctima y el Código Orgánico Procesal Penal. 57
Ley Orgánica del Misterio Público. 65
Ley de Protección de Víctimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales. 73
Jurisprudencias Sobre la Participación de la Víctima en el Proceso Penal. 75
Capítulo III Directrices Políticas del Estado Venezolano en el Desarrollo
Forense en Cuanto a la Intervención de la Víctima en el Proceso Penal, en 82
la Fase de Investigación.
Política Criminal. 82
La Víctima en el Código Orgánico Procesal Penal. 83
Derechos de la Víctima. 98
Oportunidades de Participación de la Víctima en el Proceso Ordinario. 99
La Querella. 104

iii
Capítulo IV Instancias Encargadas de Atender a la Víctima Antes, 112
Durante y Después del Proceso Penal (experiencia forense)
Unidad de Atención a la Víctima. 112
Centro de Protección. 114
Casas de Abrigo. 116
Organismos Policiales. 1118
Otras Instancias de Atención. 127

Capítulo V Mecanismos de Compensación a la Víctima del Delito 136


Los Acuerdos Reparatorios. 136
El Procedimiento para la Reparación del Daño. 140
La Indemnización de la Víctima. 144

Conclusiones 147
Referencias 149

iv
Lista de Siglas

COPP Código Orgánico Procesal Penal.


CPNA Código Penal de la Nación Argentina.
CPPNA Código Procesal Penal de la Nación Argentina.
CONAREPOL Comisión Nacional para la Reforma Policial.
CRBV Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
ILANUD Instituto Latinoamericano para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente.
LEFP Ley del Estatuto de la Función Policial.
LOMP Ley Orgánica del Ministerio Público.
LOPNNA Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y del Adolescente.
LOSDMVLV Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
LOSPCPNB Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana.
LPVTDSP Ley de Protección de Víctimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales.
ONU Organización de las Naciones Unidas.
OEA Organización de Estados Americanos.
UCAB Universidad Católica Andrés Bello.
TSJ Tribunal Supremo de Justicia.

v
Introducción

La investigación atendió a la necesidad de indagar acerca de la participación de la


víctima en el Sistema de Administración de Justicia en la República Bolivariana de
Venezuela, con especial referencia al Régimen Jurídico- Institucional. En tal sentido,
se busco conocer los derechos de las víctimas dentro del Proceso Penal venezolano,
las instituciones que tienen a su cargo la atención de las víctimas de delitos, ponderar
la pertinencia y viabilidad de los recursos de los cuales ésta dispone para participar en
el proceso penal, donde se le reconozca su condición de principal afectado por el
hecho punible, como sujeto procesal, generándose consecuencias jurídicas concretas.

A tal efecto, se hizo una revisión de las diversas propuestas doctrinarias, la


legislación y la jurisprudencia en cuanto a los derechos de la víctima, como actora y
sujeto procesal penal, con atención a los recursos jurídicos de que dispone el
ofendido, quien ya ha visto vulnerados sus derechos por parte de los transgresores de
la ley; por tanto, el estudio beneficia a todos los operadores de justicia; así como a
quienes han sido víctimas del delito y a todos aquellos interesados en la defensa de
los derechos de quienes padecen las consecuencias de un hecho punible.

De hecho, en un mismo trabajo se logró analizar los derechos de las víctimas


reconocidos en el sistema de justicia vigente en el país, las instancias legalmente
facultadas para atender a las víctimas de delitos y los procedimientos para que los
derechos de las víctimas no sean doblemente lesionados: primero como consecuencia
del delito y posteriormente por la inoperancia, desatención e ineficacia de los órganos
que operan en el Sistema de Justicia, atender sus necesidades y resarcirles los daños
que se les han ocasionado.
En otras palabras, se realizó un estudio jurídico, en lo atinente al tratamiento de la
víctima en el proceso penal, enmarcado en una investigación de tipo documental aun
1
nivel crítico. Desarrollado el estudio a través de la recolección de información con
material bibliográfico y fuentes documentales; libros, sentencias, revistas, leyes,
códigos, derecho comparado, entre otros. El método de recolección de datos utilizado
fue la observación de diferentes fuentes documentales; un análisis de contenido,
presentado en un texto mediante un resumen analítico y crítico de la temática objeto
de esta investigación, operacionalizando la técnica de recolección para el manejo de
las fuentes documentales a saber: subrayado, fichaje bibliográfico, citas y notas de
referencia.

El desarrollo de la historia reciente del Derecho Procesal Penal se ha caracterizado


por la promulgación de leyes tendentes a proteger y garantizar una mayor
participación de la víctima en todas las fases del proceso penal, al igual que ocurre
con respecto de los derechos del imputado, situándose en el ideal de una política
criminal garantista y eficaz. Este nuevo ideal ha hecho resurgir un más adecuado
tratamiento de la participación de la víctima en el conflicto penal, lográndose la
reivindicación de los derechos que la víctima reclamaba como uno de los
protagonistas del escenario procesal.

Esta perspectiva se ha introducido sistemáticamente, siendo que la participación de


la víctima en las legislaciones recientes ha sido organizada de mejor manera, como
realmente se observa en lo dispuesto en los artículos 23, 120 (protección de las
víctimas) y 122 (derechos de las víctimas) del Código Orgánico Procesal Penal
(COPP, 2012):

Artículo 23: Protección de las víctimas. Las víctimas de hechos


punibles tienen el derecho de acceder a los órganos de administración
de justicia penal de forma gratuita, expedita, sin dilaciones indebidas o
formalismos inútiles, sin menoscabo de los derechos de los imputados o
2
imputadas o acusados o acusadas. La protección de la víctima y la
reparación del daño a la que tengan derecho serán también objetivos del
proceso penal.
Los funcionarios o funcionarias que no procesen las denuncias de las
víctimas de forma oportuna y diligente, y que de cualquier forma afecte
su derecho de acceso a la justicia, serán sancionados conforme al
ordenamiento jurídico.

Artículo 120. La protección y reparación del daño causado a la


víctima del delito son objetivos del proceso penal. El Ministerio Público
está obligado a velar por dichos intereses en todas las fases. Por su
parte, los jueces y juezas garantizarán la vigencia de sus derechos y el
respeto, protección y reparación durante el proceso.
Asimismo, la policía y los demás organismos auxiliares deberán
otorgarle un trato acorde con su condición de afectado o afectada,
facilitando al máximo su participación en los trámites en que deba
intervenir.

Artículo 122. Quien de acuerdo con las disposiciones de este Código


sea considerado víctima, aunque no se haya constituido como
querellante, podrá ejercer en el proceso penal los siguientes derechos
1. Presentar querella e intervenir en el proceso conforme a lo
establecido en este Código.
2. Ser informada de los avances y resultados del proceso cuando lo
solicite.
3. Delegar de manera expresa en el Ministerio Público su
representación, o ser representada por este en caso de inasistencia al
juicio.
3
4. Solicitar medidas de protección frente a probables atentados en
contra suya o de su familia.
5. Adherirse a la acusación de el o de la Fiscal o formular una
acusación particular propia contra el imputado o imputada en los delitos
de acción pública; o una acusación privada en los delitos dependientes
de instancia de parte.
6. Ejercer las acciones civiles con el objeto de reclamar la
responsabilidad civil proveniente del hecho punible.
7. Ser notificada de la resolución del o la Fiscal que ordena el
archivo de los recaudos.
8. Impugnar el sobreseimiento o la sentencia absolutoria.

En este sentido, se hace necesario precisar ¿qué se debe entender por víctima
desde el derecho procesal penal?, en palabras de Balza (2007): “Es la persona natural
o jurídica ofendida directamente por la acción delictiva o que ha sufrido directamente
el daño ocasionado por el acto humano tipificado en la legislación penal; es lo que se
denomina en el derecho sustantivo: sujeto pasivo del delito” (p. 166).

Hay sin embargo, que establecer que siendo la víctima el afectado directo del
delito, bajo esta nueva perspectiva del proceso penal, ésta participa como sujeto
procesal, con igual relevancia que el imputado.

Conforme a lo anteriormente dicho, esta investigación aborda los alcances de la


intervención de la víctima en el proceso penal, su equilibrada participación y el
desarrollo en el ámbito forense; en consecuencia, se aporta una revisión de las
propuestas doctrinarias, legislativas y jurisprudenciales en cuanto a la participación
de la víctima como actor del proceso penal.

4
En cuanto a la estructura, la investigación se desarrolló de acuerdo a las normas
establecidas en el Manual para la Elaboración del Trabajo Especial de Grado y el
Trabajo de Grado de Maestría en el Área de Derecho, pautadas por la Universidad
Católica Andrés Bello, de fecha 19 de octubre del año 2010 (UCAB, 2010):

Capítulo I Régimen Jurídico – Institucional de la Víctima en el Proceso Penal


Venezolano. Noción de víctima. La victimología en el Proceso Penal. La víctima en
el derecho Comparado. La víctima como protagonista de los sistemas de justicia
iniciales. Exclusión de la víctima a partir del sistema inquisitivo y sus consecuencias.
La víctima a partir del sistema acusatorio y sus consecuencias.

El Capítulo II Marco Normativo, Doctrinario y Jurisprudencial Respecto a la


Intervención de las Víctimas en el Proceso Penal Venezolano. Tratados, pactos y
convenios internacionales que protegen los derechos de las víctimas. La Constitución
Nacional y los derechos de las víctimas. Derechos Humanos, la víctima y el Código
Orgánico Procesal Penal. Ley Orgánica del Ministerio Público. Jurisprudencias sobre
la participación de la víctima en el proceso penal.

Capítulo III Directrices Políticas del Estado venezolano en el Desarrollo Forense


en Cuanto a la Intervención de la Víctima en el Proceso Penal, en la Fase de
Investigación. Política venezolana. La Víctima en el Código Orgánico Procesal Penal.
Oportunidades de participación en el proceso ordinario. La querella.

Capítulo IV Instancias Encargadas de Atender a la Víctima Antes, Durante y


Después del Proceso Penal (experiencia forense). Unidad de Atención a la Víctima.
Centro de Protección. Casas de abrigo. Organismos policiales. Otras instancias de
atención.

5
Capítulo V Mecanismos de Compensación de la Víctima del Delito. Los acuerdos
reparatorios. El procedimiento para la reparación del daño. La indemnización de la
víctima.

Por último, las conclusiones y referencias que dan sustento al estudio.

6
Capítulo I
Régimen Jurídico – Institucional de la Víctima en el Proceso Penal
Venezolano

Noción de Víctima

El estudio sobre la víctima se circunscribe al ámbito del sistema jurídico


venezolano de modo que implícitamente es una invitación para los operadores de
justicia a propiciar la aplicación de la victimología en orden a la obtención de una
mejor justicia. De allí que, la victimología, según Solé (2003):

Es una ciencia autónoma que se ocupa inicialmente de la víctima del


delito, cuyo desarrollo ha estado influenciado por la criminología desde
la aparición del positivismo y posteriormente del enfoque del
interaccionismo simbólico; con lo cual se ha dado una reformulación en
su perspectiva y fines científicos (p.19).

En el ordenamiento jurídico nacional, la intervención limitada de la víctima fue


característico del sistema inquisitivo, al punto que no existía una definición y
clasificación de la víctima, como la que existe hoy en el Código Orgánico Procesal
Penal (COPP, 2012), destacando su referencia a la persona ofendida, catalogándolo
de agraviado. En efecto, el derogado Código de Enjuiciamiento Criminal (CEC,
1995), al dar cabida a la acción popular, esto es, permitir que cualquier persona,
agraviado o no, se pudiera constituir en acusadora en los delitos de acción pública,
contribuyó al desplazamiento de la víctima como sujeto procesal, y si esta no
disponía de la información o medios para constituirse en acusadora no tiene cualidad
de parte y, por tanto tampoco intervención en el proceso, lo que constituyó una de las

7
críticas al sistema inquisitivo, ya que no se le garantizaban los derechos a las
víctimas.

En lo que atañe al Código Orgánico Procesal Penal se evidencia el cambio


sustancial acerca de la relevancia de la participación de la víctima en el proceso, al
declarar en su artículo 120 COPP (2012) como objetivos del proceso penal la
protección y reparación del daño causado a la víctima, propósito que enfatiza el
mismo dispositivo al establecer, por una parte, como obligación del Ministerio
Público velar por tales intereses en todas las fases del proceso, y por la otra al señalar
que los jueces y juezas deben garantizar los derechos de la víctima, el respeto y
protección de éstos durante el proceso.

Con esto el legislador recoge la participación de la víctima en el proceso penal,


sugerida por la Organización de las Naciones Unidas, (ONU, 1985), al recomendarla
en la declaración sobre los principios fundamentales de justicia para las víctimas de
delitos y del abuso de poder, al establecer, que las víctimas tendrán derecho de acceso
a los mecanismos de justicia y a una pronta reparación del daño que hayan sufrido. Al
respecto Vásquez (2001), señala que “A partir de la comisión del delito, la víctima
experimenta una sensación de inseguridad que muchas veces conducen a una segunda
victimización (victimización secundaria), esta vez víctima del proceso” (p. 69).

Autores como Maier (citado por Vásquez, 2001), comentan que:

El hecho de que frecuentemente la víctima del delito no tenga


información sobre sus derechos; de que no reciba la atención jurídica
correspondiente; de que sea completamente mediatizada en su problema
y de que, más aún, en muchos casos (violaciones o agresiones sexuales
en general, violencia doméstica, entre otras) reciba un tratamiento que
8
le significa ahondar la afectación personal sufrida con el delito, implica
que los operadores del sistema penal procesal le determinan sus
condiciones de desamparo e inseguridad, con lo cual se reafirma su
etiqueta de víctima (p. 69).

Por consiguiente, Ferrer (2001) permite inferir que:

El acceso a la justicia es fundamental para pensar en los demás


derechos reconocidos por el legislador, el mismo debe obtenerse de
manera cierta, rápida y eficaz,... el derecho de acceder a la justicia está
muy vinculado al derecho a la participación, no es posible participar si
no tengo acceso al espacio en el cual me es permitido participar (p.213).

Ante la importancia de la víctima en el proceso penal, el análisis de este estudio


procura determinar su participación y cómo ha sido considerada en el sistema de
administración de justicia venezolano, para conocer si en el ínterin del proceso penal
se adecúan los procedimientos judiciales y administrativos a las necesidades de las
víctimas, informándolas de su papel y alcance, sus derechos, el desarrollo
cronológico y la marcha de las actuaciones, así como de la decisión de sus causas,
especialmente cuando se trata de delitos graves y cuando haya solicitado esa
información prestando asistencia apropiada a las víctimas durante todo el proceso
judicial.

Por ende, cabe destacar que el (COPP 2012), facilita la adecuación de los
procedimientos judiciales y administrativos a las necesidades de las víctimas,
estableciendo un sistema de asistencia apropiada a las víctimas durante todo el
proceso judicial, de donde surge el protagonismo de la víctima en las normas que le

9
conceden nuevos márgenes a su participación para determinar la solución del
conflicto.

El ordenamiento jurídico en el ámbito judicial, debe según Han (1999) “buscar


esencialmente la protección de los derechos fundamentales de las víctimas del delito
y/o la violencia en consideración además al problema de derechos humanos que se ha
venido incrementando a partir de los años ochenta” (p. 89).

En tal sentido la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, (CRBV,


1999) en su artículo 30 señala:

El Estado tendrá la obligación de indemnizar integralmente a las


víctimas de violaciones de los derechos humanos que le sean
imputables, o a su derecho-habiente incluido el pago de daños y
perjuicios.
El Estado adoptará las medidas legislativas y de otra naturaleza, para
hacer efectivas las indemnizaciones establecidas en este artículo.
El Estado protegerá a las víctimas de delitos comunes y procurará
que los culpables reparen los daños causados.

Esa nueva perspectiva de la víctima puede indudablemente conducir a replantear la


efectividad del Estado y sus funcionarios en un contexto determinado; y en
consecuencia, a prever mecanismos de protección y prevención del delito ajustado a
la realidad sociológica de la víctima.

En los orígenes del sistema penal, la reacción hacia el delito implicaba la


existencia de un conflicto entre victimario y víctima. Ciertamente, no existía un
tercero imparcial que cumpliera el rol de juzgador entre las partes mencionadas. En
10
este sentido, si bien la llamada venganza privada no puede conceptualizarse como una
institución social, es necesario comprender que representó la primera manera de
reaccionar ante el delito, en la cual el ofendido se tomaba la justicia por su propia
mano.

No obstante, ello derivaba en una verdadera guerra de eliminación entre grupos,


familias o clanes. En esta primera etapa, la víctima resultaba protagonista del proceso
de respuesta ante un hecho injusto. Más adelante, aparecieron las formas restrictivas
de la venganza privada como la Ley del Talión, que impedían al ofendido la venganza
de manera indiscriminada e introduce la noción de proporcionalidad entre el daño
causado y la reacción ante el mismo. Conforme se opera un mayor progreso social, se
incursiona en alternativas como la compensación a la víctima. Sin embargo, ya se
vislumbraba en el momento de la resolución de los conflictos la necesidad de figuras
que, como el Rey Salomón, fungieran de mediadores entre las partes para indagar
sobre la verdadera naturaleza del daño causado y la determinación del castigo o la
compensación según fuera el caso.

La creciente intervención de poderes centralizados que se erigieron como


definidores de la contienda entre el ofendido y el ofensor, fue afirmándose y originó
el protagonismo del Estado, algunas veces en demasía. En esta etapa el delito, que
comienza a definirse como tal, constituye fundamentalmente una ofensa al Estado
que se apropia de la sanción, lo cual trae por consecuencia que la víctima vaya
perdiendo protagonismo en el proceso penal. Puede afirmarse que a medida que la
persecución penal fue asumida por el Estado, la preocupación de la ciencia política y
el derecho se centró en el ofensor quien quebranta con sus actos los valores
fundamentales de la sociedad, más allá del daño causado a la individualidad de la
víctima. No es sino hasta bien entrado el siglo XX cuando la naciente ciencia de la

11
victimología y la criminología retoman el análisis de los derechos de las víctimas del
delito.

Por otra parte, la historia reciente del Derecho Procesal Penal en Latinoamérica, se
caracteriza por la adecuación de la normativa nacional a los principios que definen los
parámetros internacionales relacionados con los demás sistemas procesales (Código
Procesal Penal Tipo Para Iberoamérica) y penales. El implantar en la legislación
venezolana este conjunto de principios que se consideran universalmente aceptados,
impulsó, la vigencia de un marco constitucional novedoso a partir de diciembre de
1999, la aprobación del Código Orgánico Procesal Penal (2012), la Ley Orgánica
para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (2015), la Ley Orgánica Sobre el
Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2015), entre otras.

En este sentido, debe destacarse la preocupación tanto del legislador como de los
operadores de justicia, por proteger los Derechos Humanos de quienes han sido
imputados de la comisión de hechos delictivos, como mecanismo para equilibrar
estos últimos respecto al poder punitivo del Estado. Sin embargo, al convertir al
imputado en eje del proceso penal, la percepción común ha considerado que la
víctima no tiene importancia para el desarrollo del proceso penal y la administración
de justicia, teniendo por efecto una tímida participación forense en el conflicto penal.

12
La Victimología en el Proceso Penal

Siempre dentro del ámbito conceptual vale señalar que el tema de la víctima es tan
antiguo como la existencia del hombre en el planeta; en este sentido Birkbeck (2002),
refiere que “el término víctima indicaba, en un primer momento, la persona (o
animal) destinada al sacrificio” (p.37), denotando de esta manera uno de los
participantes centrales en una ceremonia colectiva.

La Biblia, en la cultura cristiano occidental, muestra como primera víctima del


homicidio a Abel, quien fue muerto por su hermano Caín. Mediante este estilo
literario se describe, desde una victimización concreta, la estructura básica de todas
las victimizaciones, de todos los delincuentes especialmente de todas las víctimas.
Este pasaje Bíblico aclara la cosmovisión de la víctima que se repite en muchas
páginas de la Biblia.

En concreto se reitera la preferencia divina hacia la víctima, que no se subleva


contra el victimario y no le contesta en el mismo sentido. Pero su estudio científico
data del año 1945 cuando el profesor Benjamín Mendelsohn citado por Beristain
(1994), usa por primera vez el término victimología.

Se puede decir que la actual victimología nace como reacción a la magnitud de


víctimas como consecuencia de la II Guerra Mundial y en particular, como respuesta
de los judíos ante el holocausto Hitleriano/Germano, ayudado por la reparación
positiva del pueblo alemán, a partir de 1945.

En el año 1973 se celebró en Jerusalén el Primer Simposio Internacional sobre


victimología, y allí encontraron eco los pocos trabajos que con anterioridad se habían
publicado acerca de las víctimas de los delitos; la victimología nace oficialmente en
13
el ámbito científico, en el año 1979, en el tercer Simposio Internacional de
victimología celebrado en Münter (Alemania), en el cual se funda la Sociedad
Mundial de la Victimología, la cual ha dado impulso a innumerables libros, revistas,
estudios, cursos, simposios, congresos (Beristain, 1994).

Entre los trabajos pioneros de la victimología destaca el de Hans Von Henting, del
año 1948, citado por Beristain (1994) Según este autor, conviene tener en cuenta tres
nociones fundamentales: Primera, la posibilidad de que una misma persona puede ser
delincuente o criminal según las circunstancias; de manera que comience por el rol
del criminal y siga con el de víctima, o al contrario. También cabe la posibilidad de
ser al mismo tiempo delincuente y víctima. Esta figura dual se da con frecuencia
actualmente en los jóvenes drogadictos que para conseguir el dinero que necesitan
para comprar droga, se ven compelidos a cometer delitos contra la propiedad.

La segunda noción, es la víctima latente que incluye a aquellas mujeres y aquellos


hombres que tienen una predisposición a llegar a ser víctimas, es decir, una cierta
atracción hacia el criminal. Concretamente escribe Von Henting citado por Beristain
(1994) “El individuo débil, tanto entre los animales como entre las personas, es aquel
que verosímilmente será víctima de un ataque” (p. 223).

Respecto a la tercera noción básica, se refiere a la relación de la víctima con el


delincuente, relación que puede provocar una inversión de los roles de protagonismo;
la víctima puede ser el sujeto más o menos desencadenante del delito.

En cuanto a la legislación de auxilio a las víctimas del delito, ya en el año 1891 el


Tercer Congreso Jurídico Internacional en Florencia, aprobó la proposición de
Garófalo citado por Beristain (1994), de instituir un fondo de compensación estatal
para asistir a la víctima de ciertos delitos; prescindiendo de otros muchos datos en
14
Nueva Zelanda, en el año 1963, se formuló un programa importante de compensación
a las víctimas de los delitos.

En América Latina, fue México el pionero en el año 1969, dado que en el Distrito
Federal se elaboró y aprobó; por inspiración de Sergio García Ramírez, Procurador
General de Justicia, una ley de protección y auxilio a las víctimas del delito. En su
articulado se fija claramente la manera de comprobar el estado económico de las
víctimas a las cuales la ley protege. Se logra por medio de un organismo de antigua
raigambre en varios estados del país: El Departamento de Prevención y Readaptación
social. Se fijan las formas de recaudar los fondos necesarios para el auxilio previsto,
sin necesidad de recurrir a imposiciones de los contribuyentes.

Etimológicamente la voz “victimología” proviene de la palabra latina víctima y de


la raíz griega logos, que significa estudio. La victimología se refiere pues, al estudio
de las víctimas del delito. Por ello, debe tenerse en cuenta que es lo que le interesa a
la víctima, conforme al sistema penal en su conjunto y en ese sentido también pueden
tener la calidad de víctima personas diferentes a la consideración jurídico penal, así,
por ejemplo el testigo en cuanto se encuentra desprotegido en su función, o bien hasta
la familia del delincuente, en la medida que le son negados sus derechos por parte del
sistema penal.

Cabe finalmente señalar que la victimología, a pesar de la gran amplitud con la


cual puede considerar el concepto de víctima, por su origen positivista tiende a
considerar como víctima sólo a la persona natural; con lo cual pueden presentarse
problemas en relación a las asociaciones en sus diversas formas, así, pareciera que
hay que incorporar también, dentro del concepto de víctima, a las personas jurídicas,
que pueden aparecer desamparadas, tanto en relación a la comisión de un delito,
como en relación a los demás conflictos del sistema penal. Posteriormente, fue el
15
positivismo criminológico el que rescató la cuestión de una manera impropia, cuando
por intermedio de Ferri, incluyó a la víctima y a la reparación entre las funciones y
tareas del derecho penal.

El actual Código Orgánico Procesal Penal Venezolano, en su artículo 121


establece los sujetos que pueden ser considerados como víctimas, admitiendo la
posibilidad de clasificarlos como víctimas directas, indirectas, personas que dirigen,
administran o controlan a las personas jurídicas y organizaciones que representan
intereses difusos. Las víctimas directas, son las definidas en el numeral primero de
dicha norma, o sea aquellas a quienes el hecho delictivo les ha causado de manera
inmediata un daño. Las víctimas indirectas son los familiares y representantes de las
personas que han resultado afectadas directamente por el delito, estableciendo que en
caso de concurrencia de varias víctimas estas deberán actuar con una sola
representación, sin establecer un orden de prelación por lo que correspondería al
tribunal o al representante del Ministerio Público establecerlo a los efectos de su
reconocimiento. Igualmente dicha norma considera como víctimas a los socios,
accionistas o miembros de una persona jurídica quienes se van afectados por las
personas que las dirigen por los delitos cometidos por estas en contra de la persona
jurídica.

En cuanto a las personas jurídicas, las cuales también pueden ser víctimas de un
delito, destaca la sentencia N° 240, de la Sala de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia, Expediente N° 97-1971, de la PROCTER & GAMBLE de
Venezuela C.A, de fecha 29 de febrero del año 2000, Ponente: Alejandro Angulo
Fontiveros, la cual indica que: “… el sujeto pasivo es cualquier individuo, biológico o
moral, quien sufrirá la ofensa de la conducta prohibida. Ello le confiere la
subjetividad jurídica de tutela penal de su honor o reputación”. Posteriormente la
mencionada sentencia señala:
16
… las personas jurídicas tienen honor o reputación, en razón de lo
cual pueden ser sujetos pasivos del delito de difamación, pudiendo
acceder a los órganos de la administración de justicia para defender ese
derecho, mediante el ejercicio de las acciones civiles y penales a que
hubiere lugar….(sec. puntos previos, párr. 30).

Por tal razón, tienen perfecto derecho a que se les de la debida protección respecto
a esa reputación, desconocerles tales derechos a las personas jurídicas sería incurrir
en una discriminación, lo cual atentaría contra los postulados constitucionales.

Por último, dentro de este marco de categorización de víctimas, resalta el caso de


aquellos individuos pertenecientes a grupos sociales, pero que no presentan una
organización definida, aun cuando tienen intereses comunes; se hace referencia a los
denominados intereses difusos o fragmentados, que al decir de Roche (2006) se trata
de “intereses que se refieren simultáneamente a un número importante de individuos
cuyos derechos no pueden ser efectivamente reclamados si los afectados no están
organizados como grupo para realizar coordinadamente acciones colectivas”(p.97).

También es de acotar la característica de las legislaciones penales modernas a


incriminar con mayor frecuencia los denominados delitos sin víctima o con víctimas
difusas, particularmente en los delitos de droga, Derecho Penal económico, delitos
ambientales los que se encuentran estrechamente vinculados entre sí (Arroyo, 2005).

El COPP (2012) en el artículo 121 ordinal 5 considera como victimas a aquellas


asociaciones, fundaciones y otros entes, cuyos objetos estén vinculados con intereses
colectivos o difusos, siempre que se hayan constituido con anterioridad a la
perpetración del delito de que se trate.
17
La evolución histórica del reconocimiento del papel de la víctima ha tenido tres
fases fundamentales: una fase inicial fundada en la acción privada y en la
composición. Esta fase estaría caracterizada por la acción privada de la víctima en los
términos de una venganza personal.

A continuación existe una segunda etapa, donde el modelo de enjuiciamiento


inquisitivo se afianzó centralizando no sólo el poder político sino toda la actividad
relativa a la persecución del sujeto. Así ha señalado Bovino (1998), que “La idea de
pecado es central en este diseño: el pecado, un mal en sentido absoluto, debe ser
perseguido en todos los casos y por cualquier método” (p. 90).

La evolución de la noción del Estado, aún aquella que en la modernidad se fundó


sobre los principios de la defensa de los derechos fundamentales, continuó
desplazando a la víctima, desligándola de su rol protagónico como afectada por el
hecho punible, al punto que el autor consultado ha descrito lo siguiente: “la exclusión
de la víctima es tan completa (…) que la decisión que determina cuando un individuo
ha sido lesionado es un juicio objetivo y externo a ese individuo, que se formula sin
tener en cuenta su opinión” (p. 92).

Finalmente una tercera fase, bastante reciente, donde el derecho reconoce la


relevancia de la víctima fundamentada en la protección de los bienes jurídicos. En
palabras de Mir (1998) “La imagen del Estado social y democrático de Derecho debe
ofrecer el punto de partida para determinar la función del derecho penal…” (p.109),
atendiendo a una función preventiva del derecho penal, orientado a la creación de
normas que castiguen conductas y motiven a evitar la comisión de delitos, por
supuesto tal función del Derecho Penal necesariamente debe estar sujeta a unos
límites y en ese sentido deben ser delineados los valores que tienen trascendencia en
18
el ámbito del ordenamiento jurídico penal y por tanto deben ser protegidos,
representados tales valores en las definiciones de los bienes jurídicos penales,
valoraciones que se originan del pacto social, que ha sido recogido en la Norma
Fundamental venezolana.

Del mismo modo, Beristain (2000) expone que el análisis desde el punto de vista
de la victimología puede realizar un aporte a los cambios necesarios para mejorar el
sistema penal español. Algunos de sus señalamientos indican que el papel de la
víctima debe ser revisado respecto a la funcionalidad del sistema penal.

En primer lugar, existe el problema de la necesidad de sustituir la privación de la


libertad como pena por excelencia, ya que se ha demostrado en la práctica, que su
aplicación genera un gasto importante por el Estado sin obtener el beneficio de la
reinserción social del delincuente ni su rehabilitación, dado que no reduce
significativamente los niveles de reincidencia. En este sentido, la penología, la
criminología y la victimología ofrecen la posibilidad de contar con penas alternativas
a la privación de la libertad, al buscar la reparación del daño causado, por ejemplo,
por medio de multas destinadas a indemnizar a la víctima.

Por otra parte, el mismo autor también se refiere al tema que aborda la
investigación, es decir, a la importancia de la participación de la víctima en el proceso
penal. Al respecto señala que la consideración de los derechos de las víctimas puede
impulsar una revisión de las fases que lo conforman de modo que, por ejemplo: en el
momento de decidir las medidas que le serán aplicadas al delincuente, la víctima
exponga claramente el daño sufrido y participe de la discusión en cuanto a la
indemnización por el daño causado, vinculándose el proceso penal con lo antes
expuesto. Sin embargo, señala que existen ciertas lagunas en el marco jurídico
internacional respecto a los derechos de las víctimas y a las formas de compensarles
19
el daño causado, lo que dificultaría un acuerdo en los países signatarios de los
convenios y pactos internacionales, así como otras consecuencias en cuanto a la
praxis del ejercicio de dichos derechos en el ámbito procesal.

Los anteriores señalamientos son compartidos por Sproviero (2000), quien observa
que el derecho de la víctima a ser resarcido del daño ocasionado por la comisión del
delito, se puede ver limitado cuando se exige para la inclusión del resarcimiento en la
sentencia, que la víctima haya participado en tal o cual parte del proceso penal y haya
demostrado su aptitud para ser querellante. Esto puede ocurrir especialmente en el
caso de las víctimas que han sido vulneradas en sus derechos colectivamente o
aquellas que son víctimas indirectas de un delito, como el caso de los familiares que
sobreviven a la víctima de un homicidio.

Señala el autor consultado que el resarcimiento de la víctima debería ser de oficio


y facilitarse el ejercicio del derecho a que se repare en alguna medida el daño causado
por el delincuente. En todo caso, señala que los vacíos jurídicos y procesales
obedecen a una concepción de la política criminal donde no se reconoce como
legítimo el derecho de la víctima a ser resarcida o indemnizada, suponiendo que
dichas medidas son accesorias a la pena o competencia de instancias diferentes, por
ejemplo concernientes al ámbito civil, desvirtuando su utilidad penal.

En cuanto a la aplicación práctica de los derechos de las víctimas también en el


proceso penal español, ha señalado Solé (2003) que recientemente se promulgaron
dos leyes que recogen la noción de garantías durante el proceso para las víctimas, a
saber: Ley Orgánica 19/1994 del 23 de diciembre, de protección a testigos y peritos
en causas criminales, y la Ley 35/1995 del 11 de diciembre, de ayudas y asistencia a
las víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual. Desde la perspectiva de
este autor, la problemática de las víctimas deriva de una interpretación acerca del
20
sistema de garantías constitucionales, de modo especialmente en la fase inicial o
preparatoria del proceso “el Legislador parece pensar exclusivamente en la persona
del imputado, dejando al perjudicado como convidado de piedra” (p. 17). Sin
embargo, existen en la legislación española oportunidades para proteger las garantías
constitucionales de las víctimas y lograr una efectiva participación y satisfacción de
sus derechos durante el proceso penal.

Entre ellas destacan la adopción de medidas cautelares, la restitución inmediata a


la víctima del objeto del delito recuperado, la atribución del uso y disfrute de
determinados bienes, el establecimiento provisional del pago de pensiones durante el
proceso, entre otras. El mismo autor señala que este contenido no debería agotar todas
las posibilidades, ya que una protección adecuada de las concretas necesidades de la
víctima debiera ofrecer asistencia psicológica a las víctimas de determinados delitos,
atención primaria de bienes materiales imprescindibles en caso de catástrofes y
delitos en masa, desintoxicación en caso de drogodependencias, entre otras.

Una de las incógnitas planteadas por los autores previamente citados, en cuanto a
los derechos de las víctimas, consistía en la ausencia de claridad en el marco jurídico
internacional. En este sentido, Tamarit (2005) señala la Decisión Marco del Consejo
de la Unión Europea del 11 de marzo de 2001, relativa al estatuto de la víctima en el
proceso penal como “un paso adelante en la fijación de un Standard común europeo
para la protección de las víctimas” (p. 35). Los derechos más relevantes de sus
contenidos de acuerdo a este autor son: información, participación de la víctima, el
derecho de audiencia, el derecho de facilitar medios de prueba, el deber de adoptar
medidas a fin de garantizar que la víctima sea interrogada tan sólo en la medida
necesaria para el proceso penal y la reducción de las dificultades de comunicación
que afecten la comprensión del proceso por parte de la víctima. Igualmente, el
derecho a la asistencia en el sentido más amplio, y en palabras del autor “esta
21
concepción integral del asesoramiento resulta muy adecuada, pues abarca la
explicación sobre el proceso, sobre su sentido, de modo que la persona afectada
pueda familiarizarse con los escenarios con que se va a encontrar” (Ibíd., p. 38).

Probablemente el antecedente más completo en cuanto al análisis de la víctima y


su participación en el proceso penal fue elaborado por Ferreiro (2005), quien
considera que “tanto el marco jurídico internacional respecto a la víctima en el
proceso penal, como una descripción detallada del ejercicio de los derechos de la
víctima en todas las fases del proceso penal español” (p. 71). En cuanto al marco
jurídico, el autor consultado señala la Declaración del 29 de noviembre de 1985 de las
Naciones Unidas sobre Principios Básicos de Justicia para las Víctima del crimen y
abuso de poder, así como la labor del Consejo de la Unión Europea que analizaba
Tamarit (2005).

En este mismo orden de ideas, Ferreiro (2005) describe, algunos aspectos del rol
del perjudicado por el delito:

a) La intervención de la víctima como parte procesal.


b) La denuncia como medio apto para la iniciación del proceso.
c) La víctima como elemento probatorio.
d) El papel de la víctima en las decisiones de finalización del
proceso.
e) La protección de la integridad personal de la víctima durante el
proceso.
f) La reparación a la víctima de los daños causados por el delito.
g) La mediación como forma de resolución del conflicto.
h) La asistencia a la víctima antes, durante y después del proceso
penal.
22
De allí que, en la República Bolivariana de Venezuela la cuestión ha sido abordada
desde la perspectiva de los investigadores preocupados por el proceso penal, es decir,
la mayoría de las referencias respecto a los perjudicados por el delito en el país se
encuentran en textos y congresos que tratan como tema el proceso penal venezolano.
Es sobre todo a partir de la puesta en vigencia del COPP que la mayoría de los
autores se ocupan de la víctima como parte de los componentes de la reciente
legislación en materia procesal.

Tanto es así que, la víctima hasta la promulgación del COPP, había sido un sujeto
olvidado por el Proceso Penal, y a la luz del Código en referencia, se le trata de
rescatar, a tal efecto, se establece la posibilidad de que pueda querellarse, para
garantizar el interés legítimo del agraviado por el hecho punible, se suprime la
institución de la acción popular para el enjuiciamiento de los delitos de acción pública
a la par que se le confiere una serie de derechos, conforme al artículo 122 del texto en
referencia, derechos éstos que puede ejercer en el proceso aun en el caso que no se
constituya en querellante.

Así mismo, el 14 de noviembre del 2001, se pública en Gaceta Oficial N° 5558


(Extraordinaria) la Ley de Reforma Parcial del COPP; que contiene la segunda
reforma del mismo, reforma ésta que se hizo sentir, puesto que estuvo orientada,
primero a corregir las deficiencias y carencias del COPP, que sustituyó al Código de
Enjuiciamiento Criminal y segundo, a procurar la obtención de un justo equilibrio
entre los derechos del imputado y los de la víctima, pero siempre respetando los
principios y garantías que la Constitución y el COPP original le confieren a los
sujetos procesales, procurando equiparar la condición de víctima a la parte procesal,
en la fase preparatoria sin necesidad de presentar querella.

23
La última reforma del Código Orgánico Procesal Penal efectuada el 15 de junio de
2012, publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria N°6078, la cual tenía como objeto
efectuar una presunta revisión a fondo e integral del contenido normativo del mismo,
para adaptarlo a lo dispuesto en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, se llevo a efecto por el Presidente de la República, quien dictó un Decreto
con Rango, Valor y Fuerza de Ley haciendo uso de las facultades que le habían sido
conferidas por la Asamblea Nacional; este Código en lo que a la víctima se refiere,
contiene una serie de disposiciones que están consagradas en el Libro Primero, Título
IV, Capitulo V, que se refiere a la víctima como uno de los sujetos procesales.

Es importante destacar que en cuanto a la citación de la víctima se estableció que


esta podría hacerse, en general, mediante cualquier vía de comunicación. No obstante,
en el artículo 23 eiusdem, hace referencia a la protección de los derechos de la
víctima, contemplados en los artículos 26 y 30 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, estableciendo que los funcionarios o funcionarias que no
procesen las denuncias de las víctimas diligentemente, y que de cualquier forma
afecte el derecho a la justicia deben ser sancionados conforme al ordenamiento
jurídico.

Por su parte, Pérez (2000) describe la ventaja de la inclusión de la víctima en el


proceso penal venezolano como sujeto activo:

Las facultades de la víctima en orden práctico, le permiten perseguir


personalmente sus intereses en el proceso y actuar como factor de
choque contra posibles abstenciones de la fiscalía que pudieran
propender a la impunidad. La víctima, al ser la parte doliente del delito,
hará lo imposible para que éste se esclarezca y se castigue al culpable
(p. 185).
24
En este mismo orden de ideas Vásquez (2001), señala que en el proceso penal la
víctima tiene tres posibilidades diferentes para concretar su participación:

a) Presentando querella autónoma.


b) Adhiriéndose a la acusación del fiscal.
c) No presentando querella.

A pesar de ello, la víctima puede concretar su participación interviniendo


activamente en la fase preparatoria mediante pedimentos al fiscal, solicitando la
práctica de diligencias de investigación, interponiendo recursos contra el archivo
fiscal, y contra el sobreseimiento, interviniendo en la fase preliminar, adhiriéndose a
la acusación fiscal o presentando una acusación particular propia, entre otras
actuaciones, ejerciendo otros recursos y conviniendo en acuerdos reparatorios.

Por su parte, Fernández (2001) expresa que la reforma del COPP tiene
implicaciones en cuanto al ejercicio de los derechos de las víctimas al modificar lo
dispuesto por el proyecto original respecto a los acuerdos reparatorios:

1. De forma expresa se excluyen los delitos culposos que ocasionan


la muerte o lesiones graves. Se afecta el artículo 30 de la Constitución
Nacional, y los derechos de las víctimas de esos delitos quienes verán
impedidas de ser indemnizadas.
2. También se trata de la eliminación de un derecho de las víctimas
de tales delitos, por lo que se viola el artículo 19 de la Constitución, el
cual establece la progresividad e indivisibilidad de los derechos
humanos.
3. Se viola el artículo 22 de la Constitución, que consagra los
derechos innominados al negar a las víctimas de delitos culposos graves
25
la posibilidad de una indemnización pronta, expedita, justa, poco
costosa y accesible.
4. Se limitan los acuerdos reparatorios en caso de delitos
subsiguientes de la misma índole del anterior que haya sido cumplido
efectivamente. En tales casos, se podrá rebajar la pena hasta las dos
terceras partes.
5. Esta reforma es innecesaria debido a que los acuerdos reparatorios
son, por naturaleza, públicos, tal como una sentencia judicial. Por lo
tanto, podría controlarse el posible relajamiento de la norma con la
publicidad de la celebración y ejecución de los mismos, lo cual evitaría
el abuso y la proliferación de acuerdos reparatorios incumplidos. Esto
puede hacerse mediante una simple instrucción administrativa en una
cartelera o en un libro. Los acuerdos reparatorios se podrían publicar y
así evitar cualquier defraudación.
6. El Estado venezolano incumpliría con su deber constitucional de
procurar la indemnización de la víctima de delitos comunes.
7. Se viola la Declaración sobre los Principios Fundamentales de
Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder de la ONU
(p.3).

Cabe destacar que en el ámbito venezolano las referencias a la víctima se hacen


fundamentalmente como explicaciones dentro del conjunto de disposiciones del
COPP (2012), pero existen pocos trabajos dedicados exclusivamente a la víctima.
Esto puede significar dos situaciones: la primera, que antes de la puesta en vigencia
del citado texto legal en materia procesal no se había considerado a la víctima como
un sujeto importante dentro del sistema; la segunda: aún existe la necesidad de
reflexionar acerca de la efectividad en la respuesta por parte del Estado, en el

26
tratamiento a la victima de los hechos punibles, atendiendo a sus particularidades
psicosociales y su nivel de vulnerabilidad.

La Víctima en el Derecho Comparado

Al revestir los pueblos características de organización teocrática, todos los


problemas se proyectan hacia la divinidad, la justicia represiva era manejada por la
clase sacerdotal. Aquí la víctima ya no jugaba un papel principal, comienzan las ideas
humanistas a finales del siglo XVIII con Montesquieu, Voltaire, el Marqués de
Beccaria (De los Delitos y las Penas, 1764); y se pondera la proporcionalidad de las
sanciones, se propugna la legalidad de los delitos y las penas.

La figura de la víctima en el derecho comparado alude a referencias como la


contenida en la legislación de la Nación Argentina, donde llama la atención lo
regulado en el artículo 41 del Código Penal de la Nación Argentina que establece: “el
deber del Juez de tomar conocimiento directo y de vista no sólo del imputado, sino
también de la víctima”. Aunque el precepto habla por sí sólo, parece importante que
la autoridad judicial se informe también acerca de la personalidad de la víctima y las
circunstancias de su presencia en el lugar del hecho. Asimismo, el artículo 69 de la
ley in comento dispone que el perdón de la parte ofendida extinguirá la pena impuesta
por los delitos como calumnia, injuria, violación de secretos, concurrencia desleal e
incumplimiento de los deberes de asistencia familiar cuando la víctima fuere el
cónyuge.

La acción penal pública en Argentina se ejercita por regla general de oficio, en


este sentido en el artículo 71 del Código Penal de la Nación Argentina se establece:
“Deberán iniciarse de oficio todas las acciones penales a excepción de las siguientes:
1) Las que dependieren de la instancia privada. 2) Las acciones privadas”.
27
Otro aspecto relevante de esta legislación es que mediante la Ley 24.316 de 1994
se modificó el Código Penal de la Nación Argentina y entre otras regulaciones se
incorpora la suspensión condicional de la ejecución de la pena, siempre y cuando
cumpla con determinadas reglas de conducta, y que estas resulten adecuadas para
prevenir la comisión de nuevos delitos, pero la misma no comprenderá la reparación
de los daños causados por el delito y el pago de los gastos del juicio (artículos 27 y
28).

Igualmente el rol multifacético de la víctima en el proceso se refleja en el Código


Procesal Penal de la Nación Argentina cuando en su artículo 86 reza: “La
intervención de una persona como querellante no la exime de la obligación de
declarar como testigo en el proceso”. En cuanto al procedimiento propiamente, el
artículo 79 establece:

Desde el inicio del proceso penal y hasta su finalización, el Estado


Nacional garantizará a las víctimas de un delito y a los testigos
convocados a una causa por un órgano judicial, el pleno respeto de los
derechos siguientes: un trato digno y respetuoso, protección a la
integridad física y moral, inclusive de su familia, ser informado sobre
los resultados del acto procesal en el que ha participado.

En el derecho colombiano la víctima es toda persona que haya padecido daño de


manera individual o colectiva, entendiendo como tal a las lesiones físicas o mentales,
sufrimiento emocional, pérdida económica o menoscabo sustancial de sus derechos
fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que constituyan
violación manifiesta de las normas internacionales de derechos humanos o violación
grave del derecho internacional humanitario. Al respecto la Honorable Corte
28
Constitucional se pronunció sobre tal norma, pues a su criterio viola el derecho a la
igualdad y los derechos de acceso a la administración de justicia, al debido proceso y
a un recurso judicial efectivo, en el sentido de que excluye a los familiares que si bien
es cierto no tienen primer grado de consanguinidad con la víctima directa, también lo
es que pueden haber sufrido un daño real, concreto y específico con ocasión de las
actividades delictivas; ello, para prestar asistencia a víctimas en peligro o para
impedir la victimación.

Por otra parte, en México hace sólo algunas décadas se empieza a hablar de
victimología. Las perspectivas criminológicas se amplían a propósito de la llamada
criminología crítica, y es cuando la víctima empieza a revestir importancia en su
discurso. Su aceptación, por ende controvertida, crea polémica en cuanto a su
naturaleza; ciencia, disciplina o una simple rama de la criminología, son las diferentes
posturas. Al inicio de los años en la etapa de la venganza privada la víctima era la
encargada de hacer justicia, lo que ocasionó venganzas crueles y despiadadas, esto
fue variando y moldeando esa facultad de la víctima hacia la proporción de la justicia.

Por su parte, la legislación alemana estatuye la figura del querellante adhesivo, es


decir, que toda persona con capacidad civil ofendida por un delito de acción pública,
tendrá derecho a constituirse en parte querellante y como tal impulsar el proceso,
proporcionar elementos de convicción, argumentar sobre ellos y recurrir de las
decisiones.

Lo relevante de la evolución sobre la concepción de la víctima es que, la figura es


relegada, y no se le reconoce protagonismo alguno, dado que todos identificaban al
delincuente y nadie quería ser víctima, pero luego comienza a tomar auge el
pensamiento victimológico, argumentando que la víctima es pieza fundamental y
protagonista indiscutible del fenómeno criminal. A la luz de las nuevas legislaciones:
29
Código Procesal Penal de Guatemala (1992), Código Procesal Penal de Costa Rica
(1996), Código Orgánico Procesal Penal Venezolano (1998), Código Procesal Penal
Paraguay (1998), Código de Procedimiento Penal Bolivia (1999), Código Procesal
Penal Chile (2000), Código de Procedimiento Penal Ecuador, (2000), Código
Procesal Penal República Dominicana (2002), Código de Procedimiento Penal
Colombia (2004), Código Procesal Penal Perú (2004), ese abandono de la víctima
alcanza una mejora sustancial en el ejercicio de sus derechos dentro del proceso
penal, con figuras tales como los acuerdos reparatorios, la suspensión condicional del
proceso y el procedimiento especial que se prevé para solicitar la indemnización a las
víctimas de delitos, luego de sentencia firme.

La Víctima como Protagonista de los Sistemas de Justicia Iniciales

En primer lugar, para comprender la dimensión del problema planteado es


necesario observar lo que señala la doctrina en general acerca del sistema procesal
penal.

Pérez (2001) ha definido el proceso penal de la siguiente forma:

En su sentido jurídico, el proceso penal es el conjunto de actos


sucesivos y ordenados, regulados por el Derecho que deben realizar los
particulares y el Estado para la investigación y esclarecimiento de los
hechos punibles y para la determinación de la responsabilidad de las
personas involucradas en aquellos y que, si bien implica el uso de
medios coercitivos por parte del Estado, también debe comportar el
respeto de los derechos fundamentales de la persona (p. 1).

30
Es decir, el proceso penal depende de la participación de todos los actores
involucrados para que se pueda considerar como tal. El incumplimiento de la
concatenación de las acciones que describen el proceso penal implicaría la violación
de la norma adjetiva y por ende, puede pensarse en una ilegitimidad en el proceso.
Entonces, el proceso penal depende de una serie de factores para que el poder
punitivo del Estado justifique su actuación y a su vez el proceso se convierta en
legitimador del uso de la fuerza pública respecto a la resolución de las situaciones de
violación de los derechos de quienes integran la nación.

En palabras de Vásquez y Manzaneda (1996): “El proceso penal es la vía de que


dispone el Estado para garantizar la paz social y evitar la toma de justicia por propia
mano” (p. 25). Como ya se ha señalado, originalmente era la víctima quien ejercía la
acción penal, o bien quienes se vinculaban a ella por la estructura social. Entonces, el
Estado se convierte en garante de la paz social, al proveer el proceso penal en una
administración de justicia que exija la responsabilidad prevista; de allí que la
prevención acerca de la venganza privada mencionada por los autores, sólo sería tal,
en el caso que el proceso penal efectivamente realice justicia y logre indemnización
en alguna medida al daño ocasionado a la víctima.

Por consiguiente, autores como Cerón (2000) opina que, la víctima ha sido
históricamente desplazada del conflicto penal, llegando a obviarse en algún momento
de la doctrina (durante la edad media, el renacimiento y el positivismo) la necesidad
de reparar el daño sufrido por la víctima o permitir su participación más allá del
testimonio probatorio durante el desarrollo del proceso penal (p. 57).

De lo anterior, se infiere que la violación de los derechos de la víctima no se


percibe siempre como un hecho injusto, es decir, como consecuencia del acto lesivo y
sin motivación fundamentada por parte del agresor. Al contrario, Sykes y Matza
31
(1989) identificaron entre las técnicas de neutralización, que consisten en una serie de
mecanismos por medio de los cuales el individuo entiende como justificada la
comisión del hecho delictivo la llamada negación de la víctima, donde la víctima es
transformada en malhechor y el delito una forma de represalia o castigo contra
aquella.

En otros casos, la víctima es degradada socialmente, sosteniendo al respecto


Salazar y Oakley (2000) que, los niños en situación de violencia deben ser tratados de
manera positiva y no como “basura humana, algo inútil, que no vale la pena tener en
cuenta” (p. 173).

De acuerdo con Villamizar (1995) “El proceso penal es el procedimiento a través


del cual se aplica la ley penal a los casos concretos, por el órgano competente” (p.
16). Esto añade al concepto anterior de proceso penal la noción de los órganos
competentes o instancias de poder público, las normas que lo regulan y los métodos o
procedimientos a través de los cuales se decide la aplicación del poder punitivo del
Estado; en todo caso, se observa la existencia de un conjunto coherente de elementos
que tienden a ordenar la llamada fuerza pública.

Para Van Groningen (1980) “El proceso penal en este sentido, es el medio a través
del cual se obtiene una decisión respecto si el imputado de la trasgresión es culpable o
no del hecho que se le atribuye” (p. 29); en esta definición del proceso penal puede
observarse que el centro del mismo es el imputado y, por ende, el resto de las partes
girarán en torno a esta figura.

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, el proceso penal tuvo


características del tipo inquisitivo hasta fines del siglo XX cuando, en 1998, entró en
vigencia parcialmente el Código Orgánico Procesal Penal, sustituyendo al Código de
32
Enjuiciamiento Criminal. Según Ricciardiello (2001) el cambio de paradigma del
sistema inquisitivo hacia el sistema acusatorio “invita a la reflexión con respecto a la
forma como se construyen las realidades dentro del proceso penal en cada uno de
estos sistemas, es decir, de si existen similitudes o diferencias fundamentales en este
sentido” (p. 59).

Para Martínez (1998), esta transformación se debió a un cambio de paradigma en


la concepción en el ámbito internacional acerca de los derechos humanos “Con el
reconocimiento de los derechos humanos de todo individuo y su afianzamiento a
través de diversos tratados internacionales, se alteraron las bases ideológicas del
proceso penal” (p. 158). En consecuencia, estos principios referidos a los derechos
humanos que deben ser protegidos por el Estado se ven enfatizados en la Constitución
Nacional de 1999, como señala Fernández (1999): “En efecto, el establecimiento de
derechos y garantías en materia procesal, es una cuestión importante que tiene sus
antecedentes en la Constitución de 1961, tal como la ha tenido en las anteriores, pero
que ahora se verá perfeccionada, actualizada y puesta a tono con los estándares
internacionalmente aceptados” (p. 38).

El COPP recoge la doctrina adoptada en el ámbito internacional y nacional, como


lo señala Uzcátegui (2002):

Sirven entonces para determinar la orientación ideológica y


funcional del sistema procesal penal, permitiendo manejar las normas
penales y de esta manera controlar su alcance, racionalidad y
legitimidad. En el título preliminar del COPP existen 23 disposiciones
de las cuales sólo unas son verdaderos principios porque se refiere a la
actividad procesal propiamente dichas y otras consagran garantías
ciudadanas (p. 92).
33
De lo anterior se tiene que, el sistema acusatorio viene a sustituir un sistema
supuestamente mixto que en opinión de Rossell y Brown (1997), padecía de varios
vicios:
Actualmente en Venezuela nos conseguimos con un proceso penal
que por tener el Ejecutivo, a través de sus policías, todo el poder de
adquisición de las prueba y detención del presunto culpable, es de corte
inquisitivo puro, en el cual el imputado o investigado se puede enterar
formalmente de las actas procesales una vez que ya es procesado (...).
Todo proceso de adquisición y evacuación se hace a espaldas del
principal interesado en él, quien no es otro que el enjuiciado. Esta
situación es mucho más dañina en lo que concierne a las garantías
procesales si tomamos en consideración que el sistema mixto (...)
formalmente acogido en la legislación, en la práctica se convirtió en un
sistema inquisitivo puro pues recogidas y practicadas las pruebas
fundamentales en el sumario, no hay nada útil a realizar en el plenario.
La práctica nos enseña que los jueces, incluyendo los de alzada,
sentencian exclusivamente con las pruebas evacuadas en esa primera
fase (p. 145).

Para Borrego (1999) los cambios en el sistema han sido bastante favorables:

La materia de la detención en realidad sufrió un cambio bien


importante con respecto al régimen anterior que era muy limítrofe en
materia de sustituciones y procedencia de la libertad ambulatoria luego
de dictado el auto de detención, incluso la detención sui géneris de corte
policial también se encuentra limitada en su extensión oportunidad y
formalidades (p. 265).
34
Por su parte, Rodríguez (2001) habla de cuál es la importancia que tiene para el
Estado la inclusión de los derechos fundamentales como rectores del Derecho Penal:

El Derecho Penal se hace presente, mayormente mas no de una


manera exclusiva en esa carta o repertorio de derechos contenido en la
Constitución, no obstante, se halla presente de la misma forma en otros
títulos del Texto Constitucional y hasta en las llamadas Disposiciones
transitorias del mismo (…) dicha inclusión de preceptos o normas
constitucionales con relevancia en el derecho penal se debe a que el
Estado tiene que garantizar al ciudadano, por una parte su libertad y
otros bienes jurídicos frente al ius puniendi estatal y a los eventuales
excesos y extralimitaciones que son evitados a través de ese marco
constitucional (autolimitación de la potestad punitiva); y, por la otra
parte, la de garantizar la efectiva concreción o aplicación misma de la
precipitada potestas puniendi (o potestad punitiva) estatal (p. 19).

De acuerdo con Solé (2003) la tutela de los derechos de la víctima es un elemento


que debe ser fundamental en el proceso penal, en el sentido de que sus derechos le
han sido conculcados y el Estado se aboca a las acciones jurisdiccionales en la
búsqueda de garantizar el ejercicio de los derechos de los individuos. Sin embargo,
señala que “la construcción de garantías del proceso penal se ha hecho pensando
básicamente en el imputado, olvidando las víctimas del delito” (p. 27).

En este sentido, Nieves (1979) señala acerca de la víctima, “es absolutamente


inconcebible una lesión penal sin que exista un sujeto que la haya sufrido…excluir la
existencia de la parte ofendida, no se puede lograr a menos que contemporáneamente
se excluya la existencia de la lesión” (p. 117). Entonces la víctima constituye una

35
parte fundamental del proceso penal, la vinculación del daño causado con la
necesidad de repararlo es lo que origina, según los antecedentes expuestos, al Estado
con el proceso penal, ya que éste asume la resolución del conflicto para evitar la
venganza privada que originalmente era desproporcionada y arbitraria.

Por su parte, Han (1999) define a la víctima de la siguiente manera:

En un sentido amplio se entiende por víctima a la persona afectada


por cualquier hecho punible. Para la victimología la víctima que
interesa a los fines de este estudio es el ser humano que padece daño en
los bienes jurídicamente protegidos por el Derecho Penal cuya
titularidad posee: vida, salud, propiedad, honor, honestidad… (p. 89).

Así mismo, Van Groningen (1980), señala como partes del proceso “el imputado,
el defensor, el acusador privado y el representante del Ministerio Público” (p. 40).
Describe que en el proceso penal vigente para el momento de la publicación de su
obra solo los padres, hermanos o hijos de la víctima se convierten en acusadores y
que si existiera parte civil, la persona afectada económicamente por el delito podía
solicitar un resarcimiento por parte del imputado. En ese momento, la víctima viene a
ser el acusador privado, sea éste el afectado o no directamente por el delito.

Acerca de la definición de víctima contenida en el COPP, Vásquez (2001),


expresa:

De la misma manera se amplía la definición de víctima, es decir, se


considera tal, no sólo al directamente agraviado por el delito, esto es, al
titular del bien jurídico afectado, sino también al cónyuge o la persona
con quien se haga vida marital por más de dos años, al hijo o padre
36
adoptivo, pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo
de afinidad y al heredero, en los delitos cuyo resultado sea la muerte del
ofendido; a los socios accionistas o miembros, respecto a los delitos que
afectan una persona jurídica, cometidos por quienes la dirigen,
administran o controlan; y a las asociaciones, fundaciones y otros entes,
en los delitos que afecten intereses colectivos o difusos, siempre que el
objeto de la agrupación se vincule directamente con esos intereses y se
hayan constituido con anterioridad a la perpetración del delito (Art.
116).

Se prevé como único caso de acción popular el hecho de que


cualquier persona natural o asociación de defensa de DDHH presente
querella contra funcionarios o empleados públicos, o agentes de las
fuerzas policiales que hayan violado derechos humanos en ejercicio de
sus funciones o con ocasión de ellas (Art. 118) (p. 71).

Por otro lado, Balza (2007 P. 167), partiendo de lo dispuesto en el Artículo 119,
actual artículo 121 del COPP, distingue desde el punto de vista procesal, dos
acepciones del vocablo víctima:

…en sentido propio o estricto, que es la persona física o jurídica que


recibe o sufre en sí misma no exclusivamente en su corporeidad, sino en
toda la esfera personal- la acción o el acto humano típico, antijurídico y
culpable; y víctima en sentido impropio o amplio que son los individuos
generalmente parientes- que aunque no han sufrido o padecido en sus
personas la acción delictiva, sí la sienten como tal, ello originado por
diversas situaciones ya sean natura-parentales (familiares) o jurídicas
(socios, accionistas, asociaciones, etc.).
37
Lauría (2001), por su parte plantea respecto a la definición de víctima en el nuevo
Código:

¿Por qué aparece la víctima privilegiada en el Código Orgánico


Procesal Penal? Por una razón muy sencilla, porque al darle el
monopolio del ejercicio de la acción al Ministerio Público era
absolutamente indispensable equilibrar ese monopolio con la
participación de la víctima (p. 163).

Al hablar sobre la afectación de los derechos de la víctima, cabe comentar acerca


de una figura novedosa en el COPP: los acuerdos reparatorios, que facultan al juez
para aprobar acuerdos entre el imputado y la víctima. Al respecto, expresa Ramírez
(2001):

En esta alternativa, al igual que en la aplicación del principio de


oportunidad, el legislador si bien deja la iniciativa procesal a las partes
de proponer el acuerdo reparatorio (art. 331 COPP) deja en manos del
poder jurisdiccional (juez de control) la disponibilidad o poder de
disposición para autorizar o aprobar estas alternativas (p. 93).

En cuanto a las alternativas de participación de la víctima, es pertinente acoger el


criterio expresado por Pérez (2002):

El COPP le confiere un tratamiento amplio a la posición procesal de


la víctima, agraviado o perjudicado por el delito que constituye el hecho
justiciable, pues, como se podrá apreciar, la víctima, en muchos casos,
no necesitará siquiera abogados para hacerse oír en el proceso (p. 198).
38
Grisolía (2001) afirma que en muchos casos la victimización o victimación ocurre
sin que los casos sean denunciados aún ante la presencia de instancias públicas
designadas para ello:

El miedo que proporciona presentar una denuncia ha mantenido


indefensas a las víctimas del abuso sexual infantil, porque
generalmente, quien comete el delito es alguien muy cercano a su
entorno familiar y en ocasiones logra confundirse, por la imposibilidad
de discernir, con las caricias que sus familiares cercanos puedan
dispensarles (p. 18).

Beristain (No publicado s.f.) propuso una declaración acerca de los derechos de las
víctimas en la que se mencionan como fundamentales los siguientes principios:

a) La necesidad de respetar y desarrollar los derechos de las


víctimas.
b) La asistencia y compensación a la víctima debe ser lo más
completa posible.
c) La asistencia a la víctima debe prestarla el delincuente y
subsidiariamente el Estado o los estados.
d) Conviene procurar por todos los medios la disminución de
futuras victimizaciones.
e) Creación de locales especiales para atender a las víctimas de
violencia familiar y sexual. (p. 27)

Por otra parte, existe la preocupación de todo tipo de organizaciones dedicadas a la


investigación en el tratamiento de las víctimas acerca de la incapacidad por parte de
los organismos oficiales para atender a las víctimas, especialmente a las víctimas de
39
delitos violentos, sobre ello el Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para
la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD) (1983),
expresa:

En términos generales puede señalarse que en las legislaciones


vigentes en América Latina y el Caribe, la víctima ha sido relegada a un
papel accesorio en el drama penal, y olvidada casi por completo en la
definición de política criminal, la cual tradicionalmente ha estado
centrada fundamentalmente en el delito y el delincuente (p. 1).

Así comenta Waller (1985):

Año tras año, millones de víctimas en todo el mundo sufren graves


daños físicos, psicológicos y financieros de resultas de actos delictivos:
hombres y mujeres, niños y ancianos, personas sanas y enfermas, ricos
y pobres. Sus sufrimientos suelen ser olvidados u olvidadas (p. 1).

En el caso de la violencia familiar, especialmente referida a la violencia sexual


contra niños, niñas y adolescentes, Montero (1986) señalaba lo siguiente:

El informe concluye que para las víctimas de este tipo de delito (la
mayoría mujeres) es evidente que la policía no tiene capacidad para
mitigar la peligrosidad de la situación en la que se encuentra y
consideran que su intervención puede hacer más daño que bien (s/p).

Finalmente, se puede mencionar el comentario de Grisolía (2000) respecto a la


importancia de la atención especializada para las víctimas:

40
Si el médico que atiende al niño, víctima de un abuso, no está
preparado para abordar el problema, su intervención, lejos de ser
beneficiosa, puede resultar maltratadora, porque el interrogatorio,
erróneamente puede deducir que son fantasías del niño y lo importante
es darle credibilidad a la víctima (p. 18).

Es necesario mencionar el marco internacional en el cual se contemplan los


derechos de las víctimas; puesto que, como ha dicho Waller (1985), “con la
excepción de la indemnización para las víctimas de la tortura, los instrumentos de las
naciones unidas son vagos en cuanto a la restitución que se debe a las víctimas” (p.1),
para 1985 la Asamblea General de la ONU adopta la Declaración sobre los principios
fundamentales de justicia para las víctimas de delitos y del abuso de poder, la cual
define a las víctimas y los procedimientos pertinentes para que los estados partes
adopten medidas efectivas tendentes a resarcir en la medida de lo posible el daño
ocasionado como consecuencia de la comisión de delitos y del abuso de poder. Entre
algunas de las medidas se encuentran por ejemplo, fomentar la observancia de los
códigos de conducta y principios éticos, procedimientos para el resarcimiento, la
indemnización, la asistencia y el acceso a la justicia.

En cuanto a la Organización de Estados Americanos (OEA), este organismo


aprobó la Resolución Sobre La Promoción y Respeto del Derecho Internacional
Humanitario el 6 de junio de 2006, la cual contempla entre otros la difusión de los
documentos que promueven el trato humanitario en todo el mundo.

En lo que se refiere al contenido de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela sobre los derechos de las víctimas, Pérez (2000) señala lo siguiente:

41
Por su parte la Constitución de 1999 vino a reforzar las disposiciones
del COPP en materia de protección a la víctima en el proceso penal, en
su artículo 30, lo cual deja pintada la posibilidad de la creación de un
sistema correccional penitenciario, conectado a una caja de
resarcimientos, mediante la cual se pueda hacer efectiva la
responsabilidad civil derivada de delitos, como actividad administrativa
a cargo del Ministerio de Interior y Justicia.
De la misma manera sostenemos que el artículo 30 constitucional da
pie suficiente a los jueces para imponer medidas cautelares
patrimoniales a los imputados, a los efectos de no hacer ilusoria la
ejecución de la posible sentencia de responsabilidad civil (p. 181).

Exclusión de la Víctima a Partir del Sistema Inquisitivo y sus


Consecuencias

Dada la unidad político-criminal entre derecho penal sustantivo y derecho procesal


penal, la cuestión de la participación de la víctima en el procedimiento se halla unida
indisolublemente al derecho penal en su conjunto. Por ende, se trata de un problema
del sistema penal, de los fines que persigue y de las tareas que abarca el Derecho
Penal, y de los medios de realización que para alcanzar esos fines y cumplir esas
tareas pone a disposición el Derecho Procesal Penal.

Aunado a esto, es de hacer notar que no todas las cuestiones vinculadas con la
víctima del delito constituyen objeto de la victimología. Obviamente, en el sistema
inquisitivo la víctima estaba excluida, desaparecida del proceso penal, en virtud de
que el sistema penal se transformó en un instrumento de control estatal directo sobre
sus súbditos. De allí que, el sistema inquisitivo se afianza ante los requerimientos de
centralización del poder político de las monarquías absolutas que terminan
42
conformando los Estados nacionales. Surge entonces, como ejercicio del poder
punitivo adecuado a la forma política que lo engendra.

Lo relevante es que el fundamento de la persecución penal ya no es un daño


provocado a un individuo ofendido, la noción de daño desaparece y, en su lugar
aparece la noción de infracción como lesión frente a Dios o a la persona del rey. Este
fundamento sirve para que el soberano se apropie del poder de castigar y que surge en
un contexto histórico en el que el poder político se encuentra centralizado, este
fundamento autoritario que implica la relación soberano absoluto-súbdito, y que
refleja la necesidad de ejercer un control social férreo sobre los individuos, no logra
ser quebrado con las reformas del siglo XIX y llega hasta nuestros días. En
consecuencia, y por la naturaleza del sistema inquisitivo la víctima pierde todas sus
facultades de intervención en el procedimiento penal. La necesidad de control del
nuevo Estado sólo requerirá la presencia del individuo victimizado a los efectos de
ser utilizado como testigo, esto es, para que legitime, con su presencia, el castigo
estatal.

En el Código de Enjuiciamiento Criminal la víctima tenía una intervención


limitada, pues no permitía que cualquier persona, agraviada o no, pudiera constituirse
en acusador o acusadora en los delitos de acción pública, este impedimento
contribuyó a la relegación de la víctima ya que no tenía a su disposición la
información necesaria para constituirse en acusador o acusadora, por no considerarse
como parte, y por lo tanto, participar en el proceso.

La Víctima a partir del Sistema Acusatorio y sus Consecuencias

En el COPP a la víctima se le presentan varias posibilidades para participar en el


proceso, a saber: presentando una querella, adhiriéndose a la acusación del fiscal,
43
asumiendo en estos dos supuestos un rol secundario respecto al carácter de acusador
principal del Fiscal, quien puede solicitar al tribunal competente la separación del
querellante, cuando este obstruya constantemente su actuación. También puede la
víctima participar en el proceso sin necesidad de querellarse haciendo solicitudes al
Fiscal en la fase preparatoria de diligencias de investigación, así como comparecer a
la audiencia preliminar, ejercer recursos, convenir en acuerdos reparatorios, recusar al
juez o jueza del proceso, entre otras. Puede también la víctima presentar una
acusación particular propia.

Con estas concesiones que le hace el COPPP a la víctima se reivindica a ésta como
sujeto del proceso y se le reconoce los derechos humanos consagrados en los distintos
Organismos Internacionales, de donde se puede decir que actualmente la legislación
venezolana propicia el reconocimiento de los derechos a la víctima. Sin embargo, el
fin perseguido por esta normativa no se ha materializado, pues no existe una
articulación por parte de los órganos del sistema de justicia, así como tampoco una
conciencia suficiente por parte de los operadores de justicia con respecto a los
derechos que son inherentes a las víctimas, lo que hace necesario insistir en la
asistencia y protección efectiva que el Estado debe asegurar a las personas que se
encuentran afectadas por un delito, y reducir a la mínima expresión nuevas
victimizaciones.

En síntesis, este capítulo contiene el proceso histórico por el que ha transitado la


víctima (cómo ha sido tratada), en los orígenes del sistema penal el delito implicaba
la existencia de un conflicto entre la víctima y el victimario. En esta primera etapa la
victima resultaba protagonista del proceso de respuesta ante el hecho injusto. Luego
apareció la forma restrictiva a la venganza privada, conforme opera un mayor
progreso social, se incursiona en alternativas como la compensación a la víctima.
Posteriormente la intervención de poderes centralizados que se erigieron como
44
definidores de la contienda entre el ofendido y el ofensor fue afirmándose, y originó
el protagonismo del Estado, que se apropia de la sanción, lo que trae como
consecuencia que la victima pierda su protagonismo en el proceso penal, es relegada
y desplazada como sujeto procesal, lo que constituyó una de las críticas al sistema
inquisitivo, ya que no se le garantizan los derechos a la víctima. Después de la
Segunda Guerra Mundial (1945), se origina una serie de movimientos que buscaban
la reivindicación de las víctimas del holocausto, lo que trae como resultado el
nacimiento de la Victimología siendo su finalidad la víctima, la investigación, la
relación de esta con el agresor, sus deberes, derechos, colocan a la víctima en el
centro de atención de muchos países, logrando que la ONU (1985) aprobara la
“Declaración de Principios Básicos de Justicia para la Víctima del Delito y del Abuso
de Poder”, lo que trae como efecto el redescubrimiento de la víctima.

En el ordenamiento jurídico nacional, la intervención limitada de la víctima fue


propia del sistema inquisitivo. Con la entrada en vigencia del COPP se evidencia el
cambio sustancial acerca de la relevancia de la víctima en el proceso, con esto el
legislador recoge la participación de la víctima en el proceso penal, sugerida por la
Organización de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales que
estudiaremos a continuación.

45
Capítulo II
Marco Normativo, Doctrinario y Jurisprudencial Respecto a la
Intervención de las Víctimas en el Proceso Penal Venezolano

Tratados, Pactos y Convenios Internacionales que protegen los Derechos de


las Víctimas.

Existen diversos instrumentos legales en el ámbito internacional que contienen


derechos en favor de todos los seres humanos, y por consiguiente de las víctimas,
tales como: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y principalmente por la Declaración sobre los Principios Fundamentales de
Justicia para las Víctimas del Delito y del Abuso de Poder, instrumentos suscritos por
Venezuela.

En efecto, en cada uno de estos instrumentos internacionales se encuentran los


principales derechos de las víctimas, vigentes en el país, los cuales serán estudiados
brevemente en orden cronológico:

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), adopta en 1948 la Declaración


Universal de los Derechos Humanos, ésta declaración internacional establece por
primera vez de manera formal una serie de derechos que son aplicables a todas las
personas en general, como el derecho a la vida, la salud, acceso a la justicia y
protección de la ley. Artículos 1 del derecho a la libertad e igualdad, 7 de la igualdad
en derechos, 8 del derecho a la acción de amparo o tutela; al ser aplicables a todos los
seres humanos también lo son a las víctimas.

46
La Organización de Estados Americanos (OEA) por su parte, aprueba en 1948, la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, el cual contiene
derechos generales aplicables a todas las personas, en igual forma aplicables a las
víctimas, donde se establece entre otros, que el Estado está obligado a brindar
protección a las personas frente a ataques abusivos que puedan atentar su honra,
reputación, vida privada y familiar. En este caso, las victimas también se encuentran
protegidas por su situación de vulnerabilidad, asimismo en los Artículos 6 protección
a la familia, 7 protecciones a la maternidad y la infancia, 9 inviolabilidades del
domicilio, 10 derechos a la preservación de la salud y el bienestar y el 18 el derecho a
la justicia.

La Organización de las Naciones Unidas, en el año 1966 adopta el Pacto


Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los derechos de las víctimas son
elevados a la categoría de derechos humanos, en ese mismo año fue adoptado por la
Organización de Estados Americanos, comprometiendo a los estados miembros a
conceder a las personas un recurso, aun el caso de que tal violación se produzca por
personas que actúan en el ejercicio de funciones oficiales, estableciéndose además
que las autoridades competentes cumplirán con la decisión que resulte procedente del
recurso.

En este Pacto se incluyó uno de los más importantes derechos de las víctimas,
como lo es el acceso a la justicia contenido en el Artículo 14; se resalta además las
garantías legales que deben respetarse no solamente a los imputados sino a las
víctimas en cualquier proceso legal, como son las de un juicio justo, desarrollado en
un tribunal competente, independiente e imparcial. Igualmente, se garantiza guardar
la moral, el orden público y la vida privada de las víctimas. El Artículo 17 de este
Pacto consagra el derecho que tiene la víctima a la protección de su vida privada, de
su familia, del domicilio, a la correspondencia, honra y reputación.
47
La Convención Americana sobre Derechos Humanos fue aprobada en el año 1969,
al igual que otros instrumentos internacionales señala algunos derechos que
benefician a las víctimas como lo es: el acceso a la justicia, tener un juicio justo con
todas las garantías judiciales, como lo consagra el Artículo 25 de la convención,
igualmente establece el derecho que tiene toda persona de ejercer un recurso ante los
jueces y tribunales competentes contra aquellos actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la constitución, la ley o que han sido reconocidos por
esta Convención aun cuando esta violación sea cometida por personas que actúen en
el ejercicio de sus funciones.

La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o


Degradantes (1984) y Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura (1985).

La tortura es considerada como todo acto por el cual se inflija intencionalmente a


una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de
obtener de ellas o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un
acto que haya cometido o se sospeche que haya cometido o de intimidar o coaccionar
a esta persona o a otras, o por cualquier razón o basada en cualquier tipo de
discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infringidos por un
funcionario público u otra persona en el ejercicio de sus funciones públicas, a
instigación suya, o con su conocimiento.

Esta Convención consagra que las víctimas deben estar protegidas de malos tratos
o intimidación que se produzcan como consecuencia de la queja. En ella se creó un
comité contra la tortura a la cual pueden acceder las victimas para exigir las garantías
de sus derechos a nivel internacional y establece además el derecho a ser resarcida e

48
indemnizada por parte del Estado, indemnización que comprende a los familiares en
caso de muerte de la víctima.

La Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas


del Delito y del Abuso del Poder. Esta declaración fue dictada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas (ONU) en el año 1985, y ella comprende una serie de
normas a favor de las víctimas, las cuales incluyen el derecho al acceso a la justicia,
el trato justo, el resarcimiento, la indemnización y la asistencia. Es de hacer notar que
esta Declaración se incluye una sección especial donde se contemplan los derechos de
la víctima del Abuso de Poder.

Como lo afirma Beristain (2000), es a partir de 1945 que el principal concepto de


víctima gira alrededor de la macrovictimología, o de la víctima del abuso del poder
político, económico y religioso, concretamente del nazismo, con su genocidio de seis
millones de judíos. Esta macrovictimación explica en parte, que las Naciones Unidas,
en su Declaración de 1985, dediquen un apartado, el B, a las víctimas del abuso de
poder, y las defina como:

Las personas que, individual o colectivamente hayan sufrido daños,


inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida
financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales,
como consecuencia de acciones u omisiones que no lleguen a constituir
violaciones del derecho penal nacional, pero violen normas
internacionalmente reconocidas relativas a los derechos humanos (p.
457).

49
Por su parte, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (2000) establece
en su Artículo 68 la protección de las víctimas y los testigos y su participación en las
actuaciones:

1. La Corte adoptará las medidas adecuadas para proteger la


seguridad, el bienestar físico y psicológico, la dignidad y la vida
privada de las víctimas y los testigos. Con este fin, la Corte tendrá en
cuenta todos los factores pertinentes, incluidos la edad, el género,
definido en el párrafo 3 del artículo 2, y la salud, así como la índole del
crimen, en particular cuando éste entrañe violencia sexual o por razones
de género, o violencia contra niños. En especial, el Fiscal adoptará estas
medidas en el curso de la investigación y el enjuiciamiento de tales
crímenes. Estas medidas no podrán redundar en perjuicio de los
derechos del acusado o de un juicio justo e imparcial ni serán
incompatibles con éstos.
2. Como excepción al principio del carácter público de las audiencias
establecidas en el artículo 67, las Salas de la Corte podrán, a fin de
proteger a las víctimas y los testigos o a un acusado, decretar que una
parte del juicio se celebre a puerta cerrada o permitir la presentación de
pruebas por medios electrónicos u otros medios especiales. En
particular, se aplicarán estas medidas en el caso de una víctima de
agresión sexual o de un menor de edad que sea víctima o testigo, salvo
decisión en contrario adoptada por la Corte atendiendo a todas las
circunstancias, especialmente la opinión de la víctima o el testigo.
3. La Corte permitirá, en las fases del juicio que considere
conveniente, que se presenten y tengan en cuenta las opiniones y
observaciones de las víctimas si se vieren afectados sus intereses
personales y de una manera que no redunde en detrimento de los
50
derechos del acusado o de un juicio justo e imparcial ni sea
incompatible con éstos. Los representantes legales de las víctimas
podrán presentar dichas opiniones y observaciones cuando la Corte lo
considere conveniente y de conformidad con las Reglas de
Procedimiento y Prueba.
4. La Dependencia de Víctimas y Testigos podrá asesorar al Fiscal y
a la Corte acerca de las medidas adecuadas de protección, los
dispositivos de seguridad, el asesoramiento y la asistencia a que se hace
referencia en el párrafo 6 del artículo 43.
5. Cuando la divulgación de pruebas o información de conformidad
con el presente Estatuto entrañare un peligro grave para la seguridad de
un testigo o de su familia, el Fiscal podrá, a los efectos de cualquier
diligencia anterior al juicio, no presentar dichas pruebas o información
y presentar en cambio un resumen de éstas. Las medidas de esta índole
no podrán redundar en perjuicio de los derechos del acusado o de un
juicio justo e imparcial ni serán incompatibles con éstos.
6. Todo Estado podrá solicitar que se adopten las medidas necesarias
respecto de la protección de sus funcionarios o agentes, así como de la
protección de información de carácter confidencial o restringido.

Convención Interamericana para Prevenir, sancionar, y Erradicar la Violencia


contra la Mujer, esta Convención fue adoptada por la Asamblea General de Estados
Americanos en el año 1994, en ella se establecen derechos de las mujeres víctimas de
delitos de género, entre los cuales se incluyen: la muerte, daño o sufrimiento físico,
sexual o psicológico, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado, en ellas
se establecen además una serie de medidas jurídicas para conminar al agresor a
abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la
mujer; tomar medidas apropiadas, incluyendo medidas legislativas para modificar o
51
abolir leyes, que respalden la persistencia o la tolerancia de la violencia contra la
mujer y establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que haya
sido sometida a la violencia que incluyan medida de protección juicio oportuno y
acceso efectivo a tales procedimientos.

Directrices para los Niños Víctimas y Testigos de Delitos. La Oficina


Internacional de los derechos del niño en el año 2003, dictó una serie de
recomendaciones que se deben tomar en cuenta en el caso de la justicia para Niños
Víctimas y los Testigos de Delitos, estos lineamientos son: derecho al trato con
dignidad y respeto; derecho a la protección contra la discriminación; el derecho a ser
informado; el derecho a expresar opiniones, preocupaciones y hacer escuchado, el
derecho a la asistencia efectiva; derecho a la privacidad; el derecho a ser protegido a
la adversidad dentro del proceso de justicia; el derecho a la seguridad; el derecho a la
reparación; y, el derecho a medidas preventivas especiales.

2. La Constitución Nacional y los Derechos de las Víctimas

Referirse a las víctimas del delito dentro del ordenamiento jurídico venezolano,
implica la revisión de diversas normas que hacen referencia a sus derechos,
protección y las posibles formas de participación, compensación y resarcimiento de
los daños y perjuicios que han sufrido las mismas.

La primera referencia se encuentra establecida en La Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela, que establece en el artículo 2 como valor supremo del
Estado, los principios y garantías que tienen todos sus ciudadanos, artículo 19 la
obligación que tiene el Estado de garantizar a todos los ciudadanos la protección de
sus derechos humanos, artículo 21 señala el principio universal de derechos humanos,
artículo 26 le reconoce a todos los ciudadanos el acceso a la justicia, en el artículo 30
52
dispone la indemnización y protección de las víctimas, artículo 46 señala el derecho
al respeto de la dignidad humana. Prohibición de penas, torturas o tratos crueles, el
artículo 55 dispone del derecho a la protección de sus derechos (amenaza,
vulnerabilidad, riesgo, disfrute).

Artículo 2 CRBV: Venezuela se constituye en un Estado


democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como
valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la
vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la
responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos
humanos, la ética y el pluralismo político.

Por su parte, en el artículo 19 CRBV se establece la obligación que tiene el Estado


de garantizar a todos los ciudadanos la protección de los derechos humanos
contenidos en los tratados que han sido suscritos y ratificados por la República y las
leyes que los desarrollen, así dispone:

Artículo 19 CRBV: El Estado garantizará a toda persona, conforme


al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y
ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos
humanos. Su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del
Poder Público de conformidad con esta Constitución, con los tratados
sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la República y con
las leyes que los desarrollen.

El artículo 21 CRBV señala el principio universal de igualdad de derechos,


igualdad material, (efectiva), igualdad política (Trato oficial), igualdad social, política
y económica, en tal sentido:
53
Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: 1. No se
permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la
condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por
resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en
condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona.
2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para
que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas
positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados,
marginados o vulnerables; protegerá especialmente a aquellas personas
que por alguna de las condiciones antes especificadas, se encuentren en
circunstancias de debilidad manifiesta y sancionara los abusos o
maltratos que contra ellas se cometan.
3. Solo se dará el trato oficial de ciudadano o ciudadana; salvo las
formulas diplomáticas.

Igualmente la CRBV le reconoce a todo ciudadano el acceso a la justicia al


establecer en el artículo 26 CRBV lo siguiente:

Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de


administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses,
incluso los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los mismos y a
obtener con prontitud la decisión correspondiente.
El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial,
idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa
y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones
inútiles.

54
Aunado a estos derechos, la CRBV reconoce el derecho que tiene la victima de ser
indemnizada por la violación a los derechos humanos en los términos y condiciones
contenidos en el artículo 30 que dice:

El Estado tendrá la obligación de indemnizar integralmente a las


víctimas de violaciones de los derechos humanos que le sean
imputables, o a su derechohabientes, incluido el pago de daños y
perjuicios.
El Estado adoptará las medidas legislativas y de otra naturaleza, para
hacer efectivas las indemnizaciones establecidas en este artículo.
El Estado protegerá a las víctimas de delitos comunes y procurará
que los culpables reparen los daños causados.

El artículo 46 CRBV de la señala el derecho al respeto de la dignidad humana, la


prohibición de penas, torturas o tratos crueles.

Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad, física,


psíquica y moral; en consecuencia:
1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos
crueles, inhumanos o degradantes. Toda víctima de tortura o trato
cruel, inhumano o degradante practicado o tolerado por parte de
agentes del Estado, tiene derecho a la rehabilitación.
2. Toda persona privada de libertad será tratada con el respeto
debido a la dignidad inherente al ser humano.
3. Ninguna persona será sometida sin su libre consentimiento a
experimentos científicos, o a exámenes médicos o de laboratorio,
excepto cuando se encontrare en peligro su vida o por otras
circunstancias que determine la ley.
55
4. Todo funcionario público o pública que, en razón de su cargo,
infiera maltratos o sufrimientos físicos o mentales a cualquier persona,
o que instigue o tolere este tipo de tratos, será sancionado o sancionada
de acuerdo con la ley.

El artículo 54 de la CRBV contiene el derecho al respeto de la dignidad humana, la


prohibición de esclavitud y servidumbre. La prohibición de trata de personas, en otras
palabras “Ninguna persona podrá ser sometida a esclavitud y servidumbre. La
trata de personas y, en particular, la de mujeres, niños, niñas y adolescentes en
todas sus formas, estará sujeta a las penas previstas en la ley”.

El artículo 55 de la CRBV señala el derecho a la protección de sus derechos


(amenaza, vulnerabilidad, riesgo, disfrute):

Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a


través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por la ley,
frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo
para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de
sus derechos y el cumplimiento de sus deberes.
La participación de los ciudadanos y ciudadanas en los programas
destinados a prevención, seguridad ciudadana y administración de
emergencias será regulada por una ley especial.
Los cuerpos de seguridad del Estado respetaran la dignidad y los
derechos humanos de todas las personas. El uso de armas o sustancias
tóxicas por parte del funcionariado policial y de seguridad estará
limitado por principios de necesidad, conveniencia, oportunidad y
proporcionalidad, conforme a la ley.

56
El artículo 257 de la CRBV establece la función y finalidad del proceso.
Formalidad sustancial de la justicia.

El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización


de la justicia. Las leyes procesales establecerán la simplificación,
uniformidad y eficacia de los trámites y adoptaran un procedimiento
breve, oral y público, no se sacrificara la justicia por la omisión de
formalidades no esenciales.

Derechos Humanos, la Víctima y el Código Orgánico Procesal Penal

En cuanto a los derechos humanos y la víctima, el Código Orgánico Procesal


Penal (COPP, 2012) establece en su artículo 123 que:

La Defensoría del Pueblo y cualquier persona natural podrán presentar


querella contra funcionarios o funcionarias, o empleados públicos o
empleadas públicas, o agentes de las fuerzas policiales, que hayan violado
derechos humanos en ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas.

En la última reforma del COPP se excluyó, del ejercicio de esta facultad a la


asociación de defensa de los derechos humanos, que contenía el Código anterior en
su artículo 121, lo que constituye, un retroceso, pues a estas organizaciones
intermedias en las legislaciones modernas se les permite que coadyuven con esta
labor, como sujetos garantes de los derechos humanos, en representación de las
víctimas, a las que se les ha conculcado concediendo tal facultad solamente a la
Defensoría del Pueblo o a cualquier persona natural para presentar querella contra los
funcionarios o funcionarias públicas o agentes de las fuerzas policiales, que hayan
violado derechos humanos en el ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas.
57
De igual manera en el Artículo 124 COPP se refiere la asistencia especial,
estableciendo que:

La persona ofendida directamente por el delito podrá delegar, en la


Defensoría del Pueblo, el ejercicio de sus derechos cuando sea más
conveniente para la defensa de sus intereses.
En este caso, no será necesario poder especial y bastará que la
delegación de derechos conste en un escrito firmado por la víctima y el
o la representante legal de la Defensoría del Pueblo.

Este artículo busca proteger a la víctima de lo que se ha denominado victimización


secundaria, que se refiere al estado de desprotección ante el desconocimiento del
funcionamiento del sistema procesal penal y las posibilidades de participación en el
mismo que en algunos casos pueden impedir el efectivo ejercicio de los derechos de
las víctimas.

Además en el Artículo 125 COPP, los delitos de acción dependiente de instancia


de parte, se ha precisado, lo siguiente:

En los casos de acusación privada por tratarse de un delito de acción


dependiente de instancia de parte agraviada, regirán las normas de éste
Capítulo sin perjuicio de las reglas del procedimiento especial previsto
por este Código.

Este artículo extiende la protección de la víctima para los casos en que ejerza la
acción dependiente de instancia de parte, reforzando la protección de la misma.

58
Al respecto de las víctimas el COPP, establece en su articulado una serie de
normas referentes a las víctimas dentro del proceso penal. En el Libro Primero de las
Disposiciones Generales, Título I Del Ejercicio de la Acción Penal Capitulo I de su
ejercicio, Artículo 23 De la Protección de las Víctimas:

Las víctimas de hechos punibles tienen el derecho de acceder a los


órganos de administración de justicia penal de forma gratuita, expedita,
sin dilaciones indebidas o formalismos inútiles, sin menoscabo de los
derechos de los imputados o imputadas o acusados o acusadas. La
protección de la víctima y la reparación del daño a la que tengan
derecho serán también objetivos del proceso penal.
Los funcionarios o funcionarias que no procesen las denuncias de las
víctimas de forma oportuna y diligente, y que de cualquier forma afecte
su derecho de acceso a la justicia, serán acreedores de las sanciones
conforme al ordenamiento jurídico.

Al mismo tiempo, se hace referencia a los Delitos de Instancia Privada, precisando


que su ejercicio está conferido única y exclusivamente a la víctima, lo cual está
presente en el artículo 25 COPP, denominados Delitos de Instancia Privada, en el que
se establece:

Sólo podrán ser ejercidas por la víctima, las acciones que nacen de
los delitos que la ley establece como de instancia privada, y su
enjuiciamiento se hará conforme al procedimiento especial regulado en
este Código.
Sin embargo, para la persecución de los delitos de instancia privada
que atente contra la libertad, indemnidad, integridad y formación
sexual, previstos en el Código Penal, bastará la denuncia ante el o la
59
Fiscal del Ministerio Público o ante los órganos de policía de
investigaciones penales competentes, hecha por la víctima o por sus
representantes legales o guardadores, si aquella fuere entredicha o
inhabilitada, sin perjuicio de lo que dispongan las leyes especiales (…)

EL COPP en su Libro Primero Título IV de los Sujetos Procesales y sus


auxiliares, Capítulo V de la Victima, conformado por cinco artículos:

Artículo 120 COPP, referente a la protección y reparación del daño causado a la


víctima, establece:

La protección y reparación del daño causado a la víctima del delito


son objetivos del proceso penal. El Ministerio Público está obligado a
velar por dichos intereses en todas las fases. Por su parte, los jueces
garantizarán la vigencia de sus derechos y el respeto, protección y
reparación durante el proceso.
Asimismo, la policía y los demás organismos auxiliares deberán
otorgarle un trato acorde con su condición de afectado o afectada,
facilitando al máximo su participación en los trámites en que deba
intervenir.

Como ya se ha señalado, la protección y reparación del daño causado se han


transformado a partir de la puesta en vigencia de este código, en objetivos del proceso
penal. Ello significa que los órganos jurisdiccionales deben buscar la protección de la
víctima y la reparación del daño causado desde el momento en que se inicia el
proceso penal.
El Artículo 121 COPP, define quienes se consideran víctimas:

60
1. La persona directamente ofendida por el delito.
2. El o la cónyuge o la persona con quien mantenga relación estable
de hecho, hijo o hija, o padre adoptivo o madre adoptiva, parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, y al
heredero o heredera, en los delitos cuyo resultado sea la incapacidad o
la muerte del ofendido u ofendida.
3. El o la cónyuge o la persona con quien mantenga relación estable
de hecho, hijo o hija, o padre adoptivo o madre adoptiva, parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad,
cuando el delito sea cometido en perjuicio de un persona incapaz o de
una persona menor de 18 años.
4. Los socios o socias, accionistas o miembros, respecto de los
delitos que afectan a una persona jurídica, cometidos por quienes la
dirigen, administran o controlan.
5. Las asociaciones, fundaciones y otros entes, en los delitos que
afectan intereses colectivos o difusos, siempre que el objeto de la
agrupación se vincule directamente con esos intereses y se hayan
constituido con anterioridad a la perpetración del delito.
Si las víctimas fueren varias deberán actuar por medio de una sola
representación.

Esta definición de víctima, corresponde a la concepción más amplia acerca de


quiénes pueden ser perjudicados por un hecho punible, y extiende los derechos de las
víctimas no sólo a quien es titular del derecho conculcado. Asimismo, reconoce como
víctimas a quienes han sido afectados por ser agredida una persona jurídica a la que
pertenecen y a los afectados en intereses colectivos o difusos.

61
Habida cuenta, los derechos de la víctima están contenidos en el artículo 122
COPP:

Quien de acuerdo con las disposiciones de este Código sea


considerado víctima, aunque no se haya constituido como querellante,
podrá ejercer en el proceso penal los siguientes derechos:
1. Presentar querella e intervenir en el proceso conforme a lo
establecido en este Código.
2. Ser informada de los avances y resultados del proceso cuando lo
solicite.
3. Delegar de manera expresa en el Ministerio Público su
representación, o ser representada por este en caso de inasistencia al
juicio.
4. Solicitar medidas de protección frente a probables atentados en
contra suya o de su familia.
5. Adherirse a la acusación de el o de la Fiscal o formular una
acusación particular propia contra el imputado o imputada en los delitos
de acción pública; o una acusación privada en los delitos dependientes
de instancia de parte.
6. Ejercer las acciones civiles con el objeto de reclamar la
responsabilidad civil proveniente del hecho punible.
7. Ser notificada de la resolución de el o la Fiscal que ordena el
archivo de los recaudos.
8. Impugnar el sobreseimiento o la sentencia absolutoria

Uno de los aspectos de interés para los observadores del papel de la víctima dentro
del proceso penal es la inclusión de la mención de los derechos de las víctimas. Estos
derechos se ajustan a las disposiciones internacionales en la materia especificando el
62
alcance de los mismos. Es necesario señalar que cuando la víctima no se vincule al
juicio adhiriéndose a la acusación fiscal, sigue teniendo el mismo derecho a ser
informada de los avances del proceso.

En cuanto a los derechos humanos el Artículo 123 COPP establece:

La Defensoría del Pueblo y cualquier persona natural podrán


presentar querella contra funcionarios o funcionarias, o empleados
públicos o empleadas públicas, o agentes de las fuerzas policiales, que
hayan violado derechos humanos en ejercicio de sus funciones o con
ocasión de ellas.

Artículo 124 COPP Asistencia Especial

La persona ofendida directamente por el delito podrá delegar, en la


Defensoría del Pueblo el ejercicio de sus derechos cuando sea más
conveniente para la defensa de sus intereses.

En este caso, no será necesario poder especial y bastará que la


delegación de derechos conste en un escrito firmado por la víctima y el
o la representante legal de la Defensoría del Pueblo.

Delito de Acción Dependiente de Instancia de Parte artículo 125 COPP:

En los casos de acusación privada por tratarse de un delito de acción


dependiente de instancia de parte agraviada, regirán las normas de este
Capítulo sin perjuicio de las reglas del procedimiento especial previsto
por este Código.

63
Al mismo tiempo establece en su artículo 111 COPP las atribuciones del
Ministerio Público dentro del Proceso Penal:

Corresponde al Ministerio Público en el proceso penal:


1. Dirigir la investigación de los hechos punibles para establecer la
identidad de sus autores o autoras y partícipes.
2. Ordenar y supervisar las actuaciones de los órganos de policía de
investigaciones en lo que se refiere a la adquisición y conservación de
los elementos de convicción.
3. Requerir de organismos públicos o privados, altamente
calificados, la práctica de peritajes o experticias pertinentes para el
esclarecimiento de los hechos objeto de investigación, sin perjuicio de
la actividad que desempeñen los órganos de policía de investigaciones
penales.
4. Formular la acusación y ampliarla, cuando haya lugar, y solicitar
la aplicación de la penalidad correspondiente.
5. Ordenar el archivo de los recaudos, mediante resolución fundada,
cuando no existan elementos suficientes para proseguir la investigación.
6. Solicitar autorización al Juez o Jueza de Control, para prescindir o
suspender el ejercicio de la acción penal.
7. Solicitar cuando corresponda el sobreseimiento de la causa o la
absolución del imputado o imputada.
8. Imputar al autor o autora, o partícipe del hecho punible.
9. Proponer la recusación contra los funcionarios o funcionarias
judiciales.
10. Ejercer la acción civil derivada del delito, cuando así lo
dispongan este Código y demás leyes de la República.

64
11. Requerir del tribunal competente las medidas cautelares y de
coerción personal que resulten pertinentes.
12. Ordenar el aseguramiento de los objetos activos y pasivos
relacionados directamente con la perpetración del delito.
13. Actuar en todos aquellos actos del proceso que, según la ley,
requieran su presencia.
14. Ejercer los recursos contra las decisiones que recaigan en las
causas en que intervenga.
15. Velar por los intereses de la víctima en el proceso y ejercer su
representación cuando se le delegue o en caso de inasistencia de esta
al juicio.
16. Opinar en los procesos de extradición.
17. Solicitar y ejecutar exhortos, cartas rogatorias y solicitudes de
asistencia mutua en materia penal, en coordinación con el Ministerio
con competencia en materia de relaciones exteriores.
18. Solicitar al tribunal competente declare la ausencia del evadido o
prófugo sobre el que recaiga orden de aprehensión y que proceda a
dictar medidas definitivas de disposición sobre los bienes relacionados
con el hecho punible, propiedad del mismo o de sus interpuestas
personas.
19. Las demás que le atribuyan este Código y otras leyes.

Ley Orgánica del Ministerio Público

Sobre el marco legal de protección a la víctimas, aunado a las disposiciones


contenidas en la Constitución comentadas en líneas precedentes, y las del COPP
(2012) también referidas, existen en la legislación leyes especiales como la Ley
Orgánica del Ministerio Público (LOMP, 2007).
65
Las Competencias del Ministerio, se encuentran contenidas en el Título II, artículo
16 LOMP, a saberse:
1. Velar por el efectivo cumplimiento de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, los tratados, acuerdos y convenios
internacionales, válidamente suscritos y ratificados por la República, así
como las demás leyes.
2. Garantizar el debido proceso, la celeridad y buena marcha de la
administración de justicia, el respeto de los derechos y garantías
constitucionales, así como de los tratados, convenios y acuerdos
internacionales vigentes en la República, actuando de oficio o a
instancia de parte.
3. Ordenar, dirigir y supervisar todo lo relacionado con la
investigación y acción penal; practicar por sí mismo o por el Cuerpo de
Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, o por los órganos
con competencia especial y de apoyo en materia de investigaciones
penales, las actividades indagatorias para demostrar la perpetración de
los actos punibles; hacer constar su comisión con todas las
circunstancias que puedan influir en la calificación y establecer la
responsabilidad de los autores o las autoras y demás partícipes, así
como el aseguramiento de los objetos activos y pasivos relacionados
con su perpetración.
4. Requerir de organismos públicos o privados altamente calificados
la práctica de peritajes o experticias pertinentes para el esclarecimiento
de los hechos objeto de investigación, sin perjuicio de la actividad que
desempeñe el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y
Criminalísticas o los órganos con competencia especial y de apoyo en
materia de investigaciones penales.
66
5. Autorizar, en aquellos casos previstos por las leyes, las
actuaciones de investigación penal a ser ejercidas por el Cuerpo de
Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, así como de los
órganos con competencia especial y de apoyo en materia de
investigaciones penales, los cuales estarán obligados a informar al
Ministerio Público sus resultas en los plazos requeridos o, en su
defecto, en los plazos fijados legalmente.
6. Ejercer, en nombre del Estado, la acción penal en los casos en que
para intentarla o proseguirla no sea necesario instancia de parte, salvo
las excepciones establecidas en el Código Orgánico Procesal Penal y
demás leyes.
7. Librar y ejecutar exhortos o cartas rogatorias y solicitudes de
asistencia mutua en materia penal, y ejercer las demás funciones
inherentes en su condición de autoridad central en la materia.
8. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la
responsabilidad civil, penal y administrativa en que hubieren incurrido
los funcionarios o funcionarias del sector público, con motivo del
ejercicio de sus atribuciones, así como la penal y civil de los o las
particulares.
9. Fiscalizar la ejecución de las decisiones judiciales en los procesos
en los cuales el Ministerio Público haya intervenido o cuando su
intervención hubiese sido requerida.
10. Ejercer los recursos y acciones contra los actos dictados por el
Poder Público, viciados de inconstitucionalidad o ilegalidad, sin
menoscabo de las atribuciones conferidas a la Defensoría del Pueblo y a
la Procuraduría General de la República.

67
11. Intervenir en defensa de la constitucionalidad y legalidad en los
casos de nulidad de actos públicos, que sean interpuestos por ante los
diferentes órganos de la jurisdicción contencioso-administrativa.
12. Investigar y ejercer ante los tribunales competentes, las acciones
a que hubiere lugar con ocasión de la violación de las garantías
constitucionales y derechos humanos, por parte de funcionarios
públicos o funcionarias públicas o particulares.
13. Velar por el correcto cumplimiento de las leyes y la garantía de
los derechos humanos en las cárceles y demás establecimientos de
reclusión.
14. Velar para que en los retenes policiales, en los establecimientos
penitenciarios, en los lugares de reclusión para efectivos militares, en
las colonias agrícolas penitenciarias, en los internados judiciales, las
comunidades penitenciarias, entidades de atención para niños, niñas y
adolescentes, y demás establecimientos de reclusión y de detención,
sean respetados los derechos humanos y constitucionales de los internos
o internas, de los detenidos preventivamente y de los niños, niñas y
adolescentes; tomar en todo momento las medidas legales adecuadas
para restituir y mantener la vigencia de los derechos humanos cuando
hayan sido menoscabados o violados.
En el ejercicio de esta competencia los o las fiscales del Ministerio
Público tendrán acceso a todos los establecimientos mencionados.
Los funcionarios o las funcionarias que impidan el ejercicio de esta
competencia serán responsables penal, civil o disciplinariamente, según
lo dispuesto en la ley para cada caso. Asimismo, aquellos particulares
que entraben de cualquier manera el ejercicio de esta competencia serán
responsables penal y civilmente, de conformidad con las leyes según
sea el caso.
68
15. Solicitar, en el cumplimiento de sus funciones, la colaboración
de cualquier ente u organismo público, funcionario o funcionaria del
sector público, quienes estarán obligados a prestar la ayuda solicitada
sin demora y a suministrar los documentos e informaciones que les sean
requeridos.
16. Presentar observaciones y recomendaciones a proyectos de ley y
sugerir las reformas legislativas a que hubiere lugar.
17. Presentar observaciones y recomendaciones en la planificación
de la política criminal que realice el Poder Ejecutivo.
18. Las demás que le señalen la constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y las leyes.

Dentro de este mismo orden de ideas, el Artículo 31 LOMP, establece los deberes
y atribuciones comunes de los fiscales o las fiscales del Ministerio Público:
1. Garantizar en los procesos judiciales y administrativos, en
todas sus fases, el respeto de los derechos y garantías
constitucionales, actuando de oficio o a instancia de parte. Lo
anterior no menoscaba el ejercicio de los derechos y acciones que
corresponden a los particulares.
2. Garantizar, en cuanto le compete, el juicio previo y el debido
proceso, la recta aplicación de la ley, la celeridad y buena marcha
de la administración de justicia.
3. Proteger el interés público, actuar con objetividad, teniendo en
cuenta la situación del imputado o imputada y de la víctima, y prestar
atención a todas las circunstancias pertinentes del caso.
4. Promover la acción de la justicia en todo cuanto concierne al
interés público y en los casos establecidos por las leyes.

69
5. Interponer, desistir o contestar los recursos contra las decisiones
judiciales dictadas en cualquier estado y grado del proceso.
6. Velar por el exacto cumplimiento de los lapsos, plazos y términos
legales y, en caso de inobservancia por parte de los jueces o juezas,
hacer la correspondiente denuncia ante los organismos competentes.
7. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la
responsabilidad civil, militar, penal, administrativa en que incurran los
funcionarios o funcionarias del sector público con motivo del ejercicio
de sus funciones, así como la responsabilidad penal y civil de los
particulares. (...)

Además, la LOMP dispone la figura de los Fiscales del Ministerio Público de


Proceso, quienes tienen atribuciones y deberes, como las siguientes:

Artículo 36 LOMP. Son Fiscales del Ministerio Público de Proceso,


aquellos o aquellas que en esta Ley, el Código Orgánico Procesal Penal y
demás leyes tengan atribuida participación en procesos judiciales de
cualquier naturaleza.
En cada Circuito Judicial Penal existirán los Fiscales de Proceso que
sean indispensables para el cumplimiento de las funciones del Ministerio
Público.

Artículo 37 LOMP. Son atribuciones y deberes de los Fiscales o las


Fiscales del Ministerio Público de Proceso:
1. Ejercer la atribución prevista consagrada en el numeral 6 del
artículo 16 de esta Ley.
2. Solicitar autorización al tribunal de control para prescindir o
suspender el ejercicio de la acción penal.
70
3. Ejercer la acción civil derivada del delito cuando así lo dispongan
el Código Orgánico Procesal Penal y demás leyes.
4. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la
responsabilidad civil, penal y administrativa en que hubieren incurrido
los funcionarios o funcionarias del sector público, con motivo del
ejercicio de sus funciones, así como de los particulares.
5. Atender las solicitudes de protección a las víctimas, testigos y
expertos, y procurar que sean informados acerca de sus derechos,
con arreglo al Código Orgánico Procesal Penal y demás leyes.
6. Ordenar el inicio de la investigación cuando tengan conocimiento
de la presunta comisión de algún hecho punible.
7. Garantizar que a todas las partes y personas que intervengan
en el proceso les sean respetados sus derechos constitucionales y
legales (…).

Artículo 45 LOMP Son deberes y atribuciones de los Fiscales o de las


Fiscales del Ministerio Público en el Sistema Penal de Responsabilidad del
Adolescente:
1. Realizar u ordenar, dirigir y supervisar la investigación de los
hechos punibles con participación de adolescentes.
2. Ejercer la acción penal, en los términos y condiciones establecidos
en la ley.
3. Solicitar y aportar pruebas conforme a lo previsto en la ley.
4. Solicitar la imposición, modificación, sustitución o cesación de las
medidas cautelares o sanciones acordadas.
5. Interponer los recursos ordinarios y extraordinarios a que haya
lugar.
6. Asesorar a la víctima durante la mediación, la conciliación y
cualesquiera otros medios alternativos para la solución de conflictos
cuando ella lo solicite.

71
7. Las demás que les sean atribuidas por las leyes.

Artículo 50 LOMP: Son deberes y atribuciones de los Fiscales o las


Fiscales del Ministerio Público con Competencia en Materia Indígena, los
siguientes:
1. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva la
responsabilidad penal, civil o administrativa de las personas o
instituciones, según sea el caso que, por acción u omisión, violen o
amenacen los derechos colectivos o individuales de uno o más pueblos
y comunidades indígenas o de alguno de sus miembros.
2. Investigar los hechos punibles cometidos con la participación de
indígenas o en contra de éstos.
3. Ejercer la acción penal, en los términos y condiciones establecidos
en la Ley que rige la materia y el Código Orgánico Procesal Penal,
preservando siempre la integridad cultural y los derechos reconocidos a
los pueblos y comunidades indígenas en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y demás instrumentos legales nacionales e
internacionales.
4. Solicitar las medidas cautelares o la cesación, modificación o
sustitución de las mismas o de las sanciones acordadas, procurando en
caso de medida privativa de libertad, el cumplimiento de esta última
dentro del hábitat indígena.
5. Interponer los recursos pertinentes de acuerdo con la ley.
6. Recibir y tramitar las denuncias sobre infracciones de carácter
administrativo o civil contra indígenas.
7. Solicitar y aportar pruebas, y participar en su deposición conforme
a lo previsto en la ley.

72
8. Velar por el cumplimiento de las funciones de la policía de
investigación y demás órganos auxiliares de administración de justicia.
9. Asesorar a la víctima y a los familiares de ésta durante la
conciliación, cuando así le sea solicitado.
10. Ejercer en general todas aquellas atribuciones que esta Ley y el
Código Orgánico Procesal Penal establecen para los Fiscales de
Proceso, cuando se esté en presencia de presuntos hechos punibles
donde intervenga uno o más indígenas.
11. Las demás que les sean atribuidas por las leyes.

Ley de Protección de Víctimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales.

La Ley de Protección de Víctimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales


(LPVTDSP 2006) en su Capítulo I Disposiciones Generales, artículo 5 define quienes
se consideran víctimas:

Se consideran víctimas directas, a los efectos de la presente Ley, las


personas que individual o colectivamente hayan sufrido cualquier tipo
de daños físicos o psicológicos, Pérdida financiera o menoscabo
sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de
acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente.
De igual forma, se consideran víctimas indirectas a los familiares
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad; o
personas a cargo que tengan relación inmediata con la victima directa, y
a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la
víctima en peligro o para prevenir la victimización.

Al mismo tiempo, en el Artículo 6 LPVTDSP, establece como víctimas


especialmente vulnerables.
73
Los ejecutores o ejecutoras de lo dispuesto en la presente Ley deben
prestar especial atención a las personas adultas mayores, con
discapacidad, niños, niñas y adolescentes y personas víctimas de delitos
sexuales o de violencia intrafamiliar.
Los pueblos y comunidades indígenas victimas de delito, individual
o colectivamente, deben estar protegidos siguiendo sus propias normas
de administración de justicia, así como sus diferencias socio-culturales,
cosmovisión y patrones de asentamiento sobre las cuales se encuentre la
jurisdicción especial indígena que le corresponde. El funcionario o
funcionaria que le compete conocer del caso deberá solicitar la opinión
de las autoridades propias de estos pueblos y comunidades en base a sus
tradiciones ancestrales, así como el respectivo informe socio-
antropológico que dé cuenta de la visión intercultural que debe
prevalecer y el servicio de intérprete en todo el proceso penal.

Seguidamente la LPVTDSP también dispone en su Capítulo II Medidas de


Protección y Asistencia, Capítulo III Medidas de Protección, Capítulo IV
Procedimiento para la aplicación de las Medidas de Protección, Capítulo V: De la
Unidad Administradora de los Fondos para la Protección y Asistencia de las
Víctimas, Testigos y demás Sujetos Procesales, y Capítulo VI: Sanciones.

74
Jurisprudencias sobre la Participación de la Víctima en el Proceso Penal

Sobre el criterio jurisprudencial es menester citar algunas decisiones del Tribunal


Supremo de Justicia en materia de los derechos de las víctimas, dentro del marco del
proceso penal vigente en la República Bolivariana de Venezuela.

En tal sentido, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en decisión


Nº 1249 de fecha 20 de mayo de 2003, señaló:

…el nuevo sistema penal contempla una serie de derechos y deberes


que detenta la víctima, haya o no interpuesto querella particular, dentro
de la realización del proceso, a fin de garantizarle su participación
directa en el mismo. Esto responde a la necesidad natural de que siendo
ésta la parte afectada por el hecho punible, debe tener la posibilidad de
defender sus intereses ante los órganos encargados de administrar la
justicia… (Rionero&Bustillos, 2010, p. 171).

Igualmente, la misma Sala en decisión Nro. 1182, de 16 de junio de 2004, señaló:

…respecto al punto objeto de la controversia – la condición de la


víctima en el proceso penal- reitera la Sala, que el reconocimiento de
los derechos de la persona o personas que son víctimas de delito
constituyó uno de los avances más importantes del nuevo sistema
procesal penal venezolano.
El Código Orgánico Procesal Penal –hoy en su artículo 120-
consagra los derechos que la víctima puede ejercer en el proceso penal,
aunque no se haya constituido como querellante. Esto responde a la
necesidad natural de que siendo ésta la parte afligida por el hecho
75
punible, debe tener la posibilidad de defender sus intereses ante los
órganos encargados de administrar justicia, quienes a su vez se
encuentran en la obligación de garantizar la vigencia plena de dichos
derechos y, así lo ha sostenido la Sala en numerosos fallos (vid.
sentencias números 763 del 9 de abril de 2002 y 1249 del 20 de mayo
de 2003). (Rionero&Bustillos, 2010, p. 170)
Estos derechos consagrados a la víctima nacen: 1) del mandato
contenido en el artículo 30 Constitucional referido a la obligación del
Estado de proteger a las víctimas de delitos comunes y de procurar que
los culpables reparen los daños causados, mandato éste desarrollado
como garantía procesal en el artículo 23 del Código Orgánico Procesal
Penal y 2) como objetivo del proceso penal en la norma contenida en el
artículo 118 eiusdem.
De allí, que si la víctima puede intervenir en el proceso penal sin
necesidad de querellarse, nada le impide estar representada o asistida
por abogados de su confianza a quienes se les reconozca tal carácter.
(Rionero & Bustillos, 2010, p. 171).

Uno de esos derechos, a través de los cuales se materializa esa participación activa
y protagónica, lo constituye el derecho de presentar querella como modo de proceder
al inicio de la fase de investigación en los delitos de acción pública, conforme a lo
previsto en el artículo 282 del Código Orgánico Procesal Penal; o de presentar el
escrito de acusación particular propia, en los delitos de acción dependiente de
instancia de parte, conforme a lo previsto en los artículos 391 y 392 del Código Penal.

Otra sentencia que cabe destacar es de fecha 11 de Agosto del año 2008 Sala de
Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, Nº 449; Magistrado Ponente Dr.

76
Eladio Aponte Aponte, donde se expresa el criterio de la Sala de Casación Penal
relacionado con los derechos de la víctima en el proceso penal:

…la víctima como sujeto procesal de la causa y parte con extremo


interés en las resultas del mismo, tiene derecho a ser oída, es decir,
ejercer su derecho a la tutela judicial efectiva, en el sentido de tener
igual acceso al órgano de administración de justicia, todo esto de
conformidad con el principio de igualdad entre las partes ante la ley y el
debido proceso, consagrados en los artículos 21, 26 y 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela… (Sentencia
N° 90 del 19 de marzo de 2007). (Rionero&Bustillos, 2009, p. 339).

Al respecto, es criterio de la Sala Constitucional lo siguiente:

…de lo anterior se colige que la víctima cuenta con un conjunto de


derechos en el proceso penal, dentro de los cuales se prevé la
posibilidad de concretar su participación en los delitos de acción
pública a través de la acusación particular o adhiriéndose a la acusación
presentada por el Fiscal del Ministerio Público, no obstante, se
encuentra legitimada a ser oída su opinión antes de ser decretado el
sobreseimiento y recurrir de la sentencia que lo acuerde. Sin embargo,
cuando la víctima no se hace parte en el proceso por voluntad propia a
través de los medios establecidos, su actuación se encuentra supeditada
o condicionada en muchos casos a la Vindicta Pública. (…). En tal
sentido, con base al criterio expuesto, se precisa que, la víctima tiene
derecho a ser convocada para la celebración de la audiencia preliminar,
a dar su opinión y a apelar de la decisión que acuerde el sobreseimiento
de la causa, supuesto éste en el cual no se condiciona a la víctima a la
77
actuación del Ministerio Público... (Sentencia N° 1099 del 23 de mayo
de 2006) (Rionero&Bustillos, 2009, p. 340).

En este orden de ideas, la Sala Constitucional en decisión Nº 902, de fecha 06 de


Julio de 2009, Magistrado Ponente: Dr. Francisco Carrasquero, expresó en relación
con los derechos de la víctima dentro del proceso penal lo siguiente:

…Ahora bien, observa esta Sala que el Código Orgánico Procesal


Penal ha propugnado como uno de los grandes avances de nuestro
sistema penal, la consideración de la víctima como sujeto procesal,
aunque no se constituya en acusador, por lo que, alcanzado tal
reconocimiento legal, corresponde ahora a los operadores de justicia
darle la debida importancia a la participación que le ha sido concedida
de manera expresa a través del artículo 120 eiusdem, y de forma
indirecta mediante otras disposiciones legales del aludido texto
adjetivo, que le atribuyen el derecho de intervenir en todo el proceso,
aun en su fase de investigación y en cualquier caso en que se dicte una
decisión adversa a sus intereses. Sin importar que se hubiere o no
constituido en querellante, acusador privado o se hubiere adherido a la
acusación fiscal, se le otorga el derecho de apelar de dichos fallos y los
órganos jurisdiccionales se encuentran en la obligación de garantizar la
vigencia plena de dichos derechos... (Rionero&Bustillos, 2010, p. 170).

En este mismo sentido, la Sala de Casación Penal, en relación con los derechos de
la víctima dentro del proceso penal, estableció en Sentencia N° 41 del 27 de abril de
2006:

78
…Del análisis de los artículos 19, 26 y 30 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela y los artículos 23, 118, 119 y 120
del Código Orgánico Procesal Penal, se desprenden garantías de
carácter sustantivo y procesal en el marco de las exigencias del debido
proceso que reconoce a la víctima como aquella persona que por una
acción delincuencial ha sido lesionada física, psíquica o
económicamente y participa en un proceso contra el presunto autor de
los hechos, para lograr atenuar o reparar el daño sufrido
(Rionero&Bustillos, 2010, p. 171).

Al respecto es criterio de la Sala de Casación Penal el siguiente:

…Ahora bien, las facultades recursivas que le asisten a la víctima,


devienen inequívocamente del derecho a la tutela judicial efectiva
prevista en el artículo 26 de la Constitución y el artículo 25.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos que tiene como
contenido básico el derecho a acceder a los tribunales sin
discriminación alguna, el derecho a incoar e intervenir en un proceso, el
derecho a obtener una sentencia motivada, el derecho a la utilización de
los recursos y sobre todo el derecho a que la sentencia se ejecute, de lo
que se concluye, bajo estas premisas, que el ejercicio y la vigencia del
derecho a la tutela judicial efectiva persigue evitar impunidad y reparar
el daño ocasionado a la víctima. (Rionero&Bustillos, 2010, p. 171).
Por otro lado, la Sala Constitucional en decisión N° 1593, de fecha 23 de
noviembre del año 2009, Magistrado Ponente Carmen Zuleta de Merchan,
expresó en relación con los derechos de las victimas lo siguiente:

79
…de acuerdo al contenido del artículo 113 del Código Orgánico
Procesal Penal toda persona responsable criminalmente de algún delito
o falta, lo es también civilmente. La responsabilidad civil nacida de la
penal no cesa porque se extingan ésta o la pena, sino que durará como
las demás obligaciones civiles, con sujeción a las reglas del derecho
civil; es necesario que, en las decisiones que declaran el sobreseimiento
de la causa por extinción de la acción penal, por haber prescrito la
misma, se determine la autoría o la participación, respectivamente, en el
delito, sin que ello signifique que se está condenando al acusado a
cumplir una determinada pena.

En este sentido, la sentencia N° 455, de 10 de diciembre de 2003, caso:


Amenodoro Suárez Suárez y otros, trae a colación:

Por otra parte, la comprobación del delito y la determinación del


autor es indispensable en las decisiones que declaran la prescripción de
la acción penal, por cuanto si el tiempo transcurrido en cada caso afecta
el delito, deja abierta la posibilidad del ejercicio de la acción civil por
hecho ilícito. Así lo ha sostenido esta Sala en anteriores oportunidades:
“Aun cuando la acción penal para perseguir los delitos materia de la
acusación del Ministerio Público y de la parte acusadora, pudiera estar
prescrita, la comprobación de tales hechos punibles es indispensable a
los efectos de las reclamaciones civiles que pudieran surgir como
consecuencia de tales infracciones delictivas (Sent. Nº 554 del 29-11-
02).

En resumen, se partió de la revisión que se hizo de los diversos instrumentos


internacional tales como: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, el
80
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y principalmente por la Declaración sobre los Principios Fundamentales de
Justicia para las Víctimas del Delito y del Abuso de Poder, instrumentos suscritos por
Venezuela; así como, de las normas Nacionales como son: la Carta Magna, Código
Orgánico Procesal Penal, Ley Orgánica del Ministerio Público, Ley de Protección de
Victimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales, vinculados a la protección de la
víctima y su ámbito de aplicación en el sistema penal, actualmente hay más énfasis en
la protección de la víctima y una mayor participación de ésta en el proceso penal.

En este orden de ideas, revisaremos el marco jurídico venezolano en


cuanto a la intervención de la víctima como sujeto procesal en el proceso
penal.

81
Capítulo III
Directrices Político Criminales del Estado en el Desarrollo Forense en Cuanto
a la Intervención de la Víctima en el Proceso Penal

Política Criminal.

La noción de “política criminal” ha sido definida por la Corte Constitucional de la


República de Colombia sentencia C-936/10 (2010), como:

El conjunto de respuestas que un Estado estima necesario adoptar


para hacerle frente a conductas consideradas reprochables o causantes
de perjuicio social con el fin de garantizar la protección de los intereses
esenciales del Estado y de los derechos de los residentes en el territorio
bajo su jurisdicción. (Límites Constitucionales párrafo 1)

Como ya es ampliamente reconocido, el Código de Enjuiciamiento Criminal en el


proceso penal inquisitivo, la víctima ocupó un papel secundario, es a partir de 1999
con la entrada en vigencia anticipada, del Código Orgánico Procesal Penal,
cambiamos del sistema inquisitivo al sistema acusatorio, ha sido reformado en seis
oportunidades 2000, 2001, 2005, 2008, 2009 y se han hecho más de 450
modificaciones entre nuevos artículos, artículos eliminados y cambiados, siendo la
última en el año 2012 mediante decreto presidencial con rango, valor y fuerza de ley.

En palabras de Gabaldón (2007) “Por política criminal, se puede entender todas las
actividades dirigidas o coordinadas por el Estado para identificar la problemática
delictiva y para adoptar medidas tendentes a minimizar los efectos de la
criminalidad” (p.23).

82
El Código Orgánico Procesal Penal se constituye en una medida normativa, que
deben seguir quienes ejecutan dicha política criminal en la práctica a fin de lograr su
materialización.

La Víctima en el Código Orgánico Procesal Penal.

El sistema acusatorio instaurado en la República Bolivariana de Venezuela, con la


entrada en vigencia del COPP, comprende tres fases, en cada una de ellas se le otorga
participación a la víctima.

En efecto, el proceso penal se puede iniciar mediante denuncia interpuesta por


quien se considera víctima de un hecho presuntamente punible, de acuerdo a lo
previsto en el artículo 267 COPP, lo que no obsta a que cualquier persona que tenga
conocimiento de la existencia del hecho pueda denunciarlo, tomando en
consideración que la investigación se inicia con el objeto de confirmar o descartar la
existencia de tal hecho, recabar los elementos que pueden ser de interés
criminalístico, descubrir los posibles autores o participes en el mismo y el
aseguramiento de los objetos activos y pasivos.

Sin embargo, es necesario precisar que el proceso penal se puede iniciar de oficio,
por el Ministerio Público, según lo establecido en el artículo 265 del COPP, cuando
de cualquier manera tenga conocimiento de la perpetración de un delito, y para el
caso que dicha noticia sea recibida por cualquiera de las autoridades policiales, éstas
tienen la obligación de comunicarlo al Ministerio Público, para que se inicie la
investigación, de conformidad con lo establecido en el artículo 266 COPP.

De igual forma el proceso penal se puede iniciar mediante querella de la víctima,


pero sólo cuando se tenga tal atributo, así lo pauta el artículo 274 COPP; situación
83
ésta distinta al caso planteado por la Sala Constitucional, en Sentencia N° 11-0652 ,
de fecha 27 de noviembre del año 2012, con ponencia de la Magistrada Carmen
Zuleta de Merchán, donde hace una aclaratoria, a solicitud del Ministerio Público, de
la Sentencia Constitucional N° 1268, de fecha 14 de agosto del año 2012, a la que
posteriormente se hará referencia.

Es de advertir, que hay un modo particular de solicitud de inicio de investigación


que no se refiere a la denuncia, a la investigación de oficio, ni a la querella, se refiere
a la imputación pública que se le hace a una persona de haber participado en la
comisión de un hecho punible, prevista en el Artículo 272 COPP, pues en dicho
supuesto se procede por solicitud del afectado por una imputación pública, pero en
ese instante no existe denuncia alguna instaurada como inicio del proceso.

De manera pues que tal intervención se ordena así:

I) Fase Preparatoria

La Víctima en esta fase del proceso penal puede comenzar su intervención, como
se dijo anteriormente a través de la denuncia, o ejerciendo la facultad que le confiere
el artículo 274, por intermedio de una querella; que si es admitida le confiere la
cualidad de parte.

Ésta querella será presentada por escrito ante el juez de control como lo ordena el
artículo 275 ejusdem; cumpliendo con los requisitos que taxativamente prevé el
artículo 276.
Entre las facultades que puede ejercer la víctima están:

84
a) Artículo 277 COPP, el querellante, podrá solicitar al Fiscal, las diligencias que
estime necesarias para la investigación del hecho punible.

b) Artículo 278 COPP Apelar del auto que rechaza la querella, sin que por ello se
suspenda el proceso.

c) En cualquier etapa del proceso, el querellante podrá desistir de su querella,


pagando los costos; tal como lo pauta el artículo 279.

d) La víctima, según el tercer aparte del artículo 284 COPP, puede apelar de la
decisión, que declare con lugar la desestimación de la denuncia o querella interpuesta,
se haya o no querellado, dentro de los cinco días siguientes a la fecha de la
publicación de la decisión.

e) El primer aparte del artículo 286 COPP La víctima se haya o no querellado


puede examinar todas las actuaciones, puede hacerlo por sí o por sus apoderados.

f) Con fundamento en el dispositivo 287 COPP, la víctima puede solicitar al fiscal,


la práctica de diligencias que conlleven al esclarecimiento de los hechos.

g) El Artículo 288 COPP prevé que la víctima puede asistir y participar en los
actos (también sus representantes), si el Fiscal del Ministerio Público se lo permite,
cuando su presencia fuere útil para el esclarecimiento de los hechos y no sea
perjudicial para el éxito de la investigación.

h) Asistir a los actos de la prueba anticipada, como lo pauta el artículo 289 COPP
aunque no se hubiere querellado.

85
i) Conforme al Artículo 290 COPP puede la víctima obtener copia de la
realización de la prueba anticipada.

j) Por el Artículo 295 COPP puede la victima solicitar al Juez de Control la


fijación de un plazo prudencial al Ministerio Público para que concluya la
investigación, si pasados ocho meses desde la individualización del imputado aquél
no ha presentado el acto conclusivo. Es de acotar que éste plazo, por disposición de la
Ley de las Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en su artículo 79, es
de cuatro meses y no de ocho.

Destacando además, que la norma no establece la notificación a la víctima para la


audiencia en la que, conforme a dicho dispositivo, el Juez resolverá acerca de esta
petición.

k) Con base al Artículo 297 COPP puede solicitar en cualquier momento la


reapertura de la investigación, indicando las diligencias conducentes, cuando se ha
decretado el archivo de las actuaciones por parte del Ministerio Público.

l) El Artículo 298 COPP la faculta para que en cualquier momento se dirija al


Juez de control, si el fiscal del Ministerio Público, ha resuelto archivar las
actuaciones, solicitándole que examine los fundamentos de tal medida.

m) En el Artículo 307 COPP, aun cuando la víctima no se haya querellado podrá


interponer recurso de apelación y de casación, contra el auto que declare el
sobreseimiento.
n) El Artículo 311, en lo referente al trámite de las excepciones, la víctima será
considerada parte, siempre que se haya querellado o haya presentado una acusación
particular propia.
86
II) Fase Intermedia

Tal como lo prevé el tercer aparte del artículo 309 COPP, la víctima podrá dentro
de los cinco días contados desde la notificación de la convocatoria, adherirse a la
acusación del fiscal, o presentar acusación particular propia. Admitida la acusación al
término de la audiencia preliminar, la víctima tendrá la cualidad de parte querellante.

Conforme al artículo 311 COPP, siempre que la víctima se haya querellado, o


presentado acusación particular propia podrá: oponer excepciones, pedir la
imposición o revocación de una medida cautelar, solicitar la aplicación del
procedimiento por Admisión de los hechos, proponer acuerdos reparatorios, solicitar
la suspensión condicional del proceso, proponer las pruebas que pueden ser objeto de
estipulación entre las partes, proponer las pruebas que producirán en el juicio oral con
indicación de su pertinencia, necesidad y ofrecer nuevas pruebas.

El Artículo 312 COPP, le faculta para exponer los fundamentos a sus peticiones en
el desarrollo de la audiencia preliminar.

III) Durante el Juicio Oral

Durante el debate, el querellante expondrá su acusación (artículo 327 COPP).


Conforme al artículo 330 COPP; el querellante podrá interrogar al imputado.

Podrá ampliar la acusación (durante el debate y hasta antes de concederle la


palabra a las partes) incluyendo un nuevo hecho o circunstancia que no haya sido
mencionado y que modifica la calificación jurídica o la pena objeto del debate
(artículo 334 COPP), pudiendo también adherirse a la ampliación hecha por el fiscal.

87
Terminada la recepción de pruebas el Juez concede el derecho de palabra a los
fines de que las partes expongan sus conclusiones iniciando con el Fiscal, seguido del
querellante, y luego el defensor, posteriormente se atiende a la réplica y a la
contrarréplica; si la víctima está presente se le dará el derecho de palabra aunque no
haya presentado querella.

En el procedimiento por flagrancia, la víctima presentará la acusación cinco días


antes de la audiencia del juicio oral (artículo 373 COPP). En los delitos de acción
dependientes de acusación o instancia de parte, la víctima la formulará directamente
ante el tribunal de juicio (artículo 392 COPP).

En el caso anterior, es decir cuando la víctima pretenda constituirse en acusador


privado, podrá solicitar al juez de control, que ordene la práctica de una investigación
preliminar para identificar al acusado, determinar su domicilio o residencia, para
acreditar el hecho punible o para recabar los elementos de convicción, conforme al
393 COPP. Esta norma establece un verdadero auxilio judicial para la víctima, ya que
la investigación para acusar es totalmente judicial.

Conforme al artículo 395 COPP la víctima, podrá apelar de la resolución del juez
de control que niegue la práctica de la investigación preliminar para determinar la
identificación del acusado en el caso anterior, y ver si se trata de un delito de acción
privada. La víctima podrá ejercer el recurso de apelación contra la decisión, que
declare inadmisible la acusación privada (artículo 397 COPP).

De acuerdo a lo establecido en el artículo 398 COPP, la víctima tiene un plazo de


cinco días hábiles, para corregir las faltas subsanables, este plazo le es dado por el
juez de juicio. La víctima tiene la carga de estar presente en la audiencia de
88
conciliación y en el juicio oral. Entonces si el querellante no asiste al juicio se le
tendrá tácitamente desistido en su acción. Igualmente ocurre sino promueve pruebas
oportunamente. Conforme al artículo 408 COPP, si muere el acusador privado
cualquiera de sus herederos, podrá asumir el carácter de acusador, si comparece
dentro de los 30 días siguientes a la muerte, pero sólo, si el acusador había presentado
la acusación.

Una vez que ya ha concluido el juzgamiento penal, y que la sentencia condenatoria


se encuentre firme, quienes estén legitimados o legitimadas, para ejercer la acción
civil podrán demandar ante el juez o jueza que dictó la sentencia la reparación de los
daños y la indemnización de perjuicios, según lo establece el Artículo 413 COPP.

El tratamiento que le da el COPP venezolano a la víctima constituye uno de los


avances más importantes de este texto legal, el cual lo pone a la par con las modernas
corrientes doctrinales en materia de derecho procesal penal.

El COPP, en cuanto a la Víctima, establece como objetivo del proceso penal, la


protección y reparación del daño causado a la víctima, tal como lo prevé el artículo
120 en concordancia con el 23 del COPP.

El Artículo 120 del COPP, se refiere a la protección y reparación del daño causado
a la víctima, estableciendo lo siguiente:

La protección y reparación del daño causado a la víctima del delito


son objetivos del proceso penal. El Ministerio Público está obligado a
velar por dichos intereses en todas las fases.
Por su parte, los jueces garantizarán la vigencia de sus derechos y el
respeto, protección y reparación durante el proceso.
89
Asimismo, la policía y los demás organismos auxiliares deberán
otorgarle un trato acorde con su condición de afectado o afectada,
facilitando al máximo su participación en los trámites en que deba
intervenir.

El Artículo 121 eiusdem, define quienes se consideran víctimas:

1. La persona directamente ofendida por el delito;


2. El o la cónyuge o la persona con quien mantenga relación estable
de hecho, hijo o hija, o padre adoptivo o madre adoptiva, parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, y al
heredero o heredera, en los delitos cuyo resultado sea la incapacidad o
la muerte del ofendido u ofendida.
3. El o la cónyuge o la persona con quien mantenga relación estable
de hecho, hijo o hija, o padre adoptivo o madre adoptiva, parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad,
cuando el delito sea cometido en perjuicio de un persona incapaz o de
una persona menor de 18 años.
4. Los socios o socias, accionistas o miembros, respecto de los
delitos que afectan a una persona jurídica, cometidos por quienes la
dirigen, administran o controlan.
5. Las asociaciones, fundaciones y otros entes, en los delitos que
afectan intereses colectivos o difusos, siempre que el objeto de la
agrupación se vincule directamente con esos intereses y se hayan
constituido con anterioridad a la perpetración del delito.
Si las víctimas fueren varias deberán actuar por medio de una sola
representación.

90
El Artículo 23, destinado a la Protección de las víctimas, se evidencia lo
siguiente:

Las víctimas de hechos punibles tienen el derecho de acceder a los


órganos de administración de justicia penal de forma gratuita, expedita,
sin dilaciones indebidas o formalismos inútiles, sin menoscabo de los
derechos de los imputados o imputadas o acusados o acusadas. La
protección de la víctima y la reparación del daño a la que tengan
derecho serán también objetivos del proceso penal.
Los funcionarios o funcionarias que no procesen las denuncias de las
víctimas de forma oportuna y diligente, y que de cualquier forma afecte
su derecho de acceso a la justicia, serán acreedores de las sanciones
conforme al ordenamiento jurídico.

En este orden de ideas, el Artículo 25, referido a los Delitos de Instancia Privada,
su ejercicio está conferido única y exclusivamente a la víctima:

Delitos de instancia privada. Sólo podrán ser ejercidas por la


víctima, las acciones que nacen de los delitos que la ley establece como
de instancia privada, y su enjuiciamiento se hará conforme al
procedimiento especial regulado en este Código. Sin embargo, para la
persecución de los delitos de instancia privada que atente contra la
libertad, indemnidad, integridad y formación sexual, previstos en el
Código Penal, bastará la denuncia ante el o la Fiscal del Ministerio
Público o ante los órganos de policía de investigaciones penales
competentes, hecha por la víctima o por sus representantes legales o
guardadores, si aquella fuere entredicha o inhabilitada, sin perjuicio de
lo que dispongan las leyes especiales. (…).
91
El COPP proclama como objetivos del proceso la protección de la víctima y la
reparación del daño, en su artículo 23, y se ha elevado su carácter a rango
constitucional, como indica el artículo 30 de la Carta Magna. No obstante, en opinión
de Pérez (1999), la victima ha perdido el poder de acusar directamente, para llevar al
imputado al plenario, lo que constituye un retroceso, respecto al derogado Código de
Enjuiciamiento Criminal.

Así mismo, se observa que el artículo 11 del COPP, dispone que la titularidad de
la acción penal corresponde al Estado, a través del Ministerio Público, quien tiene el
deber de ejercerla, salvo las excepciones legales; además, refleja, el establecimiento
de un sistema absoluto de ejercicio de la acción penal, con un monopolio del Estado,
con lo cual la víctima ha quedado privado de acceder por si misma al juicio oral.
Cabe preguntarse ¿Hay contradicción de este artículo 11 del COPP con el 26 del texto
Constitucional?

Pareciera una contradicción entre la norma constitucional referida, cuando


establece el derecho de toda persona de acudir a los órganos de administración de
justicia, para hacer valer sus derechos e intereses y los artículos 11 y 285, numeral
cuarto constitucional, cuando le atribuyen al Ministerio Público la titularidad de la
acción penal; pero el artículo 285 de la Carta Magna, en su último aparte precisa que
“Estas atribuciones no menoscaban el ejercicio de los derechos y acciones que
corresponden a los particulares o a otros funcionarios…”. Es decir, queda reconocido
expresamente el derecho a los particulares (incluyendo la victima), o a otros
funcionarios, de acuerdo con la Constitución y la ley, para ejercer tales derechos y
acciones.

92
Pérez (1999), al respecto es claro y enfático cuando dice: “...en nuestra opinión,
resulta evidente que el llamado monopolio de la acción penal por parte del Ministerio
Público choca con esta norma Constitucional, porque la víctima de un delito de
acción pública tiene que tener derecho de acceder a los órganos de administración de
justicia para hacer valer sus derechos por sí misma” (p. 11).

Con la reforma del COPP, en noviembre del 2001 lo que si se logra es liberar a la
víctima de su dependencia del Fiscal del Ministerio Público como sujeto procesal con
capacidad para ejercer los recursos que estime pertinentes, con la posibilidad de
plantear incluso una acusación particular propia.
Sin embargo, la Sala Constitucional, en Sentencia N° 11-0652 , de fecha 27 de
noviembre del año 2012, con ponencia de la Magistrada Carmen Zuleta de Merchán,
realiza una aclaratoria, a solicitud del Ministerio Público, de la Sentencia
Constitucional N° 1268, de fecha 14 de agosto del año 2012, relacionada con la
posibilidad que tiene la victima directa o indirecta, en materia de Violencia, de acudir
ante el Tribunal respectivo y presentar una acusación particular propia en contra del
imputado, con prescindencia del Ministerio Público, cuando ese órgano Fiscal no
haya concluido la investigación dentro de los lapsos establecidos en la ley especial
para hacerlo.

En efecto, la Sala, en la sentencia N° 1268, 2012, señaló lo siguiente:

…la Sala precisa que…la víctima podrá presentar la acusación


particular propia ante el Juez de Control, con el respectivo ofrecimiento
de medios de pruebas, que esté conociendo la investigación, para que
éste proceda a fijar la celebración de la audiencia preliminar, conforme
a las disposiciones legales establecidas en los distintos sistemas penales
procesales –de acuerdo a la materia-; permitiéndose asimismo, que el
93
imputado ejerza su derecho a la defensa a través de la oposición de
excepciones, medios de prueba, y descargos necesarios. Si el Ministerio
Público presenta una acusación posteriormente a la interpuesta por la
víctima, antes de la celebración de la audiencia preliminar, el Juez de
Control conocerá de las mismas y decidirá sobre su admisión en dicha
audiencia.
De igual forma señala, que si el Ministerio Público no concluye la
investigación una vez transcurrida la prórroga extraordinaria de diez
(10) días,…la víctima, directa o indirecta de los delitos de violencia de
género, podrá presentar acusación particular propia ante el Juzgado de
Control, Audiencia y Medidas, con el respectivo ofrecimiento de
pruebas, para que se fije la celebración de la audiencia preliminar,
conforme con las disposiciones legales establecidas en los distintos
sistemas penales procesales –de acuerdo con la materia-; pudiendo la
defensa del imputado oponer excepciones, medios de pruebas y
descargos. Igualmente, la Sala señaló que: “Si el Ministerio Público
presenta una acusación posteriormente a la interpuesta por la víctima,
antes de la celebración de la audiencia preliminar, el Juez de Control
conocerá de las mismas y decidirá sobre su admisión en dicha
audiencia. En el caso de que sea admitida la acusación particular propia
presentada solamente por la víctima, y los medios de pruebas ofrecidos,
la causa será enviada al respectivo Juez de Juicio para la celebración de
la audiencia de juicio con prescindencia del Ministerio Público. Sin
embargo, dicho órgano fiscal, como parte de buena fe, podrá coadyuvar
con los intereses de la víctima, facilitando, entre otros aspectos, la
evacuación de los medios de pruebas ofrecidos por la víctima”.
Si la víctima no presenta la acusación particular propia dentro del
mencionado lapso de diez (10) días calendarios consecutivos, el
94
Juzgado de Control, Audiencia y Medidas que conoce de la causa penal,
deberá decretar el archivo judicial de acuerdo con el contenido del
referido artículo 103 de la Ley Orgánica Sobre el Derecho de las
Mujeres a una Vida Libre de Violencia y según las reglas del Código
Orgánico Procesal Penal.
Si la víctima presenta la acusación dentro del lapso antes señalado,
se celebrará la audiencia preliminar en la cual se verificará que el libelo
acusatorio cumpla con los requisitos de ley, de forma y de fondo, para
su admisión. En tal sentido, el Juez o Jueza de Control, Audiencia y
Medidas respectivo deberá solicitarle al Ministerio Público, antes de la
celebración de la audiencia preliminar, que remita inmediatamente a la
sede del Juzgado el expediente contentivo de la investigación, a los
fines de posibilitar la celebración de la audiencia preliminar.
En el caso de que no existieren suficientes diligencias de
investigación para proponer la acusación particular propia, la víctima
podrá acudir al Juez o Jueza de Control, Audiencia y Medidas, para
que, a través de la figura del auxilio judicial, se recaben elementos de
convicción que permitan la interposición del libelo acusatorio.
Cuando el Ministerio Público solicite el sobreseimiento de la causa,
la víctima (previamente notificada) podrá presentar –si a bien lo tiene-
su acusación particular propia, en cuyo caso, el Juez o Jueza de Control,
Audiencia y Medidas para decidir convocará a las partes para la
audiencia preliminar.

La Sala Constitucional, en la referida sentencia señala que el fundamento está en el


Artículo 285, numeral 4° de la Constitución de la Republica Constitucional, al hacer
referencia a que el Ministerio Publico es titular de la acción penal en representación
del Estado, pero en la misma sentencia se indica que la Constitución en el único
95
aparte del mencionado dispositivo, estatuye una flexibilización del anterior dogma
jurídico, al establecer que sujetos procesales distintos al Ministerio Público puedan
intervenir a todo evento con el objeto obtener una tutela judicial efectiva, como sería
en el caso concreto de la víctima, directa o indirecta, que resulte ofendida o se
encuentre ante alguna situación de peligro por la comisión de un hecho punible.

Así mismo, establece el artículo 24 COPP el deber que tiene el Ministerio Público
de ejercer la acción penal salvo las excepciones establecidas en la Constitución de la
República Bolivariana y en la ley.
El artículo 25 ejusdem, establece que “sólo podrán ser ejercidas por la víctima, las
acciones que nacen de los delitos que la ley establece como de instancia
privada...”.La norma en comento también pauta, que para la persecución de los
delitos de instancia privada previstos en los Capítulos I, II y III, título VIII libro
segundo del Código Penal bastará la denuncia ante el Fiscal o los órganos de policía
de Investigación penales hecha por la víctima, y si esta fuese entredicha o
inhabilitada, por sus representantes legales o guardadores. Igualmente si la víctima no
puede hacer por sí misma la denuncia o la querella, por su edad, estado mental,
porque no tiene representante legal, el Ministerio Público está obligado a ejercer la
acción penal. Pondrán fin al proceso el perdón, el desistimiento o renuncia de la
víctima, salvo que fuese menor de 18 años.

También, se pautan los delitos que son enjuiciables, sólo previo requerimiento o a
instancia de la víctima, al respecto el artículo 26 del COPP establece que se
tramitarán de acuerdo con las normas generales relativas a los delitos de acción
pública, pudiendo la parte desistir de la acción propuesta en cualquier estado del
proceso, extinguiéndose en tal caso la respectiva acción penal.

96
En orden a lo expuesto, se tiene que en aquellos delitos eminentemente privados,
donde la acción penal es plenamente disponible por la víctima, se produce su
extinción si aquélla renuncia y sólo le afectará a ella, tal como lo dispone el artículo
27 del COPP, y no podrá intentarla nuevamente, contra el presunto responsable, ni
posteriormente contra sus herederos y causahabientes; pero si hay varios perjudicados
por el delito, aquellos que no hayan renunciado a la acción penal, podrán accionar
libremente.

97
Derechos de la Víctima.

La importancia dada a la víctima, en el orden práctico, le permite perseguir


personalmente sus intereses en el proceso y actuar como factor de choque contra
posibles abstenciones de la fiscalía que pudieran propender a la impunidad. Para ello,
la legislación venezolana consagra una serie de derechos dentro del proceso penal,
como:

Los derechos de la victima están consagrados en el artículo 122 del COPP, que
dice:
Quien de acuerdo con las disposiciones de este Código sea
considerado víctima, aunque no se haya constituido como querellante,
podrá ejercer en el proceso penal los siguientes derechos:
1. Presentar querella e intervenir en el proceso conforme a lo
establecido en este Código.
2. Ser informada de avances y resultados del proceso, cuando lo
solicite.
3. Delegar de manera expresa en el Ministerio Público su
representación, o ser representada por este en caso de inasistencia a
juicio.
4. Solicitar medidas de protección frente a probables atentados en
contra suya o de su familia;
5. Adherirse a la acusación de el o de la Fiscal o formular una
acusación particular propia contra el imputado o imputada en los delitos
de acción pública; o su acusación privada en los delitos dependientes de
instancia de parte.
6. Ejercer las acciones civiles con el objeto de reclamar la
responsabilidad civil proveniente del hecho punible.
98
7. Ser notificada de la resolución de el o la Fiscal que ordena el
archivo de los recaudos.
8. Impugnar el sobreseimiento o la sentencia absolutoria.

Oportunidades de Participación de la Víctima en el Proceso Ordinario.

Cabe considerar por otra parte, que en el COPP existen artículos centrados
en los derechos y oportunidades de participación de la víctima, los cuales son:

Artículo 169 COPP El tribunal deberá librar la boleta de citación a


las víctimas, expertos o expertas, intérpretes y testigos, el mismo día
que acuerde la fecha en que se realizará el acto para el cual se requiere
la comparecencia del citado o citada. Deberán ser citadas por medio del
o la Alguacil del tribunal mediante boleta de citación. Igualmente
podrán ser citados o citadas verbalmente, por teléfono, por correo
electrónico, fax telegrama, o cualquier otro medio de comunicación
interpersonal, lo cual se hará constar. Las personas a que se refiere este
artículo podrán comparecer espontáneamente. En el texto de la boleta o
comunicación se hará mención del proceso al cual se refiere, lugar,
fecha y hora de comparecencia y la advertencia de que si la orden no se
obedece, sin perjuicio de la responsabilidad penal correspondiente, la
persona podrá ser conducida por la fuerza pública y pagar los gastos
que ocasione, salvo justa causa. Si él o la testigo reside en un lugar
lejano a la sede del tribunal y no dispone de medios económicos para
trasladarse, se dispondrá lo necesario para asegurar la comparecencia.
Es importante resaltar que al establecer el legislador el imperativo “deberá”, en la
norma, obliga al tribunal de la causa a hacer efectiva la citación de los sujetos
procesales.
99
Artículo 288 COPP El Ministerio Público podrá permitir la
asistencia del imputado o imputada, la víctima y de sus representantes,
a los actos que se deban practicar, cuando su presencia fuere útil para el
esclarecimiento de los hechos y no perjudique el éxito de la
investigación o impida una pronta y regular actuación.

En tal sentido el Ministerio Público tiene la potestad de permitir la presencia de la


víctima y su representante a los actos de investigación que debe practicar para el
esclarecimiento de los hechos, como son inspección del lugar donde ocurrió o
reconstrucción de de los hechos.

Artículo 289 COPP Cuando sea necesario practicar un


reconocimiento, inspección o experticia, que por su naturaleza y
características deban ser consideradas como actos definitivos e
irreproducibles, o cuando deba recibirse una declaración que, por algún
obstáculo difícil de superar, se presuma que no podrá hacerse durante el
juicio, el Ministerio Público o cualquiera de las partes podrá requerir al
Juez o Jueza de Control que lo realice. Si el obstáculo no existiera para
la fecha del debate, la persona deberá concurrir a prestar su declaración.
El Juez o Jueza practicará el acto, si lo considera admisible, citando
a todas las partes, incluyendo a la víctima aunque no se hubiere
querellado, quienes tendrán derecho de asistir con las facultades y
obligaciones previstas en este Código.
La víctima podrá solicitar al juez de control antes de la audiencia oral todas las
diligencias probatorias que por razones de necesidad o de urgencia sean necesarias,
con el objeto de asegurar su resultado, la misma deberá valorarse como si se hubiese
producido en esa última etapa.
100
Artículo 290 COPP Terminada la práctica anticipada de pruebas las
actas se entregarán al Ministerio Público. La víctima y las demás partes
podrán obtener copia.

La prueba se considera una unidad en atención a los principios de comunidad o de


adquisición de la prueba, en virtud de que la misma pertenece al proceso puede ser
utilizada por cualquiera de las partes.

Artículo 295 COPP El Ministerio Público procurará dar término a la


fase preparatoria con la diligencia que el caso requiera.
Pasados ocho meses desde la individualización del imputado o
imputada, éste o ésta, o la víctima podrán requerir al Juez o Jueza de
Control la fijación de un plazo prudencial, no menor de treinta días, ni
mayor de cuarenta y cinco días para la conclusión de la investigación.

Artículo 298 COPP Cuando él o la Fiscal del Ministerio Público haya


resuelto archivar las actuaciones, la víctima, en cualquier momento, podrá
dirigirse al Juez o Jueza de Control solicitándole examine los fundamentos
de la medida.

Con el propósito de evitar que el Ministerio Público, no acuse por negligencia,


lenidad o indolencia, esta norma le da la facultad a la victima de supervisar al
Ministerio Publico y al mismo tiempo de impulsar el proceso.

Artículo 309 COPP Presentada la acusación el Juez o Jueza convocará a


las partes a una audiencia oral, que deberá realizarse dentro de un plazo no
menor de quince días ni mayor de veinte.
101
En caso de que hubiere que diferir la audiencia, esta deberá ser fijada
nuevamente en un plazo que no podrá exceder de veinte días.
La víctima se tendrá como debidamente citada, por cualquier medio de
los establecidos en este Código y conste debidamente en autos.
La víctima podrá, dentro del plazo de cinco días, contados desde la
notificación de la convocatoria, adherirse a la acusación de el o la Fiscal o
presentar una acusación particular propia cumpliendo con los requisitos
del artículo anterior.
La admisión de la acusación particular propia de la víctima al término
de la audiencia preliminar, le conferirá la cualidad de parte querellante en
caso de no ostentarla con anterioridad por no haberse querellado
previamente durante la fase preparatoria. De haberlo hecho, no podrá
interponer acusación particular propia si la querella hubiere sido declarada
desistida.

La audiencia preliminar determina la existencia o no del juicio oral, en ella se


evidencia el resultado de la investigación preliminar, se examina que elementos
considera el Ministerio Público como suficientes para formular la acusación, si la
acusación está motivada y conforme a derecho. El Juez de Control resolverá sobre:
La admisibilidad o no, de acusación del fiscal y la acusación particular de .la Víctima
si la hubiere. Sobre el sobreseimiento de la causa. Decide las excepciones opuestas.
Sentencia conforme al procedimiento por admisión de los hechos. Aprueba acuerdos
repatorios. Acuerda la suspensión condicional del proceso, decide respecto a la
pertinencia y necesidad de las pruebas y resuelve sobre la apertura o no del juicio oral
y público.

Artículo 310 COPP Corresponderá al Juez o Jueza de Control realizar


lo conducente para garantizar que se celebre la audiencia preliminar en el
102
plazo establecido, para ello. En caso de incomparecencia de algunos de los
citados a la audiencia, se seguirán las reglas siguientes:
1. La inasistencia de la víctima no impedirá la realización de la
audiencia preliminar (…).

Con el objeto de celebrar la audiencia preliminar, y estando debidamente


cita la víctima, la inasistencia de esta a la audiencia preliminar no influye para
que la misma se realice ya que la victima estará representa por el Ministerio
Público.

Artículo [Link] Hasta cinco días antes del vencimiento del plazo
fijado para la celebración de la audiencia preliminar, el o la Fiscal, la
víctima, siempre que se haya querellado o haya presentado una acusación
particular propia, y el imputado o imputada, podrán realizar por escrito los
actos siguientes:
1. Oponer las excepciones previstas en este Código, cuando no
hayan sido planteadas con anterioridad o se funden en hechos nuevos.
2. Pedir la imposición o revocación de una medida cautelar.
3. Solicitar la aplicación del procedimiento por admisión de los
hechos.
4. Proponer acuerdos reparatorios.
5. Solicitar la suspensión condicional del proceso.
6. Proponer las pruebas que podrían ser objeto de estipulación entre
las partes.
7. Promover las pruebas que producirán en el juicio oral, con
indicación de su pertinencia y necesidad.
8. Ofrecer nuevas pruebas de las cuales hayan tenido conocimiento
con posterioridad a la presentación de la acusación fiscal.
103
Las facultades descritas en los numerales 2, 3, 4, 5 y 6 pueden
realizarse oralmente en la audiencia preliminar.

La Querella.

Es la denuncia calificada que realiza la víctima en los casos de acción pública, la


cual puede ser formulada paralelamente a la acusación que formula el Ministerio
Público, al ser admitida le da a la víctima el carácter de parte en el proceso.

En el COPP la legitimación de la víctima para actuar en el proceso penal, está


contemplado en el Artículo 274, “Sólo la persona que tenga la calidad de víctima
podrá presentar querella”. Del texto del artículo trascrito, se tiene que para esta
legitimación, la víctima debe poseer tal cualidad.

Así mismo en el Artículo 121 del COPP, define a quien se considera víctima.
Conforme a este artículo víctima es la persona natural o jurídica ofendida de manera
directa por el delito, o que ha sufrido de manera directa el daño ocasionado, por el
acto delictual, es decir, es el sujeto pasivo. La víctima es el perjudicado y ofendido
directo.

No obstante, la víctima que ejerce acción a través de la querella debe cumplir con
las formalidades del artículo 276 del COPP, a saberse:

La querella contendrá:
1. El nombre, apellido, edad, estado, profesión, domicilio o
residencia del o la querellante, y sus relaciones de parentesco con el
querellado o querellada.

104
2. El nombre, apellido, edad, domicilio o residencia del querellado o
querellada.
3. El delito que se le imputa, y del lugar, día y hora aproximada de
su perpetración.
4. Una relación especificada de todas las circunstancias esenciales
del hecho.
Los datos que permitan la ubicación de él o la querellante serán
consignados por separado y tendrán carácter reservado para el imputado
o imputada y su defensa.

Siendo las cosas así, resulta claro, que en la Querella, tal como lo expresa el
Artículo 275 del COPP, se considere lo siguiente:”a) Siempre por escrito b) Se
propondrá ante el juez de Control.”.

Cabe considerar por otra parte, que una vez introducida la Querella, el querellante
tiene la facultad tantos en los delitos de acción pública como, los de acción privada,
de solicitar al Ministerio Público, las diligencias que estime son necesarias para la
investigación de los hechos presuntamente constitutivos de delitos.
En tal sentido, el artículo 277 del COPP, establece “El o la querellante podrá
solicitar a el o la Fiscal las diligencias que estime necesarias para la investigación de
los hechos”.

Se plantea entonces el problema, ¿Qué puede hacer el juez de Control una vez que
ha sido presentada la querella?

La respuesta, se encuentra en el Artículo 278 del COPP.

105
El Juez o Jueza admitirá o rechazará la querella y notificará su
decisión al Ministerio Público y al imputado o imputada.
La admisión de la misma, previo el cumplimiento de las
formalidades prescritas, conferirá a la víctima la condición de parte
querellante y así expresamente deberá señalarlo el Juez o Jueza de
Control en el auto de admisión.
Si falta alguno de los requisitos previstos en el artículo 276, ordenará
que se complete dentro del plazo de tres días.
Las partes se podrán oponer a la admisión de el o la querellante,
mediante las excepciones correspondientes.
La resolución que rechaza la querella es apelable por la víctima, sin
que por ello se suspenda el proceso.

En efecto, admitida la querella, la víctima adquiere, la condición de parte


querellante, y el juez en su auto de admisión así deberá declararlo. Se prevé también
la norma en comento, que si el solicitante de la querella en su escrito no cumpliese
con todos los requisitos previstos en el 276 ejusdem, el juez ordenará que lo complete
dentro del plazo de tres días. Igualmente las partes tienen la facultad de oponerse a la
admisión de la querella, mediante las excepciones correspondientes. La víctima
apelará de la decisión que rechaza la querella, lo cual no suspende el proceso.

Aunque conforme al Artículo 279 del COPP, el querellante tiene la facultad de


desistir, en cualquier momento del proceso de su querella, pagando las costas que
haya ocasionado. La misma norma prevé el desistimiento tácito, en cinco numerales.

Dentro de este orden de ideas, surge la pregunta ¿Cómo será declarado ese
desistimiento?

106
La respuesta pareciera ser De Oficio o A Petición de cualquiera de las partes,
siendo la decisión apelable. Lo cual se encuentra contemplado en el Artículo 280 del
COPP, en el que se prevé la imposibilidad de nueva persecución, por parte del
querellante, en virtud del mismo acto que constituyó el objeto de su querella y en
relación con los imputados que participaron en el proceso.

Por el contrario si el querellante, funda su querella o acusación particular propia en


actos falsos, o litigue con temeridad, será responsable según la ley. El juez se
pronunciará motivadamente, de acuerdo a lo previsto en el Artículo 281 del COPP.

Hay sin embargo que preguntarse ¿Qué ocurre si el hecho objeto de la querella no
reviste carácter penal, o si la acción está evidentemente prescrita, o si existe un
obstáculo legal para el desarrollo del proceso?.

En el Artículo 283 del COPP, se desarrolla la respuesta, esto es el Ministerio


Público dentro de los 30 días hábiles siguientes a la recepción de la querella o
denuncia, solicitará al juez de control mediante un escrito motivado que la desestime,
cuando el acto no reviste carácter penal o cuando la acción esta evidentemente
prescrita. Ocurre lo mismo, si iniciada la investigación se determinare que los actos
objetos del proceso constituyen delito que sólo procede a instancia de parte agraviada,
si los rechaza ordenará que prosiga la investigación. Será apelable por la víctima (se
haya querellado o no) la decisión que declare con lugar la desestimación.

De igual forma el Artículo 287del COPP, las personas a quienes se les haya dado
intervención en el proceso, y sus representantes legales podrán solicitar al Ministerio
Público la práctica de diligencias para el esclarecimiento de los actos investigados,
lógicamente entre esas personas está la víctima.

107
En caso que el Ministerio Público decrete el archivo de las actuaciones a tenor del
artículo 297 del COPP, la víctima que haya intervenido en el proceso deberá ser
notificada y en cualquier momento podrá solicitar la reapertura de la investigación
indicando las diligencias conducentes.

El o la querellante podrá desistir de su querella en cualquier momento


del proceso y pagará las costas que haya ocasionado.
Se considerará que el o la querellante ha desistido de la querella
cuando:
1. Citado a prestar declaración testimonial, no concurra sin justa causa.
2. No formule acusación particular propia o no se adhiera a la de el o la
Fiscal.
3. No asista a la audiencia preliminar sin justa causa.
4. No ofrezca prueba para fundar su acusación particular propia.
5. No concurra al juicio o se ausente del lugar donde se esté efectuando,
sin autorización del tribunal.
El desistimiento será declarado de oficio o a petición de cualquiera de
las partes.
La decisión será apelable sin que por ello se suspenda el proceso.

Además, la víctima conforme al artículo 298 ejusdem, tiene la facultad de dirigir al


juez de control un escrito solicitando que examine los fundamentos de la medida
dictada por el Fiscal del Ministerio Público de Archivar las actuaciones.

No obstante, en el derogado COPP (2006), la víctima tenía la posibilidad de ser


convocada a una audiencia oral para debatir los fundamentos de la solicitud de
sobreseimiento, salvo que el juez estimará que no fuese necesario convocar a una

108
audiencia para debatir, de conformidad con el Artículo 323 del COPP. Siendo esto un
ejemplo de la restricción al derecho de participación de la víctima en el proceso.
Visto de esta forma, el COPP estima que la víctima aun cuando no se haya
querellado podrá interponer el recurso de apelación y de casación contra el auto que
declare el sobreseimiento (Artículo 307).

Dentro de este marco, el Artículo 274 del COPP precisa que “Sólo la persona,
natural o jurídica, que tenga la calidad de víctima podrá presentar querella”. Al mimo
tiempo en el 275 se establece que “La querella se propondrá siempre por escrito, ante
el Juez o Jueza de Control”.

Por último es conveniente anotar, Artículos del COPP relevantes a todo lo


descrito.

Artículo 277 COPP. “El o la querellante podrá solicitar a el o la Fiscal las


diligencias que estime necesarias para la investigación de los hechos”.

Artículo 280 COPP El desistimiento impedirá toda posterior


persecución por parte de el o la querellante o del acusador o acusadora
particular, en virtud del mismo hecho que constituyó el objeto de su
querella o de su acusación particular propia, y en relación con los
imputados o imputadas que participaron en el proceso.

Artículo 281 COPP El o la querellante, acusador o acusadora particular


será responsable, según la ley, cuando los hechos en que funda su querella
o su acusación particular propia, sean falsos o cuando litigue con
temeridad, respecto de cuyas circunstancias deberá pronunciarse el Juez o
Jueza motivadamente.
109
Artículo 286 COPP Todos los actos de la investigación serán
reservados para los terceros.
Las actuaciones sólo podrán ser examinadas por el imputado o
imputada, por sus defensores o defensoras y por la víctima, se haya o
no querellado, o por sus apoderados o apoderadas con poder especial.
No obstante ello, los funcionarios o funcionarias que participen en la
investigación y las personas que por cualquier motivo tengan
conocimiento de las actuaciones cumplidas durante su curso, están
obligados u obligadas a guardar reserva.
En los casos en que se presuma la participación de funcionarios o
funcionarias de organismos de seguridad del Estado, la Defensoría del
Pueblo podrá tener acceso a las actuaciones que conforman la
investigación. En estos casos, los funcionarios o funcionarias de la
Defensoría del Pueblo estarán obligados u obligadas a guardar reserva
sobre la información.
El Ministerio Público podrá disponer, mediante acta motivada, la
reserva total o parcial de las actuaciones por un plazo que no podrá
superar los quince días continuos, siempre que la publicidad entorpezca
la investigación. En casos excepcionales, el plazo se podrá prorrogar
hasta por un lapso igual, pero, en este caso, cualquiera de las partes,
incluyendo a la víctima, aún cuando no se haya querellado o querellada;
o sus apoderados o apoderadas con poder especial, podrán solicitar al
Juez o Jueza de Control que examine los fundamentos de la medida y
ponga fin a la reserva (…)

En el presente capitulo se observo un marco jurídico donde se evidencia el


equilibrio entre los derechos y garantías de la víctima y del victimario. En este
110
sentido desde la Carta Política Fundamental de la República, pasando por el COPP, la
Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la
Ley de Protección de Víctimas, Testigos y Demás Sujetos Procesales, entre otros
instrumentos, no sólo consagran la debida protección a las víctimas, sino que
reconocen de manera expresa una serie de derechos y garantías sustanciales y
procesales que le asisten en cada una de las fases del proceso. Dándole la posibilidad
de delegar la representación de los intereses de las víctimas en asociaciones
constituidas para su protección y ayuda, lo que constituye un notable paso hacia la
verdadera participación de éstas en el proceso penal. Sin embargo, a pesar de la
habilitación legal expresa, se reconoce las dificultades de las fundaciones para
representar intereses colectivos dentro del proceso penal, por cuanto carecen de
miembros unidos por un vínculo jurídico previo quienes se presentan como afectados
del delito. Con relación a los intereses difusos, se debe aceptar que la inclusión
expresa de las fundaciones como representantes de éstos, amplía en el campo del
derecho penal, su aplicación a personas jurídicas posiblemente afectadas como parte
de un grupo indeterminado de sujetos. Seguidamente pasamos a estudiar las
instancias encargadas de atender a la víctima.

111
Capítulo IV

Instancias Encargadas de Atender a la -Víctima Antes, Durante y Después del


Proceso Penal
(Experiencia Forense)

Unidad de Atención a la Víctima

La Unidad de Atención a la Víctima (UAV), es una dependencia adscrita al


Despacho del Fiscal General de la República o la Fiscal Superior del Ministerio
Público de cada Estado. El servicio que presta es totalmente gratuito. Orienta a las
víctimas de delitos y, además, les asesora, apoya, informa y educa sobre sus derechos;
a fin de garantizar su correcta y oportuna intervención en el proceso penal.

La Unidad de Atención a la Víctima brinda atención personalizada a las víctimas


sin que sea necesaria la asistencia de un abogado. Los ciudadanos que hayan sido
víctima de un delito pueden acudir a la Unidad de Atención a la Víctima de su
localidad, donde recibirán información, apoyo y asesoría.

La atención que brinda esta unidad, está centrada al área jurídica y psicosocial; en
el área jurídica ofrece alternativas legales que permiten a las víctimas de delitos
solucionar y canalizar el problema, por medio de la aplicación de la ley. Además, se
les informa a las víctimas sobre los derechos que tienen, de presentar querellas e
intervenir en el proceso, conforme a lo establecido en el COPP.

Igualmente, en la citada área, se informa a los ciudadanos sobre los derechos que
tienen de adherirse a la acusación del Fiscal del Ministerio Público o formular una

112
acusación propia contra el victimario, así como de ejercer las acciones para reclamar
la responsabilidad civil proveniente del hecho punible.
También interviene en el área psicosocial, la Unidad de Atención a la Víctima
interviene cuando se presentan situaciones de crisis para las víctimas de delitos, a fin
de prestar el apoyo necesario para la solución de las mismas. Se trata pues de dotar de
fortaleza a las víctimas durante el proceso penal.

Esta unidad se rige por el Reglamento Interno dictado según Resolución Nº 849 de
la Fiscalía General de la República, de fecha 09 de Noviembre de 2000, el cual regula
todo lo concerniente a las atribuciones y funciones de esta unidad, servicios de
asesoría, protección, apoyo, información y educación sobre sus derechos (Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 37.099, 14/12/2000).

Debe señalarse, que la Unidad de Atención a la Víctima es considera en la Ley


Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
(LOSDMVLV, 2015) en la cual se realiza la atención, el tratamiento y la prevención
de actos de violencia contra las mujeres, al indicar en su Artículo 30 lo siguiente:

El Ejecutivo Nacional, a través del órgano rector, coordinará con los


órganos estadales y municipales el establecimiento de unidades
especializadas de prevención de la violencia, así como centros de
atención y tratamiento de las mujeres víctimas. Igualmente
desarrollaran unidades de orientación que cooperaran con los órganos
jurisdiccionales para el seguimiento y control de las medidas que le
sean impuestas a las personas agresoras.

113
Centro de Protección

En la República Bolivariana de Venezuela mediante Resolución publicada en


Gaceta Oficial Nº 39.390, de fecha 19 de marzo de 2010, se establece la creación de
la Oficina de Atención a la Víctima en los cuerpos de policía en sus diversos ámbitos
políticos territoriales. Esta oficina tendrá entre sus atribuciones la recepción, trámite,
registro, evaluación, asistencia y protección de la víctima en los casos de delitos y/o
abuso policial; asimismo, desempeñará sus funciones conforme a mecanismos que
garanticen un tratamiento digno y respetuoso, protegiendo la intimidad y seguridad de
las víctimas, sus familiares, testigos y demás sujetos procesales, contra todo acto de
intimidación y/o represalia.

Así mismo, los Centros de Asistencia a Víctimas de Delitos Violentos, del


Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, están
orientados a entregar apoyo oportuno y solidario a las personas que hayan sido
víctimas de delitos violentos. El objetivo principal de estos Centros de Asistencia a
Víctimas de Delitos Violentos es coordinar y ampliar la oferta del Estado que atiende
a quienes sufren el drama de ser víctimas de algún acto delictual, proponiendo
acciones que involucran distintos actores. Estos recintos contemplan dos líneas de
atención:

-Servicio de Orientación e Información: Los orientadores tienen como función


prioritaria la vinculación con los afectados, tras la interposición de la denuncia,
otorgando apoyo e información, así como la eventual derivación a los servicios de
reparación disponibles de la Red de Asistencia a Víctimas.

-Atención Reparatoria: Intervención especializada e interdisciplinaria para


aquellos casos que experimenten mayor daño a consecuencia del delito.
114
Todas las personas que hayan sido víctimas de delitos graves y violentos, como
robo con intimidación, robo con violencia, delitos sexuales, lesiones graves y
gravísimas; familiares de víctimas de homicidios, parricidios y secuestros, pueden
acceder todas las personas que hayan sido víctimas de algún tipo de delito, ya sea por:

- Derivación desde las comisarías, donde las víctimas interponen la denuncia.


- De acuerdo al nivel de daño que presenten las personas, podrán ser derivadas por
las unidades de Atención a Víctimas y Testigos, del Ministerio Público, a los Centros
del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz.

Por su parte, la Ley de Protección de Víctimas, Testigos y demás Sujetos


Procesales (LPVTDSP, 2006), también contiene disposiciones sobre los Centros de
Protección:

Artículo 7 LPVTDSP: La protección y asistencia a que se refiere esta


Ley deben proporcionarla los órganos jurisdiccionales competentes, los
órganos de policía de investigaciones penales, los órganos con
competencia especial en las investigaciones penales y los órganos de
apoyo a la investigación penal, en sus respectivos ámbitos de
competencia, a solicitud del Ministerio Público.
Todas las entidades, organismos y dependencias públicas o privadas,
según el caso, quedan obligadas a prestar la colaboración que les sea
exigida por el Ministerio Público o el órgano jurisdiccional competente,
para la realización de las medidas de protección previstas en la presente
Ley.
Artículo 13 LPVTDSP: El Ministerio Público tramitará lo
conducente para coordinar el establecimiento de los centros de
protección que sean necesarios en las distintas circunscripciones
115
judiciales, destinados a resguardar por el tiempo estrictamente necesario
a todas aquellas victimas, testigos y demás sujetos procesales que lo
requieran, a objeto de salvaguardar su integridad física o psicológica.
El Ejecutivo Nacional y Estadal, deberán colaborar con el Ministerio
Público en la obtención de los establecimientos para los centros de
protección dentro del ámbito de sus competencias.

Casas de Abrigo

En el Artículo 32 de la LOSDMVLV (2006) se ha establecido lo siguiente:

El Ejecutivo Nacional, Estadal y Municipal con el fin de hacer más


efectiva la protección de la mujer objeto de violencia, con la asistencia,
asesoría y capacitación del Instituto Nacional de la Mujer y de los
Institutos regionales y municipales de la mujer, crearan en cada una de
sus dependencias casas de abrigo destinadas al albergue de las mismas,
en los casos en que la permanencia en el domicilio o residencia
implique amenaza inminente a su integridad.

Las Casas de Abrigo, son lugares discretos destinados a dar a las mujeres en
peligro extremo por violencia intrafamiliar protección temporal y brindarles atención
ante situaciones graves de violencia familiar que representan un peligro para su vida;
pueden acudir todas las víctimas, mujeres de cualquier edad, formación, nacionalidad
o condición social, que esté viviendo violencia física en su familia, que ponga en
peligro su vida.

Las mujeres que asisten a las Casas de Abrigo, según varios reportes de
instituciones y entes del Estado venezolano, lo hacen por las razones siguientes:
116
a) La duración y la frecuencia de la violencia se ha incrementado y agravado.
b) Están presentes factores que pueden desencadenar episodios más intensos de
violencia, como por ejemplo el consumo de drogas y alcohol, el uso de armas o la
amenaza de muerte.
c) Los recursos personales, de la familia, de los (as) vecinos (as) y amigos (as)
son insuficientes para detener la violencia.
d) Las denuncias hechas ante los cuerpos policiales no ha detenido la violencia y
amenaza la integridad física.

Las Casas de Abrigo, proponen:

a) Interrumpir la situación de violencia. Dar protección y seguridad.

b) Brindar espacio, tiempo, atención y condiciones para que inicie un proceso de


superación de la situación de riesgo.

c) Descubrir juntos los recursos propios, fortalezas y capacidades que tienen,


permitiéndole salir fortalecida de la situación que está viviendo.

d)Establecer relaciones con otros servicios sociales y con la red de


solidaridad
entre mujeres que pueden brindar apoyo.

e) Apoyar para que sea la afectada por la violencia sea la protagonista del proceso
de salida de la violencia y pueda tomar las riendas de su vida.

d) Para lograr que recibirá una atención psicológica, social, legal y participe en
talleres y experiencias de convivencia y esparcimiento.
117
Organismos Policiales:

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, mediante Decreto Nº


5.895, con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica del Servicio de Policía y del
Cuerpo de Policía Nacional, publicado en la Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela número 5.880, extraordinario, de fecha 9 de abril de 2008.

La Asamblea Nacional dicta la Ley de Reforma del Decreto Nº 5.895, con Rango,
Valor y Fuerza de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía
Nacional, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela
Número 5.940, Extraordinario, de fecha 07 de diciembre de 2009, donde se modifica
el decreto quedando de la forma siguiente: Ley Orgánica del Servicio de Policía y del
Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana. (LOSPCPNB, 2009).

La citada norma da respuesta a las exigencias del pueblo venezolano en cuanto a


la situación de inseguridad ciudadana, la vulnerabilidad fundamentada en la
sistemática violación de los derechos humanos, la necesidad de que se realicen
cambios radicales en las instituciones policiales, así como, el cumplimiento de la
obligaciones que tiene el estado con toda la población policial.

Dentro de los artículos que forman este instrumento normativo encontramos:

El artículo 23 (LOSPCPNB, 2009). Se refiere al El Consejo General


de Policía como una instancia de participación y asesoría para
coadyuvar a la definición, planificación y coordinación de las políticas
públicas en materia del Servicio de Policía, así como del desempeño
profesional del policía.
118
Ahora bien, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia,
instala a partir de junio del año 2009 el Consejo General de Policía. En tal sentido,
Gabaldón (2010 a) comenta que:

El Consejo General de Policía ha generado el marco normativo y los


manuales y guías operacionales para la aplicación de estándares
policiales en materia de uso progresivo y diferenciado de la fuerza
física policial, dotación y equipamiento, tratamiento de detenidos,
procedimientos policiales, rendición de cuentas, atención a las víctimas,
equidad de género, identificación y uniformes policiales, infraestructura
física y estructura organizativa de los cuerpos de policía. También ha
elaborado resoluciones ministeriales que regulan los procesos de
ingreso a la Universidad Experimental de la Seguridad y los diversos
cuerpos policiales, homologación y reclasificación en nuevos rangos y
niveles jerárquicos, la conformación de los consejos disciplinarios de
policía, la Oficina Nacional de Supervisión Disciplinaria, el régimen de
permisos y licencias, el Registro Público e Historial Personal de
Funcionarios Policiales, la promoción de los comités ciudadanos de
control policial, la formación continua, el control de orden público y
manifestaciones y el desempeño policial institucional o agregado. (p. 6)

Desde la perspectiva más general, el nuevo modelo policial es una institución


armada, cuyas armas no se usan en contra del pueblo sino para su protección. Es
obediente y al mismo tiempo se abstiene de ejecutar órdenes que sean lesivas o
menoscaben los derechos humanos garantizados en la Constitución. Es disciplinada
bajo la consideración de que la disciplina es voluntaria y sirve para sostener
relaciones de respeto, solidaridad y también para dar cumplimiento a los propósitos
119
operativos, tácticos y estratégicos de la institución. Es capaz de resolver los conflictos
por las vías no violentas, mediante la utilización de mecanismos de mediación y
conciliación los cuales generan una cultura de paz y una tradición de resolución de
los conflictos por las vías comunitarias e institucionales, pero usa la fuerza de forma
gradual y diferenciada cuando sea necesario y para proteger derechos.

De allí que, el nuevo modelo policial promueva la participación protagónica del


pueblo y genere mecanismos que contribuyan a la autorregulación de la comunidad,
para controlar y prevenir situaciones que generen inseguridad y violencia o que
constituyan amenazas, vulnerabilidad y riesgo para la integridad física de las
personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus
deberes. Incluso, como mecanismo para la lucha contra el delito apegado al Estado
social de derecho y de justica, al respeto a los derechos humanos y haciendo uso
progresivo y diferenciado de la fuerza policial cuando sea necesario, según los niveles
de resistencia de la ciudadana o ciudadano y ajustados a los principios de legalidad.
Sus funcionarias y funcionarios utilizarán el arma de fuego sólo en circunstancias
extremas, como reacción al ejercicio de una fuerza letal para la defensa de la propia
persona o de los terceros, ante una agresión ilegítima y atendiendo a los principios de
necesidad, oportunidad y proporcionalidad.

En consecuencia, el nuevo modelo de policía es un órgano auxiliar del sistema de


justicia penal y, en ese sentido, es una institución que coopera, de forma profesional,
con los otros órganos de la administración de justicia aportando los elementos
necesarios para que no haya impunidad. La honestidad, la probidad y la articulación
son principios con los que se presta el servicio de auxilio al sistema penal. Es una
institución profesional, estudiosa del delito, que examina el comportamiento
delictivo, los factores criminógenos, utilizando tecnología de punta y aproximándose
a las causas que originaron el fenómeno para promover soluciones integrales. Que
120
cree en el proceso de rendición de cuentas al pueblo en general y a las instituciones
en particular, lo cual supone planificación, supervisión y evaluación de la gestión y el
desempeño policial.

Por otra parte, en palabras de El Achkar (2010 b) el Nuevo Modelo Policial:

Opera dentro del marco de la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela y de los tratados y principios internacionales
sobre protección de los derechos humanos, orientada por los principios
de permanencia, eficacia, eficiencia, universalidad, democracia y
participación, control de desempeño y evaluación, de acuerdo con
procesos y estándares definidos y sometida a un proceso de
planificación y desarrollo conforme a las necesidades dentro de los
ámbitos político territoriales nacional, estadal y municipal. (p. 7)

Sin embargo, Gabaldon (2010) comenta que el Consejo General de Policía debería
tener las siguientes características

Contribuir mediante la generación de datos, documentos y análisis, a


fortalecer la gestión ministerial en materia del servicio de policía. Esta
función de asesoría se concentraría en la generación y consolidación de
los estándares policiales que faciliten la operación del sistema integrado
de policía, así como en su participación en los procesos de seguimiento,
recopilación, organización y sistematización de datos y resultados sobre
la gestión policial, que permitan, dentro de un perfil técnico y
consultivo, orientar las políticas de prestación del servicio de policía y
reforzar la prestación de la asistencia técnica requerida para consolidar
el nuevo modelo policial. (p. 6).
121
En cuanto a la atención de las víctimas establece, la LOSPCPNB (2009) en
su artículo 82

Los cuerpos de policía contarán con una oficina de atención a las


víctimas del delito o del abuso de poder, constituida por un equipo
interdisciplinario, la cual funcionará conforme a mecanismos que
aseguren a las víctimas un tratamiento con dignidad y respeto, reciban
la asistencia material, legal, médica, psicológica y social necesaria,
conozcan las implicaciones que para ellas tienen los procedimientos
policiales o judiciales recibiendo información oportuna sobre las
actuaciones, así como la decisión de sus causas, protegiendo su
intimidad y garantizando su seguridad, la de sus familiares, de los y las
testigos en su favor, contra todo acto de intimidación y represalia.
Por otra parte, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y
Justicia, al respecto del Nuevo Modelo Policial y la situación de las víctimas del
delito y/o abuso policial estableció entre otros los siguientes aspectos:

1 Es deber del Estado Venezolano garantizar la seguridad de las personas y sus


bienes.
2 Brindar el apoyo que requieren las víctimas de delitos y/o del abuso poder, a sus
familias, testigos y demás sujetos procesales.
3 Que los Cuerpos de Policía no cuentan con una Oficina de Atención a la
Víctima.
4 Que a los fines de asistir a las víctimas es necesario el apoyo de un equipo
interdisciplinario.

122
Por lo que, resuelve dictar la Resolución No. 86, publicada en la Gaceta de la
República Nº 39.390 del 19de marzo de 2010, sobre las Normas y principios para la
Atención a las víctimas del delito y/o abuso policial; así como, la creación de la
Oficina de Atención a la Víctima en los Cuerpos de Policía, en sus diferentes ámbitos
político territorial.

El Consejo General de Policía (2010 a) durante el periodo de gestión 2009-2010,


estableció una serie de reglas mininas de estandarización para los cuerpos policiales,
contenidas en 14 practiguías, las cuales conforman la colección baquía que significa
conocimiento práctico para no perderse en caminos, trochas, y parajes desconocidos.

En Atención a la Víctima corresponde revisar el contenido de la Baquía


Reglas Mínimas de Estandarización para los Cuerpos Policiales número 8. El Espejo
Nos Habla Practiguía para la Atención a la Víctima, en la cual se plantea: La
situación en los cuerpos policiales, se establecen un conjunto de obligaciones,
recomendaciones y las pautas de acción para adecuar la practica policial en materia
de atención a la víctima.

En tal sentido Monsalve, (2010 a).comenta:

En esta practiguía están trascritas diez obligaciones que forman parte


de los artículos de la Resolución Ministerial sobre Atención a la
Víctima. Las recomendaciones planteadas en la practiguía sobre cada
una de las obligaciones son el efecto práctico de cómo el texto legal se
podría traducir en lecturas de comprensión sencilla para los
funcionarios policiales, las cuales deben tener repercusión en la
operatividad policial. En conjunto, las diez obligaciones resaltan los

123
siguientes temas: Nº 1 Creación de la Oficina de Atención a la Víctima
(OFAV);
Nº 2 Distinción sobre los tipos de víctima; Nº 3 Medidas de
protección;
Nº 4 Principios básicos para la asistencia a las víctimas (acceso a la
justicia, trato justo, asistencia, celeridad e información); Nº 5 Registro
de casos, procesamiento y asistencia; Nº 6 Abuso policial e
interconexión con la Oficina de Control de Actuación Policial (OCAP);
Nº 7 Trasgresión policial y preparación de informe emitido a la
Dirección del Cuerpo Policial; Nº 8 Realización de informe mensual
emitido a la Dirección del Cuerpo policial respectivo y correctivos;
Nº 9 Sistema de información sobre el estadio de la causa, además de
los programas de protección a la víctima. Y la obligación Nº 10 se
refiere a la planificación, coordinación e implementación de programas
de orientación y asistencia dirigidos a la comunidad. (p. 15)

En cuanto a los estándares policiales contenidos en la practiguía sobre la Atención


a la Víctima cabe comentar que son el reflejo de las obligaciones establecidas en la
resolución, con el objeto de brindarle a la víctima un trato digno, respetuoso, así
como el apoyo y protección con miras a evitar la victimización segundaria.

Al respeto del nuevo Modelo Policial, Gabaldon (2010 a) comenta: “Algunos de


los instrumentos y el desarrollo de estándares policiales complementarios requieren
de un programa de investigación-acción Que permita generar productos mediante
recolección y sistematización de datos, consulta amplia y socialización del
conocimiento, a fin de fortalecer la legitimidad, implantación y operación del nuevo
modelo policial, así como evaluar los logros y limitaciones en este proceso” (p. 6).

124
No obstante, dentro de los proyectos desarrollados por el Consejo General de
Policía, con el objeto de evaluar los niveles de interés, participación y comprensión,
encontramos la Evaluación sobre las practiguías policiales en Venezuela, realizado
por Monsalve (2010) quien describe en sus conclusiones:

En este estudio ha sido realizada una estimación de las dimensiones


intelectiva y de procesos sobre la ejecución del Programa Educativo
Promocional para funcionarios policiales, relacionado con las
practiguías sobre Sistema Integrado de Información y Dirección de las
Operaciones Policiales, Atención a la Víctima y Servicio de Policía
Comunal. La dimensión intelectiva sobre las practiguías abarca tanto su
lectura como su comprensión. Si bien la lectura es una actividad que
podría ser individual por parte de los funcionarios policiales, el
Programa Educativo Promocional (PEP) ha estimulado la difusión de
las practiguías, en sesiones grupales…. La practiguía sobre Servicio de
Policía Comunal es la más leída para quienes pertenecen al PEP, y para
quienes no están en el programa lo es la del Sistema Integrado de
Información y Dirección de las Operaciones Policiales. Son éstos los
textos mejor comprendidos por cada grupo. Este hallazgo podría indicar
que dentro del Programa Educativo Promocional para funcionarios
policiales ha habido alguna prioridad en el Servicio de Policía
Comunal, posiblemente por ser un servicio con proximidad vecinal que
responde a los requerimientos ciudadanos. En el caso de quienes no
están en el programa, la preferencia por la lectura de la practiguía sobre
el Sistema de Información posiblemente se deba a que las dos partes
que la comprenden, Servicio de Vigilancia y Patrullaje, Sistema de
Información y Operatividad, tienen contenidos comunes para los
funcionarios en labores de patrullaje, de manera que la información
125
contenida posiblemente es de mayor interés para ellos por la naturaleza
del trabajo que realizan. La practiguía sobre Atención a la Víctima
resulta ser la menos leída, tanto por parte de los funcionarios policiales
que participan en el PEP, como por quienes no tienen participación en
el mismo. Ello significa que la naturaleza del servicio en la Oficina de
Atención a la Víctima (OFAV), aunque plantea competencias
importantes, dado que conceptualmente abarcaría los servicios de
Policía Comunal, Vigilancia y Patrullaje y Centro de Operaciones
Policiales, pareciera que, a la luz de las percepciones de los policías,
dicho servicio no guarda mayor conectividad con los restantes. (p. 27).

Cabe destacar que la aplicación de una investigación acción es de suma


importante, dado que una vez conocidas las fallas, deficiencias se pueden aplicar los
correctivos correspondientes en aras de brindar un mejor servicio en este sentido
Monsalve (2010 a) nos define en qué consiste la investigación acción:

Desde el enfoque de una investigación acción, se trata de producir


conocimiento consistente, sustentado por resultados que, mediante el
método cuantitativo, como en este caso, permitan plantear sugerencias
para producir efectos positivos en el futuro. Para ello es fundamental
que las personas involucradas en el programa evaluado tengan una
actitud receptiva, abierta al debate y a la reflexión. De esta manera, los
trabajos en el área de la evaluación de políticas públicas deben ser
percibidos como constructivos, pues los mismos deben contribuir con
el fortalecimiento de los correctivos oportunos y pertinentes, como
ocurre en el caso del nuevo modelo policial venezolano. (p. 29).

126
Otras Instancias de Atención

Una de las instancias más relevantes en el ámbito de protección a las víctimas es el


Comité de Familiares de las Víctimas de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero
y los primeros días de marzo de 1989 (COFAVIC), es una organización no
gubernamental dedicada a la protección y promoción de los derechos humanos,
independiente de toda doctrina o institución partidista y religiosa, con personería
jurídica como asociación civil sin fines de lucro.

El nacimiento de COFAVIC está ligado a la historia de la República Bolivariana


de Venezuela. En 1989 luego de que el Gobierno de turno anunciara un conjunto de
medidas económicas, grupos de personas de Caracas y de las ciudades satélites
salieron a las calles a protestar, generando saqueos y una situación de inestabilidad
social. El Gobierno decretó un toque de queda que trajo consigo una de las más
fuertes represiones que hayan sufrido los caraqueños durante la democracia. El saldo
oficial, anunciado por el Ministerio Público, habla de 600 personas muertas durante
estos sucesos.

Una vez levantado el toque de queda, los familiares de estas víctimas se


encontraron en la morgue de Bello Monte, donde descubrieron que su caso no era
aislado y que, por el contrario, había cientos de madres, esposas, hijos e hijas
reclamando los cadáveres de sus familiares muertos y en muchos casos
desaparecidos. Cuarenta y dos de estos familiares y tres víctimas directas se unieron
para formar COFAVIC, organización que de allí en adelante tendría un objetivo:
establecer la verdad de lo ocurrido y encontrar sanción para los responsables.

Pero estos familiares no agotaron su lucha con el caso coloquialmente conocido


como el Caracazo, desde 1992 COFAVIC asesora y acompaña en diversos ámbitos a
127
las víctimas de violaciones del derecho a la vida, la integridad personal, la libertad
personal así como del debido proceso. Contribuir con la formación de una sociedad
más democrática, donde la impunidad sea la excepción y no la regla; y las violaciones
de derechos humanos no sean toleradas por el Estado ni por la sociedad. Potenciar el
empoderamiento de las personas para que fortalezcan la defensa de sus derechos.

Su misión es, asesorar y acompañar de una manera integral a las víctimas de


violaciones de derechos a la vida, la integridad y libertad personal, así como del
debido proceso, en el entendido de que víctima no solo es la persona que sufre la
violación sino también sus familiares; formar en derechos humanos a los funcionarios
y las funcionarias públicas encargadas de hacer cumplir la ley y de preservar el orden
público; monitorear y documentar la situación de derechos humanos en el país, con
especial atención en los derechos civiles y políticos; sensibilizar a la sociedad
venezolana sobre el respeto a los derechos humanos.
Asimismo, COFAVIC acompaña a familiares de víctimas y víctimas de
violaciones a los derechos a la vida, libertad e integridad personal, así como debido
proceso, en tres áreas:
1. Jurídica: Ofrece asesoría individual o grupalmente a las víctimas y/o sus
familiares sobre las diligencias legales que pueden realizar en el ámbito nacional e
internacional para alcanzar la justicia, de acuerdo a los derechos que le asisten.
2. Psicológica: Ofrece atención psicológica especializada a personas víctimas de
violaciones de derechos humanos, familias y grupos afectados directa e
indirectamente por estos hechos. Además, se promueven estrategias de intervención
psicosocial para minimizar el impacto de estos hechos en la colectividad.

3. De difusión: El área de comunicación asesora a las víctimas sobre la denuncia


ante los medios de comunicación, lo cual no solo es una vía para presionar a los

128
órganos encargados de administrar justicia, sino que actúa como una reparación
moral para los familiares de las víctimas.

Entre los mecanismos internos de protección de los derechos humanos,


COFAVIC, considera:

A. La denuncia.

Cuando ocurre una violación a los derechos humanos, existe la obligación de


reportar el hecho ante las autoridades para que investiguen lo sucedido y establezca
las debidas responsabilidades. También sirve para establecer precedentes y contribuir
a que esos hechos no se repitan. La denuncia se puede formular ante el Ministerio
Público, ante la Defensoría del Pueblo o ante un órgano de policía de investigaciones
penales.

La denuncia debe contener:

1. Datos del denunciante: nombre, edad, cédula de identidad, oficio,


teléfono, domicilio y relación con la víctima.
2. Datos de la víctima: nombre, cédula de identidad, nacionalidad,
edad, oficio, domicilio.
3. Otros datos relevantes: vínculo con la comunidad, agresiones
anteriores, lugar de trabajo de la víctima y número de hijos si los tenía
(edades, nombres completos, grado de instrucción).

4. Tipo de agresión: desaparecido, asesinado por abuso de autoridad,


disparos indiscriminados, tortura, detención arbitraria, amenazas.

129
5. Narración de los hechos denunciados: quién hizo qué, cómo,
cuándo, dónde y por qué pasó.
6. Descripción de los agresores: cuerpo policial, militar u otro al que
pertenecen, número de matrícula del vehículo que hayan usado en el
hecho y número de placa personal de los funcionarios implicados (si las
tiene).
7. Pruebas que se pueden aportar: declaraciones de testigos, con su
nombre, cédula de identidad, edad, domicilio y oficio.
8. Recursos y documentación presentada a las autoridades, si ya ha
puesto la denuncia en otra institución.
9. Peticiones a las autoridades competentes: que se abra una
investigación judicial para determinar responsabilidades, que se aplique
castigo a los culpables y que se indemnice a los familiares.

Es necesario que se lleve el original y una copia. Se entrega el original y se hace


sellar la copia, pues es el documento que demuestra los trámites oficiales que se
realizan. Una vez que se ha tramitado la denuncia en el órgano competente y que ésta
llega a la Dirección de Derechos Fundamentales, le asignan un abogado adjunto y un
fiscal.

Además, es recomendable que el denunciante realice un seguimiento sistemático


del caso: que vaya semanalmente a los diferentes organismos para obtener
información actualizada, abrir su propia carpeta en la que recopile toda la
información que se obtenga y copia de las diligencias que realice.

B. La acción de amparo.

130
El amparo es el derecho que tiene toda persona de acudir a los tribunales de la
República y solicitar protección judicial contra cualquier hecho, acto u omisión que
hayan violado, violen o amenacen en forma inminente, cualquiera de los derechos y
garantías constitucionales u otros inherentes a la persona.

La idea es solicitar que se restablezca inmediatamente la situación jurídica


infringida o la situación que más se asemeje a ella (Art. 1 y 2 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales). El amparo constitucional
puede incluso ser solicitado durante la suspensión de garantías constitucionales; ser
interpuesto de manera oral o escrita.
En síntesis, cualquier víctima de una violación de derechos humanos puede acudir
ante las instituciones del Estado y hacer uso de los mecanismos internos de
protección, pues internacionalmente cada nación tiene la obligación de respetar y
garantizar a cada ciudadano el libre ejercicio de sus derechos fundamentales.

Según mandato expreso de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela, los pactos, tratados y convenios internacionales suscritos por el Estado en
materia de derechos humanos prevalecen en el orden interno si contienen normas más
favorables a las establecidas en la propia Carta Magna.

Existen cuatro instituciones encargadas de atender los casos de violaciones de


derechos humanos. Las dos instituciones judiciales para la investigación y reparación
de estos crímenes tienen a su cargo la aplicación de justicia a través del respeto al
debido proceso penal; mientras que las dos instituciones del poder ciudadano deberán
velar, denunciar y prestar su colaboración para el esclarecimiento de los hechos en los
que se violan derechos humanos, así como trabajar por la prevención de estos
crímenes y la protección de sus víctimas.

131
Otra de las instituciones que brinda protección a las víctimas es la Fundación para
la Prevención de la Violencia Doméstica hacia la Mujer (FUNDAMUJER);
constituida en el año 1992 tuvo como origen el apoyar las acciones de la Casa de la
Mujer del Municipio Libertador (Convenio de Cooperación Interinstitucional con la
UCV) en su temática más significativa la violencia contra las mujeres. Realizó, en la
zona de Catia, el primer Estudio Epidemiológico sobre Violencia Doméstica en el
país, investigación sobre los elementos psicosociales de las mujeres maltratadas y
talleres de sensibilización y capacitación para la Comunidad y profesionales de
ayuda, entre otros.
El fin principal de la organización es realizar acciones informativas, divulgativas,
de concienciación y sensibilización, orientadoras, preventivas, asistenciales, de
capacitación y de investigación en el área de la violencia doméstica hacia la mujer
por su parea, con énfasis comunitario.

Ha incidido en organizaciones de lucha por los derechos de la mujer como la


CONG de Mujeres de Venezuela, el Foro Permanente por la Igualdad de Género
(sub-comisión de violencia contra las mujeres) y el Movimiento Amplio de Mujeres
en la sub-comisión respectiva. La capacitación, que comenzó centrada en los
profesionales de ayuda (Psicólogos, Trabajadores Sociales y Orientadores) se amplió
a las áreas de salud (Enfermeros, Médicos) y jurídico-legal (Abogados, jueces y
policías) además de especializarse en formar multiplicadores. UNICEF, BID,
Alcaldías y el UNFPA han sido sus principales patrocinantes tanto en actividades de
formación como preventivas y la elaboración de diversos materiales divulgativos
sobre el tema.

Actualmente mantiene un Convenio con el CEM-UCV y con AVESA para la


atención directa a mujeres maltratadas y hombres maltratadores de sus parejas que
solicitan ayuda para el cambio, es asesora de múltiples grupos y asociaciones que
132
integran a sus luchas y contenidos la violencia contra las mujeres (Asamblea
Nacional, Alcaldía Mayor, Fundaciones diversas) y proporciona información
actualizada para la elaboración de trabajos de pre y post grado. También se constituyó
en Aliada de la Fundación de la Mujer del Banco Fondo Común.

Entre sus objetivos figuran:


a) Realizar acciones informativas, divulgativas, de orientación,
preventivas, asistenciales, de capacitación y de investigación en el área
de la Violencia Doméstica hacia a Mujer por su Pareja.
b) Dirigir esfuerzos para la concientización y sensibilización sobre el
problema, hacia la Comunidad, con énfasis en adolescentes, parejas,
estudiantes universitarios, profesionales de ayuda y público en general.
c) Impartir asistencia técnica, asesoría y entrenamiento especializado
a profesionales y no profesionales que laboran en Casas de la Mujer del
país y proyectos similares.
d) Prestar atención integral y apoyo solidario a las personas
involucradas en la violencia doméstica hacia la mujer por su pareja.
e) Motivar, realizar y ofrecer recursos especialmente dirigidos a la
investigación psicosocial en el área.
f) Propiciar el intercambio de experiencias entre las Casas de la
Mujer del país y proyectos similares.
g) Diseñar y aplicar programas de intervención y de prevención
sobre la problemática y los aspectos que de ella se deriven.
Diseñar, elaborar y producir materiales audio-visuales, impresos
sobre la problemática de la violencia doméstica y sus diversos aspectos
(Estatutos Sociales de FUNDAMUJER, Artículo 4).

133
Su misión, promover la toma de conciencia y sensibilizar en el área de la violencia
doméstica hacia la mujer a través de acciones informativas, divulgativas, de
orientación, preventivas, asistenciales, de capacitación e investigación. Con la visión
de erradicar la violencia doméstica hacia la mujer representando un rol preventivo
hacia la igualdad de derechos en la sociedad venezolana.

Esta fundación ofrece tres tipos de atención entendida como proporcionar la mejor
y oportuna información sobre recursos de ayuda para las mujeres maltratadas, oírlas
de manera comprensiva y dar oportunidad de orientación psicosocial directa en
convenio con otras instituciones. Desde sus inicios ha desarrollado múltiples
actividades de sensibilización y capacitación de grupos de personas del área de salud,
educación, justicia, policial y psicosocial del país logrando el reconocimiento por
organizaciones vinculadas a la temática. No obstante continúa considerando ambos
procesos como una de las mayores necesidades para garantizar a las mujeres víctimas
de la violencia un trato humanizado donde se respeten sus derechos.

En el recorrido del presente capitulo, se contempla dentro legislación venezolana


de la un marco normativo que garantizan la protección y asistencia a la víctima de
delitos comunes y de violación de derechos humanos, como lo establece la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), es responsabilidad
del Estado dar protección y asistencia a las víctimas, El Ministerio Público y la
Defensoría del Pueblo están encargados de cumplir con esta misión y los cuerpos de
seguridad del Estado deben colaborar con estas instituciones. Para ello el Ministerio
Público cuenta con la Unidad de Atención a la Víctima, los cuerpos de policía en sus
diversos ámbitos políticos territoriales deben contar con la Oficina de Atención a la
Victima (OAV), Centros de Asistencia a Víctimas de Delitos Violentos, Casas de
Abrigo, que presta a las víctimas los servicios de protección, asesoría, apoyo,
información y educación de sus derechos para garantizar su correcta y oportuna
134
intervención. Los cuerpos de policía, al igual que las otras instituciones del sistema de
administración de justicia, tienen obligaciones claras y precisas en materia de
atención a las víctimas del delito y/o abuso del poder.

Otras instancias de atención a la victima las encontramos conformadas por


organizaciones no gubernamentales, como son la Organización no Gubernamental
para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos, desde 1992 COFAVIC,
asesora y acompaña en diversos ámbitos a las víctimas de violaciones del derecho a la
vida, la integridad personal, la libertad personal así como del debido proceso, formar
a los servidores públicos encargados de hacer cumplir la ley, y de preservar el orden
público, monitorear y documentar la situación de los derechos humanos en el país. La
fundación para la Prevención de la Violencia Domestica hacia la Mujer
FUNDAMUJER, el fin principal de esta organización es promover la toma de
conciencia y sensibilizar en el área de la violencia domestica hacia la mujer, a través,
de acciones divulgativas, orientación y prevención hacia la igualdad de derechos en la
sociedad venezolana.

Ahora pasaremos a estudiar otros derechos fundamentales que tiene la víctima


como son la reparación, el resarcimiento y la compensación por el daño causado a la
víctima.

135
Capítulo V

Mecanismos de Compensación de la Víctima del Delito

Los Acuerdos Reparatorios

Villamizar (2002) explica que los acuerdos reparatorios significan,

…la manifestación de voluntad libre y consciente, entre el imputado y


la víctima, por medio del cual, los mismos llegan a una solución sobre el
daño causado por el hecho punible sobre bienes de contenido patrimonial o
delitos culposos que no hayan ocasionado la muerte o afectado en forma
permanente y grave la integridad física de las personas, mediante la
restitución, la reparación del daño causado o la indemnización de
perjuicios, aprobados por el Juez hasta la fase intermedia (p. 195).

En el Artículo 41 del COPP (2012) se establece la Procedencia de la forma


siguiente:

El Juez o Jueza podrá, desde la fase preparatoria, aprobar acuerdos


reparatorios entre el imputado o imputada y la víctima, cuando:
1. El hecho punible recaiga exclusivamente sobre bienes jurídicos
disponibles de carácter patrimonial; o
2. Cuando se trate de delitos culposos contra las personas, que no hayan
ocasionado la muerte o afectado en forma permanente y grave la integridad
física de las personas.
A tal efecto, deberá el Juez o Jueza verificar que quienes concurran al
acuerdo hayan prestado su consentimiento en forma libre y con pleno

136
conocimiento de sus derechos, y que efectivamente se está en presencia de
un hecho punible de los antes señalados. Se notificará a el o a la Fiscal del
Ministerio Público a cargo de la investigación para que emita su opinión
previa a la aprobación del acuerdo reparatorio.
El cumplimiento del acuerdo reparatorio extinguirá la acción penal
respecto del imputado o imputada que hubiere intervenido en él. Cuando
existan varios imputados o imputadas, o víctimas, el proceso continuará
respecto de aquellos que no han concurrido al acuerdo.
Cuando se trate de varias víctimas, podrán suscribirse tantos acuerdos
reparatorios, como víctimas existan por el mismo hecho. A los efectos de la
previsión contenida en el aparte siguiente, se tendrá como un único acuerdo
reparatorio, el celebrado con varias víctimas respecto del mismo hecho
punible.
Sólo se podrá aprobar un nuevo acuerdo reparatorio a favor del
imputado o imputada, después de transcurridos tres años desde la fecha de
cumplimiento de un anterior acuerdo. A tal efecto, el Tribunal Supremo de
Justicia, a través del órgano del Poder Judicial que designe, llevará un
registro automatizado de los ciudadanos a quienes les hayan sido aprobados
acuerdos reparatorios y la fecha de su realización.
En caso de que el acuerdo reparatorio se efectúe después que el o la
Fiscal del Ministerio Público haya presentado la acusación, y ésta haya sido
admitida, se requerirá que el Imputado o imputada, en la audiencia
preliminar, o antes de la apertura del debate, si se trata de un procedimiento
abreviado, admita los hechos objeto de la acusación. De incumplir el
acuerdo, el Juez o Jueza pasará a dictar la sentencia condenatoria,
conforme al procedimiento por admisión de los hechos, pero sin la rebaja
de pena establecida en el mismo.

137
Del contenido de la primera parte de la norma precedente se evidencian varias
premisas para su procedencia, como son entre otras que supone un acuerdo entre el
imputado y la víctima del hecho punible, resaltando la importancia que se le da a ésta
y que abarca el contenido amplio del artículo 121 eiusdem; en pocas palabras, surge
para la víctima la posibilidad de reparación rápida y efectiva del perjuicio causado,
logrando de esta manera, que se cumpla uno de los fines preventivos de la pena y la
satisfacción personal y adecuada al interés de la persona afectada por la comisión de
un hecho punible.

En el Artículo 42 COPP (2012) referido a los Plazos para la reparación.


Incumplimiento, establece lo siguiente:

Cuando la reparación ofrecida se haya de cumplir en plazos o


dependa de hechos o conductas futuras, se suspenderá el proceso hasta
la reparación efectiva o el cumplimiento total de la obligación.
El proceso no podrá suspenderse sino hasta por tres meses. De no
cumplir el imputado o la imputada el acuerdo en dicho lapso, sin causa
justificada, a juicio del Tribunal, el proceso continuará.
En caso de que el acuerdo se hubiere realizado después de admitida
la acusación o antes de la apertura del debate, si se trata de un
procedimiento abreviado, el Juez o Jueza procederá a dictar la sentencia
condenatoria correspondiente, fundamentada en la admisión de los
hechos realizada por el imputado, conforme al procedimiento por
admisión de los hechos.

Se tiene pues, que en el supuesto de incumplimiento, los pagos y


prestaciones efectuados no serán restituidos.

138
Sin embargo, en el Artículo 50 COPP (2012), en lo que respecta a la Acción civil,
precisa lo siguiente:

La acción civil para la restitución, reparación e indemnización de los


daños y perjuicios causados por el delito, sólo podrá ser ejercida por la
víctima o sus herederos o herederas, contra el autor o autora y los o las
partícipes del delito y, en su caso, contra el tercero civilmente
responsable.

En cambio el Artículo 51 del COPP (2012) establece los elementos claves de los
Intereses Públicos y Sociales, lo siguiente:

Cuando se trate de delitos que han afectado el patrimonio de la


República, de los Estados o de los Municipios la acción civil será
ejercida por el Procurador o Procuradora General de la República, o por
los Procuradores o Procuradoras de los Estados o por los o las Síndicos
Municipales, respectivamente, Salvo cuando el delito haya sido
cometido por un funcionario público o funcionaria pública en el
ejercicio de sus funciones, caso en el cual corresponderá al Ministerio
Público.
Cuando los delitos hayan afectado intereses colectivos o difusos la
acción civil será ejercida por el Ministerio Público.
Cuando en la comisión del delito haya habido concurrencia de un
particular con el funcionario público o la funcionaria pública, el
ejercicio de la acción civil corresponderá al Ministerio Público. El
Procurador General o Procuradora General, o el o la Fiscal General de
la República, según el caso, podrán decidir que la acción sea planteada
y proseguida por otros órganos del Estado o por entidades civiles.
139
El Artículo 52 COPP (2012) en cuanto al Ejercicio. Precisa que “La acción civil
se ejercerá, conforme a las reglas establecidas por este Código, después que la
sentencia penal quede firme; sin perjuicio del derecho de la víctima de demandar
ante la jurisdicción civil.

De la misma manera el Artículo 53 COPP (2012) refiriéndose a la Suspensión.


Establece que “La prescripción de la acción civil derivada de un hecho punible se
suspenderá hasta que la sentencia penal esté firme”.

Finalmente, se tiene el Artículo 54 del COPP (2012) contentivo del significado de


Delegación. En el que se precisa lo siguiente:

Las personas que no estén en condiciones socioeconómicas para


demandar podrán delegar en el Ministerio Público el ejercicio de la
acción civil. Del mismo modo, la acción derivada de la obligación del
Estado a indemnizar a las víctimas de violaciones a los derechos
humanos que le sean imputables, podrá delegarse en la Defensoría del
Pueblo, cuando dicha acción no se hubiere delegado en el Ministerio
Público.
El Ministerio Público, en todo caso, propondrá la demanda cuando
quien haya sufrido el daño sea un incapaz que carezca de representante
legal.

El Procedimiento para la Reparación del Daño

En el Libro Tercero, Titulo IX del COPP (2012) se establece el procedimiento


especial para la reparación del daño y la indemnización de perjuicios.
140
Artículo 413 COPP: Procedencia. Firme la sentencia condenatoria,
quienes estén legitimados o legitimadas para ejercer la acción civil
podrán demandar, ante el Juez o Jueza unipersonal o el Juez presidente
o Jueza Presidenta del tribunal que dictó la sentencia, la reparación de
los daños y la indemnización de perjuicios.

Artículo 414 COPP: Requisitos. La demanda civil deberá expresar:


1. Los datos de identidad y el domicilio o residencia del o la
demandante y, en su caso, los de su representante;
2. Los datos necesarios para identificar al demandado o la
demandada y su domicilio o residencia; si se desconoce alguno de estos
datos podrán solicitarse diligencias preliminares al Juez o Jueza con el
objeto de determinarlos;
3. Si el demandante o el demandado o demandada es una persona
jurídica, la demanda deberá contener la denominación o razón social y
los datos relativos a su creación o registro;
4. La expresión concreta y detallada de los daños sufridos y la
relación que ellos tienen con el hecho ilícito;
5. La cita de las disposiciones legales en que funda la
responsabilidad civil del demandado;
6. La reparación deseada y, en su caso, el monto de la indemnización
reclamada;
7. La prueba que se pretende incorporar a la audiencia.

Artículo 415 COPP: Plazo. “El Juez o Jueza se pronunciará sobre la


admisión o rechazo de la demanda dentro de los tres días siguientes a su
presentación”.
141
Artículo 416 COPP: Admisibilidad. Para la admisibilidad de la
demanda el Juez o Jueza examinará:
1. Si quien demanda tiene derecho a reclamar legalmente la
reparación o indemnización;
2. En caso de representación o delegación, si ambas están legalmente
otorgadas; en caso contrario, fijará un plazo para la acreditación
correspondiente;
3. Si la demanda cumple con los requisitos señalados en el artículo
423. Si falta alguno de ellos, fijará un plazo para completarla.
En caso de incumplimiento de los requisitos señalados, el Juez no
admitirá la demanda.
La inadmisibilidad de la demanda no impide su nueva presentación,
por una sola vez, sin perjuicio de su ejercicio ante el tribunal civil
competente.

Artículo 417 COPP: Decisión. Declarada admisible la demanda, el


Juez o Jueza ordenará la reparación del daño o la indemnización de
perjuicios mediante decisión que contendrá:
1. Los datos de identificación y domicilio o residencia del
demandado o demandada y del demandante y, en su caso, de sus
representantes;
2. La orden de reparar los daños, con su descripción concreta y
detallada, la clase y extensión de la reparación o el monto de la
indemnización;
3. La intimación a cumplir la reparación o indemnización o, en caso
contrario, a objetarla en el término de diez días;

142
4. La orden de embargar bienes suficientes para responder a la
reparación y a las costas, o cualquier otra medida cautelar, y la
notificación al funcionario encargado de hacerla efectiva.

Artículo 418 COPP: Objeción. El demandado o demandada sólo


podrá objetar la legitimación del demandante para pedir la reparación o
indemnización, u oponerse a la clase y extensión de la reparación o al
monto de la indemnización requeridas.
Las objeciones serán formuladas por escrito indicando la prueba que
se pretende incorporar a la audiencia.

Artículo 419 COPP: Audiencia de conciliación. Si se han formulado


objeciones, el Juez o Jueza citará a las partes a una audiencia dentro de
los cinco días siguientes al vencimiento del término a que se refiere el
numeral 3 del artículo 417 de este Código.
El Juez o Jueza procurará conciliar a las partes, dejando constancia
de ello. Si no se produce conciliación ordenará la continuación del
procedimiento y fijará la audiencia para que ésta se realice en un
término no menor de diez días ni mayor de treinta.

Artículo 420 COPP: Inasistencia. Si el demandante o su


representante no comparecen a la audiencia de conciliación, se tendrá
por desistida la demanda y se archivarán las actuaciones. En este caso,
no se podrá ejercer nuevamente la demanda por esta vía, sin perjuicio
de su ejercicio en la jurisdicción civil.
Si el demandado o demandada no comparece a la audiencia de
conciliación la orden de reparación o indemnización valdrá como
sentencia firme y podrá procederse a su ejecución forzosa.
143
En caso de que sean varios los demandados y alguno de ellos no
comparezca, el procedimiento seguirá su curso.

Artículo 421 COPP: Audiencia. El día fijado para la audiencia y con


las partes que comparezcan, se procederá a incorporar oralmente los
medios de prueba.
A las partes corresponderá la carga de aportar los medios de prueba
ofrecidos; y con auxilio judicial, cuando lo soliciten.
Concluida la audiencia el Juez o Jueza dictará sentencia admitiendo
o rechazando la demanda y, en su caso, ordenando la reparación o
indemnización adecuada e imponiendo las costas.
Contra esta sentencia no cabe recurso alguno.

Artículo 422 COPP: Ejecución. “A solicitud del interesado o


interesada el Juez o Jueza procederá a la ejecución forzosa de la
sentencia, según lo dispuesto en el Código de Procedimiento Civil”.

La Indemnización de la Víctima

Esta figura procesal se refiere a la responsabilidad civil establecida en el artículo


120 del Código Penal y que el legislador identifica en el vocablo indemnización. Ello,
constituye un avance y un freno, tanto para el Estado como para los particulares en el
uso abusivo del ejercicio de la acción penal y crea un derecho para el acusado,
privado de libertad de manera ilegítima de ser resarcido económicamente por el daño
causado.

La indemnización opera a través del mecanismo de la revisión de la sentencia


condenatoria, cuando el condenado es absuelto, le corresponde ser resarcido en razón
144
del tiempo de privación de libertad. Para el caso de que la pena impuesta hubiese sido
de multa, ésta o su exceso si fuera el caso, será devuelta con la corrección monetaria a
que haya lugar, según los índices correspondientes del Banco Central de Venezuela.

Lo cual se evidencia en el COPP (2012) en los artículos siguientes:

Artículo 257 COPP: Cuando a causa del recurso de revisión de la


sentencia el condenado o condenada, sea absuelto o absuelta, será
indemnizado o indemnizada en razón del tiempo de privación de
libertad.
La multa, o su exceso, será devuelta, con la corrección monetaria a
que haya lugar, según los índices correspondientes del Banco Central de
Venezuela.

Artículo 258 COPP: El tribunal que declaró con lugar la revisión que
origina la indemnización, fijará su importe computando un día de pena
o medida de seguridad por un día de salario base de Juez o Jueza de
primera instancia. La indemnización fijada anteriormente no impedirá a
quien pretenda una indemnización superior, la demande ante los
tribunales competentes por la vía que corresponda.

Artículo 259 COPP: “Corresponderá también esta indemnización


cuando se declare que el hecho no existe, no reviste carácter penal o no
se compruebe la participación del imputado o imputada, y éste o ésta ha
sufrido privación de libertad durante el proceso”.

145
Artículo 260 COPP: “El Estado, en los supuestos de los artículos 257
y 259, está obligado al pago, sin perjuicio de su derecho a repetir en el
caso en que el Juez o Jueza hubiere incurrido en delito”.

Artículo 261 COPP: “La promulgación de una ley posterior más


benigna no dará lugar a la indemnización aquí regulada”.

En este capítulo se han presentado los mecanismos establecidos por la legislación


venezolana en materia de compensación, indemnización y resarcimiento de los daños
de la víctima dentro del sistema procesal venezolano. Cuando se le causa un daño a la
víctima la reparación es uno de los principales objetivos del proceso penal y
corresponde a los jueces o juezas garantizar tal derecho. Finalmente pasaremos a
presentar las conclusiones de la investigación realizada.

146
Conclusiones

Se realizó una investigación de tipo documental a un nivel descriptivo, que se baso


en el estudio de la víctima y su participación dentro del proceso penal, en función de
los objetivos planteados lo que permitió arribar a las siguientes conclusiones:

En un primer momento la víctima por su condición fue considerada como


protagonista del proceso penal, situación ésta que con el pasar de los años fue
cambiando, llegando al punto de ser excluida del proceso penal, convirtiéndose así en
un objeto del mismo, posteriormente la evolución de la humanidad reconoció los
derechos de la víctima y se produce un equilibrio entre la víctima y el victimario, en
relación a sus derechos y garantías procesales.

De la revisión y estudio de las normas internacionales, y su relación con las


normas nacionales vinculadas a la protección de la víctima y su ámbito de aplicación
en el sistema penal, específicamente a partir de la Declaración de las Naciones
Unidas sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delito y
Abuso de Poder (1985), se concluye que actualmente hay mayor énfasis en la
protección de la víctima y una mayor participación de ésta en el proceso penal,
quedando superada así la creencia de que no era del interés de la víctima la decisión
acerca del destino del procesado, autor del hecho punible, o acerca de la extinción de
la acción penal en contra de éste, o si simplemente se trataba de un asunto que sólo
atañe al Estado, o que la víctima de un delito sólo debía protegerse en función de la
información que suministrara para reforzar una incriminación.

Del análisis de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el


Código Orgánico Procesal Penal, la Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a
una Vida Libre de Violencia y la de la Protección de las Víctimas, Testigos y demás
147
Sujetos Procesales, entre otros instrumentos, se determinó que el ordenamiento
jurídico venezolano, no sólo consagra la debida protección a la víctima, sino que
reconoce de manera expresa una serie de derechos y garantías sustanciales y
procesales que le asisten en cada una de las fases del proceso, así como la obligación
que tiene el estado de indemnizar a las víctimas de abuso de poder, mientras que las
víctimas de delitos comunes tienen derecho a obtener su reparación económica.

En la República Bolivariana de Venezuela se ha producido una lenta pero loable


tendencia legislativa dirigida a la protección de los derechos humanos, uno de los más
notables logros fue el paso de un sistema inquisitivo y secreto a uno acusatorio, oral y
público. Al consagrar expresamente los derechos humanos como bien jurídico
tutelado por intereses difusos y, por tanto, defendible por cualquier ciudadano para la
protección de éstos, reafirma su trascendencia y el necesario respeto que merecen.

En atención a lo anteriormente expuesto, se evidenció la necesidad de crear en la


República Bolivariana de Venezuela una política integral de asistencia a la víctima,
para que los órganos involucrados en el desarrollo de las investigaciones penales,
particularmente la Fiscalía y sus órganos auxiliares, brinden una asistencia efectiva y
un trato respetuoso para ésta, se resguarde su integridad física, sus derechos y
garantías.

148
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