0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas7 páginas

Sostenibilidad SPP

El Sistema Privado de Pensiones (SPP) en Perú, creado en 1992 como alternativa al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), se basa en la capitalización individual y es administrado por AFPs. La sostenibilidad del SPP enfrenta desafíos financieros, sociales e institucionales, exacerbados por retiros anticipados entre 2020 y 2024 que han debilitado la confianza y la estabilidad del sistema. Comparaciones con modelos de pensiones en otros países sugieren que un enfoque mixto podría ser necesario para abordar las desigualdades y mejorar la suficiencia de las pensiones en Perú.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas7 páginas

Sostenibilidad SPP

El Sistema Privado de Pensiones (SPP) en Perú, creado en 1992 como alternativa al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), se basa en la capitalización individual y es administrado por AFPs. La sostenibilidad del SPP enfrenta desafíos financieros, sociales e institucionales, exacerbados por retiros anticipados entre 2020 y 2024 que han debilitado la confianza y la estabilidad del sistema. Comparaciones con modelos de pensiones en otros países sugieren que un enfoque mixto podría ser necesario para abordar las desigualdades y mejorar la suficiencia de las pensiones en Perú.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA PRIVADO DE

PENSIONES

1. Marco general del sistema privado de pensiones (SPP) en el Perú

1.1 Historia de la creación del SSP.

La historia de la creación del Sistema Privado de Pensiones (SPP) en Perú


se remonta a 1992, cuando se promulgó el Decreto Ley N° 25897 durante el
gobierno de Alberto Fujimori. Este decreto creó el SPP como una alternativa
al Sistema Nacional de Pensiones (SNP), que estaba administrado por el
Estado. El SPP se basa en un sistema de capitalización individual, donde los
aportes de los trabajadores se acumulan en cuentas personales y son
gestionados por las Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones
(AFP).

1.2 Diferencias entre el SSP y el SNP.

1.2.1 SPP - Sistema Privado de Pensiones

Administrado por: Empresas privadas llamadas AFP (Administradoras de


Fondos de Pensiones).

Tipo de sistema: Capitalización individual. Cada persona tiene una cuenta


personal donde se acumulan sus aportes.

Propiedad del fondo: El dinero es del afiliado, y puede heredarse en caso


de fallecimiento.

Monto de pensión: Depende del dinero acumulado, la rentabilidad


generada y la edad de jubilación.

Aporte obligatorio: 10% del sueldo mensual, más comisiones y seguro.

Instituciones: AFP Integra, Prima, Profuturo, Habitat.

Flexibilidad: Puedes retirar parte del fondo en situaciones especiales


(desempleo, enfermedades, retiro anticipado).

Riesgo: La rentabilidad varía según los mercados (riesgo financiero), aunque


existen fondos con distintos niveles de riesgo.

1.2.2 SNP - Sistema Nacional de Pensiones

Administrado por: El Estado, a través de la ONP (Oficina de Normalización


Previsional).
Tipo de sistema: Reparto solidario. Los aportes van a un fondo común con
el que se paga a los actuales jubilados.

Propiedad del fondo: No es individual, el dinero no es heredable ni se


puede retirar.

Monto de pensión: Fijo y limitado. Por ejemplo, la pensión máxima es de S/


893.00 mensuales (a julio 2025).

Aporte obligatorio: 13% del sueldo mensual.

Requisitos: 65 años de edad y al menos 20 años de aportes para acceder


a pensión.

Riesgo: No depende del mercado, pero no garantiza pensión si no se


cumplen los años de aporte.

1.3 Entidades involucradas

1.3.1 AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones)

Son las empresas privadas que gestionan los aportes de los trabajadores
afiliados al SSP. Sus funciones son administrar y hacer crecer el fondo de
pensiones mediante inversiones, emitiendo estados de cuenta a los afiliados.
Otra función es pagar pensiones de jubilación, invalidez y sobrevivencia.

AFPs que operan actualmente en el Perú :

 AFP Integra
 Prima AFP
 Profuturo AFP
 AFP Hábitat

1.3.2 SBS (Superintendencia de Banca y Seguros)

Es una entidad que interviene indirectamente en el funcionamiento del


sistema privado de pensiones. Su función principal es supervisar y regular las
AFP.

Funciones principales:

 Velar por la seguridad y transparencia del sistema.


 Establecer las normas que deben seguir las AFP.
 Fiscalizar que las AFP manejen correctamente los fondo
 Proteger los derechos de los afiliados.

1.3.3 Tribunal Administrativo Previsional

Es el órgano que resuelve las controversias entre los afiliados y las AFP, en
segunda instancia. Sus funciones son resolver apelaciones cuando un
Afiliado no está de acuerdo con una decisión sobre su pensión y garantizar
un proceso justo e imparcial.

2. Principios de sostenibilidad en pensiones

2.1 ¿Qué significa sostenibilidad en un sistema de pensiones?

La sostenibilidad de un sistema de pensiones implica que pueda cumplir con


el pago de pensiones a todos sus afiliados presentes y futuros de manera
estable, sin necesidad de rescates financieros, retiros masivos o reformas
urgentes. También deben de mantener la equidad y suficiencia en las
pensiones, es decir, que no solo existan pensiones, sino que sean adecuadas
para vivir dignamente.

2.2 Dimensiones de la sostenibilidad

2.2.1 Sostenibilidad Financiera

Se refiere a que los ingresos del sistema (aportes, inversiones) cubran los
egresos (pensiones pagadas y costos operativos). En el caso del sistema
privado peruano (AFP), cada afiliado financia su propia jubilación con sus
aportes, por lo tanto: No hay un fondo común como en los sistemas de
reparto y el riesgo de no tener una buena pensión recae sobre el individuo,
no sobre el sistema colectivo.

2.2.2 Sostenibilidad Social

Por otro lado, la sostenibilidad social se refiere a la legitimidad del sistema y a


su capacidad para responder a las necesidades reales de la población. Un
sistema que solo brinda pensiones aceptables a un pequeño sector formal y
excluye a millones de trabajadores informales o con trayectorias laborales
interrumpidas, pierde sostenibilidad social. En el Perú, esta dimensión es
especialmente crítica: muchas personas se jubilan sin haber logrado
acumular fondos significativos, lo que resulta en pensiones mínimas o incluso
nulas. Esto genera malestar social, debilita la confianza en el sistema y, en
última instancia, lo vuelve políticamente insostenible.

2.2.3 Sostenibilidad Institucional y política

Finalmente, la sostenibilidad institucional o política alude a la estabilidad del


sistema desde el punto de vista normativo y de gobernanza. Un sistema
sostenible debe contar con reglas claras, una supervisión eficiente, y sobre
todo, aceptación por parte de la ciudadanía. En Perú, las reformas
impulsadas por el Congreso —como los retiros extraordinarios de fondos
entre 2020 y 2024— son una señal de la fragilidad institucional del sistema,
pues se han aprobado sin una evaluación técnica adecuada y muchas veces
en respuesta a presiones políticas o sociales. Esta inestabilidad normativa
compromete la planificación de largo plazo y afecta la rentabilidad y gestión
de los fondos.
3. Transparencia y confianza ciudadana

La relación entre los afiliados y el sistema previsional debe construirse sobre


la base de la credibilidad, el acceso a la información clara y el respeto a las
reglas establecidas. Sin embargo, en el caso peruano, esta relación se ha
deteriorado con el tiempo, generando una percepción negativa sobre las
AFPs y debilitando el compromiso de la población con el ahorro previsional.

3.1 Transparencia

Se refiere a la disponibilidad de información clara, completa y comprensible


sobre cómo se gestionan los fondos de pensiones. Los afiliados tienen
derecho a conocer cuánto han aportado, cuál es la rentabilidad real de sus
fondos, qué comisiones se les cobran, y cómo se toman las decisiones de
inversión. Aunque en teoría las AFPs en el Perú publican esta información de
manera periódica, en la práctica muchos usuarios la encuentran confusa,
poco accesible o excesivamente técnica. Esta falta de claridad ha alimentado
la sospecha de que las entidades están más enfocadas en obtener ganancias
que en proteger el interés de los afiliados.

3.2 Confianza Ciudadana

Por otro lado, la confianza ciudadana se ve afectada cuando el sistema


previsional no logra cumplir con sus promesas básicas: otorgar una pensión
digna a quienes han aportado durante años. En el Perú, una gran cantidad de
trabajadores que han llegado a la edad de jubilación se han encontrado con
montos muy bajos o, en algunos casos, nulos. Esta situación genera
frustración y una sensación de injusticia, sobre todo cuando se contrastan los
modestos resultados de los afiliados con las utilidades crecientes de las
AFPs. Este desequilibrio ha alimentado la percepción de que el sistema es
beneficioso para las empresas administradoras, pero no necesariamente para
los trabajadores. Además, la confianza se ha debilitado por el manejo político
del sistema. La aprobación de retiros extraordinarios de fondos,
especialmente entre 2020 y 2024, ha sido una señal clara de que muchos
ciudadanos no creen que el sistema privado pueda garantizarles una
jubilación adecuada. Estos retiros masivos fueron impulsados no solo por la
necesidad económica durante la pandemia, sino también por la falta de
esperanza en que esos ahorros acumulados sirvieran realmente para el
retiro. Es decir, muchos prefirieron retirar sus fondos hoy antes que esperar a
recibir una pensión insuficiente en el futuro.

Otro elemento que afecta la confianza es la percepción de que el sistema no


rinde cuentas adecuadamente. Aunque las AFPs están reguladas por la
Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), y están sujetas a normas
legales, existen cuestionamientos sobre el grado de fiscalización efectiva, así
como sobre la concentración del mercado en pocas empresas. Este contexto
alimenta las críticas a la falta de competencia real y a la existencia de
comisiones relativamente altas, que reducen los fondos acumulados por los
afiliados a lo largo del tiempo.
4. Impacto de los retiros anticipados (2020-2024)

Un hecho que ha marcado profundamente al sistema privado de pensiones


en el Perú en los últimos años ha sido la aprobación de sucesivos retiros
anticipados de los fondos de las AFPs entre 2020 y 2024. Estas medidas,
inicialmente planteadas como excepcionales y temporales en el contexto de
la pandemia por COVID-19, se convirtieron en una política recurrente
impulsada desde el Congreso, motivada tanto por la crisis económica como
por la desconfianza generalizada hacia el sistema previsional. El impacto más
inmediato y visible de estos retiros ha sido la reducción significativa del
volumen total de fondos administrados por las AFPs. Millones de personas
retiraron parte o la totalidad de su ahorro previsional, lo que no solo afectó
sus propias posibilidades de acceder a una pensión futura, sino que también
debilitó la base financiera sobre la que se sustenta el sistema. Según datos
oficiales, se estima que más de S/ 90 mil millones fueron retirados en ese
período, lo que representa una porción considerable de los activos
previsionales acumulados en casi tres décadas.

Desde una perspectiva individual, estos retiros comprometen seriamente el


monto de las pensiones que muchas personas recibirán al momento de
jubilarse. En muchos casos, los afiliados optaron por retirar sus fondos
completamente, dejando su cuenta de capitalización individual en cero. Esto
significa que, a menos que vuelvan a trabajar formalmente y empiecen a
aportar de nuevo, no tendrán acceso a ninguna pensión por este sistema, y
dependerán únicamente de los programas sociales como Pensión 65 o del
apoyo familiar. A nivel del sistema, estos retiros han generado una pérdida de
previsibilidad y estabilidad. Las AFPs, que invierten los fondos a largo plazo
con la expectativa de mantenerlos durante décadas, se vieron obligadas a
liquidar activos en el corto plazo para cubrir los retiros masivos. Esto afectó la
rentabilidad de los fondos, generó volatilidad en los mercados financieros y
puso en evidencia la fragilidad normativa del sistema: si las reglas pueden
cambiar tan drásticamente de un momento a otro, se rompe la lógica
previsional y se debilita la confianza en el ahorro a largo plazo.

Además, la aprobación constante de retiros ha generado un incentivo


perverso: muchos ciudadanos ven las AFPs no como un mecanismo para
asegurar su vejez, sino como una cuenta de ahorros a la que eventualmente
podrán acceder si se aprueba un nuevo retiro. Esta visión distorsiona el
objetivo del sistema y promueve una cultura previsional débil, basada en el
cortoplacismo y en la presión política, más que en la planificación financiera
personal y colectiva.

Es importante mencionar también que, aunque estos retiros fueron populares


y bien recibidos por gran parte de la población, no estuvieron acompañados
por una reforma estructural del sistema. Es decir, se permitió que millones de
personas se quedaran sin fondos previsionales, pero no se ofrecieron
mecanismos alternativos de protección para su vejez. Esto ha abierto un
vacío que, tarde o temprano, tendrá que ser abordado, ya sea mediante
subsidios estatales, nuevos modelos de pensión o reformas integrales que
reemplacen el modelo actual.
5. Comparaciones Internacionales

En el análisis del sistema privado de pensiones del Perú, resulta fundamental


observar lo que ha ocurrido en otros países que han adoptado modelos
similares, especialmente aquellos que también implementaron sistemas de
capitalización individual administrados por entidades privadas. Esta mirada
comparativa permite identificar aciertos, errores y posibles caminos de
reforma. Por eso, el debate previsional en el Perú debe incluir
necesariamente comparaciones internacionales que ayuden a comprender
los desafíos compartidos y las soluciones que han probado otros países.

5.1 Reformas recientes en Chile, Colombia y México

Uno de los casos más relevantes para el Perú es Chile, ya que fue el país
pionero en implementar un sistema privado de pensiones en América Latina
bajo el modelo de capitalización individual, en 1981. Durante muchos años
fue presentado como un ejemplo exitoso de reforma previsional, sin embargo,
en las últimas dos décadas ha sido objeto de duras críticas debido a que una
gran parte de los afiliados recibe pensiones muy bajas, a pesar de haber
contribuido durante años. Esto generó un movimiento social masivo que
impulsó un proceso de reforma estructural. En 2023, Chile aprobó un nuevo
sistema previsional mixto, que combina cuentas individuales con un
componente solidario, financiado por el Estado, con el objetivo de mejorar las
pensiones más bajas y reducir la desigualdad.

México también reformó su sistema de pensiones en los años noventa,


creando las AFORES, administradoras de fondos similares a las AFPs
peruanas. Sin embargo, al igual que en Perú y Chile, los niveles de pensión
eran muy bajos para la mayoría de los trabajadores, debido a factores como
bajos salarios, alta informalidad y lagunas en los aportes. En respuesta, el
gobierno mexicano emprendió una reforma en 2020, que aumentó
progresivamente la contribución obligatoria del empleador, redujo las
comisiones cobradas por las administradoras y fortaleció el papel del Estado
en la supervisión del sistema. Esta reforma busca mejorar la suficiencia de
las pensiones y hacer el sistema más justo y eficiente.

Otro caso clave es el de Colombia, cuyo sistema previsional ha sido objeto de


intensos debates y propuestas de reforma en los últimos años. Colombia
tiene un sistema dual en el que coexisten un régimen público (de reparto) y
uno privado (de capitalización individual). Sin embargo, este modelo ha
generado segmentación y desigualdad, ya que los afiliados con mayores
ingresos tienden a optar por el sistema privado, mientras que los trabajadores
con menos recursos permanecen en el público, que es subsidiado por el
Estado. Esta división ha llevado al gobierno colombiano a plantear una
reforma estructural que busca integrar ambos sistemas en un modelo más
solidario y equitativo, mediante la creación de un fondo común para financiar
una pensión básica universal, manteniendo un componente de ahorro
individual para quienes puedan aportar más.
5.2 Modelos mixtos o de pilares múltiples

Estas experiencias muestran que ningún sistema de pensiones es


perfecto ni autosuficiente por sí solo. Los modelos puramente privados,
como el peruano, tienden a generar desigualdad en los montos de pensión
debido a las características del mercado laboral: informalidad, desempleo y
bajos ingresos. Por ello, muchos países están optando por sistemas mixtos,
que combinan ahorro individual con mecanismos solidarios, subsidios
estatales y pisos mínimos garantizados. El objetivo no es eliminar el
componente privado, sino equilibrarlo con medidas que aseguren una
pensión mínima digna para todos.

En el caso peruano, estas comparaciones deberían servir como punto de


partida para repensar el sistema previsional. Persistir en un modelo
estrictamente individualista, sin correcciones estructurales, solo profundizará
la exclusión y la insuficiencia de las pensiones. Mientras otros países están
introduciendo reformas orientadas a la inclusión, la equidad y la sostenibilidad
a largo plazo, el Perú aún permanece en un estado de parálisis legislativa y
fragmentación institucional, pese a la evidencia del agotamiento del modelo
actual.

También podría gustarte