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INCIDENTES

El documento aborda el concepto de incidente según el Código de Procedimiento Civil, definiéndolo como una cuestión accesoria que requiere un pronunciamiento especial del tribunal. Se detallan sus características, clasificaciones y reglas preclusivas, así como la tramitación de incidentes y el proceso de desistimiento de la demanda. Además, se menciona el abandono del procedimiento y su relación con el impulso procesal, destacando la importancia de la actuación de las partes para el avance del juicio.

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INCIDENTES

El documento aborda el concepto de incidente según el Código de Procedimiento Civil, definiéndolo como una cuestión accesoria que requiere un pronunciamiento especial del tribunal. Se detallan sus características, clasificaciones y reglas preclusivas, así como la tramitación de incidentes y el proceso de desistimiento de la demanda. Además, se menciona el abandono del procedimiento y su relación con el impulso procesal, destacando la importancia de la actuación de las partes para el avance del juicio.

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INCIDENTES

GENERALIDADES

El concepto de incidente emana del artículo 82 del Código


de Procedimiento Civil que señala que es “toda cuestión accesoria
a un juicio, que requiere de un pronunciamiento especial con
audiencia de las partes”.
La redacción de este artículo merece críticas, por cuanto no
define incidente, sino que se refiere a una regulación
procedimental, además, porque señala que el incidente se tramita
con audiencia de las partes, dando a entender que éste es
elemento necesario, sin embargo, hay casos donde el tribunal
puede resolver los incidentes de plano, sin dar traslado a la
contraparte.
En consecuencia, incidente es toda cuestión accesoria al
juicio que requiere pronunciamiento especial por parte del tribunal.

Características

Son características de los incidentes:

1.- Accesoriedad. La cuestión que se plantea por la vía del incidente


es distinta de la cuestión principal, pero de alguna manera depende
de ella.
2.- Conexión. Significa que el incidente que se promueve
necesariamente debe tener una conexión con la cuestión principal.
3.- Pronunciamiento especial. El incidente requiere de un
1
pronunciamiento especial por parte del tribunal, el que normalmente
será resuelto por una sentencia interlocutoria de primera clase o un
auto, dependiendo si establece o no derechos permanentes a favor
de las partes. Sin embargo, ciertos incidentes sin perder el carácter de
tal, son resueltos en la sentencia definitiva, por ejemplo, el
pronunciamiento sobre las tachas a los testigos; en esta parte la
sentencia no es definitiva, sino que un auto o una interlocutoria según
corresponda.

Clasificaciones de los incidentes

1.- En cuanto a su regulación en el Código de Procedimiento Civil.


a.- Generales. Son aquellos que no están particularmente regulados
por el legislador, y que en consecuencia se sujetan, en cuanto a su
tramitación, a las directrices comunes, por ejemplo, la impugnación
de un documento.
b.- Especiales. Son los que el legislador en particular ha normado,
fijando su oportunidad, requisitos, etc., por ejemplo, el abandono del
procedimiento, el privilegio de pobreza o el desistimiento de la
demanda.

2.- Atendiendo a si paralizan o no la cuestión principal (artículo 87


del Código de Procedimiento Civil).

a.- Incidentes de previo y especial pronunciamiento. Son aquellos que


tienen tal importancia y gravitación para la marcha de la cuestión
principal, que traen como consecuencia su suspensión hasta que sea
resuelto. Congruente con lo anterior estos incidentes se tramitan en el
cuaderno principal.
b.- Incidentes sin tal carácter. Los incidentes que no son de previo y
especial pronunciamiento no tienen este efecto paralizante respecto
de la cuestión principal, tramitándose en cuaderno separado sin
entorpecer la marcha del proceso.

2
3.- En cuanto a su origen.

1.- Anteriores al inicio del juicio. Son aquellos que tienen lugar antes
del inicio del respectivo juicio, el ejemplo característico son las
medidas prejudiciales.
2.- Coetáneos al juicio. Son aquellos que tienen lugar durante la
tramitación del juicio y son la regla general.
3.- Posteriores a la sentencia. Son aquellos que tienen lugar una vez
dictada la sentencia definitiva, el caso especialísimo es el
cumplimiento incidental del fallo.

Reglas preclusivas o limitaciones de los incidentes

El legislador ha mirado con particular recelo a los incidentes


porque constituyen una fuente de distracción para la marcha de la
cuestión principal, como consecuencia de esta visión ha
establecido una serie de reglas preclusivas, en el sentido que, si no
se cumplen, el incidente debe ser rechazado de plano. Estos
resguardos son:
a.- Hecho anterior o simultáneo al inicio del juicio (artículo 84 incisos
2° y 3° del Código de Procedimiento Civil). Si los hechos y
circunstancias que pudiesen motivar el incidente, son anteriores al
nacimiento del juicio o coetáneos a dicho nacimiento, deben
promoverse con anterioridad a cualquier otra gestión, en caso
contrario, deberán rechazarse de oficio por el tribunal, salvo que se
trate de un vicio que anule el proceso o sea una cuestión esencial
para la marcha del juicio.
b.- Hecho ocurrido durante el juicio (artículo 85 del Código de
Procedimiento Civil). Si el hecho que da lugar al incidente tiene lugar
durante el juicio, la parte debe promoverlo tan pronto como el
hecho llegue a su conocimiento. Si realiza cualquier actuación que
no sea promover el incidente, y posteriormente lo hace, el incidente
deberá ser rechazado de plano, salvo que se trate de un vicio que
anule el proceso o sea una cuestión esencial para la marcha del 3

juicio.
c.- Artículo 86 del Código de Procedimiento Civil. Este principio
preclusivo tiene aplicación cuando varios incidentes tienen una
causa coetánea, en tal evento todos deben promoverse
simultáneamente, y si así no se hace, sólo se tramitarán aquellos que
hayan sido promovidos y, los que no lo hayan sido, deberán
rechazarse de plano, salvo que se trate de un vicio que anule el
proceso o sea una cuestión esencial para la marcha del juicio.
En este caso, el legislador no exige que se promuevan en un
mismo escrito, pero deben promoverse simultáneamente, esto es, en
el mismo momento.
d.- Artículo 88 del Código de Procedimiento Civil. Contiene también
una expresión del recelo del legislador frente a los incidentes y la
necesidad que efectivamente no se produzcan demoras en el
juicio. Este artículo establece que, si una parte ha perdido dos
incidentes, en la resolución que rechace el segundo debe fijarse, de
oficio por el tribunal, una previa consignación para promover
nuevos incidentes, suma que varía de una a diez UTM y que irá a
beneficio fiscal, a título de multa, si el nuevo incidente es rechazado.
Si se promueve un nuevo incidente sin consignar el tribunal lo tendrá
por no interpuesto, perdiéndose el derecho de provocarlo a
posteriori.
Si la parte no está obligada a efectuar el depósito previo,
debido a gozar de privilegio de pobreza e interpone nuevos
incidentes y éstos son rechazados; el juez, en la misma resolución
que rechace el nuevo incidente, podrá imponer personalmente al
abogado o al mandatario judicial que lo hubiere promovido, por vía
de pena, una multa a beneficio fiscal de una a diez UTM, si estima
que en su interposición ha existido mala fe o el claro propósito de
dilatar el proceso.
Además, sin hacerse la distinción entre incidentes de previo y
especial pronunciamiento e incidentes que no lo son, los nuevos
incidentes deben necesariamente tramitarse en cuaderno
separado, para no entorpecer la marcha del juicio. 4

Tramitación de los incidentes

Se encuentra contenida en los artículos 89 a 91 del Código de


Procedimiento Civil.
La regla general es que promovido que sea un incidente, se
de traslado a la otra parte por un plazo de tres días fatales. Sin
embargo, el tribunal puede resolverlo de plano, esto es sin
necesidad de traslado y sin prueba, si los hechos en que se funda
constan en el proceso o son de pública notoriedad, lo que el tribunal
debe consignar en su resolución.
Una vez evacuado el traslado por la contraparte, o en su
rebeldía, el tribunal determinará si es o no necesario recibir el
incidente a prueba. En el primer caso, abrirá un término probatorio
tanto para recibir prueba en el incidente mismo, como para la
prueba de las tachas a los testigos que hayan declarado en el
incidente. Este término probatorio es de ocho días (artículo 90 inciso
1°).
Es importante tener presente dos circunstancias en relación
con la resolución que recibe el incidente a prueba, de acuerdo con
lo previsto por el artículo 323 del Código de Procedimiento Civil:

a.- En los incidentes la resolución señala puntos de prueba, a


diferencia de lo que ocurre en el juicio ordinario donde se fijan
hechos sustanciales, pertinentes y controvertidos. De esta diferencia
nace una importante consecuencia, ya que, junto con la lista de
testigos, que se presenta dentro de segundo día, no es necesario
acompañar minuta de puntos de prueba.

b.- La resolución que recibe el incidente a prueba se notifica por el


estado diario.
Si es necesario un término extraordinario para rendir prueba
fuera del territorio jurisdiccional del tribunal, éste por motivos 5

fundados, puede ampliar el término de ocho días, por una sola vez,
por un número de días que sumados al término probatorio no
exceda de treinta días, contados desde que se recibió el incidente
a prueba (artículo 90 inciso 3°).
Las resoluciones que se refieran a estas materias son inapelables
(artículo 90 inciso 4°).
Por su parte, el artículo 91 del Código de Procedimiento Civil
se refiere a la necesidad de pronto fallo del incidente: vencido el
término de prueba, fallará el tribunal inmediatamente o no más allá
de tercero día.

DESISTIMIENTO DE LA DEMANDA

Es importante detenerse en lo preceptuado en el artículo 148


del Código de Procedimiento Civil, donde hay una clara distinción
entre desistimiento y retiro de la demanda.
El retiro de la demanda es un acto material que consiste pura
y simplemente en retirar la demanda del tribunal en el cual se ha
presentado, dejando testimonio de ese retiro por razones de orden,
aunque la ley no lo exige, en el libro de ingresos. Ese retiro
necesariamente debe ocurrir antes que la demanda sea notificada.
El retiro de la demanda no produce ningún efecto jurídico,
manteniéndose incólumes todos los derechos y expectativas del
actor (artículo 148 primera parte).
En cambio, el desistimiento de la demanda tiene lugar
cuando la demanda ya se encuentra notificada, y es un acto
solemne en virtud del cual el demandante declara hacer dejación
de la respectiva pretensión. Este acto de hacer dejación de la
respectiva pretensión, debe ser un acto puro y simple, no puede
estar sujeto a ninguna modalidad.
Aunque la ley no lo dice, el desistimiento, puede ser total o
parcial, refiriéndose a todas y cada una de las pretensiones que se
han hecho valer, o bien sólo a algunas.
Cuando el desistimiento de la demanda es aceptado, es 6

decir, acogido por sentencia interlocutoria de primera clase, trae


una importantísima consecuencia jurídica: irrevocablemente se
entienden extinguidas las respectivas pretensiones, de manera que,
si el demandante desistido intentara renovarlas en otro
procedimiento, debiera el demandado oponer la excepción de
cosa juzgada para enervar esta pretensión.
Estimamos, que el desistimiento seguido de la resolución que
lo acepta, es un equivalente jurisdiccional, porque no hay
propiamente pronunciamiento jurisdiccional respecto de la
pretensión, sino una voluntad de no perseverar en la demanda,
seguido de la aceptación del respectivo tribunal, que produce los
mismos efectos que de haberse dictado sentencia firme y
ejecutoriada. La resolución que acepta el desistimiento no se
pronuncia sobre el fondo, pero tiene la virtud de extinguir
irrevocablemente las acciones del actor.

1.1 Oportunidad

El artículo 148 del Código de Procedimiento Civil señala


precisamente que el desistimiento de la demanda puede verificarse
en cualquier estado del juicio, es decir, sólo se exige que exista juicio
pendiente, y existe juicio pendiente hasta la ejecutoria de la
sentencia definitiva.
Es interesante también respecto de la oportunidad, recordar
la norma que señala que la citación para oír sentencia cierra
irrevocablemente el debate, tanto en primera como en segunda

instancia17 y, en consecuencia, no son admisibles ni escritos,


pruebas, ni presentaciones de ninguna clase, salvo las excepciones
legales. Dentro de las excepciones legales no se encuentra
mencionado el desistimiento, sin embargo, como el artículo 148 es
norma de carácter especial y permite presentarlo en cualquier
estado del juicio, se ha entendido que el desistimiento, puede
incluso sobrevenir durante el período de citación para oír sentencia.
7
Esto es lógico, ya que inspira siempre en el Derecho Procesal el
principio de la economía procesal, y si de esta manera el juez puede
ahorrarse el esfuerzo de dictar sentencia, naturalmente que es
admisible.
El desistimiento de la demanda se tramita como incidente, por
tanto, presentado el escrito, se confiere traslado al demandado por
el término de tres días, el que puede adoptar dos conductas
(artículo 149):
Aceptarlo pura y simplemente, en este caso el tribunal
necesariamente debe tener al demandante por desistido y dictar la
resolución respectiva.
1.- Oponerse al desistimiento o aceptarlo condicionalmente,
ante estas hipótesis el tribunal deberá pronunciarse aceptando o
rechazando el desistimiento, y los efectos sólo se producirán al partir
del momento que quede firme y ejecutoriada la resolución que lo
acepta.
El demandado podrá oponerse al desistimiento, por ejemplo,
cuando el juicio le ha sido favorable, estando ad-portas de dictarse
sentencia de casación en el fondo; o bien, cuando el demandante,
en la sentencia definitiva, ha sido condenado a pagar las costas; un
tercer ejemplo, de carácter más espiritual podría ser que el
demandado quiera que mediante la sentencia se reconozca la
legitimidad de su posición.

1.2 Efectos del desistimiento

Sea que la resolución se dicte como consecuencia de


haberse aceptado pura y simplemente el desistimiento, sea que la
resolución se dicte rechazando la oposición del demandado, una
vez firme y ejecutoriada extingue las acciones a que él se refiera,
con relación a las partes litigantes y a todas las personas a quienes
habría afectado la sentencia del juicio a que se pone término
(artículo 150).

Si en el juicio respectivo hubo reconvención, y luego el 8

demandante se desiste de la demanda, subsiste la reconvención y


se sigue tramitando el juicio sólo respecto de ella, porque la
reconvención tiene vida propia, es un juicio que se inserta, para los
efectos procedimentales, en un procedimiento ya iniciado, pero
que tiene todas las características de una controversia con ribetes
absolutamente individuales.
También puede sobrevenir desistimiento de la demanda
reconvencional, en este caso, produce sus efectos por el solo hecho
de plantearse, no pronunciándose el tribunal sobre él, así el tribunal
lisa y llanamente proveerá “téngase presente”, resolución que se
notifica por el estado diario, una vez notificada y dentro de tercero
día, el demandado reconvencional (demandante en lo principal)
puede oponerse y esta oposición será tramitada como incidente,
dictándose la respectiva resolución que lo acepte o lo rechace. En
todo caso, los efectos extintivos sólo se producirán desde el
momento en que la sentencia que acoge el desistimiento de la
reconvención se encuentre firme y ejecutoriada.

2. ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

Hasta año 1988 esta institución se denominaba “abandono de


la instancia”, y efectivamente era impropia la nomenclatura,
porque no sólo se abandona el grado jurisdiccional, sino que su
efecto es el abandono de todo el procedimiento
El abandono del procedimiento se asocia estrechamente al
principio del impulso procesal, esto es, la carga que tienen todas las
partes litigantes de realizar las actuaciones necesarias para que
efectivamente el proceso siga su marcha. El Código Procedimiento
Civil mira con malos ojos los acuerdos suspensivos de las partes,
limitándolos en el tiempo y oportunidad; es por esta razón, que
también ha perfeccionado el instituto del abandono del
procedimiento acortando sustancialmente sus plazos, originalmente
el plazo era de tres años, luego un año y, ahora, seis meses.
El abandono del procedimiento también tiene relación con la 9

prescripción, ya que en ambos casos coexisten dos elementos: la


inactividad y el transcurso del tiempo. Esta similitud ha hecho que se
entienda que las normas para contar los plazos de prescripción
contenidas en la Ley de Efecto Retroactivo de las Leyes, sean
también aplicables para contar los plazos del abandono del
procedimiento. Esto es muy útil e importante, porque los plazos para
abandono del procedimiento se han acortado y, en consecuencia,
quien lo alegue, que debe ser siempre el demandado, debe elegir
entre el plazo más largo u otro más corto, y si se elige el plazo más
corto, este plazo se cuenta sólo desde la vigencia de la nueva ley
que fijo el plazo más corto (artículo 25 L.E.R.L).

Supuestos

Se entiende abandonado un procedimiento, cuando todas


las partes que figuran en el juicio han cesado en su prosecución
durante seis meses. Para que se produzca el fenómeno del
abandono, la inactividad debe referirse a todas las partes
comprendidas en la respectiva relaciona procesal, sean partes
principales propiamente tales o terceros.
El inicio del plazo de seis meses se cuenta de la fecha de la
última resolución, recaída en alguna gestión útil para dar curso
progresivo a los autos. Insistimos en que se cuenta desde la fecha de
la resolución, y no desde su notificación, siendo este caso una
excepción a las reglas generales en el sentido que las resoluciones
producen sus efectos a partir de su notificación. Asimismo, el plazo
son seis meses y no ciento ochenta días, por ende, es un plazo que
no se interrumpe durante los días feriados ni tampoco durante el
feriado judicial.
Cabe señalar, que deben ser las partes las cargadas con el
impulso procesal, y no el tribunal, así si el tribunal cita a las partes
para oír sentencia definitiva, y demora ocho meses en dictar
sentencia, no es posible pedir el abandono.
Además, la resolución debe recaer en una gestión útil para 10

dar curso progresivo a los autos. En consecuencia, dos son los


requisitos de la gestión, debe ser útil, es decir, efectivamente
funcional, y también, debe ser útil para dar curso progresivo a los
autos. Esta gestión útil puede provenir de una de las partes, lo que
será lo normal, pero también puede emanar del tribunal.
El abandono sólo lo puede alegar el demandado, durante
todo el juicio hasta que se dicte sentencia firme o ejecutoriada y, la
sentencia tendrá este atributo, en las hipótesis del artículo
174 del Código de Procedimiento Civil; ergo es posible alegar
y declarar el abandono del procedimiento aun cuando el asunto se
encuentre pendientes por haberse interpuesto recursos en su contra,
porque por regla general, la interposición de recursos no suspende
el cumplimiento de la resolución recurrida (artículo 153 inciso 1° del
Código de Procedimiento Civil).

Forma de alegarlo

El demandado puede alegar el abandono del procedimiento


por vía de acción o de excepción y se tramita como incidente
(artículo 154 del Código de Procedimiento Civil).
Se alegará como acción, cuando transcurridos los seis meses,
el demandado inmediatamente pide que se declare el abandono
del procedimiento, es decir, él “renueva” el procedimiento pidiendo
precisamente su abandono.
Se alegará como excepción, cuando una vez renovado el
procedimiento por el demandante, el demandado realiza como
primera gestión alegar el abandono. Sin embargo, si el demandado
comparece realizando cualquier gestión no encaminada a pedir el
abandono, precluye su derecho para solicitarlo (artículo 155 en
relación con el artículo 85, ambos del Código de Procedimiento
Civil).

Efectos
11

El abandono del procedimiento tiene efectos directos


procesales y efectos reflejos sustanciales.
El efecto procesal directo está contemplado en el artículo 156
del Código de Procedimiento Civil. En primer lugar, esta norma
señala que por el abandono del procedimiento no se extinguen las
acciones y excepciones de las partes, por ende, el actor puede
volver a demandar deduciendo la misma acción (pretensión), pero
sí se extingue o se pierde todo lo actuado en el respectivo
procedimiento, por ende, las partes no pueden continuarlo, ni hacer
valer en otro juicio trámites que tuvieron lugar en el procedimiento
abandonado (inciso 1°).
No obstante, lo anterior, el inciso 2° del artículo en análisis
contiene una excepción, pues subsisten con todo su valor los actos
y contratos de que resulten derechos definitivamente constituidos.
Esto significa que, si durante el juicio, se ejecutaron actos o se
celebraron contratos, y de ellos surgen efectos sustanciales, van a
conservar su valor no obstante la declaración de abandono, así, por
ejemplo, un avenimiento o conciliación parcial.
El efecto reflejo es de carácter civil. Notificada válidamente la
demanda, se interrumpe civilmente la prescripción (artículo 2518 del
Código Civil), sin embargo, al declararse el abandono del
procedimiento, como se pierde todo lo obrado en el juicio, se
entiende que nunca se interrumpió la prescripción (artículo 2503 N°
2 del Código Civil), ergo los plazos siguieron corriendo desde su
inicio, y puede suceder que cuando el actor intente hacer valer sus
acciones los plazos de prescripción ya estén cumplidos, por ende, la
acción prescrita; claro que en este caso el demandado deberá
oponer la excepción de prescripción.
Finalmente, el artículo 157 del Código de Procedimiento Civil
señala excepciones, en el sentido que en ciertos procedimientos no
es posible alegar su abandono, y son el juicio de quiebra (aquellos
regulados por la ley de quiebras, que pueden quiebras propiamente
tales y convenios), los de división o liquidación de herencia,
sociedades o comunidades. 12

Abandono del procedimiento en el juicio ejecutivo

El abandono del procedimiento en el juicio ejecutivo tiene


una doble vertiente. En otras palabras, existen dos abandonos, el
primero corresponde al ya analizado y sólo puede ser solicitado en
el cuaderno principal, mientras esté en tramitación.
El segundo, es propio y exclusivo del cuaderno de apremio y
se encuentra regulado en el artículo 153 inciso 2°, su fundamento
mediato es impedir que el ejecutado esté eternamente endeudado
para con el acreedor, así por ejemplo, si el ejecutante realiza todos
los bienes del deudor, se paga con el producto de la venta, pero
este dinero no alcanza a cubrir el total de la deuda, significa que
podrá, cuando el deudor tenga nuevos bienes (incluso varios años
después), embargarlos, realizarlos y pagarse con el producido,
entonces para evitar esta situación, nace este abandono especial.
Los requisitos para alegar este abandono son los siguientes:
1° Que haya terminado la tramitación del cuaderno principal
o ejecutivo, sea por sentencia firme, sea porque el ejecutado no
opuso excepciones y el mandamiento de ejecución y embargo hizo
las veces de sentencia definitiva (artículo 472 del Código de
Procedimiento Civil).
2° Que transcurra el plazo de tres años contados desde la
fecha de la última gestión útil, hecha en el procedimiento de
apremio, destinado a obtener el cumplimiento forzado de la
obligación. En relación con este requisito cabe destacar, en primer
lugar, que se trata de un plazo de años, por consiguiente, no se
suspende durante los feriados; en segundo lugar, se cuenta, por
regla general, desde la última gestión útil, no desde la última
resolución recaída en esa gestión; y, en tercer lugar, esa gestión
debe realizarse en el cuaderno de apremio y debe estar destinada
a obtener el cumplimiento de la obligación.
Así, por ejemplo, si la última gestión útil fue el embargo
ocurrido el 15 de enero de 2010, el plazo de tres años se contará 13

desde ese momento, y cumplidos que sean, 15 de enero de 2013, el


ejecutado podrá solicitar el abandono.
Esta regla tiene una excepción, precisamente dada debido al
primer requisito analizado, esto es, que el cuaderno principal esté
terminado. Si la última gestión útil es de fecha anterior a que la
sentencia haya quedado firme, o anterior a que haya vencido el
plazo para oponer excepciones, entonces el plazo de tres años se
contará precisamente, desde que la sentencia definitiva quedó
ejecutoriada o desde que venció el plazo para la oposición. Por
ejemplo, el ejecutado es notificado y requerido de pago el 10 de
octubre de 2009, el 12 de diciembre del mismo año se embargan los
bienes del deudor (única gestión del cuaderno de apremio) y la
sentencia queda firme en el 15 de noviembre de 2010, en este caso,
como la gestión es anterior a la ejecutoria de la sentencia, los tres
años se cumplen el 15 de noviembre de 2013.
La parte final del artículo 153 inciso 2° señala que si se declara
el abandono del procedimiento sin que medie oposición del
ejecutante, éste no será condenado en costas.

3. INCIDENTE DE COSTAS

Este incidente se encuentra regulado en los artículos 138 a 147


del Código de Procedimiento Civil.
Las costas, son una carga pecuniaria que deben soportar las
partes, siendo la regla general, que durante el curso del respectivo
juicio cada parte soporte las costas en que incurrió. También hay
costas que son comunes a las partes, como los honorarios de un
perito designado como medida para mejor resolver.
No obstante, lo anterior, el legislador contempla un
mecanismo para resarcirse de todos esos desembolsos, y que en el
fondo significan que la parte que incurrió en ellos puede ser
restituida o reembolsada por la parte contraria si efectivamente ha
sido condenada en costas. En este caso, surge un vínculo entre las
partes, ya que las costas pertenecen a la parte a cuyo favor se 14

decretó la condenación en costas; en consecuencia, no liga a los


representantes de las partes con la parte contraria, ni tampoco se
refiere a las relaciones de la respectiva parte con su abogado y/o
mandatario, pero si el abogado percibe las costas, por cualquier
motivo, se imputará al honorario que se haya estipulado o al que
deba corresponderle (en el evento que no estén pagados),
La condena en costas puede referirse respecto de todo el
juicio, respecto de algún incidente o respecto de alguna gestión
particular, por ejemplo, un recurso, en este último caso, tratándose
del recurso de casación, la condenación en costas es necesaria
para el perdedor.

Clasificación de las costas

El artículo 139 señala que las costas se dividen en procesales y


personales.

Costas procesales son las causadas en la formación del


proceso, es decir, las causadas por los funcionarios auxiliares de la
administración de justicia, que prestan los servicios correspondientes.
Estas costas se determinan de acuerdo con los aranceles judiciales
que fija al efecto el Poder Judicial. También constituyen costas
procesales otros tipos de gastos en que se ha incurrido, por ejemplo,
exhortos, copias, etc.
Costas personales son las provenientes de los honorarios de los
abogados y demás personas que hayan intervenido en el negocio,
por ejemplo, los peritos y de los defensores públicos.
En relación con el defensor público el Código se remite al
artículo 367 del Código Orgánico de Tribunales, precisamente
porque en ciertos y determinados casos, puede asumir la
representación de las personas a quien la ley les encomienda velar
por sus intereses, y en tal evento ellos merecen honorarios por su
actuación.
La distinción entre costas procesales y personales tiene 15

importancia ya que se determinan de manera diferente. Tratándose


de costas procesales éstas son tasadas por el secretario del
respectivo tribunal, y sólo puede tasar las costas útiles, eliminando
las que correspondan a diligencias o actuaciones innecesarias o no
autorizadas por la ley (artículo 140 inciso 1°). En tanto que,
tratándose de costas personales, éstas son reguladas por el juez de
la causa; esta función puede delegarse en uno de sus miembros si el
tribunal es colegiado (artículo 140 inciso 2°).
Practicada la tasación o regulación de las costas, se las
tendrá por aprobadas si las partes no se oponen a ellas dentro de
tercero día. Si alguna de las partes formula objeciones, podrá el
tribunal resolver de plano o darle tramitación incidental, en este
último caso, será sentencia interlocutoria de primera clase la que
resolverá la impugnación (artículos 141 y 142).

La regla general es que quien ha sido vencido en el juicio o en


un incidente, debe ser condenado al pago de las costas, con todo
el tribunal puede eximirla de ellas, cuando aparezca que ha tenido
motivos plausibles para litigar, es decir, que no ha sido un litigante
temerario, haciendo declaración expresa en la resolución (artículo
144). Precisamente en el caso de los incidentes el artículo 147 señala
que, si el incidente es de carácter dilatorio, y la parte no obtiene
resolución favorable, será precisamente condenada en las costas.
Otra excepción a la condena en costas dice relación
específica con el recurso de apelación. En este caso el tribunal de
segunda instancia puede eximir del pago de las costas del recurso
a la parte contra quien se dicte la sentencia, expresándose los
motivos especiales que autoricen la exención (artículo 145).
La tercera excepción está en el artículo 146, que se refiere a
las costas en los recursos procesales (en general, y no sólo la
apelación), señalando no podrá condenarse al pago de costas,
cuando los jueces de un tribunal colegiado, hayan emitido uno o
más votos favorables a la parte que pierde la cuestión resuelta, por
ejemplo, el apelado pierde dos a uno, en este caso no puede ser 16

condenado en costas. Este principio tiene excepciones, ya que hay


recursos en que el perdedor necesariamente debe ser condenado
en costas haya o no obtenidos votos a su favor.

Responsabilidad de los mandatarios judiciales


El artículo 28 señala que los procuradores judiciales
responderán personalmente del pago de las costas procesales
generadas durante el ejercicio de sus funciones, que sean de cargo
de sus mandantes, sin perjuicio de la responsabilidad de éstos.
La redacción anterior de la norma hacía al mandatario
responsable no sólo de las costas procesales, sino que también de
las personales.

LITIS EXPENSAS

Dentro de los efectos del matrimonio, hay una bastante


particular y que sólo se aplica a los cónyuges casados en sociedad
conyugal, se encuentra regulado en el artículo 136 del Código Civil,
esto el deber de marido de proveer a su mujer de las expensas para
la litis, en los juicios que ella siga en su contra.

La Corte Suprema ha señalado que “acreditándose que los


cónyuges están casados en sociedad conyugal, y la no existencia
de los bienes referidos 150, 166 y 167, como tampoco una posición
socioeconómica de la que pueda deducirse inequívocamente la
solvencia necesaria de la mujer para llevar la carga judicial que
representa los honorarios de un abogado, procede la obligación del

marido de proveerla de expensas para la litis”18.


Se debe destacar que este incidente no se encuentra
regulado en el Código de Procedimiento Civil, pero dice relación
con la institución de las costas, y su ámbito de aplicación, no sólo
dice relación con los juicios que siga la mujer contra el marido, sino
17
que también a la inversa puesto que la idea del legislador es
asegurarle a aquélla una adecuada defensa judicial.
Artículo 136 del Código Civil. “Los cónyuges serán obligados a
suministrarse los auxilios que necesiten para sus acciones o defensas
judiciales. El marido deberá, además, si está casado en sociedad
conyugal, proveer a la mujer de las expensas para la litis que ésta
siga en su contra, si no tiene los bienes a que se refieren los artículos
150, 166 y 167, o ellos fueren insuficientes.”
En consecuencia, las litis expensas son una provisión o
perspectiva de lo que podrían ser las costas de la causa, de suerte
que el tribunal al determinarlas debe seguir los mismos criterios que
se observan cuando se trata de tasar costas.

ACUMULACIÓN DE AUTOS

Este incidente especial se encuentra contemplado en los


artículos 92 a 100 del Código de Procedimiento Civil.
La acumulación de autos es una clara manifestación del
principio de economía procesal; y tiene por objeto que dos o más
causas que inicialmente se tramitan en forma separada, lleguen a
constituir una unidad y sean resueltas por una sola sentencia.
El Código de Procedimiento Civil en el artículo 92 señala tres
casos de acumulación, pero a éste se debe agregar el previsto en
el artículo 93 que dispone que habrá también lugar a la
acumulación de autos en los casos de quiebra, porque al tribunal
que conoce de la quiebra se acumulan todos los juicios en que es
parte el fallido, salvo las excepciones legales.

Causales de acumulación

Artículo 92. La acumulación de autos tendrá lugar siempre que


se tramiten separadamente dos o más procesos que deban
constituir un solo juicio y terminar por una sola sentencia, para
mantener la continencia, o unidad de la causa. Habrá, por tanto,
18
lugar a ella:
1.- Cuando la acción o acciones entabladas en un juicio sean
iguales a las que se hayan deducido en otro (artículo 92 N° 1 primera
parte).
Los elementos que determinan la naturaleza o esencia de la
acción son: personas, objeto pedido y la causa de pedir. Para los
efectos de la aplicación de esta norma, y por comparación entre
los números uno y dos, deben cumplirse sólo dos de estos elementos,
la cosa pedida y la causa de pedir para que proceda la
acumulación.
Es lógico que no se exija la concurrencia de los tres elementos,
por cuanto si hay juicio pendiente no procede acumulación, sino
que el demandado debe oponer a la excepción de litis pendencia.
2.- ...o cuando unas y otras emanen directa e inmediatamente de
unos mismos hechos (artículo 92 N° 1 segunda parte parte).
Procede también la acumulación de autos cuando los juicios
separados provienen directa e inmediatamente de unos mismos
hechos, aun cuando la cosa pedida y la causa de pedir sean
distintos.
La ley exige que la relación causal sea directa e inmediata,
aunque las acciones deducidas sean diversas.
3.- Cuando las personas y el objeto o materia de los juicios sean
idénticos, aunque las acciones sean distintas (artículo 92 N° 2).
Aquí nuevamente hay una coincidencia de dos elementos,
persona y cosa (queda fuera la causa de pedir). Podría suceder esta
situación, cuando se demanda la restitución de un inmueble en
calidad de usufructuario, y en otro juicio, en calidad de arrendatario.
Este caso es de rara ocurrencia, porque ambas acciones son
incompatibles, y lo lógico es que ambas acciones se intenten en una
sola demandada en forma subsidiaria.
4.- En general, siempre que la sentencia que haya de pronunciarse
en un juicio deba producir la excepción de cosa juzgada en otro
(artículo 92 N° 3).
Este numeral hace una remisión implícita al inciso primero, o
19
sea, cuando una sentencia que se dicte en un juicio deba producir
cosa juzgada en otro juicio.

Tramitación

El artículo 94 señala que, como regla general, la acumulación


de autos debe decretarse a petición de parte, y para este efecto se
estima legítimo contradictor, o sea habilitado para pedirla, quien
haya sido aceptado como parte en cualquiera de los procesos que
se tratan de acumular, sea como parte principal o como tercero. Sin
embargo, a título excepcional y constituyendo esto una situación
particular frente al principio de la pasividad, cuando dos o más
juicios se tramitan ante un mismo tribunal, y se dan los requisitos
legales correspondientes, podrá éste ordenarla de oficio.
Por su parte, también se exigen requisitos procedimentales
para acceder a la acumulación de autos. En primer lugar, los juicios
deben estar sometidos a un mismo procedimiento; y, en segundo
lugar, la substanciación de todos ellos debe encontrarse en
instancias análogas (artículo 95).
El término instancias análogas, ha dado lugar a discusiones en
relación con su significado, existiendo diversas vertientes de
interpretación:
a.- El término instancia significa grado jurisdiccional, en
consecuencia, ambos juicios deben estar en primera o en segunda
instancia;
b.- El término instancia no está tomado en su sentido propio de
grado jurisdiccional, sino que la norma quiere decir que ambos
juicios estén en etapas similares.
c.- La tercera postura, señala que es curioso que el legislador haya
usado el término “instancias análogas”, y no la expresión “en la
misma instancia”. Entonces, han interpretado esta expresión en el
sentido que las instancias deben tener el carácter de comunes, así
son instancias comunes la primera con la única instancia.
El artículo 96 determina ante qué tribunal se produce la
acumulación. Para estos efectos es necesario distinguir si todos los 20

juicios se llevan ante el mismo tribunal o ante un tribunal distinto. En


el primer caso, el mismo tribunal conocerá de todas las causas
acumuladas. En el segundo caso (distintos tribunales), hay que
hacer una nueva distinción: si se trata de tribunales de diferente
jerarquía, la acumulación se produce ante el tribunal de mayor
jerarquía.; si se trata de tribunales de igual jerarquía, el juicio más
moderno se acumula al juicio más antiguo.
La acumulación de autos es también una acumulación de
carácter material, es decir, los expedientes se cosen uno con el otro
formando un solo cuerpo y se folian correlativamente. Como los
juicios pueden estar en distintos momentos, se logra que se produzca
esta unidad, deteniéndose el que está más avanzado, hasta que el
otro juicio que está menos avanzado llegue a la misma etapa, y ahí
siguen su tramitación conjunta como un solo todo, esperando una
misma sentencia (artículo 97).
En virtud de señalado por el artículo 97, se confirma la
interpretación en el sentido que instancias análogas no se refiere a
etapas procesales similares, sino que se refiere a grados
jurisdiccionales similares.
El artículo 98 señala la oportunidad en que puede pedirse la
acumulación de autos, y esta oportunidad es hasta antes que se
dicte la sentencia de término, es decir, hasta antes de la dictación
de la sentencia que falla la última instancia; y si se trata de juicios
ejecutivos, hasta antes del pago de la obligación. La solicitud de
acumulación se presenta ante el tribunal que debe conocer de las
causas acumuladas.
La tramitación de la acumulación de autos es incidental,
entonces promovido el incidente, concederá traslado por tres días
fatales, para que las otras partes expongan lo conveniente sobre
ella. Transcurrido este plazo, haya o no respuesta, el tribunal ordena
traer a la vista todos los procesos cuya acumulación se solicita,
remitiendo los respectivos oficios si fuere necesario; así ponderará si
se cumplen o no los requisitos substanciales y procedimentales para
conceder la acumulación. Lo novedoso de esta tramitación, es que 21

no hay prueba, el tribunal resuelve una vez evacuados los traslados.


La resolución que accede o deniega la acumulación, es apelable
en el solo efecto devolutivo (artículos 99 y 100).

CUESTIONES DE COMPETENCIA
Las cuestiones de competencia son planteamientos que
realizan las partes o excepcionalmente, los tribunales de oficio y que
dice relación con las alegaciones de competencia o
incompetencia para conocer de un determinado asunto.
Las cuestiones de competencia pueden provocarse por dos
vías: declinatoria e inhibitoria. La vía declinatoria consiste en alegar
la incompetencia ante el mismo tribunal que está conociendo del
asunto para que declare su incompetencia. La vía inhibitoria, se
intenta ante el tribunal que se estima competente, pidiéndole que
se dirija al que está conociendo del negocio para que se inhiba y le
remita los autos (artículo 102).
El incidente de cuestiones de competencia, regulado en los
artículos 101 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, se
refiere fundamentalmente al procedimiento por vía inhibitoria y no
a la vía declinatoria, simplemente porque esta última está regulada
en cada uno de los procedimientos, donde se determina la
oportunidad procesal para reclamar la incompetencia del tribunal,
por ejemplo, oponiendo la excepción de incompetencia (artículo
303 N° 1).
En el concepto se señala que la cuestión de competencia
excepcionalmente tendrá lugar de oficio, y esto sucederá, por
ejemplo, cuando el tribunal declare su incompetencia absoluta.
El artículo 101 señala una regla preclusiva de suma
importancia, en el sentido que, recurriendo a la vía de la inhibitoria
o de la declinatoria, inmediatamente precluye la posibilidad de la
otra, es decir, no se puede abandonar una para intentar luego la
otra, ni tampoco se pueden intentar las dos vías simultáneamente.
Artículo 101. “Podrán las partes promover cuestiones de 22

competencia por inhibitoria o por declinatoria.


Las que hayan optado por uno de estos medios, no podrán
después abandonarlo para recurrir al otro. Tampoco podrán
emplearse los dos simultánea ni sucesivamente.”
Tramitación de la vía inhibitoria

Presentada la solicitud ante el tribunal que se estima


competente, con el mérito de lo expuesto por la parte y los
documentos acompañados o que el tribunal de oficio mande
agregar, el juez derechamente resuelve accediendo o denegando
la solicitud, es decir, resuelve de plano (artículo 103).
Cuando el tribunal accede, comunica esta circunstancia al
tribunal que está conociendo del asunto, para que se inhiba de
seguir conociéndolo, y además le remitirá copia de la solicitud de la
parte y demás antecedentes que estime pertinentes para fundar su
competencia (artículo 104).
El tribunal que recibe la comunicación de inhibición, da
traslado a la parte que litiga ante él, con lo que ésta exponga o en
su rebeldía resolverá, ya sea accediendo a la inhibición que se le
plantea, ya sea negando lugar a ella. En este caso sí hay tramitación
incidental propiamente tal, porque debe escuchar (traslado) a la
parte que no solicitó la vía inhibitoria (artículo 105).
Si el tribunal requerido accede a la inhibición, ejecutoriada
que sea esta resolución, remitirá los antecedentes al tribunal
competente. Si deniega la inhibición, se produce una contienda
positiva de competencia entre ambos tribunales, debiendo enviar
los antecedentes al tribunal que deba conocer de la respectiva
contienda de acuerdo con las reglas contenidas en los artículos 190
y 191 del Código Orgánico de Tribunales (artículo 106).
En relación con la procedencia del recurso de apelación,
cabe señalar que sólo son apelables la resolución que deniega la
solicitud planteada ante el tribunal que se estima competente y la
resolución que accede a la inhibición dictada por el tribunal que 23

está conociendo del asunto (artículo 107). En cuanto al tribunal


competente para conocer del recurso de apelación hay una regla
particular, pues lo lógico sería que conociera de él el superior
jerárquico del tribunal que la dictó, pero esto en principio no es así,
pues conoce del recurso el tribunal a quien correspondería conocer
de la contienda de competencia; pero cuando los tribunales,
siendo de igual jerarquía, dependan de diversos superiores,
conocerá de la apelación el superior del tribunal que haya dictado
la sentencia apelada (artículo 108).
El superior que conozca de la apelación o que resuelva la
contienda de competencia declarará cuál de los tribunales
inferiores es competente o que ninguno de ellos lo es. Para
pronunciar la resolución, debe citar a ambos litigantes, pudiendo
pedir los informes que estime necesarios, e incluso recibir a prueba
el incidente. Y, en el caso que los tribunales en conflicto ejerzan
jurisdicción de diferente clase -por ejemplo, un tribunal de familia
con un tribunal civil-, se debe pedir informe al fiscal judicial (artículo
109).
Resuelto el recurso de apelación o la contienda de
competencia, se remiten los antecedentes a quien corresponda
para que inicie o continúe el conocimiento del asunto (artículo 110).
Cabe señalar que el tribunal que deniega la inhibición
continuará tramitando el juicio, sin perjuicio que esa tramitación
ulterior podrá quedar sin efecto, si en definitiva los superiores
jerárquicos correspondientes modifican esa resolución (artículo 112
inciso 3°).

Tramitación de la vía declinatoria

El artículo 111 es la única norma que se refiere a la tramitación


de la vía declinatoria, señalando que se tramitará incidentalmente,
pero esta regla debe entenderse como supletoria, es decir, si en el
procedimiento respectivo existen reglas procedimentales que fijen
una manera diferente de tramitar la cuestión a ellas se sujetará 24

dicha tramitación.
El artículo 112, se refiere al efecto suspensivo que tiene el
incidente, o sea, planteada la cuestión de competencia, la regla
general es que se suspende la causa principal, con todo, puede el
tribunal que está conociendo librar las providencias de carácter
urgente.
En relación con la apelación de la resolución que desecha la
declinatoria, se estará a las reglas del respectivo procedimiento, y
subsidiariamente, se aplicará la norma del artículo 112 inciso 2° que
establece que se concederá en el solo efecto devolutivo.

IMPLICANCIAS Y RECUSACIONES

Las implicancias y recusaciones, se encuentran reguladas en


el Código Orgánico de Tribunales, y tienen por objeto que los jueces,
los funcionarios del orden judicial y, eventualmente, los peritos, no
entren a desempeñarse en un determinado asunto, porque se
estima que a su respecto no concurre la debida imparcialidad. Las
implicancias y recusaciones son causales que inhabilitan a un juez o
funcionario naturalmente competente para conocer o participar en
un asunto determinado, por considerarle afecto a un obstáculo que
le hace perder la imparcialidad requerida en la función que
desempeña; esta inhabilitación debe ser declarada judicialmente y
fundada en una causal legal. Así lo establece el artículo 194 del
Código Orgánico de Tribunales, en tanto señala que: “Los jueces
pueden perder su competencia para conocer determinados
negocios por implicancia o recusación declaradas, en caso
necesario, en virtud de causas legales”.
Las implicancias importan un grado mucho más cercano con
las partes involucradas en el litigio; pueden constituir un extremo de
falta de imparcialidad, en tanto que las recusaciones significan un
compromiso de menor entidad; y precisamente por estas
circunstancias tienen un tratamiento diferente, en el sentido de que
las implicancias son de orden público, mientras que las causales de 25

recusación miran sólo al interés privado del litigante; las implicancias


son irrenunciables y las recusaciones no lo son; las implicancias
deben declararse de oficio y las recusaciones debe dejarse
constancia de ella, pero no deben declararse propiamente tal.
Implicancias y recusaciones, miradas en su conjunto
constituyen las denominadas causales subjetivas de
incompetencia, dado a que la incompetencia no alcanza
propiamente al órgano jurisdiccional, sino que alcanza a la persona
que lo sirve (juez, auxiliar de la administración de justicia, o perito).
En relación con la normativa del Código de Procedimiento
Civil (artículos 113 y siguientes), es importante destacar:
1.- Tratándose de implicancias o recusaciones, siempre debe
hacerse una consignación previa en la cuenta corriente del tribunal,
por los montos que en cada caso se señalan, en función de la
jerarquía del funcionario cuya implicancia o recusación se reclama
(artículo 118).
Estas disposiciones contemplan el “bastandeo de la causal”, lo que
significa que cuando se trata de causales de implicancia y
recusación hay un pronunciamiento propio del tribunal ante el cual
se plantea, declarando bastante o no bastante la causal. Se
entiende que la causal es bastante cuando se invoca causal legal
específica, y se invocan los hechos encausados dentro de dicha
causa legal más la consignación correspondiente (artículo 119).
Si el tribunal estima que no se ha cumplido con estos requisitos,
resuelve de plano la implicancia o recusación planteada; y entrará
al conocimiento propio de ella cuando se declare bastante. Así, se
produce una especie de fiscalización preliminar, para evitar el
abuso respecto de esta institución.
En estas disposiciones se contempla una situación preclusiva
de carácter especial, en el sentido de que, si durante la tramitación
del incidente, la parte que lo promovió deja de realizar gestión útil
durante 10 días, se entiende abandonada la causal (con citación
del recusante), y en consecuencia deberá ser desechada (artículo
123). 26

Dentro de esta normativa se encuentra la recusación


amistosa, que consiste en que la parte que estima que un
determinado juez o funcionario se encuentra en situación de
recusación, no acude directamente ante el tribunal que debiera
conocer de la causal, sino que acude previamente ante el propio
funcionario y le plantea amistosamente la causal; y sólo si esta
recusación amistosa es desechada, se podrá ocurrir ante el tribunal
que deba conocer de ella, conforme a las reglas generales (artículo
124).
El artículo 113 señala que, tratándose de peritos, se aplican a
su respecto todas las causales de implicancia y recusación, en
cuanto les sean aplicables, al igual que las causales de tachas de
los testigos.
En virtud de la recusación, la causa queda sin tribunal, y como
se puede recusar sin expresión de causa a los abogados integrantes
de Corte de Apelaciones o de la Corte Suprema, ésta era una forma
oblicua para suspender la causa; por lo que el legislador señaló, en
el inciso final del artículo 113, que cada vez que exista una causal
de recusación, el presidente de la respectiva Corte procederá a
formar sala, salvo la excepción que indica.
Antes de cualquier gestión en cuanto al fondo, debe
plantearse la causal de implicancia o recusación, siempre que sea
conocida; o bien, antes que entre a funcionar la respectiva persona,
según lo señalado en el artículo 114.

Hay nuevamente un mecanismo de preclusión respecto de la


alegación de la recusación, en el sentido que, si la causa de
recusación es posterior o no ha llegado a conocimiento de la parte,
deberá promoverse tan pronto como se tenga noticia de ella, y si
no se justifica esta circunstancia, la recusación será desechada. Este
sistema no rige respecto de la alegación de la implicancia, pero
quien retarda maliciosamente la alegación de una implicancia
podrá ser objeto de una multa.
La implicancia de un juez de un tribunal unipersonal, debe ser 27

planteada ante él mismo. La recusación de un juez de un tribunal


unipersonal, y las implicancias y recusaciones de miembros de
tribunales colegiados, se deben hacer valer ante el tribunal que la
ley señala (artículos 115 y 116).
La implicancia y recusación de los funcionarios auxiliares de la
administración de justicia, se plantea ante el propio juez de la causa
(artículo 117).
Cuando la causal ha sido declarada bastante, y es necesario
rendir prueba, se tramita incidentalmente el asunto y por cuerda
separada.
Si se ha producido positivamente el bastandeo, queda
inhabilitado el funcionario para seguir interviniendo. Cuando se
produce la inhabilitación parcial del funcionario, se sigue tramitando
la causa hasta la citación para oír sentencia, pero se suspende la
dictación de la sentencia, hasta que no se resuelva efectivamente
el incidente de implicancia o recusación (artículos 120 y 121).
El artículo 122 señala que, si la implicancia o recusación es
desechada, se condenará en las costas al que la haya reclamada,
y se le impondrá una multa.
Cuando media una causal de recusación, el juez que está
conociendo del asunto deja testimonio en el expediente de que
concurre a su respecto dicha causal; y se notifica a las partes del
testimonio que se ha dejado en el expediente. La parte en cuyo
beneficio la ley entiende que está establecida la recusación, tiene
un plazo de cinco días para hacerla valer, y si no lo hace se entiende
renunciada, y en consecuencia el juez podrá seguir actuando en el
respectivo asunto.
El artículo 126 establece que la regla general es que sean
inapelables las resoluciones que se pronuncien sobre las
implicancias o recusaciones, salvo situaciones excepcionales.
Las implicancias o recusaciones, no son necesariamente un
incidente en el respectivo juicio, sino que pueden plantearse
respecto de una serie de juicios, entre las mismas partes, donde
también se produzca la misma situación (artículo 127). 28

Finalmente, el artículo 128 dispone que las implicancias o


recusaciones y la sentencia que los resuelve, producen el efecto de
la cosa juzgada.

PRIVILEGIO DE POBREZA
El privilegio de pobreza se encuentra regulado en el Título XVII
del Código Orgánico de Tribunales (artículos 591 y siguientes) y
también en el Código de Procedimiento Civil (artículos 129 y
siguientes).
El privilegio de pobreza es una institución que está dentro de
las facultades conservadoras de los tribunales, en el sentido que por
esta vía se contribuye al acceso a la justicia a personas que no
tienen los recursos económicos necesarios.
El artículo 591 del Código Orgánico de Tribunales señala que,
salvo los casos en que se concede por el solo ministerio de la ley, el
privilegio de pobreza será declarado por sentencia judicial y deberá
pedirse al tribunal a quien corresponda conocer en única o primera
instancia del asunto en que haya de tener efecto. La resolución que
concede o deniega este beneficio es un auto, por cuanto no
establece derechos permanentes a favor de las partes, ya que
cambiando las circunstancias el beneficio puede dejarse sin efecto
o viceversa (artículo 136 del Código de Procedimiento Civil).
Artículo 136. “Podrá dejarse sin efecto el privilegio después de
otorgado, siempre que se justifiquen circunstancias que habrían
bastado para denegarlo.
Podrá también otorgarse el privilegio después de rechazarlo,
si se prueba un cambio de fortuna o de circunstancias que
autoricen esta concesión.”
El privilegio de pobreza puede solicitarse en cualquier estado
del juicio y aún antes de su iniciación, se tramita en cuaderno
separado y la solicitud debe expresar los motivos en que se funde. El
tribunal ordenará, con citación de la parte contraria, que se rinda
información sumaria para acreditar los motivos. Si la contraria no se 29

opone dentro de tercero día, se rinde la información sumaria y el


tribunal resuelve. De mediar oposición, ésta se tramita como
incidente de acuerdo con las reglas generales.
La apelación de la sentencia que acepte el privilegio de
pobreza se concederá sólo en el efecto devolutivo.
Respecto de la persona a quien se concede el privilegio de
pobreza, queda exenta de la obligación de pagar por los servicios
judiciales que se le presten, además, está exenta de las
consignaciones judiciales y deben ser servidas gratuitamente por los
abogados o procuradores de turno.
INCIDENTE DE NULIDAD PROCESAL

Generalidades

Las normas de procedimiento fijan ritualidades a las que


deben ajustarse los actos procesales, de manera tal que si no
cumplen con los requisitos es posible decir a su respecto de nulidad
procesal.
La nulidad procesal pueda ser declarada por distintas vías,
específicamente recursos procesales, como la casación en la forma,
o bien, a través de los incidentes, como una cuestión accesoria en
el mismo juicio, por lo cual se le aplican las normas preclusivas ya
señaladas. Cuando se reclama como incidente sólo puede hacerse
en el juicio en que se trata, no es lícito y debe ser rechazada de
plano, cualquier demanda donde autónomamente se pretenda
plantear una nulidad procesal.
En cuanto a sus efectos, la nulidad procesal tiene un efecto
extensivo o progresivo, por cuanto el proceso es una concatenación
de actos procesales que se van sucediendo en el tiempo, de suerte
tal que, cuando un acto procesal se declara nulo, lo normal es que
esta declaración de nulidad acarree el mismo efecto respecto de
los actos procesales siguientes. Mayor es el efecto cuando se trata
de la nulidad procesal por falta de emplazamiento, teniendo un
30
efecto reflejo civil muy importante, que se recoge en la prescripción
tanto adquisitiva como extintiva: la prescripción se interrumpe con
la notificación legal de demanda, y si se anula el emplazamiento no
hay, en consecuencia, notificación legal y no se produce el efecto
interruptivo.
Nulidad procesal por fuerza mayor

Esta nulidad se encuentra regulada en el artículo 79 del


Código de Procedimiento Civil a propósito de las rebeldías (Título VIII
del Libro I).
Artículo 79. Podrá un litigante pedir la rescisión de lo que se
haya obrado en el juicio en rebeldía suya, ofreciendo probar que
ha estado impedido por fuerza mayor.
Este derecho sólo podrá reclamarse dentro de tres días,
contados desde que cesó el impedimento y pudo hacerse valer
ante el tribunal que conoce del negocio.
Del análisis de la norma transcrita llama la atención que el
legislador use el término “rescisión”, porque en el Código Civil
rescisión es sinónimo de nulidad relativa, por lo tanto, aquí hay una
impropiedad, ya que simplemente se trata de nulidad.
La disposición se basa en el principio de la fuerza mayor, en
relación con el aforismo que dice “a lo imposible nadie está
obligado”; de esta manera si al litigante le ha sido imposible realizar
actos procesales por fuerza mayor, puede pedir que se anule todo
lo obrado en su rebeldía. En el inciso 2° hay una cortapisa, en el
sentido que la alegación respectiva se puede formular sólo dentro
de los tres días contados desde que cesó el impedimento y pudo
hacerse valer ante el tribunal.
En cuanto a sus efectos, declarada la nulidad por fuerza
mayor, se anulan sólo los actos procesales ejecutados durante la
rebeldía y los que son su necesaria consecuencia.

Nulidad procesal por falta de emplazamiento


31

El artículo 80 del Código de Procedimiento Civil se refiere a la


nulidad falta de emplazamiento por defectos en la forma de
notificar la demanda.
El presupuesto para que opere es que el litigante se encuentre
rebelde y, además, que pruebe que por un hecho que no le sea
imputable, no ha recibido las copias a que se refieren los artículos 40
y 44 del Código de Procedimiento Civil, o que ellas no son exactas
en su parte substancial.
La remisión a los artículos 40 y 44 del Código de Procedimiento
Civil se refieren a la notificación personal y a la sustitutiva de la
personal, respectivamente. Llama la atención la referencia al
artículo 40, porque cuando se trata de este tipo de notificación, las
copias le son entregadas directamente al notificado, ergo la
referencia debe entenderse a la segunda hipótesis, esto es que el
contenido de las copias no es exacto en lo sustancial.
Esta disposición también está acompañada de una norma
preclusiva contenida en el inciso 2°, ya que este derecho sólo se
puede reclamar dentro de quinto día contado desde que el
litigante tuvo conocimiento personal del juicio, no es un saber más o
menos difuso, sino que efectivamente tiene que acreditarse que
tuvo conciencia del juicio en su contra.
Artículo 80. Si al litigante rebelde no se le ha hecho saber en
persona ninguna de las providencias libradas en el juicio, podrá
pedir la rescisión de lo obrado, ofreciendo acreditar que, por un
hecho que no le sea imputable, han dejado de llegar a sus manos
las copias a que se refieren los artículos 40 y 44, o que ellas no son
exactas en su parte substancial.
Este derecho no podrá reclamarse sino dentro de cinco días,
contados desde que aparezca o se acredite que el litigante tuvo
conocimiento personal del juicio
En cuanto a sus efectos, declarada la nulidad por falta de
emplazamiento, se anula todo el juicio hasta la notificación de la
demanda. En todo caso, una vez reclamada la nulidad debe
estarse a lo dispuesto en el artículo 55 inciso 2° (notificación tácita 32

especial).
Finalmente, el artículo 81 del Código de Procedimiento Civil
contempla una norma procedimental respecto de los artículos 79 y
80 del Código de Procedimiento Civil, en el sentido que ambos
incidentes no son de previo y especial pronunciamiento, sino que
debe tramitarse en cuaderno separado.

Incidente de nulidad procesal en otros actos procesales

Esta nulidad puede acarrear, incluso, la nulidad de todo lo


obrado, cuando se trata de actos procesales que miran a los
presupuestos procesales de validez o existencia como la
incompetencia absoluta, la falta de jurisdicción o la incapacidad
de las partes.
El artículo 83 inciso 1° del Código de Procedimiento Civil
señala que la nulidad pueda ser declarada de oficio o a petición de
parte, y esto es muy importante porque establece una calificada
excepción al principio de la pasividad de los tribunales. Además,
tiene lugar en los casos en que la ley expresamente lo disponga y en
aquellos en que exista un vicio que irrogue a una de las partes un
perjuicio que sólo se pueda reparar con la declaración de nulidad.
Esto es importante porque si es posible por otra vía reparar las
consecuencias de dicha nulidad procesal, debe siempre preferirse
la otra vía. La nulidad procesal es remedio in extremis, es la última
ratio.
El inciso 2° artículo 83, contiene algunas normas de carácter
preclusivo de gran importancia, en virtud de la cual la parte
afectada debe alegar la nulidad dentro de quinto día, contado
desde que aparezca o se acredite que tuvo conocimiento del vicio,
la calificada excepción a esta norma es que será oído el
incidentista, independiente del plazo transcurrido, si lo que se
reclama es la incompetencia absoluta del tribunal. La falta de
jurisdicción no está expresamente enumerada, pero también en ese
caso el incidentista será oído porque la falta de jurisdicción acarrea, 33

consecuencialmente, la incompetencia absoluta.


La segunda parte de este inciso, contiene otra norma
preclusiva, en el sentido que la parte que ha ocasionado el vicio o
concurrido a su ejecución o lo ha aceptado tácitamente, no podrá
demandar de nulidad, porque nadie puede aprovecharse de su
propio dolo. Esto tiene como importante consecuencia que la
nulidad procesal sólo la puede reclamar la parte agraviada, lo que
implica:
1.- Que la omisión o defecto directamente lo afecte, o dicho otra
manera, que la corrección del acto procesal hubiere estado en su
beneficio.
2.- Que el acto procesal específico que se trata de anular, también
le produzca perjuicio.
El inciso final limita el efecto extensivo o progresivo de la
nulidad procesal, señalando que la nulidad de un acto procesal no
significa la nulidad de todo lo obrado, sino que sólo la nulidad de los
actos procesales que son consecuencia del acto anulado, para
estos efectos el tribunal, al declarar la nulidad procesal, debe
precisamente señalar cuáles son los actos procesales
consecuenciales que quedan nulos.
Por su parte, el inciso final del artículo 84 del Código de
Procedimiento Civil guarda estrecha relación con el artículo 83, ya
que reconoce expresamente al juez la posibilidad de corregir de
oficio los errores que observe en la tramitación de los juicios, para
evitar la nulidad procesal, sin embargo, no podrá subsanar las
actuaciones viciadas debido a haberse realizado fuera del plazo
legal.
La ineficacia de los actos procesales no tan sólo deriva de la
nulidad, sino que también puede tener otras causales como la
inoponibilidad. Un acto procesal, desde el punto de vista formal,
puede ser válido, pero respecto de ciertas y determinadas personas,
puede ser inoponible.
El legislador del Código de Procedimiento Civil, no reguló la
inoponibilidad procesal, pero hay disposiciones aisladas que se 34

refieren a la materia, por ejemplo, cuando se solicita el


cumplimiento incidental del fallo a un tercero, éste puede oponer la
excepción de no empecerle la sentencia que se trata de ejecutar.

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