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Shepard Capitulo Forma

El estudio de la forma de los recipientes abarca aspectos funcionales, estéticos y taxonómicos, aunque la relación entre uso y forma es compleja y no siempre única. Se propone un sistema de clasificación basado en características geométricas, como proporción y contorno, y se enfatiza la importancia de los 'puntos característicos' para definir clases de forma. La clasificación busca facilitar estudios comparativos y establecer un método sistemático para analizar estilos de formas en la cerámica.

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Shepard Capitulo Forma

El estudio de la forma de los recipientes abarca aspectos funcionales, estéticos y taxonómicos, aunque la relación entre uso y forma es compleja y no siempre única. Se propone un sistema de clasificación basado en características geométricas, como proporción y contorno, y se enfatiza la importancia de los 'puntos característicos' para definir clases de forma. La clasificación busca facilitar estudios comparativos y establecer un método sistemático para analizar estilos de formas en la cerámica.

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shepard

FORMA DE LAS VASIJAS

El estudio de la forma de los recipientes puede abordarse desde el punto de vista de


la función, la estética o la taxonomía. La función tiene el atractivo del interés
humano; los propósitos de los recipientes revelan algo sobre las actividades y
costumbres de las personas que los utilizaban. ¿A quién no le resultaría más
interesante clasificar fragmentos en grupos como ollas para cocinar, jarras de agua,
cuencos para comida, frascos de pintura e incensarios, en lugar de categorizarlos
como hemisferios, cilindros, recipientes de silueta simple o compuesta? Sin
embargo, la relación entre uso y forma rara vez es única. La misma forma puede
tener diversos usos, y, a la inversa, el mismo propósito puede cumplirse con muchas
formas. Además, desconocemos todos los usos que los pueblos prehistóricos
daban a la cerámica, y a menudo ni siquiera podemos adivinar la función de formas
particulares. En consecuencia, la función no es un criterio satisfactorio para una
clasificación general.
Sin embargo, me gustaría enfatizar que de esta condición no se deduce que el
estudio de la función sea infructuoso o irrelevante. Existen diversas formas
indirectas de descubrir cómo se usaban algunos recipientes, como, por ejemplo, las
condiciones en las que se encuentran, su contenido o las escenas en murales y
códices que muestran recipientes en uso. Los estudios etnológicos también pueden
ser valiosos para indicar la relación entre forma y función. Para juzgar el rango de
variación y las características constantes en recipientes utilizados para fines
específicos, los datos etnológicos deben ser extensos, ya que la especialización
varía de una cultura a otra. Linton (1914), en un estudio sobre ollas de cocina, ha
proporcionado un ejemplo sorprendente de las amplias implicaciones de las
diferencias de forma dentro de una clase funcional. La función de los recipientes es
algo que pone a prueba la capacidad del arqueólogo para percibir evidencias
indirectas y su ingenio para verificarlas e interpretarlas.
Los aspectos estéticos del contorno y las proporciones de los recipientes han
recibido poca atención en el campo arqueológico. Podemos considerar mejor los
estudios dispersos que se han publicado después de revisar los aspectos más
amplios de la forma de los recipientes.

En el ámbito americano, la concentración en establecer marcos de referencia


cronológicos se ha reflejado en el estudio de la forma de los [Link] ha hecho
hincapié en la descripción y denominación de las formas con el objetivo de
utilizarlas como criterios para identificar períodos de ocupación. Por supuesto,
existe una relación directa entre el desarrollo de un estilo y la variedad y detalle de
sus características. Cuanto más variada y especializada se vuelve la forma, más útil
resulta para el taxónomo. En consecuencia, en aquellas regiones donde los estilos
de formas están bien desarrollados, la forma de los recipientes ocupa un lugar
destacado en la clasificación cerámica. En el ámbito mesoamericano, por ejemplo,
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ciertas formas se han utilizado amplia y exitosamente como ayuda para el


ordenamiento cronológico y la equiparación de horizontes culturales.
Como resultado de esta situación, los esfuerzos por sistematizar la clasificación y
estandarizar la nomenclatura se han centrado principalmente en establecer una
terminología común para formas específicas y partes de los recipientes. Además,
está ampliamente reconocida la importancia de registrar proporciones con fines
descriptivos, como lo demuestra la costumbre de informar las relaciones
altura-anchura. Sin embargo, las categorías de formas más generales, que deberían
servir como complemento para facilitar estudios comparativos, han recibido menos
atención. Hasta ahora, el interés en las clases amplias se ha centrado
principalmente en definir nombres comunes de formas —como jarro, cuenco, plato y
fuente— en términos de contorno y proporción. No es exagerado decir que esta
nomenclatura se ha construido concentrándose en un conjunto de palabras más que
en un estudio sistemático de las características de la forma de los recipientes.
Este enfoque no es adecuado para estudios comparativos, ya que las formas
distintivas por sí solas no ofrecen una base lo suficientemente inclusiva para
rastrear la historia de un estilo o comparar la influencia de un estilo sobre otro. Al
proponer un sistema de clasificación diferente, no minimizo la utilidad de términos
como cuenco o jarro; de hecho, nuestro vocabulario de formas quedaría seriamente
empobrecido sin ellos. Pero puede cuestionarse la conveniencia, incluso la
viabilidad, de establecer límites estrictos para palabras que durante mucho tiempo
se han usado de manera imprecisa.
Los datos sobre formas de diversos horizontes y regiones se han acumulado hasta
el punto de requerir un sistema eficiente de archivo de ilustraciones. Por lo tanto, la
necesidad de un método de clasificación inclusivo es doblemente urgente. El
sistema que esbozaré se desarrolló mientras trabajaba en un código para un fichero
de tarjetas perforadas, el cual ha servido para probar su practicidad.

ANÁLISIS Y CLASIFICACIÓN DE FORMAS

Un esquema general de clasificación debe elaborarse en función de las


características básicas de la forma como tal. Las referencias funcionales son
demasiado inciertas para incluirlas en dicho esquema, y el acabado, que a veces se
ha introducido en la clasificación de formas, no es relevante. El enfoque obvio es
geométrico. Nos interesan principalmente la proporción y el contorno del recipiente.
Las proporciones se calculan y expresan fácilmente como ratios. El contorno es más
difícil de describir, pero hay dos enfoques evidentes: el análisis de las características
generales del contorno y la comparación de formas específicas con figuras
geométricas.
Un concepto básico en el análisis del contorno de los recipientes, introducido por
Birkhoff (1933), es útil tanto para dibujar la forma como para su clasificación y
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descripción. Birkhoff consideró los puntos del contorno del recipiente en los que se
detiene la mirada (fig. 18).

Estos "puntos característicos", como él los llamó, son de cuatro tipos:

1.​ Puntos terminales de la curva en la base y el borde.


2.​ Puntos donde la tangente es vertical, como, por ejemplo, puntos de diámetro
máximo en una forma esferoidal o de diámetro mínimo en una forma
hiperbólica.
3.​ Puntos de inflexión, donde la curvatura cambia de cóncava a convexa o
viceversa.
4.​ Puntos angulares, donde la dirección de la tangente cambia abruptamente
(hay un cambio brusco en el contorno).
Aunque la terminología de Birkhoff es nueva, los puntos característicos de un
contorno son generalmente reconocidos, con la excepción del punto de inflexión. Es
importante entender cómo ubicar este punto porque su posición es definitiva y
marca una división fija del recipiente.
Se puede comprobar su posición deslizando una regla como tangente a lo largo del
perfil del recipiente. Mientras la línea sigue una sección convexa, gira en una
dirección. Cuando alcanza el punto de inflexión y comienza a seguir una sección
cóncava, su dirección de rotación se invierte (fig. 19).
Cuanto más pronunciada sea la curvatura, más fácilmente se reconoce a simple
vista la posición del punto de inflexión; pero sin importar cuán sutil sea la curva,
siempre puede demostrarse su cambio de dirección mediante esta sencilla prueba
mecánica.
Un ejemplo ilustrará la utilidad del punto de inflexión: si un jarro tiene una curva
suave en lugar de un ángulo entre el cuello y el cuerpo, el punto donde comienza el
cuello no está marcado, por lo que los juicios sobre su altura pueden variar. Sin
embargo, el recipiente tendrá un punto de inflexión que establece una división
inequívoca y proporciona un medio para calcular proporciones relativas.
La importancia fundamental de estos puntos se refleja en el hecho de que las
dimensiones del recipiente se calculan a partir de ellos. Así, los diámetros en la
boca, en el ecuador de un cuerpo esferoidal o en un ángulo entre cuerpo y cuello
corresponden, respectivamente, a mediciones en puntos terminales, puntos de
tangente vertical y puntos angulares.
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Los puntos característicos diferencian tipos de contorno y grados de complejidad, y


cada uno de ellos define una clase básica de forma (fig. 20).

a-e: Recipientes que solo tienen puntos terminales. Los lados se extienden
continuamente hacia adentro o afuera sin alcanzar un punto de tangente vertical.
Las formas no restringidas (a, b) son comunes; las formas restringidas (c-e), raras.

f-i: Recipientes con un punto de tangente vertical. Este punto se acerca a una
posición medial en formas restringidas comunes (f) y en el hiperboloide (h). El
cilindro es una forma especial con un número infinito de puntos de tangente vertical.
En recipientes de lados abiertos cuyo arranque es vertical, el punto de tangente
vertical coincide con el punto terminal en la base (i). En el hemisferio, un punto de
tangente vertical coincide con el punto terminal superior.

j-k: Recipientes con un punto angular. Estos se caracterizan por un ángulo en el


contorno e incluyen tanto formas restringidas como no restringidas.

l-m: Recipientes con un punto de inflexión. Presentan lados recurvados. Cuando se


introduce un punto de tangente vertical debajo del punto de inflexión, la forma es
más compleja (m).

Con este concepto general de contorno como referencia, esbozaré una clasificación
amplia basada en simetría, estructura, tipo de contorno, forma geométrica y
proporción, consideradas en ese orden. En cualquier sistema de clasificación, los
criterios elegidos y su orden relativo se determinan por conveniencia, el objetivo del
estudio y las relaciones o propiedades que se consideran significativas. El propósito
de la presente clasificación es establecer un método general para la comparación
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sistemática de estilos de formas. Los criterios seleccionados son todos


geométricos, proceden de lo general a lo particular, y las categorías principales se
definen con referencia a límites que son fácilmente establecidos.

Simetría y estructura. La simetría diferencia dos clases principales de formas


definidas con referencia a un eje vertical de revolución (rotación de infinitos
pliegues). Los recipientes que poseen este eje no cambian de perfil al girar alrededor
del mismo, y todas sus secciones horizontales son círculos. Los recipientes que
carecen de este eje son asimétricos (principalmente imitaciones de objetos
naturales) o tienen una simetría menor, como es el caso de platos ovalados o
cantimploras en forma de disco.
Esta discusión se centrará en los recipientes con un eje vertical de revolución, ya que
son, con mucho, los más numerosos y también presentan problemas especiales de
clasificación. Estos pueden dividirse en tres categorías, que, por falta de un término
mejor, denominaré clases estructurales. Para una designación preliminar, pueden
describirse como recipientes con:
1.​ orificio no restringido,
2.​ orificio restringido,
3.​ cuello.
Estas clases estructurales tienen amplias implicaciones funcionales; es decir, la
forma las adapta a usos bastante diferentes. El recipiente no restringido es
adecuado para todos los propósitos que requieren el uso de las manos dentro del
mismo, así como para exhibir o secar su contenido. La restricción de la pared del
recipiente ayuda a retener el contenido y lo hace más útil para el almacenamiento.
Un cuello evita el derrame de líquidos y facilita el vertido. Aunque estas divisiones
pueden considerarse categorías funcionales, no implican una función específica.
También debe recordarse que los recipientes a veces se utilizan para fines para los
que no están bien adaptados por su forma.
Dado que ha habido cierta inconsistencia en el uso de los términos "restringido" y
"no restringido", y a veces un cuello no es fácil de delimitar, recurriré a conceptos
geométricos para definir las clases estructurales con mayor precisión, y calificaré los
términos e introduciré nuevos cuando sea necesario.
El orificio restringido generalmente se define como aquel cuyo diámetro es menor
que el diámetro máximo del recipiente; el no restringido, como aquel cuyo diámetro
es el máximo del recipiente. Algunos autores han utilizado estos dos términos para
referirse a diferentes grados de constricción, un uso probablemente adoptado por
conveniencia en el estudio de un grupo de recipientes que carecen de formas
abiertas. No se recomienda este uso porque ignora el límite simple, lógico y
fácilmente identificable en la serie; es decir, el punto en el que las paredes del
recipiente son verticales.
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Las paredes verticales definen el recipiente no restringido; las paredes


convergentes, el restringido.

FIG. 21 — TRES CLASES ESTRUCTURALES

a-e: Distinción entre el recipiente no restringido (a-c) y el recipiente restringido


simple (d-e).
●​ Una tangente vertical (c) marca el límite de la forma no restringida.
f-j: Distinción entre recipientes compuestos dependientes/independientes y
recipientes con inflexión.
●​ Mientras un punto angular se ubique por encima del punto principal, el
recipiente mantiene una forma restringida independiente (f).
●​ Cuando ambos puntos coinciden, la forma se convierte en:
○​ no restringida compuesta (g), o
○​ restringida dependiente*, según la inclinación de la sección superior.
●​ Un recipiente con punto de inflexión por encima del punto principal también
es restringido independiente (h).
●​ Cuando la tangente en el punto de inflexión se vuelve vertical o se inclina
hacia afuera, la forma es no restringida (i-j).
k-n: Diferenciación entre recipientes con cuello y recipientes restringidos
independientes.
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●​ Las excepciones a la correspondencia general entre estas clases surgen


porque:
○​ el cuello se define por proporciones,
○​ la forma restringida independiente se define por características de
contorno.
●​ Al desplazar el punto angular hacia afuera (k), el cuello se ensancha hasta
perder las proporciones típicas de un cuello.
●​ Por tanto, los recipientes restringidos independientes constituyen una clase
más amplia que los de cuello.
●​ No obstante, existen formas compuestas poco comunes con secciones
superiores estrechas que sugieren un cuello, aunque su estructura es
dependiente (l), relacionada con formas compuestas dependientes familiares
(m-n).
●​ Los recipientes con inflexión equivalentes en proporción a (f-n) son siempre
independientes, pues su punto de inflexión yace sobre el punto principal.

___________________________________________________________________________________
Diferenciación de las clases estructurales​
Estas dos clases pueden definirse específicamente mediante la posición de la
tangente en el punto terminal, desestimando modificaciones del borde (Fig. 21a-e).
En términos de contorno básico:

1.​ Recipientes no restringidos:


○​ Presentan una abertura con una tangente en el punto terminal que es
vertical o inclinada hacia afuera.
○​ No tienen constricciones marcadas por puntos angulares o de
inflexión.
2.​ Recipientes restringidos simples o dependientes:
○​ La tangente en el punto terminal está inclinada hacia adentro.
○​ Su perfil tampoco muestra constricciones definidas por puntos
angulares o de inflexión.
3.​ Recipientes independientes restringidos (mayoría de los cuellos):
○​ La base del cuello suele estar marcada por un punto angular (ángulo
entre cuello y cuerpo) o, si la transición es curva, por un punto de
inflexión entre la constricción del cuello y el ecuador del cuerpo (Fig.
21f, h).
○​ Esta característica —un punto angular o de inflexión por encima de un
punto principal (ecuador del cuerpo)— define la clase.
○​ Límite claro: Si el diámetro en el punto angular aumenta hasta coincidir
con el punto principal, el recipiente se convierte en:
■​ No restringido (si la inclinación original del cuello era hacia
afuera; Fig. 21g).
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■​ Restringido dependiente (si la inclinación era hacia adentro).


Esta definición evita debates subjetivos sobre "¿Qué tan ancho puede ser un cuello
antes de parecer un borde alto en un cuerpo ligeramente restringido?" (Fig. 21k-q). La
solución propuesta utiliza límites geométricos objetivos, preservando el término
"cuello" para usos descriptivos generales.

Nueva terminología estructural:


1.​ Recipientes no restringidos.
2.​ Recipientes restringidos simples/dependientes.
3.​ Recipientes restringidos independientes.

Tipos de contorno y formas específicas

Cada clase estructural se subdivide por tipo de contorno, definido por sus puntos
característicos:
1.​ Simple:
○​ Solo puntos terminales, o estos más un punto de tangente vertical
(coincidente o separado).
○​ Ejemplos: formas cercanas a figuras geométricas (hemisferios,
cilindros; Fig. 22).
2.​ Compuesto:
○​ Tienen un punto angular que marca la unión de dos secciones, cada
una comparable a un segmento geométrico.
○​ Pueden (o no) incluir puntos de tangente vertical, pero carecen de
puntos de inflexión.
○​ Extiende el concepto mesoamericano de "silueta compuesta" a
recipientes con cuello.
3.​ Inflado:
○​ Secciones cóncavas/convexas unidas por curvas suaves, con al
menos un punto de inflexión.
○​ Sin puntos angulares, pero pueden tener tangentes verticales.
4.​ Complejo:
○​ Dos o más puntos angulares/de inflexión, o combinaciones de ambos.
○​ Incluye variaciones con cambios abruptos en curvatura o dirección.
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La plasticidad de la arcilla y su impacto en las formas cerámicas​


Además, la propia plasticidad de la arcilla incitaba a los alfareros a variar las formas
y crear nuevos diseños. Es común que un ceramista comience un recipiente
apilando anillos de arcilla sobre un disco base para formar un cilindro y luego,
usando una herramienta de curvatura adecuada, presione y estire las paredes hasta
transformarlo en un esferoide. Un poco de experimentación con arcilla basta para
convencerse de la facilidad con que una forma puede derivarse de otra. Esta libertad
absoluta del alfarero para moldear plantea una pregunta fundamental: ¿son
realmente aplicables los términos geométricos a la cerámica modelada a mano? En
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otras palabras, ¿existe un amplio rango de formas no geométricas con solo algunas
aproximaciones a figuras matemáticas, o bien las vasijas tienden a agruparse
alrededor de formas geométricas como normas? Esta cuestión, más allá de su
relevancia para la clasificación, es esencial para entender los patrones culturales en
la alfarería y subraya la necesidad de estudios comparativos extensivos antes de
establecer una nomenclatura.

Geometría vs. diversidad formal

En un análisis exhaustivo de la cerámica mesoamericana, se observó que la mayoría


de las formas pueden describirse fácilmente mediante referencias geométricas,
aunque sin alcanzar perfección matemática. Sin embargo, en otros estilos
cerámicos —como algunos documentados en el Viejo Mundo— este enfoque resulta
insuficiente. Meyer (1945), por ejemplo, incluye en su clasificación tanto formas
geométricas definidas (esfera, cilindro, cono) como formas orgánicas o funcionales
no matemáticas (periformes, acampanadas, "en forma de plato" o "de bolsa").
Sistema geométrico propuesto para el estudio americano:
1.​ Sólidos de referencia:
○​ Esfera, elipsoide (con eje mayor horizontal o vertical) y ovoide (huevo,
en posición normal o invertida).
○​ Nota: El ovoide carece de definición matemática exacta, pero es útil
descriptivamente.
2.​ Superficies de referencia:
○​ Cilindro, cono e hiperboloide (estos últimos con extremos abiertos).
Las formas cerámicas aproximan estas figuras sin replicarlas exactamente (Fig.
23–24).

Derivación de formas simples

●​ Vasijas restringidas: Se obtienen al cortar los sólidos por encima de su


ecuador (Fig. 23b).
●​ Vasijas no restringidas: Cortes en o por debajo del ecuador (Fig. 23c).
○​ Dificultad: Las secciones de ovoides pierden distintividad al cortarse
bajo su diámetro máximo.
Ejemplos concretos:
●​ El hemisferio es la base ideal de muchos cuencos. Modificaciones en su
curvatura pueden acercarlo a un elipsoide (eje horizontal o vertical), aunque la
mayoría de formas convexas se ubican entre ambos.
●​ Limitaciones físicas:
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○​ La relación profundidad/ancho del hemisferio no supera 0.5, pero


puede aumentarse añadiendo paredes rectas (creando formas no
geométricas).
○​ El elipsoide vertical es inestable, y su sección horizontal resulta
demasiado baja.

Formas basadas en superficies


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●​ Cilindro: Siempre no restringido.


●​ Hiperboloide y cono: Pueden ser restringidos o no, según dónde se corten
(Fig. 24b–c).
○​ Hiperboloides suelen confundirse con cilindros en la literatura
mesoamericana, especialmente cuando la curvatura es sutil. Sin
embargo, distinguirlos es clave para evaluar estandarización en ciertos
estilos.

Formas complejas y proporciones

Muchas vasijas combinan secciones de figuras base (ej.: cuerpo esférico + cuello
cilindrico; Fig. 23d–e). Estas corresponden a las llamadas "vasijas de silueta
compuesta".
La proporción como criterio:​
Aunque en este sistema la proporción ocupa un lugar secundario frente al contorno,
su importancia es innegable:
1.​ Relación con la estabilidad: Formas altas y estrechas son menos estables
que las bajas y anchas.
2.​ Función implícita: La proporción afecta la capacidad, facilidad de
manipulación y adecuación a usos específicos (ej.: almacenamiento vs.
servicio).
3.​ Medición vs. inspección: El contorno se identifica visualmente, mientras la
proporción requiere cálculos. Ambos enfoques convergen en la clasificación
final.

Conclusión:​
La cerámica es un equilibrio entre libertad creativa y restricciones físicas/culturales.
Un sistema de clasificación debe ser lo suficientemente flexible para abarcar la
diversidad, pero riguroso en sus fundamentos geométricos cuando estos son
aplicables. La proporción, aunque menos prominente que el contorno en este
esquema, sigue siendo un eje analítico esencial para entender la relación entre
forma, función y tradición tecnológica.
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Factores funcionales que determinan la proporción de los recipientes​


Los límites en las proporciones de un recipiente están dictados por sus requisitos
funcionales. A primera vista, podría pensarse que la estabilidad impone un límite
claro a la altura relativa: cuanto más alto sea un recipiente, más fácilmente volcará.
Sin embargo, este límite no es constante, ya que algunos recipientes se
manipulaban más que otros. No es práctico usar diariamente jarras o cuencos que
se vuelquen con facilidad, mientras que recipientes destinados a fines decorativos o
rituales —o aquellos sostenidos por soportes o suspendidos— podían permitirse
proporciones más inestables.

Mecánica de la estabilidad

La estabilidad de un recipiente depende de tres factores:


1.​ Su forma
2.​ La distribución de su peso
3.​ La amplitud de su base
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Un centro de gravedad bajo aumenta la estabilidad. Este principio puede verificarse


empíricamente:
●​ Si un objeto se suspende de un punto, el centro de gravedad se alinea
verticalmente con ese punto.
●​ Al suspenderlo desde dos puntos distintos, la intersección de las verticales
marca el centro de gravedad (Fig. 25a–b).
Ejemplos notables:
●​ Las figuras de juguete que se enderezan al inclinarse tienen pesos en su base
para mantener el centro de gravedad bajo.
●​ Algunas vasijas policromas de Chihuahua, como señaló Kenneth M.
Chapman, aplican este mismo principio.

Relaciones geométricas básicas

1.​ Proporciones clave:


○​ 0.5: Relación altura/diámetro del hemisferio.
○​ 1.0: Relación altura/diámetro de la esfera (aunque las vasijas rara vez
son esferas completas, muchos jarros esferoidales con cuellos bajos
aproximan esta proporción al compensar la sección eliminada para
formar la boca).
2.​ Variaciones estilísticas:
○​ Algunos estilos combinan cuerpos bajos con cuellos altos (o
viceversa) para mantener proporciones equilibradas.

Análisis de proporciones en cerámica mexicana y maya

Un estudio de ocho reportes sobre cerámica mesoamericana revela patrones claros


(Fig. 26):
●​ Vasijas no restringidas:
○​ Las formas abiertas (ej.: cuencos) rara vez superan una relación
altura/ancho de 0.7 por exigencias funcionales.
○​ La excepción es el cilindro, cuya proporción puede ser mucho mayor,
aunque esto lo hace poco práctico para uso cotidiano.
●​ Vasijas restringidas simples:
○​ Los hombros bajos son frecuentes en recipientes altos (para mejorar
estabilidad), mientras que los hombros altos predominan en formas
bajas.
●​ Vasijas independientes (compuestas o infladas):
○​ Sus rangos de proporción parecen reflejar función más que estabilidad
(ej.: jarras de almacenamiento vs. recipientes ceremoniales).
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Descripción de proporciones en estudios cerámicos

Aunque es común reportar solo la proporción general (altura/diámetro de la boca


para no restringidas; altura/diámetro máximo para restringidas), esto es insuficiente
para formas complejas. Se recomienda:
1.​ Para contornos simples:
○​ Proporción general basta (ej.: cilindros, hemisferios).
2.​ Para formas compuestas o infladas:
○​ Incluir proporciones de cada sección (ej.: relación altura del
cuello/diámetro del cuerpo).
3.​ En muestras grandes o estudios comparativos:
○​ Analizar distribuciones de frecuencia (como en Fig. 26) para identificar
normas culturales.

Conclusión​
Las proporciones cerámicas son un equilibrio entre:
●​ Restricciones físicas (estabilidad, manipulación).
●​ Factores culturales (función, tradición estilística).
●​ Geometría subyacente (aunque los alfareros rara vez la seguían de forma
rigurosa).

Un sistema de clasificación debe ser lo suficientemente flexible para capturar esta


complejidad, usando proporciones como una herramienta complementaria al
análisis de contornos.
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Los puntos característicos marcan la posición de las dimensiones horizontales y


verticales más significativas del recipiente. La relación altura/diámetro de la boca
toma medidas en un punto terminal superior, pero solo describe completamente dos
formas comunes cuando son matemáticamente precisas: el cilindro y el hemisferio.

Sin embargo, esta proporción general no basta para describir:


1.​ Secciones cónicas: Al introducir un segundo diámetro terminal (base), elegir
solo la boca o la base para el cálculo distorsiona la comparación con cilindros
de igual proporción (Fig. 27a-b).
2.​ Hemiesferoides: La inclinación de las paredes altera la percepción visual de
sus proporciones (Fig. 27c-d).
En formas restringidas simples, la relación altura/diámetro máximo define
parcialmente la forma, pero omite el diámetro relativo de la boca. Cuando aparecen
puntos angulares o de inflexión, es crucial considerar la altura relativa de las
secciones que delimitan para una descripción completa.

Limitaciones en formas independientes restringidas

Estos recipientes —compuestos por dos partes con proporciones autónomas (ej.:
cuerpo y cuello)— revelan claramente la insuficiencia de las proporciones generales.
Por ejemplo:
●​ Una botella de cuello largo, una jarra de cuello corto y una olla de boca ancha
pueden compartir la misma proporción general, pero difieren radicalmente en
función y estilo (Fig. 28).
Para definir estas formas, se necesitan tres relaciones proporcionales:
1.​ Altura total/diámetro máximo.
2.​ Altura del cuello/diámetro del cuerpo.
3.​ Diámetro de la boca/diámetro máximo.

Selección de proporciones significativas

Priorizar medidas que:


●​ Sean visualmente reconocibles (ej.: anchura de boca en ollas vs. estrechez en
jarras).
●​ Reflejen diferencias funcionales.
●​ Ignoren proporciones teóricas poco perceptibles, ya que la percepción
humana está sujeta a ilusiones ópticas:
○​ Tendencia a sobrestimar distancias verticales frente a horizontales.
○​ Efecto de líneas convergentes/divergentes (ej.: paredes abocinadas;
Fig. 27).
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Conclusión​
Mientras los puntos característicos ofrecen un marco geométrico objetivo, la
descripción útil debe combinar:​
✔ Proporciones clave adaptadas a cada estructura.​
✔ Análisis de secciones independientes en formas compuestas.​
✔ Sensibilidad a la percepción visual, que trasciende la matemática pura.

Este enfoque equilibra rigor analítico y utilidad práctica en estudios cerámicos.


Análisis de formas compuestas: el caso de una jarra con ángulo marcado en la base
del cuello

Para ilustrar el análisis de formas complejas, tomemos como ejemplo una jarra con
un ángulo bien definido en la base del cuello. Esta forma presenta cinco
proporciones principales:

1.​ Relación altura/ancho total del recipiente


2.​ Relación altura/ancho del cuello
3.​ Relación altura/ancho del cuerpo
4.​ Proporción entre altura del cuello y altura del cuerpo
5.​ Proporción entre diámetro del cuello y diámetro del cuerpo

Sin embargo, tres ratios bien seleccionados son suficientes para definir sus
proporciones clave, siempre que se describa previamente la forma de sus partes.
Estas medidas deben basarse en dimensiones fácilmente identificables.

Elementos clave en el análisis

1.​ Cuerpo:
○​ Suele ser esferoidal u ovoide
○​ Presenta menor variabilidad en forma y proporciones
○​ Constituye la parte principal del recipiente
2.​ Cuello:
○​ Más variable en forma (cilíndrico, hiperboloide, cónico)
○​ Más difícil de comparar proporcionalmente
○​ La percepción visual se ve afectada por:
■​ Paredes convergentes/divergentes (Fig. 30a-c)
■​ Elección del punto de medición (boca vs. base del cuello)

Datos reveladores: En un análisis de cuellos cilíndricos en cerámica


mesoamericana:

●​ La relación altura/diámetro predominante oscila entre 0.3 y 0.7


●​ Pocos casos superan 1.0 (máximo registrado: 1.6)
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●​ Se estableció arbitrariamente 0.2 como límite inferior para distinguir cuello de


simple borde

Solución práctica para simplificar el análisis

En lugar de calcular proporciones complejas del cuello, podemos establecer:

1.​ Relación cuello/cuerpo:


○​ Altura del cuello / Altura del cuerpo
○​ Diámetro de la base del cuello / Diámetro máximo del cuerpo
2.​ Proporción general:
○​ Usar solo una medida general (del cuerpo O del recipiente completo)
como tercer ratio (Fig. 31)

Formas infladas vs. compuestas

Las vasijas infladas independientes siguen los mismos principios que las
compuestas, sustituyendo el punto angular por un punto de inflexión en la base del
cuello. Todos los criterios de proporción mencionados son igualmente aplicables.

Vasijas complejas: consideraciones adicionales

Para estas formas con múltiples puntos característicos:

●​ Es crucial diferenciar entre puntos primarios (que definen secciones


principales) y secundarios (modificaciones menores)
●​ Los mismos principios de proporción aplican, pero priorizando el impacto
visual
●​ La descripción debe enfocarse en las relaciones entre partes
estructuralmente significativas

Este enfoque sistemático permite analizar rigurosamente las proporciones


cerámicas manteniendo la practicidad en estudios arqueológicos. La clave está en
equilibrar precisión métrica con percepción visual significativa.
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FIG. 31 — PROPORCIONES DEFINITORIAS DE VASIJAS RESTRINGIDAS


INDEPENDIENTES

Proporciones en vasijas compuestas e infladas, y sus componentes:


1.​ Proporciones principales:
○​ Altura/ancho total del recipiente: a/b
○​ Altura/ancho del cuerpo: c/b
○​ Altura del cuello/ancho de la garganta: d/e
2.​ Proporciones alternativas equivalentes:
○​ Relación altura del cuello/altura del cuerpo: d/c
○​ Relación diámetro de garganta/diámetro del cuerpo: e/b
Notas clave:
●​ Cualquiera de estos dos conjuntos de proporciones define completamente la
forma.
●​ Ambos requieren las mismas cinco mediciones básicas.
●​ En vasijas infladas, la garganta se mide en el punto de inflexión (no en un
ángulo).

Esta figura muestra cómo capturar matemáticamente la esencia de formas complejas


mediante relaciones proporcionales estratégicas, permitiendo comparaciones
objetivas entre diseños cerámicos.
La cuestión del tiempo: proporciones vs. dibujos​
Alguien preguntó: "¿Qué lleva más tiempo: establecer estos puntos y calcular
proporciones o hacer un dibujo lineal de una vasija?" En realidad, los puntos
característicos facilitan el dibujo de contornos (como demostraré en la p. 253). Sin
embargo, la principal justificación de las proporciones radica en que sirven para un
propósito distinto: mientras un dibujo muestra solo un ejemplar, los cálculos
proporcionales permiten:

●​ Resumir las características de grupos de vasijas


●​ Cuantificar su variabilidad
●​ Establecer comparaciones sistemáticas (algo imposible con meras
impresiones visuales, incluso ilustrando todos los ejemplares)
El número de proporciones a reportar depende del objetivo:​
✔ Clasificación básica (ej.: vasijas bajas/medias/altas): basta con proporciones
generales​
✔ Estudio comparativo riguroso: se requieren índices precisos para evitar
descripciones verbales extensas y estandarizar datos

Observaciones "irrelevantes" pero reveladoras

El Dr. A.V. Kidder señaló dos fenómenos al revisar este texto:


shepard

1.​ "Las vasijas sin decoración suelen tener formas más armoniosas que las
ornamentadas, especialmente con aplicaciones"
2.​ "¿No aumenta la divergencia entre cerámica utilitaria (más estandarizada) y fina
(más variada) con el avance cultural y la producción en masa?"
Estas observaciones —lejos de ser irrelevantes— ejemplifican el tipo de
generalizaciones que el análisis formal puede validar o refutar, como sugiere el caso
del México posclásico.

El borde: protagonista de los estudios cerámicos

Definición: El borde (rim) es el margen del orificio del recipiente. Solo se considera
una parte diferenciada cuando presenta:
●​ Engrosamientos
●​ Cambios abruptos en dirección o grosor​
(Un borde "directo" se funde imperceptiblemente con la pared)
¿Por qué tanta atención al borde?
1.​ Los fragmentos de bordes (a diferencia de tiestos del cuerpo) suelen
conservarse en excavaciones por su valor diagnóstico
2.​ Revelan:
○​ Diámetro del orificio (si el arco es suficientemente largo)
○​ Inclinación de la pared superior
○​ Tipo de apertura (restringida/no restringida) (si se orientan
correctamente: plano del labio horizontal)
Caso emblemático: El estudio de Kidder sobre la cerámica Pecos Glaze-paint (1936)
demostró cómo la evolución estilística de los bordes durante 400 años podía usarse
como marcador cronológico.

Variables clave en los bordes

Más útil que memorizar términos es entender sus dos variables fundamentales:
1.​ Dirección: Continúa el perfil de la pared (directo) o se desvía (hacia
adentro/afuera, arriba/abajo)
2.​ Grosor: Desde engrosamientos sutiles hasta añadidos complejos (Fig. 32
muestra 7 variables secundarias)

⚠️
Advertencias metodológicas:​
No todos los bordes tienen igual relevancia:
●​ Algunos reflejan estilo (visible)
●​ Otros son accidentales (como engrosamientos internos en vasijas

⚠️
restringidas, producto del azar en el modelado)
Los dibujos en perfil —aunque precisos— pueden:
shepard

●​ Exagerar diferencias imperceptibles en la vista perspectiva


●​ Ocultar elementos decorativos (como surcos) que sí son visibles
superficialmente
Recomendación: Combinar perfiles con dibujos sombreados en perspectiva para
capturar tanto la técnica como la estética.

Técnicas de conformación de bordes

La forma no siempre revela la técnica, pero cuando es identificable, aporta datos


tipológicos valiosos:
●​ Bordes directos: Su única variación es el labio, que puede ser:
○​ Redondeado/afilado/cuadrado (según el acabado manual)
○​ Plano (si se usó una herramienta)
●​ Engrosamientos:
○​ Suaves: Por redistribución de arcilla o raspado
○​ Abruptos: Por añadido de rodetes o tiras (visible en fracturas si la unión
es imperfecta)
Aunque estos detalles rara vez definen tipos por sí solos, su registro enriquece el
análisis técnico.

En síntesis: El estudio de bordes —aunque central— debe complementarse con


análisis de otros fragmentos (base, ecuador, cuello) para reconstruir formas
completas. La clave está en equilibrar el detalle microscópico con la visión
sistémica de la cerámica como artefacto cultural.

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