1. César Vallejo – “Los heraldos negros” 2.
José María Eguren – “La niña de la lámpara
azul”
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, La niña de la lámpara azul
la resaca de todo lo sufrido canta en la glorieta de cristal;
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! sus labios de escarlata pura
tienen un beso musical.
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. La niña de la lámpara azul
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; tiene tristezas de amador;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte. los astros pálidos la miran
y suspira en la bruma una flor.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. La niña de la lámpara azul
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones delira junto a la estación;
de algún pan que en la puerta del horno se nos los trenes que se van, la miran...
quema. Los que se fueron, ya no son.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,
como
cuando por sobre el hombro nos llama una
palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
3. Blanca Varela – “Casa de cuervos” 4. Javier Heraud – “El río”
Caminas lentamente Yo soy un río,
sobre el filo de las palabras voy bajando por las piedras,
temblando de frío voy saltando por las piedras,
en la casa de los cuervos. voy cantando solo.
Ellos ven con fijeza Soy un río,
tu sombra cruzar la penumbra voy llevando mis paisajes,
y huelen el miedo voy llevando mis canciones,
que anida en tus huesos. voy solo.
Estás sola, siempre lo estuviste, A veces me detengo y me enojo,
y la oscuridad es otras veces canto y me duermo,
una estaca que te atraviesa así como los viejos campesinos
en su vuelo ciego y furioso. se echan a descansar.
5. Martín Adán – “Escrito a ciegas”
La vida es algo más que una labor, un rito,
un pliegue en la costumbre que algo oculta;
más que un instinto ciego, o que el delito
de proseguir después de la sepultura.
Es la sombra de un sueño, cuyo grito
nuestra conciencia en gritos sepultura.
Es lo que Dios oculta a su infinito,
o lo que el alma ve con su lectura.
6. Rosella di Paolo – “Sombras de verano” 8. Manuel Scorza – “Balada”
Son las sombras que corren Cavaron una fosa
bajo la higuera del tamaño del odio,
que espesan la tarde y los tiraron juntos
y el paso de los siglos. como espadas rotas.
Se oyen murmullos Ya no existen ni gritos,
entre las hojas, ni abrazos ni reproches.
y son las voces de todos No existe más el alma
los que bajo su sombra descansaron. de los que murieron.
En los pliegues oscuros
de sus ramas,
9. Antonio Cisneros – “Crónica del niño Jesús de
se enredan las historias
Chilca”
que el viento llevará lejos.
Y cuando el niño Jesús de Chilca
volvió a su pesebre,
7. Magda Portal – “A los pueblos del mundo” el cóndor se detuvo en seco
y dejó caer la piedra.
Pueblos del mundo, escuchen mi grito,
pueblos del mundo, que soy hermana Desde entonces se oyen rumores
y traigo en la mano la justicia de que el niño voló con las estrellas,
y traigo en la boca la verdad. y el cóndor, en vez de piedras,
lleva flores a su cuna.
Luchemos todos por un mismo ideal,
luchemos todos por la igualdad,
que todos los hombres sean libres,
que todos los hombres sean hermanos.
10. Luis Hernández – “Teoría de los cambios”
Cambiarse de camiseta,
de talante, de estrategia,
es fácil;
pero cambiarse de hombre,
¡caramba!
es un asunto serio.
Cambiarse de días,
de noches,
y de sueños,
es cuestión de minutos.
Pero cambiarse de alma,
ah, eso requiere de más tiempo.