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Deporte y Diversidad PPI - U1 Clase 1

El documento aborda la relación entre el deporte y la sociedad, destacando su papel como un 'hecho social total' que refleja tendencias culturales y sociales. Se enfatizan los beneficios físicos, psicológicos y sociales del deporte, así como su potencial para la inclusión y la formación de identidades, aunque también se reconocen sus contradicciones y críticas. Finalmente, se plantea la necesidad de un enfoque crítico y consciente sobre el deporte para promover valores de igualdad y respeto en la sociedad.

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Deporte y Diversidad PPI - U1 Clase 1

El documento aborda la relación entre el deporte y la sociedad, destacando su papel como un 'hecho social total' que refleja tendencias culturales y sociales. Se enfatizan los beneficios físicos, psicológicos y sociales del deporte, así como su potencial para la inclusión y la formación de identidades, aunque también se reconocen sus contradicciones y críticas. Finalmente, se plantea la necesidad de un enfoque crítico y consciente sobre el deporte para promover valores de igualdad y respeto en la sociedad.

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e
Aprendizaje Virtual
tual

Deporte y Diversidad:
Prácticas para la Inclusión
Subsecretaría de
Gobierno Abierto
y País Digital
Dirección de Mujeres,
Géneros, Diversidad y TIC
Unidad 1
Deporte, sociedad
y binarismo histórico
Clase 1
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 3

Deporte y sociedad
Como cualquier otro aspecto de la cultura humana¹, la actividad físi-
co-deportiva se inscribe dentro de los sistemas socioculturales desde
los cuales se definen las características que la conforman y, asimis-
mo, dentro de sociedades específicas. El deporte, definido por Augé
(1982:16) es un «hecho social total», refleja las tendencias sociales del
momento histórico en cual se enmarca, se configura funcionando como
un sistema social completo.

Por otro lado, las prácticas deportivas no escapan a ser parte de los estí-
mulos, situaciones, experiencias y emociones a los que cualquier perso-
na que forma parte de una sociedad se puede exponer. Es decir, ocupa
un lugar preeminente del imaginario social cada vez más “mundializado”
al que se asiste recién estrenado el siglo XXI. Si se hace referencia al
campo de la motricidad como una las dimensiones de la globalidad de
la persona, sin dudas el deporte es la manifestación más popular, tanto
desde el punto de vista de su práctica como de su consumo en forma de
espectáculo.

En los discursos que frecuentemente se escuchan se suele relacionar el


1. Entendemos la cultura así como la define deporte, especialmente la práctica físico-deportiva, con numerosos be-
Geertz (1988), como puro sistema simbólico, neficios físicos, psicológicos y sociales:
que tiene que ser analizado como un texto.
La cultura es el conjunto de rasgos distinti-
vos, espirituales y materiales, intelectuales
• Beneficios físicos: favorece de forma evidente a la salud, previene
y afectivos, que caracterizan a una sociedad enfermedades en distintos sistemas fisiológicos así como mejora las
o grupo social en un periodo determinado. habilidades motrices. Reduce el riesgo de padecer enfermedades car-
El término “cultura” engloba además mo-
dos de vida, ceremonias, arte, invenciones, diovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes. Ayuda
tecnología, sistemas de valores, derechos a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal.
fundamentales del ser humano, tradiciones
y creencias. A través de la cultura se expre-
Además, fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea, etc.
sa el hombre, toma conciencia de sí mismo,
cuestiona sus realizaciones, busca nuevos Practicar actividad física genera numerosos beneficios. En el siguiente
significados y crea obras que trascienden. video se puede conocer cuáles son algunos de ellos.

Por qué realizar actividad física


DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 4

• Beneficios psicológicos: mejora de la autoestima y el autocon-


cepto, produce aumento de la sensación de competencia, previene y fun-
ciona como regulador de posibles situaciones de estrés, incide y evita
trastornos del sueño así como también es una herramienta importante
en la mejora de procesos adaptativos. Ayuda en los procesos de auto-
rregulación, reduciendo la intensidad de emociones como la ira, la agre-
sividad, la ansiedad y la depresión. Además disminuye la sensación de
fatiga, por lo que la persona se percibe más enérgica, con mayor capaci-
dad de trabajo, etc.

En el siguiente link se comparte la relación y la forma en que repercute la


salud física en la salud mental.

Deporte y beneficios
para tu salud mental

Mujer corriendo en un parque.

• Beneficios sociales: esto se relaciona con una función imprescindi-


ble y característica del deporte que tiene que ver con los vínculos con las
otras personas. Algunos aspectos que se destacan son la cooperación, el
relacionamiento, el sentimiento de equipo o el reforzamiento de identida-
des colectivas. Tiene un rol fundamental en la infancia ya que al jugar con
iguales, desde temprana edad se afianza el compañerismo y las relacio-
nes sociales, facilitando la comunicación y la interacción social.

A esto, podemos añadir su potencial como medio educativo y de trans-


misión de valores morales. Sin embargo, no se debe caer en una retórica
simplista que defiende el deporte como un fenómeno positivo per se y
que, por tanto, debe promocionarse entre la población. Según algunas
investigaciones realizadas al respecto, el deporte deja entrever su “ca-
rácter dialéctico” (Gutiérrez, 1995), por cuanto está plagado de ambiva-
lencias y contradicciones en cada una de las dimensiones anteriores.

Haciendo foco en los efectos positivos del deporte, se debe considerar


que la práctica físico-deportiva es saludable si se desarrollan en simul-
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 5

táneo una serie de condiciones. Fundamentalmente, cuando incide en


la mejora de la condición física-salud, es cuando se realiza en un entor-
no seguro (espacios, materiales, equipamiento) y cuando su práctica se
desarrolla con continuidad a lo largo de la vida de una persona. Desde
el punto de vista psicológico, el ejercicio aeróbico permite mejoras en
situaciones de estrés, depresión, ansiedad o situaciones de nervios. Asi-
mismo, es importante que los desafíos y habilidades puestos en juego
sean semejantes, establecer metas realistas, obtener información cons-
tante de los progresos y mantener la concentración en la práctica para
que la experiencia deportiva sea realmente óptima. Y qué decir del desa-
rrollo de habilidades sociales y valores morales. Quizás es en esta área
donde surjan mayores inconvenientes para identificar al deporte como
una práctica positiva.

Aquí conviven diversas situaciones en las que puede funcionar como un


facilitador para la formación de cierto carácter y valores, ya que consti-
tuye una vía de gran importancia para la formación de estos, y situacio-
nes en las que se enaltecen ciertas características asociadas con algún
componente de violencia. El deporte no genera personas más violentas
aunque debe tenerse en cuenta que las personas con elevados niveles
de agresividad se muestran inclinadas a elegir los deportes combativos.
Esto tiene que ver con el tipo de personalidad que poseen: vehemente,
apasionada, impetuosa, etcétera; y lo que esta puede representar; poder,
estatus, imagen fuerte y segura.

En el caso de las adolescencias, se aprecia que a nivel individual, las


diferentes prácticas deportivas otorgan la oportunidad de adquirir habi-
lidades físicas, aumentando su autoestima, evaluando destrezas y apti-
tudes, dándoles la oportunidad de responsabilizarse de su propia salud.
También sirve como ocupación del tiempo libre, promueve la aceptación
de reglas y normas, facilitando la transmisión de valores educativos
como: el esfuerzo, la perseverancia, el espíritu competitivo.

El deporte otorga una base para la formación de la identidad, forjando


cualidades como la lealtad, la cooperación, la fuerza de voluntad y el
autocontrol de los impulsos, entre otros tantos beneficios.

El deporte otorga una base para la formación


de la identidad, forjando cualidades como la
lealtad, la cooperación, la fuerza de voluntad
y el autocontrol de los impulsos, entre otros
tantos beneficios.
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 6

Por otro lado, los deportes a nivel grupal, proporcionan situaciones for-
mativas que favorecen la igualdad, la tolerancia, la resolución de pro-
blemas en el seno del grupo, la comunicación y la empatía. Es motor de
inclusión social ya que se desarrollan una serie de interacciones y rela-
ciones sociales oportunas que posibilitan el despliegue y desarrollo de
las capacidades de las personas y permiten adquirir competencias para
la vida en función de un desarrollo pleno como personas de derechos.

En efecto, se le reconoce su capacidad como elemento integrador de


colectivos de personas inmigrantes y disidencias sexuales. También
como medio para enseñar responsabilidades a las adolescencias, para
la prevención y tratamiento de personas en conflicto con la ley penal y
sustancias psicoactivas, recuperación social de barrios marginales o po-
tenciador de diversas funciones en personas con discapacidad.

Sin embargo, a pesar de esto, desde el punto de vista social y moral, tam-
bién existen numerosas críticas que cuestionan los valores y las situa-
ciones sociomotrices que se dan en la práctica y, especialmente, el mo-
delo deportivo hegemónico proveniente del deporte de competición. Y
es desde este punto de vista, que si queremos defender el deporte como
un elemento formativo y un medio para una socialización democrática
efectiva, tenemos que atender los mensajes que las distintas personas
socializadoras vuelcan sobre las infancias y adolescencias sobre todo
en edad escolar, precisamente por ser una etapa especialmente sensible
en la formación del carácter y la identidad.

El deporte como medio de inclusión social es un elemento que poco se


ha explotado o aprovechado partiendo del no reconocimiento, solamen-
te entidades internacionales como Naciones Unidas y la Carta Europea
del deporte han tenido en cuenta como foro de aprendizaje de cualida-
des a la disciplina, la confianza y el liderazgo o al deporte como cualquier
forma de actividad física que, a través de participación organizada o no,
tiene como objeto la expresión o mejoría de la condición física y psíqui-
ca, el desarrollo de las relaciones sociales o la obtención de resultados
en competición a todos los niveles². 2. Carta Europea del deporte 1992.

El deporte puede ser una fuente de desarrollo


de actitudes y conductas democráticas,
pero también fomentar conflictos, violencia,
segregación social, intolerancia y exclusión.
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 7

El deporte es un producto, una construcción de la humanidad. Su amplia


La naturaleza extensión en la vida social hace que en muchas ocasiones se asuma
social del deporte su existencia como una especie de “naturalización”. Es cierto que la ca-
pacidad motriz de una persona viene desde sus orígenes y que existen
y la construcción referencias de actividades físicas desde la prehistoria. Danzas y rituales
de la cultura o las actividades propias para la subsistencia como la caza, demuestran
el carácter “motriz” de la especie humana. Pero estas manifestaciones
deportiva de la motricidad y otras tantas que se pueden identificar a lo largo de la
historia distan en gran medida de lo que hoy se entiende por deporte.

El deporte forma parte de la cultura, es decir, del sistema de creencias y


valores, costumbres, conductas y artefactos compartidos en sociedad,
de los que las personas hacen uso personal y en interacción con el res-
to. La cultura se incorpora y se aprende, y esa naturalización genera la
transmisión en la sociedad.

La cultura, entonces, se compone tanto de elementos tangibles (obje-


tos, obras, tecnologías) como intangibles (creencias, ideas, valores),
elementos que se aprenden y que se encuentran en constante revisión.
El binomio sociedad-cultura es indisociable: si bien la sociedad es un
concepto más amplio, ambos tienen a su vez una relación íntima con la
propia persona, ya que la sociedad a través del proceso de socialización
permite que esta adquiera una serie de pautas culturales determinadas,
pero manifestadas a través de su propia personalidad. No obstante, todo
este proceso es dinámico, cambiante tanto en uno como en otro sentido.
El dinamismo del entramado cultural, es decir, su posibilidad de cambio
es fundamental a la hora de enfrentar el fenómeno deportivo desde una
perspectiva crítica. En otras palabras, en contra de una visión biologicis-
ta y determinista, es necesario reivindicar que la característica propia de
la humanidad es la capacidad para decidir, elegir y transformar la reali-
dad de cada persona.

Si confiamos a ciegas en los efectos positivos del deporte sobre el de-


sarrollo integral de la humanidad sin un plan preestablecido sobre qué
tipo de personas queremos formar, qué tipo de sociedad pretendemos
construir y cuáles deben ser los valores que contribuyan a la cohesión
y al progreso moral, encontraremos resultados paradójicos, cuando no
seriamente contradictorios. Y la única forma de garantizar dichos planes
es la actuación desde los diferentes ámbitos de responsabilidad hacia
un objetivo común: la socialización democrática.
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 8

Es necesario recordar que el deporte moderno surgió como una práctica


¿Cuál es la de clase en un contexto de dominio masculino, no en vano estaba pro-
sociedad que hibido para las mujeres. La relación de la mujer con la actividad física y
el deporte estaba mediatizada por las concepciones biológicas sobre el
queremos? cuerpo femenino, su supuesta inferioridad respecto al de los varones así
Valores y deporte como la maternidad (Vázquez, 2001). A partir de ahí las desigualdades
se resaltan a través de una cultura que justifica diferentes modos de vida
entre varones y mujeres, siendo ellas las responsables del cuidado de
hijos e hijas y de las tareas domésticas.

Es decir que el deporte moderno es una de las más importantes manifes-


taciones en el mundo y se encuentra en continuo proceso de democrati-
zación, es un campo de distinción y desigualdad social.

Ante la pregunta: ¿cuál es la sociedad que queremos?, se podrían ob-


tener muchas y diferentes respuestas. Sin embargo, una idea común a
toda la humanidad podría ser pensar en una sociedad que permita el
desarrollo de nuestro potencial, en un marco que garantice nuestra digni-
dad como personas, respeto a la diversidad, igualdad de oportunidades.
Como plantea Marina³, vivir puede considerarse un ejercicio puramente
biológico, una función espontánea. Pero lo que realmente queremos es
vivir bien, por lo que, más allá de formas particulares de ver el mundo,
aspiramos a ser felices, tener salud y vivir dignamente. Evidentemente,
estas grandes motivaciones diferentes en cada persona se desarrollan
en sociedad, no solo porque se nace en su seno, sino porque es a través
de las relaciones sociales cómo se aprende la cultura, la comunicación,
la compañía, por reflejo de las personas.

No obstante, se debe asumir la vulnerabilidad tanto de la humanidad


como del medio físico y social. Nuestro cuerpo es frágil, nuestra men-
te está presionada por expectativas y exigencias. El medio ambiente
es precario, no disponemos de recursos ilimitados. Por todo ello, vivir
y convivir bien implica un esfuerzo por el cuidado de uno mismo, de los
otros y de nuestro medio. Sin duda, estos fines recalan de forma directa
en los llamados valores, en las cuestiones que priorizamos o le damos
más o menos importancia a lo largo de nuestra vida. Vivir implica una
tarea de autoconocimiento y conocimiento de las otras personas y del
entorno. Vivir bien requiere desarrollar las capacidades humanas que se
necesitan para los retos que nos esperan: el razonamiento y la memoria,
la imaginación, la habilidad física, cognitiva y afectiva, la independencia
de juicio, el sentido de la responsabilidad, la cooperación, el autocontrol,
la perseverancia, el entusiasmo, la motivación. Y, en un marco social, ne-
cesitamos situaciones que garanticen estas posibilidades, que permitan
expresarnos en nuestra diversidad (género, etnia, clase o capacidades
motrices, intelectuales), que permitan participar en las decisiones, que
nos estimulen a resolver pacíficamente los conflictos, que nos dejen ex-
3. Marina, José Antonio, 2004. Aprendiendo
a vivir, Ariel. presar nuestras emociones y aprender de ello.
DEPORTE Y DIVERSIDAD: PRÁCTICAS PARA LA INCLUSIÓN | UNIDAD 1 - CLASE 1 9

Entonces, ¿es el deporte un buen vehículo para desarrollar valores de-


seables, para crear micro-sociedades que transmitan una cultura demo-
crática y de desarrollo personal?. El deporte en sí no es más o menos po-
sitivo que cualquier otra situación social; por lo que es más importante
focalizar en el cómo y no tanto en el qué.

Es importante poder reflexionar acerca de las prácticas de convivencia


que se llevan a cabo en el ámbito del deporte desde una perspectiva mul-
ticultural, garantizando igualdad de trato y respeto. También es de vital
importancia construir una cultura institucional inclusiva que fomente la
participación de todas las personas sin hacer diferencia respecto de su
orientación sexual o identidad de género.

La concientización y sensibilización en materia de diversidad y de-


rechos humanos en los diferentes ámbitos donde se llevan adelante
estas prácticas, como por ejemplo, los clubes de barrio, las federacio-
nes y las instituciones deportivas, son fundamentales para generar es-
pacios más igualitarios que funcionen como transmisores de buenas
prácticas y valores.

Para cerrar esta primera parte del curso, les compartimos un video
acerca de los contenidos desarrollados en este apartado, es decir, los
diferentes valores que se ponen en juego en las prácticas deportivas:
valores del deporte.

Valores del deporte

Siete pares de manos femeninas tomando una pelota de fútbol.


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