Formento de Nader, Graciela; Rubano, Nora; Gareis,
Florencia
La problemática de las tesis de
postgrado y sus dificultades en la
elaboración: una mirada desde las
Metodologías de las Ciencias
Sociales
V Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias
Sociales
16 al 18 de noviembre de 2016
Formento de Nader, G.; Rubano, N.; Gareis, F. (2016). La problemática de las tesis de postgrado y sus
dificultades en la elaboración: una mirada desde las Metodologías de las Ciencias Sociales. V Encuentro
Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales, 16 al 18 de noviembre de 2016, Mendoza,
Argentina. Métodos, metodologías y nuevas epistemologías en las ciencias sociales: desafíos para el
conocimiento profundo de Nuestra América. En Memoria Académica. Disponible en:
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V Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales (ELMeCS)
Métodos, metodologías y nuevas epistemologías en las ciencias sociales:
desafíos para el conocimiento profundo de Nuestra América
La problemática de las tesis de postgrado y sus dificultades en la
elaboración: una mirada desde las Metodologías de las Ciencias Sociales
Graciela Formento de Nader: grannader99@[Link]
Nora Rubano: nora_rubano@[Link]
Florencia Gareis: florenciagareis@[Link]
Universidad Autónoma de Entre Ríos
Resumen
Diseñar y escribir una propuesta de investigación requiere no sólo tener buenas
ideas, una adecuada formulación teórica y una apropiada estrategia metodológica,
sino también la capacidad para organizar la presentación del proyecto de tal forma
que sea claro, sencillo y ordenado.
El presente trabajo tiene como objetivo contribuir al intercambio con docentes –
investigadores de Educación Superior de Argentina y Latinoamérica, con el fin de
pensar sobre la enseñanza de las Metodologías de investigación en Ciencias Sociales.
Es significativo destacar la importancia de desarrollar la capacidad de investigar en
las problemáticas más relevantes de este campo profesional, como así también el
consistente conocimiento de la problemática elegida.
Consecuentemente, esto se vincula con la transferencia de conocimientos, las
vinculaciones que se establecen con el medio y las prácticas pluricompetentes
asociadas, en el marco de las relaciones que se dan entre las diferentes disciplinas
que integran los Postgrados.
1
Se visualiza, en algunas de las producciones universitarias, una preocupante
debilidad teórica y metodológica en la producción de los trabajos de investigación,
que se expresa en proyectos incoherentes, en formulaciones imprecisas y en un
desorden argumentativo.
Es significativo destacar que muchos proyectos de investigación, muy interesantes
por la temática escogida, se ven severamente menoscabados por sus evidentes
limitaciones al fundamentar la relevancia y pertinencia de la estrategia metodológica.
Se resignifica la necesidad de coherencia entre el marco teórico y la propuesta
metodológica, ya que muchas veces no se lo valoriza suficientemente.
Coincidiendo con María Teresa Sirvent (2005), partimos de la concepción de la
investigación como una práctica social caracterizada fundamentalmente por la
confrontación teoría y empiria, una relación sujeto-objeto, la previsión de una
estrategia metodológica desde el inicio como brújula o andamiaje general flexible y
dialéctico y su originalidad en cuanto a alcanzar conclusiones no implícitas en el
planteo inicial.
Los datos sólo tienen sentido cuando se sustentan en la teoría. Esto se hace mucho
más complejo en el campo de las Ciencias Sociales, dado que existe aún la creencia
de que el conocimiento es un producto neutro, un límpido espejo en el cual se refleja
la realidad social, cuando en verdad es el resultado de una teoría y una metodología
que construyeron y le dieron vida.
El mundo social es un mundo preinterpretado por los actores, en el que el
investigador necesita desentrañar los sentidos y relaciones que construyen la
objetividad social. Este acceso no es neutro ni contemplativo, pues el trabajo de
campo no provee datos sino información.
Respecto de esta reconstrucción del conocimiento social, compartimos con Rosana
Guber (1991) que el campo de una investigación es la porción de lo real que se
desea conocer, en la cual se desenvuelven los grupos humanos que lo construyen.
Es un recorte de lo real que queda circunscripto por el horizonte de las interacciones
cotidianas, personales y posibles entre el investigador y el informante. Dicho recorte
no está dado sino que es construido activamente en la relación entre investigador e
informantes. El campo no es un espacio geográfico, un recinto que se autodefine
desde sus límites naturales sino una decisión del investigador, que incluye tanto a los
2
ámbitos como a los actores. Es continente de la materia prima, la información que el
investigador transforma en material apropiado para la investigación. Es interesante
recordar que lo real se compone no sólo de fenómenos observables, sino también de
la significación que los actores le asignan a su entorno y a la trama de acciones que
los involucra; se integran en él prácticas y nociones, conductas y representaciones.
Es también de fundamental importancia el destacar la pluralidad de enfoques que
pueden utilizarse para tratar de describir y explicar la vida social, desmitificando la
idea de que sólo las metodologías cuantitativas son válidas y reivindicando el papel
de los análisis cualitativos, las aproximaciones microsociales y los estudios históricos-
estructurales.
Respecto del proceso de focalización, se acuerda con Sirvent en que éste se piensa
en términos del ajuste que se hace con la lente de una máquina fotográfica: centrar
la lente en un objeto, pero sin perder el contexto. Es aquí donde se presenta el
problema; resulta difícil distinguir los límites que deslindan al objeto del contexto.
Dado que en un mismo contexto existen distintas situaciones problemáticas, pueden
emerger diferentes problemas de investigación, lo que complejiza la delimitación de
un problema específico.
Asimismo, no es fácil reconocer la diferencia entre información y dato, hecho crucial
para comprender que, desde lo metodológico, las técnicas no aseguran la
recolección de hechos en su estado puro. Por lo tanto, si no se distingue claramente
lo que significa la transformación de la información en un dato pertinente al objeto
de investigación, existirán dificultades para una rigurosa formulación de la/las
hipótesis. Como éstas están constituidas por relaciones entre variables, es
fundamental buscar los indicadores empíricos, datos, que permitan determinar el
comportamiento de las variables. De allí la necesidad de un análisis riguroso de los
indicadores empíricos que permitan determinar el comportamiento de las variables
en Ciencias Sociales.
La dinámica de los tiempos que se viven nos hace tomar conciencia del interjuego de
actores que intervienen en el campo de la investigación en Ciencias Sociales, eje en
el que nos ubicamos, posibilitando múltiples y variados posicionamientos.
3
Ponencia
Nuestra realidad universitaria nos demuestra que una gran proporción de
estudiantes, especialmente en carreras de postgrado, fracasan en su graduación
debido a obstáculos que se les presentan para culminar sus tesis. Esta situación nos
interpela para aventurarnos a analizar críticamente algunas causales que impactan
institucionalmente.
Nos moviliza a realizar una serie de reflexiones que abordaremos en esta
producción, vinculadas con nuestra experiencia de orientar, dirigir y evaluar trabajos
de investigación y tesis en el Departamento de Investigación de la Universidad.
Señalamos la importancia de desarrollar, en los tesistas, la capacidad de
investigar en las problemáticas más significativas del campo profesional específico,
como asimismo un suficiente desarrollo de la investigación y conocimiento de la
problemática elegida.
La tarea de evaluar tesis constituye todo un gran desafío. Es un proceso de
construcción permanente que demanda saberes, compromiso, dedicación y una
fuerte motivación. Nos exige responder a las demandas propias de cada tesista,
estableciendo actividades que constituyan un reto alcanzable para,
consecuentemente, ofrecerle la ayuda necesaria, potenciando su continuidad
académica.
La complejidad de la elaboración de tesis implica necesariamente pautar
criterios que enmarquen esta tarea.
Frecuentemente nos encontramos ante una preocupante debilidad teórica y
metodológica en la producción de los trabajos de investigación, que se expresa en
proyectos incoherentes, en formulaciones imprecisas y en un desorden
argumentativo.
4
Existen dificultades en la confrontación teoría-empiria, en los diferentes modos
de operar con el marco teórico y el cuerpo empírico y con la relación sujeto que
investiga y sujeto investigado.
Asimismo, es significativo comentar que muchos proyectos de investigación,
muy interesantes por la temática escogida, se ven severamente menoscabados por
sus evidentes limitaciones a la hora de fundamentar teóricamente la relevancia y
pertinencia de la problemática y la estrategia metodológica adoptada para aportar la
evidencia empírica necesaria para la realización del proyecto.
Destacamos la necesidad de coherencia entre el marco teórico y la propuesta
metodológica, ya que muchas veces no se lo valoriza suficientemente.
En Ciencias Sociales se presentan problemáticas vinculadas a la transferencia
de conocimientos, las vinculaciones que acontecen con el medio y las prácticas
pluricompetentes asociadas, en el marco de las relaciones que se establecen entre
las diferentes disciplinas que integran los Postgrados.
El proceso de abstracción no es uniforme, reconocemos el carácter de
obstáculo que presenta la experiencia, concreta, real, estimada natural e inmediata.
Una experiencia científica es una experiencia que contradice a la experiencia común.
Todo saber científico ha de ser, en todo momento, reconstruido, tarea nada
sencilla para los tesistas. Es fundamental que se tome conciencia que para confirmar
científicamente la verdad, es conveniente verificarla desde variados puntos de vista.
Pensar una experiencia es, entonces, mostrar la coherencia de un pluralismo inicial.
Hay que plantear el problema del conocimiento científico en términos de
obstáculos. No se trata de concebir los obstáculos externos, como la complejidad o la
fugacidad de los fenómenos, ni de discriminar la debilidad de los sentidos o del
espíritu humano; es en el acto mismo de conocer, íntimamente, donde aparecen, por
5
una especie de necesidad funcional, los entorpecimientos y las confusiones. Es ahí
donde discerniremos causas de inercia que llamaremos obstáculos epistemológicos.
La actividad investigativa es un camino que posibilita generar y sistematizar
nuevos conocimientos que permiten la aprehensión crítica de las concepciones en
las que se sustenta la formación y trabajo profesional del tesista.
Visualizamos que frecuentemente se presentan dificultades en advertir que la
investigación se vincula con la cotidianeidad de los sujetos que construyen la
realidad.
Los problemas cotidianos, si no son problematizados, pueden llevarnos a una
reconstrucción ingenua y/o superficial y hasta un desprecio de la comprensión más
profunda de la lógica que subyace a los procesos que se intenta modificar; además,
con la urgencia de la resolución de problemas se correría el riesgo de producir lo
contrario a lo buscado.
Dado que nuestra tarea gira en torno a las Ciencias Sociales, en las
producciones se prioriza la investigación cualitativa, ya que actualmente se destaca
su rigor y flexibilidad, su sistematicidad y creatividad, su pluralismo metodológico y
autorreflexión crítica. Estas cualidades dan cuenta del nivel de exigencia, dedicación
y compromiso ético.
Coincidiendo con María Teresa Sirvent (2005), partimos de la concepción de la
investigación como una práctica social caracterizada fundamentalmente por la
confrontación teoría y empiria, una relación sujeto-objeto, la previsión de una
estrategia metodológica desde el inicio como brújula o andamiaje general flexible y
dialéctico y su originalidad en cuanto a alcanzar conclusiones no implícitas en el
planteo inicial.
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Coincidiendo con Dei (2011), la tesis es un trabajo de investigación y, por
tanto, debe reunir las condiciones formales y materiales que acredite la cientificidad
del empleo de procedimientos del campo de conocimiento respectivo.
Los tres pilares fundamentales que deben guiar al tesista lo constituyen, a
saber, la construcción de un marco teórico, la deducción de objetivos a partir de ese
marco y la elección de una metodología que articule teoría y objetivos para la
producción de la evidencia empírica.
Coincidiendo con Sautu (2005), toda investigación es una construcción teórica
que no se reduce a lo que normalmente se denomina teoría o marco teórico, sino
que toda la argamasa que sustenta la investigación es teórica.
Dificultades en la elaboración de Trabajos de Investigación y
redacción de Tesis
Las problemáticas de las tesis de postgrado en Ciencias Sociales y sus
dificultades en la elaboración constituyen una preocupante debilidad teórica y
metodológica, que se expresa en proyectos incoherentes, en formulaciones
imprecisas y en un desorden argumentativo.
Coincidiendo con Atilio Boron (2005) consideramos la decisiva importancia de
la teoría en cualquier proyecto de investigación, aún en aquellos que hacen gala de
su pragmatismo o de su ingenua aspiración a dejar que los datos hablen por sí
mismos, como si esto fuera posible.
Consecuentemente, los datos sólo tienen sentido cuando se sustentan en la
teoría. Esto se hace mucho más complejo en el campo de las Ciencias Sociales, dado
que existe aún la creencia que el conocimiento es un producto neutro, un límpido
espejo en el cual se refleja la realidad social, cuando en verdad es el resultado de
una teoría y una metodología que construyeron y le dieron vida.
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El mundo social es un mundo preinterpretado por los actores, en el que el
investigador necesita desentrañar los sentidos y relaciones que construyen la
objetividad social. Este acceso no es neutro ni contemplativo, pues el trabajo de
campo no provee datos sino información. Cuando se dice que se recolectan datos, en
verdad, se releva información sobre hechos que, recién en el proceso de recolección
se transforman en datos. Éstos son ya una elaboración, siquiera mínima del
investigador sobre lo real.
Respecto de esta reconstrucción del conocimiento social, compartimos con
Rosana Guber (1991) que el campo de una investigación es la porción de lo real que
se desea conocer, en la cual se desenvuelven los grupos humanos que lo construyen.
Es un recorte de lo real que queda circunscripto por el horizonte de las interacciones
cotidianas, personales y posibles entre el investigador y el informante.
Dicho recorte no está dado, sino que es construido activamente en la relación
entre investigador e informantes. El campo no es un espacio geográfico, un recinto
que se autodefine desde sus límites naturales, sino una decisión del investigador,
que incluye tanto a los ámbitos como a los actores. Es continente de la materia
prima, la información que el investigador transforma en material apropiado para la
investigación.
Es interesante recordar que lo real se compone no sólo de fenómenos
observables, sino también de la significación que los actores le asignan a su entorno
y a la trama de acciones que los involucra; se integran en él prácticas y nociones,
conductas y representaciones.
Acordando con Larrosa (2003), tenemos que mejorar nuestros saberes y
nuestras técnicas, como así también tenemos que mantener permanentemente la
crítica; se siguen necesitando investigadores honestos y críticos.
Este autor plantea que existe una gramática constituida que nos permite decir
lo que todo el mundo dice, aunque creamos que decimos cosas novedosas y habla
8
también de un esquema de pensamiento constituido, que nos hace pensar lo que
todo el mundo piensa. Desde esa perspectiva, hablamos de un orden del discurso,
que determina lo que se puede decir y lo que se puede pensar, los límites de nuestra
lengua y de nuestro pensamiento. Esto constituye un gran desafío para los
investigadores en Ciencias Sociales, ya que puede impactar en la originalidad en las
tesis.
Respecto a estas conceptualizaciones, es importante recuperar el concepto de
representaciones desde la Psicología Social de Pichon Riviere (1985). Este autor
sostiene que la representación del mundo es una estructuración elaborada e
incorporada implícitamente en el proceso de aprendizaje. Es, a la vez, su efecto y su
condición de posibilidad. Ese modelo interno es una organización personal y social.
De él resulta que los hechos de la realidad, múltiples y heterogéneos sean
seleccionados, percibidos, articulados e interpretados de determinada forma por el
sujeto. De allí que el sujeto es quien construye o no los significados.
De este modo, si bien es cierto que el sujeto es responsable último de sus
respuestas y logros, puesto que es él quien construye o no los significados, es
imposible entender el proceso mismo de construcción al margen de las
características propias del contenido y su contextualización.
Estas afirmaciones de su teoría parten de una concepción del hombre como
sujeto emergente, configurado en una complejísima trama de vínculos y relaciones
sociales; se configura en una actividad transformadora, mutuamente modificante con
el mundo, destinada a satisfacer sus necesidades.
Se trata de una manera de interpretar y de pensar nuestra realidad cotidiana,
una forma de conocimiento social. Correlativamente, es también la actividad mental
desplegada por individuos y grupos a fin de fijar su posición en relación con
situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que les conciernen.
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Es significativo destacar la postura de Vasilachis (2003), respecto a las
representaciones sociales, al sostener que son las construcciones simbólicas
individuales y/o colectivas a las que los sujetos apelan o que los sujetos crean para
interpretar el mundo, para reflexionar sobre su propia situación y la de los demás y
para determinar el alcance y la posibilidad de su acción histórica.
Observamos dificultades para definir el contexto socio-histórico en el que se
da el proceso, fenómeno o suceso. Obviamente, estas cuestiones no pueden ser
fácilmente visualizadas, pero es fundamental situar nuestro objetivo de investigación
en tiempo y espacio y recortarlo, haciendo una abstracción del contexto mayor.
Señalamos que a los tesistas, en general, les resulta difícil seleccionar las
categorías teóricas centrales que constituirán el eje vertebrador de sus trabajos de
investigación, no reconociendo, muchas veces, que la lectura bibliográfica es la
herramienta fundamental para lograrlo.
Es también de fundamental importancia el destacar la pluralidad de enfoques
que pueden utilizarse para tratar de describir y explicar la vida social, desmitificando
la idea de que sólo las metodologías cuantitativas son válidas y reivindicando el papel
de los análisis cualitativos, las aproximaciones microsociales y los estudios histórico-
estructurales. Observamos frecuentemente en los tesistas una dificultad para
reconocer esta problemática.
La aparición de nuevas problemáticas dentro del ámbito de lo social, tales
como las distintas culturas, el lenguaje, la psiquis humana, la organización de la
sociedad, la multiculturalidad, la diversidad, la fragmentación, entre otros, llevó al
intento de elaborar un conjunto de herramientas que permitieran abordar
adecuadamente estos temas. Durante el S XX se sucedieron una serie de debates
orientados a proponer diferentes acercamientos al problema del método y de la
metodología más adecuados para el campo de lo social. Estas ciencias tuvieron
importantes desarrollos teóricos durante el SXX.
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En las problemáticas que presentan las tesis en Ciencias Sociales se visualizan
dificultades en cuanto a la formulación clara y precisa del objeto de investigación, es
decir, en el proceso de focalización.
Coincidimos con María Teresa Sirvent (2005), en que se piensa la focalización
en términos del ajuste que se hace con la lente de una máquina fotográfica, es decir,
centrar la lente en un objeto, pero sin perder el contexto. Es aquí donde se presenta
el problema; resulta difícil distinguir los límites que deslindan al objeto del contexto.
Dado que en un mismo contexto existen distintas situaciones problemáticas, pueden
emerger diferentes problemas de investigación, lo que complejiza la delimitación de
un problema específico.
Outra problemática del área de las Ciencias Sociales nos demuestra la
complejidad que implica deslindar la visión macrosocial de la microsocial, que es la
adecuada para focalizar una problemática específica.
Según Sautu, la perspectiva macro o micro social es un modo de recortar la
realidad contenida en las teorías generales de la sociedad y el sistema de la
organización social y su reproducción y cambio y de los vínculos con el nivel de la
interacción social y las personas. El investigador debe decidir, desde su problema o
inquietud, qué es lo que desea o necesita saber. A partir de las teorías disponibles,
seleccionará aquella/s que entiende son relevantes para plantear su investigación.
Un error frecuente en los tesistas es plantear problemáticas cuya localización
empírica tiene lugar en el nivel de las personas, abordándolas con teorías
macrosociales.
La investigación microsocial se ubica en el dominio de las relaciones sociales y
de los comportamientos de las personas. La mayoría de nuestros tesistas abordan
sus trabajos desde una perspectiva microsocial, utilizando unidades o casos que son
individuos, situaciones u ocasiones, pequeños grupos o conjuntos diferenciables de
su entorno.
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El análisis focalizado en las interacciones, o comportamientos u orientaciones
de personas, incluyendo actos de deferencia o estigmatización, entre una clase social
o de distintas clases sociales pertenecen al dominio de la investigación microsocial.
Consecuentemente, el objeto de investigación microsociológica aborda
procesos individuales y de la interacción social, analizando su organización social
como un orden de fenómenos diferentes del orden social y la estructura social. Esto
significa abstraer y recortar la realidad de las relaciones sociales, de los vínculos de
las personas con su entorno físico y social, sus orientaciones, valores y creencias
hacia el medio y sí mismos, así como de las interpretaciones cotidianas de sus
experiencias.
En una investigación debemos diferenciar entre el nivel de las unidades de
análisis y el nivel de análisis de la teoría. La primera se refiere a la producción de la
evidencia empírica que puede estar, por un lado, al servicio de reconstruir la
macroestructura; por otro lado, el objetivo puede estar dirigido a establecer patrones
de comportamiento en microinteracciones.
El nivel de análisis de la teoría sirve para formular el objetivo de investigación,
decidir sobre su metodología y reconstruir la realidad a partir de la evidencia
empírica. La teoría tiene un valor explicativo de los procesos microsociales.
Así como la teoría define el objetivo, en el momento de la inferencia de los
resultados, ésta tiene valor explicativo, porque se acepta o rechaza la hipótesis o
porque es con teoría que las regularidades empíricas pueden generalizarse.
La realidad microsocial despliega una dinámica y organización propia que no
se puede conocer fácilmente, ni describiendo meramente las inserciones de los
sujetos sociales, ni refiriéndolas a procesos o estructuras en los que se considera que
esas inserciones están inmersas.
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Con frecuencia se visualiza en nuestras evaluaciones dificultad para ordenar el
texto de su exposición y desarrollar las pruebas empíricas o argumentativas que
validen las hipótesis sustentadas, como así también problemas para posicionarse
desde su rol profesional.
Datos, análisis e hipótesis: una mirada vinculante
Generalmente, se tiende a confundir información con dato. Los datos son, en
parte, la transformación de la información obtenida en material significativo para la
investigación. No es fácil reconocer la diferencia entre información y dato, hecho
crucial para comprender que las técnicas no aseguran la recolección de hechos en su
estado puro.
Por lo tanto, si no se distingue claramente lo que significa la transformación
de la información en un dato pertinente al objeto de investigación, existirán
dificultades para una rigurosa formulación de la/las hipótesis. Como éstas están
constituidas por relaciones entre variables, es fundamental buscar los indicadores
empíricos, datos, que permitan determinar el comportamiento de las variables. De
allí la necesidad de un análisis riguroso estos indicadores.
La evidencia empírica en Ciencias Sociales se construye, lo que implica una
serie de operaciones de selección y abstracción de indicios, emergentes, observables
que están en lugar de o aparecen reflejando entidades que son ideas.
La hipótesis opera como guía que permite articular la investigación. La
argumentación, la lógica del discurso constituyen modalidades de prueba para
aproximarse al conocimiento de los hechos. No se podría seleccionar hechos
significativos de la realidad sino determinamos un criterio de análisis. Pero la
definición de un criterio implica ya una idea, una conjetura acerca de cómo y cuáles
son los hechos que se pueden reunir como significativos.
Todo este proceso constituye una serie de dificultades, por parte de los
tesistas, al momento de la toma de decisiones.
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Se suele considerar al procesamiento y al análisis de los datos que se obtienen
como una misma actividad. Siguiendo a Sabino (1996), las vemos como dos cosas
diferentes: por un lado, el investigador procesa los datos y, por otro, los analiza,
pues la información procesada, si bien tiene un valor inestimable, no nos habla por sí
misma; por sí sola no nos da las respuestas deseadas, hasta tanto no se efectúe
sobre ella un trabajo de análisis e interpretación.
Otra dificultad que se visualiza es que en el cuerpo de la tesis se deben
aportar pruebas empíricas o argumentativas para validar la hipótesis. La amplitud
teórica facilitará la respuesta que se intentará dar al problema, mediante el
enunciado de las hipótesis.
Muchas veces el tesista omite en las conclusiones responder a las preguntas y
objetivos de la investigación, explicitando la confirmación o refutación de las
hipótesis en rigurosas razones objetivas.
Si bien el logro de la objetividad es una preocupación permanente durante
todo el proceso de investigación, existe una dificultad natural relacionada con el
hecho que en las Ciencias Sociales el hombre no sólo es el sujeto que investiga sino
que es también el objeto investigado.
Surgen numerosos interrogantes relacionados con la posibilidad versus
imposibilidad de ser objetivo en el campo de las Ciencias Sociales. Es imposible
responder plenamente a todas estas preguntas. Pero, si queremos ser sujetos
críticos y no meramente seres pasivos debemos plantearnos todos los interrogantes
que surjan, tratando de elaborar alguna respuesta, aunque sea provisoria.
El tratamiento y análisis de los datos cualitativos no puede proporcionar
frecuencia o magnitudes. Existe sí una muestra de individuos, hechos o
acontecimientos seleccionados que busca ser representativa del conjunto. Su forma
14
de tratamiento y análisis tiene una fuerte carga de subjetividad. Esto no supone,
necesariamente, que se produzcan sesgos y distorsiones que invaliden los resultados.
La masa de datos obtenida ha de ser ordenada con una cierta sistematicidad,
mediante la clasificación y categorización. Esto significa ordenar los datos de una
manera coherente, completa y lógica.
Otra problemática que se presenta en los tesistas es la dificultad para ir
identificando las categorías más importantes referidas al problema que se investiga.
Esto obstaculiza el ordenamiento que permite la configuración de la respuesta al
problema que es motivo de estúdio e impide descubrir las relaciones entre las cosas
que se conocen y el contexto.
Las variables pertenecen al dominio de la teoría, para observarlas o medirlas
es necesario encontrar un nexo con el plano observacional. Las mismas deben
definirse con precisión, pues el uso equívoco o ambiguo de una variable convierte
em, lógicamente inválida, cualquier argumentación.
La elección de una metodología de investigación no es neutra. Cuando
elegimos una metodología, estamos planteando, de alguna manera, no sólo una
visión de la investigación, sino también una visión del mundo. Esto responde a una
postura que nos permite entender y concebir ciertas relaciones y ver y no ver
determinadas cosas. Esta problemática interfiere en la objetividad que deben lograr
progresivamente los tesistas.
Otra problemática que se presenta en los tesistas es la necesidad de
replantearse el marco teórico, distinguiéndolo del marco metodológico.
Coincidiendo con Guber el investigador aprende a distinguir su reflexividad de
la de sus informantes y la reflexividad creada en el seno de la relación.
Consecuentemente, es justamente la mediación que le permitirá acceder más
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profundamente al mundo social de los actores involucrados en la misma. Esto se
logra a través de un proceso de elaboración teórica personal.
Asimismo, es significativo comentar que muchos proyectos de investigación,
muy interesantes por la temática escogida, se ven severamente menoscabados por
sus evidentes limitaciones a la hora de fundamentar teóricamente la relevancia y
pertinencia de la problemática y la estrategia metodológica adoptada para aportar la
evidencia empírica necesaria para la realización del proyecto.
Los tesistas presentan debilidad para transformar los contenidos sustantivos
de la bibliografía consultada en oraciones en las cuales se postulan: descripciones de
sucesos o procesos, relaciones entre conceptos, condiciones bajo las cuales los
sucesos o procesos tienen lugar o son modificados, entre otros. Asimismo,
demuestran dificultades para identificar las poblaciones acerca de las cuales se habla
y su ubicación espacio-temporal.
Otra gran dificultad se presenta al momento de proponer un esquema
unificador argumentativo y distinguir etapas en la argumentación: punto de partida y
final e intermedias.
También se presentan problemas con el marco teórico con respecto a temas
que luego se pierden o no se ve su conexión con el resto del trabajo; lo mismo
puede pasar con la propuesta metodológica.
Otro desafío que se suele presentar es que el marco teórico puede
constituirse en una trampa cuando se lo confunde con la elaboración del estado del
arte.
Debe dar cuenta de una postura crítica que refleje las diversas fuentes
bibliográficas consultadas, como para facilitar la confrontación de distintas
perspectivas epistemológicas.
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Consiguientemente, la lectura bibliográfica en el campo de la investigación,
requiere un rol muy activo por parte del tesista. Es necesario que actúe como un
constructor curioso y activo que se relaciona con el otro componente, el texto, en
forma interactiva.
Es importante reconocer que el texto tiene dos propiedades fundamentales,
coherencia y cohesión, que hacen de él un sistema organizado con relaciones
internas entre sus enunciados. Es una estructura compleja que contiene claves que
guían y condicionan el proceso de construcción de sentido.
Es importante destacar nuevamente la necesidad de la coherencia que debe
existir entre el marco teórico y la propuesta metodológica, ya que encontramos que
muchas veces no se lo valoriza suficientemente.
La formulación del problema o tema a investigar se encuentra íntimamente
ligada al paradigma en el cual se ubica el estudio y esto influye, consecuentemente,
sobre la definición de los objetivos y su orientación metodológica.
Los supuestos, sobre los que se apoya el sistema de creencias básico,
provienen del paradigma al que adhieren. Esto nos lleva a interrogarnos sobre cuáles
son los ejes sobre los que se construirá el andamiaje que permitirá producir la
evidencia que responda a esos objetivos propuestos.
Las proposiciones teóricas sustantivas específicas de una parte de la realidad
social recortada, como sostiene Sautu, constituyen el andamiaje desde el cual se
formularán los objetivos específicos.
Dado que los conceptos teóricos dan lugar a la definición de variables, el
modelo de causalidad debe aparecer explicitado y justificado en el marco teórico,
problemática que genera inseguridad y dudas en las decisiones de los tesistas.
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El formato del marco teórico de una investigación cualitativa pone el énfasis
en cuestiones epistemológicas, así como en las definiciones de los términos teóricos
más abstractos, como son las construcciones intersubjetivas de significados y de la
realidad social, la consideración del lenguaje verbal y gestual como portador de
significados y como elementos constitutivos de la acción social.
Muchas veces se confunde la importancia de escribir bien con el hecho de
escribir mucho. Un buen proyecto de investigación debe tener en cuenta una serie
de pautas que permitan una redacción clara y precisa. Esta instancia se encuentra
íntimamente vinculada al proceso de investigación. Aquí también se exige total
rigurosidad en el cumplimiento de los requisitos formales para la presentación de
proyectos de investigación. No obstante, se observan con frecuencia ambigüedades
que obstaculizan la precisión conceptual.
Diseñar y escribir una propuesta de investigación requiere no sólo tener
buenas ideas, una adecuada formulación teórica y una apropiada estrategia
metodológica, sino también la capacidad para organizar la presentación del proyecto
de tal forma que sea claro, sencillo y ordenado.
Cuanto más claro y preciso sea el lenguaje que se emplee – y ajustado a las
normas básicas del uso de la lengua que utilice- más lectores podrán acceder a él.
De allí que, para alcanzar una adecuada comunicación, no sólo es necesario
compartir un código, sino que es fundamental tener presente, en todo momento, la
claridad del mensaje y la sencillez de su formulación, evitando vaguedades y
ambigüedades.
Coincidiendo con Sautu (2003), la metodología es uno de los componentes
necesarios de todo diseño. Se trata de la construcción del investigador, un conjunto
de procedimientos para la producción de evidencia empírica que debe estar
articulada lógica y teóricamente con los objetivos de la investigación. La metodología
es el conjunto de métodos que tiene por función adaptar los preceptos teóricos a la
producción de los datos.
18
La metodología constituye un conjunto de métodos que tiene por finalidad
adaptar los preceptos teóricos a la producción de datos. Frecuentemente,
observamos dificultad para articular lógica y teóricamente la producción de evidencia
empírica con los objetivos de investigación.
Otras dificultades que aparecen giran en torno a una falta de coherencia entre
el marco teórico y la metodología propuesta, como así también existen dudas en
cuanto a la explicitación de los componentes del diseño metodológico.
Otra problemática que gira en torno a la aplicación de la metodologia se
presenta em limitaciones a la hora de especificar el universo de estudio, la unidad de
análisis y las estrategias de análisis de los datos. Según Maxwell (1996), el
argumento teórico y la evidencia empírica, teoría y datos se construyen
interactivamente.
Un error recurrente lo constituye la falta de justificación de las principales
decisiones metodológicas.
Para investigar es muy importante tener en cuenta lo que sostiene Vasilachis
(2003) acerca del papel que juega la pregunta, en el trabajo de campo, la que está
determinada por la presuposición, no sólo de la capacidad cognitiva y reflexiva de
aquél a quién está dirigida, sino además, por el criterio de quién la formula y su
grado de adecuación a la finalidad de la misma. Les resulta también difícil lograr esta
adecuación.
Se suele formular la pregunta de investigación en abstracto, no participando
en las situaciones y en los contextos que se van a analizar. Se observa e interpreta
a la luz de una determinada teoría que le impide el surgimiento inductivo de nuevos
conceptos.
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Muchas veces la pregunta de investigación constituye el encubrimiento de la
hipótesis. Le resulta difícil ser flexible, de modo tal de poder volver al campo una y
otra vez, durante todo el proceso de investigación, a fin de intentar descubrir lo
nuevo antes que confirmar lo ya conocido.
Conclusiones
Nuestra realidad universitaria nos demuestra que una gran proporción de los
tesistas, en carreras de postgrado, fracasan en su graduación debido a obstáculos
que se les presentan para culminar sus tesis. Esta situación nos interpela para
aventurarnos a analizar críticamente algunas causales que impactan en su
concreción.
La dinámica de los tiempos que vivimos nos hace tomar conciencia del
interjuego de actores que intervienen en el campo de la investigación, posibilitando
múltiples y variados posicionamientos.
En esta ponencia nos propusimos plantear la idea que para realizar una buena
investigación es fundamental conocer muy bien las teorías que sustentan el tema
seleccionado. Éstas son las que nos permiten pensar, reflexionar y así poder decidir
qué estrategia metodológica es la más adecuada.
Es importante recuperar los diseños flexibles en la investigación cualitativa,
pues facilitan articular lógicamente los componentes del mismo en forma interactiva,
no sólo durante la propuesta escrita sino durante el proceso. Esto permite adoptar
una postura abierta, natural, sin restricciones teóricas que impida el surgimiento
inductivo de ideas que luego serán conceptualizadas.
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BIBLIOGRAFÍA
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