Raydel Pacheco
Motivación y Autoestima
Introducción
La gestión efectiva de las organizaciones en el dinámico entorno
contemporáneo requiere una comprensión profunda de los factores que inciden en
el desempeño individual y colectivo. Entre estos factores, la motivación y la
autoestima emergen como constructos psicológicos de relevancia intrínseca y
extrínseca para la consecución de objetivos gerenciales y la optimización de la
productividad organizacional. Este ensayo, fundamentado en principios de
gerencia y administración, explorará la naturaleza de la motivación y la
autoestima, su jerarquización de necesidades según teorías clásicas, los tipos de
motivación, las estrategias para su potenciación y los beneficios derivados, con
especial énfasis en su interconexión como elementos retroalimentadores
esenciales para el éxito en el ámbito laboral y personal.
La Motivación como Constructo Central en la Gerencia
La motivación, en el contexto gerencial, se define como el "impulso y el
esfuerzo para satisfacer un deseo o meta". Este constructo es fundamental para
comprender y dirigir el comportamiento humano en las organizaciones. Es el motor
que "determina las acciones de una persona", influenciando la manera en que los
individuos se involucran en sus tareas y persiguen los objetivos establecidos. La
importancia de la motivación en el ámbito laboral radica en que "es algo necesario
y esencial para poder conseguir logros". Sin un nivel adecuado de motivación, la
consecución de metas, tanto individuales como organizacionales, se ve
comprometida.
La complejidad de la motivación reside en su naturaleza intrínseca y
extrínseca, así como en la diversidad de factores que pueden activarla. No existe
una "regla definida sobre lo que te puede motivar y lo que no", ya que las
necesidades y los patrones de comportamiento varían "de individuo en individuo".
Sin embargo, elementos como la felicidad familiar, las actividades placenteras, el
desarrollo profesional y el logro de aspiraciones personales son ejemplos de
aspectos que pueden generar una fuerte motivación en los individuos. Es crucial
para los gerentes reconocer esta diversidad y adaptar sus estrategias para
maximizar la motivación dentro de sus equipos.
Jerarquía de Necesidades y la Teoría de Maslow
La comprensión de la motivación se ha enriquecido significativamente con
la "Jerarquización de necesidades" propuesta por Abraham Maslow en 1954 a
través de su "famosa Teoría de la Motivación Humana". Maslow postuló que las
necesidades humanas se organizan en una pirámide de cinco niveles, donde las
necesidades de orden inferior deben ser satisfechas antes de que las de orden
superior se conviertan en motivadores significativos. Esta jerarquía incluye:
Necesidades Fisiológicas: Son las más básicas y primarias, como
respirar, hidratarse, alimentarse, descansar, protegerse y reproducirse. Su
insatisfacción impacta directamente en la capacidad de un individuo para
enfocarse en cualquier otra meta.
Necesidades de Seguridad: Una vez satisfechas las necesidades
fisiológicas, emergen las necesidades de seguridad, que abarcan la seguridad
física y saludable, de empleo, ingresos, recursos y seguridad moral. En el contexto
laboral, esto se traduce en la estabilidad en el empleo, un entorno de trabajo
seguro y una remuneración justa.
Necesidades Sociales: Estas necesidades se refieren al afecto, la
asociación, la aceptación y la intimidad sexual. En el ámbito organizacional, se
manifiestan en el deseo de pertenencia a un equipo, la colaboración y las
relaciones interpersonales positivas.
Necesidades de Reconocimiento: Una vez cubiertas las necesidades
sociales, los individuos buscan el reconocimiento, el respeto, la confianza y el
éxito. En las organizaciones, esto puede lograrse a través de la valoración del
trabajo, las promociones y la autonomía en las tareas.
Necesidades de Autorrealización: En la cúspide de la pirámide se
encuentran las necesidades de autorrealización, que implican la moralidad,
creatividad, espontaneidad y aceptación de hechos. Representa la búsqueda del
máximo potencial personal y profesional, el crecimiento continuo y la consecución
de metas trascendentes.
Un principio clave de la teoría de Maslow es que "una necesidad satisfecha
no origina ningún comportamiento y sólo las necesidades no satisfechas influyen
en el comportamiento y lo encaminan hacia el logro de objetivos individuales".
Para los gerentes, esto implica que las estrategias de motivación deben ser
dinámicas y adaptarse a las necesidades predominantes en cada individuo y
equipo.
Tipos de Motivación: Intrínseca y Extrínseca
La motivación se clasifica principalmente en dos categorías: intrínseca y
extrínseca. La comprensión de estos tipos es crucial para diseñar sistemas de
incentivos y entornos laborales que fomenten un compromiso sostenido.
Motivación Intrínseca: "Es aquella que surge desde el interior del propio
individuo cuando realiza acciones por el mero hecho de disfrutarlos y de la pasión
que tiene por las cosas que hace". Se relaciona directamente con la satisfacción
inherente a la actividad misma, el interés personal y el sentido de logro. Ejemplos
incluyen el disfrute de aprender y capacitarse para "enriquecerse a nivel mental, y
mejorar en aspectos laborales o vitales", o la asunción de "nuevos retos en el
trabajo" para "potenciar todo el talento personal". La motivación intrínseca es un
poderoso motor para el desarrollo personal y profesional a largo plazo.
Motivación Extrínseca: Se produce "cuando depende de factores externos
al propio individuo, y la recompensa, negativa o positiva no está en su mano, sino
en las circunstancias o agentes externos". Este tipo de motivación se subdivide
en:
Motivación Extrínseca Positiva: Se genera "cuando se quiere conseguir
una recompensa". Ejemplos incluyen bonificaciones, ascensos, reconocimiento
público o beneficios tangibles.
Motivación Extrínseca Negativa: Ocurre "cuando se quiere evitar un
castigo". Esto podría manifestarse en el cumplimiento de plazos para evitar
sanciones o en un desempeño mínimo para evitar reprimendas.
Si bien la motivación extrínseca puede ser efectiva a corto plazo para
inducir comportamientos específicos, la motivación intrínseca es más deseable
para fomentar la creatividad, la innovación y el compromiso genuino en el entorno
organizacional.
Potenciando la Motivación: Estrategias Gerenciales y Personales
La gestión de la motivación es una competencia clave para cualquier líder.
Existen diversas estrategias que pueden ser implementadas tanto a nivel
individual como organizacional para potenciarla.
A nivel individual, la autogestión de la motivación implica:
Aprendizaje y Capacitación Continuos: La adquisición de nuevos
conocimientos y habilidades es un factor intrínsecamente motivador, ya que
permite el crecimiento personal y profesional.
Participación en Actividades Altruistas: Colaborar en actividades
solidarias o benéficas puede generar un fuerte sentido de propósito y satisfacción
personal, lo cual es altamente motivador.
Establecimiento de Retos Laborales: Asumir nuevas responsabilidades y
aspirar a "escalar hacia nuevos puestos de trabajo" impulsa el desarrollo de
talento y la consecución de metas profesionales.
Identificación de Actividades Placenteras: Conocer y utilizar las
actividades que se disfrutan como refuerzos positivos puede ayudar a superar
tareas menos atractivas.
Reconocimiento de Beneficios: Reflexionar sobre los "beneficios de estar
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motivado" y las "cosas buenas que te traerá hacer determinada cosa" puede
actuar como un catalizador para mantener el impulso.
Análisis del Historial de Motivación Personal: Reconocer las ocasiones
en las que se ha tenido una gran motivación permite replicar las condiciones que
la generaron.
A nivel organizacional y relacional, las estrategias incluyen:
Fomentar un Entorno Positivo: Rodearse de "personas motivadas" crea
un ambiente propicio para el contagio del entusiasmo y el impulso colectivo.
Cultivar la Confianza en Uno Mismo: Promover la creencia en las
capacidades individuales refuerza la proactividad y la autoeficacia.
Aceptar los Errores como Parte del Proceso: Entender que "los errores
son humanos" y aprender de ellos sin estancarse es crucial para la resiliencia y el
crecimiento continuo.
Beneficios de la Motivación en el Contexto Organizacional
La presencia de altos niveles de motivación en el personal de una
organización se traduce en una serie de beneficios tangibles e intangibles que
impactan directamente en la productividad y el ambiente laboral. Entre estos
beneficios se destacan:
Incremento del Positivismo y la Felicidad: Un estado motivado se asocia
con una perspectiva más optimista y un mayor bienestar general.
Mejora de la Salud Integral: La motivación reduce el riesgo de ansiedad y
depresión, contribuyendo a una mejor salud física y mental de los colaboradores.
Aumento de la Energía y la Productividad: La motivación impulsa la
disposición para la acción y se correlaciona directamente con una "mayor
productividad".
Mayor Adaptabilidad al Entorno: Los individuos motivados son más
propensos a aceptar y responder positivamente a los cambios y desafíos del
entorno.
Reconocimiento y Valoración Externa: El desempeño mejorado como
resultado de la motivación a menudo conduce al "reconocimiento por parte de los
demás".
Estímulo a la Creatividad: Un estado de motivación favorece la "mayor
creatividad", lo cual es vital para la innovación y la resolución de problemas en las
organizaciones.
Estos beneficios colectivamente contribuyen a la creación de una cultura
organizacional robusta, caracterizada por la proactividad, el compromiso y el éxito
sostenido.
La Autoestima: Pilar de la Motivación Intrínseca y el Desempeño
La autoestima se define como el "aprecio que sentimos hacia nosotros
mismos, lo que se suele conocer como 'amor propio'". Es un factor crítico en la
psicología individual y organizacional, que influye profundamente en la capacidad
de un individuo para motivarse y alcanzar sus objetivos. "Tener una buena
autoestima nos ayuda a disfrutar de una vida mejor, en la que nos aceptamos a
nosotros mismos y nos permitimos ser felices".
La relevancia de la autoestima radica en que "nos ayuda a sentir que
somos capaces de alcanzar aquello que deseamos, sin pensar que no merecemos
tenerlo". En el ámbito laboral, una autoestima sólida empodera a los individuos
para enfrentar desafíos, asumir responsabilidades y persistir ante la adversidad.
Sin duda, "tener una buena autoestima nos ayuda a alcanzar nuestras metas, sea
en el sentido que sea", abarcando tanto el desarrollo material como las relaciones
interpersonales.
La relación entre autoestima y motivación es bidireccional y
retroalimentadora. Las personas poseen necesidades innatas como la "necesidad
de sentirnos competentes", la "de relacionarnos" y la "de tener autonomía". Estas
necesidades son el fundamento de la motivación intrínseca, que, a su vez, no
requiere de "interacción con fuentes externas a nosotros mismos".
Consecuentemente, "alguien con buena autoestima será capaz de motivarse de
forma intrínseca mucho mejor que alguien con baja autoestima". Recíprocamente,
la "consecución de los objetivos mediante la motivación intrínseca persigue
también un aumento de la autoestima". Esta interdependencia subraya la
importancia de fomentar ambos constructos de manera simultánea en cualquier
estrategia gerencial orientada al desarrollo humano.
Estrategias para Fortalecer la Autoestima en el Ámbito Profesional
Dada la importancia de la autoestima, especialmente en su vínculo con la
motivación intrínseca, es fundamental implementar estrategias que la fortalezcan,
tanto a nivel individual como en el diseño de un ambiente organizacional propicio.
La autoestima es un "motor que nos da la seguridad para salir al mundo y disfrutar
de él". Sin embargo, las presiones externas pueden "hacer tambalear ese amor
propio". Para contrarrestar esto, se proponen las siguientes estrategias:
Cultivar el Positivismo: Mantener una actitud positiva atrae "buenas
energías" y aumenta las "posibilidades de conseguir el éxito". Una "mente positiva
obra de muchas maneras, pero todas a favor".
Fomentar la Confianza en Sí Mismo: Es vital creer en la propia capacidad
para realizar tareas y superar obstáculos, incluso cuando no se tiene certeza total.
El intento y el esfuerzo son fundamentales para no permitir que el desánimo
"bloquee ideas y potencial".
Practicar la Autoaceptación: Reconocer y valorar la unicidad de cada
individuo, aceptando las cualidades y características propias, es esencial para una
autoestima saludable.
Permitirse Errar: El miedo a equivocarse paraliza. Es crucial entender que
"nadie nació con todos los conocimientos" y que los errores son oportunidades de
aprendizaje y crecimiento. Lo importante es "no perder la esperanza y seguir
intentándolo".
Entregar el Máximo Esfuerzo: Dar lo mejor de sí en cada tarea no solo
aumenta las probabilidades de éxito, sino que también genera la "satisfacción de
haberte esforzado al máximo", reforzando la confianza en las capacidades
propias.
Priorizar el Ejercicio Físico: La actividad física no solo mejora la salud,
sino que también incide positivamente en el estado de ánimo y,
consecuentemente, en la autoestima, creando un equilibrio entre "cuerpo y la
mente".
Establecer Límites con Personas Negativas: Identificar y distanciarse de
individuos que "quitan energía o generan un ambiente negativo" es crucial para
preservar el bienestar emocional y la autoestima.
Evitar las Comparaciones Perjudiciales: Compararse con otros
distorsiona la realidad y puede minar la autoestima. Es más productivo "enfocarse
en dar lo mejor de ti siempre sin fijarte cómo lo hacen otros".
Cultivar un Hobby: Dedicar tiempo a actividades placenteras fuera del
ámbito laboral demuestra auto-cuidado y contribuye al disfrute de la vida, lo cual
fortalece la autoestima.
Practicar la Autorrecompensa: Reconocer y premiar los propios esfuerzos
y logros refuerza la sensación de merecimiento y valida los momentos de felicidad,
siendo una "muestra de cariño a ti mismo".
Conclusión
La motivación y la autoestima son, indudablemente, constructos
intrínsecamente ligados y fundamentales para el desarrollo integral del individuo
en el ámbito gerencial y, por extensión, para la salud y productividad de cualquier
organización. La pirámide de necesidades de Maslow proporciona un marco
conceptual sólido para comprender los impulsos que subyacen al comportamiento
humano, mientras que la distinción entre motivación intrínseca y extrínseca ofrece
una guía para diseñar intervenciones efectivas.
Es imperativo que los líderes y gerentes en la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana, y en cualquier otra institución, reconozcan que la inversión en el
fortalecimiento de la autoestima de su personal no es meramente una cuestión de
bienestar individual, sino una estrategia gerencial de alto impacto. Una fuerza
laboral con una autoestima sólida y una motivación intrínseca bien desarrollada se
traduce en un incremento notable de la productividad, una mayor adaptabilidad a
los desafíos del entorno y un clima organizacional caracterizado por el positivismo
y la creatividad.
La capacidad de "amarse y aceptarse tal como eres" es el cimiento sobre
el cual se construye la resiliencia y la proactividad. En un mundo en constante
cambio, donde la incertidumbre es una constante, la autoconfianza y el impulso
interno son más valiosos que nunca. Por ende, la implementación de las
estrategias discutidas para potenciar tanto la motivación como la autoestima no
solo redundará en el éxito individual, sino que potenciará la capacidad estratégica
y operativa de las organizaciones para alcanzar sus objetivos más ambiciosos.
Referencias
Rivas Muñoz, R. A. (2025). Autoestima y Motivación. Universidad Nacional
Experimental de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.