MEDIAçõES
REVISTA DE CIÊNCIAS SOCIAIS
VOL.9 - N.2/2004-p.119-138
Los DEBATES EN TORNO AL CONCEPTO
DE CIUDADANÍA EN SOCIEDADES
EN TRANSFORMACIÓN 1
Silvia Levín2
A
fines dei siglo XX y comienzos dei siglo XXI la ciudadanía enfrenta un
nuevo escenario de dimensiones ymagnitud inmensurables. Los procesos de
globalización otambién denominados de mundialización, que trascienden
los grupos, las clases sociales yaún las naciones, anuncian lo que algunos autores han
denominado el advenimiento de la sociedad global3. Estos procesos, que reorientan la
organización de las sociedades actuales,colocan ala categoría ciudadanía en el desafío
de redefinir aquellos supuestos estructurales centrales que le han otorgado sentido y
contenido durante siglos:universalidad, libertad eigualdad.
Los criterios que permitieron la definición de un modelo cívico inclusivo son
cuestionados por nuevos actores ydemandas diferenciadas y, en consecuencia, se le exige
ala democracia ya laciudadanía la capacidad de tolerar el conflicto yencauzarlo sobre
la base de nuevos principios de organización o bien de una nueva relación entre los
componentes constitutivos de la ciudadanía. Se trataen definitiva de discutir qué formato
deberá adoptar laciudadanía en el espacio político común para garantizar laconvivencia
democrática pero en un escenario global, donde los supuestos que definieron la inclusividad
han perdido consenso y el disenso se disputa en antagonismos: universalidacIJ
particularidad, libertacIJsometimiento, igualdaclJdiferencia.
Necesita entonces reafirmar hoy su condición de categoría histórica,demostrar su
capacidad ydinamicidad para captar las nuevas realidades que enfrenta la sociedad ya la
vez mantener sus roles tradicionales, reconocidos por la mayor parte de la literatura:
contribuir a la cohesión social ya la convivencia democrática.
I El presente trabajo fue elaborado sobre la base de los avances teóricos producidos en la Tesis Docroral que
estamos desarrollando: "Los alcances de los derechos de ciudadanía de la mujer em Argentina entre 1990 y
2003. El reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos". Doctorado em Ciencias Sociales, cohorte
200212004, Flacso, Buenos Aires.
2 Profesora Titular de Política Social de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Intemacionales de la
Universidad Nacional de Rosario, Argentina.
l ORTlZ, R. Mundíalizacao e cultura. Editora brasiliense, Sao Paulo, Brasil, 2000.
12 O. MEDIAçõES V OL. 9- N. 2/2004
En este marco nos proponemos revisar las distintas corrientes de pensamiento que
han contribuido adefinir la ciudadanía y, ai mismo tiempo, reflexionar en el escenario
de las transformaciones actuales sobre uno de los problemas inherentes asu naturaleza:
la tensión entre universalismo yparticularismo. El universalismo es hoy interpelado en
el escenario global yes uno de los supuestos que origina la discusión acerca de la necesidad
de redefinir la concepción yel contenido actual de la ciudadanía. Se trata de que la
ciudadanía redefina el "nosotros"en diálogo con los "otros". Nuestra intención es recuperar
el hilo conductor dei debate entorno aesta problemática apartir de la revisión crítica de
algunas líneas de pensamiento contemporáneas. EI objetivo fin al es mostrar las
posibilidades potenciales que presenta como categoría conceptual para orientar la
reorganización de las relaciones sociales sobre la base de la renovación de consensos en la
comunidad política dei mundo global.
DISTINTAS CONCEPCIONES DE CIUDADANÍA!
ENFOQUES Y PERSPECTIVAS ANALÍTICAS
El tema de la ciudadanía viene ocupando un lugar privilegiado en las
investigaciones ydebates de los estudiosos de las ciencias sociales en estos últimos quince
afios.Como sefialan algunos autores 4 el concepto de ciudadanía haexperimentado una
"verdadera explosión" en los afios noventa como resultado de una serie de hechos y
circunstancias que le asignan un interés particular.
Dahrendorf'S sefialaque el resurgimiento dei interés por los derechos de ciudadanía,
constituyéndose en un concepto de moda, obedece aun signo propio de los tiempos. Así,
advierte, "Ia gente percibe que hay en ella algo que define las necesidades dei futuro -y en
esto tienen razón-, pero se dedica ai moldear el término de acuerdo con sus propias
preferencias". Así como los afios ochenta se caracterizaron por el crecimiento económico,
no sólo en Europa sino practicamente en todo el mundo, por el afianzamiento yexpansión
de lo que el denomina "Ias provisiones", en los noventa se perciben signos de cambio:el
énfasis puesto en los derechos.
La sistematización de los distintos enfoques implícitos en los conceptos de
ciudadanía moderna formulados en la literatura, partiendo de autores clásicos como
4 KVMLlCKA, W. V NORMAN WAYNE, "El retorno dei ciudadano. Una revisi6n de la producci6n reciente en teoría de la
ciudadanía" en Agora Cuaderno de Estudios Políticos, N"7, invierno de 1997, Afio 3, Buenos Aires.
5 DAlIRENDORF, IW.F, "La naturaleza cambiante de la ciudadanía", en La Política. Revista de estudios sobre el
Estado y la socíedad, Ciudadanía.EI debatecontemporáneo, N" 3, Paidós,octubre de 199?,Bs.As. pág. 139.
Los DEBATIS EN TORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANÍA. .. • 121
Marshall con su esbozo de una "teoría de la ciudadanía" y llegando a la actualidad,
delimita un interesante campo de trabajo en tanto permite mostrar la dinamicidad que
presenta el contenido de laciudadanía yreafirmar su condición de categoría histórica.
CONCEPCIONES LEGALISTAS: CIUDADANÍA y DERECHOS
Ubicamos aquí aaquellas corrientes de pensamiento que definen alaciudadanía
en términos de posesión de derechos.La exposición más trascendente de esta perspectiva
fue la dei sociólogo inglés Thomas H.Marshall quien elabora una teoría de la ciudadanía
en 1949 en su obra "Ciudadanía, Clase Social y Status"6. Este autor considera que la
ciudadanía moderna supone un status social que atribuye derechos y deberes. La
ciudadanía garantiza que cada individuo sea tratado como un miembro pleno en una
sociedad de iguales. La pertenencia auna comunidad está asegurada, entonces, apartir
dei otorgamiento de un número creciente de derechos de ciudadanía. En estos télminos,
el concepto de ciudadanía reconoce una relación directaentre el Estado ylos ciudadanos.
El Estado a través de la legislación otorga formalmente los derechos a los ciudadanos y
estos a su vez ejercen esos derechos pero también deben cumplir obligaciones frente ai
Estado, por ejemplo: pagar impuestos, votar, asistir a la escuela primaria, etc.
Desde esta perspectiva, la pertenencia auna comunidad queda asegurada apartir
dei otorgamiento creciente de derechos de ciudadanía alos individuos. Es justamente el
reconocimiento de derechos lo que afianza la relación entre individuos yEstado. De allí
la preocupación de Marshall por identificar los distintos tipos de derechos que integran la
ciudadanía yque reconocen momentos históricos diferentes en su aparición en Inglaterra.
La hipótesis central de Marshall es que hay una igualdad humana básica o
elemental asociada ai principio de pertenencia a una comunidad -status legal de
ciudadanía-que no se contradice con las desigualdades de clase, esto es, con las
desigualdades económicas ysociales. Es decir que la desigualdad dei sistema de clases
sociales puede ser aceptable mientras la igualdad de ciudadanía sea reconocida. En su
concepción de ciudadanía, derechos einstituciones constituyen dos componentes centrales.
Distingue en su análisis tres esferas de derechos -civiles, políticos y sociales- y las
instituciones comprometidas con la efectiva realización de los mismos.
La dinámica de evolución ydesarrollo de cada una de esas esferas llevó aconfigurar
distintos tipos de ciudadanía: la civil, la política yla social. Marshall sefíaló que lo que
6 MARSHALL, T.H. Cidadanía, classe social estatus, Zahar Editores, Río de Janeiro, 1965.
122 . MEDIAçõES VOL. 9 -N. 2/2004
une aesos tres tipos de ciudadaníaes elprinc~io de libertady, lo que las distingue essu
tensión 1'especto a la igualdad Tanto el capitalismo como la lógica deI mercado
funcionan sobre la base de ladesigualdad, en consecuencia, se interrogabalcómo puede
estabilizarse oextenderse la ciudadanía en un sistema en cuya base subsiste la tensión
entre igualdad ylibertad? El problema principal se presentaba con los derechos sociales.
El desarrollo de la ciudadanía social encuentra su límite en el sistema de estratificación
social. No se puede aspirar ala igualdad en los ingresos, advertía Marshall, pero sí puede
aspirarse aun mejoramiento de la calidad de vida de los sujetos de una comunidad.
Si bien el reconocimiento de la ciudadaníasocial no puede por sí solo modificar
la estructura de la distribución de la riqueza eingresos, que resulta de la asignación de
recursos producidos por el mercado, sí puede alterar su forma de funcionamiento
garantizando un mínimo de bienestar social para todas las personas independientemente
de sus fuentes de recursos.Esta concepción de ciudadanía requiere, en su máxima expresión,
de un Estado de bienestar liberal-democrático. Este modelo de Estado es capaz de garantizar
a todos los ciudadanos el goce de los derechos civiles, políticos ysociales integrándolo
plenamente a la vida en común.
CIUDADANÍA E lNCLUSIVIDAD
Reinhard Bendix7 consideraba que si bien laciudadanía implica reconocimiento
de derechos, la cuestión central reside en elgrado de inclusividad con que se la define,
es decir con el contenido que se le asignan aesos derechos.
En el Estado Nacional cada ciudadano guarda una relación directa con la
autoridad soberana deI país -es decir con el Estado- contrariamente a lo que ocurría con
el sistema político medieval donde únicamente los grandes deI reino mantenían esa
relación directa. Por tanto, advierte Bendix, un elemento clave de laformación nacional
es la codificación de los derechos yde las obligaciones de todas las personas adultas
consideradas como ciudadanos. El Estado es quien otorga la ciudadanía yguarda una
relación directa con el ciudadano en tanto es titular de derechos yobligaciones. De allí
surge la importancia de codificar los derechos yobligaciones -a través de los cuerpos de
leyes ocódigos- de todas las personas clasificadas como ciudadanos.
La definición de ciudadanía de este autor nos permite identificar dos elementos
para el análisis: por un lado, su referencia aI contenido de los derechos y, por otro, la
posibilidad concretade ejercerlos. Parte deI supuesto que la igualdad jurídica, ola igualdad
7 BENDIX, REINHARD ,Estado Nacional y ciudadanía, Ed. Amorrortu, Bs.As. 1974, pág.78.
Los DEBATES EN TORNO AL C ONCEPTO DE CIUDADANÍA.... 123
ante la ley constituye la base de los derechos de ciudadanía.No obstante advierte,que esta
igualdad legal va acompafiada por la desigualdad económica y social propia deI
capitalismo yde la existencia de clases sociales. Si bien se le reconoce atodo individuo el
derecho a defender sus libertades civiles básicas en un plano de igualdad, se trata de un
derecho formal dado que se le garantizan facultades legales sin ayudarlo en absoluto a
hacer uso de tales facultades.En este sentido, dice Bendix, la igualdad de la ciudadanía
ylas desigualdades de clase se desarrollan juntas.
Podemos sefíalar aquí una diferencia entre Bendix y Marshall en el modo de
articular el problemade la igualdad ante la ley con las desigualdades sociales yeconómicas
que se encuentran en la base de la estructura de clases propias deI capitalismo. Así,
mientras Marshall advertía que es posible que convivan ambas mientras la igualdad de
laciudadaníasea reconocida -igualdadde derechos en términos legales-, Bendix considera
que las desigualdades de clase no afectan el reconocimiento formal de los derechos pero
sí limitan o dificultan su ejercicio real. Los derechos civiles son otorgados a quienes
poseen medios para protegerse a sí mismos, dejando librado a su suerte a quienes no
reúnen esas condiciones.
El derecho social fundamental, paraeste autor al igual que Marshall,es el derecho ala
educación elemental.Este derecho sepresentacomo un prerrequisito sin el cual ninguno de los
restantes derechos reconocidos por ley pueden ejercerse.Para Bendix,proporcionar agrandes
núcleos de población privados de educación el acceso a ese beneficio implica un acto de
liberación, les permite potenciar su capacidadde acceso yejercicio aotros derechos.
Al examinar los derechos sociales en particular se advierte que el principio de la
igualdad ante el Estado nacional implica no sólo derechos sino también deberes,
obligaciones.Cada individuo está obligado aparticipar en los servicios que el Estado le
proporciona. La ciudadanía ofrece, entonces, dos aspectos odos dimensiones constitutivas:
derechos yobligaciones.
En definitiva,lapreocupación de Bendix en tomo aI concepto de ciudadanía gira
en relación aI problema de la inclusividad que constituye el nudo de su argumentación.
Recurre a la historia para tratar de explicar, apartir de la comparación de la estructura
medieval con la moderna, cómo se produjo la extensión de la ciudadanía a las clases
bajas de Europa Occidental. La articulación necesaria que debe existir entre el
reconocimiento formal de los derechos ysu efectivo ejercicio remite su análisis al problema
de la igualdad. Este análisis evidencia las tendencias simultáneas hacia la igualdad y
hacia la creación de una autoridad gubernamental de alcances nacionales.La constitución
deI Estado nacional moderno es la fuente originaria de los derechos de ciudadanía,yestos
124. MEDIAçõES VOL. 9-N. 2/2004
derechos contienen un signo de igualdad nacional. La vida política se ha ampliado ylas
clases bajas tienen la oportunidad de participar en forma activa.
Sostiene el autor que el derecho yla obligación de recibir una educación elemental
puede considerarse otra manera de igualar alos ciudadanos en lo que atafie asu capacidad
para valerse de los derechos que les correspondan. Si bien la educación elemental no
proporciona más que una capacidad mfnima en este aspecto, es tal vez la materialización
mas aproximada yuniversal de la ciudadanía nacional.
En esta línea de pensamiento podemos ubicar también a Eduardo Bustelo y a
Alberto Minujin8 quienes sostienen que si bien la ciudadanía otorga centralidad a los
derechos, debería apuntar amodelos mas inclusivos de organización social. Esta afirmación
distingue dos elementos en el concepto de ciudadanía: por un lado, el reconocimiento y
ejercicio de derechos y, por otro, su capacidad de garantizar la integración social. Este
segundo componente se refiere a que el contenido de la ciudadanía debe apuntar a
consolidar el reconocimiento yejercicio de los derechos básicos necesarios para garantizar
una convivencia digna en sociedad. La idea de inclusividad en el concepto de ciudadanía
en los autores trabajados nos remite entonces aI principio de igualdad en los derechos
básicos elementales que permiten sostener la convivencia social.
CONCEPCIONES ACTIVAS DE CIUDADANÍA
Los enfoques conceptuales analizados se ubican en una perspectiva "pasiva" de
ciudadanía aI poner énfasis, por un lado, en el Estado como actor fundamental en la
construcción de ciudadanía, y por otro, en el reconocimiento y acceso a los derechos.
Frente a estas posiciones, se ubican las que promueven una ciudadanía "activa" aI
considerar que no sólo el Estado debe intervenir en ese proceso sino también la sociedad,
ypor otra parte, que el status de ciudadano no se agota con el acceso alos derechos.
En esta línea de pensamiento se ubica Hannah Arendt9 quien considera a la
ciudadaníacomo el espacio de construcción de lo público. En este espacio público cobra
centralidad la noción de la política basadaen la ideade ciudadanía republicana, esto es,
en el valor eimportancia deI compromiso cívico yde la deliberación colectiva en todos
los temas que afectan a la comunidad política. Esta dimensión activa de la ciudadanía
pone el acento en las responsabilidades que los sujetos tienen con lacomunidad política
8 BUSfELO, EDUARDOY MINUjIN, AulERTO "La política social esqlÚva" enRevista de Ciencias Sociales w6, Universidad
Nacional de Quilmes, Buenos Aires 1997, pág.9.
9 HANNAH AAENDT, La condición humana, Piados, Barcelona, 1993 pág.75.
Los DEBATES EN TORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANÍA... • 125
ala que pertenecen yexige no sólo un discurso sino también un accionar comprometido
con el interés general yel bien común.
La posibilidad de ostentar la titularidad de los derechos, según esta autora, surge
de la pertenencia ala comunidad política, yesa pertenencia está vinculada ala voluntad
de actuar en la esfera pública yno ala mera adscripción a un colectivo lO • En definitiva,
el ser reconocido por los pares como ciudadanos significa que se tiene "derecho a tener
derechos" como principio político básico.
Los espacios públicos cobran existencia en tanto los ciudadanos interactúen a
través deI discurso yla acción, confiriéndole poder aesa acción. Estos recursos permiten
construirsus identidades ydeliberar colectivamente acerca de los temas de interés común.
En este sentido, la esfera pública es aquella dentro de lacualla actividad de la ciudadanía
puede expandirse. La práctica de la ciudadanía adquiere sentido yvalor porque <:apacita
acada ciudadano para ejercer sus poderes de acción, desarrollar sus capacidades de juicio
y a lograr, mediante el consenso, algunas medidas de eficacia política. La ciudadanía,
entonces, no sólo se expresa en el pleno ejercicio de los derechos, sino que se amplía a
prácticas de participación en la gestión yadministración que nos conectan con una idea
más activa de la ciudadanía social li.
En esta visión cobra centralidad el desarrollo de espacios públicos, diferentes deI
Estado, como expresión de autonomía y vitalidad de la sociedad civil. Por ello, la
ciudadanía activa exige ser sujeto de derechos yser sujeto de la construcción pública
común, es decir constituirse en actores en la creación de espacios, intereses ydiscursos
públicos con sentido de identidad ypertenencia auna determinada comunidad política.
Esa comunidad política debe establecerse sobre relaciones de interdependencia,
responsabilidad, solidaridad ylealtad entre sus miembros.
Habermas 12 sostiene que hoy laciudadanía no sólo hace referencia ala pertenencia
aun Estado como organización,sino también aI status que se define por los derechos y
deberes de los ciudadanos yaI contenido que se les asigna aellos. Ese status de ciudadano
fija en particular los derechos democráticos a los que puede apelar el individuo para
introducir cambios en su posición jurídica, de allí su rol activo. Esta concepción actual
de ciudadanía es el resultado de un proceso evolutivo que reconoce en sus inicios un
10 8ÁNCHEZ, CRISTINA "Paria ociudadana deimundo" en MANUELCRUZ YFINABIRULts (Comps), En torno a Hannah
Arendt, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1994, pág.23.
11 RABOTNIKOF, NORA "Lo público Ysus problemas: notas para una reconsideración" en Revista Internacional de
Filosofía Política, N°2, UNED-UNAM, Madrid, 1993, pág. 88.
12 HABERMAS,JÜRGEN "Ciudadanía e identidad nacional.Consideraciones sobre el futuro europeo" enRevista Debafs
N"39, Marzo de 1992, Valencia, pág.ll.
126 . MEDIAçõES VOL. 9-N. 2/2004
componente muy fuerte vinculado a la nacionalidad ya la identidad. Recientemente ha
experimentado una ampliación ai considerarse el status de ciudadano vinculado a la
esfera de los derechos civiles.
En la filosofía dei derecho existen dos interpretaciones contrarias de esta ciudadanía
activa. En la concepci6n liberal - inspirada en Loocke -, predomina una comprensión
individualista instrumental acerca dei papel dei ciudadano. Se entiende al ciudadano como
miembro de unaorganización que funda unadeterrninadapa;ición juódica. Para latradición
republicana prevalece unaconcepcióncomunitaristaética-siguiendo aAristóteles-. El individuo
pertenece auna comunidadético-cultural que se detennina así misma.
Lacorriente liberal concibe al individuo como externo al Estado. El ciudadano conuibuye
con el Estado através de los impuestos,participando con el voto yrecibe como contrapartida
servieia;. Desde estavisión, el ciudadano no sedistingue de las personas privadas que hacen valer
sus intereses pre-políticos frente al Estado. La corriente republicana, porel contrario, visualiza
a los ciudadanos como integrantes de la comunidad política, como partes de un todo de
maneraque sólo pueden formar su identidadpersonal ysocial apartirde tradiciones comunes
y de instituciones políticas reconocidas. La ciudadanía se actualiza en la praxis de la
autodetenninación colectiva. La posición juódicade ciudadano se constituye mediante una
redde relaciones igualitariasde reconocimiento recíproco.
En síntesis, la ciudadanía democrática no debe quedar limitada a la identidad
nacional de un pueblo, pero sin embargo, por encima de la pluralidad de formas de vida
culturales diversas, exige lasocialización de todos los ciudadanos en una cultura política
común.Laciudadanía actual requiere de ciudadanos que participen activamente en la
construcción yampliación de la esfera de derechos.
Dahrendorf13 sostiene que la ciudadanía constituye un rol social real, provee
titularidades (derechos) yobligaciones asociadas a la capacidad de ser miembro de una
comunidad yde manera especial, a la nacionalidad. Sefíala el autor que el principal
cambio que se ha dado en los dos últimos siglos en tomo ala extensión de la ciudadanía
es en relación a nuevas dimensiones de posicionamiento social. Es decir, las nuevas
demandas sociales vinculadas aI reconocimiento de identidades, religión, sexos, roles,
etnias se constituyen en nuevos derechos que a medida que se van institucionalizando
definen un nuevo perfil de ciudadanía. Las nuevas demandas de los ciudadanos
constituyen en sí mismas una fuente de ampliación de la ciudadanía en términos de
contenido, otorgando a los individuos el rol de actores junto ai Estado.
13 DAHRf.NDORF,RAl.F, El conjlícto social moderno. Ensayo sobre la política de la libertad, Mondadori, Grijalbo
S.A. Barcelona, 1990, pág. 48.
Los DEBATES EN T ORNO AL CONCEPTO DE CiUDADANfA... • 127
Esta posición acerca de la ciudadarúa es compartida también por Donatti 14 quien
sostiene que laciudadanía es en sí misma una relación social, se es ciudadano en relación al
sistema político de referencia. Es la relación con el sistema la que funda la identidad de
ciudadano yen función de ello se pueden exigir derechos. En función de la relación reclamo
derechos ovalores. Ahorabien, esa relación entre sujeto ysistema constituye unapertenenciadel
sujeto que nunca se pierde, que existe ysiempre está presente desde que el sujeto nace. La
ciudadanía, según este autor, necesitahoyser redefinida: debe tomarse menos estatalistayser
mas societaria. Esto implica unadesestatización de laciudadaníasin caeren el puro mercado,
sino comprometiendo alos sujetos auna mayorparticipación en el proceso de construcción de
sus derechos de ciudadanía.
CONCEPCIONES CRÍTICAS DE LA CIUDADANÍA COMO
CATEGORÍA DE ANÁLISIS
Las posiciones que le restan entidad a la ciudadanía como categoría analítica
consideran que no permite dar cuenta de la realidad dei sistema capitalista, sino por el
contrario, como supuesto teórico ocultasu complejidad yreproduce sus condiciones de
explotación.
En esta línea de pensamiento se ubica Sonia Fleury, quienen su libro Estado sín
ciudadanos, desarrolla minuciosamente sus argumentaciones en torno ai concepto de
ciudadaníal5 . Entiende a la ciudadanía como una relación que se establece entre los
individuos igualados a nivel formal y dei Estado, a través de la participación en el
ejercicio de lo político yen el atributo de un conjunto de derechos positivos frente a ese
Estado.Considera que la ciudadanía oculta las relaciones de desigualdad propias de la
existenciade clases sociales con lafinalidadde garantizary reproducir las condiciones de
dominación social. EI capitalismo, afirma, tiene necesidad de crear ai ciudadano en
tanto se equipararía,en términos jurídicos ypolíticos, al trabaj ador libre capaz de vender
su fuerzade trabajo. En consecuencia, la relación de ciudadaníaconsolida las desigualdades
de clase, situando a la igualdad en el plano estrictamente formal que impide modificar
las diferencias de clase.
14 DONA1TI, PIERPAOLO "Una nueva aproximación aios derechos deciudadanía", traducción Cristina Díaz, septiembre
1994.
1I FLEURY, SONIA, Estado sin ciudadanos, Lugar Editorial, BuenosAires, 1997, pãg. 53. Su producción posterior da
cuenta de un cambio en su concepci6n de ciudadanía, véasepor ejemplo FLEURY, SONtA, "Exclusao e Ciudadania.
Teoría Da Política Social na América Latina" en Socialis. Revista Lationamericana de PolíticaSocial,Volumen
6, Homo Sapiens Ediciones, Rosario, Argentina, 2002, pág. 33/50.
128. MEDIAçõES VOL. 9- N. 2/2004
No obstante ello, considera que si bien por un lado la ciudadanía,en términos de
relación individual de derechos entre el ciudadano yel Estado,significó la negación de la
existencia de clases sociales por otro lado,su reconocimiento fue imprescindible para la
constitución, organización y lucha de las clases dominadas. Ante la ausencia de un
principio de justicia, advierte, las teorías que debaten el problema de la ciudadanía
limitan su análisis a la noción de derechos sociales como un conjuntode servicios que
deben ser prestados a la población para mejorar su calidad de vida, o bien a aspectos
vinculados a su formalización jurídico-institucional.
En ambos casos,laexpansión de la ciudadanía surgiría como un subproducto dei
desarrollo económico y de la democracia política, abstrayendo sus relaciones de la
estructura de poder y de las relaciones de producción. Desde esta perspectiva, resulta
incapaz de explicar las diferenciaciones entre las distintas trayectorias de
institucionalización de las demandas sociales en modelos social-demócratas oen países
que se alejen de ese modelo como por ejemplo América Latina.
Consideramos que la argumentación que sustenta aestas posturas que le restan
entidad ala ciudadanía como categoría teórica no resultan convincentes en tanto,como
surge de las reflexiones yanálisis presentados en los distintos enfoques, ninguno de ellos
desconoce la desigualdad subyacente en el sistema capitalista. Por el contrario,el tema
de la igualdad ysu tensión con la libertad constituyó una preocupación constante en las
distintas líneas de pensamiento en torno a la ciudadanía. Desde Marshall hasta las
posturas más actuales hacen explícita su inquietud por la extensión de derechos, la
igualdad, los mayores niveles de inclusión social yde participación , yexigen por tanto
que estos componentes estén presentes en toda construcción conceptual de ciudadanía.
EL NUEVO MAPA DEL MUNDO: lMPUCANCIAS EN LA CrUDADANÍA
La globalización, otambién denominada mundialización 16, constituye un proceso
de innegabledesarrollo ymagnitud en las sociedades actuales, adquiriendo centralidad
en la mayor parte de las esferas de la vida contemporánea. Si bien en sus comienzos
parecía un fenómeno aveces imperceptible, sus dimensiones actuales han logrado colocarlo
como uno de los temas insoslayables de debate en distintos ámbitos: académico, político,
económico,cultural.
En principio la idea de globalización 17 sugiere totalidad,un proceso que envuelve
16 Adherimoo ai concepto de mundializaciónde RENATO ORTIZ Yel uso deitérminoen este trabajo se ubicaen ese registro.
17 ORTIZ, RENATO, ob.cit. pág.9
Los DEBATES EN TORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANfA... • 129
todo atal punto que las particularidades oespecificidades se desdibuj an ante un fenómeno
que las supera, sin embargo, no desaparecen, conviven en el nuevo proceso. En todo caso,
como bien se sefíala, se establecen entre las distintas "visiones deI mundo" que puedan
existir c!iferentes jerarquías.
Las pautas de consumo tienen la posibilidad de ser modificadas ante la circulación
ilimitada de productos intemacionales; las opciones de producción ydistribución cultural
e industrial se diversificaron a escala mundial y se imponen; la noción de espacio,
tiempo y territorio se redefinen con la incorporación de nuevas tecnologías de la
información yde la comunicación; la idea de Nación como supuesto de cohesión social
pierde fuerza; la soberanía de los Estados nacionales es cuestionada; la institucionalidad
política existente resulta insuficiente para responder alas nuevas demandas. Ahora bien
lcuál es el alcance de todas estas manifestaciones de mundialización cultural? lhasta
qué punto determinan las relaciones sociales en una comunidad política nacional?
Nuestro interés es discutir las implicancias de este proceso en la ideade ciudadanía.
Por tanto nuestro eje de reflexión será el sentido ysignificado de las acciones de los sujetos
sociales en una comunidad política. Se trata de un registro que se ubica en el plano de los
valores yprincipios inherentes ala vida social yque si bien trasciende la materialidad de
los bienes en sí mismos, trata de explicar cómo esos bienes aI adquirir significado en la
comunidad política constituyen bienes sociales.
La hipótesis que sustenta nuestra argumentación es que la mundialización es un
proceso que efectivamente condiciona la vida social pero no necesariamente la determina.
Es la comunidad política la que otorga significados comunes a los bienes sociales, es
decir a aquellos que son portadores de valor yde sentido y que por tanto circulan, se
distribuyen yse intercambian. En definitiva, el proceso de mundialización no presenta
necesariamente un desenvolvimiento lineal ni tampoco determinante, sino que por el
contrario, dada su complejidad, puede ser interferido por aquellos valores que asignan la
pertenencia auna comunidad política yadquirir distintos matices yenvergadura.
La sociedad humana es una comunidad distributiva 1B • Los hombres ymu jeres se
asocian a fin de compartir, dividir e intercambiar. La idea de justicia distributiva está
asociada con el ser yel hacer, como así también con el tener, con la producción, con el
consumo, con la identidad yel status, con el país, el capital olas posesiones personales.
Las particularidades de la historia, de la cultura yde la pertenencia a un grupo otorgan
sentido ysignificado a las acciones. Los bienes tienen significados compartidos porque
18 Nuestra argumentación se basa en la obra de MICIlAEL WALZER ,Las esferas de la justicia. Una defensa dei
pluralismo y la igualdad, Fondo de Cultura Económica, México, 1983.
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tanto su concepción como su creación son procesos sociales. Por esta misma razón los
bienes tienen distintas significaciones en distintas sociedades.Todos los bienes que tienen
valor distributivo son bienes sociales.
Los individuos asumen identidades concretas por la manera en que conciben y
crean los bienes sociales. No existe por ello un solo conjunto de bienes básicos oprimarios
extensibible a todos los mundos morales ymateriales. Es la carga de significaciones de
los bienes lo que determina su movimiento. Los criterios yprocedimientos distributivos
son intrínsecos aI bien social, no aI bien despojado de significados. Los significados
sociales se construyen históricamente aI igual que las distribuciones, de allí su carácter
dinámico ycambiante.
Por otra parte es en la comunidad políticadonde los bienes adquieren significados
comunes. Es esta comunidad, sefíala Walzer, el entorno adecuado para demarcar
significados y esferas distributivas. El lenguaje, la historia, la cultura, se unen para
producir una conciencia colectiva. En la esfera política se establecen vínculos y se
construyen interpretaciones compartidas entre los ciudadanos acerca deI valor de la
diversidad cultural yla autonomía local.
Los ciudadanos no sólo acceden abienes que responden asus necesidades sino que
también tienen ideas acerca de los bienes que necesitan, les asignan prioridades, grados
de necesidad ytales grados yprioridades se definen en uso de su autonomía para decidir
yen razón de su naturaleza humana, de su historia yde su cultura.
Cuando hablamos de bienes sociales nos referimosl9 a valores instalados en la
comunidad política como pueden ser: el bienestar social, la justicia, la seguridad, la
provisión, la Iibertad, la igualdad. También pueden constituirse otros bienes sociales
como la riqueza, el poder, el honor, el reconocimiento, etc.
La pertenencia, constituye el bien primario en toda comunidad humana. EI
tener ono pertenencia estructura todas las opciones distributivas de bienes sociales. Los
hombres ymujeres sin pertenencia son vulnerables yestán desprotegidos, aislados de
aquellos valores que otorgan sentido ysignificados.Este bien social es constituido por la
propia comunidad.
La ciudadaníaotorgapertenenciaya lavez opciones que se definen en la arenapolítica
Illirliante las decisiones colectivas. Los extranos, quienes no tienen pertenenciaaunacomunidad,
"son como nosotros pero no son uno de nosotros"", advierte Walzer. Esto es, no tienen laopciones
de ciudadanía, se sitúan en un espacio de incertidumbre.La preguntaque surge en esta Iínea de
19 Siguiendo a WAUER, ob.cit.
Los DEBATES EN T ORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANÍA...• 131
reflexión es lia llamada sociedad global tiene legitimidad para construir bienes sociales? O
dicho de otro modo lia mundialización podrá definir un modelo cívico que garantice la
cohesión social ylaconvivencia políticademocrática?
LAS TENSIONES EN LA CIUDADANÍA:
ENTRE LA UNIVERSALIDAD Y LA P ARTICULARlDAD
La ciudadanía de naturaleza universal surge de la matriz de Seguridad Social. El
Estado, a través de las políticas públicas de acción centralizada yunificada, garantiza a
todos los ciudadanos un mínimo vital de bienes yservicios. La política económica yla
políticasocial se articulan como partes indisociables de una mismaestrategiade desan·ollo.
EI Estado es el principal financiadory administrador dei Sistema.Los beneficios universales
son otorgados con el status de derechos.
Este formato de ciudadanía ha predominado durante la vigencia de modelos de
Estado intervencionista yfue la mediación más importante en la reconstitución de la
sociedad para garantizar la integración social. El objetivo central fue alcanzar la igualdad
social aún acosta de generar una culturapolítica homogénea.La universalidad erapor
tanto un presupuesto inherente a la existencia misma de la ciudadanía.
Daniel Bell 20 ai mostrar las contradicciones culturales dei capitalismo explica
las razones por las cuales el Estado de bienestar, con tal de alcanzar la igualdad de
oportunidades en los ámbitos más relevantes de la sociedad -salud, educación,
alimentación, etc.- genera paralelamente una modalidad de cultura pública política
que promueve laformación de identidades de grupo, de identidades colectivas.La búsqueda
de la igualdad social incentiva una cultura corporativa homogénea.
EI Estado de Bienestar promueve de esta manera una "cultura de la justicia
corporativa de grupo" apartir dei reconocimiento, en términos de política social, de las
formas específicas de discriminación yperjuicio contra los diferentes grupos. Esta cultura
corporativa genera una "identidad corporativa" en relación a formas de identidad de
grupo reconocidas, sancionadas ylegitimadas oficialmente por el Estado ysus instituciones.
La formación de "identidades corporativas" de grupo dei Estado de Bienestar es, en buena
medida, una consecuencia de la política de redistribución específicamente ligada a la
lógica de ese Estado de Bienestar. En este sentido, podríamos pensar que una vez
garantizados los derechos sociales básicos durante la vigencia de modelos de estado
20 BELL, DAN IEL, Las contradicciones culturales dei capitalismo, Alianza Universidad, Madrid, 1976.
132 • MEDIAçõES VOL. 9-N. 212004
intervencionistas, se comienza a reclamar la aceptación yrespeto de la diferencia en el
plano cultural afin de recuperar identidades que habían sido desdibujadas.
Algunos estudios empíricos21 realizados en América Latina en relación al problema
de género en la ciudadaníapermiten reafirmar esta hipótesis, aI constatar que en aquellos
sectores sociales donde los derechos sociales básicos están garantizados, la concepción
acerca deI género es diferente que en aqueUos donde aún esas necesidades no han sido
satisfechas. En los primeros, las mujeres se reconocen como sujetos de derecho autónomos
yluchan por esta reivindicación, mientras que en los segundos la mujer actúa como
intermediaria entre el Estado ylafamilia, utilizando sus roles domésticos para garantizar
la satisfacción de necesidades básicas.
La "política deI reconocimiento" yla "política de la identidad" han constituido
temas centrales de debate en las últimas décadas 22 , tanto en la filosofía política como en
la sociología, como consecuencia de las luchas de los nuevos movimientos sociales por el
reconocimiento de derechos con el objetivo de situar el problema deI multiculturalismo,
las minorías yla diferencia en el campo de referencia de la ciudadanía. Así, la identidad
yla diferencia cobran fuerza ala hora de designar las peculiaridades de la nueva política,
así como también las "luchas por el reconocimiento" o la "distribución deI
reconocimiento" adquieren relevancia. En definitiva, en este nuevo escenario se ponen
en cuestión todas las exigencias relativas a la igualdad social.
El problema de fondo que se discute es la capacidad de tolerancia que tienen
tanto la "universalidad" como la "igualdad" para reconocery otorgar valor ala diferencia.
Ya se trate de diferentes culturas obien diferencias de raza, sexo, religión, etc. No sólo se
pretende que puedan sobreviviry se declamen tales afirmaciones, sino que se reconozca su
igual valor. Taylor, sefíalaba que se trata de saber si la supervivencia cultural sería
reconocida como meta legítima, es decir si los objetivos colectivos se tolerarían como
consideraciones legítimas en la revisión judicial opara otros propósitos de la política 23 .
Así como todos los ciudadanos deben tener derechos civiles ypolíticos, sin importar su
raza ycultura, también debén disfrutar de la posibilidad de que su cultura tradicional
tenga un valor. Sin embargo, esta afirmación que pareciera fluir de manera lógica de las
21 Ver PROVOSTE FERNÁNOEZ, PATRICIA Y VALots &RRIENTOS, ALEJANDRA "Democratizaci6n de la gestión municipal y
ciudadanía de {as mujeres: sistematización de exjJerienCÚIS innovadoras", Biblioteca de ideas, Colección
de Papers, Instituto Internacional de Gobernabilidad, PNU O, abril 2001, pág. 20.
22 SEYL\ BENHABIB, afirma que en las democracias capitalistas occidentales estos conceptos surgen originariamente
a finales de los afios 70 y comienzos de los ochenta, en Diversitat cultural, igual/ai democratica, Tandem
argumentes, Valencia, 2000, pág.18.
2l TAYLOR, CiLIRlES, El mul/iculturalismo y "la política dei reconocimienlo", FCE, México, 1993,pág.94
Los DEBATES EN T ORNO AL C ONCEPTO DE CIUDA DANÍA .. . • 133
normas que regulan los postulados de la igualdad, advierte el autor, en realidad es
desafiada por "Ia ceguera a la diferencia" que ocupa en esa lógica un lugar central.
Un enfoque crític024 a la política de reconocimiento, permite advertir que todo
reconocimiento supone una necesidad humana universal de aceptación incondicional. La
formación de laidentidadde unapersona, como también su reconocimiento están estrechamente
vinculados alaideade "reconocimiento social positivo"que implica aceptaciónyrespeto por
parte de sus vínculos más próximos ytambién de la sociedad en general. Los seres humanos
necesitan de manerapermanente reafirmar su sentido de pertenencia alasociedad ytambién
ai universo como totalidad. Por tanto la diferencia adquiere sentido yvalor cuando logra
inscribirse en los parámetros universales de una comunidad.
Nuevamente la disputa entre liberales ycomunitaristas se restablece.El principio
de universalidad ystatus legal de los derechos individuales son baluartes heredados dei
liberalismo.Desde esta matriz de pensamiento los derechos humanos, que garantizan a
los ciudadanos la vida yla libertad privada necesarios para la realización de sus planes de
vida, fundamentan por sí mismos un dominio legítimo de la leyes.Esto es, los derechos
humanos establecen los límites que deben impedir ala soberana voluntad de un pueblo
ocomunidad la intrusión en la inviolable esfera de las libertades privadas de los sujetos.
Los comunitaristas'contribuyen con la idea de comunidad política yparticipación.
Predomina la idea de comunidad, de bien común, por sobre los derechos individuales.
Desde esta perspectiva,los derechos humanos deben su legitimidad ala auto comprensión
ética y la autodeterminación soberana de una comunidad política. Conceden a la
comunidad la primacía sobre el individuo, desconociendo la separación entre ética y
derecho. Predominan los deberes ante la comunidad antes que los derechos de los
ciudadanos.No reconoce los derechos subjetivos,sino solamente derechos otorgados a
individuos en razón de su vinculación a una comunidad. En este pensamiento el
particularismo no acepta el universalismo.
EI carácter universal de los derechos humanos también es puesto es cuestión,no
obstante representan el único fundamento reconocido legítimamente por la comunidad
política internacional, aceptado por la mayor parte de los Estados en la Declaración de
los Derechos Humanos de las Naciones Unidad. Sin embargo, tanto su validez universal
como el contenido yrango de derechos humanos son discutidoS25 .
Es importante aclarar,que los conceptos "universal'V"particulaI'"no siempre han
24 ROCKEFELLER, ST!;VEN, en Et multiculturalismo ..., ob.cit. pág. 136.
25 Para ampliar este punto, remito a HABERMAS,]URGEN La consfelaci6n posnacional, Paidós, Buenos Aires, 2000,
pág.147 .
134. MEDIAçõES VOL. 9 - N. 2/2004
sido utilizados en el mismo sentido en ambos debates.Pero también hayque destacar que
la interacción producidacomo producto de ese debate ha logrado una producción política
considerableZ6.
En este debate,Habermas sostiene que las posiciones particularistas, de referencias
culturales diferenciadas, orientan el debate en una dirección equivocada.Los derechos
subjetivos cumplen la función de "estuche protectorpara la conducción de la vida privada
de las personas"en un doble sentido: protegen la posibilidad de desarrollar un proyecto
ético vital y, por otro lado, garantizan una orientación libre de acuerdo a sus propias
preferencias, sin condicionamientos morales.
Ahora bien, uno de los supuestos que demanda la nueva configuración de las
sociedades globalizadas es justamente redefinir el"nosotros""permitiendo que el"otro"pueda
ser considerado uno de ··nosotros··. Es decir se cuestiona el "nosotros"" pero también se
transforma la noción dei "otro·"27. En el campo de la ciudadanía el debate en esta
dirección ha cobrado centralidad yla literatura desde distintos enfoques busca orientar
alternativas. Los diferentes enfoques en tomo ai problema,que exceden las posibilidades
de desarrollo en este trabajo, oscilan desde cuestionar la ciudadanía como marco análitico
adecuado para entender los cambios de lasociedad actual, hasta proclamar tantos modelos
de ciudadanía como grupos diferenciados existen en la sociedad. En las páginas que
siguen, presentamos el debate yadoptamos una posición en este sentido.
CIUDADANÍA UNlVERSAL E INCLUSIÓN SOCIAL
No se pueden negar hoy las pertenencias ni las identidades particulares para
acceder aun punto de vista donde reine el individuo abstracto yuniversal. EI ciudadano
democrático sólo puede ser concebido en el contexto de un nuevo tipo de articulación
entre lo universal ylo particular de acuerdo con una modalidad de universalismo que
integre las diversidades horizontalmente.La idea es indicar que lo universal se inscribe en
el corazón de lo particular yen el respeto alas diferencias 28 •
La democracia en la modernidad supone el reconocimiento de la dimensión
antagónica de lo político. La política consiste siempre en "domesticar la hostilidad'"y en
tratar de neutralizar el antagonismo potencial que emerge en toda construcción de
26 LlcLAU, ERNESTO, EmancipacWn y diferencia, Ed. Ariel,Bs.As. 1996, pág.88.
21 ORTIZ, RENATO, ob. Cit. Pág. 219.
28 En estepunto nuestra argumentaci6n se sostiene en la propuesta de CHANTAL, MouFPEde ciudadanía democrática
plural. Ob.cit.
Los DEBATES EN TORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANfA.. . • 135
identidades colectivas. La construcción de un "nosotros" distinto, genera necesariamente
un contexto de diversidad yde conflicto.Lo importante es que la democracia permita que
ese conflicto se exprese, pero paralelamente para sostenerse deberá construir ciertas formas
de consenso. Aunque el consenso, advierte Mouffe, siempre se basa en actos de exc!usión.
En las luchas por el reconocimiento, por las diferencias, se encuentra presente
una articulación compleja entre reivindicaciones que dependen de la igualdad y
reivindicaciones que pertenecen a la esferade la libertado La manera de canalizar estas
nuevas expresiones en el espacio político es apartir de lo que se hadenominado"democracia
plural y radicar, desde donde se articula un modelo de ciudadaníademocrática plural.
Desde esta noción,se tratade definir nuevos usos ynuevas significaciones para la idea de
libertad e igualdad.
Su propuesta está centrada en la idea de que una política democrática debe
multiplicar los espacios en los que las relaciones de poder estarán abiertas ala contestación
democrática. No se trata de erradicar el poder ni tampoco concentrarIo. Se requiere una
hegemonía de valores que se puedan viabilizar en múltiples prácticas democráticas,
institucionalizándolas en relaciones sociales variadas, de modo que pueda generarse una
multiplicidad de posiciones subjetivas desde una matriz democrática.
Este enfoque pone énfasis en una idea de ciudadanía que permite la constitución
de un polo de identificación que agrupará los diferentes movimientos que luchan por la
ampliación de derechos,en un conjunto de relaciones sociales diversas.En este proceso
político tanto el conflicto como la división siempre van a estar presentes. Existirán
consensos, pero siempre van aser provisionales.
La ciudadanía es concebida como identidadpolítica que se crea a partir de la
identificación con la comunidad pública, con la respública. En esta idea es posible
identificar algunos supuestos que permiten pensar en un nuevo concepto de ciudadanía.
La noción de ciudadanía como un tipo de identidad política, implica una forma de
identificación para Mouffe y no simplemente un status legal. No pone todo el énfasis en
los derechos, sino que parte de ese reconocimiento y avanza hacia la consideración de la
ciudadanía como identidad política.
La identidad política común involucra a un conjunto de personas que pueden
comprometerse individualmente con objetivos y emprendimientos personales diferentes
y mantener distintas concepciones deI bien, pero para ellogro de esos objetivos y de las
acciones que proponen, aceptan el sometimiento a regIas que prescribe la comunidad
política pública.Lo que mantiene unidas a las personas es una comunidad pública,el
reconocimiento común de un conjunto de valores ético-políticos. En este caso la
136 . MEDIAçõES VOL. 9-N. 2/2004
ciudadanía no es sólo una identidad entre otras ni la identidad que domina ose impone
a las otras, aclara la autora. Es un principio de articulación que afecta a las diferentes
posiciones subjetivas de los agentes sOciales, aunque reconociendo una pluralidad de
lealtades específicas yel respeto a la libertad individual.
En una democracia de este tipo los grupos que luchan por la extensión de sus
espacios yde sus derechos desconocen que tienen un interés común y que ai elegir sus
acciones deberían adherirse a ciertas regias, a aquéllas que permitan construir una
identidad política donde sus proyectos puedan realizarse como ciudadanos. Esas regIas no
imponen, ni prohíben, ni garantizan acciones a los miembros de una comunidad. No
dicen lo que deben o no deben hacer porque se respeta la libertad individual. Pero la
pertenencia dei individuo ala comunidad y la identificación política con sus principios
ético-políticos se manifiestan en su aceptación. La comunidad política proporciona la
"gramática de la conducta dei ciudadano".
Se trata de una concepción de ciudadanía que apunta a la construcción de un
"nosotros" a partir de una identificación común con una interpretación democrática
radical de los principios de libertad e igualdad. Esa construcción de un "nosotros"se
establece sobre la base de una cadena de equivalencias entre sus demandas a fin de
articularias con los principios democráticos de libertad eigualdad. No se pretende entonces,
una mera alianza de intereses particulares sino de modificar realmente la identidad
misma de estas fuerzas.
Este cambio no implica un suave proceso de inclusión ode reconocimiento de
derechos como pretendía elliberalismo. En esta extensión hay conflictos, antagonismos
propios de la lucha por la extensión de la democracia.EI problema deI enfoque liberal,
según Mouffe, es que ignora los límites que impone la extensión deI pluralismo debido
a que algunos de los derechos existentes se han constituído mediante la exclusión o
subordinación de los derechos de otros sujetos sociales. Para fundar una nueva ciudadanía
yreconocer nuevos derechos es preciso primero "deconstruir esas identidades".
Hacen falta nuevas identidades que adhieran a una identidad política común
como ciudadanos.Esto es, que haya una identificación colectiva con ciertos principios de
manera que se tomen en cuenta las diferentes relaciones sociales ylas distintas posiciones
subjetivas en que son pertinentes: género, raza,etnia,orientación sexual, etc. Se requiere
concebir aI agente social no como sujeto unitario en sí mismo, sino como portador de
identidad eidentificación.La noción de comunidad política no puede ser reducida aun
referen te empírico, sino como superficie discursiva.
La matriz universalista, abstracta de particularidad y diferencia, no puede ser
Los DEBATES EN TORNO AL CONCEPTO DE CIUDADANÍA... • 137
sostenida porque no sólo constituye un obtáculo ala extensión de ciudadanía, sino que
la deslegitima en sus fundamentos constitutivos ysu sentido político ysocial.
Desde esta perspectiva se reformula la relación público/privado. En relación aI
género, por ejemplo, el dominio público de laciudadanfa mcxlema se basó en la negación
de la participación de las mujeres. Esta exclusión fue considerada indispensable para
sostener la generalidad yla universalidad de la esfera pública. En este registro, la distinción
público/privado primordial para la afirmación de la libertad individual, determinó la
identificación de lo privado con lo doméstico ysubordinó a las mujeres.
En una sociedad, toda situación se dirime ante una disputa entre lo público ylo
privado. Esto es, hay aspectos de las acciones privadas que dependen en su realización de
ciertas condiciones de la esfera pública. Los deseos, las decisiones, las elecciones, son
privadas, porque expresan la voluntad y responsabilidad de cada individuo, pero sus
realizaciones son posibles en la esfera pública.
Laideade universalidades desafiada desde estapropuestapor la identificación con los
principios ético-políticos de lademocracia mcxlema. Por tanto, puede haber tantas formas de
ciudadanía como interpretaciones de esos principios puedan existir. La ciudadanía puede,
entonces, contribuir alaextensión de los principios de libertade igualdadypor tanto garantizar
un modelo inclusivo en el nuevo mapa deI mundo. Pero también, seõala Mouffe, la
combinación deI ideal de derechos ypluralismoylas ideas de inspiración públicaypreocupación
ético-política podrían restaurar la dignidad de lo político.
Recebido em julho de 2004.