EL GOZO DEL SEÑOR
¿El cristiano puede estar gozoso todo el tiempo?
¿cómo puede estar gozoso?
Cuando el cristiano pasa por situaciones amargas, duras, y difíciles en la vida,
¿cómo puede estar gozoso?
Si tu felicidad o gozo, va a depender de las cosas externas, claro que
no, pero si tu gozo depende Él, entonces vas a poder decir como el
apóstol Pablo:
“Para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Todo lo sufro, por
amor a Él.
Juan 16:22: También vosotros ahora tenéis tristeza, pero yo os
volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará
vuestro gozo.
¿Qué es el gozo según la biblia?
El gozo cristiano es el deleite producido por el Espíritu Santo
que experimentan todos los que han sido redimidos. Es el
estado de satisfacción que proviene de poseer a Dios como
nuestro tesoro más elevado.
El llamado al gozo es abrumador en las Sagradas Escrituras. El
pueblo de Dios es exhortado a regocijarse de forma constante
y de diversas maneras. En realidad, el gozo cristiano, lejos de
ser una opción, es un deber para todo creyente: «Regocíjense
en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!» (Fil 4:4)
Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré:
¡Regocíjense!
Incluso nuestro Señor lo enfatizó durante Su ministerio
terrenal:
«cuando los insulten y persigan… por causa de Mí.
Regocíjense y alégrense» (Mt 5:11-12); «Estas cosas les he
hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea
perfecto» (Jn 15:11); «su corazón se alegrará, y nadie les
quitará su gozo» (Jn 16:22); «regocíjense de que sus nombres
están escritos en los cielos» y «entra en el gozo de tu señor»
(Mt 25:23). Más aún, uno de los evangelios afirma que el
mismo Jesús se regocijó (Lc 10:21).
1) El gozo es la experiencia que tiene la mayor
correspondencia con la realidad de nuestra salvación y
comunión con Dios.
El deleite y la alegría son las emociones más congruentes
con la realidad de ser salvos. El rey David testificaba de su
liberación diciendo: «Tú has cambiado mi lamento en
danza» (Sal 30:11)
Asimismo, el gozo es la realidad producida por la comunión
con Dios. Es decir, la presencia de Dios es fuente de alegría
y deleite. No podemos decir que tenemos comunión con
Dios y vivir en amargura permanente o en tristeza
inconsolable. La monotonía y el aburrimiento no son
realidades que describen la presencia suficiente de Dios.
Por eso el salmista decía: «En tu presencia hay plenitud de
gozo; en tu diestra hay deleites para siempre» (Sal 16:11).
Un cristiano gozoso es el mejor mensaje del evangelio
Cuando un creyente está satisfecho en Dios, está
testificando al mundo que Él es suficiente para
nosotros. El gozo de un cristiano es un testimonio
poderoso de la satisfacción y la plenitud que solo
Cristo puede producir.
La falta de gozo puede llevarnos más fácilmente a la
decadencia espiritual.
La falta de gozo es el trayecto más corto que
conduce al pecado. Entramos en el peligroso
terreno de la búsqueda de un gozo mundano
cuando no nos deleitamos en Cristo. El Nuevo
Testamento habla del peligro de «gozar de los
placeres temporales del pecado» (Heb 11:25). El
pecado ofrece un gozo, pero es tal gozo es
temporal, engañoso y al final destructivo.
El corazón que no está satisfecho en Dios, buscará
esa satisfacción en el pecado. Ese es el gran
peligro de un cristianismo sin gozo, sin deleite ni
satisfacción. La monotonía y la falta de deleite en
el caminar cristiano pueden convertirse en la
antesala de un pecado y en el comienzo de una
vida que no glorifica a Dios.
Por esta razón, no debemos tomar la falta de gozo
como algo ligero. Debemos ser cuidadosos y
sagaces en velar por nuestros corazones. La
constante frustración aún por las cosas más
pequeñas, la murmuración, las quejas frecuentes y
la falta de contentamiento son claros indicadores
de la falta de gozo cristiano.
Debemos alarmarnos cuando se pierde el
entusiasmo por congregarse, por leer las
Escrituras, por el compañerismo con los hermanos
y cuando la comunión con Dios ni el servicio ya no
nos motivan. Esos son los peligrosos síntomas de la
ausencia de gozo. No podemos tomar esas cosas
con ligereza. Debemos despertar.
Cuidemos el corazón. Cuidemos el gozo. En Cristo
tenemos la provisión completa para las
necesidades más profundas de nuestro ser. En Él
tenemos perdón de pecados, la nueva vida,
comunión con Dios, el poder para una vida digna y
la esperanza de la vida eterna. Tenemos todo lo
que necesitamos para estar gozosos.
Tenemos a Cristo. ¡Gózate en Él!