Armada Bolivariana
Dirección Naval de Educación
División de Acervo Histórico
LA ARMADA Y LA GUERRA EMANCIPADORA EN 1825.
APOGEO DEL PODER NAVAL PATRIOTA Y PASE A LA OFENSIVA
TN José Gregorio Maita Ruiz
Dr. en Historia
Pese a lo que dice la mayoría de la historiografía, las Guerras de Independencia
Hispanoamericanas no terminaron con la Batalla de Ayacucho (9 de diciembre de
1824). De hecho, en el propio Perú, los españoles continuaron resistiendo en la
Fortaleza del Real Felipe del Callao, hasta su rendición el 23 de enero de 1826. Sin
embargo, para 1825 el foco de la contienda se desplaza nuevamente hacia el norte, al
Mar Caribe y el Océano Atlántico, pues mientras la pequeña fuerza realista del Callao
languidecía sin auxilio, y se consolidaba la independencia de Bolivia; desde Cuba la
Monarquía Española preparaba planes de contraataque contra la antigua República de
Colombia y contra México, aprovechando además que aún sostenían en su poder la
Fortaleza de San Juan de Ulúa, en Veracruz.
En contrapartida, el Gobierno de la antigua Colombia impulsaba el crecimiento
de la armada con adquisiciones de buques de gran porte, construcción local de buques
de pequeño porte, preparativos para auxiliar por mar a México, y liberar del dominio
español Cuba, Puerto Rico e incluso las Islas Canarias. Todo ello mientras buques de la
escuadra regular y corsarios, atacaban el comercio español entre Cuba y la Península,
buscando debilitar a España y su voluntad de continuar la guerra, así como también
distraer a los restos de la Real Armada España que aún permanecían en Cuba,
forzándola a regresar a Europa para abrir camino a la proyectada expedición libertadora.
Los ataques de naves regulares y corsarias colombianas contra el comercio
español, también se extendió a naves neutrales con carga española, lo que levantó
protestas de Estados Unidos y también de Francia; esta última aliada de España tras la
restauración borbónica de 1815. La Corona francesa llegó a amenazar con la fuerza a la
joven República de Colombia, que valientemente defendió su derecho de represalia
contra España, persiguiendo las mercancías españolas incluso a bordo de buques
neutrales. Por su parte, Estados Unidos preocupado de que Colombia por sí sola, o
aliada con México, liberara y absorbiera Cuba y Puerto Rico, buscó que el zar de Rusia
Alejandro I, mediara entre España y las nuevas repúblicas, a fin de evitar que la guerra
se extendiera por el Atlántico y el Caribe.
La antigua República de Colombia intensificó su diplomacia libertaria, firmando
nuevos acuerdos de cooperación militar con Centroamérica y México, preparando el
terreno para Asamblea Anfictiónica en el istmo de Panamá. Pero sabiendo que la
diplomacia no vale demasiado sin fuerza que la respalde, destacan en 1825 la
adquisición de grandes buques en el extranjero, tales como el navío y la fragata
comprados a Suecia.
Para 1825 Suecia llevaba más de diez años en paz, y sus buques estaban
inactivos en el astillero naval de Karlskrona, pudriéndose lentamente. Ante la falta de
recursos para reparar buques que de todas formas estaban condenados al desguace, y la
necesidad de construir buques nuevos, Suecia debía actuar rápido. Mientras tanto, al
otro lado del océano habían nuevos Estados, ansiosos por reforzar rápidamente sus
fuerzas navales: las antiguas colonias españolas de América que se habían declarado
independientes. En la primavera de 1825 Suecia llegó a un acuerdo con Colombia para
la venta de dos buques retirados del servicio: el navío de línea Tapperheten y la fragata
Af Chapman. El precio acordado era tan beneficioso, que con dicha suma Suecia podía
construir dos nuevos buques de guerra. El reino escandinavo no sólo buscaba financiar
su propio rearme naval, sino también ganar la amistad de los nuevos países
independientes y abrir camino a su comercio.1
Los dos buques vendidos por Suecia a Colombia fueron diseñados por Fredrik
Henrik af Chapman, quien fue uno de los mejores ingenieros navales y constructores de
buques del siglo XVIII. El nombre Tapperheten significa “Valor” o “Valentía”, siendo
el primero en llevarlo en la armada sueca. El Tapperheten portaba 62 cañones: 26 de 24
libras, 28 de 18 y 8 de 6 a 8 libras. Su eslora era 49,6 m, manga de 13,59 m, y calado de
5,79 m. Su quilla había sido puesta el 31 de agosto de 1785, siendo botado en
Karlskrona el 21 de octubre del mismo año. El navío había combatido contra los rusos
en las batallas de Öland (26 de julio de 1789), Revel (13 de mayo de 1790) y en la fuga
1
Bernes, Claes. Segelfartygens Tid, p. 299
de la bahía de Viborg (3 de julio de 1790). 2 Se trataba pues de un buque muy poderoso
en su momento, pero algo viejo y desgastado para cuando Colombia lo compró. El
Tapperheten fue parte de la Clase “Príncipe Heredero Gustavo Adolfo”, los mejores
navíos suecos de la época, construidos entre 1782 y 1785.
La Af Chapman fue construida también en Karlskrona, siendo botada en 1803.
Tenía una eslora de 47,8 m, manga de 11,9 m y calado de 5,4 m. Tenía un
desplazamiento de 1.350 toneladas, y su armamento constaba de 40 cañones: 26 piezas
de 24 libras y 14 de 8 libras.3 El dinero empleado por el Gobierno colombiano para esta
importante adquisición naval provino del empréstito contraído en 1824 con la firma
B.A. Goldschmidt & Co., de Londres, siendo el agente de contacto por Colombia
Johann Bernhard Elbers.
Por su parte, Suecia debió ejecutar la venta en el más absoluto secreto, pues
además de temer las represalias de las potencias europeas, el Reino de Suecia ni siquiera
había reconocido aún la independencia de la República de Colombia, ni había
establecido relaciones formales con ella. Así, la corona sueca se valió de las firmas
comerciales locales Michaelson y Benedicks, que arreglaron la transacción con la
inglesa Goldschmidt & Co. Michaelson y Benedicks cubrieron al Gobierno sueco,
disfrazando la operación como una transacción civil. Para ello, engancharon marinos
mercantes y varios oficiales de la armada sueca recibieron sus bajas para poder llevar
los buques hasta Colombia.
La propia travesía del Tapperheten y la Af Chapman constituyen una aventura
naval de lo más interesante. El Tapperheten zarpó de Karlskrona el 7 de junio de 1825,
estando al mando el comodoro Carl August Gyllengranat. Por su parte, la mayoría de
los tripulantes desconocía el destino final de la nave, creyendo muchos que se dirigían a
las Indias Orientales. Tras atravesar el peligroso Mar del Norte, lidiando con una grave
fuga en el casco del Tapperheten, los suecos debieron parar en Belfast (Irlanda) para
reparaciones, y permanecieron en dicho puerto desde el 14 de agosto hasta el 18 de
septiembre de 1825. Tras controlar la situación con el navío, los suecos prosiguieron su
viaje, en octubre pasaron cerca de Madeira, y arribaron a Cartagena el 20 de noviembre
2
Etcheverry, Gerardo. “Principales naves de guerra a vela hispanoamericanas” en Todo a babor.
Disponible en: [Link] (Revisado On Line el 03 de agosto
de 2015 a las 06:08 pm)
3
Ídem
de 1825.4 La Af Chapman, por su parte, llegó primero a Cartagena a pesar de haber
zarpado después. No obstante la discreción de los suecos, la Corona española se enteró
de esta venta y rápidamente comenzaron las potencias de la Santa Alianza a buscar
intimidar al rey de Suecia. De hecho, buques rusos comenzaron a dejarse ver frente a
Karlskrona, poniendo en alerta al país.5
Aunque en teoría el Tapperheten y la Af Chapman eran impresionantes, la
verdad es que su edad y su pésimo estado desmoronaron rápidamente las ilusiones que
en torno a ellos se habían hecho los líderes políticos y militares colombianos. Aunque el
Tapperheten fue llamado brevemente Bolívar, y la Af Chapman recibió el nombre de
Congreso, las actas del Consejo de Gobierno nos muestran cómo evolucionó la
situación con los dos buques tras su arribo a Cartagena, siendo declarados no aptos para
el servicio, y enviados en 1826 a Estados Unidos para su venta. Por su parte, el
contratista Elbers cayó en desgracia ante el Gobierno, siendo culpado por el fiasco y
muriendo en la ruina.6
El siguiente caso, el de las fragatas compradas en Estados Unidos; puede ser
juzgado como algo más cercano al éxito. Tradicionalmente, las fragatas no se acercaban
a los cuarenta cañones. En el caso particular de las británicas, solían ser más bien ligeras
y rápidas, mientras que las francesas eran un poco más pesadas. Sin embargo, a finales
del siglo XVIII los diseñadores navales estadounidenses innovaron totalmente,
construyendo fragatas de cuarenta o más cañones, redefiniendo por completo lo que era
una fragata. Estas nuevas creaciones fueron llamadas por la historiografía como
“American Heavy Frigates” o “American Super Frigates”.7
4
Bernes, Claes. Ob. Cit., pp. 299 - 310
5
Gosselman, Carl August. Viaje por Colombia 1825 y 1826. Bogotá, Banco de la República, 1981.
Descargado de: [Link] pp. 64
6
Consejo Ordinario del miércoles 8 de febrero de 1826, Consejo Ordinario del lunes 13 de febrero de
1826, Consejo Ordinario del jueves 12 de octubre de 1826 y Consejo Extraordinario del miércoles 3 de
octubre de 1827. Sin autor. Acuerdos del Consejo de Gobierno de la República de Colombia 1821-1827.
Tomo I y II (Obra Completa). Bogotá, Edición de la Fundación para la Conmemoración del Bicentenario
del Natalicio y el Sesquicentenario de la Muerte del General Francisco de Paula Santander. Biblioteca de
la Presidencia de la República, 1988. En Biblioteca Digital de la Universidad Nacional de Colombia.
Disponible en: [Link]
(Revisado el 06 de abril de 2016 a las 10:16 pm On Line), Bushnell, David. El Régimen de Santander en
la Gran Colombia, p. 316, Morris, Thomas. “Marshal´s sale in New York” en Baltimore Patriot &
Mercantile Advertiser. Baltimore, 18 de agosto de 1826 y “Marina”. Gaceta de Colombia. Bogotá,
domingo 26 de noviembre de 1826. N° 267, p. 4
7
Lardas, Mark. American Heavy Frigates 1794 – 1826, p. 3
Las nuevas fragatas estadounidenses, como la famosa USS Constitution, fueron
clave para la victoria de la joven república contra su ex metrópoli en la guerra de 1812 –
1815. También sería clave en este episodio de la historia el diseñador naval Henry
Eckford, quien fue uno de los mejores en dicho oficio en esa época. 8 Eckford provenía
de Escocia, había fundado varios astilleros, y con sus ingeniosos diseños aportó
decisivamente a los triunfos de los estadounidenses en los Grandes Lagos contra la
Marina Real Británica. Pero también, Eckford llevó el concepto de la súper fragata
estadounidense al máximo, cuando diseñó y construyó en 1814 la USS Superior, una
monstruosa fragata de 62 cañones.9 Dotadas con 64 cañones serían la Colombia y la
Cundinamarca, por lo cual la Superior vendría a ser un antecedente directo de las dos
naves compradas por la República de Colombia.
Asociado con Isaac Webb y Compañía, se comprometió a construir cuatro fragatas de 64
cañones de 2.000 toneladas cada una para Brasil, Colombia, Perú y Chile. Las cuatro
fueron terminadas en el increíblemente corto tiempo de dieciocho meses. Todas ellas
tenían marcos de roble vivo, y dos fueron construidas fuera de Nueva York, en Baltimore y
Filadelfia. Los astilleros estaban abrumados con el trabajo y los salarios en este momento
se inflaron tremendamente, debido a la escasez de hombres calificados. 10
Al final, Eckford vendería dos fragatas al Brasil, que recibirían los nombres de
Emperatriz y Amazonas, y dos a Colombia, que son las que nos ocupan. Respecto a sus
medidas y descripción, tenemos que las dos naves vendidas a Colombia medían 181
pies (55,17 m) de eslora, manga de 29 pies (8,83 m) y calado de 14 pies y 11 pulgadas
(4,54 m). Estaban armadas con 64 cañones y tenían tres altos mástiles, con tres vergas
en cada uno, un desplazamiento que rondaba las 2.000 toneladas a plena carga, y una
tripulación constaba de aproximadamente 640 hombres entre oficiales y marineros. 11 Es
decir, juntas requerían más tripulantes que toda la escuadra que ganó la Batalla Naval
del Lago de Maracaibo y superaban su poder de fuego total. Tenían su popa redondeada
8
Selig, Steven M. Draughts: The Henry Eckford Story. Scottsdale – Arizona, Agreka History Preserved,
2008
9
Carmichael, David W. Superior! The USS Superior and America’s first arms race, 1814. Disponible en:
[Link]
10
Wheelock, Phyllis Dekay. “Henry Eckford (1775-1832), an American Shipbuilder” en The American
Neptune: A Quarterly Journal of Maritime History and Arts. Volume VII, N° 3 July 1947. Disponible en:
[Link]
3296/rec/15 (Descargado online el 18 de octubre de 2015 a las 10:00 pm), pp. 184 - 185
11
Selig, Steven M. Draughts: The Henry Eckford Story, pp. 104 y 109
y una proa muy afilada, como también su obra viva (la parte sumergida del casco). Este
diseño, junto con la presencia de mástiles altos como los de un navío de línea, las
convertía en buques muy rápidos. Unido a su velocidad, estaba también el hecho de que
Eckford había trabajado con cuadernas diagonales, dispuestas cruzadamente, lo cual
aportaba una gran rigidez y resistencia al casco. Buena parte de las armas que portaban
eran carronadas de alto calibre, hechas en la fundición de West Point, y dispuestas en el
castillo de proa y el alcázar, por lo que podían ser verdaderamente devastadoras en
combate cercano, y tendrían ventaja decisiva en un abordaje.
[la fragata Cundinamarca] Este buque tenía 181 pies ingleses de eslora, 46 de manga, 26 de
puntal, 8 de plan y medía 2.000 toneladas; sus fondos, cubiertas, obra muerta, planes,
curvas, baos, latas, trancaniles, etc., etc., eran de la mejor madera de los Estados Unidos de
Norte América, y construida bajo las dimensiones y gálibos con que se construían los
buques de guerra de aquellos Estados; su caso forrado en cobre hasta la línea de flotación
con planchas de 36 onzas; sus fondos empernados de bronce y las cubiertas clavadas con el
mismo metal. Montaba en su entrepuente 32 cañones largos de a 32 y en la cubierta 32
carronadas de a 42.12
El caso de las dos fragatas de Eckford encierra algunas peculiaridades. La
primera sería que se trata del primer y único caso en el cual el Gobierno de Colombia
adquirió dos buques nuevos, salidos del astillero, y además idénticos entre sí; es decir,
integrantes de una misma clase. En buena medida gracias a los datos aportados por un
posible espía de España en Cartagena13, sabemos que la Colombia fue botada el 28 de
octubre de 1825. El 26 de noviembre el capitán de fragata Juan Jorge Peoli fue enviado
a Nueva York para recibir la Cundinamarca, que acababa de ser botada.14 El 26 de
diciembre zarpó de Nueva York la Colombia con proa hacia Sudamérica, y el 4 de enero
de 1826 salió de Boston la Cundinamarca, que puso rumbo a Nueva York, donde sería
entregada a Peoli el 6 de febrero. El 12 del mismo mes la Colombia arribaba a Puerto
Cabello, y el 13 de marzo se unía con el grueso de la escuadra en Cartagena. Mientras
tanto, la Cundinamarca seguía detenida en Nueva York, esperando que se despejara el
hielo invernal para partir al sur, así como también el enganche de los marineros
12
Vargas, Francisco Alejandro. (Colaboradores: Hadelis Solangel Jiménez López y Eladio Jiménez
Rattia). Nuestros Próceres Navales (Tomo II), p. 205
13
Sin Autor. “Colombian Naval and Military Force”. The Baltimore Gazette and Daily Advertiser.
Baltimore, 15 de marzo de 1826. Volume 65, p. 2.
14
Vargas, Francisco Alejandro. Ob. Cit., p. 131
necesarios para tripularla. Finalmente, el 6 de mayo de 1826 zarpa de Nueva York la
Cundinamarca, arribando sin novedad a Cartagena el 25 del mismo mes. En ese
momento, Peoli fue ratificado como comandante de la nave.
La Colombia y la Cundinamarca fueron un referente del esfuerzo nacional por
dotarse de una armada poderosa, y causaron inquietud en España desde que comenzó su
construcción y se supo su destino. El Consejo de Ministros en Madrid recibió reportes
del 30 de septiembre de 1825, enviados por el intendente Pinillos, informando que
Colombia estaba negociando siete fragatas de 64 cañones y tres corbetas de 36 además
de otros buques menores. Sólo como elementos de disuasión, las dos fragatas
cumplieron perfectamente su función. Esto no ocurría en vano, pues un análisis de las
dos naves nos muestra claramente que si las mismas eran bien empleadas por marinos
diestros y aduces, habrían podido vencer a cualquier fragata española, e incluso a
cualquiera de los viejos navíos de 70 o 74 cañones que quedaban en servicio bajo
pabellón español hacia 1826. Más tarde, la Colombia sería comandada por el capitán de
navío Walter Chitty Gurling, mientras que la Cundinamarca lo sería por el capitán de
navío Nicolás Joly, ambos héroes de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, y dos de
los marinos más diestros de la armada colombiana.
La Cundinamarca se hallaba en Puerto Cabello cuando Venezuela se separó de
la unión colombiana, por lo cual la nave fue heredada por la nueva marina venezolana.
Sin embargo, al no poder ser costeado el mantenimiento de naves de tal porte, la
Cundinamarca fue rematada como chatarra hacia 1832. 15 Así terminó la historia de los
dos buques más poderosos que llegó a poseer la Armada de la República de Colombia, y
que paradójicamente han sido casi pasados por alto por la historiografía.
Así, en 1825, la Armada de la antigua República de Colombia atravesaba un
agresivo proceso de expansión y desarrollo para llevar la guerra más allá de sus aguas, a
los territorios del enemigo, y así garantizar la independencia y libertad de toda
Hispanoamérica; lo cual despertó la hostilidad de las potencias viejas y emergentes del
momento, arrastrando al liderazgo patriota a un juego geopolítico de mayor proporción
y alcance.
15
Jiménez López, Hadelis. La Armada de Venezuela, 1830 – 1975, p. 13
Cronología 1825:
Enero: En Maracaibo fueron botadas dos cañoneras, llamadas Atrevida y Beloza.
El CN Felipe Santiago Esteves, comandante general del Segundo Departamento de
Marina, envía al TN Pedro Lucas Urribarrí a limpiar de piratas las aguas del Cabo
Codera y La Orchila. Hecho esto, Urribarrí persiguió a los piratas hasta las aguas de
Vieques y Puerto Rico.
10 de enero: Se presentó frente Puerto Cabello una escuadra francesa, compuesta de
una fragata de 60 cañones, 2 bergantines goletas y una goleta, a las órdenes del CN
Dupotet, y dirigió comunicación al comandante general de Marina de dicho puerto,
pidiéndole en nombre del almirante Julien, comandante de la estación de las Antillas
francesas, satisfacción por el insulto que decía haberse inferido frente a Portobelo por el
comandante de la fragata Venezuela al de la goleta francesa Gazelle. Además, exigía
dicho almirante la devolución de todo el cargamento de la corbeta mercante Urania, que
había sido apresada con efectos de propiedad española por los capitanes de los corsarios
Poli-Hampton y Centella.
10 de febrero: El CN Renato Beluche al mando de la corbeta Bolívar apresa al
bergantín español Guadalupe en ruta desde Cádiz hacia La Habana.
20 de febrero: El CN Renato Beluche al mando de la corbeta Bolívar apresa al
bergantín español Neptuno en ruta desde Cádiz hacia La Habana.
28 de febrero: El CN Renato Beluche al mando de la corbeta Bolívar apresa la nave
mercante española Tarántula en ruta Cádiz – La Habana.
8 de marzo: Mediante una proclama, el general José Antonio Páez pone en Asamblea
los departamentos de Venezuela y Apure, ante la amenaza de invasión española de
2.000 hombres, que se estaban reuniendo en las Islas Canarias.
15 de marzo: Se firma el Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetúa entre
Colombia y las Provincias Unidas de Centroamérica.
18 de abril: Se firma el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Colombia y
Gran Bretaña.
7 de mayo: El Congreso sanciona un decreto autorizando al Poder Ejecutivo para
establecer escuelas de navegación en los puertos de la Repúb1ica.
10 de mayo: El secretario de Estado de [Link]., Henry Clay, le dirige una carta a su
embajador en Rusia, Henry Middleton, solicitándole que tramite la mediación del zar de
Alejandro I entre España y las nuevas repúblicas independientes, para negociar el fin de
la guerra.
18 de mayo: Arriba a La Guaira la fragata española Nuestra Señora de la Asunción, la
cual fue apresada en su travesía de Cádiz a La Habana por la goleta corsario General
Santander. El buque apresado llevaba a bordo 3.980 balas de cañón, 200 granadas, un
mortero y un obús.
19 de mayo: La fragata Venezuela llega a Boston para efectuar reparaciones. Lleva
como pasajero al Dr. Francisco López, quien porta un tratado de comercio y un arreglo
para suprimir el comercio de esclavos que presentará al Gobierno de Estados Unidos.
25 de mayo: Se denuncia en el puerto de Arrecife de Lanzarote, Islas Canarias, el asalto
de un buque mercante español por parte de un corsario colombiano.
1° de junio: El secretario de guerra y marina, por orden de Santander, presentó ante el
Consejo de Gobierno un proyecto para reunir toda la marina de guerra a fin de enviarla
a bloquear el puerto de La Habana o el de Santiago de Cuba, y así evitar el envío de
auxilios al Castillo de San Juan de Ulúa; o enviarla al Golfo de México para cooperar
con el asedio a la fortaleza. El Consejo juzgó bueno el proyecto y se decidió nombrar
jefe de la escuadra al general Lino de Clemente.
Llega a México el ministro estadounidense Joel R. Poinsett, quien en nombre de su
gobierno presionará a México para no atacar Cuba y Puerto Rico.
6 de junio: Santander informa a Bolívar que la escuadra francesa se retiró de Puerto
Cabello sin mayores complicaciones políticas. También, que ordenó causa penal contra
el corsario Roma Libre por haber cometido piratería contra Francia. Santander además
informa de sus planes de cooperar con el asedio del castillo de San Juan de Ulúa, y
bloquear La Habana; que espera de Europa un navío de 74 cañones que se llamará
Bolívar, dos bergantines y dos fragatas de 44 cañones, lo cual ya ha sido todo pagado.
Sugiere además enviar al menos un gran buque al Pacífico y declara tener autorización
del Congreso para todo lo comunicado y, además, atacar Puerto Rico si el bloqueo a
Cuba no diera resultados.
15 de junio: Según carta fechada en Alvarado el 18 de marzo, y publicada en El
Colombiano de Caracas, en Campeche se reúnen alrededor de 12.000 hombres para
invadir Cuba.
Julio: Informes de actividad de corsarios colombianos cerca de Cádiz y de decenas de
mercantes españoles capturados.
11 de julio: Bolívar ordena al ministro de guerra de Perú y al prefecto de Arequipa
preparar buques de transporte para llevar 1600 hombres del ejército colombiano desde
Arica a Panamá entre octubre y noviembre y 1400 desde Quilca.
21 de julio: Santander informa a Bolívar que en La Habana los españoles preparan
expedición contra México, reiterando su disposición a enviar fuerzas navales y terrestres
a dicho teatro de guerra. Santander informa que aún no han llegado los buques que
espera de Europa y Estados Unidos, por lo que aún no puede proceder. Declara también
haber tranquilizado a Francia en sus reclamos, pero sin comprometer la dignidad de la
República.
27 de julio: Henry Middleton, ministro de [Link]. en Rusia, le responde a Henry Clay,
secretario de Estado, informándole de la buena disposición del Gobierno ruso de mediar
entre España y las nuevas repúblicas independientes.
29 de julio: Bolívar ordena al general Salom que para diciembre envíe a Colombia al
batallón “Araure” y un escuadrón de nueva creación a partir de unidades previas. De
13.000 tropas enviadas a Colombia, Bolívar afirma que solo 6.000 existen al momento.
11 de agosto: Carlos Soublette, secretario de guerra y marina, comunica a Lino de
Clemente que por decisión del vicepresidente ha sido nombrado comandante general de
la Escuadra de Operaciones que se formará en el Tercer Departamento de Marina. Esta
escuadra tendrá como misión auxiliar a México en el asedio de San Juan de Ulúa.
19 de agosto: Se firma el Convenio sobre Auxilios Navales a México.
21 de agosto: Santander informa Bolívar de una gran escuadra francesa llegada al
Caribe, la cual desembarcó en Cuba 5.000 hombres. Explica que España refuerza Cuba
y Puerto Rico con tropas francesas y prepara ataques sobre las repúblicas continentales.
Santander expone a Bolívar su plan, consistente en que un navío de 74, una fragata de
44, tres corbetas, dos bergantines y dos goletas formen una división al mando de
Clemente y Beluche que navegará al Golfo de México para bloquear San Juan de Ulúa
junto con la escuadra mexicana y batir a la escuadra española. El resto de la escuadra,
comandada por Joly, iría contra Puerto Rico.
Septiembre: El general Lino de Clemente y el CN Renato Beluche reciben
nombramientos como comandante en jefe y mayor general y segundo jefe de la
expedición que se enviará a San Juan de Ulúa. Para ello, se trasladan a La Guaira a fin
de embarcarse hacia Cartagena e incorporarse en la escuadra surta en dicho puerto.
10 de septiembre: El general Lino de Clemente y el CN Renato Beluche zarpan de La
Guaira hacia Cartagena para tomar sus nuevos cargos.
21 de septiembre: Santander informa a Bolívar que la escuadra francesa que estaba en
La Habana partió para Europa, compuesta de las divisiones que estaban en Brasil y en
Martinica. Se despejan los temores suscitados en Venezuela, el Istmo y Cartagena.
23 de septiembre: Circula en Madrid la noticia de que un mercante español recién
llegado a Cádiz informó que fueron abordados por un bergantín colombiano al oeste del
Cabo Sines, el cual se llevó vituallas, herramientas, libros y aparejos. El corsario llevaba
20 marineros provenientes del yate español San Francisco de Asís, capturado el 2 de
septiembre y del bergantín Concepción, capturado el 10; y está armado con 3 cañones y
una carronada en colisa.
6 de octubre: Circula en París la noticia de que algunos comerciantes de Cataluña
quienes venían hacia Burdeos o Marsella desde Cuba pasaron el 22 y 23 de septiembre a
través de Perpignan para regresar a casa. Sus buques fueron abordados por algunos
corsarios colombianos, siendo saqueados.
10 de octubre: Los enviados de las Provincias Unidas del Río de la Plata le solicitan al
Libertador en Bolivia que ayude a su país en la guerra contra Brasil enviando a la
armada colombiana a la zona de guerra. Los argentinos tienen una excelente opinión de
la armada colombiana y ofrecen costear sus gastos.
13 de octubre: Circulan en Madrid noticias de un nuevo corsario colombiano, la goleta
Soublette, al mando del capitán Cunningham que llegó hace poco a Gibraltar. También
se reciben noticias desde Cádiz, informando que varios corsarios colombianos se
concentraron en el Cabo San Vicente.
20 de octubre: Clemente y Beluche llegan a Cartagena.
24 de octubre: Llegan a Cartagena el navío de línea Tapperheten y la fragata Af
Chapman, comprados a Suecia.
28 de octubre: Es botada una de las dos grandes fragatas construidas en [Link]. para la
armada colombiana.
21 de noviembre: Santander informa a Bolívar que la escuadra no se ha reunido aún
por retardo de los buques que espera del Báltico, pero que ya zarparon.
22 de noviembre: Se funda una Academia Náutica en Maracaibo, que tiene por sede la
goleta Independencia y como director al teniente de navío Felipe Baptista.
26 de noviembre: El CF Juan Jorge Peoli es enviado para recibir en Nueva York la
fragata Cundinamarca.
6 de diciembre: Santander informa a Bolívar de más envíos de tropas españolas a La
Habana, así como también del navío de 74 que será llamado Bolívar y de la fragata de
44 que será llamada Congreso, además de dos bergantines llamados Araure y
Chimborazo. También informa que las dos fragatas que se esperan de Nueva York se
llamarán Colombia y Cundinamarca.
10 de diciembre: Se presenta en Puerto Cabello una escuadra francesa compuesta de
una fragata, dos bergantines y una goleta, enviada por el contralmirante Jurien de la
Graviére, para presentar diversas reclamaciones por agravios cometidos contra buques
franceses por parte de corsarios de Colombia.
20 de diciembre: Henry Clay, secretario de Estado de [Link]., envía carta a José María
Salazar, embajador de Colombia en [Link]., informándole de la mediación rusa en la
guerra entre España y las nuevas repúblicas independientes, asegurándole que los
resultados serán fructíferos y solicitándole además que Colombia se abstenga de todo
ataque sobre Cuba y Puerto Rico.
26 de diciembre: Zarpa de Nueva York la fragata Colombia.
30 de diciembre: José María Salazar responde Henry Clay. Afirma que no conoce
sobre ningún ataque en preparación sobre Cuba o Puerto Rico, asegura que el
movimiento de tropas y buques en Cartagena se debe al regreso de las tropas
colombianas desde el Perú por vía marítima. Al mismo tiempo, no se compromete con
la solicitud de [Link]., pero declara que tal expedición se someterá a discusión en el
venidero Congreso en el Istmo.
Fuentes:
Bernes, Claes. Segelfartygens Tid. Estocolmo, Medströms Bokförlag, 2008
Bushnell, David. El Régimen de Santander en la Gran Colombia. Bogotá, El Áncora
Editores, 1985.
Carmichael, David W. Superior! The USS Superior and America’s first arms race,
1814. Disponible en: [Link]
Gosselman, Carl August. Viaje por Colombia 1825 y 1826. Bogotá, Banco de la
República, 1981. Descargado de: http://
[Link]/blaavirtual/historia/viajes/[Link] (Descargado On Line el
05 de septiembre de 2015 a las 08:00 pm)
Jiménez López, Hadelis. La Armada de Venezuela 1830 - 1975. Caracas, Editorial
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d/3382/show/3296/rec/15 (Descargado online el 18 de octubre de 2015 a las 10:00 pm)