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La Paciencia

El documento aborda la importancia de la paciencia como virtud cristiana en tiempos difíciles, enfatizando que los discípulos de Cristo deben soportar las aflicciones con esperanza y sin quejas. Utiliza ejemplos bíblicos, como el de Job y los profetas, para ilustrar cómo la paciencia fortalece la fe y prepara a los creyentes para la venida del Señor. Se concluye con un poema que resalta la perseverancia y la confianza en Dios a lo largo de la vida.
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La Paciencia

El documento aborda la importancia de la paciencia como virtud cristiana en tiempos difíciles, enfatizando que los discípulos de Cristo deben soportar las aflicciones con esperanza y sin quejas. Utiliza ejemplos bíblicos, como el de Job y los profetas, para ilustrar cómo la paciencia fortalece la fe y prepara a los creyentes para la venida del Señor. Se concluye con un poema que resalta la perseverancia y la confianza en Dios a lo largo de la vida.
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LA GRAN VIRTUD PARA LOS ULTIMOS TIEMPOS

Salmo 40: 1-4; Santiago 5:7-11

Introducción. Dícese que un señor (Abel) estaba sentado afuera de su tienda una noche cuando vio a un
hombre viejo, cansado por su edad y jornada, caminando hacia él. Abel se levantó y corrió para saludarle y le
invitó a llegar a su tienda. Lavó los pies del viejo hombre y le dio comida y bebida.

El viejito inmediatamente empezó a comer sin dar gracias, así que el Abel le preguntó, ¿No adora usted a
Dios? El viajero le respondió diciendo, “Yo adoro solamente al fuego y no tengo reverencia hacia ningún otro
dios.”

Al escucharlo Abel, se molestó mucho y agarró al viejo por los hombros y lo echó fuera de su tienda al aire
frío. El viejo se fue del lugar, luego Dios llama al dueño su amigo Abel y le preguntó por el viejo
extranjero. Abel le dijo: “Le eché fuera porque no te adoraba”. Dios le contestó, “He sufrido a este viejito
por ochenta años a pesar de que me deshonra. ¿No pudiste tu aguantarle una sola noche?”

El Señor hoy nos enseña sobre la paciencia, como virtud del discípulo de Cristo.

1. Soporten con esperanza.


Santiago se dirige a sus hermanos del primer siglo y les dice: ¡tengan paciencia hasta la venida de Cristo!
¿Qué es la paciencia? La palabra que utiliza Santiago en el griego es “makrothumia”. Conlleva la idea de
controlarnos, de restringirnos a nosotros mismos, de ser lentos para la ira. Implica que, en medio del abuso
o maltrato, Dios nos llama a moderarnos, a no dejar que nuestras emociones nos lleven a actuar de una manera
descontrolada. Nos llama a tener largo temple, a soportar sin alterarnos, a mantener buena actitud mientras
esperamos su intervención.

Ilustración I
Observen como el agricultor prepara la tierra, sepulta la semilla, lucha contra la maleza, mide el tiempo
de sequía y de lluvia. Lo hace con la seguridad que ha de recibir el precioso fruto de la tierra, con paciencia.
La cosecha está al final del esfuerzo, no al principio.

Cuán difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad que desea todo para ahora mismo. En cambio,
Dios nos llama a ser distintos. Los santos de Dios deben soportar las aflicciones y opresiones que la vida les
ofrece, con paciencia y la seguridad en la intervención del Señor quien terminará con la opresión, castigará a
los opresores y premiará la fidelidad y paciencia de su pueblo.

El discípulo de Cristo debe esperar pacientemente en Cristo, seguro de la justicia divina en su favor.
Las dificultades y circunstancias de la vida nos oprimen y desgarran, pero no debemos tener temor de ellas,
No debemos gastar nuestra vida en ansiedad y pesares que nos oprimen… nos envejecen
Debemos esperar en la obra del Espíritu de Cristo en nosotros logrará su propósito a su tiempo.
Pablo dijo: Rom. 5:3-4, la tribulación produce paciencia, la paciencia prueba, la prueba esperanza.

2. Soporten sin quejarse.


Santiago escribe para los creyentes que viven circunstancias y tiempos muy duros, para los que quieren soltar
las cargas que el Señor les ha permitido llevar. Para los que quieren echar la culpa a otros por las cargas que
llevan. Por eso les dice: no se quejen, no giman unos contra otros. El quejarte y gemir, te llena de mal genio.
Hay personas que se vuelven ácidas y desagradables, difíciles de tratar con ellos; se vuelven envidiosos,
celosos, criticones, mal humorados. Asistimos a una sociedad muy sensible; todo le incomoda.
Esta es una actitud totalmente contraria al Espíritu de Cristo.
Esta actitud tiene que ser evitada por los santos de Dios.

Afirmen sus corazones, sean fuertes, sean estables. Sostengan sus corazones por medio de la fe y no dejen
caer en mal humor.
El mal humor apaga el espíritu, agota las fuerzas, irrita, debilita, llena de inseguridad de incredulidad, hace la
vida más irritable, agota rápidamente tu inteligencia, te deja en vergüenza.

Recuerden a los profetas. Los profetas fueron los hombres más perseguidos en la historia bíblica. Ellos
sufrieron con paciencia y sirvieron como ejemplos para las siguientes generaciones. Ellos aceptaron el
sufrimiento como impuesto por Dios y esperar con buena actitud mientras Dios actúa. Esto es paciencia.

Quien tira sus armas y abandona la batalla, jamás será honrado.

Recuerden la paciencia de Job. Permaneció fiel a sus convicciones y llegó a ser el mejor ejemplo de la
Biblia en perseverancia y paciencia, bajo prueba.

Vivimos tiempos muy extraños:


Plagas que amenazan la vida, la salud, la economía, la hermandad.
Comportamientos humanos que generan desconfianza colectiva,
Acciones de los gobiernos que siembran desespero, generan miseria y acciones violentas
Los ricos opresores que denuncia Santiago, siguen vigentes en este tiempo.
Diversas formas de pecado, toda clase de maldad y desenfreno por doquier.

Los discípulos de Cristo están allí en medio. ¿Cómo vivir estos tiempos? Con paciencia
La paciencia mide nuestra resistencia y nos prepara para vivir en el último tiempo
Mide nuestro nivel de confianza y nuestro grado de esperanza en Dios,
La paciencia nos permite conocer mejor al Dios, adquirir sabiduría y purificar el espíritu.
Perfecciona nuestro discernimiento y madura nuestro gozo.

La paciencia nos permite controlar las frustraciones y enseña ciencia a las nuevas generaciones.
La paciencia siembra calma, esperanza y da fortaleza en medio de las adversidades.
En este tiempo Dios nos está enseñando la paciencia, porque ella nos capacita para vivir los últimos tiempos.

Esta paciencia debe acompañarnos durante toda la vida y hasta que Cristo regrese.
Miren, el juez está puesto de pie en la puerta. Esta analogía señala a Cristo muy cerca.
En verdad, Cristo está listo para su segundo regreso.

El Señor abriría la puerta sin aviso. ¿Cómo nos encontrará?


Debemos velar y vivir con paciencia y expectación por la venida del Señor. Así nos preparamos para su
regreso.

No olvides que el Señor es muy misericordioso y compasivo. El Señor siempre muestra su gran misericordia
y compasión para con sus santos. Él no ignora las agonías de su gente, ni pone oído sordo a sus gritos.
Esperen con paciencia el regreso del Señor. Porque el que ha de venir vendrá y no tardará.
Recuerda que el tiempo de DIOS es diferente al nuestro.

Conclusión. Poema a la paciencia.


Como la gota que la peña taladra, Cayendo levemente noche y día,
Así consigue ver con alegría, La paciencia, su obra terminada.

Nadie le estorba ni arrebata nada, al perseguir su objeto con porfía;


Prosigue su labor, y en Dios confía, Hasta llegar al fin de la jornada.

Con gotas de agua formáronse los mares, Con menudas arenas, el desierto,
Con la paciencia y derrotero cierto, El peregrino llega a sus hogares, Y el navegante al suspirado puerto.

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