0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas8 páginas

Procesal Constitucional - Bolilla II

El documento aborda la interpretación constitucional y el papel del juez constitucional en la protección de derechos fundamentales, destacando la importancia de la jurisdicción constitucional y el amparo como vías para garantizar la efectividad de estos derechos. Se analiza la reforma de 1994 que otorga jerarquía constitucional a tratados internacionales de derechos humanos, estableciendo principios de supralegalidad y complementación con la constitución. Además, se discuten las interpretaciones restrictivas y de integración armónica de estos tratados, enfatizando el principio pro homine que favorece la protección de los derechos humanos en el sistema jurídico.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas8 páginas

Procesal Constitucional - Bolilla II

El documento aborda la interpretación constitucional y el papel del juez constitucional en la protección de derechos fundamentales, destacando la importancia de la jurisdicción constitucional y el amparo como vías para garantizar la efectividad de estos derechos. Se analiza la reforma de 1994 que otorga jerarquía constitucional a tratados internacionales de derechos humanos, estableciendo principios de supralegalidad y complementación con la constitución. Además, se discuten las interpretaciones restrictivas y de integración armónica de estos tratados, enfatizando el principio pro homine que favorece la protección de los derechos humanos en el sistema jurídico.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

BOLILLA II:

INTERPRETACIÓN CONTITUCIONAL

EL JUEZ CONSTITUCIONAL Y LAS GARANTÍAS:


Señalamos que jurisdicción constitucional deviene directamente de la
constitución, aquella que plasmara el legislador constituyente; de manera
excepcional pero necesaria, que hace descansar en el juez común u ordinario
en casos específicos esa competencia; ya que, reiteramos, no existe jurisdicción
constitucional específica.
En rigor, a partir de la reforma de 1994 hay dos grandes jurisdicciones
judiciales en el país: la constitucional y la ordinaria, matizada, esta última en
fueros. Si un derecho constitucional o legal es negado, restringido o impedido de
ejercer, por cualquier autoridad pública o por los particulares, al margen de una
intervención contractual o delictual, el constituyente ha fijado la política
constitucional de que sea la vía del amparo la jurisdicción más rápida y eficiente
para realizar su tutela.
Esta jurisdicción constitucional que hicimos referencia, también implica la
existencia de un juez constitucional que muda su condición ordinaria y común
por la excepcional condición, que le deviene de la propia constitución, cuando se
trata de aplicar las garantías constitucionales que “no son otra cosa que las
técnicas previstas en el ordenamiento para reducir la distancia estructural entre
normatividad y efectividad, y por tanto, para posibilitar la máxima eficacia de los
derechos fundamentales en coherencia con su estipulación constitucional” como
enseña Ferrajoli.
Es la expresión garantista del derecho como límite al poder político o
económico, en consonancia con la defensa de los derechos fundamentales en los
casos en que el control de constitucional es difuso y no existe jurisdicción
constitucional concentrada en un órgano especifico; mas ello no significa que no
exista jurisdicción constitucional ni juez constitucional, ya que se sale del
paradigma del juez legislativista cuya competencia especifica deviene de las
leyes orgánicas de organización de los tribunales; para en casos excepcionales
mediante la articulación de una garantía, se arropa; se apropia de la jurisdicción
constitucional que le deviene de la normativa superior y del propio legislador
constituyente.
Es que cualquiera sea el sistema, jurisdiccional constitucional concentrado, o
jurisdiccional constitucional difuso, como señala Gozaini “…la finalidad es la
misma, preservar que la constitución se aplique y se haga efectiva…” De allí la
importancia del juez en un sistema republicano.

JUEZ CONSTITUCIONAL:
• El juez común u ordinario muda su condición ordinaria y común por la
excepcional cuando se trata de aplicar garantías constitucionales (control cn
difuso, no existe jurisdicción cn en un órgano especifico).
• Todo juez legalista puede ser por imperio de las circunstancias, juez
constitucional, cuando se halle en juego la afectación a un derecho fundamental
y la necesidad de articulación de una garantía para remediar el acto lesivo,
amenazante o avasallante de dicho derecho.
PRINCIPIOS QUE ROBUSTECEN LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES:
REFORMA DE 1994- 75 INC 22
La reforma constitucional de 1994 produjo la incorporación de nuevos
valores, noveles principios y un sistema de derechos que se plasman en el art. 75
inc.22 dentro de las competencias del congreso de la nación cuyo contenido
señala.
La manda constitucional sienta como principio general, el de la
supralegalidad de los tratados internacionales de toda clase: los tratados
prevalecen sobre las leyes; en armonía con el art. 27 de la constitución del
53/60, con lo que se extrae la 1ª conclusión LOS TRATADOS tienen MAYOR valor
que las leyes comunes de nuestro Estado Nación pero por DEBAJO de la
Constitución, con la singular excepción, la de los tratados internacionales sobre
derechos humanos.
El mismo art. 75, inc. 22 otorga de manera directa jerarquía constitucional a
once instrumentos internacionales de derechos humanos que enumera
taxativamente, pero además prevé que, mediante un procedimiento especial,
otros tratados de derechos humanos puedan alcanzar también jerarquía
constitucional.
Surge allí el 2º principio, estos tratados con la parte orgánica de la
constitución –arts-1 a 43- tienen jerarquía constitucional y pasan a integrar las
declaraciones, derechos y garantías que protegen a los habitantes de la Nación
señalando expresamente que no derogan articulo alguno de la constitución. Esto
es la ubicación sistémica, jerárquica y de validez de tales instrumentos.
Seguidamente surge el 3er principio “deben entenderse complementarios de
los derechos y garantías por ella reconocidos” que es la premisa que debemos
analizar ya que hace a la interpretación y alcance que se debe dar, a estos, en
este esquema de confluencias normativas.
El 4º principio es que se pueden ampliar el conjunto de tratados con estas
características, y que para denunciarlos se requiere las 2/3 partes de la totalidad
de los miembros de cada cámara del congreso de la Nación.

SUPRALEGALIDAD DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES: tratados


prevalecen sobre las leyes pero por debajo de la CN, a excepción de los tratados
internacionales sobre DDHH los cuales poseen jerarquía constitucional.
• Los t.i. DDHH pasan a integrar las declaraciones, derechos y garantías de la
CN.
• Deben entenderse COMPLEMENTARIOS de las declaraciones, d, y garantías.
• Se pueden ampliar el conjunto de tratados, para denunciarlos se requiere
las 2/3 partes de latotalidad de los miembros de cada cámara del congreso de la
nación.
• No derogan art. Alguno de la cn.

TESIS:
El rigor interpretativo de la cláusula “no derogan articulo alguna de la parte
primera de la constitución y deben entenderse como complementarios de los
derechos y garantías por ella reconocidas, es la parte que más conflicto
interpretativo ha generado, enseña Bidart Campos, Para ello resulta imperioso
recurrir a la hermenéutica y escoger un posicionamiento que nos permita
conocer efectiva y realmente “el significado, sentido y alcance” de tal
disposición, para una adecuada ejecución. Esto provoca posiciones disimiles
advirtiéndose dos grandes tesis.

[Link] restrictiva:
Postula que los tratados internacionales mencionados tienen una jerarquía
inferior al conjunto de derechos y garantías reconocidas en la parte dogmática de
nuestro texto constitucional y que, ante estos, tienen el carácter de
complementarios dada la premisa de no derogación de aquellos.

[Link] de integración armónica:


Los tratados de derechos humanos componen con la primera parte de la
constitución nacional un “bloque de constitucionalidad federal” que se impone
sobre todo el derecho infra constitucional y por ende tiene una supremacía
respeto de todo otra norma, pero tienen estos tratados con más la parte
dogmática, un idéntico nivel entre sí (tesis de la catedra). Integran el plexo de
valores, principios y mandatos constitucionales.

BLOQUE DE CONSTITUCIONALIDAD:
La integración de los tratados internacionales del art. 75 inc.22 no significa
de modo alguno que estos sean complementarios y accesorios de la parte
dogmática de la constitución nacional sino que integran el plexo de valores,
irradian principios y postulan mandatos normativos de orden público de la misma
manera que el texto constitucional vernáculo reconociera desde los albores de su
institucionalidad a la fecha.
Integrar es ser parte de, y por ello, dice el mandato, “tienen jerarquía” con lo
que ubica en grado de paridad con la parte dogmática, siendo las expresiones
subsiguientes explicativas de tal prescripción indudable.
El novel sistema de derechos, así establecido, constituye un bloque de
constitucionalidad federal. Bloque porque es un conjunto armónico, inescindible y
que compone una sola pieza; de constitucionalidad, porque tiene una misma
jerarquía y nivel aunque la fuente de producción normativa sea diferente, una
por producción, otra por adopción plena; y federal ya que el ámbito de aplicación
es todo el territorio argentino y no existe posibilidad alguna que los estados
locales puedan oponerse a la aplicación y vigencia de los mismos, como muy
bien desarrolla el concepto in extenso, Gil Dominguez.
Estos tratados constitucionalizados complementan e integran un sistema de
derechos superior, de orden público y aplicable en forma directa, que dota de
una supremacía del texto constitucional integral que robustecen los derechos
fundamentales del hombre, la dignidad, el valor de la persona, la igualdad de
derechos y la búsqueda del progreso que informan todo el conjunto de derechos
para nuestro país.
La aplicación directa de la constitución como norma de orden público obliga
pues a un severo escrutinio de selectividad, el que no puede sustraerse de
considerar como pauta de valoración para tal hecho, los valores, principios y
normas que distinguen el sistema jurídico vigente.
LOS PRINCIPIOS ESTRUCTURALES:
Los principios que informan el sistema de derecho- en la aplicación del art.
75 inc.22 de la constitución nacional como mandato de orden público, directo y
sin necesidad de norma reglamentaria alguna se sustenta en los valores que
irradian los tratados en cuestión que buscan la concreción de la dignidad
humana, la maximización de la libertad, la defensa de la igualdad.
Tal plexo axiológico se asienta en principios tuitivos de estos derechos
fundamentales como acudir a la norma más protectora y/o a preferir la
interpretación de mayor alcance de ésta al reconocer, y por ende, garantizar el
ejercicio de un derecho expresamente reconocido; o en su defecto, aplicar la
norma que más beneficie a ese derecho humano y no caer en una interpretación
más restringida al establecer limitaciones o restricciones al ejercicio de tales
derechos.
Ello es así ya que los derechos fundamentales no son sólo derechos
subjetivos protegidos por el ordenamiento jurídico, sino que también constituyen
el sustento y la finalidad de toda la estructura estatal.
El contenido de dicho ordenamiento siempre deberá interpretarse de forma
expansiva y tuitiva a la persona pues en su efectividad va aparejada la propia
legitimidad del ejercicio del poder, e interpretación restrictiva cuando se limita
algún derecho que afecta a la persona.

PRINCIPIO PRO HOMINE:


Pizza Escalante había advertido que “un criterio fundamental que impone la
naturaleza misma de los derechos humanos, la cual obliga a interpretar
extensivamente las normas que los consagran o amplían y restrictivamente las
que los limitan o restringen. De esta forma, el principio “pro persona” conduce a
la conclusión de que la exigibilidad inmediata e incondicional de los derechos
humanos es la regla y su condicionamiento la excepción” .
Esto se dio en llamar el principio “pro Homine” tomado como criterio
hermenéutico que informa todo el derecho internacional de los derechos
humanos, en virtud del cual se debe acudir a la norma más amplia, o a la
interpretación más extensiva, cuando se trata de reconocer derechos protegidos,
e inversamente, a la norma o a la interpretación más restringida cuando se trata
de establecer restricciones permanentes al ejercicio de los derechos o su
suspensión extraordinaria, como con acierto lo apunta Pinto “por lo que él
coincide con el rasgo fundamental del derecho de los derechos humanos, esto es,
estar siempre a favor del hombre”
Tal premisa oficia como una meta garantía, en este se concretan otros
principios reconocidos expresamente en los diversos sistemas de derecho, tal el
nuestro, asi el “in dubio pro reo”, Esto es que en caso de duda se favorecerá al
imputado, que va de la mano con otro principio como el “favor libertatis” donde
siempre prevalece la aplicación normativa en favor de la libertad de un detenido,
o el llamado principio de “favor rei” donde se postula la necesidad de una
condena o situación más favorable al reo.
Cobra relevancia el llamado “favor debilis” que es el criterio tuitivo
implementado en favor de las víctimas o del más débil, lo que se advierte cuando
este principio irradia su alcance más allá del derecho penal y se protegen
relaciones de consumo como una forma de ponerle coto a los llamados “poderes
salvajes” de quienes tienen mayor poder económico.
Este principio también informa relaciones de trabajo ya que se reconoce en
el llamado “in dubio pro operario”, esto es, en caso de duda se favorecerá al
trabajador.
Si bien aparecen, en principio en materia penal, luego se extienden e
impregnan todo el sistema de derechos, pasando por lo administrativo y civil,
fundado en la obligación estatal que los Estados asumen como parte integrante
del concierto internacional.
In dubio pro reo
Favor libertatis
Favor rei
Favor debilis
In dubio pro operario

INTERPRETACIÓN DEL JUEZ:


El principio “pro homine”, “pro actione” y todos los que derivan de los
derechos humanos obligan a una “interpretación conforme”, que no es libre,
sino que obliga al juez. Por ello este mecanismo de análisis y resolución de casos
provistos por la teoría de la argumentación impregna todo el sistema jurídico
desde lo constitucional, al administrativo, del civil al penal, teniendo presente
siempre que el sistema de fuentes duales, es protectorio y tuitivo y esto genera
una prevalencia de normas en la aplicación concreta al caso difícil.
De allí surgen modos y formas de resolver. Una norma se aplica cuando más
intensa y mejor protege al derecho. Una norma se aplica cuando a mas titulares
del derecho protege.
Esto genera un principio de jerarquías normativas donde la norma más
conveniente no implica la inconstitucionalidad de la norma dejada de lado, ni su
derogación, sino tan solo su aplicabilidad por el sub principio de “derrotabilidad”.
En el caso concreto la norma prevaleciente derrota en el caso concreto a la
norma inaplicable.
La ley o norma inaplicable no se declara invalida, sino inaplicable. Es
derrotada en el caso concreto por otra que más intensa, eficazmente protege al
derecho en juego.
La interpretación “conforme” obliga a un ejercicio de preferencias de normas
que se presenta cuando a una determinada situación concreta le es posible
aplicar dos o más normas vigentes y que se produce en a) Preferencia de la
norma más protectora b). Conservación de la norma más favorable
La primera permite al juez o intérprete legal seleccionar de entre varias
normas concurrentes o al menos de entre dos normas, aquella que su contenido
ofrezca una protección más favorable a la persona o aquella que contenga de
manera más especializada la protección que se requiere para el individuo o
víctima en relación con sus derechos humanos.
En tanto que la conservación de la norma más favorable añade un elemento
de temporalidad, ya que se trata de casos en los que una norma posterior puede
desaplicar o incluso derogar una norma anterior de igual o inferior jerarquía, ya
sea de manera expresa o tácita con el fin de proteger de mejor manera los
derechos humanos. Modifica tradicionales interpretaciones de derecho interno,
que aceptan que la norma posterior deroga a la anterior (lex posterior derogat
priori).
 El perímetro interpretativo es acotado.
 El juez no es libre de aplicar la norma que El como individuo u
órgano juzga la más conveniente en el caso de prevalencia formal, sino
que debe aplicar la que más convenga y proteja al individuo o a la
colectividad en virtud del principio protectorio (OBLIGACION).
 La ley o norma inaplicable no se declara invalida, sino inaplicable.
 Es derrotada en el caso concreto por otra que más intensa,
eficazmente protege al derecho en juego.

LA CONSTITUCIONALIZACION DEL ORDENAMIENTO JURIDICO:


Esto tiene que ver con el proceso de reconocimiento y validez del valor
supremo e indubitable de la parte dogmatica con su acervo de garantías por
sobre la parte orgánica de la constitución cuando se trata de casos en que se
debe resolver aplicar una garantía ante la posible invasión de una autoridad
pública sobre la esfera de goce y disfrute de un derecho fundamental.
Cobra entonces importancia superlativa el juez como garante de la
constitución, para que esta se aplique sin titubeos.
Guastini nos enseña “ que cualquiera sea la concepción que se tenga sobre
la naturaleza del ordenamiento jurídico o la visión del mismo, ora como un
sistema, ora como un conjunto de instituciones; ora como un conjunto de
normas, y estas divididas luego por su composición, en originarias o derivadas,
principales o secundarias, validas o invalidas ( según el caso concreto a aplicar
las mismas) como la caracterización de la división entre normas y principios,
siendo estos últimos normas con antecedente abierto, derrotables, ya que
admiten excepciones implícitas, no establecidas en la norma en cuestión ni por
ninguna otra norma del ordenamiento y por lo tanto indeterminada, son
genéricas, fundamentales … y es que el ordenamiento jurídico ya no es un
conjunto de normas cualquiera sino más bien un conjunto de normas
estructurado.
La estructura a la que se alude, consiste banalmente en esto que las normas
que componen un ordenamiento no están recíprocamente desconectadas e
independientes entre sí, sino que por el contrario tienen relaciones unas con las
otras, de fundamentación y jerarquía, y aunque complejo tiene dinámica, es
coherente y consistente como lo explica magistralmente”.
Esto significa una nueva concepción no solo en la teoría sino en la praxis
institucional y, por ende, política y social lo sintetiza este autor que señala siete
condiciones que permiten hablar de la constitucionalización de un determinado
sistema jurídico:
1) Incorporación de una constitución rígida, que incluye los derechos
fundamentales;
2) La garantía jurisdiccional de la supremacía constitucional;
3) La fuerza vinculante de la Constitución, que no es un conjunto de
normas “programáticas” sino “preceptivas”;
4) La “sobreinterpretación” de la Constitución, ya que se la interpreta
extensivamente y se deducen de ella sus principios implícitos;
5) La aplicación directa de las normas constitucionales, que también se
aplican a las relaciones entre particulares;
6) La interpretación conforme a la constitución de las leyes y normas
inferiores;
7) Influencia de la Constitución en el debate político.

DISTINCION: PRINCIPIOS Y NORMAS


En este sentido vale reiterar la división entre principios fundamentales y
normas, insistiendo con el criterio de diferenciar ambas, desde lo cualitativo, y
por ende jerárquico.
Principios:
Son aquellas premisas jurídicas expresadas como mandatos de optimización
que pueden ser cumplidos en diferente grado dependiendo de las posibilidades
reales y jurídicas
Normas:
Las reglas que pueden ser cumplidas, o no; son expresiones de derecho que
contienen determinaciones en el ámbito de lo fáctico y jurídicamente posible: si
una regla es válida entonces debe hacerse exactamente lo que ella exige, ni más
ni menos.

LAS TÉCNICAS JURÍDICAS: CRITERIOS DE PONDERACIÓN Y


RAZONABILIDAD.
Ponderación:
Dworkin nos enseña que los principios están dotados de una propiedad que
las reglas no conocen: el peso. Y para analizar esta situación donde se
encuentran en colisión principios debe acudirse a la tarea de pesar ambos, es
decir a ponderar.
La estructura de la ponderación queda así integrada por la ley de
ponderación, la fórmula del peso y las cargas de argumentación. La ponderación
es la manera de aplicar los principios y de resolver las colisiones que pueden
presentarse entre ellos y los principios o razones que jueguen en sentido
contrario. Así, al ponderarse, se establece cuál principio pesa más en el caso
concreto. El principio que tenga un mayor peso será el que triunfe en la
ponderación y aquel que determine la solución aplicable solo para el caso
concreto.
La ponderación es entonces la actividad consistente en sopesar dos
principios que entran en colisión en un caso concreto para determinar cuál de
ellos tiene una densidad mayor en las circunstancias específicas e imponer las
notas de justicia, equidad, debido proceso tomando al derecho como integridad.
En este contexto, “ponderar” no significa atemperar o conciliar, es decir, no
significa hallar un punto de equilibrio, una solución “ intermedia”, la ponderación
consiste sobre todo en sacrificar o descartar un principio aplicando el otro.
 Se establece cuál principio pesa más en el caso concreto.
 El principio dotado de mayor valor prevalece, en el sentido de que
es aplicado; el principio axiológicamente inferior sucumbe-no en el sentido
de que resulte inválido o abrogado, sino-en el sentido de que se deja de
lado. No se aplica al caso concreto y cede ante el de mayor valor.

Máxima de razonabilidad o proporcionalidad:


Cianciardo toma la máxima de razonabilidad o proporcionalidad como otro
elemento que obligatoriamente informa el tema en cuestión, pues señala que
“toda regulación de los derechos fundamentales, debe ser razonable, y que toda
razonabilidad – como juicio- debe analizar el tema con criterios de adecuación, de
necesidad y de razonabilidad en sentido estricto... Así el subprincipio de
adecuación significa que toda norma reguladora de un derecho fundamental
debe ser adecuada o idónea para el logro del fin establecido que se busca… El
subprincipio de necesidad implica que se escoja de entre los medios idóneos para
el logro del fin que procura aquel que resulte menos restrictivo de los derechos
fundamentales involucrados… la medida superara el subprincipio de necesidad
solo si es la menos restrictiva de los derechos fundamentales en juego”.
Gavara de Cara dice con exactitud que proporcionalidad en sentido estricto
significa “que la aplicación de un determinado instrumento o medio para
alcanzar un determinado objeto o finalidad no debe ser irrazonable para sus
relaciones reciprocas.
Una medida es razonable, si y solo si, guarda relación con el fin que se
procura alcanzar.
 Una medida es razonable, si y solo si, guarda relación con el fin que
se procura alcanzar. Significa un adecuado balance entre costos y
beneficios, ya que, a mayores beneficios, tanto mayor es el grado de
restrictividad de la norma iusfundamental afectada, como nos enseña
Bidart Campos.

También podría gustarte