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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES INTERIORES,
JUSTICIA Y PAZ
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
NÚCLEO DE FORMACION FALCÓN
ENSAYO
AUTORES:
Martínez Osber
Naranjo Georarbeth
Rodríguez Jesús
Santos José
Santa Ana de Coro, Junio 2025
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En Venezuela, la atención a las víctimas de delitos y la prevención de la
revictimización han cobrado creciente relevancia en la agenda pública, en consonancia
con los principios establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y en leyes como la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia y la Ley para la Atención Integral y Reparación de las Víctimas de
Violaciones de Derechos Humanos. La victimización, entendida como el daño sufrido por
una persona a causa de un delito, se agrava cuando el sistema institucional no brinda
una respuesta adecuada, generando lo que se conoce como revictimización o
victimización secundaria. Esta última puede manifestarse en el trato insensible por parte
de funcionarios, la repetición innecesaria de testimonios o la falta de acompañamiento
psicológico. No obstante, el Estado venezolano ha venido fortaleciendo mecanismos
para contrarrestar esta problemática.
Organismos como el Ministerio Público, el Instituto Nacional de la Mujer
(INAMUJER), el Consejo Nacional de Derechos Humanos y el Fondo para la Atención
Integral y Reparación a las Víctimas han sido claves en la implementación de políticas
públicas orientadas a garantizar un trato digno, humano y eficiente a las personas
afectadas por hechos delictivos. A través de programas como las Casas de Abrigo, las
Defensorías de la Mujer y los planes de formación en derechos humanos para
funcionarios públicos, se busca no solo atender a las víctimas, sino también prevenir que
el proceso judicial se convierta en una fuente adicional de sufrimiento.
En paralelo, la percepción pública sobre la actuación policial ha sido objeto de
análisis y transformación en los últimos años. Si bien es cierto que históricamente han
existido desafíos relacionados con el uso excesivo de la fuerza, la corrupción o la falta
de formación en algunos cuerpos policiales, también es justo reconocer que el Estado
ha emprendido esfuerzos significativos para reformar y profesionalizar el servicio policial.
La creación de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Universidad Nacional
Experimental de la Seguridad (UNES) y la Comisión Nacional para la Reforma Policial
(CONAREPOL) son ejemplos concretos de esta voluntad institucional. Estas instancias
han promovido un modelo de policía de carácter civil, con énfasis en la prevención, el
respeto a los derechos humanos y la cercanía con las comunidades. Además, planes
como el “Cuadrante de Paz” y el “Plan Patria Segura” han buscado articular la labor
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policial con las necesidades reales de la población, priorizando la seguridad ciudadana
desde una perspectiva integral. Aunque persisten retos, como la necesidad de mayor
transparencia y rendición de cuentas, es evidente que se están tomando medidas para
mejorar la confianza ciudadana en los cuerpos de seguridad, incluyendo la incorporación
de mecanismos de control interno, la depuración de funcionarios y la promoción de una
cultura de servicio público.
En conclusión, tanto la atención a las víctimas como la percepción de la actuación
policial son dimensiones fundamentales para el fortalecimiento del Estado de derecho en
Venezuela. Reconocer las deficiencias no implica desconocer los avances; por el
contrario, permite visibilizar los esfuerzos institucionales que se están realizando para
superarlas. El compromiso del Estado con la justicia, la reparación y la seguridad
ciudadana se refleja en la creación de leyes, fondos especiales, programas de formación
y estructuras organizativas que buscan garantizar una respuesta más humana, eficiente
y cercana a las necesidades del pueblo. Si bien los desafíos son complejos y requieren
de una acción sostenida, el camino hacia una sociedad más justa y segura se está
construyendo con base en la corresponsabilidad entre instituciones, ciudadanía y
comunidad organizada. La clave está en seguir fortaleciendo la institucionalidad,
promoviendo la participación ciudadana y consolidando una cultura de respeto,
solidaridad y justicia social.
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FUENTES BIBLIOGRAFICAS
Acceso a la Justicia. (2022). Informe sobre el acceso a la justicia de las
mujeres víctimas de violencia en Venezuela. https://accesoalajusticia.org
Consejo Nacional de Derechos Humanos. (2021). Plan Nacional de
Derechos Humanos 2021–2025. Ministerio del Poder Popular para
Relaciones Exteriores. https://mppre.gob.ve
Instituto Nacional de la Mujer. (2023). Políticas públicas para la atención
integral a las mujeres víctimas de violencia. https://inamujer.gob.ve
Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz.
(2022). Balance del Plan Cuadrantes de Paz. https://mpprijp.gob.ve
Observatorio Venezolano de Violencia. (2023). Informe anual sobre
violencia y percepción ciudadana. https://observatoriodeviolencia.org.ve
Universidad Nacional Experimental de la Seguridad. (2021). Modelo
educativo para la formación policial con enfoque en derechos humanos.
https://unes.edu.ve