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La Hipnosis: Definición, Aplicaciones y Controversias en La Psicología Clínica

La hipnosis es un estado de conciencia caracterizado por una alta sugestionabilidad, utilizado en psicología clínica para tratar diversas condiciones como el dolor crónico y los trastornos de ansiedad. Aunque ha sido objeto de controversia y malentendidos, su eficacia está respaldada por investigaciones neuropsicológicas que demuestran su impacto en la atención y regulación emocional. Es crucial distinguir entre la hipnosis clínica basada en evidencia y la hipnosis de espectáculo, ya que esta última ha contribuido a la desconfianza y estigmatización en su uso.

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La Hipnosis: Definición, Aplicaciones y Controversias en La Psicología Clínica

La hipnosis es un estado de conciencia caracterizado por una alta sugestionabilidad, utilizado en psicología clínica para tratar diversas condiciones como el dolor crónico y los trastornos de ansiedad. Aunque ha sido objeto de controversia y malentendidos, su eficacia está respaldada por investigaciones neuropsicológicas que demuestran su impacto en la atención y regulación emocional. Es crucial distinguir entre la hipnosis clínica basada en evidencia y la hipnosis de espectáculo, ya que esta última ha contribuido a la desconfianza y estigmatización en su uso.

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La hipnosis: definición, aplicaciones y controversias en la psicología clínica

La hipnosis es un fenómeno psicológico que ha generado tanto interés como


controversia en el ámbito de la psicología. Se define como un estado de conciencia
focalizada y elevada sugestionabilidad, en el que una persona puede experimentar
cambios en la percepción, la memoria, la emoción o la conducta como resultado de
sugestiones realizadas por otra persona, generalmente el hipnoterapeuta. Aunque
durante años estuvo envuelta en un halo de misterio, hoy en día la hipnosis es
reconocida por varias asociaciones profesionales, como la Asociación Americana de
Psicología (APA), como una técnica terapéutica válida dentro de ciertas prácticas
clínicas.

El interés por la hipnosis moderna comenzó en el siglo XVIII con Franz Anton Mesmer,
quien propuso la teoría del "magnetismo animal". Aunque sus ideas fueron
posteriormente desacreditadas, dieron lugar al estudio más sistemático del fenómeno.
Fue James Braid, un médico escocés del siglo XIX, quien acuñó el término "hipnosis",
inspirado por la palabra griega “hypnos”, que significa sueño. Sin embargo, se demostró
que la hipnosis no es un estado de sueño, sino una forma de atención concentrada.

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, también experimentó con la hipnosis durante
los inicios de su carrera, aunque más tarde abandonó su uso por considerarla limitada
para el acceso al inconsciente. No obstante, otros autores como Milton Erickson,
psiquiatra estadounidense, revivieron y transformaron su aplicación clínica. Erickson
desarrolló una forma de hipnosis más flexible y centrada en las habilidades del
individuo, dando origen a la llamada hipnoterapia ericksoniana, ampliamente
utilizada hoy en día.

En el ámbito clínico, la hipnosis ha demostrado ser eficaz como herramienta


complementaria en el tratamiento de diversas condiciones. Entre sus aplicaciones más
estudiadas se encuentran el manejo del dolor crónico, los trastornos de ansiedad, el
insomnio, los trastornos psicosomáticos, el estrés postraumático y las fobias. También
se ha empleado con éxito en procedimientos médicos y odontológicos para reducir el
dolor y la ansiedad sin necesidad de anestesia.

Desde la perspectiva neuropsicológica, estudios de neuroimagen han mostrado que


durante la hipnosis se activan regiones específicas del cerebro relacionadas con la
atención, el control ejecutivo y la regulación emocional. Esto respalda la idea de que la
hipnosis no es una forma de manipulación o pérdida de voluntad, sino un proceso activo
en el que el paciente colabora de manera consciente, aunque en un estado diferente de
percepción.

Sin embargo, la hipnosis también ha sido objeto de críticas y malentendidos. Parte del
problema radica en su representación distorsionada en los medios de comunicación y
espectáculos de entretenimiento, donde se presenta como una técnica de control mental
o manipulación. Estos mitos han contribuido a la desconfianza y al estigma, tanto en el
público como en algunos profesionales de la salud. Por eso es fundamental diferenciar
la hipnosis clínica basada en evidencia científica, de la hipnosis de espectáculo, cuyo
objetivo es el entretenimiento.
Otra fuente de debate es la fiabilidad de los recuerdos recuperados bajo hipnosis,
especialmente en contextos forenses. La investigación ha demostrado que, aunque las
personas pueden recordar más detalles en estado hipnótico, también son más
susceptibles a las falsas memorias. Por esta razón, su uso en procesos judiciales ha sido
muy cuestionado.

En conclusión, la hipnosis es una técnica psicológica compleja que, cuando es utilizada


con conocimiento, ética y en un contexto clínico adecuado, puede ser de gran utilidad.
Lejos de ser una herramienta mágica, se trata de una forma de intervención que requiere
formación especializada y una alianza terapéutica sólida. En combinación con otros
enfoques como la terapia cognitivo-conductual, la hipnosis puede ayudar a los pacientes
a enfrentar síntomas físicos y emocionales, y mejorar su calidad de vida. Su estudio y
aplicación siguen evolucionando, abriendo nuevas posibilidades para el tratamiento
psicológico integral.

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