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No Formal

El documento analiza la importancia de la educación artística en el ámbito no formal en México, destacando su papel en el desarrollo integral de los individuos y su correlación con el logro académico. Se menciona que, a pesar de los esfuerzos legislativos y reformas educativas, existen deficiencias en la implementación y evaluación de programas de educación artística no formal. Además, se identifican áreas de oportunidad para mejorar la calidad y efectividad de estas iniciativas educativas.

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El documento analiza la importancia de la educación artística en el ámbito no formal en México, destacando su papel en el desarrollo integral de los individuos y su correlación con el logro académico. Se menciona que, a pesar de los esfuerzos legislativos y reformas educativas, existen deficiencias en la implementación y evaluación de programas de educación artística no formal. Además, se identifican áreas de oportunidad para mejorar la calidad y efectividad de estas iniciativas educativas.

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Lo formal en la educación no formal.

Reflexiones sobre la situación


actual de la educación artística
en el ámbito no formal en México

Clara Susana Esparza Álvarez1


Raúl W. Capistrán Gracia2

Los orígenes del arte se remontan hasta el pleistoceno y con-


cuerdan con los inicios de la consciencia humana, el adveni-
miento del lenguaje, el comportamiento simbólico, e incluso,
los comienzos de la religión (Bednarik, 1994). Desde entonces,
el arte ha sido una parte fundamental e inherente de la civi-
lización, a través de la cual los seres humanos expresan sus
sentimientos, comunican su cultura y sus valores, reflejan su
sociedad y, a través del ejercicio de su creatividad e imaginación
canalizan su sensibilidad (Abad, 2011) en búsqueda de una ex-
periencia estética.

1 Profesor Investigador. Departamento de Arte y Gestión Cultural. Centro de la Cul-


tura y las Artes. Universidad Autónoma de Aguascalientes. Correo electrónico: zu-
xan@[Link]
2 Profesor Investigador. Maestría en Arte. Centro de la Cultura y las Artes. Universi-
dad Autónoma de Aguascalientes. Correo electrónico: [Link]@[Link]
ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD

Así, la historia del hombre es también la historia del arte. Desde la oscu-
ridad de los tiempos hasta nuestros días, el ser humano ha dejado vestigios de
su creatividad artística que va desde las pinturas rupestres hasta las más sutiles
y estilizadas obras de arte de la actualidad. Desde siempre, también se ha pon-
derado el valor del arte y se ha promovido su enseñanza. En sus textos, Platón,
por primera vez, involucra la belleza y el arte en un gran sistema filosófico de
carácter idealista, espiritual y moralista.
Las investigaciones han coincidido en que la educación artística juega
un papel muy importante en el desarrollo del ser humano, ya que desarro-
lla su creatividad a partir de la estimulación de sus facultades emocionales,
perceptuales e imaginativas, impulsa la experiencia estética y promueve y po-
tencializa su sensibilidad. En ese sentido, Lynch (s. f.), afirma que, a través de
la educación artística, los niños: a) desarrollan la coordinación motriz fina
y gruesa por medio del dibujo, la pintura, el baile, la expresión corporal y la
práctica musical, incluyendo la ejecución de instrumentos musicales; b) de-
sarrollan las habilidades del lenguaje por medio de la práctica del canto, de la
participación en representaciones teatrales, así como a través de la expresión
de sus sentimientos y experiencias. Así mismo, desarrollan sus habilidades y
destrezas relativas a la escritura, cuando describen sus creaciones artísticas
y las de sus compañeros; c) desarrollan el pensamiento crítico, la habilidad
para resolver problemas y la libertad para tomar decisiones cuando exploran
las posibilidades expresivas del arte y experimentan con distintos recursos
artísticos; d) desarrollan las habilidades matemático-espaciales a través de la
práctica de la escultura con barro, el dibujo, la actuación, la danza y la prác-
tica musical; e) adquieren conciencia de su propia cultura y logran entender
la cultura de otros pueblos; g) mejoran su aprovechamiento académico. Así,
existe una correlación estrecha entre el logro académico y la práctica artística,
pues diversos estudios han revelado que los niños, niñas y jóvenes que practi-
can alguna disciplina artística tienen cuatro veces más posibilidades de recibir
reconocimiento por sus logros académicos (Deasy, 2002).
El arte y sus diferentes manifestaciones han sido parte fundamental de
la formación integral de los seres humanos. La danza, las artes visuales, la
música, la literatura y el teatro han servido de vía para que hombres y mujeres
manifiesten todas aquellas ideas, sentimientos o percepciones que los acom-
pañan a lo largo de su vida. Por lo tanto, la educación artística, nos plantea la
posibilidad de expresarnos mediante el lenguaje artístico que deseemos. Bien

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Lo formal en la educación no formal

sea un sentimiento de alegría o de tristeza, podemos representarlo a través de


una canción, un poema o una representación teatral. Las posibilidades son
demasiadas, el lenguaje artístico y la técnica dependen de quien los usa.
Debido a los beneficios que las artes ejercen en la formación del indivi-
duo, diversos organismos internacionales han otorgado a la educación artís-
tica el carácter de derecho inalienable. Por ejemplo, la Declaración Universal
de Derechos Humanos (1948) establece en el artículo 27 que: “Toda persona
tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a
gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que
de él resulten”. Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(unicef) a través de la Convención sobre los Derechos del Niño (convertida
en ley en 1990) en su Artículo 31, estableció que:

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento,


al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremen-
te en la vida cultural y en las artes.
2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar ple-
namente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas,
en condiciones de igualdad, de participar en la vida cultural, artística, recreativa
y de esparcimiento (unicef Comité Español, 2015).

Por otro lado, en la “Conferencia Mundial sobre Educación Artística:


Construir capacidades creativas para el siglo xxi” (Unesco, 2006), los repre-
sentantes de los diversos países insistieron en la necesidad de impulsar y pro-
mover la educación artística con el objetivo de asegurar que pueda cumplirse
el derecho que todos los individuos tienen de recibir educación y participar
en la cultura, desarrollar sus capacidades, mejorar la calidad de su educación
y expresar su diversidad cultural. El documento derivado de la mencionada
conferencia establece claramente que:

[…] cuando una persona en fase de aprendizaje entra en contacto con proce-
sos artísticos y recibe una enseñanza que incorpora elementos de su propia
cultura, esto estimula su creatividad, su iniciativa, su imaginación, su inteli-
gencia emocional y, además, le dota de una orientación moral (es decir, de
la capacidad de reflexionar críticamente), de la conciencia de su propia au-
tonomía y de la libertad de acción y pensamiento. La educación en y a través

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ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD

de las artes también estimula el desarrollo cognitivo y hace que el modo y el


contenido del aprendizaje resulte más pertinente para las necesidades de las
sociedades modernas en las que vive el que lo recibe (unesco, 2006, p. 3).

Más adelante, el mismo documento enfatiza:

Dado que proporcionar a todas las personas las mismas oportunidades para
desarrollar su actividad cultural y artística constituye un objetivo primordial,
la educación artística debe convertirse en una parte obligatoria de los progra-
mas educativos. Asimismo, la educación artística es un proceso a largo plazo,
por lo que debe ser sistemática y desarrollarse a lo largo de los años (unesco,
2006, p. 3).

En observancia a las recomendaciones de los organismos internaciona-


les, México creó la Ley General de Educación (Cámara de Diputados, 2018),
así como el Programa Sectorial de Educación 2013-2018 (Secretaría de Edu-
cación Pública [sep], 2013), documentos que nos hablan del compromiso del
Estado de proporcionar una educación integral que incluya la educación ar-
tística a toda la ciudadanía y garantizar su participación en las diversas mani-
festaciones culturales.

La educación artística en el ámbito no formal

El término de “educación no formal” hizo su aparición en la “Conferencia


Internacional sobre la Crisis Mundial de la Educación”, celebrada en William-
sburg, Virginia, Estados Unidos. Derivado de esa conferencia, surgió el libro
The World Crisis in Education (1972) de Philip H. Coombs. Entre otras cosas,
ese académico establece que el alcance de la educación formal, tanto cualita-
tiva como cuantitativamente, no alcanza a cubrir las necesidades formativas
de la población, por lo que propone que la educación no formal tome un rol
protagónico en la cobertura de ese vacío.
Actualmente, diversos países le otorgan un lugar entre sus legislaciones
educativas; sin embargo, la leyes mexicanas no contemplan el ámbito de la
educación no formal, aunque sí aparecen aproximaciones de lo que podría en-
tenderse como tal. Como ejemplo, está la Ley General de Educación (Cámara

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Lo formal en la educación no formal

de Diputados, 2018), la cual, en lo que respecta a los tipos y modalidades, sólo


se refiere a la educación proporcionada por el Estado. En ese sentido, aborda
la educación inicial, la educación especial, la educación para adultos y la for-
mación para el trabajo. Esta última modalidad, sería la que más se asemeja
a la educación no formal, pues establece que: “Procurará la adquisición de
conocimientos, habilidades o destrezas, que permitan a quien la recibe desa-
rrollar una actividad productiva demandada en el mercado, mediante alguna
ocupación o algún oficio calificados” (p. 19).
A fin de cumplir con los acuerdos y compromisos internacionales, el Go-
bierno de México ha implementado una serie de reformas y políticas orienta-
das al fomento de la educación artística. En el ámbito de la educación formal,
la Secretaría de Educación Pública (sep, 2006), a través de la Reforma Integral
de la Educación Básica (rieb) llevó a cabo un ciclo de reformas educativas.
En una de esas reformas se consolida la educación artística, como asignatura
obligatoria-formativa dentro del plan de estudios. En 2013, fue promulgada
una controversial Reforma Educativa y un Modelo Educativo que también
incluyó la educación artística. En una de las publicaciones emanadas de ese
nuevo modelo titulada Aprendizajes Clave para la Educación Integral Artes.
Educación Secundaria. Plan y Programas de Estudio, Orientaciones Didácticas
y Sugerencias de Evaluación (2017, p. 164) se establece que: “En educación
básica, las artes forman parte del segundo componente curricular Desarrollo
personal y social, por lo que se centran en el desarrollo integral de la persona
poniendo énfasis en los procesos creativos y en la libertad de expresión”, y se
añade: “Las manifestaciones artísticas que se incluyen en el currículo nacional
son Artes visuales, Danza, Música y Teatro; y para su trabajo en el aula se or-
ganizan en ejes y temas que se abordan con mayor complejidad en cada nivel
educativo, y que guardan una relación de gradualidad entre sí”.
Si bien, una buena parte de los compromisos sobre arte y cultura se cubren
en el ámbito formal, otra parte igualmente importante se satisface a través del
ámbito no formal. Para propósito de este trabajo, se entenderá como educa-
ción no formal, toda actividad educativa organizada y sistemática que se realiza
fuera de la estructura del sistema formal, es decir, posee un carácter extraes-
colar y tiene el propósito de impartir un determinado tipo de conocimiento
no especializado a ciertos grupos de la población. La educación no formal es
una alternativa que complementa la educación de los individuos, en la que se
puede incursionar en diferentes etapas de la vida, en una diversidad de contex-

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ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD

tos y que, normalmente, tiene entre sus propósitos el uso del tiempo libre para
satisfacer necesidades/aspiraciones académicas, técnicas, artísticas, culturales,
deportivas, etc. (Cabalé Miranda y Rodríguez Pérez de Agreda, 2017).
Las casas de la cultura, las academias de artes (música, danza, artes plás-
ticas, teatro, declamación, etc.) y las orquestas-escuela, son ejemplos de institu-
ciones educativas en el ámbito no formal, ya que promueven el aprendizaje de
distintas disciplinas artísticas y el fomento de manifestaciones culturales con el
propósito de satisfacer las aspiraciones artísticas y las necesidades de solaz, es-
parcimiento y diversión de la población. Este tipo de instituciones han cumplido
con su rol y han impulsado y fomentado la educación artística con resultados
muy importantes. Sin embargo, desde la perspectiva de los autores, existen áreas
de oportunidad que deben atenderse a fin de lograr que este tipo de programas
cumplan plenamente con sus funciones, logren los objetivos y metas que se es-
peran y se utilicen eficientemente los recursos que el gobierno invierte en ellos.
Para empezar, desde la perspectiva académica, muchos programas de
educación artística parecen no haber sido conformados sobre la base de fun-
damentos teórico-educativos sólidos, que guíen su desarrollo y permeen la
vida escolar. Así, por ejemplo, adolecen de una preocupante ausencia de me-
canismos que fomenten una mejor planeación de los procesos de enseñanza y
aprendizaje. En ese sentido, en muchas de estas escuelas no existen reuniones
de trabajo colegiado en las que los profesores se pongan de acuerdo sobre las
competencias a desarrollar y los contenidos a cubrir, no se diseñan programas
de materia ni se elaboran planes de clase. Como consecuencia, los procesos de
enseñanza y aprendizaje exhiben diversas áreas de oportunidad. En su larga
experiencia, los autores han sido testigos de prácticas docentes ineficientes de-
rivadas de la escasa o nula planeación de actividades o de la discrepancia entre
lo que se planea y lo que se desarrolla en el aula. También han podido observar
falta de atención a las necesidades de los participantes, así como carencia de es-
trategias efectivas para impulsar evaluaciones objetivas y justas que promuevan
la mejora e impulsen el deseo de superación de los estudiantes (Esparza, 2019).
Muchas de las deficiencias detectadas parecen deberse a creencias erróneas
que muchos profesores y administradores tienen, sobre las características que
deben poseer los programas de educación artística en el ámbito no formal. Du-
rante el diseño de un modelo de evaluación para programas de iniciación a las
artes visuales en ese contexto, los autores pudieron darse cuenta de que algunos
profesores consideraban que ese tipo de programas debían caracterizarse, entre

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Lo formal en la educación no formal

otras cosas, en la libertad en la selección de contenidos a cubrir, en las técnicas


a desarrollar y en la manera de impartir las clases. Por lo anterior, veían con
escepticismo que se tratase de crear un modelo para evaluarlos (Esparza, 2019).
Por lo que respecta a los aspectos de tipo académico-administrativo, todo
parece indicar que existen aún más áreas de oportunidad. Cómo se ha estable-
cido anteriormente, el propósito principal de las instituciones pertenecientes
al ámbito no formal es poner la educación artística al alcance de todos y desa-
rrollar su potencial. Las autoridades educativas de diversos países se han abo-
cado a evaluar sus programas de educación artística en el ámbito no formal,
con el propósito de identificar problemáticas e intercambiar información y así
apoyar la inserción de las artes en los planes de estudio (Brodian, 1982); deter-
minar su efectividad e impacto (Bamford, 2006/2009), detectar prácticas que
ayuden a potenciar la creatividad en los jóvenes y a incrementar la calidad en
la educación artística (eacea, 2009). Sin embargo, por lo menos hasta donde
los autores han podido investigar, hay muy pocos estudios en México en los
que se haya abordado, de manera clara y objetiva, los aspectos fundamentales
sobre el funcionamiento de este tipo de programas. Como consecuencia, poco
se sabe de sus problemáticas y de sus fortalezas, de su impacto y efectividad, de
las estrategias que podrían implementarse para promover su mejora, del nivel
socioeconómico de los participantes, del índice de ingreso, de las causas que
promueven la deserción o de los logros obtenidos.
Por lo que respecta a los aspectos de gestión y vinculación, saltan a la
vista áreas de oportunidad que, al ser atendidas, reportarían grandes benefi-
cios. Sólo por dar un ejemplo, muchas escuelas de arte a nivel superior suelen
carecer de cursos propedéuticos que preparen a los estudiantes para su in-
greso. Como consecuencia, en muchas ocasiones deben implementar cursos
remediales que habiliten a los estudiantes para superar los retos de la forma-
ción profesional. Las escuelas de iniciación artística podrían tomar ese reto y
proporcionar cursos de preparación para el ingreso a una licenciatura en artes,
sin embargo, los convenios entre ambos ámbitos educativos son casi inexisten-
tes, algunas veces, debido a celos profesionales o, incluso, diferencias de tipo
político (Capistrán, 2018).
Aunado a lo anterior, existe un problema que, desde la perspectiva de los
autores, mucho ha perjudicado al buen desarrollo de los programas de edu-
cación artística gubernamentales en el ámbito no formal: la designación de
directivos cuyo perfil profesional es del todo ajeno al programa que van a di-

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ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD

rigir. Así, frecuentemente encontramos al frente de instituciones, a personas


incompetentes que carecen de la visión, la formación disciplinar, la sensibili-
dad y la experiencia para dirigir el programa de una manera integral y para
proyectarlo adecuadamente. Los autores esperan que en un futuro cercano, se
establezcan leyes que garanticen que sólo personas debidamente preparadas
estén al frente de las diversas instituciones educativas y culturales. Más aún,
los autores no pueden menos que proponer que esos puestos estén ocupados
por los egresados de nuestros programas.

Implicaciones para las autoridades educativas

Para su funcionamiento óptimo, los programas de educación artística en el


ámbito no formal requieren de una estructura académico-administrativa sóli-
da que puede y debe ser evaluable. Los autores se han abocado a crear un Mo-
delo de Autoevaluación para Programas de Iniciación en Artes Visuales, con el
propósito de contribuir en crear una consciencia sobre la seriedad y formali-
dad con que se debe manejar este tipo de programas y la necesidad de promo-
ver procesos de evaluación integrales y de rendición de cuentas. Este Modelo
de Autoevaluación es aplicable a cualquier programa de educación artística
en el ámbito de la educación no formal, por lo que se puede aplicar tanto en
un programa de educación musical, como en un programa de danza o teatro.
El modelo está integrado por etapas y dimensiones que cubren el quehacer
completo de este tipo de programas, y por numerosos indicadores a evaluar.
El propósito del modelo es guiar a los directivos (tanto administrativos como
artísticos), y profesores a lo largo de un proceso que les permitirá generar un
diagnóstico y, a partir de él, proponer e implementar acciones de mejora.
Los autores exhortan a las autoridades educativas, a los directivos de pro-
gramas de educación artística en el ámbito no formal y a los docentes de estos
programas a revisar este modelo y, si es de su interés, aplicarlo en sus institu-
ciones. Si bien, la aplicación del modelo y del instrumento de autoevaluación
representa una gran inversión de tiempo y esfuerzo, los beneficios a obtener,
lo justifican plenamente.

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Lo formal en la educación no formal

Conclusiones

Para poder enfrentar el reto de proporcionar una educación artística de cali-


dad, independientemente del ámbito donde se desarrolle, se deben tomar en
cuenta algunos factores. En primer lugar, se debe romper con prejuicios que
han mantenido a la educación artística arraigada al pasado. Para comenzar,
el talento artístico ha dejado de ser considerado como un don que sólo pocos
tienen el privilegio de poseer. Hoy en día, se considera que la construcción del
conocimiento artístico y el desarrollo de habilidades y destrezas depende, al
igual que las matemáticas o la física, que el español o las ciencias sociales, de
un proceso de enseñanza y aprendizaje pedagógicamente estructurado (Pi-
mentel, Coutinho y Guimarães, 2011). En ese sentido, no hay lugar para la
improvisación en la impartición de la educación artística. El trabajo colegiado,
el diseño de programas de materia, la elaboración de planes de trabajo, la im-
plementación de actividades de aprendizaje adecuadas y el uso de estrategias
de aprendizaje, deben prevalecer en el proceso educativo.
En otras palabras, la impartición de la educación artística en el ámbito no
formal, requiere de docentes con actitud investigadora frente a los fenómenos
artísticos-educativos, profesores que fomenten en el estudiantado el interés en
conocer y saber cuestionar, maestros con capacidad para generar conocimien-
tos y promover el desarrollo de esta capacidad en sus estudiantes, artistas com-
petentes que comprendan los procesos de producción y apreciación crítica y
posean una amplio conocimiento de la cultura y las artes, pedagogos sensibles,
capaces de transmitir esa sensibilidad a los estudiantes para fomentar en ellos
la apreciación y experiencia del mundo artístico y cultural (Wagner, 2001).
En segundo lugar, el desempeño artístico puede y debe ser evaluable. La
idea de que el arte es subjetividad, debe quedar definitivamente en el pasado,
para dar lugar al establecimiento de criterios y parámetros de evaluación bien
definidos que permitan determinar los logros, ponderar las áreas de oportuni-
dad, y desarrollar estrategias que impulsen la mejora del estudiante. Por otro
lado, los programas y las autoridades que los dirigen también deben ser eva-
luados. Aunque no suficientes, el gobierno asigna cantidades importantes de
recursos económicos y humanos para que se proporcione a la población la
mejor educación artística y se garantice, en la medida de lo posible, su acce-
so a la cultura. Corresponde a las autoridades gubernamentales y a las insti-
tuciones superiores implementar mecanismos de supervisión y rendición de

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ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD

cuentas, sistemas de gestión de la calidad y procedimientos de evaluación y de


mejora continua que lo garanticen
En tercer lugar, los programas de educación artística en el ámbito no for-
mal, no representan espacios libres de estructura académico-administrativa.
La educación artística forma parte de la educación que todo ser humano debe
recibir. A través de ella, se transmiten conocimientos y se desarrollan las com-
petencias del saber, del saber hacer y del saber ser; esas competencias repre-
sentan recursos invaluables que contribuyen para que los educandos puedan
realizar su proyecto de vida (Touriñán, 2006).

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