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EDUCACION

La educación en la etapa republicana del Perú, iniciada en 1823, se caracterizó por un enfoque democrático y la responsabilidad del Estado en garantizar la instrucción pública, aunque enfrentó limitaciones políticas y económicas. A lo largo del siglo XIX y XX, se establecieron diversas reformas y estructuras educativas, incluyendo la creación de escuelas primarias y universidades, pero también se evidenció la exclusión de ciertos grupos sociales. La educación femenina comenzó a desarrollarse, y aunque se lograron avances en la cobertura educativa, persistieron desafíos en la calidad y equidad del sistema.
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La educación en la etapa republicana del Perú, iniciada en 1823, se caracterizó por un enfoque democrático y la responsabilidad del Estado en garantizar la instrucción pública, aunque enfrentó limitaciones políticas y económicas. A lo largo del siglo XIX y XX, se establecieron diversas reformas y estructuras educativas, incluyendo la creación de escuelas primarias y universidades, pero también se evidenció la exclusión de ciertos grupos sociales. La educación femenina comenzó a desarrollarse, y aunque se lograron avances en la cobertura educativa, persistieron desafíos en la calidad y equidad del sistema.
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EDUCACION EN LA ETAPA REPUBLICANA 1823

A comienzos de la era republicana en el Perú, el interés por la educación pública se hace patente a través
de las Constituciones del Estado y de la Organización Ministerial. La Constitución de 1823 señala que, el
Congreso dictará «todo lo necesario para la instrucción pública por medio de planes fijos, e instituciones
convenientes a la conservación y progreso de la fuerza intelectual y estímulo de los que se dedicaren a la
carrera de las letras»; asimismo, agrega que «la instrucción es una necesidad común, y la República la
debe igualmente a todos sus individuos». A partir de entonces, las normas educativas tomaron una clara
orientación democrática.

Sin embargo, el Estado tuvo serias limitaciones de orden político y económico para impartir la enseñanza
pública, complementando la norma en la Constitución de 1828, cuando se le atribuye una mayor
importancia a la educación, al señalar que eran atribuciones del Congreso proponer «Los Planes
Generales de Educación e Instrucción Pública, y promover el adelantamiento de las artes y ciencias» cuya
ejecución supervisarían las Juntas Departamentales.

Algo muy importante que no puede dejar de mencionarse es que, en la Constitución de 1828, el Estado
asume la responsabilidad de garantizar: «La Instrucción Primaria gratuita a todos los ciudadanos,

la de los establecimientos en que se enseñan las ciencias, literatura y artes; la inviolabilidad de las
propiedades intelectuales y los establecimientos de piedad y beneficencia».

En 1833, durante el proceso de consolidación de Educación Primaria, fue creado el Departamento de


Instrucción, incrementándose el número de planteles. Precisamente Gamarra en su segundo gobierno
(1840) fundó la Dirección de Educación Primaria como órgano normativo encargado de preparar los
planes y programas, así como buscar la aplicación de un método único en la enseñanza.

Los niveles educativos de aquella época en el Perú, estuvieron definidos por la Educación Primaria o
Elemental y la Educación Superior. La primera se dió mediante las Escuelas Lancasterianas gratuitas,
teóricamente con sustento legal democrático, mas en la práctica predominaba la instrucción colonial, es
decir la educación como un privilegio de casta en el que se marginaba al esclavo negro y al indio.

La Educación Superior se impartía en las universidades y colegios mayores. Las Universidades según
Valcárcel eran centros donde se obtenía un título después de haber recibido muy poca instrucción,

mientras que los Colegios Mayores eran calificados como Centros de Actividad Educativa. Funcionaban
cinco Universidades: «San Marcos de Lima, San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho, San Antonio de
Abad en el Cusco, Santo Tomás y Santa Rosa de Trujillo y San Agustín de Arequipa».

Entre los antiguos Colegios Mayores de «San Carlos», «San Fernando» y el de la «Independencia» se
impartían enseñanzas de tipo universitario en los campos de filosofía, derecho y medicina. Se dice que
fueron los planteles más efectivos en la vida cultural del Perú.

El 14 de noviembre de 1840 se fundó el «Colegio de Guadalupe», desde cuyo seno el pedagogo español
Sebastián Lorente contribuyó al progreso de la educación en el siglo XIX. Entonces afirma Valcárcel, surge
un típico enfrentamiento de los colegios nuevos, llamados «Menores» (Guadalupe) con los antiguos
«Mayores» (San Carlos). Posteriormente los colegios nuevos se transformaron en los actuales planteles
de secundaria, mientras que los mayores fueron absorbidos por las universidades. Por ejemplo, del
Colegio Mayor de San Carlos, renacen revitalizadas, las Facultades de Letras, de Ciencias

y de Derecho San Marcos, mientras que el Colegio de San Fernando es punto de partida para una
reorganización de la Facultad de Medicina de la citada universidad. Sebastián Lorente representa un tipo
de docente liberal en Guadalupe, frente a la posición conservadora del clérigo Bartolomé Herrera en San
Carlos.

La educación femenina, cuyas raíces están en el momento de la emancipación, también hizo presencia en
esta época. El protector San Martín pretendió crear una Escuela Normal de Mujeres, pero el Libertador
Bolívar y su Consejo de Gobierno fundan los Gineceos del Cusco y Lima. El nacimiento de la Escuela
Normal Femenina se dió en 1863 durante el gobierno de Santa Cruz.
La educación femenina se caracterizó por ser eminentemente doméstica, moral y patriótica y de tipo
memorista. Su finalidad principal fue formar esposas modelo que fueran el sostén social de la familia.

I) La Educación Primaria, Secundaria, Técnica y Normal, y

II) La Enseñanza Superior.

Generalmente se impartía educación inicial en los jardines de la infancia o en secciones de las escuelas
primarias. La primaria

Extraordinaria es una modalidad básicamente no escolarizada del sistema educativo destinada a la


capacitación permanente de trabajadores de los diversos sectores de la actividad social y económica
nacional y la actualización periódica de su educación. La Educación Especial está destinada a la atención
de los educandos que presentan los siguientes tipos de excepcionalidad: deficiencia mental, problemas de
audición y lenguaje, ceguera y visión subnormal, limitaciones e impedimentos físicos, trastornos de la
conducta y desajustes emocionales significativos e irregularidad social. Los educandos superdotados
tendrán programas adecuados a su condición de excepcionalidad. Asimismo, la Educación Superior
contempló dos modalidades: La Regular y la No Regular, abarcando los primeros ciclos de la Universidad
y las Escuelas Superiores. El primer ciclo se impartía en las Escuelas Superiores de Educación

Período Clásico

Durante el período clásico, los sistemas de educación derivaban de la educación de la antigua Grecia.
Sócrates, Platón, Aristóteles e Sócrates fueron los pensadores que influyeron en su concepción educativa.
El objetivo del educador griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de
liderazgo en las tares del Estado y la sociedad. En los siglos posteriores, los conceptos griegos sirvieron
para el desarrollo de las artes, la enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la estética
ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico.

La educación durante el Imperio Romano, después de un período inicial en el que se siguieron las viejas
tradiciones religiosas y culturales, se decantó por el uso de profesores griegos para la juventud, tanto en
Roma como en Atenas. La educación romana transmitió al mundo occidental el estudio de la lengua latina,
la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la administración y la organización del gobierno. Muchas
escuelas monásticas así como municipales y catedráticas se fundaron durante los primeros siglos de la
influencia cristiana.

Escuela platónica

Edad Media

En la Edad Media, durante el siglo IX ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito educativo.
Carlomagno, reconociendo el valor de la educación, trajo de York (Inglaterra) a clérigos y educadores para
desarrollar una escuela en el palacio. Por su lado, El Rey Alfredo promovió instituciones educativas en
Inglaterra que eran controladas por monasterios.

(1.551).

Siglo XVII, XVIII y XIX

El Siglo XVII fue un período de rápido progreso de muchas ciencias y de creación de instituciones que
apoyaban el desarrollo del conocimiento científico. La creación de estas y otras organizaciones facilitó el
intercambio de ideas y de información científica y cultural entre los estudiosos de los diferentes países de
Europa. Tal vez, el más destacado educador del siglo XVII fuera Jan Komensky, obispo protestante de
Moravia, más conocido por el nombre latino de Comenio. Su labor en el campo de la educación motivó
que recibiera invitaciones para enseñar por toda Europa. Su objetivo educativo podría resumirse en
«enseñar a través de todas las cosas a todos los hombres», postura que se conoce como pansofía.

Durante el Siglo XVIII se estableció el sistema escolar en Pursia; en Rusia empezó la educación formal.
Durante el mismo período se introdujo el método monitorial de enseñanza, por el que cientos de personas
podían aprender con un profesor y la ayuda de alumnos monitores o asistentes. Los dos planes abrieron la
posibilidad de la educación de masas. El teórico educativo más relevante del siglo XVIII fue Jean-Jaques
Rousseau. Su influencia fue considerable tanto en Europa como en otros continentes. Entre sus
propuestas concretas estaba la de enseñar a leer a una edad posterior y el estudio de la naturaleza y de la
sociedad por observación directa. Sus propuestas radicales sólo eran aplicables a los niños, las niñas
debían recibir una educación convencional.

El Siglo XIX fue el período en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino
Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, España y otros países europeos. El más influyente seguidor de
Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi, cuyas ideas y prácticas ejercieron gran influencia en
las escuelas de todo el continente. S

El siglo XX: A comienzos del siglo XX la actividad educativa se vio muy influenciada por los escritos de la
feminista y educadora sueca Ellen Key. Su libro El siglo de los niños (1.900) fue traducido a varias lenguas
e inspiró a los educadores progresistas en muchos países. La educación progresista era un sistema de
enseñanza basado en las necesidades y en las potencialidades del niño más que en las necesidades de la
sociedad o en los preceptos de la religión.

Estados Unidos ejerció una gran influencia en los sistemas educativos de los países de América Latina. El
siglo XX ha estado marcado por la expansión de los sistemas educativos de las naciones industrializadas
de Asia y África. LA educación básica obligatoria es hoy prácticamente universal, pero la realidad indica
que un amplio número de niños (quizá el 50% de los que están en edad escolar en todo el mundo) no
acuden a la escuela.

Siglo XIX

Una revisión de las políticas y normas legales referidas a la educación peruana en el siglo XX muestra que
ha habido numerosos intentos truncos y fracasados de reformar la educación, lo que ha frustrado las
expectativas nacionales de convertir la educación en un gran motor del desarrollo económico y social
peruano.

Desde la primera Ley General de Educación, la Ley del Profesorado como carrera pública y el Reglamento
General de Instrucción Pública promulgados entre 1850 y 1855 por el primer legislador educativo serio
Ramón Castilla, la responsabilidad de la conducción educacional se concentró en el Gobierno Central,
apoyado por diversas pedagogos extranjeros, especialmente franceses, belgas y alemanes hasta
principios de siglo, luego norteamericanos y más adelante los consultores de los organismos de
cooperación técnica y financiera internacional.

Desde que en 1870 se dispuso el funcionamiento de escuelas primarias gratuitas en las capitales de
distrito a cargo de los municipios, la secundaria a cargo del Ministerio de Instrucción y la superior a cargo
de los Consejos Universitarios, hasta fines de siglo XX, la gratuidad y descentralización de la educación
han sido temas de intensa preocupación política, habiéndose avanzado mucho en lo primero y poco en lo
segundo.

Siglo XX

El siglo se inicia con esfuerzos gubernamentales por incrementar sustantivamente el número de alumnos
con acceso a las escuelas primarias, en circunstancias en las que la educación era concebida como el
medio capaz de producir la integración nacional, el “amor y lealtad a la patria” y el desarrollo económico,
con los que se lograría el ascenso social de los indígenas y la igualdad entre peruanos sin distingo de
fortunas.

1920´s

Con Leguía se estableció una primaria común gratuita y obligatoria (dos ciclos de dos y tres años) y otra
profesional; una secundaria común obligatoria (igualmente con dos ciclos de 2 y 3 años respectivamente)
y otra profesional; y la superior que incluyó las Escuelas Técnicas de Ingeniería y Agricultura, la
Universidad Mayor de San Marcos y las Universidades Menores de Cuzco, Arequipa, Trujillo, así como la
Universidad Católica (privada) creada en 1917. En 1921 los pedagogos de la misión pedagógica de
[Link]. asumieron la Dirección General y las Direcciones Regionales del Ministerio de Educación lo que
significó el giro del enfoque intelectualista, academicista e integral europeo (propuesto por Deustua) al
enfoque norteamericano más pragmático y articulado con el desarrollo económico que incorporara la
capacitación técnica y agropecuaria más específica requerida por la empresa y el mercado de trabajo
(propuesto por Villarán) el cual prevaleció por varias décadas.

1940´s

En los años 1940´s el gobierno de Prado le dio un gran impulso la educación técnica y normal y además
estableció la educación infantil para niños de 4 a 7 años, la primaria común gratuita y obligatoria de 6
años, la secundaria común de cinco años con ingreso a la opción técnica, normal o artística al cabo del
3ero de secundaria y la superior. Se abrieron las puertas del magisterio a las clases medias que le
imprimieron a la carrera magisterial un nuevo rostro social. Ya no era una profesión para las élites sino un
empleo remunerado de profesionales oriundos de los sectores medios al servicio de las amplias capas
populares. En 1944 estableció el convenio para el “Servicio Cooperativo Peruano Norteamericano” para
orientación vocacional y perfeccionamiento de docentes con becas en [Link]., el cual se mantuvo vigente
hasta 1962.

En 1945 Bustamante y Rivero estableció la gratuidad de la secundaria para los alumnos egresados de los
escuelas fiscales, lo que trajo el inicio de la expansión de la secundaria aunque sin contar con los
profesores e instalaciones adecuadas. Esta fue una época de transición demográfica del campo a la
ciudad, de grandes migraciones alimentadas por la escuela urbana y mestiza, que se convertiría en factor
de integración al alfabetizar y castellanizar a los migrantes, pero a la vez se constituiría en factor de
exclusión por motivos étnico culturales.

A la expansión de secundaria siguió la expansión de la educación universitaria: creó 8 nuevas


universidades, reabrió Huamanga y permitió la creación de otras 7 universidades privadas. Los recursos
se obtuvieron del “Fondo de la Educación” creado por D.L. 10907 en 1948, como un impuesto a las
carreras de caballos y espectáculos públicos.

En 1958 con Prado se abrieron las opciones de “ciencias” y “letras” para la alta secundaria y en 1962 creó
el SENATI para responder a las crecientes necesidades de formación de técnicos de mando medio y
mano de obra calificada en un ambiente de sustitución de importaciones y desarrollo de la manufactura
nacional.

1960´s

El gobierno de Belaunde (1963-8) impulsó la planificación educativa, elevó el atractivo de la carrera


docente con un nuevo escalafón (ley 15215 de 1964) a la vez que elevó las remuneraciones. Estableció la
gratuidad de toda la enseñanza estatal, todo lo cual fue aparejado con el crecimiento del presupuesto para
la educación (que llegó al 26.5% del presupuesto equivalente al 5% del PBI) para atender la ampliada
cobertura de primaria y secundaria presionando además el ingreso a la superior, masificándose las
“academias” de ingreso a las universidades y las escuelas normales. También hubo subvención para
colegios parroquiales. Sin embargo, junto con todo esto se redujo la jornada escolar y se deterioró la
calidad de los docentes. En 1964 se estableció un nuevo estatuto (Ley 15215) para los casi 100 mil
maestros en ejercicio.

1980´s

Recuperada la democracia en 1980 con el 2do gobierno de Belaunde, no se hizo esperar una nueva Ley
General de Educación (23384 de 1982), la cual desactivó las propuestas reformistas velasquistas,
regresando al esquema de educación primaria y secundaria, eliminando las Esep y transformando los
núcleos en Supervisiones Educativas (que luego el APRA transformaría en Unidades de Servicios
Educativos USE). También promulgó una nueva Ley del Profesorado (24029). Se hicieron esfuerzos para
la ampliación de la cobertura e infraestructura, incluyendo 23,000 nuevas aulas construidas por el sistema
de Cooperación Popular. Particularmente notorios fueron el crecimiento de la educación inicial (8.5%
anual) y la superior (7% anual). En este quinquenio empezó a crecer la cantidad de Organizaciones No
Gubernamentales dedicadas a la educación, varias de ellas promovidas por ex militantes o funcionarios de
la truncada reforma velasquista.

1990´s

En 1990 asumió el gobierno el Presidente Alberto Fujimori, que había ofertado en la campaña electoral
enfatizar la honradez, tecnología y trabajo. Sus primeros dos años fueron erráticos. Jaqueado por los retos
del terrorismo que además estaba infiltrado en un sector del magisterio, osciló entre propuestas
municipalizadoras y privatizadoras de la educación (con los rápidamente derogados DS 699 de 1991 y DL
23011,23012,23013 de 1992, bajo inspiración de los ministros liberales y el modelo chileno), y la defensa
de la educación pública gratuita. Esta última propuesta fue la que prevaleció, aunque regulada por los
requerimientos de ajuste estructural convenidos con el FMI y los modelos de inversión y prioridades
educativas que condicionaron el BM y BID, bajo un centralismo controlista que no estuvo dispuesto a
ensayar fórmulas descentralistas ni acuerdos nacionales por la educación para el largo plazo.

En su primer quinquenio de gobierno, el gobierno se dedicó fundamentalmente a mejorar e incrementar la


infraestructura y a revalorizar la educación pública gratuita incluyendo en ella los alimentos, el seguro
escolar, el reparto de cuadernillos escolares gratuitos y ocasionalmente la instalación de computadoras,
así como la capacitación masiva de profesores.

Sin embargo, vencido el terrorismo y pese a las reconocidas las ineficiencias de un régimen centralista,
burocratizado y reglamentarista, solo alentó la expansión de la educación privada en todos los niveles, a la
que dio facilidades, conceptualizando a las instituciones educativas como empresas que podían negocios
lucrativos lícitos pagando los respectivos impuestos, con propietarios todopoderosos, sin COPEBE, con
una APAFA débil, derivando los reclamos de los padres a Indecopi. Así la oferta educativa privada creció
significativamente, sobre todo en el nivel superior.

Sin embargo, esta confianza en la gestión educacional privada no se ha transferido a la gestión


educacional pública. No se han ensayado fórmulas descentralizadoras. Se manejan centralmente los
concursos docentes, los nombramientos, los presupuestos, la definición de inversiones en infraestructura,
la selección de los cuadernillos escolares, la capacitación docente (encargada a manera de “service” a
algunas instituciones), el currículo, todo lo cual ha impedido un desarrollo autónomo y diversificado de
experiencias educativas originales.

REFLEXIÓN

Si se hace un análisis comparativo de le educación peruana entre principios y fines de siglo XX,
encontraremos como constante el centralismo controlista, y como variables principales dos ejes que se
cruzan, uno ascendente y otro descendente. El ascendente corresponde a la educación estatal gratuita,
que se inicia con la primaria y actualmente abarca desde la inicial hasta la superior. El descendente
corresponde al financiamiento per cápita, cada vez menor, aunque con un período de bonanza entre los
años 1950´s y 1960´s, asociado con el descenso de la calidad de la educación, que está hermanada con
el deterioro de las condiciones de vida y profesionales de los docentes. Éstos, de ser profesionales
autónomos de las clases altas, hacia mediados de siglo su extracción socio-económica ha bajado a las
clases medias y a fines de siglo los encuentra en el limitado rol de obreros –pobres y dependientes- de la
educación.

Esto ha ocurrido porque en lugar de acompañar la expansión de la cobertura educativa con la paralela
expansión del presupuesto destinado a la educación para evitar afectar la inversión educativa per cápita,
lo que ha ocurrido es que se ha contraído el presupuesto y junto con ello se han reducido las jornadas
escolares, se han aumentado los turnos por colegio y el número de alumnos por profesor y se han
reducido las remuneraciones docentes. Obviamente esto redujo el atractivo de la carrera docente que se
debilitó como profesión, y a su vez llevó a los docentes a organizarse en un poderoso sindicato único que
con el tiempo fue radicalizando sus demandas y protestas. La reacción de los gobiernos ha sido un
creciente silenciamiento de la voz sindical, perdiendo éste su capacidad de interlocución con el estado. No
sorprende por tanto que a la par que se deterioró la calidad de la educación pública, haya ido creciendo la
demanda por educación privada, al punto que a fines de siglo el gobierno busca expresamente que alentar
la expansión de la educación privada.

A todo lo dicho se agrega la incapacidad del estado para visualizar, diseñar e implementar un modelo
educativo peruano que responda a los requerimientos y posibilidades peruanas. Hemos sido permanentes
copiadores de modelos extranjeros y hemos pasado de estar en manos de las misiones belgas, alemanas
y norteamericanas, a depender de las prioridades establecidas por los organismos de cooperación técnica
y financiera internacionales.

Sin embargo si se hace un análisis al interior del siglo XX, década a década, encontraremos altos y bajos
en el financiamiento de la educación, en las propuestas reformistas, en las calidades de los profesores. Es
la falta de consistencia y continuidad de las propuestas las que las han debilitado y diluido, con el
consecuente deterioro que nos deja a fines de siglo, al que llegamos con un notorio retraso frente a los
países líderes y con brechas educativas equivalentes a las que tuvimos a principios de siglo.

Hemos llegado al absurdo de que el pensamiento convencional que está en revisión en los países de
vanguardia educativa para ser dejado de lado, se ha convertido en el pensamiento de vanguardia de los
reformadores peruanos. Además, ni si quiera se ha intentado implementar una de las fórmulas
fundamentales que han logrado hacer despegar la educación de otros países como es la de lograr un
Acuerdo Nacional por la Educación para el largo plazo, multipartidario y multisectorial, que garantice un
diseño consensual, el adecuado financiamiento y el tiempo de maduración necesario para obtener los
resultados esperados.

El Perú tiene que reinventar creativamente sus propuestas educativas porque no tenemos el tiempo y el
dinero para recorrer el mismo camino que otros países recorrieron para desarrollar su educación, así lo
hubieran hecho bien, porque eso solo mantendría nuestro atraso respecto a ellos, pero no cerraría las
brechas. Debemos inventar las recetas educacionales novedosas, concebir cruces de caminos originales
que permitan saltar etapas, colocar los escasos recursos en proyectos con enorme efecto multiplicador y
utilizar tecnologías que tengan gran cobertura y que potencien las limitadas capacidades docentes que
exhiben la mayoría de los profesores peruanos. Este es el reto para el inicio del siglo XXI.

Educación en la edad contemporánea


Durante el siglo XX, se ha generado una serie de políticas educativas desfavorables para la mejora de la
educación peruana. La mayoría de reformas o leyes dadas desde el Estado han afianzado las brechas
existentes entre los grupos de poder y los pobres; éstos han experimentado la exclusión y manipulación
desde el ámbito educativo.

Antes de exponer, brevemente, lo que ha significado la política educativa en el Perú, considero que es
necesario deslindar el concepto de educación y su significado en el desarrollo del hombre.

Educación y desarrollo humano

La educación según el antropólogo Fernando Silva Santisteban (1998), es “un proceso sistemático
mediante el cual se inculca a los miembros de cada generación una serie de de conocimientos,
habilidades y actitudes que son considerados como necesarios para el desarrollo intelectual, físico y moral
de los individuos…”. La educación es un medio por el cual se transmiten conocimientos que se producen
de generación en generación. Se constituye, entonces, un proceso de aprendizaje en el ser humano
dentro del contexto social donde se educa.

La educación formal que está a cargo del Estado conduce a que sus miembros desempeñen funciones
especializadas, según el desarrollo de la sociedad y que ha sido impuesta por la división progresiva del
trabajo a través del tiempo. Sin embargo, considero que la educación debe estar orientada para el cambio.
Es decir, el hombre tiene el potencial para aprender nuevos modos de pensamiento y realizar acciones
consecuentes con ellos (Silva Santisteban, 1998). Esto implica cuestionar las políticas educativas y
sociales de su tiempo; así como también proponer alternativas de solución ante problemas o cambios que
se susciten.

La educación escolar es intencional. Está inmersa en las sociedades complejas donde el individuo realiza
trabajos especializados. La sociedad debe desarrollar los procedimientos necesarios para que las familias
participen, con éxito, en la educación formal de sus miembros. Además, debe permitir relacionar los
procesos cognitivos del estudiante y, de esta manera, estimular el pensamiento crítico.
La Ley N° 23384 repuso los niveles tradicionales de Educación Primaria y Secundaria, dándole mayor
peso a la instrucción general y al desarrollo integral de la persona, con predominio de la atención sobre el
indivíduo antes que en los cambios sociales.

De acuerdo a esta ley, funcionan cuatro niveles escolares: Inicial, Primaria, Secundaria y Superior. La
atención prestada por el Estado en 1985 alcanzó a 5. 269.125 estudiantes según la Dirección de
Estadísticas del Ministerio de Educación

El Primer Nivel, de Educación Inicial para menores de 6 años, se ofrece en Cunas, Jardines y mediante
Programas especiales dirigidos a la familia y a la comunidad. El número de niños, docentes y centras
educativos sostenidos en este nivel es uno de los más reducidos.

El Segundo Nivel, de Educación Primaria, tiene seis grados destinados a niños a partir de los 6 años. La
enseñanza es monolingüe con predominio de la lengua castellana, no obstante la existencia de varias
lenguas aborigènes como el quechua, el aymara y las lenguas selváticas.

El Tercer Nivel, de Educación Secundaria, tiene una cobertura de 1. 381.30


5 estudiantes, se imparte en cinco grados, los dos primeras de Estudios generales comunes y los tres
últimos orientados por especialidades: Agropecuaria, Artesanal, Comercial e Industrial. Sólo cumplen con
dar estas opciones el 10% de los colegios.
Sabemos que elegir una carrera profesional puede ser muy difícil para la gran mayoría de adolescentes;
pero es necesario tener en claro todas nuestras fortalezas y habilidades para poder tomar la mejor
decisión, ya que esto te brindará un panorama más amplio del mundo que te rodea. Además, estudiar en
una universidad te enseñará el sentido de la disciplina, responsabilidad y te permitirá conocer a las
personas.
Finalmente, el Cuarto Nivel, la Educación Superior, se imparte en las Universidades y en los Institutes
Superiores. Las Universidades tienen el mayor número de estudiantes, dos de cada tres estudiantes en
Educación Superior estudian en la Universidad. Por otra parte, de cada 100 estudiantes que terminan la
secundaria, sólo 11 ingresan a la Universidad.
También tienen Nivel Superior los Seminarios Diocesanos y Centras de Formación de las Comunidades
Religiosas, igualmente las Escuelas de Oficiales de las Fuerzas Armadas y Policiales que gozan de
autonomía y de presupuestos excepcionales.

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