¿Es la pena de muerte un castigo justo o no?
La pena de muerte es uno de los temas polémicos en lo que respecta a las sanciones penales de los
sistemas carcelarios de todo el mundo. Desde los tiempos más antiguos, castigar con la muerte a
un criminal ha sido una constante en diversa cultura y en prácticamente todas las épocas. A nivel
mundial la pena de muerte está abolida en gran parte de América, Europa o Asia, pero también
sigue siendo aplicada en grandes países como Estados Unidos y Japón.
Los que defienden la aplicación de esta pena, argumentan de la siguiente manera. El castigo debe
de igual proporción al daño producido. Todo aquel criminal que realice un crimen, especialmente
el homicidio, merece una pena igual al daño que ha causado. Por tanto, si mata, ese individuo
merece la muerte. Desde ese punto de vista, se podría afirmar entonces que la pena de muerte, en
teoría, es una sanción justa. O al menos que busca la justicia para la víctima. Sin embargo, cabe
recordar que la función de un sistema penal, de cualquier país, siempre debe procurar que los
delincuentes tengan una oportunidad de reinsertarse a la sociedad. Ese es el argumento en contra
de la pena de muerte.
Lo que se busca es que haya menos delitos, menos delincuentes. Y la pena de muerte, en los países
en donde es aplicado, hasta el momento no ha demostrado ser lo suficientemente eficaz para
disminuir a los criminales. Que se maten a los criminales no es lo que realmente una determinada
sociedad necesita. Aparte, no hay que olvidar el derecho a la vida de toda persona, contemplado
como un derecho humano universal, aunque un presunto asesino haya quitado a otra persona este
derecho fundamental: la vida.
La pena de muerte, tiene la intención de conseguir justicia para las víctimas. No es la mejor opción
como una medida social de prevención del delito. La sociedad no solo necesita que sus criminales
sean castigados en forma ejemplar y justa, necesita también que, simplemente, no sean cometidos
más crímenes y es ahí donde la eficacia de la pena de muerte es dudosa.