UNIVERSIDAD SAN CARLOS DE GUATEMALA
CENTRO UNIVERSITARIO DE SUR OCCIDENTE
CUNSUROC
MAZATENANGO, SUCHITEPEQUEZ
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES
DERECHO PROCESAL CIVIL I
SEPTIMO CICLO
LICENCIADA INDIRA ALEXANDRETA SARTI QUIÑONEZ
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
BEBERLY YANIRA RIQUIAC CULAY
DPI:3251 68520 1010
CARNÉ: 2019 41655
Firma:
MAZATENANGO, SUCHITEPEQUEZ, 28 DE ABRIL DEL 2022.
LA ACTIVIDAD PROBATORIA COMO CARGA DE LAS PARTES EN EL
PROCESO
Concepto de prueba
Considero que es un hecho o evidencia, una razón o argumento, utilizado para
demostrar la verdad o la falsedad de algo, de una acción, una tesis, una teoría.
Una prueba puede ser también aquel experimento o ensayo que se hace para
saber cómo va a resultar algo o para comprobar el funcionamiento de una cosa.
Por ejemplo Las pruebas de sonido han sido satisfactorias para el concierto.
En el ámbito del derecho, la prueba es la justificación de la verdad de un
hecho, su existencia o su contenido, en un juicio según los medios que establece
la ley. Hechos, objetos o personas son considerados como fuente de prueba en un
juicio. Sin embargo, es de destacar que quien debe demostrar la verdad de lo que
dice es aquel afirma o alega alguna cosa en específica. Así, cada parte deberá
probar los hechos en que fundamenta su defensa. Medios de prueba son la
confesión de parte, la prueba testimonial, documentos públicos o privados,
informes periciales, o inspecciones por parte del tribunal, así como presunciones
establecidas por la ley o la jurisprudencia.
Actuación procesal por la que las partes intentan acreditar los hechos aducidos en
demanda o contestación a demanda convenciendo al juzgador sobre la veracidad
de estos. Los medios de prueba previstos en la ley son: 1) interrogatorio de las
partes; 2) documental: pública o privada; 3) dictamen de peritos; 4) reconocimiento
judicial, y 5) interrogatorio de testigos
En el derecho civil, en sentido lato, demostración de la realidad de un hecho o de
la existencia de un acto jurídico. En sentido más restringido, procedimiento
utilizado para ello. Cuando los medios de prueba están previamente determinados
e impuestos por la ley, la prueba se dice que es legal. En el caso contrario, se dice
que es libre.
Los litigantes, utilizan la prueba para establecer los hechos del proceso, recurren
a procedimientos particulares de instrucción; verificación de escrituras, querella de
falsedad, información, dictamen pericial, comparecencia personal, juramento,
verificaciones personales del juez, presunciones. La prueba puede concebirse
desde ángulos diversos. Puede considerarse como una actividad lógica y material
orientada en el mismo sentido de la realidad que se trata de averiguar, esto es,
como operación y esfuerzo amparados en una verdad; es la prueba fin. Pero
también puede valorarse como el conjunto particular de recursos que puede
utilizarse para obtener aquella demostración: es la prueba medio. Ya desde
el Derecho romano existe una elaborada doctrina, recibida en la legislación,
acerca de los medios de prueba, que se ha circunscrito a la clasificación de los
medios en cuatro grandes grupos: la confesión del adversario; la prueba de
testigos, la prueba conjetural o por presunciones, y la prueba documental. Esta
última es la que interesa ahora, por referirse a ella el Código Civil, no solamente
en su aspecto procesal sino, lo que más nos importa, en su carácter
de documentación y por referencia a sus requisitos y alcance sustantivos.
El artículo 1.215 C.C. inicia precisamente la enumeración de las pruebas
aludiendo a los instrumentos.
La prueba y sus elementos
Objeto de la prueba y tema probandum
Cuando se habla del objeto de la prueba se ha aludido a lo que se califica de
objeto predicativo y de objeto verbal, que han sido considerados como figuras de
transición entre una construcción natural y una construcción jurídica de la prueba;
pero lo que nos interesa cuando hablamos de objeto de la prueba es precisamente
el objeto sustantivo, es decir, el que se refiere a las realidades que deben ser
probadas en el proceso Recordemos a este propósito cómo el objeto de la prueba
ha de estar inmerso en el objeto de la demostración y, en este aspecto, la doctrina
se ha referido al objeto de la prueba en abstracto y al objeto de la prueba en
concreto, calificando este último también de tema de la prueba. Por objeto de la
prueba en abstracto se entienden las realidades susceptibles de ser probadas,
independientemente de las particularidades de cada proceso, y por objeto de la
prueba en concreto se alude a una categoría de realidades más restringidas que
en el anterior: las que son susceptibles de ser probadas en un proceso concreto.
En relación al objeto de la prueba en abstracto se refiere la doctrina a una teoría
clásica, según la cual los objetos de la prueba son hechos, a una teoría ecléctica,
para la cual el objeto de la prueba son hechos y afirmaciones, y, por último, a una
teoría según la cual el objeto de la prueba son simplemente las afirmaciones. La
llamada teoría clásica ha sido objeto de críticas, reprochándosele su objetividad y
su indeterminación, por ser en ella donde han aparecido las mayores dificultades,
al plantearse la gran cuestión de distinguir entre cuestiones de hecho y cuestiones
de derecho, lo cual equivale a expresar que el concepto de hecho se confunde en
ocasiones con el jurídico, y, por consiguiente, dista mucho de aparecer con una
claridad que sería deseable, tanto porque es difícil definirlo y, además, porque no
es fácil tampoco establecer los límites entre ambos. Si afirmamos que el fin de la
actividad probatoria es el esclarecimiento de los hechos y actos jurídicos
debatidos, podemos tener a estos como el objeto de la prueba precisamente, se
les identifica normalmente con los términos tema decidendum o más
correctamente tema probandum, que comprende en general los hechos que deben
ser materia de prueba, sin tomar en cuenta a quién corresponde suministrarla y
segundo porque se refiere a ciertos y determinados hechos los que en cada
proceso debe probarse.
Hechos exentos de prueba
Podemos observar que existen hechos que no necesitan o mejor dicho es
innecesaria una prueba para demostrarlos, puesto que lo único que hace es dilatar
el proceso y gastar tiempo necesario, en hechos que no necesitan ser
demostrados, debido a que por ejemplo son hechos evidentes, estos hechos
evidentes resultan de las máximas de la experiencia, que se expresan como la
norma en oposición a todo aquello excepcional, son aquellos que acontecen como
una consecuencia natural por todos conocidas y que no puede ser violentada,
entre estos hechos evidentes puede ser el movimiento de rotación de la tierra, por
lo que se sabe que el sol sale del oriente y se oculta en el occidente, o la ley de la
gravedad.También entre los hechos exentos de prueba están los hechos notorios,
siendo estos las cuestiones que aparecen como generalmente conocidas por el
hombre por medio de la razón de su evidente divulgación o publicidad, y por lo
tanto no es necesario dicha prueba, un hecho notorio por ejemplo sería quien es el
presidente constitucional, pero en caso que por su divulgación este hecho no sea
notorio para las partes, se debe proceder a corroborarlo por los medios de prueba
pertinente la prueba de derecho, también está exenta, debido a que las normas
que integran el Derecho positivo no son objeto de prueba, se presumen conocidas
y su aplicación es obligatoria con absoluta prescindencia de su corroboración
específica en el caso singular. Pero hay una excepción, en lo referente a una ley
extranjera en cuyo caso se la considera como un hecho que deberá ser acreditado
por los medios de prueba pertinentes para conocer su contenido.
Libertad probatoria
El Código Procesal Penal, establece el principio de libertad probatoria en su
artículo ciento ochenta y dos, indicando que se pueden probar todos los hechos y
circunstancias de interés, por cualquier medio de prueba permitido. Y que
únicamente habrá una limitación de ley relativa al estado civil de las personas. Del
referido artículo se establece que no hay limitación alguna para qué hecho o
circunstancia se quiera probar, así mismo el medio para probarlos puede ser
cualquiera siempre y cuando sea permitido, y el Artículo ciento ochenta y tres
establece que un medio para ser admitido debe referirse directa o indirectamente
al objeto de la averiguación y ser útil para el descubrimiento de la verdad. Se
pueden limitar los medios de prueba por parte de los tribunales, cuando sean
manifiestamente abundantes.
Además, son inadmisibles en especial, los elementos de prueba obtenidos por
un medio prohibido, como la tortura, la indebida intromisión en la intimidad del
domicilio o residencia, la correspondencia, las comunicaciones, los papeles y los
archivos privados. La prueba debe de contar con elementos propios de legalidad,
para su admisión y posterior valoración, si bien es cierto que hay una libertad
probatoria, esta se debe regir por la legalidad, es decir la prueba debe de ser
obtenida por los medios establecidos o por 10 otros siempre que no supriman las
garantías y facultades de las personas reglamentadas en el Código Procesal
Penal, y esta prueba se valorará conforme al sistema de la sana critica razonada.
Fin y destino de la prueba
Tiene la finalidad de obtener la certeza procurando el convencimiento judicial,
en relación a la verdad o falsedad de una afirmación o a la existencia o
inexistencia de un hecho. Consiguientemente el conocimiento de la verdad, en
relación a la situación supuesta del proceso, es punto de partida ineludible, y
por ello, la comprobación de la identidad o de la diferencia de la situación
prevista en la norma, y la supuesta en la Litis, es el fin del proceso y objeto del
juicio, lo cual no quiere expresar que la prueba o verificación de la verdad, sea
la finalidad del proceso, por no ser otra cosa que un medio para la
demostración, siendo, sin embargo, evidente que la prueba es un medio
esencial del juicio, y por ello se explica que su importancia haya sido casi
unánimemente destacada en la doctrina, llegando a decirse que en el proceso
todo depende de la prueba o que es la parte más importante de un proceso o
el punto central de todo proceso
Órgano de la prueba
Se denomina órgano de prueba a aquella persona cuya participación le permite al
juzgador introducir en el proceso elementos probatorios. Dentro de los órganos de
prueba, más importantes tenemos: el imputado o acusado, la víctima u ofendido,
los testigos y los peritos.Sin embargo, existe una posición que no considera al
acusado como órgano de prueba, incluso afirma que un proceso de partes no
condice con la posición del imputado que presenta en el proceso (penal). Frente a
ello, consideramos equivocada la tesis que niega la existencia de partes en el
proceso penal, y por el contrario somos de la opinión que el concepto de partes se
construye a partir del objeto del proceso penal, la discusión de las pretensiones de
acusación y de reparación. A partir del mismo, vamos a introducir el concepto de
partes como aquella (o aquellas) que formula (o formulan) y aquella a quien se le
formula las pretensiones de acusación y de reparación, objeto del proceso. El
órgano jurisdiccional no es parte, es sujeto de la relación procesal. Es un órgano
supra ordinado a las partes y ante él, y como destinatario, es formulada la
pretensión.
Carga de la prueba
Principio del derecho procesal en virtud del cual se obliga a una de las partes a
probar determinados hechos y circunstancias cuya falta de acreditación
conllevaría una decisión adversa a sus pretensiones. La doctrina define la carga
de la prueba como regla de decisión o de juicio que permite al juzgador resolver la
controversia en favor de quien no está sometido a ella, en caso de que la prueba
aportada no sea concluyente.
La carga de la prueba puede ser definida como la necesidad de las partes de probar
los hechos que constituyen el supuesto fáctico de la norma jurídica que invocan a su favor
a riesgo de obtener una resolución desfavorable a sus pretensiones y resistencias
De forma normativa leemos el articulo 317 en donde dice: a quien formule una
pretensión respecto a las afirmaciones de los hechos constitutivos de su derecho, a quien
se oponga a una pretensión, en cuanto a las afirmaciones de hechos impeditivos,
modificativos o extintivos del derecho del acto.
Clasificación legal y doctrinaria de los distintos medios de prueba
a. Clasificación legal y doctrinaria de los distintos medios de prueba:
La prueba no es más que una condición para la admisión de las pretensiones de
las partes, sin que constituya para éstas, una obligación. Cuando las partes han
aportado todo el elemento probatorio, no se presenta ningún problema, porque el
juez fallará de conformidad con lo probado. El problema en cambio surge, cuando
las partes han omitido aportar prueba, porque entonces el juez, con base en
ciertos criterios, debe apreciar a quien de las partes correspondía probar. Al actor
le corresponde probar el hecho constitutivo del derecho cuyo reconocimiento
pretende. Por eso, cuando el demandado adopta una mera actitud negativa,
desconociendo la pretensión del actor, toda la prueba corre a cargo del
demandante y cuando el demandado, sin desconocer la relación jurídica que
invoca el actor, se opone a la pretensión del demandante, debe probar el hecho
impeditivo, modificativo o extintivo en que funda su excepción.
Dentro de nuestro Código Procesal Civil y Mercantil, según la clase de proceso
que se esté ventilando, así será el plazo para presentar las pruebas, el cual, en
algunos procesos más que todos los que son de conocimiento, a excepción del
proceso oral, el período de prueba puede ser prorrogado hasta por 10 días más.
En todo caso, cuando exista prueba que deba de recibirse en el extranjero, se
podrá dar un término extraordinario de prueba, que no podrá exceder de 120 días,
el cual principiará a correr juntamente con el ordinario. La manera de agrupar los
distintos medios de prueba no es uniforme en la doctrina, sino que obedecen a un
distinto enfoque. Entre los medios de prueba, unos tienen carácter directo, por
cuanto suponen contacto inmediato con los motivos de la prueba; en otros, a falta
de ese contacto directo, se acude a una especie de reconstrucción o
representación de los motivos de la prueba; y algunos, finalmente a falta de
comprobación directa o de representación, se apoyan en un sistema lógico de
deducciones e inducciones. En base a esto se dan varias formas de producción de
la prueba; las que llegan a conocimiento del Juez por percepción, como el
reconocimiento judicial; las que se manifiestan como una representación, como los
documentos; la prueba instrumental, materializadas por los relatos, como la
testimonial; y la deducción, cuando se infieren de los hechos conocidos los
desconocidos, que realiza el juez mediante las presunciones.
Definición doctrinaria: Los autores Rafael De Pina y José Castillo Larrañaga
definen la prueba como la acción y efecto de probar y también la razón,
argumento, instrumento u otro medio con que se pretende mostrar y hacer patente
la verdad o falsedad de una cosa. Cuando se tiene una pretensión la prueba es el
medio por el cual se trata de demostrarle al juez que se tiene la razón y que eso,
le asiste el derecho a quien lo invoca. Objeto de la prueba: Se han distinguido los
juicios de puro derecho de los de hecho, los primeros no se prueban, los segundos
dan lugar a la prueba. Con respecto a la prueba del derecho, la regla general es
que el derecho no está sujeto aprueba. Sin embargo, hay varios casos en que se
producen excepciones, como sucede cuando la existencia de la ley es discutida o
controvertida, en cuyo supuesto hay que probarla; cuando la costumbre es fuente
de derecho, hay que probar la existencia del derecho consuetudinario, y también
en el caso del derecho extranjero y/o tratados internacionales, hay que demostrar
la existencia y vigencia de la ley.
Sistemas de valoración de la prueba.
Según el Diccionario Jurídico Espasa, debe entenderse como valoración de la
prueba la Actividad judicial para apreciar el grado de convencimiento acerca de la
veracidad de los hechos objeto de prueba, o por la que se determina el valor que
la Ley, fija para algunos medios.
Plazo para la recepción de prueba en el proceso civil
Legalmente se denomina término de prueba al período de tiempo en que ha de
realizarse la práctica de aquella. Dicho término (ahora plazo, Artículo 206 de la
Ley del Organismo Judicial) la cual se regula en el Artículo 123 del Código
Procesal Civil y Mercantil distinguiendo: 1) Del término ordinario que es el cual en
la resolución que se acuerda la apertura a prueba, tendrá el juez que conceder a
las partes el término ordinario de prueba, que se fija en treinta días, si bien el
mismo puede ampliarse a diez días más, cuando sin culpa del interesado no
hayan podido practicarse las pruebas pedidas en tiempo, aunque la solicitud de
prórroga debe hacerse, por lo menos, tres días antes de que concluya el término
ordinario, tramitándose como incidente. Y 2) El término extraordinario, en el cual al
principio el juez concederá siempre el término ordinario, que empezará a correr sin
más, a partir de la notificación a las partes, pero la parte que ha ofrecido pruebas
que deben practicarse o recibirse fuera de la República y que procedan
legalmente puede solicitar y el juez concederá el llamado término extraordinario,
que no podrá exceder de 120 días; ese plazo debe ser concedido por el juez en el
tiempo que estime suficiente y es siempre improrrogable.
Actividad probatoria
Para que exista una valoración de los medios científicos de prueba por parte del
tribunal es necesario que los mismos lleguen al juicio o proceso mediante una serie de
actos procesales constitutivos del denominado procedimiento probatorio, el cual es
llevado a cabo tanto por las partes como por órgano jurisdiccional; constando el mismo de
tres distintas fases, siendo las mismas las que a continuación se indican:
Ofrecimiento
Los sujetos procesales ya sea en la demanda, contestación, reconvención o
contestación de la misma, le ofrecen al tribunal los medios de convicción
establecidos por la ley para probar los hechos que los mismos exponen.
Admisión:
Cuando se haya vencido el período de emplazamiento y si existieran hechos
en controversia, cualquiera de las partes cuenta con la facultad de pedir que se
abra a prueba el proceso o juicio. Después de abierto el juicio se solicita por
escrito al tribunal que admita las pruebas que se ofrecieron en la demanda o en su
contestación. Al respecto el Código Procesal Civil y Mercantil, en el artículo 129
señala que:
Las pruebas se recibirán con citación de la parte contraria; y sin este requisito no
se tomarán en consideración. “Para las diligencias de prueba se señalará día y
hora en que deban practicarse y se citará a la parte contraria, por lo menos, con
dos días de anticipación. “La prueba se practicará de manera reservada cuando,
por su naturaleza, el Tribunal lo juzgare conveniente. “El juez presidirá todas las
diligencias de prueba”
Diligenciamiento:
La fase de diligenciamiento es aquella que consiste en una serie de distintos actos
procesales que se llevan a cabo en el tribunal para posteriormente incorporar las
distintas pruebas al proceso. Después de ofrecidas las pruebas por los litigantes o
por las partes, y posteriormente aceptadas por el juez, el mismo con citación de la
parte contraria con dos días de anticipación por lo menos, se señalará día y hora
en que se deben practicar, para lo cual se deben llevar una serie de requisitos
formales, los cuales varían dependiendo de la prueba que se rendirá.
Auto para mejor fallar
El Código Procesal Civil y Mercantil en el artículo 197 señala que “Los jueces y
tribunales, antes de pronunciar su fallo, podrán acordar para mejor proveer: 1º.
Que se traiga a la vista cualquier documento que crean conveniente para
esclarecer el derecho de los litigantes; 2º. Que se practique cualquier
reconocimiento o avalúo que consideren necesario o que se amplíen los que ya se
hubiesen hecho. 3º. Traer a la vista cualquier actuación que tenga relación con el
proceso. Estas diligencias se practicarán en un plazo no mayor de quince días.
Contra esta clase de resoluciones no se admitirá recurso alguno, y las partes no
tendrán en la ejecución de lo acordado más intervención que la que el tribunal les
conceda. En todos los casos anteriormente citados se pueden ubicar a los medios
científicos de prueba.
Sistema de valoración
En el desarrollo del proceso, el momento de valoración es de capital importancia,
debido a que el órgano jurisdiccional debe hacer un análisis crítico, sobre el valor
que acreditará a cada elemento probatorio introducido al proceso por los medios
legales. Esta valoración queda a cargado del tribunal, pero en lo individual a cada
uno de los jueces, pero no necesariamente esta actividad es exclusiva del juez,
sino que previo a que él haga la valoración, ya se ha hecho un análisis de crédito
o descrédito de cada elemento probatorio, por parte de la defensa o la fiscalía, por
medio de los alegatos a que cada parte tiene derecho, pero al enfocarse en ese
momento trascendental como lo es la valoración de forma exclusiva al juez, ahora
la manera que el juez hace esa valoración, históricamente ha dado origen a
diferentes sistemas en la ciencia procesal, pero de forma sintética son tres
grandes sistemas existentes en la actualidad, el sistema de la íntima convicción, el
de la prueba tasada y el de la libre convicción.
Legal o Tasada:
El denominado sistema de la prueba legal o tarifario, propio de la Inquisición y
de sus tribunales integrados por jueces burócratas. De acuerdo con este sistema
la ley impone múltiples restricciones a los juzgadores para que ciertos hechos se
prueben sólo de un modo determinado y no de otro; fija previamente el valor de los
medios de prueba; y establece taxativamente las condiciones, positivas y
negativas, que los elementos de prueba pueden reunir para deducir el grado de
convicción de cada una de ellas. “De este sistema todavía existen vestigios en
algunas legislaciones latinoamericanas, al hablarse de prueba plena y semiplena,
o bien cuando se formulan presunciones. En el sistema de prueba tasada, el valor
de cada elemento probatorio o las condiciones para que ciertos hechos se tengan
por probados se encuentran predeterminados en la ley. El legislador se abroga el
acto del juzgador y de antemano hace una valoración, por medio de un valor
predeterminado, en este sistema el principio de libertad probatoria no es
considerado en lo absoluto, puesto que los hechos para ser tenidos por ciertos la
ley establece los modos en que algunos hechos se deben de probar, en otros
supuestos, la ley determina el valor que a cada elemento deberá otorgarle el juez,
si el mismo reúne ciertas condiciones que en ella se prevean. El juez letrado tiene
poco margen para decidir por su libre convencimiento en relación con el valor real
que expresan las pruebas, ya que sólo puede hacerlo de conformidad con la
tasación que previamente ha impuesto el legislador, aun cuando esté convencido
de lo contrario, y de la lógica se deduzca una conclusión contraria. Es en cierta
forma una desconfianza que el legislador tiene del juzgador o en el peor de los
casos una manifestación clara de un régimen autoritarita que quiere injerir en
todas las esferas, dejando la independencia judicial por lado.
Sana Crítica:
El método de la sana critica consiste en considerar un conjunto de normas de
criterios de los jueces, basadas en pautas de la lógica, la experiencia y la
psicología, y aún del sentido común, que aunadas llevan al convencimiento
humano.
Las reglas de la sana crítica razonada están integradas, por una parte, con los
principios fundamentales del intelecto humano, pilares de todo conocimiento
racional e instrumento de certeza, en su camino hacia la verdad lógica y
ontológica, y por otra parte por las reglas empíricas denominadas máxima de
experiencias. Esa libertad dada por la sana critica razonada, reconoce un límite,
que es el respeto a las normas que gobiernan la corrección del pensamiento, es
decir las leyes de la lógica, de la psicología y de la experiencia común, por lo que
es exigible que las conclusiones a que se arriben sean del fruto racional de las
pruebas del proceso, sin afectación del principio lógico de razón suficiente, que
exige la prueba en que se funde solo permita arribar a una única conclusión y no a
otra, debiéndose no solo respetar aquellos principios sino además, los de
identidad, contradicción, y tercero excluido. Este razonamiento expuesto
comprende la razón jurídica de lo que contiene el método de la sana critica
razonada, ello significa, que los jueces, en el momento de fallar, sentenciar, deben
aplicar este método, que consiste en fundar su resolución no en su
convencimiento personal, no en lo que ellos piensen, sino que deben hacerlo de
una forma razonada y aplicar la sana critica, es decir que su convencimiento debe
realizarse mediante las pruebas aportadas al proceso y no apartándose de ellas,
deben contar con certeza apodíctica, y a través de ella aplicar la sana critica
judicial.
Libre convicción:
También llamada sana crítica, es un punto equidistante entre los anteriores
sistemas, de la íntima convicción y prueba tasada, según los cuales el juzgador le
debe dar valor a la prueba También llamada sana crítica, es un punto equidistante
entre los anteriores sistemas, de la íntima convicción y prueba tasada, según los
cuales el juzgador le debe dar valor a la prueba. El punto de partida de la libre
convicción se remonta desde el tribunal supremo alemán, pues dadas las
limitaciones de la mente humana puede decirse que siempre existe la posibilidad
de un error abstracto. Por lo tanto, no se esperaba que el juez basara su sentencia
en una fórmula matemática que lo eximiera de tales errores. Partiendo de este
punto el tribunal superior alemán dispuso que el juez debía contentarse con un
grado de credibilidad tan alto como le fuera posible, y ésta credibilidad sería la que
la ley exigiría. A diferencia de la época actual que exige una certidumbre subjetiva,
ausencia de dudas, como el elemento decisivo para la convicción del juez. La libre
convicción, no se apoya en hechos probados: puede basarse en acontecimientos
que le consten al juez aún de forma privada; no es necesario, que la construcción
lógica sea perfecta y susceptible de ser controlada posteriormente, basta con que
el juez afirme que tiene convicción personal de que los hechos han ocurrido de tal
manera, sin que se vea en la necesidad de desarrollar lógicamente las razones
que le conducen a la conclusión establecida. Nuestra legislación procesal civil no
regula este sistema de valoración probatoria, pues en éste sistema el juez al dictar
su fallo lo efectuaría de acuerdo a su criterio el cual sería un criterio subjetivo,
situación que en países como los nuestros no es adecuado por la evidente
corrupción existente que muchas veces no estarla de acuerdo a la ley, por lo que
no se adecua al régimen de sociedad existente; aunque Carnelutti en su obra La
prueba civil; página 37, reconoce que la libre apreciación de la prueba es, sin
duda, al menos cuando la haga un buen juez, el medio mejor para alcanzar la
verdad; pero agrega que, no obstante, tiene sus inconvenientes. El inconveniente
principal, en opinión del autor citado, consiste en que esta libertad es un grave
obstáculo para prever el resultado del proceso; si esta libertad, dice, se limita o se
suprime, conociendo por la eficacia legal de la prueba el resultado probable del
proceso, surge una condición favorable a la composición de la litis. Esta es,
añade, la razón lógica de las limitaciones al principio de la prueba libre.
TERMINACIÓN DE LA INSTANCIA PROCESAL
Modos excepcionales de terminación del proceso:
Desistimiento
El desistimiento consiste en una declaración de voluntad del actor, por medio del
cual abandona el proceso que se encuentra en marcha, sin renunciar
paralelamente a la pretensión ejercitada, o al derecho en que la misma se
fundamenta, razón por la cual, y dado que la misma puede ser de nuevo
interpuesta, se traduce en un acto bilateral que requiere el consentimiento del
demandado para desplegar todos sus efectos. El tratadista Prieto Castro, señala
que. El desistimiento es la declaración voluntaria del demandante de no continuar
el ejercicio de la acción, en el proceso pendiente iniciado por él. Es una
declaración de voluntad que el actor puede dirigir al juez en cualquier momento
por la que le pide que ponga fin al proceso. En sentido propio el desistimiento lo es
de la instancia y constituye una declaración de voluntad contraria a la que, se
incorpora a la demanda, y que da origen al pleito. Mediante el desistimiento el
demandante expresa su voluntad de abandonar el proceso, por lo que debe
diferenciarse entre otros comportamientos concretamente en la caducidad de la
instancia y la renuncia a la acción. Cabe señalar que el desistimiento supone una
declaración unilateral de voluntad del actor o demandante por la que tiene por
abandonado el proceso, pero no se renuncia a la acción, por lo que el demandante
tiene la posibilidad de iniciar nuevamente el proceso. Por esa razón el
desistimiento se acuerda por auto.
Los artículos 581 al 587 del código procesal civil y mercantil al regular el
desistimiento mezclan instituciones jurídicas muy heterogéneas, de modo que al
final de los mismos acaba por no entenderse que es lo que regula realmente. La
comprensión requiere distinguir las diversas figuras, primero, según el código y,
después, según los conceptos jurídicos elaborados por la doctrina:
Según el Código Procesal Civil y Mercantil: de los artículos 581,582, y 583 se
establece que existen varias clases de desistimiento a saber:
Desistimiento Total: Se refiere al proceso como un recurso que afecta la
esencia del asunto, con lo que se está diciendo que existen, a su vez, dos
desistimientos:
Del proceso: Es el desistimiento que se produce en la primera instancia del
proceso, por lo que se le pone fin. Este desistimiento puede ser realizado
por: el actor; pone fin al proceso e impide renovar en el futuro el mismo
proceso, y éste supone la renuncia al derecho respectivo. El demandado,
también pone fin al proceso e impide que vuelva a intentarse un proceso
sobre el mismo asunto.
De un recurso que afecta a la esencia del proceso: Se trata de desistir de
un recurso interpuesto contra una resolución, normalmente la sentencia,
que se ha pronunciado sobre el fondo del asunto, de modo que al desistir
se produce la firmeza de la sentencia, esto es, el desistir, lleva a convertir la
sentencia dictada en ejecutoriada. A este desistimiento se refiere el artículo
153 de la ley del organismo judicial que son sentencias ejecutoriadas
aquellas contra las que se ha interpuesto recurso y luego se produce su
“abandono: Este desistimiento puede ser realizado por cualquiera de las
partes, pues la condición necesaria para desistir es que sea recurrente, y
las partes han podido recurrir.
Desistimiento Parcial: Atiende únicamente a un recurso o excepción sobre
puntos que no dan fin al proceso (o a una prueba propuesta) y deja firme la
resolución recurrida y sin efecto la excepción o incidente (o la prueba pedida) No
ha lugar aquí ni siquiera a plantearse si es posible o no un proceso posterior sobre
el mismo asunto, pues éste desistimiento no acaba con el proceso, sino solo con
una parte accidental del mismo, por lo que no debió de regularse entre los modos
excepcionales de terminación del proceso.
Allanamiento
De acuerdo con el diccionario jurídico temático de derecho procesal civil, el
término allanamiento proviene del latín Aplanare acción y efecto de allanar o
allanarse. Acto de conformarse con una demanda o decisión. Es decir
conformarse, adherirse, avenirse alguna cosa. En términos generales el
allanamiento se produce cuando una de las partes acepta y reconoce la
procedencia de las pretensiones de la contraria. De lo anterior se deduce que el
allanamiento constituye una forma procesal auto compositiva para resolver los
conflictos, caracterizada porque una de las partes somete su interés al de la
contraparte, a fin de solucionar la controversia.
Carlos Arellano García sostiene que el allanamiento implica un sometimiento
expreso a todas y cada una de las pretensiones que ha reclamado (la
contraparte), por tanto, no requiere la confesión de los hechos y del derecho que
se ha desglosado, basta con que se sometan las reclamaciones. Ahora bien,
diverso autor como Alsina y Sentís, estiman que, al formularse el allanamiento,
éste se debe acompañar expresa o tácitamente del reconocimiento de la
legitimidad de las pretensiones que el acto reclama. Caso contrario ocurre con
Alcala Zamora quien estima que las causas del allanamiento pueden originarse
por distintos motivos, por ejemplo: es posible que el demandado se persuada de
que el actor tiene la razón y por ello se someta a su pretensión, o puede suceder
que sin acompañar la razón del actor considere perdido el proceso, y por tanto,
considere prudente no oponer resistencia a las pretensiones que se le reclaman.
El allanamiento es una declaración de voluntad unilateral del demandado,
realizada dentro del proceso por la que acepta que el actor tiene derecho a la
tutela jurisdiccional que solicitó en la demanda. De este modo y mediante este
acto procesal, se pone fin a la controversia, al reconocer y asumir el demandado la
pretensión deducida en el proceso. El allanamiento puede ser total o parcial. Esto
es referirse a alguna o algunas pretensiones del actor, pero no a todas. Pero, no
es válido el allanamiento condicionado.
Confesión
El artículo 140 del código procesal civil regula la que llama terminación del
proceso por confesión y con ello introduce en un grave elemento de confusión al
no distinguir entre admisión de los hechos y allanamiento. La doctrina
guatemalteca estima que debe distinguirse entre:
La confesión como medio de prueba: Es la que se hace en la prueba de
declaración de las partes al contestar una de estas a las posiciones que le formula
la contraria, o la que puede obtenerse sin posiciones, al ser un medio de prueba
he de valorarse por el juez en el momento de dictar sentencia
La confesión que termina el proceso: Es el reconocimiento que hace el
demandado de todos los hechos que fundamentan la pretensión del actor y lleva,
a solicitud de parte, a dictar sin más trámite sentencia. Esta es la confesión del
artículo 140 del código procesal civil y mercantil y es aquí donde se ha incurrido en
una grave confusión. Con relación a los hechos afirmados por el actor en su
demanda y que son la causa de pedir (causa pretendi) elemento objetivo que sirve
para delimitar su pretensión, el demandado puede: Negarlos en la contestación de
la demanda, con lo que convierte a los hechos en controvertidos, es decir, en
necesitados de prueba, y esa prueba puede ser la de declaración de parte. Negar
unos y admitir otros, con los que parte de los hechos quedarán sin necesidad de
prueba (los admitidos) y otros seguirán como hechos controvertidos (necesitados
de prueba). Admitir todos los hechos, con lo cual no será necesaria la prueba,
pero podrá oponerse a la pretensión del actor con base en la aplicación de la
norma jurídica. Allanamiento: (o desistimiento total del demandado) que, como
antes se ha visto implica la voluntad de éste de no formular oposición o resistencia
la demanda o de abandonar la oposición o resistencia ya formuladas, que conduce
a que el juez dicte una sentencia estimatoria de la pretensión del actor,
condenando al demandado. El proceso puede terminar por confesión, si el
demandado así lo desea, con las limitaciones impuestas por la naturaleza
disponible o indisponible de los derechos que se discutan y, desde luego por la
posibilidad y licitud de los hechos sobre que se confiesa. Esta situación es la que
se encuentra establecida en el código procesal civil y mercantil en su artículo 140
ya que menciona que la confesión legítimamente hecha sobre los hechos que
fundamentan las pretensiones del actor, termina el proceso, y el juez a solicitud de
parte, y sin más trámite dictará sentencia.
Conciliación
Es éste un proceso preliminar cuya finalidad es la eliminación misma del
proceso principal. Sostiene Guasp que el derecho positivo ha considerado que es
una función procesal digna de regulación, aquella que tiene por objeto evitar la
instauración de un proceso posterior, de carácter más trascendente. En ello existe
una contradicción ya que el derecho procesal, mediante este instituto, trata
precisamente, de evitar el proceso; y de esta contradicción teórica nace
seguramente la infecundidad práctica del instituto que él afirma.
El surgimiento de un conflicto genera una serie de emociones, de malas
percepciones y errores en la comunicación, emociones tan fuertes que conllevan a
un ambiente de violencia. Estas son reguladas a través de técnicas, que evitan, si
no la violencia, la reacción ante ella; las malas percepciones son discutidas a
través de los terceros facilitadores, que mejoran la comunicación y evitan los
malos entendidos, que permiten que las partes entiendan el mensaje trasmitido
por su contraparte y viceversa. Este proceso de comprensión de la parte humana
de todo conflicto se realizada a través del proceso conducido por el Juez. Debajo
de toda pretensión o posición jurídica, existe interés y/o deseos que motivan a las
partes a decidirse por dicha postura. Son estos intereses comunes o diferentes los
que pueden servir de base para un acuerdo que beneficie a ambas, el Juez no
podría amparar la demanda y además con la renuncia del derecho que sustenta la
pretensión, se da por concluido el proceso.
Transacción
Según el artículo 2151 del código civil la transacción es un contrato por el cual las
partes, mediante concesiones recíprocas deciden de común acuerdo algún punto
dudoso o litigioso, evitan el pleito que podría promoverse o termina el que esta
principiado.
Es importante hacer referencia que en legislación española la transacción es
estudiada desde un punto de vista judicial y considerada como una forma anormal
de terminación del proceso regulada en el artículo 19,2 de LEC, así como en
preceptos variados de esta misma norma y, de manera especial, estableciendo los
perfiles de lo que es un negocio jurídico celebrado entre ambas partes y que
compone el conflicto entre ellas, haciendo innecesaria una resolución judicial que
conozca el fondo del asunto. Así mismo la legislación española coincide con la
legislación guatemalteca al momento de determinar la transacción como un
contrato, tal y como se establece en la LEC en su artículo 215: La transacción es
un contrato por el cual las partes, mediante concesiones recíprocas, deciden de
común acuerdo algún punto dudoso o litigioso, evitan el pleito que podría
promoverse o terminan el que esta principiado”
Caducidad de la instancia
Todos los casos anteriores basan la terminación de la instancia en el poder de
disposición de las partes y en la realización de un acto positivo por una o por las
dos partes. La caducidad, por el contrario, supone la terminación de la instancia
por la inactividad de las partes durante el lapso de tiempo fijado por la ley, y
responde a la idea de que la litispendencia no puede prolongarse indefinidamente
lo que llevo a que fuera regulada en los artículos 588 al 595 del código procesal
civil y mercantil guatemalteco.
La caducidad de la instancia supone la extinción o conclusión del proceso por
inactividad de las partes prolongada durante el tiempo establecido por la ley. La
caducidad es una de las especies del concepto más general de terminación
anormal del proceso, que tiene lugar cuando el proceso finaliza sin que haya
cumplido su fin, esto es sin que se haya decidido sobre la pretensión planteada.
En este caso la conclusión del proceso se produce por la simple inactividad de los
sujetos parte en el proceso, por tanto, sin que tenga lugar ningún acto, sino por el
mero transcurso del tiempo sin realizar actividad procesal. Se trata por tanto en
una institución que se fundamenta subjetivamente en una presunción de
abandono de la pretensión hecha por las partes litigantes y que tiene como
finalidad evitar la excesiva prolongación de los procesos. La caducidad de la
instancia se configura así con un legítimo presupuesto procesal que no lesiona, a
sí mismo el derecho a la tutela judicial efectiva, habida cuenta de que no puede
dejarse al arbitrio de las partes el cumplimiento de los requisitos procesales ni la
disposición del tiempo en que estos han de cumplirse, acción esta extensible al
mismo ejercicio en las acciones en el proceso. Con esta institución se pretende
que el proceso tenga un tiempo prefijado y que su duración no puede ser nunca
indefinida, ya que limita los fenómenos temporales de suspensión y quedan
recluidas las actuaciones cuando no se realizan en el plazo legalmente fijado.
Doctrinalmente puede ser entendida como una sanción por la falta de ejercicio
oportuno de un derecho. El legislador subordina la adquisición de un derecho a
una manifestación de voluntad en cierto plazo o bien permite una opción. Si esa
manifestación no se produce en ese tiempo, se pierde el derecho o la opción, y
estaríamos aquí frente a la caducidad en su esplendor.
Modo normal de resolución del litigio
La sentencia
Concepto: es el acto del órgano jurisdiccional, del tribunal, por el cual este
emite su juicio acerca de la conformidad o disconformidad entre la
pretensión de la parte y el derecho objetivo y, en consecuencia, actúa dicha
pretensión o se niega a actuarla. Al descomponer en sus diversos
elementos este concepto analítico; la sentencia es naturalmente, un acto
procesal y dentro de las diversas categorías de actos procesales cabe
encuadrarlo, desde luego, entre los actos provenientes del tribunal, del
órgano jurisdiccional, a tal punto que bien puede considerárseles el más
característico de ellos. Dentro de la clasificación de los actos procesales
que distingue acto de iniciación. De desarrollo y de terminación del proceso
cabe situar a la sentencia entre estos últimos. Los actos de terminación del
proceso pueden a su vez subdividirse en actos de decisión y actos de
extinción del proceso. La sentencia es el acto de terminación del proceso
por decisión del mismo, en tanto que el concepto de actos de terminación
del proceso por extinción cabe reservarlos a aquellos que con mayor
habitualidad se denominan modos anormales o anómalos de terminación
del proceso. Y mediante este acto el órgano jurisdiccional emite su juicio
sobre la conformidad o no de la pretensión hecha valer en el proceso con
relación a las normas del derecho objetivo
Fundamento De derecho de redacción de las sentencias. En el artículo 198
del código procesal civil y mercantil se establece que, efectuada la vista o
vencido el plazo del auto para mejor fallar, se dictara la sentencia conforme
a lo dispuesto en la ley del organismo judicial y esta dice: 1. En su artículo
142 se establece que la sentencia se dictará dentro de los quince días
después de la vista, y en su artículo; 2. 141 inciso c que las resoluciones
judiciales son sentencias cuando deciden el asunto principal después de
agotados los trámites del proceso y aquellas que sin llenar estos requisitos
sean designadas como tales por la ley. Con esta base normativa puede
doctrinariamente decirse que la sentencia civil es el acto procesal del juez o
tribunal en que se decide sobre la estimación o desestimación (total o
parcial) de la pretensión ejercida por el actor con base con su conformidad
o inconformidad del ordenamiento jurídico.
Requisitos de la parte resolutiva: Toda actividad procesal desarrollada por
quienes acuden a los tribunales está dirigida por el carácter práctico del
proceso, a obtener una resolución que resuelva sobre lo solicitado y
resistido, y que por ello, ponga fin al litigio para dar solución a las
controversias que constituyeron su fuente de origen. La sentencia es una
resolución judicial que cumple con la función señalada y que como tal dota
de sentido a la existencia misma del proceso y evita que éste se convierta
en un simple ejercicio intelectual
3. LOS MEDIOS DE IMPUGNACION:
Remedios Procesales:
Revocatoria
Es el medio de impugnación de las resoluciones judiciales de mero trámite,
estas resoluciones pueden ser revocadas de oficio por el juez que las dictó,
o a petición de la parte agraviada, solicitando se deje sin efecto el decreto
emitido. Una particularidad de este recurso es que con su interposición se
presiona al tribunal para que la decisión que fue tomada sea rescindida y
sustituida por otra. Lo anterior no ocurre con los recursos de aclaración y
ampliación como ya se mencionó, pues estos no persiguen rescindir el
fondo de la resolución; en cambio el recurso de revocatoria persigue que el
órgano jurisdiccional que emitió la disposición se vea obligado a revisarla y
revocarla si esto procede y dictar una nueva sentencia conforme a derecho.
Reposición
Es un medio de impugnación de las resoluciones judiciales, que la ley
concede a la parte que se vea afectada por autos originarios de las salas y
contra las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia que infrinjan el
procedimiento de los asuntos sometidos a su conocimiento, cuando no se
haya dictado sentencia. Éste se solicita ante la sala originaria o la sala de
la Corte Suprema de Justicia que infringió el procedimiento; por escrito con
un memorial con expresión de motivos, el órgano jurisdiccional lo admite
para su trámite, lo notifica y corre audiencia a la parte contraria por dos
días; el tribunal debe resolverlo dentro de los siguientes tres días de
evacuada la audiencia. A estos cuatro recursos la doctrina les da la
naturaleza de remedios procesales, puesto que todo el trámite de cada uno;
como se observó en su generalidad, lo conoce y resuelve el mismo juez,
todo esto sin formar una nueva instancia dentro del proceso.
Nulidad
Retomando la definición del recurso de nulidad, se establece que éste es el
medio de impugnación procesal que la ley concede a las partes como medio de
control en contra de las resoluciones y procedimientos que infrinjan la ley y que
incumplen con los requisitos formales que la ley procesal exige para el debido
proceso. El recurso de nulidad procede en contra de las sentencias emitidas con
inobservancia de la forma y solemnidades preestablecidas en la ley o en contra de
los procedimientos en los que se omitieron reglas fundamentales en la
sustanciación del juicio, y al incurrir en ellos la ley dispone que se tendrán por
anuladas las actuaciones hasta el momento procesal en que ésta se incurrió.
Aclaración
Se ha sometido a fuerte discusión por parte de los jurisconsultos guatemaltecos, cuál es
el sentido que debe dársele a éste tipo de recursos. Unos tienen la creencia que cuando
se pretende aclarar la sentencia el recurso debería interponerse como aclaración y si se
desea que el Tribunal la amplíe se debe interponer únicamente el recurso de ampliación.
Sin embargo, en los Juzgados de Primera Instancia de Trabajo y Previsión Social
rechazan los recursos si estos no se plantean con el nombre exacto con el cual, la ley
denomina al recurso, como lo es: “Recurso de Aclaración y Ampliación. El recurso de
aclaración: Es un medio de impugnación de las resoluciones judiciales que la ley otorga a
las partes para oponerse a las resoluciones que estén redactadas en términos obscuros,
ambiguos o contradictorios; para pedir que se aclaren los puntos controvertidos que
causan agravio a la parte recurrente. En este recurso se manifiesta la contradicción
existente, entre recurso versus remedio, puesto que la ley de la materia lo encuadra con
la naturaleza de un recurso, aunque la doctrina lo encuadra en un remedio, y esto en
definitiva por los efectos que producen. En el caso particular del recurso de aclaración, los
efectos al interponerlo son puramente materiales, en consecuencia no persigue revocar
modificar o sustituir la resolución por su contenido o fondo, pues el acto de voluntad, que
constituye la resolución definitiva, no se pretende modificar, sino sólo el aspecto de
redacción material, con lo cual el objetivo es conseguir que el órgano jurisdiccional aclare
los términos que se tornen obscuros, ambiguos o contradictorios en la resolución
impugnada. El procedimiento para la admisibilidad de este recurso parte de que el
recurrente al ser notificado del auto o sentencia, tiene que formular la solitud por escrito,
el memorial debe contener los puntos que se solicita aclarar, lo interpone ante el mismo
órgano jurisdiccional que la emitió, dentro de las 48 horas de recibida la notificación,
pedido en tiempo, el juez lo admite para su trámite y corre audiencia a la otra parte por
dos días, el juez emite la resolución del recurso en tres días.
Ampliación
Es un medio de impugnación de las resoluciones judiciales, que la ley otorga a la
parte que se considere agraviada por las resoluciones en que se hubieren omitido
resolver algún punto, y pide que se amplíe en los puntos omitidos. A la naturaleza
de éste se le atribuye más la de un remedio procesal que la de un recurso procesal,
por la particularidad de que no se busca con su interposición el modificar la
resolución dictada, ni sustituir el fondo o contenido de la misma; puesto que el
objeto de interponer el recurso de ampliación es el de enmendar los defectos, en
cuanto a la El título II del libro VI también del Código Procesal Civil y Mercantil,
regula los recursos de revocatoria y reposición, mismos que serán expuestos a
continuación y se describirá el trámite establecido.
Recursos Procesales
Apelación
El medio de impugnación por excelencia es el recurso de apelación, el cual se
utiliza para impugnar las resoluciones más importantes que se dictan en cualquier
juicio. “Indudablemente que el recurso de apelación es el medio de impugnación
de más trascendencia en un proceso judicial”. Considera que el recurso de
apelación tiene por finalidad el someter a examen de un Tribunal superior el
negocio decidido en primera instancia cuando la recurrente estima que la
sentencia dictada en la misma, le reporta un perjuicio, por no haberse estimado en
absoluto o en parte las peticiones que en tal instancia hubiere formulado.
Casación
El título V del libro VI del Código Procesal Civil y Mercantil, objeto del presente
estudio, regula lo relativo al recurso de casación, éste es un medio de
impugnación que tiene el carácter de recurso extraordinario, y que las partes
pueden interponer en contra de las resoluciones dictadas en segunda instancia, de
los juicios ordinarios de mayor cuantía; procede por motivos específicos de fondo
y forma, con el fin de examinar la jurisprudencia.
Características
1. Es extraordinario, por cuanto en principio el proceso debiera concluir con la
sentencia de segunda instancia, y son ordinarios los recursos que se otorgan
dentro del trámite de las dos instancias.
2. Es una clase de impugnación dentro del proceso y, por tanto, un recurso del
proceso, no un medio para iniciar otro proceso de revisión, de modo que cuando la
ley lo consagra, no se ejecutoría la sentencia, y mucho menos puede causar la
cosa juzgada, sin que haya precluído la oportunidad para interponerlo o se haya
resuelto o declarado desierto cuando no se presenta en tiempo ante la Corte.
3. No constituye una tercera instancia, sino un recurso contra la sentencia de
segunda, lo que explica, precisamente, las limitaciones
Procedencia
En el Código Procesal Civil y Mercantil, se encuentra regulada la procedencia
indicando en el artículo 619 que el recurso de casación sólo procede contra las
sentencias o autos definitivos de Segunda Instancia no consentidos expresamente
por las partes, que terminen los juicios ordinarios de mayor cuantía. La casación
procede por motivos de fondo y de forma.
Fundamento de derecho
Esto lo podemos encontrar, de hecho se encuentra establecido en el Artículo 619
del Código Procesal Civil y Mercantil.
CONCLUSIONES
Sin duda alguna se debe comprender que el juez requiere, para fundamentar
su decisión sobre los medios de prueba, bases idóneas que le permitan
formar un criterio certero para cada caso que conozca. Este criterio sólo lo
puede materializar a través de la sana crítica razonada, ya que es amplio el
campo que tiene para poder analizar cada prueba y no es el texto legal el
que le indica cómo debe analizarlo. En cuanto a las fases de la actividad
probatoria pueden dividirse teniendo en cuenta un sentido cronológico y un
sentido lógico.
Así mismo se considera que el proceso tiene por finalidad conseguir, y a
través de qué, sino a través de una sentencia, en cuanto a la realización del
valor justicia, es necesario que éste sea procurado a través de cualquier
medio permitido por el derecho, debiendo en cada caso ser amplio para
evitar que las partes vean violado su derecho constitucional al debido
proceso.
También comprendemos que tanto la sana crítica, evita que se incurra en
arbitrariedades que violen los principios constitucionales de defensa y al
debido proceso, debido a que el sistema de la prueba legal o tasada puede
dar lugar a arbitrariedades, ya que obliga al juez a resolver, de cierta manera,
aunque su convicción sea distinta.