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Propio Agosto 2025

El documento es una publicación mensual de la Obra Nacional de la Buena Prensa que incluye los propios de la misa y guías para la liturgia. Se destacan varios prefacios litúrgicos y la importancia de la celebración de la Eucaristía, así como la conmemoración de santos y mártires. También se proporciona un calendario de la Liturgia de las Horas para agosto de 2025.

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Propio Agosto 2025

El documento es una publicación mensual de la Obra Nacional de la Buena Prensa que incluye los propios de la misa y guías para la liturgia. Se destacan varios prefacios litúrgicos y la importancia de la celebración de la Eucaristía, así como la conmemoración de santos y mártires. También se proporciona un calendario de la Liturgia de las Horas para agosto de 2025.

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Mons.

Víctor Sánchez Espinosa,


Arzobispo de Puebla de los Ángeles.
Presidente de la Comisión Episcopal
para la Pastoral Litúrgica de México.

PROPIOS DE LA MISA
Año 27. No. 319. Agosto de 2025.

Revista mensual editada y distribuida por: OBRA NACIONAL DE LA BUENA PRENSA, A.C.
Orozco y Berra 180, Santa María la Ribera, 06400, Ciudad de México.
Apartado M2181, 06000, Ciudad de México. Teléfonos: 55 5546 4500 y 800 5024 090.

Director general y editor responsable: Felipe Espinosa Torres, SJ.

VENTAS:
Teléfonos: 55 5546 4500 y 800 5024 090
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Precio unitario: $60.00


Precio por suscripción (12 ejemplares con envío): $610.00

Se terminó de imprimir el 9 de junio de 2025.


Certificados de Licitud de Título y Contenido Nos. 6071 y 4646 respectivamente.
Reserva de Título de Derechos de Autor No. 041998112519165600102.
Registro postal: PP090319 IM090259. Hecho en México.

Impreso en México por Offset Santiago, S.A. de C.V. San Pedro Totoltepec, Manzana 4, Lote 2 y 3,
Parque Industrial Exportec 1, Toluca de Lerdo, C. P. 50200, Estado de México.
3

p
PARA DEL TIEMPO

En verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre santo, fuente de la verdad y de la vida,
porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta. Hoy, tu familia, reunida en la escucha
de tu Palabra, y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resu­
citado, anhelando el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso.
Entonces podremos contemplar tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia. Con esta
gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno de tu glo­
ria: Santo, Santo, Santo ...

PREFACIO IV DE SANTA MARÍA VIRGEN y

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta festividad ( conmemo­
ración) de la bienaventurada Virgen María. Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y
la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró
con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en
nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza. Por este don de tu benevo­
lencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu ala­
banza: Santo, Santo, Santo...

PREFACIO II DE LOS SANTOS MÁRTIRES en

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque al alabar nosotros a los santos
mártires, tú eres glorificado, ya que todo lo que concierne a su pasión es obra admirable de
tu poder. En efecto, tú misericordiosamente les proporcionas el ardor de la fe, tú les otorgas
la firmeza de la perseverancia y les concedes la victoria en la batalla, por Cristo, Señor
nuestro. Por eso, tus creaturas del cielo y de la tierra te adoran cantando un cántico nuevo,
y nosotros, con todos los coros de los ángeles, proclamamos tu gloria, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...

PREFACIO DE S ANTAS VÍRGENES Y SANTOS RELIGIOSOS


La vida consagrada a Dios es un s¡gno del Reíno de los cielos

En verdad es justo y necesario que te alaben, Señor, tus creaturas del cielo y de la tierra. Porque
al recordar a los santos que por amor al Reino de los cielos se consagraron a Cristo, celebramos
tu Providencia admirable, que no cesa de llamar al ser humano a la santidad de su primer
origen, y lo hace participar, ya desde ahora, de los bienes que gozará en el cielo. Por eso, con
todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
4

PREFACIO COMÚN V Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Cuya
muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y
cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza. Por eso, con todos los ánge­
les y santos, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo ...

PREFACIO COMÚN VI El misterio de nuestra salvación en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siem­
pre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. Él es tu Palabra, por quien hiciste todas las
cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de
la Virgen María, fuera nuestro Salvador y Redentor. Él, en cumplimiento de tu voluntad, para
destruir la muerte y manifestar la resurrección extendió sus brazos en la cruz y así adquirió
para ti un pueblo santo. Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo ...

PREFACIO I DE DIFUNTOS La esperanza de la resurrección en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. En él resplan­
dece la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece,
nos consuela la promesa de la futura inmortalidad. Pues, para quienes creemos en ti,
Padre, la vida no se acaba, se transforma; y disuelta nuestra morada terrenal, se nos prepara
una mansión eterna en el cielo. Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y
dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...

ACLAMACIÓN
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
5

11

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siem­
pre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. Por él, que es tu Palabra, hiciste todas
las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de
María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. Él, en cumplimiento de tu voluntad, para
destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió
para ti un pueblo santo. Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo...

Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos
dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo
y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión,
voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus dis­
cípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y
eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.

Hagan esto en conmemoración mia.

Éste es el Misterio de la fe.


o
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te


ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y' te damos gracias porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos


del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;


6

tn
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día
en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal;

y con el Papa . ., con nuestro Obispo ., y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a
su perfección por la caridad.

se
Recuerda a tu hijo (hija [\J., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele
que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de
la resurrección.

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrec­


ción, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu
rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su
esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merez­
camos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo
honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
7

de Horas
incluido t�'n edición

Agosto 2025
GUÍA PARA LA LITURGIA DE LAS HORAS
(Ediciones de 2004 en adelante).

Día
Liturgia de las Horas Liturgia de las Horas Liturgia de las Horas
popular para los fieles 4 tomos

Viernes 1 88 1111, 538*, 1105y929 *' (III) 1743, 852', 1728 y 1575''
Sábado 2 101 1076y550• (III) 1643 y 871,

Domingo 3 108y474 (482)** 555y408** (IV) 806 y 8''


Lunes 4 130 1103, 576*y930** (IV) 1691, 836 ° y 1247"
Martes 5 142 587 (IV) 854
Miércoles 6 20 y 509 (526y632) 933 (IV) 1261
Jueves 7 169 611 (IV) 895
Viernes 8 182 1125, 624*, 1141y939** (IV) 1748, 916\ 1786 y 1275 ,,
Sábado 9 195 1076y636** (IV) 1607 y 935* •
Domingo 10 202y474 (483)"* 642y409** (IV) 945 y 49 ,,
Lunes 11 223 942**, 661*, 1134y1141 (IV) 1283*>, 972 ', 1771 y 1786
Martes 12 236 672 (IV) 991
Miércoles 13 247 683 (IV) 1010
Jueves 14 259 1103, 695*y944** (IV) 1691, 1029' y 1895"
Viernes 15 523y509 (527y545) 944 (IV) 1287
Sábado 16 283 1076y717** (IV) 1607 y 1069""
Domingo 17 289y 475 (484)** 722y410*' (IV) 1077 y 88' •
Lunes 18 310 740 (IV) 1105
Martes 19 324 752 (IV) 1125
Miércoles 20 336 1125, 765*, 1141 y951** (IV) 1748, 1144\ 1786 y 1306 ° '
Jueves 21 349 1103, 777*y952** (IV) 1691, 1163' y 1309 ''
Viernes 22 361 953**, 788*y 1068 (IV) 1312 n, 1182' y 1589
Sábado 23 373 1076y799** (IV) 1607 y 1200*'
Domingo 24 13 y 476 (485)** 472y411** (IV) 671 y 121''
Lunes 25 36 490 (IV) 699
Martes 26 48 501 (IV) 718
Miércoles 27 62 1134, 514*y 958** (IV) 1771, 739' y 1326 °
Jueves 28 74 1111, 526*, 1105 y 958** (IV) 1707, 757". 1693 y 1329 °
Viernes 29 88 959 (IV) 1332
Sábado 30 20 y 510 (577 y 528) 954**Y 1117 (IV) 1316' • y 1723
1 Domingo 31 l 108y477(486)•• j 555y412•• j (IV) 806 y 154*'
IMPORTANTE:
La paginación corresponde a las I Vísperas, para domingos y solemnidades, y a Laudes, para el resto de los días.
La edición popular no incluye todas las celebraciones del Propio de los santos.
En la edición popular, el número de página entre paréntesis corresponde a la de letra grande (a partir del 2016).
Salmodia: '.
Oración y/o elementos propios: *'.
8

Memoria 1 de agosto
Blanco
Viernes
SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO,
obispo y doctor de la Iglesia
Nació en Nápoles. Como sacerdote y obispo se consagró a anunciar el amor de Cristo. Fue un
infatigable predicadory un confesor lleno de bondad. Fundó la congregación del Santísimo Redentor
(1732) para evangelizar las zonas rurales. Su doctrina moral y sus escritos espirituales se han
difundido ampliamente (1696-1787).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 44, 15. 14


Los pueblos proclamen la sabiduría de los santos, la Iglesia cante sus alabanzas; sus nombres
vivirán por los siglos de los siglos.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que promueves siempre en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos
seguir de tal modo las huellas del admirable celo por las almas del obispo san Alfonso María
de Ligorio, que también nosotros alcancemos con él la recompensa del cielo. Por nuestro
Señor Jesucristo ...

PRIMERA LECTURA
En las festividades del Señor se reunirán Pn asarnblecz litúrgica.
Del libro del Levítico: 23, L 4-1 L 15-16. 27. 34-.37

E 1 Señor habló a Moisés y le dijo: "Éstas son las festividades del Señor, en las que convo­
carán a asambleas litúrgicas.
El día catorce del primer mes, al atardecer, es la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince
del mismo mes es la fiesta de los panes Ázimos, dedicada al Señor. Comerán panes sin leva­
dura durante siete días. El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán traba­
jos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El séptimo día se volverán a reunir en
asamblea litúrgica y no harán trabajos serviles".
El Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo: "Di a los hijos de Israel: 'Cuando entren en la
tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien
la agitará ritualmente en presencia del Señor el día siguiente al sábado, para que sea aceptada.
Pasadas siete semanas completas, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven
la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta
días, harán una nueva ofrenda al Señor.
El día diez del séptimo mes es el día de la Expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica,
harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor.
El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al
Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos ser­
viles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea
litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán traba-
jos serviles. ►
9

Éstas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y
ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libacio­
nes, según corresponde a cada día"'.
Palabra de Dios.

SALMO 80
IC Aclamemos al Señor, nuestro Dios.

Entonemos un canto al son de las guitarras y del arpa. Que suene la trompeta en esta fiesta
que conmemora nuestra alianza.
Porque ésta es una ley en Israel, es un precepto que el Dios de Jacob estableció para su
pueblo, cuando lo rescató de Egipto.
"No tendrás otro Dios fuera de mí ni adorarás a dioses extranjeros. Pues yo, el Señor, soy
el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro". R,

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 1,


R, Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se les ha anunciado. R,

EVANGELIO
¿No es éste el h(io de/ carpintero/ ¿De dónde, puf's, ha sm:udo eso sahidurÍCl y esos poderes milo
grosos?
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 13. 54-58

E n aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal
forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste
esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama
María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre
nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?". Y se negaban
a creer en él.
Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa".
Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Inflama, Señor, bondadosamente nuestros corazones con el fuego celestial del Espíritu, tú
que concediste a san Alfonso María celebrar estos misterios y ofrecerse a sí mismo por medio
de este santo sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. l Cor 1, 23-24


Nosotros predicamos a Cristo crucificado: a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Dios nuestro, que quisiste que san Alfonso María fuera un fiel administrador y predicador de
este gran misterio, concede a tus fieles participar con frecuencia en él y que, al recibirlo,
te alaben sin cesar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
10

Feria 2 de agosto
Verde
Sábado
de ia (12 del dorningo anterior o de cualquier dorningo de! Tiernpo C)r-dinarío) con las
lecturas de hoy. -rar-nbién se puede celebrar la �v1isa que va a continuación_. !a de *san Eusebio de
( n l 2), !a de **san Pedro Julián Eyrnard (p, 12) o alguna otra votiva,

MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO


neo

ANT!FONA DE ENTRADA
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey, que gobierna cielo y tierra por
los siglos de los siglos.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, concédenos a nosotros, tus siervos, gozar siempre de completa salud de alma y
cuerpo, y, por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las tristezas
de esta vida y concédenos disfrutar de las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
recc)brarón sus _propic-dt1des_
Del libro del Levítico: 2S, L 8-17

E-, 1 Señor habló a Moisés en el monte Sinaí y le dijo: "Contarás siete semanas de años, siete
"' por siete, o sea, cuarenta y nueve años. El día diez del séptimo mes, es decir, el día de la
Expiación, harán sonar las trompetas y las harán sonar por todo el país.
Declararán santo el año cincuenta y proclamarán la liberación para todos los habi­
tantes del país. Será para ustedes un año de jubileo; cada uno de ustedes recobrará sus pro­
piedades y volverá a su familia.
El año cincuenta será para ustedes un año de jubileo; no sembrarán ni cosecharán lo que
los campos produzcan por sí mismos; no harán la vendimia de las viñas sin cultivar. Puesto
que es el año del jubileo, será sagrado para ustedes. Comerán de los productos de la cose­
cha anterior.
En este año jubilar todos recobrarán sus propiedades. Cuando le vendas o le compres
alguna cosa a tu prójimo, no lo engañes. Ponle precio a lo que le compres a tu prójimo,
atendiendo al número de años transcurridos desde el último jubileo; él te venderá a ti aten­
diendo a las cosechas anuales. Mientras más años falten para el jubileo, más aumentará el precio;
mientras menos tiempo falte, más rebajarás el precio; porque lo que tu prójimo te vende son
las cosechas que faltan.
Ninguno de ustedes haga daño a su hermano; antes bien, teman a su Dios, porque yo
soy el Señor, Dios de ustedes".
Palabra de Dios.
11

SALMO RESPONSORlAL Del salmo 66


R Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra
tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú
juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R.
La tierra ha producido ya sus frutos, Dios nos ha bendecido. Que nos bendiga Dios y que
le rinda honor el mundo entero. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 10


Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos,
dice el Señor. R.

EVANGELIO
Herodes mandó ciegollur u hwn. - Los discípulos de I uun fueron avisurle G Jesús.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 1 12
ll

E n aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesa­
nos: "Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él
fuerzas milagrosas".
Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías,
la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla
por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan
era un profeta.
Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le
gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo:
"Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados,
ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza
en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron
a avisarle a Jesús.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Recibe, Señor, las oraciones de tu pueblo, junto con las ofrendas que te presentamos, para que,
por la intercesión de santa María, Madre de tu Hijo, ningún buen propósito quede sin reali­
zarse y ninguna de nuestras súplicas quede sin respuesta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
12

Dichoso el vientre de la Virgen María, que llevó al Hijo del eterno Padre.

DE
Al recibir el sacramento celestial en la conmemoración de la santísima Virgen María, te pedi­
mos, Padre misericordioso, que, a imitación suya, nos concedas ponernos dignamente
al servicio del misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fue desterrado al Oriente por su fidelidad a la fe en la divinidad de Jesucristo, definida en el


Concilio de Nicea. Al volver del destierro (361), instaura una vida de comunidad con sus clérigos,
lo cual fue innovador.

Concédenos, Señor Dios, que imitemos la constancia del obispo san Eusebio de Vercelli
en defender la divinidad de tu Hijo, para que, manteniéndonos firmes en la fe que él enseñó,
merezcamos participar de la misma vida de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo...

Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo, que te presentamos en la festividad de san Eusebio
de Vercelli, y concédenos, como esperamos, obtener por ellas el auxilio de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

DELA
Señor Dios nuestro, alimentados con el Cuerpo y la Sangre preciosos de tu Hijo, te pedimos que
cuanto hemos celebrado con fervor lo recibamos como prenda de segura redención. Por Jesu­
cristo, nuestro Señor.

Nació en Francia, en 1811. Siendo presbítero, y luego de haberse dedicado al cuidado pastoral
algunos años, ingresó en la Sociedad de María. Fue un gran promotor del amor a la Eucaristía.
Murió el 1 de agosto de 1868.

Dios nuestro, que concediste a san Pedro Julián Eymard un maravilloso amor hacia los sagrados
misterios del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, propicio, que también nosotros gus­
temos como él de la gracia de este divino sacramento. Por nuestro Señor Jesucristo...
13

SOBRE
Dios misericordioso, que, despojando a san Pedro Julián Eymard del hombre viejo, te dignaste
formar en él un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos, propicio, que nosotros,
igualmente renovados, te ofrezcamos este sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

DELA
Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a ejemplo de san Pedro Julián
Eymard, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que la obra buena que empezaste
en nosotros, la perfecciones, hasta el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina
por los siglos de los siglos.

LITURGIA
14

3 de agosto
XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La avaricia, ya sea visible o disfrazada, conduce a


quienes la practican a una acumulación excesiva
de bienes que atenta contra los valores de convi­
vencia y sume en la desgracia a muchas personas
y grupos. La urgencia de evitar la avaricia se
vuelve aún más evidente debido a su normaliza­
ción a través de revistas, medios de comunicación
e, incluso, su convivencia con cierto tipo de espi­
ritualidad en los ámbitos religiosos.

Jesús exhorta tanto a la multitud como a sus dis­


cípulos a evitar toda forma de avaricia, mantenerse
alerta y no confiarse, pues ésta puede manifes­
tarse de diversas maneras y justificarse con múl­
tiples pretextos. La razón que él ofrece es clara:
la abundancia de bienes, en particular los mate­
riales, no garantiza la felicidad. Para ilustrar su
enseñanza, Jesús relata una parábola en la que des­
taca, en primer lugar, que el poder sobre los bienes
materiales no equivale al poder sobre la vida. Lo
peor que le sucede al hombre de la parábola,
"¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. quien poseía todo y más, es que iba a morir esa
¿Para quién serán todos tus bienes?". misma noche; su dominio sobre sus riquezas evi­
denciaba, al mismo tiempo, su impotencia sobre
la duración de su vida.

En segundo lugar, la parábola deja en evidencia el egoísmo extremo de aquel hombre, refle­
jado en su constante referencia a sí mismo: mis graneros, mi cosecha, todo lo que tengo; se
dice a sí mismo: descansa, come, bebe y date buena vida. Sólo pensaba en su propio bienestar,
sin considerar a los demás.

Probablemente por eso Jesús señala que no se le concede disfrutar de lo que posee. Para
Jesús y los primeros cristianos, los bienes no están destinados a ser disfrutados egoístamente,
sino a ser compartidos en comunidad. Lo que justifica la posesión de un bien es la disposición
para compartirlo fraternalmente con los demás.

¿Por qué ha crecido tanto la avaricia y por qué nos atrae, sin distinción, a todos? ¿Qué podemos
hacer, según este evangelio, para evitarla?
15

3 de agosto
XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Dios mío, ven en mi ayuda; Señor, date prisa en socorrerme. Tú eres mi auxilio y mi salvación;
Señor, no tardes.

Gloria

Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y, ya que se glorían
de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los
dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
¿Qué provecho SC!CU el homhre de todos sus trabc11osr
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odas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión. Hay quien se agota trabajando y
pone en ello todo su talento, su ciencia y su habilidad, y tiene que dejárselo todo a otro
que no lo trabajó. Esto es vana ilusión y gran desventura. En efecto, ¿qué provecho saca el hom­
bre de todos sus trabajos y afanes bajo el sol? De día dolores, penas y fatigas; de noche no
descansa. ¿No es también eso vana ilusión?
Palabra de Dios.

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Señor, ten compasión de nosotros.


Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para
ti como un día, que ya pasó; como una breve noche. R
Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba, que despunta y florece en
la mañana y por la tarde se marchita y se seca.
Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos
ayude y dé prosperidad a nuestras obras.
16 3 de agosto

SEGUNDA LECTURA
Busquen los bienes de arribo, donde está Cristo.
De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3. 1--5, 9-11

T ermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde
está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo,
no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán
gloriosos juntamente con él.
Den muerte, pues, a todo lo malo que hay en ustedes: la fornicación, la impureza, las pasio­
nes desordenadas, los malos deseos y la avaricia, que es una forma de idolatría. No sigan
engañándose unos a otros; despójense del modo de actuar del viejo yo y revístanse del nuevo
yo, el que se va renovando conforme va adquiriendo el conocimiento de Dios, que lo creó a
su propia imagen.
En este orden nuevo ya no hay distinción entre judíos y no judíos, israelitas y paganos,
bárbaros y extranjeros, esclavos y libres, sino que Cristo es todo en todos.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO J\,1t s. 3


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0?__:4¡;;¾J:J l _,_ ;t¼pf-Ji-±-�1 1 J.

A - le - lu - ya, a - le - lu - ya, a - le - lu - ya.
�-
[Link], aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R.

EVANGELIO
;,Puro quién sl:'rán todos tus bienes?
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 12. 13-21

n aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: "Maestro,
dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién
me ha puesto como juez en la distribución de herencias?".
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre
no depende de la abundancia de los bienes que posea".
Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso
a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a
hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y
todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años;
descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma
noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?'. Lo mismo le pasa al que amontona rique­
zas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios".
Palabra del Señor.

Se dice Credo
3 17

El espíritu de Jesús es el principal artífice de la oración de la Iglesia. Confiándonos a su ins­


piración interior elevamos nuestras súplicas al Padre.
Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
t Por la santa Iglesia, para que en toda palabra y en todo gesto resplandezca, cada vez más,
el Señor Jesús, en quien cree y en quien espera. Oremos.
t Por las monjas de clausura, que en la oración y el trabajo construyen silenciosamente
la unidad de la Iglesia y la paz en el mundo, para que sean felices y perseverantes en la
ofrenda de sus vidas. Oremos.
t Por las comunidades en que la convivencia parece más difícil, para que no sucumban
a la tentación del enfrentamiento por motivos étnicos, políticos, religiosos o ideoló­
gicos. Oremos.
t Por nuestras familias, para que aumenten el sentido de la hospitalidad y de la comu­
nión en el amor y se conviertan en un lugar privilegiado de crecimiento en la espe­
ranza. Oremos.
t Por nosotros aquí presentes, para que sepamos preguntarnos, ante Dios y los herma­
nos, sobre nuestros límites y nuestras contradicciones, y hacer de la comunidad euca­
rística una verdadera familia. Oremos.
Concédenos, Padre de bondad, el don de tu sabiduría y haz que tu Iglesia sea signo con­
creto de la nueva humanidad, fundada en la libertad y en la comunión fraterna. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y, al recibir en oblación este sacrificio espiritual,
conviértenos para ti en una perenne ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para !os domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sab 16, 20


Nos has enviado, Señor, pan del cielo, que encierra en sí toda delicia, y satisface todos los
gustos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y, a quie­
nes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención. Por Jesu­
cristo, nuestro Señor.
18

Memoria 4 de agosto
Blanco
Lunes
SAN JUAN MARÍA VIANNEY,
presbítero
Más conocido como "el Cura de Ars", es modelo de pastor de almas, entregado de lleno al anun­
cio de la palabra de Dios, al ministerio de la reconciliación, a la penitencia y a la oración.
En ciertas horas se percibía en su rostro un amor que lo transformaba: aquel fuego procedía
de la Eucaristía, que celebraba fervorosamente y adoraba con toda su fe (1786-1859).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Le 4, 18


El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena
nueva y sanar a los de corazón contrito.

ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, que hiciste admirable a san Juan María Vianney, pres­
bítero, por su celo pastoral, concédenos que, a ejemplo suyo y por su intercesión, ganemos
para Cristo, con la caridad, a los hermanos y con ellos podamos alcanzar la gloria eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo.
Del libro de los Números: 11, 4-15

n aquellos días, los israelitas se quejaban diciendo: "¡Quién nos diera carne para comer! ¡Cómo
nos acordamos del pescado, que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones,
de los puerros, cebollas y ajos! Pero de tanto ver el maná, ya ni ganas tenemos de comer".
El maná era como la semilla del cilantro y su aspecto como el de la resina aromática. El
pueblo se dispersaba para recogerlo. Lo molían en el molino o lo machacaban en el mortero;
luego lo cocían en una olla y hacían con él una especie de pan, que sabía como el pan de aceite.
Por la noche, cuando caía el rocío sobre el campamento, caía también el maná.
Moisés oyó cómo se quejaba el pueblo, cada una de las familias, a la entrada de su tienda.
Eso provocó la ira del Señor, y Moisés, también muy disgustado, le dijo al Señor: "¿Por qué
tratas tan mal a tu siervo? ¿En qué te he desagradado para que tenga que cargar con todo
este pueblo? ¿Acaso yo lo he concebido o lo he dado a luz, para que me digas: 'Toma en bra­
zos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que juré darles a sus
padres'? ¿De dónde voy a sacar yo carne para repartírsela a toda la gente, que me dice llorando:
'Queremos comer carne'? Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues es dema­
siado pesado para mí. Si me vas a tratar así, por favor, quítame la vida y no tendré que pasar
tantas penas".
Palabra de Dios.
4 19

Aclamemos a Dios, nuestra fortaleza.

Israel no oyó mi voz, dice el Señor, y mi pueblo no quiso obedecerme. Los entregué, por
eso, a sus caprichos y los dejé vivir como quisiesen.
¡Ojalá que mi pueblo me escuchara y cumpliera Israel con mis mandatos! Yo, al punto,
humillaría a sus enemigos y sentirían mi mano sus contrarios.
Los que aborrecen al Señor tratarían de adularme, pero su suerte quedaría fijada. En cam­
bio, Israel comería de lo mejor del trigo y yo lo saciaría con miel silvestre.

4
Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO
Mirando al cielo, pronunció una bendición y les dio íos panes a los discípulos para que los distri­

+
buyeran a la gente.
Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 13-21

n aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se
dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los
pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó
a los enfermos.
Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y
empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer".
Pero Jesús les replicó: "No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron:
"No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Él les dijo: "Tráiganmelos".
Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pes­
cados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos
para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que
habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres,
sin contar a las mujeres y a los niños.
Palabra del Señor.

Dios todopoderoso, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como los dones ofrecidos
en honor de san Juan María Vianney manifiestan la gloria del poder divino, de la misma
manera nos alcancen el fruto de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

LA Mt 28, 20
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor.

Te rogamos, Señor, que los sacramentos recibidos nos preparen para los gozos eternos,
que ya mereció san Juan María Vianney por administrarlos con fidelidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
20

Feria 5 de agosto
Verde
Martes
Se sugiere utilizar hoy las oracíones de la Misa por los que nos aflígen, tal como aparecen en el
presente formulario (cfr Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p.1153 [1145]); pero
en su iugar pueden utiiizarse las del domingo anterior, las de la *dedicación de la Basílica de Santa
María la Mayor (p. 22) o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA Le 6, 27-28


Amen a sus enemigos, dice el Señor, hagan el bien a los que los aborrecen; bendigan a quienes
los maldicen y oren por quienes los difaman.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que, en virtud del mandamiento de tu amor, quieres que ofrezcamos amor sin­
cero a cuantos nos afligen, concédenos cumplir los mandatos de la nueva ley de tal modo,
que nos esforcemos en devolver bien por mal y en sobrellevamos mutuamente. Por nuestro
Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
lVíoisés no es como los demás profetas. ¿Por qué se han atrevido ustedes a criticarlo?
Del libro de los Números: 12, 1--13

-, n aquellos días, María y Aarón criticaron a Moisés porque había tomado por esposa a una
mujer extranjera. Decían: "¿Acaso el Señor le ha hablado solamente a Moisés? ¿Acaso no
nos ha hablado también a nosotros?". Y el Señor los oyó. Moisés era el hombre más humilde
de la tierra.
De repente, el Señor les dijo a Moisés, a Aarón y a María: "Vayan los tres a la tienda de
la reunión". Y fueron los tres. Bajó el Señor en la columna de nube y se quedó en la puerta
de la tienda. Llamó a Aarón y a María, y los dos se acercaron.
El Señor les dijo: "Escuchen mis palabras. Cuando hay un profeta entre ustedes, yo me
comunico con él por medio de visiones y de sueños. Pero con Moisés, mi siervo, es muy dis­
tinto: él es el siervo más fiel de mi casa; yo hablo con él cara a cara, abiertamente y sin secretos,
y él contempla cara a cara al Señor. ¿Por qué, pues, se han atrevido ustedes a criticar a mi
siervo, Moisés?".
Y la ira del Señor se encendió contra ellos. Cuando él se fue y la nube se retiró de encima
de la tienda, María estaba leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió hacia María y vio que
estaba leprosa.
Entonces Aarón le dijo a Moisés: "Perdónanos, señor nuestro, el pecado que neciamente
hemos cometido. Que no sea María como quien nace muerta del seno de su madre; mira
su carne ya medio consumida por la lepra". Entonces Moisés clamó al Señor, diciendo:
"Señor, ¡cúrala por favor!".
Palabra de Dios.
21

Misericordia, Señor, hemos pecado.

Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame
bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo
pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad, y pecador me
concibió mi madre.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Aleluya, aleluya.
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. R,

EVANGELIO

+
lvfándame ir a ti caminando sobre el agua.
Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 22-36

E n aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo


que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despe­
día a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba
él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento
era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos,
al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!". Y daban gritos de
terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces l e dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús
le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero
al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!".
Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué
dudaste?".
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron
ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".
Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de
aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían
que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Anhelando estar en paz con todos, te ofrecemos, Señor, este sacrificio por nuestros adversa­
rios, y conmemoramos la muerte de tu Hijo, por la cual, habiendo nosotros perdido tu amistad,
fuimos reconciliados contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
22 6 de agosto

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 9-10


Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perse­
guidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Por estos sacramentos de nuestra reconciliación contigo, concédenos, Señor Dios, convivir
en paz con todos y convertir a nuestros enemigos en amigos tuyos, y que se reconcilien con
nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

"'Dedicación de !a Basílica de Santa María la Mayor (mi), blanco (MR, p. 799 [787]).

Fue edificada sobre el monte Esquilino (en Roma) por Sixto III, en honor de la Madre de Jesucristo,
a la cual el Concilio de Éfeso (431) proclamó "Madre de Dios". Primera iglesia de Occidente
dedicada a santa María.

ORACIÓN COLECTA
Perdona, Señor, los pecados de tus siervos; y, a quienes no logramos agradarte con nuestros
actos, sálvanos por la intercesión de la Madre de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo...

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acoge, Señor, estas ofrendas que manifiestan nuestro filial servicio, para que, al celebrar la
obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo,
a ejemplo de la bienaventurada Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Concede, Señor, a tu Iglesia que, fortalecida por la gracia de este sacramento, recorra con
alegría los caminos del Evangelio, hasta que alcance aquella dichosa visión de paz de la que
ya goza la Virgen María, tu humilde esclava, eternamente gloriosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fiesta 6 de agosto
Blanco
Miércoles
TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
Por medio de la Transfiguración, el Señor quiere preparar el corazón de sus discípulos para que
superen el escándalo de la cruz. Pero esta fiesta es, además, un anuncio de la adopción maravillosa
que nos hace hijos de Dios en Jesucristo y del resplandor con que un día brillará todo el cuerpo de
la Iglesia.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 17, 5


Apareció el Espíritu Santo en una nube luminosa y se oyó la voz del Padre celestial que decía:
Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo.

Se dice Gloria.
6 23

Dios nuestro, que en la Transfiguración gloriosa de tu Unigénito fortaleciste nuestra fe con el


testimonio de los profetas y nos dejaste entrever la gloria que nos espera, como hijos
tuyos, concédenos escuchar siempre la voz de tu Hijo amado, para llegar a ser coherede­
ros de su gloria. Él, que vive y reina contigo...

como la
Del libro del profeta Daniel: 7, 9-10. 13--14

o, Daniel, tuve una visión nocturna: vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó.
Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas
de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo ser­
vían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hom­
bre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue intro­
ducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y
naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
y su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios.

En lugar de la primera lectura de Daniel 7, 9-10. 13-14, se puede utilizar la de 2 Pedro 1, 16-19,
tal como aparece en el Leccionario.

96

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean
el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su
justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses. R

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Aleluya, aleluya.
Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escú­
chenlo.

EVANGELIO
Mientras oraba, su rostro cambió de aspecw.
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 9, 28-36

E n aquel tiempo, Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte
para hacer oración. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicie­
ron blancas y relampagueantes. De pronto aparecieron conversando con él dos persona­
jes, rodeados de esplendor: eran Moisés y Elías. Y hablaban del éxodo que Jesús debía realizar
en Jerusalén. ►
24 6 de agosto

Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño; pero, despertándose, vieron la glo­
ria de Jesús y de los que estaban con él. Cuando éstos se retiraban, Pedro le dijo a Jesús: "Maestro,
sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres tiendas: una para ti, una para
Moisés y otra para Elías", sin saber lo que decía.
No había terminado de hablar, cuando se formó una nube que los cubrió; y ellos, al verse
envueltos por la nube, se llenaron de miedo. De la nube salió una voz que decía: "Éste es mi
Hijo, mi escogido; escúchenlo". Cuando cesó la voz, se quedó Jesús solo.
Los discípulos guardaron silencio y por entonces no dijeron a nadie nada de lo que habían
visto.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Santifica, Señor, las ofrendas que te presentamos en la gloriosa Transfiguración de tu Unigé­
nito, y límpianos de las manchas del pecado con el resplandor de su luz. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
Porque él reveló su gloria ante los testigos que había elegido, y revistió su cuerpo, seme­
jante al de todos los hombres, de un extraordinario esplendor, para apartar del corazón de
sus discípulos el escándalo de la cruz, y manifestar que se cumpliría en la totalidad del cuerpo
de la Iglesia lo que brilló admirablemente en él mismo, su cabeza.
Por eso, con todos los ángeles, te alabamos por siempre en la tierra, aclamándote sin
cesar: Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Jn 3, 2


Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Te rogamos, Señor, que el alimento celestial que hemos recibido, nos transforme a imagen de
aquel cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa Transfiguración. Él, que vive y reina
por los siglos de los siglos.
25

Feria 7 de agosto
Verde
Jueves
Se sugiere utilizar hoy las Oíaciones de la Misa por las vocaciones a las Órdenes sagradas, tai
como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano,
p. 1108 [1100 ]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de los *santos
Sixto 11 y compañeros (p. 27), las de **san Cayetano (p. 27) o las de cualquier domingo de!
Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA Mt 9, 38
Rueguen al Señor de la mies que envíe trabajadores a sus campos, dice Jesús a sus discípulos.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que quisiste proveer de pastores a tu pueblo, infunde en tu Iglesia tal espíritu de
piedad y fortaleza, que suscite ministros dignos de tu altar y los haga ser valientes y humil­
des promotores del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo...

Brotó de la roca un abundantísima.


Del libro de los Números: 1-13

1 mes primero, la comunidad entera de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, y el pue­
blo se instaló en Cades. Allí murió María y allí la enterraron.
Entonces le faltó agua al pueblo, y amotinándose contra Moisés y Aarón, les dijeron:
"¡Ojalá hubiéramos muerto en la paz del Señor, como nuestros hermanos! ¿Por qué han traído
a la comunidad del Señor a este desierto, para que muramos en él nosotros y nuestro ganado?
¿Por qué nos han sacado de Egipto, para traernos a este horrible sitio, que no se puede cultivar,
que no tiene higueras ni viñas ni granados, ni siquiera agua para beber?".
Moisés y Aarón se apartaron de la comunidad, se dirigieron a la tienda de la reunión
y ahí se postraron rostro en tierra. La gloria del Señor se les apareció y el Señor le dijo a Moi­
sés: "Toma la vara; reúne, con tu hermano Aarón, a la asamblea, y en presencia de ellos ordena
a la roca que dé agua, y sacarás agua de la roca, para darles de beber a ellos y a sus ganados".
Moisés tomó la vara, que estaba colocada en la presencia del Señor, como él se lo había orde­
nado, y con la ayuda de Aarón, convocó a la comunidad delante de la roca y les dijo: "Escúchenme,
rebeldes. ¿Creen que podemos hacer brotar agua de esta roca para ustedes?". Moisés alzó el
brazo y golpeó dos veces la roca con la vara y brotó agua tan abundante, que bebió toda la mul­
titud y su ganado.
El Señor les dijo luego a Moisés y Aarón: "Por no haber confiado en mí, por no haber reco­
nocido mi santidad en presencia de los hijos de Israel, no harán entrar a esta comunidad en
la tierra que les he prometido".
Ésta es la fuente de Meribá (es decir, de la Discusión), donde los hijos de Israel protestaron
contra el Señor y donde él les dio una prueba de su santidad.
Palabra de Dios.
26 7 de agosto

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 94


R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él, llenos de
júbilo, y démosle gracias. R.
Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él
es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión
en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras". R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 16, 18


R. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán
sobre ella, dice el Señor. R.

EVANGELIO
Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13--23

E n aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta
a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?". Ellos le respondieron:
"Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los
profetas".
Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Simón Pedro tomó la palabra
y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado
ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y
sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en
el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo". Y les ordenó a sus
discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén
para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas;
que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor. Eso
no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás,
y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino
el de los hombres!".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Mira, Señor, con bondad las oraciones y ofrendas de tu pueblo, para que se multipliquen los
dispensadores de tus misterios y perseveren sin cesar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
7 27

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos
nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

Alimentados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que, por este sacramento
de caridad, maduren las vocaciones que a manos llenas siembras en el campo de la Iglesia, de
tal modo, que sean muchos los que elijan el camino de servirte en sus hermanos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

y
\
/; ( 802 [790]),

El 6 de agosto del año 258, el Papa Sixto II y cuatro de sus diáconos fueron decapitados por
haber celebrado en el cementerio de Calixto una asamblea litúrgica, cosa prohibida por el edicto
del emperador Valeriana.

Te rogamos, Dios todopoderoso, que, así como concediste a san Sixto y sus compañeros dar
su vida por tu palabra y por dar testimonio de Jesús, así nos hagas, por obra del Espíritu
Santo, dóciles para creer y esforzados para confesar tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo...

Acepta, Señor, estas ofrendas que te presentamos en la conmemoración de tus mártires Sixto
y compañeros, y te pedimos que, así como les diste la claridad de la santa fe, del mismo modo nos
concedas el perdón y la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Por estos sacramentos celestiales, concédenos, Señor, la abundancia de tu gracia, para que, al
celebrar a los santos mártires Sixto y compañeros, aprendamos de la lucha en tan gran com­
bate a ser fuertes en la paciencia y a alegrarnos con una santa victoria. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

))

Cayetano de Thiene (1480-1547) era un prelado de la Curia romana, deseoso de servir a los
enfermos y llevar una vida de oración. Fundó una sociedad de clérigos dedicados a la predica­
ción y al servicio litúrgico.

Dios nuestro, que concediste a san Cayetano, presbítero, imitar la forma apostólica de vivir,
concédenos, por su ejemplo e intercesión, confiar siempre en ti y buscar continuamente tu
reino. Por nuestro Señor Jesucristo ...
28 8 de agosto

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemo­
ración de san Cayetano, y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra
única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejem­
plo de san Cayetano, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos, ante el mundo, una
imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Memoria 8 de agosto
Blanco
Viernes
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN,
presbítero
Nació en España. Cuando era canónigo, reunió primero a un grupo de mujeres para que vivieran
de acuerdo con una regla. Despuésfundó en Tolosa la Orden de Predicadores para luchar contra
las herejías (los cátaros). Quería que sus hijos fueran mendicantes y que sus enseñanzas se ali­
mentaran de la contemplación. Antes de morir en Bolonia, estableció la ciudad de Roma como
centro de su Orden (1170-1221).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 15, 5


En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia,
y lo revistió de gloria.

ORACIÓN COLECTA
Ayuda, Señor, a tu Iglesia, por los méritos y enseñanzas de santo Domingo de Guzmán, y que
interceda bondadosamente por nosotros quien fue eximio predicador de tu verdad. Por
nuestro Señor Jesucristo ...

PRIMERA LECTURA
El Señor ornó a tus padres y después eligió a sus descendientes.
Del libro del Deuteronomio: 4, 32-40

E n aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Pregunta a los tiempos pasados, inves­
tiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un
extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pue­
blo ha oído, sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún
dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de
milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan gran­
des como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios?
A ti se te ha concedido ver todo esto, para que reconozcas que el Señor es Dios y que no
hay otro fuera de él. Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte; en la tierra te mos­
tró aquel gran fuego y oíste sus palabras que salían del fuego. Él amó a tus padres y después í>
29

eligió a sus descendientes. Con su gran poder, en persona, te sacó de Egipto. Desposeyó ante
ti a pueblos más grandes y fuertes que tú. Te hizo entrar en su tierra y te la dio en herencia,
como puedes comprobarlo.
Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra
y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que
seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios,
te da para siempre".
Palabra de Dios.

76

Recuerdo los prodigios del Señor, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras
y considero tus maravillas.
Dios mío, tus designios son santos. ¿Qué dios es tan grande como nuestro Dios? Tú, Dios
nuestro, hiciste maravillas y les mostraste tu poder a los pueblos.
Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Condujiste a tu pueblo
como a un rebaño, por medio de Moisés y de Aarón. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 10


Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos,
dice el Señor.

EVANGELIO
¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vicia?
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 24-28

E n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a
sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero
el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero,
si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de
sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.
Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar
al Hijo del hombre como rey".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Atiende con bondad, Señor, por intercesión de santo Domingo, las súplicas que te dirigimos,
y por la poderosa eficacia de este sacrificio, fortalece, con la protección de tu gracia, a quie­
nes defienden la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
30 9 de agosto

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN . Le l
Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su
tiempo la ración de trigo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Alimentados con manjares celestiales en la conmemoración de santo Domingo, te pedimos,
Señor, que tu Iglesia reciba con sincera devoción y afecto la fuerza de este sacramento, y
experimente el provecho de la intercesión de aquel que resplandeció por su predicación. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

Feria 9 de agosto
Verde
Sábado
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por· ia familia, tai corno aparecen er: e! ¡xesente
forrnulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Ron1ano, p. 1113 [1105]); pero en su
lugar pueden utilizarse ias del domingo anterior, ias de *santa Teresa Benedicta de ia Cruz (p. 32)
e de cualquier dorningo dei -rieínpo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA Ef 6. 2-1


Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta
promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, ya que en tu designio tiene su sólido fundamento la familia, atiende misericordio­
samente las súplicas de tus siervos y concédenos que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada
Familia de tu Hijo unigénito en el don de su amor y en sus virtudes domésticas, disfrutemos
de la eterna recompensa, en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
i\.n1urás ol 5-;E•ñor. tu l)ios, con todo tu coruzón.
Del libro del Deuteronomio: 6. 4-13

E n aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios,
-' es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas.
Graba en tu corazón los mandamientos que hoy te he transmitido. Repíteselos a tus hijos
y háblales de ellos cuando estés en tu casa o cuando vayas de camino; cuando te acuestes y
cuando te levantes; átalos a tu mano como una señal y póntelos en la frente para recordarlos;
escríbelos en los dinteles y en las puertas de tu casa.
Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que juró dar a tus padres, Abra­
ham, Isaac y Jacob, una tierra con ciudades grandes y ricas, que tú no has construido; con
casas rebosantes de riquezas, que tú no has almacenado; con pozos, que tú no has excavado; ..
31

con viñedos y olivares, que tú no has plantado; y cuando puedas comer hasta saciarte, no te
olvides del Señor que te sacó de la esclavitud de Egipto. Al Señor, tu Dios, temerás y a él solo
servirás; sólo en su nombre jurarás".
Palabra de Dios.

rno 1
R, Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza.

Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, el Dios que me protege y me libera.


Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo. Cuando invoqué al Señor de mi
esperanza, al punto me libró de mi enemigo. R
Bendito seas, Señor, que me proteges; que tú, mi salvador, seas bendecido. Te alabaré,
Señor, ante los pueblos y elevaré mi voz agradecido. Tú concediste al rey grandes victorias y
mostraste tu amor a tu elegido.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 1, 10


R Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio
del Evangelio. K

EVANGELIO
Sí ustedes tienen fe, nacla les será imposihle,
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 14-20
n aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se
puso de rodillas y le dijo: "Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles.
Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no
han podido curarlo".
Entonces Jesús exclamó: "¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa?
¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho". Jesús ordenó al demonio
que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no
pudimos echar fuera a ese demonio?". Les respondió Jesús: "Porque les falta fe. Pues yo les
aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían
decirle a ese monte: 'Trasládate de aquí para allá', y el monte se trasladaría. Entonces nada sería
imposible para ustedes".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de reconciliación, te suplicamos humildemente que con­
serves a nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Is 49, 15


¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una que se olvidara, yo nunca
me olvidaré de ti, dice el Señor.
32 9 de agosto

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Padre clementísimo, haz que aquellos que alimentaste con el sacramento celestial, imiten sin
cesar los ejemplos de la Sagrada Familia de tu Unigénito para que, después de las pruebas de
esta vida, logren estar en su compañía por toda la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

*Santa Teresa Benedicta de la Cruz, virgen y mártir (mi), rojo (MR, p. 804 [792]).

Edith Stein nació en Alemania, de una familia judía. Enseñó filosofía, luego recibió el bautismo
y se hizo religiosa carmelita descalza. Murió en el campo de exterminio de Auschwitz, Polonia,
el 9 de agosto de 1942.

ORACIÓN COLECTA
Dios de nuestros padres, que llevaste a la mártir santa Teresa Benedicta de la Cruz al conoci­
miento de tu Hijo crucificado y a imitarlo fielmente hasta la muerte, concede, por su intercesión,
que todos los hombres reconozcan a Cristo como Salvador y, por medio de él, lleguen a
contemplarte eternamente. Él, que vive y reina contigo...

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Te pedimos, Señor, que los dones que te presentamos en la celebración de santa Teresa Benedicta
de la Cruz, por tu gracia, te sean agradables, así como te fue grato el combate de su martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Señor Dios, que coronaste entre los santos a la bienaventurada Teresa Benedicta de la Cruz
por la doble victoria de su virginidad y de su martirio, concédenos, por la eficacia de este sacra­
mento, que, venciendo valerosamente todo mal, consigamos la gloria del cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS


Vísperas I dei domingo: 3 ª semana del Salterio.
Tomo IV: pp. 945 y 49; para los fieles: pp. 642 y 409; edición popular: pp. 202 y 474 (483*).

* A partir de ia edición 2016 de letra grande.


33

10 de agosto
XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Le

Cada vez hay más personas enteradas de lo que


sucede, pero al margen de los acontecimientos.
Tienen información sobre todo, aunque casi siem­
pre de manera superficial; se enteran de lo que
les gusta, pero evitan saber aquello que les inco­
moda: el sufrimiento de los demás, la injusticia
que padecen muchos, o cualquier situación que
pueda comprometerlos.

Por eso cobran importancia las dos recomenda­


ciones que hace Jesús en el evangelio: estar des­
piertos y vivir atentos.

Estar despiertos, en el contexto evangélico, equi­


vale a mantenerse en vela, sin dormirse, pero
tampoco viviendo semidormidos o apáticos. Ade­
más, implica actuar en consecuencia: el criado
del que habla Jesús no sólo está en vela, sino que
también está dispuesto a cumplir con su respon­
sabilidad en el servicio que presta dentro de la
casa. A cualquier hora debe estar preparado para
"Al que mucho se le confía, hacer lo que le corresponde. De este modo, el
se le exigirá mucho más". discípulo debe estar consciente de lo que ocurre
a su alrededor y reaccionar con responsabili­
dad, a la altura de las circunstancias.
Por otro lado, el evangelio también habla de vivir atentos, es decir, preparados. Según la
segunda parábola que Jesús dirige a sus discípulos, esto significa estar dispuestos a hacer
el bien y ser dignos de confianza, cumpliendo con fidelidad la tarea que se nos ha enco­
mendado. No se debe traicionar la misión ni evadir la responsabilidad. Ahora bien, lo contrario
de estar atentos no es simplemente vivir distraídos, sino tratar mal a los demás. Es como si
el evangelio quisiera dejarnos claro que la mejor forma de esperar a Jesús es no arrebatarle la
esperanza al prójimo, sino tratarlo con dignidad y construir un ambiente de fraternidad.
Vivir despiertos y atentos, en resumen, significa no ignorar lo que sucede en la realidad y,
al mismo tiempo, no hacer caso omiso de la voluntad de Dios.
¿Qué podemos hacer para vivir más despiertos ante lo que sucede y estar más atentos en
cumplir la voluntad de Dios?
34

Verde 10 de agosto
XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr S;il 73_ 20 i 9. 2'.L :n
Acuérdate, Señor, de tu alianza, no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate,
Señor, a defender tu causa, no olvides las voces de los que te buscan.

Se dice Gloria,

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, a quien, enseñados por el Espíritu Santo, invocamos con el nom­
bre de Padre, intensifica en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que
merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor
Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
r;astic¡aste a nuestros adversarios y a tus eleqidos nos cubriste de c¡/orio.
Del libro de la Sabiduría: í R 6-9

a noche de la liberación pascual fue anunciada con anterioridad a nuestros padres, para
• que se confortaran al reconocer la firmeza de las promesas en que habían creído.
Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y el exterminio de sus enemigos.
En efecto, con aquello mismo con que castigaste a nuestros adversarios nos cubriste de glo­
ria a tus elegidos.
Por eso, los piadosos hijos de un pueblo justo celebraron la Pascua en sus casas, y de común
acuerdo se impusieron esta ley sagrada, de que todos los santos participaran por igual de los
bienes y de los peligros. Y ya desde entonces cantaron los himnos de nuestros padres.
Palabra de Dios.


T)el saln·1() 32

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[!l . Di - cho-so_el pue - blo _ _ es co gi do por Dios.

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.


Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Feliz la nación cuyo Dios es
el Señor, dichoso el pueblo que eligió por suyo. R.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y
en épocas de hambre les da vida. R.
En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate
bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R.
35

ermanos: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera, y de conocer las


realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores.
Por su fe, Abraham, obediente al llamado de Dios, y sin saber a dónde iba, partió hacia la
tierra que habría de recibir como herencia. Por la fe, vivió como extranjero en la tierra pro­
metida, en tiendas de campaña, como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa
después de él. Porque ellos esperaban la ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y cons­
tructor es Dios.
Por su fe, Sara, aun siendo estéril y a pesar de su avanzada edad, pudo concebir un
hijo, porque creyó que Dios habría de ser fiel a la promesa; y así, de un solo hombre, ya
anciano, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como
las arenas del mar.
Todos ellos murieron firmes en la fe. No alcanzaron los bienes prometidos, pero los vie­
ron y los saludaron con gozo desde lejos. Ellos reconocieron que eran extraños y peregrinos
en la tierra. Quienes hablan así, dan a entender claramente que van en busca de una patria; pues
si hubieran añorado la patria de donde habían salido, habrían estado a tiempo de volver a ella
todavía. Pero ellos ansiaban una patria mejor: la del cielo. Por eso Dios no se avergüenza de ser
llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad.
Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo
único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: De Isaac nacerá la descendencia
que ha de llevar tu nombre. Abraham pensaba, en efecto, que Dios tiene poder hasta para
resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo pro­
fético.
Palabra de Dios.

8.P.10J4 • Pala,ó,


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U!� A - le - lu - ya, a - le - lu - ya, a - le - lu ya.
Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre.

Del santo Evangelio según san Lucas:

n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha
tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas
que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el
ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón.
36

Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados
que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque.
Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se
recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o
a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.
Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría
vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes
estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre".
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?".
El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la ser­
vidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y
prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su
deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa:
'Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber
y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo casti­
gará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales.
El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía,
recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá
pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá
mucho más".
Palabra del Señor.

Credo.

UNIVERSAL
Presentemos nuestras plegarias al Padre, unidos a Jesús, el mediador de la nueva alianza.
Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
t Para que la Iglesia sea ante el mundo un ejemplo de sencillez y de humildad. Oremos.
t Para que cada vez haya más jóvenes dispuestos a seguir a Jesús en el ministerio orde­
nado o en la vida religiosa. Oremos.
t Para que los pueblos originarios, en todo el mundo, vean respetada su dignidad, sus
derechos y su cultura. Oremos.
t Para que nuestros gobernantes tengan siempre como primer objetivo el bienestar de
todos los ciudadanos, y sobre todo de los que menos tienen o son excluidos. Oremos.
t Para que la creación entera, obra maravillosa de Dios, se beneficie de nuestro com­
promiso para cuidarla. Oremos.
t Para que todos nosotros demos siempre un buen testimonio de nuestra fe y de
nuestra esperanza. Oremos.
Escucha, Señor, nuestras oraciones y concédenos esperar, bien dispuestos, el retorno glo­
rioso de tu Hijo, y ser recibidos en el banquete eterno. Él, que vive y reina por los siglos de
los siglos.
1 37

Recibe benignamente, Señor, los dones de tu Iglesia, y, al concederle en tu misericordia que


te los pueda ofrecer, haces al mismo tiempo que se conviertan en sacramento de nuestra
salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos de! Tiempo Ordinario.

LA , 12. 14
Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo mejor de su trigo.

DELA
La comunión de tus sacramentos que hemos recibido, Señor, nos salven y nos confirmen
en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
- - . ----·---·-----· ------·-------·----- - ---

11 de agosto

Lunes
SANTA CLARA, virgen
Apenas a los 18 años, suplicó al hermano Francisco de Asís que le permitiera compartir su
vida. Así pues, se encerró en una casa en ruinas, cerca de la iglesia de San Damián, junto a la
entrada de Asís. Su hermana Inés y otras jovencitas se le unieron para vivir en una absoluta
pobreza. Ellas fueron las primeras franciscanas.

DE ENTRADA
Alegrémonos y regocijémonos, porque el Señor del universo ha colmado de su amor a esta
virgen, santa y gloriosa.

Dios nuestro, que misericordiosamente condujiste a santa Clara al amor por la pobreza, con­
cédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo en pobreza de espíritu, merezcamos
llegar a contemplarte en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
No cierren su corazón. Amen al fumstero, porque lumbién ustedes lo fueron en Egipto.
Del libro del Deuteronomio: 10, 12-22

E
.
n aquellos días, Moisés le dijo al pueblo estas palabras: "Ahora, Israel, advierte bien lo
que el Señor te pide: Que temas al Señor, tu Dios; que cumplas su voluntad y lo ames; que
sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y toda el alma; que cumplas los preceptos del
Señor, y los mandamientos que hoy te impongo para tu bien.
Es cierto que el cielo y toda su inmensidad, la tierra y cuanto hay en ella son del Señor,
tu Dios; sin embargo, sólo con tus padres se unió el Señor con alianza de amor, y sólo a ustedes,
sus descendientes, los eligió de entre todos los pueblos, como pueden comprobarlo todavía. ,..
38 l

No cierren, pues, su corazón ni endurezcan su cabeza, porque el Señor, su Dios, es el


Dios de los dioses y el Señor de los señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni
acepta sobornos, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero y le da pan y vestido.
Amen, pues, al forastero, porque también ustedes lo fueron en Egipto.
Teme al Señor, tu Dios; sírvelo; vive unido a él y jura en su nombre. Él será tu gloria, él
será tu Dios, pues él hizo por ti las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus
padres cuando fueron a Egipto, y ahora, Israel, el Señor, tu Dios, te ha hecho un pueblo nume­
roso como las estrellas del cielo".
Palabra de Dios.

Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. Él refuerza el cerrojo de tus puertas
y bendice a tus hijos en tu casa.
Él mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra
su mensaje y su palabra corre velozmente.
Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual
con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos.

DEL EVANGELIO
Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor
Jesucristo.

h
Del santo Evangelio según san Mateo: 17,

n aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: "El Hijo del hom­
bre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a
resucitar". Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza.
Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto
para el templo y le dijeron: "¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?". Él les respondió: "Sí
lo paga".
Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿A
quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?". Pedro le
respondió: "A los extraños". Entonces Jesús le dijo: "Por lo tanto, los hijos están exentos.
Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez
que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti".
Palabra del Señor.

E
Te rogamos, Señor, que podamos alcanzar el fruto de la ofrenda que te presentamos, para que,
a ejemplo de santa Clara, purificados de la antigua situación de pecado, nos renueve la parti­
cipación en la vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
39

LA
Las cinco vírgenes prudentes llevaron frascos de aceite junto con sus lámparas. A medianoche
se oyó una voz: Ya viene el esposo; salgan al encuentro de Cristo, el Señor.

DELA
Señor, que la santa comunión del Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito nos aleje de todas las
cosas pasajeras, para que, a ejemplo de santa Clara, podamos crecer en la tierra en un autén­
tico amor a ti y gozar en el cielo, contemplándote eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
--- -�·
- ·-·�--------·- - ---·-·--�·---.,··

Feria 12 de agosto
Verde
Martes
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Mis a poí la reconciliación, tal corno aparecen en ei
presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1119 [1111]); pero
en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *santa Juana Francisca de
Chanta! (p. 41) o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.

DE
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé en cualquier tribulación en que
me llamen y seré siempre su Dios.

Dios de clemencia y reconciliación, que concedes a los hombres días especiales de gracia, para
que te reconozcan como Creador y Padre de todos, ayúdanos, propicio, para que, recibiendo
con agrado de ti esta palabra de paz, nos dediquemos a tu designio de restaurar todo en Cristo.
Él, que vive y reina contigo...

PRIMERA LECTURA
Sé fuerte y valiente, Josué, porque tú hos de introducir u este pueblo en lci tierru prorneticiu.
Del libro del Deuteronomio: 31, 1--8

E n aquellos días, Moisés dirigió estas palabras a todo el pueblo de Israel: "He cumplido ya
ciento veinte años y me encuentro achacoso. Además, el Señor me ha dicho que no cru­
zaré el Jordán. El Señor, nuestro Dios, lo cruzará delante de ustedes; él destruirá a todos esos
pueblos ante sus ojos para que ustedes se apoderen de ellos, y Josué pasará al frente de uste­
des, como lo ha dicho el Señor. El Señor tratará a los enemigos de ustedes como a los reyes
amorreos Sijón y Og, y los arrasará como a sus tierras. Cuando el Señor se los entregue, harán con
ellos lo que yo les he ordenado.
Sean fuertes y valientes, no teman, no se acobarden ante ellos, porque el Señor, su Dios,
avanza con ustedes. Él no los dejará ni abandonará".
Después Moisés llamó a Josué y le dijo en presencia de todo el pueblo de Israel: "Sé fuerte
y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, pro­
metió dar a nuestros padres; y tú les repartirás esa tierra. El Señor, que te conduce, estará
contigo; él no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes".
Palabra de Dios.
40 12 de c1gosto

SALMO RESPONSORIAL Deuteronomio 32


R. Bendice, Señor, a tu pueblo.

Voy a proclamar el nombre del Señor; den gloria a nuestro Dios, porque sus obras son per­
fectas. R.
Acuérdate de los días remotos, considera las edades pasadas, pregúntale a tu padre y te lo
contará, a los ancianos y te lo dirán. R.
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad y la distribuía a los hijos de Adán,
trazó las fronteras de las naciones según el número de los hijos de Israel. R.
La porción del Señor fue su pueblo, Jacob fue su heredad. Sólo el Señor los condujo, no
hubo dioses extraños con él. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGEUO Mt J L 29


R. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de
corazón. R.

EVANGELIO
Cuidado con desprecior o uno de estos pequeños.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 18. 1-S. 1 O. J 2-14
n cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el
más grande en el Reino de los cielos?".
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: "Yo les aseguro a ustedes que
si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues,
quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que
reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el
cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las
noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encon­
trarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se
le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos
pequeños".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acuérdate, Señor, que tu Hijo, que es nuestra paz y nuestra reconciliación, borró con su san­
gre el pecado del mundo; concédenos, al mirar con benevolencia los dones de tu Iglesia, que
podamos difundir entre todos la libertad recibida de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos
de los siglos.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN .\lft l 1. 2H


Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice
el Señor.
41

El sacramento de tu Hijo, que hemos recibido, aumente, Señor, nuestras fuerzas, para que
este misterio de unidad nos sacie del amor más grande y nos haga, en todas partes, instrumen­
tos de tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

p. 795] _

Fue madre de seis hijos y, muerto su esposo, dirigida por san Francisco de Sales abrazó el camino
de la perfección y realizó obras de caridad. Junto con él fundó la Orden de la Visitación de
Santa María (1572-1641).

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que adornaste con excelsas virtudes a santa Juana Francisca de Chantal en los
distintos estados de la vida, concédenos, por su intercesión, que, caminando fielmente según
nuestra propia vocación, demos siempre testimonio de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo...

ORACiÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemo­
ración de santa Juana Francisca de Chantal, y concédenos que, libres de las ataduras de este
mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejem­
plo de santa Juana Francisca de Chantal, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos,
ante el mundo, una imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

13 de agosto

Miércoles

12

Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, vuelva sus ojos a nosotros, para que conoz­
camos en la tierra tus caminos y los pueblos tu obra salvadora.

Dios nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad, mira la abundancia de tu mies y dígnate enviarle trabajadores, para que tu Evangelio
sea anunciado a toda creatura y tu pueblo, congregado por la palabra de vida y sostenido con
la fuerza de los sacramentos, avance por el camino de la salvación y de la caridad. Por nuestro
Señor Jesucristo ...
42 1.3 de agosto

PRIMERA LECTURA
:\lfurió 1vfoisés en ;\foüh. corno hübh1 tiicho el �Seíiort )' no ha vuelto c1 surqir en r�rael nfnq?.in [Link]
corno e1.
Del libro del Deuteronomio: 34. 1-12

E n aquellos días, Moisés subió del valle de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, que
mira hacia Jericó. Desde ahí le mostró el Señor todo el país: la región de Galaad hasta
Dan; el territorio de Neftalí, de Efraín y de Manasés; todo el territorio de Judá hasta el mar
Mediterráneo; las tierras del sur; el amplio valle que circunda a Jericó, la ciudad de las palme­
ras, hasta Soar, y le dijo: "Ésta es la tierra que les prometí a Abraham, a Isaac y a Jacob, dicién­
doles que se la daría a sus descendientes. A ti te la he dejado ver con tus propios ojos, pero tú
no entrarás en ella".
Y Moisés, siervo del Señor, murió ahí, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron
en el valle de Moab, frente a Bet Fegor, pero hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de
su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años y no había perdido la vista ni las fuer­
zas. Los israelitas estuvieron llorando a Moisés en el valle de Moab treinta días, tiempo
señalado para el duelo de Moisés.
Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto
las manos. Los israelitas lo obedecieron, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
No ha vuelto a surgir en Israel ningún profeta como Moisés, con quien el Señor trataba
cara a cara; ni semejante a él en las señales y prodigios que el Señor le mandó realizar en
Egipto, contra el faraón, su corte y su país; ni por su poder y los grandes portentos que hizo
en presencia de todo el pueblo de Israel.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSOR!AL Dei salmo 6S


R. Bendito sea el Señor.

Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de
alabanza, digamos al Señor: "¡Tu obra es admirable!". R.
Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. Naciones,
bendigan a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas. R.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. A él
dirigí mis oraciones y mi lengua le cantó alabanzas. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Cor S. 19


R Aleluya, aleluya.
Dios reconcilió al mundo consigo por medio de Cristo, y a nosotros nos confió el mensaje de
la reconciliación. R.
43

Del santo Evangelio según san Mateo:

n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amo­
néstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompa­
ñar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos.
Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate
de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo
que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo
que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre,
ahí estoy yo en medio de ellos".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Mira, Señor, el rostro de tu Ungido, que se entregó a sí mismo en redención por todos, para que,
por él, tu nombre sea glorificado en todas las naciones, y en todo lugar se ofrezca un único
sacrificio a tu majestad, desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
�T;,..,,¡• - i ,,,_ � 1 •Q" t ·--,¡:- 1\1�· .,...... ., ·,
AN, ;t·0!''4M Dt. ... A CuMvN! f', C, r. ivü L8, 2(,
Enseñen a todos los pueblos a cumplir lo que les he mandado, dice el Señor. Yo estaré con
ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

DE LA
Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación
eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

(fvl [

El teólogo Hipólito encabezó una comunidad disidente (217). Durante la persecución de


Maximino, fue deportado a Cerdeña con el Papa Ponciano, donde se reconcilió con la Iglesia
(235). Ambos murieron por Cristo.

Señor, que la preciosa paciencia de los justos nos aumente el anhelo de tu amor, y cultive
siempre en nuestros corazones la fortaleza sagrada de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...

Señor, mira con bondad este sacrificio, y concédenos, a ejemplo de los santos Ponciano
e Hipólito, alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
44 14 de agosto

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Alimentados, Señor, con el Cuerpo y la Sangre preciosos de tu Unigénito, en la conmemora­
ción de tus santos mártires Ponciano e Hipólito, concédenos que, con amor constante, per­
manezcamos en ti, vivamos de ti y hacia ti nos dirijamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Memoria 14 de agosto
Rojo
Jueves
SAN MAXIMILIANO MARÍA l<OLBE,
presbítero y mártir
Nació en Polonia, de padres muy pobres. Ingresó en la Orden franciscana y fue ordenado sacerdote.
P ublicó una valiente revista, que llegó a tener un tiraje de millones de ejemplares. El 17 de febrero
de 1941 la policía nazi condujo al P. Kolbe al campo de concentración de Auschwitz. Un día escapó
un preso y los nazis quisieron hacer un escarmiento. El P. Kolbe ofreció su vida por la de un com­
patriota. Murió en un calabozo, alabando al Señor entre cánticos y consumido por el hambre
(1894-1941).

ANTÍFONA DE ENTRADA
Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Yo les aseguro que, cuanto hicieron con el más
insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llenaste de celo por las almas y de amor al prójimo al presbítero y mártir
san Maximiliano María Kolbe, inflamado en amor a la Virgen Inmaculada, concede, propicio,
que, por su intercesión, trabajando esforzadamente por tu gloria al servicio de los hombres,
podamos asemejarnos a tu Hijo hasta la muerte. Él, que vive y reina contigo ...

PRIMERA LECTURA
El arca de la alianza pasará el Jordán cieíante de ustedes.
Del libro de Josué: 3, 7-- lO. 1 L B-17

n aquellos días, el Señor le dijo a Josué: "Hoy mismo voy a empezar a engrandecerte a los
- ojos de todo Israel, para que sepan que estoy contigo, lo mismo que estuve con Moisés.
Ordena a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza que se detengan en cuanto lleguen a
la orilla del agua del Jordán".
Josué les dijo a los israelitas: "Acérquense a escuchar las palabras del Señor, su Dios". Y
prosiguió: "En esto conocerán que el Dios vivo está en medio de ustedes y que destruirá ante
sus ojos a los cananeos: El arca de la alianza del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán
delante de ustedes y, en cuanto los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del
Señor de toda la tierra toquen el Jordán, las aguas que van hacia abajo seguirán corriendo y
las que vienen de arriba se detendrán, formando un muro". ¡¡,
45

Así pues, el pueblo salió de su campamento para cruzar el Jordán, encabezado por los
sacerdotes que llevaban el arca de la alianza. En cuanto éstos tocaron con sus pies las aguas del
Jordán (que baja crecido hasta los bordes todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de
arriba se detuvieron y formaron un solo bloque en una gran extensión desde el pueblo de Adam,
hasta la fortaleza de Sartán; entre tanto, las aguas que bajaban hacia el Mar Muerto, desapa­
recieron por completo y el pueblo cruzó el Jordán, frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban
el arca de la alianza del Señor se detuvieron en medio del Jordán, que había quedado seco,
mientras todo el pueblo de Israel cruzaba por el cauce vacío.
Palabra de Dios.
1 'J
J..,}

Al salir Israel de Egipto, al salir Jacob de un pueblo bárbaro, Judá fue santuario de Dios, Israel,
su dominio.
Al verlos, el mar huyó, el Jordán se echó para atrás; los montes saltaron como carneros
y las colinas como corderos.
¿Qué te pasa, mar, que huyes? ¿Y a ti, Jordán, que te echas para atrás? ¿Y a ustedes, montes,
que saltan como carneros? ¿Y a ustedes, colinas, que saltan como corderos?

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


Aleluya, aleluya.
Señor, mira benignamente a tus siervos y enséñanos a cumplir tus mandamientos.

te
Del santo Evangelio según san Mateo:

n aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuán­
tas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No sólo hasta
siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar
cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como
no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas
sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo:
'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y
hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que
le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía:
'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo
y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel
hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey
lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella
deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu com­
pañero, como yo tuve compasión de ti?'. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para
que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a
su hermano".
Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro
lado del Jordán.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Te presentamos, Señor, nuestros dones, pidiéndote humildemente que, a ejemplo de san Maxi­
miliano María, aprendamos a ofrecerte nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNíÓN . ln lS. l:;


Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Te pedimos, Señor, que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos inflame aquel
mismo fuego de caridad que san Maximiliano María recibió de este sagrado banquete. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

Solemnidad 15 de agosto
Blanco
Viernes
ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
"La inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
del cielo, al terminar su vida mortal". Con estas palabras define el Papa Pío XII el dogma de
la Asunción de la santísima Virgen (1950). Siendo una consecuencia de la maternidad divina, la
Asunción de nuestra Señora constituye para todos los seres humanos una prenda de espe­
ranza y una promesa de resurrección.

Misa vespertina de la vigilia


Esta Mísa se utiiiza en la tarde dei clia 14 de agosto, antes o desoués de !2s orirner·as Vísperas de
:a solemnidad.

ANTÍFONA DE ENTRADA
De ti se han dicho maravillas, María, que hoy has sido exaltada sobre los coros de los ángeles
y triunfas con Cristo para siempre.

Se dice Gloria
47

Dios nuestro, que al ver la humildad de la santísima Virgen María le concediste la gracia de
que tu Unigénito naciera de ella según la carne, y en este día la coronaste de gloria incompa­
rable, concede a quienes hemos sido salvados gracias al misterio de tu redención, que merez­
camos, por sus ruegos, ser glorificados por ti. Por nuestro Señor Jesucristo...

Introdujeron el arcu de la alianza .Y la instalaron en ei centro de ia tienda que J)avfr1 le habio ¡-1rf'­
parado.
Del primer libro de las Crónicas: 15, 3-4. 15-16; 16, 1 2

·� n aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas, para trasladar el arca
de la alianza al lugar que le había preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y
a los levitas. Éstos cargaron en hombros los travesaños sobre los cuales estaba colocada el
arca de la alianza, tal como lo había mandado Moisés, por orden del Señor.
David ordenó a los jefes de los levitas que entre los de su tribu nombraran cantores para
que entonaran cantos festivos, acompañados de arpas, cítaras y platillos.
Introdujeron, pues, el arca de la alianza y la instalaron en el centro de la tienda que David
le había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando
David terminó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.
Palabra de Dios.

Que se hallaba en Efrata nos dijeron; de Jaar en los campos la encontramos. Entremos en la
tienda del Señor y a sus pies, adorémoslo, postrados.
Tus sacerdotes vístanse de gala; tus fieles, jubilosos, lancen gritos. Por amor a David, tu
servidor, no apartes la mirada de tu ungido.
Esto es así, porque el Señor ha elegido a Sión como morada: "Aquí está mi reposo para
siempre; porque así me agradó, será mi casa".

SEGUNDA LECTURA
lVos ha dudo ia victoria por nuestro Señor Jesucrbw
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15. 54-57

ermanos: Cuando nuestro ser corruptible y mortal se revista de incorruptibilidad e inmor­


talidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido aniquilada
por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón
de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la
victoria por nuestro Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
48 1 S de agosto

ACLAMAGON ANTES DEL EVANGELIO 11. 2S


R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor. R.

EVANGELIO
¡.l)ichosu lo [Link]· te en su seno/
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 11. 2 7 28

· n aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le
• dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!". Pero
Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en
práctica".
Palabra del Señor.

Se dice Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Recibe, Señor, el sacrificio de reconciliación y alabanza que celebramos en la Asunción de la
santa Madre de Dios, para que nos lleve a obtener el perdón y nos haga permanecer en
continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio propio1 co1no en la f\.�isa del dfa (p. SO)

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN c:rr. Le 11� 27


Dichosa la Virgen María porque llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Después de participar de la mesa celestial, imploramos tu clemencia, Señor Dios nuestro, para
que quienes celebramos la Asunción de la Madre de Dios, nos veamos libres de todos los
males que nos amenazan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utiHzarse ta fór-n�iu!a de bendición solernne.

Misa del día


ANTÍFONA DE ENTRADA
Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una
corona de doce estrellas sobre su cabeza.

díce Gloria

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que elevaste a la gloria celestial en cuerpo y alma a la inmacu­
lada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos tender siempre hacia los bienes eternos,
para que merezcamos participar de su misma gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
49

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan:

e abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció


entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna
bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar
a luz y gemía con los dolores del parto.
Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con
siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió
la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante
de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a
luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue
llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.
Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: "Ha sonado la hora de la victoria de
nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías".

■ �;�•!:;��¡cdii-''
Palabra de Dios.

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rt�A::
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º'�'e, "
-::::::l--:±=d:-!'-=u
[!]_ . .' • [)e pie, a tu de - re-cha, es-tá la reí-na, la reí - na.

R De pie, a tu derecha, está la reina.


Hijas de reyes salen a tu encuentro. De pie, a tu derecha, está la reina, enjoyada con oro de
Ofir.
Escucha, hija, mira y pon atención: olvida a tu pueblo y la casa paterna; el rey está
prendado de tu belleza; ríndele homenaje, porque él es tu señor.
Entre alegría y regocijo van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres, tendrás
hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra.

SEGUNDA LECTURA
l\csucitó JJrirnero c:rislo,, corno prirniciu; cies¡1ués los que son de c:risto.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: IS, 20-2;·

H ermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si
por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los
muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida, pero
cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento,
los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todos los poderes
del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre
ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la
muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.
Palabra de Dios.
ti
50 1 :; de agoslP

ACLAMACiON [Link] DEL EVANGELIO

m 7 --; vkr--J I 7l I Jiit!!.P I J


B.P. 1034 • Palazón

r;t --- ; M j
A - le - tu - ya, a - le - tu - ya, a - le - !u ya.

R. Aleluya, aleluya.
María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran. R.

EVANGEUO
l1u hecho t?n rnf 9rondes cnsos el que t(Nio lo puecie� f,�_,;alto a los hun1iides.
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 1, 39-56

I�, n aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y
� entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María,
la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita
tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de
mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi
seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del
Señor".
Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi
salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes
cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.
Él hace sentir el poder de su brazo: dispersa a los de corazón altanero, destrona a los
potentados y exalta a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los des­
pide sin nada.
Acordándose de su misericordia, viene en ayuda de Israel, su siervo, como lo había pro­
metido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor.

Se dlce Credo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Suba hasta ti, Señor, nuestra ofrenda fervorosa y, por intercesión de la santísima Virgen María,
elevada al cielo, haz que nuestros corazones tiendan hacia ti, inflamados en el fuego de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACíO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy ha sido elevada al cielo la Virgen Madre de Dios, anticipo e imagen de la
perfección que alcanzará tu Iglesia, garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo, toda-
vía peregrino en la tierra. "'
51

Con razón no permitiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro aquella que, de
un modo inefable, dio vida en su seno y carne de su carne a tu Hijo, autor de toda vida.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes
cosas el que todo lo puede.

Habiendo recibido el sacramento de la salvación, te pedimos, Señor, nos concedas que, por
intercesión de santa María Virgen, elevada al cielo, seamos llevados a la gloria de la resurrec­
ción. Por Jesucristo, nuestro Señor.
I'
,O

16 de agosto

Sábado

MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO

Dichosa eres tú, santísima Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti brotó el sol de
justicia, Jesucristo, nuestro Señor, por quien fuimos salvados y redimidos.

Concédenos, Dios todopoderoso, que tus fieles, que se alegran de estar bajo la protección de
la santísima Virgen María, nos veamos libres, por su piadosa intercesión, de todos los males
aquí en la tierra y merezcamos llegar a los gozos eternos en el cielo. Por nuestro Señor Jesu­
cristo...

n aquellos días, habló Josué al pueblo y le dijo: "Teman al Señor y sírvanlo con toda la
sinceridad de su corazón. Apártense de los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado
del río Éufrates y en Egipto, y sirvan al Señor. Pero si no les agrada servir al Señor, digan aquí
y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado
del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitan? En cuanto a mí toca, mi
familia y yo serviremos al Señor".
52 1() de agostt,

El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses,
porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo
ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos, y en los
pueblos por donde pasamos expulsó a todos los que habitaban el país al que llegamos. Así pues,
también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".
Entonces Josué le dijo al pueblo: "No creo que ustedes puedan servir al Señor, porque es
un Dios santo y celoso, que no perdonará sus rebeldías y pecados. Si después de todo el bien
que el Señor les ha hecho, lo abandonan para servir a dioses extranjeros, él los castigará y aca­
bará con ustedes".
El pueblo le respondió a Josué: "No nos sucederá lo que tú dices, porque ciertamente ser­
viremos al Señor". Josué le dijo al pueblo: "Ustedes son testigos de que han elegido servir al
Señor". Respondieron ellos: "Somos testigos". Josué les dijo entonces: "Apártense, pues, de
los dioses extranjeros que tienen y vuelvan su corazón al Señor, Dios de Israel". El pueblo
respondió a Josué: "Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos sus mandamientos".
Aquel día Josué renovó la alianza del Señor con el pueblo y le impuso a éste mandamien­
tos y normas en Siquem. Josué escribió estas cláusulas en el libro de la ley de Dios. Tomó luego
una gran piedra y la colocó al pie de la encina que había en el santuario del Señor. Josué le
dijo a todo el pueblo: "Esta piedra será testigo, pues ha oído todo lo que el Señor les ha dicho;
ella será testigo contra ustedes, cuando quieran renegar del Señor, su Dios". Por fin, Josué des­
pidió al pueblo y cada uno se volvió a su casa.
Algún tiempo después, murió Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, a la edad de ciento
diez años.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
R. El Señor es nuestro Dios.

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor
es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. R.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo
siempre presente al Señor y con él a mi lado, jamás tropezaré. R.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua
junto a ti. R.

ACLAMACiÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt l L 25


R. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla. K
53

{l n

Del santo Evangelio según san Mateo: 1S

n aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y
orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: "Dejen a los
niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino
de los cielos". Después les impuso las manos y continuó su camino.
Palabra del Señor.

Mira, Señor, las oraciones y las ofrendas que tus fieles te presentan al conmemorar a santa María,
Madre de Dios; haz que te sean agradables y nos alcancen el auxilio de tu misericordia. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
El Señor puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas
las generaciones.

DE
Reanimados por el sacramento de salvación, humildemente te pedimos, Señor, que quienes
celebramos con veneración la memoria de la santísima Virgen María, Madre de Dios, merez­
camos experimentar continuamente el fruto de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

), p, 8 2

Fue el primer "rey apostólico" de Hungría. En la Navidad del año 1000 se ciñó la corona real,
enviada por el Papa Silvestre II. Fue un magnífico rey, empeñado en implantar la Iglesia en todo
su país (970-1038).

Dios todopoderoso, que hiciste de san Esteban, rey de Hungría, un propagador de tu Iglesia
durante su reinado en la tierra, concede a tu pueblo la gracia de tenerlo como glorioso defen­
sor en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...

Por esta ofrenda que te presentamos, Señor, en la conmemoración de san Esteban de Hungría,
concede a tus fieles los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
54

Que los sacramentos recibidos, Señor, en la conmemoración de san Esteban de Hungría, san­
tifiquen nuestras mentes y nuestros corazones, para que merezcamos participar de la
naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Desde joven quiso ser hermano franciscano. Tenía buenos conocimientos de enfermería. En 1609
se embarcó hacia Japón, donde ejerció su apostolado con los enfermos por cinco años. Fue denun­
ciado, y condenado a muerte.

Concédenos, Dios nuestro, por intercesión del beato Bartolomé Laurel, cuyo glorioso marti­
rio celebramos hoy, que, imitando su ejemplo, te agrademos por nuestra humildad y nues­
tra constancia en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo ...

Al recordar el martirio del beato Bartolomé Laurel, traemos, Señor, a tu altar nuestros dones,
y te pedimos que quienes celebramos los misterios de la pasión del Señor, imitemos lo
que realizamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Ya que hemos celebrado el banquete celestial, te pedimos, Señor, que el recuerdo del martirio
del beato Bartolomé Laurel y nuestra oración fervorosa nos alienten a seguir el ejemplo
generoso de su fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
55

17 de agosto
XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

No vayamos a confundir la paz con una falsa


tranquilidad, a pensar que es bueno quedarse
siempre al margen de los conflictos o desviar
la mirada de ellos. En tiempos de Jesús, el Imperio
celebraba la Paz Augusta ( vigilancia en las fron­
teras y obediencia a las autoridades romanas),
conseguida gracias a un tenso equilibrio de inti­
midación y de corruptelas entre los líderes. Con
todo, el Senado había levantado un Altar de la
Paz y otros monumentos en honor a ella, la cual
consistía más en una ventaja política, y menos en
atender la injusticia que oprimía a la población de
Roma y sus provincias.

Frente a esa paz convenenciera, Jesús avisa que


él "ha venido a traer fuego". El fuego significa
intensidad de ánimo, así como transformación. Es
decir, él no viene al mundo a traer cambios super­
ficiales, ni el sosiego en medio de situaciones
dolorosas que exigen nuestra participación. Por­
que Jesús infunde en las personas aliento para
"He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto buscar la justicia de un modo cristiano, y nos
desearía que ya estuviera ardiendo!". enseña que la polémica no debe asustarnos ("De
cinco que haya en una familia, estarán divididos
tres contra dos"); ya que la defensa de una buena causa y del mensaje evangélico también es
una forma de lealtad hacia Jesús. Que el diálogo, el amor y la compañía de Cristo guíen nues-
tras acciones por ese camino.

La verdadera armonía no la produce un decreto, ni mucho menos surge por arte de magia.
En los nuevos tiempos, nos vemos como iguales para sumar esfuerzos, porque todos somos
hijos de Dios. Pero a la vez, hay que reconocernos diferentes para entender las discusio­
nes y superarlas, admitiendo que la única manera de construir la paz es cultivando relaciones
fraternas, fundadas en la justicia.
56

Verde 17 de agosto
XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

ANTÍFONA DE ENTRADA
Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso que
mil días en cualquier otra parte.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros
corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus pro­
mesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Tomaron o Jeremías y lo echaron en un pozo.
Del libro del profeta Jeremías: 38. 4-6. 8-1 O

urante el sitio de Jerusalén, los jefes que tenían prisionero a Jeremías dijeron al rey: "Hay
que matar a este hombre, porque las cosas que dice desmoralizan a los guerreros que
quedan en esta ciudad y a todo el pueblo. Es evidente que no busca el bienestar del pue­
blo, sino su perdición".
Respondió el rey Sedecías: "Lo tienen ya en sus manos y el rey no puede nada contra
ustedes". Entonces ellos tomaron a Jeremías y, descolgándolo con cuerdas, lo echaron en el
pozo del príncipe Melquías, situado en el patio de la prisión. En el pozo no había agua, sino lodo,
y Jeremías quedó hundido en el lodo.
Ebed-Mélek, el etíope, oficial de palacio, fue a ver al rey y le dijo: "Señor, está mal hecho
lo que estos hombres hicieron con Jeremías, arrojándolo al pozo, donde va a morir de hambre".
Entonces el rey ordenó a Ebed-Mélek: "Toma treinta hombres contigo y saca del pozo a
Jeremías, antes de que muera".
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

+J--�) -· Ji
Dm Am Dm A7 Dm

"1 ·to:-- . ::J') .... J·· f, • 1 J _,_Jwgq


Se - ñor, da - te pri - sa_en a - yu • dar • me.

R. Señor, date prisa en ayudarme.


Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. R.
Del charco cenagoso y la fosa mortal me puso a salvo; puso firmes mis pies sobre la roca
y aseguró mis pasos. R.
Él me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos se conmovieron
al ver esto y confiaron también en el Señor. R.
A mí, tu siervo, pobre y desdichado, no me dejes, Señor, en el olvido. Tú eres quien me
ayuda y quien me salva; no te tardes, Dios mío. R.
57

SEGUNDA LECTURA
C�'orrnrnos {.'On ¡;erseverunciu /u currcru que tenernos JJor delante.
De la carta a los hebreos: 12, 1-4

ermanos: Rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que die­
ron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que
nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en
Jesús, autor y consumador de nuestra fe. Él, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la
cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios.
Mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los
pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo. Porque todavía no han llegado ustedes a derra­
mar su sangre en la lucha contra el pecado.
Palabra de Dios.

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ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

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[!]_ A - le - Ju - ya, a - le - Ju - ya, a - le - Ju - ya.

R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R

EVANGELIO
No he veniciu a troer /u puz, sino lo Llivisi<>n.
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 12, 49-53
n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto
desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio
mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a
traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divi­
didos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra
el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la
nuera contra la suegra".
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

Presentemos, hermanos, nuestras súplicas al Señor y pidámosle que atienda a sus hijos, según
las necesidades de cada uno.
Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
Roguemos al Señor por toda la Iglesia; por todos los que, en el mundo entero, creen
en Jesucristo y quieren amarlo y seguirlo con sinceridad. Oremos.
Roguemos por los catequistas de nuestra parroquia y por todos los que colaboran en la
educación y el crecimiento de la fe, para que proclamen con su vida lo que enseñan.
Oremos.
58 18 de agosto

r R. Padre, escúchanos. l
¡� Roguemos al Señor por los gobiernos de las naciones, para que edifiquen sus comu­
nidades en la paz, corrigiendo toda desigualdad injusta, y acabando con toda impunidad.
Oremos.
.,. Roguemos por los cristianos que son perseguidos a causa de su fe, para que el Señor
les conceda el don de la paciencia y de la caridad, y su testimonio sea fiel y creí­
ble. Oremos.
t Roguemos al Señor por los niños y jóvenes que terminan sus vacaciones, para que
vuelvan a la vida cotidiana con ánimo de aprovechar en los estudios. Oremos.
t Roguemos finalmente por nosotros, para que el Señor nos ayude a reconocerlo pre­
sente en los otros y en los acontecimientos de cada día, nos guarde de todo mal y
nos conceda alcanzar la vida eterna. Oremos.
Escucha, Padre, nuestra oración y danos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que,
al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para ios domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 129.7


Con el Señor viene la misericordia, y la abundancia de su redención.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para
que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Feria 18 de agosto
Verde
lunes
Se sugiere utilizar· hoy las oraciones de la Misa por ia santificación del trabajo humano, A, tai
como aparecen en el presente formulario ( cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano,
p. 1134 [1126]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier
don1ingo del T1ernpo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA Gén l. l. 27. 31


En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen. Vio Dios todo
lo que había hecho y lo encontró muy bueno.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, creador de todas las cosas, que ordenaste al ser humano cumplir con los deberes
del trabajo, concédenos que las labores que ahora iniciamos contribuyan al mejoramiento
de esta vida y sirvan, por tu bondad, a la extensión del Reino de Cristo. Él, que vive y reina
contigo...
59

,.

Del libro de los Jueces: l ···

n aquellos días, los israelitas hicieron lo que desagrada al Señor, dando culto a los ídolos.
Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a
otros dioses de los pueblos de alrededor, los adoraron y provocaron la ira del Señor; abando­
naron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté.
Entonces el Señor se encolerizó contra Israel. Los puso en manos de salteadores, que los
despojaron, y los entregó a unos enemigos, que los rodeaban y a quienes no pudieron ya hacer­
les frente. En todas sus campañas la mano del Señor intervenía contra ellos para castigarlos,
como el Señor se lo había dicho y jurado, y los puso en una situación desesperada.
Entonces el Señor instituyó jueces, que salvaron a los israelitas de quienes los saqueaban,
pero ellos tampoco escucharon a los jueces: se prostituyeron, dando culto y adorando a otros
dioses; se desviaron muy pronto de la conducta de sus padres, que habían cumplido los man­
damientos del Señor, y no los imitaron.
Cuando el Señor les instituyó jueces, él estaba con el juez y los salvaba de sus enemigos,
pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores. Pero,
cuando moría el juez, volvían a caer y se portaban todavía peor que sus padres: seguían a otros
dioses, les daban culto, los adoraban y volvían a sus prácticas y a su conducta obstinada.
Palabra de Dios.

105
Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.

No exterminaron nuestros padres a los pueblos que el Señor les había mandado. Se unieron
con paganos y aprendieron sus prácticas.
Dieron culto a los ídolos y éstos fueron para ellos como una trampa. Entonces entre­
garon a sus hijos e hijas en sacrificio a los demonios. K
Se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus acciones. Por eso el Señor renegó
de su pueblo y estalló su enojo.
¡Cuántas veces los libró, pero ellos se obstinaron en su actitud! Entonces el Señor
miró su angustia y escuchó sus gritos.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 5,


R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R.

EVANGELIO
Si quiere.;:-; ser perj-ectu) vende lo que tienes _y [Link]ás un tesoro e�n el cielo.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 16·22

n aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: "Maestro, ¿qué cosas buenas
tengo que hacer para conseguir la vida eterna?". Le respondió Jesús: "¿Por qué me pre­
guntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida,
cumple los mandamientos". Él replicó: "¿Cuáles?". 1l>
60 1 9 de agosto

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimo­


nio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.
Le dijo entonces el joven: "Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?".
Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres,
y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme". Al oír estas palabras, el joven se fue
entristecido, porque era muy rico.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


T ú que con este pan y este vino que te presentamos das al género humano el alimento que lo
sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, que nunca nos falte esta ayuda
para el cuerpo y el alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las esta­
ciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo
portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza
de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro.
A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Coi 3. 17


Todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias
a Dios Padre, por medio de Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Habiendo participado de esta mesa de unidad y caridad, imploramos, Señor, de tu clemencia,
que, cumpliendo las labores que nos tienes encomendadas, hallemos sustento para nuestra
vida terrena y edifiquemos confiadamente tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Feria 19 de agosto
Verde
Martes
Se sugiere utilizar hoy ias oraciones de ia Misa por los cristianos perseguidos, ta como apa­
recen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias; �J1isa! [Link], p. 1129
[1121]); pero en su lugar pueden utilizarse ias dei domingo anterior, las de *san juan Eudes (p. 63),
ias de los **beatos Pedro Zi.'.;ñiqa y Luis Flores (p. 63) o las de cualquier· domin;io del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 73. 20. 19, 22. 23


Acuérdate, Señor, de tu alianza y no abandones sin remedio la vida de tus pobres. Levántate,
Señor, defiende tu causa y no olvides los ruegos de aquellos que te imploran.
61

Señor Dios, que en tu inescrutable providencia quieres asociar a tu Iglesia a la pasión de tu


Hijo, concede a tus fieles que son perseguidos a causa de tu nombre, el espíritu de pacien­
cia y caridad, para que sean hallados testigos fieles y veraces de tus promesas. Por nuestro
Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Gedeón, tú librarás a israel: Yo soy el que re envio_
Del libro de los Jueces: 6, U--24

n aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, que pertenecía
¡ a Joás, de la familia de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lagar, para escon­
derlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo: "El Señor está
contigo, valiente guerrero".
Le contestó Gedeón: "Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han
caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están todos aquellos prodigios de los que
nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: 'El Señor nos sacó de Egipto'? Ahora, en
cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas".
Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo: "Usa la fuerza que tienes, para ir a
salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía". Le respondió Gedeón: "Perdón,
Señor mío; pero, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés
y yo, el más pequeño de la casa de mi padre". El Señor le respondió: "Yo estaré contigo y tú
derrotarás a todos los madianitas como si fueran un solo hombre".
Gedeón le dijo: "Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla.
No te vayas de aquí, por favor, hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente". Él res­
pondió: "Aquí me quedaré hasta que vuelvas".
Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito, y con una medida de harina, hizo unos panes
sin levadura; puso la carne en una canastilla y el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se
lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo: "Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esa
roca y derrama encima el caldo". Gedeón lo hizo así.
Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y
los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel
del Señor desapareció.
Entonces se dio cuenta Gedeón de que era el ángel del Señor y exclamó: "¡Ay, Dios
mío, he visto al ángel del Señor cara a cara!". Pero el Señor le dijo: "Que la paz sea contigo.
No temas; no morirás". Gedeón levantó un altar al Señor en aquel lugar y lo llamó "La paz
del Señor".
Palabra de Dios.
62 l 9 de agosto

SALMO RESPONSORIAL Del salnK, 84


R. Escucharé las palabras del Señor.

Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo y para los que se con­
vierten de corazón. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó
en la tierra y la justicia vino del cielo. R.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le
abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 (�or 8. 9


R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R.

EVANGELIO
Es másfácil que un camello pC1se por el ojo de uno 09uja, que un rico entre en el Reino de los cielos.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 19. 23-30

E n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará
en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una
aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos".
Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá
salvarse?". Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposi­
ble, mas para Dios todo es posible".
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado
todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?". Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida
nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han
seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o
esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos pri­
meros serán últimos y muchos últimos, primeros".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Recibe, Señor, nuestras humildes oraciones y ofrendas, y concede a cuantos padecen persecu­
ción de los hombres, por servirte fielmente, que se alegren de estar asociados al sacrificio de
tu Hijo Jesucristo y sepan que sus nombres están escritos en el cielo, entre aquellos que están
elegidos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por
causa mía, dice el Señor. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en
los cielos.
63

Por la fuerza de este sacramento, Señor, fortalece en la verdad a tus siervos y concede a aque­
llos fieles que se hallan en la tribulación que, cargando su cruz detrás de tu Hijo, puedan, en
medio de las adversidades, gloriarse sin cesar del nombre de cristianos. Por Jesucristo, nues­
tro Señor.

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Fundó instituciones para contribuir al bien de la sociedad y de la Iglesia. Difundió el culto al


Corazón de Jesús y al Corazón de María, para restablecer "la vida y el reinado de Jesús en las
almas cristianas" (1601-1680).

Dios nuestro, que admirablemente elegiste a san Juan Eudes, presbítero, para que anunciara
las insondables riquezas de Cristo, concédenos, por sus enseñanzas y ejemplos, crecer en tu
conocimiento y vivir en fidelidad, conforme a la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesu­
cristo...

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio, que presentamos en tu altar en la conmemo­
ración de san Juan Eudes, y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nues­
tra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Te rogamos, Dios todopoderoso, que fortalecidos con este sacramento, aprendamos, a ejemplo
de san Juan Eudes, a buscarte siempre sobre todas las cosas, y demos, ante el mundo, una
imagen auténtica del hombre nuevo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

**Beatos Pedro Zt'.1fíiga y Luis Flores, presbíteros y mártires (mi), rojo (MR, p. 813 [803]).

Pedro Zúñiga, sacerdote agustino, y Luis Flores, dominico, disfrazados intentaron llegar en una
barca hasta Japón, pero fueron descubiertos y entregados a un cacique japonés, que los mandó
matar a fuego lento (1622).

Señor nuestro Jesucristo, que llenas de fortaleza para conseguir el triunfo a quienes predican
fielmente tu nombre, concédenos, por los méritos de los beatos mártires Pedro Zúñiga y
Luis Flores, perseverar con firmeza en la fe y, después de una vida llena de buenas obras,
alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas...
64 20 de a_gosto

ORA.GÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Al venerar la pasión de tus beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, concédenos, Señor,
por este sacrificio, anunciar dignamente la muerte de tu Unigénito, el cual no sólo ha ani­
mado con su palabra a los mártires, sino que los ha fortalecido con su ejemplo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Alimentados, Señor, con el manjar celestial, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de
los beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, llevemos en nuestro corazón las señales del amor y
de los sufrimientos de tu Hijo y gocemos siempre del fruto de la paz eterna. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

Memoria 20 de agosto
Blanco
Miércoles
SAN BERNARDO,
abad y doctor de la Iglesia
Este célebre y emprendedor monje de la abadía de Claraval (Francia) fue un incansable hombre
de acción, combinado con un contemplativo, para quien todo se resume en el amor. Con­
sejero de reyes y Papas, predicó la Cruzada y buscó con ansia la soledad para dedicarse en ella
a la oración y penitencia, y acercarse así al misterio de Dios (1090-1153).

ANTÍFONA DE ENTRADA
El Señor colmó a san Bernardo con espíritu de inteligencia, para que transmitiera al pueblo
de Dios las riquezas de la doctrina.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con el celo por tu casa e hiciste de él una
lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por
ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Ustedes dijeron: "Que reine un rey sobre nosotros". siendo así que su rey es el Seiior.
Del libro de los Jueces: (). 6-1 S

E n aquellos días, se reunieron todos los hombres de Siquem y todas las familias de Bet­
Mil-Lo y proclamaron rey a Abimélek, junto a la encina de la piedra memorial que hay
en Siquem.
Se lo anunciaron a su hermano Jotam, quien subió a la cumbre del monte Garizim, y desde
ahí levantó la voz y clamó: "Escúchenme hombres de Siquem, y que Dios los escuche a
ustedes.
Una vez los árboles fueron a buscarse un rey. Le dijeron al olivo: 'Sé nuestro rey'. Pero
el olivo les respondió: '¿Voy a renunciar al aceite que utilizan los dioses y los hombres,
para ir a presumir por encima de los árboles?'. ►
20 ª�'''·"" 65

Entonces, los árboles le dijeron a la higuera: 'Ven a ser nuestro rey'. La higuera les res­
pondió: '¿Voy a renunciar a mis dulces y sabrosos frutos, para ir a presumir por encima de los
árboles?'.
Le dijeron luego los árboles a la vid: 'Ven a ser nuestro rey'. La vid les respondió: '¿Voy a
renunciar a mi vino, que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a presumir por encima de
los árboles?'.
Finalmente, todos los árboles le dijeron a la zarza: 'Ven a ser nuestro rey'. La zarza les
respondió: 'Si de veras quieren hacerme su rey, vengan a descansar bajo mi sombra. Pero si
no es así, que brote fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano'".
Palabra de Dios.

Del salmo 20
De tu poder, Señor, se alegra el rey.

De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que le has dado. Le otorgaste lo
que él tanto anhelaba, no rechazaste el ruego de sus labios. R
Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su cabeza. La vida te pidió, tú
se la diste, una vida por siglos duradera.
Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria y de grandeza. Sin cesar le con­
cedes tus favores y lo colmas de gozo en tu presencia.

ACLAMACIÓN EVANGELIO 12
Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

a tenerme rencor
Del santo Evangelio según san Mateo: 1-16

n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es seme­
jante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después
de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a
media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes
a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo
mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la
plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?'. Ellos le respondieron: 'Porque
nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y
págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron,
pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos
recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, dicién­
dole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo
que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'. ►
66 .2 l de agosto

Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no que­
damos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que
llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a
tenerme rencor porque yo soy bueno?'.
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Te ofrecemos, Señor, este sacramento de unidad y de paz al conmemorar a san Bernardo, abad,
que brilló por su palabra y sus obras, y promovió con firmeza la concordia y el orden de tu
Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 1S, 9


Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan,
pues, en mi amor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que esta comunión que hemos recibido, Señor, en la celebración de san Bernardo, produzca
su fruto en nosotros, para que, movidos por su ejemplo e instruidos por sus enseñanzas, nos
encienda en el amor de tu Verbo encarnado. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Memoria 21 de agosto
Blanco
Jueves
SAN PÍO X, Papa
Se impuso, siendo Papa, por su sencillez y su vigor. Con mano firme gobernó la Iglesia en una
época en que ésta debía hacer frente a un laicismo virulento y a posiciones extremadamente radi­
cales sobre conocimientos teológicos y bíblicos. El Papa invitó a los cristianos a participar activa­
mente en la liturgia y los atrajo a las fuentes de la vida (1835-1914).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 45, 30


El Señor hizo con él una alianza de paz, lo puso al frente de su pueblo y lo constituyó sacer­
dote para siempre.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste
al Papa san Pío décimo de sabiduría celestial y fortaleza apostólica, concede, benigno, que,
siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor
Jesucristo...
67

10 en
Del libro de los Jueces:

n aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que recorrió la región de Galaad y
de Manasés, pasó por Mispá de Galaad y de allí marchó contra los amonitas. Jefté le hizo
una promesa al Señor, diciendo: "Si me entregas a los amonitas, al primero que salga a la
puerta de mi casa para recibirme, cuando vuelva victorioso de la guerra contra los amonitas,
te lo ofreceré en holocausto".
Jefté marchó contra los amonitas y el Señor se los entregó. Los derrotó desde Aroer
hasta la entrada de Minit, donde hay veinte ciudades, hasta Abel-Keramín, y les tomó sus
veinte ciudades. La derrota de los amonitas fue grandísima y fueron humillados por los israe­
litas.
Cuando Jefté volvió a su casa en Mispá, lo salió a recibir su hija, bailando al son de las
panderetas. Jefté no tenía más hijos que ella. Al verla, Jefté se rasgó las vestiduras y gritó: "¡Ay,
hija mía! ¡Qué desdichado soy! ¿Por qué tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Le hice
una promesa al Señor y no puedo retractarme". Ella le dijo: "Padre mío, si le has hecho una
promesa al Señor, haz conmigo lo que le prometiste, ya que el Señor te ha concedido la vic­
toria sobre tus enemigos". Después le dijo a su padre: "Concédeme tan sólo este favor: Déjame
andar por los montes durante dos meses para llorar con mis amigas la desgracia de morir sin
tener hijos". Él le respondió: "¡Vete!". Y le concedió lo que le había pedido.
Ella se fue con sus amigas y estuvo llorando su desgracia por los montes. Al cabo de los
dos meses, volvió a la casa de su padre y él cumplió con ella la promesa que había hecho.
Palabra de Dios.

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se
extravían con engaños.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste
holocaustos por la culpa, así que dije: "Aquí estoy".
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio
de mi corazón.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes,
Señor.

Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor que nos dice: No endurezcan su corazón.
68 21 de agosto

EVANGELIO
Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 22, 1-14

n aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos
del pueblo, diciendo:
"El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su
hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.
Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar
mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados
no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a
los criados, los insultaron y los mataron.
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos
asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego les dijo a sus criados: 'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados
no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a
todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que
encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.
Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba
vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?'.
Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: 'Átenlo de pies y manos y
arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación'. Porque muchos son los
llamados y pocos los escogidos".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acepta, Señor, por tu bondad, los dones que te presentamos, para que, dóciles a las enseñanzas
de san Pío, Papa, celebremos con dignidad estos santos misterios y los recibamos con espí­
ritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 21, 17


Señor, tú lo conoces todo; tú sabes que te amo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Al celebrar la memoria del Papa san Pío, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, por la eficacia
de este banquete celestial, lleguemos a ser constantes en la fe y vivamos concordes en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
69

22 de agosto

Viernes
NUESTRA SEÑORA MARÍA REINA
En cuerpo y alma gloriosos, la Virgen María aparece en la Asunción como el logro supremo de la
redención. Pero ella, que es toda hermosa, es la Madre de aquel "cuyo Reino no tendrá fin". Por
este motivo, desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la aclama por Reina suya, soberana y
medianera de la gracia.

ANTÍFONA ENTRADA Sal 10


De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en
tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celes­
tial. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
pueblo será mi
Del libro de Rut: 1, 1.

n tiempo de los jueces, hubo hambre en el país de Judá y un hombre de Belén, llamado
Elimélek, se fue a residir con Noemí, su esposa, y sus dos hijos a la región de Moab.
Murió Elimélek, y Noemí se quedó sola con sus dos hijos. Éstos se casaron con dos mujeres
moabitas: una se llamaba Orpá y la otra, Rut. Vivieron ahí unos diez años y murieron también
los hijos de Noemí, Malón y Kilión, y ella se quedó sin hijos y sin esposo.
Entonces decidió abandonar los campos de Moab y regresar al país de Judá con sus dos
nueras, porque oyó decir que el Señor había favorecido al pueblo y le daba buenas cosechas.
Se pusieron, pues, en camino, para volver a la tierra de Judá. Entonces Noemí dijo a sus dos
nueras: "Vuélvase cada una a casa de su madre. Que el Señor tenga piedad de ustedes, como
ustedes la han tenido con mis hijos y conmigo".
Ellas rompieron a llorar y Orpá besó a su suegra, Noemí, y se volvió a su pueblo; pero
Rut se quedó con su suegra. Entonces Noemí le dijo a Rut: "Tu concuña se ha vuelto a su
pueblo y a sus dioses; vuélvete tú también con ella". Pero Rut respondió: "No insistas en
que te abandone y me vaya, porque a donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu
pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios".
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, regresó de los campos de Moab y
llegó con ella a Belén, al comienzo de la cosecha de la cebada.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORiAl
R. Alabaré al Señor toda mi vida.

Dichoso aquel que es auxiliado por el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto el mar encierra. R.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona
pan a los hambrientos y libera al cautivo. R.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y
toma al forastero a su cuidado. R.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eter­
namente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO


R. Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina. R.

EVANGELIO
1\rne1rás , tu J)ios, y o tu corno u ti rnisn:o,
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 22. 3440

E n aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús. había dejado callados a
los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó
para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y
con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es
semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fun­
dan toda la ley y los profetas".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de la santísima Virgen
María, y concédenos que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que quiso ofrecerse a
ti por nosotros en la cruz, como víctima inmaculada. Él, que vive y reina por los siglos de los
siglos.

PreL:1eio de santa Maria Virgen.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN . f ,e 1. 4:3


Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado
con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el ban­
quete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
71

23 de agosto

Sábado
iv1isa de feria (la del domingo anterior o de cualquier dorningo de! Tiempo Ordinario) con las lec­
turas de hoy. También se puede celebrar la Misa que va a continuación o alguna otra votiva.

MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO

ANTÍFONA DE ENTRADA 7
Entonces dijo María: mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos
en la humildad de su esclava.

Señor Dios, que te dignaste elegir el seno virginal de la santísima Virgen María como morada
en que habitara tu Palabra, concédenos que, fortalecidos con su protección, podamos tomar
parte, llenos de gozo, en esta celebración. Por nuestro Señor Jesucristo ...

PRIMERA LECTURA
El Señor no ha permitído que le faltaru un descendiente a tujámíliu. É:ste es el padre de Iesé, padre
de David.
Del libro de Rut: 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17

enía Noemí, por parte de su marido, Elimélek, un pariente de muy buena posición, lla­
mado Booz.
Rut, la moabita, le dijo a Noemí: "Déjame ir a un campo en donde el dueño me permita
recoger las espigas que se les caigan a los segadores". Ella le respondió: "Ve, hija mía". Fue Rut
y se puso a recoger espigas detrás de los segadores en un campo, que para suerte de ella, per­
tenecía a Booz, el de la familia de Elimélek.
Booz le dijo a Rut: "Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas en otros campos ni te
alejes de aquí; quédate junto a mis espigadoras y síguelas por donde ellas vayan recolectando.
Ya les dije a mis segadores que no te molesten. Si tienes sed, ve a donde están las vasijas y
bebe del agua dispuesta para los trabajadores".
Ella se postró ante él y le dijo: "¿Por qué me tratas con tanta benevolencia y te fijas en
mí, que no soy más que una extranjera?". Booz le respondió: "Me han contado todo lo que, des­
pués de la muerte de tu marido, has hecho por tu suegra: cómo has renunciado a tu padre y
a tu madre y a la tierra en que naciste, y has venido a vivir entre gente que no conocías".
Después de algún tiempo, Booz se casó con Rut, se unió a ella y el Señor hizo que Rut
concibiera y diera a luz un niño. Las mujeres le dijeron a Noemí: "Bendito sea el Señor, que
no ha permitido que le faltara a tu difunto esposo un heredero para perpetuar su nombre en
Israel. Este niño será tu consuelo y el apoyo en tu vejez, porque te lo ha dado a luz tu nuera,
que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos". Noemí tomó al niño, lo puso en su
regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas felicitaban a Noemí, diciendo: "Le ha nacido un
hijo a Noemí", y le pusieron por nombre Obed. Éste es el padre de Jesé, padre de David.
Palabra de Dios.
72 23 de agosto

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 127


R. Dichoso el hombre que teme al Señor.

Dichoso el hombre que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo,
será dichoso, le irá bien. R.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alre­
dedor de su mesa. R.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida". R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 23, 9. 10


R. Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor. R.

EVANGELIO

+
Los fariseos dicen una cosa y hacen otra.
Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 1-12

E n aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: "En la cátedra de Moisés se
han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten
sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de
llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quie­
ren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del
manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las
sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un
Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', por­
que el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de
ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que
se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Que te sean aceptables, Señor, los dones que tu pueblo te ofrece en la conmemoración de la
santísima Virgen María, quien por su virginidad fue grata a tus ojos y por su humildad con­
cibió a tu Hijo, Señor nuestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio de santa María Virgen.


23 73

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Le 2, 19
María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Hechos partícipes del alimento espiritual, te pedimos, Señor Dios nuestro, que, imitando
asiduamente a la bienaventurada Virgen María, nos encontremos siempre diligentes para el
servicio de la Iglesia y experimentemos el gozo de ser tus servidores. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

LITURGIA DE LAS HORAS


Vísperas I del domingo: i a semana del Salterio.
Tomo IV: pp. 671 y 121; para ios fieles: pp. 472 y 411; edición popuiar: pp. 13 y 476 (485*)_

* A partir de la edkión 2016 de letra grande.


74
24 de agosto
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

salvan?

En nuestra cultura, hemos aprendido a ver con


malos ojos el esfuerzo; o cuando menos, a tenerle
cierta desconfianza. Nos gusta más lo que es inme­
diato y cómodo, aunque esa manía nos pueda
conducir a una vida sostenida por apariencias. De
aquí la importancia en las palabras de Jesús:
"Esfuércense en entrar por la puerta, que es
angosta". Lucas pone este episodio mientras el
Hijo va de camino a Jerusalén. Ha sido fiel a la
voluntad del Padre que lo lleva a la cruz, de modo
que su petición a los discípulos es coherente con
sus obras.

En efecto, hay una trampa de la que casi nadie


se escapa: pensamos cosechar éxitos sin hacer
primero los deberes; a ello se refiere que algunos
quieran entrar por la puerta del Señor, y no pue­
dan. Tal vez hicieron algunas obras buenas,
pero su falta de impulso y sacrificio hace que el
Señor les diga: "no sé quiénes son", como si hubie­
ran hecho el mal. El esfuerzo implica todas nues­
"Yo les aseguro que muchos tratarán tras capacidades al servicio de Dios y al cuidado
de entrar y no podrán". del prójimo. Es cierto que a veces estamos limi­
tados (de ideas, de tiempo, de recursos) pero no
dejamos que esa debilidad sea un lastre que nos excuse de ayudar. Lo normal de un cris­
tiano son las increíbles cosas que puede alcanzar cuando se empeña y colabora, no su
abandono al fracaso.

Eso marca la diferencia entre participar o no del banquete celestial. Sólo los de ánimo
esforzado eligen vivir con sentido en Jesús, ellos son en verdad sus discípulos. Por lo
tanto, se vale decir que el trabajo es un elemento determinante para la salvación. Jesús
no responde si son muchos o pocos los que se salvan, pero sí indica que se requiere dedi­
cación y actividad constante.
75

Verde 24 de agosto
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios
mío, pues sin cesar te invoco.

Se dice Gloria.

Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a
amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del
mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera feli­
cidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Traerán de todos los países a los hermanos de ustedes.
Del libro del profeta Isaías: 66, 18-21

sto dice el Señor: "Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua. Vendrán y verán
mi gloria. Pondré en medio de ellos un signo, y enviaré como mensajeros a algunos de
los supervivientes hasta los países más lejanos y las islas más remotas, que no han oído hablar
de mí ni han visto mi gloria, y ellos darán a conocer mi nombre a las naciones.
Así como los hijos de Israel traen ofrendas al templo del Señor en vasijas limpias, así
también mis mensajeros traerán, de todos los países, como ofrenda al Señor, a los hermanos de
ustedes a caballo, en carro, en literas, en mulos y camellos, hasta mi monte santo de Jerusalén.
De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas".
Palabra de Dios .

Del salmo 116


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Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.


Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.

SEGUNDA LECTURA
El Señor corrige a los que ama.
De la carta a los hebreos: 12, 5-7. 11-13

H ermanos: Ya se han olvidado ustedes de la exhortación que Dios les dirigió, como a hijos,
diciendo: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te
reprenda. Porque el Señor corrige a los que ama y da azotes a sus hijos predilectos. Sopor­
ten, pues, la corrección, porque Dios los trata como a hijos; ¿y qué padre hay que no corrija
a sus hijos? ►
76 24 de agosto

Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza.
Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y de santidad.
Por eso, robustezcan sus manos cansadas y sus rodillas vacilantes; caminen por un cami­
no plano, para que el cojo ya no se tropiece, sino más bien se alivie.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 6


B.P.1034 - Pru,ro,


. •
1 � � ) J) 1 J :b 1- .P p J F } ' .K .b 1 tJ]lJJ) 1 J. 3
[!]. A - le - lu - ya, a - le - lu - ya, a - le - lu - ya.

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. R.

EVANGELIO
Vendrán del oriente y del poniente y participarán en el banquete del Reino de Dios.
+ Del santo Evangelio según san Lucas: 13, 22-30
n aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a
Jerusalén. Alguien le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?".
Jesús le respondió: "Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les ase-
guro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la
mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo:
'¡Señor, ábrenos!'. Pero él les responderá: 'No sé quiénes son ustedes'.
Entonces le dirán con insistencia: 'Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en
nuestras plazas'. Pero él replicará: 'Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense
de mí, todos ustedes los que hacen el mal'. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando
vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean
echados fuera.
Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el ban­
quete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora
son los primeros, serán los últimos".
Palabra del Señor.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL
Pidamos, hermanos, al Señor que venga en nuestro auxilio y, por el honor de su nombre,
escuche nuestra oración.
Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
t Para que el Señor, en su infinita bondad, se acuerde del santo Padre, el Papa Francisco,
de nuestro obispo N., y, en su gran misericordia, se acuerde de todos los fieles
que aman a Jesucristo. Oremos.
t Para que Dios conceda a los que trabajan la tierra lluvias oportunas y buenas cosechas,
dé sabiduría a los investigadores, acierto a los que enseñan, docilidad y constancia a
los que estudian y otorgue a todos aquello que necesitan en cada momento. Oremos. ►
25 77

t Para que el Señor infunda en el corazón de los pecadores un vivo y sincero arrepen­
timiento de sus culpas, les conceda el perdón de sus pecados y les dé fuerza para no
recaer en el mal. Oremos.
t Para que Dios conceda a los niños y jóvenes que terminan sus vacaciones, volver a
la vida cotidiana con ánimo de aprovechar en los estudios. Oremos.
t Para que el Señor conceda la salud y la fortaleza a los abuelos y los adultos mayores, para
que con su vida den testimonio a todos de la misericordia de Dios. Oremos.
t Para que Dios conceda sus dones a nuestros familiares, amigos, bienhechores y a todos
aquellos que queremos recordar. Oremos.
Escucha, Padre, nuestras oraciones y haz que los corazones de tus fieles, inflamados en la
fe, esperen en vela el retorno glorioso de Jesucristo, nuestro Señor. Él, que vive y reina por
los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede,
propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 103, 13-15


La tierra está llena, Señor, de dones tuyos: el pan que sale de la tierra y el vino que alegra el
corazón del hombre.

Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en noso­


tros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia, de tal manera tendamos a la perfección,
que podamos siempre agradarte en todo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Feria 25 de agosto
Verde
Lunes
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa para pedir la gracia de una buena muerte, tal
como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano,
p, 1159 [1151]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Luis (p. 79),
las de **san José de Calasanz (p. 80) o las de cualquier otro domingo del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE ENTRADA 4
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, Señor y Dios mío,
tu vara y tu cayado me dan seguridad.

Señor Dios, que nos creaste a tu imagen y quisiste que tu Hijo padeciera la muerte por noso­
tros, concédenos permanecer siempre vigilantes en la oración, para que merezcamos salir de
este mundo sin mancha de pecado y descansar llenos de gozo en el seno de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo...
78 25 de agosto

PRIMERA LECTURA
Abandonando los ídolos, ustedes se convirtieron a Dios y viven en la esperanza de que venga
Jesucristo.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: l, 1--5, 8-10

ablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesa­
lonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras
oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de
ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su
esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido.
En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con pala­
bras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.
Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su propio bien.
Su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas par­
tes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos que decir nada. Porque ellos mismos cuentan
de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se
convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su
Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAl Del salmo 149


R. El Señor es amigo de su pueblo.

Entonen al Señor un canto nuevo, en la asamblea litúrgica alábenlo. En su creador y rey, en


el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo. R.
En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es
amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes. R.
Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares, que alaben
al Señor con sus palabras, porque en esto su pueblo se complace. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27


R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R.

EVANGELIO

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 13-22


¡Ay de ustedes, guias ciegos!

E n aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos
hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni
dejan pasar a los que quieren entrar. ,,.,
25 79

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un
adepto y, cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que
jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o
el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero
que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda
o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo
que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien
jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".
Palabra del Señor.

ORACIÓN OFRENDAS
Así como venciste nuestra muerte, Señor, con la muerte de tu Unigénito, así también concé­
denos, por la eficacia de este sacramento, que, obedeciendo a tu voluntad hasta la muerte,
salgamos de este mundo llenos de paz y de confianza, hechos partícipes de su gloriosa resu­
rrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Vo VL

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Rom


Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el
Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos
vivos o que hayamos muerto, somos del Señor.

DESPUÉS DE COMUNIÓN
Habiendo recibido por estos misterios la prenda de la inmortalidad, te pedimos, Señor, que
el auxilio de tu amor nos ayude en el momento de nuestra muerte, y que, venciendo las
tentaciones del enemigo, seamos acogidos en el seno de tu eterna gloria. Por Jesucristo, nues­
tro Señor.

*San p.
Luis IX (1214-1270) fue un laico que vivió según el Evangelio. Tuvo once hijos, y estuvo
atento a la justicia y a la paz de su pueblo. Vivió humilde y alegremente su fe día a día, orando
y sirviendo a los pobres.

Dios nuestro, que hiciste pasar a san Luis, rey de Francia, de los cuidados de un gobierno
temporal a la gloria del reino celestial, concédenos, por su intercesión, que, por el desem­
peño de nuestros deberes temporales, busquemos tu reino eterno. Por nuestro Señor
Jesucristo...
80 25 de agosto

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Por esta ofrenda que te presentamos, Señor, en la conmemoración de san Luis, concede a tus
fieles los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que los sacramentos recibidos, Señor, en la conmemoración de san Luis, santifiquen nues­
tras mentes y nuestros corazones, para que merezcamos participar de la naturaleza divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

**San José de Calasanz, presbítero (mi), blanco (MR, p, 819 [809]),

Abrió en Roma la primera escuela gratuita para niños pobres. Más tarde formó las "Escuelas pías",
que se extendieron por Italia, Alemania y Polonia. Soportó con valor numerosas contradicciones
(1557-1648).

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que adornaste de gran caridad y paciencia al presbítero san José de Calasanz
para que entregara su vida a la educación de los niños en la ciencia y en la virtud, concédenos
venerarlo como maestro de sabiduría e imitarlo en el servicio de la verdad. Por nuestro Señor
Jesucristo ...

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Que te sea aceptable, Señor, la ofrenda de tu pueblo santo en la conmemoración de san José
de Calasanz, y concede que, por la participación en este sacramento, demos pruebas de tu
amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que esta santa comunión, Dios todopoderoso, nos fortalezca, para que, a ejemplo de san José
de Calasanz, podamos manifestar, tanto en nuestro corazón como con nuestras obras, el amor
fraterno y el esplendor de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
81

26 de agosto

Martes
SAN JUNÍPERO SERRA,
presbítero
Nace en Mallorca (España). Entra en la Orden de los franciscanos. En 1749 viene a México
como misionero. Pero, expulsados losjesuitas, los franciscanos los sustituyen en la Baja California,
de donde es superior el P. Serra. Su actividad misional en la Alta California es incansable:funda
innumerables misiones desde 1769 hasta 1782, dos años antes de morir. Visitaba regularmente
todas sus misiones, y los indígenas convertidos formaban comunidades agrícolas junto a las
mismas. Muere en la Misión de San Carlos en 1784.

En vez de la Misa de san Junípero Serra, que va a continuación, se puede celebrar Misa de feria (la
del domingo anterior o de cualquier domingo del Tiempo Ordinario), con las lecturas de hoy, o
alguna Misa votiva_

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95, 3-4


Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas a todos los pueblos; porque
el Señor es grande y muy digno de alabanza.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, por tu inefable misericordia, has querido agregar a la Iglesia a muchos pueblos
de América, por medio de san Junípero Serra; concédenos, por su intercesión, que nues­
tros corazones estén unidos a ti en la caridad de tal manera que podamos llevar ante los
hombres, siempre y en todas partes, la imagen de tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo. Él,
que vive y reina contigo...

PRIMERA LECTURA
Queríamos entregarles, no sólo el Evangelio de Dios, sino wmbién nuestra propia vidci.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 2, 1-8

H ermanos: Bien saben que nuestra estancia entre ustedes no fue inútil, pues a pesar de
los sufrimientos e injurias que padecimos en Filipos y que ya conocen, tuvimos el valor,
apoyados en nuestro Dios, de predicarles su Evangelio en medio de una fuerte oposición.
Es que nuestra predicación no nace del error ni de intereses mezquinos ni del deseo de
engañarlos, sino que predicamos el Evangelio de acuerdo con el encargo que Dios, considerán­
donos aptos, nos ha hecho, y no para agradar a los hombres, sino a Dios, que es el que conoce
nuestros corazones.
Nunca nos hemos presentado, bien lo saben ustedes y Dios es testigo de ello, con palabras
aduladoras ni con disimulada codicia, ni hemos buscado las alabanzas de ustedes ni las de
nadie. Aunque hubiéramos podido imponerles nuestra autoridad, como apóstoles de Cristo, sin
embargo los tratamos con la misma ternura con la que una madre estrecha en su regazo a
sus pequeños. Tan grande es nuestro afecto por ustedes, que hubiéramos querido entregarles
no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida, porque han llegado
ustedes a sernos sumamente queridos.
Palabra de Dios.
82 26 de agnsto

SALMO RESPONSORiAL Del salmo ns


R Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde


lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son
familiares. R
Apenas la palabra está en mi boca, y ya, Señor, te la sabes completa. Me envuelves por
todas partes y tienes puesta sobre mí tu mano. Ésta es una ciencia misteriosa para mí, tan
sublime, que no la alcanzo. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Heb 4, 12


R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R.

EVANGELIO
Esto es lo que tenían que procticor. sin dPscuidar aquello.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 13-26
n aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos
hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan
lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que
tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se
tragan el camello!
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos,
mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia
primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Al conmemorar a san Junípero Serra, te rogamos, Señor, que derrames desde el cielo tu ben­
dición sobre esta ofrenda que te presentamos, a fin de que, al recibirla, no sólo quedemos
limpios de toda culpa sino también seamos saciados con los manjares celestiales. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Le 10, 1. 9


El Señor envió a sus discípulos a anunciar por todos los pueblos y lugares: Ya está cerca de
ustedes el Reino de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Que nos vivifiquen, Señor, los dones sagrados que hemos recibido, para que, quienes nos ale­
gramos al conmemorar a san Junípero Serra, aprovechemos también su ejemplo de ardor
apostólico. Por Jesucristo, nuestro Señor.
83

27 de agosto

Miércoles
SANTA MÓNICA
Mónica fue la madre de san Agustín. Cuando su hijo perdió la Je, las lágrimas de Mónica subieron
hasta Dios como una silenciosa plegaria. La conversión de Agustín la llenó de gozo. Era ya lo
único que le faltaba aquí en la tierra. El Señor la llamó hacia sí cuando en el puerto de Ostia se
preparaba a embarcar hacia el África, su tierra natal.

DE 1-2
Ésta es la mujer sabia, que edificó su casa, y caminó en santo temor de Dios por el sendero
recto.

Dios nuestro, consuelo de los afligidos, que acogiste misericordiosamente las piadosas lágrimas
de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de
ambos, arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y alcanzar la gracia de tu perdón.
Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Tmbajando día y noche le::; herrws predicado el Evongelio de Dios.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 2, 9-13

I-1T yermanos: Sin duda se acuerdan de nuestros esfuerzos y fatigas, pues, trabajando de día
de noche, a fin de no ser una carga para nadie, les hemos predicado el Evangelio de
Dios.
Ustedes son testigos y Dios también lo es, de la forma tan santa, justa e irreprochable
como nos hemos portado con ustedes, los creyentes. Como bien lo saben, a cada uno de uste­
des lo hemos exhortado con palabras suaves y enérgicas, como lo hace un padre con sus hijos,
a vivir de una manera digna de Dios, que los ha llamado a su Reino y a su gloria.
Ahora damos gracias a Dios continuamente, porque al recibir ustedes la palabra que les
hemos predicado, la aceptaron, no como palabra humana, sino como lo que realmente es: pala­
bra de Dios, que sigue actuando en ustedes, los creyentes.
Palabra de Dios.

138
Condúcenos, Señor, por tu camino.

¿A dónde iré yo lejos de ti, Señor? ¿Dónde escaparé de tu mirada? Si subo hasta el cielo, allí
estás tú; si bajo al abismo, allí te encuentras.
Si voy en alas de la aurora o me alejo hasta el extremo del mar, también allí tu mano me
conduce y tu diestra me sostiene.
Si digo: "Que me cubran las tinieblas, que la luz se convierta en noche para mí", las tinie­
blas no son oscuras para ti y la noche es tan clara como el día.
84 27 de agosto

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGEUO 1 Jr1 2. 5


R. Aleluya, aleluya.
En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud. R.

EVANGELIO
Ustedes son hijos de los asesinos de los profetas.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 23. 27--'.U

n aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos
hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen her­
mosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por
fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los
profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: 'Si hubiéramos vivido en tiempo de nues­
tros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas'!
Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen,
pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Mira las ofrendas de tu pueblo, Señor, y concédenos que, al ofrecerlas con fervor en honor
de santa Mónica, recibamos la ayuda necesaria para la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN tvít 12, SO


Todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi
hermana y mi madre, dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Dios nuestro, saciados con los dones que acabamos de recibir en esta festividad de santa Mónica,
concédenos quedar purificados por su eficacia y fortalecidos por su auxilio. Por Jesucristo, nues­
tro Señor.
85

28 de agosto

Jueves
SAN AGUSTÍN,
obispo y doctor de la Iglesia
Son muy conocidas las etapas de la vida de Agustín: su nacimiento en Tagaste (África), en 354; su
conversión en Milán, en 387; su episcopado en Hipona (395-430). Pero lo más importante son los
destellos de su pensamiento genial y el testimonio que dio de una vida totalmente consagrada a
la búsqueda de Dios y al servicio de la Iglesia, que es, para él, tanto la comunidad de fieles reunidos
en Hipona, como el cuerpo de Cristo, extendido en todo el mundo.

DE ENTRADA
En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia,
y lo revistió de gloria.

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos
de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te
busquemos como autor del amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Que el Scrfor los llene y los haga rebosar de urnor rnutuo y hacia todos los dernás.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3, 7-13

ermanos: En medio de todas nuestras dificultades y tribulaciones, la fe de ustedes nos


ha dado un gran consuelo. El saber que permanecen fieles al Señor, nos llena ahora de
vida.
¿Cómo podremos agradecerle debidamente a Dios el gozo tan grande con que, a causa
de ustedes, nos alegramos en el Señor, a quien noche y día le rogamos con toda el alma que nos
conceda verlos personalmente para completar lo que todavía falta a su fe?
Que el mismo Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, nuestro Señor, nos conduzcan hacia
ustedes. Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás,
como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la
santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en com­
pañía de todos sus santos.
Palabra de Dios.

89

Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años
son para ti como un día, que ya pasó; como una breve noche.
Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos
ayude y dé prosperidad a nuestras obras. R.
86 18 de agosto

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO \H 24. 42. 44,


R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. K

EVANGELIO
Estén preparados.
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 2A. 42 .. 51

n aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben
qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a
qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete
en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, ven­
drá el Hijo del hombre.
Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la
servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si
al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la
administración de todos sus bienes.
Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a
sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora
imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Enton­
ces todo será llanto y desesperación".
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia,
a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 23, 10. 8


Su Maestro es uno solo, Cristo, dice el Señor, y todos ustedes son hermanos.

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN


Que nuestra participación en la mesa de tu Hijo nos santifique, Señor, para que, como miem­
bros de su Cuerpo, nos transformemos en el mismo Cristo, a quien hemos recibido. Él,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
87

29 de agosto

Viernes
EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA

El martirio de Juan Bautista, decapitado por Herodes Antipas, pone de manifiesto la grandeza
del alma del precursor y la plenitud de su respuesta al llamamiento de Dios. Tanto en su muerte
como en su predicación, dio testimonio de la verdad y, conforme a lo que Jesús dijo de él: "Fue
una antorcha que arde y que ilumina".

ENTRADA L U 46-47
Sin temor alguno he expuesto tu ley ante los reyes y he repetido tus preceptos porque en
verdad los amo.

Dios nuestro, tú que quisiste que san Juan Bautista fuera el Precursor del nacimiento y de la
muerte de tu Hijo, concédenos que, así como él dio la vida como testigo de la verdad y
la justicia, también nosotros luchemos con valentía en la afirmación de tu verdad. Por nues­
tro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Lo que Dios quiere de ustedes es que se scmtifiquen.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 4, 1-8

H ermanos: Les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como
conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan uste­
des progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del
Señor Jesús.
Lo que Dios quiere de ustedes es que se santifiquen; que se abstengan de todo acto impuro;
que cada uno de ustedes sepa tratar a su esposa con santidad y respeto y no dominado por la
pasión, como los paganos, que no conocen a Dios. Que en esta materia, nadie ofenda a su
hermano ni abuse de él, porque el Señor castigará todo esto, como se lo dijimos y aseguramos
a ustedes, pues no nos ha llamado Dios a la impureza, sino a la santidad. Así pues, el que
desprecia estas instrucciones no desprecia a un hombre, sino al mismo Dios, que les ha
dado a ustedes su Espíritu Santo.
Palabra de Dios.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. El trono del Señor se
asienta en la justicia y el derecho.
Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra. Los cielos
pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
El Señor ama al que aborrece el mal, protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, con
el Señor y bendigan su santo nombre.
88 29 de [Link]

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt S. 10


R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos,
dice el Señor. R.

EVANGELIO
Quiero quf' me des ahora mismo. en una charola, la cubeza de Juan el BautistCI.
+ Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 17-29

n aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y
encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano
Filipo, y Juan le decía: "No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano". Por
eso Herodes lo mandó encarcelar.
Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía
cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto
y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba
escucharlo.
La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente
principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta
y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven:
"Pídeme lo que quieras y yo te lo daré". Y le juró varias veces: "Te daré lo que me pidas, aun­
que sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?". Su madre le contestó: "La cabeza de
Juan el Bautista". Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: "Quiero que me des ahora
mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desai­
rar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo
decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó
a su madre.
Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor, seguir rectamente tus caminos, como
enseñó san Juan Bautista, la voz que clama en el desierto, y confirmó valerosamente derramando
su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista, alabamos tu magnificencia, ya
que lo consagraste con el más grande honor entre todos los nacidos de mujer.
Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo, y aun antes de nacer saltara de gozo
ante la llegada de la salvación humana, le fue dado, sólo a él entre todos los profetas, presentar
al Cordero que quita el pecado del mundo.
Y en favor de quienes habrían de ser santificados, lavó en agua viva al mismo autor del
bautismo, y mereció ofrecerle el supremo testimonio de su sangre. ►
30 89

Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos continuamente en la tierra, proclamando tu


grandeza sin cesar: Santo, Santo, Santo...

30
Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es necesario que él crezca y que yo
venga a menos.

Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos, Señor, venerar el misterio de los sacra­
mentos de salvación que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fiesta 30 de agosto
Blanco
Sábado
SANTA ROSA DE LIMA, VIRGEN,
PATRONA DE AMÉRICA LATINA
Es la primera santa del Nuevo Mundo. Retirada en el jardín de la casa paterna, vivió el ideal domi­
nicano de la contemplación y la proyección apostólica. Para lograr la salvación de los indigentes se
entregaba a tremendas penitencias, que sólo la íntima presencia del Señor la hacía soportar.

Alegrémonos todos en el Señor, en la festividad de santa Rosa de Lima, nuestra patrona y


protectora que, en premio a su fidelidad a Dios, mereció hoy entrar al cielo para reinar con
Cristo eternamente.

dice Gloria.

Dios nuestro, que concediste a santa Rosa de Lima, encendida en amor por ti, que dejara el
mundo y se dedicara únicamente a ti en la austeridad de la penitencia, concédenos, por su
intercesión, que, siguiendo en la tierra el camino de la vida verdadera, disfrutemos en el cielo
de la plenitud de tu gozo. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como sí fueran ustedes una virgen
pura.
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 17-11, 2

H ermanos: Si alguno quiere enorgullecerse, que se enorgullezca del Señor, porque el


hombre digno de aprobación no es aquel que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien
el Señor alaba. Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopór­
tenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un
solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura.
Palabra de Dios.
90 30 de agosto

SALMO RESPONSORIAL Del salmo l 48


R. Que alaben al Señor todos sus fieles.
Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo; que alaben al Señor todos sus ángeles, celes­
tiales ejércitos. R.
Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo; hombres y mujeres,
jóvenes y ancianos, alaben al Señor y denle culto. R.
Que alaben al Señor todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que ha gozado siempre
de familiaridad con él. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Tn1S.9.5
R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mi amor. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. R.
EVANGELIO

+ Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 44-46


Voy vende cuonto tieney compra aquel compo.

n aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro
escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va
y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encon­
trar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra".
Palabra del Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos al celebrar hoy la fiesta de santa Rosa, virgen, y
haz que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo nos ayude a encontrar en nues­
tros sufrimientos, aceptados por amor a él y al prójimo, el camino del cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Prefacio de santas vírgenes y santos religiosos.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Flp 3, 8
Por amor a Cristo, acepté perderlo todo; y todo lo considero como basura con tal de ganar a
Cristo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has hecho partícipes del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, enciéndenos, Señor,
en su amor, para que, a ejemplo de santa Rosa, virgen, seamos capaces de renunciar a cuanto
pueda apartarnos de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LAS HORAS


\/fsperas ! dei dorT\ingo: 2 ª ser-nana del Salterio.
·rorno 1\/· pp. 806 \/ 1S4: para 555 y 412: edición . pp_ 108 y 4·77 (486 i:).

2016
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31 de agosto
XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Caminos anchos, espacios abíertos


( Le 14, l. 7-14)
Una comunidad encerrada en sí misma se perju­
dica en vez de ayudarse. Para sentirse más segura,
la gente va poniendo barreras, evitando que cual­
quiera mire dentro de sus vidas; que su estilo
particular no se modifique ni se deje influir por
opiniones extrañas. Y cuando el motivo de su
pertenencia al grupo es el estatus o la riqueza,
suelen rechazar a los pobres, que no pueden corres­
ponder la amabilidad con lujos y regalos equipa­
rables.

En este evangelio, Cristo le recomienda a un jefe


de los fariseos: cuando des una comida, invita a
los que no son como tú, a quienes no poseen lo
mismo, a los que no tienen con qué pagarte. Con
esta sencilla idea, el Maestro arremete contra la
forma de ser elitista, porque donde hay indivi­
duos que quieren ser privilegiados, la injusticia
se asoma más temprano que tarde, permitiendo
que la exclusión y el desprecio perviertan la con­
vivencia del ser humano. En cambio, quienes nos
"Cuando des un banquete, invita a los pobres, llamamos seguidores de Cristo anhelamos la sen­
a los lisiados, a los cojos y a los ciegos
11. cillez, la apertura de las comunidades y, sobre todo,
la templanza para evitar la tentación de perseguir
honores y reverencias. Asimismo, el evangelio cuestiona la moralidad de aquellas personas que
se muestran muy serviciales, con la intención oculta de que les debamos favores; éstos no ayu­
dan de corazón, sino que esperan un intercambio.

Qué grande será la dicha de los cristianos, como lo exclama Jesús, cuando lleguemos a crear
comunidades abiertas, respetuosas y acogedoras, donde ya no se promuevan los favori­
tismos ni la adulación. Seamos honestos en nuestro análisis: ¿Qué nos hace falta para formar
espacios culturales, económicos y científicos verdaderamente incluyentes, sociables y hospita­
larios con el prójimo, como lo pide Jesús?
92

Verde 31 de agosto
XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRA DA Cfr. Sal 85. 3. 5
Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en
misericordia con quien te invoca.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones
el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el
bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA
Hazte pequeño y hallarás gracia ante el Señor.
Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 3, 19-2 L 30-31

H ijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te amarán más que al hombre dadivoso.
Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor, porque
sólo él es poderoso y sólo los humildes le dan gloria.
No hay remedio para el hombre orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad. El hom­
bre prudente medita en su corazón las sentencias de los otros, y su gran anhelo es saber
escuchar.
Palabra de Dios.

SALMO RE SPONSORIAL Del salmo 67


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[!] Dios da li • her • tad • ti • vos.

R. Dios da libertad y riqueza a los cautivos.


Ante el Señor, su Dios, gocen los justos, salten de alegría. Entonen alabanzas a su nombre. En
honor del Señor toquen la cítara. R.
Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da su auxilio; él fue
quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza a los cautivos. R.
A tu pueblo extenuado diste fuerzas, nos colmaste, Señor, de tus favores y habitó tu
rebaño en esta tierra, que tu amor preparó para los pobres. R.

SEGUNDA LECTURA
Se han acercado ustedes a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente.
De la carta a los hebreos: 12, 18--19. 22-24

ermanos: Cuando ustedes se acercaron a Dios, no encontraron nada material, como en


el Sinaí: ni fuego ardiente, ni oscuridad, ni tinieblas, ni huracán, ni estruendo de trom­
petas, ni palabras pronunciadas por aquella voz que los israelitas no querían volver a oír
nunca.
31 93

Ustedes, en cambio, se han acercado a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente, a la
Jerusalén celestial, a la reunión festiva de miles y miles de ángeles, a la asamblea de los primo­
génitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el juez de
todos los hombres, y a los espíritus de los justos que alcanzaron la perfección. Se han acercado
a Jesús, el mediador de la nueva alianza.
Palabra de Dios.

Mt 11, 29

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BY. 1035 PahOó,

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• A - le - Ju - ya, a - le - Ju - ya, a - le - lu ya.

Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de
corazón.

EVANGELIO

+
El que se engrandece a si mismo, será humillado y el que se humilla, será engrandecido.
Del santo Evangelio según san Lucas: 14, L 7-14

n sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos esta­
ban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo
esta parábola:
"Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que
haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte:
'Déjale el lugar a éste', y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el
contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó,
te diga: 'Amigo, acércate a la cabecera'. Entonces te verás honrado en presencia de todos los
convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será
engrandecido".
Luego dijo al que lo había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus
amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos
te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete,
invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no
tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos".
Palabra del Señor.

Se díce Credo,
94 31 de agosto

PLEGARIA UNIVERSAL
Unidos a Jesucristo, presentemos nuestras plegarias al Padre, por la Iglesia y por toda la huma­
nidad.
Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
t Oremos, hermanos, por la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor la haga
crecer en la fe, la esperanza y la caridad. Oremos.
t Roguemos al Señor por los gobernantes y los políticos, por los responsables de la admi­
nistración pública, especialmente por la Presidenta de la República, para que busquen
con sinceridad la justicia, el desarrollo de México y la paz para todos. Oremos.
t Roguemos por los que ayudan a los pobres o hacen obras de misericordia en favor
de sus hermanos, para que Dios premie abundantemente el bien que hacen. Oremos.
t Roguemos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bon­
dad, quiera admitirlos entre sus santos y elegidos. Oremos.
t Roguemos finalmente por nosotros, para que el Señor nos conceda perseverar en la
fe, crecer en el conocimiento del Evangelio y profundizar en la práctica de la caridad.
Oremos.
Dios nuestro, que invitas a pobres y pecadores al banquete alegre de la nueva alianza, escu­
cha nuestras oraciones y concédenos honrar a tu Hijo en los enfermos y en los humildes,
a fin de que, alrededor de tu mesa, nos reconozcamos mutuamente como hermanos. Por Jesu­
cristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto
en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacío para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal30,20


Qué grande es tu bondad, Señor, que tienes reservada para tus fieles.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad
fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
95

LA COMUNIÓN CON CRISTO,


CONOCER Y AMAR
Guillermo Juan Morado

La fe es la adhesión personal de cada uno de nosotros a


Jesucristo, el Señor. Creer supone conocer y amar, sin que
podamos establecer una separación tajante entre ambas
dimensiones. En la medida en que amemos más a Jesucristo,
mejor lo conoceremos y, a su vez, cuanto más lo conozcamos
más lo amaremos.

En este proceso de identificación con el Señor se hace con­


creta la vocación fundamental de todo hombre, que no es
otra que participar en la plenitud de la vida divina: "Dios,
infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un
designio de pura bondad ha creado libremente al hombre
para hacerlo partícipe de su vida bienaventurada" ( Cate­
cismo de la Iglesia católica, n. 1).

La adhesión a Jesucristo comporta querer lo que él quiere


y hacer lo que él hace. Como ha explicado Benedicto XVI:
"Jdem velle, idem nolle, querer lo mismo y rechazar lo mis­ ¿En qué consiste esta ayuda? Como maestro interior, el Espí­
mo, es lo que los antiguos han reconocido como el auténtico ritu Santo permite a la Iglesia mantener viva la enseñanza de
contenido del amor: hacerse uno semejante al otro, que lleva Jesús y avanzar en su comprensión: él "les enseñará todas
a un pensar y desear común" (Deus caritas est, n. 17). Este las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho' (Jn 14,
pensar y desear común se expresa, para el seguidor de Cristo, 26). Es el Espíritu Santo quien, con los discípulos, da testimo­
en el cumplimiento de los mandamientos: "Si me aman, cum­ nio de Jesucristo (cfr. Jn 15, 26). Él es también, en medio de
plirán mis mandamientos", dice el Señor (Jn 14, 15). las pruebas y de las dificultades, el que guía y da seguridad
a los creyentes (cfr. Jn 16, 8).
Esta observancia de los mandatos de Jesús no es una impo­
sición externa, una carga pesada, sino que se trata de una El Espíritu Santo hace posible una comunión interior y pro­
exigencia que brota del amor. San Agustín decía que "el funda entre cada uno de nosotros y Jesucristo. El Señor, tras
amor debe demostrarse con obras, para que su nombre no el paso de su Muerte y Resurrección, no nos deja desampa­
sea infructuoso": rados, huérfanos o indefensos. Nuestra relación con él no
se ve interrumpida, confinada a los terrenos de la nostalgia,
Quien los tiene presentes [los mandamientos] en la memo­ sino que es una relación viva y actual, pues Jesús establece
ria y los guarda en la vida; quien los tiene en sus palabras, con nosotros un vínculo análogo al que lo une a él con el
y los practica en sus obras; quien los tiene en sus oídos, y Padre: "Yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes"
los practica haciendo; quien los tiene obrando y perseve­ (Jn 14, 20).
rando, "ése es el que me ama''.
En la Eucaristía este vinculo, que nace en la fe, se fortalece. En
La vivencia de la fe que se manifiesta en el amor prepara para la Santa Misa -deseada, anhelada-, el Espíritu Santo hace pre­
recibir con fruto al Espíritu Santo: "el que ama tiene ya al sente el Misterio de Cristo para reconciliarnos con él, para
Espíritu Santo, y teniéndolo merece tenerlo más, y teniéndolo conducirnos a la comunión con Dios y para que demos
más merece amar más'; dice también san Agustín. Jesús pro­ "mucho fruto''.
mete enviar a los suyos "otro Defensor'; otro "Paráclito" (Jn
14, 16). El "Paráclito" es el "amparador'; el que ayuda a aquel Tomado del blog La puerta de Damasco:
a cuyo lado se encuentra. A través de Jesucristo, el Padre nos [Link]
envía al Espíritu Santo, la tercera Persona de la Santísima Tri­ 2005160849-la-comunion-con-cristo-conoce
nidad, para que esté a nuestro lado y nos ayude. (última visita: 10 de abril de 2025)

Guillermo Juan Morado es presbítero diocesano de Vigo (España), doctor en teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y
licenciado en filosofía.

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