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Tema 71

El documento aborda la recuperación de la literatura de tradición oral, su justificación en el currículo escolar y su relación con la cultura popular. Se exploran géneros de la literatura oral, su historia, y los métodos para su recuperación y clasificación. Además, se discute la función social de la literatura oral y su evolución a lo largo del tiempo, destacando su importancia en la formación cultural y lingüística de los estudiantes.

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El documento aborda la recuperación de la literatura de tradición oral, su justificación en el currículo escolar y su relación con la cultura popular. Se exploran géneros de la literatura oral, su historia, y los métodos para su recuperación y clasificación. Además, se discute la función social de la literatura oral y su evolución a lo largo del tiempo, destacando su importancia en la formación cultural y lingüística de los estudiantes.

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Oposiciones al Cuerpo de Profesores de ESO y Bachillerato

Lengua castellana y Literatura

TEMA 71: RECUPERACIÓN DE LA LITERATURA DE


TRADICIÓN ORAL. TÓPICOS Y FORMAS.
Bloque Literatura contemporánea

1. Introducción. La tradición oral.

2. Justificación del tema y relación con el currículo escolar.

3. Perspectivas sobre la literatura oral: folclore y tradición.

3.1. La oralidad y escrituridad.

4. Historia de la recuperación de la literatura oral.

5. Formas, métodos y procedimientos para la recuperación de la literatura oral.

6. Géneros de la tradición oral. Clasificación.

6.1. Géneros mayores.

6.1.1. Acertijos y adivinanzas o enigmas.


6.1.2. Los chistes.
6.1.3. Dichos y modismos.
6.1.4. Los cuentos.
6.1.5. Leyendas tradicionales.
6.1.6. Los refranes y proverbios.
6.1.7. Romances.

6.2. Géneros menores.

6.2.1. La canción.
6.2.2. La copla o cuarteta.

7. Función social de la literatura oral.

8. Conclusión.

9. Bibliografía.

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Procesos selectivos al Cuerpo de Profesores

1. Introducción: la tradición oral.

En nuestra literatura, casi todo lo que no es folclore es pedantería.

Con estas palabras resume Antonio Machado la visión que se tenía del folclore como
una especie de “subliteratura”. No obstante, Machado no lo decía a modo de prejuicio,
ya que su tío abuelo fue uno de los más reputados folcloristas de su época.

Sin embargo, los prejuicios academicistas han relegado a la literatura oral y a las
manifestaciones populares de la cultura a un segundo plano, basándose en la falsa
creencia de que ésta se inspira en la literatura que llamamos culta y, también, por las
tendencias libertarias y transgresoras de no pocas de sus manifestaciones (juegos,
retahílas, romances, coplas…).

Los románticos veían en la literatura oral los valores del pasado, el aprecio por los
paisajes y la tradición de lo que se ha dado en llamar folclore, cultura popular, llamada
ahora “cultura inmaterial”. Los estudios folclóricos en los que se inserta la literatura oral
arrancan, pues, con el Romanticismo alemán y se desarrollan en España en el XIX
gracias a Demófilo, Menéndez Pidal, Rodríguez Moñino, Manuel Alvar, Margit Frenk
Alatorre, Pedro Piñero y Rodríguez Almodóvar.

A lo largo de estos años el interés por estas muestras culturales ha variado en el foco
de atención, pasando de ser un afán compilador y comparativista a ser analizado según
los procedimientos la crítica literaria.

Actualmente, el término “literatura oral” pone énfasis en la forma de comunicación, más


allá de consideraciones subjetivas sobre su estética, el origen y las características
psicosociales de sus protagonistas. Derivan de la transmisión y la creación oral, ligadas
al patrimonio cultural de la comunidad que asocia el canto al trabajo. Por otro lado,
muchas de las manifestaciones orales no son ni siquiera percibidas como literatura, ni
como folclore, por el prejuicio romántico que sigue empeñándose en dar carta de
legitimidad solo a aquellas expresiones de las gentes del campo. Es el caso de las
llamadas leyendas urbanas, historias que ahora circulan por internet.

Los rasgos principales de esta oralidad primaria son:

- Fundamento mnemotécnico de la expresión y su organización formularia.


- Empleo de la adición de periodos sintácticos.
- Acumulativos, redundantes y conservadores.
- Relacionan toda la experiencia con el ambiente contemporáneo y descartan lo
que no vale en el presente.
- Más situacionales que abstractos. fiesta, la guerra y la ritualidad mágica o
religiosa. Los poemas primitivos de base oral, como jarchas o canciones
tradicionales y romances, pertenecen a la literatura.

La dicotomía culto/popular está superada ya, puesto que no puede entenderse la


literatura culta sin el folclore oral, y la literatura popular se vincula a la literatura
occidental (piénsese en La Celestina, El Lazarillo, El Quijote, que se valen de dichos e

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incluso cuentos completos medievales, los poemas de García Lorca o Machado que
toman elementos de lo popular y después son popularizados por el pueblo, como la
máxima de Gracián «Lo bueno, si breve, dos veces bueno»).

Tampoco cabe pensar que la literatura oral se ciñe con lo antiguo, si bien es cierto que
muchas de las manifestaciones de literatura oral se han perdido y se están perdiendo
con la globalización y la urbanización de las comunidades sociales, siempre se están
creando nuevos géneros, como el chiste o la coplilla.

2. Justificación del tema y relación con el currículo escolar.

El estudio de la literatura oral aparece en el currículo de la ESO Bachillerato y tiene como


objeto que los alumnos adquieran la competencia lingüística y tomen conciencia de la
expresión cultural que supone adentrarse la génesis del género dramático como
espectáculo que aglutinaba a todas las clases sociales en los corrales de comedia.

Los discentes se encuentran en la etapa en la que están adquiriendo el pensamiento


abstracto, la reflexión lingüística y el análisis del contexto histórico- social de las etapas
de la literatura. Para ello los alumnos necesitarán comprender la relación entre el hombre
y su época, la visión de la vida, los valores para establecer un diálogo interno con la vida
en la actualidad. Con ello se persigue ofrecer al alumnado las claves universales del ser
humano y hacerles reflexionar que somos el producto de nuestro tiempo.

3. Perspectivas sobre la literatura oral: folclore y tradición.

Sobre este asunto, los románticos parten de la idea pueblo – nación, manifestada en el
subconsciente colectivo. Folclore es sinónimo de ‘saber del pueblo’. El término hoy se
ha sustituido por “cultura tradicional” o “cultura popular” pero ha evolucionado en la
actualidad a “patrimonio etnográfico o cultural”, “patrimonio intangible” o como la
UNESCO lo denomina, “cultura inmaterial”. Parece haber sido más frecuente en el medio
rural y en sectores no alfabetizados, aunque la mayoría de los antropólogos opina hoy
que la distinción rural/urbano hoy ya no es operativa.

3.1. La oralidad y escrituridad.

La dicotomía oralidad/escrituridad y el paso de una a otra alberga asuntos legales,


políticos y doctrinales, y que con la alfabetización de los en los sistemas sociopolíticos
desde la época griega hasta la actualidad varones se transcribe lo oral en prosa, y se
alcanzan estructuras sintácticas complejas. De este modo la escritura fija en el tiempo
lo oral pero pagándose el peaje de despreciar la memoria.

La psicología observa que no hay frontera entre escritura y oralidad. Ello nos lleva al
concepto de “oratura”: expresión oral artística que abarca producción folclórica y
creaciones de carácter culto que funcionan dentro de la oralidad. En la oratura se
requiere la voz del emisor y el oído y la vista del receptor en una relación presencial de
duración regida por el acto comunicativo, que es colectivo y participativo. Se apoya en
la memoria colectiva e individual y su retórica usa recursos como la redundancia,
repetición, ritmo, volumen, entonación, pausas, tempo y gestos. Las características de

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la oratura son:

a) Carácter utilitario y expresivo: la literatura oral sirve para determinar propósitos


como la socialización o el almacenamiento de información en sociedades ágrafas,
pero a un mismo tiempo, son expresivas, están dirigidas al divertimento y placer
estético.

b) Carácter de anonimia e individualidad: Menéndez Pidal demostró que muchas de


las creaciones populares son anónimas, tanto porque no se conoce su autor
concreto como porque son fruto de las variantes que durante generaciones se han
ido produciendo en un proceso de transmisión oral. Sin embargo, los estudios
evidencian que los ejecutores de formas de literatura oral introducen marcas
personales que a veces son reconocidas por los oyentes y que les imprimen su
particular individualidad.

c) Tendencia a la improvisación y repetición: La idea de una poesía oral espontánea es


también romántica. Incluso en aquellos géneros en que aparentemente se improvisa
nunca está del todo ausente el uso de fórmulas que se recombinan sorpresivamente
para dar esa sensación de improvisación total.

4. Historia de la recuperación de la literatura oral.

Durante la Edad Media convivieron en los mismos espacios sociales elementos épicos,
baladas sentimentales o cantos de trabajo. Vladimir Propp en su obra Las raíces
históricas del cuento, afirma desde una óptica marxista que la literatura procede del
folclore, que es anterior a ella, y surge entre un grupo minoritario dominante que
descubre la escritura. Esa primera literatura, es casi completamente folclórica, pero con
el tiempo, se separa de él cuando surge la conciencia individual.

Para Menéndez Pidal la poesía brotaba de las entrañas del pueblo, inspirada por Dios y
como manifestación del primer pálpito del alma de los pueblos frente a la vida. distingue
tres periodos clave en esa evolución histórica del folclore:

- Periodo aédico: momento creador.

- Periodo de codificación efectuada por poetas cortesanos (Cancionero de Estúñiga,


Cancionero General de Hernando del Castillo). Luego pasa a los pliegos de cordel.
La recopilación más seria es la de Martín Nuncio (Cancionero de Amberes, 1548).
Vive en plenitud hasta el XVII con versiones paródicas, burlescas o pornográficas.
Recibe gran atención de escritores como Lope, Góngora o Quevedo.

- Época rapsódica: (finales XVII) repetitiva en que las clases cultas desdeñan la lírica
popular à en el XVIII el Romancero se refugia en la memoria del pueblo y en los
pliegos de cordel cantados por ciegos.

Ya en el siglo XIX la crítica romántica inglesa y alemana se encargó de la literatura


española. Los principales autores manifestaron las siguientes ideas:

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- Herder buscaba un supuesto carácter nacional en el espíritu del pueblo subyacente


en todas las canciones populares.

- Grimm oponía a la cultura docta la auténtica, simple y anónima poesía natural.

- Wordsworth consideraba que la poesía popular era la quintaesencia del arte, en


estado puro y natural, como “flujo espontáneo de fuertes sentimientos”. Las
creaciones del pueblo eran simples, primitivas, comunales, tradicionales,
homogéneas, anónimas, espontáneas, inmediatas, pero sobre todo, hermosas,
bucólicamente hermosas. La actitud hacia los productos “naturales” de los
“primitivos” y analfabetos campesinos se teñía de una admiración fruto del
escapismo y la insatisfacción que el mundo racional provocaba en esos autores.
Hubo una reacción positivista comenzada por Milá i Fontanals a la que siguió

Menéndez Pelayo estudió textos de la tradición oral para compararlos. En su Antología


de poetas líricos castellanos, elabora un corpus de la tradición literaria escrita y de la
oral, pero suponía que el cancionero tradicional solo vivía en tierras aisladas y
conservadoras. En la Sevilla ilustrada y liberal Agustín Durán, tío abuelo de Antonio
Machado y Álvarez “Demófilo”, entusiasta del descrubrimiento y promoción de un
interés nuevo por el folclore por medio de sociedades en Toledo, Galicia, La Rioja, País
Vasco y Navarra. Su principal éxito sería la publicación de Bibliotecas de las tradiciones
populares españolas. Comenzó la recogida de los textos populares.

5. Formas, métodos y procedimientos para la recuperación de la literatura oral.

En los años 70 surgen el concepto de “estructura significativa”, que ha servido para


explicar para estudiar de forma organizada cómo recuperar la literatura oral en las
diferentes culturas dado el rico legado que ofrecen del pasado. Actualmente se
demanda un método para estudiar esas muestras de literatura popular. Del concepto de
estructura significativa se deriva el de arquetipo, la forma más extensa y más común a
la que puede llegarse en cualquier manifestación de esta índole tras un proceso de
restauración que resulta de comparar numerosas versiones y estructurarlas
convenientemente.

El cuento es un ejemplo para establecer un método, pues contamos con el trabajo de


Propp, ”las 31 funciones del cuento maravilloso”. En los demás géneros no puede
aplicarse sino por analogía del método formalista ruso. El proceso de rescate y
revitalización del folclore contempla las siguientes operaciones:

- Recogida.
- Restauración: en forma de arquetipos, si el material está muy deteriorado.
- Clasificación: estructuración del conjunto.
- Análisis: estudio y valoración del sentido.
- Recreación: desarrollo de formas nuevas y aplicaciones creativas.
- Rehabilitación: revitalización del fenómeno, con recuperación de los usos
perdidos o, si no fuera posible, con la aplicación de otros nuevos.

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6. Géneros de la tradición oral. Clasificación.

Son numerosos los intentos de clasificación de los géneros de la literatura oral. Nos
basaremos en la clasificación que hace Rodríguez Almodóvar y añadiremos algunas
ideas de Pedrosa, Gómez López y Núñez.

Rodríguez Almodóvar distingue entre géneros mayores y géneros menores. El criterio


principal es de base cuantitativa: la mera abundancia de expresiones registradas o
reconocidas, su corpus. Además, se incluye un criterio de tipo cualitativo, como es la
ambición de sentido: la importancia histórica o actual de determinado género, aunque
esto se topa con escollos locales (en Arahal o Puentegenil serán más importantes las
saetas que los mitos asturianos). Otras distinciones que realiza, así como el método
fonológico de oposición de 12 rasgos significativos, lo lleva a una taxonomía de 63
géneros, de los cuales 7 son mayores, los que vamos a estudiar principalmente. Estos
criterios de clasificación son:

- Géneros extinguidos o en desuso.


- Géneros activos o vigentes.
- Géneros tradicionales / nuevos o actuales.
- Géneros narrativos / no narrativos.
- Géneros con acompañamiento musical / sin acompañamiento musical.
- Géneros breves / extensos.
- Referente verosímil o simbólico / Referente ilógico o disparatado.

Además, son reseñables:

- Concepto «universal o muy extendido», que significa que las expresiones de


dicho género están muy difundidas en el ámbito de una lengua y a veces en
diversas lenguas, como los cuentos folclóricos o muchos refranes.

- Concepto de «función lúdica dominante», se refiere a que tal o cual género


acompaña normalmente algún juego, pero también que se producen sin
intención o contenido formativo o utilitario y que solo producen el placer del
texto.

6.1. Géneros mayores.

6.1.1. Acertijos y adivinanzas o enigmas

Se trata de una composición breve, un juego intelectual, en prosa, por medio del cual
una persona propone una pregunta en términos ambiguos para que otra lo acierte.

Una de las características que presentan las adivinanzas es el juego de la lengua con el
que se presenta. Se caracteriza por:

- Resulta fácil de memorizar gracias al verso.


- Suele presentar una rima consonante cruzada.
- Tiene un ritmo muy marcado.

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- La estructura está organizada y pertenece a la tradición oral.


- Se localizado en ambientes familiares, escolares, etc.
- Crece y se enriquece constantemente.
- Es evidente que pertenece al folklore sociolingüístico.
- Destacan la función poética y metalingüística del lenguaje.

La diferencia entre una adivinanza y un acertijo es que esta incluye una pregunta en el
texto.

6.1.2. Los chistes.

El DRAE define el chiste como “dicho agudo y gracioso”. Desde un punto de vista
antropológico, los chistes demuestran los tabúes y los valores de cada cultura. Desde
la psicología se han analizado los mecanismos generadores de lo cómico. Sin embargo,
desde la ciencia literaria, los chistes han merecido escasa atención.

6.1.3. Dichos y modismos.

El dicho contiene matiz sentencioso, mientras que el modismo no. Ejemplo: “Estuvo
echando sapos y culebras”. La diferencia con el refrán es que éste posee estructura
rítmica, generalmente bimembre, ya sea en el verso (pareado), ya en la composición
sintáctica. El ancho y complejo mundo de la paremiología contiene otros subgéneros
tales como las frases célebre: “El rey ha muerto, viva el rey”.

6.1.4. Los cuentos.

Se considera que el cuento popular tradicional español es uno de los aspectos peor
conocidos de la cultura hispánica. Se trata de una “narración transmitida principalmente
por vía oral, perteneciente al patrimonio colectivo, en que que ha de resolverse un un
conflicto”. Se clasifican en:

- Cuento maravilloso o de encantamiento”, en el que suceden hechos fantásticos,


fuera de toda realidad verosímil. En su desarrollo es esencial la intervención de un
objeto mágico que ha de ser entregado al héroe por un donante y que le prestará
ayuda para resolver el conflicto en momentos cruciales. En la acción participan
hasta personajes arquetípicos: héroe o la heroína, el falso héroe, el agresor, la
víctima, el padre de la víctima o mandatario, el donante del objeto mágico y los
auxiliares del héroe. Estos cuentos proceden de etapas muy antiguas en el
desarrollo de los pueblos indoeuropeos. Muchos de los motivos de los cuentos
maravillosos son elementos de antiguos rituales pertenecientes a ritos de
iniciación, fundamentalmente, transformados en símbolos. Su sentido, muchas
veces, va dirigido al inconsciente: la destrucción de prematuros complejos de
inferioridad, traumas sexuales prematuros, autoestima… Por ejemplo: los cuentos
del ciclo de La niña perseguida, es decir, los de Mariquilla (Blancanieves) y Estrellita
de Oro (Cenicienta).

- Cuentos de costumbres: cuento popular donde no suceden hechos fantásticos.


Recuerdan a los cuentos maravillosos en sus temas, estructuras y personajes, con

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intención satírica o burlesca. Se corresponden con la etapa de formación de las


sociedades agrarias y sus valores tradicionales.

- Cuentos de animales: Los animales hablan y se comportan como si fueran


personas. Ejemplifican casi siempre a través del humor o el disparate, la
superioridad de la inteligencia en la lucha por la vida, o el triunfo del humilde sobre
el fuerte. Estructura del cuento folclórico tradicional Vladimir Propp en
Características y géneros de la literatura de tradición oral, consideró treinta y una
funciones, que pueden ser simplificadas en diez que se dan en el cuento
maravilloso:

- Situación inicial de problema inicial: el hambre, la falta de herederos, etc.


- Convocatoria.
- Viaje de ida.
- Muestra de generosidad y/o astucia.
- Entrega del objeto mágico o el consejo.
- Combate, en que el héroe vence con ayuda del objeto mágico o el consejo.
- Las pruebas que ha de superar con el consejo o el objeto mágico.
- Viaje de vuelta. En el camino sufre nuevos percances.
- Reconocimiento. El héroe supera pruebas con las que demuestra quién es.
- Final.

6.1.5. Leyendas tradicionales.

Narración oral que se sitúa en un espacio relacionado con la comunidad que lo cuenta,
en un tiempo anterior, pero al mismo tiempo histórico para la comunidad que lo
transmite. Tiene una dimensión de verosimilitud dentro de la misma, como, por ejemplo:
la Leyenda de Cabo de Gata de la mula coja.

6.1.6. Los refranes y proverbios.

Se trata de una sentencia moralizante de origen desconocido, generalmente popular y


estructuralmente completo en sí mismo e independiente de su contexto. Se diferencia
del proverbio en que es más popular y depende más de la situación concreta en que se
usa, para alcanzar su significado pleno. El refrán es por tanto aquel que pasa
primordialmente de padres a hijos de viva voz. Algunos de los refranes más populares
se encuentran en recopilaciones escritas, pues desde antiguo el hombre de letras se ha
interesado por los refranes. En España la primera colección conocida es la del Marqués
de Santillana, Refranes que dicen las viejas tras el fuego. Muchos otros refranes fueron
recogidos por escritores cultos como Fernando de Rojas, Arcipreste de Hita, Cervantes,
y han perdurado gracias a la fijación escrita.

También hay refranes cultos que salieron de la escritura al pensamiento colectivo, a


modo de ejemplo hay refranes popularizados como el de Ortega y Gasset, “yo soy yo y
mi circunstancia”, o el de Baltasar Gracián, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, que
se oye hasta en el más recóndito rincón de nuestra geografía, a pesar de que nació
escrito.

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En definitiva, como dice el refrán, «de refranes y cantares tiene el pueblo mil millares».

6.1.7. Romances.

Se entiende por romance al “poema épico-lírico destinado al canto”. Para Menéndez


Pidal se trata de un romance que pasa de generación a generación de forma oral. La
oralidad, el carácter cantado, la multitud de versiones de un mismo romance que pueden
aparecer, constituyen los elementos distintivos del romance. Destacamos a
continuación sus características:

- Oralidad. Cuando el estudioso recopila romances, atestigua que éstos


generalmente no se leen, ni se recitan hablados, sino que se cantan. Es usual
escuchar que un mismo romance es cantado con pequeñas o grandes diferencias,
según el lugar y el intérprete, por ello, el romance vive unido a la música. Esa unión
es esencial pues las gentes que lo recitan lo aprendieron oyéndolo cantar y no
aciertan a repetirlo sino cantando. Existe cierta independencia entre la melodía y
el texto.

- Diversión. En pocos lugares se pueden escuchar todavía romances durante las


fiestas y reuniones familiares. pueblo, mirado como patrimonio cultural de todos,
cada uno se siente dueño de él por herencia, lo repite como suyo, lo ajusta y lo
amolda espontáneamente a su más natural manera de expresión, y así, al
propagarse en el canto de todos, se han ido fijando en el texto de la canción
algunas modificaciones. Las diferentes versiones pueden diferenciarse en el léxico,
pero también en la métrica o, incluso, en el desenlace de la narración. En este
sentido no hay un romance más auténtico que otro.

- Función utilitaria. No sólo en las fiestas se interpretan romances, sino también


durante el trabajo, tanto individual como colectivo. Los talleres de bordadoras, los
trabajos de recolección, la labor de aderezo de las aceitunas, son contextos donde
se solían entonar romances.

- Función noticiera. En sociedades eminentemente orales, el romance ha ejercido


su papel como transmisor de noticias, así como de propaganda de ciertas ideas.
Ahora bien, lo que es o no noticiable varía en función de múltiples factores. A veces
son hechos heroicos los que se transmiten, mientras que en otros casos se han
tradicionalizado episodios que nunca aparecerían en nuestros libros de historia,
pero que conforman, sin embargo, el gusto popular por lo anecdótico, lo gracioso
y lo melodramático.

- Función socializadora, de tal manera que dichos valores o antivalores se


asumirían de la manera más directa posible, a saber: a través de ejemplos y
situaciones que por su carga melodramática llegan fácilmente, dejan un hondo
recuerdo y son fáciles de memorizar.

6.2. Géneros menores.

De esta clase destacarán los siguientes:

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6.2.1 La canción.

Forma de expresión oral que conjuga poesía y música para comunicar mensajes o
expresar emociones de forma artística. Destacan la canción tradicional lírica, narrativa y
épica. Las canciones son creadas por un autor individual, aceptada y asimilada por el
pueblo de tal forma que se convierte en anónima. Se transmite oralmente, de generación
en generación. Se clasifican en:

- Canciones del ciclo de las edades de la vida humana: canciones de parto, de cuna,
canciones y juegos infantiles mímico-gestuales, canciones de ronda y galanteo, de
soldados o “quintos”, de boda o epitalamios, de funeral o endechas…).

- Según fiestas anuales. Destacan los villancicos, que a partir del XVI se consideran
un canto alegre dedicado al nacimiento del Jesús, aunque perduran los de
contenido profano. La relación de los villancicos con el invierno remite a la
Antigüedad, cuando se celebraba el solsticio de invierno; rondas, parrandas y
serenatas; canciones de ánimas; canciones de carnaval; cuaresma y Semana
Santa: saeta; ciclo de primavera: marzas o canciones de marzo; canciones
rogativas; mayo; canciones de San Juan; canciones de columpio. o ciclo de verano
y otoño: Canciones de trabajo; las ferias; romerías.

- Función simbólica. Para los antropólogos, los géneros orales muestran


frecuentemente el contexto en el que están insertos, no en el sentido de que
reflejen la realidad como un espejo, sino que condensan los valores, los tabúes y
los mitos de una determinada sociedad. Así los frecuentes asesinatos, violaciones
e incestos que aparecen en los romances tradicionales.

6.2.2. La copla o cuarteta.

Se conocen desde el siglo XV, si bien sus antecedentes se remontan al XI. Típica de
jotas, folías y canciones de ronda, se presenta con o sin estribillo y éste, a su vez, suele
ser una nueva cuarteta. Popularmente la cuarteta se llama copla. Menos frecuente es la
copla de seguidilla, forma poética irregular en la que los versos primero y tercero son
heptasílabos y el segundo y el cuarto pentasílabos, rimando los versos pares en
asonante. Así aparece en las sevillanas. Quintilla octosilábica: estrofa de cinco versos
usada en los fandangos y, en menor medida, en las saetas. Se formó probablemente
por adición de un verso a la redondilla, sus rimas son variadas, y es preceptivo que no
coincidan tres versos con la misma rima, los dos últimos no sean un pareado ni quede
libre ningún verso.

7. Función social de la literatura oral.

Desde la canción hasta la historia oral, pasando por el mito, el cuento o la leyenda sobre
todo, son en sí mismos portadores culturales, es decir, enseñan, transmiten al ser
humano unos conocimientos, unos valores. Destacan los siguientes:

- Cuentos maravillosos. Servían para que el auditorio conociera o se familiarizara

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con unas normas de vida, de moral, de comportamiento. El viaje iniciático es


metáfora del viaje de la vida, en que también dependerá de su comportamiento el
poder alcanzar o no su objetivo. El mensaje de los cuentos hace que el niño desde
pequeño se vaya mentalizando de que a él también le tocará salir de casa, hacer
un viaje peligroso, superar una serie de pruebas, casarse, tener hijos que vuelvan
a iniciar ese ciclo eterno de la vida y de los cuentos.

- Cuentos satíricos (anticlericales, sobre adulterio, juicios, etc.) tratan de invertir los
valores. Los psicólogos, antropólogos y sociólogos han estudiado cómo el ser
humano necesita válvulas de escape para que se pueda mantener el orden social,
jerarquizado, de tal forma que es necesario que los oprimidos o dominados tengan
una serie de desahogos que sirva como catarsis para aliviar sus tensiones. Así, el
carnaval dentro del plano ritual y el chiste dentro del plano oral.

- Cuentos de animales o fábulas. Enseñan normas de presentación de las pasiones


humanas o actitudes humanas proyectadas a través de los animales.

8. Conclusión

La literatura culta se ha servido de los temas, formas orales para dejar constancia del
valor cultural que las tradiciones juegan en la sociedad. Nuestra literatura presenta
muchos ejemplos de ello: las jarchas, el Cantar de Mio Cid, o escritores como Cela en
su obra de ambiente gallego Mazurca para dos muertos reelabora cuentos y leyendas
son un ejemplo de ello. Gabriel García Márquez y Saramago afirmaban que sus primeros
maestros en la literatura fueron los ancianos de su familia, analfabetos casi todos. No
podemos pensar la literatura escrita sin la oral y viceversa.

9. Bibliografía.

- AUN. J. M.: El cancionero español de tipo tradicional. Madrid: Taurus (2011).


- ÁLVAREZ BARRIENTOS, J., Y RODRÍGUEZ SÁNCHEZ DE LEÓN, Mª.J. (2007):
Diccionario de literatura popular española. Salamanca: Ediciones Colegio de
España. BRENAN, G. (2015)
- VV. AA: Simposio sobre literatura popular. Fundación Joaquín Díaz. (2010).
- VV. AA “Literatura popular, conceptos, argumentos y temas”. Anthropos 2015.
- V. PROPP, Las raíces históricas del cuento, Fundamentos, Madrid, 2014.

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